Pablo Neruda
Hábitat Social Progresivo, Vivienda y Urbanización
Coordinadores:
Arquitectos Ricardo Tapia Zarricueta y Rosendo Mesías González
Publicación del Programa Iberoamericano de Ciencia y Tecnología para el desarrollo CYTED.
Secretario General del CYTED: Dr. José Antonio Cordero
Secretario Adjunto del CYTED: Dr. Efrén Parada Arias Subprograma XIV: «Tecnologías para Viviendas de Interés Social». HABYTED.
Coordinador Internacional de HABYTED: Dr. Luis Silvio Ríos.
Red XIV. B «Viviendo y Construyendo»
Coordinador Internacional de la Red XIV. B: Lic. Edín Martínez. Reparto Santa Alegría. Calle L-B Nº 7, Ciudad Delgado, San Salvador, El Salvador, C.A. Con el auspicio del Instituto de la Vivienda (INVI) Facultad de Arquitectura y Urbanismo, Universidad de Chile. Coordinación del Proyecto:
Instituto de la Vivienda (INVI) Facultad de Arquitectura y Urbanismo, Universidad de Chile. Marcoleta Nº 250, Santiago, Chile. Casilla 3387
Teléfono: (562) 6783037 - 678 30 40 Fax: (562) 222 26 61 - 222 95 12 E - mail: [email protected]
Editor Publicación:
Ricardo Tapia Z. , Arquitecto Universidad de Chile. Diseño y Diagramación:
Amalia Ruiz J., Diseñadora Gráfica, Universidad de Chile.
Impreso en LOM EDICIONES
Derechos reservados para el programa CYTED. Inscripción Intelectual Nº 130. 613
ISBN 956 - 8263 - 00 - 4 Santiago de Chile - 2002
Tapia Zarricueta, Ricardo, coord.
Hábitat social progresivo : vivienda y urbanización / Ricardo Tapia Zarricueta [y] Rosendo Mesías, coordinadores. – Santiago : Programa Iberoamericano de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo CYTED, 2002. — 145 p.: il., planos.
I. Mesías González, Rosendo, coord.
II. Programa Iberoamericano de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo CYTED 1. VIVIENDA POPULAR
2. VIVIENDA PROGRESIVA
3 Introducción ...5
Acta del Jurado...11 Primera parte
Hábitat Popular Progresivo. Reflexiones y Conceptualización. Reconsiderando el concepto de Hábitat Popular Progresivo.
Arquitecta Paula Peyloubet y Arquitecta Mónica Martinez ... 17 La vivienda “llave en mano-evolutiva”. Un viaje a la semilla.
Arquitecta Mayda Pérez A. y Arquitecta Alina Ochoa A.
... 31 La vivienda popular espontànea: un proceso interminable.
Arquitectos Fabio Avendaño T. y Hernando Carvajalino B.
... 45 Segunda parte
Hábitat Social Progresivo. Experiencias y Propuestas.
La Vivienda progresiva, una experiencia de las Ongs Hábitat México. El Caso de Canal Nacional.
Arquitecto Ricardo León V ... 59 Vivienda Progresiva en el centro histórico de Matanzas.
Doctora Arquitecta Dania González C. ... 73 Vivir la solidaridad. Conjunto urbano y viviendas progresivas en San Antonio, Chile.
Estudiantes de Arquitectura Vanessa Fuentes y Pablo Calvo
... 83 Mejoramiento y regularización urbana y dominial
Arquitecto Victor Pelli, Licenciada María E Fernández; Arquitecta María B Pelli; Arquitecta Marta Giró; Arquitecta Laura Alcalá. ... 93 La vivienda semilla o la búsqueda de un modelo habitacional progresivo.
Arquitectos Mariana Gatani y Horacio Berreta ... 107 Vivienda Progresiva en Chile y Desarrollo Social.
Facultad de Arquitectura de la Universidad de Valparaíso.
Decano Sr. Jaime Farías Córdova, Arquitecto Sr. Carlos Martínez Corbella y Asistente Social Srta. María Paz Espinoza V. ... 119 Engordando la ciudad. Asesoría Técnica en la construcción de vivienda popular en Perú.
Sociólogo Mario Zolezzi y Arquitecto Juan Tokeshi ... 127 Vivienda posible en el Centro Histórico de la Ciudad de México.
Xavier Hierro Ozores y René Quintero Nájera, con la colaboración de Jaime Benlliure, Alejandro Castañeda, Miguel Hierro, Gabriela Ortiz, Pablo Rodríguez Ilán Vit y Mariana Zepeda.
... 135 Anexo:
Bases del concurso “Hábitat popular progresivo. Vivienda y Urbanización” ...143
5 La presente publicación, se inscribe en una de las líneas de
trabajo de la Red CYTED XIV-B del Programa CYTED. Subprograma XIV. HABYTED sobre esta temática, referida al hábitat popular, el diseño, la planificación, la construcción y otros aspectos asociados a él y que forman parte de lo que viene a denominarse la “producción social de hábitat” en donde el com-ponente de participación en la gestión por parte del propio habi-tante, resulta ser uno de primera importancia. Se agrega a las otras publicaciones de esta red y directamente a un eje de contenidos más específico cuyo producto visible es el libro Parti-cipación en el Planeamiento y Diseño del Hábitat Popular coordinado por los arquitectos Gustavo Romero F., y Rosendo Mesías G, coordinador este último de la presente obra, e indi-rectamente, al de Los Centros Vivos, coordinado por Rosendo Mesías G., y Alejandro Suárez P, en donde se sistematizan alternativas de hábitat en los Centros Antiguos de las ciudades de América Latina y en que algunos de los ejemplos presenta-dos incorporan la progresividad en su desarrollo, expresada en la autogestión y en el rol de la organización dentro del proceso o en el manejo del movimiento cooperativo, como suce-de en Uruguay.
En al año 2000, la Red CYTED XIV-B, organizó y patrocinó el concurso “Habitat Popular Progresivo. Vivienda y urbanización” cuyo objetivo fue el de impulsar la sistematización de uno de los aspectos claves en el campo de la producción social de hábitat popular: la progresividad, sobre la base del conocimiento de las experiencias prácticas, las propuestas e ideas por realizar, las valoraciones y reflexiones sobre el tema, focalizando su aten-ción y colocándolo en un espacio de interés para facilitar la socialización entre los diversos actores comprometidos con la vivienda popular.
Para dar cabida al máximo de aportes, el concurso consideró cuatro alternativas de participación: a). Experiencias prácticas. b). Propuestas no realizadas y solo al nivel de proyectos e ideas. c). Reflexiones y conceptualización y d), Articulación o combinación de modalidades anteriores. En los anexos, se pre-senta en detalle las bases y las consideraciones del concurso. Fueron 26 los trabajos presentados de un universo de 9 países que participaron en las cuatro alternativas propuestas. Sobre la base de la selección de un jurado de especialistas se procedió a elegir los trabajos más meritorios que forman parte de la pre-sente publicación y que se ordenan en dos grandes partes: la primera parte, aquellos trabajos orientados a la reflexión y de-sarrollo conceptual y la segunda parte, en donde se destacan un conjunto de experiencias prácticas y propuestas.
Sin duda alguna que las condiciones, plazos y limitaciones que impuso el concurso dejaron fuera miles de experiencias y traba-jos teóricos que sabemos, conforman un acervo mucho más rico sobre esta materia en el contexto iberomericano. Es por ello que el presente aporte se suma a lo ya avanzado y deja abierto el desafío a nuevas etapas, perspectivas e interrogantes acerca de esta forma tan representativa de nuestro hábitat residencial.
