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Texto completo

(1)
(2)
(3)
(4)

DE MARCOS

(5)

Director: Gabino Uríbarri Bilbao, S.J.

1.

I

NCULTURACIÓN

. T

EOLOGÍA Y MÉTODO

.

Andrés Tornos Cubillo 2.

E

VANGELIO DE

J

UAN

. C

OMPRENSIÓN EXEGÉTICO

-

EXISTENCIAL

. (3ª ed.)

Secundino Castro Sánchez

3.

E

L DIÁLOGO INTERRELIGIOSO EN EL MAGISTERIO DE LA

I

GLESIA

.

José Joaquín Alemany

4.

E

STUDIOS DE ECLESIOLOGÍA IGNACIANA

.

Santiago Madrigal Terrazas 5.

L

A

P

ENITENCIA HOY

. C

LAVES PARA UNA RENOVACIÓN

.

Fernando Millán Romeral

6.

P

ORTAR LAS MARCAS DE

J

ESÚS

. T

EOLOGÍA Y ESPIRITUALIDAD DE LA VIDA CONSAGRADA

. (3ª ed.)

Gabino Uríbarri Bilbao

7.

P

ERSONAJES DEL CUARTO

E

VANGELIO

. (2ª ed.)

Juan Manuel Martín-Moreno

8.

F

UNDAMENTOS DE TEOLOGÍA SISTEMÁTICA

.

Gabino Uríbarri Bilbao (Ed.) 9.

E

L MATRIMONIO

. D

ERECHO Y PRAXIS DE LA

I

GLESIA

.

Carmen Peña García 10.

L

A

T

EOLOGÍA EN LA

E

SPAÑA DEL

S

IGLO

XX.

Manuel Gesteira Garza 11.

U

N RECUERDO QUE CONDUCE AL DON

.

Enrique Sanz Giménez-Rico 12.

B

IBLIA Y NUEVA EVANGELIZACIÓN

.

Gabino Uríbarri Bilbao (Ed.)

13.

M

EMORIA DEL

C

ONCILIO

. D

IEZ EVOCACIONES DEL

V

ATICANO

II.

Santiago Madrigal Terrazas, S.J.

14.

T

EOLOGÍA Y NUEVA EVANGELIZACIÓN

.

Gabino Uríbarri Bilbao (Ed.) 15.

E

L SORPRENDENTE

J

ESÚS DE

M

ARCOS

. E

L EVANGELIO DE

M

ARCOS POR

DENTRO

. (2ª ed.)

Secundino Castro Sánchez

16.

U

N ESPACIO PARA LA TERNURA

. M

IRADAS DESDE LA

T

EOLOGÍA

.

Nurya Martínez-Gayol Fernández (Ed.)

(6)

EL SORPRENDENTE JESÚS

DE MARCOS

EL EVANGELIO DE MARCOS POR DENTRO

2ª edición

(7)

© 2005, UNIVERSIDADPONTIFICIACOMILLAS ISBN: 84-8468-169-6

© 2005, EDITORIALDESCLÉEDEBROUWER, S.A. Henao, 6 - 48009

www.edesclee.com info@edesclee.com

Diseño de Cubierta: LUISALONSO

ISBN: 978-84-330-2008-6 Depósito Legal: BI-2268/05

Impresión: Publidisa, S.A. - Sevilla

Impreso en España - Printed in Spain

Reservados todos los derechos. Queda totalmente prohibida la reproducción total o par-cial de este libro por cualquier procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo foto-copia, grabación magnética o cualquier sistema de almacenamiento o recuperación de información, sin permiso escrito de los editores.

(8)

como las mujeres del evangelio de Marcos, sigue sin descanso en pos de la resurrección de Jesús.

A José Joaquín Alemany S.J., “in memoriam”, y en agradecimiento. A Gabino Uríbarri, S.J.,

que me alentó en la realización de este estudio, y después me prestó su ayuda impagable en corrección de pruebas.

(9)
(10)

INTRODUCCIÓN: MARCOS O LA MEMORIA DE JESÚS ... 17

HACIA LA TRANSFIGURACIÓN DE ISRAEL... 20

LA PRAXIS UTÓPICA DEJESÚS... 26

ENSEÑANZAS DOGMÁTICAS ENJERUSALÉN... 29

LA SABIDURÍA DE LA PASIÓN... 31

EL SECRETO DEL EVANGELIO DEMARCOS... 34

CAP. 1: LA SENSACIÓN DE LO NUEVO ... 37

UN VERSÍCULO SINGULAR(1, 1) ... 38 Principio... 38 Evangelio ... 40 Jesús ... 42 Mesías... 43 Hijo de Dios ... 45

BREVÍSIMA CONEXIÓN CON ELA.T. (1, 2-3)... 46

EL SENTIDO DELBAUTISTA(1, 4-8) ... 50

TEOFANÍA EN ELJORDÁN(EL BAUTISMO DEJESÚS) (1, 9-11) . 54 La llegada de Jesús ... 54

Jesús baja al fondo de las aguas ... 56

Meditación sobre el bautismo de Jesús ... 57

JESÚS ARROJADO AL DESIERTO(1, 12-13)... 59

ESTALLA LA GRAN NOTICIA: ¡EL EVANGELIO! (1, 14-15) ... 61

CUATRO LLAMADOS¡JUNTO AL MAR! (1, 16-20) ... 63

¿Cuatro pescadores? ... 65

COMIENZA LA IRRUPCIÓN DE LO NUEVO(1, 21-28) ... 66

PURIFICACIÓN DE LA CASA DESIMÓN(1, 29-31)... 70

¡TODOS A LA CASA DE SIMÓN! (1, 32-34)... 73

JESÚS ANTES DEL ALBA ABANDONA LA CASA(1, 35-38) ... 74

(11)

CAP. 2: LA COMUNIDAD DE JESÚS... 79

LA CASA DEJESÚS ABIERTA DE PAR EN PAR(2, 1-12) ... 79

LALLAMADA DE LEVÍ[SEMIPAGANO] (2, 13-14)... 83

EN UN BANQUETE SE PERFILA LA NUEVA COMUNIDAD (2, 15-17)... 85

LA COMUNIDAD DEJESÚS ES ALEGRE (2, 18-22)... 86

LA COMUNIDAD DEJESÚS ES LIBRE(2, 23-28)... 89

CAP. 3: ¿DE DÓNDE ERES TÚ? ... 93

EL ENFERMO DE LA MANO PARALIZADA,SÍMBOLO DEL HOMBRE JUDÍO(3, 1-6) ... 93

LA PERSONALIDAD DEJESÚS INVADE LA TIERRASANTA (3, 7-12)... 96

JESÚS PIENSA EN SU PROPIO ISRAEL: LA ELECCIÓN DE LOSDOCE (3, 13-19) ... 97

¿AQUÉ FAMILIA PERTENECE JESÚS? (3, 20-35) ... 101

La casa ... 104

¿Posesión diabólica?... 105

El pecado contra el Espíritu Santo ... 106

La familia de Jesús... 106

María ... 108

CAP. 4: LA DINÁMICA DEL REINO: LAS PARÁBOLAS... 111

EL LUGAR DE LAS PARÁBOLAS(4, 1-3A)... 111

PARÁBOLA DEL SEMBRADOR (4, 3B-9) ... 114

EL SENTIDO DE LAS PARÁBOLAS Y DE TODO EL EVANGELIO (4, 10-12)... 118

EXPLICACIÓN DE LA PARÁBOLA DEL SEMBRADOR (4, 13-20)... 122

ALGUNOS DICHOS QUE CLARIFICAN EL MENSAJE(4, 21-25)... 125

¡LA SEMILLA QUE CRECE POR SÍ SOLA! (4, 26-29) ... 127

EL GRANO DE MOSTAZA:LA MÁS BELLA DE LAS PARÁBOLAS (4, 30-32) ... 129

LAS PARÁBOLAS, SU MISTERIO Y EL EVANGELIO (4, 33-34) .... 131

¡AY DE MÍ,SI NO EVANGELIZARE! (4, 35-41)... 132

(12)

CAP. 5: UN ENDEMONIADO SE VUELVE PREDICADOR, E

ISRAEL COMIENZA A RENACER... 137

EL ENDEMONIADO QUE SE HACE PREDICADOR(5, 1-20)... 138

Sentido del endemoniado ... 139

Análisis pormenorizado del texto ... 141

Apoyo de nuestra interpretación en el relato ... 143

ISRAEL SE EXTINGUE(LAHEMORROÍSA), PEROJESÚS LO RECREA[LA HIJA DE JAIRO] (5, 21-43) ... 145

Introducción (5, 21-24) ... 146

Jairo entra en escena... 147

LAHEMORROÍSA O LA MUJER QUE SE CREYÓ “LA AMADA” (5, 25-34)... 149

LA HIJA DEJAIRO (LA AMADA)FIGURA DE LA COMUNIDAD CRISTIANO-JUDÍA(5, 35-43) ... 152

Conclusión... 157

CAP. 6: JESÚS ALIMENTA A SU NUEVO PUEBLO ... 159

LA INCOMPRENSIÓN DE SUS COMPATRIOTAS(6, 1-6) ... 159

JESÚS ENVÍA A LOSDOCE (6, 7-13) ... 166

¡EL PREMIO DE UNA BAILARINA:LA MUERTE DEL MÁS GRANDE DE LOS PROFETAS! (6, 14-29) ... 168

EL BANQUETE(LA MULTIPLICACIÓN DE LOS PANES) PARA LA COMUNIDAD JUDEO-CRISTIANA(6, 30-44)... 172

Introducción ... 173

Análisis del pasaje... 174

LA MAJESTAD DE JESÚS IRREFRENABLE(6, 45-52) ... 180

PROSIGUE EN TIERRA EL SEÑORÍO DEJESÚS (6, 53-56) ... 182

CAP. 7: HACIA LOS GENTILES... 183

RUPTURA DEJESÚS Y SUS DISCÍPULOS CON LA TRADICIÓN JUDÍA(7, 1-5)... 185

EL JUDAÍSMO(RABINISMO),RELIGIÓN DE PRECEPTOS HUMANOS(7, 6-8) ... 189

UN EJEMPLO DE ANULACIÓN DE LA PALABRA DEDIOS (7, 9-13)... 190

(13)

