el mundo del siglo xxi
COORDINADOR Daniel Cazés Menache FUNDADOR Pablo González Casanova CONSEJO EDITORIAL Pablo González Casanova Daniel Cazés Menache John Saxe-Fernández Maya Aguiluz Ibargüen
traducción de
ANA MARÍA PALOS y
BERTHA RUIZ DE LA CONCHA (caps. 17, 21)
revisión de
BEATRIZ STELLINO
GLOBALIZACIÓN
DE LA POBREZA
Y NUEVO ORDEN MUNDIAL
por
MICHEL CHOSSUDOVSKY
siglo veintiuno editores choss-prels 5/21/03 1:10 PM Page vportada de marina garone primera edición en español, 2002 © siglo xxi editores, s.a. de c.v.
en coedición con el centro de investigaciones interdisciplinarias en ciencias y humanidades, unam
isbn 968-23-2351-7
primera edición en inglés, 1997 segunda edición en inglés, 2002 © 2002 chossudovsky
third world network, penang, malasia
título original: the globalisation of poverty. impacts of IMFand world bank reforms
derechos reservados conforme a la ley
impreso y hecho en méxico / printed and made in mexico queda prohibida su reproducción total o parcial por cualquier medio mecánico o electrónico sin permiso escrito de la casa editorial
siglo veintiuno editores, s.a. de c.v.
CERRO DEL AGUA 248, DELEGACIÓN COYOACÁN, 04310, MÉXICO, D.F.siglo xxi editores argentina, s.a.
LAVALLE 1634, 11 A, C1048AAN, BUENOS AIRES, ARGENTINA choss-prels 5/21/03 1:10 PM Page viEn
EL MUNDO DEL SIGLO XXIse publican algunas
obras significativas de pensadores
contemporá-neos que, desde distintos espacios sociales,
polí-ticos y académicos, estudian los problemas
loca-les, nacionaloca-les, regionales y globales que
consti-tuyen la compleja agenda de nuestro tiempo.
Las primeras veinte obras que reúne esta
colec-ción son una muestra de la variedad de puntos
de vista con que se observan y analizan la
condi-ción global del mundo y los intensos cambios
experimentados en los últimos decenios en la
sociedad, la economía, la política y la cultura.
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[ix] ÍNDICE
PREFACIO A LA SEGUNDA EDICIÓN 1
INTRODUCCIÓN 7
I. POBREZA GLOBAL Y REFORMAS MACROECONÓMICAS
1. LA GLOBALIZACIÓN DE LA POBREZA 25
2. FALSEDADES GLOBALES 36
3. LA“MEDICINA ECONÓMICA”
DEL FONDO MONETARIO INTERNACIONAL 44
4. EL BANCO MUNDIAL Y LOS DERECHOS DE LA MUJER 79
5. LA ECONOMÍA GLOBAL DE MANO DE OBRA BARATA 83
II. ÁFRICA SUBSAHARIANA
6. SOMALIA: LAS CAUSAS REALES DEL HAMBRE 113
7. GENOCIDIO ECONÓMICO EN RUANDA 122
8. “EXPORTANDO EL APARTHEID” AL ÁFRICA SUBSAHARIANA 147
9. ATAQUE A LA ECONOMÍA RURAL EN ETIOPÍA.
DESTRUCCIÓN DE LA BIODIVERSIDAD 160
III. ASIA MERIDIONAL Y SUDESTE ASIÁTICO
10. LA INDIA: EL“DOMINIO INDIRECTO” DEL FMI 173 choss-prels 5/21/03 1:10 PM Page ix
11. BANGLADESH: BAJO LA TUTELA DEL CONSORCIO DE“AYUDA” 184
12. LA DESTRUCCIÓN ECONÓMICA DE VIETNAM EN LA POSGUERRA 193
IV. AMÉRICA LATINA
13. DEUDA Y“DEMOCRACIA” EN BRASIL 223
14. TRATAMIENTO DE CHOQUE DEL FMI EN PERÚ 240
15. LA DEUDA Y LA ECONOMÍA ILEGAL DE LA DROGA:
EL CASO DE BOLIVIA 263
V. LA ANTIGUA UNIÓN SOVIÉTICA Y LOS BALCANES
16. LA TERCERMUNDIZACIÓN” DE LA FEDERACIÓN RUSA 273
17. EL DESMANTELAMIENTO DE LA ANTIGUA YUGOSLAVIA:
LA RECOLONIZACIÓN DE BOSNIA-HERZEGOVINA 293
VI. EL NUEVO ORDEN MUNDIAL
18. EL AJUSTE ESTRUCTURAL EN LOS PAÍSES DESARROLLADOS 319
19. SOBRECALENTAMIENTO FINANCIERO GLOBAL 327
20. ESTRATEGIAS DE GUERRA ECONÓMICA 339
21. LA RECOLONIZACIÓN DE COREA 349
22. EL DESASTRE ECONÓMICO DE BRASIL 367
BIBLIOGRAFÍA SELECTA 375
ÍNDICE ANALÍTICO 387
x ÍNDICE
[1] PREFACIO A LA SEGUNDA EDICIÓN
Apenas unas pocas semanas después del sangriento golpe militar del 11 de septiembre de 1973 en Chile, que derrocó al gobierno electo del presidente Salvador Allende, la junta militar encabezada por el general Augusto Pinochet ordenó un alza al precio del pan de 11 a 40 escudos, abrumador aumento de 264% de la noche a la mañana. Este “tratamiento de choque económico” había sido pla-neado por un grupo de economistas llamado “los Chicago Boys”.
En esa época yo enseñaba en el Instituto de Economía de la Uni-versidad Católica de Chile, nido de economistas preparados en Chi-cago y discípulos de Milton Friedman. El 11 de septiembre, horas después del bombardeo del palacio presidencial de La Moneda, los nuevos dirigentes militares impusieron un toque de queda de 72 ho-ras. Cuando la universidad se reabrió unos días más tarde, los Chi-cago Boys estaban exultantes. Apenas una semana después varios de mis colegas del Instituto de Economía fueron designados para ocu-par cargos claves en el gobierno militar.
A la vez que los precios se dispararon, los salarios fueron congela-dos para asegurar “la estabilidad económica y detener las presiones inf lacionarias”. De la noche a la mañana el país entero se vio arroja-do a la extrema pobreza; en menos de un año el precio del pan había aumentado treinta y seis veces; el 85% de la población chilena había sido empujada a cruzar la línea de la pobreza.
Estos acontecimientos hicieron honda mella en mi trabajo como economista. Con la manipulación de los precios, los salarios y las ta-sas de interés, el nivel de vida de un pueblo entero había sido destrui-do, la economía nacional de una nación entera había sido desesta-bilizada. Empecé a comprender que las reformas macroeconómicas no eran “neutrales”, como afirmaban los economistas neoliberales, ni estaban separadas del más amplio proceso de la transformación social y política. En mis escritos iniciales sobre la junta militar chi-lena opinaba que el llamado “libre mercado” era un bien organiza-do instrumento de “represión económica”.
Dos años más tarde regresé a América Latina en calidad de pro-fesor visitante a la Universidad Nacional de Córdoba, en Argentina.
Mi estadía coincidió con el golpe militar de 1976. Miles de personas fueron arrestadas y los “desaparecidos”, asesinados. La toma de po-sesión de los militares en Argentina era un calco del golpe militar chileno dirigido por la CIA. Y detrás de las matanzas y la violación de los derechos humanos estaba también la prescripción de las re-formas de “libre mercado”, esta vez con la supervisión de los acree-dores neoyorquinos.
Todavía no se decretaban oficialmente las letales prescripciones económicas del programa de ajuste estructural. La experiencia de Chile y Argentina con los Chicago Boys era un ensayo general de lo que habría de venir. Con el tiempo, las medidas económicas del sis-tema de libre comercio fueron golpeando a un país tras otro. Des-de la violenta embestida Des-de la crisis Des-de la Des-deuda Des-de los años ochen-ta, la misma “medicina económica” del Fondo Monetario Interna-cional (FMI) le fue recetada rutinariamente a más de ciento cincuen-ta países. A partir de los trabajos que había realizado sobre Chile, Argentina y Perú empecé a investigar el impacto global de estas re-formas. Nutriéndose implacablemente de la pobreza y del descoyun-tamiento de la economía, un Nuevo Orden Mundial se iba confor-mando.
Mientras tanto, la mayoría de los regímenes militares latinoame-ricanos habían sido remplazados por “democracias” parlamenta-rias, a las que se les había encomendado la oscura tarea de poner a la economía de su país en el bloque de subastas de los programas de privatización patrocinados por el Banco Mundial.
