Día 4-8: Antártida El continente es un interminable desierto blanco, donde la naturaleza se manifiesta en todo su grandeza. Nos explicarán las vidas

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PENÍNSULA ANTÁRTIDA

Día 1: Buenos Aires

Descubra el “París de Sudamérica” y saboree lo que la ciudad que vio nacer al tango tieneque ofrecer.

Llegada por su cuenta a Buenos Aires. Traslado desde el aeropuerto al hotel en la ciudad también por cuenta propia. Noche en Buenos Aires no incluida.

Día 2: Buenos Aires/Ushuaia

Nuestro viaje sale desde Ushuaia, la ciudad más meridional del mundo, situada en la Tierra del Fuego.

Una vez a bordo, asistirán a una reunión de bienvenida en la que el Capitán les presentará a los oficiales y a los componentes de la expedición. También serán informados sobre los procedimientos de seguridad y el programa a seguir en los próximos días.

Por la tarde cruzaremos el Canal de Beagle camino al Pasaje de Drake y la Antártida.

Días 2-3: Pasaje de Drake

El Pasaje de Drake es el punto en el que las aguas del Atlántico y del Pacífico se encuentran con el Océano Antártico para crear la Zona de Convergencia Antártica. Durante la travesía podrá asistir a nuestras conferencias y así ampliar conocimientos sobre las maravillas de la Antártida.

En la Zona de Convergencia Antártica las aguas templadas del norte se encuentran con las aguas más frías, densas y de menor salobridad del sur. Al descender el agua fría, los nutrientes se proyectan a la superficie y hace que esta zona sea particularmente rica en vida marina. Además de avistar el magnífico albatros y otras aves marinas, la travesía contará con el aliciente añadido de nuestras conferencias basadas en la historia, el medio ambiente y la flora y fauna de la Antártida. Entre los temas a tratar, se informará sobre los procedimientos a seguir por los visitantes en la Antártida, según el Tratado Antártico y la Asociación Internacional de Tour Operadores a la Antártida (IAATO).

El Tratado Antártico regula todas las actividades en la Antártida y ha creado un continente de paz y ciencia. Hurtigruten ASA se ha comprometido a seguir e incluso superar todas las regulaciones IAATO para garantizar que este ecosistema tan frágil no sea perturbado.

Estaremos de camino a la Península Antártica y las Islas Shetland del Sur, donde esperamos llegar a primera hora de la tarde del Día 3.

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Día 4-8: Antártida

El continente es un interminable desierto blanco, donde la naturaleza se manifiesta en todo su grandeza. Nos explicarán las vidas de los grandes exploradores mientras seguimos sus pasos y vemos los mismos paisajes que ellos vieron, sin cambios, remotos, imponentes.

El tiempo, el viento y las condiciones del hielo determinarán nuestro programa y horario. La seguridad es lo primero y el Capitán del barco decidirá la ruta a seguir según estas premisas. Nuestra intención es visitar algunos de los siguientes lugares, entre otros:

Isla Decepción, Islas Shetland del Sur

Cuando el mercante británico William Smith rodeó el Cabo de Hornos en febrero de 1819, a bordo de su bergantín Williams, una terrible tormenta lo desvió al sur y descubrió así las Islas Shetland del Sur. Junto con el oficial británico Edward Bransfield, Smith navegó aún más al sur, tanto que inicialmente se les otorgó el mérito de ser los primeros en llegar a la Antártida. Fue posteriormente cuando los historiadores pudieron certificar que fue el alemán Thaddeus von Bellingshausen quien lo hizo apenas 3 días antes.

Uno de los lugares más interesantes de las Islas Shetlands del Sur es Isla Decepción. La isla, que tiene una curiosa forma en anillo, es en realidad una caldera volcánica de aproximadamente 12 Km. de diámetro. Una parte de la ladera de la caldera se derrumbó y creó un paso navegable hacia el interior. El puerto natural en el interior de la isla incluye Caleta Balleneros, lugar donde aún permanece en pie una antigua estación ballenera conocida como Hektor y una base británica abandonada. La dotación Hektor estuvo operativa desde 1912 a 1931, procesando la carne y los huesos de las ballenas que desechaban los barcosfactoría apostados en las inmediaciones. La base británica se estableció en 1941 y fue destruida cuando el volcán entró en erupción a finales de los años 60. Podremos visitar los restos en Caleta Balleneros si las condiciones climáticas nos lo permiten.

