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El constructo del compromiso con la organización como predictor del abandono: un modelo causal

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Academic year: 2022

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(1)

TESIS DOCTORAL

EL CONSTRUCTO DEL COMPROMISO CQN LA ORGANEAC~~N COMO PREDICTOR DEL BANDONO:

UN MODELO CAUSAL

Autora

Belinda de Frutos T o m

Director

M i p d Angtt

Rub Diaz

~ V E R S W AUT~NOMA DE MADRID FACULTAD DE PSICOLOG~

DEPARTAMFBTO DE PSIGOUJG~A SOCIAL Y METODOLOG~A

(2)
(3)

PARTE 1: FUNDAMENTOS T E ~ R I C O S

DEL

COMPROMISO GQN LA O R G A N I ~ A C I ~ N

CAP~TUU),

X.

PRIMEROS TRABAJOS DEL ABANWNO VOLUNTARIO DE LA

ORGANIZACI~N

,...S...

.S*

... ...

10

1.1 MODELOS SOBRE LA TOMA DE DEL'ISI~N

...

12

...

El modelo de Mobley 13

...

Evidencia empirim del modelo de MobIey 14

...

La ewfuaci6n de los m d f o s aftemtivos 18

Las

coflnicioms & abandono

...

20

. . ...

La percepcioti de aiwmiwrs, 22

...

1.2

LDS

D E T E R M N ~ S DEL ~ A M X > N O 24

CAPTFUU) 2

.

EL COMPROM~SO CON LA ORGANIZACI~N

... ...

3 1

2.1 P E R S E ~ V A ~ C ~ ... V A 33 2.2 PERSPECTIVA CALCULADA

...

3 8

...

2 . 3 Onws D~~~ENSIONES DEL COMPROMISO 42

2.4 BASES DEL COMPROMISO ... 4 3

...

2.5 C O N S E C ~ C I A S DEL COMPROMISO 47

...

2 . 6 LAS DMTBSIONES DEL COMPROMISO: blTEGRAC16N DE LAS W S PERSPECTIVAS 49

2 . 7 CONSTRUCMS RELACIONBDOS

...

52

(4)

CAP&ULO

3.

FACTORES

DETERMZNANTES

DEL COMPROMISO ... . . ... ...

63

3.1 FACTORES ORGmClONALES D l Z E K W N m S DEL COMPROMISO AFECTlVO 65 3.1. 1 EI canteni& del tmbcrjo: LisCrtRA&~nCrts O& LA T M .

.... ... ...

65

3.1.2

Las

tensiones

del

fd: W ~Eff.%1C10.4' DEL ROL

... .

.

... ... . .... .. . . .. .... . . .. .

.. . .

.

...

..

.

.

.

. .

75 3.1.3

Las

refacims i n t e r p o r d e s : U. EST~W DESL'PER~ISZ,~~ Y U I~MEFMCC/O.V GRtiP.4L

...

,

...

67 3.1.4 La satifan:iOn laboral

... ... . ...

.

... ... . ... .

.

. . .

.

. . ... .... .. . .

..

. .. . . ...

.

..

.

.

.

..

. .

. . ... .

. 94 3.2 FACTORES PERR3NALES D E W WDELtOMPROMlW AFECTIVO . . .. . . . . . . . . . . .lo2

3-21 1.a eriady fa anfigüeclod

...

,

...

lOd

.

.

3.2.2

La

eItucacim~

... ... .... ... ... ... .... ... ... ... .... ...

106

+ .

3.2.3 klgeftero

...

107

.

.

3.2.4 Nivel jerar~~co.

.. ... . .. ... .... ... .

.

. . . .

.

. . .

.

. .

. .

. .

. . .

. . .

.

. .

.

.

. . .

. . .

. . . . . iP8 . .

3.25 El esfado crv11

... ... ... ... .. .. ... . .. . .. .

...

. .. . . .. . .. . .. . .

.

.... .. .... . . . .

.

.. .. .

..

.

. . .

. . . .

.. .

..

. .

.

. . .. 1 IO

3.2.6 DVe~ncia;~ i&jvt&ufes 5 j4cIotes Ú ü ~ i c i w l y ~ / e s

... .... ... .. ... ... .... ...

.... 115 3.3

m

MODKOS ~ G R A W S DEL COMPROM~SO AFECTIVO. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1 1 8 3.3.1 El &lo ufi@cda

de

8luedom

,... .. .. ... .. ... .... .. ... . . . . . . .. . . .. . .. ..

... .

. .. .. . .

.IZO

3.3.2 M d o de Decojiis y Sunrmers

... . ... . ... ... . . . . . . . ... .. .. . .. ...

.123 3.3.3 El mude10 de Mathiee

... ... ... . ... . . . . . . . .

.

. . .

1 2 5 3.3.1 El madelo eOfhucfura[ a% los precurwes &I abumbno ri. M e .

.. . ... .... .

..

...

129

3.4 ~ m m r m r n s DEL C O ~ O M S O CUU~ADD.. .

..

.

...

.. . .... . . . ... . .. . . .. . .. . ..

. .

.. . . .

..

I 5s

PARTE 11: EL COMPROMISO

CON LA ORGANltftCibN: UN MODELO CAUSAL

CAP~TULO

4,

EL MODELO PROPUESTO .... ... .. ... ... ...

142

(5)

...

5.1

MUESTRA

155

5.2 ~NsTR~MEN'~O ... 157

...

5.2.1 Descripción cfel i m m e n t o 157 ... 5.3

DEPURACI~N

DEL INSFRUMEMIO DE W ~ A 173 5.3. f Validez de Contenido y Validez Discrimimtte

...

,

...

173

M ~ I &

... .- ...

f74 Muesaa

... ...-.. ... ..*... ...

-1%

Procedimiento ...

....

..=

... ... ...

174

...

Muesira 187 Procedimiento

...

187

Resuiurdos

...

l88 5

.

3 . 3

DIMEMSIONES

Y

FIABILIDAD

DE LAS SUBESCALAS

...

190

Muestra

...

191

Procedimienio

...

192

Remitados

...

194

...

5.3.4

VALIDACI~N

T'SCULTURAL 215

(6)

6.23 kfode0 de ~sMCC&~(I

...

