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UNIVERSIDAD NACIONAL DE TRUJILLO FACULTAD DE ENFERMERÍA

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UNIVERSIDAD NACIONAL DE TRUJILLO FACULTAD DE ENFERMERÍA

ESCUELA PROFESIONAL DE ENFERMERÍA

Conocimientos y prácticas de los cuidadores sobre prevención de úlceras por presión en el adulto mayor.

Autoras: Br. Tovar Pino, Hilda Marithza Br. Valera Luján, Anita Cecilia Asesora: Dra. Arteaga Luján, Nancy Esmeralda

TRUJILLO - PERÚ 2022

TESIS PARA OPTAR EL TÍTULO PROFESIONAL DE

LICENCIADA EN ENFERMERÍA

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DEDICATORIA

A Dios,

por iluminar nuestro camino, por cubrirnos con su manto celestial y darnos salud,

por concedernos la fuerza espiritual para afrontar los retos de la vida,

por las metas alcanzadas,

porque todo lo que se ha logrado es gracias a él, por haber puesto en nuestro camino personas que han sido nuestro soporte y compañía durante todo el

periodo de estudio y

también por habernos permitido culminar nuestra carrera profesional.

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A mi madre adorada Gloria Pino,

por ser el motivo de elegir esta profesión, cuando estuviste junto a mi padre en sus últimos momentos de vida, brindando tus cuidados y amor. Dándome el ejemplo más hermoso del cuidado holístico. Por el apoyo, paciencia, amor e impulsarme a conseguir mis sueños, por estar en todo momento conmigo a pesar de la distancia por el trabajo, este cartón es más tuyo que mío, debería también llevar tu nombre.

A la memoria de mi padre Milar Tovar, por ser mi ángel siempre, a pesar de no tenerlo en vida,

este logro de verme realizada es también para él.

A mis hermanos, César, Jackeline y Luis,

porque a pesar de la distancia siempre han estado conmigo, dándome su cariño, apoyo moral, estando pendiente de mi salud y mi carrera profesional.

A mi amado Roovinson, por el amor y ánimo brindado día con día, por el apoyo con mi embarazo, la bendición más hermosa que me impulsó en culminar

mi tesis y el motivo principal para superarme personal y profesionalmente.

Hilda

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A mis padres, Julio y Mercedes,

por alentarme siempre a seguir adelante y brindarme su apoyo incondicional, porque ellos son el motivo de mi vida, además, ellos me enseñaron los valores, me brindaron confianza y son un ejemplo en mi vida, para ellos está dedicado este logro.

A mis hermanos, Elizabeth y Luis, por ser mis compañeros, por ser mis amigos en toda esta

etapa profesional, me enseñaron la perseverancia y me alientan a seguir adelante, brindándome sus consejos para ser mejor persona.

Anita

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AGRADECIMIENTO

A nuestra asesora, la Dra. Nancy Esmeralda Arteaga Luján, por su paciencia, comprensión, apoyo

incondicional y disposición en todo momento; además, por compartir sus conocimientos con nosotras lo cual ha sido fundamental para nuestro desarrollo

profesional y culminación de la tesis.

A la Universidad Nacional de Trujillo, quien nos formó con docentes de la facultad de enfermería, que en el transcurso de nuestra formación profesional nos brindaron sus conocimientos y experiencias.

Al personal de enfermería del servicio de PADOMI del Hospital Albrecht, por facilitarnos la información necesaria. De igual manera, a los cuidadores de los adultos mayores, que nos apoyaron amablemente en el llenado de los instrumentos, que fue primordial para el desarrollo de la presente investigación.

Hilda y Anita

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ÍNDICE

RESUMEN ... ix

ABSTRACT ... x

I. INTRODUCCIÓN ... 1

II. DISEÑO DE LA INVESTIGACIÓN ... 20

III. RESULTADOS ... 26

IV. ANÁLISIS Y DISCUSIÓN DE RESULTADOS ... 29

V. CONCLUSIONES ... 37

VI. RECOMENDACIONES ... 38

VII. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ... 39

VIII. ANEXOS ... 51

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TABLAS DE CONTENIDO

Tabla 1: Nivel de Conocimiento de los cuidadores sobre prevención de úlceras por presión en el adulto mayor, PADOMI - Hospital Albrecht.

Tabla 2: Prácticas de los cuidadores sobre prevención de úlceras por presión en el adulto mayor, PADOMI - Hospital Albrecht.

Tabla 3: Relación entre el nivel de conocimientos y prácticas de los cuidadores sobre la prevención de úlceras por presión en el adulto mayor, PADOMI - Hospital Albrecht.

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RESUMEN

El presente análisis de tipo cuantitativo, descriptivo-correlacional y de corte transversal, con el objetivo principal de determinar la relación que existe entre el nivel de conocimientos y prácticas de los cuidadores sobre prevención de úlceras por presión en el adulto mayor, PADOMI - Hospital Albrecht. Los sujetos de investigación fueron 52 cuidadores, quienes cumplieron con los criterios de inclusión. Se hizo uso de dos cuestionarios: uno de conocimientos sobre prevención de úlceras por presión en el adulto mayor y un cuestionario de prácticas sobre prevención de úlceras por presión en el adulto mayor. Los datos recopilados fueron procesados en el software IBM SPSS V27 y los resultados reportados en tablas estadísticas. Para medir la relación de las variables se hizo uso de la prueba de Tau-C de Kendall.

Los resultados muestran: el 57,7 % de cuidadores obtuvieron nivel de conocimiento medio y el 42,3 % nivel alto. Por otro lado, el 88,5 % de los cuidadores presentaron prácticas adecuadas y el 11,5 % prácticas inadecuadas. Se concluye existente relación significativa entre el nivel de conocimientos y las prácticas sobre prevención de úlceras por presión (p= 0.007).

Palabras Clave: Conocimientos, prácticas, cuidadores, úlcera por presión, adulto mayor.

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ABSTRACT

The present analysis is quantitative, descriptive-correlational and cross-sectional, with the main objective of determining the relationship between the level of knowledge and practices of caregivers on the prevention of pressure ulcers in the elderly, PADOMI - Albrecht Hospital. The research subjects were 52 caregivers, who met the inclusion criteria. Two questionnaires were used: a knowledge questionnaire on the prevention of pressure ulcers in the elderly and a practice questionnaire on the prevention of pressure ulcers in the elderly. The collected data were processed in IBM SPSS V27 software and the results reported in statistical tables. To measure the relationship of the variables, the Kendall Tau-C test was used. The results show: 57.7% of caregivers obtained a medium level of knowledge and 42.3% a high level. On the other hand, 88.5% of caregivers presented adequate practices and 11.5% inappropriate practices. It is concluded that there is a significant relationship between the level of knowledge and practices on the prevention of pressure ulcers (p= 0.007).

Keywords: knowledge, practices, caregivers, pressure ulcer, older adult.

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I. INTRODUCCIÓN

Anteriormente, los antiguos eran considerados como una especie de perspectiva de implicación, costumbre y memoria. Era importante en la sociedad debido a que transmitía conocimientos entre dos épocas y de esta forma lograba generar un vínculo y continuidad en la era. En la actualidad, las personas mayores se enfrentan a una maduración secuencial, pero además al envejecimiento funcional debido al decrecimiento de las habilidades físicas, sociales y mentales con respecto a la exposición de sus ejercicios de la vida cotidiana (Carbajal, 2019).

La Organización Mundial de la Salud (OMS, 2020) alude que, la población mundial de personas de la tercera edad en el 2019, era aproximadamente de 1000 millones, lo que representaba el 13,2 por ciento de toda la población total en el mundo que son 7700 millones. Esa cifra es 2,5 veces mayor que en 1980 con 382 millones y está previsto que se aproxime a los 2100 millones hacia el 2050.

El Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI, 2020) informa que, en el Perú hay 4 millones 140 000 personas mayores de 60 años, lo cual representa el 12,7

% de la población total adulta mayor, 52,4 % (2 millones 168 000) son mujeres y el 47,6

% (1 millón 973 000) son hombres.

