Materiales y Energia en La Arquitectura de Teotihuacan

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(5) Materiales y energ´ıa en la arquitectura de Teotihuacan.

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(7) Materiales y energ´ıa en la arquitectura de Teotihuacan. Luis Alberto Barba Pingarr´on Jos´e Luis C´ordova Frunz. Universidad Nacional Aut´onoma de M´exico Instituto de Investigaciones Antropol´ogicas.

(8) Barba Pingarr´ on, Luis Alberto Materiales y energ´ ıa en la arquitectura de Teotihuac´ an / Luis Alberto Barba Pingarr´ on, Jos´ e Luis C´ ordova Frunz. -- M´ exico : UNAM, Instituto de Investigaciones Antropol´ ogicas, 2010. 224 p. : il. ; 28 cm. Bibliograf´ ıa: p. 153-170 ISBN: 978-607-02-1608-4 1. Teotihuac´ an, Sitio arqueol´ ogico (M´ exico, Estado) Antig¨ uedades. 2. Vulcanismo - M´ exico (Estado) - Teotihuac´ an, Sitio arqueol´ ogico. 3. Geolog´ ıa estratigr´ afica - M´ exico (Estado) - Teotihuac´ an. 4. Materiales de construcci´ on - M´ exico (Estado) Teotihuac´ an. I. C´ ordova Frunz, Jos´ e Luis. II. Universidad Nacional Aut´ onoma de M´ exico. Instituto de Investigaciones Antropol´ ogicas. III. t.. 972.014-scdd20. Biblioteca Nacional de M´ exico. Primera edici´ on, 2010 Este libro fue dictaminado. Dise˜ no de portada: Fabio Alberto Barba Flores. Fotograf´ıa de portada: Detalle del Templo de Quetzalc´ oatl de Guillermo Aldana Espinosa, 2000, M´exico. Patrimonio Mundial. LAIA libros. Fotograf´ıa de fondo: Pir´ amide del Sol en Teotihuacan, Estado de M´exico, de Michael Calderwood, Propiedad de la Fundaci´ on Universo Veintiuno. ´ noma de M´ c D. R. 2010, Universidad Nacional Auto. exico ´ gicas Instituto de Investigaciones Antropolo Ciudad Universitaria, 04510, M´exico, D. F.. ISBN: 978-607-02-1608-4 D. R. Derechos reservados conforme a la ley. Impreso y hecho en M´exico/Printed and made in Mexico.

(9) ´Indice. ´n Introduccio Objetivos . . . . . . . . . . . . . . . . . . Consideraciones te´oricas . . . . . . . . . . Antecedentes . . . . . . . . . . . . . . . . Vulcanismo en el sur de la cuenca . . Teotihuacan . . . . . . . . . . . . . . El culto a los cerros en el Formativo. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .. 11 12 16 16 19 20. 1. Geolog´ıa Antecedentes . . . . . . . . . . . . . . . . Marco geol´ogico general . . . . . . . . . . Metodolog´ıa del trabajo de campo . . . . Reconocimientos del terreno . . . . . Estudios paleomagn´eticos . . . . . . Estudio magn´etico regional . . . . . Interpretaci´on de l´ıneas magn´eticas . Estudios el´ectricos en la Pir´amide de Interpretaci´on de los resultados de la Secci´on Pir´amide del Sol . . . . . . . Interpretaci´on de datos geol´ogicos . . . . Interpretaci´on de datos magn´eticos . . . . Discusi´on general de resultados . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . la Luna . . perforaci´on . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . .. 25 25 27 27 31 33 34 37 41 44 45 47 51. 7. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . ..

(10) ´nicos de construccio ´n 2. Materiales volca Tezontle . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Estudio de las depresiones . . . . . . . . . . . . C´alculo del volumen de las pir´amides . . . . . . Toba volc´anica . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . .. . . . .. . . . .. . . . .. . . . .. . . . .. . . . .. . . . .. . . . .. . . . .. 3. Estudio de los recubrimientos de cal Antecedentes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Origen de los recubrimientos de cal . . . . . . . . . Descripci´on del proceso de transformaci´on . . . . . C´alculo de la cal utilizada en. . . . . . . . . . . . . Dimensiones de los conjuntos habitacionales . . . . Mapas de distribuci´on de conjuntos habitacionales C´alculos de volumen de cal utilizada . . . . . . . .. . . . . . . .. . . . . . . .. . . . . . . .. . . . . . . .. . . . . . . .. . . . . . . .. . . . . . . .. . . . . . . .. . 81 . 84 . 90 . 92 . 94 . 99 . 103. ´lculo del consumo de madera 4. Ca Antecedentes . . . . . . . . . . . . . . Madera necesaria para producir la cal C´alculo de la masa de madera . . . . . Madera en techos . . . . . . . . . . . . C´alculo del consumo de le˜ na . . . . . . Comentarios . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .. . . . .. . . . . . .. . . . . . .. 58 59 66 74. 109 111 111 113 114 115. 5. Sedimentos Antecedentes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 119 Estudio de sedimentos en Teotihuacan . . . . . . . . . . . . . . . . 120 Estudio de sedimentos en Acolman . . . . . . . . . . . . . . . . . . 121 ˜as 6. Vulcanismo y culto a las montan Antecedentes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Actividad volc´anica . . . . . . . . . . . . . . . . Revisi´on de fechas de radiocarbono en Cuicuilco Sobre la construcci´on de las pir´amides . . . . . . Aspectos rituales . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . .. . . . . .. . . . . .. . . . . .. . . . . .. . . . . .. . . . . .. . . . . .. . . . . .. . . . . .. 127 128 130 135 138. 7. Conclusiones Reconstrucci´on geol´ogica . . . . . . . Uso de los materiales volc´anicos . . . Uso de la cal . . . . . . . . . . . . . Uso de la madera . . . . . . . . . . . Aprovechamiento de los sedimentos . Consumo de materiales en el tiempo. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .. 145 146 147 147 148 149. 8. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . .. . . . . . ..

(11) Bibliograf´ıa. 153. ´ficas del estudio paleomagn´ A. Gra etico. 171. ´ficas magn´ B. Gra eticas. 173. C. Coordenadas de estructuras. 191. D. Coordenadas de depresiones. 195. E. Distancia estructuras-depresiones. 197. ´lculo de volumen F. Ca. 201. ´mides G. Volumen de pira. 203. H. Resultados anal´ıticos. 207. I. Planos de conjuntos habitacionales. 209. J. Mediciones en muros. 215. 9.

(12) Dedicatoria Queremos dar inicio a esta obra agradeciendo honda y puntualmente a todos aqu´ellos que de alguna manera se vieron involucrados en ella desde que apenas era un proyecto. Deseamos agradecer especialmente al doctor Zoltan de Cerna, al doctor Dante Mor´an y al doctor Jos´e Lugo por su valiosa asesor´ıa y comentarios durante la visita a las cuevas y depresiones; a Linda Manzanilla por compartir el trabajo de campo, su amistad y acertada direcci´on a la tesis doctoral, origen de este libro; a Jaime Urrutia su ayuda en la determinaci´on de propiedades paleomagn´eticas de las muestras de basalto y por su agrupamiento de las fechas de radiocarbono de la zona de Cuicuilco; a Yoko Sugiura, Emily McClung, Doris Heyden, Johanna Broda, Saburo Sugiyama y Leonardo L´opez Luj´an sus enriquecedoras discusiones y comentarios. Tambi´en es menester agradecer la participaci´on de Eliseo Linares, de Guillermo P´erez† y de Agust´ın Ortiz en la perforaci´on de los sondeos y en la primer etapa de adquisici´on de los datos magn´eticos. Adicionalmente a Agust´ın Ortiz por su ayuda en el minucioso c´alculo del volumen de las depresiones; a Luz Lazos por la graficaci´on de los datos de las l´ıneas magn´eticas y las determinaciones qu´ımicas en estucos; a Francisco Gonz´alez y H´ector Celed´on por la medici´on de las dimensiones de los conjuntos habitacionales. Debemos tambi´en agradecer a Carlos C´ordova por permitir el uso de los datos sedimentol´ogicos recogidos en la regi´on de Cuanalan y Acolman y por el estudio de las muestras de adobe y toba; a Karl Link su valiosa ayuda en el procesamiento y representaci´on gr´afica de los datos y los mapas; a Ren´e Ch´avez y Nayeli Peralta la asistencia en la elaboraci´on del mapa magn´etico al este de la Pir´amide del Sol; a Gerardo Guti´errez su ayuda en la elaboraci´on del modelo digital de elevaci´on del terreno; a Heajoo Chung su dedicaci´on a los detalles finales; a Ren´e Millon toda la informaci´on proporcionada en su mapa, el cual fue la plataforma en la que se apoy´ o este trabajo; y a Ra´ ul Aranda, Fernando Getino, Isabel Villase˜ nor y Mario Enrique Barba sus comentarios.. 10.

