Denegri, Francesca - El Abanico y La Cigarrera. La Primera Generacion de Mujeres Ilustradas en El Peru

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La primera generacian de mujeres ilustradas en el Peru

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Serie: Lengua y Sociedad 13

IEP ediciones Horacio Urteaga 694, Lima 11 Telefono 432-3070 / 424-4856

Fax [511] 432-4981 © Flora Tristan Centro de la mujer peruana

Parque Hernan Velarde 42 Telefono 433-0694 / 433-9060

Impreso en el Peril Primera edicion, febrero 1996

1,000 ejemplares ISBN 84-89303-56-8

ISSN 1019-4495

Editor Carlos Contreras

Diserto y diagramacion Gabriela de Amat Huerta Impreso por WC Servicios Graficos Sri.

DENEGRI, Francesca

El abanico y la cigarrera: la primera generaciOn de mujeres ilustradas en el Perti 1860-1895 .--Lima: IEP/Flora Tristan, 1996.-- (Lengua y Sociedad, 13).

/ LITERATURA PERUANA / SIGLO XIX / GENERO / HISTORIA / INTELECTUALFS / LITERATURA / PERU / LIMA /

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INDICE

DE LAS

MATERIAS CONTENIDAS EN ESTE LIBRO

Agradecimientos 9

IntroducciOn de 11 a 16

PRIMERA PARTE

APARICION DE LA ESCRITORA ILUSTRADA

CAPITULO UNO

LA FEMINIZACION DEL DISCURSO ROMANTICO PERUANO

I. La asimilacion de los romanticos a la politica cultu-ral del genecultu-ral Castilla. II. Las decepciones politicas de Palma y su .poetica de neutralidad.. III. Las .gra-ciosas hermanas de la historia.: las Tradiciones de Palma. IV. La poetica de domesticidad de Luis Benja-min Cisneros. V. Publicaciones periodicas de mujeres ilustradas. VI. Las .literatas. apaciguan el orgullo

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CAPITULO DOS

COLONIALISMO, MODERNIDAD Y RELACIONES DE GENERO

I. Los nuevos gustos de los limeflos. II. Moda femeni-na: la defunciOn de la tapada. III. La nostalgia por las hurfes veladas y el rechazo de las modernas

pataletudas de 50 a 70

SEGUNDA PARTE

CONSOLIDACION DE LA ESCRITORA ILUSTRADA

CAPITULO TRES

LA FAMILIA VISTA DESDE LOS MARGENES I. La comunidad imaginada por el discurso moder-nizador de la elite intelectual. II. El angel del hogar 'maginado. III. La familia vista desde los margenes. IV. Una pena de amor: el impacto de la Conquista en la familia. V. .Nos roban a nuestros hijos para

hacer-los esclavos en sus ciudades. de 73 a 101

CAPITULO CUATRO

EL POSITIVISM° VISTO DE LOS MARGENES I. Formas narrativas de resistencia a la razon positivista. II. «Las tretas del &bib,. III. Las veladas literarias de

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CAPITULO CINCO

EL CIVILISMO, LA ESCRITORA Y LA PRODUCCION LITERARIA FEMENINA

I. La aparici6n del civilismo y el esbozo de un nuevo discurso feminista. II. FicciOn femenina y el miedo al

indio. III. Civilismo e identidad cultural nacional de 126 a 155

TERCERA PARTE

OCASO DE LA ESCRITORA ILUSTRADA

CAPITULO SEIS

UNA INTELECTUAL SERRANA EN LIMA I. El doble parentesco de una novelista con la otredad. II. "Si cometimos el pecado de mezclamos en politica fue por el derecho que existe de pensar.. III. Identi-

dad nacional en Ayes sin nido, Indole y Herencia

IV. El hogar misti como espacio de transculturacion

V. Hacia un feminismo cristiano de 159 a 193

Ilustraciones de 195 a 200

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AGRADECIMIENTOS

A

William Rowe pot su apoyo y aliento permanente a to largo de los aflos que torrid, dar forma a este trabajo, y a Felix Denegri Luna por la generosidad con que me abrio las puertas de su biblioteca y por las pistas acertadas que me proporciono en las etapas de investigacion. Mi

reconocimiento a la Universidad de Londres pot otorgarme una beca de tres altos para dedicarme a la tesis de doctorado sobre la cual esta basado este libro, at Instituto de Estudios Latinoamericanos de Londres por el Fellowship de un año que me permiti6 escribir el texto, a Javier Flores por su contribuci6n en la traducci6n del mismo, y al Centro Flom Tristan y at Instituto de Estudios Peruanos que hicieron posible esta publicacion. Agradezco tambien a Daphne Topouzis por iniciarme en la em de las

computadoras, a Maria Delfina Alvarez Calderon pot encontrarse siempre dispuesta a conseguirme los libros que necesite, por agotados que estuviesen, para luego enviarmelos a Londres, y a Mark Lewis por su paciente apoyo a lo largo de los cinco alms que me tomO escribir este libro, que fueron tambien los afios en que nacieron nuestros hijos Pancho y Emiliano. Dedico este libro a ellos tres.

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INTRODUCCION

E

l titulo de este libro requiere una explicacion. El termi-no .generaciOn” se usa aqui para incluir a escritix separadas entre si por treinticinco arios: la menor de ellas, Clorinda Matto de Turner naci6 en 1854, y la ma-yor, Juana Manuela Gorriti, en 1818. El problema de la nacionalidad tambien resulta pertinente: Gorriti no era peruana sino mas bien una argentina de Salta que emigr6 de su pals a los doce anos, cuando Facundo Quiroga alcanzo el poder en el norte argentino. Sin embargo, su carrera literaria se inici6 y desarrollo en Lima, en donde vivio por casi cuarenta arios. Siguiendo este mis-mo criterio decidimis-mos no incluir a las novelistas peruanas Margarita Praxedes Munoz y Seguin y Maria Nieves y Bustamante. Si bien desde un punto de vista cronolOgico, tanto Munoz (Lima, 1848) como Nie-ves (Arequipa, 1861) podrian pertenecer a la generacion aqui estudia-da, sus obras fueron producidas como respuestas a discursos cultura-les especificos; Munoz entra en dialogo con la intelectualidad liberal chilena, luego de que emigrase a Santiago en 1885 y Nieves lo hace en el contexto de los levantamientos militares arequiperios de media-dos de siglo; por lo tanto, sus obras deben ser examinadas como parte de aquellos debates. Asi pues, el uso del termino generacion indica una de las preocupaciones centrales de este trabajo: presentar el conjunto de obras producidas por mujeres, en respuesta al discurso liberal que circulaba en el Peru, y mas especificamente en Lima, du-rante la segunda mitad del siglo XIX.

La formulaciOn de un proyecto de modernizacion cultural por parte de la iritelectualidad liberal peruana estuvo ligado al surgimiento de la voz literaria femenina. Las escritoras estudiadas fueron las pri-meras en la historia del pals en ingresar al ambito del discurso pübli-co dominado hasta entonces por hombres. Los textos producidos por ellas tienden a socavar sutilmente la narrativa maestra del liberalismo peruano. Sea entrando en connivencia con ella, o disintiendo abierta-

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12 FRANCESCA DENEGRI

mente de ella, pero de ninguna manera permanecen neutros a ella. En este libro se busca discernir las distintas posiciones discursivas de las mujeres dentro de la sociedad peruana del siglo XIX; no pretende seleccionar a las autoras mas radicales o mas originales. Se intenta asi evitar el tipo de discurso que tiende a asumir que los sujetos estudia-dos son entes unitarios y autoconteniestudia-dos e imbuiestudia-dos de innatas cua-lidades heroicas, enfoque que por lo demas no dada cuenta del con-text° cultural dentro del cual surgieron estas mujeres.

Los intelectuales peruanos del siglo XIX parecian tener una opi-nion exageradamente romantica de las escritoras contemporaneas, mientras que el respeto que la critica moderna tiene por ellas es bas-tante baja, excepcion hecha de Clorincla Matto de Turner, cuya reivin-dicacion por parte de los indigenistas la ha ubicado dentro de una categoria superior a la de sus compaileras de oficio. Este estudio bus-ca llenar el vacio resultante de perspectivas tan dispares, en un inten-to por dar inicio a un enfoque sistematico de la hisinten-toria de la literatura femenina en el Peru. Para ello se examinan las obras de escritoras relativamente conocidas —como Clorinda Matto de Turner y Merce-des Cabello de Carbonera— y otras que no lo son tanto —como Juana Manuela Gorriti, Teresa Gonzalez de Fanning y Carolina Freire de Jaimes—, dentro del context° de las distintas lineas de argument° hiladas por la intelectualidad (masculina) entre 1859 y 1895, en su intento por construir una identidad nacional homogenea acorde con los paradigmas establecidos por la modemidad europea. Dado que en el Perti de la segunda mitad del XIX, la prensa era el Inas impor-tante espacio de debate intelectual, la fuente principal de investiga-ciOn —adernas de los libros escritos por las mujeres mismas-- han sido los semanarios culturales como La Revista de Lima (1859-1862),

El Correo del Pera (1871-1877) y El Pera Rustrado (1887-1892). Antes

que partir de la premisa que existe una literatura especificamente femenina, independientemente de consideraciones de espacio y tiem-po, nuestra lectura ha tenido en cuenta el lugar especial que ocupa-ban las mujeres de esta generacion en la sociedad peruana en virtud a su sexo, y por tanto hemos considerado que el text° es una res-puesta de acatamiento o rechazo a ese lugar asignado. Las escritoras consideradas en este estudio formaron un grupo de 4iteratas. que se reunia con regularidad para brindarse apoyo mutuo, para estudiar los escritos de ellas mismas y de otras mujeres y para proporcionarse estimulo para seguir escribiendo.

