Efecto placebo en el tiempo de reacción en la arrancada de los corredores de 100 metros planos
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(2) A mis padres Jaqueline White e Ivan Godfrey.. A mis hermanos Ivanie Godfrey, Ivan J Godfrey, Lee ann Godfrey.. A mi tia Krystine Brimmo Stevens..
(3) Agradecimientos. A mis padres Ivan y Jaqueline por su amor incondicional y por creen en mí. A mi tutor el profesor Boris Camilo por su sabiduría e ideas geniales. A mi co-tutor el Dr.C. Alberto Sánchez y al MSc. Alexander de la Celda por sus ayudas y consejos profesionales. Al departamento de Educación Física y los profesores deportivos de la UCLV, en especial a Jorge y Román A mis profesores de la carrera. A mis hermanos Ivanie Godfrey, Ivan J Godfrey, Lee ann Godfrey y Kathryn Godfrey A mi tía Krystine Brimmo Stevens por su consejo y amor. A Keishauna Baptiste y Dhana Lazarus por estar presente en todos momentos. A mis primas: Jodi Elliott, Patrice Reid y Juanita Reid por estar siempre a mi lado. A mis hermanos Africanos: Issaka Adamou y Clovis Kwetz. A mi abuela Lyn Outten. A mis compatriotas: Javaine, Shavon Ferrara, Naifa Murray, Robby ann Thomas y Gerold. A Leydianna López para compartir su familia conmigo y su amistad..
(4) Resumen La presente investigación tuvo como objetivo evaluar el efecto placebo sobre el tiempo de reacción durante la arrancada en los 100 metros planos. La muestra la integraron 128 de estudiantes de 1ro año y 2do año de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas, que fueron distribuidos aleatoriamente en cuatro grupos: enjuague bucal con agua (n = 30); enjuague bucal con Remedios Florales de Bach (BFR: n = 33); imaginarse como un resorte contraído (n = 31) y línea base o control (n = 34). Previo al experimento se evaluaron tanto las expectativas de los participantes como la motivación por participar en el estudio. Luego, cada participante realizó un total de cinco arrancadas. El tiempo y los errores de reacción se determinaron mediante procesamiento digital de imágenes. De forma general, los rituales que utilizan sustancias inertes como el agua o los BFRs no parecen contribuir sustancialmente a la mejora del tiempo de reacción y los errores de anticipación en corredores de 100 metros planos. Por otro lado los resultados parecen sugerir que visualizarse como un resorte contraído puede contribuir sustancialmente a la reducción del tiempo de reacción una vez que el recurso se ha incorporado como un hábito a través del entrenamiento, especialmente durante la primera arrancada. Sobre todo si el participante se encuentra altamente motivado por el resultado. Palabras claves: Efecto placebo, respuesta placebo, tiempo de reacción, expectativa, motivación..
(5) Abstract The objective of the current investigation is to evaluate the placebo effect on reaction time in the 100 meter track and field start. The sample consisted of 128 first and second year students from the Central University ¨Marta Abreu¨ of the Las villas, whom were randomly distributed in four groups: those whom gargled with water (n = 30); those whom gargled with Bach Floral Remedies (BFR: n = 33); those whom imagined to be a contracted spring (n = 31) and those whom formed the control group (n = 34). Prior to the experiment the participants’ expectations and motivation to participate in the experiment were evaluated. After, each participant performed five starts. The reaction time and reaction errors were determined using digital image processing. Generally, the rituals that utilize inert substances such as water or BFRs did not seem to contribute substantially in improving the reaction time and anticipation errors in the 100 meter runners. On the other hand the results seem to suggest that selfvisualizing as a contracted spring may contribute substantially in reducing the reaction time once the resource has been incorporated as a training habit, especially during the first start. More so if the participant appears to be highly motivated to achieve their goal.. Key Word: Placebo effect, placebo response, reaction time, expectation, motivation..
(6) Índice Introducción/7 Capítulo I. Marco Teórico /12 1.1. Fundamentos de las carreras de velocidad/14 1.2. El desarrollo de la Psicología del Deporte/19 1.3. El entrenamiento mental/20 1.4. Efecto Placebo y rendimiento deportivo/24 Capítulo II. Estrategia Metodológica/39 2.1. Paradigma de la Investigación/40 2.2. Tipo de estudio/41 2.3. Descripción de la muestra/41 2.4. Descripción de las técnicas e instrumentos empleados/44 2.5. Operacionalización de variables/44 2.6. Procedimiento del experimento/45 2.7. Estrategia de análisis de resultados/47 Capítulo III. Análisis de Resultados/48 3.1. Efectividad de la intervención sobre el tiempo de reacción/49 3.2. Efectividad de la intervención sobre los errores de anticipación/53 3.3. Expectativas y motivación como predictores del efecto de placebo/55 3.4. Análisis Integrador de los Resultados/58 Conclusiones/63 Recomendaciones/65 Referencias/66 Anexos/77.
(7) Introducción Durante muchos años un velocista era descalificado si cometía dos arrancadas en falso durante la carrera de 100 metros planos. En muchas carreras importantes la arrancada. debía. ser. repetida. en. numerosas. ocasiones,. repercutiendo. negativamente sobre la concentración de los velocistas (Imperatori et al., 2013). La fuente citada, refiere que la arrancada en falso se había convertido en un mecanismo usado por muchos atletas para desconcentrar a los rivales. Recientemente esta regla cambió y hoy día basta solo una arrancada en falso para que un atleta sea descalificado. Sin lugar a dudas ello supuso un paso de avance en relación con la regla precedente, no obstante impone nuevos retos para la preparación psicológica de los velocistas. en este sentido, puede señalarse que la psicología deporte dispone de un amplio repertorio de recursos para hacerle frente a este problema (Brown, 2011). En este contexto, la preparación psicológica está llamada a jugar un rol protagónico en los deportes de alto rendimiento (Cañizares-Hernández, 2008). Un ejemplo de ello se encuentra en el desarrollo de un repertorio de respuestas automáticas, que permitan un rendimiento fluido y eficiente (Martens & Collier, 2011). Hoy día, resulta cada vez más común que la Psicología del Deporte apele a estrategias cognitivo-conductuales para el incremento del rendimiento deportivo (Brown, 2011). La labor del Psicólogo Deportivo en Cuba ha estado siempre vinculada a los más relevantes resultados competitivos (García-Ucha, 2009). Para ello, se han 7.
(8) desarrollado intervenciones psicológicas que pueden ser empleadas tanto por entrenadores como por deportistas (García-Ucha, 2004). Tanto las intervenciones cognitivas como las cognitivo-conductuales jugaron un rol protagónico en la preparación de los atletas cubanos que compitieron en las recientes Olimpiadas de Londres (González-Carballido, Ordoqui-Baldriche, Pineda-Alonso, & EstradaContreras, 2013). También tienen el mismo fin las intervenciones complementarias y alternativas de interacción mente-cuerpo, que confluyen con las primeras (Audette & Bailey, 2007). Sin embargo, en ambos casos se carecen de controles-placebo que permitan realizar inferencias sobre la eficacia del mecanismo en que se sustentan (Boot, Simons, Stothart, & Stutts, 2013; Hróbjartsson, Kaptchuk, & Miller, 2011). No obstante a ello, debe señalarse que existen investigaciones que evidencian la influencia del placebo sobre el rendimiento de los deportistas (Ariel & Saville, 1972; Beedie, 2007; Beedie, 2010; Beedie, Coleman, & Foad, 2007; Beedie & Foad, 2009; Beedie, Foad, & Coleman, 2008; Beedie, Stuart, Coleman, & Foad, 2006; Benedetti, Pollo, & Colloca, 2007; Bérdi, Köteles, Szabó, & Bárdos, 2011; Clark, Hopkins, Hawley, & Burke, 2000; M. J. Duncan, 2010; Foad, Beedie, & Coleman, 2008; Guillot, Genevois, Desliens, Saieb, & Rogowski, 2012; Hopker, Foad, Beedie, Coleman, & Leach, 2010; Pollo, Carlino, & Benedetti, 2008, 2011; Pollo, Carlino, Vase, & Benedetti, 2012; Porcari et al., 2011; Singer, Dardena, & Llewellynb, 1973).. 8.
