Los economistas como filósofos mundanos
Texto completo
(2) Los economistas como filósofos mundanos* ROBERT J. SHILLER Y VIRGINIA M. SHILLER. 'PUWKPH NW[GPVGNKDTQFGLos f i l ó s o fo s m u n d a n o s : l a v i d a , e l t i e m p o y las ideas de los g randes pensadores económicos4QDGTV*GKNDTQPGTJK\QWPC vivificante descripción acerca de lo que los economistas hacen; descripción que durante décadas fue asignada a incontables alumnos de economía como lectura EQORNGOGPVCTKC*GKDTQPGTGUETKDKxSWGUW GNGEEKxPFGNVoTOKPQ³HKNxUQHQUOWPFCPQU´ se debe a la pregunta por la amplitud y profundidad moral de los economistas. La denominación prevaleció, y durante muchos años fue común referirse a los economistas como filósofos mundanos. La inspiración de ese libro ha contribuido al deseo de muchos de ser economistas, y tener vidas fructíferas como investigadores. Sin embargo, mientras la cantidad de investigaciones hechas por economistas es sorprendente, se cuestiona si la investig ación económica encar na las PQEKQPGUFG³OWPFCPC´[FG³HKNQUxHKEC´ en la forma en que debería. ¿La economía como profesión ha perdido sustancialmente de vista la noción de idealismo que existió en las décadas anteriores? ¿El fuer te impulso por desarrollar una especialización profunda para impulsar al límite la investigación ha conducido a una pérdida de la perspectiva moral? La crisis f inanciera que comenzó en 2007 y continúa hoy, es ampliamente entendida en la prensa popular como evidencia de un decaimiento, ya sea moral QFGQVTQVKRQGPNCUCDKFWTsC[GPGNLWKEKQ de la profesión del economista. ¿Por qué. 10. #wQ:::+0,WPKQ. 4GXKUVC%WNVWTC'EQPxOKEC #wQ:::+0 Junio 2013: 10-20. HCNNxNCRTQHGUKxPGPUWEQPLWPVQCNPQ anticipar ni plantear ninguna advertencia signif icativa acerca de la mayor crisis HKPCPEKGTCGPNCOGLQTRCTVGFGWPUKINQ! + P E Q P V C D N G U E T s V K E Q U C L G P Q U C N C profesión sostienen que los modelos en los que confiaban los economistas estaban demasiado depurados o especializados como para permitir que la mayor parte de GNNQURWFKGUGXGTGNEWCFTQFGEQPLWPVQ y dar alarma sobre los problemas que se estaban desarrollando. En este punto, creemos que es importante considerar las tendencias que hubo en economía a lo largo de los años, y pensar en los factores que inf luyeron en las agendas FGKPXGUVKI CEKxP%QOGP\CTGOQUEQP G N G U V W F K Q F G N V T C D C L Q F G F Q U F G N Q U ³H KNQUQHQUOWPFCPQU´FG*GKNDTQPGT E n ge n e r a l , l o s h o m b re s q u e f u e ro n FGUETKRVQUGPGUVGNKDTQ[SWGGLGTEKGTQP inf luencia en el desarrollo temprano de NCRTQHGUKxP±KPENW[GPFQC#FCO5OKVJ -CTN/CTZ*GPT[)GQTIG,QJP/C[PCTF -G[PGU6JQOCU/CNVJWU#NHTGF/CTUJCNN y John Stuart Mill – estaban interesados en la corriente intelectual más general de sus días, y estaban involucrados en i mp o r t a n te s c u e s t i o n e s d e p o l í t i c a s R}DNKECUTGNGXCPVGURCTCNCOGLQTCFGNCU vidas de los ciudadanos. Ellos concebían su disciplina en forma más amplia, y más en términos de imperativos morales de lo que parecen hacerlo hoy la mayor parte de los economistas..
(3) I. Ejemplos # F C O 5 O K V J G T C R T Q H G U Q T P Q F G economía, sino de f ilosofía moral 1. Su Teoría de los sentimientos morales, publicada RQTRTKOGTCXG\GPGTCWPCOG\ENC de f ilosofía, psicología y economía. Su concepción de la fuerza rectora detrás de la actividad económica desconcierta: es gente egoísta por naturaleza, ¿o acaso se preocupan por otros? En su evaluación de la moralidad humana, Smith se encaminó hacia la psicología, esforzándose por describir con precisión los móviles humanos. Este libro fue el fundamento que le permitió escribir La riqueza de las naciones en 1776, el libro que sentó las bases de la economía moderna. ,QJP/C[PCTF-G[PGUGUETKDKxWPVTCDCLQ filosófico Tratado sobre probabilidad acerca de los fundamentos profundos de la teoría probabilística. Dudaba de que uno debiera siquiera pensar en VoTOKPQUFGRTQDCDKNKFCFGU³#NIWPCU frecuencias estadísticas son, con límites más estrechos o más amplios, estables. Pero las frecuencias estables no son muy comunes, y no pueden adoptarse a la NKIGTC´ -G[PGU 'UVQNQEQPFWLQ a pensar en las probabilidades como grados de convicción, y por lo tanto, como fenómenos psicológicos, para así rechazar una buena parte del modelo económico probabilístico, y formular el concepto de ³GURsTKVWUCPKOCNGU´EQOQWPCHWGT\CGP la economía. De este modo, su filosofía de la probabilidad, y su rechazo de la manipulación mecánica de los modelos probabilísticos fueron centrales a la Teoría general del empleo, el interés y el dinero 2. 'NKPVGToUFG-G[PGUGPEWGUVKQPGU filosóficas derivó en su inf luyente libro acerca de la conferencia de paz de 8GTUCNNGULas consecuencias económicas de la pazGUETKVQVTCUGNHKPFGNC2TKOGTC)WGTTC /WPFKCN#NNsGZRTGUxUWURTGQEWRCEKQPGU sobre los duros pagos de compensación S W G G N 6T C V C F Q F G 8G T U C N N G U K O R W U Q a los alemanes, e intercaló el análisis puramente económico con ideas acerca del impacto psicológico que tendrían las compensaciones de guerra, la opinión RQRWNCTCEGTECFGNCLWUVKEKCFGNCEWGTFQ. así como el carácter moral de la gente que PGIQEKxGNVTCVCFQ'NCPhNKUKUFG-G[PGU anticipó los sucesos económicos, sociales [RQNsVKEQUSWGEQPFWLGTQPCNC5GIWPFC )WGTTC/WPFKCN'UVGVTCDCLQWPQFGNQU éxitos más significativos en la historia de las predicciones hechas por economistas, reveló una modalidad de investigación extremadamente amplia, inductiva. Pareciera que el mismo tipo de inter rog ante se hallaba muchas veces detrás de las advertencias de quienes, a n te s d e 2 0 0 7, p re v i n i e ro n l a ú l t i m a crisis financiera. Una vez más, percibir una crisis inminente implicó pensar en la falta de confianza en nuestros modelos de probabilidad, en la psicología humana y en el curso de los hechos históricos y de los cambios institucionales, que no eran contemplados por los modelos econométricos modernos. L a e s p e c i a l i z a c i ó n , p o r s u p u e s to , VKGPGFKUVKPVCUXGPVCLCUHCEKNKVCGNThRKFQ prog reso científ ico, por lo menos siguiendo las directivas indicadas por los visionarios que no se especializaron t an en profundidad. Pero el espíritu d e e s p e c i a l i z a c i ó n p ro fe s i o n a l t i e n e VCODKoPRQVGPEKCNGUFGUXGPVCLCU5KNC especialización es demasiado extrema, VKGPFGCNNGXCTFGOCUKCFQNGLQUNCUKFGCU originales, más allá de su propósito útil. En la academia, la especialización sumada a las fuertes presiones competitivas, genera una situación en la cual los académicos generalmente sienten que no tienen tiempo para considerar cuestiones más amplias, e incluso estar familiarizados con hechos básicos y simples que excedan el campo de su especialidad. Su conocimiento general puede ser vergonzosamente limitado, y así pueden retraerse en su propia especialidad y producir investigaciones que contribuyen en pequeña medida al desarrollo de su campo de estudio, pero carecen de una XKUKxPFGEQPLWPVQ II. Una tendencia a largo plazo hacia el incremento del rigor científico y la especialización Los departamentos de ciencias sociales moder nos comenzaron a proliferar a Revista Cultura Económica. 11.