En 1990 volví a la Universidad Católica de Perú, donde había si-do profesor después de abansi-donar Chile a raíz del golpe militar de 1973. Cuando llegué a Lima, la campaña electoral estaba en su apo-geo. La economía del país estaba en crisis. El gobierno populista sa-liente del presidente Alan García había sido incluido en la “lista ne-gra” del FMI. Alberto Fujimori se convirtió en el nuevo presidente el 28 de julio de ese año. A los pocos días se asestó “la terapia econó-mica de choque”, esta vez con violencia. Perú había sido castigado por no adaptarse a los dictados del FMI: el precio del combustible aumentó 31 veces y el del pan, más de 12 en un día. El FMI, en con-sulta privada con el Departamento del Tesoro norteamericano, ha-bía estado operando tras bambalinas. Estas reformas, llevadas a ca-bo en nombre de la “democracia”, fueron mucho más devastadoras que las aplicadas en Chile y Argentina bajo el puño de hierro de la dictadura militar.
2 PREFACIO A LA SEGUNDA EDICIÓN
Durante los años ochenta y noventa viajé a lo largo y ancho de África. De hecho, la investigación de campo para la primera edición de este libro la inicié en Ruanda, país que, pese a su elevado nivel de pobreza, había alcanzado la autosuficiencia en la producción ali-mentaria. Desde principios de los noventa en Ruanda la funcionali-dad de la economía nacional había sido destruida; su sistema agrí-cola, alguna vez vibrante, se había desestabilizado. El FMIhabía exi-gido la “apertura” del mercado nacional al dumping de los exceden-tes de granos en Europa y Estados Unidos. La finalidad: “alentar a los agricultores ruandeses a ser más competitivos” (véase el capítu-lo 7).
De 1992 a 1995 realicé trabajo de campo en la India, Bangladesh y Vietnam y regresé a América Latina a terminar mi estudio sobre Brasil. En todos los países que visité, incluidos Kenia, Nigeria, Egip-to, Marruecos y Filipinas, observé el mismo patrón de manipula-ción económica e intervenmanipula-ción política de las instituciones de Washington. En la India, como resultado directo de las reformas del FMI, millones de personas quedaron en la indigencia. En Vietnam, una de las economías productoras de arroz más prósperas, brota-ron hambrunas locales como consecuencia directa de la desapari-ción del control de los precios y la desreguladesapari-ción del mercado de granos.
Coincidiendo con el final de la guerra fría, en el apogeo de la cri-sis económica, recorrí varias ciudades y zonas rurales de Rusia. Las reformas patrocinadas por el FMIhabían entrado en una nueva fase, extendiendo su inf luencia fatal a los países del antiguo bloque so-viético. A partir de 1992, extensas zonas de la antigua Unión Sovié-tica, desde los estados del Báltico hasta Siberia oriental, fueron lan-zadas a una profunda pobreza.
A principios de 1996 terminé la primera edición de este libro, en la que incluí un estudio detallado sobre la desintegración económi-ca de Yugoslavia (económi-capítulo 17). Se había puesto en marcha un “pro-grama de quiebras” maquinado por los economistas del Banco Mundial: en 1989-1990 se hicieron desaparecer cerca de 1 100 em-presas industriales y se despidió a más de 614 mil obreros de la in-dustria. Y eso era sólo el inicio de una fractura económica mucho más profunda de la federación yugoslava…
Desde entonces, el mundo ha cambiado drásticamente. La “glo-balización de la pobreza” se ha extendido a las principales regiones del mundo, incluidas Europa occidental y Norteamérica. Un Nuevo
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Orden Mundial se ha instalado derogando la soberanía nacional y los derechos de los ciudadanos. Bajo las nuevas reglas de la Organi-zación Mundial del Comercio (World Trade Organization), estable-cida en 1995, se han concedido “derechos permanentes” a los gran-des bancos internacionales y a los conglomerados multinacionales. La deuda pública de las naciones se ha ido acrecentando, las insti-tuciones estatales se han desplomado y la acumulación de la rique-za privada ha avanrique-zado implacablemente.
Los nuevos capítulos agregados a esta segunda edición versan so-bre las cuestiones claves del siglo XXI: el boom de las fusiones y la concentración del poder corporativo, el desplome de la economía de los países en el plano nacional y local, la disolución de los mer-cados financieros, el estallido de hambrunas y guerras civiles y el desmantelamiento del estado benefactor en la mayoría de los países occidentales.
La introducción es nueva y en la primera parte agregué un capí-tulo titulado “Falsedades globales”. También examino el impacto del “libre mercado” sobre los derechos de las mujeres. En la segunda parte, sobre el África subsahariana, después del trabajo de campo que realicé en 1996 y 1997, aumenté y actualicé el capítulo sobre Ruanda. Hay dos capítulos nuevos, uno sobre la hambruna de 1999-2000 en Etiopía y otro sobre la era post-apartheid en Sudáfrica.
La sexta parte, titulada “El nuevo orden mundial”, es nueva e in-cluye cinco capítulos. El capítulo 18 está dedicado al programa de ajuste estructural que se aplica en los países occidentales bajo la su-pervisión de los grandes bancos privados. La actual crisis económi-ca y financiera se revisa en los económi-capítulos 19 y 20. Los económi-capítulos 21 y 22 examinan, respectivamente, la caída de Corea del Sur y de Brasil tras el quebrantamiento financiero de 1997-1998, así como la com-plicidad del FMIal apoyar los intereses de los especuladores del mer-cado cambiario y accionario.
Tengo una deuda de agradecimiento con muchas personas en muchos países que ampliaron mi visión sobre las reformas económi-cas y me ayudaron a realizar investigaciones locales. En el curso del trabajo de campo tuve la oportunidad de conocer a miembros de las comunidades de campesinos, obreros industriales, maestros, traba-jadores de la salud, empleados civiles, miembros de institutos de in-vestigación, catedráticos universitarios, miembros de organizacio-nes no gubernamentales, con todos los cuales establecí lazos de amistad y de solidaridad. Este libro está dedicado a su lucha.
4 PREFACIO A LA SEGUNDA EDICIÓN
Hago un especial reconocimiento al Consejo de Investigación en Ciencias Sociales y Humanidades de Canadá (Social Sciences and Humanities’ Research Council) y al Comité de Investigación de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Ottawa, por su apoyo. Las opiniones expresadas en este libro son del autor.
PREFACIO A LA SEGUNDA EDICIÓN 5 choss-0 5/21/03 1:15 PM Page 5
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[7] INTRODUCCIÓN
Desde que terminó la guerra fría, la humanidad está pasando por una crisis económica y social de una gravedad sin precedentes, que está llevando a grandes sectores de la población mundial a un rápi-do empobrecimiento. Una tras otra las economías nacionales se des-ploman y el desempleo abunda. Hambruna y miseria prevalecen en el África subsahariana, en el sur de Asia y en algunas partes de La-tinoamérica. Esta “globalización de la pobreza”, que en gran medi-da ha revertido los logros de la descolonización, se inició en el ter-cer mundo al mismo tiempo que la crisis de la deuda de principios de los ochenta y la imposición de las letales reformas económicas del Fondo Monetario Internacional.
El Nuevo Orden Mundial se nutre de la pobreza y de la destruc-ción del medio ambiente. Genera el apartheid social, alienta el
racis-mo y las luchas étnicas, socava los derechos de las mujeres y con fre-cuencia lanza a los países a confrontaciones destructivas entre nacionalidades. A partir de 1990 ha extendido su dominio a las principales regiones del mundo: Norteamérica, Europa occidental, los países del antiguo bloque soviético y los países recién industria-lizados del sureste de Asia y del Lejano Oriente.
Esta crisis de extensión mundial es más devastadora que la gran de-presión de los años treinta del siglo pasado. Tiene implicaciones geo-políticas de largo alcance: el quebrantamiento económico ha ido de la mano del surgimiento de guerras regionales, la fractura de sociedades nacionales y, en algunos casos, la destrucción de países enteros. Con mucho, es la crisis económica más grave de la historia moderna.
RECESIÓN TRAS LA GUERRA FRÍA
En la antigua Unión Soviética, y como resultado de la “medicina eco-nómica” administrada por el FMIa partir de 1992, el deterioro eco-nómico ha rebasado la caída de la producción ocurrida en el apogeo de la segunda guerra mundial, tras la ocupación alemana de
rrusia y partes de Ucrania, en 1941, y el bombardeo intenso de la in-fraestructura industrial soviética. De una situación de pleno empleo y relativa estabilidad de los precios durante los setenta y los ochenta, la inf lación se ha disparado, las ganancias reales y el empleo se han desplomado y los programas de salud se han esfumado. En cambio, el cólera y la tuberculosis se han extendido a velocidad alarmante a lo largo de una amplia zona de la ex Unión Soviética.1
Este panorama se repite en Europa oriental y los Balcanes, don-de las economías nacionales han caído una tras otra. En los países bálticos (Lituania, Letonia y Estonia) y en las repúblicas caucásicas de Armenia y Azerbaiyán el producto industrial bajó en un 65%. En Bulgaria, en 1997, las jubilaciones se redujeron a dos dólares al mes.2El Banco Mundial admitió que el 90% de los búlgaros viven
por debajo de la línea de pobreza definida por él mismo: cuatro dó-lares al día.3Como no pueden pagar electricidad, agua ni
transpor-tes, numerosos grupos de Europa oriental y los Balcanes han que-dado brutalmente marginados de la edad moderna.
