Exposición el 21 de marzo del 2018 en el Hotel Lepanto de la Cd. De México. “Cumbre Mundial de Masones Gnósticos”
RITO ESCOCES ANTIGUO Y ACEPTADO
Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Siendo este rito uno de los más conocidos, razón por lo que existe mucha tela de donde cortar acerca de la historia de este rito masónico. Hablaré de lo bueno y de lo malo que se ha dejado asentado por acuciosos historiadores masónicos.
El solo nombre de escocés en su momento provocó que la Gran Logia de Escocia se viera obligada a declarar en un artículo de sus reglamentos que publicó en 1836 lo siguiente: Capítulo 1 artículo 4º. - “La Gran Logia de Escocia no practica más grados de francmasonería que los de aprendiz, compañero y maestro, denominados masonería de san Juan”.
Según Lorenzo Frau Abrines, en su “Diccionario Enciclopédico de la Masonería” el Rito Escocés habría de penetrar en Escocia hasta el año de 1846. ahora que, si se han de considerar como auténticas las constituciones conocidas con el nombre de Federico II, el rito Escocés antiguo y Aceptado tomaría nombre y forma desde el año de 1762.
Por otro lado nos encontramos que en el año de 1739, la Gran Logia de Inglaterra fue acusada por una gran cantidad de hermanos masones de estar suprimiendo y alterando tanto ceremonias como rituales. De hecho se quejaban de que se estaban introduciendo innovaciones sin el consenso de la mayoría. Además, la logia de York ya había protestado porque se estaba invadiendo constantemente su jurisdicción. Ello dio cabida a que algunos inconformes se separaran y se unieron con algunos masones constructores
que andaban por ahí desbalagados y declararon que se sometían solamente a la autoridad de York. Una vez hecho esto a su vez constituyeron otra Gran Logia de Inglaterra con el nombre de “Régimen Escocés Antiguo”, dándole a la madre logia que les había dado vida el nombre de “Régimen Moderno”. Ante estos hechos consumados las Grandes Logias de Escocia e Irlanda les dieron oficialmente su reconocimiento. Una vez que se oficializo dicho acontecimiento le añadieron la palabra de “aceptado”. Es así como nace el nombre con que se le conoce actualmente: Rito Escocés Antiguo y Aceptado.
Aquí encontramos una contradicción en el mencionado “Diccionario Enciclopédico de la Masonería”. Por un lado su autor nos dice que el escocismo penetra en Escocia hasta el año de 1846. Por otro en esa misma obra se asienta lo antes referido. 1836 en que la Gran Logia de Escocia se vio obligada a realizar la aclaración de referencia.
EL RITO ESCOCÉS EN AMÉRICA
El Rito de Perfección que comprendía de 25 grados, en la ciudad de París siendo el año de 1756, creó el Capítulo de Emperadores de Oriente y Occidente. Dicho cuerpo en el año de 1761, expidió al judío Esteban Morín una patente en la que se le autorizaba a propagar en América el Rito de Perfección y se le concedían amplias facultades para conceder grados de la perfecta masonería, nombrar inspectores, constituir logias, etc., Y en efecto, Morín en su calidad de Gran Maestro Instructor habría de fundar en algunas partes de América (que eran colonias inglesas) un buen número de logias, capítulos y consejos.
Algunos escritores masónicos aseguran que en ese tiempo no se conocían en América más que los tres primeros grados de la masonería primitiva de san Juan. No obstante, la audacia de Esteban Morín logró que el sistema autorizado por los príncipes de la masonería alcanzara un inesperado florecimiento y aceptación. Fue tal el afán y la vanidad que se despertó por obtener los altos grados que rápidamente se le agotaron las joyas, bandas y condecoraciones de que se había proveído previamente Morín. Dicen los investigadores que ello le inspiró para concebir la idea de ampliar la escala de
los 25 grados iniciales hasta el número de 33. Al sobrevenir la guerra de independencia los trabajos se vieron suspendidos hasta la consumación de la misma en los años 1782 y 1783. Posteriormente Morín recomenzaría de nueva cuenta su proyecto de expandir el nuevo sistema con los 33 grados.
Años después, el 31 de mayo de 1801, se fundó en Charleston (Carolina del Sur), EE.UU., lo que sería el primer Supremo Consejo de la nueva masonería, misma que se daría a conocer mediante una circular que expidió el citado Consejo el 4 de diciembre de 1802, misma en la que se exaltaban las virtudes y bondades de los 33 grados cuya instauración y organización se hacían remitir hasta los tiempos del Rey Federico II de Prusia en el mes de mayo de 1786.
Es hasta 1803 en que por primera vez aparece una potencia masónica de este nuevo rito como su corresponsal. Para ello, el supremo Consejo de Charleston designa como Soberano Inspector General al conde de Gras Tilly, al que le confirió en 1799 la carta patente correspondiente para crear el Supremo Consejo de Santo Domingo. Al momento en que Francia pierde dicha isla, el mencionado conde regresó a París en 1804. Ya instalado en dicha ciudad se dio a la tarea de dar a conocer los 33 grados del nuevo rito. Para ello, inicialmente los introduce a través de la logia escocesa de “San Alejandro”, la que desde ese momento se convertiría en su centro general de operaciones.
El conde utiliza para justificar su potestad y derechos una copia de la patente (libro de oro) de los poderes que en 1761 había concedido a Morín el Supremo Consejo de Emperadores de Oriente y Occidente en París; una copia de la constitución compuesta por 35 artículos redactada en Burdeos en el año de 1762 por los Príncipes del Real Secreto, y por último, así como no queriendo la cosa, otra copia de la constitución que se había forjado en América, misma que constaba de 18 artículos, a la cual algunos historiadores masónicos aseguran que fraudulentamente se le había fechado en 1786 y así podérsela atribuir a Federico II.
