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Gaceta municipal de Barcelona. Año 035, nº 30 (26 jul. 1948)

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(1)

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MUNICIPAl

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:

I

Año XXXV,

' :;l ·'· , 26. de }ulio de 1948., o'l ni : ¡¡ ~); ¡'¡ > I Núm. 30 .¡, •d t> J I:P!' lt~•¡ .uf i·¡ J !lo , i . 'I

~ • ' H f l , 1, ;.; ·,qr,¡!' t 1 '! . r ; :~, •. '

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F

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J

a

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POR EC rnx0llo. 'SR. ·n. JOSl~

FERNANDEZ

RERÑANDO

'

'

·H ,.

I

Don Jos6 Fernandez Hernando nació en \.oJ;"i:t (Cace.res), el 4 de septiembre de 1897. Curs6 el Baèhillerato èn 'él Ins -tituto del Cardenal Cisneros, de: ,Madrid, y; la carrera de De -' recho en las Universidades ·de. Madrid, y, Valladolid. El

año 1926 ingresó por oposición en la Judicatura, siendo ac-tualmente Magistrado de la Audiencia Territorial de MadJid, • y habiendo sido condecorada por sus servicios -judiciales con la Cruz distinguida de primera· clase de la Orieri de San Raimundo de Peñafort. Es Capi tan honorifico deL· Cuerpo Jurídico Militar, y ha desempeñado svcesivamente, entre ctros ' cargos, los de Vocal juridlco militat de la CÒmísión P1

ovin-çial d,e Revisión de Peoas de la rl.a Región¡ ;r!'isc.1Í provincial . de 'l:asas de ~uelva y Jefe de 1~ 1Seccjón,~e Asesoría, T.é<.niç¡¡. · èle la Fiscalia Superior de 'rasas. ~n ocfubrè ~e '1943 tué norríbraoo Gobernador civil Y' Jefe. p,rovinoial: qel Mo,vimiento , . de Ger.on~, cargos que ~esempe~ó ~a~.ta que, p~r l~eçreto de ·26 de JUho de 1945, fuê destgnad6 pór el G{)bJerao p~m{ el ·I q.e .Dir~ctor, general de AdmiQistr.ación Lòcal, , p,as.esionànd~e

!1el mismo el U de agosto si~u.!~nte. , l?of :pecreto ,de 30. d.e ' septièmbre de 1947 le tué concedida, pó~ s. lt. el Jefe del ' 1 ; 1 .. ' , , E~tadq, la Gran· Cruz del Mérito civJl, cuyas· insignias te fueron ofrec:~àas en, home¡:¡aje por los Colegios Nacional y ProvinciJtles de Secretaries, In -tervi:mtores ·Y D'epositariós de"A:dmlrli~tración Local,

e impues

'tas por

è1

È:tcmo. Sr. Ministro .de la· Gobern~ci9p en açtp ·çe¡e~.rado el 1~ de marzo \Utlmo •. , ' •

: r t ~ ff ' lft;.>•l l'Ol .·;11':) ~r.~ ~ ,'", • yf j_ f • ' f I ~0114 "i( ol"~ Excele_!lt-;is!-mof:; .e i,lu~tri$imos

señ(

.

n·es ~ seú9~·~lii;

~.r w;·~i ... : :· .,111'

I ~ )

~~~,1":-T(g,~:?aNTES de entr'ar ·en el desru•rdllo· •dei~~tema• ob'jeto de 'la confere:néia que me ha sido encomendada~ )r qué a· fa:Jt-a de-otros'méritós tendr<~ el de consegui•t que· en el clclo urbanístico de que forma parte bay.a, ialguna: •zona'tle

~ pénumbra' que proporcione m:l!yor 't>ealee

y

.uitidez-a las ! ilum:inadas pòr las magistr:l!les ~isel'taciones ·de mis

~~~r¿:...:!l.. 'Pt'edece~;oi;es, qliierò· llacer patente mi ·gratitud al señbr

Alcu,ldc-òe Bar:celona;

pól':]}abe

r

me

dado

Itt

jubHoèa ·opor.tunidaa• de entrar

-<tn

·

còntaetó

. co

n

-

e

l

p.í1blicov tan·cnltt> ·como gene~0$0',1!ta,1i a;mable' como

dü;CJ·eto,

que en

estos

dias ha llenado con el

rumo

t

de su

p

rese

n

cia

los ínu bitofl venerables de este histórico salón, afanoi'!O de enèontrar, en estas vnJga.l'i:6ariones de la Oiencia del Urbani:smo, orient11ción y estimulo para que su nmor a la ciudad se engalane con nnevas ideas, flores espiritnales

• Texto de la disertación que este llustre hombre público pronunció en la sesión de clau-sUL·a del Ciclo de Conferencias sobre temas Urbanisticos organiZ<tdo por el Ayuntami.ento y

(2)

6oz

,¡¡¡

GAcETA MuNICIPAL DE BARCELONA

q

u

e

aig(t~~

día

· su Íab-;;i.iÓsida

d

torna,1·ú en

f

ru

tot;

8azonados

d

e

mejoras que

trasciendan

a;

llil'

,~xp1~nsi6n y

ornato

de

esta

b

e

lla nrbe

,

ribereña

del mar

l

a

tin

o

.

-~

--

·~

·

Grave

perpl

e

jtda

"d

me

produj

o, ya

qne no

la

.

elecció

n

del

t

ema

,

que

me fué

·

.fijado

p

or

la

Comisión organir.adora,

l

a

forma

e

n

que

había de

desarrollarlo,

pue

s

la amplitud

de

sn co

n

teni

d

o,

por

un

a

p

a

rt

e,

y

la

bre-veclad

(}el

tiemp

o di

s

ponibl

e,

por otra,

forza

b

a

n l

a

decisión en

uno

de estos

dos

~entidos

1

:

J

9

·

1::~~~rif:la

c<

;

mfèr

encia

a

un punto

concreto, en cnyQ caso,

"i

11o

agotarse, po'dria

Í

JX

menos recorrerse todo

s

u

perímetro

co

nceptual,

o

co

n

t

raerla

a

gen~rr1iclades urbanística~

de

t

ip

o

económico,

señaJan

do

con trazo

:firme,

sobre

uri

fo

nd

o

desdibnjado,

a

l

gu

na

s

orientaciones

esen-cinles.

La

.arid~z!d~ ~{lumateria

y

eJ temor

a abusar

de Yuestra

b

enévola

atención

me decidió por

el segundo térm

in

o

d

e

la

alte

rna

t

iv

a, ya

que

siem

·

pre

l

as exposiciones s

in

téticas

ofre

ce

n

alguna mayor

perspectiva de

ame-nidad; però,

de'lfÇí:ío~,~odos, y siempre que sea

posible,

pro

c

uraré

entre-Yerar

el

discnrso

c

on

datos

u

observaciones que

actúe

n

«ctun

grano

&-ali~>)

para

estimular

h

i

it~nG

i

6u

d

e

mis

oye

n

tes,

ha

cie

ndo que lo

s

primer

os

ten-gan,

en

lugar

de

la rigídez del monolito

,

la

g

ra

c

ia

flex

ibl

e

del bambú,

y

qu

e

las segt1

nda

s, e!l ~

vei. <l~

se

r

implaca

.

blemente

erud

itaH

, sean

pasablemente

sugestiYas.

,

Enh·à¡n,cf~ 'yà.~l).~fèria,

me propongo, ante

to

do

,

suscitar e11 Yosotros,

pot· vía ima

~inàt~~lL; ~ma

se

n

!!lació

n

visual, de

c

u

yo!'l

d

e

talles

es

pero

extraer

.

<'1 csquema.q;aléc,tj:eo-!~é~~sario

p

ara

montar

mi

discnrso.

Si dirigis la mi·

racla a un plano

topog

.l!afico levantnclo

a

eAca

l

a s

ufi

c

iente para que

el

perí-;mctr~

de

)

i

na

'hip

pt

~

,t

t~

~

'.

ciudad

se

defina

co

n

toda

pl'ecisión,

düerencian-dose

·

ell·

gradaoio

'

nes

(}

ra:tnaticas

el ítrea obsct1ra

d

e

la m{txima concentración

nrb

~~l~t

l

~

r

ñfa

~

f~a.Jft~f~

lel case

río diserninado

y,

periféricamente, el

claro

mos

·

aic

o

n

de los terrerlos

7

comprendidos en

la

s

zonas de ensanche y

exten-sió;n

;

.

s

Í

,

vllest~_a~~t'~ú#1~

,!1

repara toda via en

lu

13

tajantes

vías

radiales cuyas

prolongaciones

conservan

.

adherencias

d

e

urbanización an

í

H'quica;

po-ur-iai~:;

creer, co

n

esf

u

e

rzo imagin

at

i

vo -que

110

por liviano

os

agra-dezco mertos - ,

que os

encoutrabais

e

u

pt·esencia de

un

a

de

esas

híminas

qu

e

ilu~Stran

los

t

i·atiido

s

de

Biología

,

en

la

que

est

uvi

ese

representada

gr{tficamente,

y

acaso también con

algún escorzo

ima

g

ina

tiva,

cualqui~ra

de

~os

drgn

ni

sm

os

-

unicelulare

s,

p

erte

n

ecientes,

por

eje

mplo

,

a

las

ela-se~

de los

r~zópodos.

o

fta

ge

lado

s,

en

la

que

e

l nú

cleo, e

l protoplasma

con

"lllS

Yacuolas

alun~~tieias y

los

se

udópoclo

s

o fiagelos

se

ballaran pa

te

nte

s

un

te vuestr.os

·

ojos;

:; ..

-•.

He

al)\lí,

·

pues,

.que

so

br

e

el

plano

,

la moderna

ur

be se

meja,

en

s

u con.

:6guraci6n

Rupe

rficia.l

,

:a

_

1m ol·ganismo vivo, aunque rudimentario.

