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ELABORACIÓN DEL PROYECTO DE DISEÑO CURRICULAR

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Academic year: 2021

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DEL PROYECTO DE DISEÑO

CURRICULAR

Desarrollo y Evaluación Curricular

Bloque 5

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El presente material recopila una serie de definiciones, explicaciones y ejemplos prácticos de autores especializados que te ayudarán a comprender los temas principales de este bloque.

Las marcas usadas en la antología son única y exclusivamente de carácter educativo y de investigación, sin fines

lucrativos ni comerciales.

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7. Elaboración de proyecto de diseño curricular

El diseño curricular como proyecto implica la atención a numerosas etapas divididas, a su vez, en fases que se interrelacionan entre sí y cuyo punto de partida es el tratamiento de los objetivos educativos para corresponder consistentemente a las necesidades sociales.

La elaboración del proyecto curricular, tal y como lo hemos visto y considerado en dichas etapas, implica seguir una metodología que otorgue rigor al tratamiento de las diversas variables. En ello toman parte distintas dimensiones que conciernen a cada nivel educativo.

Figura 1. Ilustración del concepto de planificación curricular

Hablar de proyecto y de metodología implica la necesidad de dar seguimiento a un plan. La planificación es definida por diversos autores, Healtly (2009) establece que es “el definir ahora lo que se va a hacer en el futuro”, menciona que la planificación puede clasificarse para largo plazo, aventurada o anual; las primeras dos se hacen al nivel más alto, como la dirección, ya que allí se toman las decisiones para guiar la estrategia de crecimiento y desarrollo. La planificación anual implica objetivos planes y pronósticos más específicos.

Llevado a la educación, esta definición dada por la disciplina administrativa tiene sentido, considerando los momentos o fases del currículo que según su amplitud y propósito puede ser prescriptivo, institucional o áulico.

Elaboración del proyecto de diseño curricular

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Ahora bien, hablar del currículo como proyecto supone alinearse a los criterios definidos en el plan, que presenta metas de mayor amplitud y complejidad. Un proyecto curricular se integra de distintas fases:

1. Fundamentación del programa académico. Es la justificación de aquellos objetivos, contenidos y recursos que se incluirán dentro del programa atendiendo las necesidades sociales a las que responde la demanda de los estudiantes y las expectativas.

La fundamentación del programa académico puede realizarse mediante la aplicación de distintos instrumentos. Estos pueden ser encuestas, entrevistas, guías de observación, análisis comparativo entre instituciones, entre otras. Por otra parte, la fundamentación del proyecto curricular sustenta los propósitos educativos y determina los criterios para medir que se lleven a cabo. En ésta se incluye el diagnóstico del contexto, se formulan preguntas como el tipo de problemáticas que presenta el fenómeno educativo y la prioridad que tiene su resolución. Asimismo, es importante señalar que se estudian los fenómenos interrelacionando sus elementos y con un enfoque proyectivo.

2. Definición de perfiles. El diagnóstico realizado durante la fundamentación concreta información valiosa sobre el tipo de contexto que se atenderá, las características de la población, los contenidos relevantes para dicho perfil y, por supuesto, los conocimientos, las habilidades y las actitudes necesarias, tanto para tomar parte de un programa académico como la descripción de aquellas con las que contará el estudiante una vez concluido.

La definición de perfiles es la expresión específica del tipo de población a la que se destinan los logros académicos, y en tal medida requiere detallarse considerando el pasado, el presente y el futuro del nivel de estudios. Se trata de encontrar un justo medio que permita determinar hacia donde encauzar la disciplina, así como los distintos recursos que se requieren para concretar sus fines.

3. Organización y estructuración curricular. Esta fase es la concreción o aplicación de lo que se ha fundamentado en la primera fase, alineada a la segunda, es decir a los perfiles de la población destino. Su determinación, dado el rigor metodológico que conlleva, implica el apoyo de un equipo multidisciplinario de expertos tanto en los contenidos a impartir como en el tratamiento didáctico y pedagógico.

Figura 2. Fases de la planificación curricular

Se trata de dar estructura a la secuencia de los contenidos, respetando un orden de lo general a lo par- ticular y de lo simple a lo complejo; también, refiere el tipo de estrategias y recursos necesarios para su implementación que, una vez determinada, precisa de los criterios de evaluación correspondientes.