Entre los historiadores del siglo XIX a los que hago alusión encontramos a Findel, Vasal, Ragón y Oxford entre otros, quienes vivieron muy de cerca estos acontecimientos de cuando el nuevo rito se introdujo en Francia. Ellos afirman que los rituales de los nuevos grados fueron hábilmente armados en París por Grass Tily, en cuya confección le ayudo un literato masón de nombre Bialhache. Para tal efecto aglutinaron todos los ritos
conocidos y sobre todo, aquellos grados del denominado “sistema templario”, mejor conocido como el “Rito de Perfección” al que se le agregarían nueve grados. Para entender la razón de la presencia de los grados templarios dentro del escocismo tendríamos que remitirnos a conocer los antecedentes del Rito de la orden del Temple y la influencia de los jesuitas dentro del mismo. Pero... esto ya es otra historia.
Pues bien, las nomenclaturas que conformaban las Grandes Constituciones, y que pese a la supuesta antigüedad no vieron la luz publica hasta el año de 1802, como también la famosa circular del Supremo Consejo de Charleston del 31 de mayo de 1801, se podían establecer notorias diferencias. No obstante, el buen conde Grasse Tily se dio a la tarea de conceder el grado 33 a un buen número de personas doctas y distinguidas y prestigiar así de esa manera tanto al Rito como al grado supremo del sistema masónico que estaba impulsando. Una vez hecho esto procedió a la formación de un Supremo Consejo provisional. Posteriormente convocó a los grandes oficiales del Rito y el 12 de octubre de 1804 para constituirse en Gran Consistorio. Diez días después, el 22, se convocó una asamblea cuyo objetivo fue el de formar una Gran Logia. Es así como se constituyó la “Gran Logia Escocesa de Francia del Rito Antiguo y Aceptado”.
Finalmente redactaron un nuevo código y mediante una nueva circular anunciaron su constitución definitiva y legal el 1º de diciembre de ese mismo año de 1804. De todo lo antes referido podemos concluir con toda certeza de que el origen de nuestro rito es eminentemente americano. De este foco o núcleo principal se desprendieron los Supremos Consejos que se fueron estableciendo por todos los países de ambos continentes que tuvieron a bien acogerse a él.
Los historiadores masónicos a que se hizo referencia hacen una serie de puntuales observaciones respecto a la imposibilidad de que el Rito se haya iniciado bajo los auspicios de Federico II de Prusia por lo siguiente: Findel dice en su “Historia de la Francmasonería” (Leipzig 1862) “... esta
aseveración, es completamente inexacta, porque esta probado que el Rey Federico II desde el año 1774 hasta su muerte, no se ocupó de nada que tuviese relación con la Francmasonería, y que la fecha asignada a la fundación del Rito Escocés (1º de mayo de 1786) este príncipe se encontraba moribundo y absolutamente incapaz de tomar sobre sí ninguna clase de trabajo, siendo, por otra parte enemigo declarado de los altos grados, los que consideraba funestos a la Masonería no sabiéndose que hubiese existido en
Prusia ningún Supremo Consejo del grado 33, en cuyo reino anteriormente al año de 1786, había sido en su mayor parte abandonado el “Rito de Perfección”.
Por otro lado, Clavel establece en su “Historia Pintoresca de la Masonería” que Federico II en base a la experiencia obtenida, consideraba a los altos grados como raíz de todo el mal que existe en la sociedad masónica y la causa de las discordias entre logias y sistemas.
En el tomo I de la “Enciclopedie der Freumaureriet” de Lessing Massdorf, se encuentra la siguiente opinión al respecto: “...la redacción de la
circular del Supremo Consejo de Charleston, fue confiada al hermano Federico Dalco, quien, además de la nomenclatura de los 33 grados mencionados se extendía en una fabulosa relación del rito de Perfección, haciendo remontar su origen a la primera cruzada y estableciendo la genealogía de sus Grandes Maestros. Las grandes logias de Inglaterra, las legítimas poseedoras del verdadero Rito Antiguo y Aceptado, consistente en los tres primeros grados simbólicos únicos que profesaban, se negaron a reconocer el nuevo Rito; y la Gran Logia de Edimburgo, en 1803, al contestar a la citada circular, declaró: ...semejante número de grados sólo podía inspirar el más profundo desprecio hacia la Masonería Escocesa; Que no los reconoce, y que siempre conservará su Rito, contada su primitiva sencillez”.
No obstante tantas peripecias, hoy por hoy, el Rito Escocés Antiguo y Aceptado es el más difundido por el mundo. Si ustedes queridos hermanos, desean más información sobre lo aquí tratado en este día, acudan a su “Diccionario Enciclopédico de la Masonería” de la Ed. Valle de México, que tendrán por ahí en su librero y en su Vol. 1 página 408 obtendrán mayores datos. Después acudan a su Vol. III y de la página 1540 a la 1546 abundarán más al respecto. Precisamente en la página 1544 del mismo diccionario se encuentra un cuadro comparativo de las distintas nomenclaturas de los grados del Rito escocés antiguo y Aceptado.
Y ya para finalizar les diré que para aquellos que les sea imposible obtener el mencionado Diccionario Enciclopédico de la Masonería pueden acudir a mi segundo libro de la serie “Introducción a la Francmasonería” y de la página 342 a la 359 encontraran de manera sencilla y concisa la historia de los principales ritos conocidos. De la página 362 a la 372 del mismo libro encontrarán la historia de los diversos ritos en México. Espero con ello en esta
ocasión haber cumplido en alguna medida con el objetivo que se propuso para esta cumbre mundial de Masones Gnósticos.
C.P. JAIME AYALA PONCE Sob∴Gr∴Com∴
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