LA HIJA DE LA SIROFENICIA,SÍMBOLO DE LA IGLESIA

CRISTIANO-PAGANA (7, 24-30) ... 196

EL TARTAMUDO SORDO, SÍMBOLO DE LA GENTILIDAD (7, 31-37)... 200

CAP. 8: LA CENA DE LOS GENTILES Y CRISIS PROFUNDA EN EL CORAZÓN DEL DISCIPULADO... 205

LA CENA PARA LA COMUNIDAD CRISTIANO PAGANA(8, 1-10) 206 Introducción ... 206

El banquete de los pagano-cristianos en sí mismo 207 INCOMPRENSIÓN ABSOLUTA DEL MUNDO JUDÍO (8, 11-13) ... 210

TAMPOCO LOS DISCÍPULOS COMPRENDEN(8, 14-21) ... 212

EL CIEGO DEBETSAIDA,EXPRESIÓN DEL PROCESO DEL EVANGELIO (8, 22-26) ... 215

Ambientación del pasaje ... 215

Análisis más pormenorizado... 217

CONFESIÓN EQUÍVOCA DEPEDRO(8, 27-30)... 220

COMIENZA LA PREDICACIÓN DE LA CRUZ... 223

JESÚS EXPLICA LA NATURALEZA DEL SEGUIMIENTO(8, 31-38) 226 CAP. 9: LA LUZ DE LA TRANSFIGURACIÓN ILUMINA EL CAMINO ... 229

LA TRANSFIGURACIÓN O EL SENTIDO DE LA CRUZ(9, 1-8).... 230

¡Elías y Moisés! ... 233

La nube y el Espíritu ... 236

El Padre ... 236

Sentido de la transfiguración ... 239

LA TRANSFIGURACIÓN Y EL MISTERIO DE LOS TIEMPOS FINALES (9, 9-13)... 240

EL NIÑO EPILÉPTICO,EXPRESIÓN DEISRAEL Y DEL DISCIPULADO (9, 14-29)... 243

Presentación del episodio ... 244

El milagro y su sentido ... 246

SEGUNDO ANUNCIO DE LA PASIÓN(9, 30-32)... 250

JESÚS DECLARA:LA MÁXIMA DIGNIDAD SE HALLA EN EL SERVICIO (9, 33-37) ... 252

(14)

CAP. 10: EXIGENCIAS RADICALES DEL SEGUIMIENTO... 259

EL DIVORCIO,Y LA AFECTIVIDAD AL FONDO (10, 1-12) ... 260

Introducción ... 261

Una pregunta como excusa... 262

La esencia del amor... 265

CLAVE PARA ENTENDER LA SEXUALIDAD Y LAS RIQUEZAS: LOS NIÑOS(10, 13-16) ... 268

IMPOSIBLE VIVIR COMO RICO Y SER CRISTIANO(10, 17-27) .. 271

El pasaje en el conjunto del seguimiento ... 272

Comprensión más profunda ... 274

Una cosa te falta ... 276

Reacción de los discípulos... 278

LA EXPERIENCIA DEL SEGUIMIENTO (10, 28-31) ... 280

LA CRUZ EN JERUSALÉN(10, 32-34) ... 283

¡INCREÍBLE! LOSZEBEDEOS EXIGEN LOS PRIMEROS PUESTOS(10, 35-40) ... 285

EPÍLOGO A LA VIDA PÚBLICA: LA ESENCIA DEL EVANGELIO CONSISTE EN EL SERVICIO(10, 41-45)... 287

EL CIEGO DEJERICÓ O EL PARADIGMA DEL DISCÍPULO IDEAL(10, 46-52) ... 288

El ciego de Jericó en cada uno de los evangelios 291 CAP. 11: JERUSALÉN, LA HOSTIL ... 295

LA ENTRADA ENJERUSALÉN (11, 1-11)... 297

Los simbolismos del camino... 298

Hacia la ciudad ... 302

En Jerusalén... 304

HIPOCRESÍA DE LA HIGUERA(11, 12-14) ... 306

EL TEMPLO YA NO TIENE SENTIDO(11, 15-19)... 309

YLA HIGUERA(EL TEMPLO) ¡SE SECÓ! (11, 20-26)... 313

¿Recuerdo del Padrenuestro? ... 317

EL SECRETO DE LA“AUCTORITAS JESU” (11, 27-33) ... 319

CAP. 12: MAGISTERIO SOLEMNE EN JERUSALÉN ... 323

ELHIJO DEL DUEÑO DE LA VIÑA(12, 1-12) ... 327

(15)

El misterio teológico de la parábola ... 328

¡El predilecto!... 333

JESÚS, SEÑOR DEL CÉSAR(12, 13-17)... 334

SEÑOR Y DADOR DE VIDA(12, 18-27) ... 338

EL MANDAMIENTO CENTRAL (12, 28-34) ... 342

CRISTO, SEÑOR DEDAVID (12, 35-37)... 345

LOS TEÓLOGOS JUDÍOS BAJO PROFUNDA SOSPECHA (12, 38-40)... 347

UNA VIUDA POBRE EXPRESA LO MÁS NÍTIDO DEL EVANGELIO (12, 41-44) ... 349

CAP. 13: EL REINO DE DIOS SE INTRODUCE EN LA HISTORIA... 353

EL ESPLENDOR DEL TEMPLO SE EXTINGUE (13, 1-4) ... 356

LOS DOLORES DE LA HUMANIDAD PRECONIZAN UN NUEVO ALUMBRAMIENTO (13, 5-8) ... 359

EL PAPEL DE LOS DISCÍPULOS DURANTE LA CRISIS(13, 9-13) 361 LA GRAN SEÑAL(13, 14-23)... 365

LA LLEGADA DELHIJO DEL HOMBRE(13, 24-27)... 369

EN LA HIGUERA ESTÁ EL SECRETO(13, 28-32) ... 374

LA INCERTIDUMBRE DEL MOMENTO(13, 33-37)... 376

CAP. 14: UNGIDO PARA LA PASCUA... 381

PEQUEÑO PRÓLOGO A LAPASIÓN(14, 1-2) ... 385

LA UNCIÓN(14, 3-9)... 387

JUDAS, EL TRAIDOR(14, 10-11) ... 392

LA PREPARACIÓN DE LA CENA(14, 12-16)... 395

BAJO EL PESO DE LA TRAICIÓN (14, 17-21) ... 398

INSTITUCIÓN DE LAEUCARISTÍA ENTRE PROFUNDAS TRISTEZAS(14, 22-26) ... 401

PREDICCIÓN DE LAS NEGACIONES DEPEDRO(14, 27-31)... 407

¡GETSEMANÍ! (14, 32-42) ... 409

EL PRENDIMIENTO(14, 43-50) ... 416

EL MISTERIO DEL JOVEN DESNUDO (14, 51-52) ... 419

JESÚS ANTE EL TRIBUNAL JUDÍO(14, 53-65)... 421

TAMBIÉNPEDRO SE AVERGÜENZA DEL MESIANISMO DE JESÚS (14, 66-72) ... 428

(16)

CAP. 15: GRITO DE VICTORIA: JUICIO Y MUERTE

DE CRISTO ... 433

EL DERECHO ROMANO SE PERVIERTE. LA SENTENCIA DEPILATO (15, 1-15) ... 436

Antecedentes del encuentro ... 436

Jesús y Pilato, frente a frente... 440

La verdadera causa de la condena de Jesús ... 444

LAS BURLAS DE LOS SOLDADOS(15, 16-20) ... 446

¡HACIA LA CRUZ! (15, 21-22)... 448

LA CRUCIFIXIÓN (15, 23-28) ... 451

BURLAS FRENTE A LA CRUZ(15, 29-32) ... 454

“FULGET CRUCIS MYSTERIUM” (15, 33-39)... 455

LAS MUJERES MIRANDO “DESDE LEJOS” (15, 40-41)... 462

JOSÉ DEARIMATEA, UN JUDÍO PIADOSO(15, 42-47) ... 463

CAP. 16: JESÚS DE NAZARET, EL CRUCIFICADO, HA RESUCITADO... 467

Un texto muy complejo ... 467

¿Se puede entender este pasaje por sí mismo?.... 473

Mc 16, 1-8 en el conjunto del evangelio... 476

Lo humano de Jesús y la luz pascual... 479

Silencio y fe... 482

EL CRUCIFICADO HA RESUCITADO(16, 1-8) ... 484

Interpretación sintética del pasaje... 492

PASAJE CANÓNICO,PERO NO DE MARCOS(16, 9-20)... 494

(17)
(18)

MARCOS O LA MEMORIA DE JESÚS

El evangelio de Marcos es un proyecto existencial. A través de hechos de Jesús y de sus enseñanzas centrales, el evangelista, con-juntando admirablemente los datos y su significación simbólica1,

nos traza el camino que debe seguir el discípulo. Es un evangelio sumamente ordenado y tan profundo2, gracias a la experiencia de

Cristo que subyace y a la capacidad catequética3 de su autor, que

es un auténtico manual del cristiano para su proceso vital, esen-cialmente cristológico4.

