INTRODUCCIÓN AL TÓPICO

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Situación en Haití

INTRODUCCIÓN AL TÓPICO

Conocida como "La Perla del Caribe", La República de Haití es un país de las Antillas, ubicado en la zona occidental de la isla La Española. Limita al norte con el océano Atlántico, al sur y oeste con el mar Caribe, y al este con la República Dominicana. Su capital y ciudad principal es Puerto Príncipe. La superficie total de Haití se extiende en 27.750 km², albergando una población de 10.033.000 habitantes (2009); debemos consignar además que el 60% de los pobladores haitianos son de raza negra 60%, el 30% son mulatos y el 10 % son blancos.

La economía de Haití generó en el año 2009 un PIB nominal de 6.908 millones de dólares y una renta per cápita de 772 dólares, convirtiéndose en la más pobre de América y una de las más desfavorecidas del mundo. Según The World Factbook, el 80% de su población vive bajo el umbral de la pobreza. Señalaremos además que el sector más importante es la industria textil, que representa más del 75% del volumen de exportaciones y 90% del PIB, pero que es fuertemente depende fuertemente de la demanda y las ayudas arancelarias exteriores, particularmente la de los Estados Unidos.

Otro factor a considerar es la falta de empuje por parte de los profesionales, pues un 80% de los haitianos con niveles educativos elevados han emigrado en busca de otras alternativas, promoviendo así la fuga de cerebros. También es importante señalar la fuerte emigración ilegal hacia la República Dominicana a través de la frontera. Aunque su carácter informal no permite un cálculo preciso, la población inmigrante haitiana en la nación vecina se estima en más de un millón de personas.

Haití recibe anualmente cooperación y ayuda humanitaria de países desarrollados tanto de América como de otras partes del mundo, siendo de importancia mencionar a Estados Unidos (mediante el programa de la USAID) y la Unión Europea (mediante el programa FED) en el que Francia es el mayor donante con 19,55 % del total aportado.

BREVE RESEÑA HISTÓRICA

Haití proclamó su independencia el 1 de enero de 1804, siendo el segundo país del continente americano y primero de América Latina en acceder a ella tras un singular proceso revolucionario de carácter abolicionista iniciado en 1791, que desembocó en una

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2 prolongada lucha armada contra Francia. Quizás una de las razones más contundentes por las cuales la revolución independentista se dio primero ahí que en los otros países, haya sido el rígido y atroz sistema de esclavitud que los franceses impusieron en la isla. Este proceso sentó un precedente definitivo para la supresión del comercio de personas, convirtiendo también a Haití en el primer caso de la Historia Universal por el cual la rebelión de la población sometida al sistema de esclavitud condujo a su emancipación y a la abolición de esta forma de explotación. Cabe destacar, sin embargo, que la emancipación no implicó una abolición de los privilegios de unos pocos y la elite enriquecida siguió gobernando en base a las pautas de poder heredadas de la corona francesa.

Fue así que luego de la fundación del Estado haitiano muchas plantaciones fueron asignadas a generales negros causando un gran descontento entre los antiguos esclavos, mientras los blancos eran exterminados o expulsados del país, por lo que éste queda habitado y gobernado por negros y mulatos. Haití sufrió entonces un largo período de aislamiento internacional promovido por las potencias europeas, que no admitían la existencia de una nación gobernada por antiguos esclavos, ya que esto implicaba una amenaza para sus propios sistemas. La Revolución Haitiana había tenido consecuencias en toda la zona del Caribe, asestando un duro golpe al sistema esclavista predominante en la región; los sucesos siguientes reflejaron la pugna entre las élites políticas y económicas, y las masas populares empobrecidas.

En 1821 tras unas revueltas populares producidas en la parte oriental de la isla de La Española (República Dominicana), que por entonces se hallaban bajo el dominio español, las tropas haitianas invadieron ese país en 1822, y lo ocuparon hasta que recobrase su independencia en 1844.

En 1915 el país sufrirá una intervención de Estados Unidos, que se verá motivada por la gran inestabilidad que sobrelleva Haití en su intento por consolidar un gobierno nacional. El control absoluto quedará en manos del Estado del norte, hasta 1934. En los hechos que sucederán posteriormente, los Estados Unidos de América seguirán siendo importantes interventores de la política isleña, como lo demuestra el gobierno autoritario en 1957 de François Duvalier, quien contó con el apoyo específico de fuerzas militares y fondos económicos de aquel país. Fiel a su estilo dictatorial, instauró un gobierno vitalicio. Su hijo Jean-Claude Duvalier, le sucedió en el año 1971. El pueblo no estaba dispuesto a soportar

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3 otra tiranía Duvalier y en 1986 logró mediante revueltas destituirlo y mandarlo al exilio, para que finalmente quedaran al mando las fuerzas armadas.