Es importante enfatizar que el proyecto curricular tiene, entre sus atributos, dar seguimiento a una se- cuencia de pasos organizados e interrelacionados, asociados a distintas variables. Entre ellas, además del diagnóstico y definición de los perfiles, se encuentra el apego al modelo educativo de las instituciones.

Fundamentación del programa

académico

Definición de perfiles

Organización y estructuración

curricular

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Lo anterior quiere decir que un programa educativo puede ser impartido, considerando un bagaje de contenidos, pero en el tratamiento considera el modelo educativo que es el enfoque dado por distintas instituciones de acuerdo a su filosofía, misión, visión y objetivos lo que también debe verse reflejado en el desarrollo curricular.

El proyecto curricular tiene, dentro de la educación formal, un peso sustancial en la determinación de metas. El currículo es la base sobre las cuales se estructura la atención a las necesidades educativas de forma consistente. El proyecto curricular es, entonces, la planeación que integra el desarrollo de las intenciones educativas y la forma como se llevarán a cabo en el aula, considerando los objetivos, las estrategias de enseñanza, las estrategias de aprendizaje, los recursos y la evaluación.

Así, la principal representación en el currículo tiene lugar diariamente en el aula y se conforma por las ex- periencias ocurridas en la interacción entre docente y estudiantes y entre el grupo de pares. Por supuesto, adicionalmente, tienen influencia factores como las autoridades educativas, los padres de familia y las actividades extra curriculares que se planeen como complemento del currículo formal.

A ello, en la actualidad, se suma con especial repercusión la interacción que se promueve mediante distin- tos medios tecnológicos. Por ejemplo, las redes sociales que toman parte de los flujos de comunicación.

En la organización y estructura del currículo se integran los elementos contenidos en la Figura 3.

Figura 3. Elementos que integran la organización y estructura del currículo

El objetivo general del programa.

Las asignaturas que integran el plan,

los ciclos, las áreas o los módulos, las asignaturas seriadas,

el valor en créditos de cada una y su

carga horaria.

El objetivo particular de cada asignatura.

Los recursos y el tipo de instalaciones

requeridas para impartir las asignaturas.

Las estrategias de enseñanza- aprendizaje en correspondencia

con los tipos de contenidos.

Las actividades específicas curriculares y extracurriculares a realizar para obtener

los créditos de

cada asignatura.

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7.1. Selección del proyecto a desarrollar

La selección de un proyecto curricular tiene relación con los distintos enfoques de enseñanza y aprendi- zaje que selecciona una institución educativa y que delimitan las acciones en el aula. Es importante tener presente que el proyecto curricular viene alineado a un plan y con base en éste debe sustentar su práctica.

Según Sarceda (2001), las concepciones que se tengan sobre el proyecto curricular y la forma en que éste se entienda, influirán notablemente tanto en su elaboración como en su posterior aplicación. La se- lección del proyecto curricular se explica regularmente a partir del modelo educativo de cada institución.

El punto inicial es identificar las diversas variables que intervienen en la selección de un Proyecto cu- rricular, “las organizaciones escolares se conciben como construcciones orientadas ideológicamente, mediatizadas por determinantes históricos, económicos y políticos que responden a intereses o metas particulares” (Marín, 2016). Lo señalado confirma que el proyecto curricular precisa flexibilidad para adecuarse a la evolución de las determinantes contextuales.

Cabe señalar que el currículo actual se desarrolla dentro de la era de la sociedad de la información y del conocimiento, la cual presenta perfiles bastante peculiares en las generaciones que habitan estos tiem- pos, con el fenómeno globalización como uno de los principales diferenciadores.

Una de las principales razones es la ruptura dada entre las formas de abordar el proceso educativo tra- dicional y la forma de tratarlo con recursos tecnológicos, que requieren de una selección dinámica. A ello se suman variables vinculadas a la interacción con dispositivos comunicativos que han derivado en el contacto multitudinario, en tiempo real y con una velocidad de respuesta nunca vista.

Pero dicho contacto no es tan simple como parece. La realidad virtual supone nuevas formas de interpretar el mundo. Precisa de nuevas competencias para traducirse en una acción formativa positiva y en ello el proyecto por competencias es de gran relevancia.

