Revista Dialogo Entre Masones N° 7 Julio 2014

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El Moderno masón la Moderna francmasona

“No Adivinan sino que tienen la Certeza”

Vicente Alcoseri

México.

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AUTOR.

Vicente Alcoseri,

Masón de ideas y pensamiento audaz que ilumina el camino masónico. Moderador del Foro Secreto Masónico.

Director Adjunto de la Revista Digital “Dialogo Entre Masones”.

H:. de la R:.L:.S:. Centenaria, Constituyente, Lealísima, Augusta, Poderosa y Benemérita Constancia N ° 2 de México.

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El Moderno masón la Moderna francmasona “No

Adivinan sino que tienen la Certeza”

La Masonería no aparece en la escena mundial para destruir a las Religiones y a los Estados, sino para fraternalmente e intelectualmente aclarar las cosas. El Moderno masón la Moderna francmasona “No Adivinan sino que tienen la Certeza” porque han heredado un conocimiento ancestral ya bien probado como efectivo- No aparece la Masonería para negar, sino para decirle al Mundo que la Religión y el Estado deben resolver la problemática mundial y no perjudicar a la Humanidad como lo han vendió haciendo por ya cientos de años.

El masón persigue una obra justa. Sería exacto decir que toma su Bien donde lo encuentra, y lo arma es su sistema ecléctico. No se trata de corregir a los textos religiosos hindúes, al Corán, a los Evangelios, mezcla el masón en cuanto a religión a Buda, a Mahoma y a Jesús, para hacer de las religiones un digesto comestible y lo convierte luego en un Sistema Político Liberal efectivo, para el uso de sus clientes de todo el mundo, que buscan democracia y libertad, es obvio la masonería no es para los anti – demócratas. El moderno masón que es activo por hoy por la internet y es a la vez el legitimista de todos los sistemas filosóficos y científicos que ayudan a la humanidad a su emancipación. No hace ninguna selección al azar. El moderno masón coopera ante todo a comprender. "Todo lo bueno lo hace suyo", por poco que usted crea avance en la comprensión.

Es el ojo lo que hay que esclarecer como lo dice el Libro de la Ley. Así el moderno masón agrega su gran ápice a los comentarios de la comprensión. Desde Cristo a Bakunin, La Verdad no deja de "minimizar" la escenificación de su reencarnación en cada época y de diferentes manifestaciones. Después de milenios, la Verdad Suprema intenta un acercamiento a sus acólitos. La Verdad está presente desde los Dioses Hindúes, de los cien brazos, el de las mil formas divinas, oculta la Verdad en los mitos Griegos, el enigma de la Verdad se presenta aparentemente diferente en cada época y lugar, desde los arcanos del Tarot hasta en la Ciencia Moderna, en varios formatos humanos, y sin embargo, la Verdad es encontrada, hay una incontestable manifestación de medios por la que la Verdad de Hombre es encontrada. Así, el mito de un Creador a las fantasías modernas de la teoría de la evolución de las especies, ha terminado por optar por el hombre en sus improvisaciones de dudoso gusto. Así al comienzo de ver dragones chinos para responder lo que no podían contestarse, de ermitaños nutridos de aire prana, la Verdad que se ha vuelto griega y romana por la cultura y judía por necesidad de eficacia, terminó por jugar un juego más discreto que gustosamente llamaremos racional. La ciencia

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moderna solamente es una forma más de buscar la verdad, sólo que se convirtió en un motor que destruiría a la humanidad, ejemplo de ello el calentamiento global que directamente o indirectamente, es la responsable de hecho. Es necesario que hagamos un poco de camino en sentido inverso y meditar como masones.

El misterio de la Encarnación de la Verdad en cada época no tiene un sentido único, una sola dirección. Requiere por parte del masón un trabajo de esfuerzos, para quitar la paja y encontrar lo real oculto en cada vez que la humanidad ha intentado dar con ella. ¿Qué es una verdad y que es La Verdad? un esfuerzo desmesurado (sobrehumano, sobrenatural de hacernos de ella) asociarse al proceso de dar con la Verdad - Le es preciso para el Masón extraer lo útil de lo inútil, sufrir los desgarramientos de este alumbramiento de la Verdad contra natura. Todos ustedes son Dioses, decía el Ángel Serpiente del paraíso – esa serpiente que estaba en el Árbol de la Ciencia del Bien y el Mal – es decir en el Árbol de la Verdad, la Serpiente sabía mucho o mentía mucho, que con seguridad decía la verdad, con seguridad demasiado temprano, el hombre del paraíso terrenal aún era incapaz. El moderno Masón intentará, la más audaz de las síntesis de las manifestaciones de la Verdad, se dice que cuando un hombre o una mujer se inician masones simplemente regresan al Jardín del Edén, algo que no hay que tomarlo tan simbólico sino como algo real. Penetrado de tradición milenaria, será insolentemente masón al pretender regresar al Edén. El orden de las cosas es el milagro en sí.

El moderno masón no desata el cordón de ninguna sandalia mesiánica. Enseña el masón un respeto en masa; toda ciencia por venir y toda tradición religiosa se responden, lo que supone del masón para el presente la crítica más agria hacia ciencia, región, filosofía y política, simplemente porque todas ellas le han fallado a la humanidad , la masónica carcajada hasta delante de los altares religiosos, -como de las aulas universitarias- Solamente alumbra a la Humanidad; es claro comenzamos una nueva era -Un Nuevo Orden Mundial-, un regreso a lo Natural, y si no hacemos esto el planeta quedara inservible. Es porque en cada etapa, el respeto de la esencia sobrepasa la mofa de las apariencias, la fe hacia el padre resuelve la duda de los hijos y ahí donde la palabra falta excede el Verbo. El moderno masón retiene los dos lados de una cadena. Del lado de días antiguos de los misterios más remotos, se sumerge en océanos perdidos del mito, tira de las tradiciones estiradas como las amarras de un buque. Del otro, tiene el otro lado de la cadena esa se engancha a las creencias de hoy y del futuro, aquellas que sólo la realidad alienta al hombre abatido por tantos años de mentiras surgidas de las ciencias. El moderno masón es como Lavoisier después del primer óxido de mercurio. Pero él oxida

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el sentimiento, templa los nervios, precipita la energía del esternón en el abdomen.

Es el moderno masón como El químico ruso Dimitri Ivanovich Mendeleiev clasifica audazmente los elementos de la Creación en su tabla periódica que da cuenta de la composición de la Estrellas hasta de los Átomos y seguro hasta de la composición del mismo Dios. Es el Moderno masón como Descartes, deseando no omitir nada de una creación que debe constituir un todo y donde nada debe estorbar nada a ciencia no es únicamente un conocimiento teórico de las causas, se presenta como una oportunidad de crecimiento humano. Este conocimiento útil se erige con la certeza racional y evidente que le da solidez a sus propios planteamientos. Es el siglo de la física, las matemáticas, la geometría y las ciencias que no dependen de lo subjetivo.

EL MÉTODO CARTESIANO

Descartes propone así un método que ha de ser matemático y universal, sea cual sea su aplicación o campo del saber a qué se refiera. "Se entiende por método reglas ciertas y fáciles, mediante las cuales el que las observe exactamente no tomará nunca nada falso por verdadero, y, no empleando inútilmente ningún esfuerzo de la mente, sino aumentando siempre gradualmente su ciencia, llegará al conocimiento verdadero de todo aquello de que es capaz”. Tanto da si el moderno masón se equivoca una vez, la próxima vez acertará. El Moderno Masón Osará, tendrá la certeza que puede lograrlo, es decir que lo logrará. También Newton, desde su habitación, tuvo la certeza que podía inducir y descubrir las leyes de la óptica y la naturaleza de la Luz. Encontró cuatro, de las cuales dos son falsas. Se puede inventar un método y no estar en la medida de aplicarlo. Pero, de los métodos nacen las épocas. Ellos las clasifican como lo hizo la piedra o el hierro. El moderno masón es un profeta que se adelanta siglos a la época y con certeza dice lo que sucederá. El Moderno masón la Moderna francmasona No Adivinan sino que tienen la certeza por su experiencia heredada de sus ancestros, así indica cómo todo esto sobrevendrá si las cosas no se corrigen, advierte al mundo de los peligros que implica que el Clero intervenga en Política y Educación, advierte a los hombres de Ciencia sobre los peligros que implica dañar al medio ambiente con sus experimentos, advierte a las Universidades sobre los riesgos que implica a corto y mediano plazo el condicionar al ser humano, y así someterlo mediáticamente a un control mental, advierte la Masonería a las clases políticas de hacer a un lado la democracia, y al mismo tiempo advierte la masonería sobre el voraz capitalismo imperante hoy en el mundo.