(13) Introducci´on Objetivos. Los restos arquitect´onicos representan uno de los elementos culturales m´as durables para el estudio arqueol´ogico. De acuerdo con Abrams (1994: 6) [1], permiten mostrar el valor de la energ´ıa empleada en la construcci´on arquitect´onica como un componente importante de la arqueolog´ıa. La energ´ıa empleada en la construcci´on monumental ha sido calculada para revelar la escala de la complejidad sociopol´ıtica dentro de una taxonom´ıa etnol´ogica general (Erasmus 1965) [49]. Por lo mismo, el objetivo principal de este libro es evaluar la energ´ıa involucrada en los procesos de transformaci´on que el asentamiento urbano de Teotihuacan ocasion´o en el valle hom´onimo. En forma an´aloga a una ciudad moderna, donde el impacto de la actividad humana deja huellas en el entorno inmediato, en la ciudad de Teotihuacan, la explotaci´on y uso de toba volc´anica, tezontle, sedimentos, etc. se manifiestan en las cuevas y depresiones de la zona. Otros recursos, en cambio, proven´ıan de lugares alejados por lo que los efectos de su explotaci´on no se perciben y no han merecido suficiente atenci´on. La extraordinaria inversi´on de energ´ıa qu´ımica, mec´anica y humana en Teotihuacan puede explicarse, seg´ un los autores, por la urgente necesidad1 de controlar la actividad de los cerros y volcanes. Lo anterior significar´ıa identificar los materiales disponibles para los antiguos pobladores, los conocimientos tecnol´ogicos necesarios para aprovecharlos, identificar qu´e materiales obten´ıan por intercambio (p.ej. la cal, la madera), cu´ales eran las fuentes energ´eticas disponibles y el consumo promedio para construir y mantener a la ciudad. Justifica lo anterior el que, sin duda, muchos de sus ritos y creencias deb´ıan estar relacionados con los elementos materiales y con los insumos energ´eticos indispensables as´ı como en la localizaci´on y orientaci´on de las construcciones. A fin de lograrlo partiremos del estudio de: 1. La pir´ amide del Sol fue construida, pr´ acticamente, en una sola etapa.. 11.

(14) ´ LUIS CORDOVA ´ LUIS ALBERTO BARBA Y JOSE. la geolog´ıa de la regi´on, con el objeto de entender la disponibilidad y el aprovechamiento de los materiales de construcci´on para la ciudad de Teotihuacan y explicar las consecuencias actualmente visibles, como las depresiones y las cavidades, la producci´on y el consumo de cal para la construcci´on y el revestimiento de las estructuras arquitect´onicas, as´ı como la energ´ıa involucrada, la explotaci´on de la madera como material de construcci´on y fuente de energ´ıa, la erosi´on y la sedimentaci´on que el uso intensivo de la madera pudo haber ocasionado en los alrededores del asentamiento, la velocidad de transformaci´on que todos estos procesos involucraron y su relaci´on con los periodos de mayor crecimiento urbano.. ´ ricas Consideraciones teo Los asentamientos humanos modifican la superficie que ocupan. Esta modificaci´on presenta diversos grados que var´ıan desde las alteraciones producidas por un asentamiento temporal de cazadores–recolectores hasta un gran asentamiento urbano. Las modificaciones m´as comunes incluyen el transporte de materiales de construcci´on y de alimentos que originalmente no se encuentran en el lugar, Butzer (1982) [28] y Barba (1985) [11]. La hip´otesis de la que ha partido esta investigaci´on propone que las transformaciones ocasionadas por un asentamiento urbano prehisp´anico pueden ser detectadas, cuantificadas y evaluadas en el contexto que les dio origen y propone que esta informaci´on podr´ıa, m´as adelante, utilizarse con la finalidad de analizar problemas similares en la actualidad. La energ´ıa arquitect´onica entra˜ na la cuantificaci´on del costo de construcci´on de los elementos arquitect´onicos en unidades comunes de comparaci´on, energ´ıa en forma de tiempo y trabajo empleado. La arquitectura, como la suma de componentes naturales y manufacturados, es traducida al costo compuesto debido a la adquisici´on y el transporte de esos materiales, la manufactura de las partes necesarias y el ensamblado y acabado de los productos. Siguiendo a Abrams (1994: 2) [1], la cuantificaci´on es una evaluaci´on energ´etica de la arquitectura. El m´etodo involucra, primero, cuantificar el volumen de materiales o componentes en la arquitectura como, por ejemplo, un estudio volum´etrico, y segundo, la conversi´on de esos vol´ umenes en trabajo equivalente. Como en el m´etodo volum´etrico, el valor anal´ıtico del m´etodo energ´etico radica en su aplicabilidad para realizar estudios comparativos de poder, estatus y rango. La aproximaci´on que se ha tomado en este trabajo 12.

(15) ´ INTRODUCCION. incluye la cuantificaci´on de la energ´ıa arquitect´onica, la que es considerada m´as cient´ıfica que muchas otras alternativas (Binford 1989) [22]. De este modo, cuando la energ´ıa involucrada en las transformaciones rebasa cierto grado, el impacto en el medio ambiente resulta tan grande que su alteraci´on se vuelve pr´acticamente irreversible. Asimismo, las actividades humanas relacionadas con concentraciones urbanas normalmente son de tal magnitud que ocasionan transformaciones dr´asticas. El esfuerzo humano y la organizaci´on social impl´ıcitos son, pues, proporcionales. En otras palabras, la apropiaci´on de los recursos naturales demandada por las grandes concentraciones de poblaci´on produce severos cambios en el medio ambiente que pueden permanecer durante mucho tiempo. Como s´ımbolo de poder social el uso de la arquitectura por el Estado es posible gracias a que dispone de una gran variedad de medios (incluyendo la fuerza o la amenaza de la fuerza) para asegurar la participaci´on de la poblaci´on en proyectos estatales (Childe 1950) [35]. De acuerdo con Price (1984: 226-227) [120], la arquitectura p´ ublica sirvi´o para atraer trabajo desde otras unidades pol´ıticas, involucrando aquellos individuos que esperan mejorar su calidad de vida mediante la participaci´on en una pol´ıtica de control de grandes cantidades de recursos, recursos que la pol´ıtica puede darse el lujo de gastar en obras arquitect´onicas. Debe esperarse que los impactos producidos por la concentraci´on urbana en el valle de Teotihuacan y sus alrededores fueran de tal magnitud que, a pesar del tiempo transcurrido y los cambios menores ocurridos, sean susceptibles de reconocerse y estudiarse actualmente. La cultura domina a la energ´ıa a trav´es de las herramientas tecnol´ogicas. La energ´ıa humana involucrada ha sido, por dem´as, encauzada mediante una organizaci´on social. Leslie White (1949) [149], apunta “la cultura evoluciona mientras aumenta la cantidad de energ´ıa per c´apita por a˜ no”. Y ha sugerido que la evoluci´on cultural puede medirse en t´erminos de las cantidades ´ de energ´ıa consumida por persona, por a˜ no. Esta es una afirmaci´on que, en t´erminos generales, parece concordar con la experiencia hist´orica de la humanidad. El desarrollo de fuentes de energ´ıa independientes de los procesos biol´ogicos inmediatos ha sido un factor de gran importancia para las sociedades industrializadas que han dominado energ´ıa per capita en mucho mayor proporci´on que las no industrializadas y, en consecuencia, se observa que aquellos grupos humanos ricos en energ´ıa han disfrutado una gran ventaja en sus relaciones con los pobres en energ´ıa (Rappaport 1971) [121]. Para estimar la energ´ıa dominada por la cultura teotihuacana utilizaremos indicadores como la energ´ıa requerida en sus grandes empresas constructivas y en los procesos de transformaci´on de sus materias primas. La cantidad de materiales involucrados junto con la energ´ıa en su extracci´on, 13.

(16) ´ LUIS CORDOVA ´ LUIS ALBERTO BARBA Y JOSE. transporte y colocaci´on permitir´a establecer el grado de evoluci´on cultural alcanzado, seg´ un el planteamiento de White (1949) [149]. Por otro lado, los grandes trabajos arquitect´onicos atestiguan las habilidades pol´ıticas de sus dirigentes, mientras que la aseveraci´on de que ´estos alcanzaron un nivel de complejidad asociado a su civilizaci´on ha sido en su mayor parte atribuida a la medici´on impresionista del tama˜ no y la elaboraci´on de la arquitectura (Childe 1950) [35]. Teotihuacan es una de las concentraciones urbanas preindustriales que parecen haber logrado el control de grandes cantidades de energ´ıa; entre ellas, la humana involucrada en las empresas constructivas, la de la madera como el combustible utilizado en todos los procesos de transformaci´on, la de los alimentos para mantener su poblaci´on, y la gastada en el transporte de todos los bienes demandados por sus habitantes. Por otro lado, la agricultura no est´a libre de la tendencia a la especializaci´on que ha caracterizado a la evoluci´on social en general. Grandes regiones han sido convertidas por el hombre en ecosistemas incipientes. Sin embargo, la insistencia del hombre en forzar los ecosistemas que domina hacia la uniformidad, en contra de la diversidad biol´ogica, disminuye a´ un m´as la de por ´ s´ı limitada autonom´ıa de los ecosistemas. Estos est´an sujetos no u ´nicamente a las presiones ambientales locales sino tambi´en a vicisitudes econ´omicas y pol´ıticas extra˜ nas. Aumenta, al mismo tiempo, su dependencia de una mayor cantidad de materiales importados, por lo cual los hombres que manejan dichos materiales se ven constre˜ nidos cada vez m´as por eventos distantes y deben someterse a intereses y procesos que no pueden entender ni controlar. Encima, la capacidad autocorrectiva normal del sistema disminuye y, a final de cuentas, el ecosistema se destruye. De forma semejante, en el proceso de desarrollo de Teotihuacan se manejaron cada vez mayores cantidades de energ´ıa y parece haber llegado a un punto en que se volvi´o demasiado dependiente de recursos externos y, en consecuencia, vulnerable. De la misma manera como los ecosistemas se destruyen, tambi´en la organizaci´on social lograda colaps´o. Estos procesos pudieron desarrollarse en distintos momentos de la evoluci´on de Teotihuacan, ya que en un principio la mayor parte de los individuos que llegaron a esta ciudad buscaban una mejor calidad de vida que la que dejaron en el sur de la cuenca de M´exico. Con el tiempo el Estado que constituyeron alcanz´o la fuerza suficiente, pudo asegurar su participaci´on en grandes proyectos estatales. 14.

