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a necesidad de adecuar la actividad empresa-rial a las exigencias del desarrollo sostenible, es decir, permitir el crecimiento y desarrollo de todos los sectores económicos pero de forma que se garantice el futuro y con la menor interferencia hu-mana en el medio ambiente, plantea la búsqueda de nuevas soluciones que permitan a las empresas adop-tar este cambio con una mínima repercusión en los costes. Las nuevas tecnologías que ya están disponi-bles ofrecen alternativas menos contaminantes, más eficientes energéticamente y más rentables.Cada vez más, gobiernos, organizaciones y respon-sables económicos son conscientes de que las activi-dades industriales están influyendo en el cambio cli-mático del planeta. Las actividades que producen desarrollo económico para los países a la vez provocan efectos perniciosos en el medio ambiente por el ex-ceso de los denominados gases invernadero. Esta si-tuación hace que nos planteemos una modificación de
AUTOR: Robinson, William H.
TÍTULO: Derechos de emisión de CO2¿inversión rentable o estrategia limpia?
FUENTE: Estrategia Financiera, nº 236. Febrero 2007
LOCALIZADOR:14 / 2007
RESUMEN: Diez años después de la aparición y firma del famoso Protocolo de Kioto se ha desarrollado todo un mercado alrededor suyo dedicado a la compra venta de derechos de emisión, unas operaciones muy similares a las transacciones de acciones bursátiles.
El nuevo “parqué de emisiones” se estrenó en enero de 2006 y se caracterizó por su volatilidad, pero hay que tener en cuenta que el mercado existe desde hace poco y el sistema de créditos de emisiones está aún en proceso de constitución.
En este artículo se tratan de desentrañar los recovecos de los diversos tipos de operaciones, sus tipos de inversión y las oportunidades que pueden traer aparejados.
DESCRIPTORES: Inversión, derecho de emisión, Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL), mercados de emisiones, fondos de inversión medioambientales, invertir en energía renovable.
Ficha Técnica
www.estrategiafinanciera.es
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La
adhesión
de la mayoría de los
países industrializados
al protocolo de
Kioto
en 1997 les
obligaba a limitar las emisiones de
gases invernadero
. Diez años después esa firma se ha
traducido en la creación de nuevos sectores, empresas e incluso
mercados financieros
en torno
a la compra-venta de los
“derechos de emisión”
. El volumen de negocio y la rentabilidad que
se puede obtener convierte la reducción de emisiones de
estos gases
en una interesante
operación de inversión
,
William H. RobinsonDirector de Marketing para el Sur de Europa de Veregister Corporation
Inversión
Derechos
de
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rentable
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los modelos económicos y de las actividades indus-triales de una forma no incidente en el entorno. Este modelo económico es lo que ya se conoce como “eco-nomía basada en el carbono”.
Este nuevo planteamiento se materializó en el Protocolo de Kioto, un compromiso firmado por la mayoría de los países industrializados en 1997. Los acuerdos de este Protocolo establecen la limitación de las emisiones de los gases invernadero: dióxido de carbono (CO2) metano, óxido nitroso,
hidrofluo-rocarbonos, perfluorocarbonos y hexaflurouro de azufre. Para reducir las emisiones durante los proce-sos productivos es necesario adoptar nuevas tecno-logías que también pueden ser altamente rentables, puesto que después de una inversión inicial (que puede ser subvencionada gracias a las ayudas a I+D+i) los nuevos métodos están basados en la efi-ciencia energética y producen con menos necesidad de combustibles.
Los mecanismos diseñados por Kioto para lograr la reducción de los gases han supuesto la creación de nuevos sectores, empresas e incluso mercados finan-cieros. El protocolo reconoce que no todas las empre-sas pueden reducir sus emisiones de una forma fácil (y además a un coste asequible) por lo que se creó el principio de compra-venta de los “derechos de emi-sión” una auténtica revolución en el panorama em-presarial europeo. Desde su entrada en vigor, hace ya un año, las transacciones de derechos de emisión de CO2han alcanzado los 300 millones de toneladas y,
actualmente, cada día se negocia con 1,5 millones de toneladas.
