DEL I N D I O
Obispo de la Puebla de los Ángeles.
MADRID
IMPRENTA DE TOMÁS MINUESA DE LOS RÍOS
calle de Juanelo, núm. 19
1893
VIDA INTERIOR
DON JUAN DE PALAFOX Y MENDOZA
CAPITULO PRIMERO
De los motivos y razones que ha tenido esté pecador para escribir estas Confesiones,
y memorial de miserias y
El primero y principa! motivo y razón que ha tenido, es la «loria de Dios, y que se vea lo qae resplandece su bondad, que tanto sufre, per- dona, ayuda y ampara á sus criaturas y aun á las que lo desobligan y ofenden gravísima mente, como este pecador, y que con este ejemplo, como con oíros, amen, s¡ganf sirvan y adoren á tan buen ñt-ñor y nunca jamás le ofendan.
El segundo: porque habiéndolo consultado con sus Confesores, lo juzgaron por útíí y con.
veniente; pues no se había de publicar viviendo 'A&te pobre pecador, ni después, sino i¿Tjr-''á:jdo-
"í'-'se.el nombre, y ocultando cuanto se piKÍlorc la ...noticia del sujeto.
^ -COL; cu LIB. QUE TR. DE Aw.—T. X. a
; II Palafox
El tercero: para tener presente este pecador sus miserias y llorarlas, y que no cese de llorar tiül'o pecar, y de alabar tal perdonar.
El cnar.to: para que leyendo esto algunas ve- ces, viva cutre el temor y esperaraa. Temor, viendo sus propias miserias; esperanzas en tan re- petidas y tan grandes misericordias, y por estas y con estas despierte el agradecimiento y el
"amor hasta morir de amor y de dolor; de dolor de haber ofendido á tal bondad, y de artlOí á tal misericordia y caridad.
Él quinto: porque habiendo pedido A Dios luz, sobre si lo escribiríaj y dudándolo, lia sentido . siempre en su corazón repetidas veces, y voces con claras locuciones fcn cuanto alcanza) que le decían por vía de inspiración estas palabras; ¡Par qué no "iscribes mh missficQi'dit.'ís y íi¿s mtstrtas?
Y ¿tras veces: NO las dejes de tscrtliif, que mf enojaré. Y comunicando esto á los confesores, : lian ÍSHÍU de parecer que las escribiese»
CAPÍTULO II.
De los cargos generales que Dios puede hacer á este pecador.
A los cargos generales y particulares qué Dios puede hacer a este '^ccadot; Qais nsponát- iil ei umtm f r p mittt!
Lo criój pudi^ndo dejarlo en el ubismo de la aada.
Lo ciio racionalj pudiéndolo cviar irraciólíal y bruto.
Lo crió en tierra <Ie cristianos, pudiéndolo criar en la &v, barbaros é idólatras.
IíO crió en ticira de católicos, pudiéndolo criar en la de herejes, .
Lo sacó á que gozase de ostos bienes de na- turaleza y gracia, p u d i e n d o hacerle aboríú'O.
Ctiítlo • hijos ds padres nobles, pudiéndolo criar hijo de infames.
|S.g
-0 o ti3 .-« &
'! " s ií-i- í
*i ^
^S ^
CAPITULO III
De los beneficios particulares que Dios hizo á este pecador en su infancia, antes de nacer
y luego después de haber nacidoi.
Los beneficios y cargos del' Capitulo autece- rlento son comunes á muchos, ¡lunquc no por eso menores, ni menos dignos de reconocerlos y ser- vidos & Dios; psio los que so siguen los ha. hecho .Dios A solo el, 6 i muy raros como á al.
Lo primero: antes ds nacer, siendo hijo del tlclito, por serlo fuera del maírimonio, permitió Dios quo concíbicsGj 6 conociese la culpa jjiiserí- cordia; esto es, que ;í visu dct la ofensa resplan- deciese el perdón 1 la defensa; y cíe aquella raasa infame fuese animada de mía alma criada A semejanza de Dios, y después amparada y de- fendida de loa que la pürstíguían*
Lo segundo: procurando 511 madre (sagríu lia, Jlegado í entender por persona que asistió cerca .
, . .VI--. " . ' Pctlafex ' • - • • • ' ; Sel mismo suceso) cubrir los delitos de su honor con otro mayor exceso, defendió Dios aquella inocente criatura, antes perseguida que nacida, poniendo sobro ella la mano de su piedad, para que no fuese sepultara su misma conservación;
y su muerte el origen,de su vida, y en los pri- meras movimientos del vivir k defendió, que tío llegase 'A morir.
Lo tercero: naciendo ya aborrecido este niño entre, infinitos peligros, fue recibido como ene- migo de todos por el riesgo que padecían los que pomo haberlo pod'ulo perder, ú desaparecer, . lo ayudaron á nacer, puesto en una cesta (puedo ser que lo tuvieran, por muerto) arrojando E ubre ella, muchos lienzos para cubrir el delito, lo deja- ron algún tiempo en el campo escondido entre*
unas hierbas, liasta que despuís lo llevaron á arro- jar á un río cerca de allí.
Lo cuarto: un venerable viejo de aquella, tierra (i), viendo ¡levar la cesta, preguntó á 3a criada qué llevaba. Turbóse, y de la turbación nació en ella el cuidado y en el viejo el deseo de reconocerle. Halló vivo al que tenían por muerto; pasólo del r(o á una casa, bautizóle*;, criólo. Poco despuér, ya de orden de su madre (por estar su padre ausente de allí) cuidó de ¿1;
No se oHíü» que s» escribía esta v
'£Vp;í V^L'i?
la cual, libre de los peligros del lio'nbr'-'y"' <Í6-.1á'..
vida, comenzó á amar (aunque sin poderlo ver,....
por estar tan retirado) al que antes de nacer,"sien--' do parte de sí misma, comenzaba á aborrecer.
Lo quinto: habiendo nacido este nifin, afeado y lastimado de las tribulaciones que padeció, per- seguido antes de nacer y al nacer, y después de .haber nacido; así como recibió el agua del bau- tismo, cobró gracia y hermosura espiritual y cor- poral, y con esta última (que fuera mucho mejor la primera) vivió en todas las edades.
Lo sexto: tocó Dios e! corazón de su .madre con tal centella de dolor y contrición, que poco -tiempo de flaca (habiendo sido hasta entonces muy virtuosa y honesta), castigó con treinta años de una vida muy penitente; dejando el mundo y muchos bienes de fortuna, y ;í sus padres y deu- dos; y se entró religiosa, y finí Prelada diversas veces, y fundadora en aquella santa y áspera recolección; y vivió y murió con singular ejem- :
pío, espíritu y penitencia.
-•asan-
CAPÍTULO IV
De otras misericordias que obró Dios con pecador hasta que lo conoció su padre,
y comienzan sus miserias.
