RESPONSABILIDAD
SOCIAL EMPRESARIAL
VISIONES
COMPLEMENTARIAS
Víctor Guédez
Compilador
DIRECTORIO
Editor en Jefe: Carlos J. Tejera
Coordinación de Edición: Margarita Méndez de Montero Asistente de Edición: María Victoria Pérez García Presidente Comité Alianza Social: Germán Toro Director de Mercadeo y Publicaciones: Yusmery Rojas Diseño y Diagramación: Jennifer Battes
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Fanny Magallanes María Carolina Brito
COMITÉ EJECUTIVO DE VENAMCHAM
Presidente: Carlos Henrique Blohm Primer Vicepresidente: Gustavo Marturet Vicepresidentes:
Eduardo Benatuil Roberto Moro Melquíades Pulido Germán Toro Tesorero: Jorge Rojas
Secretario: Oscar Augusto Machado Expresidente: Edward D. Jardine Gerente General: Carlos J. Tejera
OFICINAS EJECUTIVAS
Torre Credival – PL – 2da. Avda. Campo Alegre Caracas 1010-A, P.O. Box 5181
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Impreso por Grupo Intenso Depósito Legal:
MISIÓN
Promover e incentivar la Responsabilidad Social Empresarial de la empresa pública y privada, con el fin de contribuir a mejorar la calidad de vida del venezolano.
COMITÉ DE ALIANZA SOCIAL
Presidente: Germán Toro / Industrias Corpañal, C.A. Directora Ejecutiva: Margarita Méndez de Montero Asistente Dirección Ejecutiva: Anaíz Quevedo Asistente Ejecutiva: María Victoria Pérez García MIEMBROS
Ahmad, Juan Carlos / Clorox de Venezuela, S.A. Alfonzo, Roberto / Schlumberger Venezuela Arango, Margarita / Chevron Texaco Araujo, Federico / Torres, Plaz & Araujo Bruni, Giovanna / Movistar
Calvo, Luis / Banco Mercantil Canabal, Miriam / Cigarrera Bigott
Canelón, Rubén Darío / Door Training & Consulting Kralj, Patricia / Dupont Química de Venezuela Carrero, Milagros / IBM de Venezuela Colmenares, Mariela / Banesco
De La Rosa, Beatriz / Taurel & Cía. Sucrs., C.A. Diéguez, Maribel / Fundafarmacia
Domínguez, María Teresa/ Ford Motor de Venezuela, S.A. Fuenmayor, María Eugenia / Kraft Foods Venezuela Gaetani, Rosanna / KPMG Rodríguez, Velásquez & Asoc. García, John / Fundación Santa Teresa
Gaviria, Isadora / Corporación Digitel Gomes, María Lidia / Sanitas Venezuela González, Claudia / AVAA
González, Felisa / BBVA Banco Provincial Rivas, Beatriz / Sodexho Pass
Herde, Patricia / A.C. Infantil Ronald McDonald’s Hernández, Elizabeth / Kimberly-Clark Venezuela Lafée, Sonia / CTT Corporation
Lavié, Alexandra / Banco Federal / Fundación Mezherane López, Antonieta / Corp. Vzlna de Televisión (Venevision) Lovera, Victoria / Dividendo Voluntario para la Comunidad
Martínez, María Isabel / Wenco
Martínez, Valentina / Fivenca Casa de Bolsa Mesa, Carmen / Pepsico Alimentos Sosa de Hoyer, Marina / Produvisa Molina, Katheryne / Cadena Capriles López Ortega, Antonio / Farmatodo
Morantes, Mariela / Christel House Venezuela
Moreno Maal, Carla / Bridgestone Firestone Venezolana, C.A. Dini, Carlos / Minera Loma de Níquel, C.A.
Niño, Luis Eduardo / TMC Innovations
Pacheco, Miryam / Universidad Católica Andrés Bello Palma, Pedro / VenAmCham
Parrella, Morela / Y&V Ingeniería y Construcción Pedrón, Yorky / Mini Bruno Sucesores, C.A. Perozo, Gerardo / Fundación Seguros Caracas Pimentel, Alicia / Fundación Empresas Polar Plasencia, Eneida / Merck Sharp & Dohme Plaza, Martha / Locatel / Fundailusión Polo, Yolhect / Grupo Transbel, C.A. Redmond, Jorge / Chocolates El Rey González, Claudia / AVAA
Rivera, Indira / Blue Note Publicidad, C.A.
Pizzolante, Italo / Pizzolante Comunicación Estratégica Rosario, María Eugenia / C.A. Bananera Venezolana Ruiz, Nina / Cestaticket Accor Services
Rullo, María Rosa / Diario El Universal
Sáder, María Gabriela / Escritorio Araque, Reyna, Sosa, Viso & Pittier Saez, Ivette / CITIBANK, N.A.
