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Manual de Terapeutas Avanzados Ricardo Orozco-1.pdf

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RICARDO OROZCO

MANUAL PARA TERAPEUTAS AVANZADOS

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INDIGO

Casanova, 82 08011

Barcelona

Motivo portada: DIBUJO - Carmen Planas Fernández © 1996, Ricardo Orozco © 1996, Ediciones índigo, S.A.

Primera edición: Mayo 1996

ISBN: 84-86668-89-1 Depósito legal: B. 23.671-96 Fotocomposición: Ediciones Pomares Corredor Caspe, 162 - 08013 Barcelona Impresión y encuademación: Liber Graf, S.L. Constitución, 19 - 08014 Barcelona

A mis pacientes y alumnos. A la memoria de Edward Bach.

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INTRODUCCIÓN

EL POR QUÉ DE OTRO LIBRO

Daba gusto ver cómo florecían los libros sobre el Dr. Bach y su sistema en la librería del comedor. Para ello, había dispuesto un espacio que se iba llenando rápidamente.

Compraba y leía todos los trabajos con avidez, ya que hasta 1990 podría hablarse de una «sequía editorial» respecto de este tema.

Por lo visto, el picotazo de la «abeja floral» no era algo que sólo me hubiese ocurrido a mí, sino que en muchas partes del planeta otros se ocupaban de transmitir sus experiencias al papel, para bien de todos.

Cuando tenía alrededor de 20 libros sobre el tema, empecé a ojearlos antes de comprar más, permitiéndome así rechazar algunos.

Cuando esto escribo, la bibliografía en castellano ronda la cincuentena (la mitad traducciones)1 y esto parece ser sólo el principio. De todos ellos, muchos son para mí recomendables y media docena directamente imprescindibles.

Este maremagnum de literatura indica el enorme interés y difusión de la terapia, pero a mi modo de ver sube el listón para los futuros escritores, ya que al existir suficiente base divulgativa, la redundancia resulta estéril e incluso insolente.

Este libro basa su interés en dos poderosas razones:

La primera consiste en reivindicar, compartir, y en muchos casos exponer por primera vez aspectos ignorados o poco divulgados sobre la terapia floral del Dr. Bach y su creador.

La segunda es dar forma y sistematizar de alguna manera perdurable, los importantes descubrimientos de numerosos terapeutas, alumnos y amigos que confluyen en SEDIBAC (Sociedad para el Estudio y Difusión de la Terapia del Dr. Bach de Cataluña).2

1 A propósito, ¿no podría alguien traducir el maravilloso libro The Healing Herbs ofEd- ward

Bach, de Julián & Martine Barnard?

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Como se irá viendo, el libro no constituye un ensayo ni una disquisición más o menos narcisista de su autor. En ningún caso podría serlo, ya que es el producto de una práctica asistencial, recopilatoria y divulgativa continua, casi siempre en equipo.

Creo que esta información servirá a muchos terapeutas, ya que aporta claves para el tratamiento también de problemas físicos concretos, ampliando radicalmente el espectro de las flores, a menudo erróneamente confinadas a aspectos psico-emocionales. Las esencias del Dr. Bach no entienden de compartimentos estancos. Cuando las prescribimos podemos tener la certeza que estamos aplicando un tratamiento holístico que llega a todas las esferas del ser (espiritual, causal, mental, emocional, etérica y física), ya que somos un todo integrado.

El empleo de lo que he bautizado como Patrones Transpersonales es la clave de muchos éxitos y nos permite abordar problemáticas hasta ahora de difícil acceso. ¿Sabía el lector que con ellos podemos preparar cremas personalizadas que superan de lejos al RESCATE y solucionar muchos problemas dermatológicos o musculares? ¿Imaginaba alguien que agotados los cauces cotidianos de prescribir flores, aún quedaba otra forma de aplicarlas mucho más integradora y eficaz?

Lo antedicho, determina el que éste no es un libro de divulgación

ge-neral, sino un trabajo para quien conoce los aspectos básicos de las flores de

Bach y desea ampliarlos.

El hecho de ofreceros un manual de profundización determina que no incluya descripciones básicas, de sobra reflejadas en casi todos los textos sobre el tema.

Sí encontrará el lector en cambio, aspectos inéditos y sutiles, matices para el diagnóstico diferencial que le ayudarán en la práctica cotidiana.

Al mismo tiempo, la asimilación de estos conceptos ampliará las aplicaciones florales y dará al terapeuta o estudioso del tema una visión mucho más práctica e integradora (a la vez que evolutiva)... cargada de sentido y profundidad.

La terapia floral del Dr. Bach, con su gran vitalidad y dinamismo, merece que hagamos un pequeño esfuerzo de comprensión en todos sus aspectos. Sólo de esta forma nos dará sus frutos al completo, que desde luego son muchos.

La obra de Bach está formulada con palabras simples, aunque encierra principios muy profundos y a menudo mal comprendidos o interesadamente silenciados, tales como reencarnación, karma, aprendizaje trascendente, etc. De dicha obra se desprende una comprensión sin precedentes de la naturaleza humana y de los mecanismos íntimos de la enfermedad.

El estudio de todo ello, que orienta el quehacer diario de algunos de nosotros es lo que he pretendido sintetizar aquí, por lo que el mérito, en caso de haberlo, deberá ser compartido por todos los que con flexibili-

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dad y amor trabajan anónimamente por el engrandecimiento y difusión del sistema floral de Edward Bach.

Mi gratitud es infinita para todos aquellos que me ayudaron y animaron a concretar este trabajo, como Ana Santos (socia, colaboradora y amiga), Carlos Cruz (maestro y pionero floral), Carlos Salazar (ayuda informática inestimable), Irene Palomas (entrañable y compulsiva escriba) y todos los amigos que confluyen y trabajan altruistamente en SEDIBAC.

Soy consciente de que cada flor es un pequeño gran mundo que aún nos guarda muchas e insospechadas revelaciones. En este sentido, nuestro asombro es continuo y deliciosamente ilimitado.

Decididamente, simplicidad no puede equivaler a superficialidad. Por ello os ofrezco un trabajo que intenta profundizar en aquellos aspectos no contemplados en otros libros, o que directamente tienen que ver con la práctica cotidiana de terapeutas inquietos y sensibles a nuevos descu-brimientos.

La investigación es un campo que todavía sigue abierto para las flores de Bach y entiendo que debería ser bidireccional. Por una parte hacia adelante, incidiendo en las nuevas aplicaciones de las flores del sistema. Por otra hacia atrás, desglosando los preciosos datos que nos aportan la filosofía e inquietudes de Bach.

Si lo estimáis oportuno, os intentaré transmitir herramientas de pro- fundización en los dos sentidos. Para ello escribo de Bach, de su vida y obra, sus principios filosóficos profundos, nuestra investigación clínica, etc.

Resumiendo, este libro habla precisamente de lo que no se dice de la

Terapia Floral del Dr. Bach.

He creído conveniente añadir tablas comparativas entre flores que a menudo plantean dificultades en el diagnóstico diferencial, así como esquemas prácticos al final del libro.

Los nombres de las flores se expresan en inglés, ya que en la práctica cotidiana (y en casi todas las publicaciones) nos manejemos de esta manera. No obstante, incluyo las traducciones al castellano.

Que quienes crean que ya está todo dicho sobre el tema, sigan felices en su convicción. Yo, de momento, seguiré investigando y teniendo bien presente al Bach inquieto y entrañable que sólo tuvo 14 meses de vida para trabajar con todos sus remedios al completo.

Ojalá este libro os sea de ayuda en todos los órdenes de vuestra vida. RICARDO OROZCO

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PRIMERA PARTE

NUEVA LUZ SOBRE

TEMAS VIEJOS

1. ALGO MÁS SOBRE EL HOMBRE Y

SU OBRA

No resultaría honesto hablar de flores de Bach excluyendo a su autor. No tanto como un tributo que sin duda merece (y rechazaría) sino como un elemento imprescindible para comprender la terapia y sacar el máximo partido de ella.

El mérito de las flores no sólo radica en el respetuoso ecologismo de sus mecanismos de actuación al reemplazar o acompañar fármacos agresivos y poco selectivos. Las flores de Bach, fueron concebidas como instrumento de evolución, de aprendizaje, de crecimiento personal.