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INTRODUCCION

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En el primer y segundo capitulo se intenta explorar el impacto que tuvo la poetica romantica en las primeras producciones firmadas por mujeres. El Estado liberal que emerge en la decada de los arios 1840, gracias en buena parte al enriquecimiento generado por la ex-plotaciOn y comercializaciOn del guano, se propone poner en marcha un programa de renovacion cultural de gran envergadura, que abar-cara todas los espacios de la esfera publica, desde las urbes hasta las escuelas, incluyendo el teatro, la prensa, y la literatura. Para lograrlo busca la colaboracion activa de la comunidad intelectual mediante un eficaz sistema de recompensas (en la forma de subsidios, becas y prebendas) y sanciones (retiro de apoyo economic° y en casos extre-mos, destierro). 1 Empero, la asimilaciOn de los escritores romanticos a la cultura oficial aparece plagada de obstaculos y conflictos persona-les, que los «bohemios., como solian autodenominarse los jovenes escritores de finales de la decada de 1840, y la siguiente, no siempre lograran sortear. Aunque en un principio se constituyen en bardos oficiales del Estado, Inas tarde, al ser marginados por esa misma elite politica que en otros tiempos los habia aclamado, los romanticos op-tan por disop-tanciarse del debate ideologic°, adopop-tando un lenguaje contrito y sentimental y una posicion discursiva que ellos insisten en presentar como politicamente neutra. Producto nitido de este proceso es la poetica de las Tradiciones tempranas de Ricardo Palma. El tradicionista define a la literatura como un espacio en el que los sen-timientos se refinan y los espiritus abatidos se recuperan: una defini-ciOn cercana a la del espacio domestic° femenino de la Europa mo-derna. Asimismo, las sentimentales novelas Julia, o escenas de la vida en Lima (1861) y Edgardo o un joven de mi generacion (1864) de Luis Benjamin Cisneros, proporcionan claves para comprender este proce-so que noproce-sotros Ilamamos .feminizacion. de la poetica romantica. Es pues, en el examen del curso desafortunado de las relaciones entre los romanticos y el Estado liberal, donde se descubriran claves que permitiran aproximarse cabalmente a la historia del ingreso de las mujeres en la vida intelectual limeria del siglo pasado.

En el tercer capitulo se traza el peculiar desarrollo de los temas romanticos en la ficcion de Juana Manuela Gorriti, subrayando la pe-

Por buena parte del material de los parrafos siguientes me encuen-tro en deuda con La literatura en la sociedad de America Latina, de Alejandro Losada (Frankfurt, 1983).

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culiar perspectiva desde la que la escritora salteria explora estos te-mas. Mientras que en su bilsqueda de una modema identidad euro-pea y blanca, el discurso dominante excluia a los subordinados indios y negros y a su descendencia, Gorriti desvela la naturaleza ficticia de semejante discurso al dar en sus relatos un Lugar central a quienes eran marginados por la narrativa maestra. Por otro lado, al colocar a las mujeres en el centro del drama historic° cuestiono asimismo la falsa demarcaci6n subyacente a la conceptualizacion de un ambito femenino privado distinto y separado de la esfera publica masculina y supuestamente inmune a la violencia de la historia. En el capitulo cuarto se observa de que manera la obra de Gorriti constituye una respuesta al discurso positivista argentino de la .generaciOn del 37.. Al intercalar la logica de los suerios, la intuiciOn y el Fatum con la narra-tiva lineal de batallas hist6ricas, Gorriti logr6 minar el discurso cronologico que el positivism° reverenciaba, insertando al mismo tiem-po a Las mujeres dentro de la historia oficial. Este capitulo tambien explora cOmo en las weladas literarias. de Gorriti, en Las cuales se usaban simultaneamente el lenguaje privado de la vida familiar y el lenguaje public° del discurso erudito, un nuevo conjunto de reglas empieza a controlar el intercambio cultural, dado que Las veladas tenian lugar en el territorio domestic° que tradicionalmente ha estado bajo el control de la mujer.

En el capitulo cinco se explora la lOgica neocolonial del discurso modemizador civilista, que exigia en nombre del progreso y la civili-zaciOn, la exclusion de lo cultural y racialmente heterogeneo. Sostie-ne que se trataba de un discurso que desato los temores de contami-naciOn sexual de la mujer criolla. Las obras de Gonzalez y Cabello — que fueron exitosamente recibidas por la intelectualidad liberal, a juzgar por el primer y segundo lugar obtenidos en el certamen del Ateneo de Lima en 1886— aparecen enmarcadas por la ominosa pre-sencia del hombre colonizado, cargado de poderosos instintos sexua-les, que ronda por las fronteras de una narrativa poblada por persona-jes femeninos modemos, blancos y castos.

El capitulo seis examina el auge espectacular y la violenta caida de Clorinda Matto. Despues de la Guerra del Pacifico, cuando la elite criolla fue desplazada del poder politico por el ingreso de los terrate-nientes serranos, la escritora cusqueria asumio el rol de lider intelec-tual. A pesar de su manifiesta adhesiOn a la ideologia eurocentrica civilista, parte del proyecto de Matto fue el de transmitir valores cultu-

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INTRODUCCION

15

rates

mistis

a un public° lector cuyos ojos estaban vueltos a Europa. Este trabajo arguye que con su trabajo periodistico y su narrativa so-bre la «vida en la sierra., Matto —una intelectual organica afiliada a una clase social hasta entonces desplazada por el eurocentrico limenismo del Perii republicano— intentaba contrarrestar el neocolonialism° cultural difundido desde Lima. Aim si no se mostrO del todo invulnerable a las deslumbrantes luces de la modemidad europea, su apuesta por un orden bicultural andino irrumpe en su trabajo para brindar una vision de identidad nacional distinta a la imagen homogenizadora construida por la elite liberal criolla de La

Revista de Lima y El Correo del Peru. En la lectura de sus novelas se

perciben dos discursos distintos y contradictorios. El primero repre-senta la ideologia positivista de los liberales civilistas; el segundo, una ideologia indigenista que propugnaba una forma incipiente de transculturacion, especialmente en el ambito domestic° en donde las mujeres reinaban. Al entretejerse discursos tan dispares, en su narrati-va se producen narrati-vacios y choques que expresan en tiltima instancia un disentimiento con la narrativa maestra del nacionalismo.

Si bien parece ser cierto que la poetica romantica permitio a las mujeres participar, por piimera vez en la historia peruana, en la pro-ducciOn literaria nacional, no lo es menos que la vulnerabilidad de su posicion como acolitas de los .bohemios., no tar& en manifestarse. Despues de la guerra y su secuela de desastre econOmico, desintegraci6n social y profunda humillacion, la rabiosa «literatura de la desilusiOn., liderada por Gonzalez Prada, surgiO con fuerza abru-madora. La retOrica romantica fue menospreciada y desplazada por la exigencia de un lenguaje agresivo, combativo y viril. Gonzalez Prada advertia a la nueva generacion contra los peligros de caer en el len-guaje «anemico., «afeminado. e «impotente. de la generaci6n anterior. En adelante la consigna de quienes se encontraban en la vanguardia serfa la de escribir «virilmente., y no con «la minuciosidad y meticulosidad de las mujeres [que] cuando escribe parece que borda o cose, su pluma adquiere la sutileza de la aguja, sus metaforas se reducen a manipulaciones de abanico.... La tuerca metaf6rica fue ajus-tada una vez mas, y la literatura experiment6 un nuevo proceso de sexualizacion, retornando a la esfera masculina de donde habia eme,rgido.

El nacimiento y defuncion de la primera generaciOn de escritoras peruinas se encuentran pues intimamente ligados al auge y caida del

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16 FRANC,FSCA DENEGRI

movimiento romantic°. Con la feminizaci6n de la poetica romantica en los ahos 1850, 1860 y 1870, las mujeres encontraron una apertura por donde entrar y contribuir en el discurso literario nacional. Empe-ro, cuando tras la guerra los romanticos fueron vilificados por parecer .almas femeninas creadas unicamente para contemplar y gozar. y se exigio una literatura producida con .el vigor del caracter varonil 1..1 que no se arredre con frases crudas como juramento de soldado, donde se perciba el golpe del martillo en el yunque, el estridor de la locomotora en el tie!, la fulguracion de la luz en el foco electric° y el chirrido de la polea en el eje., 2 Las obras escritas por mujeres se vol-vieron anatema en el imaginario de la intelectualidad nacional: la caida del genero romantic° en la estima pfiblica habia generado si-multaneamente la devaluaciOn de Los estilos y las formas asociados al genero femenino.