INTRODUCCION
LA CIUDAD, UN PROCESO DE CONSTRUCCIÓN PERMANENTE
En el contexto de la Red XIV.B “Viviendo y Construyendo” del subprograma XIV. Tecnologías para Viviendas de Interés So-cial, Habyted, del Programa Iberoamericano de Ciencia y Tec-nología para el Desarrollo (CYTED), esta implícito el concepto de progresividad habitacional. Se infiere un esfuerzo por abor-dar, con la profundidad requerida, las tecnologías sociales de la producción social del hábitat, conscientes de que se está ante un proceso complejo, donde convergen e interactuan muchos y diferentes factores, pretendiendo centrar el análisis en una parte esencial del tema: cómo se enfoca y organiza dicha producción. La construcción progresiva, según expresan los postulados de la Red, es una de las lecciones aprendidas por los habitantes urbanos de las ciudades del tercer mundo. Este enfoque, tam-bién ha sido una tecnología social asimilada en muchos progra-mas habitacionales de nuestro continente. Es “aquella cuyo én-fasis esta en el proceso y no en el producto final” (Haramoto, 1987: 122) y es, todavía, la expresión más representativa de habitar que tienen los habitantes de América latina y el Caribe. Ya Rapoport en 1972 se refería a la casa autoconstruida como “la construcción vernacular más típica”, además de entender lo vernacular como aquello que es y representa al pueblo, se comprendía ella además, como un proceso, desde el diseño hasta la construcción refiriéndose más al modo que al producto. El postulado que se citaba anteriormente, a su vez, subraya que: “la gente vive construyendo”, es decir la vida transcurre “Viviendo y Construyendo”, como indica el nombre de la red, debido a la necesidad y la obligación social de tener un hogar. Los lapsos de tiempo empleado para ello, se argumenta, son tan disímiles como lo son las familias que se acogen a esta variante, y están mediados, por un lado, por formas de vida, prioridades familiares, agentes dinamizadores, así como por desigualdades de ingreso, salarios de subsistencia, inestabilidad en los puestos de trabajo, subempleo, desempleo, y otras condicionantes. En dicho postulado se dice que “la transformación cualitativa de la vivienda precaria en casa, y la evolución gradual del asenta-miento ponen en relieve el rol activo de las familias, en la toma de decisiones y revela el tesón de los pobladores, lo cual inspira e impele a estimular la creatividad e inventiva popular, dentro de una estratégica alianza, así como a organizar una ciudad más equitativa y sustentable” (CYTED: 41).
Esta asimilación del enfoque progresivo en la producción habitacional por parte de los gobiernos, se ha debido, entre otros fundamentos, a que los recursos disponibles para progra-mas de interés social son limitados en relación con las demandas cuantitativas y cada vez más crecientes. Por otra parte también se ha venido valorando la capacidad de los sectores populares y sus posibilidades de mejoramiento, desde el punto de vista cualitativo.
En la actual coyuntura, en la que la globalización de la economía está transformando las funciones de las ciudades, sin duda los que están saliendo más afectados son los Estados latinoameri-canos. Las nuevas actividades productivas no generan empleo de forma sostenida, se tercierizan las economías urbanas y cre-cen las actividades informales aumentando los niveles de po-breza existentes. La mayoría de los países esta afectado por crisis económicas y en ese contexto, el déficit de viviendas y el deterioro de la calidad del entorno urbano y rural aumenta. Para revertir esta tendencia, de precariedad creciente, se hará necesario apelar a nuevas fórmulas para el manejo del hábitat de las grandes mayorías.
Según estimaciones, y solo a 1995, para eliminar el déficit cuan-titativo en la región se requería una inversión que correspondía a aproximadamente el 53.3% del producto interno bruto, en circunstancia que la inversión anual en vivienda representaba aproximadamente un 2.9%. Por lo tanto para saldar este déficit, sin contar el de tipo cualitativo, se necesitaba multiplicar por 19 veces el valor que a ese momento se estaba invirtiendo para ello. (CEPAL, 1996). Todo este panorama permitía concluir que vista la situación macroeconómica y demanda de construcción, era fundamental complementar los aportes del Estado con aque-llos correspondientes a los propios interesados sin contar con que el sector privado se viese interesado a multiplicar su inver-sión en el sector.
Otros estudios sobre la región de América latina y El Caribe, a 1995, informaban que dos de cada tres viviendas eran acepta-bles para alojar los hogares latinoamericanos. De las que no son aceptables un 21,0% se podían mejorar y 16,6% había que reponerlas (CEPAL, 1995). De 19 países, tan solo 4 tenían mayor proporción de viviendas adecuadas. La acciones del sector orientadas al mejoramiento del déficit cualitativo es un tema aun pendiente y en donde la presencia del autoconstructor de hecho, es una realidad de la cual es necesario hacerse cargo. Por otra parte, ésta, es una región de propietarios: dos de cada tres viviendas están ocupadas en régimen de propie-dad, lo que indica la pertinencia de abordar y regularizar la necesidad de tenencia o dominio de la propiedad, fenómeno representativo de A.L., tomando en cuenta que debido al impac-to y las consecuencias del desarrollo económico mundial, los cambios vertiginosos en el rol de las ciudades y el uso del territorio, la movilidad habitacional es ya una realidad no desco-nocida para el habitante que debe mudar de habitación con mayor frecuencia que antaño por lo que toda acción que vaya en beneficio del mejoramiento de su vivienda junto con el reco-nocimiento de su tenencia, valorizaran este patrimonio con el valor que le corresponde tener, en un modelo de desarrollo que requiere de la rotación en el uso del parque habitacional. Ante el grave problema de alojamiento que se observa y se acrecienta en el contexto latinoamericano afectado por crisis locales y regionales, la vivienda progresiva o evolutiva plantea el concepto de la oportunidad del alojamiento, en cuanto a que coopera a resolver con pocos recursos iniciales un alternativa habitacional para más familias. Detractores de estas alternativas plantean que el modelo de vivienda progresiva produce resul-tados de dudosa calidad, sin embargo, muchas viviendas consi-deradas como “definitivas”, formales o construidas por el sistema “llave en mano”, llegan a ser progresivas a lo largo del tiempo cuando sus propietarios por sus propios medios, se acercan al nivel de calidad que imponen los patrones de moda o porque las características y la calidad del estándar o confortabilidad de aque-llas, no satisfacen las expectativas y aspiraciones de sus usuarios. Apoyar un desarrollo progresivo habitacional es un compromi-so que no se debe abandonar en el tiempo, sino por el contrario, requiere de un apoyo sostenido, definido y acotado en asisten-cia técnica constructiva, organizativa y financiera. Este tipo de procesos potencia el uso de mano de obra local así como logra activar la venta de materiales de construcción del ámbito local. De este modo coopera a la generación del empleo en la región puesto que la construcción realizada por el sector formal cubre anualmente una pequeña parte de las necesidades, mientras que el sector informal, con modalidades de construcción y tecnologías artesanales, moviliza un volumen considerable de recursos.
Dado que al menos un cuarto de los costos de la vivienda en la región se lo lleva el componente tecnológico y la gestión de los proyectos y los costos financieros, la mitad del mismo, se releva la importancia del apoyo al microcrédito, bancos de materiales, y componentes de apoyo al autoconstructor, insumos todos que aportan a la concepción de proceso en la vivienda.
Para Mac Donald, “la apertura más flexible en este campo, por parte de las instituciones y técnicos, no se ha logrado sólo a través del avance en la investigación conceptual y empírica, o del discurso profesional sobre el tema. Mucho más convincente ha sido la percepción que adquirieron las autoridades de la gran potencialidad implícita en decisiones y acciones emprendi-das por el sector informal para dotarse de alojamiento. Encauza-da posteriormente, esta potencialiEncauza-dad ofrecería posibiliEncauza-dades de complementación de recursos y esfuerzos. En cambio, limitarla o ignorarla, conlleva tensiones y frustraciones que se canalizarían con facilidad como presión política. Por eso la puesta en marcha de soluciones progresivas, inicialmente modestas pero mejorables en el tiempo son, pues, en gran parte una conquista de las propias familias, quienes han logrado convencer a los especia-listas de que era necesario una profunda revisión de los con-ceptos implícitos en la programación convencional”. (Mac Donald, 1987: 7)
Esta autora, investigadora y experta en vivienda social conside-ra, que esta posición consiste en traspasar, o devolver al cuerpo social el poder para acceder directamente a los recursos bási-cos para el alojamiento, en vez de limitarse a dotarlo directamen-te de dedirectamen-terminados bienes y servicios. Opina que esto significa abrir a las familias y comunidades un espacio de libertad para asumir responsablemente, y situar en niveles de gestión más próximos a ellas muchas decisiones y acciones asumidas hasta ahora sólo en los niveles central o sectorial. Para el caso chile-no, por ejemplo, desde 1990 se activó un programa habitacional denominado “Programa de Vivienda Progresiva” que se man-tiene a la fecha. A través de este programa, miles de familias han accedido a su vivienda en un proceso continuo en el tiempo apoyado por el Estado mediante subsidios y apoyo a la aseso-ría técnica. La experiencia se ha sumado a un conjunto de programas habitacionales de viviendas construidas por el sec-tor empresarial del mercado de la construcción y la gestión in-mobiliaria, por lo que el programa de vivienda progresiva no compite con ellos sino más bien complementa, bajo un criterio de focalización, la acción tradicional.