De lo anterior se desprende que el sistema floral no debe arrancarse del contexto filosófico que le dio origen y sentido, lo precedió y sobre todo, hoy más que nunca, lo acuna y alimenta.

La sociedad occidental actual es muy diligente a la hora de sacar las cosas de contexto, desvitalizarlas y volverlas «masticables» para las corrientes culturales al uso. El que la esencia de casi todo lo que se procesa de esta forma se quede en el camino, no parece ser un obstáculo.3

Esta manera de proceder no sólo indica ignorancia y falta de sensibilidad, sino también soberbia y rigidez. Aquí ya empezamos a topar con «defectos» corregibles por las propias flores.

Abordar las flores de Bach desde un esquema cartesiano, tanto sea éste alopático, psicológico, sociológico, antropológico, etc., es simplemente limitarse y desde luego infrautilizar un sistema sin duda holístico e integrador. Lamentablemente las muestras en este sentido son abundantes.

Para muchos, resulta más fácil ignorar lo que Bach escribió hace 60 años —no 2000—, que molestarse en intentar entender la filosofía contenida en su obra.

3 Como ejemplo particularmente patético se me ocurre el de las velas de plástico y bom- billita que se encienden al echar una moneda. Este sistema tiene alguna implantación en iglesias de cierto tamaño y catedrales.

Otra muestra descarada de lo antedicho, es la "budamanía" que se extendió hace poco tiempo por Europa y Estados Unidos. El tratamiento dado a este fenómeno por los medios de comunicación fue de una soberbia e ignorancia sorprendentes.

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Los escritos de Bach, entre los que hay que incluir sus cartas y conferencias, a pesar de estar expresados sencillamente, contienen conceptos de una profundidad y comprensión espiritual sorprendentes. Por citar sólo dos ejemplos: karma y reencarnación.

Cada nueva lectura que hago de sus obras, me revela matices que habían pasado inadvertidos en anteriores ocasiones.

Resulta erróneo referirse a los escritos de Bach aludiendo «lenguaje de otra época», o bien: «claro, es que ahora la sociedad es muy diferente».

El lenguaje de Bach es tremendamente actual, al igual que sus remedios, los cuales se asientan sobre principios arquetípicos inmutables desde el origen del hombre.

Si hablar de amor, lecciones a aprender en esta vida, Dios, evolución espiritual, etc., son «palabras de otra época», yo ya no sé en que cibe- respacio debe vivir quien esto opine.

Quizá sólo sea necesario un poco de humildad (que las flores aportan sobradamente a quien las toma) y buena predisposición para acercarse a la filosofía de Bach e intentar imbuirse de ella, aunque esto presuponga el tambaleamiento de nuestros esquemas materialistas y un sobreesfuerzo adicional de documentación e indagación personal. Hagamos lo posible por no «descafeinar» este sustancioso néctar de conocimiento.

Para muchos terapeutas resulta duro manejar una técnica en la que lo principal no son ellos, sino el mensaje vibracional de las flores. Pero precisamente en ello radica la grandeza de la terapia. El terapeuta toma flores, el paciente también, luego la diferencia no existe.

Mi contribución consistirá en las siguientes páginas en abordar temas poco o nada tratados en la literatura existente sobre las flores de Bach.

Edward Bach (1886-1936): «El que busca inquieto»

Existen dos facetas de Bach, con las que quienes se interesan por su obra se sienten identificados según cuál sea el espejo que elijan.

Por una parte, el científico laborioso y brillante entregado de lleno a su obra. Por otra el místico, el vidente, el canal energético abierto a la concreción de un saber superior.

En cualquier caso hay un denominador común en la vida de Bach: el amor hacia sus semejantes y la búsqueda continua que sólo concluye (en el plano físico) con su muerte.

La imagen del Bach científico es válida hasta 1928.

En esa época ha compaginado la bacteriología con la homeopatía. Es por entonces un científico humanista profundamente respetado por la comunidad científica de la época. A ello han contribuido sus trabajos acerca de la toxemia intestinal como base de muchas enfermedades cró-

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nicas. Ha preparado vacunas a partir de 7 grupos bacterianos intestinales. Estas vacunas han alcanzado una gran difusión. También ha creado los nosodes

homeopáticos.4

Por esta época, Bach ya prescribe sus vacunas únicamente por el carácter de sus pacientes. Aunque él no lo sepa, se va fraguando así en su interior la base sobre la que más adelante asentarán sus descubrimientos florales.

El período 1928/30 es de transición, de inquietud. El prestigio de Bach ha ido en aumento, a la par que lo hacía su insatisfacción. Quienes nada entienden le comentan: «pero chico, si tienes fama, dinero, un gran futuro por delante»... Salud desde luego no tiene, ni ha tenido nunca. Ya fue rechazado en la Guerra de 1914 cuando quiso enrolarse en el ejército.

En 1917 sufre una grave hemorragia a la que sobrevive por poco.

A su frágil constitución hay que añadir la poca consideración que Bach tiene con su cuerpo. Su naturaleza entre VERVAIN/IMPATIENS/ ELM lo ha llevado a no tenerse en consideración y trabajar desenfrenadamente. No en vano su laboratorio fue conocido como «la luz que nunca se apaga».5 Volveremos sobre su salud más adelante.

En cuanto a amor...resulta muy difícil compaginar una vida consagrada al desarrollo de una gran obra con una relación afectiva estable. No obstante, Bach estuvo casado en dos ocasiones, teniendo una hija de uno de los matrimonios truncados.6

La metamorfosis. Tiempo de WALNUT

Seguimos en 1928. Bach busca maneras menos agresivas y naturales de curación. Hasta 1930 su única obsesión parece ser sustituir las bacterias que emplea en los nosodes por plantas y flores naturales. En adelante, los remedios tendrán que ser:

a) Naturales.

b) Simples de obtener y preparar. c) No tóxicos.

y

r

d) Utiles para todos los seres vivientes.

4 Los nosodes son las propias vacunas inyectables reconvertidas a orales y homeopatiza- das.

5 Nora Weeks; Los Descubrimientos del Dr. Edward Bach. Lidiun, Buenos Aires, 1993. Nora Weeks fue la persona que más conoció al Dr. Bach. Fue su secretaria personal y directa colaboradora, además de heredera moral y continuadora de su obra, hasta su muerte acaecida en 1978. Escribió este libro a sólo 4 años de la muerte de Bach (1936), por lo que es una fuente de datos de primerísima mano.

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Esto lo lleva en septiembre de 1928 a desplazarse a Gales (tierra de sus ancestros) y recolectar los tres primeros remedios florales: IMPA- TIENS y MIMULUS primero, CLEMATIS más adelante. Los prepara homeopáticamente, sustituyendo así algunos de los nosodes con buen resultado.

Lo ve claro. A partir de ahora trabajará sólo con remedios vegetales. Pero no son suficientes: hay que descubrir nuevos.

No sólo Hahnemann, el padre de la homeopatía, influyó en Edward Bach con sus escritos y formas de entender la personalidad en su sentido más trascendente. Parece comprobada la influencia que las conferencias de Rudolph Steiner7 tuvieron sobre el Bach de los años veinte.

Llega 1930. Un año especialmente importante para Bach. Su ya legendaria impaciencia se acentúa. Es imprescindible añadir nuevos remedios a la tríada ya descubierta, aunque para ello haya que... abandonarlo todo.

Y Bach toma la difícil decisión de dejarlo todo. Siente que la naturaleza guarda un secreto para él de incalculable trascendencia. Sólo se lo dará si se muestra totalmente disponible para ello. En la misma medida en que lo ha estado últimamente para su laboratorio de Londres. Ni más ni menos. En adelante la vida será más dura, pero el Conocimiento no va a llamar a su puerta ni a pedir hora de consulta. En adelante deberá ser Bach el que tenga que salir tras su búsqueda. Y él lo sabe perfectamente.

Hoy conocemos por Nora Weeks que la materialización de esa decisión no fue fácil, tanto más porque Bach no podía aún beneficiarse del WALNUT para ello.

El equipo que trabajaba con él tuvo que presenciar estupefacto e impotente cómo su admirado maestro desaparecía y abjuraba de su trabajo anterior.

Aunque Bach nunca tuviese especial apego por el dinero, abandonaba una gran estabilidad y reconocimiento: el fruto de años de trabajo y esfuerzo.

