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Lecturas de Linguistica 1. LINGUISTICA GENERAL. linguística. LECTURAS DE LINGUISTICA

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Antonio Manuel Flores Quispe

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Lecturas de lingüística I Primera edición 2012

©Antonio Manuel Flores Quispe

Hecho el depósito legal en la Biblioteca Nacional del Perú Reg. Nº 201202082

Impreso en Servicios Gráficos ArtGraf Jr. Camaná 983

Prohibida toda reproducción total o parcial por cualquier medio sin autorización del autor.

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A Eliseo Salvatierra J. maestro y amigo, ejemplo de dedicación constante.

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Índice

Introducción

¿Hacia dónde apunta la lingüística en el Perú? Gustavo Solís Fonseca

Aspectos negativos del multilingüismo en el Perú Pilar Vivas Bravo

Fonética y fonología

Antonio Quilis y Joseph Fernández Aplicaciones de la fonética

Juana Gil Fernández

Didáctica de la lengua y lingüística aplicada Luis González Nieto

Palabras de cambio Jorge Paredes Argot de la wich

María Isabel Ginocchio Lainez-Lozada Las palabras compuestas en español Lucie Rossowova

Las oraciones ambiguas: aportes lingüísticos para su tratamiento pedagógico

Jorge Esquivel Villafana

Metodología para el estudio de las actitudes lingüísticas Juan González Martínez

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Historia y tareas de la Academia Peruana de la Lengua Marco Martos

Sobre los signos de puntuación Luis Jaime Cisneros

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Introducción

El estudio de la lingüística en los últimos cincuenta años del siglo pasado ha experimentado cambios significativos en el estudio de la lengua, ya sea desde la hispanística o desde las otras visiones complementarias dentro del campo de las ciencias aplicadas y humanas. Las cuales han fortalecido y ampliado en gran medida los hallazgos e interpretaciones del objeto de estudio. La lingüística está contribuyendo a la reinterpretación que nuestra historia apoyada con los recursos tecnológicos que hoy contamos. El acertado acercamiento a la formación lingüística exige el conocimiento no solo de los clásicos autores de la tradición lingüística partiendo por Saussure o Bloomfield quienes sentaron sólidas bases científicas, sino también la revisión de otros puntos de vista tanto nacionales como extranjeros que nos acerquen a comprender el variopinto espectro lingüístico que poseemos. Las ideas básicas que se exponen en esta obra responden a la necesidad de aproximar a los estudiantes que se inician en los estudios de la lengua española y lingüística general los planteamientos de doce autores algunos de ellos conocidos tan solo para lectores especializados, mas no para los que se inician. Planteamientos que abordan desde los sonidos del lenguaje, la realidad lingüística y funciones de la lingüística peruana. También aspectos gramáticas, normativos, históricos y de aplicación pedagógica.

Esperamos que los temas aquí tratados obedezcan al deseo de lograr el mayor alcance en el aprendizaje de los lectores que recurra a su consulta.

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¿Hacia dónde apunta la lingüística en el Perú?

Gustavo Solís Fonseca

En las páginas que siguen exponemos algunas reflexiones sobre el trabajo lingüístico en el Perú. En este entendido, las preguntas que nos planteamos se dirigen a indagar sobre la práctica de la lingüística en nuestro medio y sobre lo que se espera de dicha práctica. El interés es explicitar –hasta donde sea posible, y si es posible– la orientación de la disciplina en

nuestro medio1.

En la perspectiva expuesta, las siguientes son algunas de las preguntas que surgen a propósito de esta especie de cuenta y razón de la ciencia lingüística y de su práctica en el contexto particular del Perú: ¿Responde su orientación a los intereses de la sociedad peruana? ¿Responde a los intereses de los pueblos indígenas peruanos, hablantes de la mayoría de lenguas, todas ellas en situación difícil para supervivir? ¿El trabajo de los lingüistas en el Perú se orienta a dar respuesta a las inquietudes de las entidades implicadas en las preguntas precedentes?

El contexto de este escrito

El contexto de estas reflexiones es nuestra realidad plurilingüe y multicultural y, en dicho marco, la justificación de la práctica de la lingüística. Se trata entonces de un propósito doble: La justificación de los logros de la lingüística con miras a su

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Hay pueblos que reflejan más nítidamente actitudes de modernismo. Por

ejemplo, los pueblos indígenas de América en general son exitosos aprendiendo lenguas para intercomunicarse con otros que habitan sus territorios. A diferencia de ellos, los pueblos que hablan castellano en el Perú no han hecho mayor esfuerzo por aprender la lengua de los grupos indígenas.

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práctica, y en menor medida, la justificación de la lingüística como ciencia.

En tal perspectiva se examinan las razones de validez, tanto de la teoría En tal perspectiva se examinan las razones de validez, tanto de la teoría lingüística tal y como se practica en nuestro país, así como de su aplicación en nuestro medio en los años por venir, en los que el mundo estará marcado por la cercanía e inmediatez de los hombres en el escenario que se suele llamar

«la aldea global», probablemente reemplazable muy

rápidamente por otro escenario en el que una vuelta a la especificidad pareciera emerger con fuerza.

Como hemos advertido previamente, las preguntas que nos planteamos están marcadas por un sesgo más bien aplicacional al contexto del plurilingüismo peruano. Nos preocupa la utilidad de la lingüística en un mundo que en nuestro caso transita hacia la modernidad, poniendo cara a cara –como nunca antes– gente de distintas lenguas y culturas, que al mismo tiempo forman parte de sociedades que evidencian relaciones desiguales en múltiples aspectos.

Es posible en dicho contexto, establecer algún nivel general de relaciones sociales entre todos los miembros del mundo, tan real –si pensamos en las relaciones sociales ciberespaciales– que la gente pareciera asumir la necesidad de una sola lengua para sus interacciones, aunque en la práctica sabemos que no tiene que ser necesariamente en una misma lengua, pues ello también puede darse en más de una. Esto resulta hoy algo tan evidente, que es cada vez más frecuente encontrarse en el mundo con numerosas personas multilingües, que en este aspecto son, ya desde ahora, gente del futuro.

En vista de esta asunción, es inevitable hacerse la pregunta crucial: ¿y las demás lenguas del mundo, se justifica que sigan

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existiendo? Pareciera existir una tácita aceptación de la no necesidad o inconveniencia de varias lenguas para las relaciones sociales en «la aldea global». Sin embargo, las personas no renuncian a sus idiomas específicos pese a que pueden comulgar fácilmente con las razones que los llevan a aceptar una lengua común. Ha habido muchos casos en el pasado en que se ha optado por lenguas generales sin abandonar las particulares.

El idioma que servirá para las relaciones sociales en la nueva situación de «la aldea global», se escogería entre unas pocas lenguas, en las cuales el inglés está en primer lugar de importancia. No es fácil determinar cuáles otros idiomas tienen opción para competir con el inglés; sin embargo, la gente considerará para que en la lista figuren, entre otros, los idiomas chino, francés, alemán, ruso, castellano, japonés, portugués, todos ellos con diferente grado de opción y de presencia.

La homogeneidad: ¿ilusión o temor?

