Contra la violencia de género
Las casas de acogida se han convertido en una de las soluciones más efectivas para las mujeres que han sufrido violencia machista por parte de sus parejas
Casa de acogida para mujeres maltratadas ubicada en A Coruña (Galicia)
Rodrigo Larrosa / Elche
La violencia contra la mujer es uno de los mayores problemas sociales a los que se enfrenta el país en la actualidad. Pese a que ha ocurrido durante toda la historia, solo a partir de la segunda mitad del siglo XX se le dio la suficiente importancia gracias a la labor de las organizaciones feministas, que se encargan de evitar que sigan ocurriendo este tipo de actos. Las mayores manifestaciones de esta violencia tienen lugar en el seno familiar, donde por algún determinado problema el hombre ataca (de forma física o psicológica) a la mujer. Así, cualquier mujer puede sufrir malos tratos, pues nada tiene que ver la edad, la raza, la religión o el estatus social, ya que el único factor de riesgo es ser mujer. La violencia no tiene por qué ser física, ya que los daños mentales o sexuales también se consideran violencia de género.
En ocasiones, la mujer no es consciente de estar siendo maltratada por su pareja, ya que incluso con palizas de por medio, la mujer puede llegar a considerar esa
situación como normal. Es el caso de Andrea Pastor, una joven de veinte años de edad que sufrió malos tratos por parte de su novio a los quince años. La ahora mujer afirma que “en su momento no conté a nadie lo que estaba pasando. Él era uno de los chicos malos del pueblo, yo era una niña y no supe afrontar la situación”. “Al principio era una
bofetada de vez en cuando. No quería decir nada porque pensaba que se le pasaría. Pero poco a poco fue a más y ya no sabía como salir de ahí”. La joven cuenta que cuando su familia se enteró querían denunciarlo, pero “estaba aterrorizada, no sabía como decirle que no iba a seguir con él. Pese a todo, conté con el apoyo de mi familia y poco a poco dejé de verle”. Para Andrea, el apoyo de los seres queridos es algo “imprescindible” en esas situaciones, pues “si estás sola es cuando llega el problema. El verdadero mal está en esas mujeres atadas de pies y manos, que su marido les pega y no pueden hacer nada, ya sea por motivos económicos o familiares”.
Soluciones a la violencia
Para evitar dejar solas a las víctimas de la violencia de género que no tienen a quién pedir ayuda, el Gobierno desarrolló las casas o centros de acogida para mujeres maltratadas, un servicio social de carácter asistencial que les proporciona ayuda psicológica, social y jurídica. Además, las mujeres pueden acudir en compañía de sus hijos, que en ocasiones también son víctimas de la violencia del progenitor. Así, esas casas sirven como un espacio en el que las mujeres pueden sentirse seguras, reflexionar sobre su situación actual y orientar su futuro hacia una vida mejor. Además, estos centros de ayuda también les facilitan los medios básicos para ayudar a su reintegración social. Es por ello que estos lugares se presentan como la mejor solución ante casos de violencia machista.
Dada su gran utilidad, hay casas de acogida próximas en todas las comunidades autónomas de España. En el caso de la Comunidad Valenciana, la Generalitat facilita centros residenciales que acogen a mujeres que han sufrido violencia de género a través del “Centro Mujer 24 horas”, con sedes en Alicante, Castellón y Valencia, para
asegurarse así de que toda la Comunidad disponía de un servicio de ayuda para las víctimas de maltrato. Este Centro de Acogida mantiene además una plantilla de 16 trabajadores como asistentes sociales, abogados y psicólogos, que se encargan de brindar el apoyo adecuado a las mujeres que acuden. Desde allí ayudan a las mujeres a poner la denuncia al marido en caso de que no lo hayan hecho antes. También las pueden acompañar al hospital a recibir asistencia sanitaria, a un juicio, o con la policía al domicilio a recoger objetos personales. Las mujeres que reciben ayuda en los Centros Mujer 24 horas realizan además charlas, debates y jornadas contra la violencia de género, para que las mujeres que han sufrido algún tipo de abuso por su pareja compartan sus experiencias con otras que han pasado por situaciones similares.
Así, el Centro Mujer 24 horas es uno de los más populares de la comunidad, pues solo en el de Alicante se ha atendido durante el primer semestre del 2012 a 297 víctimas de malos tratos, de las cuáles solo 150 denunciaron a sus maridos. Así, del total de mujeres atendidas, 72 eran de nacionalidad extranjera y siete presentaban algún tipo de discapacidad.
En el caso de las extranjeras, incluso disponen de sus propios centros de acogida en la Comunidad Valenciana, como es el caso del servicio “Dorothy Day”, una casa de acogida ubicada en la ciudad de Valencia para mujeres inmigrantes de la Comunidad Valenciana.
