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Traslado secundario del paciente quemado crítico

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Academic year: 2020

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INTRODUCCIÓN

El traumatismo térmico es el tipo más grave de agresión que puede sufrir el organismo humano. Se asocia con altera-ciones más profundas en la función de los diversos órganos y sistemas que cualquier otro tipo de trauma. El tratamiento del enfermo quemado crítico es una de las áreas de la Medicina y cirugía en las que se ha logrado mejorar la morbimortalidad de estos pacientes de forma más importante en las dos últimas décadas. Esta mejoría se ha debido a un tratamiento

prehospi-talario más adecuado1-3, a un mejor conocimiento de la fisio-patología del shock por quemadura, a un mejor control de la infección y soporte nutricional, y al tratamiento quirúrgico precoz y secuencial4. Mientras que hace 50 años fallecían la mitad de los pacientes con una edad comprendida entre los 15 y 44 años y una superficie quemada del 46%, actualmente el 50% de mortalidad en este grupo de edad se corresponde con una superfície quemada del 70%5. A continuación pretende-mos definir cuál es el tratamiento durante el traslado secunda-rio de este tipo de pacientes que resulta óptimo con el fin de

Traslado secundario del paciente quemado crítico

Revisión

J. González-Cavero1, J. M. Arévalo1, J. A. Lorente2

(1) SERVICIO DECIRUGÍAPLÁSTICA YUNIDAD DEGRANDESQUEMADOS.

(2) UNIDAD DECUIDADOSINTENSIVOS. HOSPITALUNIVERSITARIO DEGETAFE.GETAFE. MADRID.

Correspondencia: José A. Lorente. Servicio de Cuidados Intensivos. Hospital

Universitario de Getafe. Ctra. de Toledo km. 12,500. 28905 Getafe. Madrid.

Fecha de recepción: 14-3-2000 Fecha de aceptación: 19-5-2000

Palabras Clave: Quemadura. Traslado secundario. Intubación. Hipotermia. Fluidoterapia. Inhalación de humo.

Politraumatizado.

Key Words: Burn. Secondary transfer. Orotracheal intubation. Hypothermia. Fluid therapy. Smoke inhalation. Severe trauma.

Secondary transfer of critically burn patient

E

l tratamiento del enfermo quemado crítico durante el traslado secundario a una Unidad de Grandes Quema-dos (UGQ) está en relación con la evolución durante las semanas siguientes y con la morbimortalidad. El trata-miento en esta fase se basa en: manejar al enfermo quema-do como cualquier paciente politraumatizaquema-do, mantener la estabilidad hemodinámica, continuando el plan de resuci-tación previsto, evitar la hipotermia durante el traslado, evaluar la posible necesidad de intubación orotraqueal por la aparición de obstrucción de la vía aérea superior. No for-ma parte del tratamiento durante el traslado secundario: la evaluación precisa de la quemadura (superficie, localiza-ción, profundidad), la cura de la quemadura con antisépti-cos tópiantisépti-cos, la realización de ningún tratamiento quirúrgico en el área quemada, y la inserción de catéteres para moni-torización invasiva.

T

reatment of critically ill burn patients during secon-dary transportation is related to subsequent morbi-dity and mortality. Treatment during this phase is ba-sed on: management of the patient as of any other polytraumatized patient; maintenance hemodynamic stabi-lity by fluid resuscitation; avoid hypothermia; assess air-way patency. It is not part of the treatment during this pha-se the precipha-se aspha-sessment of the burn wound (surface area involved, depth and localization of the burn wound); burn wound care with topical antiseptics; any surgical treatment on the burn wound, or insertion of catheters for invasive hemodynamic monitoring.

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conseguir que el paciente llegue en la mejor situación clínica posible al hospital de referencia, y disminuir así la mortalidad inmediata y la morbimortalidad durante las semanas siguien-tes al trauma.