(17) ´ INTRODUCCION. Los puntos anteriores ser´an desarrollados de la manera siguiente: En esta secci´on detallamos aspectos relativos a los objetivos perseguidos, la justificaci´on de esta investigaci´on y la descripci´on de las condiciones y los antecedentes que marcan la pauta del desarrollo de los puntos subsecuentes. En el cap´ıtulo primero se trata de reconstruir la evoluci´on geol´ogica de la superficie donde se asent´o Teotihuacan y c´omo se relaciona con la explotaci´on de los recursos para obtener los materiales de construcci´on. Con dicha finalidad se expondr´an los resultados de los estudios geol´ ogicos, geof´ısicos y de las perforaciones realizadas, incluyendo sus interpretaciones espec´ıficas. El tema de los materiales volc´anicos utilizados en la construcci´on de la ciudad se aborda en el segundo cap´ıtulo. Se incluyen los resultados que arrojaron los c´alculos de los vol´ umenes de los materiales contenidos en las estructuras piramidales peque˜ nas y en las dos mayores. Estos materiales se comparan con el volumen calculado de material extra´ıdo de las depresiones. Estas comparaciones permiten proponer las estrategias de explotaci´on y control de este recurso usadas por los habitantes. Adicionalmente se estima la cantidad de energ´ıa involucrada en la construcci´on. En el cap´ıtulo tercero se estudian los recubrimientos de cal presentes en todas las superficies construidas en Teotihuacan, adem´as de los morteros utilizados. Se presentan las mediciones de la totalidad de las superficies recubiertas. Se estima asimismo la cantidad de cal utilizada y la energ´ıa con la cual se transform´o la roca caliza en cal viva. Los resultados ilustran el impacto que conlleva el consumo masivo de un material for´aneo. El uso de la madera, como combustible y como material de construcci´on, se examina en el cap´ıtulo cuarto. En este apartado se calcula la cantidad de madera necesaria a fin de cumplir con los requerimientos energ´eticos y constructivos. Para concluir, se estima la superficie de bosque talada para proveer dicho material. En el cap´ıtulo quinto se comentan las posibles consecuencias de la deforestaci´on del valle. Apoyados en recientes estudios sedimentol´ogicos se proponen algunos lugares de obtenci´on del material limoso que forma el relleno de las dos grandes pir´amides teotihuacanas. En el cap´ıtulo sexto interpretamos los resultados anteriores en t´erminos de la actividad volc´anica cercana en el tiempo y el espacio y el culto a las monta˜ nas. Proponemos, tentativamente, que la actividad volc´anica en el altiplano fue una de las motivaciones fundamentales para la extraordinariamente demandante empresa (en t´erminos energ´eticos y de materiales) de construcci´on de las estructuras teotihuacanas. Y, parad´ ojicamente, llev´o a los habitantes a aprovechar los resultados de otra actividad volc´anica previa en el valle teotihuacano.. 15.

(18) ´ LUIS CORDOVA ´ LUIS ALBERTO BARBA Y JOSE. El cap´ıtulo s´eptimo, que concluye este libro, presenta y fundamenta la hip´otesis del origen artificial del t´ unel de la pir´amide del Sol. Apoyado en diferentes evidencias emp´ıricas, te´oricas (techo de tepetate, imposibilidad geol´ogica de formaci´on de cuevas) y antropol´ogicas, adicionalmente ofrece una propuesta de los momentos en que cada material pudo haber sido utilizado.. Antecedentes Vulcanismo en el sur de la cuenca Por ser Cuicuilco el antecedente directo de la ciudad de Teotihuacan, es conveniente presentar los aspectos relevantes de este asentamiento en los momentos en que fue abandonado. En el trabajo de C´ordova, Mart´ın del Pozzo y L´opez (1994) [38], se intent´o reconstruir algunas de las alteraciones producidas por la erupci´on del Xitle. La informaci´on m´as relevante se resume a continuaci´on. Los campos de lava del pedregal cubren una extensi´on de 80 kil´ometros cuadrados en el sur de la cuenca. La ocupaci´on de Cuicuilco va de 150 a 50 aC, durante el Precl´asico tard´ıo (Parsons 1989) [113]; sin embargo, Rattray (1991) [123] difiere y asegura que la ocupaci´on fue m´as prolongada (del 650 aC al 1 dC). Debido a lo dif´ıcil que resulta excavar bajo la capa de basalto de olivino, los autores de este texto han disentido respecto a la extensi´on e importancia de este asentamiento. Ahora bien, Heizer y Bennyhoff (1972) [67] y Pi˜ na Chan (1977) [117], apoyados en materiales de excavaci´on, lo consideran un centro urbano, Sanders (1979) [130] opina que fue un centro regional de importancia comparable a Teotihuacan en sus primeras fases. La determinaci´on precisa de su extensi´on e importancia requerir´a de tecnolog´ıas novedosas que informen sobre las estructuras debajo de la lava. Sin embargo, todos coinciden en que Cuicuilco fue una de las concentraciones poblacionales m´as importantes de su tiempo en el sur de la cuenca de M´exico. Alrededor del actual sitio arqueol´ogico de Cuicuilco se aprecia una capa de aproximadamente cuatro cent´ımetros de espesor de ceniza gris entre la lava y el paleosuelo. Esto sugiere que la direcci´on del viento en el momento de la erupci´on de ceniza era hacia el noreste. En las ´areas que no fueron cubiertas por la lava, esta capa de ceniza se ha perdido debido a la erosi´on. La lava hallada en el pedregal es del tipo pahoehoe acordonada, aunque cerca del volc´an tambi´en pueden encontrarse bloques angulares caracter´ısticos de la lava tipo aa. En la reconstrucci´on de las paleoformas asociadas se han realizado las siguientes observaciones. Las capas m´as delgadas del flujo de lava generalmente cubren los limos arenoarcillosos y los suelos limo arcillosos. Por otro 16.

(19) ´ INTRODUCCION. lado, los mayores espesores de lava se encuentran sobre suelos arenosos con gravas redondeadas y sin estructura o bien sobre dep´ositos aluviales en las ´areas de topograf´ıa baja. La mayor´ıa de las estructuras excavadas de Cuicuilco se encuentran construidas sobre las lomas de la Formaci´on Tarango, excepto los mont´ıculos de la secci´on B, construidos sobre la toba pum´ıcea de la Formaci´on Tacubaya. Entre estas estructuras se han identificado tres paleocauces de r´ıo: El Rosal, el antiguo Magdalena y el Cuicuilco. La erupci´on del Xitle comenz´o con la emisi´on de cenizas y debi´o ser muy parecida a la erupci´on del Paricut´ın, aunque por ser menos viscosa, la lava del Xitle form´o tubos de lava en las laderas. Las fechas de radiocarbono que manejan C´ordova, Mart´ın del Pozzo y L´opez (1994) [38] sugieren que el flujo de lava tuvo lugar alrededor de 400 dC. Seg´ un los autores, esta fecha es corroborada por la existencia de cer´amica de la fase Teotihuacan II y III que Cummings excav´o justo debajo de la lava. Esto fue confirmado tambi´en por el hallazgo de figurillas del tipo Teotihuacan II. Todo parece indicar que, para este momento, el sitio ya hab´ıa sido abandonado. Los registros indican que Cuicuilco hab´ıa declinado hacia el a˜ no 150 dC. Sin embargo, estas fechas no coinciden con los estudios de Urrutia (1995) [147] que ubican este evento en el a˜ no cero y que se exponen en detalle m´as adelante, en el cap´ıtulo siete, pero se acercan a la reciente propuesta de Siebe. Seg´ un Siebe (2000: 48) [139], la erupci´on del Xitle cubri´ o 70 kil´ometros 2 cuadrados de terreno, 10 km menos que los estimados por C´ordova et al. (1994) [38], con un volumen de roca fundida de 1.4 kil´ometros c´ ubicos. El flujo m´as largo recorri´o 12 kil´ometros desde el cr´ater y descendi´o 900 metros. La mayor´ıa de estos flujos avanzaron a trav´es de tubos de lava y en forma de siete unidades mayores pahoehoe de 0.2 a 13 metros de espesor. Se estima que su duraci´on fue de varias d´ecadas. Apoyado en dos nuevas fechas obtenidas de carb´on producido directamente por la erupci´on, este autor propone que las lavas del Xitle fluyeron entre 245 y 315 a˜ nos dC. Seg´ un la cronolog´ıa arqueol´ogica, despu´es de un abandono parcial, la fase VA (100 aC - 1 dC) marc´o un resurgimiento de la tradici´on Cuicuilco. En el sitio se llevaron a cabo nuevas construcciones caracterizadas por las primeras plataformas rectangulares en Cuicuilco B, as´ı como en la pir´amide Cuicuilco A una plataforma cil´ındrica elevada orientada al oeste construida con adobes. La erupci´on del Xitle se puede ubicar en las fases II y IIIA de Teotihuacan y dentro del periodo Cl´asico de la arqueolog´ıa mesoamericana. En contraste, Heizer y Bennyhoff (1972) [67] plantearon la posibilidad de que el Xitle estallara durante la fase Cuicuilco VB. Pero, apoyados en la escasa evidencia entonces disponible sugirieron que una erupci´on tard´ıa fue responsable de los flujos de lava que cubrieron el sitio. Apoyada en el estudio cer´amico, Muller 17.