Sin embargo, no todos los relatos que las mujeres habfan produ-cido eran bordados de frivolas metaforas. Las nove4as de Clorinda Matto habian transgredido desde un principio el contrato inediante el cual las mujeres habrian sido aceptadas en Los ambitos literarios, a condici6n de mostrar una .feminidad apolitica y no cuestionadora. Mas si bien el escritor romantic° tuvo la libertad de luck galas ferne-ninas, a la escritora, en cambio, no se le permitio tomar la plurna del discurso masculino racional y politico. Prueba de ello es que cuando Matto respondio sin ambages al llamado que hiciese Gonzalez Prada de .producir literatura de propaganda y ataque., 3 sus libros desataron una violencia fisica y verbal contra ella, de tal envergadura, que

final-mente la obligaron a partir al exilio. Con su viaje a la Argentina, donde moriria ahos mas tarde, se perdio la fuerza gravitacional en torno a la cual una nueva generaciOn de esciitoras podria haber sur-gido y resistido a Los intentos de neutralizacion de un establishment que no permitiria a las mujeres, por mas ilustradas que estas fuesen, inmiscuirse en politica.

Manuel Gonzalez Prada, .Notas acerca del idioma., 1889, en Pdgi-nas libres (1976:182).

Manuel Gonzalez Prada, .Propaganda y ataque., 1888, en Pdginas libres (1976:101).

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PRIMERA PARTE

APARICION

DE LA

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CAPITOL() UNO

LA FEMINIZACION DEL DISCURSO

ROMANTIC° PERUANO

Todo signo es una construcciOn entre personas socialmente organi-zadas en el proceso de su interacciOn. Por lo tanto, las formas de los signos estan sobre todo condicionadas por la organizaci6n social de los participantes involucrados, y tambiEn por las condiciones inme-diatas de su interacci6n. Cuando estas formas cambian, el signo tambien cambia.'

La mujer se conoce a si misma no tanto a traves de su experiencia vital sino tal como el hombre la define. 2

La asimilacion de los romanticos a la politica

cultural del general Castilla

Dentro del campo de los estudios culturales del siglo XDC peruano, tres son los fenomenos que saltan a la vista del investigador: la con-figuracion de un proyecto de modemidad nacional, la aparicion co-rrelativa de un nuevo discurso literario, que cristalizo en el movimien-to romantic°, y finalmente, el tercero, estrechamente vinculado a los dos anteriores, la apariciOn de un nuevo sujeto discursivo: la escritora ilustrada. Los dos primeros han recibido la atencion de los estudiosos del tema, pero el tercero sigue casi por completo ignorado. 3 Aunque las mujeres escribieron y publicaron en todas las naciones del conti-

V.N. Voloshilov, Marxism and the Philosophy of Language (Nueva

York, 1973), co. 23.

Simone de Beauvoir, Le deuxieme sexe (Paris, 1949), p.34.

Se han publicado varios estudios separados de las escritoras mas importantes de la epoca, v.gr., Mercedes Cabello de Carbonera y

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FRANCESCA DENEGRI

nente, fue especialmente en Lima en donde alcanzaron fama y distin-cion. 4 Las razones son multiples, pero quizas ninguna de mayor peso que la eclosiOn de una poetica romantica que coincidia en sus plan-teamientos y lenguaje con las imagenes femeninas creadas por la ideologia de genero de la Europa moderna que circulaban en la pren-sa periOdica de la epoca.

En 1845 el general Ramon Castilla establecio en el Pend el primer gobierno de unidad nacional desde que la independencia fuese de-clarada en 1821. Este periodo de estabilidad institucional y desarrollo econOmico prevaleci6 hasta el estallido de la Guerra del Pacifico en 1879. En su estudio de la historia del PeM republicano, Basadre su-braya cOmo, con el ascenso al poder de Castilla, surgiO un vigoroso Estado peruano con un programa discernible de modemizacion na-cional. Durante los doce afios de su gobiemo se formulo la aMcula-ciOn del Peril con el mercado capitalista, y se abolieron foimalmente, sino en la practica, sus instituciones coloniales. Como seriala Basadre, "Castilla goberno cinco arios y volvio a gobernar despues por siete mas. En esos doce arios Sc puso al Per0 de pie. Fue otro PerU, distinto del Pend pobre, inerme, vencido y mutilado que heredamos« (Basadre 1961: II, 762). Cuando subio al poder se prepararon los primeros presupuestos nacionales, las deudas fueron pagadas puntualmente, nuevos creditos se negociaron, se regularize, la administracion pilbli-ca, se reformularon los codigos civil, penal y militar, y la esclavitud y el tributo indigena quedaron abolidos. Sin embargo, como anota Basadre, 'No valen los arios que dur6 y lo que [Castilla] hizo material-mente, sino el aire de grandeza que cre6, el soplo vital que trajo... Es asi como hablo del 'Peru grande'« (ibid.). La base de este «soplo vital durante una era de aparente estabilidad y prosperidad fue, por su-

Clorinda Matto de Turner (ver Bibliografia General) pero no exis-ten trabajos que exploren el asunto como fenomeno cultural que vaya mas alla del «genio individual de cada una de las escritoras. Entre las novelistas latinoamericanas mas conocidas se encuentran, en Argentina, Juana Manso de Noronha (1819-1875), Josefina Pelliza de Sagasta (1848-1888) y Eduarda Mansilla de Garcia (1838-1892); en Chile, Rosario Orrego de Uribe (1834-1879); en Colombia, Sole-dad Acosta de Samper (1833-1903), Isabel Bunch de Cortes (1846- 1921) y Silveria Espinosa de RendOn (1815-1886); en Cuba, Gertrudis GOrnez de Avellaneda (1814-1873); y en Mexico, Maria Enriqueta Camarillo de Pereyra (1865-1922), Cristina Farfan (1846-1880) y Catalina Zapata.

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APARICION DE LA ESCRITORA ILUSTRADA

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puesto, la comercializaciOn del guano a partir de 1842, que habria de servir como el tinico, pero aparentemente inagotable, recurso para todos los gastos. Los ingresos procedentes de su Yenta fueron usados para financiar la organizaciOn del aparato estatal y la aboliciOn de la esclavitud, la modernizaciOn de la economia nacional y la promo-clan, Si bien incipiente, de una industria nacional. Con los ingentes ingresos del guano el Estado pudo manejar y controlar con mayor eficacia los antagonismos politicos e incorporar un sector cada vez mas amplio a la burocracia estatal que se generaria en este contexto de expansiOn econOmica y modernizaciOn de las intituciones politicas y sociales. Las actividades universitarias se reemprendieron en su to-talidad; el viejo Convictorio de San Carlos fue rescatado de su estado ruinoso y un nuevo colegio liberal fue fundado, el Colegio de Guadalupe. 5 Fue en estos dos colegios que se iniciO la «filoxera litera-ria romantica referida por Palma. El mundo de la educaciOn y la cul-tura de las elites comenz6 un renovado y activo period() con el apoyo directo que el Estado brindaba a la literatura, el teatro y la prensa.

El nacimiento del movimiento romantico fue parte de este proce-so de modernizaciOn cultural propiciado por el boom guanero duran-te el gobiemo de Castilla. El Estado usaba parduran-te del ingreso proceden-te del guano para, entre otras cosas, fomentar la producciOn de pro-ductos culturales nacionales acordes con el proyecto modernizador de las elites liberales. La clase media urbana, a la cual pertenecian Palma, Cisneros, Corpancho, Salaveny y otros «bohemios., anhelaba participar en este generoso banquete. Con suficientes recursos que distribuir entre los prometedores escritores jOvenes, el Estado pronto se convirtio en el mas importante promotor de lo que luego fue lla-mado el movimiento romantico peruano (Losada 1983: 53-54). Los dramaturgos romanticos que, a decir de Palma, estaban entonces garabateando sus primeras producciones, fueron incorporados al boom guanero por la intervencion directa del mismo Castilla. Los autores de obras teatrales que agradaban al General fueron generosamente re-compensados con becas y sinecuras. En su detallado estudio de los romanticos peruanos, Alejandro Losada refiere el premio otorgado a

San Carlos habia sido fundado en el siglo XVIII, pero durante y despues de las guerras de la independencia abrio sus puertas solo parcialmente y a desgano. Fue solo despues de que Castilla se interesase personalmente en el colegio y nombrase a Bart°lome Herrera como director, que su epoca de oro comen26.