1. “Parece posible demostrar que en este escrito existen dos planos que recorren toda la obra. Uno viene dado por ciertos datos referidos a Jesús. Y el otro por la lectura simbólica, mejor, profunda, con que son entendidos por Marcos. Este segundo nivel da por supuesto la realidad del primero globalmente con-siderado, aunque algunos detalles hayan sido modificados para resaltar mejor la intencionalidad del otro. Como en los demás evangelios, Marcos, en oca-siones, hace una reasunción de datos y los tipifica en algún personaje, que, bajo esta consideración, resulta ficticio” (S. CASTRO, El sorprendente Jesús, 10). Los títulos completos de las citas pueden verse al final del libro en la Biblio-grafía. Los textos de la Sagrada Escritura los tomamos de la Biblia de

Jerusa-lén. Nueva edición revisada y aumentada, Desclée De Brouwer, 2000. La

cita-mos por las siglas BJ.

2. “Cuando nos introducimos en el relato del evangelio de Marcos, entramos en un mundo de conflicto y suspense, de sorprendentes alteraciones y extrañas ironías, de comparaciones y significados ocultos, de acciones subversivas e intrigas políticas. Y el protagonista, Jesús, es lo más sorprendente de todo” (D. RHOADS, Marcos como relato, 13).

3. “El evangelio de Marcos tanto en su totalidad como en el desarrollo de los temas particulares, además de ser una obra teológico-catequética, es una hábil narración y, sin embargo, una obra refinadamente didáctica” (G. BIGUZZI, “Yo

destruiré este templo”, 147).

4. Cf. R. AGUIRRE MONASTERIO- A. RODRÍGUEZ CARMONA, Evangelios Sinópticos y

(19)

La idea de filiación, elemento constituyente de la misión de Jesús, recorre de forma implícita cada una de las perícopas, pues no tiene otra pretensión que alumbrar una humanidad nueva, fra-terna, de hijos de Dios. Una humanidad de iguales, en la que desaparezcan todo los privilegios5. Para ello se impone la

trans-formación de Israel, el núcleo de donde parte Jesús. El A.T. tiene que ser leído desde nuevos parámetros (12, 24). Con esta nueva lectura muchos de sus pasajes quedarán abolidos, pues estaban orientados a una nueva luz; su cometido era transitorio6. El Jesús

de Marcos se separa en casi todo de la interpretación rabínica de su tiempo, sintiendo una predilección especial por los paganos7.

Como hemos dicho, Marcos parte de la historia real de Jesús, que organiza, con vistas al proyecto que se ha prefijado, a través de un profundo sentido simbólico. Así, el ciego de Betsaida (8, 22-26), que es curado en dos momentos, explica el doble proceso del evangelio hasta la crisis de Galilea (8, 31ss); y desde la crisis de Galilea, a la resurrección (8, 34-16, 8)8. El ciego de Jericó (8,

46-52), que se halla a las afueras de la ciudad mundana (Jericó, la Niza de Judea, así llamada por Lagrange), y arrojando su manto se pone de un brinco ante Jesús, que le cura, y al que sigue en “el camino”, representa el proceso de renuncia que debe hacer el auténtico discípulo. La hija de Jairo (5, 21-43), resucitada por Jesús, en un relato lleno de colorido y de belleza, con alusiones veladas al Cantar de los Cantares9 (5, 40), significa la comunidad

cristiana surgida del judaísmo. La Hemorroísa (5, 5-34), que se 5. Cf. J. MATEOS- F. CAMACHO, El evangelio I, 19-22.

6. “El relato no sólo está lleno de misterios e ironías, sino que el autor lo ha contado para transformar al lector y como medio para ayudar al adveni-miento de la soberanía de Dios. El autor ha usado técnicas narrativas sofis-ticadas… El final tiene un giro imprevisto que lleva a los lectores a reflexio-nar sobre su propia relación con el drama. En su conjunto el relato busca hacer añicos el modo que los lectores tienen de ver el mundo” (D. RHOADS,

Marcos como relato, 14).

7. Cf. J. MATEOS- F. CAMACHO, El evangelio I, 26-27. 8. Cf. S. CASTRO, El sorprendente Jesús, 14-15.

9. J. Mateos - F. Camacho apoyados en la opinión de Derrett, escriben: “La presencia de la ‘madre’ indica también el sentido nupcial de la escena

(20)

extingue en sangre, representa a la sinagoga10traumatizada por las

purificaciones, que no hacen otra cosa que sumergirla más en su enfermedad; por eso los médicos –los enviados del AT–, lejos de curarla, la han puesto peor. La hija de la mujer sirofenicia (7, 24-30) representa a la iglesia pagana. Las dos iglesias cristianas son simbolizadas por dos jovencitas. Contrasta esta vitalidad con la de la Hemorroísa, representación de la sinagoga, que se apaga.

Pero el sentido simbólico no sólo se halla en los personajes, también puede encontrarse en los lugares, en las situaciones y las narraciones. Así, la doble multiplicación de los panes (6, 30-44; 8, 1-10), con diverso número de panes y de peces, de comensales y de gestos, expresa la realidad de las dos iglesias antes menciona-das. En fin, Marcos es imprevisible y muy concentrado. Se puede decir que los relatos remiten a dos perspectivas: la así llamada his-tórica y la simbólica, que corre por debajo. Marcos en este senti-do es senti-dos evangelios. Es difícil encontrar algún dato que no trans-parente una realidad simbólica. En una palabra, con datos acerca de Jesús, nos traza un auténtico proyecto teológico. La insistencia, por otra parte, en poner las narraciones en presente, lejos de ser un elemento gramatical de la koiné, “presente histórico”, equiva-lente al pasado, es un modo de hacer llegar la narración a cada discípulo trascendiendo la circunstancia histórica11.

(Cant 3, 4: ‘en la casa de mi madre’); el padre y la madre han de entregar a la esposa. Los discípulos que habían ido con Jesús son los ‘amigos del esposo’ (2, 19), que lo acompañan en la boda y hacen de testigos” (El

evangelio I, 493).

10. No se trata, como se pensaba en la antigüedad, de una interpretación ale-górica al margen del pensamiento de Marcos. Nosotros pensamos que ése es el sentido que Marcos da al hecho que narra. Junto con el dato histórico el evangelista descubre un sentido más hondo, simbólico, que forma parte del entramado del libro. Sobre la interpretación alegórica, cf. J. GNILKA, El

evangelio I, 257.

11. “A pour but de faciliter l´appropriation par les lecteurs des activités et des paroles de Jésus et de ses disciples historiques en effaçant la distance chro-nologique” (E. TROCMÉ, L’évangile, 10).

(21)

Hacia la transfiguración de Israel

Con lo dicho anteriormente nos encontramos capacitados para emprender este aspecto que podemos llamar el proyecto del misionero (Jesús) o el sentido de su misión12.

Antes de proclamar el anuncio de la buena nueva, Jesús se sumerge en lo más profundo de Israel: en el Jordán y el desierto (1, 1-8), aunque él ha surgido del Israel más abierto, de la zona de Galilea (1, 9), donde los judíos vivían mezclados con otros pue-blos13. Para Marcos Jesús adquiere en el bautismo (1, 9-11) una

experiencia fundamental. En primer lugar, está el rasgarse de los cielos. Es una teofanía que significa que Dios abre su seno, y comienza a revelarnos su misterio, hasta ahora oculto, a pesar de tantas manifestaciones. Ese rasgarse (skhidsomenous)14tan brusco,

resaltado sólo por Marcos, pretende afirmar que en ese momento surge (nace) Jesús, en quien Dios se expresa plenamente. Porque Dios, al abrirse, derrama su Espíritu sobre Jesús, quien queda con-vertido en el hombre del Espíritu. De ahora en adelante se va a mover bajo su impulso (to pneuma ekballei). Nos encontramos ante una teofanía trinitaria. El texto marcano indudablemente tie-ne vinculaciotie-nes muy precisas con el Antiguo Testamento15, pero

ya está influenciado por confesiones de la comunidad, que se explicitan en las cartas paulinas16. La salvación, como más tarde

12. Ahora trazamos una visión muy personal del evangelio en el que hacemos ver que en Marcos existe un proyecto teológico-espiritual-cristológico. Hoy existe unanimidad entre los exegetas en afirmar la existencia de este proyec-to. Cf. R. AGUIRREMONASTERIO- A. RODRÍGUEZCARMONA, Evangelios sinópticos,

129-164. Pero no todos los especialistas coinciden en identificar el proyecto de Marcos, y son muy pocos los que logran integrar todas las unidades de su evangelio en esa visión de conjunto.

13. Cf. E. TROCMÉL’évangile, 40-41.

14. Es curioso que en Mc se rasgan tres cosas: los cielos (1, 10), la túnica del sumo sacerdote (14, 63) y el velo del santuario (15, 38). Aunque para la túni-ca del sumo sacerdote se usa un verbo distinto (diarrêxas). Pero también en este caso significa rasgar con fuerza, cf. V. TAYLOR, Evangelio, 689. Lo

llama-tivo es que en los tres casos se hace relación a Jesús hijo. Es necesario que se rasguen esas cosas tan importantes para Israel, y el cielo, tan significativo para la naturaleza, para que surja Jesús hijo.

15. Gn 22, 2; Sal 2, 7; Is 42, 1s.

(22)

dirá Jesús en Juan, viene de los judíos (Jn 4, 22), pero todo el entramado judío debe desmontarse. Es cuanto va a hacer el Jesús de Marcos. Su primer acto será la elección de cuatro discípulos (1, 16-20) junto al mar (lago). Con lo que se indica que su llamada va a tener un carácter universal: cuatro junto al mar. Sin demora puri-ficará la sinagoga (1, 21-28), que a juicio del evangelista está ende-moniada. También purificará la casa de Pedro (1, 29-31), que él va a utilizar para su predicación, liberándola del nacionalismo ardien-te que la aqueja; y, finalmenardien-te, liberará a los leprosos de la mar-ginación del desierto (1, 40-45). Un aire fresco de liberación y de vida recorre la zona de Galilea en esta primera salida de Jesús17.