EL DECESO DE LOS “TIGRES ASIÁTICOS”
En el este de Asia, la crisis financiera de 1997, marcada por las em-bestidas de especuladores en contra de las divisas nacionales, contri-buyó en gran medida al deceso de los llamados “Tigres asiáticos” (In-donesia, Tailandia y Corea del Sur). Los convenios de rescate impuestos inmediatamente después del quebrantamiento financiero llevaron, prácticamente de la noche a la mañana, a una abrupta caída en los estándares de vida. En Corea del Sur, luego de la “mediación” del FMI, a la que se llegó después de consultas de alto nivel con los grandes bancos internacionales, “se cerraron diariamente, en prome-dio, más de doscientas compañías, cuatro mil trabajadores por día perdieron su empleo y fueron lanzados a la calle”4(véase el capítulo
21). Mientras tanto, en Indonesia, en medio de violentas
manifesta-INTRODUCCIÓN
8
1Associated Press, 14 de agosto de 1993.
2“The wind in the Balkans”,The Economist, Londres, 8 de febrero de 1997, p. 12. 3Jonathan C. Randal, “Reform coalition wins Bulgarian Parliament”, The
Wash-ington Post, 20 de abril de 1997, p. A21.
4Federación Coreana de Sindicatos, “Unbridled freedom to sack workers is no solution at all”, comunicado, Seúl, 13 de enero de 1998.
ciones callejeras, los salarios en los talleres de mano de obra barata de las zonas de producción para exportación cayeron de 40 a 20 dó-lares al mes; y el FMIinsistió en la desindexación de los salarios como medio para mitigar las presiones inf lacionarias.
En China, debido a la privatización y a la quiebra forzada de mi-les de empresas estatami-les, hay 35 millones de trabajadores que son candidatos a quedarse sin empleo.5A finales de los noventa, se
cal-culaba que había un exceso de cerca de 130 millones de trabajado-res en las zonas rurales de ese país.6Irónicamente, el Banco
Mun-dial predijo que con la adopción de las reformas del “mercado libre” la pobreza en China descendería a 2.7% en el año 2000.7
POBREZA Y QUEBRANTAMIENTO ECONÓMICO EN OCCIDENTE
Ya en tiempos de Reagan y la Thatcher rigurosas medidas de auste-ridad conllevaron la gradual desintegración del estado benefactor. Las medidas de “estabilización económica” (adoptadas en principio “para paliar los males de la inf lación”) contribuyeron a la depresión de las ganancias de los trabajadores y al debilitamiento del papel del estado. Desde los años noventa, la terapia económica aplicada en los países desarrollados contiene muchos de los ingredientes esenciales de los programas de ajuste estructural impuestos por el FMIy el Ban-co Mundial en el tercer mundo y Europa oriental.
En contraste con los países en vías de desarrollo, sin embargo, las reformas políticas se imponen en Europa y Norteamérica sin inter-mediación del FMI. En los países occidentales, la acumulación de una enorme deuda pública ha dado a las élites financieras tanto el apoyo político como el poder para mandar a los gobiernos directri-ces económicas y sociales. Gracias al imperio del neoliberalismo, se recorta el gasto público y se desbaratan los programas de bienestar social. Las políticas gubernamentales promueven la desregulación del mercado de mano de obra: desindexación de ganancias, em-pleos de medio tiempo, jubilación anticipada y la imposición de los llamados cortes salariales “voluntarios”.
INTRODUCCIÓN 9
5Eric Ekholm, “On the road to capitalism, China hits a nasty curve: Joblessness”,
The New York Times, 20 de enero de 1998.
6Ibid.
7Véase Banco Mundial, 1990 world development report, Washington, 1990. choss-00 5/21/03 1:17 PM Page 9
A su vez, la práctica del desgaste, que traslada la carga social del desempleo a los grupos más jóvenes, ha contribuido a dejar a toda una generación fuera del mercado laboral.8Las normas para tratar
al personal en Estados Unidos son: “ ‘revienten a los sindicatos’, in-citen a los trabajadores más viejos a pelear contra los más jóvenes, ‘llamen a los esquiroles', recorten los salarios y eliminen los seguros médicos pagados por la compañía”.9
Desde los ochenta, en Estados Unidos se ha dejado fuera de los empleos sindicalizados bien pagados a una enorme porción de la fuerza laboral llevándola a ocupar empleos de salario mínimo.
“Tercermundización” de las ciudades occidentales: la pobreza en los
guetos y los barrios bajos norteamericanos es, en muchos aspectos comparable a la del tercer mundo. Mientras que la tasa “registra-da” de desempleo se redujo en este país durante el decenio de los noventa, el número de personas que ocupan empleos de medio tiempo, mal pagados, se ha disparado. Con la continua disminu-ción de los empleos de salario mínimo, grandes sectores de la po-blación trabajadora quedan expulsados definitivamente del merca-do laboral: “el aspecto verdaderamente brutal de la recesión afecta básicamente a las comunidades y a los nuevos inmigrantes de Los Ángeles, donde la tasa de desempleo se ha triplicado y donde no existe una red de protección social. La caída es libre; la vida de las personas, literalmente se desmorona cuando pierden su empleo de salario mínimo”.10
La reestructuración económica ha creado, a su vez, profundas di-visiones entre clases sociales y grupos étnicos. El ambiente en las grandes ciudades está marcado por el “apartheid social”: el paisaje
urbano se ha compartimentalizado siguiendo líneas sociales y étni-cas. Y el estado se ha vuelto cada vez más violento en el manejo del disentimiento social y en la represión de los movimientos sociales.
Con la ola de fusiones corporativas, reducciones y cierre de plan-tas, todas las categorías de la fuerza laboral se han visto afectadas.
INTRODUCCIÓN
10
8En Estados Unidos, la mayoría de los empleos creados en los ochenta eran por contrato de medio tiempo o temporales. Véase Serge Halimi, “Mais qui donc finance la création de millions d'emplois aux États-Unis”, Le Monde Diplomatique, marzo de 1989.
9Véase Earl Silber y Steven Ashby, “UAWand the ‘cat’ defeat”, Against the Current, julio-agosto de 1992.
10Mike Davis, “Realities of the rebellion”, Against the Current, julio-agosto de 1991, p. 17.
La recesión golpea a los hogares de clase media y a los estadios más altos de la fuerza laboral. Al limitar los presupuestos para investiga-ción, científicos, ingenieros y profesionistas son despedidos y a los empleados públicos y funcionarios medios se les ordena que se ju-bilen.
En el ínterin, los logros alcanzados en los primeros años de la posguerra se han ido revirtiendo con la derogación de los planes de seguro de desempleo y la privatización de los fondos de pensión. Se cierran hospitales y escuelas y con ello se crean las condiciones pa-ra la privatización de los servicios sociales.
UNA ECONOMÍA DELICTIVA FLORECIENTE
Las reformas del “libre mercado” propician el aumento de activida-des ilícitas así como la consiguiente “internacionalización” de la economía delictiva. En Latinoamérica y Europa oriental, el crimen organizado ha invertido en la adquisición de bienes estatales gra-cias a los programas de privatización patrocinados por el FMIy el Banco Mundial. Según la ONU, el total mundial de ingresos de las organizaciones criminales transnacionales es del orden de un tri-llón de dólares, cantidad equivalente al PIBtotal de los países de ba-jos ingresos (con una población de tres mil millones de personas).11
Este cálculo incluye el tráfico de drogas, la ventas de armas, el con-trabando de materiales nucleares, etc., así como las ganancias deri-vadas de la economía de servicios controlada por la mafia (prostitu-ción, apuestas, casas de cambio, etc.). Pero lo que estas cifras no ref lejan del todo es la magnitud de las inversiones de las organiza-ciones criminales en negocios “legítimos”, ni el amplio dominio que tienen de los recursos productivos en muchas áreas de la economía legal.