(4) HKPCNGUFGNUKINQ:+:'NFKCTKQThe Sun de Baltimore explicaba el desarrollo de la EKGPEKCGEQPxOKECGP La economía política ha pasado a designar un g r upo de ciencias. # P V G T K Q T O G P V G U G U W R Q P s C S W G cualquier persona de inteligencia ordinaria podía enseñar economía R Q N s V K E C ª # J Q T C G P E C F C departamento de economía se requiere de una combinación de especialistas para la presentación de los resultados de las investigaciones OhUTGEKGPVGU 6JG5WP±$CNVKOQTG FGHGDTGTQFG Ya en esa época había una tensión en la profesión de la ciencia económica entre aquellos que veían los problemas sociales y éticos que desafiaban al análisis formal, y aquellos que enfatizaban la pura VGQTsCGEQPxOKEC'P'FYKP4# 5GNKIOCPGPVQPEGUWPRTQHGUQTCFLWPVQ de política económica de la Universidad FG%QNWODKCGZRTGUCDCNCVGPUKxPGPVTG NC³XKGLCGUEWGNC´SWGWUCDCWP³OoVQFQ JKUVxTKEQ[EQORCTCVKXQ´[NC³PWGXC GUEWGNC´SWGCEGPVWCDCWP³OoVQFQFG ley natural a-priori´[GN³RGPUCOKGPVQ CDUVTCEVQ´ 5GNKIOCP Seligman sugería que los adherentes a la ³PWGXCGUEWGNC´VGPFsCPCUGTOhULxXGPGU y que eran los economistas más grandes los que se hallaban más inclinados hacia lo f ilosóf ico. Es interesante notar que estar observación podría hacerse acerca los economistas de hoy. Quizás haya algo de cierto en eso de las intuiciones que se obtienen con el tiempo, percepciones que trascienden la época en la que uno vive. La tendencia de largo plazo hacia la ampliación del sentido de la disciplina científ ica, no siempre derivó en una especialización estrecha. En 1916, un QDUGTXCFQTGNHKNxUQHQFG*CTXCTF4CNRJ Barton Perry, observó cómo una visión más profunda de la naturaleza humana había estado deslizándose en la economía: ³ . C V G Q T s C G E Q P x O K E C J C K F Q creciendo ininter r umpidamente GPHQTOCOhURUKEQNxIKEC ª *C habido una tendencia de crecimiento 12. #wQ:::+0,WPKQ. sostenido, al menos en la teoría, para ir más allá de las formas existentes y de los instrumentos del proceso económico, hacia las motivaciones humanas que subyacen y animan el RTQEGUQ´ 2GTT[ % K G T V C O G P V G G N o P H C U K U F G N C economía moder na en represent ar el comportamiento económico humano en términos de maximización de funciones utilitarias, en medio de restricciones, significó un triunfo para una visión más humanista de los procesos económicos. Entendía a las personas y sus intenciones como el centro de la teoría económica, y EQPFWLQCNFGUCTTQNNQFGNCGEQPQOsCFG DKGPGUVCTSWGFKQWPCOGLQTEQPGZKxP moral al análisis económico. Sin embargo, desde la perspectiva de los críticos, la especialización técnica de la economía se volvió prominente hacia HKPGUFGNUKINQ::EWCPFQKPPQXCEKQPGU tales como la teoría de las expectativas racionales y las hipótesis de mercados eficientes parecían ser desarrolladas hasta el exceso por sus entusiastas. Incluso el inventor del concepto de expectativas racionales en 1961, John ( / W V J U G R TG Q E W R x G P N C U F o E C F C U subsiguientes por la estrechez de las tendencias relacionadas con este concepto. 'PWPCECTVCFGGPXKCFCC/KEJCGN% Lovell, profesor de economía en Wesleyan, Muth aseveró que: E s u n p o c o s o r p re n d e n te q u e serias alternativas a las expectativas racionales nunca hayan sido efectivamente propuestas. Mi artículo original era en g ran parte una reacción contra las hipótesis ingenuas de las expect ativas yuxt apuest as con el compor t amiento de toma de decisiones altamente racional, y parece haber sido ampliamente OCNKPVGTRTGVCFQ %CTVCFGNFG QEVWDTGFGEQTVGUsCFG/KEJCGN %.QXGNN *C[FQUNsPGCUSWGCNRCTGEGTXCNGNC pena explorar: 1) explicar por qué las reglas RCTC³UWCXK\CT´HWPEKQPCP[EWhNGUUQPUWU.