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Nicolas Corpancho despues de la primera presentaci6n, en 1851, de su obra El poeta cruzado, gracias a la cual pudo viajar a Europa a concluir sus estudios de medicina. De igual modo El pabelk5n penta-no (1856), una obra alegOrica sobre la libertad politica representada por los heroes de la independencia, gano para su autor, Luis Benja-min Cisneros, un puesto permanente en el Ministerio de Asuntos In-temacionales y el inicio de una exitosa carrera diplomatica; la obra Rodil, de Palma (1852), le valio una sinecura burocratica en el Minis-terio de Guerra.' En sus memorias, Palma revela hasta que punto el, y sus coetaneos poetas y dramaturgos dependieron del Estado en la figura concreta de Miguel del Carpio y Melgar, Ministro de Estado de Castilla. Cuenta Palma que 4Carpicd amaba a los poetas aunque el no era buen poeta. Su casa, su mesa sibaritica, sus libros, su influencia y sospecho que hasta su bolsillo eran nuestros. Cuando el era Ministro de Estado, los bohemios estabamos de placemes: podiamog aspirar a todo y alcanzarlo todo.. 7 Naturalmente que se cobrO un alto precio a los jOvenes romanticos por la prodigalidad de viandas, libros, dinero y movilidad social. Palma hace una fugaz referencia a este problema, pero, como es caracteristico de su estilo, diluye toda sugerencia de autocritica: «Por fortuna para el ministro,

sus

bohemios no eran pedigiieilos en politica. La juventud de entonces no tenia ni la petu-lancia de creerse en aptitud de imponerse a los gobiemos un plan de conducta administrativa, ni se imaginaba que los claustros del colegio podian convertirse en centros o clubes revolucionarios. (Palma 1898:16)). El uso no problematic° del adjetivo posesivo resulta alta-mente significativo de una generaciOn literaria que se veia a sí misma como agradecidas y graciles mascotas de quienes detentaban el po-der, y como tales, inaptos para impugnar el status quo desde sus obras. En el pasaje anterior el derecho que el escritor, ya sea joven o viejo, tiene a disentir de un orden social insatisfactorio, era tenido por Palma como «petulancia., y el disentimiento, calificado de «imposi-ciOn.. Estas memorias fueron escritas en momentos en que Palma tomaba una posicion defensiva frente a los duros y directos ataques

6 Alejandro Losada (1983:53). En el campo de la pintura se dio un

proceso parecido. Luis Montero se matricula en la Academia de Bellas Artes de Florencia en 1847 gracias a una beca que le ofrece Castilla, y Francisco Laso viaja a Paris en 1852 beneficiado por una pension que le otorga Echenique.

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APARICION DE IA ESCRITORA ILUSTRADA 23

verbales de Manuel Gonzalez Prada, lider antiromantico del arculo Literario de la post-guerra. Gonzalez Prada pedia una nueva literatura de «propaganda y ataque., y urgia a los escritores nacionales a que marchasen «a la cabeza de los insumisos e indisciplinados.. 8 Tambien advertia sobre la obligacion moral que el escritor tenia de permanecer «indiferente a los cambios personales que no entrafian reformas pro-vechosas a la muchedumbre. (Gonzalez Prada /1888/1976:109) El virulento conflicto entre Palma y Gonzalez Prada representa nitida-mente el conflicto histOrico de dos generaciones divergentes, y de dos poeticas literarias radicalmente distintas. Gonzalez Prada y los escritores congregados a su alrededor, Clorinda Matto y Mercedes Cabello entre ellos, efectivamente eran, para parafrasear a Palma, «pretenciosos en politica.. Los miembros del arculo Literario tuvieron la «petulancia de escribir novelas que abogaban por la «imposicion. de proyectos reformistas, creian en centros revolucionarios y milita-ban en el partido politico de su opcion ideologica. 9 Los miembros del arculo Literario se veian a sí mismos como «soldados de la verdad., cuya mision era la de producir una «literatura de ataque y concebian el espacio artistic° como un campo de batalla en el cual las elites politicas y economicas debian ser enfrentadas por un ejercito de inte-lectuales. Los romanticos, por su parte, se velan a si mismos como agentes neutralizadores, conciliadores de «luchas esteriles., concibiendo el espacio literario como un refugio tranquilo, ordenado, «consolador. y «poetico., en donde el escritor podia protegerse de los avatares de la vida publica, a semejanza del esposo cansado que busca cobijo en .'la vida del hogar.. 1° Por mucho que el critico moderno pueda simpatizar con la Linea de Gonzalez Prada y la poetica de Matto, fue dentro del discurso romantic° que las mujeres, como grupo social diferenciado, encontraron posible liberarse de tres siglos y medio de anonimato

8 Manuel Gonzalez Prada, '.Propaganda y ataque., discurso leido en

el Olimpo, Lima, 1888. Riginas Libres (Caracas, 1976), pp. 101-111.

9 Vease el capitulo 6 para un examen del activismo politico de Matto

en Lima.

Ricardo Palma, Epistolario, I, «Desde el congreso del '72, que fue el

ultimo del que forme quorum, no he vuelto a mezclarme en bolinas, viviendo exclusivamente la vida del hogar. Ello acusara en ml egoismo, pero, francamente, no es sino desaliento y conviccion de lo esteril que es la lucha.. Carta al general mexicano Vicente Riva Palacios, 1 de enero de 1885.

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intelectual. Es mas, allos despues, cuando Clorinda Matto, a raiz de haber abrazado e implementado las doctrinas de Gonzalez Prada, sufriO violentos ataques personales de las montoneras pierolistas, la Iglesia y la prensa mas conservadora, los radicales .soldados de la verdad. y defensores de los oprimidos no desenvainaron sus espadas para esgrimirlas en defensa de la agraviada, sino que volvieron rapi- damente los ojos y la dejaron marchar sola a un exilio permanente."

Era tal la naturaleza del .contrato cultural. firmado por los .bohe- mios y su mecenas, el Estado liberal de mediados de siglo, que no sorprende que la produccion literaria que floreciese durante las tres decadas de hegemonia romantica tendiese a alejarse de la tradiciOn satirica militante del canon literario nacional. Desde los poetas colo- niales TerraIla y Landa y Caviedes,' hasta Segura y Pardo en la tern- prana republica, los autores criollos habian usado la pluma para ata- car directa y personalmente a las autoridades de turno, asi como para difundir propaganda a favor del caudillo de su simpatia. Esta practica contrastaba dramaticamente con la estrategia inicial de los romanticos de situar su desacuerdo fuera de la historia, enmarcandolo en repre- sentaciones alegoricas abstractas (.1ibertad., .justicia., .patria.) que no tenian relevancia directa para la lucha politica real librada en la pren-sa o el Congreso. Tanto en el Rodil de Palma como en El poeta cruza-do de Luis Benjamin Cisneros y El pueblo y el tirano de Felipe Santia-go Salaverry, estrenados en Lima en la decada de 1850, la tension se desarrolla en el dialog° entre dos grupos vagamente antiteticos y

11 En 1895 la casa editorial de Clorinda Matto fue incendiada y su domicilio asaltado por lo que se cree the un brazo paramilitar del Presidente Pierola. Este incidente, que casi le costO la vida a su hermano, el cargo de herejia que le hiciese la Iglesia, y los libelos que se ensafiaban en su origen serrano y en su genero «transgredido., fueron las causas de su auto-exilio. \Tease el capitulo 6. Ese mismo ano, una viciosa camparia orquestada por un grupo de periodistas pierolistas marco el inicio de la decadencia de Mercedes Cabello, quien terminaria en el infame manicomio de Lima.

12 Tanto Terralla como Caviedes fueron inmigrantes andaluces

esta-blecidos en Lima. Es por tanto cuestionable usar el termino criollo; sin embargo, la literatura colonial estaba profundamente identifica-da con la espaliola, fuese cual fuera el origen de los autores. \Tease Luis Alberto Sanchez, Los poetas de la colonia y de la revolucion

(Lima, 1947) y James Higgins, The Literature of Colonial Peru

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carentes de significacion concreta, v.gr., el pasado indigno contra el futuro ideal, el rico y poderoso extranjero contra el pobre y modesto peruano. La idea no era explorar desde una perspectiva crftica los procesos sociales vividos, sino mas bien agradar a la elite guanera y sus dependientes, que de hecho formaba el micleo del ptiblico ideal. La cultura era entonces "el primer deber de la Republica recien naci-da., como anotase Porras Barrenechea." Desde su distinguida posi-cion en la Academia Espanola, el viejo Palma recordaria sus dias juve-niles como debutante literario, previniendo a sus contemporaneos que no fuesen malagradecidos con aquellos que habian propiciado sus carreras literarias: «repito que pecariamos de ingratos los bohe-mios si dijeramos que la sociedad limena de 1848 a 1860 nos escaseo estimulos y aplausos. Los hombres de Estado, las eminencias en todas las carreras pUblicas, se impusieron el deber de alentarnos..' 4 Entre los aludidos es muy posible que se refiriera a Gonzalez Prada, quien, en su conferencia en el Ateneo habia despotricado contra lo que el 'lam() las 'dos calamidades sufridas por los peruanos: la proteccion oficial y desproporcionada al libro fosil o hueco, y el acaparamiento de los cargos pUblicos por las medianias literarias.." La benevolencia de las nostalgicas remembranzas de Palma cincuenta anos despues de su iniciaciOn como escritor romantico, borra de la memoria el terreno espinoso por el que el y sus congeneres habian tenido que pasar debido a su estatus ambigtio como bardos subsidiados de una elite politica y economica a la cual luego repudiaron. Al comenzar los romanticos su segunda decada de actividad literaria, en 1860, las con-tradicciones incubadas desde su debut en la decada previa, finalmen-te quebraron el cascaron.