Por otra parte, el concepto calidad de vida, ha incidido en una revisión de los patrones de análisis, programación y concreción de la acción habitacional, todos implícitos en la concepción de una producción convencional donde la vivienda es también un producto. La producción de vivienda masiva (llave en mano), transportada esquemáticamente desde sociedades industrializadas, si bien correctamente gestionada y avalada por soportes financieros, ha ayudado a la disminución del déficit cuantitativo, ha significado también un empobrecimiento notable de los valores y mecanismos de ajuste que la población poseía naturalmente, e implantó estereotipos que disminuían la creativi-dad del habitante al encarar los problemas específicos de su vivienda. Se concibe, para este caso, la vivienda como produc-to de consumo.
Dicho modelo ha debilitado la relación afectiva entre habitante y alojamiento. El habitante es un consumidor y el barrio no es un territorio de convivencia interfamiliar donde se crean lazos soli-darios. Por otra parte el modelo de vivienda llave en mano sostenido en muchos países como vía fundamental de acción, ha
7 demostrado limitaciones para brindar una salida al número, cada
vez más en aumento, de necesitados. Se han reducido los cos-tos financieros de este tipo de viviendas, incluso se ha logrado que el valor de las hipotecas tienda a cero. Sin embargo, dado las patologías sociales que aparecen en estos enclaves, ha aumentado una suerte de “hipoteca social” que será más costo-sa de pagar. A medida que transcurre una historia residencial común, en barrios de este tipo, tiende a haber insatisfacción de vivir en ellos, la convivencia se torna dificultosa, va disminuyen-do el orgullo de vivir allí y aumenta la tendencia a huir de esos asentamientos.
Por esta razón, hoy se impone ya un desafío para las políticas habitacionales de nuestros países, en la búsqueda para dar respuesta a los problemas habitacionales de la mayoría de la población. Con mayor precisión en la comprensión y en el trata-miento del problema habitacional distinguiendo en ellos a un diverso o variado modo de habitar que obliga a respuestas del mismo tenor en el diseño y gestión de políticas y programas. Otro análisis que sustenta el modelo progresivo es aquel rela-cionado con el nivel de satisfacción esperado por los morado-res, cuestión directamente asociada con las necesidades. La vivienda vista como producto, y por tanto tendiente a la estandarización de un número limitado de soluciones cerradas de acuerdo a patrones predeterminados, ajenos a las expecta-tivas de sus moradores, está muy distante de responder a la diversidad de demandas de las mayorías necesitadas. La satis-facción de las necesidades no debe verse en un sentido estáti-co, no es un punto de llegada sino un proceso en el que a medida que se satisfacen las necesidades más apremiantes apa-recerán nuevas exigencias. De allí que el modelo estático de la vivienda-producto, incurre reiteradamente en pretender satisfa-cer aquello que probablemente no es prioritario en relación con la capacidad económica del usuario. Igualmente este modelo no es capaz de dar respuestas en los contextos donde supuesta-mente sí habrían capacidades solventes por parte de la pobla-ción, pero son limitados los niveles de producción y respuesta a la demanda.
El modelo de la vivienda masiva llave en mano, estima que la satisfacción de las necesidades se obtienen entregando al indi-viduo o a la familia un producto, cuyos atributos deseables son predeterminados por un diseñador. Este producto, según MacDonald, “puede satisfacer en un edificio terminado, definitivo y de materialidad adecuada, asignado en propiedad, que re-suelve de una vez y para siempre la necesidad habitacional” (Mac Donald: 45. op. cit). La vivienda se puede ir concibiendo y resolviendo en función de diversos componentes, de acuerdo a diferentes niveles de carencias, si es que ella es comprendida como un agregado de bienes, servicios y condiciones. Lo ante-rior, aplicado de acuerdo con criterios de prioridad que se estimen convenientes en un proceso habitacional.
Ciertamente estos criterios son compartidos y tratados en la agen-da de la RED XIV.B Viviendo y Construyendo a través del proyecto “Participación en el planeamiento y diseño del hábitat popular”, publicados en el texto del mismo nombre. En el postu-lado de la Red “Construyendo comunidades: el diseño y la tecnología” se “proponen modelos de gestión habitacional participativa para la política habitacional, los que posibiliten, ade-más de la solución funcional, formas de operación donde los usuarios, a través de cambios en las reglas de juegos y uso de instrumentos, se conviertan en actores urbanos involucrados en la edificación de la ciudad en su conjunto. Ello implica transfor-mar sistemas de producción habitacional convencionales en
nuevas formas de producir socialmente vivienda-barrio-ciudad, cambios cualitativos que modificarán inevitablemente el conjunto de las ciudades” (CYTED: 57. El propio postulado significa que: planificación urbana participativa, diseño participativo, autoconstrucción asistida, gestión asociada, suponen métodos de interacción mutua entre técnicos y usuarios, entre políticos y pobladores, en la búsqueda de la construcción colectiva de las soluciones basadas en la conjunción de saberes y habilidades”. Puede afirmarse que las necesidades de alojamiento básicas son relativas y variables en cada ambiente físico o cultural. MacDonald considera que existen condiciones esenciales en nuestro contexto a las que deberán responderse con diversas soluciones habitacionales. Éstos se resumen en una protección ambiental que permita la supervivencia en el medio físico, esta-bilidad del alojamiento en plazos razonables, independencia habitacional de los hogares y hacia el interior de ellos, acceso a servicios básicos de infraestructura sanitaria y una localización que posibilite ejercitar derechos y obligaciones sociales elemen-tales. Precisa que existen además condiciones deseables en momentos dados y para diferentes grupos o lugares; para los cuales es difícil establecer parámetros, por su gran variabilidad cultural, geográfica, etc. Se pueden identificar entre ellos: el ac-ceso a la propiedad, soluciones de diseño y tecnologías, la diversidad de alternativas para alojar, etc.
El anterior razonamiento llama a la necesidad de hacer una distinción entre las condiciones esenciales y las deseables (en determinada situación o momento) para poder concentrar la solución inmediata del alojamiento así como en su extensión. Aún reconociendo estos principios, no basta. Es necesario tam-bién definir cómo la sociedad puede concretar determinado ni-vel habitacional para sus integrantes.
Aunque el compromiso de muchos Estados (definido como de-recho constitucional) ha sido garantizar alojamiento a cada ciu-dadano, en la práctica dependiendo de los medios conque se cuenta para ello, la concreción de este derecho exige una defi-nición realista del nivel básico, distinguiéndolo de las condicio-nes “deseables”.
En este escenario, el morador tiene la obligación de contribuir a la creación y mantención de su alojamiento, en la medida de sus posibilidades. Esto permitiría presuponer como mecanismo más adecuado una acción compartida o cogestionada entre Estado y habitante, requiriendo una especificación clara de roles y res-ponsabilidades en todo los ámbitos. Se ha demostrado que don-de el Estado ha proporcionado niveles mínimos don-de alojamiento, las familias son capaces, por sí solas, de lograr viviendas igua-les o superiores, en superficie y calidad, a las que entrega el Estado en programas convencionales, como el caso de Chile que ya se citaba.