(5) limitaciones y 2) incorporar conocidos RTGLWKEKQUEQIPKVKXQUGPNCVGQTsCFGNCU GZRGEVCVKXCU -CJPGOCP[6XGTUM[ 'U realmente increíble que se haya avanzado tan poco en estas líneas de análisis. 4QDGTV*GKNDTQPGTGPNCUoRVKOC[ última edición de Filósofos mundanos, publicada en 1999, incluyó un capítulo H KPCNVKVWNCFQ³¡'NH KPFGNQUH KNxUQHQU O W P F C P Q U ! ´ * G K N D T Q P G T G Z R TG U x U W p re o c u p a c i ó n a c e rc a d e l a c re c i e n te focalización de la economía como una ³EKGPEKC´EQORCTCDNGCNCHsUKECQCNC biología, que busca descubrir las leyes que gobiernen los eventos económicos. Sin GODCTIQ*GKNDTQPGTEKVxNCCFXGTVGPEKC FG#NHTGF/CTUJCNNCEGTECFGSWG³NC economía no puede ser comparada con las ciencias físicas exactas porque trata con las fuerzas cambiantes y sutiles de NCPCVWTCNG\CJWOCPC´ /CTUJCNN #UKOKUOQ*GKNDTQPGTOQUVTxSWGNC economía no puede ser una ciencia pura porque la vida social de los seres humanos es por naturaleza política. III. La economía como ciencia moral 'NRTKOGTWUQFGNVoTOKPQ³GEQPQOsC como ciencia moral” parece datar del FKUEWTUQRTGUKFGPEKCNFG-GPPGVJ$QWNFKPI del American Economic Association, en 5GI}P$QWNFKPIIGPGTCNOGPVG no se considera que las ciencias puedan estar inf luenciadas por consideraciones morales, ya que apuntan simplemente a descubrir conocimientos acerca del mundo. Sin embargo, Boulding sostiene que las ciencias dependen inherentemente de una aceptación común de un sistema de valores, y por ende, tienen por naturaleza un componente ético. En la exposición de este argumento, Boulding aseveró: No podemos escapar a la proposición acerca de que como la ciencia se mueve desde el conocimiento puro hacia el control, esto es, hacia crear lo que conoce, l o q u e crea se tr a nsfor m a en u n problema de decisión ética, y dependerá de los valores comunes de las sociedades en las cuales subyace. la subcultura científ ica, así como de la subcultura científica. En estas circunstancias, la ciencia no puede proceder sin al menos una ética implícita, esto es, una subcultura con valores comunes adecuados. $QWNFKPI ' P U W F K U E W T U Q F G $ Q W N F K P I señaló una dirección que con frecuencia NNGXCCNQUGEQPQOKUVCUFGOCUKCFQNGLQUNC fascinación que estos tienen con el óptimo de Pareto como un marco para el análisis político. Parece evidente para muchos economistas que la ciencia económica debiera adoptar el criterio de Pareto como una disciplina de investigación: debemos perseguir el desarrollo de políticas que OGLQTGPNCUEQPFKEKQPGUFGXKFCFGECFC RGTUQPC[FGLCTCWPNCFQRQTPQOGTGEGT nuestra consideración, cualquier política que empeore la situación económica de EWCNSWKGTRGTUQPC2GTQ$QWNFKPIQDLGVx el supuesto subyacente a la teorización de Pareto, que la gente se preocupa sólo por sí misma y que no hay ni malicia ni bondad en ninguna parte del sistema, es obviamente HCNUQ³&KHsEKNOGPVGUGRQFTsCKOCIKPCTCNIQ menos descriptivo de la condición humana” CUGIWTx $QWNFKPI #SWs$QWNFKPIGUVhCUGXGTCPFQSWG UGFGDGGPVGPFGTGPRTKOGTNWI CT³NC condición humana” para poder luego desarrollar una economía como ciencia moral. Desde esta perspectiva, es necesario que los economistas posean ciertos conocimientos de historia y de la vastedad de las ciencias sociales, sumados al desarrollo matemático y las habilidades técnicas. Si no vamos a depender exclusivamente de un criterio de Pareto estrechamente determinado, necesitamos tener algún sentido de la interconectividad de las personas, de sus reacciones emocionales, y de sus motivaciones. IV. Promover la economía como ciencia moral Tras el aparente fracaso de los economistas para ver las posibilidades de nuestra reciente crisis financiera, hay signos emergentes de un mayor interés Revista Cultura Económica. 13.
(6) en un balance entre la especialización y el conocimiento de los hallazgos de otros campos de estudio, que incluyen la historia, la psicología y la sociología. ¿Qué puede hacer la profesión para fomentar que sus OKGODTQUOCPVGPICPGUVCNsPGC!¡*C[ apoyos o incentivos que promuevan que NQULxXGPGUGEQPQOKUVCUVGPICPWPOC[QT interés en reivindicar el título de filósofos mundanos? #SWGNNQUSWGVKGPGPNCECRCEKFCFFG influenciar la dirección de la investigación G E Q P x O K E C S W G K P E N W [ G C S W K G P G U evalúan las propuestas de investigación, se comprometen en la contrat ación y p ro m o c i ó n d e i n ve s t i g a d o re s , o q u e dirigen revistas académicas) tienen una i mp o r t an c i a clave en el incentivo d e perspectivas más amplias que armonicen distintas aproximaciones, para permitir CUsWPCXCNQTCEKxPOhUEQORNGLCFGNQU problemas económicos. 7PGLGORNQFGNQSWGRWGFGJCEGTUG JCUKFQNCETGCEKxPGPFGNJournal of Economic Perspectives. En el primer número NQURTKOGTQUGFKVQTGU,QUGRJ5VKINKV\%CTN Shapiro y Timothy Taylor, lamentaban SWG³NQUGURGEKCNKUVCUJCDNCPEQPFGUFoP a otros especialistas”, y aseveraban que los economistas necesitaban una nueva TGXKUVCRCTC³UGTXKTEQOQWPCTGXKUVCFG economía académica para el público de economistas en general.” Escribieron: ³'NVsVWNQFGNCPWGXCTGXKUVCHWGGNGIKFQ RCTCTGH NGLCTFQUCURGEVQUEGPVTCNGUFG su misión: proporcionar una variedad de perspectivas sobre la economía y mostrar cómo una perspectiva económica puede ayudar a entender la sociedad y algunos de UWURTQDNGOCU´ 5VKINKV\5JCRKTQ[6C[NQT Si bien los artículos de la revista no RTGFKLGTQPNCETKUKUHKPCPEKGTCOWPFKCNFG 2007, no obstante cierto número de los artículos publicados fueron relevantes LWUVQCPVGUFGNCETKUKU'NP}OGTQFGNC RTKOCXGTCFGKPENW[xWPCTVsEWNQ FG95EQVV(TCOG[.CYTGPEG,9JKVG manifest ando la preocupación de los autores acerca de los problemas sistémicos RNCPVGCFQURQT(CPPKG/CG[(TGFFKG/CE aunque no sugerían una falla inminente. 