La posibilidad de la vigencia de un solo idioma en el mundo genera temor infundado, pues se correlaciona con esta cuestión: ¿es posible una sociedad homogénea?, la cual tiene una respuesta clara: ¡No! Los términos globalidad –rasgo fundamental de la modernidad– y homogeneidad no son sinónimos. Lo que debemos entender mediante esas palabras es más bien cercanía, conciencia de inmediatez entre todos los pueblos del mundo, multi presencia, al menos virtual, de todos los actores en un escenario cada vez más pequeño, más simultáneo. Ya no mundos en repliegue, ya no gente culturalmente tímida. La expresión «aldea global» sintetiza adecuadamente esa sensación de todo como inmediato, de todo el mundo y de todos en el mundo, como cercanos los unos a los otros.

¿Tiene sentido el temor a la homogeneidad lingüística? La respuesta nos parece que debe ser no, pues el mundo no va a ser

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homogéneo por más que se crea que una tal tendencia parece inevitable. La diversidad de lenguas y culturas va a seguir existiendo en el planeta, pese a que efectivamente van a desaparecer lenguas y culturas históricas y específicas que, a su turno, serán reemplazadas por otras en el futuro. Pero la desaparición de culturas y lenguas concretas, con nombres concretos, no instaura la homogeneidad, debido a que la gente crea inmediatamente otras diversidades en culturas y lenguas. La historia es testigo de desapariciones de lenguas y culturas en el mundo entero. En el Perú han desaparecido, en los últimos años, varias lenguas y culturas, lo que significa una pérdida irreparable del esfuerzo de grupos humanos que tardaron miles de años en constituir esas entidades específicas en cultura y lengua.

La tradición y la modernidad no son necesariamente excluyentes. Hay suficientes ejemplos en el mundo de pueblos de los que se puede afirmar que constituyen evidencia de convivencia armónica entre conductas de cultura tradicional y moderna. Postular la incompatibilidad entre la tradición y la modernidad induce a sospechar la presencia de un trasfondo ideológico que no tiene sustento.

¿Para qué servirá la lingüística en el futuro?

Vista la respuesta desde una perspectiva utilitaria, adelantamos la convicción de la instrumentabilidad de ella. Algunas razones de su condición útil para el futuro son las siguientes:

a) Para conocer la naturaleza de las lenguas. Las lenguas

oralmente existentes en el mundo son todavía, desde cualquier punto de vista, posición o corriente lingüística, insuficientemente conocidas. Muchas son en verdad nada conocidas. A este cúmulo de idiomas existentes y desconocidos o poco conocidos, debemos agregar las muchas lenguas desaparecidas como realidades orales, pero que existen a través de fuentes escritas, que también requieren

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ser conocidas. Agregadas estas lenguas que viven una vida entre folios, la justificación de la lingüística para seguir mereciendo la atención de los lingüistas en el futuro, parece no sólo razonable, sino una exigencia con miras a que no quede creación humana de lengua sin que se conozca su particularidad. La lingüística como ciencia tiene ante sí, entonces, una responsabilidad por cumplir: Ofrecernos por lo menos una descripción mínima de las lenguas del mundo, de modo que tengamos de ellas un conocimiento satisfactorio para la comprensión de la naturaleza de los idiomas.

b) Para aprender lenguas. El aprendizaje de lenguas es otro

motivo que justifica a la lingüística en el futuro. Nos referimos a aquel aprendizaje planeado, que se sustenta en bases científicas –lingüísticas y metodológicas– desarrolladas por la ciencia del lenguaje, gracias al trabajo de científicos especializados en la materia.

c) Para la relación intercultural. Puede sostenerse que el

aprendizaje de lenguas parece ser la llave de la interculturalidad, que a su vez es el signo más notorio de la modernidad. La utilidad probada en este menester por la lingüística es la mayor justificación de ella en el futuro. Conocer al «otro» es, en resumen, lo que se entiende por modernidad, y este conocer se hace y se hará siempre a través del puente que nos tiende el saber la lengua de los otros. La lingüística deberá permitirnos la manera más expeditiva para satisfacer esta necesidad de aprender idiomas. Puede suponerse, con relativa convicción, que esta justificación ocupa la máxima jerarquía entre todas las razones que justifican a la lingüística.

d) Para planificar el recurso lengua. Las sociedades humanas

multilingües requieren planificar su recurso lingüístico desde diversas perspectivas. Por cierto, el uso de las lenguas es uno de los aspectos a planificar. La vigencia de los idiomas puede ser un objetivo social que determina acciones de revitalización de

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idiomas en contra de la extinción de los mismos. La extinción de lenguas es la amenaza más grave a la responsabilidad de la lingüística como ciencia, y a su propósito de dar constancia de toda la diversidad manifiesta por la capacidad humana de ahormar la variedad de lenguas existentes o que existirán en el futuro.

El objeto de la lingüística

De momento, lo que comúnmente se acepta como el objeto de la lingüística pareciera inamovible. Que sepamos, no existen propuestas que impliquen desafío a su vigencia, tal cual se le concibe generalizadamente. Se advierte sí, que hay una práctica cada vez más difundida que consiste en trabajar aquello que es el objeto de la lingüística de un modo más participativo, es decir, los estudiosos prefieren compartir su objeto con otros científicos haciendo de él un objeto compartido. En esta predisposición hay un reconocimiento de la condición de la lengua como entidad de crucero de una serie de realidades. Así, hay sólidamente establecido un conjunto de disciplinas que comparten a la lengua como objeto complejo junto a otras realidades. En esta perspectiva participatoria figuran, entre otras, las disciplinas siguientes: Etnolingüística, Neurolingüística, Sociolingüística, Sicolingüística, Lingüística computacional, Lingüística cognitiva.

Para la lingüística su objeto de estudio sigue siendo la lengua o las lenguas en general. En un afán de precisión en la identificación del objeto de la lingüística diríamos que éste es la estructura de las lenguas.

Un sesgo sobre características generales de los sistemas lingüísticos permite hablar de los universales lingüísticos. La focalización en estas características presenta al objeto de la lingüística como refiriéndose a los aspectos universales de las lenguas.

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una serie de rasgos generales de los sistemas lingüísticos que se han constituido en temáticas preferidas de los estudios de la ciencia del lenguaje. Entre otros, temas como la tipología de las lenguas, la naturaleza del cambio, etcétera, se encuentran vistos desde la perspectiva de los universales lingüísticos. En los últimos tiempos hay bastante interés sobre todo aquello que tiene característica universal respecto a la forma cómo desaparecen las lenguas. Nos referimos aquí a la temática de la distinción teórica entre cambios que llevan a la extinción de lenguas y cambios lingüísticos naturales o espontáneos.

La lengua como objeto compartido

Trabajar con la lengua como un objeto compartido, es hoy en día una práctica común, que permite la interacción de los lingüistas junto a otros científicos. El objeto de la lingüística fijado como la estructura de las lenguas resulta cada vez más restrictivo y restringido. Por lo mismo, la lingüística que asume a las lenguas, o a lo que de general hay en ellas, como su objeto, se está haciendo más y más una ciencia muy específica, que considera a la lengua más como un código que como una realidad multiforme.