¿Asi-l

'ía

mos

teme.ra,

J

'

Üi

l)J.e

nte

:

este parecido élemental para afirmar, como tantos

otro

s

Jo· bicieron

,

qrt~

t

Ja ciudad es

nn

en te

biológico

;

para mostrarii6s

~l!dllereJ)t~.s

a.

ll'\1

40(!t~Jiua,

spence

l'iana. que

tsoJUete el

desa.rrollo de la

so·

.. , ·•

J~•.

,,.

JL ·•or'";~ "lo\!!".' H l :!WíiUf, J!H ~}r> •;,IJI! • • t; r n•1 ,,¡ rrmi '"') ·;.: r¡t)i •I.:JrJ<¡ ·• •I t ~f_JI:. ~ tirr··":> ... !.t!Gll ~;;g:¡J,i 1-,'

.. : I:'l .Ib rtòi.;')"¡. r r•<! e,·~ ~~n:rr.li ~,,. J ,.. ) ' ·~ vi l:>•mr.lnu <./~ b ;¡¡q o!Jr;sín~;:;:· • ., ~ ? • • •

.r .

(3)

,

GAcETA MuNICIPAL DE BARCELONA

cied<td - y por ende el de la agl'upadón urbana, que es

sm

miiximo

expo-nt>ntP- a las mismri:-; normal'; que rt>gt1Jan el cirlo eYolutivo de los seres

vivos'? En modo algnno. A juicio del qut> os habla, Horiologia y Biología

t.Pmplan en dt;;tintas aguaR sm; ace1·os dogmatico:-:, y Hólo en gh·o de me~

tú;fol'a ca.bt> babla.r de la ciudad como Ol'ganiRmo bio16g-ico. Los seres vivos

cncna<han la di versidad de JSus te accione~ de11 t.t·o de unt1s directrices de

tipicidn.d. La, cindad, organismo sociológico pol' €'XCf'lcncia, mnestra siel!l·

rn·e

una deRcOilcertante atipkidad en s us mctanh-nnor; de l'eacción. No

ohst~111te, tsi hay un aspecto en el qne la metúfont l'<ll'!ga el velo que la cubre

para ofrecernos su nmia Tealidad, extc aspecto eR el Pconómico.

T,Al economia política: o economia el<> ht ciudad, NC diferencia de Ja

cconomía anhnnl, o economía de los setes \'ivos, como el hecho social di·

verge del fenórneno biológico ; pero. en úllimo ténnino, ambas disciplinas

contemplan analogos procesos de nutrición y de:-;art•ollo. Por eso la sen·

Ración yi!;:ual antes evocada me ~irve de esquema expositivo. Núcleo,

pro-toplasma y seudópodos del protozoa1·io ; caseo. zonas de ensanche y

exten-!-iión y Yías racliales de la ciudad, f01·man drcnitos mentales, ecuaciones

ideológicas que me per·miten simboliz~u en cada uno de ellos los tres fac

-tores económicoR que, a mi juicio, inffuyen principalmentc la, e":pans~ón

m·l.>Hna en 11uestJ'o tiempo : el demogi·afico, o de c·1·edmiento cle la

pobla-c:ión ; el htmobilim·io, o de politi~:a clel suelo ;

y

el de tmnsporte,

íntima-mente Jig·aclo a la expansión territorial.

Oie1·to que esta enumeración no es exhanl'4t.ivn. Ex:isten oti·os

elemen-tos que ejercen decisivo influjo, ya por ~i solo o en C<tlidacl de cooperautes

con los anteriores ; pe1·o, de ol'dinario la <'ficada. clc su acción se balla

eonclicionada por deter-minadas drcnnstancias sociales, políticas o

eco-nómicas, y en la. mayot:ía de los -raHos no tienen validez mús que con rela·

ción a, núcleos Ul'banos determinados. De toda~ snCl·tes, si en el breve

eNpado de nna hora, us11al para eRta cln:-~e lle acto~, c:on~>igo clar nna

hn-preRióll clara, aunque sumaria, del modo de aclnat· de aquellos factores

cseneialcs, no habremos pel'Cliclo el tiempo.

I

POBLACIÓX Y RF.X'l'.l

Creemos, con Adolf \Yeber, que la energía llmlwna es mús valiosa que

la~ riquezas matel'iales para el desarrollo eronómic:o de un grupo social

<lHdo ; lo que equivale a afirmar que el fact01· ho1nbre e::; fundamental en

eJ ciclo cle procluccl.ón de hienes, que, por otra pm·te, sólo merecen el cali·

ficntivo de tales cnando son referidos a la Rat isfacción de las 11ecesidades

)lumanas. L:1 población es, por tm1to, riq ue0a potc11cial,

y

el movimiento

(4)

GACETA MUNJClPAL DE BARCELONA

demog1·afico determina g<~neralmcnte el 1ono vital dc la eindad, o1·igiuando sn t<'ndencia ::t la plHora o sn debilitadón progrC'siYn según que aquél lleve

sig-no po!';itivo o negatiYo. La urbe ereN': rfe<·tiYnm('lllr, cuando el ni'unel'o c.lc Hei·es ln1manos que albe1·ga deshor<la sn c·a])n<-ida<l dc ha bitación. H¡-¡,bra anteH, sin duàa, nna fase congeRüm. <'ll qu<' <'1 P.xcNlt'llÍ(' populoso sc acomo-dm·{t a condiciones precal'ias cle exif-ltrntin, ]Wl·o, u, la postre, aumenta<la, f.;;11uhién eon f:lU apot·tación la riqnezt~, y c-on la l'iqnezn, la. l'Cnta de Ja,

cimla,cl, és ta. dilatarú su reciuto en la tlil·ce.ci.óll <ptc ln topogmfí~~t y el

1·égi-mcn fiscal y fundiatio ¡:;cñalen como múR cmrvcnientc, de fc;>rma

seme-jante a la ameba que emite un Rcmlópodo cuya mag-11itud y curvatora

flcpende1·ún del jnego CJlcontra<lo dc la pre~ión osmótica y Ja tensión su·

pN·fici al.

Ahora bien, eR un heclto notol'io qiH' en los tiempos modernos- y con eNtn tnnbigna exp1·esión que1·emos acotm· un lapRo qnC', iniciauo a comicnzos del siglo XIX, se prolonga ha¡:;ta nne5;tros <lía~- la ciudad e.~pet·imenta un crecimiento progresivo que si, a poco dC' eomcní'.nt· la cm·va que lo repre-senta graticamente: pudo califiear~e cle desmesm·ado, alcanza ya el ru>el

de lo monstrnoso. ¿ Causas del fcnómeno? ~o impm·ta a nnestra

finali-dad im·estigarlas. Basta con ckjar scutaclo que los gjg<wtescos núcleos

uruauos, las fabulo~as metrópolis que con NllN <·aJJtos cle sirena,

elécttica-meute modulados, fascinau, nh·apn ~~ fi.jan a htN masas multitudinarias,

aumentan en número sobre la haz cle la tirt·1·n e11 prop01·ciones tales~ que emb1·ollan los dilculos del eeouomil-)ta

y

g1·avitan ohHNlÍ\'fiillente sobTe las conclusiones del sociólogo.

Unos datos, no muchos, para H11strm· mteRha tmds : En 1800 sólo

exis-t'ia en f1Juropa UJ1a eh1dacl cnya pohlad ón J·ayaba el millón de ltn bitant es :

Lo11clres.; y otra <JI,l~ rebn.saba Jigcr:trrWJJÜ' ('l metlio m.illón : Pm·is ; luien-tras que en Amér-ica la mayor ag1ornei'l:td6n lll'l>tt.l1:1 no exceclía, por aqne··

llas calendas, de los 80,000 habitant<'!':. Bn 1900 lHthí.a yn en nnestro

continente seis ciudacles miUonm•ial:' (LondJ·<•f4, l3N·lín, Put·ís, Moscú, Sau

Jleterf.\burgo y Viena), y tres en el mtH'l'Ï<':mo (Nn<'Ya York, Chic·ago y

Fila-delfia). Bn 1930 las grancles ciudarle¡¡; :-;e llun mnltiplicado como los

llon-gos; hay once que pa!=ian de dos milloncs dc al mas, diecisiete que exce<len

tlc uno, sesenta qne rebasan el medio1 y C<'rca de tnatrocientas que

alcan-í'.aron los cien mil habitante~. El ritmo dc nceimicnto tle c¡¡;tas colmenas

lnnn:mas e¡:; vediginoso ; en un siglo MoRCÚ cnachnpliea sn población ;

Paris y LollCll'es la quintuplicau ; Ue1·Hn anmentl1 en proporción de uno

a diez; Buenos Aires se hace winte veee:-; lll<lyo1·; 1\nent York multiplica

por cincuentc1. sns efecti"I08 humanos... Pet·o estos dntos hay aún que con·

jugm·los con otros de mayo1· Rignificuclo. rclntiYos a. 1n. pl'opoi'C'ÍÓn entl·e la

noblación m·bana y la rm·al, que preRcni a cada V('Z mayor clisimetria.

Ci-tarenlOs dos ejemplos : En la Franda <lrl 8c•gundo Jmpel'io la población

campes.i11a alcaiJ.Z::\1 el 75 por :100 del censo toiu\

y

J10y

no llega

ol

50 por 100,

(5)

GAcETA MuNICIPAL DE BARCELONA

sit•!Hlo de aÒ\'eJ·tir, ademf1s, que pòr entonct•s, sólo Ja dnod(•eima parte del

ptwblo ft•ancés habitaba en poblaciones dc mús de 100,000 alma~, mientras

qne en la actunlidad vixe en ella~ el quinto de la pobla.ción. En los Es· taclm: Uniclos de Amét'ica~ ~ segón dato!') J·ef(•J·idm; <l J940. de loF: 131 mi· Jlon<'s de 11aLitantes qne pueLlan la G1·an Rcpnblica. 74 viven en las (•i ntln.cles.