Una forma de entenderlo dentro del proyecto curricular la proporciona Haddad (2007) quien afirma que las competencias son repertorios de comportamientos que algunas personas dominan mejor que otras, lo que las hace eficaces en una situación determinada. Estos comportamientos son observables en la realidad cotidiana.

7.2. Justificación y planteamiento de objetivos

El desarrollo de todo proyecto curricular puede entenderse mejor desde el ámbito de la investigación educativa por distintas razones. Cuando se trata de un proyecto por implementar, el currículo se funda- menta considerando el acercamiento a una realidad social para entender sus necesidades y atenderlas.

Utiliza para ello, como vimos al principio de este bloque, en la fundamentación diversas herramientas

para recabar la información de fuentes primarias y secundarias. Por otro lado, cuando se realiza un redi-

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seño o actualización se allega de la información mediante la valoración de las variables que tienen lugar durante su implementación.

En ambos casos, el diseño curricular asume un carácter indagador que, sustentado en la metodología de investigación, permite justificar con mayor solidez sus objetivos y propósitos. La justificación del diseño curricular proviene del estudio sistemático e integral de las distintas variables que toman parte del acto educativo, derivado de ello se definen los objetivos que son la expresión de las intenciones formativas presentadas a distintos niveles.

La justificación se realiza para profundizar en el objeto del diseño. Sirve para situar la realidad de estudio y la brecha entre esta realidad y la situación ideal que finalmente se describe dentro de los objetivos.

Dentro de estas variantes y complejidades se encuentran limitaciones derivadas de la posibilidad de homologar los criterios del diseño curricular dentro del sistema. Este aspecto supone reconocer de pri- mera instancia las problemáticas sociales, económicas y culturales que enfrenta el currículo en su amplia expresión, lo que implica un margen de continuidad a ser abordado a lo largo del diseño en un ciclo que se retroalimenta constantemente.

Ahora bien, el planteamiento de los objetivos, aunque parece una labor sencilla requiere precisión y cla- ridad. El primer paso es enunciar un objetivo general que cuente con una acción, un nivel de precisión y un complemento para su mejor comprensión.

Derivados de los objetivos generales, se desglosan los objetivos específicos o particulares. No importa cuántos se presenten, lo importante es que la suma de los objetivos específicos garantice el cumplimiento de los objetivos generales. La función de los objetivos específicos es detallar las acciones y dar mayor claridad al cumplimiento de los generales, se trata de saber cómo se logrará y mediante qué criterios. Un objetivo específico debe responder la siguiente pregunta: ¿qué es necesario para cumplir el objetivo general?

7.3. Organización y estructura del currículo

Un currículo eficiente presenta rasgos diferenciadores en las instituciones que los ponen en práctica, tales como una organización áulica ordenada, sobrevaloran el desempeño académico que se alinea a expectativas elevadas para el desempeño conducido por docentes profesores y autoridades que ofrecen una enseñanza basada en el estímulo y la motivación.

La organización y estructura del currículo presenta fases dadas en la revisión académica, institucional y social específicas, que se interrelacionan entre sí, en un proceso que da cuenta de la valoración constante.

Parte del diagnóstico para determinar la situación real y definir la brecha entre éste y la situación ideal

por alcanzar. Determina cuáles son las acciones que permitan lograr las metas, estableciendo para ello

un proceso y finalmente implementa los cambios sustentados en esta estructura.

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Figura 4. Fases de la organización y estructura del currículo

El currículo como plan y programa presenta la misma integración de elementos, define objetivos, estrate- gias, recursos y formas de evaluación. La distinción entre ambos tipos de concreción curricular está en la amplitud y el tratamiento de los destinatarios. Esto significa que, mientras en el plan el destinatario final es la sociedad, en general, en el programa se detalla la población de cada nivel de estudios y su tratamiento particular. Además, en este nivel toma lugar también el enfoque institucional.

7.4. Evaluación del proyecto

Con todo lo anterior se ha dejado claro que el diseño del currículo y su desarrollo como proyecto implican una metodología, empleemos el mismo concepto para entender el fenómeno de la evaluación, en el en- tendido de que la metodología proporciona sistematicidad y estructura.