DEFINICIÓN

El manejo del enfermo quemado crítico requiere un trata-miento multidisciplinario que resulta óptimo en centros espe-cializados con experiencia en el tratamiento del síndrome pro-ducido por la pérdida cutánea extensa, como es el propro-ducido por una quemadura, y del daño pulmonar producido por inha-lación de humo4,6. Con frecuencia, el paciente, tras ser atendi-do por el Servicio de Urgencia en el lugar atendi-donde se ha produ-cido el trauma y ser trasladado al centro hospitalario más próximo para una primera y urgente estabilización, precisa posteriormente de otro traslado para su admisión definitiva en el centro especializado.

El traslado secundario es, pues, la derivación de un pa-ciente que ha sufrido un traumatismo térmico extenso y/o daño de la vía aérea por inhalación de humo, desde un hos-pital carente de los servicios especializados para el trata-miento prolongado de esta condición, a un hospital dotado de Unidad de Grandes Quemados (UGQ). Estas unidades es-tán especializadas y adecuadamente dotadas para tratar en-fermos con pérdidas cutáneas extensas no sólo de origen tér-mico, sino también infeccioso (purpura fulminans) o farmacológico (necrolisis epidérmica tóxica). Actualmente, en nuestro país existen siete unidades de referencia para tra-tar este tipo de patología (Hospital Juan Canalejo, La Coru-ña; Hospital de Cruces, Bilbao; Hospital Vall de Hebrón, Barcelona; Hospital La Paz, Madrid; Hospital La Fe, Valen-cia; Hospital Virgen del Rocío, Sevilla; Hospital Universita-rio de Getafe, Madrid).

CONDICIONES DE TRASLADO

El paciente ha de ser trasladado inicialmente a un centro hospitalario próximo al lugar del accidente. En este centro se procede a la monitorización del enfermo (canalización de vía venosa si no se había realizado previamente), continuación de la resucitación iniciada en el lugar del trauma, valoración de nuevo de la posible necesidad de proceder a la intubación en-dotraqueal si existe riesgo de obstrucción de la vía aérea du-rante las horas siguientes, valoración de la extensión de la quemadura y cura inicial, y valoración de la necesidad de rea-lizar escarotomías1,7(Tabla 1). Además, se ha de evaluar la

posible existencia de lesiones producidas por una caída, des-plazamiento a distancia en el caso de quemaduras eléctricas, etc. En el centro hospitalario se deben evaluar con cierto dete-nimiento las características de la quemadura (tipo, extensión, grado de profundidad) y reflejar los hallazgos adecuadamente en un esquema8(Tablas 2 y 3, Fig. 1). De esta forma, se pue-de apreciar globalmente la gravedad pue-de cada caso. Una copia de este esquema deberá incluirse en la historia clínica para su consulta tanto durante el traslado como en el centro receptor.

El traslado secundario únicamente se iniciará cuando se garantice la estabilidad hemodinámica y respiratoria del pa-ciente, pudiendo demorarse, por tanto, 24-48 horas tras el trau-ma. Previamente al inicio del traslado, se contactará con el

TABLA 1. Fundamentos del tratamiento del pa-ciente con quemaduras extensas en el centro

hospitalario no dotado de UGQ

- Inicio o continuación de la fluidoterapia.

- Valoración de la necesidad de intubación orotraqueal.

- Cura oclusiva de la quemadura (desbridamiento de

tejidos necróticos y aplicación de antiséptico tópico

en ambiente aséptico y con adecuada analgesia).

- Valorar la indicación de escarotomías y/o

fascioto-mías.

- Traslado precoz al centro hospitalario de referencia

cuando se garantice la estabilidad hemodinámica y

respiratoria.