'NP}OGTQFGNQVQwQFGRTGUGPVx 14. #wQ:::+0,WPKQ. GNUKORQUKQ³%QPQEKOKGPVQEKGPEKCU cognitivas y economía” que incluía un CTVsEWNQFG'T PUV(GJT[,GCP4QDGT V Tyran, que exponía una teoría cognitiva FGNCUDWTDWLCUGURGEWNCVKXCUDCUCFCGP la economía experimental, aunque no analizaba la situación de ese momento. El OKUOQP}OGTQVGPsCWPCTVsEWNQFG%JCTNGU *KOOGNDGTI%JTKUVQRJGT/C[GT[6QFF 5KPCKUQDTGNCUWRWGUVCDWTDWLCGURGEWNCVKXC en el mercado inmobiliario, pero llegaba CWPCEQPENWUKxPFoDKNSWG³GUKORQUKDNG afirmar categóricamente que exista o no WPCDWTDWLCKPOQDKNKCTKC´ *KOOGNDGTIGV #V 'NP}OGTQFGKPXKGTPQFG KPENWsCNCRTGUGPVCEKxPFGWPUKORQUKQ de sociología y economía que sentó las bases de un debate sobre la sociología de la condición especulativa en los mercados; FGDCVGSWGGPGHGEVQPQUGRTQFWLQ Estos académicos vieron con claridad los elementos de la crisis pero no lograron unirlos para alertar a los lectores de que la crisis era inminente. ¿Estos autores no anticiparon la crisis en absoluto, o se vieron a sí mismos solamente como creadores de modelos especializados, renuentes a usar UWLWKEKQRCTCFGUCHKCTGNRWPVQFGXKUVC dominante acerca de la solidez de nuestro sistema financiero? Está claro que no todos los problemas de especialización fueron resueltos con la fundación de esta revista. Sin embargo, el esfuerzo ilustrado por el Journal of Economic Perspectives de incentivar a los economistas profesionales a que combinen una amplia variedad de líneas de KPXGUVKICEKxP[UGHQTOGPLWKEKQURTQRKQU acerca de los problemas apremiantes del presente, se halla en la dirección correcta. Sencillamente, debemos implementar más c ambio s, t ales c o mo o t ro s fo ros KPVGTFKUEKRNKPCTKQU[WPFKUGwQOGLQTCFQ de incentivos para los investigadores, tanto en su formación como en sus subsiguientes carreras. El imperativo verdadero para los investigadores es la necesidad de redoblar esfuerzos para fomentar el enriquecimiento mutuo y la amplitud de pensamiento, guiado por el propósito moral de perfeccionar el bienestar humano3..
(7) Referencias bibliográficas $QWNFKPI -GPPGVJ ³'EQPQOKEU as a Moral Science.” American Economic Review %CVG6JQOCU[.',QJPUQP ³6JG 6JGQT[ QH 2TQDCDKNKV[ # -G[ 'NGOGPV KP -G[PGU¶ 4GXQNWVKQP´ International Advances in Economic Research 344. %JQWFJWT[/CUWFWN#NCO Economic theory and social institutions: A critique with special reference to Canada.United Press of #OGTKEC+PE.QPFQP (GJT 'TPUV [ ,GCP4QDGTV 6[TCP ³+PFKXKFWCN +TTCVKQPCNKV[ CPF #IITGICVG Outcomes,” Journal of Economic Perspectives (TCOG95EQVV[.CYTGPEG,9JKVG ³(WUUKPI CPF (WOKPI QXGT (CPPKG CPF (TGFFKG *QY /WEJ 5OQMG *QY /WEJ (KTG!´ Journal of Economic Perspectives, *GKNDTQPGT 4QDGTV The Worldly Philosophers: The Lives, Times And Ideas Of The Great Economic Thinkers. Simon & 5EJWUVGT0GY;QTM *KOOGNDGTI %JCTNGU %JTKUVQRJGT /C[GT [ 6QFF 5KPCK ³#UUGUUKPI *KIJ *QWUG 2TKEGU $WDDNGU (WPFCOGPVCNU and Misperceptions.” Journal of Economic Perspectives -G[PGU ,QJP /C[PCTF Economic Consequences of the Peace. Macmillan, London. /CTUJCNN #NHTGF Principles of Economics. MacMillan, London. /WVJ,QJP( ³4CVKQPCN'ZRGEVCVKQPU and the Theory of Price Movements.” Econometrica 2GTT[ 4CNRJ $CTVQP ³'EQPQOKE 8CNWG CPF /QTCN 8CNWG´ The Quarterly Journal of Economics 5GNKIOCP 'FYKP 4 # ³4GXKGY =QH )WUVCX 5EJOQNNGT?´ Political Science Quarterly 5OKVJ #FCO The Theory of Moral Sentiments#/KNNCTKPVJG5VTCPFCPF# -KPECKFCPF,$GNNKP'FKPDWTIJ 6TCFWEEKxP#IQUVKPC2TKIKQPK. #TVsEWNQ RTGUGPVCFQ RQT NQU CWVQTGU GP NC %QPHGTGPEKC #PWCN ³(WPFCOGPVQU ¿NQUx¿EQU FG la ciencia económica y la buena economía: valores individuales, búsqueda del hombre y realización personal” que tuvo lugar el 7 de enero de 2011. #OGTKECP 'EQPQOKE #UUQEKCVKQP Cultura Económica agradece a los autores por permitirnos publicar esta doble versión en español e inglés. 1. Los profesores de política económica o de economía PQ EQOGP\CTQP C CRCTGEGT UKPQ JCUVC GN UKINQ :+: 2QT GLGORNQ GP NC 7PKXGTUKFCF FG %CODTKFIG NC economía se enseñaba como parte de las ciencias OQTCNGU %JQWFJWT[ 2CTC RTQHWPFK\CT XoCUG 6JQOCU %CVG CPF .' ,QJPUQP #ITCFGEGOQU C /CTKG.CWTG &LGNKE RQT UWU fructíferos debates. 6TCFWEEKxP#IQUVKPC2TKIKQPK. ECONOMISTS AS WORDLY PHILOSOPHERS +PJKUKPHNWGPVKCNDQQMThe Worldly Philosophers: The Lives, Times And Ideas Of The Great Economic Thinkers4QDGTV *GKNDTQPGTICXGCPKPURKTCVKQPCNCEEQWPV QHYJCVGEQPQOKUVUFQCPCEEQWPVVJCV YCUCUUKIPGFCUUWRRNGOGPVCNTGCFKPIVQ countless beginning economics students QXGTFGECFGU*GKNDTQPGTYTQVGVJCVJG EJQUGVJGVGTO³YQTNFN[RJKNQUQRJGTU´ because of the breadth and moral depth of GEQPQOKUVU¶KPSWKT[6JGCRRGNNCVKQPUVWEM CPFHQTOCP[[GCTUKVYCUEQOOQPVQTGHGT VQGEQPQOKUVUCUYQTNFN[RJKNQUQRJGTU6JG inspiration of that book has contributed to the desire for many to go on to become economists, and to productive lives as researchers. $WVYJKNGVJGXQNWOGQHTGUGCTEJVWTPGF out by economists is most impressive, VJGTGCTGSWGUVKQPUYJGVJGT³YQTNFN[´CPF ³RJKNQUQRJKECN´CTGTGRTGUGPVGFCUOWEJCU VJG[UJQWNFDGKPGEQPQOKETGUGCTEJ*CU economics as a profession substantially lost sight of the idealism that existed in earlier FGECFGU!*CUVJGUVTQPIKORWNUGVQRWTUWG PCTTQYURGEKCNK\CVKQPKPQTFGTVQRTQRGN Revista Cultura Económica. .