El enfoque de la producción habitacional progresiva parte de un manejo o variación del estándar de la solución, en relación con la demanda y los recursos disponibles; mientras que el enfoque convencional reparte los recursos disponibles entre el costo estimado de una vivienda aceptable predeterminada, de cuya distribución resultaría un limitado número de familias benefi-ciadas.
Sobre la base del enfoque antes enunciado, la producción habitacional progresiva trataría de repartir los recursos disponi-bles entre todas las familias que merecen atención, definiendo a partir de esa realidad el nivel de satisfacción de las condiciones esenciales que podrán solucionarse. Ésta sería una operación
que, repetida en el tiempo, significaría una agregación de recur-sos a la familia, de modo que gradual o progresivamente se solucionen las demandas, hasta lograr un nivel aceptable, cues-tión esta última que es variable según el contexto.
La concepción de la producción habitacional progresiva puede verse amenazada por diferentes problemas. En primer lugar lo referido a la ineficiencia que podría surgir cuando el nivel de servicio posible de entrega resulte demasiado bajo. Esto es que las necesidades numerosas frente a limitados recursos puedan no corregir de manera efectiva las carencias. Frente a esta limitante, MacDonald propone considerar un enfoque progresi-vo flexible, definiendo grupos y objetiprogresi-vos, según la criticidad de la vivienda y priorizándolos en programas de atención en el tiempo. Considera, además, intrínseco al modelo, la cuidadosa calificación de carencias para corregir lo que está mal en cada caso, y evitar el derroche por tipificación excesiva.
Por otra parte, puede presentarse el obstáculo de la inadecua-ción del aparato de gestión y construcinadecua-ción habitacional vigente para esta modalidad de operación. Ésta exigirá cambios radica-les en el campo tecnológico, y el diseño de una institucionalidad que contemple una efectiva participación social y local en esta área. Finalmente, podemos encontrar las limitantes subjetivas, de muy difícil manejo y que se refiere a los prejuicios y estereo-tipos internalizados en el campo de la vivienda. Dichos prejui-cios pueden referirse a la visión que se tenga de una “buena” vivienda o conjunto habitacional, en los cuales el enfoque pro-gresivo no respondería debidamente.
Sin embargo, pese a los obstáculos antes planteados, las venta-jas del modelo progresivo superarían los problemas implícitos, muy especialmente la oportunidad del alojamiento, el cual por ser una necesidad no postergable, debe estar disponible cuan-do se lo requiera. Considera MacDonald que los riesgos de una postergación de soluciones por incapacidad de cobertura no sólo repercutirían en la población afectada, sino que también representarían una seria amenaza quizás inmanejable desde el punto de vista social, político y tecnológico, ante la postergación de acciones habitacionales efectivas.
Además de los obstáculos antes comentados se identifica un grupo de objeciones al enfoque progresivo. La calidad de las viviendas es uno de ellos: la imagen que en general tienen los sectores profesionales e institucionales de la vivienda progresi-va, que es de un alojamiento precario, bajo los estándares acep-tables. En este sentido, las autoridades se resisten a “consolidar nuevos tugurios” (Mac Donald: 52 op.cit.) y los profesionales a apoyar una arquitectura y tecnología que no merecían conside-rar tales. Frente a esta postura llamaríamos a evaluar las trans-formaciones llevadas a cabo por las familias en las viviendas llave en mano concebidas como definitivas. En la práctica, como se indicaba anteriormente, éstas también han resultado de com-portamiento progresivo, precario, a medida que se desarrolla el proceso habitacional.
En cuanto a la calidad habitacional a garantizar en las sucesivas etapas previstas, aparece la necesidad de una responsabilidad social y política a asumir por la sociedad, que se constata en la continuidad y seguimiento de este proceso. Si el apoyo se redu-ce a la dotación inicial mínima, como ha ocurrido en muchos programas de vivienda semilla, núcleos evolutivos o hidráuli-cos, pié de casa o lotes con servicios, ese es un enfoque trunco que no tiene sostenibilidad en el tiempo. El apoyo, sostenido, a la familia u organización para completar la vivienda, es indispen-sable en el enfoque considerando todos los factores asociados a
éste: al menos, apoyo financiero, de asistencia técnica, legal y socio organizativa mediante variadas instancias y escalas. En relación con el costo del alojamiento, también suele haber objeciones sosteniéndose que la vivienda progresiva resulta más cara. En primer lugar, su construcción por partes y aislada no tendría la productividad de la construcción convencional. Se argumenta que el desconocimiento de aspectos técnicos llevaría al habitante a un uso ineficiente de los recursos. Y finalmente que la compra minorista resultaría más cara que al por mayor, como la que habitualmente realizan las empresas constructoras. Evidentemente, estas afirmaciones son ciertas vistas dentro del modelo convencional en donde se busca generar un producto. Sin embargo el modelo progresivo lleva implícito modalidades tecnológicas que favorezcan la inclusión dentro del proceso de producción habitacional de aquellos recursos no tradicionales en el circuito de generación de alojamientos. Entre éstos, MacDonald menciona la gestión y el control directo del proceso de producción de la vivienda por parte del habitante; la existen-cia de programas abiertos donde la creatividad, o las caracterís-ticas de la diversidad de familias no signifiquen un problema sino un aporte; facilitar tecnologías para la producción masiva de componentes factibles de combinar en distintas formas, y la ase-soría técnica y organizativa garante de la eficiencia del proceso. En ocasiones la vivienda progresiva ha sido implementada a partir de una exclusiva identificación con la construcción de nú-cleos básicos. Esta visión ha tenido repercusiones más negati-vas cuando las viviendas se localizan en áreas periurbanas para abaratar costos del suelo, segregando a sus moradores de imprescindibles servicios urbanos y fuentes de empleo. Ade-más se ha pretendido disminuir la inversión del núcleo básico inicial mediante propuestas de mínimas áreas que ha generado inaceptables grados de hacinamiento y promiscuidad. De esta forma el núcleo básico quedaría reducido a un producto “llave en mano” estandarizado, desconociéndose que lo esencial es el proceso que sigue en adelante.
Frente a esta visión esquemática, deben concebirse núcleos básicos evolutivos, dentro de una concepción de vivienda cuyo proceso de crecimiento se pueda desarrollar mediante caminos alternativos. Para ello se precisan la organización grupal de los beneficiarios, reconociendo la desventaja y fragilidad de las fa-milias subsidiadas individualmente. Es prioritario también conso-lidar mecanismos de asesoría técnica para asistir el desarrollo progresivo.
Algo muy importante es no limitar la progresividad habitacional a los nuevos asentamientos periurbanos, todo lo contrario, resul-tará muy viable para las áreas consolidadas, tanto para el reciclaje de viejas edificaciones como para nuevas donde podría aplicar-se el modelo de vivienda cáscara. De esta forma, deberá consi-derarse las características socioeconómicas del usuario a la hora de poner en práctica los mecanismos financieros que darán cobertura al crecimiento evolutivo. Finalmente en cuanto a las fuerzas productivas implicadas en el proceso es recomendable promover procesos cogestionados con una articulación entre la ayuda mutua, el esfuerzo propio y las empresas constructoras. Tomando en cuenta que el desafío de cualquier programa de vivienda de interés social, exige por un lado una respuesta masiva y por otro que la respuesta sea eficiente y acorde con la limitación de recursos, es prioridad tener un análisis de las tipologías manejadas y lograr una precisión de sus componen-tes, tendiente a la optimización de recursos.
9 Una lectura de la progresividad habitacional desde el punto de
vista tipológico arroja dos resultados: por una parte aquella en que la evolución parte de un núcleo básico, y por otra la que evoluciona internamente por subdivisión de un espacio mayor identificado como vivienda cáscara. Finalmente se señala que ambas pueden combinarse entre sí y que en los dos casos estará presente tanto el alcance cuantitativo como el cualitativo del inmueble, a obtener en fases sucesivas hasta dar respuesta a las necesidades esenciales de las familias.