Según, el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI, 2016) menciona, en los departamentos de Áncash el 36,9 por ciento y Lambayeque el 36,8 por ciento se hallan los grandes porcentajes de domicilios con presencia de algún adulto mayor, sucesivo a este la Provincia de Lima con un 36,6 por ciento, Ayacucho con 35,4 por ciento, Cajamarca con 34,9 por ciento y la Libertad con 34,3 por ciento.

En el departamento de La Libertad, el Plan Nacional para las personas Adultas Mayores (PLANPAM, 2015), informa que, la población más grande de personas mayores, se ubica en la ciudad de Trujillo con 40 397, seguido de 15 506 personas adultos mayores en La Esperanza, con 13 435 personas adultos mayores en El Porvenir y 6 984 personas adultos mayores en Víctor Larco Herrera.

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Por otro lado, en el trimestre de análisis de enero, febrero y marzo del 2021 en Perú, un 45,1 por ciento de la población absoluta con discapacidad son aquellos con 60 años o más. Y entre las personas de edad avanzada que presentan alguna discapacidad, el 15,9 por ciento está en el rango de 60 y 70 años y el 29,2 por ciento tiene 71 años o más. Según el tipo de discapacidad que influye en la población adulta más veterana, el 33,1 por ciento tiene problemas para utilizar las extremidades superiores e inferiores, el 16,9 por ciento para escuchar, el 11,3 por ciento para ver y el 6,2 por ciento para comprender, entre las principales discapacidades. Mientras tanto, el 31,2 por ciento de los adultos más veteranos tiene al menos dos discapacidades (INEI, 2021).

El adulto mayor pierde capacidades en orden inverso de lo que ocurre en los niños que ganan habilidades desde el principal año de vida, estas progresiones pueden influir en las áreas de la movilidad, el conocimiento y cuidado de las necesidades propias ya que, a medida que estas capacidades reales disminuyen, el adulto mayor deja de realizar sus ocupaciones de la vida cotidiana., esto construye el riesgo de experimentar la dependencia (Almeyda, 2018).

Según Varela (citado en Ortiz de Orue y Condori, 2017) la estancia prolongada en cama es una de las variables para la presencia de úlceras por presión en la persona mayor. Asimismo, Solís (2015) alude a que las úlceras por presión abordan una importante condición médica general que influye en un enorme número de individuos en el planeta alterando su bienestar, su satisfacción personal y pudiendo provocar discapacidad o fallecimiento.

Por ende, las úlceras por presión son, por lo tanto, un tipo de lesión excepcional provocada por un la mala irrigación sanguínea y nutrición de los tejidos debido a la presión retardada en las prominencias duras y cartilaginosas. Se producen fundamentalmente en personas postradas, así sea por corpulencia, con ayuda ventilatoria y solidez ósea. Siendo a veces indispensable la atención de un cuidador dedicado a prevenir esta clase de úlceras (Jiménez, 2015).

A nivel internacional, en España, en 2013, se hizo el cuarto análisis de prevalencia de úlcera por presión, donde se identificó una alta frecuencia en la unidad

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de cuidados intensivos, con un 22 %. Igualmente, se muestran resultados comparativos en diferentes naciones: Alemania introdujo el 24,5 %, Brasil el 32,7 % y China llegó al 11,9 %. Además, en aquel estudio se destacó que las úlceras por presión se crean dentro del ambiente hospitalario llegando hasta el 65 % (Chacón y Del Carpio, 2019).

La Academia Nacional de Medicina (ANM, 2017), demuestra que las úlceras por presión constituyen una situación grave en la salud comunitaria, no identificado como tal, en la mayor parte de las naciones latinoamericanas. La ausencia de datos estadísticos no solo impide tener una magnitud real de esta patología que produce reducción del estilo de vida, incremento de los costos de salud y desperdicio de tiempo en RRHH, sino que también presenta las insuficiencias de los marcos de bienestar referente a prevención y enseñanza. El predominio mundial, conforme al conocimiento de la OMS en 2017, se sitúa entre el 5 y el 12 por ciento.

A nivel latinoamericano, en México, se determinaron dos estudios multicéntricos en 2010, donde se demostró que la recurrencia de las úlceras por presión fue de 12,94 % y del 17 %, independientemente. Además, en Sudamérica, Brasil declaró una recurrencia del 41 % y Chile presentó una infiltración del 38 % en la unidad de cuidados intensivos (Chacón y Del Carpio, 2019).

A nivel nacional en el año 2016, se lideró una revisión en pacientes del Hospital Nacional Edgardo Rebagliati de Lima-Perú, las recurrencias de úlceras por presión observadas en pacientes hospitalizados según el servicio fueron: medicina interna 9,52

%, cuidados intensivos 41,67 %, cirugía general 16,67 %, obstetricia 6,94 % y otros 1,65

%. En esta revisión, se observó que las úlceras por presión se producían cada vez más en las personas internadas en cuidados intensivos, en contraste con los demás servicios (Flores et al., 2020).

A nivel local, Inca y Meléndez (2019) en su trabajo de investigación, mencionan que en el registro de ingresos y egresos de adultos en la unidad de cuidados intensivos del Hospital Regional Docente de Trujillo-2015, se encontró que, el 19 % crearon úlceras por presión, siendo las regiones con alta afectación, los talones con 35 % y el sacro con 27 %.

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El Seguro de Atención Domiciliaria (EsSalud, 2016), alude que, en el Perú desde el 16 de diciembre de 1993, atención domiciliaria se inició de manera coordinada con la formación del Programa de Atención Domiciliaria, que a partir de ahora tiene un lugar con la Gerencia de Oferta Flexible de la Gerencia Central de Operaciones. La ciudadanía a la que se espera atender en el hogar está compuesta por personas mayores de 80 años, personas con dependencia funcional transitoria o de larga duración y personas con patología terminal, se les proporciona el servicio de salud relacionados a sus dolencias.

El PADOMI atiende a un total de 25 542 asegurados, lo que supone el 9,7 % de las personas de la tercera edad.

PADOMI atendió en un primer momento a personas de más de 85 años, con dependencia funcional transitoria o de larga duración y/o minusvalía. En la actualidad, la asistencia médica preferencial domiciliaria se amplía a las personas de más de 60 años que experimentan los efectos de una enfermedad constante o presentan problemas para llegar a los centros médicos. Con el propósito de acercar los servicios de asistencia médica, laboratorio, enfermería, entrega de medicamentos, entre otros; a la comodidad de su hogar (EsSalud, 2019).

La Organización Mundial de la Salud (OMS, 2015) hace referencia que, una forma de brindar algún tipo de asistencia a individuos con gran pérdida de límite, es la atención domiciliaria. La disposición de estos servicios incluye un grupo de expertos en salud y atención a largo plazo que tratan a los individuos en casa, que de alguna manera u otra podrían ser internadas en un hospital en caso de emergencia debido a una enfermedad grave. Hay pruebas de que estos servicios tienen un alto grado de comprensión y satisfacción, tanto para los pacientes como para los cuidadores, además una disminución de los fallecimientos y menores tasas de readmisión.

El adulto mayor, con daños físicos o mentales críticos, que son absolutamente dependientes e incapaces de hacer sus actividades, necesitan de un cuidador que les ayude a realizar sus ocupaciones de la vida cotidiana (EsSalud, 2014). La atención del cuidador se incrementa a medida que avanza la incapacidad del enfermo, y desempeña vínculo con la familia, proporciona cuidados básicos de todo tipo, dentro y fuera del

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hogar, ejerce apoyo emocional, toma decisiones referente a su bienestar (Mayorga, 2016).

El cuidador asume responsabilidad de su pariente debilitado, este sujeto toma decisiones por el adulto mayor, para cubrir sus necesidades esenciales, directa o indirectamente; por lo general este trabajo es esperado por alguien del clima familiar, pareja de vida o hijos, que es importante para la persona mayor, que se describe por no tener una preparación explícita , en la exposición de los deberes de atención y no obtener una compensación monetaria por el trabajo realizado (Martínez y Ponce, 2011).