Sánchez, Sylvia / Smurfit Kappa Cartón de Venezuela Sierralta, Liliana / Coca Cola Femsa de Venezuela Silva, Juan / Macuples
Sosa, Ramón / Cargill de Venezuela, S.R.L. Teixeira, Eduardo / Supermercados UNICASA Torres, Letícia / Microsoft
Torres, Oscar / Travieso, Evans, Arria, Rengel & Paz Tripier, Benjamín / NTN Consultores Gerenciales Zubillaga, Graciela / A. C. SANA
INDICE DE CONTENIDOS
INTRODUCCIÓN PRESENTACIÓN CAPÍTULOS
I. FUNDAMENTOS CONCEPTUALES HISTÓRICOS DE LA RSE 15
•Un tema con muchas lecturas. Charo Méndez Rivas
•La Sustentabilidad como fundamento del compromiso social de las empresas. Mireya Vargas
•La Responsabilidad Social Empresarial: Un constructor social. Marsha
Díaz de Feliciano
II. DIMENSIONES ÉTICAS Y ESTRATEGIAS DE LA RSE 39
•¿Responsabilidad Social o moral de la empresa? Emeterio Gómez •La dimensión política del empresario y la Responsabilidad de las Empresas en la construcción del bien común. Feliciano Reyna
Ganteaume.
•Panel sobre ética y empresa. ética y sobrevivencia. Luis Ugalde, s.j. •Las dimensiones éticas y estratégicas de la RSE. Víctor Guédez
III. POLÍTICAS PÚBLICAS, LEGISLACIÓN SOCIAL Y RSE 63
•Responsabilidad Social Empresarial, entre la convicción y la regulación. Daniel Mogollón Muñoz
•Marco constitucional y tributario de la Responsabilidad Social Empresarial. José Amando Mejía Betancourt.
IV. LA RSE COMO SISTEMA INTEGRADO DE GESTIÓN 79
•La RSE integrada al negocio y orientada a valores. Adolfo Jarrín. •Guía para estructurar proyectos de líneas sociales para las empresas.
Benjamín Tripier
•Modelo de fortalecimiento Institucional para la comunicación estratégica en empresas socialmente responsables. Ítalo Pizzolante
Negrón.
•La Responsabilidad Social en el marco estratégico de la sostenibilidad empresarial. Luis Eduardo Niño Monró
•RSE como estrategia para incrementar la productividad. Rafael
Gallegos / Carolina Tapia
•El Ciclo de la Práctica. Un modelo de gestión de la Responsabilidad Social. Zaira Berti Ávila
V. ESTRATEGIAS, MODALIDADES E INSTRUMENTOS DE LA RSE 125 •Gerencia estratégica y modalidades de la RSE. Katheryne Molina
•Pequeña y mediana empresa, ética y democracia. Tomás Páez
VI. RSE Y NEGOCIOS INCLUSIVOS 143
•RSE y negocios inclusivos. Josefina Bruni Celli / Rosa Amelia González •Los negocios inclusivos y la RSE. Puntos de encuentro y diferencias.
VII. LAS ALIANZAS GOBIERNO-EMPRESA-SOCIEDAD CIVIL EN EL MARCO DE LA RSE 163 •La participación de las organizaciones sociales en el contexto de la RSE. Armando Janssens
•Responsabilidad Social Empresarial y alianzas trisectoriales. Clemy
Machado de Acedo
•RSE, Sociedad civil y trisectorialidad (Estado, Empresa y Sociedad).
José Bernardo Guevara
•Alianza Social: 10 años promoviendo empresas socialmente responsables. Margarita M. de Montero
•Los tres sectores económicos y la Responsabilidad Social Empresarial. Oscar Bastidas-Delgado
•La Cooperación multisectorial como estrategia de competitividad social. Rubén Darío Canelón
VIII. RSE Y BUEN GOBIERNO CORPORATIVO 207
•Responsabilidad Social Empresarial y gobierno corporativo. Francisco
A. Vázquez G.
•La empresa familiar y el gobierno corporativo retos y oportunidades.
Mauricio García Araujo
•El buen gobierno corporativo y la RSE. Pedro Sosa Mendoza / Manuel
Reyna Giménez
•Buen gobierno corporativo y Responsabilidad Social Empresarial.
Sonia De Paola de Gathmann
IX. LA RESPONSABILIDAD SOCIAL INTERNA 237
•Conciliación de la vida laboral y familiar. Nuevo paradigma empresarial. Alexandra Millán
•La RSC Interna: Una política de RSC con sentido. Daniela Toro
Carnevali
•RSE: Retos y virtudes. Víctor Maldonado
•Responsabilidad Social Interna: Recuperando la centralidad del trabajo y de los trabajadores. Yonaide Sánchez Ferrer
X. RSE Y ÁREAS DE ACCIÓN 269
•Agentes de intervención cultural en Venezuela: las fundaciones empresariales. Antonio López Ortega
•Edificios, responsabilidad y futuro. Johann Gathmann
•RSE y acción cultural. Perspectivas para entender el caso venezolano.