A partir de aquí se dará una seguidilla de golpes de Estado, con los que distintos sectores nacionales no quedaran del todo conformes: en enero de 1988 había ascendido a la Presidencia Leslie François Manigat, pero fue depuesto en julio del mismo año por Namphy, quien luego fue derrocado por Prosper Avril. Será recién en 1991 con Jean-Bertrand Aristide que se dará el primer gobierno popularmente electo en la historia de la república, quien también verá su mandato interrumpido en varias ocasiones, siendo la crisis del 2004 la más significativa. En circunstancias no muy claras, el Presidente abandonó el país y su lugar fue ocupado por Boniface Alexandre, quien inmediatamente solicitó a la Organización de las Naciones Unidas una intervención para controlar la excesiva violencia que estaba instalada en toda la sociedad. Naciones Unidas respondió enviando una Fuerza Multinacional Provisional (FMP), la que una vez finalizado su mandato sería reemplazada por la actual Mission des Nations Unies pour la Stabilisation en Haiti (MINUSTAH). Ésta fue la primera misión que el Consejo de Seguridad envió a América Latina, y su principal objeto fue el de garantizar la seguridad de la zona para alcanzar el deseado proceso de transición política y un desarrollo socioeconómico sostenible

TRATAMIENTO EN LA ONU

La labor de las Naciones Unidas en Haití se inició en febrero de 1990 cuando, a petición del Gobierno provisional, el Grupo de Observadores de las Naciones Unidas para la Verificación de las Elecciones en Haití (ONUVEH) supervisó la organización y la celebración de elecciones en el país. La situación empeoró tras el golpe de estado de 1991 y el derrocamiento del Presidente legítimo. Las Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos respondieron a estos hechos desplegando conjuntamente una Misión Civil Internacional en Haití (MICIVIH), en febrero de 1993. En septiembre de ese mismo año, el Consejo de Seguridad establecía la primera operación de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz en el país, la Misión de las Naciones Unidas en Haití (UNMIH). Sin embargo, debido a la falta de cooperación de las autoridades militares haitianas, en aquel momento no pudo desplegarse la UNMIH en toda su capacidad para llevar a cabo su mandato.

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4 En julio de 1994, el Consejo de Seguridad autorizó el despliegue de una fuerza multinacional de 20.000 efectivos para facilitar el pronto regreso de las autoridades legítimas, mantener un entorno seguro y estable en el país y promover el estado de derecho. La fuerza multinacional fue seguida de otras misiones de las Naciones Unidas de 1994 a 2001, incluida la propia UNMIH, que asumió plenamente sus funciones en marzo de 1995, la Misión de Apoyo de las Naciones Unidas en Haití (UNSMIH), la Misión de Transición de las Naciones Unidas en Haití (UNTMIH) y la Misión de Policía Civil de las Naciones Unidas en Haití (MIPONUH).

A lo largo de ese periodo se produjeron diversos acontecimientos positivos, como el restablecimiento de un cierto grado de democracia, con el primer traspaso de poder en condiciones de paz entre dos presidentes elegidos democráticamente, el crecimiento de una sociedad civil polifacética, y su creciente participación en el desarrollo de una cultura política basada en valores democráticos. Sin embargo, también hubo contratiempos. Debido a la incesante crisis política y a la consiguiente falta de estabilidad en el país, no prosperó ninguna reforma importante.

A principios de febrero de 2004 estalló un conflicto armado en la ciudad de Gonaïves, que durante los días siguientes se propagó a otras ciudades. Poco a poco, los insurrectos se hicieron con el control de gran parte de la región septentrional del país. El 29 de febrero, habiendo determinado que la situación en Haití constituía una amenaza para la paz y la seguridad internacional, el Consejo de Seguridad aprobó una resolución por la cual autorizaba el despliegue de una Fuerza Multinacional Provisional y declarando la disposición del Consejo para establecer una fuerza de estabilización destinada a apoyar la continuación del proceso político pacífico y constitucional y a mantener un entorno seguro y estable.

MINUTASH

La Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización en Haití (MINUSTAH, del francés MIssion des Nations Unies pour la STAbilisation en Haïti) fue ordenada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y se inició en 2004, después de la intervención militar conjunta de Estados Unidos, Canadá, Francia y Chile que derrocó al Presidente Jean-Bertrand Aristide.