Israel queda así preparado para abrirse a los gentiles. Es cuan-to se significa en el paralítico (2, 1-12), al que introducen en la casa por el techo; en la casa en la que Jesús estaba exponiendo el men-saje (ton logon)18. La casa de Israel ha sido destechada, abierta a

nuevos horizontes. Por eso Jesús añade a Leví (2, 13-14), de carác-ter gentil, a sus cuatro discípulos. Ya son cinco: el nuevo Israel, gentiles y judíos. Es el momento de celebrar un banquete con judí-os y paganjudí-os (2, 15-17). Ya tenemjudí-os la nueva comunidad19, que el

evangelista adorna de carácter nupcial (2, 18-22) –llama a Jesús el novio20– y de talante festivo y libre (2, 23-3,6). Ante esta nueva

for-ma de ser, la gente se siente entusiasfor-mada por Jesús (3, 7-12). Lle-ga el momento de dar un mínimo de institucionalidad a este movi-miento ya tan distante del mundo judío. Y Jesús al igual que Moi-sés21sube al monte y allí instituye a sus doce discípulos (3, 13-19).

17. “La ‘jornada de Cafarnaún’ no se sostiene por sí sola; está señalando algo que ocurrió antes (‘entran en Cafarnaún’): luego Jesús no está solo; se recuerda la vocación de los discípulos y se abre a un ‘después’ (‘vayamos a otra parte’: 1, 38). De hecho, la unidad comienza en el versículo 14” (J. DELORME, El

evan-gelio, 35).

18. Esa expresión significa ya la predicación cristiana; cf. R. PESCH, Das

Markuse-vangelium I, 154.

19. El remiendo de tela nueva sobre el vestido viejo pone de relieve la incom-patibilidad del proyecto de Jesús con el pasado. Cf. R. PESCH, Das

Markuse-vangelium I, 176.

20. Cf. P. LAMARCHE, Évangile, 106-107.

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En algunos sobrenombres que les otorga se adivina su comporta-miento a lo largo de su proceso religioso al lado de Jesús22.

Los Doce no lograrán integrar el mensaje hasta después de Pascua. Serán una auténtica pesadilla para el Maestro. El distan-ciamiento que se está produciendo entre el movimiento de Jesús y el judío es tan grande que el evangelista lo pone de relieve mos-trando el enfrentamiento entre Jesús y sus familiares (3, 20-21.31-35), que llegarán a afirmar que “está fuera de sí”. Efectivamente, Jesús está fuera de todo: salido del Padre (1, 35-39), de su familia carnal, de la mentalidad de Israel (3, 22-30), lejos de sus discípu-los, y fuera de él mismo, pues no tiene ninguna pretensión ego-céntrica. Su yo está orientado a proclamar a todos la buena noti-cia; el evangelio, el Abbá.

Y es ahora cuando Jesús se decide a exponer la dinámica de su evangelio en forma de parábolas (4, 1-36). Las parábolas no son las enseñanzas de Jesús, sino la estrategia que preside toda actuación del Reino. Son la presencia de Dios y de su gracia cuan-do un hombre se ha abierto al evangelio23. Son llamadas que

intentan hacer salir al hombre de los estrechos márgenes de su concepción de los valores, de la alegría y de la comprensión de uno mismo. Es el nuevo estilo que impone la gracia. Con esto Jesús ha configurado ya un tanto su nueva comunidad.

Por eso, este mismo día (4, 35-41), el de las parábolas, intenta atravesar el mar y dirigirse a regiones semipaganas24para llevarles

el mensaje. Allí, a la otra orilla, se encuentra con el endemoniado 22. Así a Simón, a quien puso el nombre de Pedro. Para la generalidad de los autores este nombre significaría el puesto y la función centrales que va a desempeñar Pedro. Pero este puesto no está nada claro en Marcos. Incluso en un momento se opone a Jesús. Por eso, para otros autores Pedro = Pie-dra significaría la obstinación, para otros, piePie-dra vacilante: “Jesús cambia de nombre a tres de sus discípulos: a Simón le llama Pedro (= el Piedra), para indicar quizá con tono irónico (piedra vacilante que nunca está firme), su fun-ción ulterior en la Iglesia; los Zebedeos reciben el nombre de Boanerges (= Truenos), quizás también con ironía, pues serán violentos en provecho pro-pio [cf. 9, 38; 10, 37]” (X. PIKAZA, Pan, casa, palabra, 846).

23. Cf. R. PESCH, Das Markusevangelium I, 256.

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de Gerasa (5, 1-20), que representa este tipo de gente; y después de curarlo de su extremismo religioso, no le permite que le siga, enviándole a su tierra, a los suyos, para que predique ese nuevo mensaje25. El endemoniado será el primer misionero, que más

tar-de abrirá el camino a Jesús en tierra tar-de gentiles (7, 24-37). Después de regresar de la otra orilla, es decir, de la parte orien-tal del mar, a la parte más judía, Jesús se encuentra con que la hija del jefe de la sinagoga, Jairo (5, 21-43), se muere, y la Hemorroísa (5, 25-34) se extingue en sangre. Ambas mujeres, como ya hemos dicho, expresan la situación de Israel. Las dos forman un todo26.

Son muchos los datos que las unifican, pero representan aspectos diversos de la realidad judía. La Hemorroísa es la sinagoga, y la niña, hija de Jairo, es la hija de la sinagoga. Marcos no lo dice, pero en el relato, la niña hace las veces de hija de la Hemorroísa. Jesús cura a la sinagoga y de ella saca su comunidad judía: la niña, hija de Jairo, jefe de la sinagoga. Jesús ya tiene su comunidad judeo-cristiana. Al resucitarla, Jesús dice algo sorprendente: que den de comer a la niña. Pronto hará para ella la primera multiplicación de los panes (6, 30-44). El pasaje, como explicaremos más adelante, está narrado a base de elementos de la tradición judía.

Pero antes, a causa de la fundación de esa comunidad extraí-da del juextraí-daísmo, la gente se preguntaba lógicamente por la reali-dad de este personaje. Cuáles son sus orígenes (6, 1-6a)27. Al

prin-cipio, el evangelista le presentó como Hijo de Dios (1, 1), ahora la gente dirá que es hijo de María; no se le reconoce padre algu-no. José está totalmente ausente del evangelio de Marcos. ¿Es que José ha muerto ya? ¿Se trata de un “status” humano especial de María o dentro de la comunidad cristiana?28 ¿Es una crítica de la

gente a la confesión cristiana de la concepción virginal? ¿Hijo de María Virgen? ¿Hijo de Dios e Hijo de María?

25. Con acierto titula Gnilka el pasaje: “Un poseso se convierte en predicador” (El evangelio I, 231).

26. Cf. J. DELORME, El evangelio, 48-49

27. Es éste uno de los pasajes más difíciles de Marcos.

28. Remitimos al lector al lugar correspondiente (cap. 6) de nuestro comentario donde trataremos de dar respuesta a estos interrogantes.

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Ante la realidad de Jesús que se impone, Juan Bautista ya no tiene sentido (6, 14-29)29. Su mensaje y su martirio, sin embargo,

sirven para luz de los discípulos de Jesús. De ahí que se relate su ajusticiamiento en el momento en que Jesús envía a sus discípu-los a la misión (6, 6b-13), en la que como todavía no predican el evangelio, sino sólo el mensaje de Juan, se les permite ver en la vida de éste algo que también les puede acontecer a ellos.

Y es ahora, al regreso de la misión, cuando viene la primera multiplicación de los panes (6,30-44), que representa la cena para la comunidad judeo-cristiana30, simbolizada en la hija de Jairo.

Todos los elementos que la constituyen son de carácter judío. En la multiplicación de los panes se encierran muchas cosas. Se pone de relieve ante todo el sentido del evangelio, que es fundamen-talmente comunidad. La comunidad encuentra sentido en la per-sona de Jesús, que se preocupa en seguida por el alimento del grupo31. En los panes se reflejan la Eucaristía32, la comunidad de

bienes y la unión entre la palabra y el alimento. Es un anticipo de lo que será la cena pascual de la comunidad cristiana, al mismo tiempo que el pasaje ya está leído desde allí. Pero los discípulos no comprendieron su misterio. Así lo indican los sucesos que tuvieron lugar durante la travesía del mar (6, 45-52)33. Jesús

pre-tende que vayan a Betsaida, hacia territorio gentil, y ellos se vol-vieron a la parte occidental del lago, hacia sus instituciones (6, 53), su mundo. Se niegan a hacer el éxodo. Y en este territorio de puro judaísmo Jesús queda reducido casi a hacer de un simple curan-dero (6, 53-56).

29. Otros piensan que Marcos inserta aquí esta narración porque tiene costum-bre de presentar a Jesús siempre junto con sus discípulos; pero como ahora se van a predicar y Jesús se queda solo, no sabe qué hacer con su persona-je, y resuelve la dificultad narrando el martirio del Bautista; cf. J. DELORME, El

evangelio, 55-56.

30. Cf. J. MATEOS- F. CAMACHO, El evangelio de Marcos II, 59-90.

31. Aunque no sea lo primordial; cf. R. PESCH, Das Markusevangelium I, 350. 32. Aunque la opinión de los autores no es unánime al respecto. Gnilka

consi-dera insegura la vinculación de la multiplicación con la última cena.“Ni Mar-cos ni la tradición anterior a él se esforzaron lo más mínimo por establecer una armonización con la tradición de la cena” (El evangelio I, 305).

