CONVENIO ESPECÍFICO ENTRE LA CORPORACIÓN NACIONAL FORESTAL Y LA FACULTAD DE CIENCIAS FORESTALES Y CONSERVACIÓN DE LA NATURALEZA DE LA UNIVERSIDAD DE
CHILE
FORTALECIMIENTO DE LA GESTIÓN DEL PROGRAMA MANEJO DEL FUEGO DE LA CORPORACIÓN NACIONAL FORESTAL
MANUAL
MÉTODO PARA LA DETERMINACIÓN DE
PRIORIDADES DE PROTECCIÓN
Guillermo Julio Alvear
Laboratorio de Incendios Forestales
Universidad de Chile
Tabla de Contenidos
Capítulo Materia Pág.
1. INTRODUCCIÓN 1
2. FUNDAMENTOS DEL MÉTODO 3
2.1 Análisis de Riesgos 4
2.2 Análisis del Peligro 5
2.3 Análisis del Daño Potencial 5
3. PROCEDIMIENTOS EN LA DETERMINACIÓN DE PRIORIDADES 7
3.1 Delimitación de la zona de trabajo y elección de unidades de superficie 7 3.2 Definición de variables generales y específicas 9
3.3 Asignación de puntajes normalizados 9
3.4 Procedimientos para el cálculo de puntajes normalizados 11 3.5 Definición de categorías y rangos de puntajes normalizados 16 3.6 Construcción del mapa de prioridades de protección 17
4. ESTUDIO DE CASO 19
4.1 Referencias Iniciales 19
4.3 Cálculo del riesgo 20
4.3.1 Ocurrencia histórica 20
4.3.2 Ocurrencia potencial 23
4.3.3 Prioridades de protección basadas en el análisis de riesgos 24
4.4 Cálculo del peligro 25
4.4.1 Potencial de propagación 25
4.4.2 Resistencia al control 27
4.4.3 Pendiente 29
4.4.4 Clima 30
4.4.5 Prioridades de protección basadas en el análisis de riesgos 31
4.5 Cálculo del daño potencial 32
4.5.1 Valores comerciales 32
4.5.2 Valores sociales 34
4.5.3 Valores ambientales 34
4.5.4 Prioridades de protección basadas en el análisis de riesgos 35
4.6 Determinación de prioridades de protección 36
5. APLICACIONES DEL MÉTODO 38
5.1 Formulación de planes de manejo del fuego 38
5.2 Prevención basada en la sensibilización 40
5.2.1 Campañas masivas 40
5.2.2 Campañas selectivas 41
5.3 Diseño de sistemas de detección 43
5.3.1 Sistemas de torres de observación 43
5.3.2 Sistemas de patrullajes 47
5.4 Decisiones de despacho 49
5.5 Diseño de sistemas de unidades terrestres de combate 51
6. BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA 53
Anexo 1 Mapas de referencia
MÉTODO PARA LA DETERMINACIÓN DE
PRIORIDADES DE PROTECCIÓN
1. INTRODUCCIÓN
La determinación de prioridades de protección es un aspecto fundamental en la planificación estratégica de un programa de manejo del fuego. Su formalización como un instrumento de apoyo para el diagnóstico y la toma de decisiones se planteó originalmente en 1974 por la Universidad de Chile, ante la necesidad de disponer de una guía para facilitar la asignación eficiente de los recursos disponibles para contrarrestar las pérdidas generadas por la propagación del fuego en las zonas rurales.
Desde esa fecha, la aplicación del método ha evolucionado permanentemente gracias a una cada vez mayor disponibilidad de información y, también, como consecuencia del desarrollo tecnológico, los medios para la captura y procesamiento de datos, particularmente los basados en el empleo de las ciencias de la informática. Sin embargo, las base conceptuales y el diseño lógico, después de la experiencia recogida por su empleo en múltiples oportunidades, se han mantenido en el tiempo, demostrándose la fortaleza que posee como herramienta de planificación..
En cierto modo, la determinación de prioridades de protección podría calificarse como un análisis de demanda y oferta. Esto, por un lado, porque permite evaluar la distribución espacial de los efectos y gravedad de los incendios forestales una localidad, zona o región, con resultados concretos sobre la demanda de medios requeridos para cubrir las debilidades detectadas en el análisis de la protección existente. Por otra parte, la oferta está representada por las bases que el método provee para el diseño de las operaciones y empleo de los recursos que se poseen para optimizar la eficiencia de sus coberturas territoriales.
Es interesante destacar que, con posterioridad a la creación del método de determinación de prioridades, surgen en otros países inquietudes sobre la necesidad de contar con instrumentos destinados a fundamentar las decisiones de asignación espacial de recursos manejo del fuego, con una arquitectura y protocolos en una línea similar a la iniciativa chilena. En tal sentido cabe destacar la propuesta de Rapp y Davis, (USDA Forest Service, 1977), con la creación del Sistema Focus (Fire Operacional Characteristics Using Simulation), sobre cuyas bases se concretó, alguno años más tarde, el Sistema SINAMI (Sistema de Análisis para el Manejo de Incendios), creado por el Servicio Forestal de Estados Unidos (Vélez, 2011), y que se emplea hasta los presentes momentos por diversos países. En el mismo ámbito, cabe destacar el trabajo de Fried y Gilles, que en 1997 propusieron el Método CFES (The California Fire Economics Simulador), que representa una interesante instrumento para el análisis y optimización del aprovechamiento de los medios disponibles.
La aplicación del Método ofrece importantes ventajas por su factibilidad de ser utilizado en todo tipo de programa de manejo del fuego, contenidos tanto en planes nacionales, regionales, zonales
como prediales, que sean formulados por servicios públicos u organizaciones privadas, incluso con niveles precarios de información disponible. Por otra parte, la definición de las prioridades de protección es flexible, puesto que las variables y factores que se consideran, como asimismo la ponderación que se les asigna, pueden ajustarse a las características de la zona en estudio, y de acuerdo a los intereses de la organización responsable del manejo del fuego.
En el presente Manual se describen los conceptos del Método y sus protocolos de aplicación, incluyéndose en sus secciones finales el desarrollo de un estudio de caso, con la finalidad de aclarar con la mayor precisión posible sobre sus diversas formas de utilización y, también, ejemplos de su contribución en el diseño de algunas actividades relevantes del manejo del fuego, referidas a la prevención, detección, despacho y combate
2. FUNDAMENTOS DEL MÉTODO
La protección absoluta o total, en la formulación de planes de manejo del fuego, aunque teóricamente es concebible, en la práctica es muy difícil lograrla. Además, desde el punto de vista económico es improcedente, porque el nivel de gasto en que se incurriría para evitar totalmente los daños ocasionados por el fuego, con toda seguridad podría alcanzar a un monto superior al de las pérdidas resultantes en el caso de no aplicarse medida alguna de protección.
Por tal razón, diversos investigadores en la materia han definido algunos conceptos tales como el de la “Protección Adecuada” y el de “Tasa Permisible de Quema”. El primero establece que el monto de los recursos para el manejo del fuego debe ser suficiente, en el sentido que corresponde asignar sólo lo que es necesario para asegurar el cumplimiento de los objetivos fijados por el programa forestal de la zona o región que se está defendiendo. Por su parte, mediante la Tasa Permisible de Quema se argumenta que debiera aceptarse la posibilidad que una determinada proporción de ese territorio bajo protección sea afectada por los incendios, siempre que no se altere significativamente la producción de bienes y servicios esperados en el aprovechamiento de los recursos naturales renovables (Gorte y Gorte, 1979).
Los principios de la Protección Adecuada y de la Tasa de Quema Permisible constituyen el fundamento del Método de Determinación de Prioridades de Protección (MDPP), porque su empleo está orientado a privilegiar la asignación de los recursos disponibles en los sectores críticos o de mayor interés en defender. Ello, desde el punto de vista de la naturaleza de los problemas que generan la ocurrencia y propagación de incendios, o bien, de acuerdo al valor de los daños que eventualmente podrían provocarse.