Así pues, el Gobierno, responsable de la seguridad nacional, es el encargado de dichos servicios que prestan ayuda a las mujeres maltratadas. También, a partir de campañas como la de Amnistía Internacional se ocupa de poner fin a la violencia contra las mujeres para evitar errores en el sistema, como en el caso de Alicia Aristegui. Esta mujer sufrió abusos de su marido durante los catorce años que duró su matrimonio. Tras dejarlo, él continuó amenazándola e incumplió varias veces la orden de alejamiento que le habían impuesto. Pese a que Alicia y sus hermanos se lo comunicaron reiteradas veces al juez, este no comunicó a la policía municipal esta información. Por ello, cuatro meses después de haberle abandonado, su marido la asesinó a puñaladas. Además, en julio de 2003 el Consejo General del Poder Judicial dictaminó que los jueces no están obligados a garantizar la coordinación entre los distintos cuerpos de policía. Por tanto, el caso de Aristegui es reconocido como un fallo del Tribunal Supremo, al no reconocer que el Estado sea responsable de proteger a las mujeres de la violencia en el ámbito familiar. Es más, este Tribunal determinó que el Estado solo es responsable en el caso de que el delito sea cometido por agentes estatales o con su conocimiento o
aquiescencia.
Unas flores homenajean en Villava (Navarra) a Alicia Aristegui, una de las víctimas de la violencia machista
Pese a las nuevas campañas del Gobierno, son muchos los españoles que
social que ha llevado casos de mujeres inmigrantes víctimas de malos tratos, es una de las que piensa que el Estado realiza una labor insuficiente con las mujeres. “Nuestro país continúa estando poco sensibilizado respecto a la violencia de género. Pese a las últimas iniciativas, el Estado sigue sin hacer realidad los derechos humanos de las mujeres. Cuando las víctimas de esta violencia de género piden ayuda a las autoridades, encuentran con frecuencia barreras y obstáculos que les impiden recibir un apoyo adecuado, especialmente si la persona es inmigrante”, dice. Por ello, Trigueros exige “que el Gobierno cumpla con su obligación de frenar esta violencia y proteger a las mujeres; y, cuando no sea posible evitarla, encontrar y castigar a los culpables, además de dar una reparación adecuada a las víctimas”.
A pesar de las quejas, el Gobierno parece decidido a establecer nuevos proyectos de ayuda para las mujeres maltratadas, con los que esperan solucionar el problema o, al menos, reducirlo. Así, ha puesto en marchas nuevos métodos como el Servicio
telefónico de Atención y Protección para víctimas de la violencia de género
(ATENPRO), proporcionado por el propio Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad. Este Servicio se basa en la utilización de tecnología de comunicación
telefónica móvil y de telelocalización para ofrecer a las usuarias una atención inmediata las 24 horas del día. Para ello, se les facilita un terminal similar a un teléfono móvil.
Interconexión de los centros
Aunque, sin duda, la noticia más impactante para las mujeres víctimas de violencia de género la dio la ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Ana Mato. La ministra anunció la creación por parte del Gobierno de una red de casas de acogida para mujeres maltratadas en España. Afirmó que los centros iban a estar interconectados para facilitar la movilidad de las mujeres que quieran alejarse de su entorno. Poco a poco el Gobierno parece adoptar nuevas medidas de ayuda para las mujeres que han sufrido el machismo de sus parejas.
Sin embargo, la verdadera fuerza contra la violencia de género apareció en Valencia a finales de noviembre cuando cientos de personas secundaron al Movimiento Feminista de Valencia y se manifestaron para mostrar el rechazo social a la violencia de género en el día internacional contra la violencia sobre la mujer. Además, criticaron a la Administración por guardar silencio sobre ese tipo de violencia, y por recortar las ayudas a las víctimas de estos abusos. El objetivo de las protestas, según Macu Gimeno, la coportavoz de la plataforma Feminista, era “denunciar el silencio de la ministra, Ana Mato, y de toda la sociedad, que parece estar insensibilizada contra el tema”. Además, se quejó de que “a pesar de que dicen que están muy implicados en la lucha contra la violencia, acaban de quitar un millón de euros de presupuesto para la ayuda a las víctimas”.
La respuesta del Gobierno parece encaminada, pues, a la construcción de la red de casas de acogida, para así, entre otras cosas, evitar más críticas de los sectores
feministas que les acusan de poco interés por el tema. Pese a no estar de acuerdo en los medios, ambos grupos parecen coincidir en el fin: erradicar la violencia de género. Y además, es más que probable que también estén de acuerdo en el lema de la Plataforma feminista: “El machismo mata”.