En relación con las características del desarrollo progresivo, estudios del caso chileno demuestran que deberá comprender-se éste no como proceso lineal de aumento relativamente soste-nido y sumatorio, sino como una función que posee un impulso inicial fuerte, que perdura dos o tres años, perdiendo con poste-rioridad influencia en el completamiento de la vivienda. Dicho análisis sostiene que esto se debe a que el proceso de lugarización, transformación del espacio en lugar, en este lapso es menos imperioso que al inicio del programa cuando todo resulta extraño y la ansiedad de apropiación del nuevo espacio es aplazada por las numerosas intervenciones al núcleo básico (o caseta sanitaria para el caso chileno), la vivienda y el sitio. El estudio señala que en las intervenciones de erradicación de condiciones precarias el núcleo básico entregado es evaluado con referencia a cuánto falta para completar la vivienda, mien-tras que en las radicaciones de nuevos asentamientos se perci-be con el optimismo propio de quien culmina un proceso. (Sepúlveda, 1995)
Los resultados del análisis anterior sugieren que la progresión habitacional es producto de factores que incluyen efectos de comunicación, de los sistemas sociales, siendo la familia una de ellos, y que exceden el sentido familiar, aunque es éste el que posee mayor peso. Pudo comprobarse el peso de la sociabili-dad a escala vecinal en la dinámica de la progresivisociabili-dad. El estudio identifica que las familias recién llegadas a una pobla-ción tienden a una clausura comunicativa (cerrada), como siste-ma social, pues tienen como prioridad la conforsiste-mación de su propio lugar, lo cual es típico de situaciones de erradicación de condiciones precarias. Por otra parte, aquellas familias con ma-yor tiempo de residencia tienden a una clausura comunicativa (abierta) caracterizada por un repliegue producido después de haber formado parte del vecindario o la comunidad.
El estudio de la experiencia chilena concluye que la progresividad residencial experimenta una evolución irregular reveladora de una asincronía en los tres ámbitos urbanos estudiados: la familia, el vecindario y la comunidad. En el ámbito familiar se expresa fundamentalmente en el estancamiento que presenta el desarro-llo progresivo en etapas intermedias y avanzadas en la evolu-ción del hábitat. El vecindario ostenta una doble dinámica; por una involución dada la desarticulación de las redes de comuni-cación a medida que transcurre el tiempo, pero a la vez expresa rasgos de latencia, la cual constituye una disponibilidad poten-cial de este ámbito para futuras comunicaciones vecinales en cuanto las familias se cierran sobre sí mismas sin perder su atención sobre el entorno. En este sentido se verificó que la organización predominante de la acción comunitaria se articula-ba por cuadra más que por manzanas o en el ámbito de todo el conjunto residencial, y que el motivo principal para efectuar los arreglos en el entorno inmediato a las viviendas, se sustentaba en la amistad y lazos de socialbilidad entre los vecinos, pudién-dose concluir que los límites socio-espaciales del vecindario con-dicionan las fronteras de la comunidad.
Por último la comunidad, cuyo correlato físico- espacial era el conjunto habitacional, constituye un ámbito que no ha logrado crear una estructura totalmente diferenciada del vecindario y que da cuenta de una limitada capacidad de acción colectiva. Lo anterior no significaba que a los residentes de los conjuntos estudiados les sea indiferente el mejoramiento de sus condicio-nes de vida y no demuestren interés por emprender acciocondicio-nes colectivas en este sentido. Por el contrario, los datos sugieren que los ámbitos sociales identificados permanentemente mantie-nen la atención sobre los espacios que con distintas dinámicas y ritmos lugarizan y apropian a través del tiempo, pero que en-frentan dificultades de diverso tipo para concretar y efectuar el desarrollo progresivo de las viviendas y el entorno habitacional en forma constante y efectiva.
Otro componente central en la concepción del desarrollo pro-gresivo es el propio habitante o usuario, quién es el que permite que el proceso llegue a su fin en el tiempo con un resultado satisfactorio. Al respecto, la potenciación del componente grupo familiar en cuanto sistema social activo y armónico, posibilita que el proceso progresivo se mantenga en el tiempo incluso más allá de la solución de la vivienda misma hasta alcanzar el vecindario y la comunidad. Estudios han demostrado que en la medida que familias, vecindarios y comunidades habitacionales se desen-vuelvan armónicamente, aumenta el desarrollo progresivo has-ta constituir barrios o vecindarios integrados al resto de la ciudad o en proceso constante de mejoramiento. Lo anterior permite afirmar que es fundamental incorporar en el concepto progvo la referencia a marcos teóricos que estudien el hábitat resi-dencial desde perspectivas socio-físicas que superen la percep-ción sesgada de la vivienda como un mero objeto físico o pro-ducto.
Como corolario, es posible afirmar que todo proceso habitacional progresivo para que arribe a mayores metas, tiene que estar inserto dentro de un plan de desarrollo y ordenamiento territorial de asentamientos humanos a diferentes escalas y niveles territo-riales, en donde el acceso al trabajo o empleo garantice a sus habitantes al menos una sustentabilidad económica básica, ne-cesaria para emprender un proceso sostenido de mejoramiento habitacional. En el diagnóstico de la situación inicial, se puede concluir que habrá casos en que el enfoque progresivo no tenga cabida, dada las condiciones precarias y por lo tanto, las acciones emprendidas al comienzo serán de otro tipo. En cual-quiera de las opciones, creemos necesario que se comprenda el fenómeno y sus alternativas de salida bajo un enfoque o comprensión integral, en el que se interviene articuladamente desde múltiples sectores en el ámbito territorial. Asumir las ca-racterísticas de la pobreza, sus consecuencias y su superación, como un todo, en donde la resolución del hábitat sea uno más de sus componentes esenciales.
Así se puede avanzar más allá de modelos reduccionistas que consideran a la vivienda un objeto o un problema tan solo eco-nómico, social o tecnológico. Esta en juego la calidad de vida de millones de seres humanos.
Ricardo Tapia Z.(Chile). Rosendo Mesías G.(Cuba).
Arriagada Camilo. Pobreza en América Latina: Nuevos escenarios y desafíos de políticas para el hábitat urbano. CEPAL. Serie Medio Ambiente y Desarrollo. Chile, 2000. ISBN. 92-1-321659-9.71 p. CEPAL. Alojar el Desarrollo: Una tarea para los Asentamientos Humanos. N.U. CEPAL. 1995. Santiago, Chile. 86 p.
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Haramoto, E. Chiang, P; Klivadenko I; Sepúlveda R. Vivienda Social. Tipología de Desarrollo Progresivo. Facultad de Arqui-tectura y Bellas Artes. U. Central. Facultad de ArquiArqui-tectura y Urbanismo. U. de Chile. Editores: INVI-F.A.U U. de Chile. CEDVI. F.A.B.A. U. Central. Santiago, Chile. 1987. 240 p.
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11 Acta del Jurado del Concurso Hábitat Popular Progresivo.
Vi-vienda y Urbanización, convocado por la Red XIV.B. “Viviendo y Construyendo” del Subprograma XIV, Tecnologías para vi-viendas de interés social, del Programa Iberoamericano de Cien-cia y Tecnología para el Desarrollo, CYTED, patrocinado por todos los centros de los países integrantes de la Red CYTED XIV.b.
CONFORMACION DEL JURADO
Arquitecto Edwin Haramoto N. Master of Philosophy en Arqui-tectura, Housing Course for Developing Countries Universidad de Newcastle upon Tyne, Inglaterra. Profesor Titular y Director del Instituto de la Vivienda de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile. Presidente del Jurado. Arquitecto Rosendo Mesías G. Especialista del Instituto de Plani-ficación Física. Coordinador Programas de Cooperación Inter-nacional. Poder Popular Municipio de La Habana Vieja. Profe-sor Titular Adjunto de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (ISPJAE), miembro del Programa CYTED. Secretario del Concurso. Arquitecta Mariana Enet. Investigadora de CEVE (Centro Ex-perimental de Vivienda Económica)
Arquitecto Rubén Sepúlveda O. Director Escuela de Postgrado. Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile. Profesor e Investigador Instituto de la Vivienda, Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile. Profe-sor de la Facultad de Arquitectura y Bellas Artes, Universidad Central de Chile y de la Maestría “Hábitat y Vivienda” de la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño de la Universi-dad Nacional de Mar del Plata. Coordinador Internacional Red Temática CYTED XIV.D “Alternativas y Políticas de Vivienda de Interés Social”.