(20) ´ LUIS CORDOVA ´ LUIS ALBERTO BARBA Y JOSE. (1990) [107] concluy´o, en 1990, que Cuicuilco fue abandonado entre 150 aC y 100 dC a consecuencia de las primeras erupciones de ceniza. En su discusi´on, Siebe (2000: 60) [139] alude a algunas hip´ otesis que se han manejado para poder colocar la erupci´on del Xitle en un contexto arqueol´ogico. 1. La ca´ıda de Cuicuilco se debi´o a la erupci´on del Xitle hace 2000 a˜ nos a.p. ´ 2. Esta se debe al crecimiento de Teotihuacan, de modo que se encontraba abandonado cuando ocurri´o la erupci´on 3. Si bien se debi´o a la erupci´on del Xitle 2000 a˜ nos a.p. y como resultado surgi´o Teotihuacan, la ciudad fue finalmente sepultada algunos cientos de a˜ nos despu´es, tras otra erupci´on del Xitle. Siebe (2000) [139] argumenta que, debido a que el volc´an es monogen´etico, es imposible sustentar la tercera hip´otesis. Explica, adem´as, que la variabilidad de las fechas de radiocarbono se debe a la gran variaci´on de contextos y niveles estratigr´aficos y que algunas fechas provienen de excavaciones profundas. El grupo de fechas alrededor de 4000 a˜ nos a.p., formado principalmente por fechas obtenidas de excavaciones arqueol´ogicas, provienen de horizontes comprendidos entre cuatro y siete metros debajo de la lava. Aunque Cuicuilco no fue afectado directamente por las erupciones del Popocat´epetl, muy posiblemente la suma de fen´omenos volc´anicos pudo producir su abandono. Actualmente se dispone de fechas y estudios geol´ogicos que demuestran que otros volcanes tuvieron actividad contempor´anea al evento del Popocat´epetl, lo que hizo que buena parte de la sierra del Chichin´autzin sostuviera una actividad volc´anica conjunta y, como hab´ıa propuesto Urrutia (1995) [147], algunos de los momentos de abandono de Cuicuilco, previos al flujo del Xitle, pudieron haber sido causados por la actividad de otros volcanes cercanos. La construcci´on de la estructura principal de Cuicuilco fue realizada superponiendo tres conos truncados producto de distintas etapas de construcci´on. Los conos fueron recubiertos con muros de piedra y ten´ıan el interior relleno con tierra. Debe destacarse que esta t´ecnica constructiva tiene estrecha relaci´on con la t´ecnica de construcci´on de la pir´amide del Sol, s´olo que en lugar de planta circular se cambi´o a planta cuadrada. Despu´es del abandono de Cuicuilco sobrevino el deterioro y la erosi´on que deposit´o piedras y tierra resultado de derrumbes en la base de la estructura. La relaci´on estratigr´afica entre estos materiales sugiere que el colapso de las paredes pudo ser el resultado de temblores que acompa˜ naron la erupci´on ya que el flujo de lava no se deposita directamente sobre las paredes 18.

(21) ´ INTRODUCCION. de la estructura, sino sobre su derrumbe. Para L´opez Camacho (1991) [83] esto demuestra parcialmente que en el momento de la erupci´on, el sitio se encontraba abandonado. Siebe (2000: 59) [139] considera que la mayor´ıa de las muestras fechadas alrededor de 2000 a˜ nos a.p. fueron obtenidas de paleosuelos que subyac´ıan bajo las capas de ceniza y lava y, en muchos casos, las relaciones estratigr´aficas descritas fueron ambiguas.. Teotihuacan Teotihuacan es el eje de la historia mesoamericana durante el Cl´asico temprano. Fue el centro de peregrinaci´on por excelencia, el lugar donde se crearon el tiempo y el espacio sagrados, el arquetipo de ciudad civilizada (Manzanilla 1993a) [88]. A partir del a˜ no 200 dC se definen los elementos de planificaci´on urbana y la vida dom´estica en conjuntos habitacionales multifamiliares. Despu´es de la construcci´on de las pir´amides principales y de la Calle de los Muertos, la poblaci´on abandon´o el sector noroeste y se dispers´o por el resto de la ciudad. Millon (1993: 17) [104], coincide y comenta que, entre otras cosas, Teotihuacan se caracteriz´o por el desarrollo de un origen m´ıtico centrado en la creencia de que el cosmos y el ciclo de tiempo presente comenzaron all´ı. En relaci´on con el tama˜ no de la ciudad, Millon (1993: 33) [104] citando a Chandler y Fox (1974: 82, 305, 368) [32] comenta: Constantinopla fue la ciudad m´as grande de su tiempo con 500 000 habitantes. Siguen las ciudades chinas de Changan y Loyang; a continuaci´ on Ctesiphon la capital de Persia. Alejandr´ıa ocupa el quinto lugar con 200,000 y finalmente Teotihuacan con 125,000 habitantes.. En Mesoam´erica los templos fueron construidos sobre enormes basamentos piramidales, representando el plano terrestre, o bien, simb´olicamente, los pisos del inframundo. Cabe, con todo, la posibilidad de que tambi´en simulen los planos celestiales. Seg´ un Millon (1993) [104], primero fue construida la Pir´amide de la Luna con sus plazas de tres templos para rematar la Calle de los Muertos. Unos setenta y cinco a˜ nos despu´es, fue construida la Pir´amide del Sol centrada en la cueva y fue dedicada al Gran Dios y al Dios de las Tormentas, o bien a la Gran Diosa, seg´ un propone Paztori (1988) [114] y al Dios de las Tormentas, Tl´aloc. Entre 150 y 225 dC se construye la actual fachada de la Pir´amide del Sol, se extiende la Calle de los Muertos y se inicia la construcci´on de la Ciudadela. La plataforma adosada de la Pir´amide del Sol se termin´o alrededor del 175 dC, mientras que el Templo de la Serpiente Emplumada en la Ciudadela fue concluido aproximadamente en 225 dC. Millon se˜ nala que la 19.

(22) ´ LUIS CORDOVA ´ LUIS ALBERTO BARBA Y JOSE. inversi´on de energ´ıa en la construcci´on de las pir´amides y la Ciudadela es una demostraci´on notable del ejercicio del poder. En su importante trabajo sobre la cuenca de M´exico, Sanders, Parsons y Santley (1979: 107) [130] comentan acerca de la Fase 4 (100 aC-100 dC): Casi tan extraordinario como la monumentalidad es la planeaci´on de la arquitectura p´ ublica. La gran avenida central de Teotihuacan fue trazada y las dos estructuras p´ ublicas mayores, las pir´amides del Sol y de la Luna, se construyeron a lo largo de ella. La Pir´amide del Sol, con un volumen de alrededor de un mill´on de metros c´ ubicos fue la m´as grande estructura de una sola fase erigida en el Nuevo Mundo precolombino.. El motivo que indujo a una nucleaci´on de la poblaci´on tan extrema no es claro a´ un. Presumiblemente, el control pol´ıtico fue el principal factor. Sin embargo, no se conoce otra situaci´on en el registro hist´orico o arqueol´ogico en el cual tan grande poblaci´on sedentaria regional estuviera involucrada en una relocalizaci´on tan dr´astica. La gran mayor´ıa de la poblaci´on (80-90 por ciento) ´ estaba nucleada en Teotihuacan. Este es uno de los aspectos relevantes que se discutir´an en cap´ıtulos posteriores respecto a la gran cantidad de energ´ıa canalizada por la organizaci´on social.. El culto a los cerros en el Formativo Para los nahuas, Tl´aloc era el coraz´on del gran cerro. La morada de Tl´aloc, el Tlalocan est´a ubicado en el interior de la Monta˜ na C´osmica. A diferencia de su consorte o hermana, Chalchiuhtlicue, que s´olo encarna el principio acu´atico, Tl´aloc es tambi´en la tierra. La gran monta˜ na arquet´ıpica que alojaba al Tlalocan, era vista como la bodega m´ıtica de riquezas de la que sal´ıan con el nacimiento y a la que regresaban con los muertos, los “corazones” o “semillas”, contenedores de la esencia de clase de los seres mundanos. A su vez, el gran cerro era considerado como el “coraz´on de la tierra”, su centro y eje por antonomasia (Aramoni 1998: 126, 184, 245) [5]. Ese coraz´on del cerro nos remite a Xiuhtecuhtli que reg´ıa el centro, as´ı co´ mo las cuatro direcciones o esquinas y era el pilar universal. Este era, al igual que Tl´aloc, uno de los dioses m´as viejos del pante´on mesoamericano, quiz´a desde el Precl´asico medio (Aramoni 1998: 139, 148) [5]. Su morada es tambi´en la gran Monta˜ na C´osmica, cuyo paradigma son los grandes volcanes americanos y por extensi´on, todos los montes y los cerros. Los volcanes devienen en im´agenes del macrocosmos porque unifican y amalgaman el cielo, la tierra, el agua y el fuego. Desde lejos, son de color verde azulado, en su interior guardan el fuego y las aguas y tocan los cielos con su c´ uspide nevada en la que se originan las nubes portadoras de la lluvia, as´ı como los rayos, truenos y rel´ampagos. El Popocat´epetl o “Monta˜ na que humea” es, asimismo, 20.