(9) Las mismas suelen basarse en la administración de sustancias o el empleo de dispositivos cuya acción no poseen un efecto probado sobre el rendimiento de los atletas (Beedie & Foad, 2009). Usualmente dichas intervenciones tienden a estar asociadas al engaño (Bensing & Verheul, 2010). Desde la Psicología Social han sido identificados tres factores que pueden potenciar el efecto placebo (Sliwinski & Elkins, 2013): el priming, las percepciones de los individuos y la Teoría de la Conducta Planificada. Esta línea de investigación se enfoca en tres áreas para destacar la importancia de la psicología deportiva: 1) la influencia que tiene el placebo sobre la motivación, 2) los enfoques psicológicos para lograr el alto rendimiento y 3) la relevancia del placebo para el rendimiento durante las competencias. Situación problémica Es conocido que durante la arrancada, algunos atletas utilizan ardides para desconcentrar a sus rivales, tales como intentar ser el último en llegar a los bloques de arrancada o arrancar en falso (antes del cambio de la regla). Las políticas de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF, por sus siglas en inglés) han establecido un límite para el tiempo de reacción: 0.1 segundos. Un tiempo de reacción de inferior es considerado como una arrancada en falso, pues resultaría imposible el procesamiento de la información auditiva de la señal. La preparación psicológica, por tanto debe orientarse a brindar estrategias que le permitan al velocista regularse adecuadamente durante el tiempo de incertidumbre que transcurre entre el “listo y el disparo (Imperatori et al., 2013). Aunque se ha 9.
(10) establecido que tal incertidumbre no debe abarcar un rango de tiempo superior a los dos segundos, la percepción subjetiva de los mismos es muy diferente para el velocista que se encuentra en la línea de arrancada, a quien pueden parecerle “eternos”. Ello se agrava por el hecho de que no se permite al velocista ninguna arrancada en falso. Un ejemplo notorio de la aplicación de la regla fue la descalificación Usain Bolt en el campeonato mundial en Daegu en Sur Korea en 2008. Las potencialidades que ofrece la utilización de placebo para la regulación del deportista durante el tiempo de la arrancada, así como para la reducción del tiempo de reacción permanecen inexploradas. Igualmente, poco se conoce acerca del papel que juegan tanto las expectativas como la motivación como predictores de la respuesta a la aplicación de un placebo para reducir el tiempo de reacción en la arrancada. Por lo tanto con sustento en lo anteriormente planteado, conduce a reconocer un importante problema Científico: ¿Qué efecto ejerce una intervención placebo sobre el tiempo de reacción durante la arrancada en los corredores de 100M? Objetivo general: Evaluar el efecto que ejerce el placebo sobre el tiempo de reacción durante la arrancada en los corredores de 100 metros planos.. 10.
(11) Objetivos específicos: Determinar el efecto que tiene el uso de placebo sobre el tiempo de reacción en la arrancada de los corredores de 100 metros planos. Identificar el efecto del placebo sobre los errores de anticipación a la señal de arrancada de los corredores de 100 metros planos. Explorar la influencia de las expectativas y la motivación como predictores del efecto placebo sobre el tiempo de reacción durante la arrancada en los corredores de 100 metros planos. Hipótesis La respuesta a una intervención placebo puede contribuir a la reducción tanto del tiempo de reacción como de los errores de anticipación en los corredores de 100 metros planos.´ Tanto la motivación de los participantes como sus expectativas de resultados, resultan importantes predictores del efecto de la intervención placebo sobre el resultado de la intervención.. El informe presentado se organiza en resumen, introducción y tres capítulos donde el primero se dedica a la fundamentación teórica de la investigación, el segundo incluye la estrategia metodológica y el tercero se refiere al análisis de los resultados. Finalmente se arriban a las conclusiones, se ofrecen recomendaciones y aparecen los anexos relacionados con los resultados obtenidos.. 11.
(12) CAPITULO 1 Marco Teórico. 12.
(13) El concepto del placebo ha sido originalmente definido dentro de un contexto médico, pero no solo se limita a éste, pues también ha sido utilizado para incrementar el rendimiento deportivo en los atletas (Beedie, 2007). Dentro de los diversos mecanismos que mediatizan su efecto, tanto las expectativas (Kirsch, 2013b) como el condicionamiento (Siegel, 2002), son aquellos sobre los que existe mayor acuerdo. De forma general, el efecto placebo es un resultado positivo de la activación de los canales neuronales específicos, cuya génesis es un procedimiento que, por sí mismo, no podría generar la reacción observada. (Pollo et al., 2008) Se ha observado que, bajo el efecto de la sugestión, un placebo puede afectar la actividad psicomotora del individuo, tanto positiva, como negativamente (H Walach, S.Schmidit, T.Dirhold, & S.Nosch, 2002) En este sentido, el placebo parece ser un candidato ideal para incrementar el rendimiento mental y físico de los atletas y como una contribución de la preparación psicológica para evitar el uso del doping. Por tanto, la preparación psicológica está llamada a jugar un rol protagónico en los deportes de alto rendimiento. Un ejemplo de ello se encuentra en el desarrollo de un repertorio de respuestas automáticas, que permitan un rendimiento fluido y eficiente (Martens & Collier, 2011). Hoy día, resulta cada vez más común que la Psicología del Deporte apele a estrategias cognitivo-conductuales para el incremento del rendimiento deportivo (Brown, 2011).. 13.
(14) Durante muchos años un velocista era descalificado si cometía dos arrancadas en falso durante la carrera de 100 metros planos. En muchas carreras importantes la arrancada. debía. ser. repetida. en. numerosas. ocasiones,. repercutiendo. negativamente sobre la concentración de los velocistas, incluso llegó a ser utilizada intencionalmente con este propósito (Duffy, 2002). Las políticas de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF, por sus siglas en inglés) han establecido un límite para el tiempo de reacción. Una arrancada inferior a 0.120 segundos es considerada ilegal, pues resultaría imposible el procesamiento de la información auditiva de la señal. Por tanto, hoy día los métodos que deben potenciarse para reducir el tiempo de reacción en los corredores de 100 metros deben, a su vez, incidir sobre la reducción de los errores de anticipación. En este sentido, la reducción de los errores durante la adquisición de las destrezas deportivas resulta un área recurrente tanto para entrenadores como para atletas. Existen numerosas razones por las que los atletas repiten los mismos errores dentro de las que pueden resaltarse (G.L. Martin, 2011): falta de concentración; escasa madurez o maestría deportiva alcanzada por el atleta; obtener la atención del entrenador y falta de motivación por erradicarlo, sobre todo cuando se obtienen buenos resultados competitivos a pesar de mismo. 1.1. Fundamentos de las carreras de velocidad. En el atletismo, las carreras de velocidad alcanzan una distancia entre 60 y 400 metros. En el libro ‘Carreras de la velocidad el autor Pascua, plantea que, ¨la 14.
(15) carrera es la capacidad natural que posee el hombre para desplazarse, rápidamente alterando el apoyo de un pie con la suspensión o vuelo¨ (2005:30). Este autor expresa que es un momento complejo en que solo se optimiza con un aprendizaje riguroso y muy específico. En este sentido, se considera que el sprint es una carrera desarrollada a máxima velocidad sobre una distancia corta. El mismo autor explica además a través de formulares y desde un punto de vista teórico que la velocidad (V) es igual a la frecuencia (F; medida en pasos/segundos) multiplicada por la longitud del paso (L):. v. = F x L. A su vez la. frecuencia del paso se determina dividiendo la longitud sobre el tiempo (T): F = L/T. Por último, el tiempo no es más que la sumatoria del tiempo de contacto (Tc) y el tiempo de vuelo (Tv). De donde se deduce la siguiente fórmula:. V= De la formula enunciada anteriormente se deduce que la velocidad se incrementa si se aumenta la longitud de paso o se reduce el tiempo de contacto de vuelo mejorará. No obstante el asunto no es tan simple dado que un aumento de la longitud de zancada va unido generalmente a un descenso de la frecuencia o viceversa. Por ello se hace necesario encontrar para cada atleta la frecuencia y longitud de zancada óptima, en función de sus características físicas y de su dominio técnico (Pascua, 2005). La carrera de velocidad se inicia en la posición de listos en los tacos, con las piernas flexionadas y los pies fuertemente apoyados en los tacos de salida, con 15.