Mediante la aplicación del MDPP, como sucede con todo tipo de planificación territorial, la zona a estudiar puede ser segregada en una determinada cantidad de unidades de superficie, de modo que cada una de ellas pueda ser evaluada independientemente para la definición de su particular nivel interés de protección, de acuerdo a valor que posea y de su situación respecto a la gravedad del impacto que podría generarle un eventual incendio forestal. Luego, una vez obtenidos los resultados en todas las unidades de superficie, ordenados de acuerdo al valor calculado en cada una de ellas, será posible clasificar a esa unidad en alguna de las categorías de prioridad o interés de protección y, por consiguiente, la base de su requerimiento en la asignación espacial de los recursos disponibles. Esta herramienta también plantea la posibilidad de incrementar la capacidad y eficiencia en el uso de los medios existentes al aplicarlos en forma diferenciada, atendiendo las condiciones específicas presentes en los diferentes sectores del territorio bajo protección.
La mayor complejidad en la aplicación del MDPP radica en la definición de las variables (y de sus respectivas ponderaciones) que deben considerarse para valorar los diferentes niveles de impactos e intereses. Por tal razón, estas variables que pueden ser múltiples, requieren ser seleccionadas de modo que representen de la mejor manera posible las características de la zona a proteger. Por otra parte, es necesario que los parámetros que califiquen a cada una ellas sean válidos y precisos respecto a la importancia que se les otorga, y deben, además, sustentarse con información completa y confiable en su caracterización y cuantificación.
Según Julio (1992), las etapas contempladas para la aplicación del MDPP se indican a continuación, las que posteriormente se describen respecto al proceso metodológico requerido:
i. Delimitación de la zona de trabajo y elección de unidades de superficie ii. Definición de Variables Generales y Específicas
iii. Definición de Puntajes Normalizados
iv. Procedimientos para el Cálculo de Puntajes Normalizados v. Definición de Categorías y Rangos de Prioridad de Protección vi. Construcción del Mapa de Prioridades de Protección
También se señala que otro elemento esencial en el desarrollo del proceso es el hecho que cada una de las diversas variables específicas escogidas están incorporadas a alguno de los tres subconjuntos o variables generales que componen el sistema, y que sustentan los análisis básicos de Riesgo, Peligro y Daño Potencial, cuyos resultados se integran para la obtención de los valores finales de niveles de prioridad en todas las unidades de superficie definidas (Julio, 1992). Estos análisis de describen brevemente a continuación:
2.1 Análisis de Riesgos.
Es el estudio de los factores que definen el inicio de incendios (ocurrencia). Para tal efecto, sobre la base de la experiencia obtenida en las aplicaciones del Método, en el análisis se consideran dos componentes o variables específicas: Ocurrencia Histórica y Ocurrencia Potencial.
a) Ocurrencia Histórica.- Corresponde a la ocurrencia que efectivamente ha existido en los períodos pasados, considerando la localización y frecuencia de los incendios registrados en las temporadas previas. Dada la dinámica, en cuanto a la evolución cronológica y espacial de la ocurrencia, como así también de la causalidad, lo recomendable es considerar períodos que no excedan a los cinco años recién pasados, para asegurar la representatividad de la información.
b) Ocurrencia Potencial.- Está referida a la localización y frecuencia de incendios que probablemente se originarán en el futuro próximo, según los problemas que se esperen por efecto de la acción de agentes tales como negligencias humanas, operaciones forestales, tránsito de vehículos, flujo de turistas, etc. Metodológicamente, los agentes o situaciones de riesgo que pueden dar origen a futuros incendios pueden ser caracterizados por diversas subvariables, entre las cuales cabe destacar a las siguientes:
- Densidad poblacional
- Zonas de influencia de entidades poblacionales (interfaz urbano-rural)
- Franjas de influencia de vías de comunicación (carreteras, caminos, líneas ferroviarias.
- Sectores con faenas silvoagropecuarias
- Sectores de recreación y deportes en zonas rurales
- Sectores de concentración permanente de personas en zonas rurales (por razones culturales, religiosas o de otra índole)
- Franjas de riesgos de instalaciones de servicios públicos en sectores rurales (líneas de transmisión de electricidad, gaseoductos y otros)
- Zonas afectadas por fenómenos naturales (erupciones volcánicas, tormentas eléctricas)
2.2 Análisis del Peligro
Estudia las condiciones ambientales que afectan tanto a la susceptibilidad de la vegetación a la ignición e inflamabilidad (meteorología, topografía), como también a la resistencia natural presente para el control de la propagación de eventuales focos de fuego que se inicien en la zona. En la aplicación del análisis es necesario conocer las diferentes coberturas de vegetación existentes en la zona, las que a su vez deben estar clasificadas como modelos de combustibles, los cuales poseen un nivel de peligro intrínseco base conocido, derivado de las propiedades que poseen. Ese puede incrementarse o disminuir entre los diferentes sectores de la zona según las condiciones climáticas y topográficas que prevalecen en ellos.
Concretamente, las variables específicas a considerar en el análisis del peligro podrían ser: - Velocidad potencial de propagación lineal del fuego
- Liberación potencial de energía calórica
- Resistencia al control (nivel de esfuerzo requerido para instalación de líneas de contención del fuego)
- Grado de inclinación de la pendiente del terreno - Exposición a la radiación solar
- Altitud del terreno
- Clima (basado esencialmente en un índice que integre los valores promedios de meteoros tales como intensidad del viento, humedad relativa del aire, temperatura del aire, pluviosidad o déficit hídrico)
- Grado de accesibilidad (por su efecto en la oportunidad del control de un eventual incendio)
2.3 Análisis del Daño Potencial
Es la estimación de las pérdidas o daños en los recursos bajo protección por efecto de la propagación del fuego. Al respecto, pueden distinguirse tres componentes de acuerdo a la naturaleza de los valores afectados: Daño Comercial, Daño Ambiental y Daño Social.
a) Daño Comercial.- Incluye a todos los bienes o valores tangibles que poseen un precio conocido en el mercado, y que podrían dañarse por efecto de la propagación del fuego. Al respecto, es posible identificar a las siguientes variables:
- Valor de la vegetación
- Valor de la masa ganadera
- Pérdidas por la detención o alteración de procesos productivos - Pérdidas en empresas turísticas
- Limitaciones al desarrollo económico y comercios locales
b) Daño Social.- Incluye a todos los bienes o valores intangibles, que no poseen un precio de transacción comercial, y que podrían perderse por efecto de la propagación del fuego. Al respecto, es posible identificar a las siguientes variables:
- Impactos de las pérdidas de propiedades y bienes comunitarios y personales - Reducción de las fuentes de trabajo
- Impactos por la pérdida de valores culturales e históricos - Pérdidas por la detención o alteración de procesos productivos - Perjuicios en obras públicas e infraestructura de comunicaciones - Impactos en la salud pública y de las personas
- Deterioro del paisaje y la belleza escénica
- Limitaciones para la recreación y el deporte en espacios rurales
c) Daño Ambiental.- Está referido al deterioro de los beneficios o servicios intangibles que proveen los recursos naturales renovables afectados por el fuego, incluyendo los impactos y efectos indirectos de carácter ecológico, los que principalmente podrían consistir en: - Contaminación de suelos, aguas y atmósfera
- Deterioro de la biodiversidad y las reservas genéticas naturales
- Impactos en la conservación de la naturaleza y vulnerabilidad de los recursos naturales renovables
- Pérdida y fragmentación del paisaje en ecosistemas naturales
- Deterioro y alteraciones en cuencas hidrográficas y en los procesos hidrológicos e hídricos
3 PROCEDIMIENTOS EN LA DETERMINACIÓN DE PRIORIDADES
En términos generales, el proceso de determinación de prioridades de protección se basa en la asignación de puntajes normalizados (escalas de equivalencia), a cada una de las variables específicas consideradas para cada uno de los tres análisis generales (riesgo, peligro y daño potencial). Luego, en cada unidad de superficie (celdilla, píxel) definida en la cartografía de referencia, se acumulan los puntajes normalizados de todas las variables específicas que la afecten. De esta forma, cada celdilla alcanza un puntaje final que corresponde a la sumatoria de los puntajes de las variables presentes en ella y, finalmente, la distribución espacial de estos valores totales por celdillas indicará la distribución de los sectores con un mayor o menor interés o necesidad de protección.