Los grupos de delincuentes normalmente colaboran con las em-presas de negocios legales invirtiendo en una variedad de activida-des “legítimas”, que no sólo cubren el lavado de dinero sino que también constituyen una manera conveniente de acumular riquezas fuera del campo de la economía delictiva. Según afirma un
obser-INTRODUCCIÓN 11
11Véanse las actas de la Conferencia sobre Prevención del Crimen de Naciones Unidas, Cairo, mayo de 1995. También Jean Hervé Deiller, “Gains annuels de 1 000 milliards pour l’Internationale du crime”, La Presse, Montreal, 30 de abril de 1996.
vador, “los grupos del crimen organizado manejan por fuera a la mayoría de las 500 compañías de la revista Fortune; sus
organizacio-nes se parecen más a la General Motors que a la mafia siciliana tra-dicional”.12Según testimonio de Jim Moody, director del FBI, dado
a un subcomité del congreso de Estados Unidos, las organizaciones criminales en Rusia están “cooperando con grupos criminales ex-tranjeros, incluyendo aquellos asentados en Italia y en Colombia […] La transición al capitalismo [en la ex Unión Soviética] abrió nuevas oportunidades que las organizaciones criminales explotaron rápidamente”.13
LOS BANQUEROS DE WALL STREET TRAS BAMBALINAS
Se ha desarrollado un “consenso político”. De un lado al otro del glo-bo los gobiernos han abrazado inequívocamente la agenda de políti-cas neoliberales. Las mismas prescripciones económipolíti-cas se aplican en todo el mundo. Bajo la jurisdicción del FMI, el Banco Mundial y la Or-ganización Mundial del Comercio (OMC), las reformas crean un “am-biente propicio” para los grandes bancos internacionales y las corpo-raciones multinacionales. Sin embargo, éste no es un sistema de mercado “libre”: aunque apoyado por un discurso neoliberal, el lla-mado programa de ajuste estructural promovido por las instituciones de Bretton Woods constituye un nuevo marco intervencionista.
Con todo, el FMI, el Banco Mundial y la OMCno son más que bu-rocracias. Son instituciones que operan bajo una sombrilla
intergu-bernamental y en nombre de intereses económicos y financieros muy poderosos. Los banqueros de Wall Street y las cabezas de los conglomerados de negocios más grandes del mundo están induda-blemente detrás de estas instituciones globales. Interactúan regular-mente con los funcionarios del FMI, el Banco Mundial y la OMC en sesiones cerradas, así como en numerosas reuniones internaciona-les. Además, los participantes en estas reuniones y consultas son re-presentantes de poderosos cabilderos, como la Cámara Internacio-nal de Comercio (InternatioInternacio-nal Chamber of Commerce [ICC]), el Diálogo Comercial Transatlántico (Trans-Atlantic Business Dialogue
INTRODUCCIÓN
12
12Daniel Brandt, “Organized crime threatens the New World Order”, Namebase
Newsline 8, Ohio, enero-marzo de 1995.
13Telegrama noticioso de Reuters, 25 de enero de 1995. choss-00 5/21/03 1:17 PM Page 12
[TABD], que reúne en sus asambleas anuales a los líderes de las em-presas multinacionales más grandes de Occidente con políticos y con funcionarios de la OMC), el Consejo para Negocios Internacio-nales de Estados Unidos, el Foro Económico Mundial de Davos, el Instituto de Finanzas Internacionales con sede en Washington, que representa a las instituciones bancarias y de finanzas más importan-tes, etc. Otras organizaciones “semisecretas”, que desempeñan un papel fundamental en la conformación de las instituciones del Nue-vo Orden Mundial, son la Comisión Trilateral (Trilateral Commis-sion), los Bilderbergers y el Consejo de Relaciones Exteriores (Council of Foreign Relations [CFR]).
LA ECONOMÍA DE MANO DE OBRA BARATA
La globalización de la pobreza tiene lugar durante un periodo de rá-pidos avances tecnológicos y científicos. Aunque éstos han contribui-do a que se incremente en grandes proporciones la capacidad poten-cial del sistema económico de producir los necesarios bienes y
sevicios, el grado de productividad no se ha traducido en una corres-pondiente reducción del nivel de pobreza global. En el amane-cer del nuevo milenio, esta disminución global del nivel de vida no es el resultado de una escasez de recursos productivos.
Por el contrario, los recortes, la reestructuración corporativa y la reubicación de la producción en países del tercer mundo, don-de la mano don-de obra es más barata, han tenido como consecuencia aumentos en el nivel de desempleo e ingresos significativamente más bajos para los trabajadores urbanos y para los campesinos. Es-te nuevo orden económico inEs-ternacional se alimenta de la pobreza y de la mano de obra barata: los altos índices de desempleo en los países
de-sarrollados tanto como en los países en vías de desarrollo han con-tribuido a la depresión de los salarios reales. El desempleo se ha internacionalizado, al emigrar el capital de país en país en la per-petua búsqueda de mano de obra cada vez más barata. Según da-tos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el desem-pleo global afecta a mil millones de personas, esto es, casi una tercera parte de la fuerza de trabajo total mundial.14 Los
merca-INTRODUCCIÓN 13
14Organización Internacional del Trabajo, Second world employment report, Gine-bra, 1996.
dos de mano de obra nacionales ya no están segregados: a los tra-bajadores de los diferentes países se los coloca en abierta compe-tencia entre sí. Con la desregulación de los mercados se derogan los derechos de los trabajadores.
El desempleo en el mundo opera como una palanca que regula
los costos de la mano de obra en escala mundial: la abundante ofer-ta de mano de obra baraofer-ta a el tercer mundo y el antiguo bloque del Este contribuye a la depresión de los salarios en los países desarro-llados. Prácticamente todas las categorías de la fuerza de trabajo (in-cluidos los trabajadores profesionistas y científicos altamente califi-cados) se ven afectadas, a la vez que la competencia por los empleos acicatea las divisiones sociales de clase, etnia, género y edad.
Microeficiencia, macroeficiencia
La corporación global reduce al mínimo los costos de mano de obra a escala mundial. Los salarios reales en el tercer mundo y europa oriental son hasta setenta veces más bajos que en Estados Unidos, Eu-ropa occidental o Japón: las posibilidades de producir son inmensas, dada la enorme cantidad de trabajadores baratos y empobrecidos que hay en el mundo.
Mientras el pensamiento neoliberal destaca por la “eficiente dis-tribución” de los “escasos recursos”, la cruda realidad social cuestio-na las consecuencias de esta manera de hacerlo. Se cierran plantas industriales, se empuja a la quiebra a empresas pequeñas y media-nas, se despide a trabajadores profesionales y a empleados públicos; y el capital humano y físico permanece inactivo en nombre de la “eficiencia”. La inexorable tendencia al uso “eficiente” de los recur-sos de la sociedad en el nivel microeconómico lleva exactamente a la situación opuesta en el nivel macroeconómico. Los recursos no se utilizan eficientemente cuando una gran porción de la capacidad industrial permanece en la inactividad y existen millones de perso-nas que no tienen empleo. El capitalismo moderno parece ser com-pletamente incapaz de movilizar estos recursos humanos y materia-les no explotados.
INTRODUCCIÓN
14
ACUMULACIÓN DE RIQUEZAS, DISTORSIÓN DE LA PRODUCCIÓN
Esta reestructuración económica global promueve el estancamiento de la oferta de bienes y servicios de primera necesidad a la vez que canaliza los recursos hacia inversiones lucrativas en la economía de bienes suntuarios. Más aún, con el agotamiento de la formación de capitales en actividades productivas, se buscan utilidades en tran-sacciones crecientemente especulativas y fraudulentas, que tienden a trastornar los mercados financieros principales.
Una minoría social privilegiada ha acumulado enormes rique-zas a costa de la gran mayoría de la población. El número de mul-timillonarios, sólo en Estados Unidos, aumentó de 13, en 1982, a 149 en 1966 y a más de 300 en el 2000. El “Club de los Multimi-llonarios Globales” (que cuenta con alrededor de 450 miembros) posee en conjunto una riqueza que sobrepasa el PIB sumado del grupo de países de bajos ingresos, donde vive el 59% de la pobla-ción mundial (véase el cuadro 1.1).15La fortuna privada de la
fa-milia Walton (formada por Alice Walton, la heredera, los herma-nos Robson, John y Jim, y la madre, Helen), del noroeste de Arkansas, propietaria de la cadena de supermercados Wal-Mart (con un valor de 85 mil millones de dólares), asciende a más de dos veces el PIBde Bangladesh (33.4 mil millones de dólares), que tiene una población de 127 millones y un ingreso per cápita de 260 dólares al año.16
Cabe agregar que el proceso de acumulación de riqueza tiene lu-gar, cada vez más, por fuera de la economía real y está divorciado de las actividades productivas y comerciales bona fide: “Los golpes
de suerte en el mercado accionario de Wall Street [léase intercam-bio especulativo] produjeron el surgimiento de la mayoría de los multimillonarios del año pasado [1996].”17A su vez, los miles de
mi-llones de dólares acumulados gracias a las transacciones especulati-vas son canalizados hacia cuentas confidenciales en los más de 50 paraísos bancarios de ultramar. Merrill Lynch, banco de inversión norteamericano, calcula conservadoramente que la riqueza privada que manejan las cuentas bancarias personales en los paraísos
fisca-INTRODUCCIÓN 15
15“International billionaires, the world’s richest people”, Forbes Magazine, Nueva York, anual. La lista aparece en http://www.forbes.com/tool/toolbox/billnew/.