(23) ´ INTRODUCCION. un volc´an muy especial, ya que su nombre indica su vitalidad, pues desde su cr´ater puede observarse c´omo se eleva una columna de vapor y se convierte en blancas nubes. Generalmente los volcanes tienen lagos y lagunas en su superficie; en la parte exterior de sus laderas se hallan manantiales y arroyos de deshielo. Tambi´en se encuentran infinidad de cuevas de culto y en sus profundidades guardan el hogar del mundo, el n´ ucleo energ´etico del universo; entidad sobrenatural que siempre alberg´o a Xiuhtecuhtli-Huehueteotl. El fuego-tiempo del que naci´o el Quinto Sol y probablemente el que causar´ıa el cataclismo final con los movimientos tel´ uricos y la erupci´on u ´ltima que har´ıan que los cuatro soportes de los cielos y los rumbos sucumbieran igual que el eje o pilar central; un agotamiento del equilibrio entre las fuerzas de los elementos que cumple as´ı cabalmente la entrop´ıa. Pero Xiuhtecuhtli tiene como signo opuesto complementario el agua. Brundage (1982: 153) [27] concluye que los volcanes eran las ventilas por las que escapaban las llamas subterr´aneas. El terror que inspiraba el fin de los tiempos nos lo transmite Sahag´ un (lib.VII, cap.I: 431) con sus testimonios: Y dec´ıan, si del todo se acababa de eclipsar el sol: ¡nunca m´ as alumbrar´ a, ponerse han perpetuas tinieblas y descender´an los demonios y vendr´ annos a comer! Por eso as´ı amonestaban los se˜ nores al pueblo: “¿Por ventura tu tienes cuidado de las cosas adversas y espantables que han de venir, que no las vieron, pero temieron los antiguos antepasados nuestros? ¿Tienes cuenta y cuidado con los eclipses de sol, o con los temblores de la tierra, o con las tempestades del mar, o con los rompimientos de los montes?. En efecto, en una erupci´on de gran magnitud los volcanes, como el Popocat´epetl, corren el riesgo de romperse. Este hecho ominoso ocurri´o precisamente entre 250 y 50 aC, seg´ un las u ´ltimas fechas de radiocarbono, y debi´o ocasionar un gran impacto en la poblaci´on del sur de la cuenca de M´exico, ya que todo parec´ıa indicar que los cuatro soportes de los cielos y de los rumbos sucumb´ıan junto con el eje o pilar central, presagiando el cataclismo final. Es probable que algunos cerros alrededor del Popocat´epetl sean volcanes parasitarios, es decir que est´en directamente asociados a su sistema magm´atico. Sin embargo, en tiempos antiguos los volcanes mayores, el Popocat´epetl y el Iztaccihuatl, junto con el monte Tl´aloc eran las deidades principales. Esto es de gran relevancia, ya que el sistema parasitario pudo haber estado en actividad en el mismo tiempo geol´ogico que el volc´an principal (Aramoni 1998: 172) [5]. Respecto de los antiguos cultos, Barba de Pi˜ na Chan (1980: 31) [10] comenta que: “Aparece en Tlatilco una figurilla antecedente del dios del fuego 21.

(24) ´ LUIS CORDOVA ´ LUIS ALBERTO BARBA Y JOSE. (Tlatilco III, temporada 1955) porque porta en la cabeza una vasija y tiene la cara arrugada, corresponde a los finales de la fase media”. En su investigaci´on sobre el culto a los cerros, Johanna Broda (1991: 465) [26], menciona los siguientes aspecto destacados de este culto. Seg´ un Broda, “entre las primeras deidades que se adoraban desde tiempos precl´asicos se encuentra el antiguo Dios del Fuego y del tiempo, Huehuet´eotl–Xiuhtecuhtli. El culto oficial en Teotihuacan fue el dios de la lluvia”. M´as adelante, p. 469, describe: Hay un conjunto de deidades que pertenecen al culto mexica de los cerros, el agua y la tierra que se encuentran en el Templo Mayor; entre ellos se encuentran el conocido como Huehuet´eotl- Xiuhtecuhtli, tambi´en interpretado como Tonacatecuhtli y como Tepey´ollotl, cuyas interpretaciones son el Dios Viejo del Fuego y del tiempo, la deidad suprema de los mantenimientos y el coraz´on del cerro.. Este aspecto tiene relaci´on con el dato de las Relaciones de Tequizistl´ an y su partido (Acu˜ na 1986: 235) [3], que relata c´omo en la parte alta de la Pir´amide del Sol se encontraba una escultura de Tonacatecuhtli: Sin ´este, hab´ıa otros ´ıdolos menores en el pueblo de San Juan, que era el templo y or´ aculo a donde acud´ıan los pueblos comarcanos. Ten´ıan, en el dicho pueblo, un cu muy alto, en el cual hab´ıa tres descansos para poder subir a lo alto: en la cumbre d´el, estaba un ´ıdolo de piedra que llamaban por nombre Tonacateuctli, el cual era de una piedra tosca y muy dura, todo de una pieza. Ten´ıa tres brazas grandes en largo y otra en ancho, y otra de gordor. Estaba vuelto al poniente, y, en un llano que se hac´ıa delante del dicho cu, estaba otro cu m´as peque˜ no, de tres estados en alto, en el cual estaba otro ´ıdolo un poco menor que el primero, llamado ´ Mictlanteuctli, que quiere decir “ se˜ nor del infierno”. Este estaba vuelto hacia el primero, asentado sobre una pe˜ na grande cuadrada, de una braza en cuadra por todas partes. Un poco m´as adelante, en la parte norte, estaba otro cu un poco menor que el primero, al que llaman “el cerro de la Luna”, en lo alto del cual estaba otro ´ıdolo, grande de casi tres brazas, que llamaban La Luna. A la redonda d´el hab´ıa muchos c´ ues, en uno de los cuales (el mayor dellos) hab´ıa otros seis ´ıdolos, a los que llamaban Hermanos de la Luna.. La permanencia e importancia del culto a los cerros es se˜ nalada por Broda (1991: 472) [26]: El Templo Mayor abarcaba en su doble pir´amide dos cerros: mientras que la pir´ amide de Huitzilopochtli se identificaba como el Coatepec (el cerro de las serpientes), la pir´amide de Tl´aloc era el Tonacat´epetl, el cerro de nuestros mantenimientos que estaba m´agicamente relacionado con el agua y el ma´ız y conten´ıa el acceso ritual al sustento humano.. 22.

(25) ´ INTRODUCCION. Broda contin´ ua comentando (p. 473), que “Los cerros deificados significaban lugares sagrados en la cuenca de M´exico y se les rend´ıa culto al principio y al final de la estaci´on de lluvias. Los grandes volcanes (el Popocat´epetl y el Iztacc´ıhuatl) as´ı como la sierra de Tl´aloc eran las deidades m´as importantes”. Finalmente (p. 475): . . . los tecuacu´ıltin eran sacados del Tlillan, el templo de la diosa Cihuac´oatl que se encontraba al lado de la pir´amide de Huitzilopochtli, para las ceremonias. La arquitectura de este templo era imitaci´on de una cueva oscura y los idolitos que se guardaban en este enigm´atico templo no eran sino otra clase de im´agenes que representaban a todos los cerros de la cuenca. Doris Heyden (1981) [69] escribe que Tl´aloc no estaba asociado solamente con la lluvia y con el rel´ampago, sino tambi´en con la tierra que abarca las monta˜ nas y cuevas. En este sentido, cita a Dur´an quien describi´o a Tl´aloc como dios de las lluvias, truenos y rel´ampagos; “camino debajo de la tierra o cueva larga” y si bien ahora sabemos que esta definici´on es etimol´ogicamente incorrecta, no lo es desde el punto de vista de su contenido simb´olico en la cosmovisi´on n´ahuatl (Aramoni 1998: 183) [5]. De hecho, la proximidad e incluso la confusi´on entre Tepey´ ollotl y Tl´aloc se manifiestan por los significados de sus nombres. ¿No era Tl´aloc el “Dios de la Tierra”? Como resultado del an´alisis etimol´ogico de Thelma Sullivan (1974) [143], sabemos que su nombre significa “Aquel que tiene la calidad de la tierra”, “Aquel que est´a hecho de tierra”, “Aquel que es la encarnaci´on de la tierra”, definiciones que podr´ıamos perfectamente aplicar tambi´en al “Coraz´on de la Monta˜ na” (Guilhem 1998: 113) [62]. Mucho se ha escrito recientemente sobre los m´ ultiples significados que los cerros tuvieron en el pasado y que seguramente tienen a´ un hoy. No es casual que Tl´aloc se considerara formado de la misma sustancia que los cerros: Tl´aloc es “El que est´a hecho de tierra” o “El que es la personificaci´on de la Tierra” (Guilhem 1998: 271) [62]. Esto puede explicar la necesidad de construir la Pir´amide del Sol s´olo de tierra, habiendo podido utilizar la piedra volc´anica disponible, (tezontle, andesitas, basaltos y tobas) como de hecho lo hicieron en el resto de las estructuras construidas en Teotihuacan, decidieron utilizar m´as de un mill´on de metros c´ ubicos de tierra solamente en la construcci´on de la gran pir´amide. En efecto, el t´ unel excavado en la base de la Pir´amide del Sol puede estar relacionado con la definici´on de Dur´an (1984) [48] “camino debajo de la tierra o cueva larga” que, aunque incorrecta etimol´ogicamente, presenta coincidencias que vale la pena estudiar en detalle y que no deben despreciarse. Todos estos elementos consignados por destacados autores muestran la estrecha relaci´on existente entre el culto a los cerros, los volcanes, las cuevas 23.