Et

sic cle crete1·is ...

Hlxmnin_ado el fenómeno deJltro ile nueRtra

Pnhia

,

y <1teniclos a los l!Jtimos dntos del JnstHnto Nacional dc Bstadf:-;tic'a como mngnífi.ca fuente tle illfotmación, comprobamos que siendo la población ealculada para Ma· cll'id y Barcelon<1 en J947, de 1.187,141 .v 1.133,34:5 habitantes, respectiva-mentc, amlms ban duplicado ~u pobladón en lo qne Ya de siglo; que, pl·opoi·cionalmente, ha crecido m~1s Yalencia, ()ue cle 21J,OOO almas en 1900

sn bc n :'i(i~,G97 en la actualidad ; que Aedlla l'Pg'i"tt·a nu anw<'e de parejo

volnmPn, que va de los 148,000 habitantes al inicio dC' la centnria basta los

382.000 en fin del año último ; ~que lo mismo acontN·e. prop01·cionalmente.

(·on Zarag-oza y Malaga, qne excedPn el<" las :WO.OOO almas. y con Bilbao, Mm'<'Ül, Granada, Cór-doba. Las Palmas. YaUadolül, l)alma de ::Uallorca, La Coruñit, San Sebas:tiún y RantandeJ·. fJliC pa!'lan el<' lm; 100,000

habi-tilntes. Ri ademús anotamos que la pobladón española estaba dindida, n l eomenzar el siglo, <le snerte que Pl Hf, por 100 ha hi taba en Jas ciudades y rl :::;;3'2 por 100 en localidades ¡·urale~'<. porrC'ntajt•s qne se ban transfor-waclo l10y en el 2±'4 y en el 75'6, J·espediYamente. Si, finalmente, aña-dimos q ne la enarta parte del censo està c'01Hlen14adn en cincnenta muni-dpio~o; tle los 9,255 que tiene la nación, habrl'li10H lleg-ado n concretat 111<'l1tnlmt>nte la intemddad y caractel'í:;;ti<'as que f'l fen6meno presenta en el solar patrio. ·

Jlc¡·o el aflnjo torrencial de la poblnei6n a los gmncles centro¡;¡ tn·banos no explica, aisladamente consiòcl'ado, el <'J'ef'imh•nto de las dudades IDO·

cl<.>J·nns. La densidad demog-r{tfica :;;ólo ~u~ci.ta I'L impulso expansivo c11ando HC trn.clnce en un aumento rle I·itple?.a. rn<mclÒ ~o<t> nl'ticnla <>n anténtica fuerza <'conómi.ta <>n razón a que los indhitlnos que vien<'n n ag1·egarse a la co-munidad C'indadana aportan a su acPlTO un incremento. t>fectivo o poten·

cial, en la capacidad cre.adora de biene:-; de rommmo o de serY:icios aptos p;na la s;.ltisfaceión de las necesidacles indiYidnalc>s y de las colecth·as ; CRto es, cuanclo determina 1111 anmPnto en la rPnta de la ciudnd. Poblaci611 y ri<]neza, demografia

y

economía, han de de:;;cr·ibir cm·;n~ . emejantes

y

eonttapuestas

para

que bajo la

ojin1 de sn arco ilny<~. magnifico y

cauda-lo:;;o, el desanollo acelerado de la ciudad de nneRhos días, t¡ue constitnye,

(·onforme ala pompa metafórica de Spengler, hl C'ima dol'<Hla de la

cultm

a

f<lústica àe Occidente.

AhOl'ft bien: Ja renta es el soporte de toda, ünposici611, Ja base sobl'e la qne se calculan y estableccn In:;; exacciones que han de uutrir la Ha· ciPncia comunal. A mayol' renta, mayot· ('apn,cidn,tl impositiva

y,

en

(6)

6o6

GACETA MUNICIPAL DE BARCELONA

consccncnein, po!':ibilidades ~u·rpceiüaclus cle in~taladóll, en condiciones

óplimas de los nuevos senicioR que el dc'"Hl'l'ollo nrba11o reqniere

inclefec-tiblcmente; de donde se i.nfiere que en eslns cl'isis de <'l'ecimiento, la

regu-laridad o ineg<Jhu-idacl del pu lso de ln f> ni hhul local han de ded nch·se de las osciladonPs de Au renta. Ahoru hiPn, como la J't•nta de In ciudad pnede

pstimar~e teóricamente en la ¡:;uma dP la!'l J'ellhts de 1'\US lHthit;mtes, lo que

ímp01'ta vigilar es el ritmo de ln rE'ntu nw<lia pot indhidno y a.fio, pues

dc que el mismo sca c1·eciente o clerreciente clepeH(lel'ún las coyuntm·as mbanistieas.

El anmento de la renta, medin por jnclivüluo - clijo el seiior rerpiña

en una magnífica conferencia pronnnciacla en Pl Jnstituto de EstudioA de Administración Local-, am1que con osdlaC'iones anuales o de ci<n-tos periodos e11 alza, o en baja,

a

un ciel'io pln~o largo tiene un inc1'emento mncho mús lento qne lo que el yulgo <·J·ec; cle!-1cle fine~ del siglo pasado baf<ta Ja segunda: guerra mmHlial. los paíscs pr6spe1·os enropeoí'l sólo

tu-vieron un incremento medio anual de renta naeional ahecledor de un 3 por

100 ; pero el aumento cle 1~e11ta media por incliYiclno, también en porcentajc,

fué sólo la diferencia entre el inc1·emento anual dP la población

y

el

inci·e-mento medio anual de la 1·enta nacional. l>arn E~paila, por ejemplo, el

Con!-<ejo de Economia ~adonal ha <·alcHhulo que el inC'I'emento medio tle

Ja rcnta nacional real de 190() a J 93J (época el e general prospel'idad) fué del

2

por

100 anual,

pero

pneAto qne la pohlncióu sc incremcntó en cerca

dell por 100 anual, el incremento medio dc la renta por intlinduo no llegó

a este porccntaje.

La re11tn. crece con Jentitnd, pet'O el ga!-1to,

y

comdguientemcnte ht

cnota fiscal detra.ida para sath;:farcl'lo, amn<'l11'l1, c<Yelis nolüm, en

propor-ciones abrumacloras. En los Yeinie aftos toniclos entre los dc 1926 y 1946 los

presupueRtos

mnnicipale~ !'mb~n en toda Espafín de 656 a 2,126 millones de peAetas. En el ejercido econ6n1iro dc HlOO el p1·e~npnesto orclinarip del Ayuntamiento de l\fadrid se cifrn <'1\ :il millone~ )' mcdio, y el de Barcelona

en 29, cnntidacles que ascienden a 2!>:1 y 23-:t. l'P"'peetivnmc>Ilte, en el

presu-pne¡;;to de 1947, último liq1lidado. El gasto mNlio por habitaute en ambal4 capitales, que era de 5S'32 y de 5-n~3. l'<.>F;pedivamcnte) en el año inicial del siglo, alcanza en el pasado a 2()!)'~~ ptas. t011 J·elaci6n a l\Iadricl y a

217'33 ptns. con respecto a Barcelonn.

Vemos, pues, que si la población se dnplicó y la renta media por

indi-vicluo uo ha creddo en mús del :1 por 100 anual, en cambio el gasto local

se

ha casi decuplicaclo ; y aun apliean<lo

<1

loR valo1·es nominale en que

(•ste :;;e eÀ-prcsa actualmente los <'Oeficicntcs <le tonección necesarios para ponderar su valor real con 1'especto al que Hil' n' <lc ténuino de compara-ción, refirienclo ambos a un mi~mo niv<>l rle prN:ioA, el'~ evidente que el incremento prPsnpuestario estr"t- clesorbit<Hlo, y qne, por tanto, la presi611

(7)

GACETA MUNICIPAL DE BARCELONA

por pm·te de 1o8 órganos redores de la c·in<la<l, 1nn·a eyita.r que la carga fi:-;calredn7.ca las disponibi1idades minimaH in<liYü1nalt'R, pues 110 sólo han !lt' ma11lenerse las altm·as mcdias de renta, Rino rl J·iimo r·J·eciente de éstas

ll<ll';t nc·omete1· confiadamente la ¡·c,aliz:wión <lc lol' phnws nrbanisticos.

A modo de ('Onclnsión pnede a.fiTIHaJ'~'C !Jnc, en el {nnbito local, una oricHtación económk<t conccta con reRp€!do ~ los planes de ensanche o C'xhmsión de la ciudad, ha de bu~ca1· siempre el equilibdo entre las ilwer·

RioliNi de nmpliadón que su ejecución l'C!Jtriet·e y el inc1·cmento meclio de ht l'C'ntn., ora se lleven a efecto dichos planes por via tlc aumento del gasto

dir<'eto, ota mediante empréstitos; pero nnn tt!;t RCJ·inn defectnosas las

p1·evi~ioncR, si no se tuv:ie1'a en c11enta el factot òemog¡·(tfico, pues, como nccdadamente sostiene Paris Eguilaz en !:òll jllgmm oln·a }1]1 plan econónlico ('n la -'looiedaü libre~ en el cúlculo de las Ü1XCJ·sione:-; de ampliadón des·

<'mpeñn.n nn papel de primer orclen la::; csi imncione¡;; ~oln·e IoR monmientos

futm·os dc Ja població111 en lo que af<>cta a ~n cJ·ecbniento anual y a Ja:

Yeloci(lad tle dicho crecimiento ; lo~ planeR el t' t·onRt t·ncción de viriendas

y io<la la cadena de produc<:ión r('ladonnda con ellas dPpenden, en gran

p:ntf', cl!'l movimiPnto de pohlación, y no Rólo !le !';U at1me1tto total. Rino

<h'l <·t·eeimiento en dete¡:minados núdt'os por la conie11te dc traf-<lado del

c·ampo a la cindnd y de unas a oüas 1·egionE'R.