16Véase ibid.
17Charles Laurence, “Wall Street warriors force their way into the Billionaires Club”, Daily Telegraph, Londres, 30 de septiembre de 1997.
les de ultramar asciende a 3.3 billones de dólares.18 El FMIcalcula
los activos de corporaciones y personas en 5.5 billones de dólares, suma equivalente al 25% del total de los ingresos globales.19El
bo-tín mal habido de las élites del tercer mundo, guardado en cuentas bancarias, era de alrededor de 600 mil millones en los noventa, y la tercera parte se encontraba en Suiza.20
SOBREPRODUCCIÓN: OFERTA INCREMENTADA, DEMANDA REDUCIDA La expansión del rendimiento en el sistema capitalista global se al-canza “minimizando el empleo” y comprimiendo los salarios de los trabajadores. Este proceso se revierte en el nivel de demanda del consumidor de bienes y servicios de primera necesidad: capacidad ilimitada de producir, capacidad limitada de consumir. En una eco-nomía de mano de obra barata, el proceso mismo de expandir el rendimiento (con recortes, despidos y salarios bajos) contribuye a comprimir la capacidad de consumo de la sociedad.
La tendencia es entonces hacia la sobreproducción en una escala sin precedentes. En otras palabras, dentro de este sistema, la expan-sión del gran capital sólo puede darse desembarazándose de la ca-pacidad productiva ociosa, esto es, con la quiebra y la liquidación de las “empresas sobrantes”, que se clausuran para favorecer la pro-ducción mecanizada de punta: ramas enteras de la industria perma-necen paralizadas, regiones económicas enteras se ven afectadas, y sólo se utiliza una parte del potencial agrícola del mundo.
Esta sobreoferta global de mercancías es una consecuencia direc-ta de la caída del poder de compra y del alza de los niveles de po-breza, resultado también de minimizar y homologar los costos de
mano de obra y empleo bajo los embates de las reformas del FMI, el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio.
La sobreoferta contribuye a su vez a deprimir todavía más las ga-nancias de los productores directos debido a la interrupción de la producción excesiva. Contrariamente a la “Ley de Say”, enarbolada
INTRODUCCIÓN
16
18“Increased demand transforms markets”, Financial Times, Londres, 21 de junio de 1995, p. II.
19Financial Times, 7 de junio de 1996, p. III.
20Peter Bosshard, “Cracking the Swiss banks”, The Multinational Monitor, noviem-bre de 1992.
por la corriente neoliberal, la oferta no crea su propia demanda.
Des-de principios Des-de los ochenta la sobreproducción Des-de mercancías que hace que caigan los precios (reales) de las mercancías ha provocado desastres, sobre todo entre los productores primarios del tercer mundo, pero también en el área de la manufactura.
INTEGRACIÓN GLOBAL, DESINTEGRACIÓN NACIONAL
En los países en vías de desarrollo, ramas enteras de la industria que producían para el mercado interno han sido empujadas a la quiebra por orden del Banco Mundial y el FMI. El sector urbano informal, que históricamente ha desempeñado un papel importante como fuente de creación de empleos, ha sido socavado como consecuen-cia de las devaluaciones de la moneda, la liberalización de las im-portaciones y el dumping. En el África subsahariana, por ejemplo, el
sector informal de la industria del vestido ha sido destruido y susti-tuido por el mercado de prendas usadas (importadas de Occidente a 80 dólares la tonelada).21
En contraste con el estancamiento económico (incluyendo tasas de crecimiento negativo en Europa oriental, la antigua Unión Soviética y el África subsahariana), las corporaciones más grandes del mundo han experimentado un crecimiento y una expansión sin precedentes de su participación en el mercado global. Sin embargo, este proceso ha tenido lugar sobre todo por el desplazamiento de los sistemas pro-ductivos anteriores, esto es, a expensas de los productores locales, re-gionales y nacionales. Para aquéllas, expansión y “rentabilidad” de-penden de una contracción generalizada del poder de compra y el empobrecimiento de grandes sectores de la población mundial. Por su parte, las reformas del “libre mercado” han contribuido implaca-blemente a abrir nuevas fronteras económicas, al mismo tiempo que se asegura la “rentabilidad” a través de la imposición de salarios ínfi-mos y la desregulación del mercado de mano de obra. En este proce-so la pobreza es un insumo del lado de la oferta. Toda la gama de
refor-mas del FMI, el Banco Mundial y la OMCimpuestas de un lado al otro del globo tienen un papel decisivo en la regulación de los costos de mano de obra con vistas al provecho del gran capital.
INTRODUCCIÓN 17
21Con base en entrevistas del autor realizadas en Túnez y Kenia, en diciembre de 1992.
La sobrevivencia del más fuerte: las empresas que poseen las tec-nologías más avanzadas o aquellas que mantienen los salarios más bajos sobreviven en una economía mundial marcada por la sobre-producción. Mientras que el espíritu del liberalismo anglosajón es-tá empeñado en “fomentar la competencia”, en la práctica la políti-ca macroeconómipolíti-ca del Grupo de los 7 (G-7) ha apoyado una ola de fusiones y adquisiciones corporativas así como la quiebra de empre-sas pequeñas y medianas.
DESTRUCCIÓN DE LA ECONOMÍA LOCAL
En el plano local, las empresas pequeñas y medianas son empujadas a la bancarrota u obligadas a producir para algún distribuidor glo-bal. Por su parte, las compañías multinacionales grandes han adqui-rido el control de los mercados internos por medio del sistema de franquicias corporativas. Este proceso permite a las grandes empre-sas (las que otorgan las franquicias) tener bajo su control los recur-sos humanos, la mano de obra barata y la organización empresarial. Así, una gran tajada de las ganancias de las pequeñas empresas lo-cales o minoristas se la queda la corporación global, mientras que el grueso del desembolso para la inversión es asumido por el pro-ductor independiente (el que adquiere la franquicia).
Se observa un proceso paralelo en Europa occidental. En los tér-minos del tratado de Maastricht, el proceso de reestructuración po-lítica en la Unión Europea presta cada vez más atención a los intere-ses financieros dominantes en perjuicio de la unidad de las sociedades europeas. En este sistema, el poder del estado delibera-damente ha dado vara alta al progreso de los monopolios privados: el gran capital destruye al pequeño capital en todas sus formas. Con la tendencia a la formación de bloques económicos tanto en Euro-pa como en Norteamérica, se desarraiga al empresario local, se transforma la vida de la ciudad y desaparece la propiedad indivi-dual en pequeña escala. El “libre comercio” y la integración econó-mica proveen de mayor movilidad a la empresa global, al mismo tiempo que se suprime (gracias a barreras institucionales y no aran-celarias) el movimiento del pequeño capital local.22La “integración INTRODUCCIÓN
18
22Mientras que las grandes empresas multinacionales se desplazan libremente dentro de la zona que cubre el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica, restric-choss-00 5/21/03 1:17 PM Page 18
económica” (bajo el dominio de la empresa global) da una aparien-cia de unidad política, siendo que en realidad promueve facciones y luchas sociales entre sociedades y dentro de ellas.
GUERRA Y GLOBALIZACIÓN
La imposición de reformas macroeconómicas y comerciales super-visadas por el FMI, el Banco Mundial y la OMCtiene la finalidad de recolonizar “pacíficamente” a las naciones a través de la deliberada manipulación de las fuerzas del mercado. Aunque no despliega abiertamente el uso de la fuerza, la obligatoriedad despiadada de las reformas económicas constituye una forma de guerra. De manera general, y en particular después del 11 de septiembre de 2001, es necesario entender los peligros de la guerra. La globalización y la guerra van de la mano.
¿Qué ocurre a los países que se rehúsan a admitir a los bancos oc-cidentales y a las corporaciones multinacionales, como lo exige la OMC? El aparato militar y de inteligencia occidental y sus diversas burocracias, por regla general, tienen vínculos con el establishment financiero. El FMI, el Banco Mundial y la OMC, que vigilan las refor-mas económicas localmente, colaboran también con la OTANen sus esfuerzos “para mantener la paz”, para no hablar del financiamien-to de la reconstrucción “posconf licfinanciamien-to” bajo los auspicios de las ins-tituciones de Bretton Woods.