(16) objetivo de desarrollar la máxima fuerza instantánea (fuerza explosiva), simultáneamente al disparo. Dado que el atleta está inmóvil para romper la inercia necesita una gran fuerza que le permita adquirir la máxima aceleración en el mínimo tiempo posible. El movimiento de la pierna retrasada, que inicia el impulso hasta que toca el suelo tarda unos 0.35 segundo (Pascua, 2005). Los primeros apoyos del velocista en los que está adquiriendo la máxima aceleración, se realizan gracias a la fuerza explosiva, por lo que cuanto mayor sea ésta tanto mejor será su “puesta en marcha.” Progresivamente y a medida que aumenta su aceleración, va perdiendo importancia la fuerza explosiva y va ganando terreno la fuerza elástica (Pascua, 2005). Desde el momento de disparo, los distintos parámetros que condiciona la velocidad del atleta se sincronizan para el logro de la meta. Para su mejor comprensión éstos serán analizados individualmente (Pascua, 2005). 1. Frecuencia: va en aumento y a la vez que disminuye el tiempo de contacto. Algunos velocistas consiguen frecuencias superiores a los 5 pasos por segundo (sobre todo mujeres). Los tiempos de momentos oscilan desde 400 milésimas en los primeros apoyos a menos de 100 a plena velocidad. La frecuencia de 2 a casi 5 pasos por segundo al máximo de velocidad. 2. Longitud del paso: La longitud del paso va en aumento desde la salida, alcanzando su máximo al final de la carrera, aunque a los 50 metros ya debe llevar el atleta su longitud de zancada óptima. Depende de la longitud,. 16.
(17) de la fuerza elástica, de la técnica de la carrera y de la elasticidad muscular. Tiene un papel importantísimo en el valor de la marca. 3. Aceleración: La aceleración aumenta bruscamente en los primeros 10 metros, pasando de 0 a 5 metros por segundo, para descender más o menos bruscamente hasta la meta en función de la mayor o menor resistencia del atleta. A partir de los 30-40 metros, la fuerza explosiva pierde protagonismo en favor de la fuerza elástica, comenzando la fase de carrera en equilibrio, en la que la velocidad va a depender de la agilidad, facilidad y soltura de movimiento para no desequilibrar desfavorablemente ningún parámetro y mantener constantemente la velocidad adquirida. Por último, baste señalar que el entrenamiento del velocista de 100 metros se basará en el desarrollo de (Pascua, 2005): la fuerza explosiva; fuerza elástica; la técnica de carrera (carrera de frecuencia); la capacidad y potencia anaeróbicaaláctica y la potencia anaeróbica- láctica. La arrancada La arrancada y la aceleración de la arrancada son dos de las fases más importantes, e influyen directamente sobre los resultados finales en el sprint. Las investigaciones han manejado muchos factores que efectúa la arrancada del sprint tales como el ángulo de los bloques, el espacio entre los bloques, la fuerza esforzada contra los bloques y la posición del cuerpo durante la fase desencadena y la fase de conducción de la arrancada del sprint (Chainok, 2006).. 17.
(18) La misma fuente explica que el propósito de la arrancada del sprint es garantizar que el atleta se encuentre en la posición adecuada que permita asegurar la dirección de la carrera. Una vez que el velocista ha arrancado la tarea que sigue es la preparación para el contacto subsecuente con el suelo que se realiza para alcanzar la velocidad máxima (Čoh, Tomažin, & Štuhec, 2006). Tiempo de Reacción Los eventos de la Carrera de la velocidad del atletismo empieza con una secuencia de eventos: (1) el sonido de la pistola, (2) el sonido pasa de la pistola al oído, (3) el oído registra el sonido, se manda el impulso al cerebro. (4) El cerebro procesa el sonido, manda el impulso al músculo. (5) El signo es recibido por los músculos y el velocista reacciona. Se plantea que el tiempo de reacción es el tiempo tomado por el atleta para responder al signo durante la arrancada y salir de los bloques (Duffy, 2002). Una vez que el sonido ha llegado al oído del atleta, su cerebro tiene que mandar los músculos a responder. La emisión rapidez de los signos en el cerebro es más o menos 100 m/seg y se desactivan a más o menos 70 m/seg en el sistema nervioso central, recibiendo la pierna la señal del cerebro que puede durar 0.026 segundos (asumiendo la talla de 1.8 m). El tiempo registrado del atleta es determinado por la distancia del evento y por el promedio de la rapidez del atleta sobre la distancia. Así que, para tener éxito en distancias cortas, los velocistas deben arrancar en el menor tiempo posible. El tiempo de reacción de un buen atleta debe ser corto, aunque ello no se 18.
(19) correlaciona necesariamente con los niveles de rendimiento. Sin embargo, los entrenadores dedican un considerable espacio de tiempo a mejorar el tiempo de reacción de los velocistas. En este sentido, el éxito en esta área se encuentra en la combinación de un elevado estado de excitación en el atleta, una retroalimentación muscular máxima y una adecuada focalización de sus recursos atencionales (Duffy, 2002). A los velocistas se les pide que reaccionen solamente ante la pistola (Radford, 1990, citado en Duffy, 2002): de manera disciplinada; integrando una serie de movimientos de brazos y piernas; con la mayor fuerza y a la mayor velocidad posible. 1.2. El desarrollo de la psicología del deporte La psicología deportiva ha incrementado su relevancia dentro de las áreas aplicadas de la Psicología. Ello ocurre en un contexto donde la sociedad ha ganado conciencia del valor de la práctica sistemática del deporte sobre la salud, así como del creciente interés por incrementar el rendimiento deportivo. Son numerosos los factores psicológicos involucrados en el deporte para ayudar a los atletas a mejorar su rendimiento, pasando por el incremento de la motivación, la búsqueda de mejores rutinas y horarios de entrenamiento hasta el uso del entrenamiento mental (G. L Martin & Tkachuk, 2000). El interés por la psicología del deporte tiene una rica historia que casi ronda un siglo (G.L Martin & Thompson, 2011).. 19.
(20) Para la Psicología del Deporte el comportamiento puede ser explícito o encubierto (G. L Martin & Pear, 2011). En el primer caso se refiere a aquellas actividades que pueden ser fácilmente monitoreadas por los demás, como el calentamiento antes de la competencia o la carrera en sí misma. Por otra parte, el comportamiento encubierto se refiere a eventos que no pueden ser fácilmente monitoreados, como el estado anímico o los sentimientos del atleta. Los comportamientos deben ser diferenciados de los estímulos que lo preceden, que también pueden ser internos (emociones, expectativas, intereses y motivaciones) y externos (presencia del entrenador o condiciones de la pista), que se manifiestan a través del desempeño deportivo (G.L Martin & Thompson, 2011). A estos estímulos que preceden el comportamiento se les denomina signos. Hoy día, muchas de las intervenciones más exitosas que se utilizan dentro de la Psicología del Deporte muestran una orientación cognitivo-conductual (Smoll & Smith, 2010; Zinsser, Bunker, & Williams, 2006). Existe gran cantidad de evidencia que sugiere que el pensamiento inadecuado en los atletas puede llevar a un rendimiento pobre o viceversa. 1.3. El entrenamiento mental. Dentro de las formas más utilizadas para inducir un desempeño adecuado se encuentran las auto-instrucciones y la imaginación. Con respecto a la primera, se ha utilizado desde una variedad de áreas, el autocontrol de las emociones negativas, mantener la concentración durante la competencia o la solución de problemas que se presenten durante la misma y la adquisición de destrezas para 20.
(21) incrementar el rendimiento (Zinsser et al., 2006). Las auto-instrucciones tienen cuatro funciones básicas (G.L. Martin, 2011): 1) es un signo que focaliza la atención del atleta sobre un estímulo específico; 2) refuerza asociaciones que desencadenen un estímulo condicionado; 3) mediador del condicionamiento operante mediante el uso de palabras clave y 4) refuerza la ejecución de la acción deseada. Por otra parte el uso de las imágenes mentales durante el entrenamiento, usadas con el objetivo de mejorar el rendimiento de los atletas también ha sido ampliamente documentado (Vealey & Greenleaf, 2010). En la Psicología Deportiva, el proceso de imaginarse a sí mismo realizando una tarea específica se conoce como ensayo, preparación o entrenamiento mental (Cashmore, 2008). En fin, no se trata de la implementación conductual de la acción sino solamente de pensar que está ejecutándose. Según el autor previamente citado, para una llevarlo a la práctica exitosamente el atleta debe estar tranquilo aunque no necesariamente relajado: Ej. Fuera de la cancha, en casa o dentro de un transporte. En un estudio de 235 atletas olímpicos de Canadá, 99% afirmaron que usaron el ensayo mental para mejorar su rendimiento (Orlick & Partington, 1988) y muchos estudios han demostrado que varios procedimientos de entrenamiento mental puede mejorar el rendimiento en distintos deportes (Vealey & Greenleaf, 2010). En este sentido, existen diversas estrategias para realizar un adecuado empleo de las imágenes mentales con el objetivo de mejorar el rendimiento, dentro de las que 21.