Con el fin de facilitar la interpretación del mapa con los resultados obtenidos, es conveniente establecer rangos para los puntajes finales por celdilla, de modo de clasificar la zona en tres o cuatro categorías, que delimiten los sectores de prioridad nula, baja, media y alta, respecto a la demanda de servicios de protección.
A continuación, con el propósito de otorgar una mayor comprensión en la aplicación del método, se describen los criterios y referencias que normalmente se consideran en identificación y calificación y procesamiento de los antecedentes requeridos.
3.1 Delimitación de la zona de trabajo y elección de unidades de superficie
Un aspecto preliminar y básico en la aplicación del Método es la definición del sistema cartográfico que se empleará para identificar en forma precisa a la localización geográfica de cada uno de los datos que se requerirá procesar. Al respecto, lo recomendable es emplear un sistema convencional o conocido. Actualmente, producto del desarrollo de los sistemas de información geográfica, el sistema de coordenadas UTM se observa como el de mayor eficiencia. Sin embargo, las coordenadas geográficas basadas en la latitud y latitud también son recomendables, como asimismo el Sistema GEOREF, creado por CONAF en 1978 (Maldonado, 1979), y que se ha utilizado con frecuencia para esta finalidad.
Una vez escogido el sistema cartográfico, procede definir con exactitud los límites de territorio de trabajo. Esta tarea no es necesaria cuando el área a proteger corresponde a un predio ya delimitado (un parque nacional, por ejemplo) o una unidad administrativa como comuna, provincia o región. No obstante, en estos casos es conveniente proyectar los límites hacia el exterior en un radio de 500 metros a 5 kilómetros (dependiendo de la superficie de la zona de trabajo), con la finalidad de establecer una franja de amortiguación por el riesgo y peligro que puedan representar los sectores aledaños. Debe agregarse que no se justifica definir prioridades de protección en territorios inferiores a 100 hectáreas.
Otro punto esencial es la definición de las unidades de superficie que conformarán la superficie total a estudiar, y sobre las cuales deberán imputarse los valores de las variables de riesgo, peligro y daño potencial. Al respecto, la experiencia adquirida con la aplicación del método señala la conveniencia de establecer unidades que cubran la misma superficie, porque ello permite una
comparación equitativa entre los resultados que se obtengan para todas, tanto en los análisis parciales de las variables generales y específicas como en el indicador final de prioridad.
Por otra parte, se considera que el total de unidades de superficie (celdillas o píxeles), con el objeto de apreciar adecuadamente los puntajes finales de riesgo, peligro, daño potencial y prioridad final, su cantidad no debiera ser excesiva ni mínima, estimándose correcta una cifra que fluctúa entre 100 y 1.000. Esto significa que, en la medida que se incremente la extensión del territorio a evaluar, también aumentará la superficie representada por cada unidad de superficie, si se mantiene la cantidad de ellas.
También es importante destacar el caso de la aplicación del Método en forma agregada dentro un territorio de gran extensión, como podría ser por ejemplo, el de una gran empresa forestal cuya zona de dispersión de predios abarca diversas regiones, o bien, el del Programa de Manejo del Fuego de la Corporación Nacional, que tiene la responsabilidad proteger la totalidad del territorio nacional que puede ser afectado por incendios forestales (alrededor de 40 millones de hectáreas), englobando programas regionales, provinciales, comunales y prediales (unidades del SNASPE). En ambos casos, es fundamental que el plan general de manejo del fuego y el de sus correspondientes niveles de planes específicos que los comprenden, estén basados en un mismo sistema cartográfico de referencia, y que las unidades de superficie definidas para las prioridades de protección tengan una extensión basado en una estructura de valores múltiples, partiendo desde los planes prediales hasta los planes nacionales. De este modo se establece un esquema normalizado para el total de las situaciones presentes, que permite la agregación de resultados de los territorios menores en conjuntos de ellos.
Con el propósito de complementar la explicación de las consideraciones recién expuestas, se expone a continuación un ejemplo aplicable al Programa de Manejo del Fuego de CONAF, que incluye un conjunto agregado de situaciones, suponiendo una cantidad de unidades de superficie que fluctúa entre 300 y 1000, para cada uno de los niveles de agregación.
Cuadro 3.1
Ejemplo de superficies y cantidad de unidades (celdillas o píxeles) para la determinación de prioridades en un esquema de agregación de niveles
Nivel de Plan Superficies (ha) Cantidades de Unidades Superficies por Unidades (ha) Nacional 40.000.000 1.000 40.000
Región del Maule 3.051.810 635 4.800
Provincia de Curicó 748.670 468 1.600
Comuna de Molina 155.200 388 400
Predio Grande 31.000 310 100
Predio Pequeño 330 330 1
3.2 Definición de Variables Generales y Específicas
La selección de las variables específicas de riesgo, peligro y daño potencial se realiza entre aquellas que comprueben un alto nivel de influencia en la ocurrencia de incendios que afecta a la
zona de estudio. Los factores que relacionados con la ignición, la propagación del fuego o la generación de daños, son innumerables, pero no siempre todos ellos están presentes, como es el caso de líneas ferroviarias o de sectores de recreación, por citar algunos ejemplos. Por otra parte, algunos factores que están presentes pueden tener una escasa importancia o peso, lo que llevaría a la conveniencia de descartarlos para simplificar el proceso.
En consecuencia, en el proceso es importante considerar exclusivamente a las variables que posean una alta relevancia en el problema de los incendios forestales o en las operaciones de prevención y combate y, también, respecto a la gravedad de los impactos que pudiesen generarse. En general, se recomienda que la cantidad de variables específicas a considerar en la aplicación del Método fluctúe entre 10 y 15 para el conjunto de los tres análisis generales.
En la selección de las variables, al igual que en la fijación de sus ponderaciones o pesos relativos (rangos de puntajes normalizados), por la subjetividad que ello implica, puede ser conveniente apoyarse en la aplicación de técnicas basadas en la opinión de expertos en la materia (Método Delphi, por ejemplo).
3.3 Asignación de Puntajes Normalizados
Una vez definidas las variables que componen el Método, es necesario establecer escalas de equivalencias que permitan la comparación entre ellas, a fin de facilitar la sumatoria de sus valores y su posterior clasificación. Esta codificación o puntaje normalizado (que generalmente se expresan en un rango de 0 a 100), debe tener límites precisos para cada variable, dependiendo de la importancia relativa que posea dentro del conjunto.
La asignación de los puntajes debe iniciarse considerando sólo a las variables generales (riesgo, peligro y daño potencial), con la precaución que la suma de los valores de los límites superiores de sus rangos sea igual a 100. Posteriormente, el valor fijado para cada variable general debe distribuirse entre todas las variables específicas correspondientes, ya seleccionadas. Por ejemplo, en este segundo paso, y tal como puede observarse en el ejemplo del Cuadro 3.3, si al análisis de riesgo se le asignó un límite superior de 35 y se seleccionaron dos variables específicas (ocurrencia histórica y ocurrencia potencial), la suma de los puntajes normalizados de éstas debe ser también de 35 (20 + 15). Ahora, dependiendo de la opinión de los expertos respecto al peso de esas dos variables específicas podría también corresponder a opciones de 25 +10, 30+5 bien 18 + 17.
Se observa en el ejemplo que la variable específica Ocurrencia Potencial está compuesta por cuatro subvariables: Influencia de Carreteras, Influencia de la Interfaz Urbano-Rural, Áreas de Interés Turístico y Zonas de Faenas Forestales, con puntajes normalizados de 4, 6, 2 y 3, respectivamente, cuya suma cumple con el requisito de equivaler al valor de 35 fijado esta la variable específica.
El ejemplo que se expone a continuación corresponde a la aplicación hipotética del Método por parte de CONAF para cumplir el requerimiento de un plan provincial de manejo del fuego, desarrollado en el año 2010 como ejercicio para estudiantes de la Escuela de Ingeniería Forestal de la Universidad de Chile.