El Plan Nacional de Asignación establece las em-presas españolas sujetas a restricciones de emisiones de gases y que, por tanto, pueden comprar y vender en los mercados de emisiones existentes. Sin em-bargo, no existe ninguna limitación legal para que cualquier empresa o persona física participe en estos
Derechosde emisión de CO2
¿inversión rentableo estrategialimpia?
Inversión
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intercambios de derechos de emisión. Por lo tanto, cualquier empresa que cumpla con los trámites establecidos por el mercado puede comerciar con estos derechos. El volumen de negocio y la rentabilidad que se puede obtener convierten a la reducción de emisiones de gases invernadero en una interesante operación de inversión.
EL MERCADO DEL CO
2Los mecanismos de reduc-ción de emisiones establecidos en el Protocolo de Kioto permi-ten distintas posibilidades de inversión. La unidad de medida establecida es la tonelada CO2.
Ya se han fijado equivalencias para otros gases invernadero para cuando se implante la obligación de reducir las emi-siones de dichos gases. Para
fi-jar la equivalencia se ha tenido en cuenta el “poder contaminante” de cada gas. Por ejemplo, una tone-lada de CO2equivale a 21 toneladas de metano, por
considerar que el metano es 21 veces más nocivo para el medioambiente.
Los mercados de emisiones
Estas plataformas de intercambio permiten a las empresas y particulares comprar y vender sus dere-chos de emisión de forma similar a las transaccio-nes de acciotransaccio-nes bursátiles. En Europa ya existen va-rios parquésen funcionamiento como European Climate Exchange en Londres, Powernext en París, EXXA en Viena, Nordpoolen Oslo, EEXen Leipzig, y en España ha empezado a operar recientemente SendeCO2en Barcelona. Estos mercados son
trans-nacionales y una empresa puede operar en una o varias, independientemente de su país de origen.
Existen diversos tipos de operaciones, la transacción más habitual es Spot, un intercambio simultáneo en la que los derechos se entregan al momento y el pago es al contado. También existe el tipo Forwarden la que el pago se realiza en el momento pero la entrega de derechos se realiza en un plazo posterior. Otra opción es realizar un con-trato de Futuros en el que los derechos se entrega-rán en un momento determinado al precio que marque el mercado en ese momento.
En enero del año pasado, cuando comenzó el funcionamiento de los mercados de emisiones, el precio de la tonelada de CO2se fijó en seis euros.
Durante los últimos seis meses, la cotización media del mercado se ha situado entre los 25 y los 30 eu-ros hasta que en abril de 2006 cayó hasta los doce euros por tonelada. Este mercado se caracterizará por la volatilidad durante algún tiempo. Hay que
tener en cuenta que el mer-cado existe desde hace poco más de un año y el siste-ma de créditos de emisiones está todavía en proceso de constitución.
Mecanismos de Desarrollo
Limpio (MDL) y Aplicación
Conjunta (AC)
Estos mecanismos permi-ten que las empresas que in-viertan en proyectos que ayuden a reducir las emisio-nes de gases invernadero en un país no industrializado obtengan a cambio derechos de emisión en función de la inversión realizada. Los pro-yectos deben reportar bene-ficios reales, mensurables y a largo plazo desde el punto de vista del cambio climático.
La filosofía de estos me-canismos se basa en que el efecto invernadero es un problema mundial y el lu-gar donde se reduzcan las emisiones reviste escasa importancia. Con estas inversiones se contribuye además al desarrollo sostenible de los países me-nos prósperos.