Deij'ií'ís de estas misericordias, hasta hi-edad de diez años, que fue reconocido tls s« padre manidesiamentü (aunque antes secretamente 50- corría <i !oíí c^íie le criaban), lo hizo Dios l o s ü i - guíentes beneficios.
El primero: as( como recibió el agua del Bau- tismo (coma estií dicho), habiendo salido del vientre de su madre,}' después por los otros acci- dentes casi muerto, cobró salud sin otro remedio alguno. •
El segundo: ruibiúiilolo dadoáci-inr. apoces meses pareéis preñada el ama; y habiendo co- brado aquel viejo venerable, que de él cuidaba, porque ya se iba muriendo, no hallando quien le diese luche, desde los nueve rneses (que solos
V~idi¿ itrfuriffr • IX tilos mamó) lo sustcntiron con cosas liquidas, y pan con vino, y o a creciendo á lies años aborre- ció el vino, y en cerca di; sesenta no lo bebió jamás,
El tercero: crióle pobre, porque lo era quien lo criaba, y sbnrlo un poco mayor ibad guardar tres 6 cuatro ovejas (le su padre pntativü, y.as!, pasó aprendiendo tambiéa los primaros rudúnen- tos de la? leírtu y de ¡a l'u.
El musito: cSiólü Dios gracia con todos, y . lo amaban, y era generalmente agradable.
El quiuíu: dióly entrañas jifas y IYIÍS ¡jara los' pobres; y do menos de uicts; añüs, ¡luílundo un niño desamparado fuera d,:l lusjAr, llovimido, lo t¡-ajo solsye sns ¡¡omitiros, para í;us no pade- cítiso.
El sexto: con d a r i i i D i o s t n n buenas inclinado-' iics, co:i íouo oso de ur.iy poca edad (i]ne'Iepa^'
• Toce Ilegalia á ;?L:¡^ añiís) ya co;n¿n2abi; la malicia á f>brar e¡i e!; y antes de rayarle la razón> no se atreverá aseguiar, que dejase de ofender d Diost
jOli dolyr mayor, que ludo dnlor! [Que se antí- tiptii la razón la culpa, y la sinrazón! - • • ••
El sdptimo; oslando 1:11 esta pobreza y 'rnise- . ría, puso Oíos en el "corazón á su padre natura!,.
para que lo conociese.y tliese estudió, y amaso mucho; pero ¿3 obraba con poca inclinación á las letras, y solo por el temor, declinando y uegán-
X Pctla/cti
tlosé á lo bueno, y abrazando y abrazada de lo malo.
frl .octavo; víernlo á este niña con otros, que estudiaban, un Obispo muy santo, y que hizo al' gunos niílüíífos, cnnfosot de Santa Teresa de Jesús, le apartó y entró en vía aposento, y le dijo, que habüi río ser dichoso, con una grande excla- mación, diciendo: \Oh^ -qué &ít¿n& iisniw& t&t'
¿írds, niño I
E l ' n n veno: crecía ou la. edad y se iba torcien- do en las ¡nclinadcnes; y ya gravemente; iba ofea- dícndo á su Creador; y aunque obraba con color cío vergüenza "en lo exferíorT pero sin cuidado de limpieza de su alma en lo interior; sólo que se confesaba freaienfcmnitc, y nunca lo parece que calló pecado alguno.
, . líl dtcirno: tfiiiíi una tul religiosa y itiuy Saiitat y que. bízoDkís |>or ellít"algunos rmilagros, y está eiictitá su vida en las Crónicas de su Or- den, Esta MCHij'm; que vtífa á este niiio le decía, que fuese muy devoto de San PcdvoT y que no le dejase de ve^aile cada día un Ptifer núsicr y ua Ave MarLH. y a>í creo que la hacía• síempie.
aunque p,o se acuerda bien.
El uiidécirao: de esta suerte, con una, exterior modestia y composición (pero sin el debido co- nocitnicuto tleUíos), cvcdOndo en él las pasiones con la edad, contenida sólo de la ¡vergüenza, in-
Villa mleriar x:l currió en diversas culpas graves, nacidas de di- ferentes pasiones. Y cayendo y levantando llegó á la edad de diecisiete añbs, habiendo estado en dos Universidades, aprovechando muy poco y perdiendo mucho tiempo (aunqua tuvo siempre maestro dentro y faera de su casa, por el gran cuidado que siempre tuvo su pariré con .su,buena educación). . .
. CAPITULO V
Obliga Dios con nuevos beneficios á este pecador, y él camina ingrato á su perdición de los . dieciocho años á los veintiocho..
Los car^oií qtiü Oíos puede haoer jucamente á .
•este, pecador, y él los reconoce, y adorando á su Creador y juei los confies,! y los teme (aonqne . esperando en su boüchd, los adora), son lús sin- j^uTares y raros pcli^cos de i]ue lo libró en di- versos tiempos. En este período ds los dieci- ocho años i ios veintiocho, que fueron tales, que quiebran el coraron, de que haya hombre tan fiero, ían iohuniano, bflrljaro y bruto, que se haya .atrevido í cfsmlor á tal bondad sobre tales beneficios: y asimismo el número grandfsimo.de culpas graves, y gravísimas, CJ'JC este ingrato pií- cador. á vista de talos fmez.is, íiigraf:'. y bárbara- mente cometió. .
El primer beneficio fue, que habiéndola po-
i'ifín initrior xm!. tlido Dios ou todo el tiempo antecedente casti- gar y condenar por tantas ingratitudes, le perdo- nO y aguardó para que se arrepintiese.
El segundo: habiendo ¡do á una grande Uni- versidad, ¡e <!tó medios muy bastantes; para sal- varse, y un todo lt) natural, honra, estimación, entendimiento y agrado; buenos maestros, luci- miento, y estimación en su casa y su familia; y él de todo hacía inedias para perderse; y en tina exterior apariciida ¡:¡i na de virtud de decencia}, cía la misma flaquoita y una viva hipocresía*
Y Dios A esto, perdonar y perdonar, aguardar y aguardar; y ya cayendo, como ya levantándose este miserable pecador, siempre flaco y pecador.
El tercero: perdió el tiempo, que después lia llorado; pues debiéndolo aprovechar, no aprove- chaba, y malograba la hacienda y cuidado de sn padru r;n su err.iir.eion: y Dios sufrir y sufrir.
El cuarto: habarse dado, después que salió- - déla Uüiversidíitt, a todo genera de vicios,, río entrettiniínietito, do dsiJeite ydesenfreriamiento de pasiones; (¡e suerte, que liego un año á uo cumplir c<.m la Iglesia, Y. Uios lo sufría y aguar- daba su enmienda: mas él porfiaba en perderse y condenarse.
El quinio: no tem'¿ freno a^¿uuu .n e¿ petarj.
ni en la. ley de Dios, ni. en lo que se debe amar ssi bondad, iti en I¡> que se debe temer su justicia^
XIV " Pataffx • ..
ni en las penas de! infierno: y Dios.lo aguardaba, llamaba y esperaba.