Pero las corrientes plásticas y pulsátiles de la vida a veces nos llevan por caminos insospechados, llenos de significado. Lo único que puede hacer la personalidad si de verdad quiere evolucionar, es adaptarse a los dictados intuitivos de nuestro Yo Superior. Y Bach lo hizo al pie de la letra.

7 Rudolph Steiner (1861-1925) fue un famoso metafísico y naturalista alemán creador de la Medicina Antroposófica, una disciplina donde confluyen principios científicos y espirituales. Steiner impartió conferencias en Londres, a las que es muy posible que un joven e inquieto Bach asistiese.

Este dato proviene de la comprometida e interesante introducción de Espeche y Grecco para el libro Bach por Bach. Obras completas. Escritos Florales; Continente; Buenos Aires, 1993.

También se encuentran referencias de este posible encuentro en La Curación Energética de Richard Gerber; Robin Book; Barcelona, 1993.

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La decisión resulta tajante: arroja las vacunas por el desagüe, quema sus trabajos, deriva sus pacientes y vende el laboratorio.

En la primavera de 1930 su Yo Superior dispone que parta a la aventura definitiva: la del conocimiento.

Esta actitud de cambio tiene un fuerte contenido simbólico. Muere el Bach científico, y se consolida el sensitivo.

En lo sucesivo, habrá una sincronía absoluta entre lo que ocurra en el interior de Bach y la realidad externa. Los sincronismos, desde un punto de vista junguiano, serán continuos. No en vano Bach había renunciado explícitamente al laboratorio externo. El sería su propio labotarorio.

En los últimos meses y a raíz de sus viajes a Gales, sus sentidos se habían agudizado de tal forma que era capaz de sentir, ver y oír cosas de las que hasta entonces no había sido consciente. Como él decía, estaba mucho más equipado que su antiguo laboratorio, ya que ningún método científico podía ser tan preciso como los instrumentos que el Creador había puesto a disposición del ser humano: los sentidos y la intuición.8

Bach no tenía una idea totalmente clara de qué iba a hacer, o cómo enfocar su búsqueda. Otra vez debería ser la intuición quien encaminase sus pasos. En este sentido es muy esclarecedora la siguiente anécdota: Bach había dispuesto una maleta con morteros para preparar sus futuros remedios. Se equivocó y, en lugar de ella, se llevó otra llena de zapatos. Un incidente cargado de significado, ya que no necesitaría los primeros, mientras que los segundos serían imprescindibles para sus largas caminatas.

En adelante la vida iba a ser maravillosa, aunque nada fácil.

Tiempo de búsqueda... y cosecha

Entre agosto de 1930 y la primavera de 1931, Bach residió en un pequeño pueblo de pescadores: Cromer. Allí fue donde desarrolló la mayoría de sus Doce Curadores.

De esta época sabemos que sus sentidos se habían agudizado aún más. Nora Weeks recalca que en bastantes ocasiones, Bach sentía la necesidad de poner las manos sobre algún paciente y que éste sanaba de inmediato. Nunca sabía cuándo iba a presentarse esta necesidad.

Por otra parte, sus dotes de clarividencia se fueron acentuando también y hay diversas anécdotas, según las cuales Bach tuvo conocimiento de tragedias que iban a ocurrir, advirtiendo sobre las mismas a algunos pescadores.

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La vida de dedicación exclusiva en la que se mueve, no quita el que en su estancia en Cromer (1930 a 1934, con idas y venidas a Londres), sea un hombre accesible a los lugareños. Bach gusta de frecuentar la taberna del pueblo donde bebe, canta y juega con los pescadores.

Volvamos a las flores. Bach siente que toda la energía de la planta tiene que estar sintetizada en la flor, de la que luego saldrá la semilla. Para ello se centra en las silvestres de sitios soleados y descarta las po- tencialmente tóxicas.

En un principio se centra en el rocío, que recolecta con mimo al amanecer. Piensa que el sistema debe ser aún más simple, y recurre al sol para potenciar sus futuros elixires florales. Las primeras 19 flores se preparan por este método.

A medida que va descubriendo nuevas esencias, Bach es bien consciente de estar creando una gran obra y que su terapia está llamada a ser la medicina del futuro. También siente que no está sólo. Que la ayuda e inspiración vendrán en el momento oportuno y de la forma más insospechada.

Sabe que es un transmisor energético, un instrumento por el que canalizan energías superiores. Estas canalizaciones se producirán de la manera más simple y significativa, generalmente a través de la intuición. En su vida cotidiana.

En este sentido es muy interesante y definitiva una carta de Bach, fechada el 17 de enero de 1934. En ella explica a un colaborador o amigo cómo descubre dos de los remedios:

«Un día, sintiéndome ansioso con respecto al futuro...estaba descansando cuando me llegó este mensaje. Un mensaje que no es sólo para mí sino para todos aquéllos que están luchando por la salud.

Lo escribí tal cual es y a mi lado noté un arbusto de GORSE en plena floración y pensé: "¡Qué hermoso!" No lo había visto antes, pero en ese momento pensé en un maravilloso paisaje de praderas enteras cubiertas del llameante arbusto... Me levanté y fui directamente hacia una mujer que conocía, preguntándole: "¿Cuál piensa usted que es el mejor paisaje del mundo? ¿Alguna vez ha visto algo que le hiciera pensar que existe un Dios?" Sin dudar un instante, ella respondió: "Sí, las montañas cubiertas de brezo (HEATHER)..."

...Para mucha gente, por supuesto, esto puede no significar nada, pero para ti sé que demuestra la forma en que trabaja la Hermandad Blanca entre nosotros. No por milagros ni por apariciones, sino conduciéndonos, si deseamos dejarnos conducir, por los asuntos cotidianos.»9

Después de esto, no creo que nadie pueda creer que los remedios florales fueron seleccionados por Bach después de laboriosos procesos de

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laboratorio o analizando los resultados empíricamente en sus pacientes. Entre otras cosas, porque no hubieran sido suficientes los 7 años (ni tampoco 100) que Bach empleó para desarrollar íntegramente su sistema.

En 1934, Bach tiene ya catalogados 19 remedios y la sensación de haber llegado al fin de su búsqueda.

Nora Weeks se extraña de que haya podido hacer su tarea, ya que la situación económica ha sido hasta entonces crítica. Algunos amigos y pacientes agradecidos le hacen donativos con los que cubre sus necesidades básicas y a menudo los gastos de edición de sus libros y anuncios para promocionar su obra.

Bach no cobra las visitas que hace a sus pacientes.

Los anuncios en la prensa que divulgan su sistema le valen un conflicto con el Colegio de Médicos en 1932. Están a punto de expulsarlo del mismo.

El siguiente conflicto de tipo legal llegará en 1935, cuando el Colegio lo amenaza con darle de baja, debido a que hace visitas domiciliarias con ayudantes no médicos, a lo que Bach responde en enero de 1935: «...me siento muy honrado de comunicarles que estoy trabajando con varios ayudantes, y que continuaré haciéndolo... Habiendo demostrado que las hierbas de los campos son tan simples de usar, como maravilloso su poder curativo, he desertado de las filas de la medicina ortodoxa».10 ¡Y no lo expulsan!...

Los donativos que recibe «in extremis» y la ayuda con que indudablemente cuenta, es atribuida por Bach a la «protección del Gran Poder que vela por mí y la tarea que me ha sido encomendada».9

Pero sigamos en 1934, donde Bach se maneja con los doce remedios tipo y los siete curadores. ¿Está, tal como el mismo cree, su obra concluida?... ¡Nada más lejos de la realidad!

Ajeno a lo que se espera de él se toma un respiro. Se traslada a Inglaterra, donde se aloja en una casita llamada Mount Vernon (Sotwell).10

Allí escribe, descansa y fabrica algunos de sus propios muebles de madera. Un Bach de frágil salud espera reponerse y difundir su obra sin demasiados sobresaltos. Pero la tranquilidad acaba pronto...

Bach se ve llamado a descubrir más remedios.

En este punto es conveniente hacer una puntualización. Estos 19 remedios siguientes van a tener unas características diferentes a los anteriores y por lo tanto, nuestro protagonista va a llegar a ellos de una forma muy distinta.

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Hasta aquí, sabemos cómo ha encontrado los primeros diecinueve. A veces, ingiriendo un pétalo de la flor ya siente lo que la esencia va a resolver. En otras ocasiones ocurren amables sincronismos, inspiraciones, etc. Pero de ahora en adelante el curso de los acontecimientos va a cambiar...