Arquitecto Gustavo Romero F. Profesor de la Facultad de Arqui-tectura Universidad Nacional Autónoma de México. Presidente de Fomento Solidario de la Vivienda A.C. FOSOVI.
Coordinador General del Concurso:
Arquitecto Ricardo Tapia Z. Profesor, Especialista en Vivienda Social del Instituto de la Vivienda de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile y de la Facultad de Arquitectura y Bellas Artes de la Universidad Central de Chile.
Criterios de Evaluación
En base a los objetivos del proyecto “Red CYTED XIV.b, pro-motor del Concurso, se manifestó la necesidad de que los traba-jos premiados, aportaran a impulsar el conocimiento, la difusión y la sistematización de los enfoques conceptuales y de las expe-riencias, prácticas y proyectos desarrollados por los diversos actores latinoamericanos que encaran la producción de vivien-das y el hábitat popular en forma progresiva y evolutiva. De esta forma se pretendió lograr una suma de aportaciones que de manera articulada coinciden con la postura de la importancia de la progresividad habitacional como vía para encarar la produc-ción de vivienda popular y que a su vez se relaciona con el desarrollo y potenciamiento de los esfuerzos que llevan a cabo los sectores populares.
Un aspecto fundamental fue el ver la progresividad habitacional dentro de un proceso de desarrollo integral como condición necesaria par lograr una real y autentica respuesta ante los problemas que se pretenden resolver.
Se tomó en cuenta el que los trabajos participantes concursaron en las cuatro modalidades de participación, resultando un total de 26 trabajos presentados, correspondientes a 9 países ibero-americanos.
Se analizaron los aportes de cada uno de los trabajos, en cuan-to a originalidad, propuestas específicos, coherencia en las ideas y conceptos presentados, impacto de la propuesta y avan-ces en el estado del arte de la vivienda progresiva. Se tomó en cuenta además, como dato complementario, la calidad de la presentación y la capacidad de comunicación y síntesis de los trabajos presentados.
VEREDICTO
Después de una acuciosa deliberación y, en función de la cali-dad, se consideró establecer el siguiente veredicto:
Primer, Segundo y Tercer Premio. 1° Lugar: (US$ 1.500)
Nombre del Trabajo: “La Vivienda Progresiva, una
experien-cia de las Ong Hábitat México El caso de Canal Nacional”.
Seudónimo: RADAR
Autor: Arq. Ricardo León Villacorta Modalidad: Experiencias Prácticas Institución: FOSOVI. A.C.
Dirección: Av Insurgentes Sur N°3493 Unidad Villa Olímpica
Miguel Hidalgo Edificio N° 9 Depto. 102. Delegación Tlalplan México, Distrito Federal C.P. 14020.
Teléfono: 56-65-95-29
E.mail: [email protected]
2° Lugar: (Compartido US$ 500)
Nombre del Trabajo: “Reconsiderando el Concepto de Hábitat
Popular Progresivo”.
Seudónimo: Ciudadanía Plena
Autor: Arq. Paula Peyloubet. Arq. Mónica Martinez
Modalidad: Reflexiones y Conceptualización. Experiencias
Prácticas
Institución: C.E.V.E. Centro Experimental de la Vivienda Dirección: Igualdad 3585 Villa Siburu. Córdoba. 5003 Argentina. País: Argentina
Teléfono- Fax: 0351-4894442 E.mail: [email protected]
[email protected] 2° Lugar: (Compartido US $500)
Nombre del Trabajo: “ Vivir la Solidaridad” Conjunto Urbano y
Viviendas Progresivas en San Antonio
Seudónimo: Artefactum
Autor: Vanessa Fuentes, Pablo Calvo
Modalidad: Propuestas a nivel de proyectos e ideas no
reali-zadas. Reflexiones y Conceptualización.
Institución: Universidad de Chile
Dirección: Almirante Grau 080, Depto. 5 Providencia País: Chile
Teléfono: 6345649
E.mail: [email protected]
3° Lugar: (US$ 500)
Nombre del Trabajo: “Vivienda Social Progresiva en el Centro
Histórico de Matanzas”
Seudónimo: Vivienda evolutiva es una redundancia Autor: Prof. Dra. Arq. Dania González C
Modalidad: Combinación de modalidades 2 y 3. Institución: Facultad de Arquitectura ISPJAE
Dirección: Calle 127 y 114, CUJAE, Marianao, La Habana País: Cuba
Teléfono: 537206997 537206903 Fax: 537206997 E.mail: [email protected]
Menciones Honrosas.
1° Lugar:
Nombre del Trabajo: “Mejoramiento y Regularización Urbana
y Dominial”
Seudónimo: Tierra
Autor: IIDVI. Instituto de Investigación y Desarrollo en Vivienda.
Facultad de Arquitectura y Urbanismo- Universidad nacional del Nordeste. IcoHa. Instituto para la Comunidad y el Hábitat. IIDVI-IcoHa. Lic. María E Fernández. Arq. María Bernabela Pelli. Arq. Marta Giró. Arq. Laura Alcalá. Dirección General: Victor Pelli.
Modalidad: Experiencias Prácticas Institución: IIDVI-ICoHa
Dirección: Av. Las Heras 727 (3500) Resistencia Chaco País: Argentina
Teléfono: (03722) 420080 E.mail: [email protected]
2° Lugar:
Nombre del Trabajo: “ La vivienda llave en mano evolutiva.
Un viaje a la semilla”
Seudónimo: Módulo
Autor: Arqs. Mayda Pérez A y Alina Ochoa A. Modalidad: 1,2 y 3.
Institución: Grupo para el desarrollo integral de la capital.
Oficina del Historiador de la Ciudad
Dirección: Calle 28 nN°113 Miramar. Ciudad de la Habana.
Mercaderes 116 entre Obispo y Obrapía. Habana Vieja.
País: Cuba
Teléfono: FAX: (537)222629 22 7303 629028 E.mail: [email protected]
[email protected] 3° Lugar:
Nombre del Trabajo: “Sistemas Constructivos RY” Seudónimo: ROYA
Autor: Arq. Roberto Andrade Delgado. Arq. Carlos Ríos Roux.
Colaboración: Carlos A Salazar Andrade.
Modalidad: Sistema de modalidades Institución:
Dirección: Cuero y Caicedo N° 1180 y La Isla. Quito. País: Ecuador
Teléfono: 00598(2)236077. E.mail:
4° Lugar:
Nombre del Trabajo: “La vivienda semilla. O la búsqueda de
un modelo habitacional progresivo”
Seudónimo: A dos Aguas
Autor: Mariana Gatani. Horacio Berretta. Arquitectos. Modalidad: Articulación de combinaciones
Institución: C.E.V.E
Dirección: Igualdad 3585. Villa Siburu. Córdoba País: Argentina
FonoFax: 00 54 351 4894442 E.mail: [email protected]
Fundamentos Generales del Veredicto. Premiados 1° 2° y 3° Lugares.
1° Premio.. Muestra a través de un hecho práctico, una visión
integral del concepto progresividad en su dimensión urbano-arquitectónico y social. Se alcanza una alta calidad en el diseño y óptimas densidades, dando unas respuestas eficaces a unos
de los grandes desafíos de la vivienda social: el acceso al suelo; interviniendo en áreas urbanas donde predomina la producción social del hábitat en la ciudad de México
2° Premio: Argentina. Aporta a un valioso replanteamiento
con-ceptual de la progresividad. El concepto de Hábitat evolutivo y sostenible. En ese replanteo, incorpora todas las transformacio-nes que se dan en el hábitat popular actual y su contexto. Da un paso adelante en su comprensión.