La visión de la lengua como un objeto compartido seduce con más facilidad a quienes se acercan al estudio de las lenguas, sobre todo a quienes se aproximan con algún nivel de lo que en cierta manera se ha solido llamar «el lingüista comprometido» con la realidad social, aquellos que precisamente se inclinan simpatéticamente a considerar a la lingüística como una ciencia social. No es de extrañar, entonces, que aparezcan grupos de estudios de cognición, donde muchos provienen de las vertientes de la lingüística, convencidos que solos valen poco, pero no así, si se juntan y comparten a la lengua con representantes de una serie de disciplinas.

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objeto muy específico de una ciencia igualmente muy específica. Se dirá que se está constituyendo en sólo el objetivo foco, pero que dicho objeto tiene zonas fuera de foco que en conjunto hacen de la lengua un objeto de ciencia mucho más interesante. Lo focal del objeto de la lingüística trasunta a la lengua como un simple código, bastante alejado de la complejidad de la lengua, como creación humana y como producto de la actividad del cerebro.

Resulta razonable entonces que el conjunto de fenómenos implicados en la correlación cerebro-mente (cerebro-producto, realidad fisiológica-producto, etcétera), se haya convertido en objeto de una atención sostenida en los últimos tiempos, orientada a dar cuenta del hecho que hablar implica una función del organismo humano y el habla un producto de esa función orgánica.

En última instancia, la teoría gramatical –o la lingüística– fijará su objeto en aquel complejo que Chomsky (1985) ha llamado, el estado de la «mente-cerebro», pues el conocimiento de una lengua es un hecho de «materia = cerebro, y mente = función». En esta perspectiva, las preocupaciones recientes sobre procesos cognitivos en general y sobre cognición culturalmente específica se justifican plenamente. No es superfluo, entonces, que haya ahora gente dedicada a estudios de cognición en los que la lingüística cumple una función central, tanto como mediación para dichos estudios, cuanto como foco de atención, en la medida en que las lenguas son un producto de la actividad del cerebro.

¿Qué debería quedar de la lingüística tal como está?

Entre otros, los siguientes rasgos: rigurosidad, alta formalización, experimentabilidad y facilidad para la interdisciplinaridad.

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interdependientes; el tercero –carácter altamente formal– es una condición de la ciencia que se cumple más o menos de acuerdo a los objetos específicos de cada ciencia particular.

La facilidad del objeto de la lingüística para la interdisciplinaridad se condice con la condición de la lengua de crucero de una serie de fenómenos que subyacen a la facultad del lenguaje. Si bien es verdad que como objeto de la lingüística la lengua es un objeto inambiguo, las lenguas como realidades humanas, históricas, son entidades de aristas múltiples, que tocan con una serie de ciencias que contribuyen a que se tenga de ella, cuantas más disciplinas intervienen, mejor percepción y comprensión de su naturaleza múltiple.

¿Qué debería cambiar de la lingüística para que cumpla con sus perspectivas?

Acaso no deberíamos preocuparnos para que el objeto de la lingüística sea algo mucho más que el simple código de comunicación humana, por mucho que este código tenga que ver con un constructo que se constituye en hipótesis acerca de la capacidad humana de hablar una lengua.

Esta es una cuestión muy importante, que merece la tengan en cuenta los científicos del lenguaje. Advertir que cuando se señala que la lingüística se ocupa de aquello que hay de general en los sistemas lingüísticos, dejamos al margen aspectos de las lenguas que son fundamentales, es decir, un conjunto de realidades que configuran su condición de organismo vivo. La opción por la generalidad, por creer que con ella resulta más viable hacer ciencia, inclina la balanza a una configuración del objeto que es aquel que asumimos en nuestra ciencia, pero a costa de dejar fuera una serie de componentes de la realidad de las lenguas.

Sin embargo, aquellos componentes marginados de formar parte de nuestro objeto, reclaman hoy presencia y preocupación

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de los especialistas. Dichos componentes son los aspectos específicos que ligan a las lenguas más estrechamente con el mundo y sus usuarios, los que tomados en cuenta configurarían un objeto de ciencia inmensamente más rico y más real en su condición de entidad viva al servicio de los seres humanos y cercano a ellos. Hay que rescatar la esencia heteróclita de las lenguas y convertirla con dicha condición en un objeto de ciencia esencialmente multiforme y a garrocha por los campos de la antropología (como creación humana), de la sicología, de la teoría de la información, de la biología, etcétera.

La razón de ser de la lingüística

Si la principal tarea de la lingüística es ofrecernos una descripción de las lenguas del mundo, diríamos que tal encargo está muy lejos de haberse cumplido. La lingüística tiene tareas inconclusas, o ni siquiera comenzadas, con respecto a la mayoría de las lenguas del mundo. En esta dirección podemos inventariar tareas que deberá asumir la lingüística para de esa manera justificar su vigencia en el futuro. Así, los lingüistas esperan de la ciencia del lenguaje:

Que nos ofrezca una descripción del corpus de lenguas del mundo que satisfaga un requisito mínimo de estándar. Los proyectos del tipo Lingua Descriptive Studies son una propuesta de descripción satisfactoria.

Que nos ofrezca una propuesta explicativa de la naturaleza y mecanismos del funcionamiento cerebral-cognitivo involucrado en el manejo de las lenguas, teniendo en cuenta la diversidad teórica de estrategias que los seres humanos emplean, diversidad presumible a través de la evidencia de la especificidad cultural y lógica.

Que facilite el desarrollo de la aplicación de sus logros para la satisfacción de diversas necesidades, tales como:

• Aprendizaje/enseñanza de lenguas.

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En la comunicación/traducción automáticas. (Trabajos como los de normalización lingüística, a través de los estudios y difusión terminológica (Convención ISO 2382) «Tecnologías de información-Vocabulario» (infografía, hipermedia, multimedias). En este contexto se justifica transcribir la cita que sigue, que se inscribe en la perspectiva de la importancia de la trasmisión de información en el mundo moderno:

La lengua adquiere un lugar cada vez más importante en todo lo que es tránsito de información y, en particular, en la llamada sociedad de la información (Terminómetro No. 17, 1993, Unión Europea).

Lo anterior explica urgencias, como las originadas por el proyecto

EUROGLOT: Diccionario electrónico multilingüe (red

semántica), pues hay «Necesidad de aplicaciones automatizadas, oral y escrita» que deben ser desarrolladas a gran velocidad. En esta necesidad de la comunicación debe tenerse en cuenta motivos de incomunicación, como el señalado por Yabar y Zierer:

Dentro de las barreras lingüísticas, la problemática de las barreras tecnolectales –que incluyen también las barreras terminológicas– tiene singular importancia.

La relación lengua y sociedad

La relación lengua-sociedad tiene –y nos parece que seguirá teniendo– importancia creciente en los años por venir. No se trata de una cuestión de simple moda; por el contrario, es la expresión cabal de la ligazón de la lengua y de la lingüística con sus usuarios, es decir, con quienes son la razón de su existencia y de su servicio.

La relación lengua y sociedad parece ser el punto que mejor justifica a la lingüística. Induce a esta presunción, la vigencia

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–como signo de la cultura moderna– de la comunicación sin fronteras o, por lo menos, más allá de las fronteras o de toda frontera. Podemos asumir con bastante convicción que las comunicaciones sin fronteras son el signo de los tiempos modernos; y que aprender lenguas es el indicio de una conducta que revela que la modernidad se ha instaurado en las personas y en las sociedades.