(22) pueden destacarse (Zinsser et al., 2006): a) programar sesiones independientes de ensayos mentales, donde el atleta se imagina a sí mismo practicando aquella habilidad que desea perfeccionar; b) usar la imagen para regular los estados de pre-arranque; c) repeticiones mentales inmediatamente después de ejecutada la actividad para reforzar el recuerdo de la ejecución correcta y d) generalizar el estímulo del entrenamiento a la competencia. El uso de la imaginación Imaginar una acción es crear la imagen mental de un evento lo más vívidamente posible. En el deporte es una técnica de empleo corriente antes de la competencia para incrementar la probabilidad de alcanzar el resultado deseado, donde destacan tres formas fundamentales (Cashmore, 2008): (1) La imaginación de la técnica: El atleta tiene que ser capaz construir las imágenes claras y reales, controlando sus contenidos y acciones desde dos perspectivas posibles: imaginarse ejecutando la actividad u observarse como un espectador externo. (2) La imaginación de la energía: Es una forma que se actúa a través de los determinantes motivacionales, donde una mejor visualización de la actividad en el contexto deseado incrementa la motivación hacia la ejecución de la misma y por tanto la disposición del atleta. (3) La imaginación de apariencia: El atleta se imagina a sí mismo obteniendo el resultado deseado con el entrenamiento, usualmente referido a la apariencia física como ganar en masa muscular o fuerza.. 22.
(23) El uso de la imaginación o la visualización resulta muy efectivo en un numeroso grupo de deportes, donde destacan el baloncesto, los dardos, el golf, la gimnasia o el atletismo (Cashmore, 2008). Este recurso permite a los competidores visualizar un gran número de escenarios posibles. Aunque los mecanismos sobre los cuales esta ejerce su acción no resultan del todo claros en la actualidad. Los entrenadores y psicólogos deportivos encuentran que el ensayo mental es útil para perfeccionar las destrezas complejas. Les instruyen a los atletas a imaginar que están ejecutando correctamente el ejercicio o la actividad frecuentemente a cada intervalo. En este sentido, apoyar el ensayo físico con la visualización mental puede ayudar el atleta perfeccionar la destreza en un tiempo más corto. Sin embargo es importante que el atleta se visualice ejecutando la destreza de forma correcta, por lo que debe haberla desarrollado en la práctica previamente (Hayes, 2003). En un estudio, un grupo de investigadores instruyeron a un grupo de personas, además la práctica de un determinado ejercicio, imaginar su ejecución veinte veces por día durante cuatro semanas (Smith et al, 1998, citado por Hayes, 2003). Al comparar estos participantes con otro grupo que ejecutó igual actividad donde se había reforzado la capacidad a entrenar en un 33%, se determinó que solamente el acto de visualización la incrementaba en un 16%. Los atletas también utilizan la imaginación para visualizar el éxito (Hayes, 2003). Según el autor previamente citado han sido muchas investigaciones sobre el valor de la visualización mental positiva cuando las personas están preparándose para. 23.
(24) competiciones y pruebas de alto nivel. En este sentido, continúa señalando que los psicólogos deportivos han desarrollado numerosas técnicas para enseñar los atletas cómo utilizar la visualización mental positiva para realzar su rendimiento. 1.4. Efecto placebo y rendimiento deportivo. Generalidades El placebo constituye una modalidad de intervención obstaculizada por una gran diversidad de concepciones, imprecisiones en su aplicación y contradicciones éticas, entre otros factores que afectan su aprobación en las intervenciones contemporáneas (Miller & Kaptchuk, 2008). No obstante, se ha percibido un incremento significativo en las investigaciones científicas vinculadas a los efectos placebo en las últimas décadas (Enck, Klosterhalfen, Weimer, Horing, & Zipfel, 2011), quedando evidenciado en la literatura que los efectos placebo son reales y con frecuencia trascendentes (Bensing & Verheul, 2010). En este sentido, se denomina efecto placebo a los cambios positivos noespecíficos producidos tras la aplicación de un tratamiento (Williams & Kamper, 2012) o su simulación (Colloca & Miller, 2011). Por el contrario, aquellos cambios negativos no-específicos se denominan efecto nocebo (Watson, Power, Brown, ElDeredy, & Jones, 2012). En relación con el estudio del placebo y sus efectos, se ha señalado que su conceptualización como sustancia o procedimiento “inerte” representa una seria limitación (Jonas, 2011). Esta concepción se ha considerado tautológica, donde el. 24.
(25) efecto placebo es generado solamente por la sustancia o el procedimiento utilizados, sin tomar en cuenta el contexto donde ello ocurre (H. Walach, 2011b). Lo que llamamos efecto placebo es una clase heterogénea de eventos psicobiológicos atribuibles a un contexto de interacción general, o sea, es un efecto de contexto (Linde, Fässler, & Meissner, 2011). De hecho, un placebo no podría producir ningún efecto fuera del contexto donde es utilizado y, a la vez, mostrar distintos efectos en contextos diferentes. Entonces, si el significado individual de una intervención también depende de la cultura y el trasfondo histórico, el efecto placebo representa (tanto epistemológica como teóricamente), una insuficiencia obvia del modelo mecanicista para comprender el fenómeno terapéutico (H. Walach, 2011b). Factores que mediatizan la efectividad del placebo Desde el entorno médico, se ha sugerido que la efectividad del placebo se deriva de elementos incidentales y desconocidos que emergen durante la intervención denominados “no-específicos” (Williams & Kamper, 2012). Sin embargo, tal denominación resulta en sí misma una limitante para su estudio (Hróbjartsson et al., 2011). La investigación contemporánea ha desplazado su interés hacia el análisis del contexto de aplicación (Linde et al., 2011) y el estudio de las diferencias individuales (McQueen, John-Smith, & Rampes, 2013). Más allá de las expectativas, se presta especial atención a la concordancia motivacional que se establece entre el individuo y el ritual terapéutico al que se somete (Hyland, 2011). 25.
(26) Dentro de los factores psicológicos que mediatizan las intervenciones placebo se percibe la influencia del aprendizaje (Finniss, Kaptchuk, Miller, & Benedetti, 2010), que se manifiesta a través de diversos rasgos de la personalidad (Bingel, Colloca, & Vase, 2011; Watson et al., 2012): Ej., optimismo-pesimismo y sugestionabilidad. Solo al tomar en cuenta la interacción contexto-rasgos-motivación puede llevarse a cabo una selección acertada del tipo de placebo a emplear, así como la predicción de la durabilidad de su efecto (Kirsch, 2013a). Este enfoque facilita la visión del uso común del placebo fuera de las ciencias médicas. De esta forma se establece la posibilidad de implementar el placebo en el ámbito deportivo, utilizando la interacción de factores, enunciada previamente. Efecto placebo en la práctica deportiva La aplicación de intervenciones placebo en el deporte comenzó hace algunas décadas (Ariel & Saville, 1972; Singer et al., 1973). Dichas intervenciones se encuentran relacionadas con la utilización de determinadas sustancias o procedimientos, cuya finalidad se orienta hacia el incremento-mantenimiento del rendimiento deportivo: hipnosis (D. Duncan, 2006; Fernández-García, SánchezSánchez, & Zurita-Ortega, 2013), cafeína (Beedie, 2010; M. J. Duncan, 2010), gel inactivo (Hopker et al., 2010), simulación de administración de drogas (Benedetti et al., 2007) y utilización de implementos (Guillot et al., 2012). Algunas investigaciones han demostrado la influencia de factores neurológicos y mecanismos psicológicos en estudios realizados con placebo en contextos de rendimiento deportivo (Benedetti et al., 2007). Los resultados han permitido 26.