(8) research to the frontier led to some loss of moral perspective? The financial crisis that started in 2007 CPFVJCVEQPVKPWGUVQFC[KUYKFGN[VCMGPKP the popular press as evidence of a lapse, OQTCNQTQVJGTYKUGKPVJGYKUFQOCPF LWFIOGPVQHVJGGEQPQOKEURTQHGUUKQP 9J[YCUKVVJCVVJGRTQHGUUKQPCUCYJQNG failed to anticipate and raise any significant YCTPKPICDQWVVJGDKIIGUVHKPCPEKCNETKUKU in the better part of a century? %QWPVNGUUETKVKEUHTQOQWVUKFGV JG profession t hink t he models t hat GEQPQOKUVUTGNKGFWRQPYGTGVQQTCTKHKGF QTURGEKCNK\GFVQCNNQYOQUVGEQPQOKUVUVQ see the big picture and to sound the alarm CDQWVRTQDNGOUVJCVYGTGFGXGNQRKPI#V VJKULWPEVWTGYGDGNKGXGKVKUKORQTVCPV to consider trends in economics over t he years, and to t hink about factors KPHNWGPEKPITGUGCTEJCIGPFCU9GYKNNUVCTV YKVJEQPUKFGTCVKQPQHVJGYQTMQHVYQQH *GKNDTQPPGT¶U³YQTNFN[RJKNQUQRJGTU´ 1XGTCNNVJGOGPYJQYGTGHGCVWTGFKP VJKUDQQMCPFYJQYGTGKPHNWGPVKCNKPVJG early development of the profession – KPENWFKPI#FCO5OKVJ-CTN/CTZ*GPT[ )GQTIG,QJP/C[PCTF-G[PGU6JQOCU /CNVJWU#NHTGF/CTUJCNNCPF,QJP5VWCTV /KNN±YGTGEQPEGTPGFYKVJVJGDTQCFGT KPVGNNGEVWCNEWTTGPVQHVJGKTFC[CPFYGTG involved in important public policy issues YKVJTGNGXCPEGVQDGVVGTKPIVJGNKXGUQH citizens. They conceived of their discipline more broadly, and more in terms of moral imperatives, than most economists seem to do today. I. Examples #FCO5OKVJYCUCRTQHGUUQTPQVQH economics but of moral philosophy 1 . *KUThe Theory of Moral Sentiments, first R W D N K U J G F K P Y C U C O K Z V W TG Q H philosophy, psychology, and economics. It puzzled over the guiding force behind economic activity: are people inherently self ish, or do t hey have a concern for others? In assessing human morality, Smith HQWPFJKUYC[VQRU[EJQNQI[CPFCPGHHQTV to describe accurately human drives. This DQQMYCUVJGHQWPFCVKQPVJCVGPCDNGFJKO 16. #wQ:::+0,WPKQ. WNVKOCVGN[VQYTKVGJKUWealth of Nations in 1776, the book that laid the foundation for modern economics. , Q J P / C [ P C T F - G [ P G U Y T Q V G C RJKNQUQRJKECNYQTMA Treatise on Probability Q P V J G F G G R H Q W P F C V K Q P U Q H R TQ D C D K N K V [ V J G Q T [ * G F Q W D VG F V J C V YGUJQWNFGXGPDGVJKPMKPIKPVGTOUQH RTQDCDKNKVKGU³5QOGUVCVKUVKECNHTGSWGPEKGU C T G Y K V J P C T T QY G T Q T Y K F G T N K O K V U stable. But stable frequencies are not ver y common, and cannot be assumed NKIJVN[´ -G[PGU 6JKUNGFJKOVQ think of probabilities as degrees of belief, and hence psychological phenomena, VQTGLGEVOWEJRTQDCDKNKUVKEGEQPQOKE modeling, and to formulate a concept of animal spirits as a force in the economy. Thus, his philosophy of probability and JKUTGLGEVKQPQHOGEJCPKECNOCPKRWNCVKQP QHRTQDCDKNKUVKEOQFGNUYGTGEGPVTCNVQThe General Theory of Employment Interest and Money 2 -G[PGU¶KPVGTGUVKPRJKNQUQRJKECNKUUWGU led to his inf luential book The Economic Consequences of the PeaceYTKVVGPCVVJGGPF QH9QTNF9CT+CDQWVVJG8GTUCKNNGURGCEG EQPHGTGPEG*GGZRTGUUGFEQPEGTPUCDQWV the heavy reparation payments from the )GTOCPUKORQUGFD[VJG8GTUCKNNGUVTGCV[ and interspersed purely economic analysis YKVJKFGCUQHVJGRU[EJQNQIKECNKORCEVQH the reparations, the popular sense of their LWUVKEGCUYGNNCUQHVJGOQTCNEJCTCEVGTQH VJGRGQRNGPGIQVKCVKPIVJGVTGCV[-G[PGU¶ analysis anticipated the economic, social, and political events that lead to the tragedy QH9QTNF9CT++6JKUYQTMQPGQHVJG most significant successes in the history QHHQTGECUVKPID[CPGEQPQOKUVUJQYGF an extremely broad, inductive, mode of inquiry. +VYQWNFCRRGCTVJCVVJCVUCOGMKPFQH KPSWKT[YCUQHVGPDGJKPFVJGYCTPKPIUQH VJQUGQHWUYJQDGHQTGYCTPGFQHVJG recent financial crisis. Sensing an imminent crisis once again involved thinking about the unreliability of our probability models, and instead of human psychology and of t he course of historical events and KPUVKVWVKQPCNEJCPIGUVJCVYGTGP¶VECRVWTGF in modern econometric models. 0CTTQYURGEKCNK\CVKQPJCUKVUFKUVKPEV.