Karina Zavarce
•La RSE y la cultura. Rafael Arráiz Lucca
•Reputación a prueba de riesgo. Una metodología para la Sustentabilidad. Ramón Sosa Mirabal
•Educación Social y RSC: Compromiso e inversión. Rosario Anzola •Responsabilidad Social Empresarial y salud. Tomás J. Sanabria.
XI. RSE Y MEDIO AMBIENTE 323
•Responsabilidad Social Empresarial y Desarrollo Sustentable. Arnoldo
José Gabaldón
•La Responsabilidad Ambiental Empresarial bajo el contexto del Desarrollo Sustentable. Juan Carlos Sánchez M.
XII. ESTÁNDARES, INDICADORES Y MEMORIA DE SOSTENIBILIDAD 337 •Estándares e indicadores de la Responsabilidad Social Empresarial.
Dennys Montoto
•La Mentoría Social. Elizabeth Martínez Lozada
•Estándares, normas y códigos de la RSE: ¿De dónde vienen y a dónde van? Isabel Lorenz
•Balance Social, Herramienta informativa de la empresa de hoy.
Oralyn Caldera
•La Responsabilidad Social una visión desde la perspectiva de las normas e indicadores de gestión. Perla Puterman
•RSE: Más allá de los Indicadores. Rocío Guijarro / Xiomara Zambrano
XIII. VOLUNTARIADO CORPORATIVO Y RSE 385
•Voluntariado Corporativo: Herramienta para el fortalecimiento del tejido social de la empresa. Carlos Rivas
•Hablando de mejores prácticas… Indicadores de desempeño para programas de voluntariado de empleados. Iraida Manzanilla Guerra •Voluntariado Corporativo: Una ruta para su desarrollo. Thais
Bonsanto
XIV. MERCADEO SOCIAL Y COMUNICACIÓN RESPONSABLE 405
•El Mercadeo Sustentable. Ana Martínez
•Comunicación empresarial socialmente responsable: Difusión veraz.
Anaíz Quevedo
•La Responsabilidad Social Empresarial y la comunicación. Rodrigo
Aaron Núñez Serfaty
•Transparencia y autenticidad: La RSE en redes sociales. Roger
Santodomingo
•Comunicación responsable y reputación corporativa. Roxanys
Paredes Rivas
XV. FORMACIÓN Y CAPACITACIÓN EN RSE 443
•Responsabilidad Social y talento productivo. César Peña Vigas •Formación y capacitación en Responsabilidad Social Empresarial.
Eliseo H. Sarmiento
•Premisas básicas para la enseñanza de la Responsabilidad Social Empresarial en el contexto de América Latina. Isabel Licha •La Responsabilidad Social y la Universidad del Siglo XXI.
Sary Levy-Carciente / María Angelina Rodríguez Gallad
Las empresas son algo más que un conjunto de unidades de negocios, ellas representan, por encima de todo, un compendio de capacidades humanas y de interacciones con el entorno. Por esta razón, sus estrategias deben incorporar a la Responsabilidad Social como la expresión de un valor primordial y como una ventaja competitiva fundamental. La Cámara Venezolano-Americana de Comercio e Industria VENAMCHAM, institución que desde hace 60 años apoya las relaciones empresariales venezolano-americanas, crea Alianza Social en el año 2000, como una iniciativa del Dr. Pedro Palma, en ese momento Presidente de la cámara, convencido de que no hay Empresas sanas en comunidades enfermas, con el interés de fortalecer la cooperación del sector empresarial privado con el Estado, organizaciones de desarrollo social, públicas y privadas, así como también el establecimiento de Alianzas con Instituciones Nacionales e Internacionales que están en el área de Responsabilidad Social Empresarial (RSE). En el año 2005 la Cámara agrega a su misión “la responsabilidad social de las empresas”; quedando el objeto de la Asociación de esta manera: “defenderá y promoverá el sistema de libre empresa, libre comercio y libre mercados; así como la responsabilidad social de las empresas, con el fin de generar el ambiente adecuado en el cual las organizaciones afiliadas y todo el país puedan desarrollarse y prosperar”.
El Comité de Alianza Social de VENAMCHAM fue presidido en el año 2000 por el señor Brent Willis, Presidente de Coca Cola, se creó el logo y atributos de Alianza Social, el mismo contempla 3 elementos, las estrellas que representan los 3 sectores (Estado, Empresa y Sociedad Civil), colores de la bandera venezolana, bajo el logo de Venamcham; en el 2001 bajo la conducción de Jorge Uribe, Presidente de Procter & Gamble se define la Misión de Alianza Social, se visualiza la Visión y se fijan las estrategias para su funcionamiento.
PRESENTACIÓN
Del 2002 al 2004 estuvo presidido por Enrique García, presidente de Telcel, su enfoque fue comunicar la RSE con el slogan “Alianza Social en acción”. Edward Jardine, presidente de Procter & Gamble presidió el comité del 2005 al 2007, orientando su acción en instrumentos de medición que le permitieran a las empresas medir el retorno de la inversión y convertirla en una parte estratégica del negocio. Italo Pizzolante, en el período 2008 al 2009 presidente de Pizzolante Comunicaciones Estratégicas agregó el valor de la comunicación estratégica, convirtiendo a Alianza Social en una herramienta de la cámara y evolucionar de proyectos puntuales de RSE a Empresas Socialmente Responsables en todas sus actuaciones.