Por lo crucial de este tema, no es inusual encontrarse con declaraciones de los lingüistas, señalando que «el código de por sí les interesa poco, lo que más les interesa es la lengua como vehículo de comunicación de sociedades concretas».

La relación investigación y sociedad

En el Perú se hace muy limitada investigación lingüística, pues esta actividad es más bien una preocupación académica en las universidades. Al margen de las universidades hay algunas instituciones involucradas en el trabajo lingüístico, motivadas fundamentalmente por intereses no necesariamente lingüísticos, sino de índole religiosa o coyuntural de diversa naturaleza. La investigación lingüística en las universidades ha estado dirigida especialmente a servir de dato para sustentar enunciados relacionados con la configuración de nuestra identidad como cuerpo colectivo, es decir, como «nación peruana».

En general, la decisión de qué investigar, sea la disciplina que fuere, tiene direccionalidad, pues está marcada por los intereses del cuerpo social, para responder a sus motivaciones.

Los resultados de las investigaciones lingüísticas, o de cualquier disciplina, no tienen igual valor de uso en manos de los distintos grupos humanos. Es evidente que la «usabilidad» de dichos resultados es directamente proporcional a algo que puede llamarse capacidad de uso, la misma que es un hecho de naturaleza fundamentalmente económica. En vista de ello, cabe señalar que

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el resultado de las investigaciones lingüísticas parecería tener poco valor para los peruanos, pero esos mismos resultados podrían tener mayor valor en manos de grupos sociales poderosos. De allí que, en síntesis, el que alguien pueda aprovechar mejor de los logros de una investigación depende de una serie de factores que por su naturaleza no están al alcance de las mayorías nacionales del Perú, sino de un pequeño grupo, o de organizaciones generalmente extra nacionales que son las que tienen real interés en la investigación lingüística por la convicción del valor de tales investigaciones y de la capacidad de usar las mismas.

En la mayor parte de los casos, tanto diacrónica como sincrónicamente, los motivos que justifican las investigaciones lingüísticas son, según nuestra experiencia, religiosos. Sin embargo, en los últimos tiempos es notoria la necesidad de investigar las lenguas y el contexto sociolingüístico, para impulsar acciones de educación culturalmente diferenciada, especialmente en el marco de proyectos de educación bilingüe. Otro motivo para el futuro es el desarrollo de la cultura de la interculturalidad, objetivo que configura estrategias educativas que por su naturaleza requieren el manejo de lenguas y contenidos culturales.

A tiempo de aceptar que toda investigación está condicionada, debe señalarse que el condicionamiento varía. El objetivo que mueve a hacer investigación, en el caso de las entidades universitarias peruanas, aparte de explicar y comprender el fenómeno lingüístico, que es un objetivo estándar y más bien neutro, es el deseo de delinear nuestra realidad lingüística y social con miras a configurar los rasgos de nuestra entidad como colectivo social.

De la multiculturalidad a la interculturalidad

Existe en los últimos tiempos la necesidad de distinguir entre una situación puramente descriptiva, que patentiza un contexto

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geográfico o social de varias lenguas y culturas, frente a la interacción cultural simpatética y tolerante que se orienta a aceptarse, a reconocerse, a no negarse, que implica una conducta cultural y práctica de vivir y convivir con culturas diversas. Lo primero es una situación de multiculturalidad; lo segundo, una práctica de interculturalidad.

En la práctica intercultural se reconoce a la lengua como un instrumento que facilita el conocimiento de lo diverso, de los «otros» como fenómenos humanos, al mismo tiempo, como medio que permite las relaciones culturales, es decir, la intercomunicación entre los seres humanos.

La interculturalidad evidencia casos de pueblos que experimentan en la familiaridad de lengua la llave para la confianza, o para la paz en general. En la Amazonía son múltiples los ejemplos y las experiencias individuales o de grupo que dan constancia de la aceptación de misioneros cuando estos mostraban conocer la lengua de los pueblos que, de no mediar el idioma que acerca el uno al otro, habrían sido completamente adversos a la presencia o trabajo misional. Si bien una situación multicultural significa una ventaja comparativa –por la variedad de recursos culturales– también es un escenario en que muy fácilmente pueden darse relaciones desiguales, tales como las que caracterizan el contacto entre los distintos pueblos que conforman el Perú, donde aquellos componentes de la sociedad nacional conformada por los pueblos indígenas, sufren unos más que otros, la discriminación peyorativa. Debemos recalcar que no se da sólo una discriminación que podría reputarse como simple (en términos de «blanco» y «negro»), sino que en el lado «negro» aparecen jerarquizados niveles de discriminación en los que ciertos pueblos, por ejemplo amazónicos (Cugapakori, Matsés, etcétera), se ubican en el nivel

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más bajo; pero habiendo también en el lado «blanco», varios niveles de supremacía.

La interculturalidad: la relación lengua y cultura

No solamente la lengua como vehículo de la cultura, sino también la lengua como instrumento de la interculturalidad, en un doble sentido: como medio para conocer las culturas en la medida en que hay un alto grado de implicancia entre lengua y cultura, y como instrumento para acceder a ellas, pues las lenguas son contenidos culturales y esquemas de conducta específica en la medida en que hacen posible el desenvolvimiento de las personas en sus culturas.

La llamada comunicación sin fronteras hace tiempo ha identificado su estrategia para lograr el contacto directo entre los hombres de diversas lenguas y culturas; esa estrategia es el aprendizaje de lenguas.

La interculturalidad no privilegia el conocimiento de grupo alguno en desmedro de otro, pues apunta positivamente a reconocer la validez de la heterogeneidad, en consecuencia también la validez del conocimiento diverso. Sin embargo, no debemos olvidar que las sociedades están organizadas en el Perú sobre bases desiguales, hecho que repercute fuertemente en las actitudes interculturales, generando prejuicios con el consiguiente discrimen de unos contra otros.

Búsqueda de nuevas formas de aprendizaje de lenguas

El aprendizaje de lenguas constituye en los tiempos actuales la preocupación probablemente más importante, en la medida en que es el medio para las relaciones sociales que impone la vida moderna. Surge entonces la necesidad de satisfacer esta preocupación usando los medios que aseguren rapidez, comodidad, divertimento, etcétera. En esta perspectiva se

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emplean medios informáticos para aprender lenguas, incluso tecnología multimedia.

Al perfilarse más o menos de manera clara la orientación de las relaciones sociales en el mundo moderno, se advierte también factores que apuntan a predecir la preferencia por el aprendizaje de ciertas lenguas; estas lenguas vendrían a ser los idiomas de la globalidad. ¿Cuál o cuáles son las lenguas de la globalidad? ¿Será acaso el inglés, o habrá más de una lengua que cumpla esta función.

De otro lado, pareciera generarse temor de comulgar con una sola lengua, aun cuando, como ya señalamos, un temor de tal naturaleza no es justificable, pues “la aldea global” es una ilusión, y quizás una ucrania, pese a que para ciertas personas, el mundo es un mismo lugar solamente que más grande físicamente, pero muy pequeño virtualmente, donde la elegibilidad es limitada, pues la gente tiene más cosas dadas o supuestas y menos cosas para elegir. De allí que la «vida primitiva» se haga más deseable, a tenor de la «nostalgia de los tiempos idos», que son supuestamente mejores.