En el campo de la evaluación, la metodología genera los insumos para determinar el estado actual del currículo, mientras que se alinea a los criterios y estándares establecidos en el marco normativo del deber ser que confiere la política educativa. Así, el proceso de evaluación se convierte en el insumo del diseño y, en esta medida, la metodología empleada para recabar información válida y confiable adquiere un peso decisivo, estableciéndose una relación indisoluble entre ambos conceptos que se presentan de forma cíclica.

No obstante, es útil señalar que la evaluación, al igual que el fenómeno educativo, también se ve impac- tada por los cambios. Claude Bastien (1992, citado por Morin,1999) observa que “la evolución cognitiva no se dirige hacia la colocación de conocimientos cada vez más abstractos sino, por el contrario, hacia su contextualización”. Se parte de esta idea, particularmente en el análisis de la evaluación curricular,

Implementa los cambios en

la estructura Diagnostica la

situación real vs la situación ideal

Determina las acciones que lleven a lograr

la meta

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que precisa allegarse de información lo más confiable y puntual que conduzca a la toma de decisiones que impactan todo un sistema.

El proceso requiere invertir recursos materiales y humanos, así como tiempo para medir variables sus- ceptibles de cuantificarse, pero también indicadores de índole cualitativo. Este último punto adquiere una connotación especial cuando se trata de variables asociadas al proyecto curricular, meramente relacionadas con la búsqueda de la calidad dentro de las instituciones educativas, ya que no se puede hablar de evaluación sin referir el concepto.

Aplicado al currículo es útil citar a Mora (1999), quien señala que “la calidad en la educación debe defi- nirse en función de su capacidad para alcanzar adecuadamente los beneficios que cabe esperar de ella, agrupando dichos beneficios en dos categorías básicas: beneficios de carácter individual y beneficios de carácter social”.

La conceptualización que presenta Mora se ajusta con la evaluación del impacto de los procesos curricu- lares clasificando entre los prescriptivos y los institucionales, y entendiendo que éstos últimos agrupan por su cercanía y relación los áulicos. Así se tienen los efectos en los alumnos como beneficiarios directos y la sociedad desde una visión masiva de las funciones que se atribuyen a los procesos educativos en el desarrollo colectivo.

7.5. Conclusiones

Para concluir este importante tema comenzaremos diciendo que el diseño curricular es una actividad indispensable para garantizar la calidad, la pertinencia y la efectividad de los programas educativos, bajo la metodología de investigación que conduce a la toma de decisiones y en el marco de la actualización y mejora permanente.

El currículo puede tomar distintas dimensiones, según su nivel de concreción. Es un plan cuando reúne de forma amplia y bajo la normativa y regulación política las intenciones educativas de los niveles de educación formal. En su acepción como programa, se asume un tratamiento institucional que deriva en el proyecto a nivel aula.

Ahora bien, analizando el tema de lo general a lo particular, decimos que el contexto globalizado en el que se vive ha impactado al currículo educativo en cada una de sus dimensiones, las cuales, para garantizar su correcta implementación, demandan atención en los siguientes aspectos:

La consolidación del perfil de personas que requiere la sociedad y que las instituciones educativas deben

atender ha evolucionado de manera significativa y presenta especificidades importantes por atender a

nivel curricular.

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En este sentido, será importante destacar que el proyecto curricular posee, en su estructura, una dimensión ética, porque los valores deben ser enseñados en los programas académicos como formas de compor- tamiento y porque las propias repercusiones de la educación son susceptibles de valoración social, así que la función y la responsabilidad que adquiere la educación debe, entre otras variantes, fortalecer la interacción entre las personas, basándose en el respeto, la diversidad, el diálogo y los derechos humanos que contribuyan al correcto desempeño de las disciplinas en las que debe traducirse la formación integral de seres humanos.

En el proyecto curricular, el desarrollo y estructura debe basarse en los resultados obtenidos en la etapa de fundamentación, que está asentada en el diagnóstico, a efecto de concretar los perfiles de ingreso y egreso. Particularmente, toma especial importancia el perfil de egreso porque en él se presenta la pro- yección de los logros del programa académico y éste debe enunciarse considerando las necesidades previamente detectadas.