(26) ´ LUIS CORDOVA ´ LUIS ALBERTO BARBA Y JOSE. y diversas divinidades. Estos elementos, as´ı como su permanencia por varios siglos, ser´an retomados en las conclusiones para proponer una explicaci´on a la construcci´on de las pir´amides de Teotihuacan.. 24.

(27) Cap´ıtulo 1. Geolog´ıa. Antecedentes Como consecuencia de los reconocimientos realizados con el objetivo de localizar t´ uneles y depresiones en el sector noroeste del valle de Teotihuacan, en el marco del Proyecto “Cambio global en perspectiva hist´orica. El caso del centro urbano preindustrial de Teotihuacan”,1 se apreci´o que las depresiones (hundimientos del terreno), se localizaban alrededor de la ciudad, ten´ıan cierto alineamiento y presentaban caracter´ısticas comunes. El origen de estas depresiones nos intrig´o. En un principio se manejaron hip´otesis sobre fen´omenos naturales de formaci´on (Manzanilla et al. 1989 [87], Barba et al. 1990 [12]), pero poco a poco se fueron refutando algunas y afinando otras. Finalmente todos los datos indicaban que las cavidades y cuevas pod´ıan ser consecuencia de trabajo humano. Esto implicaba una actividad extractiva que necesitaba ser probada. Se plante´o entonces que el material extra´ıdo debi´o haberse utilizado en la construcci´on de la ciudad. Para ello ser´ıa necesario probar que los vol´ umenes construidos eran comparables a los vol´ umenes extra´ıdos y que los materiales visibles en las paredes de las depresiones, fueron los utilizados en la construcci´on de las estructuras arqueol´ogicas.. ´ gico general Marco geolo Un grupo de trabajo contratado por el proyecto (Mil´an 1990) [98], recopil´o la informaci´on geol´ogica que a continuaci´on se resume. En su informe mencion´o que estratigr´aficamente las rocas m´as antiguas en el valle de Teotihuacan corresponden al Mioceno medio y tard´ıo (hace unos 70 millones de a˜ nos). Estas rocas afloraron en el cerro de Malinalco y est´an constituidas 1. Patrocinado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnolog´ıa.. 25.

(28) MATERIALES Y ENERG´IA EN LA ARQUITECTURA DE TEOTIHUACAN. por andesitas. El conjunto de rocas extrusivas, correspondientes al Plioceno temprano, se localiza en el cerro de Patlachique. La composici´on de estas rocas var´ıa de andesitas a dacitas, con algunas secuencias pirocl´asticas no consolidadas conformadas por tobas l´ıticas y pumic´ıticas, que se encuentran cubiertas por derrames l´avicos. Los derrames de lava ´acida, denominados riolitas navajas, est´an interestratificados con brechas, tobas y dep´ositos de avalancha, que presentan estructura flu´ıda. Estas rocas afloran en el sudeste del valle en el cerro de Soltepec. Tambi´en aparecen basaltos plioc´enicos en la sierra de Patlachique y en las lomas del sureste del valle que presentan una composici´on que var´ıa de andes´ıtica a bas´altica y se caracterizan por mostrar una morfolog´ıa redondeada producida por el intemperismo prolongado al que han estado sujetas. La actividad pirocl´astica y fluvial del Plioceno form´o unos dep´ositos indiferenciados que presentan una variaci´on granulom´etrica de arcillas a gravas. Cubren las u ´ltimas lavas y subyacen o se interdigitan con lavas y piroclastos del periodo Cuaternario. Las tobas amarillentas, aflorantes en los alrededores de la zona arqueol´ogica, pertenecen a este grupo. En el valle de Teotihuacan, el Cuaternario se encuentra representado por rocas volc´anicas m´aficas provenientes del Cerro Gordo y de los campos volc´anicos de Otumba. El Cerro Gordo es un estrato-volc´an bas´altico compuesto de capas de lavas y escorias estratificadas pliocuaternarias. La actividad volc´anica en esta ´epoca tambi´en se manifiesta por los conos ciner´ıticos del extremo oriental del valle y los derrames y conos al noroeste de la zona arqueol´ogica, figura 1.19, p. 51. Uno de los conjuntos litol´ogicos de mayor importancia, por ser el que soporta la zona arqueol´ogica, se encuentra representado por una secuencia uniforme de brechas escori´aceas y aglomerados, en la que predominan bombas con forma de cord´on, de huso y de almendra, as´ı como abundantes fragmentos de escorias. El aglomerado de tezontle formado presenta una granulometr´ıa variable, con fragmentos que van de un cent´ımetro hasta bombas con 1.5 metros de di´ametro. Los dep´ositos aluviales, fluviales y lacustres se localizan en la parte central del valle y en los cauces de arroyos mayores, donde configuran varias terrazas de erosi´on. Litol´ogicamente est´an conformados por gravas, arenas y limos de origen aluvial que configuran sus planicies (Mil´an 1990) [98]. Como propuso Mooser (1968) [105], los estudios regionales del valle indican la existencia de fallas tect´onicas que forman un paralelep´ıpedo alrededor del valle. A lo largo de estas grandes fallas se produjeron escapes de magma que originaron la actividad volc´anica que se aprecia en las monta˜ nas que rodean esta regi´on.. 26.

(29) METODOLOG´IA DEL TRABAJO DE CAMPO. El mismo autor presenta las edades relativas de las estructuras volc´anicas al noroeste del valle. La estructura m´as antigua es el cerro de Malinalco o Malinalli que corresponde al Terciario, junto al cual se form´ o el estrato volc´anico que conocemos como el Cerro Gordo durante el Plioceno y, finalmente, en el Cuaternario aparecieron los peque˜ nos conos ciner´ıticos que se aprecian entre estas estructuras. Quiz´a, debido a que es com´ un delimitar el valle por el parteaguas de los montes circundantes no se ha atendido la parte norte de este volc´an. La topograf´ıa de esta zona muestra una gran cantidad de peque˜ nos conos ciner´ıticos en el norte y el oeste, que no se aprecian en la zona sur, por lo que puede suponerse que fueron cubiertos por flujos posteriores. Como se ver´a m´as adelante, ´este parece ser el caso en la zona donde se levant´o el asentamiento urbano de Teotihuacan. Como se hab´ıa hecho com´ unmente, en la primera etapa de nuestro trabajo nos apoyamos en la propuesta de que hab´ıa un flujo bas´altico debajo de la zona arqueol´ogica, y se plante´o que la presencia de las cavidades pod´ıa deberse a causas naturales, como los tubos de lava. Esta propuesta empero no explicaba las bombas volc´anicas intactas en las paredes de los t´ uneles explorados. Mooser (1968) [105] propuso un flujo en forma de lengua que part´ıa del Cerro Coronillas, pero si as´ı hubiera sido, las bombas deber´ıan mostrarse muy erosionadas por haber sido acarreadas a lo largo de varios kil´ometros. Por otro lado, no hay duda de que el flujo existe, pues tanto en los mapas topogr´aficos como en los estereopares de las fotograf´ıas a´ereas, se aprecia la forma lobular y los desniveles de terreno de los l´ımites del flujo. Hasta ese momento los datos recuperados de los estudios topogr´aficos, geol´ogicos, fotogr´aficos y magn´eticos nos indicaban una geolog´ıa volc´anica muy compleja bajo la parte norte de la ciudad de Teotihuacan.. Metodolog´ıa del trabajo de campo Reconocimientos del terreno Con el apoyo del mapa topogr´afico obtenido por fotorrestituci´on (Teotihuacan Mapping Project, Millon 1973 [102]), y con el auxilio de fotograf´ıas a´ereas tomadas a baja altura (CETENAL 1970), se realiz´o la primera aproximaci´on al problema. Se identificaron con claridad las zonas donde el terreno presentaba un hueco o depresi´on. Se apreci´o que la mayor´ıa de estas depresiones se encontraban en el sector noroeste de la ciudad y que algunas de ellas segu´ıan un patr´on lineal. Este alineamiento ya se hab´ıa notado a˜ nos atr´as y se hab´ıa propuesto una interpretaci´on (Barba et al. 1990) [12] exclusivamente en t´erminos geol´ogicos, como resultantes de un flujo pirocl´astico.. 27.