He aqní p01· qué i.mp01·ta tanto al m·banisl<t la f·ontestación a lar pre·

~unta qne c:ónreiteraeión angustiol'a se plan iea el sod61ogo. ¿,Continuar{),

indefinidnmentc esa cor-l'iente inmig1·:1tol'ia qne ptovoea la plétota en la du1lad dc nucstros dü"l,'i:? Voces autol'izadnr-; ~e elcvan fol'mulando la ra~

~onada

.

11cgativa. Pru•a

Lewi~

1\Iumfol'tl (Cif.IJ De·volopm.ent)) el periodo de expansión ha pasado, y un «Phtlming» int!'ligcnte en lor.; Estados U1ridos

debc

J11'Ïncip'im· lloy con el

reconocimi<mto cle que

la pohlación e~t{t,

casi

11eg:milo a

,

nna sitoación de· estabilidn<l, y

de

que ~n et·eeimiento normal, por el f'xceso de los nacimientos sobre la~ tlefuncioneR, tencl1·ú :fin entre

1!)45 y 1964.1 fenómeno que, annque m{!s ngndo (')ll las úre:1R metl-opolitanas, Re manifiesta también en los clistriios <'minentemcnto l'Urales; y en un paF;aje dc la misma obra, dice: ¿l")ued<'n la!': cilldades mantener su po·

hlac-ión '? El credmiento de la ciudad en t'l pasado dependia principal· me11te de sn capncidad de atraer m1cYos habitantes de las inagotables

J·cserYas del campo, pero como la di~minuci6n del índice de ci·ecímiento demog¡·{tfico actí1a hrmbién en el medio I'm·al, aunqne múl': lentamente, el

~n ministro a las ciudad es clisminuyc, y si t's to contin (la :.u~í, se producira nn Yadami<.'nto de aquéllas.

E¡._;ü1s p1·edic·ciones de Lewis ~fmnford, n11i<lal" acnso pm·a dentro de 1111 siglo. no dehen poi· el momento inquielarnol'. Las masas campesinas

r-;ignen a.fluyendo a, los centros m·banos i IHJ)OI·I ant es en mansa l'iacla. ¿Qué

t1·aon a, la. cinélad e;c;;tos enjambt·('¡;: humanos·t ;. Vicnen r¡uiz:í, a aceleral' Pl })l'O<'(~No de cle~;composición dc la nrbc, tnl como lo ¡n·ofetir.:m Abenjaldún

(8)

6o8 GACETA MUNICIPAL DE BARCELONA

<'11 sus

Proleg6menos)

y ~Yell:;;, en el

Esqurma de la

Jlistoria?

A la larga,

tal vez. Hoy por J10y apottan l'!angT'C nncva, que es también impeh1 y tiqueza.

l i

POLÍ'riCA DJ1;T, SU[IJLO

Del mismo modo que los

se1·es vi

vos nece:-;itan un exceclente nutricio I]Ue gn.rantice su conservación y clesm·rollo -en el caso del protozoario n.lndido al comjenzo, las "Vacno1as alimentiC'ias - , HRi.la ciudad ha de ali-mentarse y crecer a e.x.-pensas cle los tettcnoR que ht drcondan? de las zonas de ensanche, que con::;tituyen sus t·esetva~ hófkas.

I.as

grancles urbes consumen con ritmo cHere estas 1·eservas, -y la Roludón de sns problema~ expansivos ~e Jn'e.;;enta ca<la día m{ls clifíc:il: no obstante la ficción lite-raria que las pinta como monstruos apocalípticos, LeYiatanes v~n·ados, que tragan insaciables campo, idílicos, lnego de habel'los mancil1ado con su

aliento ponzoñoso.

li'ué un simbolista belga. Emile Yl.'l·ha(;'ren, qnien, dando forma poé-tica, en un libro bautizaélo con un títnlo sugestiYo y que hizo fortuna,

Lc.'l 1'

illes

tentacnlaires_.

a

las

hi.stél'ieas imprccaciones lanzaclas en el siglo m1terior por Rousseau, descl'ibe en un Rolo y cxpresivo verso este imaginn..rio proceso cle ub:::;orción :

«La plaine est morne et mol'te

et

Jn.

ville la mange.»

Pel'o est:1 ugroú:tg1a, e~oita inge:;;tión del paisaje, no se realiza en hÍ J•en..lidacl tan ffu:ilmente como

en

la

,

íicdón. Un mbani.sta a,pasionado, y por ello inclinada también a pre~tigial' Rll!'l juidos con e\ aureo destello de

ht fantasia, el alem:u1 Hans Bt?L'llonillí, anto1· de Ja obra, Die Estaclt ·uncl

·

il!r Borlen_.

va a volwrnos la o1·aci6n por pasivu, ruostta.ndonos la ciu~lad ca.tente de teneno comunal para expan<lÍl'Re y sometida a férreo cerco por el ejército de la codicia, en el q ne form<m lnR mas btillantes unidades de la especulación, del ap1·ovechamiento abusiYo y del embrollo litigiosa.

Bn una prosa viva y esmaltada de imflgenes uos relata el desfallecimiento

y la impotencia del león ciudadano, pre:;;o en la trampa que con estrechas mallas de r~?glamentos y orde11anzns le han tendido los propietarios del suelo, y el ruego que hace al ratón legn1cyo para qne le libere royendo al efecto los ñlamentos de la red qne le impide mo,·erRe. Sn idea central qnNla plasmada con c1.iTaor·dinat·ia fncl'zn exprexiYa en este singnL.'n' pa-1\aje: «Übsenando el juego qtw ~or.:tiene el Poclrr púhlico con el derecho

(9)

G A e ET A M u N r e 1 l' A r, D E B A R e E L o N A

El'; notol'io que la mnnicipa1i:mci6n dc Jo~ tN·rrnos comprendidos en htR :'ln·a~ de extensión de la~ ciuclades pl<'tól"ica~. constitn~7e el caballo

de

b:ünll<t del nrb:müano mode1·no. l>esapnn:cido~ ca~i po1· ·completo los hicnet'\ de laR Corpm·ado11es mm1idpale¡.; a Yil"tud <.lc divei'Ra~o; causas hi s-16rkas, y en Jmestrn, ratüa, concJ•et::nnentc, pot rfcdo clc las leyes

des-<] mo1·tizadoml'l,

-y

en N;pecial de la de 1. • de mnyo el e 1~33, que declaró en

c~~tn(lo de venta los prP.clio$ rúRticos y urbanos pm·tenl'cientes

a.

los propios y comnnes de los pueblos, sin otra exrepd611 qne lo~ tci·l·cnos que fuesen de?clíu-ados de ap1·ovccbamiento comím, por Cl-:tim~u arbitJ-al'iamente de

«m~tno muertm) los bienes de p1·opiedad C011C'Pji.l, ~i<'JH1o afSí que carecían

fl<'l r:u·úcter de inalienables y de hN:ho paRaban muc·hos a poder de

pal·-iknlares por repartimientos Yecinales o a título onel'oso, sc cncontl-aron los Mtmkipios sin tener clónde caerse muedos. cnanclo t>l empobrecimiento pnnlatino determinaba su extindón, y sin tiena

pam

clistenrle1· sus

miem-ln·o~

nrbanos,

caM de alumbrade~ el

r-;ol

de una int>spp¡•ada prospeüdad. ilo~·, c1ne se toc<m los efectos r·uinoso~ de a(} m'lla medida y ~e achierte la nN·esi<lad imperiosa de restaurar los patl'imoliÍOl-: comtmales, f'lurge, c'n ht <lo<:tl"ina y en la pi·actica, una vehcmente tC'mlencia a asegurar el dcsanollo rle la, ciudad mcdiante la adcJl)Üüdón a los patticulare.c::, co11

c·Htúdcr- voluntario o for:r.oso. de los teJ'J•eJlos <·ompl'rnclidos en las zonas clc cxtensión,

y

el establecimiento de 1111 co11junto ¡.;j~tcmíttico de restric-(•joncs al aprorechamiento del suelo implirallo drntro clel pe1·únetro cle laR 11mnadas zonas de infl.uencia. El m·q n itt>cto m-bn niHht seiior .tUomn.r', en r.:n reciente oln·a Teoría de la O iurlarl, se fiala eomo llJ::U1ifE'Rtación con-r-l·eta, de esta tendencia. la imp01·tancia ere<-iente que los tencnos de propie-tlad comunal vaJt adquiriendo en las granclcl-: mnnieipaliflades curopeas, y espccin,lmente en las eRcandinava,"< ; y cita htH de Oopenhngue, Helsinki y

Es-to('olmo como àedicaclas desde hace muehm; atiOR o, la aclquisición de par-celas clrntto y fue1·a de los límites U1·bm1os; afiJ·mnndo qne la última de las ci ndades citada~ ba adquiriclo, <l<>sdc

J!JO+.

20,000 ncr·es de tieua, que·

equivalen :1 sn superflcie antigua mul1i]llieada pot cinco, y que las otras clos poseen tcrre110s cnyn. e:ctensión duplica la de RU!-l cascos m·hanos re s-pectiYos.