Al comienzo del tercer milenio, guerra y “mercado libre” van de la mano. La guerra no necesita de la OMCni de un convenio multi-lateral de inversión (multilateral agreement on investment [MAI] para-petado por el derecho internacional: la guerra es el “MAI” de último
re-curso. Destruye físicamente lo que antes no fue desmantelado por la
desregulación, la privatización y la imposición de las reformas de li-bre comercio. La colonización sin reserva a través de la guerra y la instalación de protectorados occidentales es tanto como aplicar “tratamiento nacional” a los bancos occidentales y a las corporacio-nes multinacionales (tal como estipula la OMC) en todos los sectores de la actividad. La “diplomacia de los misiles” es una copia de la “di-plomacia de cañonero” utilizada para obligar al libre comercio en
INTRODUCCIÓN 19
ciones no arancelarias impiden que el capital local en pequeña escala de una pro-vincia canadiense extienda sus actividades a otra propro-vincia canadiense.
INTRODUCCIÓN
20
el siglo XIX. La Misión Cushing enviada a China en 1844 (al iniciar-se la guerra del opio) había advertido al gobierno imperial chino “que el rehusarse a ceder a las demandas de Estados Unidos podría considerarse una invitación a la guerra”.23
DESARME DEL NUEVO ORDEN MUNDIAL
La ideología del comercio “libre” respalda una nueva y brutal for-ma de intervencionismo que se basa en la deliberada for-manipulación de las fuerzas de mercado. Al derogar los derechos de los ciudadanos, el comercio libre, en los términos de la OMC, garantiza “derechos permanentes” a los principales bancos del mundo y a las corpora-ciones globales. El proceso de obligar a acuerdos internacionales con la OMC, en el plano nacional e internacional, invariablemente pasa por encima del proceso democrático. En otras palabras, los ar-tículos de la OMCamenazan la democracia y los derechos democrá-ticos a nivel nacional, a la vez que entregan amplios poderes al esta-blishment financiero (véase el capítulo 1). Detrás del discurso sobre la llamada “gobernabilidad” y el “mercado libre”, el neoliberalismo otorga una dudosa legitimidad a los que ocupan la sede del poder político.
El Nuevo Orden Mundial se basa en el “falso consenso” de Wash-ington y Wall Street, que dictaminan que el “sistema de libre merca-do” es la única opción posible en el camino predestinado a la “pros-peridad global”. Todos los partidos politicos comparten hoy este consenso, incluyendo ecologistas, socialdemócratas y ex comunistas. Los lazos insidiosos de políticos y funcionarios internacionales con los poderosos intereses financieros deben ponerse al descubier-to. Para poder efectuar cambios significativos, las instituciones del estado y las organizaciones intergubernamentales deben despren-derse de las garras del establishment financiero. Por otra parte, de-bemos democratizar el sistema económico y sus estructuras admi-nistrativas y de propiedad, desafiar con determinación la descarada concentración de la propiedad y de la riqueza privada, desmantelar los mercados financieros, congelar el comercio especulativo, dete-ner el lavado de didete-nero, desmantelar los paraísos bancarios y fisca-les, redistribuir el ingreso y la riqueza, reinstaurar los derechos de los productores directos y reconstruir el estado benefactor.
Sin embargo, entiéndase bien, el aparato militar y de seguridad respalda y apoya los intereses económicos y financieros dominantes; esto es, el robustecimiento y el ejercicio de la fuerza militar promue-ve el “libre comercio”. El Pentágono es un arma de Wall Street; la OTANcoordina sus operaciones militares con las medidas interven-cionistas del Banco Mundial y el FMI, y viceversa. Además, los cuer-pos de seguridad y de defensa de la alianza militar occidental, junto con los diversos gobiernos civiles y las burocracias interguberna-mentales (el FMI, el Banco Mundial, la OMC), tienen un común en-tendimiento, un consenso ideológico y la determinación de estable-cer el Nuevo Orden Mundial. Dicho de otro modo, la campaña internacional en contra de la “globalización” debe integrarse a una coalición más amplia de fuerzas sociales con el objetivo de desman-telar el complejo militar-industrial, la OTANy el establishment de de-fensa, junto con sus aparatos de inteligencia, de seguridad y de po-licía.
Los medios de comunicación y la prensa occidental fabrican no-ticias y, descaradamente, distorsionan el curso de los acontecimien-tos. Esta “falsa conciencia” que penetra nuestras sociedades impide el debate crítico y disfraza la verdad. En última instancia, esta falsa conciencia impide el entendimiento colectivo del funcionamiento de un sistema económico que destruye la vida humana. La única promesa del “libre mercado” es un mundo de campesinos sin tierra, fábricas en quiebra, trabajadores sin empleo y programas sociales desprovistos de sentido por la “amarga medicina económica” que administran la OMCy el FMI, única prescripción de su repertorio. De-bemos recuperar la verdad, debilitar a los medios de comunicación y a la prensa controlada, devolver la soberanía a nuestras naciones y a los pueblos de nuestras naciones, desarmar y abolir el capitalismo global.
La lucha debe tener una amplia base y ser democrática, debe abarcar a todos los sectores de la sociedad, en todos los niveles, en todos los países, y reunir en una gran arremetida a trabajadores, campesinos, productores independientes, negocios pequeños, pro-fesionistas, artistas, funcionarios civiles, miembros del clero, estu-diantes e intelectuales. La gente debe estar unida en todos los secto-res; los grupos dedicados a una sola actividad deben trabajar mano a mano en el entendimiento común y colectivo de la forma en que el presente sistema económico destruye y empobrece. La globaliza-ción de esta lucha es fundamental y requiere un grado de
solidari-INTRODUCCIÓN 21
dad e internacionalidad sin precedentes en la historia del mundo. La unidad de propósito y la coordinación entre los diversos grupos y los diversos movimientos sociales de todos los rincones del mun-do serán decisivas. Se requiere un gran impulso que reúna a tomun-dos los movimientos sociales de las principales regiones del mundo en un propósito y un compromiso comunes de eliminar la pobreza y al-canzar una paz mundial duradera.
INTRODUCCIÓN
22
I
POBREZA GLOBAL Y REFORMAS MACROECONÓMICAS
choss-01 5/21/03 1:18 PM Page 24
[25] 1
LA GLOBALIZACIÓN DE LA POBREZA
Desde principios de los ochenta, la “estabilización macroeconómi-ca” y el programa de ajuste estructural impuestos por el FMIy el Banco Mundial a los países en vías de desarrollo (como condición para la renegociación de su deuda externa) han llevado al empobre-cimiento de cientos de millones de personas. Contrariamente al es-píritu del convenio de Bretton Woods, basado en la “reconstrucción económica” y la estabilidad de las principales tasas de cambio, el programa de ajuste estructural ha contribuido mayormente a deses-tabilizar las divisas y a arruinar la economía de los países en vías de desarrollo.
El poder de compra interno se ha desplomado, han surgido ham-brunas, se han cerrado clínicas de salud y escuelas, a cientos de mi-llones de niños se les ha negado el derecho a la educación primaria. En varias regiones del mundo en desarrollo las reformas han con-llevado el resurgimiento de enfermedades infecciosas, como la tu-berculosis, la malaria y el cólera. Mientras que el mandato del Ban-co Mundial es “Ban-combatir la pobreza” y proteger el medio ambiente, su apoyo a los proyectos hidroeléctricos y agroindustriales en gran escala ha acelerado de paso el proceso de deforestación y la destruc-ción del medio ambiente natural, conduciendo al desplazamiento forzoso y al desahucio de muchos millones de seres humanos.
GEOPOLÍTICA GLOBAL
Tras la guerra fría, la reestructuración macroeconómica ha respalda-do los intereses geopolíticos globales, entre otros la política exterior de Estados Unidos. Los ajustes estructurales han sido usados para so-cavar las economías del antiguo bloque soviético y desmantelar su sistema de empresas estatales. Desde finales de los ochenta, el “re-medio económico” del FMI-Banco Mundial se ha impuesto en
pa oriental, Yugoslavia y la ex Unión Soviética, con consecuencias económicas y sociales devastadoras (véanse los capítulos 16 y 17).