(27) establecer un vínculo entre los cambios neurobiológicos percibidos en los individuos y las expectativas de recompensa o la reducción de la ansiedad, mediatizadas por la motivación del individuo. Tomando en cuenta los elementos anteriormente señalados puede formularse la siguiente interrogante: ¿Qué relación existe entre los mecanismos psicológicos que activan el efecto placebo con aquellos que determinan el rendimiento deportivo? La respuesta a la misma resulta difícil si se toma en consideración que los procesos psicológicos determinantes tienen gran variabilidad entre los distintos deportes y momentos de la actividad deportiva (Sánchez-Acosta, 2005). Por ejemplo, en los deportes con pelota debe trabajarse en el desarrollo de las percepciones especializadas, mientras los deportes de fuerza exigen mayor desarrollo de la concentración de la atención (Cañizares-Hernández, 2004). No obstante, resulta común la presencia de diversas emociones, expectativas, intereses y motivaciones, que se manifiestan a través del desempeño deportivo de los atletas (MacNamara, Button, & Collins, 2010). De manera análoga al “ambiente curativo óptimo”(Jonas, 2011), puede establecerse el “ambiente de entrenamientocompetencia óptimo” como principio elemental para activar el efecto del placebo que, sobre la autoeficacia y rendimiento deportivo, se desee emplear. Enfocado en el ámbito deportivo, habría que comenzar por analizar el espacio físico donde se desarrolla el entrenamiento o la competencia. Como segundo elemento se encuentran las diversas interacciones que se establecen entre 27.
(28) atletas, entrenadores, adversarios, árbitros y público. Por último, habría que tomar en consideración la propia cultura del lugar seleccionado, ya que el efecto placebo está condicionado por diferentes niveles que transitan desde lo genético hasta lo socio-cultural (Francisco-Sebastián & Páramo-Valero, 2013). El entrenamiento como un ritual Un aspecto importante dentro del contexto lo representa el ritual de la intervención (Kaptchuk, 2011a). Ello condiciona su utilización como una herramienta metodológica para obtener un efecto (Miller & Kaptchuk, 2008), mediatizado por factores biológicos, psicológicos y sociales (Bingel et al., 2011; Colloca, Petrovic, Wager, Ingvar, & Benedetti, 2010; McQueen et al., 2013; Miller & Kaptchuk, 2008; Watson et al., 2012; Williams & Kamper, 2012). En primer lugar debe tomarse en consideración la percepción del individuo sobre el ritual (Grelotti & Kaptchuk, 2011), seguido de la credibilidad que posea el medio (Ej. Carteles, películas o música) o la figura (Ej. Entrenador, psicólogo o compañeros de equipo) utilizados para su activación. Todas estas percepciones y creencias se reflejan en el ritual, incrementando la posibilidad de lograr efectos mayores (Bensing & Verheul, 2010). Tampoco puede obviarse que la valencia e intensidad de los estados afectivos de los individuos pueden fluctuar (González-Carballido, 2004b), atendiendo a la forma en que se implementa el ritual (Bensing & Verheul, 2010). En este sentido, los más efectivos a largo plazo podrían ser aquellos placebos que sean concordantes con las motivaciones intrínsecas de los participantes (Hyland, 2011). 28.
(29) Como ha podido observarse, un factor esencial dentro de la ejecución de cualquier ritual es la figura de activación (Barbado et al., 2005; Bensing & Verheul, 2010; González, 2004; B.C. Rodríguez-Martín & Rivas-Suárez, en prensa; Williams & Kamper, 2012). Su comportamiento ha demostrado ejercer una fuerte influencia sobre los mecanismos psicológicos que activan el efecto placebo (Bensing & Verheul, 2010). Se ha observado que una figura de activación empática puede garantizar hasta el 50% del éxito de una intervención (Barbado et al., 2005). Obviamente, la relación deportista-figura de activación puede incrementar el resultado del placebo utilizado (Price, Finniss, & Benedetti, 2008; Watson et al., 2012). Por tanto, el desarrollo de competencias en la figura de activación para el trabajo con individuos o grupos se torna medular en el contexto deportivo. De esta forma, la utilización del placebo va más allá de la selección del tipo de placebo y su efecto. La misma abarca otras dimensiones como el contexto, ritual de aplicación y la interacción deportista-figura de activación. Placebo y rendimiento deportivo En las Ciencias del Deporte, el rendimiento exitoso de los atletas depende de varios factores, tales como la preparación deportiva (física, psicológica, técnico y táctica), las condiciones medioambientales, la reacción del contrario, entre otros (Gray, 2011). Sobre estos aspectos debe educarse al atleta para obtener buenos resultados, lo que demuestra que su preparación va más allá del conocimiento y dominio de la modalidad que practica. 29.
(30) Con respecto a la preparación psicológica, son disímiles los procesos necesarios a desarrollar y estimular para elevar y mantener el rendimiento de los atletas (Cañizares-Hernández, 2004; Jarvis, 2006; G.L Martin & Thompson, 2011; Sánchez-Acosta, 2005; Tannenbaum & Eklund, 2007). Dichos procesos. son. potenciados desde el entrenamiento, determinando su disposición durante la competencia y la forma en que asume el resultado (Sánchez-Acosta, 2005). Dentro de los contenidos de la preparación psicológica puede potenciarse expectativas, optimismo, motivación, autoeficacia, autoestima, autovaloración, autorregulación, tolerancia a las frustraciones y autocontrol, por solo citar los más relevantes (Buceta, López, Pérez-Llantada, Vallejo, & del Pino, 2002; GonzálezCarballido, 2004b, 2011; MacNamara et al., 2010). Se plantea que son el establecimiento de metas y la retroalimentación aquellos más utilizados y estudiados para estimular el desempeño (Ward, 2011). Ello se sustenta sobre la base de la Teoría de la Conducta Planificada (Ajzen, 2011), como una forma consciente de potenciar el efecto placebo. Ello ocurre a través del vínculo que establece entre las actitudes, el control conductual percibido y las creencias normativas sobre la conducta que se debe ejecutar (Sliwinski & Elkins,. 2013).. Esta. interacción. provee. el. sustrato. necesario. para. el. establecimiento de las metas y expectativas de resultados, así como el efecto que sobre las mismas ejercen la opinión del entrenador o los compañeros de equipo. Igualmente se prepara al atleta para el logro de niveles óptimos de excitación antes y durante la competencia, a través del manejo de sus estados emocionales. 30.
(31) (Audette & Bailey, 2007; García-Ucha, 2004; González-Carballido, 2004b; González-Carballido et al., 2013; Hanin, 2007). En este sentido, puede señalarse que ha sido ampliamente documentado el rol del placebo sobre la regulación emocional (M.A. Flaten, P.M. Aslaksen, P.S. Lyby, & E. Bjørkedal, 2011a). También la Teoría de la Conducta Planificada, anteriormente citada, permite esclarecer este aspecto, al tomar en consideración la necesidad percibida y el afecto anticipado (Ajzen, 2011). La primera puede ser entendida como la medida de la necesidad de ejecutar una conducta específica y la segunda como la reacción emocional esperada ante un resultado o conducta concreta. Ambas juegan un importante rol como determinantes de los procesos que conducen a la autorregulación en la esfera de la actividad física (de Bruin et al., 2012). Todos los elementos señalados apuntan hacia una activación consciente del efecto placebo, mayormente a través de la sugestión (Michael, Garry, & Kirsch, 2012). Ello podría contribuir al desarrollo de una identidad autorreguladora en el atleta, tornando lo potencial en real, o sea, la “promesa” en “campeón” (GonzálezCarballido, 2004a). Sin embargo, no pueden ser obviadas las vías no-conscientes que permiten lograr igual resultado, sobre todo a través del priming (Sliwinski & Elkins, 2013). Entonces, tomando en consideración lo anteriormente expuesto, queda por responder una pregunta: ¿Qué elementos deben ser tomados en consideración para el diseño de las intervenciones placebo en el deporte?. 31.
(32) Elementos a considerar para el diseño de intervenciones placebo En primer lugar, se debe evaluar la capacidad o habilidad a. desarrollar,. atendiendo a la etapa de preparación en la que se encuentra el atleta (SánchezAcosta, 2005). Seguidamente, se debe tomar en consideración la multiplicidad de efectos y respuestas del placebo, así como la durabilidad de las mismas (Kirsch, 2013a). En este contexto, el sistema de creencias del individuos resulta otro elemento de suma importancia (Beedie, 2007; Beedie & Foad, 2009). Se ha planteado que la creencia en las propias potencialidades puede provocar efectos sobre el desempeño, con independencia de las habilidades de los individuos (McKay, Lewthwaite, & Wulf, 2012). En este contexto, la confianza en el entrenador puede jugar un papel preponderante, análogo a la confianza que se establece con el terapeuta en ambientes clínicos (Sliwinski & Elkins, 2013). Otro factor lo constituye la confianza en el procedimiento aplicado, basado en los significados generados a partir de la credibilidad que una intervención posea (H. Walach, 2011b). A ello pueden contribuir las experiencias resultantes de intervenciones previas y la credibilidad asociada a las mismas (Bensing & Verheul, 2010; Weger & Loughnan, 2013). En el deporte, la selección del tipo de placebo tampoco puede obviar la comunicación que se establece entre el entrenador y el deportista. Existe evidencia de que la comunicación empática propicia la reducción del estrés y. 32.