Su luna de miel con el general Castilla concluy6 formalmente en 1859. Receloso de las restricciones que la Constitucion liberal de 1856 le imponia, el general Castilla disolvi6 la Convencion Nacional que la habia aprobado y convoc6 a elecciones. Luego, el 23 de no-viembre de 1860, un golpe militar —planificado por una facciOn del

13 Raul Porras Barrenechea, Palma romdntico, citado por Jose Miguel Oviedo en Genio y figura de Ricardo Palma (Buenos Aires, 1965), p. 42.

14 Ricardo Palma, La bohemia de mi tiempo (1898:341).

15 Manuel Gonzalez Prada, «Conferencia en el Ateneo de Lima., en

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sector liberal, en la que se encontraban Palma, Marquez y Corpancho, todos escritores y asiduos colaboradores en La Revista de Lima-intento infructuosamente alejar al viejo caudillo del poder (Losada 1983: 95-101). En la secuela, si bien algunos de los ,,bohemios. logra-ron escapar del castigo y del destierro, Palma no tuvo otro remedio que exilarse en Chile. Tras casi tres alms de estancia en Santiago y acogiendose a la amnistia aprobada por el Congreso, Palma retornO a Lima, contrito y ansioso por retomar su papel de bardo oficial y lau-reado, siguiendo el ejemplo de otros comparieros de oficio. Numa Pompilio Llona habia sido nombrado cOnsul en Madrid en 1860, Luis Benjamin Cisneros en Le Havre en 1860, Luis Corpancho cOnsul en Mexico en 1861, y Marquez consul en San Francisco en 1862 (ibid 1983: 1.2). Palma se reconcilio con Castilla y acept6 su primer nom-bramiento diplomatic° como consul en Para, Brasil, tan solo dos me-ses despues de su Ilegada.

II. Las decepciones politicas de Palma y su

Toetica de neutralidad»

El proceso sefialado tuvo lugar en un momento en el que, como ya hemos serialado, parecia que en el Perd se habia iniciado un period() de estabilidad politica y econornica que luego el historiador Jorge Basadre Hamada 'el periodo de la prosperidad falaz«. Ricardo Palma, cuya hegemonia en la escena cultural no seria cuestionada sino hasta despues de la Guerra del Pacifico (1879-1882), se refiriO con insisten-cia al movimiento romantic° como el evidente producto de una epo-ca optimista y ordenada: «De 1848 a 1860 se desarrollO en el Peru la filoxera literaria, o sea pasion febril por la literatura. Al largo periodo de revoluciones y motines, consecuencia lOgica de lo prematuro de nuestra independencia, habia sucedido una era de paz, orden y ga-rantias. Fundgbanse planteles de educaciOn... [los bohemios] hacian sus primeros versos y borroneaban su primera prosa desde los claus-tros del colegio.. 16 Resulta significativo que Palma, uno de los funda-dores del movimiento romantic°, no sintiese la necesidad de set mas explicit° acerca del vinculo entre.una era de paz, orden y garantias., y los primeros versos escritos pot «los bohemios-. Pareceria que la

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explicacion se le antojaba como tautologica dado que desde su pers-pectiva romantica, la literatura, vista como «entretenimiento elevado y espiritual solo podia florecer dentro de un espacio impermeable a Las contradicciones politicas y sociales. Como veremos mas adelante, para el tradicionista, el discurso literario no solamente debia tratar de te-mas «neutrales. sino que adete-mas debia ser formulado en condiciones necesariamentes aisladas del quehacer social y politico. De ahl que eligiese como escenario de accion para las Tradiciones, el genero que él fundase, el «romantic° ayer. de la colonia y no el «hoy prosaic°. del Peril republicano. Tras la publicacion de su primera coleccion de

Tradiciones, en agosto de 1872, el director del diario La Nacion de Buenos Aires, luego de felicitarlo por su arte, le sugirio ampliar su foco de mira y comenzar a .tomar fotografias del presente., a lo cual Palma replico que preferia «vivir en los siglos que fueron, en el ayer hay poesia, y el hoy es prosaico, muy prosaico. Es mejor armar, vestir, y adomar esqueletos de los tiempos coloniales... dejemos el presente para los que vengan despues.." La imagen que se desprende de esta desaipciOn del oficio de tradicionista llama doblemente la atencion. No se trata solamente de que el oficio del esditor sea imaginado en terminos sartoriales, sino que, adernas, con visos de necrofilia. Palma preferia ver su trabajo como el de un sastre que adoma y realza el atractivo de la percha (muerta) con su arte, antes que como el de un medico que examina el cuerpo de un paciente para diagnosticar ma-les, como sena mas tarde la metafora comfmmente usada por los escritores del arculo Literario de la post-guerra. El presente se le hada peligroso a Palma, sus contemporaneos podian reaccionar, agre-dir, agraviar al escritor, ponerlo en la picota, como de hecho le habia sucedido unos pocos meses antes, en la debacle del asesinato del Presidente Balta en julio de 1872, a quien Palma habia servido en calidad de secretario privado durante sus cuatro atios de gestion. Fue-ron estos momentos particulannente delicados para Palma, quien se sentia aludido en los cargos que el civilismo triunfante habia levanta-do contra la administracion de Balta por enriquecimiento nick°. Alu-diendo a las acusaciones que ponian su integridad en tela de juicio, escribe: .abrumado por las decepciones, enfermo del cuerpo y del alma he vuelto a la vida literaria, santo refugio para el espiritu en las horas de tormento. Hastiado del presente, me he echado a vivir en el

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pasado rebuscando antiguallas y disputando a la polilla viejos libros.'s NOtese esa insistencia en ubicar la practica literatia dentro de un espa- cio impermeable al debate nacional y firmemente distanciado del pre- sente. Explicando mas tarde las razones de su exito intemacional como escritor, subraya lo que en su opiniOn habia sido la decision mas acertada de su carrera literaria: el divorcio de la politica contem- poranea y el retraimiento a una vida de bUsqueda intelectual privada y personal. Al decir del antiguo .bohemia , : «milita en mi favor la circunstancia de que hace seis alios no tomo cartas en politica... me retire a cuarteles de inviemo, es decir busque refugio y solaz en la histotia y en la literatura..' 9 Siguiendo esta logica no resulta sorpren- dente que en el universo cultural de Palma una atmOsfera de confron- tacion y tension resultase «antiliteraria.. De ahi la observaciOn que hiciese a Juan Maria Gutierrez, en carta fechada el 24 de abril de 1862 —el atio que identificaba como el final de la «filoxera. literaria—, en cuanto a que 4a agitacion que reina en mi patria y en Chile con motivo de la amenaza europea sobre America hace la epoca antiliteraria.. 2° De igual modo, en 1872 —un hito en la historia politica peruana, pues fue entonces cuando se llevaron a cabo las primeras elecciones en el pals dentro de un marco formal democratico— ano- to, en otra misiva a Gutierrez: «Propiamente hablando, hoy no tene- mos vida literaria en el Pend. La politica lo absorbe todo..n El claro rechazo de Palma a la inclusion de «asuntos mundanos en la literatu- ra, se convirtio en un leit motiv de su discurso critico, el de los de sus compatieros de oficio. En 1875 volvio a escribir que no hay literatura en mi pals, la mayoria solo piensa en la politica y en las letras de cambio..n Y en 1888 nuevamente escribi6 que: 42 politica es una

18 Epistolario, carta fechada el 12 de enero de 1875. 19 Ibid., carta a Tamayo y Baus, 10 de junio de 1878.

20 Ibid., 24 de abril de 1862. Esta era una referencia al frustrado

inten-to espaiiol de reapropiarse de pane del terriinten-torio peruano con la falsa .expediciOn cientifica. que saliese de Cadiz en 1862, y el im-pacto que tuvo sobre la sociedad civil y politica del Pent Juan Maria Gutierrez es una de las figuras intelectuales mas destacadas del siglo 'CD< argentin°. Propulsor ideologic° de la Generacion del 37, poeta, pedagogo e historiador de la literatura latinoamericana.

21 Ibid., 18 de febrero de 1872.

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hoguera en la que el que no se abrasa se chamusca por lo menos.. 23 Este tema seria una perrnanente obsesion del autor de las Tradiciones Peruanas. Durante la Primera Guerra Mundial, a los 83 aims, le escri-bio a Emilio Cotarello: .Los tiempos son muy antiliterarios, hay que esperar uno, dos o tres alms a que el conflicto belico, casi universal, permita a la humanidad ocuparse de bellas idealidades. (Epistolario, 550). La renuencia de Palma a volver a participar en la escena polftica nacional en el periodo que siguio a los disturbios del an° 1872, se encontraba tan fuertemente arraigada que en 1876 renunciO amarga-mente al semanario El Correo del Peru, luego de cuatro ailos de activa y regular contribucion durante los cuales publicase mas de cincuenta tradiciones, sosteniendo que .su propietario tiene el capricho de que campee en el la politica en consorcio con la literatura... la politica me ha dado tan atroces desengatios que ruego a Dios me conceda no verme otra vez obligado a tomar cartas en ella.."