241

...

6.2.3.1

Sunpüfrcacibn

del modelo 241

6.2.3.2 EStim&ón de las eaLaciones cstmcturalm grupo¡ ... 25%

6.2.3.3 EvakraciOn del ajuste dd modelo gnipol ... 272

6.2.3.4 EstimGbn de las wuacioncs esnucturales grupo 2 ... 275 ...

6.2.3.5 EvduaciOn del ajuste dd m&& gnipo 2 285

ANEXOS

.. ... ...

*324

ANEXO 5.A: CUESTIONARIOS ANEXO 5.B: ANÁLISIS FACTOMALES

ANEXO 6.A: ANkISlS FACTORlAL CONFIRMATORIO DEL COMPROMISO CON LA O R G ~ C I Ó N

ANEXO 6.B: mEU3DE MEDIDA

ANEXO 6.C: ANÁLISIS D E R U ~ R E S ~ ~ N ANEXO 6.D: lrxoDEMDE EsTRUCRiRA ANEXO 6.E: BOOTSTRAPiNO

(7)

AGRAllECfMuENTOS

Lo

importante no es el final, sino el camino que me ha traido hasta aquí. Por ello quiero agradecer a todas las personas que durante el r m m d o han estado presentes y han contribuido de fomia duecta o in&ec& en la Uegada.

El Depmamento de Psicologia Social y Metodologia de la UNversidad Autónoma de Madrid ha facilitado sus inndaciones y apoyo para el d e m i l o de esta investigacibn, la Dirección m a l de Ciencia y Tecnología ha financiado tos eostes de la

fase

empitica y ha dotado d equipo infodtico necesario,

pero

lo más importante ha sido la colaboración desinteresada de los antiguos aiumnos de la Univ+rsidad Autónoma de Madrid en la ~ecoglda de la i n f 8 d ó n

A todo el h de Metodología quiero agradarle su apoyo incondicional desde el momento en el que arribi! al Depanmento En particufar quiero mencionar a las personas que han tenido un papel protago~ata en ta historia A Miguel Ruiz, mi director, le debo buena parte de lo que he aprendido d m r e estos casi 5 &os, me llevó de la mano en mis primeros pasos por los modelos causales ha sido un excelente guia en la metodología y ha intentado depurar mi t o m estilo (no se si lo ha conseguido). Me hubiera gustado que FMkl San Martln eshzviera comp-rtimdo cartel en la direccibn, finalmente no ha sido posible, pero desde aquí quiero agradecer su interh guía y reflexiones que durante todo este tiempo me han ido acompañando y sin las que m hubiera sido posible llevar a cabo esta investigacibn. Hilda Garnbara y Rafael P6rez han conido con la ardua tarea de buscar matas e incongruencias en el texto, aigo que dificilmente se paga con paiabras de gratitud pero ahi va. Julio Olea hrvo una brillante idea que me dio el impulso que necesitaba para arrancar. Ludgerio Espinosa, compañero de despacho, siempre dispuesto a ceder su mesa cuando andaban escasas y a proporcionar sabios consejos. M d a Angeles Giimartúi fue la culpable de que comenara esta descabellada idea de hacer una tesis, sin su inagotable tesón probablemente hubiera desistido en el intento.

Podría seguir nombrando a pmonas del área, del departamento, amigos y familiares con las que estoy en deuda Por eiio, gracias a todos los que me han rodeado durante este tiempo.

Beknda de Frutos Mayo, 1997

(8)
(9)

En mi corta experiencia labor& desde que comen& a trabajar en la universidad y a travb de gas experiencias vividas por wmpaüeros de promocibn que entraron a trabajar en o r ~ c i o n e s de tipo qresariaf, he &servado que, con mucha fiiecuenua, nos quejarnos de nuestro trabajo Va sea del sueldo, de la preCanedad de los contratos, del ambiente de trabajo, o de que el contenido del t r a t o no es e1 esperado, siempre hay algo que nos incomoda (,Ser& porque somos muy exigentes7, 'tenemos muchas expectativas puestas en io que es nuestro medio de vida y &ente de ingresos?. Lo cierto es que estas " p e q u ~ quejas o ~ O ~en ~el trabajo nos B S afectan D ~ & m d o de su persisiencia o importancia pueden fi-oeí que la persona que #o eesl viviendo se sienta r&ente inc&noda en

su

trabajo y piense en m c h ~ La via de eseape mis drastica a esta situaciiin es que esa pwsona efaivarnente deje su trabajo. El Abandono Voluntario de la Orgatkacibn. o la Rotación Laboral {que es corno aigwos investigadores han denominado el fenómeno), no es dgo ajeno a fa realidad que vivimos. Mientras que hace 15 ailos, incluso menos tiempo, una persona entraba a trabajar en una empresa u otra institución y ya se coiocabg, hoy resulta bastante frecuente que una persona cambie de empieo. Cada vez estamos m$s acostumbrados a ver que 10s trabajos no son para toda fa vida.

Responder a ¿por qué una persona se ptaritea dejar su trabajo? es el origen del presente trabajo. Esta cuestión es abordable desde distintas perspectivas. Una estrategia consiste en hacerlo desde el Abandwn, Vo11(ntmfoo, lo que implica, atender a las etapas del proceso mismo de a-, ai ñoa\ del cual se toma

la

decisión de abandonar. El momento del desenlace vendrá determinado, en @tima mstmcia, por circunstancias de la coyuntura. Otra estrategia, desde la que planteamos el presente trabajo, se centra en las etapas anteriores al proceso de abandono, es decir, antes de que una persona comience a evaluar los <>rosy' y "contras" de la renuncia a su trabajo. Por esta razón, nos centramos en el Compromiso con la 'arganimción. Entendemos por Compromiso ei víuculo o rdarión que se establece entre una persona y su organización. La naturalea y fuerza del vínculo está estrechamente ligada ai Abandono Voluntario de la Organización, asimismo, el Compromiso está implicado en otros comportamientos de la persona dentro de la organizacibn igualmente importantes. Si entendemos por qu<i una persona se siente

(10)

compmMida o

no

wn su O F ~ comprenderemos mejor por Ó ~ qué bajo d e t ae i r d m tomara ta decisión de olimwkmm la w g ~ t r a c i ó n .