Cuadro 3.3
Ejemplo de Variables y asignación de Puntajes Normalizados (PN) en la Determinación de Prioridades de Protección para una provincia chilena
Variable Generales
PN Variables Específicas PN Sub-variables PN
Análisis Riesgo 35 - Ocurrencia Histórica - Ocurrencia Potencial 20 15 - Influencia de Carreteras - Influencia de Interfaz - Áreas Turísticas - Faenas Silvoagropecuarias 4 6 2 3 Análisis Peligro 30 - Potencial de Propagación
- Resistencia al Control - Pendiente - Clima 10 5 10 5 Análisis Daño Potencial 35 - Valores Comerciales - Valores Sociales - Valores Ambientales 12 10 13 - Interfaz Urbano-Rural - Valores Turísticos - Unidades del SNASPE - Zonas de Interés Ecológico
7 3 8 5
En el ejemplo recién expuesto, la selección de las variables y la asignación de sus puntajes fue decidida por un panel de expertos en manejo del fuego, conformado por profesores universitarios y especialistas de CONAF, después analizar detenidamente los antecedentes y condiciones de la zona de trabajo.
Debe tenerse presente que características e intereses a considerar pueden variar significativamente entre diferentes las regiones de Chile, incluso entre áreas existentes en una misma región, de modo que el esquema de variables y puntajes no es frecuente que se repita en el estudio de otros casos. Al respecto, se estima conveniente señalar algunas consideraciones a tener en cuenta en la decisión que se tome para algunas situaciones normales:
- La relación de puntajes entre las variables ocurrencia histórica y potencial, que en ejemplo se observan con valores relativamente similares, puede llegar a ser sensiblemente diferente al que se defina para otras áreas, dependiendo ello de la densidad de incendios forestales (cantidad por unidad de superficie y por unidad de tiempo) y la extensión del territorio bajo análisis que poseen. Al respecto cabe indicarse la situación de la Comuna de Viña del Mar, que posee una pequeña superficie con una elevada tasa de ocurrencia, en donde son muy escasos los sectores rurales o de la interfaz que no hayan sido afectados por siniestros. En este caso, la ponderación del riesgo histórico debiera ser claramente superior a la del riesgo potencial. Lo contrario sucede con una comuna de una región austral, que poseen una gran extensión y una baja densidad de incendios, por lo que correspondería otorgar un puntaje normalizado al riesgo potencial mucho mayor que el del riesgo histórico.
- Otra situación que es importante revisar corresponde a las ponderaciones que asignen a las variables del análisis de daño potencial. Se señalan a continuación tres situaciones, que obedecen a distintos intereses por parte de quienes desean llevar a efecto el estudio: Una,
cuando el territorio a evaluar está referido a la zona de dispersión de predios de una gran empresa forestal, cubierto mayoritariamente por plantaciones de pino y eucalipto y con un manejo orientado esencialmente a la producción de maderas para abastecer a industrias de celulosa y papel. En este caso, la decisión lógica sería favorecer a la ponderación de la variable valor comercial por sobre los valores sociales y ambientales. Ahora, si el análisis correspondiera a la zona de un Parque Nacional, lo adecuado sería privilegiar la ponderación del valor ambiental, asignándole el mayor peso mayor, dados los objetivos que se persiguen con las unidades del SNASPE. Una tercer ejemplo podría estar referido a la determinación de prioridades de protección inserto en un plan desarrollo regional, en el cual los valores sociales podrían ser ponderados de una manera similar o superior al de los valores comerciales y ambientales (situación que podría corresponder a la de la interfaz urbano-rural).
3.4 Procedimientos para el Cálculo de Puntajes Normalizados
Una vez definidas las variables específicas y sus correspondientes rangos de puntajes normalizados, debe procederse al cálculo de los respectivos valores a imputar a cada unidad de superficie. En primer lugar es necesario tener presente que el esquema de puntajes normalizados se fundamenta en la necesidad de comparar las escalas de valores de las diversas variables que componen el método, que se expresan en términos reales diferentes modos (unidades monetarias, superficies de influencias, densidades poblacionales, tasa de ocurrencia de incendios, parámetros medición del comportamiento del fuego, entre otras, incluso están aquellas de carácter intangible que requieren graduarse en forma subjetiva).
La asignación de los valores para cada variable requiere hacerse sobre la base de una escala que represente adecuadamente su ámbito específico y permita calificar los distintos niveles o grados de importancia que puedan existir en cada una de las unidades de superficies a evaluar (píxeles o celdillas). Como consecuencia de lo señalado en el párrafo precedente, la forma de definir a las escalas son diversas, principalmente debido a la naturaleza de la variable y del tipo de unidad de medición que se utiliza.
A continuación se describen las reseñas de los procedimientos que normalmente se emplean en la definición de las escalas de valores y sus correspondientes rangos de ponderación o puntajes normalizados para diferentes variables que podrán seleccionarse en un estudio determinado. Como la cantidad de variables posibles de escoger es muy alta (en el Capítulo 2 se señalan más de 30), las referencias que se entregan en el presente documento corresponden a las variables indicadas en el ejemplo del Cuadro 3.3 que son 14, y corresponden a las que se consideran con una mayor frecuencia. Una descripción complementaria y más detallada se podrá apreciar en el Capítulo 4 del presente manual, en el que se expone el proceso completo del proceso aplicado en el mismo ejemplo.
Es importante destacar que diversas variables que no se incluyen en los protocolos que más adelante se describen, en el supuesto que una o varias de ellas se seleccionen en otro estudio de determinación de prioridades, lo recomendable, metodológicamente, es ajustarla a alguno de los procedimientos que se exponen.
- Ocurrencia Histórica. Para esta variable es necesario elaborar un mapa en donde queden imputados todos los incendios registrados por unidad de superficie en el período de análisis que, por lo general abarca a los cinco años previos al momento del estudio. De este modo se podrá construir un listado de todos píxeles o celdillas con su respectiva densidad de incendios, y se podrá establecer la amplitud total de resultados, que van desde 0 (píxeles sin incendios) hasta la cantidad máxima por unidad superficie. Luego, se requiere establecer una cantidad de rangos dentro de esa amplitud de resultados, para permitir la calificación de cada uno de los píxeles de la zona de estudio.
Sin embargo, sobre lo último, es necesario destacar que, en la ocurrencia histórica, la relación entre los rangos de resultados de las densidades de incendio y los límites de los niveles de puntajes normalizados a asignar no es lineal ni equivalente, por cuanto el incremento del riesgo es exponencial en la medida que aumenta la densidad de incendios. Una modalidad de elaboración de la escala de puntajes para esta variable se describe en el Estudio de Caso que se presenta en el siguiente Capítulo, basado en la definición de límites para los diferentes rangos de acuerdo al criterio de similitud de superficies que se determinen en un gráfico, donde el eje de la abscisa represente clases de densidades de incendios por unidades de superficie, y el eje de la ordenada a la cantidad total de incendios registrados para cada una de las clases de densidades.
- Ocurrencia Potencial. Las cuatro sub-variables del ejemplo: Influencia de carreteras, influencia de la interfaz, áreas de interés turístico y sectores con faenas silvoagropecuarias pueden ser definidas como binarias, es decir, calificando cada celdilla o píxel de acuerdo a la presencia o ausencia del factor de riesgo, sin considerar rangos intermedios. Procede, en consecuencia, asignar el valor máximo de puntaje normalizado establecido en cada una de las unidades de superficie que tengan presencia de alguna de las subvariables de la ocurrencia potencial. Por el contrario, ante la ausencia de incendios registrados, corresponderá a un valor nulo.
Podría ser conveniente en algunos casos establecer rangos intermedios para la influencia de carreteras y de la interfaz urbano-rural. En el primer caso, estableciendo puntajes diferentes de acuerdo al tipo de carpeta de rodado (pavimento superior, ripio, tierra), o bien por la intensidad de tránsito que posean (alto, medio, bajo). También, definiendo rango de descenso de la influencia de la vía de comunicación en la medida que aumenta la distancia desde el eje de la calzada (por ejemplo, 0-500, 500-1000 y 1000-2000 metros), dependiendo esto del tipo de carretera, densidad de tránsito, uso principal de la vía, u otra referencia relevante según sea la situación.
