DEL PROYECTO DE DISEÑO
CURRICULAR
Desarrollo y Evaluación Curricular
Bloque 5
El presente material recopila una serie de definiciones, explicaciones y ejemplos prácticos de autores especializados que te ayudarán a comprender los temas principales de este bloque.
Las marcas usadas en la antología son única y exclusivamente de carácter educativo y de investigación, sin fines
lucrativos ni comerciales.
7. Elaboración de proyecto de diseño curricular
El diseño curricular como proyecto implica la atención a numerosas etapas divididas, a su vez, en fases que se interrelacionan entre sí y cuyo punto de partida es el tratamiento de los objetivos educativos para corresponder consistentemente a las necesidades sociales.
La elaboración del proyecto curricular, tal y como lo hemos visto y considerado en dichas etapas, implica seguir una metodología que otorgue rigor al tratamiento de las diversas variables. En ello toman parte distintas dimensiones que conciernen a cada nivel educativo.
Figura 1. Ilustración del concepto de planificación curricular
Hablar de proyecto y de metodología implica la necesidad de dar seguimiento a un plan. La planificación es definida por diversos autores, Healtly (2009) establece que es “el definir ahora lo que se va a hacer en el futuro”, menciona que la planificación puede clasificarse para largo plazo, aventurada o anual; las primeras dos se hacen al nivel más alto, como la dirección, ya que allí se toman las decisiones para guiar la estrategia de crecimiento y desarrollo. La planificación anual implica objetivos planes y pronósticos más específicos.
Llevado a la educación, esta definición dada por la disciplina administrativa tiene sentido, considerando los momentos o fases del currículo que según su amplitud y propósito puede ser prescriptivo, institucional o áulico.
Elaboración del proyecto de diseño curricular
Ahora bien, hablar del currículo como proyecto supone alinearse a los criterios definidos en el plan, que presenta metas de mayor amplitud y complejidad. Un proyecto curricular se integra de distintas fases:
1. Fundamentación del programa académico. Es la justificación de aquellos objetivos, contenidos y recursos que se incluirán dentro del programa atendiendo las necesidades sociales a las que responde la demanda de los estudiantes y las expectativas.
La fundamentación del programa académico puede realizarse mediante la aplicación de distintos instrumentos. Estos pueden ser encuestas, entrevistas, guías de observación, análisis comparativo entre instituciones, entre otras. Por otra parte, la fundamentación del proyecto curricular sustenta los propósitos educativos y determina los criterios para medir que se lleven a cabo. En ésta se incluye el diagnóstico del contexto, se formulan preguntas como el tipo de problemáticas que presenta el fenómeno educativo y la prioridad que tiene su resolución. Asimismo, es importante señalar que se estudian los fenómenos interrelacionando sus elementos y con un enfoque proyectivo.
2. Definición de perfiles. El diagnóstico realizado durante la fundamentación concreta información valiosa sobre el tipo de contexto que se atenderá, las características de la población, los contenidos relevantes para dicho perfil y, por supuesto, los conocimientos, las habilidades y las actitudes necesarias, tanto para tomar parte de un programa académico como la descripción de aquellas con las que contará el estudiante una vez concluido.
La definición de perfiles es la expresión específica del tipo de población a la que se destinan los logros académicos, y en tal medida requiere detallarse considerando el pasado, el presente y el futuro del nivel de estudios. Se trata de encontrar un justo medio que permita determinar hacia donde encauzar la disciplina, así como los distintos recursos que se requieren para concretar sus fines.
3. Organización y estructuración curricular. Esta fase es la concreción o aplicación de lo que se ha fundamentado en la primera fase, alineada a la segunda, es decir a los perfiles de la población destino. Su determinación, dado el rigor metodológico que conlleva, implica el apoyo de un equipo multidisciplinario de expertos tanto en los contenidos a impartir como en el tratamiento didáctico y pedagógico.