E1 Compromíso w n fa O r ~ ó n ha sido destmolfado desde distintas perspectivas teóricas, que describen diferentes tipos o formas de Compromiso De igud forma, ¡a tiFa&sa ha sido priwiiga en acuaaf nuevos témUm>s conaytualmente c e r a m s al compromiso.

la diversidad

de términos ha generado bastante ~nfusión en la literatura. Desde este trabajo proponemos adoptar

una

postura integradora, entender el c o m p d x t

eamo

un consmicto mttidimnisiod, y ddmit*~ Iw duncnsloaes o faeetrs del mismo.

A continuadón eabe preguntarse cdmo

se

desmoUa et Compromiso de una

persona hacia su lugar de trabajo. o dicho de otro modo, d e s son los Factores a n i d e n i e s de cada dimensión del Compromiso y cómo se articula su Ulnucncia de

fomia conjunta. En el momento actual disponemos de bastante información acwnuiada

en la literatura sobre los f a c t o e s ~ r d e s y factores procedentes de la qpmractdn que intdenen

en

su desanollo, que nos @te elabow un moddo ~ o ~ p r t ~ s k o que contemple la iduenccía conjunta de dichos fanores y que 0%- una visi& global e integral dei desanolio dei compromiso.

La hvestigtscibn sobre el c o m p r o ~ w tntdicionalrnmte ha sido b a d a a cabo en paises angiosajow, con un fuerte arraigo del p r o t ~ s m o . Puesto que tal constructo no es lejano a esta Boso6a del trabajo,

Gabe

preguntarse si la aplicación del mismo comtructo tiene sentido en un b b i t o cuftural y laboral regido por una fifosoña de vida menos m a d a en el trabajo.

En este contexto se sitúa el trgbajo que nos disponemos a presentar. En primer

lugar,

capituio 1, vamos a repasar brevemente los primeros modelos explicativos a!

abu~ono, marco de referencia para el estudio del Compromiso w n la Organización.

En el capitu10 2 nos ocuparemos del Compromiso con la OrganYacion, las perspectivas tebricas en fas que el thnino surgió, y las d m s i o n e s a las que han dado fugar. En ef capítulo 3 revisaremos los factores penodes y procedentes de la organimcibn que Muyen en el desarrollo del Compromiso.

(11)

En la segunda parte pianteamos un estudio empitiw en el que se somete a examen las dimensiones del con~mreto del Compromiso, se propone y contrasta un modelo wsal en el que est61-1 presentes los factores que influyen en ias dimensiones del constnicto. Para la consecucion de este objetivo se p d e r á previamente a l disefío de un instmmto de medida adecuado a

#as

necesidades del estudio.

(12)
(13)

FUNDAMENTOS TE~RICOS DEL COMPROMISO CON LA

ORGAN!;~AC~~N

(14)
(15)

PRIMEROS T R A W O S DEL ABAEIDONO VOLUNTARIO DE LA

IDRGAN~Z;ACI~N

Uno de ¡os problemas que Iifrontan las org-ciones es que la pemom deje voluntatiamente d hgar en el que @&aja. El f e n ó m o es conocido como Abandono Voliuitwio de la Orga1hci6n o Rotaciitn Laborala.

El

A b d o n o Vo!uniaiio es un hecho disruptivo

en

e1 funciohento de fa o r g w i t n y tiene consecuencias negativas.

Las

tases de ~ h n d o n o le suponen un ooste ee0~ónUc0 directo, devado de los procesos de reclutgmiento, selecciitn y f o m i ó n de la

persona

que viene a ocupar e! pesto vacante (Aldag y Brief, 198 1, Staw, 1984); A esto habria que &dir el coste indirecto procedente del proceso de adtiptacibn de fa persona 5i2 puesto y al grupo de trabajo (rendimiento, integracibn en el wpo, entre otros.) A de que

et

Abandono Volmt&o se considera habitudmente oomo un hitmeno poco deseable, iitgunos autores reconocen los beneficios dd cambio @atto4 T&r y

k h ,

1983; 3urton y Wedemeyer, 1991). Desde el punto de vista personal, dejar un trabajo que está siendo poco gratificsnte, puede ser la oportunidad para comquk un M a j o que se acerque mis a 10s deseos de esa persona.

i)esde el punto de risa de la otgm&a&ii,n, tmaib puede muitar beneñciooso que una persona que no ests r d i d o bien su trabajo

-

porque no se siente a gusto

-

abandone

~01untariamente la o r ~ i ó n . No obstante, no se puede asunllr que los que abandonan son n-me los individuos menos efectivos, habría que estudiarlo con más profundidad @alton, Todor y Krakhart, 1983; Staw, 1984).

Sea como fuere el Abandono Voluntario ha recibido mucha atención en la

~vestigación durante los útthos veinte &S (en fas bases de datos computarizadas

'h hcminaciión rotación labwaf%dme de la kadweih 1 3 4 del ténnulo j& al espairoL El si-

~ l t k m i n o r o t ~ i ~ ~ n b o r n l p u e d e ~ d í n e c r n i ~ d e p ~ o & ~ a d e n ~ de lamismaorgammcik

p" WO ~ a i m O s utilirar el tkmino Bhonlono voluntario. Na ohtaote, en la 1itmW nos e n m @ a w , s m autore8 que u t i l ' i el tArnino rotación loboralpva & ' e d femkem.

(16)

comuitadas enoontrms m8s de 2000 reFérenciasZ) S i & una titerahuli tan prdifica es una tarea difícil Un buen número de trabajos se siF/en de las uisss de abandono como un elemento desrriptvo dei M o - a o de la organheión, sin nlngiui afün explicativo

dei

fenómeno. Uichos trabajos pueden resultar útiles para deteminar el alcance dd fenómeno, si bien, nuestro htwk se wWa en los que proponen d o s cxpticativos

En el presente capituIo, nos vamos a ocupar de los primeros trab8jcs que dieron forma a un modelo explicativo del Abandono Vohintatio Dermo de &os. d i s t i n p h o s dos perspeaivw teórim desde

de

que

se

ha iardadb el tema.