(30) MATERIALES Y ENERG´IA EN LA ARQUITECTURA DE TEOTIHUACAN. Los elementos manejados entonces se han enriquecido y la interpretaci´on, por tanto, se ha modificado. Al mismo tiempo, en colaboraci´on con Linda Manzanilla se recorrieron sistem´aticamente todas las depresiones y se llev´o a cabo un registro de los t´ uneles encontrados en sus paredes. Este registro incluy´o su localizaci´on en el mapa y el rumbo que mostraba el t´ unel desde su acceso (figura 1.1). C. B A. 1 3 2. N. 2.1. 4 B. B B. 6 9.1. 5. 10. C’. 9’ B 8. 11.4. 9. B’. 11.2 11.3. 11.1 B. 11 N B. B. Bocas de t´ uneles Afloramientos de basalto A’. Figura 1.1. Mapa de localizaci´on de las depresiones. Las zonas en negro se˜ nalan las ´areas deprimidas. Las l´ıneas de corte se˜ nalan la ubicaci´on de los cortes topogr´aficos de la figura 1.2, p. 29. Los tri´ angulos muestran las bocas de t´ uneles y las manchas en gris se˜ naladas con “B” representan los afloramientos de basalto.. Adicionalmente se registraron los materiales presentes en las depresiones; pueden apreciarse los trazos de tres cortes topogr´aficos que se despliegan en la figura 1.2, p. 29. En ellos pueden observarse algunos detalles de inter´es. En el corte C-C’ una pendiente constante sin alteraciones va desde la zona de Oztoyahualco a 28.

(31) METODOLOG´IA DEL TRABAJO DE CAMPO. 2360 2350 2340 2330 2320 2310 2300 2290 2280 2270 2360 2350 2340 2330 2320 2310 2300 2290 2280 2270. Plaza N. Pir´ amide la Luna. Oztoyahualco. Camino a San Mart´ın Mont´ıculos. Corte C C’ Estructura. Depresi´ on 5. Esquina NE Pir´ amide del Sol Circuito Calle de los Muertos Estructura. Estructura Depresi´ on 4. Pendiente 2.3 % Corte B B’ Depresi´ on 2. 2360 2350 2340 2330 2320 2310 2300 2290 2280 2270. Ladera. Depresi´ on 7 Circuito. Calle de los Muertos. Circuito. Corte A A’. Figura 1.2. Cortes topogr´ aficos. El corte C-C’ muestra una pendiente suave y constante desde Oztoyahualco hasta el norte de la Pir´amide de la Luna. En contraste, el corte A-A’ muestra el marcado desnivel topogr´afico cerca de la Depresi´on 2 y los rellenos cerca de la Calle de los Muertos (ver figura 1.1).. la parte norte de la Pir´amide de la Luna. Debajo se encuentra el corte B-B’, y nuevamente desde Oztoyahualco a la Pir´amide del Sol, tambi´en se aprecian modificaciones tanto en el terreno como en las depresiones, as´ı como de la nivelaci´on del terreno cerca de la pir´amide, y se tiene una medici´on de 2.3 por ciento de pendiente cerca de la Depresi´on 5. En el corte A-A’, se nota con claridad el escal´on topogr´afico al sur de la Depresi´on 2 ocasionado por el l´ımite del flujo y una elevaci´on del terreno a ambos lados de la Calle de los Muertos que sugiere la presencia de rellenos y subestructuras. El alineamiento este-oeste de los grandes bloques bas´alticos en el fondo de las depresiones alargadas complementa el alineamiento mencionado de las depresiones m´as peque˜ nas. Algunas presentaron formas semianulares alrededor de un macizo de basalto. Durante el reconocimiento sobre el camino que parte del cuartel militar de San Juan Teotihuacan hacia el norte, un cambio muy notorio se percibe en las caracter´ısticas de la superficie. Desde la salida de San Juan pueden. 29. R´ıo San Juan.

(32) MATERIALES Y ENERG´IA EN LA ARQUITECTURA DE TEOTIHUACAN. verse afloramientos de toba amarillenta a lo largo de todo el camino, con una pendiente que baja hacia el este. Luego de la barranca Cosotl´an una cuesta inclina la pendiente del terreno hacia el sur. En este punto tambi´en cambia el color del suelo: se torna rojizo a consecuencia de la gran concentraci´on de peque˜ nos fragmentos de escoria volc´anica. En este lugar se inicia la depresi´on 2, en cuya pared norte se encuentran principalmente tobas mientras que en la sur predominan las escorias. Esta depresi´on forma un interesante conjunto con las depresiones 1, 2.1 y 3. Al oeste de la depresi´on 3 se abre una boca que conduce a una gran c´amara repleta de escoria roja de tama˜ no uniforme y peque˜ no. Esto sugiere que los puntos de emisi´on est´an alineados formando un mont´ıculo alargado el cual oper´o como la barrera que desvi´o un flujo posterior. A diferencia del grupo de depresiones 9 y 11, rebasados por este flujo, la depresi´on 2, por encontrarse en la orilla de la corriente, pudo desviarla y permitir el afloramiento del tezontle en su ladera sur (figura 1.1, p. 28). En la depresi´on 11.1 se observ´o un fen´omeno interesante que puede ayudar a comprender las depresiones con caracter´ısticas semejantes. Se trata de una depresi´on semicircular en cuyo centro se halla un espacio elevado con afloramientos de basalto en su superficie, debajo de los cuales se encuentra una gran caverna. Lo extra˜ no de este caso es que en su interior se han desplomado del techo grandes bloques de basalto. Esto resultaba contradictorio ya que se asume que la tecnolog´ıa teotihuacana no pod´ıa aprovechar los bloques de basalto, dada su densidad y dureza. Afortunadamente, diversas perforaciones cil´ındricas de una pulgada en varios de los bloques evidencian el uso de tecnolog´ıa moderna para su desprendimiento. A juzgar por los resultados magn´eticos obtenidos en el Restaurante de La Gruta y por sus dimensiones, es posible que estas dos cavidades fueran lugares de extracci´on de material bas´altico en tiempos relativamente recientes, acaso a finales del siglo XIX, pues el espacio del restaurante fue utilizado en 1910 para el banquete de inauguraci´on del sitio arqueol´ogico. En la depresi´on 11.1 ocurre lo mismo que en la 4 y la 5, cuyos espacios semicirculares vaciados rodean afloramientos de basalto centrales; ´esta es la evidencia de una emisi´on de magma que produjo un anillo conc´entrico de escoria que ya fue removido y aprovechado. En estos tres casos tratamos con puntos de emisi´on, que forman parte de un fracturamiento mayor y que pueden considerarse lugares de emisi´on aislados entre s´ı, lo que contrasta con las depresiones alargadas 2, 9, 11 y 11.2, donde el magma parece haberse emitido a lo largo de una grieta. Las diecisiete depresiones encontradas en los alrededores de Teotihuacan pueden agruparse en cuatro grandes grupos. El primer grupo lo forman las depresiones 1, 2, 2.1, y 3 como parte de una posible grieta de emisi´on. Asocia30.

(33) METODOLOG´IA DEL TRABAJO DE CAMPO. das a ellas se encuentran dos plazas con tres templos y la zona completa de conjuntos habitacionales de Oztoyahualco. Las depresiones 4, 5, 6 y 7 forman otro grupo con tres centros de emisi´on independientes. Las 8, 9 y 10, constituyen otro centro de emisi´on con una fractura en el centro de la depresi´on mayor, la 9. Finalmente se encuentra el grupo de las depresiones al este de la Calle de los Muertos: lo constituyen las depresiones 11, 11.1, 11.2, 11.3 y 11.4 que realmente debieron formar una sola, pero que ahora aparecen separadas. Es necesario aclarar que la depresi´on 11.3 ya no puede estudiarse pues ha sido rellenada. Debe notarse la marcada orientaci´on este-oeste de este conjunto. En el centro de la depresi´on 11, precisamente en el lugar que ocupa el escenario del teatro construido en este lugar, grandes bloques de basalto nuevamente se˜ nalan el mayor centro de emisi´on. A diferencia de las depresiones del noroeste, que estaban asociadas a plazas de tres templos, en los grupos de las depresiones 9 y 11, en cambio, se observa asociaci´on con estructuras piramidales sencillas.. Estudios paleomagn´eticos Con el fin de probar la hip´otesis de que los bloques de basalto encontrados en el centro de las depresiones son los restos de los centros de emisi´on, se efectuaron perforaciones de 2.5 cent´ımetros de di´ametro en uno de los afloramientos dentro de la depresi´on 9. Se tomaron ocho muestras del bloque estudiado, las cuales se analizaron en el Laboratorio de Paleomagnetismo del Instituto de Geof´ısica de la Universidad Nacional Aut´ onoma de M´exico, a cargo de Jaime Urrutia (1995) [147], y se determinaron sus par´ametros magn´eticos. Con la finalidad, a su vez, de determinar el emplazamiento y la direcci´on de flujo durante el enfriamiento de la roca se tomaron las muestras de la parte superior del afloramiento de basalto, el cual pudo haber sido un cuello volc´anico. En rigor, se midieron los siguientes aspectos: Susceptibilidad a baja y alta frecuencia; Intensidad y direcci´on del magnetismo remanente natural (NRM); Estabilidad y composici´on vectorial del NRM; Desmagnetizaci´on por campos magn´eticos alternos; F´abrica magn´etica (anisotrop´ıa de susceptibilidad); Adquisici´on de magnetizaci´on isotermal para la identificaci´on de minerales magn´eticos. 31.