33. R. Pesch observa, en la oscuridad en que se halla la barca, sentidos misteriosos;

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Pero aquí va a tener lugar el enfrentamiento más duro con el rabinismo (7, 1-23). El evangelio se opone a considerar que haya cosas buenas y cosas malas. La bondad y la maldad no están en lo exterior, sino en el corazón34. Ante la casuística judía Jesús

adopta una actitud de soberanía. Habla, como en otras ocasiones confirma Marcos, “con autoridad”. Con este enfrentamiento, Jesús rompe con el rabinismo. Por eso, terminada la discusión, se mar-cha a regiones paganas (7, 24).

En la curación de la hija de la sirofenicia (7, 25-30), Marcos des-cubre la Iglesia pagano-cristiana de Jesús. También aquí se ob-serva algún rasgo de posible conexión con el Cantar (7, 30)35. El

diálogo de la pagana con Jesús es sumamente encantador y deno-ta que ya tiene fe en Jesús36. Ella le va a pedir que le conceda

sola-mente comer las migajas que caigan de la mesa (del judaísmo o de la comunidad judeo-cristiana de Jesús) y éste le promete un nuevo banquete para ella, que será la segunda multiplicación de los panes.

A esta curación hay que unir la del tartamudo sordo (7, 31-37), situada también en contexto pagano. La mención de la Decápolis (7, 31) quizás nos remita al endemoniado de Gerasa (5, 20), que se marchó por esta región predicando a Jesús. El semipagano de Gerasa fue el misionero que condujo a los paganos a la fe. El tar-tamudo37sordo expresa la situación en que se hallaba el

paganis-mo, de quien se dice que, al curarlo Jesús, se le soltó la atadura de la lengua y hablaba correctamente; frase muy parecida a la que Jesús dijo a la sirofenicia. Las dos figuras, femenina y masculina, muestran la situación del paganismo, mientras que en la niña se refleja el icono de la Iglesia pagano-cristiana de Jesús.

34. Magníficas las observaciones de X. Pikaza a este capítulo; cf. Pan, casa,

pala-bra, 174-186.

35. Anota Marcos “que la niña estaba echada en la cama”; posible alusión a Ct 3, 1, aunque no se usa el mismo término griego en Mc que en los LXX para nombrar el lecho; quizás porque se trate de una pagana.

36. “Por lo que has dicho” (dia touton ton logon).

37. Sobre el sentido del tartamudo sordo véase la propia opinión y las de otros autores en J. MATEOS- F. CAMACHO, El evangelio II, 184-186.

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La segunda multiplicación de los panes (8, 1-10)38, toda ella

sal-picada de referencias paganas, está orientada a esta comunidad. Terminada la multiplicación, Jesús regresa a la parte occidental, donde ante un hecho tan inaudito, –el haber abierto su mensaje no sólo a los judíos, sino también a los paganos– los fariseos ya no le piden un milagro, sino una señal del cielo, y se ponen a dis-cutir con él (8, 11-13). Él, dando media vuelta, los abandona, sube a la barca y se dirige con sus discípulos a Betsaida (8, 13), a don-de había querido ir don-después don-de la primera multiplicación (6, 45), pero que, como sabemos, se opusieron sus discípulos. Y en el camino les explica el misterio de los panes39, y les acusa de no

ver ni oír, teniendo ojos y oídos. Siguen con su mente embotada.

La praxis utópica de Jesús

La narración del curioso milagro del ciego de Betsaida (8, 22-26)40con la confesión equívoca de Pedro (8, 27-33), que confiesa

a Jesús Mesías, pero de índole terrenal, divide el evangelio en dos mitades: la anterior y la posterior: segunda sección de Galilea (8, 34-10, 52), y la de Jerusalén (11,1-16, 8). En esta segunda sección Jesús expondrá sus enseñanzas morales. La de Jerusalén, com-prenderá tres partes: enseñanzas dogmáticas (caps. 11-13), Pasión (cap. 14-15) y Resurrección. (cap. 16).

Como los discípulos por boca de Pedro (8, 32-33) están iden-tificando la misión de Jesús con un proyecto judío terrenal, de 38. “Para los lectores cristianos del evangelio de Mc la sentencia de Jesús acerca del pan de los hijos traía a la memoria la primera multiplicación de los panes, en la que fueron saciados los miembros del pueblo de Dios, los hijos. En la segunda multiplicación, participaron también los paganos de la Decápolis. Así el episodio de la mujer pagana sella la transición entre estos dos ban-quetes mesiánicos; los paganos desde ahora toman parte en el banquete mesiánico, que para la comunidad cristiana se renueva en la mesa eucarísti-ca” (A. PRONZATO, Un cristiano II, 362).

39. Cf. R. PESCH, Das Markusevangelium I, 414-415.

40. Creo que pocos han interpretado tan honda y bellamente este pasaje como J. Mateos. Lo hace en varios de sus escritos: cito como muestra su obra: Los

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poder y de dominio, al estilo de este mundo, Jesús comienza a exponer claramente las exigencias del seguimiento. Y sin más pre-ámbulos, dice Marcos: “Y comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho” (8, 31). Se trata del primer anuncio de la Pasión (8, 27-33). Ante tales palabras, Pedro se enfrentará a Jesús. Con esta actitud muestra claramente que su visión del mesianismo no era la de Jesús41.

Estas enseñanzas van a estar jalonadas por tres anuncios de la Pasión42, con lo que se significa el sentido de las mismas43. Jesús

propone la renuncia más absoluta (8, 34-38). Hablará de negarse a sí mismo, de perder la vida para recuperarla. Pero se tratará de algo con lo que el hombre no se autodestruye, sino que, por el contrario, al donarse, se encuentra a sí mismo. Marcos, para hacer ver el sentido cristiano de la renuncia, narra a continuación de estas palabras tan severas de Jesús la transfiguración (9, 1-14), como queriendo advertir que hacia ahí se dirige la negación pro-puesta44. De todas formas, no pretende aminorar la radicalidad de

ésta, por eso, nos inserta el milagro del niño epiléptico (9, 14-30), que echando espumarajos y retorciéndose, muestra el esfuerzo que supone la entrada en el Reino45, que sólo con el grito de la

oración y por el poder de Jesús se consigue franquear46.

Jesús aborda en seguida la cuestión sobre quién es el mayor, anhelo que se esconde en el corazón de todo ser humano. En la 41. “Pedro representa el papel del diablo al sugerir que Jesús debe comportarse como el libertador político de las esperanzas populares” (E. J. MALLY,

Evan-gelio, 111).

42. 8, 31-33; 9, 30-32; 10, 32-34.

43. En la segunda y tercera se hablará de “ser entregado”; expresión que algunos autores leen como un pasivo divino; cf. R. PESCH, Das Markusevangelium, II, 99-100.

44. Cf. J. GNILKA, El evangelio II, 42-44.

45. “El padre y el niño son personajes centrales. El núcleo del relato es el diálo-go entre el Padre y Jesús (9, 21-24), que es exclusivo de Marcos” (D. J. HARRINGTON, Evangelio, 44-45).

46. El relato significa la situación extrema en que se hallaba Israel. El que sólo la oración pueda dar una respuesta al problema indica que Marcos sitúa el mila-gro dentro del proceso de renuncia que Jesús va exigiendo a sus discípulos. Pueden verse algunas interpretaciones en J. MATEOS- F. CAMACHO, El

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casa y en una escena verdaderamente encantadora y llena de sim-bolismo (9, 33-37), Jesús sentencia que el mayor es aquel que más sirve. La renuncia a la que antes se refería se reducirá a esto. La misión no consiste primeramente en predicar, sino en servir. El servicio habrá que llevarlo hasta su totalidad. Incluso hasta no adueñarse de la dignidad de ser discípulo, aunque ésta sea la más alta, a condición de que se entienda como entrega47, y que se

expresa magníficamente en los pequeños (9, 38-50).

Ya más en concreto, Jesús va abordar tres temas que de una forma o de otra absorben la vida del hombre: la sexualidad (divor-cio), las riquezas (el hombre rico) y el poder (la pretensión de los Zebedeos)48. Entre la sexualidad y las riquezas se inserta el

pasa-je de los niños. La frase: “El que no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él” (10, 15), explica el pensamiento de Jesús con respecto a esas otras dos realidades. Jesús no condena la sexualidad (10, 1-12) ni las riquezas (10, 17-31), pero al igual que el niño no acepta nada a cambio de la madre (10, 13-16), así, las cosas de este mundo adquieren sentido en la medida en que no nos separen del Padre. Para Jesús sólo existen dos valores, reducibles a uno: Dios y los otros. La sexualidad y las riquezas sir-ven en la medida en que estén en función de Dios y del herma-no. Jesús condena el divorcio (10, 1-12) y a los ricos (10, 17-31) porque considera a los hombres que se hallan en esa circunstan-cia como seres que han puesto ahí su corazón. Si se lee en pro-fundidad la cuestión del divorcio, tal como la plantea Marcos, va más allá de un problema jurídico; es todo un problema afectivo.

En cuanto al tema del poder, Jesús ya le había dado respues-ta (9, 33-37). Ahora se plantea de nuevo porque los discípulos 47. “Los cristianos tienen siempre, como grupo, la tentación de dominar, siendo así que la ley que da Cristo a la existencia de su grupo es la de servir. Este texto sigue siendo actual en nuestro debate sobre la Iglesia en medio del mundo” (J. DELORME, El evangelio, 84).

48. “Esta enseñanza debe comprenderse, como la precedente, dentro de la pers-pectiva del segundo anuncio de la Pasión y Resurrección, que van a poner a los discípulos dentro de una condición nueva” (H. TROADEC, Comentario,

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ansían los primeros puestos en el reino futuro (10, 35-45)49.