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Solsticio de Verano, Otras

Perspectivas

MIGUEL A. MIRANDA

Panamá

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A.∙. L.∙. G.∙. D.∙. G.∙. A.∙. D.∙. U.∙.

R.∙. L.∙. VALLE DE LA LUNA No.16

Solsticio de Verano, Otras Perspectivas

Q.∙. H.∙. MIGUEL A. MIRANDA M.∙. M.∙.

La historia de la humanidad está marcada por la influencia del sol sobre la totalidad de la vida sobre la tierra, llegándose a destacar al sol como una deidad. Los cuatro eventos solares de relevancia en el devenir de la vida terrestre son los equinoccios (Primavera, el 21 de marzo y otoño el 21 de septiembre, para el hemisferio norte) y los Solsticios (verano el 21 de junio, e invierno el 21 de diciembre, para el hemisferio norte).

Hace muchos siglos el “año” se iniciaba con el Equinoccio de Primavera, con el renacer, este evento marcaba el comienzo de un nuevo ciclo.

Los dos momentos del año en los que la distancia angular del Sol al ecuador celeste de la Tierra es máxima. Son los llamados solsticios. El de verano es el gran momento del curso solar y -a partir de ese punto- comienza a declinar.

El 21 de junio se celebra en el hemisferio norte, el día más largo del año. Definitivamente no es un día como los demás, la naturaleza, el hombre y las estrellas se disponen a celebrar una fiesta, cargada de gran poder y magia. Según la tradición de la Antigua Religión, las deidades de la naturaleza andan sueltos por los campos; los agricultores dan gracias por el verano, las cosechas, las frutas y por disponer de más horas para cumplir con sus tareas y entregarse a la diversión. También es el momento justo para pedir por la fecundidad de la tierra y de los mismos hombres; además se debe comenzar a almacenar alimentos para pasar el otoño y el invierno.

La celebración del solsticio de verano, es tan antigua como la misma humanidad. En un principio, antes de cristianizarse esta fiesta, los pueblos de Europa encendían hogueras en sus campos para ayudar al Sol en un acto simbólico con la finalidad de que “no perdiera fuerzas”. Se creía que el sol no volvería a su esplendor total, pues después de esta fecha, los días era cada vez más cortos. Por esta razón, fogatas y ritos de fuego de toda clase se iniciaban en la víspera del pleno verano, para simbolizar el poder del sol y ayudarle a renovar su energía. En tiempos posteriores se encendían fogatas en las cimas de las montañas, a lo largo de los riachuelos, en la mitad de las calles y al frente de las casas. Se organizaban procesiones con antorchas y se echaban a rodar ruedas ardiendo colinas abajo y a través de los campos.

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protegerse de influencias demoníacas y asegurar el renacimiento del sol. Se puede decir que todo empezó hace cerca de 5 mil años, cuando nuestros antepasados, tan amigos de observar las estrellas, se dieron cuenta que en determinada época del año el Sol se mueve desde una posición perpendicular sobre el Trópico de Capricornio, hasta una posición perpendicular sobre el trópico de Cáncer. A estos días extremos en la posición del Sol se les llamó solsticios de invierno y verano, los cuales ocurren los días diciembre 21 y junio 21 respectivamente; las que corresponden al hemisferio norte, pues en el sur es al contrario. El día que veremos al sol ponerse más al sur es el 21 de diciembre y el día que lo veremos ponerse más al norte es el 21 de junio. “Las fechas mencionadas son las típicas, pero pueden variar más o menos un día, debido a las irregularidades del calendario, como los años bisiestos”. Hablando propiamente del solsticio de verano, en esta fecha el eje de la tierra está inclinado 23,5 grados hacia el sol. Esto ocasiona que, en el hemisferio norte, el 21 de junio sea el día más largo del año.

En los antiguos mitos griegos a los solsticios se les llamaba “puertas” y, en parte, no les faltaba razón. La “puerta de los hombres”, según estas creencias helénicas, correspondía al solsticio de verano (del 21 al 22 de junio) a diferencia de “la puerta de los dioses” del solsticio de invierno (del 21 al 22 de diciembre).

En su conciencia interna sabían que el fuego destruye lo malo y lo dañino. Posteriormente, el hombre seguía destruyendo los hechizos con fuego.

Se ha asociado la festividad, del fuego, de San Juan Bautista, al solsticio de verano, pero esto tan solo es cierto para la mitad del mundo o, mejor dicho, para los habitantes que viven por encima del ecuador (en el hemisferio norte) ya que para los del sur el solsticio es el de invierno y ni tan siquiera para todos ellos pues la fiesta de San Juan es patrimonio del mundo cristiano. En los países orientales, con ritos y creencias distintas, se celebran estas fiestas conservando en todas ellas la misma esencia: rendir un homenaje al Sol, que en ese día tiene un especial protagonismo: en el hemisferio norte es el día más largo y, por consiguiente, el poder de las tinieblas tiene su reinado más corto; en el hemisferio sur ocurre todo lo contrario. En cualquier caso al Sol se le ayuda para que no decrezca y mantenga todo su vigor.

Este simbolismo era compartido por pueblos distantes, separados por el océano Atlántico. Es el caso de los viejos incas en Perú. Los dos festivales primordiales del mundo incaico eran el Capac-Raymi (o Año Nuevo) que tenía lugar en diciembre y el que se celebraba cada 24 de junio, el Inti-Raymi (o la fiesta del Sol) en la impresionante explanada de Sacsahuamán, muy cerca de Cuzco. Justo en el momento de la salida del

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astro rey, el inca elevaba los brazos y exclamaba: “¡Oh, mi Sol! ¡Oh, mi Sol! Envíanos tu calor, que el frío desaparezca. ¡Oh, mi Sol!” Este gran festival se sigue practicando y representando hoy en día para conmemorar la llegada del solsticio de invierno, con un claro tinte turístico. Los habitantes de la zona se engalanan con sus mejores prendas al estilo de sus antepasados quechuas y recrean el rito inca tal y como se realizaba (más o menos) durante el apogeo del Tahuantinsuyo.

ORÍGENES PAGANOS: Esta fiesta solsticial es muy anterior a la religión católica o mahometana. Uno de los antecedentes que se puede buscar a esta festividad es la celebración celta del Beltaine, que se realizaba el primero de mayo. El nombre significaba “fuego de Bel” o “bello fuego” y era un festival anual en honor al dios Belenos. Durante el Beltaine se encendían hogueras que eran coronadas por los más arriesgados con largas pértigas. Después los druidas hacían pasar el ganado entre las llamas para purificarlo y defenderlo contra las enfermedades. A la vez, rogaban a los dioses que el año fuera fructífero y no dudaban en sacrificar algún animal para que sus plegarias fueran mejor atendidas.

Otra de las raíces de tan singular noche hay que buscarla en las fiestas griegas dedicadas al dios Apolo, que se celebraban en el solsticio de verano encendiendo grandes hogueras de carácter purificador. Los romanos, por su parte, dedicaron a la diosa de la guerra Minerva unas fiestas con fuegos y tenían la costumbre de saltar tres veces sobre las llamas. Ya entonces se atribuían propiedades medicinales a las hierbas recogidas en aquellos días. El cristianismo fue experto en reciclar viejos cultos paganos.

SÚBITAS APARICIONES Y DESAPARICIONES: En algunas leyendas piadosas, hasta los santos aprovechan la víspera de este día para trasladarse milagrosamente a otra parte. En nuestro mundo terrenal, encontramos muchos casos de desapariciones bastante enigmáticas, según estas leyendas, esa noche se abren las puertas interdimensionales, así como los encantamientos.

NOCHE DE SAN JUAN: Esta es una fecha en la que numerosas leyendas fantásticas son unánimes al decir que es un período en el que se abren de par en par las invisibles puertas del “otro lado del espejo”: se permite el acceso a grutas, castillos y palacios encantados; se liberan de sus prisiones y ataduras las reinas moras, las princesas y las infantas cautivas merced a un embrujo, ensalmo o maldición; braman los cuélebres (dragones) y vuelan los “caballucos del diablo”; salen a dar un vespertino paseo a la luz de la Luna seres femeninos misteriosos en torno a sus infranqueables moradas; afloran enjambres de raros espíritus duendiles amparados en la oscuridad de la noche y en los matorrales; las gallinas y los polluelos de oro, haciendo ostentación de su áureo plumaje, tientan a algún que otro incauto codicioso a que les echen el guante;

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las mozas enamoradas sueñan y adivinan quién será el galán que las despose; las plantas venenosas pierden su dañina propiedad y, en cambio, las salutíferas centuplican sus virtudes (buen día para recolectar plantas medicinales en el campo); los tesoros se remueven en las entrañas de la Tierra y las losas que los ocultan dejan al descubierto parte del mismo para que algún pobre mortal deje de ser, al menos, pobre; el rocío cura ciento y una enfermedades y además hace más hermoso y joven a quien se embadurne todo el cuerpo; los helechos florecen al dar las doce campanadas...En definitiva, la atmósfera se carga de un aliento sobrenatural que impregna cada lugar mágico del planeta y es el momento propicio para estremecernos, ilusionarnos y narrar a nuestros hijos, nietos o amigos toda clase de cuentos, anécdotas y chascarrillos sanjuaneros que nos sepamos.