Tal procedjmi(mto, bueno ¡.;in ducla en los paí~es dOJlde los meca-nhnnos de la coledivización actúan enrJ·g-icament r, lleg-a do el caso, lo que

huce al propietario mils exorable y chcun~pedo,

es

<le dudosa viaóilidad

c11tre nosotros, dondc suele h-innfar· el <'OJH'epto rom;wt~tico de Ja pro-piNhtd inmobmaria

y

el inuividna1i:o:mo hú.otma toda Ja vida cindadana. ln<lrp<>ndientemente àe las dificultadf's dc financinción, superable.· sin el u da mcclüm te empréstitos g-aranUzado¡;:; con los propiof-l h.'rt·cnos, pienso qnc la soh1 hipóte~is de que el

AynntaJIIÍPuto

cle ll:n('elona,

1>01'

ejemplo,

(10)

6ro GACETA MUNICIPAl, DE BARCELONA

igual a lo que actualmente ocupa, no Rcl'ia consüle1·aàa por ninguno cle miA oyentes m{ts que como un eficiente estimulo de hihll'idad. Hay, pues, q11e llegar a la municipalizución expropinndo ; e~to e:-:, hay que prevet·

una e::--pansi6n lenta, penosa, abrnmador·a ; y si los planes dc ordenación de caracter local se elevan de potencia pm·a ]))'O<ludr otros màs ambiciosos, sean comarcales, provinciales o nacion::tles, ontoJlces las clificnltades

anmen-tan también sus exponentes, y h::¡,y qne t·esolvel'la¡;¡ con <1ecisi6n, t~Jdoptanclo

las medidas y dictando las dü;posidones que ~o Cl'it.imen precisa,", por dras·

ticas que parezcan.

Esto es lo que riguro~a y RiRtE'mAticamrn1e intenta ahot·a. hacerse con el Reino Unido. La Ley cle Urbanüano inglesa (Town nucl Cmmtry Plan· ning Act) de 1947 plantea y trata de t·exolver todos los pt·oblemas susci· tados modernamente con relación a la c·in<1ad y al eampo que la circunda.

mecliante una fórmula econòmica de singnhu· umlaC'ia. El Estaclo adquiere en su integridad los derechos de explotaóón de la tierra en Inglaterra,

Escoeia y Gales;, mediante la compen~;~adím pe<·nnim·ia clcbida a los pro·

pietru·ios, a ftn de qn(' puedan llcvars:c a c·aho, ~in trabas: ni dilaciones, los

planes de onlenación nprobHdlls por el ~finist<>I·io de -r-rbanismo, y cuya rPalizaci6n directa compere a las Cm·pol'adonex munídpales. Estos de· l'echos de explotación se confignran en la fot·ma múR amplia; compren·

cliímclose en ellos toda dase de obras que haynn de ejf'cuhu-se en 'el suelo, subsnelo y Yuelo, y los cambios de uso o destino de las propiedades

inmobiliarias, lleg;í.ndose E'll ei'ite ol'den de re~;tt·ie<.:im1eR, lwsta regular la

fijación de :mnncios, cnya retirada pned<>n Ol'denal' las antoridades

lo-cales, no sólo cuando cons;iituyan Pstol'i.JO o peligro, sino también en el caso

de

que perhn·ben Ja. estética mbnna o del paisuje. (i Oh earreteras

españolas margi.nadas en lat·gos trechos por los mis1110S ¡·ótnlos comer· ciaJes, cstólidos, reitemtivos, obsesionHllÜ'k, que M agazupan en cada

accidente del te1·reno !) ram financiHr la operación l'e cret~J un o1·gani~mo

administmt.ivo, la ,Junta Central Ml Snrlo (OPntral Land Board), y se

cou~;titnye lm fondo de 300 millone¡:; clE' libra~.

.u

ponerse en marcha los

planes de ordenación, las propiedades inmobi1iarias afectadas pueden

Pxperimentar incremento o pél-dida de ''alor, que el Estado hace suyo, en

.,1

primer c.,-u;o, e indernniza, en el sPgundo, mecliante el abono al propie-tario de la diferencia entre el precio en el mereaclo libre y el que tenga sometido a las restl'icciones del plan. .Se establece un gravamen especial (development charge) !';Obre las autorizaciones p~ua ejecutar obras o llevar

a cabo modifi.caciones de nso. La ,Jtmta Cenh·al del Suelo tiene como co·

(11)

GACETA MUNICIPAL DE BAFCELONA

En J<~spaúa se J"e\cla t:unlJi{on àitha tcndcnda ('(Hl la 1·eciente puuli· cal'ión dr cua tro lE'~·es extraotdina1'iamen1 e im pottnni es, COll {un bito naciò-llltlnna dc ellas, Ja de Orcle:naeión de SoJai·es, dc 15 dc mayo de 1945, y limi· tacl:t!o; en Hil aplicución) las l'esümtes, n. detcrminaàcH4 ciu<ladcR y sus z0nas

<1<• iníluenda, eomo son : la éle 25 de novj<'li1Ul'<' dr 1944., JHtJ·a la orclenación

nl'lmua

,

cle

Machicl

y sus a]redrtlores; la

M

17 de julio de 1945, sobre

m·tlC'nación mban:íJStica. y comarcal de Dilbrw ; y Ja de 18 de diciembre

cle 1946, 1·eJativa a la 01·d.enaci6n mbana dc Yalrnria y sn comarca. La Ley de Ordenación de Solm·p:;; <'R,

en

te~">iR general, una clisposicÍón pnérgirn, y bien orientada, insph·ú.ndose, NC'g(m f'¡•nst:'s enhesacaclas de su

pt·c•{unhulo, en el p1·opósito dc cdnstatu·ar· una poliiica firme contra la

c>~-:pctuladón del suelo dentro de las zomts ul'lJanas o afeetadas por planes

de nrbanizacióm>, sin clesccmocer los dei·cchos dc la propiedacl priYada,

en enanto cqmede el propicta1•io, conf01·me a Plla. consolidar u nas posi-ciones alcanzadm: si con::;truye por .·í en los solares que posea, u obtener

nn p1·ecio juF;to si no ~e. clecide a cdific::tJ'». impi<lit'nclosele 1micamente que «con p1·etexto de no (Jnerè o no poder conshnh·, y cle no queter vender, o de ~o;ólo

Yencler

a precios abusi vos. l1agan insoJ n IJle el ardu o problema de

In llnbitnbiliclad y urbanización de nnexil'os pneblo~m.

RI e~qnema coercitivo de Ja dir.;posidón <'" Rencillo, y pnede enun

-c:ütJ·sc asi: el propieta1·io de un tenPno no e<lifkaclo, sito en zona. de en·

~-:anc·hr o extensión, o de una ediñcación c¡ut>, J>Or lmlhn·se ptlralizada o cleJ·l·uicla, no 1·eúna las condicioileR exi¡;iclaR por Ja:;; Ol'ilemtnz;ls, puede n•tpneJ·los, para const1·1lir por sí o enajemtrlos, tltn·nnif' nn plazo de clos

afi(>R, tranRcnrrido el cual serún declara

do~-;

en si t11aeión

de

venta fo1·zosa,

ptl<liclHlo los Ayontamientos e~qn·opiarlo¡,; y los l)fll'ticnlnres adquiYirlos

por el p1·ccio que Jjbremente conveng·nn las

part<'"

o E>l que 1·esulte, :1

clec:<:ión del propietario, de ];1 valol'ación municipnl inc1·ementacla en un 10 po1· 100 de afección ; ïlc la írHimn hamnnisi6n del h1mueble ante-l'im· a, 1. • de encro de 1945 ; de la capitalización del 1 al 2 pol· 100 del Jiqnido imponible asignado a la finen. con Ull afio, al menos, de

ante·

laC'ión, con igual incremento afecti\o : o <1<" ht tftHación pel'icial contra·

dicloria.

Como se

adnerte,

pretende estimnlatsc, por todox los meclios, la e<li-fi<'adón, pero los resultados practico~ dt• la Ley dc OJ•denación de Solares no poch-ún apreciarse hastc1 que, transcm'l'ido el plazo clr rete11ció11 - que

¡1or cierto no ~e cuenta sino a pm·ti1· de la pnhlk:tdón dt>l Reglamento

feC'hH 23 UC mayo de J9Jí, que tUYO Jugar Cll :!8 de jnnio "ignierlte- y

Ja~ pi·ói·rogaR autol'izadas, en su caso, ~e enfr<'ntt> t>l propietal'io con una

sit nnri(m paradójiea : la de wrse ohlig<Hlo a YClHlf'l' pot <'nusa de utilidad públic·a <"L un particular no ¡::ubroga<lo en el lu¡;aL· <lc la Admi11istraci6n.

Tiny, Rohre toclo, un precepto - e l del artkulo D.•- que, al reputa:t

so-lamente COJllO sol~r ecli:fiçado n.quel en que exisüm obrns tle caracter

(12)

6!2 GACETA MUNICII'AL DE BARCELONA

mauente y crue no sean de categ01·ía iuferiol' a las mínimas 11ormales üe

la vía urbauizada de que se trate, harfi po~-;iblE.>, en ¡.;n día, la adquisición por Yenta forzosa de ediñcacione~ dc a Um·n i.n fcr·ior a la permitida por

las Ordenanzas qne por sn estauo, eou<lición o clllsc tle~-;merezcan de ht

zona

en que raòican; o que se

hnlhw<>u

tlestinatlas

n

fi.lH'H inadecuaclos, tengan cadtcte1· proviRional o coru]ll'<'IHlan, en múH clel 50 por 100 de su

tota1 cabida, viviendas o c,omercios notm·iallH~11l.e inf<>ri.or·es al tipo medio dc los de su misma cane; toclo ello confol'mc fb la r::u;ní~-;t.ictb del at•tículo 3.0 del Reglamento citado.