(33) favorece la adherencia, la autoeficacia y la satisfacción (Bensing & Verheul, 2010; Blease, 2012; Buceta et al., 2002; Verheul, Sanders, & Bensing, 2010). Se ha observado que la comunicación empática ha mostrado beneficios sobre la regulación emocional de los maratonistas, a través de la relación psicólogo-atleta (Buceta et al., 2002). Estos beneficios se percibieron en algunas áreas como la disminución del estrés, mayor tolerancia a la frustración y al dolor y regulación de los niveles de activación. También ha sido empleada para crear expectativas positivas con respecto al desempeño y así regular la ansiedad (Verheul et al., 2010). Con ello se contribuye a mantener sus niveles dentro de la zona óptima de rendimiento (Hanin, 2007). Con respecto a la comunicación, otro elemento importante lo constituye la cantidad de información que recibe el individuo sobre la intervención. Se ha observado una relación inversamente proporcional entre la cantidad de información recibida y la potencia del efecto placebo (Bérdi et al., 2011). Los resultados muestran que el efecto es mayor cuando el individuo no recibe información alguna sobre la utilización del placebo (Bingel et al., 2011; Colloca & Miller, 2011) o solamente positiva sobre la intervención a utilizar (Watson et al., 2012). Dentro de los rasgos de personalidad, puede señalarse a la sugestionabilidad, como uno de los más relevantes (González-Ordi & Miguel-Tobal, 1999). La sugestión puede implementarse tanto de forma deliberada como no-deliberada (Michael et al., 2012). Dentro de la práctica deportiva, la hipnosis puede ser un. 33.
(34) ejemplo de la primera (Fernández-García et al., 2013) y la ejecución de rituales pre-competitivos de la segunda (Beedie, 2007). Este es un dominio donde símbolos, señales y signos constituyen elementos medulares del proceso sugestivo, en tanto condicionan el comportamiento del individuo (Crum & Langer, 2007). Entonces, el efecto placebo puede ser el resultado de la aprehensión y respuesta a los signos, vinculando mecanismos psicológicos como expectativas y condicionamiento (Miller & Colloca, 2010). Se ha comprobado que las indicaciones verbales pueden crear expectativas que influyen en el efecto placebo (Flaten et al., 2011a), activando diversas áreas del cerebro (Meissner et al., 2011; Wager & Atlas, 2013). Además, algunos estudios han encontrado un incremento en el efecto placebo a través del empleo de la sugestión verbal (Vase, Robinson, Verne, & Price, 2003). Al respecto, los estudios vinculados al alivio del dolor evidencian efectos placebo mayores cuando los pacientes son expuestos a la sugestión verbal (Flaten et al., 2011a; Price et al., 2008), llegando incluso a igualar el efecto del tratamiento activo (Bingel et al., 2011). Se ha señalado que la validez de su empleo se sustenta en la existencia de una relación condicionada entre los estímulos verbales y el efecto placebo (Barbado et al., 2005). Dentro de los mecanismos no-conscientes que pueden incrementar el efecto placebo (Jensen et al., 2012), el priming ha sido reconocido como el de mayor influencia (Sliwinski & Elkins, 2013). En el área del deporte se ha planteado que el. 34.
(35) priming subliminar puede tener notables efectos sobre el comportamiento de las personas (Santos-Teixeira & Labisa-Palmeira, 2013). Se reconoce que el priming puede ser un método eficiente para lograr la motivación de los atletas, tributando a un mejor desempeño motor (Radel, Sarrazin, & Pelletier, 2009). También ha demostrado su efectividad para evitar que los éstos sucumban bajo la presión en ambientes competitivos (Adams, 2010). Por ejemplo, aquellos jugadores de rugby que, después del juego observaron un video de jugadas exitosas y recibieron retroalimentación positiva del entrenador, tendieron tener mejor desempeño en juegos sucesivos (Crewther & Cook, 2012). Igualmente, estudiantes de deporte sobre los que se empleó el priming para lograr motivación intrínseca por la actividad deportiva, se esforzaron y disfrutaron más durante las sesiones de ejercicios (Banting, Dimmock, & Grove, 2011). Por último, se ha observado que escuchar música de ritmo rápido durante el calentamiento, ayuda a jugadores de baloncesto a alcanzar niveles de activación óptima y mejora su desempeño durante el juego (Shojaei & Moghtader-Sangsari, 2010). Remedios Florales de Bach (BFRs) como placebos de elección Para el presente estudio se asumirá la concepción académica sobre los BFRs: placebos éticos que han permitido llevar a cabo estudios a largo plazo en contextos clínicos reales (Hyland, Geraghty, Joy, & Turner, 2006; Hyland & Whalley, 2008; Hyland, Whalley, & Geraghty, 2007). Si bien el criterio general es que “no son mejores que un PLA”(Ernst, 2010; Halberstein, Shirkin, & Ojeda-Vaz, 2010; Thaler, Kaminski, Chapman, & Gartlehner, 2009), han sido declarados como 35.
(36) “efectivos placebos”(H. Walach, Rilling, & Engelke, 2001). Estudios futuros quizás permitan aportar evidencia de que la paradoja de la eficacia (H. Walach, 2011a) también se observa en los BFRs. El sistema de diagnóstico y tratamiento propuesto por el doctor Edward Bach (Boris C. Rodríguez-Martín, 2009) posee potencialidades para ser utilizado como una intervención de estilo de vida, pero su empleo debe realizarse desde un encuadre clínico, no aceptando usos esotéricos y apegados al “mito del fundador” (Monvoisin, 2005). Por ello, se asume como un ritual terapéutico (Kaptchuk, 2011b) cargado de significado espiritual, concordante con las motivaciones de individuos espirituales (Whalley & Hyland, 2009). Un individuo espiritual es aquel que tiene creencias firmes en una realidad (más allá su comprensión) que aporta sentido a la existencia (Kohls, Sauer, Offenbächer, & Giordano, 2011). Como variable, la espiritualidad puede ser medida con instrumentos confiables y válidos (Wheeler & Hyland, 2008). Recientes estudios en esta área muestran que la práctica sistemática de entrenamientos introspectivos (meditación, contemplación, rezar o Yoga) tienen efectos beneficiosos para la salud de sus practicantes (Kohls et al., 2011). La terapia de Edward Bach puede ser considerada como un ritual de crecimiento personal. Un análisis de su obra lo revela a través de dos textos fundamentales (Boris C. Rodríguez-Martín, 2009): Cúrese usted mismo y Ustedes son culpables de sus propios sufrimientos. El individuo tiene el poder de sanar pero, debe aprender el significado que su enfermedad (el signo) le transmite y realizar una transformación en su estilo de vida que erradique esta causa. Al igual que los 36.
(37) Indios Navajos disponen de 30 ceremonias, la Acupuntura de sus “puntos y agujas” y la Biomedicina de sus fármacos y procedimientos (Kaptchuk, 2011b), este sistema contiene 38 BFRs (Bach, 1987) que contribuyen a la curación aportando, cada uno, cualidades positivas específicas. Otro elemento a favor de la utilización de los BFRs en contextos clínicos, aun en calidad de PLA, está dada por la inclusión del manejo de las emociones como elemento medular del sistema (Boris C. Rodríguez-Martín & Rodríguez-Méndez, 2010). La relación entre emociones negativas y la salud está bien documentada (Piqueras Rodríguez, Ramos Linares, Martínez González, & Oblitas Guadalupe, 2009) y existe evidencia que la prescripción de un PLA reduce las emociones negativas y el estrés (M.A. Flaten, P.M. Aslaksen, P.S Lyby, & E. Bjørkedal, 2011b). Remedios Florales de Bach y reducción del tiempo de reacción Existe evidencia de la utilización de los BFRs sobre la reducción de errores y el tiempo de ejecución de la tarea en atletas juveniles de diversas disciplinas deportivas de fuerza, arte competitivo y con pelota (Moas-Acevedo, Mill-Salas, Gutiérrez-Caraballo, & Rodríguez-Martín, 2010). En este estudio en la mayoría de los grupos se lograron reducciones significativas con respecto al grupo de control. Otro estudio más relacionado con el presente tema fue expuesto en la V Jornada Científica Nacional de Medicina del Deporte en la Ciudad de La Habana (Gutiérrez-Caraballo, Gutiérrez-Caraballo, Castillo-Aguila, & Rodríguez-Martín, 2011). En este experimento un grupo de atletas de los deportes de combate 37.