Esta noche se abre la puerta que nos introduce al conocimiento del futuro y a las dimensiones mágicas de la realidad. Es la noche en que los entierros arden, el Diablo anda suelto y los campos son bendecidos por el Bautista. En la mañana, muy temprano la gente se lava el pelo y la cara con las aguas bendecidas y comienza a llamar, tres veces consecutivas:

¡San Juan!, ¡San Juan!, ¡San Juan!, dame milcao (guiso de papas con manteca) yo te daré pan.

La noche anterior dos han sido los eventos más importantes: el baile del fuego y las pruebas. Algunas de estas pruebas son:

1.

La joven que sale al amanecer y se encuentra con un perro su marido será un goloso perro durante su vida.

2.

Al salir, después de las 12, se encuentra con un gato negro es mala suerte para el futuro, felicidad si el gato es de otro color.

3.

Si a medianoche se hace una cruz en los árboles, producirán el doble.

4.

Si a las 12, mira la luna y después la higuera, la verá florecer.

5.

La higuera y el “pesebre” (helecho) florecen esta noche. Quien posea una de estas flores será muy afortunado.

6.

Quien vea florecer la hierbabuena esta noche será muy afortunado siempre que lo mantenga en secreto.

7.

En la víspera se planta la flor de la hortensia, en un tarro con tierra y agua. Luego se le hace un pedido poniendo fe en el bautismo de San Juan.

8.

Hay que lavarse las manos con agua de manantial para mantenerse joven y el cabello para conservarlo hermoso. Esa noche las aguas están benditas por el Bautista.

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9.

Cuando llueve esa noche o al día siguiente, va a haber abundancia de manzanas.

10.

Antes de la salida del sol hay que regar los árboles con agua de manantial, para que den bastante fruta durante el año.

11.

Para tener buena siembra hay que tirar un pedazo de vela la noche de San Juan.

12.

Para aprender a tocar guitarra hay que colocarse durante esta noche bajo una higuera.

La noche y el amanecer, están dedicado a San Juan en un esfuerzo por cristianizar las numerosas fuerzas que se manifiestan en esta mágica jornada, en la que todas las sociedades tradicionales de Europa ponen en marcha numerosos rituales de antiguo origen y profunda funcionalidad cultural. La fiesta no es específica de localidades concretas, sino que se extiende por toda Europa con diversas variantes. Un personaje–símbolo de la cristiandad y un astro preside la celebración. Por una parte el Sol que, según la tradición popular, sale bailando al amanecer del día

24. Por otra parte el santo de la fecha, San Juan, encargado de dotar de sacralidad a la fiesta, pero que no ocupa lugar central en los rituales.

Contando con el Sol y San Juan como componentes básicos de la celebración, en la noche y el amanecer sanjuaneros los hombres manipulan diversos instrumentos simbólicos con la finalidad de luchar contra los distintos males que perjudican a los humanos, a sus actividades y a sus bienes a lo largo del año.

Fecha de transición astral que anuncia diversos cambios en la naturaleza equivale a una ruptura de orden cósmica propiciadora de emergencias del inframundo. Por eso la noche de San Juan es noche de brujas, entes que pueden provocar numerosos males a los humanos.

La Noche de San Juan, la de las tradiciones mágicas, se caracteriza por la multitud de hogueras que iluminan la noche. Los ciudadanos arrojan a la hoguera antes de su encendido pequeños objetos, conjuros, deseos e incluso apuntes del curso con el objetivo de hacer desaparecer los malos espíritus.

La tradición de enramar las fuentes está relacionada con la prosperidad, la abundancia y la fecundidad. La tradición dice que al amanecer del primer día de verano, las mujeres recogían de las fuentes la flor del agua con la esperanza de encontrar pareja, concebir hijos o hacerse con poderes curativos. Al amanecer, cuando las mujeres iban a la fuente, se cantaba a la flor del agua.

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¿POR QUÉ SAN JUAN BAUTISTA?: San Lucas narra en su Evangelio que María, en los días siguientes a la Anunciación, fue a visitar a su prima Isabel cuando ésta se hallaba en el sexto mes de embarazo. Por lo tanto, fue fácil fijar la solemnidad del Bautista en el octavo mes de las candelas de junio, seis meses antes del nacimiento de Cristo.

Desde entonces se señaló esta noche como la de San Juan, muy próxima al solsticio de verano que ha heredado una serie de prácticas, ritos, tradiciones y costumbres cuyos orígenes son inmemoriales en toda Europa y se han extendido por muchos pueblos de América. Lo paradójico del asunto es que el 24 de junio se celebra la fecha del nacimiento del Bautista, que en realidad no debería festejarse porque de los Santos siempre se recuerda el día de su muerte. San Agustín hace la observación de que la Iglesia celebra la fiesta de los santos en el día de su muerte, pero que en el caso de San Juan Bautista, hace una excepción y le conmemora el día de su nacimiento, porque fue santificado en el vientre de su madre y vino al mundo sin culpa.

En el Evangelio de San Lucas se cuenta que su padre, el sacerdote Zacarías, había perdido la voz por dudar de su mujer, Isabel, estuviera en cinta. Sin embargo en el momento de nacer San Juan la recuperó milagrosamente, como se lo había predicho el ángel Gabriel. La tradición religiosa dice que encendió hogueras para anunciar a parientes y amigos la noticia. Cuando siglos después se cristianizó esta fiesta, la noche del 23 al 24 de junio se convirtió en una noche santa y sagrada, sin abandonar por eso su aura mágica. Cuando el Bautista nació y Zacarías escribió en una tablilla: “Su nombre es Juan”, el sacerdote recuperó inmediatamente el habla y entonó el himno de amor y agradecimiento conocido como “Benedictus”, que la Iglesia Católica repite a diario en su oficio.

De la infancia de San Juan nada sabemos. Tal vez, siendo aún un muchacho y huérfano de padres, huyó al desierto. Vivió toda su juventud dedicado nada más a la penitencia y a la oración.

Como vestido sólo llevaba una piel de camello, y como alimento, aquello que la Providencia pusiera a su alcance: frutas silvestres, raíces, y principalmente langostas y miel silvestre. Solamente le preocupaba el Reino de Dios.

Cuando Juan tenía más o menos treinta años, se fue a la ribera del Jordán, para predicar un bautismo de penitencia.

El nombre JUAN: Procede del hebreo Yo-hasnam, con el significado de “Dios es misericordioso”. Otra etimología muy cercana es la de Jo-hanan o

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Jo-hannes, que significa “Dios está a mi favor”. Empezando por san Juan Bautista, la personalidad de los santos y otros hombres insignes que han llevado este nombre, es inconmensurable.

Mientras Jesús ocupa el solsticio de invierno (la Iglesia optó por cambiar su titular, al ver que era imposible suprimir estas fiestas), san Juan toma posesión del solsticio de verano porque fue imposible erradicar las ancestrales celebraciones solares. Y fue precisamente el hecho de la vinculación de su nombre a las fiestas más esplendorosas y más vitalistas, lo que elevó su prestigio hasta límites que sólo milenios de historia pueden explicar. Pero no es gratuita la coincidencia entre el ancestral culto solar y san Juan Bautista. El personaje es de una gran talla: es un Sol menor que abre camino al gran Sol

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Teoría acerca del origen de la

Masonería

John Hamill

Inglaterra.

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Autor.

R.·. H.·. John Hamill

Bibliotecario y Curador de la Gran Logia Unida de Inglaterra y Past Master de la Logia de investigación Quatuor Coronati N° 2076.

Director de Comunicaciones (2008) de la Gran Logia Unida de Inglaterra.

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El Mito en torno al origen de la Masonería.

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Traducción de los Hermanos de La Masonería Explicada.