Cuando se cuida de un individuo en el hogar que experimenta una gran circunstancia de dependencia, se deben organizar intervenciones directas sobre el paciente por parte de los cuidadores, y este cuidado debe ser dirigido y supervisados por enfermeras. La enfermera como administradora del tratamiento a pesar de los problemas médicos, es una pieza clave para distinguir posibles problemas y contribuir con el cuidador a proteger a la persona de la tercera edad en la aparición de úlceras por presión (Chirveches, 2013).

Se ha comprobado que, las actividades preventivas disminuyen esencialmente el progreso de una úlcera por presión, tanto en personas hospitalizadas, como en el hogar.

Una de las actividades preventivas domiciliarias más efectivas sería la instrucción de conocimiento en prevención de úlceras por presión al cuidador que puede ser un familiar o un individuo de control en el hogar, esta escolarización debe incorporar las dos perspectivas relacionadas con la movilización, nutrición, higiene personal, higiene del entorno y otros; en consecuencia, es significativo e importante que los cuidadores o potencialmente familiares obtengan conocimientos adecuados para dar en el adulto mayor un cuidado oportuno (Carbajal y López, 2015).

Algunos autores señalan que la educación en salud, centrada en cuidadores, es un método de consideración esencial que incide en la eficacia de la prevención de lesiones y el refuerzo de los aprendizajes, a través de procedimientos que logran independencia y autonomía en el cuidado brindado que se da cuando la persona de edad está fuera de la clínica médica (Morales et al., 2019).

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Por tanto, los cuidadores en la actualidad asumen a partir de ahora un papel significativo, ya que son los primeros que pueden reconocer las condiciones médicas que pueden presentar los adultos mayores, es importante identificar los conocimientos, las actitudes y prácticas de los cuidadores, ya que son socios significativos de la facultad de bienestar en la prevención, el diagnóstico oportuno, tratamiento y rehabilitación de la persona de edad avanzada, siendo esencial para disminuir los riesgos hacia el avance de las úlceras por presión (Camacho, 2015).

Los conceptos que regirán esta investigación se basan en: conocimientos y prácticas.

El conocimiento es la acumulación de información, adquirida o experimentada, pues conocer es captar o capturar la realidad y con ello convertirlas en objeto de un acto de conocimiento. Para los cuidadores es importante conocer las medidas de prevención de las úlceras por presión, ya que muchos de ellos son responsables del proceso de atención y deben saber manejar este problema que se da en los adultos mayores (Cheesman, 2011). El conocimiento se adquiere a través de la experiencia o a través de la percepción; se podría decir que cuando se discute respecto al conocimiento, es la cantidad de multitud de datos sobre un tema amplio o explícito y el uso legítimo de ellos (Martínez, 2021).

Aunado a esto, Alavi y Leidner (citado en Flores, 2005) caracterizan el conocimiento como los datos que el individuo tiene a su alcance, personalizados y abstractos, conectados con realidades, estrategias, ideas, traducciones, pensamientos, percepciones, decisiones y componentes que pueden ser valiosos, exactos o primarios.

Los datos se transforman en conocimiento una vez que se manejan en la psique del individuo y después vuelven a ser datos una vez que se expresan o transmiten a otros a través de textos, formatos electrónicos, correspondencias orales o compuestas, entre otros. Ahora bien, según Alavi y Leidner, el receptor puede procesar y asimilar los datos, para que se conviertan nuevamente en conocimiento.

En efecto, el conocimiento es la disposición de pensamientos e ideas del cuidador, en la atención preventiva de la úlcera por presión, comprendida como la

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complejidad del reposo en cama durante mucho tiempo, teniendo en cuenta cuestiones de alimentación, higiene y movilidad de la persona mayor (Burgos et al., 2008).

El conocimiento tiene tres cualidades: personal, orientador y repetitivo. Se caracteriza por ser personal ya que se inicia y vive en los individuos, se absorbe como secuela de la propia percepción. Es orientador; en la decisión o conducta humana, para tener la opción de elegir qué hacer en cada momento, ya que permitirá trabajar sobre los resultados y es repetitivo, ya que el conocimiento puede ser utilizada unas cuantas veces sin esperar que se consuma (Borroto, 2007).

De igual manera, Gallegos (2009) expresa en su trabajo de investigación realizada en el hospital Hipólito Unanue, que la práctica se percibe como el ejemplo primario de demostración reiterada a una circunstancia precisa y después la reiteración de una respuesta congruente respecto a ello, en la medida en que pueda observarse; la experimentación ayuda a las personas a practicar algún tipo de conocimiento empírico o científico.

La Organización Mundial de la Salud (2017) caracteriza, a la práctica como un procedimiento o estrategia que, a través de la experiencia y la exploración, se ha demostrado de forma fiable que provoca el resultado ideal. Las prácticas deben ser compartidas y asumidas para ayudar a más personas. Además, Leninger (citado en Marriner y Raile, 2011) alude a que son intervenciones enfocados a ayudar, apoyar o preparar a aquellas personas que tengan una necesidad, para aliviar o mejorar su condición, modo de vivir o enfrentar la muerte.

Según Avilez (2016) describe a la práctica como medidas de precaución más en las regiones donde hay una alta frecuencia de úlceras por presión. Asimismo, el Instituto Superior de Estudios Sociales y Sociosanitarios (ISES, 2018) caracteriza que las prácticas requeridas para los cuidadores del adulto mayor con úlcera por presión son, la práctica física, donde es importante desarrollar más fuerza que permita soportar una sobrecarga al encargarse de estos individuos para ayudar a levantarse, bañarse, vestirse y realizar cambios posturales. También es importante, identificar aquellas posturas que

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garanticen una correcta distribución de su peso para realizar las actividades sin riesgo de lesionar al anciano o dañarse así mismo.

También mencionan a la práctica académica, que para cuidar a estas personas que necesitan cuidados médicos diarios, es importante tener un conocimiento base sobre el cuidado y atención de la persona, debido a que pueden ser numerosas situaciones concretas. Es más, los cuidadores son los responsables de controlar y hacer seguimiento de la medicación y cuidar a estos individuos, por lo que deben hacerlo con el conocimiento necesario de la materia (ISES, 2018).

Las prácticas de los cuidadores son las diversas acciones y aptitudes adquiridas que les ayudan a realizar tareas, ya sea mediante intervenciones hacia la persona de la tercera edad, para mantener, rehabilitar o restaurar su salud, lo que implica un enfoque general en la atención, promoviendo su bienestar (Bermejo, 2010).

Con respecto al cuidador, es el que da los cuidados esperados que requiere la persona a su cargo y el que respalda la necesidad que el individuo no puede responder por sí mismo (Burgos et al., 2008). La mayor parte de los cuidados se da a través de los cuidadores o familiares, considerados como cualquier individuo que tiene una relación de vinculación o acogimiento y que asume la obligación del cuidado (Chávez et al., 2005).

El cuidador es el activo, el instrumento y el medio por el cual se da un cuidado especial y frecuentemente especializado a un adulto mayor, es decir, en él se almacena o descansa la obligación de salvar la existencia de otro. Asimismo, ayuda o se concentra realmente en otra persona impactada por una incapacidad, debilitamiento o discapacidad que perturba o imposibilite la evolución habitual de acciones primordiales o de interacción social (Herrera y Meléndez, 2011).

Asimismo, existen dos tipos de cuidadores: formal e informal. El cuidador formal, es la persona externa al eje cercano del individuo, que propicia la actividad de cuidar de forma educativa, vocacional y es remunerado. Por otro lado, está el cuidador informal, un individuo procedente del círculo familiar o vecinal, que asume los cuidados

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de los individuos no independientes que le rodean, fomentando una capacidad clave en nuestro público general. Asiste a cubrir las necesidades que el usuario no puede cumplir por sí mismo, frecuentemente entornos cotidianos con los que lidia. Aquí es donde cobra importancia el nivel de conocimiento que poseen (Burgos et al., 2008).