Una literatura impermeable al discurso politico, enemiga del len-guaje critico y combatiente del debate ideologic° fue, entonces, lo que emergio en el Peril falazmente prosper° de mediados del siglo XIX bajo el nombre de movimiento romantic°. Fue precisamente esta conceptualizaciOn de la literatura como un refugio de los avatares de la lucha politica, y un espacio recreativo inocuo, .de bellas idealidades. que eludiera la participacion critica de la sociedad en la que se vive, La que de cierto modo permitio a las escritoras surgir en la escena literaria nacional. El planteamiento romantic° de crear a traves del discurso literario un espacio supuestamente neutro donde los espiri-tus abatidos pudiesen ser reanimados y las pasiones violentas purifi-cadas mediante el cultivo de valores «eternos y universales., coincidio con la definicion de la esfera femenina tal y como la entendian las modemas naciones europeas. De acuerdo a esta ideologia, la mujer, dada su «amorosa obediencia. y su «blanda sumision., en lugar de «herir, ama(ba); en lugar de criticar, bendec(ia) y en vez de maldecir, reza(ba).. 25 Asi, no sOlo imprimia en su territorio domestic° todos los rasgos positivos asociados a su sexo, sino que este funcionaba como

23 Ibid., carts a Victorino Agueros, 14 de mayo de 1888.

24 Ibid., carta a Juan Maria Gutierrez, 12 de mayo de 1876.

25 Maria del Pilar Sinues de Marco, .Las armas de la mujer«, en El

Correo del Peril, 7 de diciembre de 1872. Sinues era una escritora espariola, de corte conservador, muy apreciada por las escritoras

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contrapeso a ese mundo masculino modemo «belicoso, en el que se inventan maquinas de batir ejercitos, medios de arrasar ciudades y todo genero de instrumentos destructores de la hutnanidad.. 26 La su-puesta naturaleza bondadosa y pacifIca de la mujer tomaba tales pro-porciones en el imaginario ilustrado de la epoca que el territorio do-mestic° donde ella «reinaba. apareda como el espacio altemativo donde era posible armonizar los graves contlictos sociales de la epoca.

La novedad de este discurso aparece con mayor claridad si se le contrasta con la tradiciOn literaria satirica que el Peni hered6 de la colonia. En la literatura satirica del Peril colonial, la figura femenina dominante aparece como la elusiva y amoral tapada, que lejos de inspirar sentimientos caballerescos en el poeta, es fuente de rebeldia y conflict°. Juan del Valle y Caviedes, poeta del sig,lo XVII —conside-rado por Luis Alberto Sanchez como .el padre del criollismo perua-no— era inspirado por «musas de ingenios poco limpios. que propi-ciaban la creaciOn de Elviras y Arnarcias abyectas y traicioneras, .clue pagan culpas de damas porque el amor cobra en dolores to que pres-t6 en cosquillas.. La figura de la cortesana toma mtiltiples formas un siglo despues en Lima por dentro y por fuera, de Terralla y Landa. Su repertorio induye a inocentes mozas a punto de perder su honor, viejas damas que se resisten a la jubilacion, y a negras, indias, cuarteronas y criollas que, escondidas tras el celebre manto, aparecen deslizandose furtivamente por las calles de Lima para participar en el arte de seducir at hombre abstraido e indefenso. Las muy celebradas comedias costumbristas de Segura de la decada de 1840, estan pobla-das por tapapobla-das que no obstante asumir una forma Inas benigna y domesticada, se comportan del mismo modo heterodoxo, indepen-diente y equIvoco de sus predecesoras. Sus dialogos e intrigas no hacen sino desacreditar la nocion del amor rornantico, at subrayar la necesidad econOmica de emparejarse con una pareja rica, sin impor-tar la edad, aspecto o caballerosidad del galan. Las mujeres de Segura, conscientes de que «amor con hambre no dura., parecen dispuestas a usar todos sus encantos femeninos para capturar at mas rico preten-diente de la ciudad. A pesar del tono cOmplice y burlesco con el cual

ilustradas limerias, que contribuia con regularidad a los semanarios limerios mas importantes.

26 Maria del Pilar Sinues de Marco, '.Las armas de la mujer., en El Correo del Peru, 7 de diciembre de 1872, NQ XLVIII.

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Segura se refiere a estos graciosos oficios de prostitucion desenfada-da, distinto del acre y exasperado tono usado por los poetas colonia-les para satirizar a sus damiselas, ellos constituyen juntos una tradi-cion literaria natradi-cional caracterizada por la presencia de un arquetipo femenino firme y exclusivamente situado dentro del ambito erotic°. Lo que vemos en el period° estudiado es pues, el desplazamiento del discurso literario nacional desde un espacio mayormente masculino en el cual se habia desarrollado durante tres siglos y medio de historia colonial, hacia un espacio de idealizada feminidad domestica en la cual el lector o la lectora, podia aparentemente ingresar a un mundo de entretenimiento inofensivo, divorciado del real y violento mundo social que to rodeaba.

III. Las .graciosas hermanas de la historia.:

las

Tradiciones

de Palma

En este context° resulta ütit examinar la constelacion de simbolos de lo femenino presentes en el lenguaje usado por Palma para discutir la genesis de sus Tradiciones. El genero de Palma nace de sus lecturas de documentos olvidados en los archivos coloniales, que luego el reconstruye, por episodios. Sin embargo, sus pretensiones de veraci-dad hist6rica fueron a menudo recibidas con fuertes criticas por pane de Los historiadores de la epoca, en el Peril y otros lugares de Hispa-noamerica, quienes daban fe de la falta de rigor cientifico de su narra-tiva. Palma por tanto gast6 buena pane de su energia intentando encontrar la formula correcta con la cual defender a sus tradiciones de tales acusaciones formuladas por criticos de formacion mas cienti-fica que la suya. El inicio de su camparia defensiva aparece en su prolog° de Las Tradiciones cuzquefias de Clorinda Matto, en donde planteo argumentos con Los cuales legitimar aquello que en otros predios era percibido como el nada profesional maridaje de dos disci-plinas distintas, a saber, historia y literatura; es asi como seriala que, •en el fondo, la tradicion no es sino una de Las formas que puede revestir la historia, pero sin los escollos de esta. Cumple a la Historia narrar Los sucesos secamente, sin recurrir a Las galas de la fantasia, y apreciarlos desde el punto de vista filosofico-social con la imparciali-dad de juicios y elevacion de prop6sitos que realza a Los historiadores modernos... menos estrechos y peligrosos son los limites de la Tradi-

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don. A ella, sobre una pequeria base de verdad, le es licito edificar un castillo. El tradicionista es poeta y soriador. El historiador es horn-bre del raciocinio y de las prosaicas realidades.. 27 Su Oiler°, argumen-taba, no pertenecia a la categoria asignada a las obras historicas, sim-plemente usaba la historia. Las tradiciones estaban mas emparentadas con la literatura en tanto que permitian la libertad de narrar un acon-tecimiento historic° con las galas brindadas por la imaginacion,

aün

si el producto final era proporcionalmente mas rico en adornos que en veracidad hist6rica. De otro lado, al ser la historia una disciplina cientifica, estaba sujeta a reglas mucho mas estrictas, moviendose siempre dentro del rigido, objetivo e imparcial armazOn «filosofico-social«. En el reino del tradicionista ese armazon era vaporoso, cons-tituido no por verdades sino por suerios y fantasia, no por hechos sino por adornos y galas.

Diez arios antes, en una carta a Gutierrez, se habia referido a sus tradiciones como a «mis hijas... las graciosas hermanas de la Historia. 28

Palma jugaba con las polaridades masculino/femenino del mundo modemo como la base de su demarcaciOn entre ambas disciplinas. Era precisamente esta demarcacion la que le proporcionaba una de-fensa convincente de las criticas: si las tradiciones, su genero literario, estaban mas emparentadas con el Oiler° femenino (hijas, hermanas, galas, adornos, fantasias), entonces la RazOn y la veracidad historica caian fuera de su jurisdiccion, siendo por lo tanto irrelevantes para la legitimidad de su genero literario. Anclado dentro del espacio feme-nino, las imagenes y definiciones domesticas fluian con mayor facili-dad: '.la tradicion es la forma mas agradable que puede tomar la his-toria«, escribe, «gusta a todos los paladares como el buen cafe«. 29

Siguiendo en esta veta metaforica en torno a imagenes domesti-cas, advertia que la tradicion tenia el espiritu de una «muchacha ale-gre«, por lo cual debia ser leida con una sonrisa, y nunca con el cello fruncido del academic°. La metafora se desenvuelve profusamente: su metodo de trabajo, explicaba, era semejante al empleado por una costurera, pues tenia que temendar cuentos de viejas para producir

27 Clorinda Matto de Turner, Tradiciones cuzquen- as. PrOlogo de

Ri-cardo Palma (Arequipa 1884:8).