El sexto: estar expuesto á pecar y rendirse i solicitarlo, contante olvido de Dios, como sino íbera cristiano y hubiera de ser eterno; y todavía lo sufrió )a Piedad, cuando clamaba justamente contra, él la rectísima justicia.
El séptimo: llega; & írsele amortiguando la .Fe con leer hidtoiias y sucesos de gentiles, y ser ían mala su vida, que Lodo lo del mundo Ic pare™.
tíí grande y digno do estimación; mas lo de Dios y del cielo io miraba tan lejos, que apenas lo divisaba: y Dios callaba y sufría,
El octavo: li.iljer sido Jos pecados que come- tió contra diversos Mandamientos, en sa grave- dad y en sn substancia gravísimos, en tanto núme- . ro, que fuero:} sobre las arenas de la mar: y toda - via aguardaba la Piedad, y tenis, atado el castigo, que pedia la justicia.
El noveno; entre esta mala vida, haberle Dios sustentado y defendido, para que no cayóse en la última y mayor perdición; aunque parece que no podía ser esta mayor, pues obró tan mal í vista de los siguientes beneficios.
CAPÍTULO VI
otros beneficios que Dios hizo á este pecador en estos diez años.
E! primer beneficio fue el no haberle arre- . bátado la mLicite en el fervor de estas culpas y maldades tan repetida y graves, y condenado al Infierno.
El segundo: haberle contenido y defendido para que no perdiese la Fe, que aunque de esto , ño fue tentado; pero perdida del todo la Caridad, anda arriesgada l a F e . - : . . . • El tercero: haberle contenido pira que cintre, tantos pecados y maldades, no perdiese el ho- nor y estimación con los Superiores, para que ese freno le moderase y redujese del despeñadero a[
camina.
El. cuarto: que andando envuelto en pasiones Jf culpas, Se dio ánimo císmente y amigo de per-
xvl Pitlafox
• .donar, y jradíendo vffligjrsB («sfca'.itie'-ofendido) perdonaba c'oft gran gusto,
• El quinto:' qué habiéndole querido matará al Uíi hombre jioble, y poniéndole en el prendimiento el demonio, que era msjor que este pecador se anticipase á hacerle umtar & él, !e ayudó Dios para que nb lo hiciese, ni ofendióse; ni por su orden, ni. por su ruano agr:Lvi;'j á nadio en vida, haciti:J - da, ni-honra; anriíjua le imputaron qu« había ex- cedido cu esto, citando en oüo inocente.
ül sexto: qne habi-jndo &ido inclinada A l^g armas (aunque j'J^gn dy tí, ^G ora más por abra- zar en elias la libortad ¡>ara pcrar, que por valor imtural]t pGr3U3di<.lo dii |ia<lrc de nri dt-udo y amigo suyOj que ilts, á gobernar en Flandes nna de las mayores plazas do aqui'Üos estados, qué le 'entregase A cs¡e po.ciík'r y ¡o llevaría consigo, lo .
rehusó su .padre, díd«¡¡rly cfne íincría que estu- diase. Y después caminando ef'tj pecador A la Universidad, y este gran soldado i Flan/íes, por (los horas dejaron ile coRCiifrir en un lugar,, y dijo después este gran soldado y caballero, que si hubiera concurrido',' se lo hubiera llevado A Flandes consigo. Y esta pecador EC facra sia duda alguna con (i! cu la ocupación militar, y ex- puesto á tantas miserias y distraimientos, y tan grandes pasiones, se perdiera; y Dios por su bon- dad infinita le desvió esío peligro. '
• . Vida interior ' - ' -'.Jtvjl'j^
EI sépiimo: haberle Dios, entre tantosvicíos y pasiones, conservado el ánimo sin codicia; antes bien liberal, caritativo, y aficionado á hacer bien y amparar á los pobres y desvalidos; y á todo lo bueno que no ofendiese, y so encontrase con su propia voluntad, ó con las pasiones que domina- ban su alma.
F,l octavo: haberle conservado y dado ánimo recto de hacer justicia y razón, y de aprobar con el juicio (ya que no coíi las costumbres) lo bueno, y parecerle maí lo malo; y habiendo comenzado do veinte años á, juzgar y gobernar en los lugares y villas de su padre, siempre obró (en cuanto al- canza) en el gobierno y judicatura, coa dictamen de razón, de derecho y' de verdad.
El noveno: haber conservado algunas devo- ciones (aunque muy muertas y remisas) como la de oir misa, comunmente en todos los días, el rosario de la Virgen, rezar alguna cosa cada día á San Juan Bautista y á San Pedro. Y si no es en cierto tiempo que mal acompañado con los de sn calidad vivió más roto y desenfrenado, en todo', el antecedente y siguiente, ó lo enfrenaba la ver- ' güenza, ó sentía ofenderla llevado de sus pa- siones.
GOL. DE LIB. ,QUB TR. DB "AM-— T. X.
CAPITULO VII
De los peligros que Dios libró á este pecador, avisos que le dió en medio de sus gravísimas
culpas, y cargos que de esto le puede hacer.
Los ijeii^ro.'i de que Dios libró á este peca- dor por sola su bondad y miscn'cordía hallándose deseirido, y lo que es más, ofendido gravísima- inente, librándolo á un miürno tiempo, y con xia . mismo socorro, d é l a muerte temporal y déla eterna, por estar entonces (casi siempre que su- cedió el haíerla este gran bien) en su desgracia (entre otros ranchos que ignora), son los siguien- tes, f[Uo tenía siempre presenta para llorar de.
dolor de haber ofendido á ta5 ScñQi'} y de atnor de tales, tan grandes y tan repetidas miseri-
Lo primero, habiendo salido una noche con . su íamilia á bañarse al río, se apartó de los demás y se fue acercando por el agaa hacia el rauda!,
n
s a
V' c í? ^ ¿; ^7 ir. ÍJ -1 -r "i >O .é causa,£ -?? o" rü<y? £ ^ ^f f: "$ f. r1
*n o
o
t*,
w"( S,iWi-l I*. O w" fí £! •3 ti; c ó tí 6"cr í; a
f B
i' g
s i 1 E c S .•" í; r- • ' r,' . c ^ ; '¿i ]• 't": *?•" í!-.;0. §
™ ^<í & ' •^ ^ ? P
n, aH ra>: r; n O Í:*J .•ij ;;r "ÍJ ^ o" íí-J fJ O* 0 63.
1 p* o t^ ?. p. ';, •J 5" T3 13
°s
ÍJ 1I
5 &
c íiLf
o 3 (.V r.- (3 c. K-J mismo
M ¿ii Cj 5" o ^0 i^ c ?*" (S 3 3 Cl flj C ÍX. (•j
r
^ ^
H P CL O Ei. S1 ^r^ 3 O C1' r^.R •j s?. p"
o 6 « ^ . (X íí!