TABLA 2. Estimación de la extensión de la que-madura según las áreas afectadas y la edad

Edad (años)

Regiones 0-1 1-4 5-9 10-14 18 Adulto

Cabeza 19 17 13 11 9 7

Cuello 2 2 2 2 2 2

Tronco 26 26 26 26 26 26

(ant y post)

Nalgas 5 5 5 5 5 5

Genitales 1 1 1 1 1 1

MMSS 18 18 18 18 18 18

Muslos (ambos) 11 13 16 17 18 18 Piernas (ambos) 10 10 11 12 13 13

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centro de referencia para advertir sobre las características del politraumatizado. El traslado se realizará siempre mediante UVI móvil terrestre o mediante transporte aéreo medicalizado.

ACTUACIONES TERAPÉUTICAS DURANTE

UN TRASLADO SECUNDARIO

El enfermo con quemaduras extensas presenta una pérdida extensa de la barrera cutánea, con la consiguiente gran pérdi-da de calor y electrolitos. La cabina del medio de transporte empleado deberá mantenerse durante todo el traslado entre 31º y 33º. Está indicado cubrir al paciente con mantas o, si se dispone, con sábanas especiales de traslado tipo Sirius/OrionR. De esta forma se disminuye el riesgo de hipotermia8.

La pérdida de electrolitos se repondrá mediante el plan de resucitación según la fórmula de Parkland (4 mL x Kg x % de superficie quemada) calculado en el momento del ingreso en el centro hospitalario. Este volumen total predicho se adminis-tra durante las primeras 24 horas post-adminis-trauma, la mitad en las primeras 8 horas y la otra mitad en las siguientes 16 horas. Es preciso recordar que esta valoración de las necesidades de fluidos en la fase de resucitación no es más que una guía orientativa para la administración de fluídos. Esta pauta de ad-ministración debe ajustarse según la respuesta hemodinámica y la diuresis horaria obtenida mediante sonda de Foley. El ob-jetivo es mantener una diuresis de 0,5 mL/Kg en adultos, y de 1 mL/Kg en niños4,9. La hiperpermeabilidad vascular es tan marcada en las primeras horas tras el trauma que la adminis-tración de coloides durante este período de tiempo es ineficaz para el mantenimiento de la presión oncótica. Sin embargo, se recomienda la administración de coloides a partir de la hora

12 postraumatismo con el fin de disminuir los requerimientos de fluídos para el mantenimiento de la estabilidad hemodiná-mica1,4,7,10.

No está indicado el uso profiláctico de antibióticos excep-to en el caso de haber sido realizadas incisiones de relajación en áreas quemadas (escarotomías o fasciotomías), en cuyo ca-so se administrará una cefalosporina de segunda generación11.

Tanto en el hospital de procedencia como durante el tras-lado secundario ha de evaluarse la posible indicación de intu-bación endotraqueal si existe riesgo de obstrucción de la vía aérea superior. La obstrucción de la vía aérea puede deberse a daño térmico de la orofaringe y formación secundaria de ede-ma, o a compresión extrínseca de la vía aérea por formación de edema en el caso de quemadurass cervicales. La formación de edema es progresiva, y es máxima a las 12-24 horas tras la inhalación. La aparición de síntomas de obstrucción de la vía aérea se observa cuando la obstrucción es crítica. La intuba-ción endotraqueal en ese momento puede resultar extraordina-riamente dificultosa. Por eso, debe procederse a la intubación en enfermos con riesgo de desarrollar obstrucción de la vía aérea durante las horas siguientes, antes de que aparezcan los síntomas. El riesgo de obstrucción de la vía aérea está aumen-tado en los enfermos con quemaduras panfaciales, quemadu-ras cervicales, y aquellos con signos inflamatorios o restos de hollín o material carbonáceo en la mucosa orofaríngea1,4,15. La intubación también está indicada en enfermos en coma o con dificultad respiratoria. Los enfermos con quemaduras muy ex-tensas o ancianos suelen requerir también intubación y venti-lación mecánica durante el período inmediato post-trauma16. Se recomienda mantener FiO2=1 en los casos en que se sospe-cha inhalación de humo con el fin de disminuir la vida media de la carboxihemoglobina. Durante el traslado se puede man-tener la sedación, analgesia y relajación con cualquier proto-colo estándar (i.e., midazolam, morfina y vecuronio)17.