Los Mecanismos de Desarrollo Limpio están destinados a países en vías de desarrollo como América Latina. A cambio de la inversión aportada se obtienen Reducciones Certificadas de Emisiones (RCE). Los proyectos de Aplicación Conjunta están destinados a economías en transición como los países de Europa del Este y los derechos de emi-sión que se reciben en este caso se denominan Unidades de Reducción de Emisiones (URE). Estos dos certificados se pueden utilizar para compensar las emisiones de nuestra empresa o pueden ser comercializados.
Para participar en un proyecto MDL o AC hay que presentar una solicitud ante el Secretariado sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas, con sede en Bonn. También es necesario presentar el proyecto que se va a desarrollar, el contrato con la empresa del país destinatario y la aprobación del Gobierno de dicho país. Generalmente, estos pro-yectos requieren una inversión mínima de dos mi-llones de euros. El proceso de solicitud de un pro-yecto puede ser algo prolongado y complejo, pero supone una forma muy efectiva de conseguir cré-ditos de emisión a menor coste que en el mercado de emisiones si se dispone de capital para invertir a largo plazo. Algunos expertos calculan que los cos-tes de los créditos de emisión conseguidos por este medio se situarían entre cinco y diez euros por to-nelada de CO2. Elegir un asesor acreditado para que
nos guíe en el proceso de propuesta y aprobación del proyecto puede ser una acertada inversión.
Las
transacciones
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derechos de
emisión
de CO2
han
alcanzado los
300
millones de toneladas
y, actualmente, cada
día se negocia con
1,5 millones
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Inversión
Las empresas que adquieren Reducciones Certifi-cadas de Emisiones procedentes de proyectos de tipo MDL están cada vez más interesadas en fijar el precio de sus operaciones con relación a un índice. Existen muchos tipos de operaciones de negociación de RCE indexadas, pero la más sencilla se basa en considerar un porcentaje del precio a futuro de la cuota de emi-siones asignada para todas las Unidades de Reduc-ción de Emisiones. En esencia, eso consiste en que para fijar el precio de la operación se toma un precio flotante para las cuotas de emisiones asignadas para las URE, que viene determinado por el valor del ín-dice a una determinada fecha futura. El Mercado Eu-ropeo de Intercambio de Energía (EEX, European Energy Exchange) y Powernext basan sus promedios en precios puntuales (“spot”) a lo largo de un deter-minado período de tiempo previo o posterior a la en-trega. Otro índice de este tipo es el de la London Energy Brokers Association(LEBX).
Para canalizar las inversiones de las empresas hacia los MDL existe el Fondo del Carbono Español. Creado por el Gobierno y el Banco Mundial, tam-bién busca promover la inversión en proyectos lim-pios. Dispone de unos recursos de 170 millones de euros que servirán para la obtención de 34 millo-nes de toneladas de CO2. Para participar requiere
una aportación mínima de 2,5 millones de euros y el coste estimado para obtener una tonelada de emisión se sitúa en cinco a diez euros.
Para facilitar la participación de las empresas algunos bancos ya han creado fondos de inversión medioambientales. Por ejemplo, se puede invertir en el fondo FC2E, creado por Santander, el
Insti-tuto de Crédito Oficial y Climate Change Capital. A cambio de la inversión realizada se obtienen dere-chos de emisión. El dinero se utiliza para invertir en proyectos limpios en América Latina y Europa del Este. Este fondo que ope-rará bajo la legislación española busca inversores hasta un total de 50 millones de euros. La aportación mínima es de 500.000 euros. Cuando se ge-neren los derechos de estas actuaciones (no antes de 2008) los responsables de este fondo creen que se podrá ob-tener a un precio entre siete y ocho euros por tonelada.
Existen otros fondos internacio-nales que invierten en derechos de emi-sión como The International Finance Corp., el Prototype Carbon Fund (PFC) y el Com-munity Development
Carbon Fund (CDCF) del Banco Mundial, el Japa-n’s GHG Reduction Fund
(JGRF), el programa ho-landés ERUPT, así como el norteamericano Chi-cago Climate Exchange.