Respecto a la zona de influencia de la interfaz, si se dispone de la información requerida, también se puede optar a rangos intermedios de puntaje normalizado de acuerdo a factores tales como densidad de habitaciones, tipo de material de construcción, distancia desde el límite urbano, situación socioeconómica de los pobladores, entre otros. Para esta variable, es conveniente tomar la decisión con el apoyo de paneles de expertos.
- Potencial de Propagación. Puede basarse de acuerdo a parámetros del comportamiento del fuego respecto a eventuales incendios que podrían iniciarse. Estos parámetros pueden
ser la velocidad de propagación lineal, la intensidad o la longitud de llamas, siendo el primero de ellos el más utilizado. Un ejemplo aclaratorio sobre el procedimiento a seguir para definir la escala de rangos y sus correspondientes puntajes normalizados se describe en el Estudio de Caso del Capítulo 4.
Para la calificación de esta variable se requiere inicialmente disponer en un mapa la delimitación e identificación de los diversos modelos de combustibles presentes en la zona de estudio, a fin de poder registrar en cada celdilla o píxel cuál o cuales de ellos se presenta en una mayor proporción. Lo recomendable es basarse en el sistema nacional de modelos de combustibles elaborado para el Sistema Kitral por el Laboratorio de Incendios Forestales de la Universidad de Chile (Julio et al, 1995a), que contiene la información sobre las propiedades de los diversos tipos de vegetación requeridas para el cálculo de los parámetros del comportamiento del fuego. Respecto al cálculo mismo, pueden ser empleadas las formulas provistas por el Sistema Kitral de Prognósis y Gestión, desarrollado entre 1993 y 1996 por el mismo Laboratorio (Julio et al, 1995b). Una vez calculadas las velocidades de propagación lineal para cada uno de los píxeles, los resultados indicarán la amplitud de resultados para la variable y, de acuerdo a su puntaje normalizado máximo, podrán definirse la cantidad de rangos y sus límites de valores. Entre caso, la relación entre las clases de los rangos y puntajes es lineal y directa.
También se podría optar, sobre la base de un panel de expertos, la identificación y calificación de los tipos de vegetación sin emplear las fórmulas y tablas anteriormente señaladas, como sería el caso de la aplicación del método en situaciones en que no se posea la información confiable o suficiente requerida
- Resistencia al Control. Está referida al esfuerzo necesario a desplegar en la construcción de una línea de contención de la propagación del fuego. Por lo general se emplea como parámetro a la cantidad de metros por hora y por hombre de una brigada de combate, basada en su rendimiento con herramientas manuales y equipos motorizados livianos, en la instalación de líneas en la fase de primer ataque o ataque inicial, de una anchura de 0,5 a 1,2 metros. Al igual que en el caso de la variable señalada anteriormente, lo recomendable es utilizar las tablas del rendimiento del Sistema Kitral construidas para cada modelo de combustible.
Para la definición del valor a asignar por cada píxel o celdilla, como asimismo, las escalas de rangos y puntajes normalizados, debiera aplicarse el mismo procedimiento indicado precedentemente para la variable potencial de propagación. Igualmente, la relación entre las dos escalas es lineal, pero inversa, es decir, mientras mayor sea el rendimiento en la construcción de la línea, el correspondiente puntaje normalizado será menor. Del mismo modo podría emplearse alternativamente en la definición de modelos de combustibles y puntajes normalizados, un criterio basado en la opinión de expertos, pero debe aclararse que la disponibilidad de un mapa de tipos de vegetación para la zona de estudio es ineludible.
- Pendiente. El valor correspondiente a cada píxel puede obtenerse de dos maneras diferentes: Una, mediante la confección de un Modelo Digital de Terreno en el caso que se tenga el apoyo de un SIG, con lo cual se conocerá la pendiente promedio para el punto
central de unidad de superficie. La otra modalidad, cuando no se posea del medio recién señalado, es calcular directamente la pendiente en un mapa con curvas de nivel (Carta Regular del IGM, por ejemplo), para cada celdilla, de acuerdo a la cantidad de cotas de altitud que la cruzan ( promedio de las dos diagonales).
Dado el efecto exponencial que posee la pendiente sobre el comportamiento del fuego, especialmente en la velocidad de propagación lineal, en la definición de clases o rangos, y la asignación del puntaje normalizado a cada una de ellas, deberá procederse de un modo similar al indicado para la variable ocurrencia histórica. Igualmente será necesario ajustar los rangos de manera que los puntajes normalizados sean idénticos en todos los píxeles con un mismo valor de pendiente.
- Clima. Los valores promedio durante la temporada de incendios forestales de meteoros tales como la velocidad del viento, pluviosidad, temperatura y humedad relativa del aire, cantidad de meses secos durante el año, principalmente, influyen en la condición de la vegetación para la ignición y la velocidad de la combustión en la propagación del fuego. Estos datos pueden ser recopilados en alguno de los diversos atlas climáticos publicados (INIA, Almeida Arroyo, Santibáñez, Dirección Meteorológica de Chile, entre otros autores). Lo importante es delimitar las zonas climáticas que influyen en el peligro de incendios forestales, para proceder posteriormente a la calificación de las unidades de superficie contenidas en cada una de ellas. También es posible utilizar algún índice bioclimático conocido en Chile (Santibáñez y Uribe, 1993)( Luebert y Pliscoff, 1996) para facilitar la tarea. Por último, de acuerdo a los datos que se posean, es posible construir un indicador que se ajuste a la zona de estudio, otorgando pesos diferentes a los factores que se consideren de acuerdo al nivel de incidencia que poseen. Al respecto, en el Estudio de Caso que se presenta en el Capítulo 4 se expone un ejemplo de aplicación.
Es importante tener presente que el indicador que se utilice o se elabore, es de carácter estructural, porque se basa en valores promedios de los meteoros durante la temporada de verano, lo que es distinto a los valores de los índices de pronósticos de incendios (como el IPO o índice de riesgo o ocurrencia, por ejemplo, por su carácter de contingente), dado que estos últimos evalúan las contingencia potencial día a día, de acuerdo a los valores de los meteoros del momento.
- Valores Comerciales. Corresponden a la pérdida directa o tangible que puede generarse en los productos o bienes relacionados con los diferentes tipos de vegetación (asociados a los modelos de combustibles) y de otros recursos existentes en áreas rurales y de la interfaz, como construcciones, instalaciones, cercos u otra infraestructura o equipamiento. Para la determinación de puntajes normalizados se deberá, previamente, indagar sobre los precios vigentes de mercado de una hectárea de terreno, para las diversas coberturas de vegetación y, también de los otros bienes existentes en la zona de estudio. Respecto a la intensidad del daño, corresponde asumir como supuesto que las pérdidas serán totales en los eventuales incendios que ocurran.
Luego, corresponderá asignar a cada unidad de superficie el valor que poseen los tipos vegetación y de los otros bienes presentes, y determinar la amplitud de los resultados obtenidos. A continuación, de acuerdo al puntaje normalizado máximo para la variable,
corresponderá delimitar una cantidad equivalente de rangos de daños potenciales directos, debido a que la relación entre estos aspectos es directa y proporcional.
- Valores Sociales. Incluye dos aspectos: Impactos en Áreas de la Interfaz Urbano-Rural e Impactos en las Áreas de Interés Turístico. Al igual que en el caso de la Ocurrencia Potencial, estas subvariables, de acuerdo a la información disponible, pueden ser calificadas como binarias, es decir, se constata la presencia o ausencia ante la eventual propagación del fuego, sin rangos intermedios. Por lo tanto, lo recomendable es asignar a todos los píxeles o unidades de superficie los valores máximos de cada una de estas variables que les estén afectando.