(9) advantages, of course: it facilitates rapid scientific progress, at least along directions that have been indicated by GCTNKGTXKUKQPCTKGUYJQFKFPQVURGEKCNK\G UQPCTTQYN[$WVCURKTKVQHURGEKCNK\CVKQPKP the profession has potencial disadvantages CUYGNN+HURGEKCNK\CVKQPKUVQQGZVTGOG i t h a s a te n d e n c y to l e a d to c a r r y i n g original ideas too far, beyond their useful RWTRQUG5RGEKCNK\CVKQPEQWRNGFYKVJUVTQPI EQORGVKVKXGRTGUUWTGUYKVJKPCECFGOKC NGCFUVQCUKVWCVKQPKPYJKEJCECFGOKEU QHVGPHGGNVJCVVJG[LWUVFQPQVJCXGVKOGVQ ponder broad issues and learn even basic simple facts outside their specialty. Their IGPGTCNMPQYNGFIGOC[DGGODCTTCUUKPIN[ limited, and so t hey may retreat into VJGKTQYPURGEKCNV[CPFRTQFWEGTGUGCTEJ YJKEJEQPVTKDWVGUKPUOCNNYC[UVQVJG development of the field, but fails to pay attention to the larger picture. II. A Long-Term Trend Towards Increasing Scientific Rigor and Specialization Modern social sciences departments b e g a n to p ro l i fe r a te i n t h e l a te 19 t h century. The Baltimore Sun commented on VJKUFGXGNQROGPVHQTGEQPQOKEUKP Political economy has come to OGCPCITQWRQHUEKGPEGU(QTOGTN[ KVYCUUWRRQUGFVJCVCP[RGTUQPQH ordinar y intelligence could teach RQNKVKECNGEQPQO[ª0QYKVTGSWKTGU a combination of specialists to present the results of the most recent researches in every department of GEQPQOKEU 6JG5WP±$CNVKOQTG± (GDTWCT[th #NTGCF[CVVJKUVKOGVJGTGYCUCVGPUKQP KPV JGGEQPQOKEURTQHGUUKQPDGVYGGP VJQUGYJQUCYUQEKCNCPFGVJKECNKUUWGU t hat def ied for mal analysis and t hose YJQGORJCUK\GFRWTGGEQPQOKEVJGQT[ +P'FYKP4#5GNKIOCPVJGPCP CFLWPEVRTQHGUUQTQHRQNKVKECNGEQPQO[CV %QNWODKC7PKXGTUKV[EQOOGPVGFQPVJG VGPUKQPDGVYGGPVJG³QNFUEJQQN´VJCVWUGF C³JKUVQTKECNCPFEQORCTCVKXGOGVJQF´ CPFVJG³PGYUEJQQN´VJCVUVTGUUGFCP³C RTKQTKPCVWTCNNCYOGVJQF´CPF³CDUVTCEV TGCUQPKPI´ 5GNKIOCP . Seligman suggested that adherents of VJG³PGYUEJQQN´VGPFGFVQDG[QWPIGT CPFV JCVKVYCUV JGQNFGTGEQPQOKUVU YJQYGTGOQTGRJKNQUQRJKECNN[KPENKPGF Interestingly, this observation might be made by some about economists today. Perhaps there is indeed something about KPUKIJVUICKPGFYKVJCIKPIKPUKIJVUYJKEJ VTCPUEGPFV JGGTCKPYJKEJQPGNKXGU 6JGNQPIVTGPFVQYCTFCITGCVGTUGPUGQH UEKGPVKHKEFKUEKRNKPGFKFPQVCNYC[UTGUWNV KPPCTTQYURGEKCNK\CVKQP$[QPG QDUGTXGT*CTXCTFRJKNQUQRJGT4 CNRJ $CTVQP2GTT[TGOCTMGFCVJQYCDTQCFGT vision of human nature had been creeping into economics: E c o n o m i c t h e o r y h a s s te a d i ly ITQYPOQTGRU[EJQNQIKECN 6JGTG JCUDGGPCUVGCFKN[ITQYKPIVGPFGPE[ in theory at least, to go behind the existing forms and instruments of the economic process, to the human OQVKXGUYJKEJWPFGTNKGCPFCPKOCVG VJGRTQEGUU´ 2GTT[ Indeed, the emphasis of modern economics on representing human economic behavior in terms of maximization of utility functions in the HCEGQHEQPUVTCKPVUYCUCVTKWORJHQTC DTQCFGTOQTGJWOCPKUVKEXKGYQHGEQPQOKE RTQEGUUGUKPVJCVKVUCYRGQRNGCPFVJGKT motives as the core of economic theory, CPFNGFVQVJGFGXGNQROGPVQHYGNHCTG GEQPQOKEUYJKEJICXGCDGVVGTOQTCN connection to economic analysis. $WVKPVJGXKGYQHETKVKEUVJGVGEJPKECN specialization of f ields in economics b e c a m e m o re p ro m i n e n t i n t h e l a t e VYGPVKGVJEGPVWT[YJGPUWEJKPPQXCVKQPU as rational expectations theory and the efficient markets hypothesis seemed to be carried to excess by their enthusiasts. E ve n t h e i n ve n to r, i n 19 61, o f t h e EQPEGRVQHTCVKQPCNGZRGEVCVKQPU,QJP( Muth, had concerns in subsequent decades CDQWVVJGPCTTQYPGUUQHVTGPFUTGNCVGFVQ JKUEQPEGRV+PCNGVVGTCFFTGUUGFVQ /KEJCGN%.QXGNN2TQHGUUQTQH'EQPQOKEU at Wesleyan, Muth asserted that: It is a little surprising that serious alternatives to rational expectations Revista Cultura Económica. 17.