El rol institucional en el desarrollo de los modelos educativos es sustancial. El currículo tiene un peso cul- tural dominante en los contenidos que transmite, pero cada Institución puede favorecerlo con el enfoque proporcionado a partir de su propia filosofía. Recordemos que en ella se integran la misión, la visión y los valores. Se trata de la identificación de una razón de ser y de un propósito aspiracional que sustenta el desarrollo y actividad institucional y le da un sentido social.

Con respecto a la formación que otorgan las instituciones, además del aspecto ético, deben promoverse competencias transversales es decir, todas aquellas relacionadas con las herramientas para el uso y manejo de las nuevas tecnologías, favorecer el desarrollo de habilidades como el análisis y manejo de la información, presentar ejes transversales al diseño curricular donde los egresados se formen para tomar decisiones mediante procesos que implican la contextualización y el alcance de un tema dado, la correcta problematización, el manejo de información pertinente y la discriminación de posibles opciones que conduzcan a decisiones asertivas en su ámbito cotidiano, académico y/o laboral.

El proyecto curricular debe ser tratado desde el enfoque de la investigación, en función de los pasos que sigue su proceso para allegarse de información y sustentar las acciones para tomar decisiones. De igual manera, es importante el enfoque porque considera la sistematicidad y la integración de las etapas curriculares en distintos momentos para concluir con un ciclo que se retroalimenta de forma constante y permanente.

La evaluación del currículo debe mantener total apego a la valoración de los egresados, con criterios basados en la intervención de éstos con el medio y su mejora. Se trata entonces de que la evaluación del proyecto curricular tenga como principal criterio de medición el desenvolvimiento del estudiante.

Lo anterior refiere también a la evaluación del currículo frente a la posibilidad de generar soluciones

creativas e innovadoras. Creativas, en la medida que responden con precisión a las necesidades de-

tectadas; innovadoras, cuando las respuestas trascienden a un contexto particular para llegar a uno de

mayor amplitud, enmarcado en la problemática curricular que se deriva en todo momento del contexto.

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La pertinencia de los contenidos curriculares con la demanda del perfil de egreso es una acción permanente por atender en el proyecto curricular a nivel institucional. Las Instituciones deben adoptar un modelo que garantice, la rápida aplicación de los contenidos al ámbito de influencia del estudiante y futuro egresad o bien, y en caso de tratarse de educación básica y media superior, debe garantizar que los saberes adqui- ridos servirán para su inserción en la siguiente etapa educativa formal, evaluando con ello la pertinencia de los contenidos dentro del proyecto curricular.

El tema de la evaluación curricular a lo largo de poco más de cuatro décadas da cuenta de un esfuerzo continuo por establecer un marco regulatorio satisfactorio, que permite asentar antecedentes.

El proceso, aunque se ha mantenido constante, presenta estancamientos en periodos que se enmarcan en momentos históricos decisivos para el país. Lo que permite concluir que los avances en materia de de- sarrollo curricular se encuentran sujetos a las variables del contexto económico, político, social y cultural.

La visión y estudio del proyecto curricular, así como su evaluación se encuentra aún limitada en términos

de política y regulación. Las principales acciones se encuentran a nivel proyecto dentro de cada una de

las instituciones. Esto es favorable en la medida que les permite concebir la manera de instrumentar sus

acciones, sin embargo, falta enmarcarlo en un contexto general y reconocido por el sistema.

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Haddad, J. (2007). Experiencias y consideraciones en la conformación de perfiles por competencias.

Revista de Psicología Recuperado de

Healthy Living Alliance (2009). Healthy futures for BC families. Policy recommendations for improving the health of british Columbians. Recuperado de

Marín, J. (2016) Entendiendo las perspectivas teóricas de la organización escolar. Recuperado de

Mora, R. (1999). Docencia e investigación: a propósito del Decreto 272 de 1998. Revista Encuentro Bo- livariano. Barranquilla, Colombia: Corporación Educativa Mayor del Desarrollo Simón Bolívar. Instituto de Posgrados.

Morin, E. (1999). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. París: Organización de las Naciones Unidas para la Educación

Sarceda, M. (2001). La elaboración de Proyecto curriculares: problemática y prospectiva. Revista del

currículo y el profesorado, España. Recuperado de

Referencias

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