Volvamos a Nora Weeks, quien conoció a Bach más que nadie: «Durante algunos días anteriores al descubrimiento de cada uno, él mismo sufría el estado mental para el cual se necesitaba dicho remedio en particular. Y lo sufría en un grado tan intenso, que quienes lo acompañaban se admiraban de que fuera posible que un ser humano sufriera de tal modo y conservara su cordura. Y no sólo pasaba por terribles agonías mentales, sino que ciertos estados de ánimo venían acompañados por una enfermedad física en su forma más grave.

Tales experiencias requerían un coraje y una fe poco comunes pues, aunque Bach sabía que al descubrirse el remedio indicado desaparecería aquella tortura corporal y mental en particular, había diecinueve remedios a encontrar, y un gran sufrimiento por soportar con cada uno de ellos».11

El primero de estos remedios fue CHERRY PLUM. Para dar con este arbolito, tuvo que sufrir un fuerte dolor en los senos frontales, sintiendo miedo a volverse loco o a perder el control.

Esta última tanda de remedios fue preparada en el tiempo record de 6 meses (marzo a agosto de 1935).

Una pregunta frecuente que se hacen algunos, es por qué Bach sólo vivió 50 años. Uno de los motivos fue el desgaste experimentado en estos meses febriles; y es que llovía sobre mojado.

Los últimos 19 remedios fueron preparados (salvo WHITE CHEST- NUT) por ebullición, debido sobre todo a que el sol no era lo suficientemente fuerte en esa época del año, y a que algunos remedios provenían de flores «duras» o tallos leñosos (CHESTNUT BUD).

Destaca en esta nueva remesa, la participación de once árboles. Ninguna de las 12 primeras esencias proviene de árboles. Sí en cambio, 2 de los 7 ayudantes: el Roble (OAK) y el Olivo (OLIVE).

Las diferencias entre los remedios primitivos y los de nueva generación, no sólo se limitan a la forma de preparación y manera de descubrirlos. Bach escribe en julio de 1935: «No hay duda de que estos nuevos remedios actúan en un plano diferente a los antiguos. Son más espiritualizados y nos ayudan a desarrollar ese gran Yo en el interior de todos nosotros que tiene el poder de superar todos los temores, todas las dificultades, todas las preocupaciones, todos los males».12

11 Nora Weeks. Op.cit.

12 Obras Completas del Dr. Bach. Prólogo de Julián Bamard; Ibis; St. Boi de Llobregat; Barcelona, 1994.

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Tiempo de partir

Desde la preparación de la última esencia hasta la muerte de Bach, sólo transcurrieron 14 meses. El tiempo justo de hacer algunos retoques en sus escritos (tanto añadidos como simplificaciones), pronunciar algunas conferencias como la de Wallingford y despedirse de sus amigos y colaboradores.

Surge una pregunta ya tópica: ¿está el sistema floral de Bach cerrado? Poco antes de morir, Bach comunica a sus colaboradores más próximos lo siguiente: «Mi tarea está cumplida; mi misión en este mundo está terminada». En lo que al número de remedios respecta, ya anticipó que no habría ulteriores añadidos.

Sin embargo, Bach expresa su desconcierto por la prontitud de una muerte que se percibe cercana. En este sentido, es esclarecedora una carta que escribe a su editor tres semanas antes de su desaparición física. Después de indicar que el dinero de sus obras sea entregado a Nora Weeks, así como que se cuente con ella para resolver cualquier duda sobre la obra floral, Bach agrega: «Mi estimado Sr. Daniel, cuando nos encontramos en el límite de internarnos en el Valle de las Sombras, quizás no nos comportamos con tanta reserva como cuando estamos en medio de la vorágine, especialmente cuando hemos tomado un brandy o dos para respaldarnos.

El trabajo que he puesto en sus manos es un Gran Trabajo; un Trabajo Divino, y sólo Dios sabe por qué fui apartado en este momento de continuar con mi lucha por la humanidad que sufre.»13

Mi impresión personal es que Bach era consciente de que su repertorio floral estaba al completo, pero también lo era de que había mucho por hacer, tanto en cuanto a divulgación como a descubrimientos sobre las esencias ya existentes.

Al principio, Bach se consideraba continuador y mejorador de la obra de Hahnemann del que decía que no había tenido tiempo en una sola vida para desarrollar su obra. Teniendo en cuenta que el creador de la homeopatía vivió 88 años (1755-1843), resulta difícil prever lo que hubiera hecho Bach de haber vivido más tiempo.

Según Nora Weeks, Bach abandonó su cuerpo físico para continuar su obra en otra esfera. Desencarnó el 27 de noviembre de 1936, dejando su gran legado a la humanidad. Desde entonces, 60 años de práctica han confirmado todos y cada uno de sus postulados.

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2. CLASIFICACIÓN DEL SISTEMA FLORAL

De lo dicho hasta aquí se deduce que las 38 esencias no son equivalentes. Es muy importante el orden cronológico en el que fueron halladas. De manera que podríamos jerarquizarlas de la siguiente forma:

Las 12 primeras flores corresponden a un tipo básico de personalidad congénita, un temperamento que tiene que ver con la lección que se ha venido a aprender en este mundo. Obedecen a una cualidad determinada del alma humana.

Los 7 ayudantes corresponden a aquellos estadios tipo que se han cronificado o potenciado, o al resultado de la interacción negativa de las 12 tipologías primitivas con algunas circunstancias vitales. Evidentemente nadie nace GORSE u OLIVE. Sin embargo, cualquiera puede claudicar ante la vida o alguno de sus aspectos (GORSE) o quedar totalmente agotado (OLIVE).

FLORES TIPO

IMPATIENS CERATO

MIMULUS CENTAURY

CLEMATIS SCLERANTHUS

AGRIMONY WATER VIOLET

CHICORY GENTIAN

VERVAIN ROCK ROSE

SIETE AYUDANTES

GORSE WILD OAT

OAK OLIVE

HEATHER VINE

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Estas 19 esencias, que bien podríamos llamar de tercera generación, no se relacionan con una cualidad esencial del alma ni con una lección a aprender, sino más bien con nuestra respuesta ante la vida, o las condiciones que creemos que ésta nos ha impuesto. Representan nuestra particular forma de reaccionar.

Esta triple división floral va a ser determinante a la hora de estructurar la terapia. El concepto de Flor Tipo, permite abordar el tratamiento intentando encontrar qué subyace en la base de las actitudes y problemáticas actuales. Esto se consigue a veces por un interrogatorio minucioso.

Podría simplificarse, diciendo que sobre la tipología original, van a ir sedimentándose sucesivas «capas de cebolla» que tienen mucho que ver con el no aprendizaje de la lección escogida al encarnar, o mejor dicho, con la resistencia que ofrece la personalidad primitiva al influjo de nuestro Yo Superior. A determinadas flores tipo, se suceden estadísticamente otras más frecuentes. Por ejemplo, un CHICORY tipo tiene inclinación a dar estados secundarios BEECH, HEATHER, HOLLY y WILLOW. A estos estados que parecen derivarse del CHICORY, los denominaremos Extensiones.14

Una de las utilidades de esta visión radica, entre otras cosas, en la conveniencia de mantener la toma de la Flor Tipo durante más tiempo, para evitar la reaparición de la o las extensiones.

Bach prefirió clasificar las flores en siete grupos temáticos, que por cierto no resultan muy didácticos a la hora de aprender las flores. De

14 Ver Extensiones en la segunda parte del libro, así como las aplicaciones terapéuticas.

ULTIMAS 19 (más espiritualizadas)

CHERRY PLUM WALNUT

ELM CHESTNUT BUD

PINE WHITE CHESTNUT

LARCH RED CHESTNUT

WILLOW HOLLY

ASPEN WILD ROSE

HORNBEAM HONEYSUCKLE

SWEET CHESTNUT STAR OF BETHLEHEM

BEECH MUSTARD

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todas formas, la estructura grupal está cargada de significado y es seguro que en un tiempo no muy lejano será tenida más en cuenta. Estos siete grupos son los siguientes:

I. Para el miedo: ROCK ROSE. MIMULUS. CHERRY PLUM. ASPEN. RED CHESTNUT.

II. Para la incertidumbre: CERATO. SCLERANTHUS. GENTIAN. GORSE. HORNBEAM. WILD OAT.

III. Falta de interés suficiente en las circunstancias actuales: CLEMATIS. HONEYSUCKLE. WILD ROSE. OLIVE. WHITE CHESTNUT. MUSTARD. CHESTNUT BUD.