TRANSFERENCIA DEL ENFERMO EN EL

CENTRO DE REFERENCIA

El equipo que realiza el traslado secundario debe ser cons-ciente de que la información que transfiera al personal de la unidad de referencia puede resultar extraordinariamente valiosa. Con frecuencia el equipo que realiza el traslado dispone de de-talles que luego resulta difícil recoger y que son muy importan-tes para entender el mecanismo del accidente y proporcionar potenciales explicaciones a la situación clínica del paciente en el momento del ingreso o durante los días siguientes.

Conviene emplear tiempo en comentar el mecanismo del accidente, los detalles del rescate, condiciones en que fue ad-TABLA 3. Fundamentos del tratamiento

del paciente con quemaduras graves du-rante el traslado secundario a una UGQ

- Evitar la hipotermia.

- Posición semisentada a 30º para limitar el edema

de cara y cuello.

- Vigilancia de signos y síntomas indicativos de

obs-trucción de la vía aérea superior en pacientes con

lesión de la vía aérea por inhalación de humo,

que-maduras faciales o queque-maduras cervicales.

- Continuar el plan de resucitación.

- Administrar antibióticos sólo si se han realizado

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Figura 1. Esquema corporal para la representación de las áreas corporales quemadas, de su profun-didad y de la realización de escarotomías o fasciotomías.

mitido en el hospital de procedencia, condiciones del traslado, fluidos administrados, requerimientos de analgesia, estabilidad hemodinámica y respiratoria durante el traslado, etc.

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BIBLIOGRAFÍA

de toda la información disponible. El contacto verbal no puede sustituirse por la transmisión de la información por escrito.

CONCLUSIONES

El traslado del enfermo en condiciones adecuadas por personal especializado en Medicina de Urgencias es un as-pecto de gran importancia para proporcionar a los pacientes quemados críticos un tratamiento óptimo durante los prime-ros días tras el trauma. El tratamiento inicial está en relación con la morbimortalidad semanas después del trauma, de for-ma que las condiciones en que se lleve a cabo la resucitación durante las primeras horas (que pueden incluir períodos im-portantes durante los cuales el enfermo está siendo trasladado entre dos puntos), resultan de gran relevancia clínica.

Los detalles del manejo de estos enfermos durante esta fa-se no son en modo alguno irrelevantes, como podría argumen-tarse si se pusiera énfasis en que se trata de un mero traslado del enfermo entre hospitales. El mantenimiento de la fluidote-rapia, la analgesia adecuada, la monitorización hemodinámica

(principalmente el control de la diuresis) y respiratoria, vigi-lando en todo momento la posible indicación de intubación endotraqueal, son aspectos a considerar durante el traslado al centro de referencia.

Si bien el traslado a una Unidad de Grandes Quemados ha de realizarse lo antes posible, durante las primeras horas tras el trauma no existe urgencia para realizar el traslado a una Unidad de Grandes Quemados. Ha de garantizarse prime-ro que la resucitación se ha iniciado, que el enfermo está ade-cuadamente monitorizado (presión arterial, diuresis, electro-cardiograma), que la vía aérea ha sido evaluada (conociendo que la obstrucción de la vía aérea puede producirse hasta 24 horas después del trauma, momento en que la formación de edema es máxima), y que el enfermo ha sido adecuadamente valorado para la necesidad de realizar escarotomías.

Figure

TABLA 1. Fundamentos del tratamiento del pa- pa-ciente con quemaduras extensas en el centro
Figura 1. Esquema corporal para la representación de las áreas corporales quemadas, de su profun- profun-didad y de la realización de escarotomías o fasciotomías.

Referencias

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