28 Ricardo Palma, Epistolario, I, 10 de diciembre de 1875.

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una elegante y agradable librea con la cual vestir Los viejos y rudos maniquies dejados por los cronistas de la historia. 3° Cuando uno de sus criticos aludia que su genero coffia el riesgo de ser frivolo y superficial, el replicaba con un guino que .la mala tradicion es como una mujer mal acicalada, que disgusta por el decorado pero no por la esencia«. 3' Sus tradiciones se parecian a aquellas mujeres cuyos en-cantos dependian de la vestimenta y los cosmeticos usados para cob-rear y hermosear el rostro y el cuerpo. For ültimo, su consejo a

quie-nes aspiraban convertirse en discipulos: «la forma ha de ser ligera y regocijada como unas castanuelas, y cuando un relato le sepa a poco al lector, se habra conseguido avivar su curiosidad, obligandolo a buscar en concienzudos libros de Historia, lo poco o mucho que anhela conocer, como complementario de la dedada de miel que, con una narraciOn rapida y mas o menos humoristica le dieramos a sabo-rear«. 32 La historia es asociada al ambito masculino de lo racional, lo academico y lo factual, mientras que por otro lado la literatura parece ser asociada al ambito femenino, visualizada como un anzuelo que con sus faciles encantos («ligera«, «regocijada«, seductora: aviva la cu-riosidad«, dulce: una «dedada de miel«), atrapa al lector quien, tras haberla saboreado se dirige a los «concienzudos. libros de historia. La metafora no puede jugar mas daramente con las distinciones y tensio-nes entre los generos sexuales.

IV. La poetica de domesticidad de Cisneros

A su paso por Francia en 1864 camino al Brasil, Palma se encontrO con Luis Benjamin Cisneros, ya un consul establecido y autor de las novelas Julia o escenas de la vida en Lima (1861) y Edgardo o un joven de tni generaciOn (1864). Es importante detenerse en estas

no-velas por ser las primeras cuyo escenario de accion y de reflexiOn critica es el de la vida domestica de la clase media limetia. Cisneros intentara en sus novelas mostrar al lector que, contrariamente a lo establecido por una tradicion literaria nacional que el califica de agre-siva y difamatoria, existia en las vidas privadas y en el entomb do-

3° Ibid., carta a Benito Perez Gald6s, 23 de noviembre de 1883.

31 Ibid., carta a Pastor Obligado, enero de 1883. 32 En Tradiciortes Perttanas, V, Lima 1883, p.v.

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mestico de los limenos ese .horizonte infinito abierto a la poesia, a la contemplacion y al romanticism°. que los satiricos nunca se habian ocupado de celebrar. De igual modo, se concentrara en representar el tipo de belleza femenina virtuosa y evangelica, que de hecho abun-daba entre las peruanas, que nada tenia que ver con Las Arnardas del sardonic° TerraIla, y si en cambio con los modelos europeos de femininidad burguesa, ordenada y racional. El prolog° de Julia... con-tiene lo que podria Ilamarse el manifiesto de la literatura romantica peruana. Los objetivos de esta novela, setiala el escritor, eran tres: en primer Lugar, el de impartir una leccion moral a sus compatriotas, perdidos como estaban en el torbellino de la riqueza recien adquiri-Ida; segundo, el de establecer Las bases para un nuevo genero literario en el Perti, que el llamaba el de la novela modema; expurgada, eso si, subraya, de cualquier referencia .ofensiva. a la sexualiciad .libertina y amoral., tan comtin en las novelas francesas; y, en tercer lugar, el de mostrar a sus lectores, que pese a la .critica hiriente. y las diatribas lanzadas por Los .nihilistas. autores del pasado, era ciertamente posi-ble descubrir la .faz bella, elevaida y poetica .. en nuestra vida intima de familia y en nuestros habitos populares.. 33

La historia de Julia... se desenvuelve dentro del ambito estricta-mente domestic°, mientras los personajes se reunen alrededor de la mesa del comedor, la alcoba, el salon de te o el estar, para compartir recuerdos comunes y aconsejarse mutuamente sobre asuntos afectivos, con un lenguaje que suele ser asociado al de las conversaciones con-fidenciales entre mujeres. La trama comienza en la discreta vivienda del narrador en Lima, en donde un grupo de amigos se reune parr comentar sobre la convalescencia del heroe Andres tras una larga depresion producto de la traicion de Julia. Se desprende de la conver-saciOn que Andres es un varon cultivado, sensible y modesto, en busca de una vida tranquila y virtuosa, lejos de las .sensaciones vio-lentas. y la .vida artificial. que sus contemporaneos vivian. .Era una existencia de trabajo y estudio casi sumida en Las sombras, modesta y resignada... creia en el amor y en la virtud.. 34 Sobre todo, Andres era timido y sufria de una suerte de afasia, condici6n comiinmente aso-

33 Luis Benjamin Cisneros, Julia o escenas de la vida en Lima (Paris, 1861), Pr6logo.

34 Ibid., p. 19. Esta caracterizacion coincide con la del Andres de una de las tradiciones tempranas de Palma: •ConsolaciOn. (1851) en la

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ciada a las mujeres que, presas del temor de caer en el ridiculo y merecer la desaprobaci6n del public° permanecen en silencio. De tal manera que Andres, cuenta el narrador, .cuando se hallaba en socie-dad permanecia mudo y solo tomaba la palabra en los momentos en que se conmovia profundamente. (Cisneros 1861:20). Alarmado por las noticias sobre la salud de su amigo, a quien to unia la misma .delicadeza de sentimientos., el narrador decide visitarlo y enterarse directamente de los pormenores de la enfermedad que lo aqueja. Al llegar a su casa, lo encuentra sentado, palido de aspecto, debil y languid°, con una copia de las meditaciones de Lamartine entre sus fragiles manos. Tras correr las cortinas del dormitorio del enfermo, servir el café e instalarse comodamente en el sofa, se inicia la conver-sacion confidencial entre los dos amigos, la cual constituye el cuerpo central del relato. Se trata de la malograda historia de amor entre la epOnima huerfana Julia y su amor de infancia, el sensible Andres. Inocente y educada defectuosamente, Julia traiciona a Andres at de-jarse seducir por el espejismo de una vida de lujo, solamente para descubrir, desafortunadamente demasiado tarde, que su ostentoso galan vivia a credit°. Abandonada, encinta y cargada de deudas, Julia se resigna a su suerte e ingresa a un convento, mientras que Andres cae gravemente enfermo. La segunda parte de la novela trata sobre la enmienda de la victimizacia heroina, quien tras reconocer sus faltas, sale del convento, se somete a la noble sabiduria de Andres, y se transforma en tierna madre de dos hijos y esposa abnegada. Tat metamorfosis se efectila, setiala el narrador, porque si bien es cierto que la sociedad de consumo moderna habia extraviado a Julia desen-cadenando el tragic° episodio, en el fondo su suave y virtuosa •natu-raleza femenil no habia sido contaminada. En palabras del narrador:

no era a sí misma a quien debia Julia la infortunada situacion en que se encontraba... era a la sociedad en que vivimos, que arroja por primera semilla en el corazon de nuestras hijas de familia la ambiciOn del lujo y del fausto. (ibid.: 235). La primera moraleja del relato es reforzada en el epilog°, en donde el autor insiste en el tema de Las

que el narrador se muestra conmovido por su •mirada dulcemente languida en unos ojos azules como un cielo sin nubes., por sus inocentes palabras y su .tierna sonrisa como la de una virgen.. El Andres de Palma, como el de Cisneros, jamas se •quejaba contra el Destino y sOlo palabras bendici6n, de paz y de cansuelo bro-taban de sus labios..

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mujeres peruanas como un material idOneo para el modelo de femi-nidad modema siempre y cuando la sociedad se ocupe de educarlas teniendo en cuenta la «santa misiOn que les tocara desempeilar. En las palabras del narrador: «puesto que Dios nos ha dado una vida domestica, tiema, dulce, indefinible, llena de habitos y de encantos suficientes para formar la paz de la casa y la felicidad del coraz6n, puesto que Dios nos ha dado las mas hermosas mujeres de la tierra, hagamos de ellas, hijas virtuosas y santas madres de familia. (ibid.: 251). La segunda moraleja de la novela, tambien corroborada en el epilog°, en caso el lector no haya reparado en ella, toma la forma de una advertencia. En una obvia referencia al impacto que el boom guanero estaba teniendo sobre la economia peruana, fuertemente dependiente del credit° para satisfacer una demanda cada vez mas sofisticada de modemas mercaderias europeas importadas por las casas comerciales limeilas, Cisneros advierte que: ..el lujo podria llamarse la serpiente dorada de nuestra sociedad... El camino en que avanza esta tapizado de fibres; pero Las espinas comienzan a ensangrentar sus pies.. En este libro la ingenua pero bien intencionada Julia aparece como una metafora de la joven e inexperta nacion, y su tragic° error, el matrimonio con un «heroe falso. por impulso e ignorancia, es el destino del pals seducido por los vientos de la modemiciad y sus lujos. Vemos pues, que junto a la domesticacion del signo mujer, se produce una feminizaciOn simbolica de la joven naci6n republicana. En este context° resulta importante sefialar que en el discurso roman-tic° argentin° no solamente se feminizo la «vercladera. naciOn (que contrastaba con la Argentina «barbara. de Rosas), sino que tambien se sexualizO el conflicto implicito en el proceso de europeizacion de la Argentina.