*-!P B c;í
¿ cJ f* r~ >,: c, ^ '•^ C-5 g
í? o ^o r.;j §' ^j^ Jv; ¿j •1 rt a, 0 «'tío1 SS S. 5! 3 P" o •< 2. _f^ f3 c f í
r
;;: ,^ o" r 0r^ O
ü.
ñ T? 0
1-' f»r s s 3 3 "" 9. ~- 2 Ir;, or? »»• r: O •~ y rj: -' :v; ri -T^ ^ c i 3 ^ ^ 0^ 3
% a =r R & &
r- °fí *5- £ & c, ^ ir cT íí ¡^ t- c o "- ^ -r í: íi •7 CI . o p & JU ¿« 0*
1
-F" _a Sr"
a o' ~j1'
•Tí a i^ ^í 'j;t K. a H 0 if 2. W S-cra^ p o í-
3 j ;
<n ,"•-i ^ ^ ?u p. o •1 ^á t
fi, W í:" 3 -\ ^u ?•"! 0 °"•á » .
5 o ^ & 5-i »
g |
&] 5-' o í^. i^ rí i-- S-L^i ^ ü x- S" '^ v ^-d n ^ í¿ ^'í o Ü a, ;^ r. ^ \* c^' 3 rt. Oí' Jo" i^£J 3 í^"P tr a o £J ? c l: | W•H.-- •<
2 -a ¿ S 1-6? ü. "S. O " ".; g -1 "3 ::. . ^3
TÍ. S
f- ": íí.' K' ^ ~ S. ?SE ? ? S ?$ •
*¿ S rp ífT n>'-TíP •^ ti.
n a ^ B" „ h^í^o. ÍJ f»
a AJ H
XX : Pala fox
se 'detuvieron, hasta que trajeron \v.¿ y huyeron su muerte y contlcaaciOu e"' su peligro.
El séptimo; estando: en otra casa escribiendo la traducción de la-vida de cierto varón santísi- mo de la religión de Santo Domingo, llamado el B. Enrique Scsdn, cerca de «vía ventana muy alta lo llamaron, porque ¡e querían hablar en las piezas do afuera: dijo que entrasen A dentro y luego le dio un movimiento d¿ salir á fuera, y asi tomo salió, cayó la ventana de madera, que se desencajó do ¡os goznes o tornillos, y dio sobre !a mesa y papeles que escribía, Y si se hu- biera detenida, diera sobre su cabeza, donde era fuerza quedara muerto sin remedio.
El octavo:' andando'en sus travesuras soñó una noche que estaba en la Plaza, i donde solía acudir, y que caía un rayo rld Cielo que lo iba A.
acabar y consumir, y que después un religioso dominico (r¡ue él juzgaba qura era aquel varón .Santo Enrique Susóu) lo llevaba por unos claus- tros á su celda, y allí se confesaba gcntralmerite.
Y este pecador lo hacía con grandus lágrimas y florando, y bañado en ellas despertó; pero el porfiaba en cometer despierto las mismas culpas, que confesaba domiklOi'
1 El noveno: habiendo muerto su padre, á cua- renta leguas, donde este pecadoi se hallaba, sin- t¡4 on día á las tres de la mañana sobre sí ñu
Vida interior ' • :• xxi grande peso -y oyó CJné tras • ,ces ie llamaron por su nombre: Juan, Juan, Juan, y las tuvo por voces de su padre, y temiendo iio'fucso muerto', preguntó por va:u curiosidad pnr la salud de su padre á un astrólogo quo decían quo adivinaba lo alísenle (aunque este pecador burlaba d;: ello) • . y le dijo rj;io est;;b-i bueno s¡j padre, y aquella- misma noche, ono oyó cstfts voces, había muerto' á cuarenta leguas do donde esto sucedió: 'íi'andc- ' le Dios cito aviso, rt para que KC enmendase, ó para que rog?."« pnr EL; padre, ó para qau le irni- ' • tos en las virajes, quo fi;?ron gr:inclea. Pues siendo señor d'i í'dtfulo 3' Utulo, fue tcmpUJlsi-' : - mo en todo y r.adie le vio desnudo, y se leván- tab.'i ¿ las fres da la mañana :t fc/ar el Oficio y ' . devociones de tu ovdcn militar de Haritiago (de . • .
<¡uo era Comendador) y no dejaba do comulgar- cuando su igicsíj. lo ordenaba, y oirás rcuchas veces al aña, y trato, bien á sus vasallos y en lodo fue iriuj' ajjiUdti y virtuoso. . .
Ll dcctiiiiü: prosiguiendo este pecador on.sus vicios, csrinr'io ni» aoche á la puerta de 'Sil casa :' descuidado, lo quisieron tirar de nrcabuiaaos unos hoiv.bícs que le aborrecían, y estando ya para hacerlüj o'.ro de los rj'.u: alK tsíabanj .los perduadií't (]iiü .lo d<'j.uic;n, y así encapó de iá .
"... tntrcrte tcitiponi y cíe la cierna. •
El iuidécÍLii'j: en otra ocasión también le biis-
XXII - " . P-ilafox
- carón para matarle y Dios deshizo tiste peligra como el otro.
El duodécimo: cu otra ocasión, víspera de , San Pedro Apóstol, teniendo cargadas unas pis- tolas con qnc andaba de noche en LUIS travesuras^
teníalas sobre1 un bufóte, en el cual calaba dobla- do un lienzo do la Transñguríición (que lo había.
de hacer poner en un marco), y debajo de este lienzo habla una mano de papel y al lado una ' vela encendida sobre una bujía; finí á tomar la .pistola, que estaba cargada con ocho postas y no juzgó que tenía el gatillo levantado, y al tomar- : ,1a é irla á poner en la cinta parr. salirse de casa,
:so disparó, estando la boca xicl cañón hacia su
~ pecho, dio toda b munición hacia este pecador
• - . tíeréchamc.nto á dos peímos du su cuerpo y es-
•-'- cond'íó el papel y apagó ¡a luz, y con el lienzo le : dio en el pecho y dc::¡bó ea tierra y creyó ser muerto. Trajeron luz, vio que no estaba herido, .buscó las balas y halló que las había recibido . todas el lienzo de la Transfiguración que estaba inÉ0rpuesto entro la pistola y su cuerpo, y habien-
;.::; do pasado todas las dobladuras, que eran siete, '-/• quedaron sin penetísr á la última. Y con haber 'A'-íécibido este pecador una misericordia tan pak';- 'í téntéy. eon todo eso, como si fuera de bronce su
_,y,cora¿ón (¡oh loca juventad, oh pasiones fieras'y ííáteséíifrenadas!) volvió á cargar la pistola y tomó:
oirá y salió á perseverar y proseguir ofi una tan perdida y desbaratada vida.
El decimotercero: r-n otra ocasión, después que conoció á Dios, lo buscaron para rn;itaríe, y habiéndolo hecho, les quitó Dio i del pensamien- to esta determinación.