(38) fueron sometidos a un experimento a doble-ciego placebo para evaluar el efecto de una fórmula compuesta por BFRs sobre el tiempo de reacción. Aunque no se pudieron establecer diferencias significativas con el placebo, ambos grupos registraron reducciones notablemente significativas con respecto a su línea base. Si bien este estudio fue realizado en condiciones de laboratorio, abrió un grupo de inquietudes sobre la posibilidad de reducir el tiempo de reacción en condiciones reales de entrenamiento.. 38.
(39) CAPÍTULO II Estrategia metodológica. 39.
(40) El desarrollo de la investigación ocurre en La universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas (UCLV), en la ciudad de Santa Clara y abarcó el período de tiempo entre los meses de Enero a Mayo del 2014. La estrategia Metodológica que orienta la investigación se encuentra sustentada en un paradigma cuantitativo. En este sentido el estudio realizado fue de tipo experimental y se utilizaron técnicas psicológicas en función del cumplimiento efectivo de las metas trazadas. Para la realización de esta investigación se contó con el apoyo del profesor de la Facultad de Psicología y el CEDER en la UCLV, así como del Centro de Estudios de Psicología del Deporte, el CIMAF y el Departamento de Deportes de la Facultad de Cultura Física y Deporte de Villa Clara. La presente investigación responde al Proyecto Efectividad del Efecto Placebo sobre el cumplimiento de las tareas del entrenamiento de la Universidad de Las Ciencias del Deporte. 2.1. Paradigma de la Investigación. En coordinacion con los objetivos propuestos y la posición teórica asumida, la estrategia que orientó el proceso investigativo se apoyó en el paradigma cuantitativo. Desde esta visión en la investigación cuantitativa se utiliza la recolección de datos para probar hipótesis, con base en la medición numérica y análisis estadístico en función de establecer patrones de comportamiento y probar teorías (Hernández-Sampieri, Hernández-Collado, & Baptista-Lucio, 2006).. 40.
(41) Este tipo de enfoque brinda la posibilidad de generalizar los resultados más ampliamente, permitiendo el control sobre los fenómenos, además de un punto de vista de conteo y las magnitudes de estos, así mismo permite replicar y facilitar la comparación entre estudios similares (Hernández-Sampieri et al., 2006). 2.2. Tipo de estudio En esta investigación se llevó a cabo un estudio de tipo explicativo con diseño experimental en función de analizar los predictores del efecto placebo de una intervención psicológica sobre el tiempo de reacción durante la arrancada en los corredores de 100M. Experimento multinivel con repetición de estímulo: Se permite conocer el efecto sobre las variables dependientes cada ocasión que se aplica el estímulo experimental. Pues como un técnica de condicionamiento se aplica el reforzamiento a una conducta para lograr condicionar la respuesta a un estímulo. En estos casos se repite el tratamiento experimental y se administran pruebas en cada aplicación, para evaluar su efecto. Los participantes se asignan al azar a los distintos grupos, a cada una se le administra varias veces el estímulo que le corresponde. 2.3 Descripción de la muestra. La muestra del estudio fue seleccionada de forma aleatoria, donde cada participante tenía la misma posibilidad de ser sometido a cualquiera de los niveles de la variable independiente. Los participantes del experimento fueron 128. 41.
(42) estudiantes de primer y segundo año de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas y que cursan la asignatura de educación física: 88 mujeres y 40 hombres (ver Figura 1). El promedio de edad de estos fue de 19.85 años (DE = 1.15; Rango: 18-25 años).. Comparacion entre sexo 31%. 69%. Female. Male. Figura 1: Distribución de la muestra por sexo.. En el Figura 2 puede observarse la distribución de los grupos. Los participantes fueron asignados a cada uno de los mismos siguiendo un sistema aleatorio simple, donde aquellos que seleccionaron el número uno conformaron el grupo que realizó los enjuagues bucales con los BFRs (n = 33), con el número dos fue integrado el grupo de línea base o control (n = 34), con el número tres el grupo que realizó los enjuagues bucales con agua (n = 30) y finalmente con el número cuatro fue. 42.
(43) integrado el grupo donde los participantes debían imaginar que eran un muelle contraído antes de la arrancada (n = 31).. 24%. 26% Gr BFR Gr Baseline. 23%. 27%. Gr Agua Gr Muelle Contraido. Figura 2: Distribución por grupo del experimento.. Como criterios de inclusión para el grupo de estudios se tomaron en cuenta los siguientes: Estudiantes de educación física (1ro y 2do año) Ser seleccionado por su profesor de educación física como un estudiante de adecuado desempeño en los 100 metros planos. Ofrecer consentimiento informado. Como criterios de exclusión: Ser atleta de alto rendimiento de carreras de 100 metros planos. Ser identificado por el profesor de educación física como estudiante debajo desempeño en la carrera de 100 metros planos. 43.
(44) No tiene la disposición para participar en la investigación. Deseo manifiesto de abandonar el estudio.. 2.4. Descripción de las técnicas e instrumentos empleadas. Registro de datos sociodemográficos: fueron registrados en una hoja por el investigador (ver Anexo 1) Preguntas para evaluar expectativas y motivación: a cada participante se le realizaron dos preguntas, una para evaluar expectativas y la restante su motivación por participar en el estudio (ver Anexo 2). Cámara Nikon de 16.0 megapíxeles, para la filmación de la carrera. Software TMPGEnc Video Mastering Works 5, para determinación de tiempo y errores de reacción: permite la medición del tiempo de reacción de cada sujeto por introduciendo los datos de la cámara para el análisis de cada fragmento, a través inspecciones preliminares del movimiento. Luego el fragmento es cortado y manipulado para llegar al tiempo y errores de reacción de cada participante.. 2.5. Operacionalización de los variables. Tiempo de reacción: Los mejores atletas usualmente tienen un tiempo de reacción en el rango de 120m/segundos (0.12 segundos) a 160m/segundos. Corredor de 100M: Estudiante universitario que no es atleta de alto rendimiento de las carreras de 100 metros planos. 44.
(45) Expectativa de efecto: Grado en el que una persona cree que una intervención dada puede ser efectiva para la resolución de un problema. Motivación por la intervención: Grado en que un individuo se implica en la ejecución de una actividad. Efecto. placebo:. efecto. atribuible. a. una. intervención. basada. en. el. aprovechamiento de las variables contextuales asociadas a su propio significado, mediante la ejecución de un ritual en el marco de una relación de autoridad. Respuesta placebo: efecto observado tras la aplicación de una intervención placebo asociado a otras variables que trascienden la ejecución del ritual como la regresión a la media y el curso natural del evento observado. 2.6. Procedimientos Luego de obtener el consentimiento departamento de Educación Física y de los profesores de los respectivos grupos para la realización de la investigación, se procedió a informar a los potenciales participantes de los objetivos de la misma. A aquellos estudiantes que estuvieron de acuerdo en participar se les pidió que firmaran un consentimiento informado (ver Anexo 3). El registro de los datos generales y la realización del experimento se llevaron a cabo en una sola sesión de trabajo por participante. Durante la misma fueron registrados los datos sociodemográficos generales así como las expectativas de efecto y la motivación por participar en el experimento.. 45.