Para la variable impacto en la interfaz también está presente la posibilidad de establecer rangos intermedios, dependiendo de la disponibilidad de información confiable sobre los efectos de la pérdida de valores en riesgo, como viviendas, bienes, daños a la salud y, en general, la secuela de convulsiones sociales, tanto comunitarias como personales que podrían derivarse por la propagación del fuego. Pero, a diferencia de lo señalado para la variable ocurrencia potencial, en el presente caso los antecedentes son muy escasos y difíciles de calificar.
- Valores Ambientales. En el ejemplo tomado como referencia está representada por dos variables: Áreas Silvestres Protegidas e Interés Ecológico de las Formaciones Vegetales. En el primer caso, también puede ser tratada en forma binaria, y en la asignación del puntaje normalizado deberá procederse de la misma forma ya descrita para las variables Ocurrencia Potencial y Valores Sociales. Es decir, a todas las unidades de superficie que queden dentro del territorio del SNASPE correspondería asignarles el puntaje máximo definido para esta subvariable.
Respecto a la variable relacionada con el Interés Ecológico, que viene a representar los daños intangibles o indirectos generados por los incendios forestales, se recomienda seguir el criterio propuesto por Julio (2007), que establece, primero, una escala de 1 a 10 para calificar cada tipo de vegetación o modelo de combustible de acuerdo al valor ambiental que se le otorgue. La adscripción de cada tipo de vegetación presente en la zona de estudio en alguna de las 10 categorías en la escala recién mencionada, debiera basarse en una decisión tomada por un panel de expertos. Luego, considerando que el número de cada una de las clases representa a un factor que se multiplica con el valor comercial una vez que sean definidos los tipos de vegetación, se podrá obtener el valor a asignar a cada unidad de superficie.
Una vez asignados los señalados valores, deberá procederse de la misma forma descrita para el valor comercial descrito previamente, con el fin de determinar la escala de puntajes normalizados para esta variable, considerando una cantidad de rangos de valores equivalente al puntaje máximo establecido.
3.5 Definición de Categorías y Rangos de Prioridades de Protección
Todas las unidades de superficie de la zona de estudio deberán finalmente clasificarse en tres categorías: Primera Prioridad (Alta), Segunda Prioridad (Media) y Tercera Prioridad (Baja). Ello dependerá del puntaje final que se obtenga en cada unidad o píxel.
Ya se señaló anteriormente que cada unidad de superficie tendrá un valor final igual a la sumatoria de los puntajes normalizados de todas las variables que la están afectando. Teóricamente el valor máximo teórico es 100, pero en la práctica es difícil que se obtenga. A continuación, debe procederse a ordenar los valores obtenidos en todas las celdillas en forma descendiente, en donde los valores más altos representaran a las celdillas con una mayor necesidad de protección (primera prioridad) y, los más bajos, a las celdillas que poseen un menor interés (tercera prioridad). Debe tenerse presente que en el listado es necesario excluir a las unidades que representan superficies incombustibles (Cascos Urbanos y Cuerpos de Agua), y que en estas situaciones la prioridad cabría calificarla como nula.
Los límites de los puntajes normalizados totales para identificar a las tres categorías de prioridad son subjetivos, debiendo ser determinados para cada aplicación particular. Sin embargo, lo usual es basarse en el criterio de los “séptimos”, recomendado por Julio (1992), que establece que la superficie total cubierta por celdillas de primera prioridad debe corresponde a la mitad del total de las de segunda prioridad, las que a su vez equivalen al 50 % de las de tercera prioridad; es decir, éstas categorías representan 1/7, 2/7 y 4/7 del total de la superficie de la zona bajo protección, respectivamente.
Sin embargo, es necesario aclarar que los criterios para la fijación de los límites de los rangos de cada una de las categorías de prioridad pueden ser muy variables y que, en definitiva, la decisión generalmente pasa a depender de la cuantía de recursos disponibles para el manejo del fuego, o también de acuerdo al nivel de exigencia que se establezca en la identificación de los sectores más críticos o demandantes de protección. Por ejemplo, si el criterio es privilegiar la asignación de recursos disponibles en los sectores con problemas extremos, la proporción de celdillas de primera prioridad podría corresponder al 10 %, 5% o menos, en el total de unidades de superficies de la zona de estudio.
3.6 Construcción del Mapa de Prioridades de Protección
La información de todas las unidades de superficie, calificadas en alguna de las tres categorías de prioridad, como resultado final de la aplicación del método, debe traspasarse a un mapa, de modo de permitir una observación rápida y clara de las posiciones y límites de los diversos sectores con diferentes niveles de interés en protección.
Por otra parte, la representación espacial de las prioridades de protección facilita la evaluación de la eficiencia en el uso de los recursos dispuestos para el manejo del fuego, como así también el diseño de diversas operaciones de prevención, presupresión y combate. Un ejemplo aclaratorio en esta materia podría referirse a la evaluación de la cobertura efectiva de detección basada en una red de torres de observación. Al respecto son posibles dos situaciones: Una, en donde la cobertura total de visibilidad física alcanza al 70% del total de la superficie de interés, valor que en principio
podría calificar al sistema detección como bueno o muy bueno; sin embargo, al contrastarse las superficies visibles con sus respectivas prioridades de protección se constata que la mayor proporción de sectores de las primeras prioridades se ubican en sectores no visibles. La segunda, en la cual la visibilidad física total alcanza solamente al 40% del territorio bajo protección, lo que calificaría a la eficiencia del sistema de detección como regular o baja, pero al contrastar lo visible con sus prioridades, se comprueba que se están cubriendo la mayor parte de los sectores de primera y segunda prioridad. Si no se consideran las visibilidades ponderadas por la prioridad, la conclusión lógica sería que la detección en la primera situación es eficiente y en la segunda deficiente, pero mediante las ponderaciones indicadas, se estaría demostrando que esas calificaciones corresponden realmente a lo contrario.
También es recomendable elaborar mapas parciales de prioridades de protección, para cada uno de los análisis que componen el sistema. Ello, porque el diseño y la programación de diversas actividades de manejo del fuego se apoyan preferentemente en sólo en uno odos de ellos. Por ejemplo, la prevención basada en la sensibilización se fundamenta principalmente en el análisis de riesgo. Otro caso por citar, entre otros, se refiere a las decisiones de despacho de recursos para el combate, que se sustenta solamente en los análisis de peligro y daño potencial, sin requerir de antecedentes relativos al riesgo, por cuanto esta actividad se activa en el momento que se recibe el reporte de un nuevo incendio forestal que debe ser controlado.
4. ESTUDIO DE CASO 4.1 Referencias Iniciales
La zona seleccionada para el presente estudio de caso corresponde a una provincia hipotética de Chile, que posee una superficie total 1.398.400 ha y que se caracteriza por una amplia variedad de situaciones de riesgo, peligro y daño potencial, la presencia de ocho entidades poblacionales (una ciudad de tamaño medio, dos pueblos grandes y tres pequeños), un litoral marítimo en su parte norte, diversas vías de comunicación, dos cordones montañosos, y variados sectores con faenas de explotación agrícola y forestal, vegetación nativa, plantaciones forestales, cultivos agropecuarios, áreas silvestres protegidas y áreas de interés turístico. El clima general es templado cálido con lluvias invernales (tipo Csb, según la clasificación de Koeppen), en el fue posible diferenciar tres subzonas climáticas.
Sobre la base del sistema cartográfico convencional (longitud y latitud), se definieron 874 unidades de superficie (celdillas cuadradas de 1600 ha; píxeles de 4km*4km).
Se dispone de información obtenida en CONAF, INE, Dirección Meteorológica de Chile, IGM, Ministerio de Transporte y Comunicaciones, SAG, CORMA e Intendencia Regional, con la cual fue posible confeccionar seis mapas base que contienen la mayor parte de los antecedentes requeridos para sustentar los diferentes procesos del Método. Estos mapas, que se presentan en el Anexo 1, incluyen antecedentes sobre:
Mapa 1.- Información General sobre la Zona de Estudio Mapa 2.- Centros Urbanos, Carreteras y Cuerpos de Agua
Mapa 3.- Áreas Silvestres Protegidas, Turísticas y de Explotación Silvoagropecuaria Mapa 4.- Mapa de Pendientes y Zonas Climáticas
Mapa 5.- Ocurrencia Histórica de Incendios Forestales Mapa 7.- Modelos de Combustibles
El estudio de prioridades de protección fue impulsado por el Programa Regional de Manejo del Fuego de CONAF, como parte de un plan estratégico forestal inserto en el plan provincial de desarrollo.