El décimocmaito: en otra, habiendo dado bastante ocasión á una persono, para matarle, y Uniéndole enojado y ofendido, y él con anms y este pecador sin ulías, lo perdonó y le libró Dios do la vida y muerte eterna.
El décimoquiíiio: habiendo entrado diversas veces donde había una víbora de picadura mor- tal «in remedio, no lo ofendió. Y de esto género de peligros ha tenido hartos parecidos á. este.
• Eí decimosexto: en otra ocasión navegando, estando pensando cojas (aunque no malas, pero bien ajenas de su ministerio); dio un golpe de mAí1 en la misma popa donde estaba y rompió las tablas del navio que caía hacia aquella parte, y entró el agua hasta donde estaba y le atemorizó de suerte (porque era ía inedia noche) que el gol- pe, la confusión y el peligro pudo serle aviso de lo quo convenía ajusfar los pensamientos y propor- cionarlos (aunque no sean positivamente malos . ., sino vanos) con la calidad da los oficios que sir- . yo el que fuere sacerdote, ' • •
CAPITULO VIII
De otros beneficios de bienes de fortuna que Dios hízo á este pecador, y cargos que le puede ha-
cer por ellos.
Oirá1; miücricorílias JuaoDios a t^L; pecador;
de esto ;!Lut: Íl¿umu fH>E'ínna, r^níí no c? :>:r.n pro^'i- daiiciñ. nrdj.'!i^ción ó permisión do Uíos, que de- bíerá;i hibsrle 'ihici'iü li;.s ojo¿ por lo humarifjj ya. <juf> era t^11 ^.»'i>ft y ctc^o que no los abría para 1o humo j' db-hio.
T:,t> primero: h^üáíKloüe por sa indignidad sin las [jartG3 ne^.ffiarúts para subir ni ascender ú,
• puesto:; grandes, bizo Diusdísjjosicirtn para que -faes« comir.i'Jo de su rey y raiüísü'os, y no cono-
•Vicido come» él LIIÍI, sitio ^;);no dtílíía ser,
;:'" . Lo sisiiaiiu: le dio Dio? gracia pira que se hiciera nmaW; á los.Superiores, y que les agrá- dase su ingenio, liahilijacl y t'iiiacidad, supó- juendo en él mnchas virtudes, cíe las que real-
a ' mto T; ~'i- -S '3.s a
C <A
tí ~ ~íl
£ 5,' í •S s *
i- -8 '3II O.60-
^3J "e. .c
'•= 3 2 - •C
,S\íj-a B ^ g•^j - ^- rt Co « .--,
Ü ~ ^¡ 'íí
1^ 1
' í != ® •»2 0.3 .3 ^ S Efi "oS "3TJ ^bb -2,J3 S
§ a '
£
fu fi 3 ^-. r= É¿ di >• ¿íl1
an^
ct vdí£ C- 2'
0 p • c¡ p ft ,~ " o" •-í 'Tí O) tr 3
& 1 «8.
i¿2 C3 CE CL o- n p P- jw" S S"
§'
^ r? ce •^ V 3" tro de Dios, ytí • O^ (S 5.* r; O n .C ce Cí ' "3
s
p ±í a a c *<8 e
Ü¡.i t/i
á
r; dS tifuK¡ a »>
3 en"p c." C W 2L tr'&>. & §'^ 5?
"Ó
tr 5 pr Cic £ 3 pE B "B £L ./ronto mudas^JT co • s • o/ 6"^5J
g
c' n E. c" ^i3 • & íU B"I
0g- s
'< o
Ib .
,_- o " no ?TÜ
5 ^ 1P 5 s í^e! Ministro ti hábito e<superior ad- ilesidstico en
— >
's ,
w" • o tí íi bs "í T3 fí 0, sT ^ cr fÜ"=3p.r^"Wl •3 & ^ í ™ ¿* 3* ~f F-S O o"
s? R S.
0 __o *s on Sw s íl ^_ Í!L ?í 3 ct Q Mrs 15 íT 0 otJ o §*' ^
g.
-C•§ '
ts oico tnt 3 P ^ ^ g £"* _p" '-íj u C ^3 C O^
p ffr Cfí-> £J o ÍD s
B"
OS
_, 5 n F íj ~¿' Q hCj S 2 » ^C¡•-Ü•c orno viCu íT P o Q ;, haberse da-.
r1 . ,•;, 3" o „ £ P 0 K o." rt" p- P CT4 O*-! fíT
o o
•1.
te P' "I r& c: 3.ia ocupaciú
rt c o pj c" 0 o
i?
s* o •< ^s!
o & fi £1 ** ^ír> Í3 p ^ £:r O O "•<f Zi P C P c" le enseñaba^
M rs O ™ ct rt 0 p
ñ'
"S p-1 s
í>-1
Ei t¡|rfl P" C^ •-< íí p" ••-1 T; o S 5" s. s o ^ lugar y em-
p S". Píí r^. j c-^J fí ?. O díi los 11407,0 o C- fi
s'
&4 A
a
5' P"' Oí o S S £> S O 1 ÉJ Si. to" ra O y•s -3 •t"
1 o rt t< 0 tr íL n • £* " o" ^ O ^ rD W tí- ra O>~t P n ñ ^ "S c i^ tí
c? s'
^ O ¿ ^^_ ín p" 5>í fs SI íi í^ ^ pa1
O •í?
Ü!
ií o que no í]u£-^.
^ 1
5!CAPÍTULO IX
Cargos de misericordias contra este pecador, cuando Dios los sacó de las nieblas
y tinieblas de la culpa, y le dió
desde los veintiocho hasta los treinta y ocho.
Viviendo ciejü u..ís fcc-idrr, preso, aprisio- ' nado y caulivo d<: íiiv^rsaí. graves y fuertes pa- siones, la divina misericordia, rniría.dose á sí mismíi, coí^paílecÉtía de Uin [Cii'ibíus miserias, .lo fue aJtiiflhrsndo >' t^c^iiiic de aqncLla cautividad con achnirabliíi modos, y tales, que no lo bastara este peader á servir, si i:¡ia eternidad estuviera obrando en tan justo y {libido dcscmpe&o.
Lo primero: cuino quien poco á poco aman- sa á una fiera, le fue ablandando eí alma y hacien- do irías discursivo <4 entendimiento en lo bueno, liieiios brava y torcida la voluntad á lo malo,
XXVIII . Palafox
inclinándola, reas á !o mejor, parcelándolo peor lo escandaloso, alambrándote la memoria para que se'acordase <Js tantos y tan grandes bene- ficios.
Lo segundo: permitió, que dejando vicios mayores, se inclinase á otros menores en su ejer- cicio y quu.d?seasc puertos y opinión, y para ello SB mesurase y compusiese, y por lo menos ea lo exterior se reíormasü y en lo interior se Loraplase, ' jOn, eterna bondad! ¡Que de nuestras mismas imperfecciones y daüuá, hacéis disposición á nuestro remedio!