De igual manera, el cuidador informal es la persona que no tiene obligaciones sociales ni de bienestar, salvo que cuidan de otras personas en sus hogares. Vinculado a esto se encuentra al cuidador primario informal (persona que cuida al otro sin apoyo monetario o preparación), adicionalmente el cuidador familiar (individuo que da cuidados con supervisión por una incapacidad o dolencia ya sea en su residencia, clínica o fundación de ayuda fundamental al adulto mayor en su enfermedad crónica, asume decisiones sobre su cuidado, ejecuta fortaleza para hacer frente a la situación que influye en su hogar y se compromete a ofrecer asistencia físico – afectivo de manera constante) (López, 2013).

Por otra parte, las úlceras por presión son lesiones de origen isquémico, debido a la ausencia de flujo sanguíneo, provocando la muerte y necrosis de los tejidos, empezando por la epidermis. Generalmente, ocurren donde hay prominencias de los huesos, que al compactar el área de apoyo entre el hueso y la piel provocan una reducción o interrupción de la circulación sanguínea, desencadenando daño en los tejidos (Hoyos et al., 2015).

De modo similar, las úlceras por presión son creadas por una fuerza prolongada entre dos planos rígidos. Los factores que contribuyen al desarrollo son: la presión;

fuerza que se aplica perpendicularmente a la epidermis debido a la gravedad, lo que hace que el tejido se dañe entre un plano específico del paciente y un plano externo. Se conoce que las presiones mayores a 32 mmHg, obstruyen el correcto flujo de sangre capilar, conduciendo a una disminución del suministro de oxígeno en los tejidos afectados, resultando en una necrosis (Chacón, 2019).

También hay fricción; fuerza que se aplica correspondiente a la piel, creando roces, debido a movimiento o arrastre. Esto puede ocurrir, como situación, mientras se prepara a los pacientes discapacitados de forma repentina. Por último, existe la fuerza

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exterior de apretamiento (presión) o cizallamiento vascular (fricción). Por ende, esta fuerza se crea cuando hay un desplazamiento de áreas adyacentes, en particular, mantener la cabecera con un ángulo de inclinación de 45°, cuando hay un desplazamiento del cuerpo, puede generar un contacto a nivel de la región sacra y simultáneamente, aplicar presión sobre ella (Chacón, 2019).

Es importante acentuar que las úlceras por presión se producen normalmente en regiones del cuerpo que corresponden con prominencias duras y los focos más indefensos son; talón, maléolos interiores y exteriores, glúteos, trocánteres, orejas, occipucio, codos, escápulas, sacro, isquiones, apófisis espinosas, crestas ilíacas, semblantes interiores y exteriores de las rodillas y los bordes laterales de los pies (Arévalo y Sanguino, 2018).

Por una parte, la clasificación de las úlceras por presión es una estrategia utilizada para decidir la gravedad de la lesión. Un sistema de clasificación retrata cuatro estadios o categorías numeradas que transmiten un nivel alternativo de daño tisular.

Cuanto más profunda esté la úlcera por presión y más prominente sea el grado de daño tisular, mayor será el grado en el marco de clasificación empleado (González, 2016).

Según el Panel Asesor Nacional de Úlceras por Presión de los Estados Unidos y el Panel Asesor Europeo de Úlceras por Presión (NPUAP/EPUAP, 2014) la caracterización de las úlceras por presión se separa en: categoría I, categoría II, categoría III y categoría IV.

Respecto a la Categoría I: piel sin manchas con un enrojecimiento no blanqueable de una región específica, sobre una prominencia ósea perceptible. La piel de pigmentación oscura puede no verse pálida; su tono puede variar con respecto a la piel circundante. La región podría ser insoportable, firme, delicada, más cálida o más gélida en contraste con los tejidos vecinos. Sobre la categoría II: es el desgaste de grosor fraccional de la dermis, presentándose como una úlcera abierta superficial con un fondo de color rojo rosado, sin tejido gangrenado. Asimismo, puede aparecer como una ampolla cutánea intacta o abierta llena de suero o con sangre. También se presenta como una úlcera superficial, brillante o seca, sin tejido gangrenado ni hematomas, sin daño

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tisular profundo. Esta categoría, no debe utilizarse para representar cortes, lesiones por adhesivos, irritación cutánea.

También se encuentra la Categoría III: cuando existe una lesión tisular completa.

La grasa subcutánea podría ser evidente, sin embargo, los huesos, ligamentos y músculos no están al descubierto. Los tejidos gangrenados pueden estar presentes, pero esto no cubre la profundidad de la pérdida del tejido. Puede incorporar cavitaciones y excavaciones. La profundidad de las úlceras por presión de categoría III cambia según la zona del cuerpo. La extensión de la oreja, la nariz, el occipital y el maléolo están ausentes del tejido subcutáneo y estas úlceras pueden ser superficiales. El hueso o el ligamento no se pueden ver ni tocar directamente.

Además, en la categoría IV: existe una disminución tisular de espesor integro con hueso, ligamento o músculo al descubierto. Puede haber tejido gangrenado o escaras. Frecuentemente incorpora cavitaciones y excavaciones. Las úlceras de clasificación IV podrían llegar hasta el músculo (fascia, tendón o cápsula articular) y probablemente se produzca una infección de los huesos o que estos se tornen anormalmente débiles y deformes. El hueso o músculo es evidente.

Nightingale (citado en Torra, 2016) alude a que suponiendo que el paciente presente una úlcera por presión, en su mayor parte no es defecto de la enfermedad sino de cuidados. Por otra parte, el Seguro Social de salud (citado en Ortiz de Orue y Condori 2017) demuestra que la prevención es vista como el mejor método para controlar las úlceras por presión; esto demuestra que hasta el 95 % de las heridas se pueden prevenir, por lo ello es vital que tanto los trabajadores de salud y la familia perciban medidas cautelares.

Así mismo, la prevención son medidas encaminadas no solo a prevenir la aparición de patologías sino también a disminuir situaciones de riesgo. Se trata de acciones directas, destinadas a detener el brote y limitar sus consecuencias. La prevención es una metodología de atención de la salud, que se hace eficiente en el apoyo total de las personas. Mira al ser humano desde una perspectiva biopsicosocial y está vinculada al bienestar de la salud (Caprani et al., 2018).

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Del mismo modo, la atención preventiva de las úlceras por presión comienza en la evaluación de la persona mayor, luego la planificación de los cuidados mediatos e inmediatos, como la protección de la piel, la alimentación y las medidas de manejo de la presión en las zonas vulnerables del cuerpo (Hoyos y Mírez, 2016).

Según el Ministerio de Salud (2019), alude a que el manejo de la salud de la piel es uno de los procedimientos para evitar las úlceras, ya sea por presión o por humedad en la piel. La humedad asociada con la incontinencia urinaria o fecal, es un peligro para el progreso de las úlceras por presión. La limpieza y el secado oportunos de la piel después de cada evacuación y la eliminación de subproductos como la orina, las heces y el sudor son esenciales para evitar la irritación química que se crea cuando la piel aún está húmeda, ya que es más frágil y propensa al roce.

De ahí que, la higiene es una necesidad básica, por lo cual debería ser satisfecha esencialmente para que el individuo logre una completa condición física, psíquica y social. Este es considerado uno de los cuidados más relevantes del paciente. Por higiene se comprenden los procedimientos usados en la prevención, mantenimiento de la salud y la combinación de medidas de higiene que el individuo toma para conservar la piel en buen estado, lograr salud, apariencia agradable, y como consecuencia se consigue evadir la existencia de úlceras por presión (Suárez, 2016).