En el marco de la celebración de los 60 años de la Cámara y del 10 aniversario de la creación de Alianza Social, para VENAMCHAM y para el Comité, presidido por Germán Toro, es un orgullo presentar el libro RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIAL: VISIONES COMPLEMENTARIAS, compilado por Víctor Guédez, experto internacional y nacional del área, enfocado en la ética, elemento clave para la construcción del Capital Social y del nuevo Contrato Social, entendiéndose este como las nuevas formas de relacionarse las empresas con la sociedad; así como también con los trabajadores, sus familias y la comunidad. Estas relaciones tienden a ser más directas, más afectivas y más cercanas. Gracias al apoyo incondicional de Víctor Guédez así como a los 65 autores quienes con sus aportes y diferentes enfoques ayudaron a comprender la Responsabilidad Social Empresarial y lo que significa ser una Empresa Socialmente Responsable.
Agradecemos el patrocinio de las empresas Cargill de Venezuela, S.R.L., Fundación BBVA Banco Provincial e Industrias Corpañal, C.A.
INTRODUCCIÓN
I
La importancia alcanzada por la responsabilidad social empresarial (RSE) es tan significativa, que todos voltearon hacia ella para atribuirle buena parte de la culpa de la reciente crisis financiera. Pero lo interesante es que ahora todos hacen referencia a ella para superar esa misma crisis y para asegurar el mejoramiento de la sanidad económica, social y medioambiental. El hecho de que se le haya atribuido la causa y la solución de una misma situación, evidencia que la RSE ha ganado un amplio y prioritario lugar público. Junto a esta circunstancia global, se aprecia que, en nuestro país -a pesar de que no se han producido acciones oficiales destinadas a facilitar, colaborar, promocionar o potenciar el tema- se han producido numerosas e importantes iniciativas para su desarrollo, así como expansivas reflexiones sobre sus alcances. Es asombroso observar la cantidad de personas que, desde sus respectivas posiciones y profesiones, han focalizado sus creencias, pensamientos, sentimientos y voluntades a favor del diseño, implantación, desarrollo y evaluación de la RSE. Prueba de ello se concreta en esta publicación que reúne a un número representativo de colegas que desde el espacio de sus obligaciones como académicos, docentes, investigadores, consultores, gestores o estudiosos en general, se han comprometido intelectual y afectivamente con el tema. Desde luego, debemos reconocer que en este proyecto no están todos los que fueron debidamente invitados y, seguramente, no se encuentran algunos de los que justamente han debido ser convocados. Asumimos, en la totalidad de sus implicaciones, la penitencia derivada de cierto descuido o de cualquier otra razón que no haya permitido la presencia de la totalidad de los autores venezolanos que se han pronunciado sobre el asunto.
II
También procede, desde el principio, destacar que este libro representa un abordaje de la RSE desde afuera. La mayoría de los autores aquí congregados son cultores, estudiosos o coadyuvadores del tema. Por eso no se identifican aquí a directivos o representantes de empresas a quienes les ha correspondido liderizar, emprender o gerenciar estrategias de RSE en sus respectivas compañías. Esta afirmación permite asomar la información de que, en el Comité de Alianza Social de Venamcham, se madura la idea de hacer otra publicación, análoga a ésta, en donde se congreguen las voces de personas que se han acercado a la RSE a partir del interior mismo de las empresas. En ella, seguramente tendremos ocasión de tomar contacto con la reflexiones de un destacado grupo de empresarios que han vivenciado y reflexionado sobre la responsabilidad empresarial.
III
Al entrar en el desenvolvimiento mismo del libro, se impone recordar una ley generalizada: todo proyecto cambia desde el mismo momento en el que se inicia. Pues bien, con este libro quedó validado tal enunciado, ya que muchas cosas resultan ahora distintas a como se concibieron inicialmente. Ciertamente, el número de colaboradores aumentó; algunos capítulos desaparecieron, otros se fusionaron y algunos se subdividieron; el volumen mismo de la edición se incrementó. En fin, el peso de las circunstancias y la aparición de contingencias impusieron su ineludible pauta. Al llegar al final, lo gratificante es que sentimos satisfacción por el resultado: tanto el país como las personas que han trabajado el tema, por una parte, así como las empresas y organizaciones de desarrollo
social, por la otra, merecían una antología como esta. Asimismo, los beneficiarios reales y potenciales de acciones sociales, al igual que los estudiantes, docentes y nuevos empresarios requerían de una compilación que les permitiera conocer el pensamiento de los autores venezolanos que han reflexionado sobre la RSE. A esto se añade que, cualquier deficiencia o ausencia que se asocie con esta iniciativa, sirve de aprendizaje para mejorar esfuerzos semejantes en el futuro. Aquí se concretó el primer paso que, por lo general, es el más exigente. Ahora el camino queda con algunas dudas disipadas y con nuevas preguntas por solventar. Ciertamente, la RSE no es un punto de llegada, más bien es un transitar en ascenso continuo. Tampoco es una idea abstracta, más bien es la revelación de experiencias concretas que no dejan de admitir mejoramientos y aprendizajes.