Ia

primera, que hemos denominado los &/m sohe la toma de c;lectst&i. aborda el Abmdono Voluntano como un

proceso

de toma de decisión Se proponen divenos modelos explicativos que hacen un detalldo adihis de cada

una

& las etapas por las que pasa

una

persona en este trance Una de las aportaciones es ei papel atribuido a las mgniciones de abandono camo prerfictores inmediatos del abandono eF&o (Mobley.

f 977; Mobley, Homwy Hollingworth, 1978, Dalessio, Silvennan y Schuck, 1986. Hom y OnflFeth, 1991; Hom, Cw&*W&m, PNssia y Gnff*h, 1992, mtra otros)

La

segunda

perspectiva teórica, que hmos denominado fm I f e t e m r i ~ ~ ~ t c s df abumbno,

se

interesa por identifiw los factores del entorno labaral que candum a ia eduación negativa de

Ia

situación laboral que, a

su

vez, Ueva a plsnteam e1 Abandono Voluntario de la Organización. LQS factores identiñcados constkuyen el marco teórico que guiará los modelos causales del abandono y de1 Comprontiso con la Organhdón postenores (Po- y Steeos, 19741

Ambas íiitan el Abandono Voluntario de la Organhción a la d adel empleo por parte del empleado en un acto voluntmio. Queda h a aialquíer otra niptura del comato laboral entre una persona y

su

orgdimión, como la í k d m i ó n dd contrato, el despido, Ia jub'iación, o el

abandono

motivado por una causa ajena at individuo yto fa

tes &ases de datas cawltadas &eran: ABI infim~~, Psy&21it. Paicdo 1973

-

1995

(17)

Lospimerac~06cleiabaadwo Página 12

propia o r g W ó n . Su estudio se aborda dwde iuta perspectiva

individuaf,

es decir, atendiendo a los deteminantes que afectan al individuo en el proceso.

Bajo el nombre de los m d l o s mbre Ira tonrn de decisirh hemos agrupado un conjunto de tra.jos w a c t ~ o s por describir la secuencia de toma de decisiones> desde que una

persona

evaliia @vamente su situación laboral hasta que toma la decísih de abandonar

Esta

comente teórica se iaicitt con Mob1t.y que fue un hvestigador pionero, no So10 por ser el p k o

m

plantear un modelo de toma de decisión, sino porque h e uno de los primeros autores que fomdb un modeio explicativo sobm el Abandono Voluntario. Su modelo ha sido el inspirador de las apro>omaciones posteriores y punto de referencia obtigado para todas

las

investiHones sobre abandono.

El propósito del epigrafe es haw una revisión & climo se plantea el estudio del abandono desde esta perspectiva, recoger fss drñcultades encontradas y las aportaciones que esta &ea de investigación ha hecho al abandono. Iniciamos este apartado con una descripción del modeío de Moblqr (1977; 1978). El modelo ha tenido una importante wpercusiDn posterior, ha sido puesto a prueba en numerosas ocasiones, aunque no siempre se ha enconvado soporte empúico.

La investigación posterior destaca por las discrepancias encontradas con respecto al modelo original de Mobley.

Estas

diferencias atañen p~cipalmente a la secuencia de las cogniciones del proceso. No vamos a

analuar

en detalle la secuencia cognitiva de cada uno de estos modelos, puesto que se aparta del objetivo de esta revisión introductoria al abandono. Simplemente comentaremos las alternativas que se han ofrecido ante ia falta de

COll~eflso de los modelos de toma de decisión. Algunos autores han optado por comparar varios modelos alternativos, en un intento de llegar a la secuencia cognitiva que describe con mayor precisión los datos recogidos. Otros autores, en cambio han propuesto reunir las cognieiones de abandono en un Solo const~cto global. En ambos casos, hay acuerdo en cuanto a que la estructura básica del modelo es del tipo actitudes

+

cogniciones

+

abandono.

(18)

Iadependientme de los modelos altemativos desa~~oUados coa posterioridad aI de Mobhy, queremos subrayar que

la aportación del

d e k , de Mobley

csta

en que e5~1areeio el papel de

tas

GogNciones en el proteso. coma preauswas inmediatas dd abandono. y mediadoras de fa

inthierma

de las actitudes

sobre d

abandono Sin m9s preámbubs pasamos a describir el moddo de

Mobfy

S modelo

de

Mabfey

Mabtey (f977) plante0 que par& explicar el M o n a Voluntario había que entender el proceso mediante el que una persona Eega a tomar tan drástica decisi15n EEI autor se inspllá m los &dos de tomn de decisibn de

Iils

matemáticas y de la economia,

guihdose por

la

t9- f o d y la shpWeaciSn dd proceso El moddo describe la secuencia de etapas por las que va o

una

persona, desde que comieiua a sentirse insatisfecha con

su

situwión Saboral hasta que fhahente decide abandonar votuntariamate

su

t w o

Mobley

admite que

hay

otras

&m

de escape en una situacibn bninsatorta

~ o m o ausentarse fisicamme del tnibajo.

ser

negligente, si bien enfoca su estudio en el A ~ ~ o I K ) VolunW.

En b F i .

E.1 se representan @ m e la seawsia cognitka que Moblqr demibe asi @&$m 238)

"Una de las cmsmwias & la amemia & ~ati-a ca el a i h j o a le c&muk&ái de toa PensminMs de abmdm3 @1oquc c )**,

El sipiente paso en el puwm ai E d w la utitadaide k f l i m enrpko I$fcmaIiw y lar

wstes del -a (bloqve D). En este d ase d ú a o : iss pibilidades dc -tnr un mhjo aitermth, las a1tw~)tivas posibles. y 10s oostes & la b&%qda, entre ohop l...]. En la evnlruiuibn &

los costes de¡ abaodom en- la phdida & m t i m m la ocgnimith, le phdide dc bmñciar, la fcm&6n eppmüh, y la exp&enciie no trrirufaibk, mtn otms.

Si los costes del abendono son altos, o lea pnbsb~iid&a & h i t o m la búsqumia soa

esoasss, el mdividuo puede Evahm lo sihuridn idroral (b1- A) de nunn, MUU loai P e m a m W a de abmdmo (Mcque C), o bien d e a t a r obas fomia~ de escape.