(10) have never really been proposed. My QTKIKPCNRCRGTYCUNCTIGN[CTGCEVKQP a g a i n s t ve r y n a ï ve e x p e c t a t i o n s J[RQVJGUGULWZVCRQUGFYKVJJKIJN[ rational decision-making behavior and seems to have been rat her YKFGN[OKUKPVGTRTGVGF .GVVGTFCVGF 1EVQDGTEQWTVGU[QH/KEJCGN %.QXGNN 6 Y Q F K T G E V K Q P U U G G O V Q D G YQ T V J GZRNQTKPI GZRNCKPKPIYJ[³UOQQVJKPI´ TWNGUYQTMCPFVJGKTNKOKVCVKQPUCPF KPEQTRQTCVKPIYGNNMPQYPEQIPKVKXGDKCUGU KPCPGZRGEVCVKQPUVJGQT[ -CJPGOCP Tversky). It is really incredible that too little has been done along these lines. 4Q D G T V * G K N D TQ P G T Y T K V K P I K P V J G seventh and last edition of The Worldly Philosophers, published in 1999, included a HKPCNEJCRVGTVKVNGF³6JG'PFQHVJG9QTNFN[ 2JKNQUQRJ[!´*GKNDTQPGTGZRTGUUGFEQPEGTP about an increasing focus on economics DGKPIC³UEKGPEG´EQORCTCDNGVQRJ[UKEU QTDKQNQI[YJKEJUGGMUVQFKUEQXGTNCYU IQXGTPKPIGEQPQOKEGXGPVU*QYGXGT *GKNDTQPGTEKVGF#NHTGF/CTUJCNN¶UYCTPKPI VJCV³GEQPQOKEUECPPQVDGEQORCTGFYKVJ the exact physical sciences, for it deals YKVJVJGGXGTEJCPIKPICPFUWDVNGHQTEGU QHJWOCPPCVWTG´ /CTUJCNN +P CFFKVKQP*GKNDTQPGTPQVGFVJCVGEQPQOKEU cannot be a pure science because the social life of humans is inherently political. III. Economics as a Moral Science 6JGHKTUVWUGQHVJGVGTO³GEQPQOKEU as a moral science” appears to date from -GPPGVJ$QWNFKPI¶UAmerican Economic AssociationRTGUKFGPVKCNCFFTGUUKP +P$QWNFKPI¶UXKGYUEKGPEGUCTGWUWCNN[ P Q V X K G Y G F C U K P H N W G P E G F D [ O Q T C N considerations, since they are aimed simply CVFKUEQXGTKPIMPQYNGFIGCDQWVVJGYQTNF *QYGXGT$QWNFKPICTIWGUVJCVUEKGPEGU inherently depend upon a common acceptance of value systems, and hence have an inherent ethical component. In making this argument, Boulding asserted: We cannot escape the proposition t hat as science moves from pure . #wQ:::+0,WPKQ. MPQYNGFIGVQYCTFEQPVTQNVJCVKU VQYCTFETGCVKPIYJCVKVMPQYUYJCV it creates becomes a problem of GVJKECNEJQKEGCPFYKNNFGRGPFWRQP the common values of the societies KPYJKEJVJGUEKGPVKH KEUWDEWNVWTG K U G O D G F F G F C U Y G N N C U Q H V J G scientific subculture. Under these circumstances science cannot proceed CVCNNYKVJQWVCVNGCUVCPKORNKEKVGVJKE VJCVKUCUWDEWNVWTGYKVJCRRTQRTKCVG EQOOQPXCNWGU $QWNFKPI $QWNFKPIUKPINGFQWVKPJKUCFFTGUU a direction that often carries economists too far: the fascination that economists JCXGYKVJVJG2CTGVQKORTQXGOGPVCUC HTCOGYQTMHQTRQNKE[CPCN[UKU+VUGGOU self-evident to many economists t hat economic science should adopt the Pareto criterion as a research discipline: We should pursue the development of policies that make ever y single person better off, and cast aside any policy as WPYQTVJ[QHQWTEQPUKFGTCVKQPKHKVOCMGU CP[QPGYQTUGQHH$WV$QWNFKPICTIWGF the underlying assumption that motivates Pareto theorizing, that people care only about themselves and that there is neither OCNGXQNGPEGPQTDGPGXQNGPEGCP[YJGTG in t he system, is demonstrably false. ³#P[VJKPINGUUFGUETKRVKXGQHVJGJWOCP condition could hardly be imagined” $QWNFKPICUUGTVGF $QWNFKPI *GTG$QWNFKPIKUCUUGTVKPIVJCVQPG OWUVWPFGTUVCPF³VJGJWOCPEQPFKVKQP´ in order to pursue economics as a OQTCNUEKGPEG+PJKUXKGYVJKUTGSWKTGU GEQPQOKUVUVQJCXGUQOGMPQYNGFIGCDQWV history and the broader social sciences, in addition to developing mathematical and VGEJPKECNUMKNNU+HYGCTGPQVIQKPIVQTGN[ GZENWUKXGN[QPCPCTTQYN[FGHKPGF2CTGVQ ETKVGTKQPYGPGGFVQJCXGUQOGUGPUGQH the interconnectedness of people, and of their emotional reactions and motivations. IV. Promoting Economics as a Moral Science #HVGTVJGCRRCTGPVHCKNWTGQHGEQPQOKUVU to see the possibility of our recent financial crisis, there are emerging signs of greater.
(11) KPVGTGUVKPCDCNCPEGDGVYGGPURGEKCNK\CVKQP C P F M P QY N G F IG Q H H K P F K P I U K P Q V J G T fields, including history, psychology, and sociology. What can the profession do to encourage its members to continue this VTGPF!#TGVJGTGUWRRQTVUQTKPEGPVKXGU that could encourage young economists to have greater investment in reclaiming the VKVNGQHYQTNFN[RJKNQUQRJGTU! 6 J Q U G Y J Q C T G K P V J G R Q U K V K Q P V Q i n f l u e n c e t h e d i re c t i o n o f e c o n o m i c TGUGCTEJKPENWFKPIVJQUGYJQGXCNWCVG research proposals, engage in the hiring CPFRTQOQVKQPQHTGUGCTEJGTUQTYJQ OCPCIGUEJQNCTN[LQWTPCNUCTGKPCMG[ position to encourage broader perspectives YJKEJDTKPIVQIGVJGTXCTKQWUCRRTQCEJGU VQCNNQYCOQTGUQRJKUVKECVGFCUUGUUOGPV of economic problems. #PGZCORNGQHYJCVECPDGFQPGJCU DGGPVJGETGCVKQPKPQHVJGJournal of Economic Perspectives. In the first issue VJGKPCWIWTCNGFKVQTU,QUGRJ5VKINKV\%CTN Shapiro, and Timothy Taylor, lamented VJCV³URGEKCNKUVUVCNMOQUVGCUKN[VQQVJGT specialists,” and asserted that economists P G G F G F C P G Y L Q W T P C N VQ ³ U G T XG C U C UEJQNCTN[GEQPQOKEULQWTPCNHQTVJGIGPGTCN CWFKGPEGQHGEQPQOKUVU´6JG[YTQVG ³6JGVKVNGQHVJGPGYLQWTPCNYCUEJQUGP VQTGHNGEVVYQEGPVTCNCURGEVUQHKVUOKUUKQP to provide a range of perspectives on GEQPQOKEUCPFVQUJQYJQYCPGEQPQOKE perspective can help in understanding UQEKGV[CPFUQOGQHKVURTQDNGOU´ 5VKINKV\ 5JCRKTQ[6C[NQT #TVKENGUKPVJCVLQWTPCNFKFPQVRTGFKEV VJGYQTNFHKPCPEKCNETKUKUVJCVDGICPKP DWVVJGLQWTPCNFKFRWDNKUJCPWODGT QHCTVKENGUVJCVYGTGTGNGXCPVLWUVDGHQTGVJG ETKUKU6JGURTKPIKUUWGKPENWFGFCP CTVKENGD[95EQVV(TCOGCPF.CYTGPEG, 9JKVGVJCVYQTTKGFCDQWVU[UVGOKEKUUWGU RQUGFD[(CPPKG/CGCPF(TGFFKG/CE though it did not suggest imminent failure. 