Además, cuando el adulto es dependiente y tienen que asearse en la cama, deben limpiar cada zona, en orden: cuello, torso, manos, axilas, piernas, espalda, pies, genitales y zona perianal. El agua debe estar tibia, más o menos como el nivel de calor interno. El tiempo no debe exceder los 15 minutos porque la piel pierde agua de manera más efectiva y puede provocar una bajada de la presión arterial. Para que no se enfríe ni se incomode, después de terminar secar inmediatamente y tratar de dejar al descubierto el menor tiempo posible (Castilla y Loro, 2019).

En tal sentido, la higiene del cuerpo es esencial en pacientes postrados porque están más propensos a infecciones debido a sus defensas debilitadas. Por lo tanto, el cuidador debe tomar las precauciones de higiene en las personas mayores: higiene corporal regular, realizar la ducha interdiario con agua templada usando jabón neutro;

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posteriormente aplicar ácidos grasos hiperoxigenados y cremas hidratantes, evitar el uso colonias, alcoholes o talco porque resecarán la piel. Además, no realizar masajes en las áreas de presión o protuberancia ósea, ya que esto incrementa el daño de la piel (Lucero et al., 2020).

Cabe considerar, que la nutrición apropiada en el cuidado y cicatrización de las heridas, promueve la curación de las úlceras por presión, previniendo la presencia y desarrollo de infección. La cantidad de nutrientes esenciales que requiere una persona que presenta úlceras por presión, aumentan a causa de las demandas innatas al desarrollo de cicatrización (Jiménez, 2015).

La alimentación es una parte importante del manejo de heridas. Pero, la malnutrición energético- proteica y deficiencias específicas en algunos nutrientes podrían favorecer al desarrollo de nuevas lesiones. La desnutrición se considera un factor en la reducción de la resistencia del tejido muscular a la presión, generando el desarrollo de las úlceras (Martínez, 2015).

Además, la mala nutrición conduce a la atrofia muscular y la pérdida del tejido de la piel, debido a estos cambios, hay menos tejido presente como amortiguador entre la piel y el hueso, por lo que las células se degradan inmediatamente. Sin embargo, la obesidad puede apresurar la formación de úlceras por presión, debido a la rara aparición de vasos sanguíneos en el tejido adiposo, haciéndolo susceptible a la isquemia (Du Gas, 2008).

No obstante, la alimentación es vital para la prevención y tratamiento de úlceras por presión. Con ello, la dieta debe incluir beber muchos líquidos y consumir alimentos blandos que contengan proteínas (las menestras reducen el catabolismo y son importantes para el sistema inmunitario), arginina (incluidos pescados, pollo, lácteos mejora la síntesis de colágeno y aumenta la resistencia), zinc, ácido fólico y vitamina A (frutas y verduras promueve la curación y reconstrucción de tejidos) (Cervantes, 2016).

Aunado a esto, Flores (2016) hace referencia a que un adulto mayor, por la condición de su organismo, requiere una rutina alimentaria más cuidadosa. La frecuencia

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de ingesta de alimentos es de cinco veces al día; en el desayuno debe haber una medida de proteína, en la merienda de la mañana es bueno consumir una pequeña porción de proteína o una fruta, en el almuerzo la fuente de proteína está en una presa de carne, sea de pollo o pescado, en la merienda de la tarde se puede consumir algo similar a lo hecho en la merienda de la mañana y en la cena también se puede consumir proteína pudiendo repetir una presa pequeña del almuerzo. Algunos adultos no acostumbran a cenar sino a tomar un buen lonche, pues bien, ese lonche equivale a la cena.

Por lo tanto, en estas tres comidas principales del día no debería faltar un alimento formador, la proteína, que ayudará a regenerar los tejidos. Evidentemente, lo que decidirá esta situación es la cantidad; las raciones deben ser menores de lo habitualmente acostumbradas. De esta manera el organismo estará consumiendo los suplementos que requiere durante el día (Flores, 2016).

En cuanto a los cambios de postura, minimizan el grado de presión sobre las partes más sensibles del cuerpo. Estas presiones ejercidas sobre las prominencias óseas en un periodo corto y durante un tiempo prolongado son igualmente dañinas. Para disminuir la probabilidad de que se produzcan úlceras por presión, es fundamental aminorar el tiempo y la carga de presión a la que se expone el paciente, por lo que es fundamental realizar cambios posturales. Los cuidadores deben tener especial cuidado al cambiar de posición al paciente, donde las fuerzas de cizallamiento son más activas.

Por esta razón, se debe utilizar sábanas adecuadas para disminuir el roce y elevar adecuadamente al paciente al cambiar de posición (Baron et al., 2015).

Para eliminar los puntos de aparición de úlceras, es fundamental cambiar la posición cada 1 o 2 horas repitiendo constantemente las 24 horas del día. Colocarse en las posiciones adjuntas: decúbito supino; utilizando almohadillas a colocar, una debajo de la cabeza, en el hueco poplíteo para evitar el hiperextensión de la rodilla, una debajo la parte distal de la pantorrilla separándolas entre ambas piernas para evitar la fricción de maléolos internos, dejando el talón libre y el pie vertical (Guerrero, 2018).

La siguiente posición es decúbito prono utilizando almohadillas que se colocan;

una bajo la cabeza, dos bajo las extremidades superiores, una bajo el vientre y otras bajo

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las extremidades inferiores. Esta posición es inapropiada en pacientes con compromiso torácico, cardiaco y asistencia respiratoria. La otra posición es el decúbito lateral, donde se colocan las almohadillas: una bajo la cabeza, otra para sostener la espalda, aliviando la región sacra y otra entre las extremidades inferiores. Los dispositivos de descompresión son los cojines para los talones y los codos; colchón y almohada para dormir con capa intermedia de espuma, silicona, aire. Los aparatos ortopédicos son beneficiosos, sin embargo, no sustituyen la variación en la posición de la persona mayor en cama (Guerrero, 2018).

Por consiguiente, la educación para la salud, debe basarse en herramientas de formación que promuevan y capaciten a los cuidadores a adquirir conocimientos sobre la evaluación de riesgo y adoptar medidas preventivas como la movilización, el manejo de la presión, las posturas específicas y las superficies de apoyo, y así enfrentar el desafío de la atención en casa de la población vulnerable a desarrollar úlceras por presión (Morales et al., 2019).

El conocimiento es la base para la implementación de métodos de prevención de úlceras por presión, que la persona mayor con ciertas limitaciones puede presentar. Por ello, es importante que los cuidadores posean un conocimiento necesario en prevención, para poder desempeñar su función de manera completa y efectiva (Borroto, 2007).

En relación a la investigación, se identificaron diferentes estudios referentes a las variables, se reportan los siguientes:

A nivel internacional encontramos un análisis hecho por Narváez (2018), en Ecuador, titulado “Conocimiento y práctica de los cuidadores de adultos mayores sobre úlceras por presión en asilos de la ciudad Ibarra”. Con una población de 30 cuidadores.

Se hizo evidente en un principio el nivel de conocimiento sobre las úlceras por presión con una media del 69,11 %, estadísticamente se vio la deficiencia de conocimientos en relación a los estadios de las úlceras por presión con un 26,7 %, seguido de esto según las prácticas que se tienen que ocupar frente a las úlceras por presión se prueba mayoritariamente un 80 % de los cuidadores que expresan que se debería hacer masaje en regiones de apoyo enrojecidas, siendo un criterio incorrecto ya que esto puede

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producir daño en la totalidad de la piel del adulto mayor. Ejecutado el programa de capacitación se hizo evidente un nivel de conocimiento de los cuidadores con una media del 95,78 %.

A nivel Nacional, en Lima, Napan et al. (2015), en su investigación titulada

“Relación del nivel de conocimientos sobre úlceras por presión con los cuidados protectores al adulto mayor con riesgo post alta por el cuidador principal”. Conformada por 49 adultos mayores con riesgo. Se vio que el 95,9 % de los cuidadores conocen sobre el tema; en lo que el 4,1 % no conocen sobre el tema. El 57,1 % de los cuidadores realizan las medidas de prevención; en lo que el 42,9 % de los cuidadores no realizan esa prevención. El 49 % de los que conocen brindan inadecuados cuidados protectores;

pero el 46,9 % de los que conocen brindan adecuados cuidados protectores al adulto mayor.