Lo tercero; teniendo dignidad eclesiástica .con el puesto,, que sarria de ministro, le fue poniendo Dios en el cor-sóa, que se ordenase y pata eso reformase sus costumbres; avisándolo el dictamen y la luz fie tanííij obligaciones como trae el estado ds sacerdote y Ministro del altar, ' de que antes no hacia caso; disponiendo'sii inimo i quu se ordenaso Je sacerdote y que para eso .mudase vida y su mejorase.
Lo cuaito: habiendo muerto A rm mismo tiempo dos' hombros .granulas (c;ida uno en su género) cn.aquuüa gran cyrts, donde él servía . (el uno, grande, letrado y orador-, y el otro, gran presidente, señor, poderoso, rico y regalado),
: le puso Dios presuntas estos dos hombres á la consideración freeiietiíemente, diciendo: ¿Quie-
Vida, intit'ior Xsix ' res fama do orador, de docto, ^e sabio, de en- tenditio? Mira aqnd orador, tendido sobre un paño de baj'eta, con su eslíniío hacho, pasto de gusanos, que en eso has de parar con tu fuma y opinión. ¿Qumrcs poder, presidencias, riquezas, grandezas, gustos, regalos? Miía aquel presidente, poderoso, rico, grande, regalado, en un féretro, rodeado do hachan, que lo ¡levan A enterrar y á ser compañero de la corrupción, del asco y de los gusanos. Esto es lo más que puedes conse- guir coa tus (Inseos, Mira en qué paran los deseos, humanos, ambiciemos y mundanos.
Esto le daba frecuentemente el señor y te ofrecía a modo do ilustraciones y con discursos^
las más veces sin discurso, y le fueron aprove- chando muchísimo.
Lo qr.iuí<>: le sucedió que tenía una. hermana (á quien arfaba mucho }, dama de ia Reina, y le clió una enfermedad gravísima y estuvo para mo- rir. Y estando un día este pecador en los.corre-1
doies de palacio aguardando por rnorriCDtos nue-
•vas de su tañerte, se volvió & Dios y le dijo (y creo que fue la primera vez que con afícto del alma babló á Dios): que hwía propósito (no se acuerda, si fue voto) de no vestirse de seda en toda su vida si daba salud a su hermana. Mejori la enferma, y aunque con larga convalecencia, cuto. Y este beneficio también le amansó y
. 3SX Palafox
ablandó el alma. Cumplid el propósito, aunque no dejaba del todo sus pasiones, haito peores
<jue ja sala, porque tenía hondas rafees en sa íorpe J engañado corazOn.
CAPÍTULO X
Estrecha Dios más la vocación de este pecador con nuevos beneficios sobrenaturales.
Estando ya algo rnü¿ 'anuida eí alma de este pecador, y menus brava, aunqae no del todo re- ducida A Dios, pero tío ts.n e.'iunuga, obíó su'Di- viaaMajestad con til, pr.va reducirlo, ias signen»
íes misericovcliíis, dignp.s de llorar con lágrimas.
de sangre por ma! servidas, y da gozo por haber
• sido tan piadosamente dadas.
Lo piíracro: en mis de cuatro O seis meses le ioíle6 una claridad suavísima y clarísima, en cualquiera pcrts donde iba, cou un género de co- nocimiento y evidenciad-- que era aquella luz do Dios, y qae aiií con particular modo estaba Dios, que aunque él quisiera pensar en otra cosa, n¡
otra COSÍL, no podía; y li; sucedía andar por.el solj y resplandecer nías por él aquella claridad qae el mismo sal; y su alma, qi¡e vela aquella cía-
- xxxii . Pala/ex
ridad, y por ella aira los ojos de su cuerpo, reci- . bía tal constelo, luz y conocimiento con aquella claridad que le rodeaba y le iba despertandoá
¡autos y det'otos pensamientos; porque esta mi- scrico-dia le fue trocando el alma, ablandando y suavizando mus y más, dándole movimientos da salud y vida eterna. Y aunque era exterior la luz;
pero obraba en lo interior, abriéndole los ojos á IFI vcrilad y amansando el natural, que estaba bravo y duro con las pasiones, para que oyese, atendióse y considerase lo que Dios lo proponía, solicitiadoie & la mudanza de vida.
•Este género do presencia divina, pasiva y dada, tió ¡a ha tenido juinas (sino entonces] cíe esta manera en treinta años Liue ha que se ejer- .cita en frecuentar la presencia de Dios.
Lo segundo: le quitó cu más de ocho mcies todo géneiü de tentaciones malas; de- suerte que las f]«e después le afligieron mucho tic'tnpo, es- tuvieron suspendidas híista Que cobrase fuerzas el ültna pata podei con la gracia resistir.
• Lo tercero: le dio deseo de leer libros de- votos, y corneüsó á leer los Opúsculos deí docto y espiritual Bclairnmo, las Concesiones di Scm
•. Agustín, de que sacrt gran provecho, y la Vida de Sania Ttmsa.y con esto se ccmunzó á inclinar á Kacer una confesión bieü hecha, porívuü aunque las que había hecho nunca fueron caüantlo cnU
Vida, interior pas, pero volviendo tan brevernacte í
que siempre tenían cunlra si ia sospecha du rúa- las é imperfecta;, ya por la falta do dolor y con.
fricción 6 por la de! santo proposito de ]a en_ míen da.
Lo cuarto: lo enciittiinú Di'is á un religioso descalzo de San Fiaiicisco de los <is San Pedro de Alcántara, de grande y rrj crecida, opinión de Santidad, con quien se confetti, y le dijo que de- Sí;¿b;i enmcndr.r !d v¡da,á quien EUjimó e^tc santo religioso, dícié[uío]t; f|ue iniraíe lo (|iae sacaba Dios de cutre los rnucl>u¿ <|ac dejaba condenar para que le sirviese, V rato le animó muchísimo.
Lo quuito: se resolvió á recibir el ordoa sa,-
•cío, y para eso disponerse t:on 3;iF;iUr; Cüiifesiiir ycomuuiún. y á turnar con grandes v t i a s el sai- varas, y lo fui (¡rindo Dios dalz-jrs, docilidad y suavidad en el GÍIIIÍI para ]o i)ücnos y ccmieiizO íl tener aversión, si no odio y abc-rrecimionto, s lo malo. Y csU} se lo l:allai¡2 liocho; ds niaiiúra que si á este pocaíínr le dijeran que jurase si é\ lo obraba ¡jor sí O pon¡uc se la d:ibin y ayudabaa á.qlit: oljrase, no ¡jurl/Li jurar, sino que tenia, tan poca t>arte en etio. como tecdríu un niño muy pequeño, co ít.id::r á caballo unajornacia por ás- peros caminos, sin h^cer ti apenas tnas que dejarse llevar. . .
Cot. BB LIB. Q Ü E T r i . DE AM.—T. X. C
O3 St
e- »
fi ÍJ•" I.
"S ,,- ¿i A £
1 !