(19)

Ahaa b h , si la coruidae que time pibüidades de mm&u un mplm alarn~tiw, y10 tos cmm de abardmar m> sai muy elevaios, pasará a]. si&ate estadio en el pooeso que miste ar tas Inzrmimes de buscar al&nWvm { b l v E).

En fas InIcmianes de buscm elIermisinn. e1 S j e t o se plantea efecti'imneu& intentar buscar ua empla, altematitv al actual, y @ b t 2 se iíiifiia la BYrpmiemüvade empieo (bloque F). Si el sujeta no nltanstivas, prsQ eonthuarm k biisqwda de anplw, o blla, puede aaluar

& nuew la L f t i W de h b i q a d n n>toque D), awpw la sihraci6n y diminuir los Pemamimm de dKnfmw @laque C), o & u-, da omis f a m s deausencia.

Si ar k dsp.n(siu tui enmihado a l i c m t i ~ s de emplea fwtibies, la percona p a s ~ a la

Evoiuixiai de (bloque O), a &uacii*r jmtedm4 a 1a Compmzión c m el empleo a c d (Maque H). Si la wmpuscibn fa- el anpleo altemat¡%~, el sujeta inuenetnatá las lntc11ci01vs de obodmo (Moque 1). y a coatinwión al A W m o efectivo<bl*qw Jf.

Por el &o, si la mqwaci6n f a % m a1 a n p h acwl, cl in&v¡dtm puede se&

Buscando ofm emplro Pltemniw .(blo<lue F). evaluar k I%iIJai de la hYrqueJu de aifemollvm

(blocpie D), aoeptar k aihmción, dhmuk Im Pewmienfos de &m (bloque D). o msnifcstsr ohrw famas de atasasta

Por UltUno, psra algunas Lo W1si6n de abmdmm a m acto impisis~ que no time por q d seguk los esladios meneiori8dos.

(20)

Model<t de MoMey ei al. (1978)

Figura 1.1 M d o s del Abandono Volcnrtario de la Oqgmúaciái de Mobley (i977) y Mobiey, Homer y Hollingswonh (1978).

En síntesis, el modelo de Mobfqr dibuja una estricta secuencia de pensamientos por las que pasa una

persona

antes de abandonar una organiacIi>n. Esta secuencia wmiemt

(21)

con la percepción de i n s a t i w ó n que evoca los pensmientos de abandono. Estos

~ e n i o s , a su vez, conducen a evahiar ia utiüdad de bu= empleo alternativoO donrle entran en juego la posibikdad de encontrar alternativas, el inicio de la búsqueda, la evaluacMn de la %que& la ~í)mpmsión de attemativw, que. a su vez, fomentan las intenciones de abandono y íhaimate conducen al abandono.

Evidencia emplrica del mbdelo be M&ey

El modelo ha sido puesto a prueba mpiric~mente en numerosas ocasiones, en las que se han ido añnnndo las etapas dibujadmis por Moblq y modificando el modelo. La primera modificacihn

se

sereatuO en 1978 por el propio Mobtey junto a otros dos investigadores Homm y Holtingswonth. Mobley y sus colaboriutores (1978) simplificaron el proceso de toma de decision a cinco etapas. En la figura 1.1 se puede apreciar que fos 3 bloques dedicados a '4a búsqueda de empleo" @!oques

F,

G y N de la figura 1.1) quedan eliminados. También cambia la ubicación de la variabie Pro6nItiIiM de encontrar a i t e m i w s , que 'Muye sobre

las

aSntemiws

de

buscm u i i e m , y sobre las Intenciones

de

abmadono.

En los trabajos de UlvestigacIOn posteriores se comprobó empíricamente

ia

secuencia de cogniciones del modelo, y se pusieron de manifiesto algunas inconsistencias con respecto a la versión sipiiñcada de1 modelo de Mobley (Mobley et d. 1978). Por ejemplo, Mowday, Koberg y McArthur, (1980) encontraron que las intenciones de búsp& no tetiían un efeco directo significtivo sobre las inteneioms de akdono. En otro estudio S-, Steers y Mowday (1983) encontraron que los pnmmientos de abm~domo afectaban -amente

a

las intenciones de a M o n o , y no s6io a las imfenciones de brisqueda Por otra parte, Dalessio, Sivenun y Schuck, (1986) encontraron que la posibiliddde encunada alteniaiiws se relacionaba directamente con los pensamientos de abandono, pero no tenía un efeco directo sobre las intenciones de b&qu& o sobre las ilitencmnes de ahn&no. Coverdaie y Teborg (1980) también madbtaron que no habian encontrado soporte empirico del modelo simpliñcado dibujado por Mobley.

En -a, se puso de manüiesto que muchas de las etapas específicas propuestas en e1 modelo simplificado no enconwaron soporte empírico. Las inconsistencias encontradas

(22)

tienen que ver -e con el orden de

la

sacuencia o las etapai dei proceso.

Aunque si se observa un

patrón

general en ei que coinciden todos los trabajos anpirim la iofIueneia de las actitudes &re el Abandono es idrecta ri travLs de las cognic~mes &

a ~ a m ; e$ mejor pfedictor del Abandono son

las

rnteI1Y:Imes de abmáano (Miuer,

&te- y Huh, $979; Mowday et

al

1980

Micluds

y Spector, 1982) Por lo que consideramos que hay c o m e n cuanto a! esqueleto del modelo. pero no en cuanto al rol asignado a cada una de las cog&onr?s ~ ~ ~ & C I I S

tas

dificultades en

ia

validación del modeio simplificado de Mobley se han atribuido a diversas

causas.

Por

uaa

parte,

se

ha enticado el

d o d o

utiüzado prra estimar el modelo

En

muchos trabajos, el proeodimíaito de

estimación

utifizado había sido una seaieneia de 4 s i s de regresión mUlt@le, donde

eada

d a b I e

se

utilizais como criterio de Ias variables restantes que fa p r d i r u i m

d

modelo

tos

eíoetos que no

aan

signiñcetivos se eiiMMn del modelo, se repetía de nuevo el proceso con una variabie del estadio anterior, y de esta

forma se obtenían los efectos de

unas

variables

sobre

otm4

Asi las cosas, nos planteamos que la esBma61h s ~ m f ~ h e a de los efectos de las vati&1es del modelo,

es

sin Iugar a dudas una metodologia m& a d d para poner a prueba este tipo de modelos Algunos autores como Hom et al. (1992). Ddesio et al (E986), han puesto a pm&a el modeio simptiñcado de Moóley y los

&os

aitemativos postenores u ~ d fa ometod010gia de los modelos de entaciones estru-es

En

e8 apartado que denominamos la evalwión Ide los &los altttmfivos h sreunido &os trabajos.