La leyes dictadas para: llf'vnr a cfeclo la~-1 ordenaciones urbanísticas

y comarcales de 1\Iadrid, Bilbao y Valrnda, en cuya drtallada exposición no podemos entrar por a.prt>mios d<> tirnrpo, preRentan Yariantes, sobre todo en cuanto a la configumción àe los 6rganos rectores; pe1'o, en ge-neral, tesponden al propósito de ejercN· nna actint fiscalización del suelo afectado por los planes res:vectivos, imponien<lo ReYeras lhnitacio11es al derecho de propiedad, tanto respecto a la ejccuciún de obras como a Jas transformaciones de uso. 1\o ohstante. los ¡H'opieta1·ios de innmebles en-claYaclos en la demarcación de 11n proyecto parrial podrún constituit!':e en asociación para llevaTlo a eferto, siempre qne el Yalor de sus finc:as representen las tres cnal'tas parte¡,;, al menos, <lel dc la total {!rea afectada.

f'aso de expropiación, se reconoce

a.

los propietarios que 1Hl;van tenido qne gufrir la p1·eferencia para la aclquisición, en la misma zona, de patcelas cuyo valor no exceda en mfl.s del 23 por 100 del de las expropia,das. Como se dednce de lo e"Xpuesto. las coordennclas ecm16mitas de estas clisposi-ciones son aníüogas a las de la JJey <le Ortlemu:iólt de Rolat'es. Se qui.ere en<frentar al titular del suelo con

un

clilema

tajante: o edificar,

incoTpo-I·auclo a so patrimonio el plusvnJía. emergent.c de ln, teaJización. nrba:nís· tica, minorado en el importe de ht CllOÜt fi.:-;wa.] exigible en concepto cle rontrilmción especial, o so portat· la cxpropiación del fundo, previo abono del justo precio.

Hemos clicho abono del «justo pt·eeio>> con natnraliclacl, como si se tratara cle un trúmite fi.11al de senc:illo cumplimiPnto, ruando en estas

<1os palabras, o mejor, en la 1·esultante dt' la fnsi611 dc ambaR, en ¡;-] «justi-precio», se encuentra una de las m;hima!'\ di fic nH adef:< para la puesta en marcha de una política del Rnelo pr·úctica y cficicntt>.

El

procedimiento cxpropiatorio !'egulado, con toda RU lenta suce~ión de obstúeuloR, en la

lJey de. lO de eneJ·o de 1879, se hizo ciN·lamente mús rapido y expeclito

por yiJ:tllC1 de la de 7 de octubre de 19:39, Hamada de "CI·gencia ; ]JCI'O como los efectos de ésta terminan en el momento de lu ocupaeión, con-tinúan el tercero y cuatto períoclos - ju!:'tiprccio, pago y toma de pose-I'Üón - , o sea todo el mecanismo dc hr. transfer·encia de la propiedad privada al clominio público, someticlos ;11 l'itmo pausado del viejo

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GACETA MuNICIPAL DE BARCELONA

controve1·~ia, hajo especie de tasación pericial conttadictot-ia, p:u·a llegar nl anhelaclo justiprccio.

Ahotêt bien : la fotmación d('l¡n·ecio tlt> los iClTt>nos sit os en la.· zonas <lc ensancbe o e:xtensión de la ciudad es una opeL'<1ción clüícil y compleja,

<'11 hu que, enhe otros factores prerisoR, bny que ponderal' uno de marcada

imp1·ecisión. En efecto~ en la evalnación del snclo que rodea al núcleo nr•hnno entra, siempre - y a Yeces de fm·ma i1l<'01lsciente- la de expec· tati ViLS de uso o renta fn turo~, qne sr incm·pm·an como vFtlot·es adkionales

nl valor actnal del fundo; PS decil·, se compntn el plnNYalía, ptevisible

como resuitado, cabahnente. dt-'1 plan m·hanil-;tico a cn~·a T'Palización se <'lltletezan las expropiaciones, !'dn tener en rucntn que est(' incremento

po-tencial de Yalor, no ganaclo por el propictal'io, deuerfa estar ausente del

cúlculo. por igual razón que cuando efectivam<'nte llega a p1·odncirse como consecnenda de las obras en proyecto J'cviert(' en g1·an pm-te a la colecti

-Yitlad, p1·evia aplicación del h·atamiento ñscal adccua<lo : contribuciones

esp<'ciales o tasas remnneratorial': en unos casos, y fn·llitl'io <lc plmsvalia,

pn oh·os. Pero lo cierto es que el propictado. bat i(•ntlo~e en hL última

tl'intltei·a, suele pretender precios de e!ò:p<.><"nlación rn lngal' de precios reales. y en tanto lo consigne o no, hace impo~ible o <lcmota Ja moviliza-dóll <lc ht p1·opiedad territo1·ial afectada pol' <'l p1·oyedo ; es decir, irnpide

ht pa1·cE'lad6n, venta

y edifkación de lo~-; Aolm·cs rc~nltantes como rnedios de 1·ecnperaci6n del capital ün-ertido~ <le frcn:.n· en !!:Cco el agio, saturanclo el meJ·cado de ofe1·tas de terrenos a precios ra~onablc~,

y

de rapi<lo des-nnoJlo del plan urbanistico de qne se üate.

l\fas, a pesa;¡• cle todo, es necesm·io p1·oce<1er con tienl o en estiL mit<tel'ia, pnes el Ristema de organización de la proplrclacl p1·ivH<ltt marca Ia pauta <L nn régimen, y si me apur[lis os cliré ()tte mntiza )ncluso el senticlo de lllHl civilización. Ray que huir tmlto dPl clel'lgnrro geot·g·ista como de la

defensa incondicional de facultades dorninicalcs incompatibles con el

con-(·epto

moderno de la pl'opledad ; la necesidad dc un tono mesnrado al

11-atar problema-s que, como el de la plm;valia, ai'ectan hondamente al

de-t·rcbo inmobiliario, q11eda patente en e¡;;ta set·ena frase de Van cler Borght:

«C'uando el régimen de la propieclaò pth-acla ¡;;e adecua con las necesidades

económicas cle la colecthidacl: la política òel E~tatlo delJe orientar·se en

el sentido de eYitar toda transformación fundamental clel derecho de propiedad.» En efecto: no debemos olvidar que el sne1o <'S una constante

cconómica, y que, en consecuencia. el régimen funcliario debe aspirar a

una relativa estabilidacl, esto e¡;;, a la eAtabilidad compatible con el fuerte

oleaje cle los rnovimientos sociales, reYolncionario¡:: o evolntiYos de nuestros

díar-;, cle suerte que, como la vieja I.~11tecia, pneèla decorar su escudo con

l;t ]('.venda : «Fluctuat nec mer·gitun>. La propieòacl pl'ivada clebe ser

reconocida y amparacla por el Poder público; e~to CA evidente ; pero no lo es mepos,

fl

u e ~1 int~1·~s colectiYo exige a los propictatios del s~1elo 1 en

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GACETA MuNICIPAL DE BARCEI.,ONA

es f a hora grave y earguda de tespom~a hi li à ad, <)ne !-iU s ¡)l'eu i os cuiDplan la fnnción social que legitima y <'ondiciona aqne11n 1n·otec:tión estatal.

Otra interpretación conduce al ]jln·e juego de 1i>s egoíHmos, con sus consecuendal'l ineluctables; la su1JYCrRi6n del or<l1.•n l'loeial

r

el clesaj11ste económico que, repartiendo a dieRtro y RÍlliestro sus zarpazos, lo mismo pucden lleYar a la ruïna a los tenedores de Acciones de compañias inmo·

bi1iatiaf5 que obligar a las familiaR hnmiltl<>s n Hlb<'J'garse en innnmdos

hahitúcnlos, si es qoe no a g-u:.u·ecer sn llestUllJ)ftl'O bnjo 1m ptlente. L:1 política social del CaudiUo y sn dobierno ba tenitlo siempre como clarfsima meta Ja elen1ción del nb·el llc ri<la de las clase::; peor dotadas, asegur-rtndoles, jm1to al goce cle los hienes a.bsb·ncios de la Patria y cle la.

.Jnsticia, los no· por concreto~ menos santoR drl Pan y del Hogar. Por

estos objetiYos espirituales lncha1·on ~, mm·iel·on sin (•nfasis, con lt1 mo· desta ejemplaridad dl:} los actos Yenlaclermue11le hcroicos, tantos y tantos españoleR; a los que permitiréiR qne recnerlle, sobl'ia y sencillamente tam· bién, para deciros que aquellas :finaliclades, y espeeialmente la de la n-vienda moòe:;:ta, bab:ran de Rer con"··~niflas <'ll l'In integridad, sin que puedan obstacuUzarlas la especulaeión sobre Pl snelo ni tantal:\ oüas eRpecnlaciones consecutivaR, <lc.>Rtle la de los matel'ialc>R hastu la de los

alquilere~ ; serena y en~rgicamente a Ja vcz, ~-:in rstric]en<:iaR, pe1·o RÍll chtuclicaciones ; y para esta tareu de amplia <lilnC'nsión nac-ionnl se solieita y no se impone la cola boración de loH p1·opietm·ios

:r

de las empresas, convcncidos de qne si de;;;oyen el l'P<JnNimiento,

ht.

pt·eHión cle los. fac-tot·t's reonómito-SJociales es tan ftwrte, que neab:nft, J10r Jamina1· sus de· rechos,

y

entonces no podr{t.n llamarse a cng-aüo, p01·que en sazón O]Jortuna y con voces de prudeute aclveriencb les fné iudicada Ja, última. Ol)Ol'tu-niclacl de hacer inversiones ace1·ttulas de cnpitn1 y ch:l, concien<;ia.

Sirva, lo ::~ntes expuesto, como fundamento ;.t m1es1L·o cl'itel'io

ue

qLLe los incrementos de 'alor detel'luinados p<>r 1<1 expansión uthana en los terrenos sitnados en las zona~ p<>l'ifél'iea~ tlt'bcn Het disttibuídos equitati-yamente entre el Estado, que contl'ibu~·e a fol'llwrlos mediante el ma:nte· nimiento del otde11 públieo y la garantí a <h' I'C'~ll J·ic1ad j ul'Ídiea ,; la Cor-pot·ación municipal, cuyas instaladolle!-i y senic-ios es j ui' to l'Can costeados con cargo al plmn'alia; y el propit'hn-io, a qui(•n f'll modo alguno sería lícito ex('}nir de esta ganancia el e c:oyunt nra. Bn la detetmiJ1aci6n de las cuotas de pal'ticipación de lo" ttes el<'llleJJ{os <•sf J'ih¡l toda la <.lificnltad,

pero 1·adican tamhién todas lM posibilidacles dc una política ¡·acional del suelo.