La diversidad lingüística está asegurada para todos los tiempos, pues el germen de la diversificación está presente esencialmente en todo sistema lingüístico. En este sentido, si bien podemos imaginarnos una sola lengua para la aldea, esa única lengua será necesariamente diversa internamente, y diversificable en esencia.

¿Qué hacer en la universidad?

Las universidades en general tienen dos tipos de acercamiento en relación con las ciencias específicas. Uno es la teorización, con dos posibles objetivos:

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explícita se adhiere el científico implicado en una investigación o en la práctica de la disciplina.

b) Retar el paradigma vigente para instaurar otro que lo reemplace.

Provisionalmente, en vista de la limitación para dar cuenta del parecer del conjunto de quienes hacen lingüística en el Perú, sostendría la convicción de que los lingüistas peruanos centran su preocupación en el conocimiento de las lenguas y de sus relaciones con diferentes realidades que la atraviesan, es decir, no la teoría lingüística de modo exclusivo, ni siquiera preponderante, sino fundamentalmente las lenguas concretas y sus caracteres estructurales generales.

Al hacer lingüística de esta manera, la repercusión en el campo teórico se da más bien en la confirmación de hipótesis, conocida de otra manera como trabajo de validación de hipótesis vigentes en el marco de algún paradigma. Si no es éste el resultado, lo que se tendrá es cúmulos de evidencias que pueden apuntar a capturar alguna característica de las lenguas que eventualmente se someten luego a generalización. Como es obvio, indirectamente se podrá estar desencadenando propuestas de nuevos paradigmas.

En concreto, creemos que nadie en el Perú trabaja con miras a formular paradigmas científicos relacionados con las lenguas. En lo que estamos involucrados mayoritariamente, es en la descripción, de la que pueden seguir generalizaciones que capturen características universales de las lenguas, que luego pueden incorporarse al fondo común de generalizaciones que enuncian caracteres esenciales de los sistemas lingüísticos.

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26 Bibliografía

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1984 «Nociones básicas de trabajo

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Aspectos negativos del multilingüismo en el Perú

Pilar Vivas Bravo

El Perú es un país que cuenta con un gran número de lenguas, lenguas que a su vez presentan dialectos, en razón de la distribución geográfica, y sociolectos, en razón de la distribución social de sus hablantes. Esta situación, sin embargo, lejos de constituir el manejo de un bilingüismo horizontal, que supone lenguas con el mismo estatus cultural y de vida familiar, ha ocasionado una situación de profunda diferenciación entre los que tienen al castellano como lengua materna y aquellos que presentan una vernácula- quechua, aimara o alguna lengua amazónica- como tal. En nuestro país ser bilingüe lengua vernácula-castellano ha sido, y aún es, motivo suficiente para ser denigrado o tildado de incapaz, retrasado mental o "cholo", tan sólo porque el castellano que maneja presenta una serie de interferencias de la lengua nativa (vernácula), que se hacen evidentes sobre todo en el aspecto fonético. Nos referimos en este caso al habla "motosa". Ejemplos de esta habla son: ligitimar por legitimar, moleno por molino,

pizarra viejo por pizarra vieja, de mi tío su casa por la casa de mi tío, etc. Lo que no se toma en cuenta al calificar de motosa el habla

castellana de los bilingües es que para producirse ese castellano operan una serie de factores de tipo lingüístico que "propician" estos resultados.

En concreto su habla es "motosa" no por alguna torpeza innata, sino porque se producen interferencias, fonéticas o sintácticas mayormente, de su lengua nativa en el castellano. Interferencias que por cierto se producen en cualquier ser humano que esté en proceso de aprendizaje de una segunda lengua. Hay un periodo en el cual inevitablemente se es un motoso sin importar cuál sea esa segunda lengua ni cuan prestigiosa sea. Sin embargo, todo esto es de absoluto desconocimiento para la gran mayoría de peruanos que desde tiempos de la colonia ha menospreciado lo que se

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refiera a lo nativo, en especial sus lenguas. Un ejemplo de ello es el hecho que ya el jesuita Acosta señalaba respecto del habla de los indios. Decía que estos "pronuncian el castellano de modo lamentable y ridículo". Por otro lado Ludovico Bertonio en las páginas introductorias de su Vocabulario aimara tildaba de "disparates" el habla de los indios.

En suma, la situación de diversidad lingüística de nuestro país lejos de constituir motivo de orgullo, o simplemente de tomarse como un hecho normal y natural, ha sido una de las causantes de las profundas diferencias económicas, políticas y sociales, que hoy en día existen en nuestra patria.

Una situación lingüística como la descrita recibe, en términos lingüísticos, la denominación de diglósica. El término diglosia se usó originalmente, a propuesta de Ferguson, para designar una situación en la que los miembros de una comunidad eran conscientes de que las variedades interlingüísticas de sus repertorios estaban jerarquizadas, así mismo había consciencia de que ninguna de las variedades, por sí sola, era suficiente para integrar socialmente a todos los miembros de tal comunidad. Posteriormente se hizo extensiva esta definición al caso de lenguas distintas que coexisten en una misma comunidad y que inevitablemente entran en una situación de conflicto en razón de que hay una distribución funcional -ya que una lengua será la que se use en todos los dominios y ámbitos, mientras que la otra, será relegada al plano informal y doméstico- y una superposición de una lengua sobre la otra.

Esta es precisamente la situación existente entre las lenguas habladas en el Perú, es decir una situación en la que hay una relación de subordinación de las lenguas indígenas o nativas al castellano. Por esta razón muchas veces se dice que el castellano

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es a menudo visto como expresión del intelecto y la otra (vernácula) como vehículo de expresión de los sentimientos. No es difícil encontrar la explicación del por qué, en el Perú, existe una situación diglósica como la descrita: "basta con reconocer que la sociedad que ostenta el poder económico, político y social a lo largo de más de quinientos años, también ha ostentado el poder lingüístico convirtiendo a su lengua en la variedad lingüística de mayor uso y prestigio en todo el país con la consiguiente subordinación de las lenguas vernáculas". La consecuencia de la existencia de esta situación es grave, puesto que la gran mayoría, sino todos, los hablantes de lenguas vernáculas reniegan de su lengua y su cultura por ser precisamente éstas las "culpables" de su situación. Esto hace que se impongan el olvidarse de su lengua y lo que es mucho peor, que no sientan ninguna necesidad de que su descendencia comparta aquello que los identifica. Los problemas que esto ocasiona son serios puesto que se pone en riesgo la identidad del grupo, la cohesión entre las generaciones, la transmisión de valores, costumbres, etc., en suma la continuidad de la cultura y de la lengua. Todos estos hechos se manifiestan en una serie de aspectos negativos de los cuales los principales son los siguientes:

a) Prejuicios y desinformación

La situación multilingüe del Perú, lejos de constituir un hecho a ser tomado con normalidad, como sucede en otros países, ha sido uno de los motivos por los que se han creado profundos prejuicios en quienes tienen como lengua materna el castellano, por ser a su vez quienes ejercen el poder económico, político y social.