4.2 Selección de Variables y Definición de Puntajes Normalizados
Con el apoyo de un panel de expertos y la aplicación del Método Delphi, teniendo además presente los objetivos del estudio y los antecedentes disponibles para la aplicación del Método, se decidió un esquema de trabajo basado en 14 variables o subvariables, distribuidas entre las tres variables generales (riesgo, peligro y daño potencial), que se expone en el Cuadro 4.2. También se incluyen en el mismo cuadro las ponderaciones o puntajes normalizados definidos.
Cuadro 4.2
Esquema de Variables y Puntajes Normalizados (PN) para la Zona de Estudio
Variable Generales
PN Variables Específicas PN Sub-variables PN
Análisis Riesgo 35 - Ocurrencia Histórica - Ocurrencia Potencial 20 15 - Influencia de Carreteras - Influencia de Interfaz - Áreas Turísticas - Faenas Silvoagropecuarias 4 6 2 3 Análisis Peligro 30 - Potencial de Propagación
- Resistencia al Control - Pendiente - Clima 10 5 10 5 Análisis Daño Potencial 35 - Valores Comerciales - Valores Sociales - Valores Ambientales 12 10 13 - Interfaz Urbano-Rural - Valores Turísticos - Unidades del SNASPE - Zonas de Interés Ecológico
7 3 8 5 Se puede observar un relativo equilibrio en la asignación de puntajes normalizados entre la ocurrencia histórica y la potencial. En ello, el panel de expertos consideró que, si bien en la Zona de Estudio, como se evidencian en el Mapa 5, existen sectores con una elevada tasa de ocurrencia, especialmente en el entorno de entidades poblacionales, carreteras y centros de recreación, también se constata que por sobre el 50 % del territorio existe una nula o mínima densidad de incendios.
Por otra parte, en consideración a los objetivos del estudio, el panel de expertos decidió, en el análisis de daño potencial, otorgar un mayor peso a las pérdidas intangibles por sobre a aquellas de carácter comercial.
4.3 Cálculo del Riesgo
4.3.1 Ocurrencia Histórica
La base de datos utilizada para el proceso requerido corresponde a los antecedentes expuestos en el Mapa 5, los que a su vez se obtuvieron de los registros de incendios forestales del quinquenio 2006-2010, del Sistema Estadístico de Manejo del Fuego de CONAF. Estos datos señalan, a modo de resumen, que el 24 % de las unidades de superficie o píxeles no fueron afectadas por incendios en el período de estudio, un 36 % tuvo una baja ocurrencia (píxeles con 1 o 2 incendios), y que en un 9 % se alcanzó una ocurrencia alta o extrema (sobre 10 incendios por píxel).
En el Cuadro 4.3.1a se expone distribución de la densidad de incendios, la que conforma la base para el cálculo de los puntajes normalizados para esta variable. La densidad está representada por cantidad de incendios por píxel (1600 ha).
Cuadro 4.3.1a
Distribución de la de Incendios Forestales N° incendios por píxel N° píxeles Total Incendios Total Acumulado N° incendios por píxel N° píxeles Total Incendios Total Acumulado 0 211 0 0 33 2 66 2823 1 207 207 207 34 3 102 2925 2 110 220 427 37 1 37 2962 3 63 189 616 40 1 40 3002 4 46 184 800 42 1 42 3044 5 35 175 975 48 1 48 3092 6 29 174 1149 53 1 53 3145 7 26 182 1331 60 3 180 3325 8 21 168 1499 63 2 126 3451 9 20 180 1679 75 1 75 3526 10 23 230 1909 77 1 77 3603 11 16 176 2085 80 1 80 3683 12 7 84 2169 84 2 168 3851 14 5 70 2239 86 1 86 3937 15 5 75 2314 91 1 91 4028 16 1 16 2330 105 1 105 4133 17 4 68 2398 108 1 108 4241 18 1 18 2416 109 1 109 4350 19 2 38 2454 125 1 125 4475 22 3 66 2520 149 1 149 4624 25 3 75 2595 152 1 152 4776 26 4 104 2699 188 1 188 4964 29 2 58 2757 323 1 323 5287
Se observa que se registraron 5.287 incendios en el período estudiado. De acuerdo a lo indicado en el punto 3.4, la definición de límites de rangos de densidad de incendios (número de incendios por píxel) para la determinación de puntajes normativos se basó en un criterio de similitud de superficies, que en este caso estuvo representada por rangos de un mismo total acumulado de incendios. En consecuencia, la amplitud de cada rango, a modo de referencia debe tener alrededor de 264,35 incendios, cifra obtenida de la división del total de incendios (5.287) por la cantidad de clases de puntaje normalizado (20), definido en el esquema del Cuadro 4.2.
Ahora, a cada clase de cantidad de incendios por unidad de superficie, por la cantidad de incendios acumulados que posee, le corresponde una proporción del valor del rango ya definido (264,35), tal como puede observarse en el Cuadro 4.3.1.
Cuadro 4.3.1b
Cálculo de Rangos por clase de Densidad de Incendios (N° de incendios por píxel) N° Incendios por píxel Total Acumulado Cantidad de Rangos N° incendios por píxel Total Acumulado Cantidad de Rangos 0 0 0 33 2823 10,68 1 207 0,78 34 2925 11,06 2 427 1,62 37 2962 11,20 3 616 2,33 40 3002 11,36 4 800 3,03 42 3044 11,52 5 975 3,69 48 3092 11,70 6 1149 4,35 53 3145 11,90 7 1331 5,04 60 3325 12,58 8 1499 5,67 63 3451 13,05 9 1679 6,35 75 3526 13,34 10 1909 7,22 77 3603 13,63 11 2085 7,89 80 3683 13,93 12 2169 8,21 84 3851 14,57 14 2239 8,47 86 3937 14,89 15 2314 8,75 91 4028 15,24 16 2330 8,81 105 4133 15,63 17 2398 9,07 108 4241 16,04 18 2416 9,14 109 4350 16,46 19 2454 9,28 125 4475 16,93 22 2520 9,53 149 4624 17,49 25 2595 9,82 152 4776 18,07 26 2699 10,21 188 4964 18,78 29 2757 10,43 323 5287 20
El puntaje normalizado para cada clase de Número de Incendios por píxel corresponde, en principio, al respectivo valor de la columna Cantidad de Rangos, sin embargo, es recomendable aplicar un ajuste a la curva que relaciona a los valores de ambas columnas. El resultado obtenido, en el presente caso, se expone en el Cuadro 4.3.1c.
Los valores resultantes deben, a continuación, reemplazar en el mapa o planilla de cálculo a los datos originales de cantidad de incendios por píxel. En cada caso se requiere imputar el valor del puntaje normalizado que corresponda a la cantidad de incendios registrada previamente.
Posteriormente, los puntajes normalizados de la ocurrencia histórica por cada unidad de superficie, deberán sumarse a los que se obtengan para la ocurrencia potencial. De esta forma se completará la elaboración del análisis de riesgo.
Cuadro 4.3.1c
Puntajes Normlizados para la Ocurrencia Histórica por Rangos Valores de Densidad de Incendios
Rangos de Número de Incendios por Píxel
Puntajes Normalizados 0 0 1-2 1 3-4 2 5-6 3 7-9 4 10-12 5 13-16 6 17-21 7 22-26 8 27-33 9 34-41 10 42-50 11 51-60 12 61-72 13 73-85 14 86-102 15 103-120 16 121-143 17 144-169 18 170-199 19 200-323 20 4.3.2 Ocurrencia Potencial
Los cuatro componentes considerados en esta variable: Influencia de carreteras, influencia de la interfaz, áreas de interés turístico y sectores con faenas silvoagropecuarias fueron definidos como binarios, es decir, se procedió a calificar cada celdilla o píxel de acuerdo a la presencia o ausencia del factor de riesgo, sin considerar rangos intermedios. También, de acuerdo al criterio definido en el Punto 3.4, se asignó el valor máximo de puntaje normalizado establecido en cada una de las unidades de superficies que estuviesen siendo afectadas por alguna de las subvariables de la ocurrencia potencial.