La peRaclez en el proceso fle mmilizadón eeonómica de las {u·eas terri-toriales acotadas para la expansi6n de la c·inchHl, Re conjuga en nuestra PaMia con otr·o factor de signo desfaYorablc>, c:uaJ es el de cmltralizar excesh7amente la ejecución de laR ohra~, cnanclo, sin ccder una pulgacla

(15)

GAcETA MuNICIPAL DE BARCELONA

el múximum dc colahoraciones individnal<>s y de empresas durante

el

pe-¡·fodo de J·ealiza<:ión del plan mbanístico, y lo dccish·o e~ que la fórmula eC'onómica que presida estas colab01·acioncR f'le apoye en ese clificil punto

flc rqnilibJ·io entre el interés privado y el públieo, que, en un momento

dado, es capa~ de concentrar las fuenms ec01tówicas en cleteT·minado fDco

dc ht actividacl m·banistica. Oonociclo de todoH es el caso singuln,r de la

Loy de lS cle marzo de 1895, sob.re saneamicnLo inte1·io1' de chtdades, que

bubo dc aplicarse imlebidamente a obl'tl·R <1<' cmmnehe y extensi6n1 a

conciencht dc su perfecta jnaplice:ti.Jilidacl, simplemcntc p01·que permitia cunceclerlns a empresas privadas ; y juuto a estc da.t.o rle permunente ac-tualiclad, toda vez que las asociaciones dc l)l'Opietm·ios pre,istas en las

Lf',Yf's clr Ordcnación Urbana de l\Iadl'id, Bilbao y Yalencia, no pneden

pm•angonm·!-le, en cuanto a e:Gcacia, con las empresas C'on~-:h·lJctoras y ur-banizacloras, piénsese en lo que Rigniftca, pm· ejemplo, el relativo a la~ eonc·<>siones otorgadas recientemente por la ~Iunidpalidad de Nueva Yo1·k <1 Yat·i;ls de cst as empt·esas partien la res pm·a llevar a ca IJo la reforma

inlrJ·im· dr zonas den~amente poblnclas clel :Manhattan ; eonce~iones que

llevan anrjas las facultades de ex1n·opiar y dc lanr.ar a los inquilino¡.;,

de-hirndo, no obstantc, fnciJitar a é~tos Ja lm:-<ca <le oil-os <l lojnmiento~, y que

ticnc11 como condiciones económicas fundamentales Jns dc que las enti -dad('s conce:-;ioJlal'ias se obligan a pagar a Ja Uorpm·ación los mü::mos im -puestos y e"Saeciones que en la actualidad se lwHan implantados dm·ante

nn vJazo tle Yeinticinco ai1os, transcnrl'ido el cuaJ, las C:n·gas :Gscales sé

acomoda.rú.n y~ a Ja base 1·epresentada po1· el vu.Jor dr Jas nuevas insta.J

a-doncs y se1·vicios; a reali1Jar las obras en el pl11zo convcnido, que el in

-tc•ré¡.,¡ <le Jas emp1·esas ha de procm·~H' sea. lo nt:'ts cot•to posible; y a cons

-tt·nil• vivienclas con tope maximo de alquileJ·, previsto en el plan económico

dc moclo que nseg-me un Ílldice de r·entahilü.lacl del 6 por 100 .

En r·csumen, cabe sefialar como fal'<PS Rucc~ivas tle una politica del

snclo ol'ientada 11 facilita!' la expan:-;ión de Ja ciudad: 1.° Confección de 1111 plan mbanístico l'Ígido en Rus dircctdccs y ilexible en los detalles; 2.0 Tt,i~cali91ad6n

efectiva de la e:~rplotndón y el uso de los terrenos racli -('lnttes en las zonas afectadas; 3.0 ::.\runi<:ipnlización pt·ogi·esiva de dichos

tenenos, por comp1·a o expropiación, pa1:à m·baniza¡·Jo¡;;; 4.0 Movilización

cconómica de lo:; solares resultantes, inc1·ementando sn cof:ite inicial con <'l de la urbanización, en la pm·te qne conesponda, y 5.0 Reqnerimiento

al capital priYado para una colaboración intcn!'a y ¡·e¡u unel'atoria.

(16)

6r6 GACF.TA MuNICIPAL DE BARCF.LONA

III

TRAFICO Y 'rRANSPOR'fiD URBANOS

Del mismo modo que en los sel'cs vivos actúa. un mecanismo que

pro-pulsa y distl'ibuye los liquidos nutritivos por todo el complèjo orga:nico,

y qt1e en la, escala zoológica va descle el c~qnemn, rudimentario, hecho de

corrientes humorales no canalizadas, cu el protozoario, hasta el aparato cirCtllatorio, ramifi.cado y perfecto, en las cgpecies superiores ; se pro

-ducen, en las eiudades, corrientes dc tl'afico: clcterminuclas principalmente

por necesidades económicas que es preciso encauzat y sistematizar

me-diante un trazado 'riario en armonia con su volnmen y un dispositiva de

tt-ansporte ajustado a su fi'ecuencia.

Hemos dkho que estas corrientes tienen ctuacter preponderantemente

cconómico porquc, en sus directrices funclaruentales, responden a necesida-des de abastecimiento y distribución. La ciudad no produce ni los alimen-tos necesal'ios para su consumo ni las mate1·ia~ pl'imas para su vestido, y si

quiere procurar-se unos y oh-as ha de importat·los, siendo las lineas de

pe-netración de esta ingente masa de mercaderías las que plantean, en primer

término, el problema de Ja ordenación del tranco. Buena, ¡)rueba de ello

~on los taponamientos que se originan en las via~ qne enlazan puertos y

estaciones con los núeleos 1ll'banos, y Ja intcnfiidnd cücul:ttoria, co1·tada.

pol' üecnentes cnlapsos: en Jas que f;irven a lo~-; gl'nmles mel'C:afloH. Estas dos conientes, que pudiéramos llamal' dc lluüición, He snman a otra mils

tlifu:;;a,, a Ja que cabría.Jhuunr Ja.bot·a.l, en rumlto engendrada pm' ]os

deF;-pla~amientos de la masa ciulladmHL ltaC'ht loH Cf'Jlt1·os de il'aba.jo, y las tres

~e completan con Ja.s secunchtrias o neeide11tales, cnya formación, cm·so

y 1·itmo obeclecen a peculinridacles típic·nH de C'a<la ci.uclad.

Las reglas técnicas dc ca.nalización de estas corrientes y los

disposi-Hvos de servicios necesarios para que flu,van con reguladdad, no nos

in-cumben, atendido el te~ua de la disertación, que se limita al estudio de la

influencia que el tra.ñco, en cuanto a factor económico, tiene en la

expan-sión urbana. ; influencia que, para mayo1· c1al'idacl expositiva, habremos de considerar : a) con relación a las vias de penetración ; b} con relación a los medios de tra11spo1'te.

Las vías que ante todo importa examinm· son el ferrocarril y la

carre-tera. El ferrocarril tiene en sus te1•minales Ja estación, con extensas

de-pendencias, que se erige pronto en c~ntl'o económico importante, a causa

de la concentración industl'ial q11e en torno a €'lla se opera. y ademas, en

m'1cleo satélite de la ciudad que tj{'ncle a ine01·porarse a ella mediante la

rapida urbanización marginal de Rns acc<>Hos. ERte tipo de desarrollo

nrbano es tan acelerado, que cualquit>J' 1·etJ·nRo pn las p1·evisiones de

(17)

GACETA MuNICIPAL DE BARCELONA

Similar en ~us efectos, pero con mayor fnerza ccntrípéta, se produce el fenómeno en el puerto, estación de tét·mi110 de los innume1·ables caminos tlel mnr y de enlace con la lú1ea del ferrocarril corre!-;pondiente. El cre-cimtento urbano snele en tal caso prodnciJ·se en intima conexión con el de la ZOJ1l1 pottual'ia y Ja nbicación de RtUi numerosas y complejas instala-ciones.

Es, por tan to, indudable que el t.l·anSlporl f', en cu¡;¡¡n(;o factor importau·

iiRimo de la actividad económica qne po1·Rjgnc t'l mú.ximum ·de rapiderií y el millimum de coste en los despla.zamientos dc cnrúcteJ· comercial, ba co~­

Ll'ibuido sobremanera p, la f01·maci.ón y crecimi<mto de

las

ciudades, pues, en concm·rencia con oti-os motivos de indole polHica, militar, 1·eligiosa o geogT{tii<:a., actúa el transporte creanào o desanolhmdo un núeleo de poblà-dón y una fnente de riqueza, siempl'e IJ.Ue Re produce una solución de con· tinuidad en sus lineas, lo cnal tiene Jugar allí tlondc las pe1·sonas o mer -cac1el'Ías han de iniciar el uso de un si~1ema difel'ente de Iocomoción, como cuando un transporte por tiena. se combina con otl'o de caracter marítimo, o al contrario. En los tiempos antiguos estas ruptura~ del transporte se operaban inclu~o enhe el Uano y la monta11a, eshthl<>cienllo puntos de

¡¡¡1~0 obligado en lo!'i que se encuentra el ol'igcn de nuestras ciudades

m od er nas.