Existen en torno al verdadero origen de la Francmasonería una enorme cantidad de mitos que, a lo largo del tiempo, se han ido asentando en un cierto halo de “oficialidad” apoyada en la falta de historicismo crítico de un importante número de “especialistas” masonólogos, en la vocación romántica de muchos profanos y masones, o en la simple y llana mitificación o tergiversación interesada.

Afortunadamente, sobre todo en los últimos años, desde las Instituciones masónicas más relevantes, se viene desempeñando una exégesis científica sobre la historia y evolución de la orden y ritos masónicos, que va permitiendo que la “luz de la razón” alumbre también un foco de verdad sobre lo que la masonería fue y es en realidad.

En esta línea de clarificación, resulta de especial interés este artículo del Hermano John Hamill, Bibliotecario de la Gran Logia Unida de Inglaterra y Pasado Maestro de la Logia de investigación Quatuor Coronati Nº 2076 que viene a desmitificar muchos de los lugares comunes por los que suelen discurrir las teorías sobre el origen y objetivos de la Masonería especulativa.

1 Con este título se publicó el presente artículo en el blog Masonería Hispana:

http://www.webring.org/l/rd?ring=masoneriahispana;id=15;url=http%3A%2F%2Fmasoneriaparatodos%2E blogspot%2Ecom%2F2008_07_01_archive%2Ehtml

Pero el blog Dialogo Entre Masones lo toma del blog de nuestro H:. Emilio Ruiz Figuerola, Portal Masónico del Guajiro http://eruizf.com/masonico/doc/teorias_acerca_del_origen_de_la_francmasoneria.pdf donde aparece con el título Teoría acerca del origen de la masonería.

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Teoría acerca del origen de la Masonería

¿Cuándo, Por qué y Dónde se originó la Francmasonería?

Solamente existe una respuesta a estas tres preguntas: no lo sabemos. Y ello a pesar de todo el papel y la tinta que han corrido en aras de su estudio. De hecho estas cuestiones fundamentales han sido bastante oscurecidas por varios historiadores Masónicos muy bien intencionados, pero muy mal informados.

Hace tan solo poco más de un siglo que los historiadores Masónicos británicos comenzaron a examinar con visión crítica la historia tradicional del Oficio(1), la cual había sido escrita por sus predecesores durante los 150 años anteriores. Al encontrar dicha «historia» poco satisfactoria, comenzaron a buscar evidencia documentada directa de la Masonería Operativa, anterior a la formación de la primera Gran Logia de Inglaterra en 1717. Sus investigaciones y sus escritos no se detuvieron, sin embargo, la permanente aparición de obras pertenecientes a lo que podría denominarse la escuela de historiadores Masónicos mística o romántica (en el auténtico sentido de la palabra), generó aún mayor confusión.

Existen, por lo tanto, dos enfoques principales de la historia de la Francmasonería:

El enfoque auténtico o científico, el cual construye o desarrolla su teoría a partir de hechos verificables y documentación de origen comprobado, y el enfoque no auténtico en el cual se intenta colocar a la Francmasonería dentro del contexto de la tradición de los Misterios correlacionando las enseñanzas, la alegoría y el simbolismo del Oficio, con sus homólogos pertenecientes a las diversas tradiciones esotéricas. Para complicar aún más las cosas, existen opiniones divididas dentro de las dos escuelas principales que se acaban de señalar.

El Francmasón común deriva del propio ritual sus primeras nociones de la historia del Oficio. A medida que va progresando en su conocimiento de las ceremonias, aprende que durante la construcción del templo del Rey Salomón en Jerusalén, los constructores calificados (albañiles o masones), se dividían en dos clases: Aprendices y Compañeros. Todos trabajaban bajo las órdenes de tres Grandes Maestros (el Rey Salomón, Hiram -Rey de Tiro- e Hiram Abif), los cuales compartían ciertos secretos, conocidos tan solo por ellos tres. Aprende, asimismo, que esos secretos fueron perdidos con el asesinato de Hiram Abif -asesinato que se produjo debido a su negativa de divulgar los secretos- y que se adoptaron ciertos secretos en substitución de los primeros «hasta que el tiempo o las circunstancias restauren los secretos originales.»

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estaba establecida en la época del Rey Salomón y que ha permanecido desde entonces como un sistema intacto. El candidato comprende pronto que el ritual no contiene una verdad histórica o literal, sino una alegoría dramática mediante la cual se transmiten los principios y axiomas fundamentales del Oficio.

La primera historia del Oficio apareció, con sanción oficial, como parte de las primeras Constituciones(2) compiladas y publicadas en nombre de la primera Gran Logia por el Reverendo Doctor James Anderson en 1723. La obra de Anderson consiste principalmente en la historia legendaria del Oficio de los constructores, desde Adán, en el Jardín del Edén, hasta la formación de la primera Gran Logia de Inglaterra en 1717. Anderson no efectúa distinción alguna entre Masonería Operativa y Masonería Especulativa, con lo cual quedó implícito que la una era la continuación de la otra. Anderson ha sido criticado con frecuencia por su historia; pero esas críticas no son justas con él. Él no pretendía escribir una historia en el sentido en que la entendemos actualmente, sino que se proponía producir una apología que estableciera una honorable filiación para una institución relativamente nueva. Él ni siquiera afirmó haber escrito una obra original, sino que, como lo explicó en la segunda edición de las Constituciones (1738), simplemente resumió las antiguas Constituciones Góticas(3).

Fue de ellas que él re-tomó las tradiciones según las cuales las Logias de Francmasones habían existido desde tiempos antiguos; igualmente retomó de allí la idea de que varias personalidades bíblicas históricas, y otras puramente legendarias habían sido patrones, promotores o Grandes Maestros del Oficio así como de que un cierto príncipe Edwin había convocado una gran asamblea de Masones en York hacia el año 926 de la era cristiana(4). Durante dicha asamblea les habría otorgado una constitución y les habría ordenado reunirse trimestralmente para gobernar sus Logias. Se da la impresión de que la Gran Logia o Asamblea siguió existiendo en forma ininterrumpida desde esa fecha hasta 1717.

De no haber producido Anderson una versión revisada y considerablemente aumentada de su historia para la segunda edición de las Constituciones, la versión de 1723 hubiera sido aceptada por lo que en realidad era: una apología construida a partir de la leyenda, el folklore y la tradición. En la edición de 1738, Anderson parece haberle dado, desafortunadamente, rienda suelta a su imaginación, pues construyó una detallada «historia» de la Masonería Inglesa desde la supuesta Asamblea de York, hasta la resurrección de la Gran Logia en 1717 y la continuó inclusive hasta 1738. Para Anderson los términos Geometría, Arquitectura y Masonería eran sinónimos. Cualquier monarca inglés o personalidad histórica que de cualquier manera hubiera patrocinado arquitectos o Masones, fue ubicado en su lista, bien sea como un Gran Maestro o, por lo menos, como un Gran Vigilante de la Francmasonería. Con el fin de «comprobar» el antiguo e ininterrumpido linaje de la Institución, Anderson aseguró que la unión de las cuatro Logias de Londres para formar una Gran Logia en 1717, no había

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representado la creación de una nueva organización, sino que había sido la restauración(5) de una antigua organización que había caído en «descomposición», debido a la negligencia de su Gran Maestro Christopher Wren.

Se trata de una aseveración sorprendente, a favor de la cual no existe evidencia, especialmente por cuanto en la versión de 1723 no se menciona ninguna restauración y el nombre de Sir Christopher Wren tan solo figura en una nota al pie de página, como el Arquitecto del Teatro Sheldoniano de Oxford.

Curiosamente, Wren vivía aún cuando apareció la versión de 1723; pero ya había fallecido cuando Anderson emprendió sus revisiones, de modo que el interesado no tuvo oportunidad de objetar.

Debido a que la historia escrita por Anderson fue publicada con la sanción de la Gran Logia, se le atribuyó el carácter de historia sagrada, tanto más por cuanto su contenido no fue impugnado por quienes tomaron parte en los eventos de 1717. Su trabajo resultó de tan grande aceptación que continuó siendo publicado reiteradamente sin alteraciones, simplemente con actualizaciones, en todas las subsiguientes ediciones de las Constituciones de la Gran Logia hasta la última edición de 1784.

Fue plagiado, además, por los diversos editores de unos manualitos publicados en el siglo XVIII, los «Compañeros de Bolsillo de los Francmasones»(6) (Freemasons’ Pocket Companions), y formó la base de la sección histórica de las Ilustraciones acerca de la Masonería de William Preston hasta en la decimoséptima edición (póstuma) de 1861, editada por el Rev. Dr. George Oliver. Hubo planes para incorporarlo en las ediciones del Libro de las Constituciones de la Gran Logia Unida de Inglaterra, fechadas en 1815, 1819 y 1827.