. £ "í£ -^o 3 ."S fí O ^ 3
e « x ~
q
¡5
M*^3•5i-HoíxR^Sr3.*H'>^3oX) ^^>T•Ug*
5oV3P-1.J¿
íií; i^j->>í§É_MTJsT5rffl
« J-tjCTí3&*
•á"•byí-&
tí)
O13H3'r-> sCutdTi"2'u-Sog
s
a,&sf"5'Dc-c3UraiiHrí dcr•MSo.a*c
i¡3u
• oa
(3
i
éíí urC(j -tí
ÍJ"" rtLO fcü•S -- = -aCJ ír?_ s
^ "¿3rt pí71 °>» 'rj« •-* >_y.5"3Vi
^.2"oaw
4J&0T3
•g .S J
.i p. ,
E B. s- g »S Stipi l s i fiifi'^t f
'•U;-!.,*'-' c- £* S -re#r-'- • * "•>*••PMts J 1
^.• •"£;: K w
Aa? otras más ti voz en grito si
¡c -¿
•tres de la ms vierno y llor;
^Y otras (con ¡;
tan dura servid
3 £
<io nriscncori haber salido
¿• afí.
V**c¿i
ü
s
c,-3
3c - ¿. í¿rt
ií
^ ^seos y alabanza:echó do sí toi
-a TT •
s s | '
i£T- c w1 g oÜ *-S ^JD tí« «0 yi o•*. 3'« 3-•." "^ -í¿jo" 3? !
'C --3|. |
•~ >t> >^-o ^ ,1 1 .
c" 3 e *•.« B e. o ..^ o ^lls l
ij; Qil! i
§ ^" s "?O ¿í>'£?i c-i ui^ 0 P
« § s
S "2 cía a p.i« i
's .3 'g . 'ví-,í.
'i'.)ou -B[ jn d oz;
H "" -
diesen ver dt consejcro do
o1
T3
1R
>or las mafianas
.7
o . ~3_Q«2-~no"ariS
í>*
ÜP ,|75SS^B">O'"3ocr .
1 1
s =g \ g s g .-a 3 g * 2
•» 3 * A; ^ S- o o^ C-S.C^io»iJ —M ¿«•Sseí'335§l'|s'
?I? l
""•-^Cj^r-SK^ÍTS S a .S = -S 2 -.,, 0- *•5 s . =.- g 5 :« g - ~ ^
^rtot"S5uogrt« *~ -^ 5 -n " t> -o " "«£.2.60- g, '» 0- 0«S^Sa^'^Sfin"g S c § | v = g. S „-§ 3 "3 § i §• i •„- ^glíl^s-ííiiii
H-l.f-s 5 s^-i^ '
S ^ £ =í -3 W = T3 = -^¡é'-'aaijS'',:*-8 .S" '§• E -2 •- S ^ 2 •§3 c-J1 '^•« 2 ^"'S^ 1 Si! |-|.|.
• .Palafox • • •••
interior tan eficaz, que no tuviera fuerzas parís.
ietini.rs& aunque quisiera.
..'Lo sexto: envió i pedir raí Iiábito de San ifrariclsco de capuchino, y todas las noches se lo vestía, pidiendo al Santo que intercediese con Dios que le perdonase. Y au durmió algún tiem- po sobre una tabla dubitjo du uníi escalera du sn
• cnarto.
Lo séptimo: so daba toilog los días mu?
ásperas disc'plinas, padeda grandes hielos y fríos; comenzó á hacer ayunos ñccueiUes, doaiat y mortííieaí su c^rne lo quü podía.
. Lo octavti: traía cilicios ásperos de íatón, dé cuerdas, dé cadenillas y de otras cosas, dos, tres y cuatro a ú n mismo tiempo,
Li noveno: todo esto lo o.lir.iva con el con- sejo de su confesor, estándole muy obediente f sujeto»
CAPITULO XII
De otras misericordias y cargos que puede hacer Dios á este pecador, y como se ordenó
de sacerdote.
Resuelto A ordenarse (¡f. Ejercióle, le puso Dina en el corazón que no lo liideso con dispen- saciones, sino á su tiempo, y con prevención de niía i otra orden y con frecuencia de Sacramen,- tos, oración y penitencia. . .
Lo primero: para esto se quitó la barba, y mudó totalmente él traje exterior, y como había sido antes muy aliñado y lucido y de veinti- ocho años de edad, salió de repente de esta suer- te, fue muy censurado y murmurado en la cnrte, tanto, que hubo algunos (y rio pocos) que lo te- nían por loco, otros por hipócrita y otros por necio. Y de esta suerte comenzó í disponerse á seguir el camino del espíritu y entrar en las. ór- denes sagradas. :
;;; JZXXV1Í1 • Pálafox
Lo segundo: todas estas censuras las Ilutaba con alegría y consuelo, siguiendo los movimien- tos interiores dei ^s¡!itlín, registradas por su con- fesor, cerrando los ojos y los oídos á cuanto decía, el mundo, y si. alguno 1« preguntaba la cansa de tal mudanza, decía: Porque en los natu- rales tan perdidos, como el mío, nías terca está el sacerdote lucidamente vestido do la calle Mayor y del Prado, y de allf otros deleites es- casidalíiscis, que deslucido y es menester torcer de suerte hacia esta otra partí, que se á afrenta tcía intolerable yerme jamás en la otra.
Lo tercero: después de liabér hecho confe- sión, general, asi como iba recibiendo las orde- nes, iba creciendo-en las devociones y disposi- ciones, y en las ptisitencias, y asperezas y la freiuenda de saerjtnrntos, de suelte, que para.
las Ordenes menores, los frecuentaba de ocho á ocho días: para Fpfsiola do» reces cada semana:
:p;v.íi Evai.ig£.híi(j, íl tercer día: para misa érala co- ninnión cuotidiana. Y á este paso crecía la ora- ción y.la mortificíicióu.
i Lo cusrtu; tenia ysi: ejercicio el pedir en.
': cada, comunión ana viltud, y procurar vencer un.
vicio, ejercitándose en esto, ya por días, ya por semanas, y con está procuraba ir venciendo con la grádalas malas índuiacioncs, y rindiendo, do- líiando y dcstc'iraíido la envejucidá costumbre-
Vida iiítíf j'¿r XXXIX Lo quinto: le bao Dios en tí ¿ÍES tyeracio rarí- simas mercedes, parque palpablemente sentía
: qne IB iban desnudando del v u j o Adán en el alma y vestían dd nueva, y sentía que le quita- ban la ira (esto es que ie templaban) y su bailaba en pocos d/as, manso, apacible y suavo. Que la dusiaudaban la soberbia, y npetecla cesas hurríil-1. des, y tomaba la escoba y barda su oratorio y su cuarto. Que le quitaban el amor á las riqaezas:y le daban santo amor ¡i la. pobreza. Que le qnítn - ten del amor propio y lo datan odio ó. su cuer- po y á la carne, y se abra:«lm con la cruz y pe- nitencia. Y teto era tan práctico, tan eflcíiz.y ejecutivo, que no sólo !o veía un lo que obraba, . sino que lo sentía interiormente y lo conocía en los sentimientos del aírim, y cícera: ul^rece <juc.
ahúríí me ha quitado Dios ^stü mal hábito«? co- mo si sintiera una personaqne ktjuitaban dc-;los hombros .una capa, Y ' a u n q u e conocía que le quedaban las raíces de esto;; vicios y el fotnen'.o de las culpas que siempre queda efi -el alma; peio en ¿us ejecuciones sentía y conocía estos notables efectos y reconocía que todo Je resultaba de comulgar y recibir al Señor con aqntsl intento de que le quitase los vicios y lo diese las virtudes.