El diseño de estos “fondos de carbono” y su es-trategia depende del proceso de obtención de las emisiones, selección de los proyectos y gestión de los trámites, el análisis y gestión de riesgos y la es-tructura del pago. Los fondos reduce el riesgo soli-citando que los proyectos estén validados por una entidad reconocida por las Naciones Unidas (DOE en sus siglas en inglés). Actualmente, hay 11 enti-dades reconocidas por las Naciones Unidas, inclu-yendo la española AENOR. Los responsables de los fondos utilizan numerosos indicadores para eva-luar su solvencia. Diversificar la inversión en dis-tintos fondos es una buena estrategia para reducir el riesgo al invertir en estos productos.
INVERTIR EN OTROS GASES INVERNADERO
Aunque por ahora el único gas regulado es el CO2existen otros cinco gases catalogados como deefecto invernadero: metano, óxido nitroso, hidro-fluorocarbonos, perfluorocarbonos y hexaflurouro de azufre. El CO2es el más frecuente, siendo el
res-ponsable del 85% de las emisiones. Paulatinamente, se irán estableciendo cuotas máximas para el resto de los gases. El metano es el más importante de es-tos gases y probablemente se establecerán medidas obligatorias para su control en 2008.
Las emisiones de metano se originan con algu-nas actividades agrícolas y ganaderas, la minería de carbón, algunas actividades industriales y en los vertederos de residuos orgánicos. Para todas estas actividades ya existen tecnologías que reducen de forma efectiva las emisiones de metano, con la ventaja de que se trata de tecnologías poco costo-sas y de fácil implementación. Además, existe la posibilidad de capturar el metano emitido y reutili-zarlo como fuente de energía. El metano puede sustituir cualquier aplicación que utilice gas natural para la ob-tención de electricidad, calefac-ción o como combustible para
vehículos.
Aunque la emisión de me-tano todavía no está bajo regu-lación, si una empresa inicia ahora un proyecto de reducción de emisiones de metano, podrá comerciar con esos derechos de emisión cuando se apruebe la in-clusión de este sector empresarial dentro del Plan Nacional de Asignación. Teniendo en cuenta que el metano es 21 veces más contaminante que el CO2, por
cada tonelada de metano que reduzcamos obtendre-mos derechos de emisión que podremos intercam-biar al precio de 21 tone-ladas de CO2, lo que
supone una rentabilidad interesante.
Inversión Derechosde emisión de CO2
¿inversión rentableo estrategialimpia?
LA OPORTUNIDAD DE LAS ENERGÍAS
RENOVABLES
La dependencia energética de los combustibles fósiles obliga a los países de la Unión Europea a importar el 50% de la energía necesaria para el consumo de particulares y empresas; esta cifra se incrementará al 70% dentro de 25 años. España es un país con una fuerte dependencia del petróleo dentro de la Unión Europea y el encarecimiento de este combustible le cuesta a la sociedad española anualmente 15.000 millones de euros.
Invertir en tecnologías renovables tiene un ele-vado potencial de crecimiento debido a los futuros incrementos en el precio del petróleo y el gas. In-cluso las compañías petroleras buscan nuevas oportunidades de negocio en las energías reno-vables: BP y Shell van a dedicar
más inversión a las energías al-ternativas que al crudo, por los elevados costes que su-pone la explotación de nue-vos yacimientos.
En España, las renovables también están en proceso de expansión. El Gobierno aprobó en agosto de 2004 el Plan de Energías Renovables (PER) 2005-2010 con el objetivo de cubrir con energías renovables al menos el 12% del consumo total de energía en 2010. Además de la
energía solar y eólica, los biocombustibles han irrumpido con fuerza para sustituir los carburantes tradicionales.