Otta de las críticas

d

modelo de Mobley y postesiora, arpnenta que el exceso de siniplificaoión de las vmiabfes mgnitivas pude explicar

b

falta de

consenso

entre los estudios.

Un

grupo

dt?

inuectigadores

@.¡Ea*

Katerberg y Hulin, 1979; Michaels y Speetor, 1982; Mowday

e%

itl. 1978; Jaros, Je&erI Koehter y Sincieh 1993) se ha planteado utilizar

% e s t a & m s e ~ e g ó a l n m d e l o & ~ d r l e y e t a t . ( 1 9 7 8 ) . c o b n l a h i & a l o e ~ ~ e n ~ n ~ ~ o mtáio, y sin <~ae los awfios psmiaes hayan validpdo m ni aaWad el modelo anq>lifica&i.

(23)

un constnieto general que reúna a todas

las

mgninicnes de abandono. En el apartado de dedicado a las cogniciiorws de abnndol#, comentaremos dichos irabajos.

Varios autores han o de nuevo el modelo simplüicado de Mobtey y los modelos alternativos posteriores mediante los madetos de ecuaciones estmcturaks, Esta metodoiogia estuna los paramehos (coxwiones d e s de fas variables) y proporciona iadicadores del ajuste del modelo a tos datos. EI ajuste, a su vez, permite comparar entre diversos modeios a i t d v o s y llegar ai que mejor reproduce e! proceso de toma de decisión.

Dalessio, Süvemíin y Schuck (1986) recogieron los datos procedentes de cuatro estudios anteriores, entre &os los de Mobley et al. (1978), y estimaron mediante M i s de mtas el modeio sulpfificado de Mobiey y otros 3 modelos alternativos. Al comparar los índices de ajuste obtenidos para cada modelo apenas encontraron dikencias, y consvderaron que no había razones sufreientes para p e a que un modeio era mejor que otro.

En la figura 1.2

se

muestra el modeto sugerido por los autores que reúne las conexiones comunes a 108 modelos contrastados.

Este modelo se diferencia con el de Mobley et

al

(1978) en que lospensamienfos de al>mmlono influyen directamente sobre las infencionees de r i W m y se prescinde de la posibiliiciadde enconimr aitemfilras. Para Daiessio et al. (1986) el aspecto más importante

es que la secuencia de actitudes

-+

cogniciones -+ abandono sea un denominador común Para todos los modelos contrastados.

(24)

Recientemente Ham, C-WaUrer,

Pnrssía.

y Griffetb (iW2) pusieron a pmeba los modelos vigentes sobre et abandono con los datos procedentes de 17 estudios (después de haber conegido las correIac3ones mediante meta-&sis). Hom ei at. (1992) encontraron apoyo empírico al modelo de MobIey et

d

(1978) a diferencia de 10 que labia o d o en estudios empiriws previos. Todos las parámetros especificados en el modelo orighl fueron significativoq y los efectos tenian el signo esperado. Aunque estos autores apoyan el modelo de Mobley et al. (1978), encontraron que otras fónnufas dternativas

t a m b ' i obtuvieron mporte empmco, de hecho, mostraron mayor pmisibn y parsimonia que la obtenida pof el modelo de Mobley et al. f 1978). En concreto, el modelo pianreado por Dalessio et al. (19861, es el que encontró mejor ajuste.

Con dgunas variaciones, se puede &m que el modelo de Mobiey et al. (1978) y

e1 de Datessio et

d.

(1986) comparten

la misma

estructura de relaciones. De esta fonna se

(25)

verifica el orden causal que va desde la kwtisfacción hlabai, a las cogniciones de abandono, y de éstas al Abdono.

Los trabajos de meta-análisis publicades postdomnte también confirman la estructura básica del modelo de Mobley (Steel y Ovalle, 1984; Tett y Meyer, 1993). Tea y Meyer (1993) reco@mn los datos de 40 estudios sobre la toma de dwisió~ del abandono, después de corregir las correlaciones por meta-análisis evaluaron ¡as etapas del modelo mediante ecuaciones esriucturales.

Estos

autores concluyeron que fas cogniciones/intenciones de abandono son los mejores precursores de¡ abandono; y que las actitudes del empleado (la mtisfmci& laboral y el Compromiso con la Or-cien)

contribuyen Significativmmte a la formación de las intencionedw@ciones de abandono.

En sintesis podemos de& que hay consensu en cuanto a la estwcnia básica

de!

modelo. En la actualidad las cogniGiones de abandono Qw intenciones de abandono) son un elemento h p d d i b l e en la predicción del Abandono Voluntario. Ahora ttig la validez del modelo se l i t a a la estructura básica mmcim& mientas que por el contrario este acuerdo no es extensible a la secuencia de las cogniciones especifica de &andano.

kis cognlciones de abandono

El exceso de simpIiñcación de las variables fue precisamente 10 que Ilevó a algunos autores a cuestionar la validez del modelo

aria

de M&ley, argumento que también se ha utilizado con ñ.ecuencia para expticar la a t a de consistencia en los estudios empíricos. Las variables del modelo de Mobley (1977) hacen refwencia a aspectos de1 procesamiento cognttivo muy específicos, cuyo contenido es bastante simiiat (Hom y GrBkth, 1991). Por otra parte, al utilizar este tipo de variables era ~mumte encontrar problemas de colinealidad al predecir el Abandono Voiuntario.