Los antecedentes empleados para el cálculo de los puntajes normalizados se presentan en el Mapa 2 (Sectores de Interfaz y Franjas de Influencia de Carreteras), y el Mapa 3 (Sectores de Faenas de Explotaciones Silvoagropecuarias y de Interés Turístico).
No fue posible establecer rangos intermedios para las variables influencia de carreteras e interfaz urbano-rural. En el primer caso, debido a la extensión de las unidades de superficie (1.600 ha; píxeles de 2km*2km), por lo que se resolvió imputar su presencia en todas las celdillas que estuviesen cruzada por una carretera, o en un posición inmediatamente vecina.
Respecto a la zona de influencia de la interfaz, no se dispuso de la información necesaria para establecer rangos intermedios. En este caso, se calificó su presencia en todas las unidades de superficies inmediatamente vecinas o adyacentes a alguna de las entidades poblacionales existentes en la Zona de Estudio.
El procesamiento de la información, en forma resumida, entregó los siguientes resultados:
Cuadro 4.3.2
Resumen de Resultados en el Análisis de Ocurrencia Potencial
Subvariables Puntajes Normalizados Presencia de Subvariables (N° de píxeles) % de Zona de Estudio Influencia de Carreteras 4 153 17,5 Influencia de la Interfaz 6 82 9,4 Sectores Turísticos 2 16 0,02
Sectores con Faenas Silvoagropecuarias 3 77 8,8
4.3.3 Prioridades de Protección basadas en el Análisis de Riesgo
Los puntajes normalizados calculados por unidades de superficie, para todas las variables y subvariables, fueron sumados, y de esa manera se obtuvo la tabla final del análisis de riesgo, cuyos resultados finales permitieron definir la distribución de las prioridades de protección, basadas en el método de los séptimos, que se expone en la Figura 4.3.2, junto a un resumen de los resultados que se presenta en la Cuadro 4.3.2
Cuadro 4.3.2
Resultados del Análisis del Riesgo y de sus Prioridades de Protección Prioridades de Riesgo Rangos de PN N° Unidades de Superficie Superficies (ha) % Primera 9-32 109 174.400 12,5 Segunda 2-8 289 462.400 33,1 Tercera 0-1 476 716.600 54,4 Totales 874 1.398.400 100
A B C 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 D E F G H I J K L M N O P Q R S T U V W
Prioridades de Protección según Análisis de Riesgo
Unidad de Superficie: 1.600 ha
Área Urbana Cuerpo de Agua
Superficie Total: 1.398.400 ha
I Prioridad II Prioridad III Prioridad
Figura 4.3.2.- Mapa del Análisis de Riesgo
Se puede observar con claridad que los diferentes niveles de prioridad cubren prácticamente todos los sectores de la Zona de Estudio, aunque el mayor riesgo se concentra preferentemente en los alrededores de los centros poblados y en las vecindades de las vías de comunicación.
4.4 Cálculo del Peligro
4.4.1 Potencial de Propagación
Se consideró para el cálculo de esta variable a la velocidad de propagación lineal del fuego, considerando la fórmula del Sistema Kitral (Julio et el, 1995b), que se expresa en:
En donde “VPL” representa a la velocidad de propagación lineal del fuego, en metros/segundo; “Fmc” el factor modelo de combustible; “Fch” el factor contenido de humedad de la vegetación; “Fp” el factor pendiente, y “Fvv” el factor velocidad del viento. Los valores de estos cuatro factores se obtuvieron de las tablas del Sistema Kitral, que se adjuntan en al Anexo 2.
Respecto a los combustibles, la información disponible para la Zona de Estudio indicó la presencia de 10 modelos, identificados y distribuidos tal como se observa en el Mapa 6 (Anexo 1), y que corresponden a los siguientes, con sus respectivos valores de Fmc.
Cuadro 4.4.1a
Valores Base de la Velocidad de Propagación Lineal (Sistema (Kitral)
Modelos de Combustibles Clave
Kitral
Fmc (metros/seg)
Pastizal Mesomórfico Denso/Cultivos de Cereales PCH-1 0,018880 Matorrales y Arbustos Higromórficos Densos MT-03 0,001672 Formaciones con predominancia de Chasquea spp MT-05 0,010321 Renovales Nativos del Tipo Siempreverde MT-08 0,004342 Formaciones con predominancia de Araucaria BN-02 0,001441
Arbolado Nativo Denso BN-03 0,000979
Arbolado Nativo de Densidad Media BN-04 0,001556
Plantaciones de Pino Radiata Jóvenes sin Manejo PL-02 0,005973 Plantaciones de Pino Radiata Jóvenes con Manejo PL-05 0,006516 Plantaciones de Eucalipto Glóbulo Adultas PL-10 0,003799
Para el cálculo del contenido de humedad se utilizaron los datos meteorológicos promedios por temporada de verano publicados por el INIA (1990), para las tres subzonas climáticas, y que se exponen más adelante en el Cuadro 4.4.3. Específicamente se empleó la función desarrollada por Julio (2011), que expresa:
CH = - 2,97374 + 0,262 (HR) – 0,00982 (T)
En donde “CH” es el contenido de humedad, en %; “HR” la humedad relativa del aire en %; y “T”, la temperatura del aire en ºC.
Los datos de pendientes promedios por unidad de superficie se calcularon por medio de un modelo digital de terreno, con información de las cartas regulares del IGM. Estos datos se presentan en el Mapa 4 (Anexo 2). Por último, los antecedentes sobre velocidad del viento corresponden a los publicados por Santibáñez y Uribe (1993).
Una vez obtenidos los valores de las variables antes indicadas, y su conversión en factores, se procedió al cálculo de la velocidad de propagación lineal en cada una de las unidades de superficie. En el resumen que se presenta en el Cuadro 4.4.1b, establecieron 10 rangos, que equivalen a una misma cantidad de clases de puntajes normalizados, dada la relación directa que se define con la velocidad de propagación lineal
Cuadro 4.4.1b
Cuadro resumen de Resultados y Puntajes Normalizados (PN) para la variable Velocidad de Propagación Lineal.
VPL (metros/seg) Número Píxeles % PN (sin vegetación) 56 6,4 0 0,001 – 0,140 263 30,1 1 0,141 – 0,207 141 16,2 2 0,208 – 0,273 101 11,6 3 0,274 – 0,339 37 4,2 4 0,340 – 0,406 38 4,3 5 0,407 – 0,472 0 0 6 0,473 – 0,538 166 19,0 7 0,539 – 0,604 0 0 8 0,605 – 0,671 0 0 9 0,672 – 0,737 72 8,2 10 Totales 874 100
Se observa que la velocidad de propagación, en alrededor del 52% de las unidades de superficie tendría en la temporada de verano valores inferiores a 0,207 metros por segundo (12,42 metros por minuto). Cabe destacar la significativa proporción de unidades con una propagación del fuego a una velocidad extrema, de 0,672 a 0,737 metros por segundo (40,63 a 44,22 m/s), lo indudablemente es consecuencia de los sectores que se caracterizan por pendientes elevadas, vientos intensos y altas temperaturas.
4.4.2 Resistencia al Control
Como se expresó con anterioridad, esta variable está referida al esfuerzo requerido para la construcción de líneas de contención de la propagación del fuego en operaciones de combate. Cada tipo de vegetación, de acuerdo a sus propiedades física posee un estándar especifico, lo que permite calificar a los modelos de combustibles de acuerdo a la facilidad o resistencia que ofrecen para ser intervenidos.
En el presente estudio se utilizaron las tablas de rendimiento en la construcción provistas por el Sistema Kitral (Anexo 2), que se expresan en metros de línea por hombre y por hora de trabajo. En el Cuadro 4.4.2a se presentan los antecedentes correspondientes a los modelos de combustibles