(46) Una vez realizada la entrevista cada participante fue aleatoriamente ubicado dentro de los grupos correspondientes a los niveles de la variable independiente. A cada grupo se le ofrecieron las instrucciones necesarias para que la ejecución del ritual que permite la activación del efecto placebo: Grupo1: Se le informó a cada participante que, en una experiencia previa con atletas de Karate y Lucha, la utilización de Remedios Florales de Bach les había ayudado mejorar su tiempo de reacción. Sin embargo, también se les informó que estos resultados se habían obtenido en contextos de laboratorio y que era necesario replicarlos durante la ejecución de una actividad deportiva específica. Por ello resultaba necesaria que antes de ejecutar cada arrancada realizaran un enjuague bucal con agua a la que previamente se les había agregado un remedio floral específico. Luego de ello se les pidió que intentaran arrancar con la mayor velocidad que les fuera posible una vez que hubieran escuchado la señal. Grupo 2: Solamente se les pidió que intentaran arrancar con la mayor velocidad que les fuera posible una vez que hubieran escuchado la señal (Línea base o control). Grupo 3: Recibieron la misma instrucción que el Grupo 1, pero a diferencia de estos, solo recibieron un vaso de agua (sin BFR) para realizar el enjuague bucal antes de cada arrancada. Grupo 4: Se les informó que a Víctor Figuerola, uno de nuestros velocistas con mejores resultados en los 100 metros, imaginarse que era un muelle contraído esperando a expandirse con la señal de arrancada le ayudaba a mejorar su tiempo 46.
(47) de reacción. Por ello, se le pidió a cada participante que se imaginara durante la espera de la señal que era un muelle contraído, que se soltaba cuando escuchaba la señal de arrancada. El experimento fue desarrollado en la pista de atletismo de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas. Cada participante se colocó en la línea de arrancada y fue filmado con una cámara Nikon de 16.0 megapíxeles, que se colocó cinco (5) pie la señal de arrancada fue dada por los profesores de Educación Física con un equipo improvisado. Una vez concluido el experimento se agradeció a los participantes por su participación. El tiempo de reacción fue determinado mediante el procesamiento digital de las imágenes utilizando para ello el software TMPGEnc 5 Video Mastering Works. 2.7. Estrategia Análisis de los datos El análisis de los datos fue llevado a cabo mediante el SPSS versión 20.0, utilizando el ANOVA de medidas repetidas contenido dentro del Modelo Lineal General para determinar diferencias del efecto de los niveles de la variable independiente. Finalmente fueron utilizadas la correlación bivariada y la regresión lineal para establecer determinar tanto la relación de la motivación y las expectativas con el resultado como el porciento de la varianza del último explicado por las primeras. También se calcularon los tamaños de efecto asociados a la intervención. Para todas las comparaciones realizadas se consideraron como significativos aquellos valores de P<.05. 47.
(48) CAPÍTULO III Análisis de los resultados 48.
(49) En el presente capítulo se expone el análisis de los resultados del experimento ejecutado para evaluar el efecto que ejerce el placebo sobre el tiempo de reacción durante la arrancada en corredores de 100 metros planos. Para su mejor comprensión, el capítulo se divide en diferentes secciones que dan respuesta tanto al objetivo general como a aquellos específicos planteados en la introducción. En el primer epígrafe se determina el efecto de cada recurso utilizado sobre el tiempo de reacción, comparándola con un grupo de control o de línea base. En el segundo epígrafe se identifica el efecto de la intervención sobre los errores de reacción que se cometen durante la arrancada. Seguidamente. se explora la. influencia de las expectativas de resultado y la motivación por participar en el experimento tanto sobre el tiempo de reacción en la arrancada como sobre el total de errores cometidos. Por último, se realiza un análisis integrador de los resultados. 3.1. Efectividad de la intervención sobre el tiempo de reacción. Los resultados obtenidos mostraron que si bien existen diferencias significativas asociadas al sexo de los participantes [F (1, 116) = 21.910, p <. 001, Ƞ²parcial = .154], donde era esperado que los hombres tuvieran un menor tiempo de reacción (M = .200, IC95% = .186-.215) que las mujeres (M = .241, IC95% = .232-.250), ello no alteró significativamente los resultados entre los grupos evaluados [F (1, 116) = .716, p =. 545]. Por tanto el sexo de los participantes no constituyó una variable de confusión y los grupos pueden ser analizados en su totalidad.. 49.
(50) Tabla 1. Descriptivos del tiempo de reacción promedio de los participantes. Media. IC95% Inferior. Superior. BFRs. .2203. .2055. .2352. Línea base. .2385. .2184. .2586. Agua. .2309. .2127. .2492. Resorte. .2258. .2095. .2421. Al analizar los resultados de forma global, tomando en consideración el promedio de reacción del total de intentos, no se observaron diferencias significativas entre los grupos en estudio [F (3, 120) = .843, p = .473]. No obstante un análisis visual de las medias revela que el mayor tiempo de reacción se ubicó en el grupo de la línea base, o sea, aquellos participantes sobre los que no se utilizó ningún recurso. No obstante debe resaltarse que el grupo que menor tiempo de reacción promedio reportó fue el de aquellos participantes que realizaron los enjuagues con los BFRs. La diferencia de medias con el grupo de línea base (-.0181 segundos) si bien no fue estadísticamente significativa puede señalarse que si lo es desde un punto de vista competitivo. Seguidamente se procedió a analizar la variabilidad entre los grupos, atendiendo a su progresión en cada uno de los intentos evaluados. Aunque de forma general no se observaron diferencias significativas en el desempeño global intra-grupo, tomando en cuenta sus resultados en cada uno de los intentos [F (12, 276) = .820, p = .630], una simple inspección visual a la Figura 3 revela resultados bien interesantes.. 50.
(51) En la Figura 3 se ha resaltado con una línea roja el grupo que utilizó el recurso de imaginar que era un resorte contraído. Como puede observarse, fue el único capaz de mantener reducciones constantes y sostenidas sobre el tiempo reacción. En una comparación puramente intra-sujetos, también fue el único grupo que mostró diferencias significativas desde el primero hasta el quinto intento y con un tamaño de efecto que puede considerarse grande [F (4,72) = 3.914, p = .006, Ƞ²parcial = .179]. Los resultados del grupo de línea base y aquel que realizó el enjuague con agua mostraron comportamientos muy similares, donde tras varios intentos se alcanza el “pico” del rendimiento. Sin embargo, en el grupo donde se utilizaron los BFRs los resultados se mostraron irregulares, pues los participantes registraron un incremento del tiempo de reacción del tercero al cuarto intento.. Figura 3. Tiempo de reacción de cada grupo en cada intento realizado.. 51.
(52) En la Tabla 2 se muestran los valores descriptivos asociados al tiempo de reacción de cada grupo atendiendo al número de intentos realizados. Ello permite complementar la información visual ofrecida en la Figura 3. Tabla 2. Descriptivos por grupo asociados al número de intentos realizados. Grupo. BFRs. Línea Base. Agua. Resorte. Intento. Mean. IC95% Inferior. Superior. Primero. .226. .201. .251. Segundo. .225. .202. .249. Tercero. .215. .184. .245. Cuarto. .238. .210. .267. Quinto. .218. .193. .242. Primero. .251. .221. .281. Segundo. .256. .228. .284. Tercero. .258. .222. .294. Cuarto. .229. .196. .263. Quinto. .232. .203. .261. Primero. .248. .220. .275. Segundo. .259. .234. .285. Tercero. .247. .214. .280. Cuarto. .226. .195. .257. Quinto. .228. .202. .255. Primero. .243. .216. .269. Segundo. .232. .208. .257. Tercero. .222. .189. .254. Cuarto. .209. .179. .239. Quinto. .207. .181. .232. De forma general, los resultados parecen sugerir que si bien el grupo resorte no fue aquel que menor tiempo de reacción promedio mostró, fue el de resultados más promisorios y sostenidos. Desde el primero, hasta el quinto intento, los participantes en este grupo fueron capaces de reducir su tiempo de reacción en. 52.
(53) una media cercana a 0.04 segundos. Este recurso podría brindar potenciales ventajas a los competidores que lo utilicen. 3.2. Efectividad de la intervención sobre los errores de anticipación. Con relación a la cantidad de errores promediada, no se observaron diferencias significativas entre los distintos grupos que participaron en la intervención [F (3, 122) = 1.142, p = .335]. Tabla 3. Descriptivos del promedio de errores de los participantes. Media. IC95% Inferior. Superior. BFRs. .5000. .1963. .8037. Línea base. 1.0000. .5455. 1.4545. Agua. .6897. .3079. 1.0714. Resorte. .7419. .2980. 1.1858. BFRs. Línea base. Agua. Resorte. 12. 8 6 5 4 3 2 1 1 error. 2 errores. 2. 1 3 errores. 1 0 4 errores. 0 5 errores. Figura 4. Cantidad de individuos con uno o más errores de reacción en la arrancada.. 53.
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