Mientras que para el investigador puede ser útil desgranar las etapas cognitvas al máximo, la persona que contesta puede encontrar diñiniltad en distinguir los matices. De hecho, una & las criticas hechas a los modelos de toma de decisiones (modelos nonnativos basados en la lógica formaf y la mál8ma simpiiñcación) es que pueden resultar úues para optllnUat las decisiones, pero no implica que reproduzcan la manera espontanea de toma

(26)

esas decisiones. Las personas no siempre siguen la lógica dehetiva al tomsr una decisión La utiEdad de estos mrdeios ea Inrtada 40 se trata de

"explicar"

ei comportamiento r d &e 10s individuos (snón. 1987; Gmbara y hk, 1987)

Miüer, Katerberg y Hulin (1979) plantearon un modelo con Iss variables especificas del modelo de Mobley agrupadas

en

construaos más gemrales En concreto, bajo el constntcto de

Iss

cqpnicmm 6e abcadhm> tewueron a los pemnmtentas de abmdm, las

intenciones de

m&,

y fas intewiones de abankwio En el constructo de mowlrdad faáoral ínckyeron \a percepci0n de altemmvar de empleo, la edad y la rmirguedad Los autores enwntramn apoyo empVrco al modelo

de

MoMy

a

al (1979) u t i l ' i un constntcto general para k s cognicioncs de abandono y otro para 111 movilidad laboral

Postenowte, Michaets y Spector (1982) y Mowday

e

al (1984) también utiüzíuon

un

~onstmcto gen& para las ebgniciones de abandono m d t a d o s

s~tisfaeionos. En un estudio reciente &fe

por

Jms, J d n , Koehla. y S Í c h (E993), se

UevO

a

cabo

una evatuación de divasos modelos que desaiben d

proceso

de abandono. Los autores

c o -

con el modeio oRgUial de Nobfey et al (1978) y aieron wmpwmdo modelos cada vez m& simptifieados, es decir, modelos en los que sucesivamente se fiabia eliminado alguna etapa def procesr>. J m s et al (1993) tnCOntr8ron que el

modelo m&

par&no&oso y con mejor ajuste era el proponía un c o m c t o latente

para

las wgtkiones de &midono. Estos autores también apoyan la idea de mantener un constrwto bbicO que reiine a todas las cogtúciones o pensamientos de abandono y que expresa una tendencia cognitiva ai abandono, en contraposición con el pensamiento sewencúit y ordenado que presenta el modelo de Mobtey et al. (1979)

La utiibwiita de constructos generales está más

en

la Enea de Ies psiwlogia mgaitiva achlai. h s moríelos descrip~~ws del proceso de toma de decisiones,

han

inwqorado (a los proGesos de la toma de decisián) la utüizacián de heurística$ y de -os en el procmamiento (Gambara y Mn,1987; T v ~ s k y y Kahneman, 1974, Nisbett y Ross,

1980). La toma de decisión sobre eE abandono también puede beneñciarse. de algunm praposiciones sobre el pensamiento irreflexivo que apuntan a que "las personas tipicamente exhiben orientBM3nes vagas y generales y tendencias hacia un mmportamiento deteminado, más que cdgnicbnes distintivas,

ordenadas

secuenciaimente y

focales"

(27)

(Langer, 1978; 1990; 1993). Segiin 10 dicho, la toma de decisiones sobre el abandono

estaría más acorde con la utilización de una categoría genera! que reúne gas cogniciones de abandono.

La percepción di u í t e m t r w rk? empleo, es un elemento del modelo ofiginat de Mobley d al. f 1978) que no ha encontrado wui ubiwci6n c1ara en los postetiores estudios de vaiidac~ón. Su historia esta salpica& de OS c o n t ~ c t o n o s .

Miller et al (I979) informaron que ia contribución de la prcepcidtt de aIíert~fii~u.

a la explicación del &andono, aunque si@ktiva, era menor de la esperada. Estas autores interpretaron que podia deberst: a ia falta de fiabilidad de la medida (9010 se utilizó un indicador), o bien que la influencia de ?a percepción del mereado laboral &o ocurria bajo deteminadas circunstancias negativas ( d ó n econOmica).

Michaeis y Spector (1979) no encontraran efectos síipiifcativos de esta variable sobre el abandono.

Mowday et d. {1984), por

su

patte, áwubrieron que el efecto de 1apercep;rOn de u i t e d w dependía de la muestra utiüzada en el estudio. En un gnrpo de enfermeras &a variable no tenía efecto sobre las cogniciones de abandono, mientras que en un grupo de administrativos si tenía un efecto significativo.

Las diferencias encontdas entre grupos ocupacionales nos puede ayudar a interpretar los resultados contradictorios encontrados sobre la percepción de alternativas.

M, ei efecto de la percepción de aítemativas puede estar mediatizado por Factores como e1 grupo ocupacional o por la situacion económica. Los resultados encontrados por Hom et al.

(1992) apoyan esta hipótesis.

Hom et d. (1992) compararon el proceso de abandono entre dos grupos ocupacionales, en concreto en una muestra de müitares y otra de personal civil. Estos autores informaron de una serie de particularidades en el proceso de abandono de los profesionales militares que 10 diferenciaban del proceso seguido por el persend civli. La

(28)

&stencia de un o red de abaadonat en aialquier momento

k

W b n . debido a la diüailted de

encuntrsr

un trabajo a h m t i v o y a k &mitad de tmdixencia de conocUnientos y de la experiencia, hacia que

d

proceso de M o n o fuera espscifico y

k

movilidad laboral menor.

Por ejempfo, en el gmpo de milisares

k

rdacion entre UiMtidkcci6n y pcnswnjaitos de abandono era menor, y

la

&ación entre los pmsamientos de abandono y el abandono &e mayor que en el lgupo de SegUn estos datos. parece que en el grupo de los militans era m& dificil que la

perccpc&n

mgstive del trabajo Ueve a los pemmiaitos de abandono.

q& por las dificultada d o d a s anteriormente. por el contnno. ma va que

kr

htmciom de abandono hacen ajmición le deasibn de &andom ae hacia efectiva

Ante lo dicho, no

se

descarta que la ontprci6n y las cirauisturgas económicas dei merGada influyan sobre la pnapcibn de altemativas Lfama la atencibn que mucbos estudios sobre abandono se han d í z a d o con d m a s o t h i m s Mnitanos,