Para nadie es un secreto que en este país el hablar una lengua nativa no constituye causa para sentirse orgulloso, como sí sucede

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cuando se maneja una extranjera. Quienes son bilingües castellano-inglés o francés o alemán son vistos hasta con cierta admiración, y no tienen la "necesidad" de esconderse ni de negar que tienen una manejo aunque sea incipiente de la segunda lengua. Lamentablemente, y esa es una gran muestra del prejuicio existente, en la situación contraria lo anteriormente mencionado es bastante improbable de suceder. Hay una valoración y un tratamiento despectivo hacia quienes son bilingües de castellano-lengua vernácula a tal punto que no es una situación normal escucharlos hablando su lengua materna con naturalidad y soltura, a no ser que se encuentren en la intimidad o en situaciones de bastante confianza.

Otro hecho, muestra del "problema" que significa que el Perú sea un país multilingüe, es el de la desinformación en la que vive un gran número de peruanos. Hay un gran desconocimiento de cuántas y cuáles son las lenguas que existen y lo que es mucho peor el desconocimiento de nuestra realidad lingüística es tal que se considera que sólo es castellano es lengua mientras que los demás son dialectos debido a que no poseen escritura o porque no cuentan con una tradición escrita considerable o porque cuentan con un número bastante reducido de hablantes. Sin embargo, se desconoce que este último aspecto es solo consecuencia de la marginación a la que se han visto sometidas las poblaciones de habla indígena desde la imposición del castellano con la llegada de los españoles. Un aspecto mucho más grave es el que muestra cómo para algunas personas la pérdida de lengua nativas, o el que cada vez hayan menos de sus hablantes nativos, es una muestra de progreso. Así Liliana Sánchez en su artículo "Ecosistemas lingüísticos y lenguas o variedades dialectales extintas y en peligro de extinción en el Perú" cita la publicación "Las principales ciudades del Perú" (1996) del Instituto Nacional de Estadística en el que se hace el siguiente comentario: "...estas cifras muestran que, a pesar de ser ciudades con cierto desarrollo, todavía presentan proporciones relativamente altas de población que

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aprendió el quechua como lengua materna en la niñez" (p.38). Si semejantes comentarios se hacen alegremente en publicaciones de instituciones oficiales es de cierto modo "justificable" que lo haga el común de los peruanos.

b) Discriminación lingüística

Los hablantes de lenguas vernáculas no han sido -ni son- vistos con “normalidad” en nuestro país en razón de que éstos representan una minoría, y se encuentran “enfrentados” con miembros de una mayoría unilingüe que no “ve” -ni nunca quiso hacerlo- su condición de bilingües. Muestra suficiente la ha dado la Constitución Política del Estado al reconocer al castellano como “el idioma oficial de la República” mientras que a las demás lenguas existentes en el país se las considera “lenguas de uso oficial en las zonas y la forma que la ley establece” es decir allí donde se hablen (o sea cada vez en menos lugares), sólo allí nomás son consideradas de uso oficial; lo que podría considerarse como un afán por ignorar su existencia y una muestra clara de discriminación a las lenguas que no sean el castellano.

El hecho de que un hablante de vernáculo no pueda utilizar su lengua de manera libre, hace que éste se coloque en una situación tal que, al no tener un manejo adecuado de la lengua dominante, sea claramente discriminado precisamente por no manejar bien el castellano, por ser un "motoso" o por ser "torpe" para aprender bien la lengua de prestigio.

c) Educación deficiente

La Constitución Política del Perú, establece en sus artículos 17 y 35 lo siguiente en relación con la cuestión de la educación: Artículo 17: "El Estado garantiza la erradicación del analfabetismo. Asimismo fomenta la educación bilingüe e intercultural según las características de cada zona. Preserva las

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diversas manifestaciones culturales y lingüísticas del país. Promueve la integración nacional"

Artículo 35: "El Estado promueve el estudio y conocimiento de las lenguas aborígenes. Garantiza el derecho de las comunidades quechuas, aymaras y demás comunidades nativas a recibir educación primaria también en su propio idioma o lengua" Como se puede reconocer son bastante loables las intenciones del Estado en cuanto al desarrollo de una política que garantice una educación bilingüe, lo que nos haría suponer que existe la buena intención de preservar las lenguas nativas del país, pero la realidad lamentablemente es distinta. Si bien en la actualidad se desarrolla un programa de Educación Bilingüe, implementado y desarrollado por el gobierno, son muchos los años y el tiempo que se ha perdido y ese tiempo es irrecuperable.

Son miles los hablantes de lenguas vernáculas que han sufrido por el tratamiento que la escuela les ha dado, que suponía, y aún supone, el abandono y olvido de su lengua y el "aprendizaje" del castellano, que al hacerse sin tener en cuenta su procedencia lingüística obviamente arrojó resultados desastrosos que se atribuyeron a su "incapacidad" para manejar una lengua distinta de la suya. No se ha tenido en cuenta un hecho bastante sencillo que es el que cuando un niño va a la escuela ya tiene un manejo bastante aceptable de la lengua que se usará en su educación, hecho que no sucede con los hablantes de lenguas nativas ya que al llegar a la escuela son educados en otra muy distinta y desconocida para ellos lo cual como puede fácilmente entenderse ha producido resultados nada halagadores al punto que el castellano que se obtiene en la escuela es uno "... endeble, fuertemente recortado, y resentido de un poderoso resabio del vernáculo." Lo curioso es que a pesar de haber sido la escuela la que ha determinado que la situación de los vernáculo hablantes sea la descrita, es precisamente por ésta por la que vastas

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comunidades indígenas y nativas han luchado, tal vez porque, quizá equivocadamente, consideran que el tenerla es una muestra de avance y desarrollo.

Existe un informe presentado por el Ministerio de Educación, en mayo del presente año, denominado Cobertura y Calidad en el Sistema Escolar Peruano. Este informe ha sido elaborado en base a una denominada Evaluación Nacional del Rendimiento Escolar efectuada en el año 2001 en aproximadamente 1200 centros educativo con un total de 40000 estudiantes. Uno de los cursos evaluados fue el de Comunicación Integral en sus aspectos: comprensión de textos, comprensión de imágenes y textos y gramática. Respecto del primer aspecto los resultados para el 6to grado de primaria en las escuelas bilingües, en comparación con el castellano, es decir aquellas en las que existen alumnos cuya lengua materna es una nativa fueron los siguientes:

Castellano Aimara Quechua Otros

Tasa de acierto

requerida 57.0

Población que lo

logra 2.2 0.4 0.0 0.0

A la luz de estos resultados la entidad responsable de la educación en nuestro país concluyó que "El rendimiento de alumnos de escuelas bilingües (quechuas y aimaras) es muy deficiente" lo que no hace más que evidenciar el resultado de una educación "ineficiente" al haber desconocido la procedencia lingüística de los alumnos, al ignorar que su lengua materna es otra muy diferente al castellano.

Habría que enfatizar que la solución al problema descrito tiene necesariamente que contemplar una educación bilingüe seria, para aquellas comunidades bilingües, sólo así se podrán superar todas las deficiencias que la enseñanza tradicional ha supuesto.