Se anunció, en ese entonces, que las porciones del libro publicadas constituían una segunda parte y que se publicaría en una primera parte la historia de la Francmasonería. Afortunadamente la primera parte en cuestión nunca se publicó. Con la exportación a América del Norte de las Constituciones de la Primera Gran Logia y las Ilustraciones de Preston y su traducción al Francés y al Alemán, la mala información de Anderson recibió una amplia divulgación y ejerció así un profundo efecto sobre la concepción que se tuvo acerca de la historia del Oficio, así como sobre la consiguiente actitud hacia el tema, actitud que subsistió hasta bien entrado el siglo XIX. En verdad, la ausencia de una diferenciación por parte de Anderson entre Masonería Operativa y Masonería Especulativa iba a marcar los enfoques de la historia del Oficio por espacio de muchas generaciones, y puede decirse que dio lugar al deseo de establecer un vínculo directo entre ambas, tan pronto como la escuela auténtica inició su aproximación crítica a la historia aceptada de la Orden.

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Aunque la aproximación de los escritores de la escuela auténtica aparece como una investigación científica, los métodos empleados por ellos no serían aceptados actualmente como científicos.

A pesar de que ellos examinaron cuidadosamente y comprobaron el origen de cada fragmento de evidencia que apareció, y que sus áreas de investigación se limitaron a los registros y documentos arquitectónicos, de construcción y corporativos, de hecho su trabajo reviste la apariencia de una búsqueda de evidencia susceptible de encajar dentro de una teoría preconcebida.

Dispuestos a probar la filiación directa entre la Masonería Operativa y la Masonería Especulativa a través de una fase transicional, ensamblaron fragmentos de información procedentes de varias partes de las islas británicas, fragmentos que parecían formar eslabones en su cadena de descendencia.

Al proceder de esa manera, con frecuencia sacaron la evidencia de su contexto y efectuaron suposiciones para las cuales existía apenas una tenue posibilidad de substanciación. En particular, asumieron la existencia de una uniformidad de condiciones y de actividades en Inglaterra, Irlanda y Escocia e ignoraron así las particulares circunstancias sociales, culturales, políticas, legales y religiosas que marcan diferencias cruciales entre estos países. No tomaron en cuenta, por ejemplo, que hasta la Ley de Unión de 1707, Inglaterra y Escocia, aunque ligadas a través de la Corona desde 1603, eran países separados, que solamente compartían una frontera común y que los eventos ocurridos en un país, no tenían necesariamente un paralelismo en los países vecinos.

Sin embargo, su teoría era tan persuasiva, tan bien escrita y fue tan divulgada, que su interpretación acerca del desarrollo transicional de la Masonería Operativa a la Masonería Especulativa ha estado peligrosamente cerca de ser aceptada como un hecho incuestionable. Es necesario enfatizar nuevamente que se trata tan solo de una teoría.

En Escocia encontraron evidencia innegable de la existencia de Logias operativas de talladores de piedra. Dichas Logias se definían desde el punto de vista geográfico (territorial) y constituían unidades de control de la actividad operativa con el respaldo de leyes estatutarias. También obtuvieron evidencia indiscutible de que las Logias Operativas escocesas comenzaron a admitir, durante el siglo XVII, miembros no operativos en calidad de Masones aceptados o gentilhombres Masones (accepted or gentlemen masons) y que a comienzos del siglo XVIII, en algunas Logias los Masones aceptados habían pasado a predominar.

Estas Logias, a su vez, se convirtieron en logias Especulativas, mientras que las otras mantuvieron su carácter puramente Operativo. Las Logias

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Especulativas eventualmente se unieron para formar la Gran Logia de Escocia en 1736.

Investigadores de la escuela auténtica también descubrieron referencias claras acerca del uso en esas Logias de una palabra Masónica(7) y de modos secretos de reconocimiento que le permitían a los Masones operativos de buena fe, obtener trabajo o sustento cuando viajaban al territorio de otra Logia. Al unir esos hechos los historiadores románticos parecían contar con pruebas de una transición gradual de la Masonería Operativa a la Especulativa.

La falla de su razonamiento consistía en suponer que al no ser operativos los Masones aceptados en las Logias operativas escocesas, entonces tenían que ser necesariamente especulativos, o que por lo menos debía existir una implicación acerca de la actividad especulativa de la Logia, derivada del hecho mismo de su aceptación.

Hasta la fecha no ha aparecido evidencia alguna que apoye dichos supuestos. De hecho la evidencia encontrada parecería señalar a los no operativos como simples miembros honorarios de las Logias, adoptados del mismo modo que hoy se adoptan prominentes personalidades como miembros honorarios de clubes, sociedades o instituciones con las cuales no tienen vínculos profesionales o vocacionales.

Cuando la escuela auténtica procedió a examinar los registros ingleses, sus investigadores no pudieron encontrar evidencia alguna de la existencia de Logias operativas. En tiempos medioevales la Logia de los operativos había consistido simplemente en una choza o depósito anexo al lugar de trabajo, en el cual guardaban las herramientas y tomaban descanso y refresco. Alrededor del año 1600 el sistema de guildas se encontraba prácticamente moribundo con la excepción de las Compañías de Caballerangos y Transportadores de Londres (London Livery Companies). Tampoco existía evidencia de una «palabra masónica» inglesa o de medios secretos de reconocimiento entre los operativos ingleses.

Toda la evidencia hallada acerca de la Masonería no operativa -o de aceptación- tenía un contexto no operativo y entre los nombres encontrados y que podían ser verificados y cruzados con otra evidencia, muy pocos tenían siquiera la más tenue relación con la construcción o la arquitectura. La Masonería de aceptación (existen aún dudas acerca de si la Masonería del siglo XVII puede denominarse especulativa), sencillamente parece haber surgido en Inglaterra como una organización nueva sin ninguna conexión previa con el oficio operativo. A pesar de esta carencia de pruebas la escuela auténtica ensambló conjuntamente los hallazgos hechos en Escocia e Inglaterra y construyó la teoría de la transición operativa-especulativa acerca de los orígenes de la Francmasonería(8), sin tener en cuenta las diferencias y discrepancias entre los dos conjuntos de evidencias.

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operativa se estaba desarrollando en Inglaterra cuando las Logias operativas escocesas comenzaron a aceptar miembros no operativos. Si las Logias operativas escocesas constituyeron el medio de transición,¿cómo podía existir ya en Inglaterra la Masonería puramente no operativa?

La búsqueda de un vínculo directo no se confinó a las Islas Británicas, ni al período de la denominada «Asamblea de York». Se hicieron intentos de encontrarle un parentesco clásico como descendiente de los Collegia Fabrorum romanos (las escuelas de constructores de la época, pues además la palabra «escuela» parecía llevar implícita la existencia de un culto filosófico o «mistérico» ligado a los constructores romanos. La leyenda de los Magistri Commacini (Maestros Comacinos), parecía brindarle un fundamento religioso al Oficio. Se afirmó que los hábiles y renombrados masones de la región del lago de Como, en el norte de Italia, poseían secretos tan recónditos susceptibles de ser comunicados a otros operativos, que fueron constituidos en una Orden mediante una bula papal (bula inexistente en la realidad). Se decía que habían recibido instrucciones de viajar por Europa para compartir sus habilidades y «misterios».

Es notoria la ausencia de evidencia acerca de su existencia real. Se revisaron diligentemente las tradiciones y registros de los Steinmetzen alemanes y del Compagnonnage francés en busca de rastros de algún elemento especulativo, mas no se encontró ninguna. La evidencia nos remite siempre de nuevo a la aparición de la Masonería no operativa en Inglaterra durante el siglo XVII.

La teoría de una filiación directa de la Masonería operativa sigue teniendo sus partidarios, especialmente el difunto y muy reverenciado Harry Carr; pero algunos investigadores actuales que trabajan en la tradición de la escuela auténtica están inclinándose por considerar la probabilidad de un vínculo indirecto con los operativos(9). En vez de buscar las pruebas de una filiación directa, están explorando la posibilidad de que los fundadores de la Masonería especulativa se hayan encubierto bajo la apariencia de una organización o guilda para desarrollar actividades e ideas que era imposible practicar o profesar abiertamente en la época.

El período en el cual se cree que evolucionó la Francmasonería -finales del siglo XVI y transcurso del siglo XVII- se caracterizó por la estrecha relación entre la política y la religión. Durante esos años las diferencias de opinión en estas materias podían dividir las familias y eventualmente conducir a guerras civiles. Particularmente en lo que concierne a la religión, existían sanciones legales contra aquellos que decidían no seguir los dictados del Estado. Surgen por sí mismas, en consecuencia, dos ideas posibles en relación con el origen de la Francmasonería durante ese período.