2° Premio: Chile. Propuesta novedosa y coherente de
inter-vención en el hábitat precario. Valioso aporte desde el ámbito del estudiante de arquitectura. Se logra una buena conceptuali-zación y principios como bases de los resultados que muestra la propuesta y el diseño urbano arquitectónico. Resulta significati-vo el reciclaje de un ´área precaria dela ciudad partiendo de las condiciones, recursos y características de sus pobladores. Pro-pone la construcción de una unidad comunitaria o “un territorio
3° Premio: Aporte a la progresividad en el contexto de las
áreas centrales urbanas integrándose al patrimonio urbano-arquitectónico. Buena conceptualización en las bases de la pro-puesta. Hay un contexto político (el rol del Estado) que evita la ciudad segregada. Está en la lógica de la producción social de hábitat desde una perspectiva original que asimila sus aportes.
Menciones.
1° Lugar: Se destaca su metodología. Enfoque novedoso y
aportativo de la progresividad habitacional como vía de inter-vención ante la problemática de la precariedad mayor en caso que comienza a producir resultados. Propone una política de articulación social entre las instituciones del Estado y la comunidad.
2° Lugar: Buena sistematización y análisis de diversas tipologías
de la progresividad habitacional, en el contexto de su país y latinoamérica. Coherencia de la propuesta con el contexto. Des-taca la valoración al contexto político de Cuba para la definición de las propuestas adecuadas.
3° Lugar: Aporta el desarrollo de una tecnología constructiva
apropiada y apropiable, utilizando la cultura constructiva local. Tomando como centro y la tecnología se logra, el desarrollo de un proceso de participación e integración comunitaria.
4° Lugar: Un aporte significativo al desarrollo de la discusión de
la problemática de la vivienda social mediante la aplicación de un proceso constructivo de fácil apropiación por el usuario, bajo el principio de una vivienda básica-cáscara adaptable a diversas opciones en su interior. Incorpora microempresas comunitarias. Realiza además, una evaluación crítica de la propuesta.
Comentarios al Concurso, su convocatoria y la participación de los concursantes.
En términos generales es notable el hecho que hayan participa-do personas, grupos de trabajo e instituciones de reconocida trayectoria, concurriendo en un marco en donde se presentan por primera vez otras instituciones y personas interesadas y comprometidas en el tema del hábitat social.
En el desarrollo del concurso se constató que el interés de los participantes estuvo centrado en aportar a la validación de un espacio de discusión en donde desarrollar ideas y encontrarse con otros interesados en esta temática, aspecto que refuerza la importancia del concurso como vía de participación, así como el reconocimiento del Programa CYTED, Subprograma HABITED, como promotor de las tecnologías sociales para la producción del hábitat popular con las que se demuestra que no es posible aplicar tecnologías constructivas de manera aislada y sin articularse a los complejos procesos sociales en donde están insertadas.
13 Finalmente, además de los trabajos premiados, se acordó
incor-porar un listado de trabajos seleccionados y sugeridos para su publicación posterior, que se anexa en la presente acta. Los abajo firmantes, integrantes del Jurado del Concurso “Hábitat Popular Progresivo. Vivienda y Urbanización declaran fallado y cerrado el concurso a entera conformidad.
EDWIN HARAMOTO N. Presidente (Q.E.P.D) MARIA ENET RUBEN SEPULVEDA O. ROSENDO MESIAS G. Secretario GUSTAVO ROMERO F. RICARDO TAPIA Z. Coordinador
En el Instituto de la Vivienda de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile, Santiago de Chile, Chile. 07 de Septiembre de 2000 País Número Ecuador 3 Chile 5 Colombia 1 Perú 3 México 4 Cuba 3 Argentina 5 Brasil 1 Uruguay 1 TOTAL 26 Por Modalidad A 7 B 3 C 2 D 9 Por definir 5
Resumen de trabajos presentados al Concurso por país.
“La vivienda espontánea: Un proceso interminable”. Colombia.
Arquitectos: Fabio Avendaño T. y Hernando Carvajalino B. Modalidad: Reflexiones y conceptualización.
“Mejoramiento y Regularización Urbana y Dominial” Instituto de Investigación y Desarrollo en Vivienda, Facultad de Arquitectura y Urbanismo. Universidad Nacional del Nordeste. Resistencia. Argentina.
Instituto para la Comunidad y el Hábitat.
Lic. María Emilia Fernández. Arq. María Bernabela Pelli. Arq. Marta Giró. Arq. Laura Alcalá.
Dirección General: Arq. Victor Saúl Pelli. Modalidad: Experiencias Prácticas.
“Vivienda posible en el Centro Histórico de la Ciudad de México”
Xavier Hierro Ozores y René Quinteros Nájera con la colabora-ción de Jaime Belliure, Alejandro Castañeda, Miguel Hierro, Gabriela Ortíz, Pablo Rodríguez, Ilán Vit, Mariana Cepeda. México. Institución. UNAM, Facultad de Arquitectura, Taller Max Cetto. Modalidad: Propuesta a nivel de proyectos e ideas no reali-zadas anteriormente.
“Engordando la ciudad. Asesoría Técnica en la construc-ción de vivienda popular en Perú”
Soc. Mario Zolezzi y Arq. Juan Tokeshi. Lima Perú. Institución: DESCO.
Modalidad: Articulación de modalidades.
ANTECEDENTES DE OTRAS PROPUESTAS SELECIONADAS PARA LA PRESENTE PUBLICACIÓN
“Propuesta de Planificación Rural Sostenible y Vivienda Productiva”
Ingrid Olórtegui G. Lima Perú.
Modalidad: Propuesta a nivel de proyectos e ideas no realiza-das anteriormente.
“Vivienda Progresiva en Chile y Desarrollo Social” Facultad de Arquitectura de la Universidad de Valparaíso. Decano: Jaime Farías C. Aqt. Carlos Martínez C. Asistente Social Srta: María Paz Espinoza. Chile.
Modalidad: Experiencias prácticas. Reflexiones y concep-tualización.
RICARDO TAPIA Z.
Primera Parte:
Reflexiones y Conceptualización
Reconsiderando el Concepto
de Hábitat Popular Progresivo
HÁBITAT POPULAR PROGRESIVO
Arquitecta
Mónica Martínez
HÁBITAT POPULAR PROGRESIVO
“...He evitado cuidadosamente la solemnidad, porque ésta no es más que la máscara que
oculta la mediocridad , el chaleco de fuerza del espiritú creador , el enemigo de la verdad ...”
Jorge Sábato
El problema de la vivienda es un problema de pobreza. Su significado simbólico y funcional varía de acuerdo al contexto regional y países de que se trate, por lo tanto la perspectiva más adecuada para comprender la problemática habitacional es desde un enfoque socio cultural.
No se puede separa la pobreza del contexto social, político y económico donde se produce.
La solución al problema de vivienda es combatir la pobreza con toda la complejidad que esta supone, reconociendo todas las dimensiones de la misma y las fuerzas sociales que subyacen. La pobreza tiene que ver básicamente con los mecanismos es-tructurales de distribución y jerarquización social y con las des-igualdades y necesidades materiales y simbólicas que los mis-mos generan.
En este contexto se debe entender que las necesidades no sólo son carencias sino también simultáneamente potencialidades humanas, individuales y colectivas.1
De la interrelación entre estas necesidades y sus satisfactores, definidas desde la cultura, se deberían determinar los estilos de desarrollo adecuados a cada realidad regional.
Esos estilos de desarrollo, orientados hacia las necesidades humanas no se definen por ley o decreto, emanan directamente de las acciones, aspiraciones y conciencia creativa y crítica de los propios actores sociales que pasan a asumir su rol protagónico de sujetos en una lógica sistémica que prioriza la generación de factores endógenos y sinérgicos como satisfactores de sus pro-pias necesidades.
Estos satisfactores endógenos, que estimulan y potencian pro-cesos de “ abajo hacia arriba“ , y sinérgicos, que satisfacen una necesidad determinada estimulando y contribuyendo a la satis-facción simultánea de otras necesidades, se convierten en el motor del desarrollo mismo.
El problema habitacional es entonces, bajo esta concepción de desarrollo, una situación estructural compleja configurada por un determinado nivel de pobreza, en el que las condiciones deficitarias de la vivienda, o su ausencia, se interrelacionan con otras dimensiones también deficitarias de la vida personal, fami-liar y socio política del sujeto.