Qui-zás estemos ante un deseo de poder, más espiritual. La respuesta de Jesús es la misma. Tendrá el primer puesto el que sea el últi-mo (el esclavo de todos), es decir, el máxiúlti-mo servidor. La sección de Galilea termina con el servicio. Y como ejemplo de cómo debe ser el discípulo, Marcos narra el milagro del ciego de Jericó (10, 46-52)50. La generalidad de los exegetas observa en este ciego la

imagen del verdadero discípulo. Solo cuando está desasido de todo, después de haber abandonado la ciudad del confort (Jeri-có), la Niza de Judea según Lagrange, –le queda únicamente el manto, y también lo tira51– puede dar un brinco y ponerse junto

a Jesús, quien le otorga la vista y la capacidad de seguirle de inme-diato en “el camino” (en tê hodô). Está preparado para ir con su Señor a afrontar la Pasión en Jerusalén. Galilea es el lugar del seguimiento. Aquí serán invitados los discípulos a regresar si quie-ren ver resucitado a Jesús (16, 7).

Enseñanzas dogmáticas en Jerusalén

Marcos presenta a Jesús entrando en Jerusalén de forma solem-ne (11, 1-11)52, pero no comprendido por las turbas que lo

acla-man y reciben como rey davídico, rey triunfante, cuando en Jeru-49. “Su deseo de sentarse a derecha e izquierda de Jesús ‘en tu gloria’, apenas puede entenderse si no se supone que esperaban un reino mesiánico sobre la tierra. De todos modos, la Iglesia primitiva ha referido ‘en tu gloria’ al rei-no de Jesús trascendente y escatológico [cf. 8, 38]” (R. SCHNACKENBURG, El

evangelio II, 114).

50. “Un itinerario ejemplar de fe e iluminación, llamada y seguimiento” (L. ALON

-SOSCHÖKEL, Biblia del Peregrino, 132).

51. “La gran cantidad de referencias que hace Marcos a los mantos (2, 21; 5, 25-30; 6, 56; 9, 3; 11, 7-8; 12, 16; 15, 20.24) sugiere que Bartimeo estaba dejan-do tras sí «el viejo orden»” (J. D. HARRINGTON, Evangelio, 50).

52. “Se trata de la entrada de Jesús como Mesías, aun cuando algunos comenta-ristas se sientan inclinados a negar este aspecto del acontecimiento. La rela-ción con el monte de los Olivos, el encargo de ir a buscar el borrico, la alu-sión al ‘reino de nuestro padre David’ dan a la entrada un matiz mesiánico implícito. Mc no ha introducido alusiones al cumplimiento del A.T. como las que encontramos en Mt” (E. J. MALLY, Evangelio, 123).

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salén va a soportar todo género de humillaciones. Su entrada en el templo y purificación del mismo, junto con el símbolo de la higuera (11, 12-25) que se seca, significan que el templo53ya

care-ce de sentido. El mensaje de Jesús hacare-ce inútil el templo54. De ahí

que se interroguen los rabinos sobre el hecho de su autoridad. ¿Dónde radica ese poder? (11, 27-31) La parábola de los viñado-res homicidas (12, 1-12) nos da la viñado-respuesta. Jesús es el Hijo del dueño de la viña, de Israel. Se coloca así por encima de todos los profetas e instituciones veterotestamentarias, y también por enci-ma de todo poder civil; está capacitado incluso para determinar la autoridad del César (12, 13-17).

Dentro de estos poderes y en medio de estas declaraciones afirma la eternidad del hombre: la resurrección de los muertos (12, 18-27), como proyecto adonde se dirigen las Escrituras, y el man-damiento principal (12, 28-34) de las mismas: el amor total a Dios y al hombre (prójimo). Y en pleno Jerusalén termina proclamán-dose Señor de David (12, 35-37)55. No es su descendiente, sino su

Señor. Su realeza tendrá otro contenido.

Y una vez más, se finaliza esta nueva sección mostrando que la suprema grandeza se halla no en la búsqueda del interés pro-pio como hacen los letrados (12, 38-40), sino en la entrega de la vida como muestra el pasaje de la viuda (12, 41-44)56. Este relato

hace inclusión con la segunda sección de Galilea cuando empe-zó a hablar a sus discípulos de la renuncia (8, 34-38) como algo 53. Juzgamos que el monte que puede ser sepultado en el mar por el poder de la oración es el monte del templo, en contra de algunos que piensan que es el monte de los Olivos; cf. R. PESCH, Das Markusevangelium, II, 204. 54. “Conforme a su sentido habitual, Mc ha sustituido el templo judío por Jesús,

que es principio y sentido de la casa/nave de Dios, lugar de reunión (plega-ria) y de salvación para los humanos” (X. PIKAZA, Pan, casa, palabra, 319). 55. “Jesús no se ha designado personalmente de ese modo, sino que más bien

descubre y expresa de manera indirecta sus pretensiones; pero la comunidad postpascual esclareció después estas pretensiones de Jesús” (R. SCHNACKEN -BURG, El evangelio II, 187).

56. “Con estas palabras termina el ministerio público de Jesús en el evangelio de Marcos. Ha querido conservar para todas las edades (...) la figura de esta pobre viuda anónima: Una lección y una denuncia” (L. ALONSO SCHÖKEL,

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necesario para la salvación. El relato de la viuda concluyendo una sección de temas dogmáticos nos indica dónde se hallan las pre-tensiones teológicas de Marcos. La fe sólo se puede dar en un corazón vacío y desasido57.

El discurso escatológico (cap. 13). Es uno de los pasajes de más difícil interpretación. Pero es un hecho claro que en él aparece la majestad y misión de Jesús de modo singular, pues aquí se cons-tituye en árbitro de la historia del mundo, no sólo de Israel. Este capítulo, situado antes de la Pasión y al final de la vida pública recoge el sentido de Jesús58. Marcos ha creado una pieza literaria

de gran calibre teológico. En realidad es el mensaje del Resucita-do, que Marcos se ha visto obligado a anticipar por su concepción de la resurrección, que entiende como realidad que supera toda compresión, y es imposible de expresar.

La sabiduría de la Pasión

Getsemaní y la muerte de Jesús son la cumbre donde el pro-yecto de Jesús se expresa con la máxima intensidad. Los otros sucesos ponen de relieve el talante del misionero Jesús que ha lle-gado a esa meta59. En la Pasión60 Marcos recalca lo dramático y

57. “La disposición interior de la mujer y su generosidad sirven también para introducir el relato de la pasión en el que Jesús demostrará las mismas cua-lidades” (D. J. HARRINGTON, Evangelio, 56).

58. “Es, además, el único momento en que se pone en boca de Jesús una larga exposición continuada; tiene por destinatario directo al grupo de discípulos, pero su conclusión extiende lo esencial a todos los seguidores (v. 37). Un título que refleja el contenido del discurso puede ser este: «el grupo cristiano en la historia»” (J. MATEOS, Marcos 13, 443).

59. “El relato de la Pasión según san Marcos se presenta como culminación y acon-tecimiento que corona la vida de Jesús, finalmente, reconocido como Mesías; constituye por tanto, el clímax de su euangelion” (E. J. MALLY, Evangelio, 140). 60. Como en otros relatos hace algunas alusiones misteriosas de no fácil inter-pretación: “¿Qué sentido puede tener la huida del muchacho desnudo en Getsemaní (14, 51-52), el rechazo del narcótico (15, 23) y, entre los prodigios que envuelven la muerte de Jesús, esas ‘tinieblas’ que caen sobre la ‘tierra’ o la desgarradura del velo del templo? O aún, ¿a qué alude el evangelista cuan-do escribe a propósito del centurión del calvario: ‘Al ver que [Jesús] había expirado así’ (15, 39)?” (S. LÉGASSE, El proceso, 23).

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chocante del dolor de Jesús. Se abre con la unción de Betania61

(14, 3-11), que es el único suceso positivo. Una mujer, en nombre de la comunidad auténtica, unge a Jesús con los mejores de sus perfumes en agradecimiento a su entrega. Sigue la preparación a la cena (14, 12-16), la cena misma (14, 17-31) envuelta en la incomprensión de los discípulos. En ella expresa Jesús el sentido más hondo de su existencia: partirse por todos; el anuncio de la traición y de las negaciones de Pedro. La cena y la eucaristía se desarrollan en un ambiente de suma tristeza, que halla su punto culminante en Getsemaní (14, 32-42).

Getsemaní es con toda su crudeza la expresión de la revela-ción del Abbá, que muestra en su Hijo, reducido a la forma más débil de lo humano62, que la ternura sólo puede expresarse en el

vaciamiento, en el entregarse, y la entrega alcanza su máxima donación cuando el que la ofrenda la realiza en totalidad. Ése no reservarse nada se manifiesta de forma dramática cuando se pier-de incluso la razón pier-de la entrega63. Y es perfecta cuando en el que

la efectúa sólo queda el amor. En Getsemaní todo se extinguió en el ser de Jesús, menos su llama de amor viva.

61. “Ante la inminencia de la muerte de Jesús, Mc señala la actitud de dos gru-pos de seguidores: el primero está representado por una mujer que unge a Jesús, figura de la perfecta respuesta a su amor; el segundo, por los que pro-testan por el gesto de la mujer. En la perícopa no aparece el término «discí-pulos»” (J. MATEOS- F. CAMACHO, Marcos, 239).

62. “El miedo en la muerte de Jesús era necesario porque es el miedo sola-mente el que nos impide ser auténticos. Estas horas de Getsemaní fueron indispensables para mostrarnos que no debe haber ningún miedo que pue-da separarnos de Dios, de nosotros mismos y de los otros. A partir de ese momento podemos ya pronunciar la plegaria que la Iglesia nos propone el viernes santo: «Te damos gracias y te bendecimos, Señor Jesucristo, por-que con tu santa cruz has redimido al mundo»” (E. DREWERMANN, Il

vange-lo, 418).