&osamente esta profesión tiene mucha demanda en ~orteaminca~ y una de las tasas de Abandono Vohmtario m& altas. hede pensarse que. d o hay

muchas

ofenas de empleo, una

m n a

se puede ptantear abandonar su trabajo con más f d d a d que cuando

Iris

t a ~ a s de desmpleo son sitas pani esa ocupación. Por lo tanto, las tasas de desempleo por grupos ocupadonates tendrírcn su inüuencia a través de la percepciirn de alternativas

En resumeo, podemos decir que hay evidencia empirica de la secuencia general de actitudes

+

cogniisiones

-+

abandono del rnodeio o n a f de Mobley Es decir, entre la evaluación negativa de la S W b n laborai y

d

abandono ewivo, median una serie de penmúentos o wgnicimes de abandono. Denm, de

las

cogniciones especifícas, las inten~iones de abandono son los mejores precursores

dd

abandono Si embargo, no se ha encontrado evidencia

empírica

de

la

secuencia de wgniciones especificas

Una

manera de afronta las ínwnsisten&s es utWx

un

constructo general para los pensamientos de abandono. F i e n t e , la percepciwn de alternativas no tiene una ubieacibn clara en el modelo y los remitados encontrados son wntradictorios No se descarta la posibilidad de

(29)

que el efecto de esta vatiable este5 mediatizado por la s i w i b n econbRlica externa en conjuncibn con el p p o wpaciond @cuíar al que pertenezca el sujeto.

La segunda perspectiva tdrica desde la que se ha propuesto un modelo explicativo al ~ o n Voiuntario o es la denominada los defenni~w~tes del &&#O. Esta perspectiva se ha cenictmhdo por integrar la relación de factores que, desde el entorno laboral, afeetan potencialmente procesa de &=dono y viene repremntada por el trabajo de Poner y Steers (1973).

Porter y S t m (1973)

estaban

de acuerdo en admitir que la MISfaccidn laIkK.aZ constituye una imponante fuma en la decisibn individud de abandonar la organización. Si embargo, consideraban que esta idomci6n no era suficiente pata comprender por qué una persona abandona. En otras palabras, saber que una persona esta descontenta y dispuesta a marcharse no ayuda a en8& las razones del descontento, y tampoco ayuda a determinar que se puede

ttecer

para reteneria. Porter y Steers afrontaron esta cuestión examinando en profundiáad los factores especiñcos de la situación laboral que potenciaimente se relacionan con la disposición al abandono. Antes de describii los factores a los que estos autores dedican su atención consideramos conveniente hacer aígunas anotaciones sobre el trabajo de estos dos autores.

De una paae, el modelo de los determinantes del abandono es complementario a los modelos de toma de decisión (Mabley et al. 1979). Si el modelo de Mobley y los modelos postenores examinaban el proceso de abandono desde que la persona eval~a negativamente su situación laboral hasta que toma la decisión Hn& Porter y Steers f 1973) se oiienaron hacia los factores del contexto laboral implicados en la waluaci6n de la situación laboral. Se puede decir que Porter y Steers se centran en las etapas anteriores a que se inicie el proceso de toma de decisi6n sobre el abandono.

Por otro lado, destaca el propósito integrador del modeo. Si bien, se habían reaIiuido trabajos anteriores en los que se había puesto en relacibn determinados factores del contexto laboral con el Abandono Voluntario, Porter y Steers hicieron un esfuerzo por

(30)

hacer

una

M 6 n comprcpsiva de todos los fsctores que ai al* momcmo se kaaan relacionado

mn

el abandono o que cabria espaar que intavimeran

m

el abandono Ck modo que, e! comperxfio de todos @os Eactoros. mar& una nueva penpactive p m enkder e1 abandono

El abandono, desde este pwao de Msta, tenia su &gen ea

las

divesas

faca=

de la estructura de la argarazkción, y ei MO conductor de esos fuctores

no es

otro que la .wtt#acci&n laboral. HíMa que que iii satyi(~ccia> &M se entiende

como

dl grado

en

el que

Ias

tqmtatkits sobre estos factares

dd

aabjo hui sido

~~

Por

m m i e t e , exminw et pacew de a b d m Gqio este marco

de

nñmicll apunta hacia la d d a d de ceatmse tanto

en los

factores que formaa me del e m m laboral como en las -ativas de los kcflnhos

El trabajo de reMsión de Porter y Stars CO& W i o un rrpw a tos estudios que se Wan w p a d o de la relación entre la suftsjmciciiht &M y e1 Abandono Voiumario de la Ckg-Ón. En

los

15 estudio3 que

fueron

revisados (desde 1955 a 1972) se Constata de f x m consisíente el impmo de la strsfpcc~dn faboraf sobre el proceso de abandono6.

Porter y Eitsers considaaron que esta i n f o d c i n no era suficiente para camprender por qué

una persona

abandona. Para responder a esta cuestión acudieron a los faaores oritroos de ia situación laboral: pue estaban relecionados pot-e con Ia pdspocieiirn al abandono.

Porter y Steers agniparon tos kmres según su pocedmcia de fa qanixucth, del

ambiente de nuibajo, del c~ntenlab &l fabajo y factores p e r d e s . En este momento tan d o vamos a señalar d e s son los factores que están presentes en e! modelo de ab&o~>

de Porter y Steers {figura 1.3). En el capitulo 3 estudiaremos Con más d&e la kúhencia

bporttz y S t m (1973) &tan otras tnic: misiones realizadas um mmiori&rt W-m, 196% Brayfield Y

c w ,

1955 y ~ m g~ausoer, , w m n y capmu, 1957) nrycg WUWDS aon Eaisigntm mn 1%

~ ~ p ~ e n ~ ~ & a s a u t o n s .

(31)

que tiene cada uno de estos factores sobre e1 pro- de abandono ya sea a trav6s del compromiso o a tnrv6a de

la

sati.facción I c t h I .

Fisura i.3 M&to de los i k & W del Abandono Voluntano de Porter y Steers (1973).

Los

factores procedentes de la organización contienen las variables que desmien la politiea de personal. En concreto, se reñeren al sistema retributivo y a la promoción En los estudios que recogieron Porter y Steers se constató que los ~aIana~ 6ajm y iafdk~ de

prarnoción ñgwaban como una de las primeras razones para abandonar la organización Entre las razones que se aducen para expticar este hecho está la percepción de injusticia o de falta de igualdad por parte del trabajador

Referencias

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