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Lo ideal es tomar a la lengua materna como vehículo que permita la adquisición del castellano, lo que no significa que se excluya el uso de la vernácula. El método a emplearse tiene que tener en cuenta la realidad plurilingüe y pluricultural de nuestro país. Para llevar a cabo de manera eficiente la educación bilingüe el estado tiene que asumir su papel implementador de la misma y tiene que, por ejemplo, asumir con seriedad la formación de docentes bilingües, no se trata, como ya se ha hecho, de colocar a cualquier hablante de una lengua nativa en el papel de docente. A nadie se le ocurriría que un hablante cualquiera de castellano, sin la menor formación respectiva, está en condiciones de enseñar a leer y a escribir a las personas, entonces tampoco debe pensarse lo mismo para educar en lenguas vernáculas.

d) Desprecio por las tradiciones e intolerancia

El hecho de que en el Perú coexistan una serie de culturas, con sus respectivas lenguas, trae como consecuencia que también exista una serie de costumbres y tradiciones distintas muchas veces de comunidad a comunidad. Sin embargo, por ser precisamente estas tradiciones propias de culturas que son vistas con menosprecio por quienes viven en las grandes ciudades, que por coincidencia son hablantes de castellano como lengua materna, es que existe un fuerte desprecio por éstas. No hay ningún lazo que nos una con las tradiciones de esas culturas, con su manera de vivir o de "ver" el mundo, en suma con toda su cosmovisión. Al contrario nos sentimos mucho más cercanos de tradiciones y costumbres foráneas porque adquirirlas nos da un prestigio que ninguna otra puede darnos.

La gran mayoría de las tradiciones son de difícil aceptación por parte de los que tienen el poder y el prestigio de la lengua dominante, y lo que es mucho peor muchas veces se presenta una situación de intolerancia hacia éstas. Muestra de ello puede verse en las burlas y sátiras que se hacen constantemente,

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incluso hasta en los medios de comunicación (televisión sobre todo), de la forma de vivir, de las costumbres y sobretodo de la manera de hablar de aquellos que poseen una lengua vernácula como materna. Piénsese en los personajes televisivos como la chola Chabuca o la paisana Jacinta, que se supone representan a la mujer andina y que a decir de los que las caracterizan "revaloran" a ésta.

La discriminación que los hablantes de lenguas nativas sienten contra ellos se manifiesta también en situaciones cotidianas. Muestra de ello es lo que, por ejemplo, en el reciente Quinto Congreso Latinoamericano de Educación Intercultural Bilingüe un hablante shipibo comentaba: "...cuando vamos a la universidad nos miran con desprecio. Pobrecito, lo han hecho ingresar porque es nativo, no se dan cuenta de que somos capaces como cualquiera".

Para concluir creemos necesario manifestar que el gran desafío de nuestro país en términos educativos es lograr sujetos capaces de reconocer primero y tolerar luego, dentro de nuestro territorio patrio, la existencia de seres pertenecientes a otros grupos culturales y que por ende tienen su propia lengua y sus propias costumbres para las cuales se deben generar los espacios necesarios de respeto y tolerancia.

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Bibliografía

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Fonética y fonología

Antonio Quilis y Joseph Fernández

Fonética y fonología

El lingüista suizo Ferdinand de Saussure distinguió en el conjunto que conocemos con el nombre de lenguaje dos aspectos fundamentales: la lengua y el habla. La lengua es un modele general y constante que existe en la conciencia de todos los miembros de una comunidad lingüística determinada. Es el sistema supraindividual, una abstracción que determina el proceso de comunicación humana.

El habla es la realización concreta de la lengua en un momento y en un lugar determinados en cada uno de los miembros de esa comunidad lingüística.

La lengua, por lo tanto, es un fenómeno social, mientras que el habla es individual.

Cuando dos individuos hablan, comunicándose sus

pensamientos, sus ideas, comprendiéndose entre sí, es porque existe algo común a ellos y que esta en un plano superior a ellos mismos; es decir, se entienden porque existe la lengua, el modelo lingüístico común a los dos, el sistema que establece ciertas reglas a las que se someten cuando hablan; y en el momento que expresan sus ideas oralmente, están realizando, materializando la lengua en cada uno de ellos, están practicando un acto de habla.

Ahora bien, el plano de la lengua y el plano del habla se suponen recíprocamente: sin actos concretos de habla, la lengua no existiría, y los actos concretos de habla no servirían para la comunicación, para entenderse, si no existiese la lengua, que

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establece las normas por las que ha de regirse el habla. Los dos planos están unidos inseparablemente y constituyen los dos aspectos del fenómeno conocido con el nombre de lenguaje.

También debemos tener en cuenta que todo lo que pertenece al lenguaje, es decir, tanto al plano de la lengua como al del habla, tiene dos facetas: el significante (la expresión) y el significado (el contenido, el concepto, la idea): ambos constituyen el signo

lingüístico. Es decir:

Significante + significado = signo lingüístico

Un signo lingüístico como mesa está formado por un

significante, que sería: / m + é + s + a /, es decir, por la suma de

unos elementos fónicos y por un significado, que sería la idea o el concepto que nosotros tenemos de lo que es una mesa. Cada una de estas dos facetas del signa lingüístico tiene su función en el plano de la lengua y en el plano del habla. El significado en el plano del habla es siempre una comunicación concreta, que tiene sentido únicamente en su totalidad. En el plano de la lengua, par el contrario, esta representado por reglas abstractas (sintácticas, fraseológicas, morfológicas y lexicales).

El significante, en el plano del habla, es una corriente sonora concreta, un fenómeno físico capaz de ser percibido por el oído. En el plano de la lengua, es un sistema de reglas que ordenan el Lengua: modelo general y constante para todos los miembros de una colectividad lingüística.

Habla: materialización de ese modelo en cada miembro de la colectividad lingüística.

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aspecto fónico del plano del habla.

El significado en la lengua consiste, pues, en un número limitado, finito de unidades, mientras que en el habla el número de unidades es infinito, ilimitado. Del mismo modo, el significante en el habla representa un número infinito de realizaciones articulatorias, pero en la lengua, sin embargo, este número es finito.

A nosotros nos interesa en este momento la faceta del significante, o lo que también podríamos llamar, en términos generales, el aspecto fónico del signo lingüístico.

Cuando el hombre habla emite sonidos; pero hay que tener presente que los sonidos no son realizados de igual manera por todos los individuos de una misma colectividad, y que no todos los sonidos tienen en todo momento el mismo lugar articulatorio, sino que muchas veces se encuentran modificados por el contexto fónico que los rodea. Así, por ejemplo, un sonido como la oclusiva velar sorda [k] tendrá una posición articulatoria mas posterior, mas hacia el velo del paladar, cuando a esta consonante siga una vocal posterior [u], como en la palabra [kúna] cuna; si, por el contrario, en vez de seguir una vocal posterior, sigue una vocal anterior [i], el lugar que ocupa la lengua al articular la [k] es mucho mas anterior, mas hacia el paladar duro, como en [kílo] quilo; y una posición intermedia entre las dos aparecerá cuando vaya seguida de una vocal central baja [a], como en [kása] casa.

A pesar de estas diferencias de lugar articulatorio, al oído español medio siempre le parece percibir el mismo tipo de sonido, una /k/ y que está /k/, para la función comunicativa, inteligible, de la lengua, y aun para la intención del hablante, esta par encima de todos los otros matices.