Aunque con un mecanismo de observancia forzosa diferente, desde los noventa el programa de ajuste estructural se ha aplicado también en los países desarrollados. Mientras que las terapias ma-croeconómicas (bajo la jurisdicción de los gobiernos nacionales) tienden a ser menos brutales que las impuestas en el Sur y en el Es-te, los soportes teóricos e ideológicos son, a grandes rasgos, simila-res. Sirven a los mismos intereses financieros globales. El moneta-rismo se aplica a escala mundial y el proceso de reestructuración económica global golpea también el corazón mismo de los países ri-cos. Las consecuencias son desempleo, bajos salarios y marginación de grandes sectores de la población. Los gastos sociales se recortan y muchos de los logros del estado benefactor se anulan. Las políti-cas estatales han alentado la destrucción de empresas pequeñas y medianas. Los bajos niveles de consumo de alimentos y la desnutción están afectando también a los pobres urbanos en los países ri-cos. De acuerdo con un estudio reciente, treinta millones de perso-nas en Estados Unidos están clasificadas como “hambrientas”.1
Los efectos del ajuste estructural así como la derogación de los derechos sociales de las mujeres y las consecuencias perjudiciales de las reformas económicas en el medio ambiente han sido amplia-mente documentados. Aunque las instituciones de Bretton Woods han reconocido “el impacto social de los ajustes”, no se vislumbra ningún cambio en la dirección de sus políticas. De hecho, desde principios de los noventa, coincidiendo con el derrumbe del bloque oriental, las prescripciones políticas del FMI-Banco Mundial (im-puestas ahora en nombre del “alivio a la pobreza”) son cada vez más duras e inf lexibles.
POLARIZACIÓN SOCIAL Y CONCENTRACIÓN DE LA RIQUEZA
En el Sur, el Este y el Norte, una minoría social privilegiada ha acu-mulado vastas riquezas a expensas de la gran mayoría de la pobla-ción. Este nuevo orden financiero internacional se nutre de la
po-26 POBREZA GLOBAL Y REFORMAS MACROECONÓMICAS
1Según el Centro sobre el Hambre, la Pobreza y las Políticas de Nutrición, de Tufts University.
breza humana y de la destrucción del medio ambiente natural. Ge-nera el apartheid social, alienta el racismo y las pugnas étnicas, so-cava los derechos de las mujeres y a menudo precipita a los países a confrontaciones destructivas entre nacionalidades. Además, estas reformas –cuando se aplican simultáneamente en más de 150 paí-ses– conducen a una “globalización de la pobreza”, un proceso que socava la subsistencia humana y destruye a la sociedad civil en el Sur, el Este y el Norte.
LA “MEDICINA ECONÓMICA” DEL FMI
Bajo la jurisdicción del FMI, el mismo “menú” de austeridad presu-puestaria, devaluación, liberalización del comercio y privatización se aplica simultáneamente en más de 150 países endeudados. Las naciones deudoras renuncian a su soberanía económica y al control de las políticas fiscales y monetarias, el banco central y el ministe-rio de finanzas son reorganizados (a menudo con la complicidad de las burocracias locales), las instituciones estatales son desmantela-das y se instala una “tutela económica”. Las instituciones financie-ras internacionales (IFI) establecen un “gobierno paralelo” que pasa por encima de la sociedad civil. Los países que no se sujetan a los “objetivos de desempeño” del FMIson incluidos en la lista negra.
Aunque se adoptó en nombre de la “democracia” y del llamado “buen gobierno”, el programa de ajuste estructural (PAE) requiere el fortalecimiento de los aparatos de seguridad interna y de inteli-gencia militar: la represión política –con la complicidad de las éli-tes del tercer mundo– apoya un proceso paralelo de “represión económica”.
El “buen gobierno” y la realización de elecciones multipartida-rias son condiciones añadidas, impuestas por donantes y acreedo-res; sin embargo, la naturaleza misma de las reformas económicas impide una genuina democratización, esto es, su implementación invariablemente requiere el respaldo del ejército y del estado auto-ritario (en contra del “espíritu del liberalismo anglosajón”). El ajus-te estructural promueve instituciones fantasma y una democracia parlamentaria ficticia, que a su vez sostiene el proceso de reestruc-turación económica.
En todo el tercer mundo, la situación es de exasperación social y
LA GLOBALIZACIÓN DE LA POBREZA 27 choss-01 5/21/03 1:18 PM Page 27
desesperanza de una población empobrecida por la interacción de las fuerzas del mercado. Los motines anti-PAEy los alzamientos po-pulares se reprimen con brutalidad. Caracas, 1989: el presidente Carlos Andrés Pérez, después de denunciar artificiosamente al FMI por practicar “un totalitarismo económico que no mata con balas si-no con hambre”, declaró el estado de emergencia y mandó unida-des de infantería regular y de marina a los “barrios de ranchos” si-tuados en las colinas que dominan la capital. La chispa de los moti-nes en contra del FMIen Caracas se encendió a consecuencia de un aumento del 200% en el precio del pan. Hombres, mujeres y niños fueron reprimidos a balazos indiscriminadamente: “El depósito de cadáveres de Caracas informó que llegaron 200 cuerpos de perso-nas muertas en los tres primeros días... y avisaba que los féretros es-taban agotándose.”2Según datos no oficiales, murieron más de mil
personas. Túnez, enero de 1984: motines por el pan instigados prin-cipalmente por jóvenes desempleados que protestaban contra el al-za de los precios de los alimentos. Nigeria, 1989: motines estudian-tiles anti-PAEprovocaron la clausura de seis de las universidades del país por el Consejo Directivo de las Fuerzas Armadas. Marruecos, 1990: huelga general y levantamiento popular contra las reformas del gobierno patrocinadas por el FMI. México, 1994: insurrección del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en la región de Chia-pas, al sur del país. Federación Rusa: movimientos de protesta y to-ma del parlamento ruso en 1993. Ecuador, enero de 2000: movi-miento de protesta de masas en contra de la adopción del dólar co-mo co-moneda nacional, esto condujo a la renuncia del presidente. Co-chabamba, Bolivia, abril de 2000: miles de campesinos protestan por la privatización de los recursos acuíferos de la nación y la impo-sición de cuotas de uso. Y así sucesivamente. La lista es larga.
GENOCIDIO ECONÓMICO
El ajuste estructural tiende a una forma de “genocidio económi-co” que se desarrolla mediante la consciente y deliberada manipu-lación de las fuerzas del mercado. Cuando se compara con el ge-nocidio de los periodos anteriores de la historia colonial (esto es,
28 POBREZA GLOBAL Y REFORMAS MACROECONÓMICAS
2Financial Times, 3 de marzo de 1989. choss-01 5/21/03 1:18 PM Page 28
trabajo forzado y esclavitud), su impacto social es devastador. El programa de ajuste estructural (PAE) afecta directamente la sobre-vivencia de más de cuatro mil millones de personas. Su aplicación en gran número de países deudores individuales favorece la “in-ternacionalización” de las políticas macroeconómicas bajo el con-trol directo del FMI y del Banco Mundial, que actúan en nombre de poderosos intereses financieros y políticos (por ejemplo, el Club de Londres, el Club de París y el G-7). Esta nueva forma de dominación económica y política –una forma de “colonialismo de mercado”– subordina a pueblos y gobiernos mediante la interac-ción aparentemente “neutral” de las fuerzas del mercado. Los acreedores internacionales y las corporaciones multinacionales han encargado a la burocracia internacional con sede en Washing-ton la ejecución de un proyecto económico global que afecta la vi-da de más del 80% de la población mundial. En ninguna época de la historia el mercado “libre” –que opera en el mundo mediante los instrumentos de la macroeconomía– ha desempeñado un pa-pel tan importante en la construcción del destino de las naciones “soberanas”.
DESTRUCCIÓN DE LA ECONOMÍA NACIONAL
La reestructuración de la economía mundial bajo la dirección de las instituciones financieras con sede en Washington niega a los países en vías de desarrollo la posibilidad de edificar una economía nacio-nal: la internacionalización de las políticas macroeconómicas trans-forma a los países en territorios económicos abiertos y a las econo-mías nacionales en “reservas” de mano de obra barata y recursos naturales. La aplicación de la “medicina económica” del FMItiende a deprimir aún más los precios mundiales de los bienes de consu-mo, porque fuerza a los países individuales a impulsar simultánea-mente su economía nacional hacia un mercado mundial en proceso de contracción.
En el corazón del sistema económico global se encuentra una es-tructura desigual de comercio, producción y crédito, que define el papel y la posición de los países en vías de desarrollo en esta econo-mía. ¿Cuál es la naturaleza de este sistema económico para el desa-rrollo mundial, en qué estructura de pobreza y desigualdad del
in-LA GLOBALIZACIÓN DE in-LA POBREZA 29 choss-01 5/21/03 1:18 PM Page 29
greso se basa? Al comienzo de este siglo, la población mundial es de más de seis mil millones, de los cuales cinco mil millones viven en países pobres. Mientras que los países ricos (con casi el 15% de la población mundial) controlan cerca del 80% del ingreso mundial to-tal, aproximadamente el 60% de la población mundial (que repre-senta el grupo de los “países de bajos ingresos”, incluyendo la India y China), con una población de más de 3.5 mil millones de perso-nas, recibe el 6.3% del ingreso mundial total, menos que el PIB de Francia y sus territorios ultramarinos. Con una población de más de 600 millones de personas, el PIBde toda la región subsahariana del África es de aproximadamente la mitad que el del estado de Texas.3
Los países de ingresos bajos y medios (entre ellos los antiguos paí-ses “socialistas” y la antigua Unión Soviética), que representan cer-ca del 85% de la población mundial, reciben, juntos, aproximada-mente el 20% del ingreso mundial total (véase el cuadro 1.1).