(34) MATERIALES Y ENERG´IA EN LA ARQUITECTURA DE TEOTIHUACAN. Las mediciones de anisotrop´ıa se realizaron con el equipo Minisep conectado a una computadora personal. Estas mediciones se llevaron a cabo con campo magn´etico bajo y baja frecuencia. Este an´alisis usa las direcciones principales y las magnitudes de susceptibilidad magn´etica en el tensor. La representaci´on geom´etrica tiene forma de elipsoide en la cual k1 > k2 > k3 . Esto define una lineaci´on magn´etica (en el plano de k1 ) y un plano de foliaci´on (plano de k2 y k3 ). Por otro lado, el grado de anisotrop´ıa se determina como k1 /k3 = A; la alineaci´on como k1 /k2 = L; la foliaci´on k2 /k3 = F (ap´endice A). Los resultados indican que las direcciones de k1 son casi verticales. La f´abrica es inversa y k1 podr´ıa marcar la direcci´on del flujo –o bien los estados de esfuerzos durante el enfriamiento–, lo cual ser´ıa de esperarse en cuanto al sentido del flujo de un conducto volc´anico o un dique vertical en la parte central de un aparato volc´anico (figura 1.3, p. 32). En consecuencia, los datos se˜ nalan que el bloque muestreado fue la porci´on somera de un conducto volc´anico dentro de un cono. Los reconocimientos geol´ogicos sugieren que dicho cono era de dimensiones reducidas. 0. •. 270. •• •• ••. NN N N 90 NN N. k1 N k2 • k3. 180. Figura 1.3. Gr´ afica de direcciones principales de susceptibilidad. La presencia de los valores de k1 en el centro de la gr´afica indica la direcci´on de flujo vertical.. Hay que hacer notar que en el flujo de lava horizontal la f´abrica normal k3 ser´ıa vertical y k1 o k2 paralelos a la direcci´on del flujo, lo cual indicar´ıa la existencia de un derrame l´avico. Por lo mismo, la hip´otesis planteada se sustenta con solidez. Sin embargo, ciertos resultados de estas pruebas presentan anomal´ıas. La anisotrop´ıa de susceptibilidad magn´etica tiene una f´abrica dispersa y la direcci´on de magnetizaci´on remanente muestra valores muy al32.

(35) METODOLOG´IA DEL TRABAJO DE CAMPO. tos. Esto indicar´ıa que los minerales de la roca han sufrido una alteraci´on posterior. Aunque la gr´afica de desmagnetizaci´on por campos alternos muestra la magnetizaci´on de un solo componente estable y se ha determinado que el mineral predominante en las rocas estudiadas pertenece a la serie titanomagnetitas-magnetitas, como corresponde a lo esperado en estos basaltos, en opini´on de Urrutia se requieren estudios m´as amplios para despejar las dudas, dada la inconsistencia de los resultados. En resumen, existen evidencias de un flujo vertical, pero es necesario estudiar la alteraci´on posterior a la emisi´on, quiz´a ocasionada por el lahar que recubre el ´area.. Estudio magn´etico regional El estudio de las variaciones del campo magn´etico en el terreno se propuso como una forma de complementar las observaciones de campo, ya que era una de las formas de estudiar las ´areas entre las depresiones. Por otro lado, las anomal´ıas magn´eticas ya hab´ıan sugerido algunas cavidades y, gracias a su ayuda, tambi´en ser´ıa posible localizar diferencias en las propiedades de los materiales geol´ogicos. Las lecturas se tomaron, en efecto, durante varias temporadas de trabajo en 1989. Se utiliz´o un magnet´ometro Varian de vapor de cesio para campo total con el cual se recorrieron las veredas alrededor de donde se agrupan las depresiones, en el cuadrante noroeste de Teotihuacan. En la mayor´ıa de las l´ıneas, las lecturas se hicieron cada dos metros y los recorridos se registraron sobre los mapas topogr´aficos publicados por Millon (1973) [102]. Se registraron cerca de diez mil puntos mientras se trazaron sesenta y cinco l´ıneas en el mapa. Se utiliz´o el programa Microsoft Excel 4.0 para graficar los datos dentro de una hoja de c´alculo y se ajust´o la escala de la impresi´on a la del mapa utilizado (ap´endice B); todas las gr´aficas incluidas en este ap´endice requieren sumar 42 000 gamas al eje de las ordenadas para obtener la lectura del campo total. De esta manera, se logr´o dibujar cada l´ınea magn´etica sobre el trazo del camino recorrido. Esta representaci´on permite observar la forma de la anomal´ıa magn´etica en el sitio donde el dato fue obtenido y asociarlo a otras informaciones obtenidas. Los resultados vertidos en los mapas indican diferencias notables en las caracter´ısticas magn´eticas del terreno. De inmediato se aprecia que si bien las depresiones est´an alineadas entre ellas las caracter´ısticas del terreno son dis´ımiles. Esto es, si se tratara de diques bas´alticos, la respuesta magn´etica esperada ser´ıa continua, pero en este caso los resultados indican que son fen´omenos m´as o menos independientes y concentrados. Tambi´en se apreci´o que en las zonas donde hay afloramientos de basalto aumentan los valores de las lecturas magn´eticas (figura 1.4, p. 34). 33.

(36) MATERIALES Y ENERG´IA EN LA ARQUITECTURA DE TEOTIHUACAN. 47000 46000. Gamas. 45000 44000 43000 42000 41000 40000 0 20 40 60 80 100 120 140 160 180 200 220 240 260 280 300 320 340 360 380 400 420 440 460 480 500. 39000. Metros Figura 1.4. Gr´ afica de la l´ınea magn´etica S, pueden apreciarse las grandes variaciones en la intensidad de campo magn´etico ocasionadas por la presencia del basalto entre 60 y 160 metros que contrastan con un sustrato m´as homog´eneo de escoria y toba entre 200 y 500 metros, en esta l´ınea trazada al este de la depresi´on 7.. Interpretaci´ on de l´ıneas magn´eticas Para realizar esta etapa de interpretaci´on de los datos magn´eticos, se determinaron los valores m´aximos y m´ınimos obtenidos de las lecturas en todas las l´ıneas y se estableci´o una sola escala para todas las gr´aficas. Con esto pudieron compararse entre s´ı, lo que permiti´o destacar las zonas donde se concentraba el basalto, esto es, las zonas con alta susceptibilidad magn´etica. En contraste, las l´ıneas con pocas alteraciones se interpretaron como ´areas con predominio de toba. Evidentemente entre estos dos extremos encontramos extensas ´areas con mezclas de toba y tezontle manifestadas como variaciones magn´eticas de poca amplitud pero constantes (figura 1.5, p. 35). Secci´ on Pir´ amide de la Luna Las l´ıneas magn´eticas alrededor de las depresiones 4 y 5 casi no muestran variaciones y confirman que se trata de una zona con puntos concentrados de emisi´on que formaron zonas independientes, como se hab´ıa mencionado en la interpretaci´on de la forma de las depresiones. Esta zona de bajos valores representa tobas que s´olo se interrumpen merced a la peque˜ na anomal´ıa cercana a la depresi´on 6, donde las concentraciones 34.

(37) METODOLOG´IA DEL TRABAJO DE CAMPO. P. N O. Q. M L K J. I H. G. R. F E. S. U. T. Figura 1.5. Mapa de localizaci´on de l´ıneas magn´eticas. Las l´ıneas magn´eticas del ap´endice B se ubicaron en los lugares de adquisici´on de la informaci´on. Estas l´ıneas siguen los caminos y veredas en la parte noroeste del actual sitio arqueol´ogico. Puede apreciarse tambi´en la relaci´on espacial entre las plazas de tres templos y las depresiones.. ´ de basalto sugieren otra zona de emisi´on de magma. Este parece ser el u ´ltimo punto de emisi´on de basalto en la fractura que proviene de Oztoyahualco. A partir de la depresi´on 9.1 hasta la Plaza de Tres Templos, al este de la Pir´amide de la Luna, los datos magn´eticos sugieren la existencia de una zona de tobas y escorias sin afloramientos de basalto. Secci´ on Oztoyahualco En sus anomal´ıas la l´ınea Q coincide con la l´ınea N y ambas con la presencia de la depresi´on 1. Las variaciones en las l´ıneas P, N y M, sobre todo en la Q, muestran una trayectoria que sugiere a su vez la existencia de basalto emitido a lo largo de una fractura (figura 1.5, p. 35). Parece ser que la depresi´on 1 pudo ser de exploraci´on teotihuacana para buscar la trayectoria de escorias producidas por esta zona de emisi´on, y al no mostrar el rendimiento necesario, no continu´o su explotaci´on. Cuando se visit´o el t´ unel en la esquina noreste de esta depresi´on, se descubri´o que el tezontle se encuentra muy mezclado con la toba, lo que indica cierta distancia 35.

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