IV Para la soledad: WATER VIOLET. IMPATIENS. HEATHER. V Para muy susceptibles a influencias e ideas ajenas: AGRIMONY.

CENTAURY. WALNUT. HOLLY.

VI. Para desánimo y desesperación: LARCH. PINE. ELM. SWEET CHESTNUT. STAR OF BETHLEHEM. WILLOW. OAK. CRAB APPLE.

VII. Preocupación excesiva por el bien ajeno: CHICORY. VERVAIN. VINE. BEECH. ROCK WATER.

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3. LEER E INTERPRETAR A BACH

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A menudo este tema ha sido una fuente de polémicas.

El asunto tiene su interés, ya que a partir de la interpretación de sus escritos se abren nuevas e insospechadas líneas de trabajo. Una de ellas, muy comprobada, son los Patrones Transpersonales (ver más adelante).

Antes de abordar sus escritos hay que hacer algunas puntualizaciones: a) Bach no escribió para terapeutas sino para todos.

b) Había en él una voluntad de simplificar al máximo, con miras a la

mayor difusión posible de su obra.

c) Acostumbraba a destruir todas las anotaciones previas en cuanto

llegaba a la conclusión final.16

Los escritos de Bach deben dividirse en varios grupos: 1. Los libritos que escribió.

2. La transcripción de sus conferencias. 3. Su correspondencia personal.

4. Las historias clínicas que han sobrevivido.

Al público en general le bastarán sus libros para hacerse una idea de la terapia y su filosofía. Siempre que tengan, claro está, una mente abierta.

El primero de ellos, Cúrate tú Mismo, es un brillante y profundo estudio de la enfermedad y sus causas. Explica el sentido de la vida. Alude a la reencarnación, al Alma o Yo Superior. Habla del amor y de

15 Bach por Bach. Obras Completas; Escritos Florales; Continente; Buenos Aires, 1993. 16 Obras Completas del Dr. Bach. Ibis; St. Boi de Llobregat; Barcelona, 1994.

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Dios. Da indicaciones a los padres y a los médicos. A pesar de su lenguaje accesible contiene principios de una gran profundidad, nada asimilables por muchos de sus potenciales lectores.

El segundo libro es Libérate tú Mismo. En él se detallan los defectos creadores de disarmonía. Se relacionan las 12 primeras flores con las carencias que corrigen. También se habla de que somos nosotros los que elegimos las circunstancias de nuestra encarnación, con la finalidad de aprender más.

Los Doce Curadores aparece en 1933, pero a tenor de las flores que se

incorporarán más adelante se transforma en Los Doce Curadores y Otros

Remedios. La versión actual, con los agregados de Nora Weeks, se publica en

1952. En él se describen todas las esencias y aparece la división en 7 grupos temáticos.

Es muy importante tener en cuenta que durante la vida de Bach, hubieron distintas ediciones de un mismo libro. Bach gustaba de añadir nuevos descubrimientos, pero su afán por simplificar, hacía también que retirara capítulos que podían dar lugar a difíciles interpretaciones, entre ellas referencias astrológicas de un valor incalculable.

Las conferencias son a menudo una fuente de datos tan importante o más que sus libros. Entre las más destacables figuran: Ustedes Provocan sus

Propios Sufrimientos, dictada a médicos homeópatas en 1931 (Southport) y las

legendarias Conferencias Masónicas, donde presenta el sistema floral al completo. Tenían por objeto difundir al máximo su terapia. Son de un gran interés, ya que fueron pronunciadas muy poco antes de su muerte.

Otra fuente pródiga en datos son las cartas que escribía, donde además de detalles desconocidos de su obra, aparecen valiosos datos de su carácter, inquietudes y preocupaciones cotidianas.

No hay que olvidar sus historias clínicas, sobre todo la del electricista accidentado, ya que sugiere formas de aplicar la terapia bastante desconocidas para la mayoría de terapeutas.

Sus ensayos, felizmente traducidos al español, no tienen tampoco

desperdicio.

Naturalmente es obligatorio tener en cuenta la biografía de Bach, escrita a los 4 años de su muerte, por su secretaria y estrecha colaboradora Nora Weeks. Este libro desarticula sin piedad toda especulación cientificista acerca de la manera en la que Bach contactaba con las flores antes de convertirlas en remedio. Además contiene casos tratados por el propio Bach, de una claridad sorprendente.

Sólo después de empaparnos de esta literatura original, tendremos los terapeutas una ligera idea de la obra de Bach. Podremos entonces sacar un

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31

4. FILOSOFÍA DEL DR. BACH.

SU CONCEPTO DE ENFERMEDAD.

KARMA Y REENCARNACIÓN

No es el propósito de este libro detallar la filosofía de Bach paso a paso, ya que existen libros donde queda muy bien reflejada y a ellos remito al lector.

Sin embargo, en todos los textos se echa en falta un esquema que sintetice el mecanismo de la enfermedad según Bach, el cual me atrevo a ofrecer a continuación.

Prefiero, dada la naturaleza de este libro, profundizar en algunos aspectos a menudo poco o nada tenidos en cuenta.

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Aprendizaje, reencarnación y karma. Pilares de la filosofía de Bach

Esta parte del libro podría también titularse «el dedo en la llaga».

A quienes pretenden dar un barniz cientificista a la obra floral de Bach, tal vez con la esperanza de entrar por la puerta trasera de la medicina alopática (cuando la guardia del castillo duerme), les horrorizan estos temas.

No se puede profundizar en la filosofía de Bach y la acción de ciertas flores del sistema, sin considerar determinados conceptos como aprendizaje, reencarnación y karma.

Cada día somos más los médicos y profesionales de la salud que creemos en ellos, sin necesidad de considerarnos herejes, charlatanes, o simplemente «raros». Deberíamos intentar ser más sinceros y no ocultar nuestras creencias, pero sobre todo no tergiversar el mensaje de Bach con criterios «estratégicos». En mi anterior práctica de médico de ambulatorio encontré algunos colegas y enfermeras (normalmente más de los que se piensa), para los que temas como reencarnación y karma formaban parte de su manera de entender la realidad.

La elasticidad religiosa era proverbial en Bach, ya que aludía con devoción a la Madre India,17 Krishna, Cristo y al Sr. Buda.

El concepto de reencarnación es una constante en la obra de Bach. El párrafo más famoso que alude a ella se ofrece a continuación. Procede de

Cúrate tú Mismo, y es uno de los 5 principios que según Bach corresponden a

otras tantas verdades que rigen la enfermedad: «esa breve estancia en la tierra, que conocemos como vida, no es más que un instante efímero en el curso de nuestra evolución, como podría serlo un día de colegio en el total de nuestra existencia. Aunque por el momento, no podamos comprender más que ese único día, la intuición nos dice que el nacimiento está infinitamente lejos de ser el comienzo, y la muerte, igualmente lejos de ser nuestro final. Nuestras almas, que son realmente lo que nosotros somos, son inmortales, y los cuerpos que reconocemos conscientemente son temporarios. Como si fueran simples caballos que montamos para realizar un viaje, o instrumentos que utilizamos para hacer un trabajo determinado».

Pero esto no es todo, ni mucho menos. Sigamos con Cúrate tú mismo: «cada alma encarnada está aquí con el propósito específico de ganar ex-periencia y comprensión, y de perfeccionar su personalidad...

17 Recordemos que en esa época India era una colonia británica, por lo que conceptos como karma o reencarnación traspasaban las rígidas fronteras intelectuales anglosajonas. En cualquier caso, las fronteras de Bach no estaban ciertamente en este mundo.

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La verdadera naturaleza de nuestro Yo Superior, el conocimiento de vidas

previas y posteriores, aparte de la presente, ha significado muy poco para

nosotros, en lugar de convertirse en la guía y el estímulo de cada una de nuestras acciones».

Considero suficiente estas citas, aunque desde luego no son las únicas. La reencarnación es pues un pilar inamovible de la filosofía y la práctica de Bach.

El aprendizaje y los pasos que nos llevarán a la perfección, son la motivación de nuestra encarnación en el plano físico.