IV
Lo anterior nos invita a subrayar que las compilaciones, como genuinas expresiones de decisiones intelectuales, comportan fortalezas y debilidades. Una fortaleza importante es que permiten rodear un tema de manera análoga a como se producen las ondas alrededor de la piedra cuando cae en el agua. En este caso, se generan anillos de aproximación que bordean a un núcleo reflexivo, con lo cual se favorecen acercamientos desde todos los lados y a distancias diferentes. Sabemos que los temas se comprenden mejor y se analizan con mayor profundidad cuando se acometen desde todas sus posibilidades. Esto equivale a merodear un núcleo reflexivo para arrojarle luces desde la totalidad de los ángulos y a partir de perspectivas distintas. Esta es la mejor manera de asegurar que cada mirada sea apoyada por la que le precede, al tiempo que reporta la plataforma para la lectura subsiguiente. Si ello es bueno para el tema en sí mismo porque permite que él se transparente y manifieste con mayor naturalidad y desinhibición, es igualmente conveniente para cada uno de los analistas, porque fomenta una dinámica en la que cada visión particular se complemente y enriquezca con la acepción de los otros participantes. Tales posibilidades constituyen los aportes de estas páginas.
Las debilidades, por su parte, se expresan en los distintos formatos y estilos que pueden notarse al confrontar los artículos y que, en ocasiones, pueden llegar a mermar los niveles de coherencia de la publicación. Igualmente, podrían asomarse ciertas discrepancias de enfoques con lo cual se corre el riesgo de sembrar confusiones y desorientaciones en los lectores. Afortunadamente, en este proyecto están bastante atenuados estos sesgos, aunque no totalmente eliminados. En todo caso, ante las tensiones de tal carácter, conviene admitir que la RSE es una noción en franco desenvolvimiento y que, en consecuencia, reclama interlocutores con capacidad para estructurar sus propios juicios y para seleccionar los contenidos en el marco de sus particulares exigencias. En este contexto, funciona bien aquello de que, a mayor amplitud mayor comprensión, y a mayor comprensión mayor innovación.
V
El argumento que precede se comprende mejor cuando aceptamos que estamos frente a una noción que admite múltiples miradas y que se escapa de cualquier intención que pretenda encerrarla. En efecto, la RSE huye de cualquier definición fraguada. Basta pensar que se han registrado cientos de acepciones y que ninguna ha sido formal y universalmente aceptada. Muchas veces llegamos a temer que la propia RSE se pueda perder en medio de tantas definiciones, a lo que puede añadirse también el peligro de que se diluya dentro de la cantidad de denominaciones con las cuales se pretenda identificarla. Lo que ocurre con su definición y con sus supuestas denominaciones, también procede con su implantación,
en donde cada aproximación se inscribe en una singularidad sin equivalentes ni réplicas exactas. La RSE es un asunto vivo porque no se ha logrado que todas sus preguntas sean respondidas con interpretaciones absolutas. Ella presenta todavía más preguntas que respuestas, lo que sugiere la necesidad de incrementar el esfuerzo reflexivo y el empeño escrutador. Pero, de la misma manera, en ocasiones también sentimos la presencia de más respuestas que preguntas, con lo cual se pone de manifiesto que la dinámica de su puesta en práctica va más rápido que la sedimentación teórica que se produce sobre ella. A lo anterior se agrega el sentido ecosistémico de la RSE. Lo que queremos decir es que su palpitante desenvolvimiento promueve diversas relaciones con asuntos conexos, de los que recibe influencias y sobre los cuales proyecta otras. Se relaciona con el tipo de sociedad que deseamos, con el concepto de empresa que profesamos, con el alcance que le atribuimos a las políticas públicas, con la visión de las organizaciones del llamado “tercer sector”, con la interpretación misma de la economía de mercado y con el papel asignado a la economía social, entre otras cosas. Estos nexos aumentan la complejidad del asunto y plantea aguzados niveles de interpretación. Dentro de estos ejes de reflexión, se producen, en este libro, visiones complementarias que, en conjunto, apuntan hacia un mismo propósito: favorecer una empresa humana para una sociedad sostenible.