Figura 2. Fases de la planificación curricular
Se trata de dar estructura a la secuencia de los contenidos, respetando un orden de lo general a lo par- ticular y de lo simple a lo complejo; también, refiere el tipo de estrategias y recursos necesarios para su implementación que, una vez determinada, precisa de los criterios de evaluación correspondientes.
Es importante enfatizar que el proyecto curricular tiene, entre sus atributos, dar seguimiento a una se- cuencia de pasos organizados e interrelacionados, asociados a distintas variables. Entre ellas, además del diagnóstico y definición de los perfiles, se encuentra el apego al modelo educativo de las instituciones.
Fundamentación del programa
académico
Definición de perfiles
Organización y estructuración
curricular
Lo anterior quiere decir que un programa educativo puede ser impartido, considerando un bagaje de contenidos, pero en el tratamiento considera el modelo educativo que es el enfoque dado por distintas instituciones de acuerdo a su filosofía, misión, visión y objetivos lo que también debe verse reflejado en el desarrollo curricular.
El proyecto curricular tiene, dentro de la educación formal, un peso sustancial en la determinación de metas. El currículo es la base sobre las cuales se estructura la atención a las necesidades educativas de forma consistente. El proyecto curricular es, entonces, la planeación que integra el desarrollo de las intenciones educativas y la forma como se llevarán a cabo en el aula, considerando los objetivos, las estrategias de enseñanza, las estrategias de aprendizaje, los recursos y la evaluación.
Así, la principal representación en el currículo tiene lugar diariamente en el aula y se conforma por las ex- periencias ocurridas en la interacción entre docente y estudiantes y entre el grupo de pares. Por supuesto, adicionalmente, tienen influencia factores como las autoridades educativas, los padres de familia y las actividades extra curriculares que se planeen como complemento del currículo formal.
A ello, en la actualidad, se suma con especial repercusión la interacción que se promueve mediante distin- tos medios tecnológicos. Por ejemplo, las redes sociales que toman parte de los flujos de comunicación.
En la organización y estructura del currículo se integran los elementos contenidos en la Figura 3.
Figura 3. Elementos que integran la organización y estructura del currículo
El objetivo general del programa.
Las asignaturas que integran el plan,
los ciclos, las áreas o los módulos, las asignaturas seriadas,
el valor en créditos de cada una y su
carga horaria.
El objetivo particular de cada asignatura.
Los recursos y el tipo de instalaciones
requeridas para impartir las asignaturas.
Las estrategias de enseñanza- aprendizaje en correspondencia
con los tipos de contenidos.
Las actividades específicas curriculares y extracurriculares a realizar para obtener
los créditos de
cada asignatura.
7.1. Selección del proyecto a desarrollar
La selección de un proyecto curricular tiene relación con los distintos enfoques de enseñanza y aprendi- zaje que selecciona una institución educativa y que delimitan las acciones en el aula. Es importante tener presente que el proyecto curricular viene alineado a un plan y con base en éste debe sustentar su práctica.
Según Sarceda (2001), las concepciones que se tengan sobre el proyecto curricular y la forma en que éste se entienda, influirán notablemente tanto en su elaboración como en su posterior aplicación. La se- lección del proyecto curricular se explica regularmente a partir del modelo educativo de cada institución.
El punto inicial es identificar las diversas variables que intervienen en la selección de un Proyecto cu- rricular, “las organizaciones escolares se conciben como construcciones orientadas ideológicamente, mediatizadas por determinantes históricos, económicos y políticos que responden a intereses o metas particulares” (Marín, 2016). Lo señalado confirma que el proyecto curricular precisa flexibilidad para adecuarse a la evolución de las determinantes contextuales.
Cabe señalar que el currículo actual se desarrolla dentro de la era de la sociedad de la información y del conocimiento, la cual presenta perfiles bastante peculiares en las generaciones que habitan estos tiem- pos, con el fenómeno globalización como uno de los principales diferenciadores.