De la misma forma, Ortiz de Orue y Condori (2017), en Arequipa, realizaron un estudio “Nivel de conocimiento y práctica de prevención de úlceras por presión de los cuidadores del adulto mayor. PADOMI. Hospital Nacional Adolfo Guevara Velasco – Essalud”. La población estaba constituida por 53 cuidadores. Se observó que la mayor parte de los cuidadores 52,8 % han tenido un nivel de conocimiento regular, en tanto, la minoría de ellos 20,8 % mostró niveles bajos. En la práctica de prevención de úlceras por presión, la mayor parte 56,6 % presentó una práctica regular. Con la aplicación estadística no paramétrica chi cuadrado, se localizó un nivel estadístico significativo p

= 0.046 (p < 0.05).

Por consiguiente, Yalta (2018), en Huacho-Lima, realizó un estudio de “Nivel de conocimiento sobre prevención de úlceras por presión en cuidadores de pacientes Hospitalizados Hospital Huacho”. La población fue de 74 cuidadores. Se concluye que los cuidadores poseen un nivel de conocimiento medio con un 55,3 % con tendencia a bajo en un 28,9 % y tan solo un 15,8 % de nivel alto, evidenciándose del mismo modo en todas sus dimensiones.

De manera similar, Becerra y Tapia (2018), en Pimentel-Chiclayo, realizaron el estudio de “Conocimiento y práctica del cuidador principal sobre prevención de úlceras

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por presión, servicio geriatría del Hospital Almazor Aguinaga Asenjo”. La población estuvo conformada por 50 familiares de los pacientes. Se localizó que el 60 % tiene nivel de conocimiento bajo, el 32 % nivel de conocimiento medio, y el 8 % de ellos muestra nivel alto de conocimiento. El 56% tiene nivel medio de prácticas, el 24% nivel alto y el 20% muestra nivel bajo de prácticas. Se concluye existente prueba estadística significativa.

Asimismo, Lucero et al. (2020), en Lima, realizaron un análisis “Conocimientos y prácticas del cuidador primario para la prevención de lesiones por presión en pacientes de alta de un Hospital del Ministerio de Salud”. La población estuvo conformada por 40 cuidadores. Se observó que el 50 % de cuidadores posee conocimiento regular. Del mismo modo un 65 % de cuidadores posee prácticas inadecuadas.

Ihuaraqui e Irarica (2020), en Iquitos, realizaron un estudio “Conocimiento y práctica preventiva del cuidador en úlceras por presión del adulto mayor, programa de atención domiciliaria. Essalud Iquitos”. La muestra estuvo conformada por 73 cuidadores de adultos mayores. Se hizo evidente que el 65, 8% tienen conocimiento medio, 20,5 % tienen conocimiento bajo y 13,7 % tienen conocimiento alto sobre úlceras por presión. El 75,3 % poseen prácticas preventivas adecuadas y solo 24,7 % tienen prácticas preventivas inadecuadas. Se encontró existente relación estadísticamente significativa p<0.05.

A nivel local, Calderón (2018), en su investigación “Nivel de conocimiento y prácticas preventivas de familiares relacionado con la presencia de úlcera por presión en pacientes del servicio de medicina del Hospital Belén de Trujillo”. La población fue de 45 familiares. La mayor parte de los cuidadores 55, 6 % muestran nivel de conocimiento deficiente, el 36 % está en un nivel regular y solo el 8,9 % alcanza un nivel bueno. El 73,3 % de los cuidadores muestran prácticas adecuadas, mientras que 26,7 % lo hace de forma inadecuada.

Como estudiantes de enfermería, nuestra motivación para realizar este estudio es que, durante nuestras prácticas universitarias, hemos observado en muchas oportunidades la existencia de úlcera por presión en los adultos mayores hospitalizados.

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Asimismo, continúan con este problema de salud al ser dados de alta, es ahí donde en el domicilio evidenciamos que el cuidador o familiar cercano presentaba escasa información sobre la prevención de estas.

Es así que, debido a la problemática de las úlceras por presión en adultos mayores, estas pueden ser evitables; sin embargo, su presencia está en relación con los conocimientos de los cuidadores sobre prevención de úlceras por presión; es por ello que analizamos el problema de salud que encontramos en nuestra realidad debido a su gran trascendencia en todo el mundo, deteriorando la salud de cualquier adulto mayor con limitación reducida.

La presente investigación pone en énfasis a los cuidadores vinculado al conocimiento y la práctica sobre la prevención de úlceras por presión. Como tal, este estudio enriquecerá el campo del conocimiento de enfermería mediante resultados concretos, válidos y confiables; y así recomendar al equipo de enfermería encargados del servicio de PADOMI, implementar programas de educación y/o capacitación, a través de un plan de intervención enfocado en concienciar a los cuidadores del programa de atención domiciliaria, a través de talleres educativos con demostración y retroalimentación sobre, movilización, higiene, alimentación con rotafolios y trípticos didácticos, con el propósito de aumentar el conocimiento y la práctica de los cuidadores en la prevención de las úlceras por presión, evitando las complicaciones y las hospitalizaciones reincidentes del adulto mayor.

Además, este presente estudio servirá como base teórica y como un referente bibliográfico de información valiosa para futuras investigaciones y para el Hospital Albrecht, ya que no se cuenta con datos que evalúen las variables de estudio en los cuidadores del servicio de PADOMI.

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Problema:

¿Existe relación entre el nivel de conocimientos y prácticas de los cuidadores sobre prevención de úlceras por presión en el adulto mayor, PADOMI – Hospital Albrecht, 2021?

Objetivos:

Objetivo General:

Determinar la relación entre el nivel de conocimientos y prácticas de los cuidadores sobre la prevención de úlceras por presión en el adulto mayor, PADOMI - Hospital Albrecht, 2021.

Objetivos Específicos:

● Identificar el nivel de conocimientos de los cuidadores sobre prevención de úlceras por presión en el adulto mayor, PADOMI - Hospital Albrecht, 2021.

● Identificar las prácticas de los cuidadores sobre prevención de úlceras por presión en el adulto mayor, PADOMI - Hospital Albrecht, 2021.

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II. DISEÑO DE LA INVESTIGACIÓN

2.1. Tipo y diseño de investigación

Cuantitativo, porque está estructurada y ayudará a reducir el sesgo de la investigación, puesto que se obtendrán datos específicos como resultado de una cuantificación que permitirá un régimen estadístico, enfatizando el nivel de conocimiento y práctica del cuidador por medio de tablas de datos concretos y gráficos con sus porcentajes. De diseño descriptivo, donde mostrará la información obtenida de acuerdo con la realidad enfocándose en los conocimientos y prácticas del cuidador. Correlacional, dado que se analizará la relación entre ambas variables.

Asimismo, de corte transversal, teniendo en cuenta que las variables se estudiarán simultáneamente en un tiempo determinado (Hernández-Sampieri y Mendoza, 2018).

2.2. Población y muestra de estudio Universo

El presente estudio, incluyó a 100 cuidadores que atienden al adulto mayor, registrados en el servicio de PADOMI - Hospital Albrecht 2021.

Muestra

Estuvo constituida por 52 cuidadores que atienden al adulto mayor, registrados en el servicio de PADOMI - Hospital Albrecht 2021 quienes cumplieron con los criterios de inclusión especificados (Anexo N° 1).

2.3. Criterios de inclusión: Cuidadores

● Orientados en tiempo, espacio y persona.

● De ambos sexos.

● Que atienden al adulto mayor con úlceras por presión.

● Que atienden al adulto mayor con riesgo de desarrollar úlceras por presión.

● Que aceptan voluntariamente cooperar en la investigación.

● Que hayan firmado el consentimiento informado (Anexo N° 2).