63. Entonces el hombre toca al abismo. “¿Qué es el abismo? ¿Acaso es la presen-cia de un Dios demasiado grande que desgarra la mente de quien intenta comprenderlo? O, por el contrario, ¿no será la total ausencia de Dios y el sin-sentido de la existencia? ¿O simplemente la espantosa distancia que separa al hombre de Dios? O quizás nada de todo eso. Tan sólo hay una certeza: quien no se enfrenta al abismo no conoce a Dios ni se conoce a sí mismo” (J. O. CATALÁN, Vigías del abismo, 149).

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Todos estos hechos constituyen la preparación al prendimien-to (14, 43-52). Entre el encuentro con las auprendimien-toridades judías64 que

le condenan a muerte, y con Pilato que decide la ejecución (14, 53-15, 20) se hallan las negaciones de Pedro; todo termina con el desprecio más absoluto, burlándose y mofándose de él. Marcos contempla la Pasión de Jesús como el ámbito donde éste queda reducido a la ignominia más profunda. “Abandonado por el Padre” en la agonía, y ahora despreciado por las autoridades polí-ticas y religiosas.

En la cruz (15, 24-34) se alcanza ese aniquilamiento que no es capaz de desestabilizar el amor de Jesús al Padre, que se muestra ahora más fuerte que nunca. Como venimos diciendo, la misión de Jesús en el evangelio de Marcos se identifica con su conciencia de filiación. Ésta parecería un tanto oscurecida en la cruz, pero, si damos fe a los numerosos indicios del evangelista, la lectura tradi-cional debe ser corregida por la que nosotros ofreceremos. En este sentido, también su experiencia de filiación aparece patente en la cruz. La comprensión de filiación ha sido profundamente purifica-da a lo largo de su existencia, y ha tenido dos puntos estelares: Getsemaní y la cruz. Por eso su grito final ha de ser interpretado como un grito65de triunfo66, de entrada en la auténtica vida, el

des-cubrimiento total del Padre, es el llanto del niño que nace. Marcos comenta: “Y el velo del Santuario (tou naou) se rasgó67en dos de

arriba abajo” (15, 38). Dios (el Santuario era el lugar que le repre-64. Es curioso que Marcos no nos ofrece el nombre del sumo sacerdote; cf. R.

PESCH, Das Markusevangeliun, II, 425.

65. “Nuevo grito potente de Jesús impropio de un agonizante (lanzando una

gran voz): No está vencido. Marcos no emplea la palabra ‘muerte’, que

con-nota pasividad. Jesús no se apaga en el suplicio y la debilidad; su muerte es el momento cumbre de su vida y de su plenitud; el verbo ‘expirar’ (gr.

exep-neusen) está emparentado ‘con espíritu’ y significa ‘exhalar el espíritu’; la

muerte es el momento en el que Jesús efunde su Espíritu sobre los hombres” (J. MATEOS- F. CAMACHO, Marcos, 277).

66. “Mateo habla inequívocamente de un nuevo clamor (27, 50). Si Marcos lo entiende también así, es posible que haya interpretado este nuevo grito inar-ticulado de Jesús como un signo de superación y de victoria” (R. SCHNACKEN -BURG, El evangelio II, 325).

67. Las opiniones de los autores en la interpretación de este suceso son muy numerosas; cf. P. LAMARCHE, Évangile, 375-387.

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sentaba), como una mujer, se rasga para dejar salir al niño68, que

sale a la vida gritando. El grito de Jesús es la entrada en la vida. ¿Por eso Marcos no narra la resurrección?

Decíamos que la mujer que le ungió (14, 3-11) representaba la comunidad cristiana futura, que en germen comprendía el amor de Jesús. Pero ahora, todos los futuros seguidores de Jesús: José de Arimatea (judío: 15, 42-47) y el grupo de mujeres (represen-tantes de la comunidad cristiana (15, 40-41) han perdido la espe-ranza69, pero no han dudado de su amor, aunque él ha guardado

silencio absoluto, de igual modo que él no dudó del amor del Padre, que también enmudeció a lo largo de su Pasión. Sólo un rayo de luz ilumina la cruz: el centurión (gentil: 15, 39)70. A pesar

de tantas tinieblas, a Jesús no le faltó el amor del hombre, al prin-cipio con la unción de una mujer (14, 3-11) y al final de su trage-dia, cuando también otras le acompañan y preparan perfumes para honrar su cadáver (15, 39-47), aunque fue un amor no teo-logal, sino terreno, de amistad. Aun así, el Misionero terminó en el más absoluto desamparo, pero el amor de su corazón fue más fuerte que la muerte y proclamó que esas tinieblas no eran capa-ces de ocultar su amor al Abbá o, mejor, que en esas tinieblas era donde más brillaba el amor de ése que Jesús llamaba Ternura.

El secreto del evangelio de Marcos

El final de Marcos sumerge a su evangelio en un profundo in-terrogante71. ¿Se trata de una proclamación de la Teología de la

68. Ya hemos recordado que en las tres escenas (1, 9-11; 14, 61-63; 15, 38-39), que se habla de rasgar, siempre se alude a Jesús ‘Hijo’.

69. “[José] cierra el sepulcro con la losa: la esperanza que él y el pueblo habían puesto en Jesús ha terminado con su muerte... Dos de las mujeres (cf. 15, 40) presencian la sepultura; actúan como testigos del carácter definitivo de la muerte” (J. MATEOS- F. CAMACHO, Marcos, 280).

70. La mayoría de los exegetas ven en esta proclamación de un pagano junto a la cruz de Jesús uno de los momentos más encumbrados de la teología de Marcos y del proceso creciente de su evangelio; en contra de esto, puede ver-se E. TROCMÉ, L´évangile, 370.

71. Como se sabe el texto de Marcos termina en 16, 8. Ninguno de los diversos finales que se conservan fue escrito por él. Los dos versículos finales de

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Mar-Cruz? Todo lo anterior resulta atractivo y bello. Pero que el Mesí-as tenga que morir para que esto se realice, y también como se deduce del evangelio, tengan que hacerlo sus seguidores, ¿impli-ca que la transformación de los hombres y de las instituciones deben ser permanentes? ¿Que el gozo evangélico nada tiene que ver con las realidades mundanales que siempre deben ser sobre-pasadas? ¿Estamos en el núcleo más puro de San Juan de la Cruz y de los místicos? Eso pienso. Hacia ahí se dirige el sentido de la misión en Marcos, que consistió en manifestar a los hombres su propia historia. El envío del Padre se expresó en la toma de con-ciencia de ese misterio, y la ternura, eso que constituye lo más hondo del hombre, se dejó ver en el abandono, el desamparo y en la muerte, y ¡de cruz!72. La resurrección supone la confirmación

de todo el proyecto del misionero. De hecho, el mandato del ángel a los discípulos y a Pedro de ir a Galilea para verle resuci-tado, de cualquier modo que se interprete, supone la confirma-ción de la actuaconfirma-ción y predicaconfirma-ción de Jesús73.

cos –16, 7-8– ofrecen gran dificultad a la hora de su interpretación. Parece ser que la orden de ir a Galilea no debe entenderse geográficamente, sino que se trata de una visión teológica: los discípulos deben ahora hacer en su vida lo mismo que un día realizara Jesús: todo un proceso de renuncia. Hecho esto comprenderán de verdad que el Señor ha resucitado. Esto evidente-mente no niega las apariciones en Galilea, pero supone que la experiencia pascual requiere la experiencia de la cruz: “Hemos advertido ya desde el principio que la geografía de Marcos es una geografía teológica: Galilea se convierte en el lugar del anuncio del reino, en la cuna del evangelio. Judea es el lugar del rechazo” (A. PRONZATO, Un cristiano III, 143).

72. Escribe A. Rodríguez Carmona hablando del evangelio de Marcos: “La estruc-tura de conjunto pone de relieve el carácter de revelación trágica que tuvo la obra de Jesús” (R. AGUIRRE MONASTERIO - A. RODRÍGUEZCARMONA, Evangelios

sinópticos, 144).

73. “¿Y la huida, el terror, el asombro y el silencio temeroso de las fieles muje-res? Tal vez su reacción sea la apropiada ante un Dios que desgarra los cie-los y elimina las fronteras entre lo sagrado y lo profano y que abre cie-los sepul-cros y suprime esa última frontera humana entre la muerte y la vida” (V. HOWARD, Marcos, 1243).

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LA SENSACIÓN DE LO NUEVO

Este primer capítulo de Marcos es como la impresión de un aire fresco y puro. Su lectura produce una de las sensaciones más bellas de la historia de la salvación1. Marcos da comienzo a

su narración con una palabra que es todo un símbolo del con-tenido de su libro, principio (Arche). Es como si todo lo anterior no contara. La historia salvífica del A.T. ha sido un prólogo-epí-logo lejano de cuanto va a suceder. Marcos, como veremos, se siente tentado a romper con lo anterior, porque está convencido de que lo primero ha sido Jesús, pero comprende que no pue-de. Por eso mantendrá un mínimo de conexión2.

Si comparamos estos comienzos con los de otros evangelios, podremos comprobar su brevedad: no hay genealogías (cf. Mt 1, 1-7; Lc 3, 23-38), ni siquiera pretende engarzarlos con los orí-genes de la palabra, como hace Juan (Jn 1, 1-18). Jesús es la 1. “Un giro en la literatura cristiana, un momento clave en la vida de la Iglesia: tal es la impresión que produce en el lector el evangelio de Marcos. Con la ‘escritura’ del evangelio nace un género literario nuevo” (J. AUNEAU, “Evange-lio de Marcos”, 71).