Una de las principales razones es la ruptura dada entre las formas de abordar el proceso educativo tra- dicional y la forma de tratarlo con recursos tecnológicos, que requieren de una selección dinámica. A ello se suman variables vinculadas a la interacción con dispositivos comunicativos que han derivado en el contacto multitudinario, en tiempo real y con una velocidad de respuesta nunca vista.
Pero dicho contacto no es tan simple como parece. La realidad virtual supone nuevas formas de interpretar el mundo. Precisa de nuevas competencias para traducirse en una acción formativa positiva y en ello el proyecto por competencias es de gran relevancia.
Una forma de entenderlo dentro del proyecto curricular la proporciona Haddad (2007) quien afirma que las competencias son repertorios de comportamientos que algunas personas dominan mejor que otras, lo que las hace eficaces en una situación determinada. Estos comportamientos son observables en la realidad cotidiana.
7.2. Justificación y planteamiento de objetivos
El desarrollo de todo proyecto curricular puede entenderse mejor desde el ámbito de la investigación educativa por distintas razones. Cuando se trata de un proyecto por implementar, el currículo se funda- menta considerando el acercamiento a una realidad social para entender sus necesidades y atenderlas.
Utiliza para ello, como vimos al principio de este bloque, en la fundamentación diversas herramientas
para recabar la información de fuentes primarias y secundarias. Por otro lado, cuando se realiza un redi-
seño o actualización se allega de la información mediante la valoración de las variables que tienen lugar durante su implementación.
En ambos casos, el diseño curricular asume un carácter indagador que, sustentado en la metodología de investigación, permite justificar con mayor solidez sus objetivos y propósitos. La justificación del diseño curricular proviene del estudio sistemático e integral de las distintas variables que toman parte del acto educativo, derivado de ello se definen los objetivos que son la expresión de las intenciones formativas presentadas a distintos niveles.
La justificación se realiza para profundizar en el objeto del diseño. Sirve para situar la realidad de estudio y la brecha entre esta realidad y la situación ideal que finalmente se describe dentro de los objetivos.
Dentro de estas variantes y complejidades se encuentran limitaciones derivadas de la posibilidad de homologar los criterios del diseño curricular dentro del sistema. Este aspecto supone reconocer de pri- mera instancia las problemáticas sociales, económicas y culturales que enfrenta el currículo en su amplia expresión, lo que implica un margen de continuidad a ser abordado a lo largo del diseño en un ciclo que se retroalimenta constantemente.
Ahora bien, el planteamiento de los objetivos, aunque parece una labor sencilla requiere precisión y cla- ridad. El primer paso es enunciar un objetivo general que cuente con una acción, un nivel de precisión y un complemento para su mejor comprensión.
Derivados de los objetivos generales, se desglosan los objetivos específicos o particulares. No importa cuántos se presenten, lo importante es que la suma de los objetivos específicos garantice el cumplimiento de los objetivos generales. La función de los objetivos específicos es detallar las acciones y dar mayor claridad al cumplimiento de los generales, se trata de saber cómo se logrará y mediante qué criterios. Un objetivo específico debe responder la siguiente pregunta: ¿qué es necesario para cumplir el objetivo general?
7.3. Organización y estructura del currículo
Un currículo eficiente presenta rasgos diferenciadores en las instituciones que los ponen en práctica, tales como una organización áulica ordenada, sobrevaloran el desempeño académico que se alinea a expectativas elevadas para el desempeño conducido por docentes profesores y autoridades que ofrecen una enseñanza basada en el estímulo y la motivación.
La organización y estructura del currículo presenta fases dadas en la revisión académica, institucional y social específicas, que se interrelacionan entre sí, en un proceso que da cuenta de la valoración constante.
Parte del diagnóstico para determinar la situación real y definir la brecha entre éste y la situación ideal
por alcanzar. Determina cuáles son las acciones que permitan lograr las metas, estableciendo para ello
un proceso y finalmente implementa los cambios sustentados en esta estructura.
Figura 4. Fases de la organización y estructura del currículo