Isla Media Luna, Islas Shetland del Sur

La Isla Media Luna es una pequeña Isla del archipiélago de las Islas Shetland del Sur. Esta isla es una joya de la diversidad en el paisaje polar. Las grietas y hoquedades de los

acantilados son el hogar de una gran colonia de pingüinos barbijo, gaviotín ártico, gaviotas, petreles de Wilson y varias especies de focas. En la playa descansa un barco de madera abandonado; en la distancia, en el extremo occidental, se encuentra con sus enormes banderas argentinas la estación Teniente Camara. La Isla Media Luna nos brinda con su variada fauna silvestre y sus pintorescos paisajes antárticos muchas oportunidades fotográficas.

Bahía Yankee, Islas Shetland del Sur

Los primeros cazadores de focas utilizaron Bahía Yankee en la Isla Greenwich, como base de operaciones habitual, ya que presentaba una lengua de tierra de casi de un kilómetro de largo que actuaba como barrera natural. Ahora que los cazadores se han ido, es refugio para unsinnúmero de ejemplares de fauna marina. Aún se pueden encontrar vestigios de aquella época, como el caldero utilizado para derretir grasa de ballena, que yace olvidado en la playa. Sin embargo, la atracción por excelencia para la mayoría de los visitantes es la colonia de pingüinos Papúa, con una cifra estimada de 4000 parejas reproductoras. Los págalos también anidan aquí y los visitantes son a menudo testigos de las luchas entre un pingüino tratando de proteger a su cría y del págalo intentado alimentar a las suyas. Bahía Yankee ofrece vistas a través del estrecho McFarlane a la Isla Livingston y más allá aún, hasta el Estrecho Bransfield, aguas donde habitualmente acuden ballenas en busca de alimento.

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Isla Cuverville

Situada en el pintoresco Canal Errera, esta isla cuenta con la colonia más grande de Pingüinos Papúa en la Península Antártica. Fue descubierta en 1897 por la expedición Antártica Belga, a cargo de Adrien de Gerlache, quien le dio el nombre en honor a un vicealmirante de la marina francesa. El estrecho Canal Errera nos ofrece un espectacular viaje desde y hasta Cuverville, ya que los icebergs quedan atrapados en las aguas poco profundas. Observar desde cubierta como los marineros de la expedición sortean los enormes témpanos de hielo es tan excitante como sentir la emoción de estar rodeados por multitud de pingüinos en tierra.

Bahía Neko

La Bahía Andvord es tan profunda que podría tratarse de un fiordo. De hecho, su final se encuentra a tan solo 50 Km. de la costa este de la Península Antártica y el Mar de Weddell. Bahía Neko, con su colonia de pingüinos Papúa y su pequeña cabaña-refugio argentina, se encuentra ubicada en la Bahía de Andvord rodeada por montañas y por los altos muros glaciares de la Península. Un lugar muy apropiado para que los tímidos rorcuales se alimenten y perfectamente situado para apreciar la belleza de Bahía Andvord y el impresionante paisaje de la Península Antártica. Bautizada en honor a un barco-factoría que operó en la zona en las primeras décadas del siglo XX, Bahía Neko es uno de esos pocos lugares del continente Antártico donde tenemos previsto tocar tierra.

Bahía Paraíso

Al observar el fantástico paisaje que nos ofrece, comprendemos que esta bahía no podía llamarse de otro modo. Protegida de los vientos que se forman en el cercano Estrecho Gerlache, Bahía Paraíso ofrece otra de las raras oportunidades de descender a tierra en el continente y nos ofrece algunas de las mejores vistas de la Península. Aquí encontramos la base argentina Almirante Brown y la chilena González Videla con sus vecinas colonias de pingüinos. González Videla está situada en Waterboat point, así llamada en memoria de dos miembros de una expedición fallida que pasó el frío invierno de 1922 bajo un pequeño bote puesto boca abajo. Por su parte, la base ostenta el nombre del fundador de la armada Argentina y que tuvo que ser reconstruida después de que el médico, enloquecido, le prendiese fuego en 1984.

Canal de Lemaire

El canal de Lemaire fue descubierto por el explorador alemán Eduard Dallman en 1873, pero no se navegó ni cartografió hasta el 1898 por Adrien de Gerlache, quien le puso el nombre de su colega belga. Este canal de 11 Km. de largo y 1.6 Km. de ancho es comúnmente conocido como el más bello de la Antártida. Las razones para ello no pueden ser descritas en palabras ni con imágenes. Como mera pincelada de lo que se experimenta una vez allí, podemos decir que lo que nos fascina de la Antártida es que es a la vez sublime e imponente, delicada y ruda, acogedora e inhóspita. En un solo día, el Canal de Lemaire le puede ofrecer, a pequeña escala, toda la esencia de la Antártida.