La sustitución de combustibles fósiles por bio-carburantes como el bioetanol, el biodiésel, biogás o biohidrógeno ayudaría a combatir el cambio cli-mático disminuyendo las emisiones de gases inver-nadero. El bioetanol es un alcohol producido a par-tir de maíz, sorgo, patatas, trigo, caña de azúcar, e incluso de la biomasa, como los tallos de maíz y residuos vegetales. En mezclas con gasolina, au-menta el número de octanos mientras que pro-mueve una mejor combustión, reduciendo las emi-siones contaminantes por el tubo de escape, como monóxido de carbono e hidrocarburos.
El bioetanol es una fuente de combustible re-novable, limpia, aumenta la potencia del combusti-ble a bajo coste, es fácil de producir y reduce entre un 40% y un 80% las emisiones de gases inverna-dero de los vehículos. España es uno de los princi-pales productores de bioetanol de la UE, en 2005 produjo 194.000 toneladas, es decir un 40% de la producción total en Europa.
El biodiésel, por su parte, es un combustible que se obtiene por el tratamiento de residuos oleosos. El producto obtenido es muy similar al gasóleo obtenido del petróleo pero mucho menos contaminante.
Además, España podría sacar mucho más par-tido a la energía solar. España es el país europeo
con mayor potencial solar. Sobre cada metro cua-drado de su suelo inciden al año unos 1.500 kilo-vatios / hora de energía. Sin embargo, somos uno de los países que menos aprovecha la energía solar y el ratio de superficie de captación solar es de 8,7 metros cuadrados por cada mil habitantes, mien-tras que la media europea es de 19,9 metros cua-drados por cada mil habitantes.
El PER prevé cubrir una superficie total insta-lada de más de 4,5 millones de metros cuadrados. Un objetivo ambicioso teniendo en cuenta que la superficie cubierta a finales de 2004 era de 0,5 mi-llones. Hasta ahora el elevado coste y el largo plazo de amortización de las instalaciones han ralenti-zado su utilización, pero existen subvenciones a fondo perdido que cubren hasta el 50% del coste y créditos a bajo interés que facilitan la
adopción de estas tecnologías. La energía solar requiere una inversión inicial más reducida que otras posibilidades, los costes operativos son mínimos y te-niendo en cuenta la venta de la electricidad con una prima por su origen limpio, la rentabilidad es alta. Si no queremos enfren-tarnos a este proyecto pode-mos invertir en algunos fon-dos como el MLIIF New
Energy Fundde Merrill Lynch, el Fortis Sq Energy Europede Fortis o el
DWS Invest Energyde DWS Investment.
Aunque es un dato desconocido para muchos, España es líder mundial en generación de energía eólica y en fabricación de equipos para dicha in-dustria. El mercado eólico todavía tiene potencial de desarrollo y al igual que en el caso de la energía solar, los incentivos gubernamentales para la im-plantación de energías renovables, así como la po-sibilidad de vender la electricidad obtenida a las eléctricas a un precio superior a la tarifa habitual, suponen un estímulo para nuevos inversores. Las opciones son diversas desde la implantación de un único molino o un miniparque adaptado a nues-tras necesidades para el autoabastecimiento, hasta la inversión en un parque eólico que, obviamente, exige un mayor esfuerzo inversor. Otra alternativa es invertir en el fondo Eolia de Nmás1 que gestiona proyectos eólicos en nuestro país.
España cuenta con políticas fiscales muy favora-bles para Investigación y Desarrollo que pueden faci-litar la instalación de nuevas tecnologías “limpias”. Es-tas condiciones sitúan a España en una posición óp-tima para convertirse en líder mundial en el uso de tecnologías de reducción de emisiones. Además, la in-versión en proyectos de energías renovables en las naciones latinoamericanas permite obtener derechos de emisión de CO2para cumplir sus cuotas en España
o para comercializar. Todas estas opciones son una oportunidad de inversión que además de ser “limpia” resulta muy rentable.