El devastador terremoto del 12 de enero de 2010, a consecuencia del cual murieron más de 220.000 personas, incluidos 96 soldados de las Naciones Unidas, supuso un duro golpe para la economía y las infraestructuras del país, ya de por sí inestables. El 19 de enero de

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5 2010 el Consejo de Seguridad revalidó la recomendación del Secretario General de aumentar la dotación general de la MINUSTAH con el fin de apoyar la labor inmediata para la recuperación, reconstrucción y estabilidad del país.

Tras la celebración de elecciones presidenciales en 2011, la MINUSTAH trabaja en el país para cumplir su mandato de establecer un entorno seguro y estable en el que se pueda desarrollar un proceso político, fortalecer las instituciones del Gobierno de Haití, apoyar la constitución de un estado de derecho, y promover y proteger los derechos humanos.

SITUACIÓN ACTUAL

En este contexto convulsionado se ha hecho muy difícil cumplir con el lema de la Constitución Haitiana de 1987 por el que se proclaman los valores de Libertad, Igualdad y Fraternidad. El país ha debido recurrir a la ayuda extranjera por su incapacidad para dar sus propias respuestas a un estado colapsado. Entre los motivos que dan lugar a este endeble país podemos mencionar:

• Escasez y empobrecimiento crónico del suelo causado por las grandes deforestaciones. Con todo lo que implica en un país convulsionado por los conflictos sociales un suelo pobre, ya que impide la provisión de alimentos tanto para consumo interno -afectando la calidad de vida de las personas-, como para exportar y generar entrada de divisas por exportaciones. En 1925, Haití tenía el 60% de sus bosques originales destruidos, hoy en día la cifra es ya del 98%, al haber sido utilizadas estas zonas para procurarse combustible de cocina, destruyendo además en este proceso multitud de suelos fértiles.

• Zona de tormentas tropicales y ciclones. La isla es parte del recorrido habitual de grandes tormentas como los huracanes, los cuales generan bajas de vidas humanas, destrucción de la ya escasa infraestructura y paralización de los procesos productivos. En septiembre de 2004, el huracán Jeanne alcanzó Haití. Una semana después, el balance no definitivo era de más de 1.160 personas muertas y otras 1.250 desaparecidas. Los efectos de esta tormenta agravaron las ya difíciles condiciones de vida del país, ya que dejó 170.000 personas sin alimentos ni agua. Más allá de las tormentas, Haití ha sido víctima de otro desastre natural. En el año 2010 un terremoto histórico que dejó al país en una situación más grave que muchos de los huracanes que ya ha debido afrontar la población.

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6 • Carencia de inversiones sostenidas. La misma inestabilidad del país y la violencia imperante hacen poco amigable el mercado haitiano, por lo que los grandes inversores prefieren llevar sus negocios a lugares más seguros.

• PBI muy dependiente de la ayuda financiera que provenga de otros países y de la demanda del resto del mundo de productos de producción nacional isleña. La ayuda extranjera compone aproximadamente el 30–40% del presupuesto nacional del gobierno. El mayor donante son los Estados Unidos, seguidos de Canadá y de la Unión Europea. Como la mayoría de los países subdesarrollados, Haití carece de influencia en el precio de sus bienes y depende completamente de la fluctuación de los precios a nivel internacional. Además, por ser exportador de materias primas e importador de manufacturas, sus ingresos de divisas son menores que sus gastos, lo que genera un endeudamiento permanente.

Como resultado general tenemos al país más pobre del continente americano, lo que constituye un caldo de cultivo para el estallido de la violencia, un descontento constante que genera desconfianza y descreimiento de la política, y una encarnizada lucha de intereses. Entre las problemáticas más actuales que enfrenta el país podemos mencionar tres:

• Reconstrucción del país luego del terremoto del 12 de Enero de 2010. • Disputa en torno a la legalidad de las elecciones presidenciales. • Tratamiento de la epidemia del cólera.

El 6 de Abril de 2011 el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas emitió un comunicado en el que declaraba la necesidad de hacer mayor énfasis en la interconexión entre desarrollo y paz en Haití. Si para alcanzar la tan ansiada paz se requiere de avances en el desarrollo, entonces la reconstrucción del país es un aspecto fundamental. Cabe recordar aquí que “el sismo de 7 grados en la escala de Richter,

dejó más de 200.000 muertos, 300.000 heridos y un cuarto de la población desplazada. Además, el Gobierno perdió a miles de sus empleados y sus edificios principales fueron destruidos”.