Primero, que los fundadores eran un grupo opuesto a la intolerancia política y religiosa del Estado, que deseaban reunir hombres de diferentes concepciones políticas y religiosas pero que compartieran un objetivo de mejoramiento social. Puesto que se encontraban en una situación en la cual

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dichas concepciones eran consideradas subversivas, se restringía absolutamente la discusión de estos asuntos con quienes no fuesen miembros. Estos rasgos parecen haber existido desde que se originó la Francmasonería.

Segundo, que los fundadores eran un grupo de religión cristiana no conformista, que se oponía a la dominación de la religión por parte del Estado. Dicho grupo no se proponía deponer la religión predominante, sino que deseaba promover la tolerancia y la creación de una sociedad en la cual los hombres fueran libres de seguir los dictados de su conciencia en materia religiosa.

Existe un objetivo común en ambos grupos: la promoción de la tolerancia y la consiguiente creación de una sociedad mejor. El uso de la alegoría era una técnica didáctica común en la época: ¿qué mejor alegoría para representar la creación de una sociedad superior que la construcción de un edificio? Existía inclusive una metáfora bíblica a la mano: la construcción del Templo de Salomón.

Una vez establecido el marco alegórico, se seguía lógicamente el paso de adoptar la forma de una guilda o corporación de constructores. Así las reuniones se convirtieron en Logias, los oficiales principales pasaron a denominarse Maestro y Vigilantes y las herramientas de trabajo del tallador de piedras fueron utilizadas tanto por sus funciones materiales prácticas, como por su valor simbólico.

Una teoría alternativa de filiación indirecta ha sido presentada recientemente. Ella asocia los orígenes con los aspectos caritativos más que con los planteamientos filosóficos(10). Considera a la Francmasonería como un desarrollo del creciente movimiento de autoayuda surgido en el siglo XVII. Al no existir un sistema estatal de protección y seguridad social, aquellos que enfermaban o pasaban penalidades económicas dependían de la caridad local y de las rígidas estipulaciones de la Ley de Pobres. Diferentes agrupaciones gremiales comenzaron a organizar sus propios sistemas.

Cuando se reunían a departir amistosamente en tabernas y posadas, mantenían una caja a la cual los miembros aportaban cuotas durante cada reunión y de la cual los mismos miembros podían tomar dinero en tiempos de necesidad. En virtud de esa práctica, dichas agrupaciones recibieron el nombre de Clubes de Caja (Box Clubs).

La pertenencia a estos clubes estuvo reservada en un comienzo a los miembros de un gremio en particular, y existe evidencia de que en los clubes se utilizaron rudimentarios ritos de iniciación. Parece ser también que, al igual que las logias operativas escocesas, los Clubes de Caja comenzaron a admitir miembros que no estaban vinculados directamente con su gremio particular.

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Se ha evocado la posibilidad de que la Francmasonería haya surgido originalmente tan solo como un Club de Caja para Masones operativos, los cuales posteriormente comenzaron a admitir miembros de otros gremios. La posibilidad de que la Francmasonería hubiese sido básicamente una sociedad de orientación gremial por la época de la creación de la primera Gran Logia en 1717, fue planteada por Henry Sadler(11).

Él sugirió que una lucha por el control de las Logias, tuvo lugar a comienzos de la década de 1720 entre los miembros originales de orientación gremial y aquellos que fueron llevados a las Logias por la influencia del Dr. John Teophilus Desaguliers y otros, y que la Francmasonería auténticamente especulativa no surgió sino cuando este último grupo ganó el control y comenzó a transformar a la Francmasonería de una sociedad de beneficios en un sistema de moral, velado en alegoría e ilustrado por símbolos».

También se ha buscado en otras organizaciones el origen de la Francmasonería. Una teoría ahora descartada pero que conservó credibilidad por largo tiempo veía en la Francmasonería la descendiente directa de los Caballeros Templarios medievales.

Se afirmó que, luego de la supresión de la Orden de los Templarios y de la muerte de Jacques de Molay, su último Gran Maestro en 1314, un grupo de caballeros escapó a Escocia. Una vez allí se reunieron en el misterioso monte Heredom cerca de Kilwinning y, temerosos de ulteriores persecuciones se transformaron en Francmasones, convirtiendo los supuestos secretos de los Templarios en los secretos de la Francmasonería. Desafortunadamente para los partidarios de esta teoría, el misterioso monte de Heredom no existe (aunque había de constituirse en un elemento central de numerosos grados adicionales inventados en la Francia del siglo XVIII). Tampoco es verídico que los Templarios hubieran sido perseguidos en Escocia. Formaron, por el contrario, parte de la vida política y religiosa de Escocia hasta la Reforma, siendo el Prior de Torpichen (el principal Priorato Templario de Escocia), por derecho propio, uno de los Lores Espirituales del gobierno escocés.

Sin embargo, la leyenda escocesa siguió ejerciendo su atracción romántica. El reverendo Dr. George Oliver declaró que poseía un manuscrito del siglo XVIII el cual se refería a lo que él denominó el Rito de Bouillon, un ritual de los tres grados azules, en el cual se le informaba a los recipiendarios que ellos eran descendientes de los Templarios.

El manuscrito de Oliver se conoce solamente en copias que datan del siglo XIX y un examen de su contenido muestra un ritual altamente desarrollado para los tres grados azules, el cual incorpora muchos de los cambios y adiciones rituales realizados después de la unión de las dos Grandes Logias inglesas en 1813.

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Algunos han buscado los orígenes de la Francmasonería en el Rosacrucismo, ya sea como una manifestación británica de la fraternidad Rosacruz, o como una escisión de la corriente principal del Rosacrucismo(12). No es éste el lugar para discutir acerca de la existencia o no de una Fraternidad Rosacruz. Cualquiera que sea la verdad a ese respecto, lo cierto es que la idea Rosacruz se ha mantenido entretejiéndose en el pensamiento europeo desde su aparición a comienzos del siglo XVII.

Los únicos factores comunes a la Francmasonería y al Rosacrucismo son la idea central de la creación de una sociedad ideal y el uso de la alegoría y el simbolismo para impartir ese ideal a sus iniciados. Hasta allí llega la similitud. No existe un acervo común de simbolismo y ambos se desarrollaron a lo largo de caminos diferentes. No existe evidencia que demuestre un origen común o el desarrollo del uno a partir del otro.

Mucho se ha tratado de utilizar para estos efectos el hecho de que Elías Ashmole, el primer iniciado no operativo del que se tiene noticia cierta, también se interesaba en el Rosacrucismo; pero nada se dice de los demás Masones aceptados conocidos, que no tenían relación con la Rosacruz (ya fuese real o imaginaria), ni acerca de los Rosacruces declarados que no tuvieron vínculos con la Masonería de aceptación.

La escuela no auténtica posee cuatro enfoques principales, los cuales podrían ser clasificados como el esotérico, el místico, el simbolista y el romántico. Las cuatro aproximaciones tienen dos factores en común: la creencia de que la Francmasonería existe desde «tiempo inmemorial», y una aparente incapacidad para distinguir entre el hecho histórico y la leyenda. Las escuelas esotéricas y místicas están de hecho interesadas en la transmisión de ideas y tradiciones esotéricas, lo cual constituye en sí una línea de investigación válida.

Lo que ocurre es que al acercarse a su objeto convierten similitudes entre grupos muy separados en el tiempo en evidencia de una tradición continua transmitida de un grupo al otro. Es decir, en una especie de sucesión apostólica esotérica. Los seguidores de estas escuelas tienden también a profesar ideas heterodoxas acerca de la naturaleza y propósito de la Francmasonería, atribuyéndole implicaciones místicas, religiosas e inclusive ocultas que nunca ha tenido.

Los partidarios de la aproximación esotérica toman los principios, los rituales, las formas, los símbolos y el lenguaje de la Francmasonería y rastrean similitudes en los otros grupos (ignorando el hecho de que los principios y muchos de los símbolos son universales y no particulares a la Francmasonería). Suponen que esas similitudes no son fortuitas sino deliberadas y constituyen, por lo tanto, prueba de una tradición continua. Colocan también gran énfasis en los grados adicionales, revistiéndolos de una antigüedad espuria y viendo en ellos un contenido esotérico y un

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simbolismo mucho mayores de los que jamás se intentó imprimirles. Al ver en el conjunto de las diversas ramificaciones de la Francmasonería un rito iniciático coherente, cosa que no es, la escuela esotérica la compara con otros ritos iniciáticos, encuentra similitudes -reales o impuestas- y supone un parentesco. John Yarker es probablemente el mayor exponente de esta escuela. Su Opus mágnum, «Las escuelas arcanas» (Belfast, 1909), es un monumento a la erudición mal aplicada.