Ejemplo característico de este proceso expansivo lo tenemos en la evo· h1ci6n de las ciuc1ades amel'ic:mas, que, pm· datar de C>poca relativrunente l'ecicni·e, pel'cibimos con entera clarhla<l. J~n un prim·ipio nacen a orU}as <lcl AWíntko, siendo casi siemprc sn ge1·me11 tn·ba11o uua factoria comer-eial ;

mas

tarde, cnando en 1807 1·eali~m Robcwt·o ll'ulton sn afortunaclo c•xpel'imeuto con elnaYio <cOlel'lll01Ü)) y comie11z~t la JHLVPg-ación de vapor por lok ¡•'IoR ca.ntlalo!~!oR

y

los g¡•anéles la.goR, 1-mrgl'n en laR 1·ib<.wus cle estas vias flnviales ; y e nan do, a paa-tir. de 1829, afio <'11 que ,JO t'ge Stcphenson inventa la locomotora de vapor, se generaliza el fert·oc::n·ril, siguen con obstil1aci6n su trazado de este a oeste, y floreccn las cindaàes llamadas del rail, entre las que descuella la magnífica Chicago, que, en poco mas de un siglo, sube de 3,000

a

3.000,000 de almas.

La carretera, por su parte, en enanto peneh·a en la ciudad tiende a. convertirse en línea axial de su tt<ífico y en potente estimulo de su creci-miento ; o) si queremos enunciat' el teo1•ema tecíproco, toda arteria pr:in-cipRl, una vez e:xtinguido sn trayecto m·l>ano, aspira a sobretivirse en tmzado de carretera. Ello origina una forma irregnlar de crE>cimiento, el llmmulo desarroDo en cinta, que Ri a los grandcs núdeos de población parece clotarlos cle sendópodos, configum a los pequeiios en estructuras alargadas y monótonas qne justiftcun ln il·6nica denondnación que les apli-em.•a Santiago Rusiíiol alllamatlos ccpnehlos u<.)l montón y de la carreterm). Esta mOl·fologia, evolutiva, que se cmlt1•apone, lmblamlo en términos tll'ba-ltfl'l(.i~·o~, a la ck tela <le arafía, tiene, jnnto :t ol>vio!'l jnc·onYenienles, la,

(18)

6rR

CA

e

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I PAL DE BAR

e

EL ON A

dable ventaja de dejar entre las lineas angulares de las vías espacios libres

donde la urbrulización puede actuat· con mayor desembarazo.

En IoR úJtimos cien añoR, la evol nción dc los mNlios de transporte ha

sido vertiginosa, y su aplicación al úrubito Ul'bano ha ¡n·ov-ocado una in·

coercible tenclencia a Ja expansión. 'l'ratando Ro lamente de los transportes

üe tipo colecti\To, hemos de recordar: q11e

en

J848 circnló por las vias secl1ndarias de Bristol un coche de YalWJ' soòru tunlles con capacidad para

60

viajeros ; que en 1856 se inicia en l)arís hL explotación de lineas de

tranvía con tracción animal; que entre 1H7!) y 1R~3 se construyen en los lDs~aclos Dnidos los primeros tranïíaR eH•c:trlcos; que

ell

1890 se iua.ugura el

primer metropolitana en Londres ; y que en los vtimeros años de nuestto

Riglo surge el autobús, mediante la adaptadón al ómnibus,

sn

predecesor,

del invento realizado por Benz y Dai.mler en 1~-~G. Totlo c1lo ha influído

poderosamente en el crecimiento de la ci.ncla<l, pt'ovocando, pot• una parte,

reforma.~ interiores con la exclusiYa fina1iclau dc acomodar el tl'azado nario

de los 'riejos núcleos a Ja creciente intenRidad citculatotia, fomentada con

ln aparición sucesiva de nuevos vehículos, cacla ycz m{ts capaces y veloces ;

y dando origen, por otra, a la apertnra de

las

gJ'aJHles at·tel'ias ciudadana~.

:t las vías racliales, apta~ para Pl trafico de gran Yelociclad, que, acortando

l:t distancia entre el centro y la pedfedn,

dotan

al conglome1·ado urbano

el<'

nn::t

gran elasti.cidatl de moYimicmto,

que

inc1·emeutan

su

potencial

eco-..} nómico. Aè!PJll{Js, este tipo lle trúi:ico con proyecci.ón lejanÜJ cont.l'ibuye a

resolYer en buena patie el prol1lema

de

Ja escasez (levi

\'ien

das

en los nóduJos

comerciaJ.es, perruitiendo l1a.bitar sectorcs mús o lUellOS distantes, según

h~ cn.pacidad y velocidad del mcclio de tram;p01·tc utiJizable.

Hoy se considera el servicio dc tranRporte como fnnclameJltaJ para la

nrba.nización de las zonas de en!:la.ncho. y "ll Ckt:thlecimientò debe ser

simul-t{l+tteo a la utilización de los edifici.os COlti'\truí<loH

en

mé1·itos del plan

co-l'I'espondiente, si no se quiet·e pt·oyocm· una a Loní<t, ocoi16mica en el se~tor

afectado por la carencia de posibili.dacles de clesplazamicnto. El

plantetL-mien

to

certero de una red de t1·anspotlP~ u o eH tm·ea fúcil, y atmque ha dc

efc>C'tnm·se sobre la falsiHa del trazado utbano, sus directrices y ritmo

han dc estar ajustadas al c~quema dinúmico el<> la población en inarcha,

de las corricntes de trúfi.co q11e eu rada ciudad ¡n·esentan tales

peculi.ari-clades, que hacen poco menos que inaplicables los principios generales.

Aquí si CJ.Ue puede clecirse que no hay m·bnniHmo, kino ciudades. Con todo

pa.rece que el método preferible eR el dc establcrer una lú1ea que eircunde

clnú(·leo comercial, de mnxima conc·<>ntración demogrftfica, y oh-as Yarias

J·:tclinlPR del'i,~adns de aqn(·Jla. qnr ~e 01·ientf' hac·ia las ~onas dc ensa.nche.

La longitud de la ¡•ed supel'fi<'i<tl ha de ReJ· proporcionada. al número

de habitantcs de Ja ciudad, pro:pordón qnC' t>L ilnHt1·e ingeniel'io y

especia-li.shL en la mateda señm· Par. Maroto, lltiliz~t!Hlo Yulm·es meclios europeos,

(19)

GAcETA MuNICIPAL DE BARCELONA

de 300,000, 3'50 Km.; en las de 300,001 a GOO,OOO, 2'30 Km. ; en las de

HOO,OOl a 1.000,000, 2 Km., y en las ,.-:uperio1•es a 1.000,000, 1'5 Km., sin

que, por lo general, Jas localidades de meno~ dc 30,000 ulmas requieran servicio de transporte colectivo.

El precio por unidad de üansporte, o sen, el ki16mctro-viajero, ha de

hallarse también armonizado

con las

disponibilüln<lcs económicas

del

usua· rio, que pueden ser calculadas en el 5 por 100 de sns ingre~'<os, pues de que cxista o no la debida 1:elación entre l:t ÜLJ·H:t lími.te y Ja altma de la, renta

media individual depende nada menoR que

la

vlúbilidad financiera del

servicio, toda vez que las condiciones óptimax de cxplotación no

se

dru:an hasta que el presupue.osto de ingtesos ~ea suficie.nte pam cubrir los gastos ;

eondidones que en las Jmeas el'tahleeitlaR

pam

Re1·vü· a zonas de e11M.nche recién 11rbanizadas tardan en cons<'gnitse. No oh~tante, como los ser·

vicios colectivos de transpol'te nr·bano (tJ·nnyfnR, <tntobn~es, üo1ebuses. metropolitanos, ferrocarriles d<' cercanía:-~). ac<'rtaclamente J)hmeados y

técnicamente establecidos, con!':tituyC'n el mús YchcmC'ntc e~tímnlo de ci·e-cimiento urbano1 basta el punto de qne <'11 estc aspccto podemo;o; compararlo

a los aparatos ol'topédicos c¡ue se <1plican a Jos nüemlu·o:-; humanos que pqr

cansa s patológicas q11edaron c01·tos o anquilo~aclos basta <·on seguir: s u di1a · tación ; la!" Oorporaciones local es que q ni(ll'an promover e:ficazmen te la

expansión de la ciudad hab1·ún de enfrent.u·sc con este dilema : o esperar

a que la clensidad demogratica en la zona qne acaba de m·bani.zarse y

empieza a :::et habitada: asegnre un Yolumen de trftfico comp<'n~~Hloi· de los gastos y las cargas financiei·as

a

que. diere lngnr

la

implantación y fun-ei.ona.miento de la 1ínea, o ft11anc·üu 8H cxplot.ación con una pénlicla inicial l'edncible progresivame11te en ht mC'<lithlJ en q ne Ja zona beneficiada au:mcnte

NIL potencial económico.

En efecto, no hay fórmula. clc tat·ificnción

que per·mitn

cubrir en IoR

ptimcros tiempos los gastos de explotac.ióu tle llJlll linea de tram:;porte colectivo con proyeceión pel'iférica di~hultC', y eR fotzm;o llegar, por lo tanto, a Jo que el economista ftallcé¡:: Sa11im·

llama

«tnrifas defieital'ias>). Ahm'<L lJien, como una emp1·eRa cnnlquicra, ~ea pública o prin1cla, 110 puede mantener incletlnidamente ~er·vicios indota<los, 1w_y cfue compenRal'

a las de transporte qne

actnen en

tal<'~ ccmdici011es antieconómicas de la pérclida e:Ypel'ime'ntada, afectanclo

a

~u sostenimiento en Ja p1·imera fase de c:xplotación, parte de la c11ota fiscal impnesta sobre el plu~ralía re¡::nl· tnnte del plan nrbanístico llevado n Ja ¡m'lcticn, pue~to tjne el increme1lto <le Yalor producido Re debe también parcialmente n lo~ nnevo¡:: medios de <'OlllUIÜcación creados.

Yemo~,

pnes,

que el establecimiento

dc las

l'Nlc~ clC' tram:;porte debe <'l'ltat intimàmente conectndo con la pol'itic·n tlcl ~twlo. pot· la ¡::eut'illa razón dc qne, como el valo1· de la pal'cPhl edificnblc <lisminny<' en razón

dhecta

a Hn nlejnmiento del núcleo eomereial, y hoy cnenta lluís el tiempo que la

Referencias

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