En muchos países endeudados del tercer mundo, el salario real en el sector moderno ha disminuido en más del 60% desde comien-zos de los noventa. La situación del sector informal y los desemplea-dos es todavía más crítica. En Nigeria, durante el gobierno militar del general Ibrahim Babangida, por ejemplo, el salario mínimo des-cendió más del 85% en el curso de los ochenta. En Vietnam, los sa-larios estaban por debajo de los diez dólares al mes; mientras que el precio nacional del arroz se niveló al precio mundial como resulta-do del programa del FMIadoptado por el gobierno de Hanoi, un maestro de escuela secundaria de Hanoi, por ejemplo, con título universitario, en 1991 recibía un salario mensual de menos de 15.2 dólares (véase el capítulo 12).4En Perú, a raíz del “Fujishock”
patro-cinado por el FMI-Banco Mundial y puesto en marcha por el presi-dente Alberto Fujimori en agosto de 1990, los precios de los carbu-rantes aumentaron 31 veces de un día para otro, mientras que el
30 POBREZA GLOBAL Y REFORMAS MACROECONÓMICAS
3Vale la pena señalar que la participación de los países en vías de desarrollo en el ingreso mundial total ha descendido notablemente desde el violento embate de la crisis de la deuda. Mientras que el grupo de los países de bajos ingresos aumentó su participación en la población mundial en más del 2% en el trienio 1988-1991, su ticipación en el ingreso mundial descendió de 5.4 a 4.9%. De forma similar, la par-ticipación del África subsahariana en el ingreso mundial descendió en el mismo pe-riodo de 0.9 a 0.7%. En 1993, el Banco Mundial redefinió las bases para medir y comparar el ingreso per cápita. Las cifras contenidas en el cuadro 1.1 han sido cor-regidas debido a las diferencias en la paridad del poder de compra.
4 Entrevistas realizadas por el autor en Hanoi y Ciudad Ho Chi Minh en enero de 1991.
precio del pan aumentó 12 veces; el salario mínimo real decreció en más del 90% (en relación con su nivel de mediados de los setenta) (véase el capítulo 14).
LA DOLARIZACIÓN DE LOS PRECIOS
Si bien hay notables variaciones en el costo de la vida entre los paí-ses desarrollados y los subdesarrollados, la devaluación, combinada con la liberalización del comercio y la desregulación de los merca-dos nacionales de bienes de consumo (dentro del programa de ajus-te estructural) tiende a la “dolarización” de los precios inajus-ternos. Ca-da vez más, los precios de los alimentos básicos se emparejan a los niveles del mercado mundial.
LA GLOBALIZACIÓN DE LA POBREZA 31 CUADRO 1.1. DISTRIBUCIÓN DE LA POBLACIÓN MUNDIAL Y DEL INGRESO (1998)
Proporción Ingreso Proporción
de la total del
población Ingreso (miles de ingreso
Población mundial per cápita millones mundial
Países (millones) (%) (dólares) de dólares) (%)
De bajos ingresos 3515 59.6 520 828 6.3 De ingresos medios 1 496 25.4 2 950 4 413 15.3
Total países pobres 5011 85.0 1 250 6 264 21.7
África subsahariana 628 10.6 480 301 1.0
Sur de Asia 305 22.1 430 561 1.9
China 1239 21.0 750 929 3.2
Ex URSS y Europa
oriental 395 6.7 965 776 2.7
Total tercer mundo1 4 616 78.3 1 180 5 447 18.9
Total países ricos 885 15.0 25 510 22 576 78.3
Total mundial 5897 100.0 4890 28836 100.0
FUENTE: Estimaciones sobre datos del Banco Mundial en World development report, 1999/2000, Washington, D.C., pp. 230-231.
1 Turquía y México están incluidas.
NOTA: El total de países pobres es la suma de los países de bajos ingresos más los ses de ingresos medios. El total de los países del tercer mundo es el total de los paí-ses pobres menos la ex URSS y Europa oriental.
Este nuevo orden económico mundial, aunque basado en la inter-nacionalización de los precios de las mercancías y en un mercado mundial plenamente integrado, funciona cada vez más en términos de una radical separación entre dos diferentes mercados laborales. En otras palabras, este sistema se caracteriza por una dualidad en la estructura de los salarios y los costos de mano de obra entre países ricos y pobres. Mientras que los precios se unifican y se elevan a los niveles mundiales, los salarios (y los costos de mano de obra) en el tercer mundo y Europa oriental son unas 70 veces más bajos que en los países de la OCDE.
Las desigualdades en el ingreso entre naciones se superponen a desigualdades en el ingreso extremadamente amplias entre los gru-pos sociales dentro de cada nación. En muchos países del tercer mundo, al menos un 60% del ingreso nacional se concentra en el 20% superior de la población. En muchos países de ingreso medio y bajo, el 70% de los hogares rurales tiene un ingreso per cápita que está entre el 10 y 20% del promedio nacional. Estas grandes dispa-ridades en el ingreso entre y dentro de los países son consecuencia de la estructura del comercio de bienes de consumo y de la división desigual del trabajo a escala internacional, que impone al tercer mundo, y recientemente a los países del antiguo bloque soviético también, una posición subordinada en el sistema económico global. Las disparidades han aumentado en el curso de los noventa como resultado de la remodelación de las economías nacionales postula-da en el programa de ajustes estructurales.
LA “TERCERMUNDIZACIÓN” DEL ANTIGUO BLOQUE ORIENTAL
El fin de la guerra fría ha tenido un profundo impacto en la distri-bución global del ingreso. Hasta principios de los noventa, Europa oriental y la Unión Soviética eran consideradas como parte del “Norte” desarrollado, es decir, con niveles de consumo material, educación, salud, desarrollo científico, etc., ampliamente compara-bles a los prevalecientes en los países de la OCDE. Si bien, en gene-ral, el promedio de ingresos era más bajo, los estudiosos occidenta-les reconocían sin embargo los logros de los países del bloque orien-tal, particularmente en las áreas de salud y educación.
Empobrecidos como resultado de las reformas patrocinadas por
32 POBREZA GLOBAL Y REFORMAS MACROECONÓMICAS
el FMI, los países del antiguo bloque socialista ahora son clasificados por el Banco Mundial como “economías en vías de desarrollo”, a la par de los países de ingresos “bajos” y “medios” del tercer mundo. Las repúblicas de Kazajstán y Turkmenistán, en Asia central, apare-cen al lado de Siria, Jordania y Túnez en la categoría de “ingreso medio-bajo”, mientras que la Federación Rusa está al lado de Brasil con un ingreso per cápita del orden de los tres mil dólares. Estos cambios de categoría ref lejan los resultados de la guerra fría y el proceso subyacente de “tercermundización” de Europa oriental y de la ex Unión Soviética.
EL PAPEL DE LAS INSTITUCIONES GLOBALES
La inauguración de la Organización Mundial del Comercio (OMC), en 1995, marca una nueva fase en la evolución del sistema económi-co global de posguerra. Ha surgido una nueva división triangular de la autoridad entre el FMI, el Banco Mundial y la OMC. El FMIhabía exigido una “supervisión” más efectiva de las políticas económicas de los países en vías de desarrollo, así como una mayor coordina-ción entre las tres instituciones internacionales, lo que significa vio-lar aún más la soberanía de los gobiernos.
En el nuevo orden comercial (que surgió de las conclusiones de la Ronda de Uruguay en Marrakech en 1994), las relaciones entre las instituciones sitas en Washington y los gobiernos nacionales han sido redefinidas. La imposición de las políticas prescritas por el FMI-Banco Mundial ya no depende solamente de los convenios de préstamo ad hoc a nivel nacional (que no son documentos
legal-mente obligatorios). En lo sucesivo, muchas de las cláusulas del programa de ajuste estructural (por ejemplo, la liberalización del comercio, la privatización y el régimen de inversión externa) esta-rán insertadas permanentemente en los artículos de convenio de la OMC. Estos artículos sientan las bases para “vigilar” a los países (y para imponer “condicionantes”) de acuerdo con el derecho in-ternacional.
La desregulación del comercio, que obedece a las normas de la OMC, junto con las nuevas cláusulas relativas a los derechos de pro-piedad intelectual permiten a las corporaciones multinacionales (CNM) penetrar en los mercados locales y extender su control sobre
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