En la novela Amalia (1855) de Marmol, la polaridad constituida por los terminos Amalia civilizada-europeizada-maternal por un lado, y Los terminos Rosas nistico-americano-violento por el otro, es tam-bien una polaridad basica masculino-femenino. 35 Anterior a la novela de Marmol, La cautiva (1837), de Echeverria, dramatizaba la violencia vivida en la Buenos Aires de Rosas a traves de la epOnima cautiva, violada y muerta por los indios. Otras novelas de la epoca, como la

35 Ver el estudio de Francine Masiello: Between Civilization and Barbarism. Women, Nation and Literary Culture in Modern Argen-tina, University of Nebraska, 1992.

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Soledad de Bartolome Mitre y la Maria (1862) de Jorge Isaacs tambien se pueden leer de acuerdo a esta interpretacion, despues de todo, los titulos en los que se privilegian nombres de mujeres no son gratuitos. La tercera novela de Cisneros, Edgardo o un joven de mi

genera-cion es tambien una historia de amor que gira en tomb de Los conflic-tos generados por la seduccion del progreso material y la vida publica por un lado y los discretos encantos de la vida domestica por el otro. La historia comienza con la visita de Dotia Ines Lorbenza, viuda de un capitan del ejercito patriota, y sus hijas a una pieza de reja en alquiler en Lima. El propietario, Don Julian Larasnegui, que vive en Los altos, entrevista a la viuda quien le da cuenta de su vida de trabajo como costurera y como auxiliadora de soklados heridos en el hospital San Bartolome. De esta larga conversacion el lector se entera de que la razon por la cual la buena viuda busca mudarse es para alejar a su segunda hija, Adriana, «de tipo de belleza sagrada y evangelica. de Edgardo Arceles, un soldado moqueguano ex-paciente que la corteja, y de Los rumores que las visitas del galan han desencadenado en el vecindario (Masiello 1992: 49). Aunque la viuda y sus hijas, por ser pobres no eran candidatas ideales para ocupar las piezas, el magnani-mo y bondadoso propietario cede por tratarse de «honradas costure-ras. y de parientes de un antiguo compailero de armas. Pronto se desarrolla la amistad entre Las inquilinas y el propietario, quien en todo momento '.se esmeraba en llenar los deberes de la buena educa-ciOn. y cuya «espiritualidad para relatar anecdotas graciosas e historie-tas domesticas era notable.. Los dias transcurren felices con Las vir-tuosas Lorbenzas comodamente instaladas en su nueva vivienda, sin que se percaten, empero, de las huidas noctumas de Adriana, quien, despues de terminar su trabajo se escabulle de su casa para encontrar-se con su amado en la oscuridad de las calles. El detalle sOlo sale a flote cuando la angelical Adriana sale embarazada y la viuda la «salva de la deshonra. casandola con su mancebo (Cisneros 1864: 211) e instalando a la pareja en Lima. En la capital, Edgardo entra .en contac-to de nuevos hombres, de nuevas ideas, y de inmensas esferas de actividad.. (que) abren su espiritu a la agitacion y a la luz. (ibid.: 228) pero tambien a la ambicion de progreso material a la que, sin embar-go, con su «mezquino sueldo. no tenla acceso. Harto de «comparar

36 Luis Benjamin Cisneros, Edgardo o un joven de ml generacion.

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secretamente el lujo de las casas a donde iba con la desnudez, la: penurias y las tristezas invisibles de su desmantelado departamento el joven Edgardo decide buscar fortuna en su carrera militar. La opor tunidad parece que le llega con la batalla de La Palma, en la que lucha a denuedo entre las filas echeniquistas esperando salir de elle cubierto de honores, de riquezas y de gloria. Como ya el lector haba anticipado, el ingenuo Edgardo cae gravemente herido en la batalla, 3 muere poco después en brazos de Adriana, lamentándose haber «na• cido en una triste época y en un país agitado por las revolucione: políticas y por el idiotismo salvaje de las guerras civiles» y preguntán• dose «¿de qué sirve que las madres críen y eduquen a sus hijos cor toda la ternura de su corazón, si los combates fraticidas vendrán sepultarlos jóvenes aún? ¿Para qué sirven las aspiraciones generosa; de tanta noble juventud, si ella ha de morir triste y sin renombre, falta de esferas tranquilas para su actividad, falta de vida, de acción y de espacio?»

(ibid.:

293-295). El narrador finaliza compadeciendo a Edgardc por no haber tenido «casi tiempo para saborear las delicias del hogar ni para «consagrarse al comercio, a la industria o a la agricultura

(ibid.:

260).

Al ubicar a

Julia...

y

Edgardo...

en este ámbito domésticc

sentimentalizado, Cisneros redefine y anuncia la poética de los ro mánticos en función al compromiso que él, al igual que sus colegas los escritores románticos, habían asumido al aceptar sus prebenda: diplomáticas. La novela peruana moderna, el nuevo género que e diplomático-escritor esperaba establecer, renunciaba así a la prerroga tiva literaria de esgrimir la espada de la crítica y la confrontación desplazándose en cambio hacia el territorio del lenguaje inocuo 3 privado con el que se pretende armonizar los conflictos históricos. Sir embargo, hay que reconocer que el género planteado de esta mane ra, invitaba a las mujeres a empuñar la pluma dentro del único territo. rio en el que aparentemente ejercían autoridad. El cálido ambiente doméstico, el lenguaje sentimental de los héroes y los narradores, y 11 convencional «feminidad» física y moral de los personajes parecen se: un intento del autor de apropiarse del mundo de la mujer burguesa, c al menos lo que él percibía como tal. Constituyen también una pro puesta de feminidad moderna y progresiva. Pero este proceso de identificación con tal mundo femenino implicaba la reconstrucciór del signo mujer: de uno que había sido construido esencialmente dentro de un ámbito erótico y equívoco, a otro en el cual el poderío

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femenino se hada propicio, benigno y transparente. Sobre todo,,te trataba de un modelo de sexualidad domada y ordenada por «hant-bres modernos de bien.. Se produce asi una reevaluaciOn de la esfera privada del hogar y del «angel al centro de esta: la mujer «de habitos modernos..

V. Publicaciones periodicas de mujeres ilustradas

.Escribid, escri bid, para que adquirais la preictica de bacerlo. Teresa Gonzalez de Fanning Con la publicacion de Julia.. y Edgardo.. se establece pues, un daro punto de referencia para los escritores romanticos en la esfera privada del afecto domestico, donde el lector es invitado a buscar «una fuente infinita de poesia, contemplacion y romanticismo.. En adelante las novelas sobre «los tiernos y dulces encantos de la paz domestica y las alegrias del corazOn. intentarian desplazar a las profundamente arrai-gadas producciones satiricas, centradas principalmente en los elementos picarescos, populares y socarrones de la cultura criolla. Esta nueva vena seria cultivada hasta finales de siglo, principalmente por muje-res. Las mujeres respondieron con entusiasmo a la propuesta que Cisneros hiciese de estudiar «la faz bella, elevada y poetica de nues-tras costumbres.. A partir de la decada de 1860 pero sobre todo en los ahos 1870 una infinidad de romances, leyendas, novelas cortas y arti-culos firmados por mujeres fueron publicados por la prensa peri6dica peruana. De estos, la prestigiosa Revista de Lima publico Los roman-ces ..El ramillete de la velada., «El lucero del manantial., «Si haroman-ces mal no esperes bien. y «El angel caido., «La hija del mashorquero., «Un drama en quince minutos. y 'Los mellizos del Intillimani. de Juana Manuela Gorriti; "El hogar., «Quien da pronto da dos veces., «La hija del cacique. y «Ccora Campillana., de Carolina Freire de Jaimes; y los articulos «El aislamiento., «Los recuerdos. de Juana Rosa de Amezaga y «Glorias literarias de la raza latina. de Rosa Riglos de Orbegozo. El Correo del Peril (1871-1877) publicO una serie de articulos y ficciones serializadas escritos por mujeres, entre ellos «Flora Tristan: apuntes sobre su vida y su obra. de Carolina Freire; «Las literatas. y Ambicion y abnegacion, de Teresa Gonzalez de Fanning, «Doha Francisca Zubiaga de Gamarra. Apuntes historicos. y Tradiciones cuzquelias sueltas de

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