No solamente revela la amplitud de sus lecturas, sino también su dificultad para digerir, o en algunos casos incluso para entender aquello que había leído. A primera vista parecería que trabajase en la escuela auténtica ya que hace constante uso de «evidencia documentaria».

Un examen más detenido muestra que él no efectuaba un análisis crítico de sus fuentes, con lo cual aceptaba como hechos las leyendas, la tradición y el folklore a la vez que negaba hechos reales adecuadamente documentados. Yarker estaba firmemente convencido de que la Masonería había existido entre los talladores de piedra operativos de la Edad Media y que ellos habían trabajado en una compleja serie de grados que abarcaba los tres grados azules (El Oficio) y muchos de los grados adicionales.

Creía también que dicho sistema había declinado y que su «resurgimiento» en el siglo XVIII constituía un renacimiento pero en una forma distorsionada. Para poder aceptar las tesis de Yarker, tendríamos que aceptar que los talladores de piedra medioevales eran hombres intelectualmente preclaros, dotados con el manejo de unas ideas que no ingresaron en el acervo de la filosofía occidental hasta después del Renacimiento.

Yarker vio la Francmasonería como la culminación o el summum bonum de todos los sistemas esotéricos. Al fracasar en la «depuración» del sistema existente, Yarker introdujo desde los Estados Unidos el Antiguo y Primitivo Rito de la Francmasonería. Este rito combinaba y reducía los noventa y siete grados del Rito de Misraim y los noventa y cinco grados del Rito de Menfis, convirtiéndolos en un popurrí de Egiptología, Gnosticismo, Rosacrucismo, Cábala, Alquimia, Misticismo Oriental y Cristianismo.

Resume perfectamente la mente ecléctica y acrítica de su principal promotor en Inglaterra. Este Rito a duras penas sobrevivió a la muerte de Yarker. Tal vez los representantes más característicos de la escuela mística son el Reverendo George Oliver y A. E. Waite.

Oliver fue un ferviente fundamentalista pre darwiniano que creía firmemente que la Francmasonería era esencialmente cristiana y había existido bajo una forma u otra desde el comienzo de los tiempos. En varios sentidos pudo haber sido el progenitor de la escuela auténtica. Leía con avidez cualquier libro masónico a su alcance y coleccionaba hasta las piezas de evidencia más ínfimas que podía encontrar; pero al igual que Yarker, su forma de

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lectura era acrítica y se inclinaba por la invención cuando escaseaba la evidencia.

Waite, como Oliver, creía que la Francmasonería era esencialmente cristiana tanto en su origen como en su carácter.

Él creía que la Francmasonería tenía sus raíces en el sistema de las guildas; pero que había sido convertida en un sistema místico. Sus rituales, en particular aquellos de los grados adicionales, contendrían conocimiento secreto dentro de la tradición de los Misterios.

Su desorganizada «Nueva Enciclopedia de la Francmasonería», en la cual hizo un pesado énfasis sobre los grados adicionales, tanto existentes como extintos, fue demolida por la crítica de la escuela auténtica en el momento de su publicación en 1921.

La escuela simbolista busca los orígenes de la Francmasonería mediante la comparación y la correlación del simbolismo y del lenguaje ritual, y trata de encontrar la filiación directa entre la Francmasonería y varias religiones, cultos, misterios y sociedades.

Al igual que la escuela esotérica, esta línea de investigación posee cierta validez; pero como una antropología del simbolismo y no como investigación acerca de los orígenes de la Francmasonería.

La incidencia de ciertos símbolos, gestos y terminología condujeron a esta escuela a comparar la Francmasonería con religiones de los amerindios, ceremonias Mayas, rituales mitraicos y aborígenes, pinturas de templos egipcios, marcas de casta hindúes, etc. El problema es que los símbolos Masónicos no son exclusivos de la Francmasonería, sino que son universales.

Dentro de la escuela simbolista se encuentran quienes han buscado el origen del ritual Masónico mediante la exégesis de obras de escritores bien conocidos, con el fin de encontrar ejemplos de «lenguaje masónico».

El más excéntrico de ellos fue probablemente Alfred Dodd, quien se convenció a sí mismo que Shakespeare (llámese Shakespeare, Bacon o Marlowe) compuso el ritual del Oficio(13).

En un sentido, los seguidores de la escuela romántica se acogen a la tradición andersoniana, ya que implícitamente creen en la conexión directa entre la Masonería Operativa y la Masonería Especulativa, bien sea que dicho vínculo se remonte a Adán, Salomón o a los constructores medioevales.

Difieren de la escuela auténtica por su rechazo a, o su desconocimiento de las numerosas formas en las cuales la Francmasonería ha cambiado y se ha desarrollado durante el período para el cual existen registros históricos.

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Están dispuestos a creer que el ritual ha sido practicado desde tiempo inmemorial, bien sea en sus formas fundamentales o bien conservando íntegramente su detalle.

La carencia de conocimiento acerca del origen de la Francmasonería y la variedad de aproximaciones que existen para enfocar este interrogante, explican tal vez la intensidad con la cual se investiga y la persistente atracción que ejerce.

La ausencia de dogmas oficiales implica que cada miembro de la Orden puede conferirle al ritual tanto o tan poco significado como desee. Ni siquiera en Inglaterra existe un patrón, ya se trate de un ritual controlado de manera centralizada o de una interpretación del ritual que deba ser aceptada por todas las logias.

El que alguna vez lleguemos a estar en medida de descubrir los verdaderos orígenes de la Francmasonería, es un interrogante que queda abierto. «Los registros y documentos relacionados con la construcción medieval han sido revisados en su totalidad; pero los archivos religiosos, familiares y locales permanecen prácticamente inexplorados. Por otra parte, de ser cierta la afirmación de Anderson de que numerosos manuscritos fueron quemados deliberadamente en 1720 «por algunos hermanos preocupados de que dichos papeles fuesen a caer en manos extrañas», es bien posible que la evidencia crucial que buscamos ya esté perdida».

Notas.

[1]. Siguiendo la tradición masónica inglesa, el autor denomina El Oficio (The Craft) al conjunto de los tres grados fundamentales de la masonería y de sus miembros. Los tres grados fundamentales, Aprendiz, Compañero y Maestro, también se conocen como masonería azul.

[2]. James Anderson, Las Constituciones de los Francmasones. Con la historia, obligaciones, reglamentos Etc. de esta muy Antigua y Venerable Fraternidad, Londres, 1723.

[3]. Las Constituciones Góticas (Gothic Constitutions) son la recopilación de preceptos corporativos también conocida como Los Antiguos Deberes (The Old Charges)

[4]. Para una discusión sobre el tema de la leyenda de York, ver Begemann AQC 6 (1893); Gould AQC 5 (1892); Oliver AQC 61 (1948); Speth AQC 6 (1893) y Alex Horne La Leyenda de York en los Antiguos Deberes (The York Legend in the Old Charges) (Shepperton; A. Lewis, 1978). AQC: Anales de la Quatuor Coronati, Logia de estudios históricos perteneciente a la Gran Logia Unida de Inglaterra.

[5]. Anderson es la única fuente que puede citarse para sustentar la idea de que los eventos de 1717 constituyeron una restauración.

[6]. Los Pocket Companions comenzaron a aparecer en 1735 y eran una mezcla poco afortunada de plagios de las reglas y el recuento histórico de Anderson, junto con varios deberes y oraciones.

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[7]. Ver Douglas Knoop, La Palabra Masónica (The Mason Word), AQC 51(1938).

[8]. El recuento más reciente de la teoría de la transición operativa-especulativa es 600 Años de Ritual del Oficio (600 Years of Craft Ritual) de Harry Carr, texto que se encuentra en el libro El Mundo de la Masonería de Harry Carr (Harry Carr’s World of Freemasonry) publicado en Londres por A. Lewis, 1984.

[9]. Ver C.F.W. Dyer, Algunas reflexiones acerca del origen de la Masonería Especulativa (Some Thoughts on the Origin of Speculative Masonry), AQC 95 (1982).

[10]. Andrew Durr, El origen del Oficio (The Origin of the Craft), AQC 96 (1983).

[11]. Henry Sadler, Hechos y ficciones masónicos (Masonic Facts and Fictions), Londres 1887; reimpreso por Wellingborough (Aquarian Press, 1984).