Bajo los modelos de desarrollo de acumulación desmedida, con-solidados en el poder actualmente, la situación de inequidad y pobreza existente será difícil de revertir si no se producen alter-nativas que reconsideren los procesos que construyen los es-tilos de desarrollo y su significado simbólico y funcional repen-sando la pobreza en relación a la situación deficitaria de caren-cia y a la situación potencaren-cial que resulta de aprovechar el desa-rrollo de capacidades comunitarias que contribuyan a la trans-formación social .
Bajo esta concepción se intentará presentar un enfoque alterna-tivo de lo que se entiende por vivienda progresiva con la inten-ción de generar nuevos disparadores que permitan una re-flexión más amplia y compleja de la que en general se reconoce hoy como progresividad, entendida como un proceso incomple-to con posibilidades de ser terminado focalizando principalmente en aspectos constructivos y de infraestructura, es decir conside-rando vivienda y urbanización.
INTRODUCCIÓN Para ello se profundizará la relación entre los problemas, losrecursos, y las circunstancias para diseñar procesos que brin-den soluciones adecuadas, refiriéndonos en este caso a proce-sos participativos y de gestión social organizativa que conducen a la resolución del problema de origen.
La propuesta que se presenta es una alternativa orientada a generar satisfactores sinérgicos en la solución del problema, no de vivienda solamente, sino de pobreza habitacional, socio eco-nómica y política de las comunidades.
Proponemos debatir estos nuevos ejes de análisis sobre la pro-blemática habitacional que redefinen entonces, el concepto de vivienda progresiva a una concepción más integral y sistémica del problema para lograr alternativas de solución que se funden en la persona con “ el objetivo de ampliar las oportunidades de los individuos para hacer que el desarrollo sea más equitativo, democrático y participativo“.2
Partiendo desde un enfoque centrado en el desarrollo humano, entendido como el proceso de ampliación del rango de eleccio-nes de la gente, aumentando sus oportunidades, cubriendo el espectro completo de las elecciones humanas, desde un medio ambiente físico saludable hasta las libertades económicas y hu-manas 3, con directa incidencia sobre los aspectos físicos, se pretende avanzar conceptualmente hacia una visión más com-pleja que plantee una evolución del hábitat, desde una situación germinal de aspectos sociales, físicos, económicos y culturales hacia la promoción autogestionaria sustentable de dichos as-pectos.
Se propone esta reconsideración y ampliación del concepto con la intención de implementar un nuevo enfoque en el diag-nóstico del problema que encuentre soluciones apropiadas en el contexto del cual emerge.
20
HÁBITAT POPULAR PROGRESIVO
Reconsiderando el Concepto de Hábitat Popular Progresivo
MARCO CONCEPTUAL
Intentaremos definir el nuevo concepto que determinará nues-tra visión sobre la problemática de la progresividad entendién-dola en el marco de este enfoque complejo e integral .
DESARROLLO
Hábitat Evolutivo :
«Proceso de transformación desencadenado por un conjunto de tecnologías adaptables que interactúan sinérgicamente, dentro de una lógica incremental, basado
en la participación de los sujetos, orientado hacia el fortalecimiento del capital social y simbólico y el mejoramiento de las condiciones del hábitat en el marco de
un desarrollo sustentable
Expliquemos el concepto: Proceso de transformación ...
Supone una serie de acciones que establecen una dinámica de cambio constante, que transcurre en el tiempo, que comienza con una situación embrionaria y que se modifica en secuencias graduales con la interacción de fuerzas y energías internas que tienden a multiplicarse autogestionariamente.
...desencadenado por un conjunto de tecnologías adaptables ...
Esto significa que no se focaliza sobre la tecnología constructiva sino que se considera que por la complejidad del problema y su estructuralidad sólo puede ser abordado y resuelto desde múl-tiples aspectos los cuales desencadenan el uso de diversas técnicas a las que reconocemos como tecnologías por permitir-nos a través de medios instrumentales un acceso al problema, a su conocimiento y su transformación4, tecnologías tanto sociales como de gerenciamiento, económicas, jurídicas y por supuesto también constructivas.
Entendemos que no hay simplemente tecnología, hay tecnolo-gías diseñadas específicamente en un cierto período y para un cierto contexto teniendo en cuenta determinadas acciones para obtener ciertos resultados.
Esto pone de manifiesto que el conjunto de tecnologías que se apliquen no siempre utilizarán los mismos instrumentos y técni-cas sino que deberán ser suficientemente flexibles para adap-tarse a la situación en cada caso.
...que interactúan sinérgicamente ...
Esta expresión connota potenciación, es decir un proceso en el que la potencia de las tecnologías aplicadas en forma asociada es mayor que la potencia sumada de las tecnologías aplicadas aisladamente.
Una determinada acción técnica induce sin duda otras acciones técnicas diferentes multiplicándose el efecto inicial sin límite. De esta manera, con la interacción tecnológica, se pueden lograr resultados superiores que el producido por una sola tecnología
...dentro de una lógica incremental...
Se entiende una mejora del nivel inicial por la aplicación de las distintas tecnologías interactuando en forma simultánea. En este sentido la expresión puede entenderse como la diferen-cia positiva del nivel inidiferen-cial comparado con el nivel de cualquier otra etapa del proceso.
...basado en la concertación de los sujetos...
Para plantear una respuesta adecuada a la problemática del hábitat se debe comenzar por aceptar que “ los que tienen los problemas son los expertos“5.
Esto significa que no se puede dejar fuera de las decisiones a los grupos que tienen directamente el problema y que en definitiva son los que pueden dimensionar con mayor exactitud la calidad y cantidad de la respuesta.
Para definir propuestas en las políticas habitacionales orienta-das a generar condiciones de integración social y a extender la ciudadanía plena 6a todos los sectores sociales como estrategia de superación de la pobreza, es indispensable participar a to-dos los grupos que componen la comunidad.
Dicha participación debe ser efectiva sobre todo en los sec-tores que tradicionalmente no son considerados ni informados adecuadamente tomándose las decisiones interpretando sus ne-cesidades, aspiraciones y responsabilidades en la producción de las políticas.7
...orientado hacia el fortalecimiento del capital social y simbólico y el mejoramiento de las condiciones del
hábitat...
Se hace necesaria una interpretación más evolucionada del problema de carencia de vivienda como un conjunto de bienes insertos en una trama urbana.
Las experiencias que dimensionan al problema habitacional en una respuesta que construye sólo casas dentro de una trama funcional y económica, deben sustituirse por respuestas integra-les que atiendan a la problemática habitacional entendiéndola como experiencias troncales en la vida de las familias, con inci-dencia en los modos de relación, de inserción social, pautas culturales8, capacidades económicas potenciales de finan-ciamiento y empleo, integradas al sistema urbano como unida-des residenciales, productivas y culturales para lograr respues-tas sociales que den salida a las demandas de vivienda en una expresión de igualdad y justicia social.
...en el marco de un desarrollo sustentable centrado en el ser humano ...
La explicación del para qué este proceso de transformación, se sintetiza en esta expresión final. El Desarrollo Sustentable en función del Hombre se convierte en el motor de la conceptualiza-ción de lo que llamamos Hábitat Evolutivo.
La razón por la cual se considera al conjunto de tecnologías, interactuando sinérgicamente, en una lógica incremental, partici-pando y formando ciudadanos, para fortalecer el capital social y mejorar el hábitat tiene un motivo existencial que queda definido por un objetivo superior que es el ser humano mismo, sus nece-sidades y sus satisfactores, comprometidos con generaciones futuras en la construcción de los asentamientos humanos con equidad y justicia social.
MARCO METODOLÓGICO
La metodología que se plantea para abordar la problemática habitacional dentro de esta visión de Hábitat Evolutivo que se ha propuesto, se define como una metodología flexible, participativa, sistémica, prospectiva, estratégica y sustentable. Se define de esta manera pues es necesario partir de lo que la misma metodología es, para comprender el alcance que propo-ne en la operacionalidad de la respuesta al problema. A través de un conjunto de procedimientos específicos, que com-ponen la metodología, podremos llegar al conocimiento del