Lo sexto: con la oración y los sentimientos cíe .dolor y culpas le fue Dios dando muchas lágri- mas y motivos nobles de dolor. Como eran ha-
bet ofendido ;5 un Dios tan bueno, tan grande, tan 'inmenso, qno tóntoa.benefidos le iiabta lie-, clip; y asf después de ordenado, y aun antes, l!o- ta^a con vivas líigriíiía? muy fi-ecuenítinicnlc sus cnlpas, y con ¡a conskieradán de Joa oficios <ii- vinos, crecía con oí dolor el ainot A Dios por hibetie dado luz, y perdonado y - h e c h o ta»
gíanctes-mercedes á vista lie tantas c:ii!|i£is.
CAPITULO XIII
Recibe nuevas misericordias del Señor este peca- dor, cargos que su bondad puede hacerle si no
procura servirle.
Con haberse ordenado c<>^ r*:t^ dí^posícío- .nes, Tué cada día rtícibiondo del $¿jior JÍUÉÍV^S y 'grandes misericordias.
Lo primcrn: le ft;é haciendo fervorosamente, devoto (le la Virgen, ponieucíf en el coraíún qúa liada hiciese ni ofreciese á su Hijo benditísimo, que no fuese en su presencia y por.su inano.
Lo segundo: le fue apartando de ocasiones J . obrando í la proporción de la vocaciún, retirán- !
dosa dentro de! mundo, del mundo.
Lo tercero: en los días que podía decía li tvtisa rony despacio, y en los solemnes tardaba algunas veces (con efectos.amorosos y sentimien- to do dolor y penitencia) ci&cof seis y siete horas, en cada misa rezada.
' XLII Pálttfcx .
Lo cuarto: so formó diario de lo que había de hacer cada día, desde que se acostaba y le- vantaba, como si obedeciese en cada hora y ejercicio á la. Virgen, & quien tenía por superiora :
y prelada.
Lo quinto; se hi^o regla y constituciones (quo se hacía aV fin de la coiiíesión ) para guardar los propósitos; la cual, con el consejo ríe sus Confesores, guardó muchos años á la !etraf y des- pués dispensada en algunas cosas por su edad y enicimecladeü, ha procurado guardar, aunque con hartas miserias ¿ imperfecciones.
Lo sexto: guardaba ¡as Cuaresmas de San Francisco glorioso y casi todo el año ayauaba¡
y apenas eran doce clíiis los qvie Comía carne.
Lo sí[)timo: le díO i Dios la fruta, y desde entonces, sino es rí.mimas veces, en treinta arios no !a ha comido jamas,
Lo octavo: tomaba trcs disciplinas todos los días, ó uria por tres riuusdo no había disposición de que fuess en diversos tiempos; urcünariamen- te con disciplinas ú-i alambre; y esto lia hecho en estos treinta arius comunmente, sino es cuan- do no habla para dio disposición, y entonces lo hada.cuando podía, con pellizcos en los brazos, como lo eiibcüó la Virgen ¿un su devoto quo lo hiciese cuando no las pudiese tomar de otraiTia—
Hora sin nota. Esto está en el libro del B, Alano.
Vida ¡¡¡¡triar
L.O noveno: .se puso cilicio perpetuo y ese ha.
traído siempre y dormido cnn el comunmente. Y eslo ba durado, sino es que por enfermedad el Coníosor se lo haya alguna vü¿ qoitado.
3 ,o décimo: se quitó deslío los principios el lienzo y siempre ha traído túnica de laaa más <i . menos gruesa, y lt> mismo en !as sábanas cuando, hu dormido en cama. .
Lo undécimo: i los principios, y en diversos . deiTipos íiespuü.-', solía dormir on una taviina so— . brc la tabla rasa, cubierto sólo con un manteo ó Huí manta, y allí ¡lasaba grandísimos fríos; de suerte, (]uu le parecía quo IR mudaban camisas de hielo, y no sabia cómo aquel tormento le podía ser tolerable.
Uespuéí. dispensado por ¡a edad, paite por lü . flacpeza, parte por la dignidad, touservo cama; . pero sin lienzo eií las sabanas, hí.aa que Dios des- pués ie hit vuelto á que use de un jergón y una pobre manta, con que su cubre .y im capote sobre , ella, cuando liací frío¡ y se ha'li mejor, así viejo,.'.
qae calas más regalada.3 camias inozo.
Lo duodéCLirio: le puso Dios en que visitase los hospitales, ilamaic á los pobres, las regalaset
sirviese y.socorriese, y eso lo hacía.cadasemariaf
: las fiestas ó los domingos. ' :
Lo déciraoterceío. todas estas cosas se las daban tan dadas y tan sin trabajo suyo, y tan
.': 3ÍLIV Palafox
arrojadas de arriba, que ni sabía cóiuo venían ni
•se hacían. Porque todo era dado con tan poca parte saya, que más parece que era un instru- mento da la gracia, y por quién y con quién ella obraba cstis cosas, recibidas de su alma, que no que él las obraba ayudado de la gracia. Porque ella lo 'arrebataba, lo llevaba, y ¿1 lo masque liacía era obrar y hacer aquello A que tan dicaz^
mente lo llamaba la grscia, que no sabía como podía resistírsele, porque aunque conocía que íeuíay lequedaba libre oí albedrío, también sabía, quo iba libremente cautivo el aibcdrlode 1& gra- cia graciosísima do Dios.
CAPÍTULO XIV
Nuevos cargos y misericordias, y que la Virgen le imprimió el amor á su hijo preciosísimo
y de que manera.
Prosiguiendo estos ejercicios .ilgnncs años.
tomó por costumbre: lo primero, hacer confesión geneial cada ano desde aqutíl añ.o; esto después de haber hecho diversas confesiones generales al principio.
Lo segundo: recogerse- dos veces cada año á diversos conventos, por Navidad y la Semana Santa, í llorar sus culpas y ñ. entregarse todo á Dios, y entonces estrechaba y avivaba mis la penitencia y oración.
Lo tercero; scüa quedarse toda la noche ve- lando y orando en el coro, y después de una d¡s¿
ciplina larga, se quedaba adorando al Santísima . y á su Madre preciosísima, y si le rendía el sueño,