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2.4. Unidad de análisis

Lo conformaron cada uno de los cuidadores que atienden al adulto mayor, del servicio de PADOMI del Hospital Albrecht, quienes cumplen con los criterios de inclusión especificados.

2.5. Instrumentos

Se emplearon dos instrumentos, estos se indican a continuación:

2.5.1. Instrumento para identificar el nivel de conocimientos de los cuidadores sobre prevención de úlceras por presión en el adulto mayor (Anexo N°3)

Elaborado por Ortiz de Orue y Condori (2017), modificado por Ihuaraqui e Irarica (2020) y adaptado por Tovar y Valera (2021). El instrumento consta de 16 preguntas, las respuestas son cerradas, solo una respuesta es correcta. Para la clasificación de las respuestas del instrumento, se otorga 1 (correcto) y 0 (incorrecto). El puntaje menor que se obtiene es 0 y el superior 16 puntos.

Categorización:

- Nivel de conocimiento alto: 13-16 puntos - Nivel de conocimiento medio: 09-12 puntos - Nivel de conocimiento bajo: 0-08 puntos

2.5.2. Instrumento para identificar las prácticas de los cuidadores sobre prevención de úlceras por presión en el adulto mayor (Anexo N°4)

Elaborado por Ortiz de Orue y Condori (2017), modificado por Ihuaraqui e Irarica (2020) y adaptado por Tovar y Valera (2021). El cuestionario está compuesto por 16 ítems, para clasificar se le asigna un valor desde 0 (nunca), 1 (a veces) y 2 puntos (siempre) en los ítems 1 al 14 por el contrario se asigna un valor desde 2 (nunca), 1 (a veces) y 0 puntos (siempre) en los ítems 15 y 16. El puntaje menor que se obtiene es 0 y el superior 32 puntos.

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Se categoriza en:

- Práctica Adecuada: 17- 32 puntos - Práctica Inadecuada: 0-16 puntos

2.6. Control de calidad de los datos: prueba de validez y confiabilidad

Prueba Piloto:

La prueba se aplicó a 30 cuidadores que atienden al adulto mayor, del servicio de PADOMI del Centro Asistencial Hospital Nivel I Florencia de Mora, con características similares a los participantes del estudio de investigación. La ejecución de esta prueba facilitó valorar la elaboración y entendimiento de los ítems, asimismo, sirvió de base para la confiabilidad y validez de los instrumentos.

Prueba de Validez:

Para determinar el valor intrínseco de los instrumentos se ejecutó la fórmula

“rs” de Spearman Brown después de calcular la correlación “r” de Pearson en las interrogantes del cuestionario de medición. Encontrándose un rs1= 0.907 y rs2=0.665, es decir ambos instrumentos son válidos (Anexos N° 5 y 6).

Instrumentos Spearman Brown N° de elementos

Cuestionario de Conocimientos ,907 16

Cuestionario de Prácticas ,665 16

Prueba de Confiabilidad:

La prueba de confiabilidad Alfa de Combrach reveló que, de un total de 30 cuestionarios utilizados como prueba piloto para medir la fiabilidad del instrumento, se obtuvo un α1= 0.685 y α2= 0.883, es decir ambos instrumentos son confiables (Anexos N° 5 y 6).

Instrumentos Alfa de Crombach N° de elementos

Cuestionario de Conocimientos ,685 16

Cuestionario de Prácticas ,883 16

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2.7. Procedimiento

Se coordinó con la jefatura del servicio de PADOMI del Hospital Albrecht, con el fin de obtener la lista del total de cuidadores del adulto mayor y la autorización para realizar la investigación. Obtenido el permiso se optó por la participación de 52 cuidadores, quienes cumplieron con los criterios de inclusión especificados. Por consiguiente, se estableció contacto por medio de llamadas a cada uno de los cuidadores participantes, acto seguido de manera virtual, por medio de un link de Google Forms se envió el consentimiento informado y se solicitó adjuntar su firma digital. Luego se explicó la dinámica de los instrumentos, el primero se refiere al nivel de conocimientos sobre prevención de úlceras por presión y el segundo a las prácticas sobre prevención de úlceras por presión, se indicó que deben marcar solo una alternativa. Los cuestionarios se resolvieron en un lapso aproximado de 20 minutos, teniendo en cuenta los principios éticos. Así pues, al terminar de responder los instrumentos, se le agradeció por su participación, seguidamente se procedió a evaluar el puntaje; también se le brindó el resultado siempre y cuando el cuidador que participó desee los resultados finales. Finalmente, se llevó a cabo el análisis de datos, tabulación y procesamiento de resultados elaborando el informe final del estudio.

2.8. Tabulación y análisis (procesamiento de los datos)

Se empleó el software IBM SPSS V27 para procesar los datos recolectados por medio de los instrumentos. El análisis de la investigación se presentará mediante tablas simples y cruzadas de frecuencias y porcentuales para la parte descriptiva.

Para determinar el tipo de relación que existe entre las variables, se usó la prueba Tau C de Kendall que mide la relación entre dos variables; teniendo en cuenta que hay suficiente evidencia de significancia estadística si la probabilidad de error es menor o igual al 5 % (p≤0.05).

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2.9. Definición de variables

- Variable de estudio: CONOCIMIENTO Definición Conceptual:

El conocimiento es la acumulación de información, adquirida o experimentada, pues conocer es captar o capturar la realidad y con ello convertirlas en objeto de un acto de conocimiento. Para los cuidadores es importante conocer las medidas de prevención de las úlceras por presión, ya que muchos de ellos son responsables del proceso de atención y deben saber manejar este problema que se da en los adultos mayores (Cheesman, 2011).

Definición operacional:

Las puntuaciones obtenidas en este estudio indican que el conocimiento tiene los siguientes niveles:

- Nivel de Conocimiento Alto: 13-16 puntos - Nivel de Conocimiento Medio: 09-12 puntos - Nivel de Conocimiento Bajo: 0 -08 puntos

- Variable de estudio: PRÁCTICAS Definición Conceptual:

Las prácticas de los cuidadores son las diversas acciones y aptitudes adquiridas que les ayudan a realizar tareas, ya sea mediante intervenciones hacia la persona de la tercera edad, para mantener, rehabilitar o restaurar su salud, lo que implica un enfoque general en la atención, promoviendo su bienestar (Bermejo, 2010).

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Definición Operacional:

Para las puntuaciones obtenidas en este estudio, se utilizó la siguiente escala:

- Práctica Adecuada: 17- 32 puntos - Práctica Inadecuada: 0-16 puntos 2.10. Consideraciones éticas y de rigor

Según El Reglamento de la Dirección de Ética en Investigación de la Universidad Nacional de Trujillo (2018), se deben respetar los siguientes principios:

Justicia: Durante la investigación, se consideró la igualdad y el respeto hacia los participantes.

Beneficencia: Se mantuvo el bienestar físico, mental de los participantes durante el proceso del estudio de investigación.

No maleficencia: Las investigadoras evitaron realizar actos que puedan perjudicar la integridad de los participantes. Protegiendo que la información brindada sea utilizada para otros fines.

Autonomía: Los participantes firmaron el consentimiento informado haciendo ejercicio de su libertad, con la intención de ser partícipe de la investigación. A la vez tienen la facultad de decidir retirarse en cualquier momento, respetándose sus derechos e intereses.

Respeto: La información adquirida fue de carácter confidencial, protegiendo que dichos datos privados fueran divulgados. Las investigadoras son las únicas responsables de manejar esta información.

Verdad: Se ejerció la honestidad, la buena voluntad y la sinceridad. Se protegieron los derechos de autor y las políticas anti plagio durante el marco de nuestra investigación.

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III. RESULTADOS

Tabla 1

Nivel de Conocimiento de los cuidadores sobre prevención de úlceras por presión en el adulto mayor, PADOMI - Hospital Albrecht, 2021.