6JG(CNNKUUWGHGCVWTGFCU[ORQUKWO ³%QIPKVKQP$TCKP5EKGPEGCPF'EQPQOKEU´ VJCVKPENWFGFCRCRGTD['TPUV(GJTCPF ,GCP4QDGTV6[TCPYJKEJRTGUGPVGFC cognitive theory of speculative bubbles based on experimental economics, though it did not discuss the current situation. 6JGUCOGKUUWGJCFCPCTVKENGD[%JCTNGU. *KOOGNDGTI%JTKUVQRJGT/C[GTCPF6QFF Sinai about the alleged speculative bubble in the housing market, though it reached CYGCMEQPENWUKQPVJCV³KVKUKORQUUKDNGVQ UVCVGFGHKPKVKXGN[YJGVJGTCJQWUKPIDWDDNG GZKUVU´ *KOOGNDGTIGVCN 6JG YKPVGTKUUWGKPENWFGFCU[ORQUKWO on sociology and economics that set the stage for a discussion of the sociology of the current speculative situation in the markets, though it did not actually do this. 6JGUGUEJQNCTUENGCTN[UCYGNGOGPVUQH the crisis but did not put all the elements together to alert the reader that a crisis YCUKOOKPGPV&KFVJGUGCWVJQTUTGCNN[ not anticipate the crisis at all, or did their XKGYQHV JGOUGNXGUCULWUVURGEKCNK\GF model builders make them hesitant to use VJGKTQYPDGUVLWFIOGPVVQEJCNNGPIGVJG RTGXCKNKPIXKGYRQKPVVJCVQWTHKPCPEKCN U[UVGOYCUUQNKF!%NGCTN[PQVCNNQHVJG RTQDNGOUQHURGEKCNK\CVKQPYGTGUQNXGFD[ VJGHQWPFKPIQHVJKULQWTPCN But the kind of effort exemplified by the Journal of Economic Perspectives to encourage professional economists to synthesize HTQOCYKFGXCTKGV[QHTGUGCTEJFKTGEVKQPU CPFVQHQTOLWFIOGPVUCDQWVVJGRTGUUKPI issues of the day is the right direction to go. We simply must implement more changes, such as other interdisciplinary forums, and improved design of incentives for researchers, both in their training and in their subsequent careers. The real imperative for researchers is that efforts need to be redoubled to encourage crossfertilization and broad-spectrum thinking, driven by the broad moral purpose of KORTQXKPIJWOCPYGNHCTG3 References $QWNFKPI -GPPGVJ ³'EQPQOKEU as a Moral Science.” American Economic Review %CVG6JQOCUCPF.',QJPUQP ³6JG 6JGQT[ QH 2TQDCDKNKV[ # -G[ 'NGOGPV KP -G[PGU¶ 4GXQNWVKQP´ International Advances in Economic Research 344. %JQWFJWT[/CUWFWN#NCO Economic theory and social institutions: A critique with Revista Cultura Económica. 19.
(12) special reference to Canada. United Press of #OGTKEC+PE.QPFQP (GJT 'TPUV CPF ,GCP4QDGTV 6[TCP ³+PFKXKFWCN +TTCVKQPCNKV[ CPF #IITGICVG Outcomes,” Journal of Economic Perspectives (TCOG 9 5EQVV CPF .CYTGPEG , 9JKVG ³(WUUKPI CPF (WOKPI QXGT (CPPKG CPF (TGFFKG *QY /WEJ 5OQMG *QY /WEJ (KTG!´ Journal of Economic Perspectives *GKNDTQPGT 4QDGTV The Worldly Philosophers: The Lives, Times And Ideas Of The Great Economic Thinkers. Simon & 5EJWUVGT0GY;QTM *KOOGNDGTI %JCTNGU %JTKUVQRJGT /C[GT CPF 6QFF 5KPCK ³#UUGUUKPI *KIJ *QWUG 2TKEGU $WDDNGU (WPFCOGPVCNU and Misperceptions.” Journal of Economic Perspectives -G[PGU ,QJP /C[PCTF Economic Consequences of the Peace. Macmillan, London. /CTUJCNN #NHTGF Principles of Economics. MacMillan, London. /WVJ,QJP( ³4CVKQPCN'ZRGEVCVKQPU and the Theory of Price Movements.” Econometrica. 20. #wQ:::+0,WPKQ. 2GTT[ 4CNRJ $CTVQP ³'EQPQOKE 8CNWG CPF /QTCN 8CNWG´ The Quarterly Journal of Economics 5GNKIOCP 'FYKP 4 # ³4GXKGY =QH )WUVCX 5EJOQNNGT?´ Political Science Quarterly 5OKVJ #FCO The Theory of Moral Sentiments#/KNNCTKPVJG5VTCPFCPF# -KPECKFCPF,$GNNKP'FKPDWTIJ. 2CRGTRTGUGPVGFD[VJGCWVJQTUCVVJGVJ#PPWCN %QPHGTGPEG³2JKNQUQRJKECN(QWPFCVKQPUQH'EQPQOKEU CPF VJG )QQF 'EQPQO[ +PFKXKFWCN XCNWGU *WOCP pursuits, Self-realization and Becoming”, that took RNCEG QP ,CPWCT[ VJ #OGTKECP 'EQPQOKE #UUQEKCVKQP Cultura Económica thanks the CWVJQTUHQTCNNQYKPIWUVQRWDNKUJVJKURCRGTKPDQVJ English and Spanish. 1 Professors of political economy or economics FKF PQV DGIKP VQ CRRGCT WPVKN VJG VJ EGPVWT[ (QT GZCORNGGEQPQOKEUYCUVCWIJVCURCTVQHVJGOQTCN UEKGPEGU VTKRQU CV %CODTKFIG 7PKXGTUKV[ /CUWFWN #NCO%JQWFJWT[ 2 (QT HWTVJGT TGCFKPI UGG 6JQOCU %CVG CPF . ' ,QJPUQP 3 9G YQWNF NKMG VQ VJCPM /CTKG.CWTG &LGNKE HQT helpful discussions.
(13)
Documento similar
"No porque las dos, que vinieron de Valencia, no merecieran ese favor, pues eran entrambas de tan grande espíritu […] La razón porque no vió Coronas para ellas, sería
• Eugeni Siscar, de BNP Paribas, añade como factor de incertidumbre la posibilidad de impago de la deuda
Aunque en un principio esta disciplina atrajo a más psicólogos que a economistas, algunas de las aportaciones más significativas han venido de la mano de economistas como Earl
You may wish to take a note of your Organisation ID, which, in addition to the organisation name, can be used to search for an organisation you will need to affiliate with when you
Products Management Services (PMS) - Implementation of International Organization for Standardization (ISO) standards for the identification of medicinal products (IDMP) in
This section provides guidance with examples on encoding medicinal product packaging information, together with the relationship between Pack Size, Package Item (container)
Entre otras cosas, hay en el texto agudas percepciones de las pecuiiaridades de funcionamiento de la economía, tanto desde el punto de vista sociológico como del epistemológico,
Pero antes hay que responder a una encuesta (puedes intentar saltarte este paso, a veces funciona). ¡Haz clic aquí!.. En el segundo punto, hay que seleccionar “Sección de titulaciones