[12]. Ver J. S. M. Ward, La Francmasonería y los antiguos dioses (Freemasonry and the Ancient Gods) segunda edición (Londres, 1926). A. E. Waite, La tradición secreta en la Francmasonería (The Secret Tradition in Freemasonry), (Londres, 1911).

[13]. Alfred Dodd, Shakespeare: creador de la Francmasonería (Shakespeare: Creator of Freemasonry) (Londres, circa 1935) y ¿Fue Shakespeare el creador de los rituales de la Francmasonería? (Was Shake- speare the Creator of the Rituals of Freemasonry?), (Liverpool, sin fecha).

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LOS VISITANTES Y LOS HOMBRES

Herbert Oré Belsuzarri.

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LOS VISITANTES Y LOS HOMBRES.

Cuando leemos por ejemplo la biblia, el popol-vhu, ramayana, sutra, talmud, tantra, zohar, bardo todol, bhagavad-gita, coran, chilam balam, y otros (Ver Anexo 1), estos textos sagrados originales de prácticamente todas las culturas coinciden en resaltar la ascendencia celestial de la Humanidad en general y de ciertas élites escogidas en su seno.

En ello se basa toda la elaborada teología y súper ideología que enaltece a unos pueblos, etnias y estirpes o linajes selectos y tocados por un poder superior sobre los restantes simples mortales terrenales, no mezclados con los “dioses”. Y, como es de esperar, cada comunidad cree firmemente o es adoctrinado a pensar que “ellos” son los “predilectos” y todos los demás no.

Oculta tras esta fachada, se esconde una verdad fascinante y perturbadora. No debe extrañar: “La Realidad supera a la Ficción”.

Conforme a los restos arqueológico, libros sagrados e iconografías, las diversas razas humanas proceden de los “Elhoim”, también denominados por otros “Anunnaki”, “Zalmoxitas”, Serpentinos”, “Dioses-Dragones”, “Divinas Sierpes” y muchos otros nombres, ligados a la tradición religiosa o cultura en el mundo.

Hablamos de relatos orales, escritos, jeroglíficos, grabados en tablillas, piedras, estolas, frisos, paredes de cavernas o templos majestuosos de hasta 15000 a.C. Y mucho más, si incluimos el arte rupestre del Paleolítico, repartidos en todo el orbe, pero concentrado en torno al legendario enclave del supuesto “primer contacto” con los “Seres de los Cielos”.

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Estatuillas de “visitantes” de diversas culturas

En las actuales fronteras turcas, en plena Meseta de Anatolia, cerca de la mítica y misteriosa ciudad de Sanliurfa, la antigua Ur de donde procedía Abraham, hasta Oriente Medio, en el equivalente a Israel, Egipto e Irak (La histórica sede de Babilonia y Sumeria), así como la Meseta de Irán, todos ellos proclaman mixtificado, exagerado y poetizado por el lenguaje mágico religioso, alegórico, épico y simbolista, que determinadas “líneas de sangre” o “linajes predilectos” de los “dioses”, a los que llaman “Nefilim” (del hebreo original, que se traduce por “descendidos o caídos de los Cielos”), son el producto de la unión carnal o mestizaje entre unos enigmáticos y poderosos “ángeles o enviados al servicio de los dioses”, y las “hijas de los hombres, a las cuales vieron hermosas, tomando de entre ellas a las que gustaron” (La biblia, Antiguo Testamento: Génesis 6, 2-3). Los misteriosos “amantes celestiales” son denominados “Igigi” en Sumer, “Vigilantes u Observadores” en los documentos judíos, “Grigori” o “Guardianes” entre los griegos, pero casi siempre predominantemente masculinos. Aunque en algunos de los documentos de las tradiciones sumerias, faraónicas y del Extremo Oriente, tanto chinas, hindúes como japonesas, al igual que en los de las grandes civilizaciones precolombinas ya extintas o completamente decadentes al llegar las tropas españolas al Nuevo Continente, también aparecen potentes diosas fecundadoras del más elevado rango. Diversos autores de libros y

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ensayos como Zecharia Sitchin, Von Daniken, Juan Schreibert, Samuel Kramer, William Bramley y otros comparten similar opinión.

Los libros ya mencionados nuevamente se ponen de acuerdo: Los “visitantes” eran extraordinariamente altos, muy fuertes, como “entre veinte y treinta o más hombres”, dotados de ciertos poderes psíquicos o “mágico-divinos/infernales”, en función del punto de vista de sus autores primitivos y “descendieron de los Cielos o las Estrellas”. Asi es como narran su presencia los collas del Perú-Bolivia, los moches del Perú, los mayas, los sumerios, los egipcios y otros.

Quetzalcóatl en el México Antiguo.

El cronista español Pedro Cieza de León al visitar Tiahuanaco en la conquista española del Perú, recabo información que esas construcciones fueron hechas por hombres blancos de gran entendimiento que llegaron a esa zona después del diluvio mucho antes que reinasen los incas. Según algunos estudiosos como Arthur Posnansky afirman que Tiahuanaco fue construido 15000 años antes de nuestra era, de idéntica manera es sorprendente ver las pirámides de Caral y Sechin en la costa norte del Perú con características similares a los zigurat sumerios, donde según la leyenda de los moches llego un gran hombre Naylamp y su esposa Ceterni acompañados de muchos hombres que les trajo ciencia y cultura. Todas estas culturas son previas al Imperio Incaico. (Herbert Oré, ¿De dónde llegaron los Hombres Blancos y Barbados de las Leyendas Incas?

http://es.scribd.com/doc/89245595/Herbert-Ore-De-Donde-Llegaron-Los-Hombres-Blancos).

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Estos dioses, visitantes, descendidos o como quiera llamárseles, poseían armas destructoras de increíble alcance y potencia, así como vehículos voladores que son descritos con lujo de detalles por ejemplo por los hindú.

Los Vedas Hindúes hablan de los Virmana (Naves voladoras)

Frecuentemente son representados o descritos desarrollando extrañas y sofisticadas “operaciones médicas” o “manipulaciones biológicas”, sobre determinados humanos escogidos, es decir practicando lo que hoy nosotros llamamos “ingeniería genética”, que explica que puede fertilizar a otra especie completamente diferente, engendrando híbridos viables conforme a las necesidades e interés del “científico”.

Estos seres, estimados, adorados, obedecidos y venerados como “dioses creadores” o temidos cual “demonios destructivos, vengadores y justicieros” a causa de su impresionante tecnología superior, por los pueblos nativos infinitamente más atrasados, toscos y primarios, son siempre de naturaleza vagamente reptiliana o anfibia y otros lo representaron “emplumados”. Una vez engendradas las estirpes de “los selectos o híbridos”, los divinizados extraños (a los que llamaron dioses), les consagraron como los líderes religiosos, militares y políticos de las comunidades humanas, transfiriéndoles una limitada y ritualizada parte de su legado: verdad, conocimientos psíquicos, sociológicos, científico, y tecnológicos, disfrazados con más o menos elaborados métodos, técnicas, rituales y ceremoniales

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religiosos y “esotérico-iniciáticos”, encargándoles gobernar a los demás terrenales no “bendecidos por la sangre y la sabiduría de los dioses” en “Su Nombre”.

Los hijos de los dioses.

Enoc y el propio Génesis mencionan que los hijos de Dios descendieron del cielo para procrear con las hijas de los hombres (Gen.6:1-2), y Enoc llamó a esos hijos de Dios "los vigilantes del cielo", porque la misión de ellos es vigilar al ser humano y protegerlo, sin embargo, un grupo de esos ángeles decidieron un día descender a la tierra para fornicar con las hijas de los hombres y engendrar una nueva especie sobre la tierra, una nueva raza de gigantes, incluso el libro de Enoc menciona el número de esos ángeles malvados que descendieron a la tierra, sobre el monte Hermón: fueron 200, los cuales tomaron para sí las mujeres más hermosas del planeta, y de esa unión sexual de esos ángeles extraterrestres con las mujeres terrestres nació una nueva raza de GIGANTES de una maldad y violencia indescriptible. Esos "vigilantes del cielo" que descendieron a la tierra para procrear con las mujeres terrestres enseñaron a los humanos todo tipo de conocimientos ocultos, hechicerías, y magia satánica, así como a fabricar todo tipo de armas de guerra para luchar entre ellos, y de esta manera el mundo de la época antediluviana se llenó de maldad y de violencia, entonces es cuando el Creador supremo, decidió exterminar a todos los seres humanos malvados, así como a los gigantes, con un diluvio de agua que cubrió todo el planeta, y a esos ángeles rebeldes que se corrompieron con las mujeres de la tierra los encadenó en prisiones abismales, hasta el día del juicio. (Herbert Oré, Los Hijos de los

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