Nivel n Porcentaje

Bajo 0 0.0

Medio 30 57.7

Alto 22 42.3

Total 52 100.0

Nota: Datos obtenidos del cuestionario de Conocimientos de los Cuidadores del Adulto Mayor, servicio de PADOMI- Hospital Albrecht.

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Tabla 2

Prácticas de los cuidadores sobre prevención de úlceras por presión en el adulto mayor, PADOMI - Hospital Albrecht, 2021.

Nivel n Porcentaje

Prácticas Inadecuadas 6 11.5

Prácticas Adecuadas 46 88.5

Total 52 100.0

Nota: Datos obtenidos del cuestionario de Prácticas de los Cuidadores del Adulto Mayor, servicio de PADOMI- Hospital Albrecht.

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Tabla 3

Relación entre el nivel de conocimientos y prácticas de los cuidadores sobre la prevención de úlceras por presión en el adulto mayor, PADOMI - Hospital Albrecht, 2021.

Nivel de Conocimiento

Total Bajo Medio Alto

Prácticas

Prácticas Inadecuadas

n 0 6 0 6

% 0.00% 11.5% 0.0% 11.5%

Prácticas Adecuadas

n 0 24 22 46

% 0.00% 46.2% 42.3% 88.5%

Total

n 0 30 22 52

% 0.00% 57.7% 42.3% 100.0%

Nota: Datos obtenidos de la aplicación de los resultados de los instrumentos.

*Tau-C de Kendall = 0.195.

*Existe relación significativa = (p-valor = 0.007)

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IV. ANÁLISIS Y DISCUSIÓN DE RESULTADOS

Debido al predominio de este tipo de lesiones persistentes, podemos hablar de ellas como un problema que tiene auténticas repercusiones en el Sistema Nacional de Salud, generando importantes gastos en material y RRHH, reduciendo el bienestar de la salud de quienes los presentan.

Asumiendo que, las úlceras por presión pueden evitarse mediante medidas preventivas, es crucial conocer los diferentes factores que adelantan su aparición, y en concreto el estado de salud, para establecer una metodología suficiente.

El cuidador es fundamental para abordar la problemática de los adultos mayores con patologías que les han dejado postrados y que, por tanto, han restringido su capacidad de autonomía, que les impiden protegerse y puede provocar complicaciones como las úlceras por presión. Asimismo, el conocimiento del cuidador sobre las úlceras por presión es muy importante, esto permitirá tomar acciones preventivas y los cuidados adecuados para mejorar el estado general del adulto mayor. Debido a que son un gran apoyo para enfermería en la observación, higiene, alimentación, movilización, porque las úlceras por presión pueden prevenirse si se tiene en cuenta los cuidados básicos.

En la tabla 1, se señala que de los 52 cuidadores del servicio de PADOMI del Hospital Albrecht, que brindan cuidado al adulto mayor, muestran que el 57,7 % (30 participantes) presentaron un nivel de conocimiento medio sobre prevención de úlceras por presión y el 42,3 % (22 participantes) tiene un nivel de conocimiento alto.

A partir de los resultados obtenidos, podemos analizar que, el 57,7% (30 cuidadores) del servicio de PADOMI tienen nivel de conocimiento medio, se debe probablemente a que los cuidadores reciben información sobre prevención de las úlceras por presión por parte del equipo de enfermería del Servicio de PADOMI, sin embargo, la información se vuelve insuficiente por falta de tiempo de los cuidadores, por diversos factores de tiempo, por trabajo, estudio y quehaceres del hogar. Estos conocimientos adquiridos son importantes para disminuir esta problemática que se presenta en los adultos mayores que después de haber estado hospitalizados son referidos a su domicilio,

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en cuanto a la atención en higiene, su frecuencia, tiempo y que elementos debe usar;

asimismo que alimentos debe consumir el adulto mayor, el tiempo de movilización, masajes, protección de las regiones en peligro previniendo la existencia de úlceras por presión.

Los resultados tienen relación con lo que sostiene Napan et al. (2015), en su investigación denominada “Relación del nivel de conocimientos sobre úlceras por presión con los cuidados protectores al adulto mayor con riesgo post alta por el cuidador principal, Lima”, obtuvieron que el 95,9 % de los cuidadores conocen sobre el tema;

mientras que el 4,1 % no conocen sobre el tema.

Adicionalmente, se encuentra semejanza con los resultados del estudio difundido por Ortiz de Orue y Condori (2017), en Arequipa, “Nivel de conocimiento y práctica de prevención de úlceras por presión de los cuidadores del adulto mayor. PADOMI.

Hospital Nacional Adolfo Guevara Velasco – Essalud”, teniendo en cuenta que la mayoría de los cuidadores 52,8 % tenían un nivel de conocimiento regular, mientras que el 20,8 % mostraron un nivel bajo.

De igual manera en la investigación de Yalta (2018), “Nivel de conocimiento sobre prevención de úlceras por presión en cuidadores de pacientes Hospitalizados - Hospital Huacho”, observó que el 55,3 % de los cuidadores presentaron un nivel de conocimiento medio, el 28,9 % un nivel de conocimiento bajo y solo 15,8 % nivel de conocimiento alto.

Asimismo, Lucero et al. (2020), en su estudio “Conocimientos y prácticas del cuidador primario para la prevención de lesiones por presión en pacientes de alta de un Hospital del Ministerio de Salud”, detallaron que el 50 % de cuidadores poseen conocimiento regular. De igual manera, Ihuaraqui e Irarica (2020), en su estudio

“Conocimiento y práctica preventiva del cuidador en úlceras por presión del adulto mayor, programa de atención domiciliaria, Essalud Iquitos” demostraron que el 65,8 % tienen conocimiento medio, el 20,5 % tienen conocimiento bajo y el 13,7 % tienen conocimiento alto sobre úlceras por presión en adultos mayores.

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Por otra parte, los resultados contrastan con los obtenidos por Becerra y Tapia (2018), en Pimentel-Chiclayo, quienes dirigieron un estudio “Conocimiento y práctica del cuidador principal sobre prevención de úlceras por presión, servicio geriatría del Hospital Almazor Aguinaga Asenjo”, obtuvieron que 60 % de cuidadores tienen nivel de conocimiento bajo.

Como indica Ruiz (2013) con el incremento de personas con enfermedades crónicas, emerge también la figura del cuidador; que es el individuo que ayuda o se centra realmente en otra persona afectada por una discapacidad, deficiencia o minusvalía que le limita el desenvolvimiento normal de sus actividades indispensables o vínculos sociales, asume la responsabilidad de innumerables tareas, ofreciendo ayuda física y emocional, de manera permanente y comprometida.

Sin duda, el cuidador requiere de conocimientos, como indican Alan y Cortez (2018) aludiendo que tiende a considerarse como el conjunto de informaciones y representaciones abstractas interrelacionadas, que han sido recogidos a través de las observaciones y las experiencias. También tiene su inicio en la percepción sensorial de nuestro entorno, que se desarrolla hacia la comprensión y se completa en la razón.

Por ello, Ramón (citado en Alejandría, 2017) afirma que, el conocimiento puede ser medido por niveles, el conocimiento alto, clasificado bueno, considera que existe una correcta distribución cognitiva, una intervención activa, la formación de conceptos y el pensamiento son consistentes; la expresión es precisa, justificada y además existe una corrección minuciosa del tema. En el conocimiento medio, clasificado regular, se da una incorporación parcial de ideas, expresiones, conceptos fundamentales y emanación de otras opiniones, de vez en cuando sugiere modificaciones para lograr mejor el objetivo y la corrección con las ideas de un tema es esporádica. No obstante, el conocimiento bajo, se considera malo, debido a ideas desordenadas e insuficientes para expresar conceptos básicos y los términos no son exactos.

En definitiva, la mayor parte de los cuidadores tienen un nivel medio de conocimientos sobre prevención de úlceras por presión, esto corrobora con García et al.

(2016) quienes mencionan, que es importante los conocimientos para el cuidado, ya que

Referencias

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