2. “La creación del género evangélico con el evangelio de Marcos da comienzo a la progresiva divinización del Jesús terreno, y sólo esta divinización de un hombre terreno puede generar la tensión con el primer axioma fundamental de la fe judía: el monoteísmo” (G. THEISSEN, La religión de los primeros

cris-tianos, 209). Como es obvio, Marcos no está contra el AT, aunque hará una

selección de textos. Su oposición se dirige a las instituciones de Israel, que han tergiversado el sentido de la palabra de Dios. Aunque citará poco el AT, el trasfondo de su evangelio está lleno de referencias a él, como veremos. Para Marcos Jesús lo absorbe todo.

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irrupción de la novedad; su historia precedente se sumerge en Dios sin connotación particular3.

Este primer capítulo es un paseo liberador de Jesús: transfi-gura la sinagoga (1, 21-28), purifica la casa de Simón (1, 29-39) y libera el desierto (1, 40-45). En realidad el libro entero no pre-tende otra cosa que mostrar que con la llegada de Jesús todo un mundo antiguo, caduco, se derrumba4. Con Jesús surge por

pri-mera vez la primavera de la Humanidad, que estaba a punto de fenecer5.

Un versículo singular (1, 1)

1Comienzo del Evangelio de Jesús, el Cristo, Hijo de Dios.

Principio, evangelio, Jesús, el Cristo, Hijo de Dios. Cinco pa-labras que de algún modo encierran en núcleo el contenido del libro.

Principio

Podría aludir al preámbulo del evangelio que englobaría la breve alusión al Bautista, y quizás también a todo lo referente a Jesús hasta que da comienzo la proclamación del kerygma. En este caso podíamos traducirlo por “así dio comienzo el anuncio de esa bella noticia, que ha llegado hasta vosotros”. Pero no parece, si fuera así, que Mc utilizara esa palabra.

Tampoco es plausible que pueda ser equivalente a “evange-lio”, tomado como libro, pues esta acepción fue algo que vino más tarde. Y también en este sentido resultaría una forma abrup-ta de abrir un libro.

3. En este evangelio no se nombra nunca a José. En el comienzo del evangelio (1, 1) se le llama Hijo de Dios y en 6, 3 la multitud sorprendida dice: “¿...No es éste el hijo de María?”.

4. Cf. Cap. 13.

5. Tendremos ocasión de observar que Marcos contempla en la Hemorroísa a Israel que se extingue, y en la hija del jefe de la sinagoga (Jairo), resucitada por Jesús, jovencita de 12 años, a la nueva comunidad en edad núbil.

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Desde el estilo de Mc y teniendo presente la perspectiva teo-lógica en que se coloca, “principio” significa ruptura con lo pre-cedente6, con posibles alusiones a la Biblia griega, que también

usa el término principio para abrir el relato, aunque precedido de “en”, “en el principio”7. Mc sería más lacónico y cortante. Es

como si dijera: esta bella noticia no ha tenido principio, todo lo anterior no se puede comparar con ella. Se adivina aquí a un Marcos que no quiere entender el evangelio como una mera deducción, ni siquiera como cumplimiento de lo anterior. El evangelio es novedad absoluta; lo precedente ha preparado la novedad, pero no la ha generado: Jesús no es una derivación del A.T8. Mc puede llegar a aceptar que la profecía anunciaba la

novedad, pero de ninguna manera la creaba. Queda convertido así para Mc el A.T. en mero preámbulo9.

El verdadero comienzo de la historia no era aquel “en el prin-cipio” del Génesis (Gn 1, 1), sino este “comienzo” del evangelio (arche tou euangeliou). Todos los narradores de las religiones primordiales se han preocupado del “principio”, del origen; tam-bién lo ha hecho Mc, pero con una naturalidad pasmosa. Ese hombre, que un día sus convecinos van a llamar “el carpintero” 6. “Comienzo no dice referencia solamente al futuro ni incluye únicamente la idea de germen y desarrollo. Dice referencia al pasado e indica novedad y ruptura respecto al mismo. Marcos sabe que ‘comienza’ algo nuevo respecto al Antiguo Testamento y, más en general, respecto a los hombres y sus espe-ranzas... Es una noticia esperada, deseada, pero también –al mismo tiempo– inesperada y sorprendente” (B. MAGGIONI, El relato, 15).

7. No parece que Mc haya querido seguir el uso habitual, en los libros proféti-cos, sapienciales y apocalípticos del judaísmo, de comenzar con una frase sin predicado como sugiere R. PESCH, Il vangelo I, 140.

8. Cf. Mc 2, 21-22 sobre el remiendo nuevo y el vino nuevo. “El término ‘nue-vo’, que se opone a ‘viejo’ indica que Jesús ofrece una alternativa, no una sín-tesis. Quien se adhiere a él ha de romper con los presupuestos del pasado. Al mismo tiempo califica de anticuadas e inservibles la praxis e instituciones del judaísmo” (J. MATEOS- F. CAMACHO, El evangelio I, 249).

9. “Maravilla inaudita, que hace de la venida de Jesús un verdadero ‘comienzo’ de la historia. ‘Comienzo…’, dice Marcos, quien recupera la primera palabra del Génesis; no se trata únicamente del comienzo del libro, sino del comien-zo de una historia nueva” (L. MONLOUBOU, Leer y predicar, 7).

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(Mc 6, 3), se relaciona con el principio generador de todo; es simplemente el “principio”. Porque ese comienzo del que habla Mc no es otra cosa que Jesús de Nazaret, en el que descubre el sentido del cosmos10. Entonces podemos decir que “comienzo

del evangelio de Jesús el Cristo” tiene un sentido objetivo: el comienzo pertenece a Jesucristo: él es el comienzo.

Se puede afirmar que la experiencia de Jesús siempre es un comienzo11. De ahí que el volver a Galilea del final (Mc 16, 7)

pueda ser interpretado como un volver al principio (Mc 1, 1), después de haber llegado al final del evangelio. El discípulo siempre está en el principio de Jesús. Cuando cree que ha lle-gado al final, de nuevo se le invita a volver al Principio: “Id a Galilea” (Mc 16, 7).

Evangelio

Palabra mágica que Mc pone en parangón con la persona de Jesús12. Tanto en la literatura griega como en los textos del A.T.

esta palabra está relacionada con el anuncio de un triunfo o de una victoria. Primeramente tenía un contenido político, después ya se fue refiriendo al ámbito individual y religioso. Podía refe-rirse al anuncio gozoso o a la recompensa que se daba al porta-dor de tal noticia.

En la versión griega del A.T. nunca aparece en singular. Con-trariamente en el N.T. no aparece en plural. Pablo es el autor que más utiliza esta palabra. Su uso, nos indica que sus comunidades captaban sin dificultad su contenido, por lo que es fácil intuir 10. El capítulo 13 pone en evidencia estas ideas. “Atinadamente enjuicia J. Molt-mann Mc 13 desde la tradición cristiana que fue elaborada aquí. La escatolo-gía cristiana habla no de una historia del mundo y de un tiempo que ilumi-na a Cristo, sino más bien del futuro de Cristo que ilumiilumi-na a los hombres y al mundo” (J. GNILKA, El evangelio II, 251).

11. “Todo el cuerpo del relato nos lleva del primer versículo al último, propio también de Marcos: la buena noticia termina en el miedo y en el silencio, que parecen impedir que el relato se relance. El comienzo remite a la in-conclu-sión del relato...” (C. BRAVO GALLARDO, Jesús, 76).

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que antes de él ya era frecuente esta expresión para designar el mensaje de Jesús. ¿Brotó la palabra del ambiente social en el que se proclamaba como confianza en los emperadores de turno o de aquellos textos del A.T. que exaltaban la victoria definitiva de Yahvé?13Más bien parece esto último.

Aunque no es seguro que esta palabra provenga de labios de Jesús14, los autores están de acuerdo en que expresa bien el

sen-tido de su mensaje, que empalmaría con algunos textos claves del A.T., sobre todo del Deuteroisaías15 y del salmo 96. Con

acierto la palabra viene traducida en castellano por La Biblia Cantera-Iglesias por “albricias”. Así lee Is 40, 9: “Súbete sobre una alta montaña albriciadora de Sión”.

Por todo el contexto del evangelio de Marcos, evangelio equi-vale a la experiencia de salvación-liberación plena de la perso-na; la sensación de que todos los miedos del hombre han desa-parecido para siempre. De ahí el grito de gozo y de victoria que parece significar su anuncio: “Después que Juan fue entregado, marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena Nueva de Dios” (1,14)16. Evangelio es una de las palabras más bellas de la

lite-ratura cristiana; sólo pronunciarla rememora a Jesús; es que, como hemos dicho, los dos vocablos se identifican. Por otra par-te, parece que los conceptos Abbá, evangelio y Reino, aun acep-tando sus diversos matices, también son identificables17.

13. “Evangelio es, como hemos dicho, un término técnico para indicar la noticia de una victoria. El mensajero se echa hacia delante, levanta el brazo dere-cho en señal de saludo y exclama en voz alta: ‘¿Salve! ¡Vencemos!’ (‘Jaire, nikômen’). Su misma actitud deja entrever que se trata de una noticia alegre: el rostro está radiante, la punta de la lanza está adornada de laurel, en la cabeza lleva una corona y agita un ramo de palma” (J. M. GONZÁLEZ RUIZ,

Evangelio, 65).

14. “Difícilmente se podrá descubrir aquí un ipsissimun verbum de Jesús, pero sí ciertamente una nueva y atinada formulación de su predicación del Reino” (J. GNILKA, El evangelio I, 75)

15. Is 40, 9; 52, 7; Is 61, 1. Es curioso que en Is 40, 9 el portador de las buenas noticias está en femenino.

16. El evangelio de Dios.

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Referencias

  1. www.edesclee.com
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