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Otro ejemplo: en español existe un trío de consonantes que requieren para su emisión un cierre completo de dos órganos articulatorios, y que las cuerdas vocales no vibren (oclusivas sordas): p t k

Y junto a él, otro que difiere del anterior solo porque vibran las .cuerdas vocales (oclusivas sonoras): b d g

Ahora bien, estas sonoras [b, d, g] en unas condiciones fonéticas determinadas se realizan como oclusivas, es decir, formando un cierre completo de los órganos articulatorios, como en [kómba] comba, [dóņde] dónde, [úŋgaro] húngaro, etc.; pero en otros contextos fonéticos se realizan como fricativas, es decir, con los órganos articulatorios medio cerrados, como en [lóβo] lobo, [lóðo] lodo, [láɣo] lago. Tanto la realización oclusiva [b,d, g] como la fricativa [β,ð, ɣ] son percibidas por un oído medio casi de la misma forma; es más, en una palabra como [βáso] vaso, la consonante inicial [b] se puede realizar como fricativa en un contexto determinado, [el

βáso] el vaso, por ejemplo, y como oclusiva en otro, [úm báso] un vaso, sin que por ello varíe la significación de la palabra vaso. De aquí se deduce que en español, para la comunicación,

para la estructura de su sistema consonántico, lo que interesa es una consonante tipo, una consonante modelo, como /b/. Como vemos, estas diferencias no llevan consigo un cambio de significado; pero si en una palabra como /kápa/ capa sustituimos la /p/ (oclusiva bilabial sorda) por la /b/ (oclusiva bilabial sonora), el resultado es bien diferente /kába/ cava; y si la sustituimos por la /m/ (oclusiva bilabial nasal), resulta /káma/

cama; las diferencias de significado que se han introducido al

variar un pequeño rasgo -sonoro por sordo en el primer caso: /kapa/-/kaba/; oral por nasal, en el segundo: /kaba/-/kama/- son bastante notables.

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Por los ejemplos anteriormente expuestos, podemos ver claramente la función del significante en uno y otro planos: en el plano del habla, el significante se ocupara de estudiar detalladamente la realización articulatoria Y acústica de los sonidos que constituyen una lengua dada, mientras que en el plano de la lengua estudiará aquellos "sonidos" que tienen un valor diferenciador, distintivo en cuanto al significado. Del estudio del significante en el habla se ocupara la Fonética, mientras que del estudio del significante en la lengua se ocupará la Fonología. Los elementos fónicos que estudia la fonética son los sonidos, Y los elementos fónicos que estudia la fonología son los fonemas:

En el habla: fenómeno físico perceptible por el oído.

En la lengua: reglas que ordenan el aspecto fónico del acto de habla.

Lengua – Fonología – fonemas. Habla – Fonética – sonidos.

Algunos lingüístas han pretendido hacer de la Fonética y de la Fonología ciencias independientes Y tratarlas por separado. Hoy se vuelve a ver en estos dos aspectos fónicos del lenguaje un núcleo, una montana con dos vertientes inseparables que requieren un mutuo apoyo para su existencia útil y definitiva. El desarrollar solamente la Fonética de una lengua no tiene el mismo alcance ni extensión que cuando se desenvuelve con miras a la función que esos símbolos desempeñan en el sistema de la lengua. El pretender describir solamente el aspecto fonológico de una lengua sin tener para nada en cuenta el fonético, es absurdo, y más que esto, un imposible.

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condicionan mutuamente. De ahí que algunos lingüistas hayan otorgado a la Fonología la denominación de Fonética Funcional.

En lo que concierne a la enseñanza de la pronunciación de una lengua hay que tener en cuenta los dos niveles: el fonológico y

el fonético. Es totalmente imprescindible comenzar

describiendo, en cada apartado, el valor fonológico de los sonidos que debemos analizar después; de otro modo, el alumno tardará en darse cuenta, o no se dará cuenta nunca, de la función que tienen en el plano de la lengua, con la inmediata consecuencia de no llegar a valorar el nuevo sistema fónico que intenta aprender. Estudiado el nivel fonológico, es necesario descender al fonético y en él describir las realizaciones de los sonidos y corregir los defectos que a la lengua en aprendizaje traigan de la materna. De este modo se jerarquizan y se utilizan

al máximo las dos funciones del significante∗.

Rasgos funcionales o pertinentes y rasgos no funcionales o no pertinentes

Como hemos visto por los ejemplos citados en el epígrafe anterior, los sonidos de una lengua pueden sufrir variaciones o modificaciones sin que varíe para nada su valor significativo, como en el caso, por ejemplo, del sonido [b], que se realiza como fricativo en el contexto [el βóte] el bote, pero como oclusivo en [úm βóte] un bote, sin que esta diferencia

fricación/oclusión conlleve un cambio en el significado de

la palabra bote. Este rasgo es no funcional o no pertinente. Por el contrario, existe en una lengua todo un gran conjunto de sonido en los que al variar un rasgo determinado, varia

De otro modo no se concibe este estudio. ¿De qué sirve, por ejemplo, decir que la i de bien es semiconsonante, la de peine semivocal, la de viña cerrada, la de obispo abierta, la de niño nasal, la de admirable relajada, si no se indica primero el valor que esa i tiene en el plano de la lengua?

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radicalmente su significado; por ejemplo, en la palabra [póka] poca, el primer sonido es una oclusiva bilabial sorda, [p]; si en esta consonante se varia el factor de la vibración de las cuerdas vocales, es decir, se hacen vibrar, la oclusiva bilabial sorda se convierte en una oclusiva bilabial sonora, [b], resultando de este cambio una palabra con significación totalmente diferente: [bóka] boca; en este caso, el paso de sorda a sonora lleva consigo un cambio de significado, diciéndose entonces que ese rasgo de sonoridad es pertinente o funcional.

Fonema

La unidad fonológica más pequeña en que puede dividirse un conjunto fónico recibe el nombre de fonema. Una palabra, como, por ejemplo, /páso/ paso, está formada por una serie de cuatro fonemas, ya que el máximo de unidades mínimas en que puede ser dividida es /p/ + /a/ + /s/ + /o/, sin que podamos fragmentar cada uno de estos fonemas en elementos más pequeños; tanto la /p/, como la /a/, como la /s/, como la /o/ son unidades completamente indivisibles.

Alófono

Según se ha visto, un fonema puede tener diferentes realizaciones fonéticas, de acuerdo con el contexto en que se halle situado. En español existe, por ejemplo, un fonema nasal /n/ que se articula por medio del contacto del ápice de la lengua con los alveolos. Este fonema puede presentar diferentes realizaciones al articularlo: si le sigue una vocal, por ejemplo, su articulación sigue estando en los alveolos: [ána] Ana; si Ie sigue una consonante linguodental, se dentaliza, cambiando su lugar de articulación desde la zona alveolar a la dental, por

asimilación∗: [dóņde] dónde; si antecede a una consonante

linguointerdental (que se articula con el ápice de la lengua entre

Recibe el nombre de asimilación la acción por la cual des sonidos, por estar contiguos, tienden a adquirir caracteres comunes o incluso a hacerse idénticos.

Referencias

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