De hecho, «la reencarnación podría definirse como un patrón de proyección sucesiva de la conciencia (o del alma), en varios vehículos físicos a fin de ganar experiencias, conocimientos y madurez espiritual».18 No en vano se oye cada vez hablar más del espacio/tiempo como un verdadero tejido de gran elasticidad.

La enfermedad, el dolor y el sufrimiento, son para Bach las señales de que nos estamos desviando de lo que nuestro Ser Superior/Yo Superior/Alma19 está intentando trasmitir a nuestra díscola personalidad. Para ello (ver esquema anterior), nuestro Yo Superior emite dictados a través de la intuición, el instinto y la conciencia (yo añadiría también los sueños). Esos dictados constituyen la información necesaria para que nuestra personalidad se aplique en su particular lección a aprender. En caso contrario puede ser la misma enfermedad la que tome las riendas de nuestra vida e intente hacernos corregir la direccionalidad equivocada que hemos adoptado. Pero además, en muchos casos debemos comprender en qué nos estamos equivocando y trabajar para crear la virtud opuesta. Bien, todo esto muchos terapeutas ya lo sabemos. Pero fijémonos cómo es necesario el concepto de reencarnación para entender el proceso completo de la cosmovisión de Bach. Para ello, seguimos abonados a

Cúrate tú mismo: «quizá no sean los errores de esta vida, de este día de clases

lo que estamos combatiendo, y aunque en nuestras mentes físicas no seamos plenamente conscientes de las razones de nuestros sufrimientos que pueden parecemos crueles y sin sentido, nuestras almas (que somos nosotros mismos) conocen el propósito final y nos están guiando hacia lo que más nos conviene»...

Vaya, vaya... Tal vez esté aquí la clave de muchas patologías congé- nitas, fobias sin explicación aparente, patrones físicos que quizá no se corresponden con la actitud mental, etc., etc.

Tenemos hasta aquí dos aspectos interesantes: Aprendizaje y

Reen-carnación. Bach llega hasta el punto de decir que elegimos dónde en

18 La Curación Energética de Richard Gerber; Robin Book; Barcelona, 1993.

19 Estos tres términos se suceden en la obra de Bach indistintamente. A efectos prácticos deberán en lo sucesivo ser tomados como sinónimos.

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carnar para estructurar nuestro aprendizaje de la manera más adecuada: «Nosotros elegimos nuestras propias ocupaciones terrenales y las cir-cunstancias externas que nos proporcionarán las mejores oportunidades de probarnos al máximo».20 Por eso aplica un severo «correctivo» a los padres que no cumplen bien con su obligación de «no injerencia». ¿En donde?... En

Cúrate tú Mismo...

Pero aún nos falta algo. Si el objetivo de la vida es el aprendizaje, y para ello nos reencarnamos una y otra vez, tiene que haber un conjunto de leyes energéticas, éticas, incluso físicas, genéticas, etc. que rijan y regulen este sistema, porque la vida desde luego no es producto de la casualidad.21

Este concepto que nos falta es el... Karma. Bach no cita esta palabra textualmente, aunque sí habla de «ley causa/efecto». Sin embargo queda implícita en toda su obra. Sin ella, aprendizaje y reencarnación son dos palabras huecas y desprovistas de sentido.

Karma significa acción. Define la ley Causa/Efecto que rige el universo físico, «determinando las relaciones materiales para el espectro horizontal de energía pero también para el vertical. Esto quiere decir que todos nuestros actos, pensamientos, deseos, emociones, etc., dejan una impresión en la cera blanda de nuestra mente y se convierten en causas cuyo efecto se dejará sentir en futuros nacimientos»22... pero también existen efectos kármicos tipo «bumerang» provenientes de causas prácticamente inmediatas. Por ejemplo, a nadie extraña recibir a un paciente tipo VERVAIN con el siguiente discurso: «mi vida era realmente una carrera desenfrenada, siempre haciendo cosas, hasta que un día... tuve un pinzamiento vertebral, y a partir de aquí todo se detuvo. Me di cuenta de que me había estado equivocando y tuve el tiempo necesario para reorientar mi vida. Ahora estoy mucho mejor que antes de tener la enfermedad.»

Bien, tenemos que el cuerpo físico parece, desde la óptica de Bach, un mero instrumento de aprendizaje, un «caballo que nos lleva». Si se quiere ser más técnico y sutil citaré al Dr. William Tiller, profesor de la Universidad de Stanford: «el cuerpo es un traje físico-químico del que nos revestimos para interactuar temporalmente con la vida física».

Veamos cómo se acopla el concepto de karma al de reencarnación: «cada vez que entramos en una nueva forma física, un mecanismo incorporado de olvido borra todo conocimiento consciente de las existencias anteriores, ya que si conserváramos los conocimientos y la persona

20 De Libérate tú mismo.

21 Recuerdo un libro de un científico (pero no el título ni el autor) que decía que la probabilidad de que la vida fuese producto de una casualidad, era equivalente a que un tornado en una chatarrería crease un avión DC10.

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lidad de una vida anterior, mantendríamos también los mismos prejuicios y las mismas inclinaciones torcidas de aquélla. Cada tránsito vital es una oportunidad para empezar de nuevo haciendo tabla rasa con los errores del pasado que queda atrás. Los errores quedan olvidados pero no borrados. A través de los mecanismos del karma, nuestras acciones pasadas influyen sobre las circunstancias de nuestras futuras encarnaciones... El ciclo de reencarnaciones comprende una serie de salvaguardas incorporadas, con el fin de evitar que se perpetúen las concepciones erróneas y las actitudes negativas frente a los compañeros de viaje hacia el conocimiento de sí mismo y la iluminación. El sistema de créditos y débitos de energía, en función de las acciones positivas o negativas, es lo que se conoce como la ley del Karma».23

Para Lynn Elwell Sparrow24 «el verdadero objetivo del Karma no es el de castigar las malas acciones. Más bien, el objetivo de la ley de causa y efecto es educativo: el de enseñarnos a vivir en armonía con las leyes del universo. El aspecto inmutable de la ley requiere que aprendamos de nuestros errores... no que seamos castigados por ellos. No importa si aprendemos las lecciones de la vida a través de la escuela de los golpes duros o por medio de un cambio de corazón, un cambio de comprensión.» Este párrafo es especialmente esclarecedor, ya que a mi modo de ver, las flores nos llevan a aprender las lecciones por el segundo camino, el del corazón y la comprensión, ahorrándonos y mitigando muchos sufrimientos «didácticos».

Todas las flores del sistema tienen que ver con el aprendizaje, en tanto que corrigen defectos u obstáculos que nos impiden formalizarlo. Al repermeabilizar la comunicación entre Ser Superior y Personalidad, las esencias permiten que la información procedente de nuestras estructuras superiores llegue (mediante dictados) a la personalidad. Y lo haga con una fuerza suficiente para que ésta se deje conducir sin poner trabas.

Entre todas las flores, alguna entronca directamente con la repetición de errores que se derivan de no tener en cuenta las directrices de nuestro Ser Superior. Repetición errónea en todas las octavas de nuestro devenir: tanto a nivel cotidiano, como a un nivel trascendente, en tanto que lección a aprender en esta encarnación. Esa flor es CHESTNUT BUD. Por ello no es extraño que la empleemos cuando una enfermedad no cura, o se repite cíclicamente.25

Otras tres flores parecen estar muy directamente relacionadas, desde un punto de vista global, con el concepto de karma teniendo, a mi modo de ver, una función amortizadora del mismo: PINE es la princi

23 Richard Gerber. Op. cit.

24 Reencarnación-, Edaf/Nueva; Era; Madrid, 1992. 25 Además del SCLERANTHUS, por lo de cíclico.

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pal y la que recomiendo para las enfermedades que parezcan provenir de otros débitos (de otras existencias), como todas las congénitas o genéticas (es decir kármico-genéticas).

Las otras dos flores tienen que ver con ataduras energéticas (WAL- NUT), o con episodios traumáticos significativos (STAR OF BETHLE- HEM) de los que la personalidad debe aprender, y con los que se debe contactar al nivel que sea si lo que se quiere es que cese la inmovilidad. Ellas pueden desbloquear la circunstancia trascendente que no vemos y nos atenaza. Es decir, la condición kármica conflictiva.

¿A alguien le resulta extraño que las cuatro flores mencionadas sean de las últimas 19, las más espiritualizadas?...