En este contexto de necesidad de reconstrucción se ha creado el Fondo de Reconstrucción de Haití (FRH), que financia la creación de escuelas y organiza la repartición de semillas para productores rurales. Pero el desarrollo no pasa sólo por la reconstrucción de los sectores que aún se encuentran inmersos en las consecuencias del caótico terremoto, si

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7 no también por otros aspectos como lo son el tráfico de niños, el problema de los desplazados internos y la violencia sexual y de género. Se requiere una proyección integral que abarque todos los aspectos de la vida de la población, incluyendo el fortalecimiento de las instituciones democráticas.

En lo que respecta a las instituciones democráticas podemos mencionar las elecciones que tuvieron lugar el 28 de noviembre de 2010 para elegir al Presidente de la República de Haití. Los comicios se llevaron a cabo en medio de hechos violentos que alertaron a la comunidad internacional y especialmente a Naciones Unidas, que permaneció expectante. Tanto esta organización como la Organización de los Estados Americanos (OEA) y la Unión Europea (UE) “se pronunciaron por la utilización de recursos legales para lograr que el proceso electoral en curso sea creíble y para garantizar que los resultados finales reflejen la voluntad del pueblo haitiano. (…) también la necesidad de que los mecanismos sean transparentes y respeten la Constitución del país.”

Finalmente, desde que la epidemia estalló en octubre de 2010 se han perdido la vida más de 7.000 personas y han enfermado 544.000, según datos hechos públicos el 15 de mayo por el Ministerio de Salud Pública y Población (MSPP) del país antillano. Sí se afirma como aspecto positivo que la incidencia diaria de esta enfermedad se ha reducido ligeramente, pero éste sigue siendo un tema acuciante para un país al que no le faltan problemas de ninguna índole. Además se observa con preocupación que en las áreas rurales la situación no ha mejorado nada debido “a la falta de acceso a los servicios de salud y a la carencia de información adecuada sobre prevención”.

Disparadores

 La economía de Haití generó en el año 2009 un PIB nominal de 6.908 millones de dólares y una renta per cápita de 772 dólares, convirtiéndose en la más pobre de América y una de las más desfavorecidas del mundo.

 Otro factor a considerar es la falta de empuje por parte de los profesionales, pues un 80% de los haitianos con niveles educativos elevados han emigrado en busca de otras alternativas, promoviendo así la fuga de cerebros.

 Fuerte emigración ilegal hacia la República Dominicana a través de la frontera. Aunque su carácter informal no permite un cálculo preciso, la población inmigrante haitiana en la nación vecina se estima en más de un millón de personas.

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 Escasez y empobrecimiento crónico del suelo causado por las grandes deforestaciones. Con todo lo que implica en un país convulsionado por los conflictos sociales un suelo pobre, ya que impide la provisión de alimentos tanto para consumo interno -afectando la calidad de vida de las personas-, como para exportar y generar entrada de divisas por exportaciones. En 1925, Haití tenía el 60% de sus bosques originales destruidos, hoy en día la cifra es ya del 98%, al haber sido utilizadas estas zonas para procurarse combustible de cocina, destruyendo además en este proceso multitud de suelos fértiles.

 Zona de tormentas tropicales y ciclones. La isla es parte del recorrido habitual de grandes tormentas como los huracanes, los cuales generan bajas de vidas humanas, destrucción de la ya escasa infraestructura y paralización de los procesos productivos. En septiembre de 2004, el huracán Jeanne alcanzó Haití. Una semana después, el balance no definitivo era de más de 1.160 personas muertas y otras 1.250 desaparecidas. Los efectos de esta tormenta agravaron las ya difíciles condiciones de vida del país, ya que dejó 170.000 personas sin alimentos ni agua.  Carencia de inversiones sostenidas. La misma inestabilidad del país y la violencia

imperante hacen poco amigable el mercado haitiano, por lo que los grandes inversores prefieren llevar sus negocios a lugares más seguros.

 PBI muy dependiente de la ayuda financiera que provenga de otros países y de la demanda del resto del mundo de productos de producción nacional isleña. La ayuda extranjera compone aproximadamente el 30–40% del presupuesto nacional del gobierno.

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Páginas Web:

 http://es.wikipedia.org/wiki/Haiti

 http://es.wikipedia.org/wiki/Bandera_de_Haiti

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