Isla Petermann

También descubierta por Dallman y rindiendo tributo al geógrafo alemán August Petermann, la isla es más conocida por Jean-Baptiste Charcot y la Expedición Antártica Francesa de 1908. Charcot y la tripulación del Pourquoi Pas? pasó el invierno aquí entre pingüinos Adelaida y cormoranes imperiales. Su localización en el pintoresco Estrecho de Penola hace de Petermann un estupendo lugar para avistar ballenas y observar icebergs; además ofreces vistas espectaculares de la Península Antártica al otro lado del canal. En la isla también se encuentran una casa-refugio argentina, una placa conmemorativa de la expedición francesa y una cruz erigida en memoria de tres hombres de una base británica cercana.

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Puerto Lockroy

La base británica en la Isla Goudier en Puerto Lockroy fue construida en 1941 y abandonada en 1962. Permaneció desocupada hasta 1996 cuando fue remodelada y convertida en museo por el Antarctic Heritage Trust. Desde entonces ha sido uno de los lugares más populares de la Antártida y nos muestra la vida en una base de los años 50. Latas de comida se amontonan en los armarios y en la sala de estar aún permanecen los libros y revistas de los años 50. Los pingüinos Papúa que anidan en las inmediaciones se han acostumbrado a las frecuentes visitas de los turistas. El museo cuenta con una oficina de correos y una tienda de recuerdos con gorras, camisetas y postales. Además del servicio postal, en la tienda se pueden adquirir sobres y sellos antárticos de colección. Toda carta o postal enviada desde Puerto Lockroy cuenta con un sello y un franqueo especial.

Bahía Wilhelmina

Las montañas y los inmensos glaciares alrededor de la bahía de Wilhelmina, garantizan magníficos paisajes y la observación de masas de hielo de todos los tamaños. La bahía es lugar elegido por ballenas y focas como zona de caza y por lo tanto atrajo a un gran número de balleneros en tiempos pasados. Como evidencia de ello, el naufragio a medias visible del ballenero noruego Guvernoren, yace en el pequeño puerto de la bahía. Si el tiempo y las condiciones de hielo lo permiten, intentaremos acercarnos al navío a bordo de los botes neumáticos. El barco, de 3433 toneladas, se incendió en 1915 y encalló con el fin de rescatar a los hombres y la mercancía. Ahora sirve como lugar de reposo para golondrinas y como amarre puntual de barcos de vela.

Estrecho Antártico

Los enormes bancos de hielo del continente antártico son el origen de los gigantescos icebergs. Las fuertes corrientes del Mar de Weddell empujan estas masas heladas hacia el norte hasta el Estrecho Antártico, en el extremo noreste de la Península Antártica. Llamado ‘pasadizo de los icebergs’ por los miembros de la expedición, el estrecho está salpicado de trozos de hielo de diversas formas y tamaños con los que nuestra imaginación podrá jugar. La zona toma su nombre de la expedición sueca de 1903 de Otto Nordenskjöld y su barco

Antarctic, capitaneado por el legendario C.A. Larsen. El destino del Antarctic y su tripulación es uno de los relatos sobre el continente más desgarradores y difíciles de creer. Nuestro equipo se sentirá feliz de compartir el relato con ustedes mientras navegamos entre icebergs. El estrecho de 48 Km. es también hogar de medio millón de pingüinos Adelaida, así como de pingüinos Papúa, focas y orcas.

Brown Bluff

Brown Bluff se sitúa en la costa del Estrecho Antártico, en el extremo de la Península Antártica. Como el nombre sugiere en inglés (peñasco marrón), el paisaje lo domina un impresionante acantilado de 745m. Esta formación rocosa es de origen volcánico y la playa está salpicada de ‘bombas’ de lava. Pingüinos Adelaida, Papúa, gaviotas y petreles llegan aquí para aparearse, y las focas de Weddell lo visitan regularmente. Si el tiempo lo permite, bajaremos a tierra para pasear por la playa entre pingüinos, aunque los más expertos le recomendarán que para disfrutar de estos animales, lo mejor es que se siente tranquilamente y los observe, cómicos por excelencia, en plena acción.

Planeamos dejar la Antártida a primera hora de la tarde del día 8. La hora final de salida dependerá de la predicción meteorológica y del criterio del Capitán del barco.

Días 09-10: Pasaje de Drake

Con rumbo al norte, los recuerdos y las experiencias recientes serán para nosotros el origen de una nueva concepción de la Antártida.

El viaje desde la Península Antártica hasta Ushuaia, situada en el extremo sur de Argentina, es de unos 950 Km. o 40 horas de navegación con tiempo favorable. Durante el recorrido, continuaremos con nuestras conferencias y recordaremos todas nuestras experiencias en el continente blanco.

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Día 11: Ushuaia/Buenos Aires

¡La encantadora y orgullosa capital de Argentina nos abre de nuevo sus brazos y nos desea un buen viaje de regreso a casa!

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