Debe quedar claro que el karma es en realidad el reglamento de un juego interactivo en el cual nosotros estamos eligiendo continuamente, no únicamente en el período anterior al nacimiento. Aunque sólo veamos el resultado último, es decir el efecto, continuamente estamos «negociando» con esta ley y creando causas que producirán unos efectos, ahora o en otras existencias. El libre albedrío, entendido desde una óptica más elevada, es así amplio y tremendamente generoso. Las esencias florales nos ayudan a entender el reglamento y a participar privilegiadamente en este juego... el juego de la vida.

Sigamos con la enfermedad

Sabemos que para Bach la enfermedad no es algo azaroso, sino un hecho cargado de significado ya que su misión, como se apuntó un poco más arriba, es servir de aviso (tanto para la personalidad como para instancias superiores), de que algo no funciona. Se están transgrediendo unas determinadas normas y ello nos perjudica globalmente, ya que al rebelarse nuestra personalidad contra los dictados del Ser Superior, peligra aquello para lo que hemos venido a encarnar: el aprendizaje de una o dos lecciones en particular.

A tenor de lo visto, sabemos que la enfermedad puede provenir también de transgresiones realizadas en otras vidas, ya que el tiempo es sólo un parámetro válido en el mundo físico.

En un escrito, Bach se refiere a esferas espirituales singularmente sutiles: «en este Reino no existe la fe, ni la esperanza ni la duda. Sólo existe la CERTEZA. El tiempo no cuenta y el espacio no importa».26

En cualquier caso, la enfermedad no puede ser entendida como un castigo sino como un instrumento de aprendizaje, una gran ocasión para evolucionar, mejorando como persona.

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La enfermedad no es material en su origen, sino «el resultado de pensamientos y acciones erróneas. Una vez aprendida la lección del dolor, el sufrimiento y la desgracia, su presencia carece de propósito, desapareciendo entonces automáticamente».27

Siguiendo con el párrafo anterior, sabemos que las flores pueden fijar el aprendizaje de las lecciones, haciendo innecesario el dolor o el sufrimiento (la escuela de los golpes a la que se hizo alusión anteriormente). De lo contrario, ¿en virtud de qué mecanismo podrían las esencias aliviar inmediatamente dolores y transtornos agudos, puesto que no son fármacos alopáticos ni tan siquiera homeopáticos?

Este aprendizaje no siempre debe ser consciente, ya que existen estructuras sutiles como el Cuerpo Causal, capaces de comprender el mensaje de la enfermedad y sobre todo aquel que comunican las esencias.

Resulta claro que existen, más allá de la mente, otras estructuras de comprensión o «acuse de recibo» de los mensajes que recibimos de la enfermedad, el sufrimiento o el dolor. El propio Bach dijo en un párrafo citado anteriormente, que podría tratarse de transgresiones de otras vidas. En este sentido, no siempre puede ni debe esperarse del enfermo una comprensión a nivel mental de lo que le está pasando o de la actitud que debe cambiar. ¿Acaso puede tenerla un bebé que nace con una malformación cerebral? Sin embargo, desde la óptica de Bach, y naturalmente la kármico/reencarnacionista, este hecho tiene un significado, y sobre todo es un efecto generado por una causa: un instrumento de aprendizaje beneficioso para el alma que ha decidido así probarse en circunstancias particularmente difíciles.

Estos conceptos resultan un poco áridos para nuestra cultura occidental, ya que se parte y reivindica una mente «hipertrófica» que todo puede y debe controlar. Como si no existiesen otros mecanismos de aprendizaje.

Pues bien, incluso existe una manera energética de ayudar a este niño malformado, a esta alma encarnada en una espinosa elección: Las flores de Bach. Ellas harán que cualquiera sea la lección a aprender, ésta se canalice por las estructuras pertinentes. No será necesario el sufrimiento, e incluso no debe extrañarnos que también mejore sensiblemente su envoltorio físico. Así de maravilloso. Así de simple.

En un plano más cotidiano, cuando los pequeños «toques» en forma de síntomas son ignorados por nuestra personalidad, sobreviene una enfermedad lo suficientemente disuasoria: «ya que es la misma enfermedad la que obstaculiza e impide que llevemos demasiado lejos nuestras

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acciones equivocadas».28 A nadie sorprende cuando un infarto o una embolia detienen la trayectoria desenfrenada de OAK, IMPATIENS o VERVAIN.

También reconoce Bach excepciones a los mecanismos de la enfermedad tratados hasta aquí: algunas dolencias por «medios físicos directos como tóxicos, accidentes, agresiones o grandes excesos».

¿Es importante la localización del síntoma o la enfermedad?

Este tema ha dado lugar a cierta polémica.

Hay dos bloques de acotaciones de Bach, de signo opuesto. Esto se puede entender si tenemos en cuenta que a medida que se iba concretando su gran obra, surgía la necesidad de simplificar lo máximo posible.

Veamos lo que dice en Cúrate tú mismo: «no hay nada accidental con respecto a la enfermedad, ni su tipo, ni la zona del cuerpo donde se manifiesta: como cualquier resultado de la energía sigue la ley de causa y efecto...»

Una cita en especial interesante porque está directamente hablando del karma (ley causa/efecto).

Pero hay mucho más en Cúrate a ti mismo, y por el mismo precio: «Por ejemplo el orgullo, pleno de arrogancia y rigidez mental, dará lugar a aquellas enfermedades que provoquen estados de parálisis y envaramiento del cuerpo. El dolor es el resultado de la crueldad, donde el paciente aprende, a través del sufrimiento personal a no infligirlo a otros, ya sea desde un punto de vista mental o físico (...) Neurosis, neurastenia, están provocadas generalmente por un egoísmo excesivo. La ignorancia y la falta de discernimiento, así como un persistente rechazo a ver la verdad cuando se nos presenta la oportunidad, tienen por consecuencia la miopía y el deterioro de la visión, al igual que la audición. La inestabilidad mental conduce finalmente a las mismas condiciones físicas que los distintos desórdenes que afectan el movimiento y la coordinación muscular...29

Más aún, la parte misma afectada del cuerpo no es una casualidad sino que también está signada por la ley de causa y efecto, y constituye asimismo una guía para ayudarnos en el diagnóstico. Por ejemplo, el corazón ...resulta especialmente afectado cuando el amor por la humanidad, propio de nuestra naturaleza, no se desarrolla o expresa adecuadamente. Una mano lesionada denota acciones malogradas o equivocadas, etc...»

Para concluir, citaré algo de la conferencia que pronunció en 1931

28 Ibidem

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en Southport para médicos homeópatas: «...Si sufren de asma o dificultades respiratorias, están de alguna manera asfixiando a otra persona o les falta coraje para hacer el bien y eso los sofoca (...) Incluso la zona afectada indica la naturaleza del defecto: las manos señalan un fracaso o una equivocación al actuar: los pies una falla en ayudar a otros; el cerebro, falta de control. El corazón, deficiencia, exceso o conducta errónea en el aspecto afectivo. Los ojos, falencias en ver y comprender adecuadamente la verdad cuando está ante nosotros...»

No debe extrañar que a partir de aquí deba tenerse más en cuenta a CHICORY y HOLLY para problemas cardíacos, CHESTNUT BUD y CLEMATIS para la visión, etc., etc.

Tiempo después Bach afirma en Los Doce Curadores y Otros Remedios: «En el tratamiento de casos con estos remedios, no se presta ninguna atención a la naturaleza de la enfermedad...»

No es el único mensaje en este sentido. Pero por otra parte no implica que la forma de presentación y localización de la enfermedad carezca de importancia. Simplemente Bach intenta simplificar (como siempre) al máximo, ya que escribe y repite en sus conferencias que la forma de aplicar los remedios es simple, no haciendo falta ningún conocimiento médico, pudiendo ser utilizadas en el seno del hogar.

No puede hablarse de una contradicción. Un mensaje que debe llegar al mayor número de personas tiene que ser esencialmente fácil de comprender.

Nosotros, como terapeutas e investigadores de la obra de Bach, podemos beneficiarnos de otras consideraciones que el propio Bach formuló, además de otras aproximaciones al lenguaje del cuerpo como los Patrones

Transpersonales. Os aseguro que el esfuerzo de complicarse un poquito

merece la pena.