VI
Los aspectos puntualizados aportan las tres características esenciales de esta publicación, como son: la naturaleza plural del contenido, el sentido multidisciplinario de los enfoques, y el alcance retroprogresivo de los aportes. La naturaleza plural del contenido viene dada por la presencia abierta de pensadores con profesiones, formaciones y visiones diferentes. Ya lo habíamos dicho, pero ahora se comprende mejor en este nuevo contexto, que la intención fue concitar la mayor cantidad de venezolanos que tuviesen algo que decir sobre el tema. El sentido multidisciplinario de los enfoques, por su parte, se asocia con el interés de abordar el tema desde todos los ámbitos de su conformación poliédrica. Finalmente, el alcance retroprogresivo de los aportes nos remite a que, más que incluir la reciente posición de los autores sobre la cuestión, nos interesaba incorporar algo que, en algún momento, hubiese sido una de sus contribuciones, independientemente de su fecha de elaboración o publicación. Por eso les insistimos a los colaboradores que podían acudir, como primera instancia, a algún texto ya elaborado, o que asimismo era legítimo recurrir a un nuevo escrito, o al recurso de la ampliación, de la síntesis o adaptación de algún material preexistente. A este señalamiento se le añadía la solicitud de una extensión aproximada a 22.000 caracteres, a fin de garantizar que el volumen del libro quedara amigable, no obstante la presencia numerosa de colaboradores.
VII
Es muy probable que el lector, ante los señalamientos de esta introducción, o frente a alguna de las páginas alcanzadas durante la lectura, se desconcierte ante el universo tan extenso de enfoques y autores. Realmente, no es sencillo reunir lo disperso con el propósito de otorgarle forma orgánica a lo que procede de motivaciones, acepciones y esquemas diferentes. Más complejo aún es querer unir sin confundir y distinguir sin separar. Pero, inaceptable hubiese sido –y creo que aquí podemos estar todos de acuerdo- pretender el predominio de un pensamiento unificado que sólo atendiera la expectativa de un molde restrictivo y asfixiante. Siempre hemos pensado, apoyados en la concepción de Edgar Morin, que la creatividad, la innovación y el progreso proceden esencialmente del pensamiento divergente, de la búsqueda heterodoxa y de la proyección pluralista.
Además, es dentro de estas dimensiones donde se localiza la más ensanchada potencialidad humana de la libertad. El pensamiento estereotipado y petrificado siempre desemboca en una sesgada esclavitud intelectual. Lo fundamental es que, desde la perspectiva específica del tema que ahora nos reúne, aseguremos una unidad en lo esencial, una diversidad en lo importante y una complementación en lo emergente.
VIII
Entrando más de lleno en la estructura y contenido del libro, se impone reseñar que deseábamos desagregar las contribuciones en dieciocho capítulos, pero, al final, resultaron dieciséis como consecuencia del análisis y clasificación de los artículos. De la misma forma, pensábamos disponer de tres autores por cada capítulo y el resultado es diferente, tal como puede apreciarse en el correspondiente índice. También ocurrió que teníamos la expectativa de que muchos colaboradores se ubicaran en determinado capítulo, pero luego los contenidos nos llevaron a colocarlos en otro diferente al previsto. Dentro de este mismo párrafo, debemos comentar que algunos de los autores nos preguntaron acerca de las categorías de análisis, de las pautas de interpretación o de los términos de referencia para la orientación, estructuración y redacción de sus correspondientes artículos. Ante tales expectativas, les insistimos en que no procedían tales especificaciones en este caso, dadas las características de apertura, pluralidad y retroprogresividad ya explicadas anteriormente. Lo que nos interesaba recoger eran los testimonios reflexivos de cada autor según el marco general establecido por los capítulos preestablecidos. Todos estos esclarecimientos, desde luego, comportan riesgos ya que no obedecen a la ortodoxa formalización de una publicación antológica. Pero confesamos que, concientemente, decidimos romper paradigmas al distanciarnos de cualquier intención encasilladora y acartonada. Entre otras cosas, esta decisión también obedecía a la determinación de concretar el proyecto en un breve tiempo, aspecto que por cierto, se logró de una manera sorprendente. Es, precisamente, en este punto donde encaja el justo reconocimiento a la tenacidad gerencial, a la visión de largo alcance y al compromiso con el proyecto de Margarita Méndez de Montero. Ella concibió la iniciativa, aseguró el ágil desenvolvimiento de las etapas requeridas, supo tocar las teclas pertinentes para obtener el financiamiento y precisó los espacios necesarios para que todo fluyera con eficacia y eficiencia. Con ella ahora celebramos la culminación exitosa del libro, dentro de la resonancia que también le toca a sus colaboradoras, Vicky Pérez y Anaíz Quevedo, quienes estuvieron muy cerca de toda esta acelerada e intensa secuencia. Desde luego, procede igualmente agradecer la confianza y apoyo que Germán Toro, en su condición de Presidente del Comité de Alianza Social de Venamcham, nos proporcionó para asegurar el desenvolvimiento de esta iniciativa.