La astrología y Bach

Muchos astrólogos que aprenden Flores de Bach, ven con alegría cómo las descripciones florales se corresponden con signos, acciones de planetas, etc. Una astróloga me dijo un día que la astrología era a las flores lo que un escáner (o mejor aún una resonancia magnética) a la medicina alopática. No sé si exageraba o no.

En cualquier caso, Bach daba una gran importancia a la astrología de la época.

Para hacernos una idea debemos recurrir a los Doce Curadores de 1933, antes de que las alusiones astrológicas fueran eliminadas en las siguientes ediciones, debido, como no, al afán simplificador de Bach:

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uno de ellos tiene un aspecto positivo y otro negativo. Estos tipos de personalidad están indicados por el signo del zodíaco en el que se encontraba la luna en el momento del nacimiento. Un estudio de éstos nos dará las siguientes indicaciones:

1. El tipo de personalidad.

2. El objetivo y finalidad de su vida.

3. El remedio que le apoyará en la realización de su finalidad.

...Averiguamos nuestra personalidad a partir de la posición de la luna en el nacimiento y nuestros peligros de interferencia a partir de los planetas...»

Bach matizará que «sólo en las primeras etapas de nuestra evolución somos directamente asistidos y regidos por uno o más planetas. Una vez que hemos desarrollado el amor, que es el gran amor al prójimo, nos liberamos de nuestras estrellas, perdemos nuestra línea de destino y, para bien o para mal, nos convertimos en timoneles de nuestro propio barco».30

A nadie escapa que la descripción de los doce estados florales tipo guardan bastante similitud con los signos del zodíaco.

No obstante Bach no dudaba de la importancia de la astrología, como puede deducirse por lo antedicho, pero sin embargo era consciente de su desconocimiento sobre el tema. A esto se añadía su temor a la complicación, y el daño subsiguiente a la difusión de su obra. En este sentido, es muy interesante una carta escrita por Bach, en octubre de 1933: «...Me estoy conduciendo de forma muy cauta con respecto a la astrología, y esa es la razón por la que he dejado de lado los signos y los meses en los primeros Doce

Curadores. Este trabajo va a ayudar decididamente en la purificación y

comprensión de la astrología, pero mi parte parece ser proporcionar principios generales, en los cuales la gente que como vosotros tiene conocimientos más precisos, pueda descubrir una gran verdad. Por eso no quiero relacionarme con nada dogmático, hasta no estar plenamente seguro. Sé que lo que incluyo está bien, y por lo tanto listo para publicar, pero la ubicación exacta de los signos, los planetas y los sistemas corporales no están confirmados por el momento...»31

A partir de aquí sólo sabemos que por desgracia no se siguió adelante con el tema. Pero queda bastante claro que la astrología sin duda puede aportar datos definitivos para la comprensión de los estados negativos que corrigen las flores.

30 Obras Completas del Dr. Bach. Op. cit. 31 Bach por Bach. Op.cit.

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Las lecciones a aprender

Por medio de Los Doce Curadores (edición antigua) y Libérate tú Mismo, llegamos a la parte más apasionante de la obra de Bach.

Las lecciones a aprender son las cualidades o virtudes que venimos a desarrollar. Bach las resume en 12 y las relaciona «con los 12 atributos de Cristo, que Él vino a enseñarnos».

Bach afirma que en esta encarnación venimos a aprender una o dos lecciones como máximo. Para ello nos revestimos de una personalidad primitiva o Flor Tipo, que contiene también el defecto, obstáculo o in-terferencia a superar. Este último hecho, tiene la finalidad de fortalecernos en la determinación de mantenernos firmes.

La toma de la flor tipo correspondiente nos ayudará a cumplir con nuestra misión en esta vida pero... todos sabemos que nuestra personalidad interaccionará con el medio y nuestros semejantes de formas muy diferentes. Surgirán en nosotros cambios a menudo desfavorables que requerirán otras flores (de las 38) para ayudarnos a asimilar la lección correspondiente.

Podríamos esquematizar los conceptos de la siguiente manera:

1. Flor Tipo. Es la personalidad, que viene adjudicada como vimos por la posición de la luna en el momento del nacimiento.

2. Lección a aprender o cualidad o virtud a desarrollar. Dada por la personalidad adjudicada. Es el aspecto positivo de la Flor Tipo.

3. Defecto, interferencia u obstáculo a superar. Es el aspecto negativo de la Flor Tipo, con el que nacemos.

Defecto a superar Flor tipo Virtud a Desarrollar

Desasosiego AGRIMONY Paz

Debilidad CENTAURY Firmeza

Restricción CHICORY Amor

Ignorancia CERATO Sabiduría

Indiferencia CLEMATIS Bondad

Duda GENTIAN Comprensión

Impaciencia IMPATIENS Indulgencia

Temor MIMULUS Compasión

Terror ROCK ROSE Valor

Indecisión SCLERANTHUS Estabilidad

Fanatismo VERVAIN Tolerancia

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5. LA MENTE: ¿ÚNICA FUENTE

DIAGNÓSTICA?

Este es otro tema que da lugar a no pocas controversias.

Prefiero recurrir a las últimas conferencias de Bach (las «masónicas») ya que en ellas su trabajo está terminado y se maneja con conceptos muy pulidos: «En nuestra vida cotidiana, todos nosotros poseemos un carácter propio e individual, integrado por nuestras preferencias, nuestras antipatías, ideas, pensamientos, deseos, ambiciones, la forma en la que tratamos a los demás, etc.

Ahora bien: este carácter no pertenece al cuerpo. Pertenece a la mente, que es nuestra parte más delicada y sensitiva} De modo que no es arriesgado suponer que la mente, con su talante variable, sea la primera en mostrar los síntomas de la enfermedad. Y siendo tan sensitiva, constituye una guía mucho más segura para nosotros hacia la enfermedad, que tener que depender de los síntomas físicos.»

Consciente de que la mente suministraba los datos más «jugosos», Bach basó todas sus descripciones florales en este sentido. Además, la descripción de los siete grupos florales, está íntegramente basada en sentimientos, emociones, patrones mentales y pautas de conducta.

Tendremos que recurrir a la casuística suya y ajena, a sus escritos e historias clínicas, para darnos cuenta de que Bach también se basaba en otras apreciaciones de carácter físico y funcional.

La descripción del propio Bach que encabeza este apartado, así como otras anteriores muy similares, han hecho incurrir a muchos en interpretaciones a mi modo de ver erróneas:

a) Pensar que sólo se podía contar con datos mentales-emocionales- conductuales para prescribir los remedios.

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Sobre el primer apartado, es innecesario decir nada aquí, ya que este libro incluye el capítulo de Patrones Transpersonales, donde expreso mi postura.

Creo bastante sólidas las bases que se han ido sentando hasta aquí, para considerar la importancia de otras vías de información «extramen- tales». Por otra parte, cualquier astrólogo que haya profundizado en las flores es consciente de la cantidad de datos precisos y preciosos que obtiene de sus cálculos. Incluso muchos terapeutas recaban datos por otros métodos (radiestesia, kinesiología, etc.), pero no es el objetivo del libro hablar de estos procedimientos.

Sobre el segundo apartado, todos los terapeutas que tenemos un intercambio más o menos continuo de casos y opiniones, sabemos que las flores de Bach actúan a todo nivel ya sea éste mental, emocional, físico o espiritual. Y además lo hacen generalmente al mismo tiempo.

La falsa adscripción que se ha querido hacer de las flores de Bach, reduciéndolas a una especie de fármaco blando y ecológico apto para la psicología, psiquiatría o psicoanálisis, no es más que el resultado de la limitación de quienes así las han abordado.

Las esencias, van mucho más allá (afortunadamente) que las limitaciones de quienes las aplicamos y recibimos. Van al punto donde son necesarias. A ese punto donde todo es conocimiento puro, donde materia y energía son una misma cosa. Donde no hay etiquetas ni compartimentos estancos. Esto incluye el trabajo en todas nuestras octavas energéticas, tanto las físicas como las sutiles.

Procuremos prescribirlas correctamente. Ellas ya saben lo que tienen que hacer. No es necesario que se lo digamos.

A mi modo de ver, todos los datos que podamos obtener del paciente son igual de válidos: interrogatorio mental/emocional, aspecto físico, tipo de enfermedad, lugar donde se manifiestan los síntomas y manera en que lo hacen, etc., etc. Obviamente todos estos datos provienen de una misma fuente indivisible que es el ser humano.

Referencias

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