IX
Dicho ya casi todo, llega el momento de cerrar estas líneas introductorias. Es imposible esconder el agradecimiento a los autores por haber aceptado el desafío implicado en este proyecto. Además el reconocimiento y admiración a ellos por los aportes que ahora comparten con todos los que se acerquen a estas páginas. Con base en las importantes colaboraciones que nos han ofrecido, tenemos que confesar que, pocas veces como ahora, vivimos en carne propia la imagen que Walt Whitman desarrolla en su “Canto a mi mismo” al aseverar que, en lugar de la felicidad, lo que existe es la alegría, y que toda alegría es producto de un esfuerzo. Esfuerzo que, en este caso particular, compensa cualquier inconformidad. Por eso, no hacemos uso de ningún expediente defensivo ante los posibles errores asociados con excesos o defectos. Lo importante es tener el producto en nuestras
manos y frente a nuestros ojos. Aquí disponemos de una antología de textos sobre la RSE, en la cual están presente casi todos los colegas que han puesto al servicio del tema, buena parte de sus competencias intelectuales y de sus compromisos afectivos. Después de haber tomado contacto con sus opiniones, sentimos la obligación de parafrasear a Jorge Luis Borges para afirmar que nos sentimos más orgullosos de lo que aquí hemos leído, que de lo que aquí hemos escrito.
X
Recurrimos a un último acápite para el cierre definitivo de esta introducción. Sí antes nos referíamos a los autores, ahora deseamos recordarle algo a los potenciales lectores de este libro. Nos inspiramos en una reflexión de Enrique Bernardo Núñez para decir que el mejor homenaje que se le puede hacer a quienes han escrito en estas páginas, es leer sus textos con atención y buena disposición.
Víctor Guédez Caracas, 2010
CAPÍTULO I
FUNDAMENTOS CONCEPTUALES
FUNDAMENTOS CONCEPTUALES DE LA RSE:
UN TEMA CON MUCHAS LECTURAS
(1)Charo Méndez Rivas
Hablar hoy en día de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) es referirse a una corriente y un debate sin consenso a nivel internacional, una concepción de vieja data y con otros nombres, que se ha visto rescatada para responder a los impactos negativos de la globalización económica.
Aquellos que realizan la interpretación a partir de los elementos que lo integran tienen tres componentes a discernir: Responsabilidad, Social y Empresarial. Pero cada una de estas palabras supone a su vez más de una interpretación. Para unos “responsabilidad” significa atender las consecuencias de lo que se genera, para otros se trata de responder también a la sociedad por lo que no se hace y lo que se quiere hacer para contribuir. Para unos “social” está vinculado a la sociedad en forma difusa, para otros se refiere específicamente a la acción voluntaria que realiza la empresa hacia los grupos impactados o involucrados con la empresa. No debería generar diferentes interpretaciones el término “empresarial”, relacionado con la empresa como actor del ejercicio de responsabilidad, sin embargo, algunos interpretan lo empresarial a título individual, sobre los empresarios o accionistas. Algunos prefieren calificar la responsabilidad como “corporativa” en vez de empresarial, lo cual supone a su vez, que unos interpretan que se refiere a la responsabilidad de grandes corporaciones, mientras que otros observan que las corporaciones no necesariamente son empresas, sino otro tipo de organizaciones como por ejemplo universidades, organizaciones no gubernamentales e incluso las entidades gubernamentales; de allí que algunos estén hablando de responsabilidad social de las “organizaciones”. Los que insisten en el adjetivo “empresarial” incluyen también a las pequeñas y medianas empresas en un discurso generalmente utilizado para las grandes corporaciones económicas. Por otra parte, el actor “empresa” puede ser privado y/o público, por lo tanto el término de responsabilidad social empresarial se está utilizando indistintamente. Existe una discusión sobre si las empresas, cuyo accionista es el estado, deben desarrollar este tipo de actuación, unos consideran que deben hacerlo como modelaje para el resto del sector empresarial, mientras otros sostienen que ya existe una institucionalidad pública dedicada a lo social y por lo tanto esta actuación podría resultar contradictoria.
Se están utilizando distintas expresiones como “responsabilidad social” empleada por aquellos que incluso la adjudican a título individual y/o para todo tipo de organizaciones y “responsabilidad corporativa” o “responsabilidad empresarial”, omitiendo la palabra social, para incorporar la dimensión económica de la actividad productiva. Algunos se resisten al concepto utilizando el argumento de la función social de la empresa, refiriéndose al impacto social que genera la actividad económica. Otros prefieren utilizar “compromiso social empresarial” para garantizar su carácter voluntario, ya que no se trata de una responsabilidad que puede convertirse en obligación o regulación. Algunas empresas diferencian su “responsabilidad corporativa” de su “acción social”, la primera en función de los grupos involucrados en la operación, la segunda vinculada con aquellos que no tienen que ver con la empresa y es de carácter voluntario.
Todas estas posiciones llevan consigo calificaciones. Ciertos autores han considerado que el término RSE es desafortunado ya que se confina al terreno de la reactividad (dar
respuestas), con un carácter excluyente al atribuírsele exclusivamente al actor empresa e inapropiado al aplicársele a un ente abstracto (empresa), ya que quienes pudiesen ser socialmente responsables serían los accionistas o gerentes (Liendo, 2006). Hablar ciertamente de responsabilidad social de las autoridades gubernamentales parece una redundancia, el concepto fue elaborado para actores empresariales, porque es, a ese tipo de actores, a los cuales las sociedades hacen una exhortación concreta a ir más allá de su función exclusivamente económica, aunque es comprensible porque el llamado a la responsabilidad social se está utilizando actualmente para otros ejecutores. Por otra parte, para otros autores, la responsabilidad social de la empresa capitalista es el único concepto poderoso, generado recientemente, que debe convertirse en ideología política para defender el sistema capitalista (Gómez, 2005).
Es interesante que el concepto haya generado polarización ideológica: para unos es una categoría anticapitalista, para otros una defensa del sistema de economía de mercado. El autor De Quiros afirma que se trata de un concepto tan atractivo como perverso, cuya filosofía subyacente refiere que el capitalismo ha de redimirse sirviendo a determinados intereses públicos, basado en “planteamientos absurdos como culpabilizar a las multinacionales del hambre en el mundo o del riesgo de extinción del oso panda”. Considera, enfáticamente, que la atribución a las compañías de obligaciones distintas a lograr el máximo beneficio dentro de la ley, podría distraerlas del cumplimiento de los objetivos asignados por los propietarios. El autor la percibe como una fuerza subversiva de los cimientos de una economía libre, como un error conceptual grave para expropiar los derechos económicos de los accionistas y como una manera hipócrita y sofisticada de practicar la filantropía con el dinero de los demás.
El autor, Alejandro Antonio Chafuen, sostiene que la responsabilidad es de los individuos, por lo tanto recae sobre los propietarios, accionistas o gerentes que crean y sostienen las empresas. Afirma que los dilemas morales los enfrenta el individuo y no necesariamente la empresa, es el empresario y no la empresa el que debe ser responsable. Por ello, la revisión de la responsabilidad social empresarial puede tener más sentido en empresas familiares que en empresas de propiedad difusa. El autor está convencido que el concepto de responsabilidad social empresarial es la acción responsable de los dueños a favor de los empleados y la sociedad. Un concepto que el autor no cuestiona, pero sobre el cual sin embargo se pregunta si en él existe un sesgo anticapitalista, que puede verse subversivo en las sociedades libres.
Emeterio Gómez, autor venezolano, obliga a pensar forzosamente en la responsabilidad social empresarial como la humanización del capitalismo. Argumenta que la profunda crisis que hoy vive el modelo capitalista, amerita introducirle cambios en su núcleo ético esencial y para lograrlo hay que introducir reformas en la concepción básica de la economía de mercado o de la sociedad capitalista, elaborando el concepto de “responsabilidad moral empresarial”, más allá de la responsabilidad social empresarial, sin llegar a poner en peligro la capacidad del sistema para producir bienes y servicios en forma masiva, ni reducir la competitividad, rentabilidad o capacidad de emplear. Propone la noción de “capitalismo solidario”, como la expresión final de la responsabilidad moral de la empresa, bajo los parámetros de búsqueda de la equidad, amor al prójimo y respeto a la dignidad humana, tratando de reforzar el poder moral del empresario para con los pobres hasta hacerlo capaz de confrontarse con la tasa de ganancia.
distintas desde los que perciben en el concepto peligro hasta los que ven en él una oportunidad, pero con el elemento común de la responsabilidad aceptada a titulo de individuos, unos adjudicándosela a los gerentes desde el ámbito de la empresa, otros derivándosela a los accionistas cuando reciben sus dividendos. Aquellos cuyas posiciones se distancian de ser favorables al capitalismo, comentan que es un modismo gerencial, una postura profiláctica para lograr imagen, un conjunto de prácticas de antídoto, una pretensión para lograr flexibilización regulatoria y un conjunto de acciones para contrarrestar el egoísmo y oportunismo del sistema. Los extremos piensan igual, la responsabilidad de la empresa es la económica: producción, empleo y contribución fiscal. Organismos multilaterales, organizaciones empresariales, académicos y empresas definen el concepto de responsabilidad social empresarial en forma diferente. Las diferencias se corresponden con distintos modos de abordaje. En algunos casos se expresa que se trata de acciones voluntarias (que exceden las que se hacen por regulación), en otros, incorporan también aquellas acciones obligatorias que deben realizar las empresas y que están establecidas en leyes y normas. Existen definiciones que expresan dimensiones de esa actuación, en unas aparece la dimensión interna y/o externa de la responsabilidad social, en otras las dimensiones económica, social y ambiental.
En otros conceptos son señalados los grupos a los cuales va dirigida esa actuación (stakeholders). En algunos casos se entiende por grupos de interés a los trabajadores y las comunidades, en otros casos queda abierta la identificación de los grupos a cada empresa. Unos justifican la relación con quienes integran la empresa, otros agregan grupos respecto a la comunidad donde actúan. Ciertas definiciones abordan el tema como relaciones satisfactorias con los grupos de la empresa, otras señalan la atención de expectativas de distintos grupos. Esto quiere decir que la actuación socialmente responsable de la empresa estará en función del grado de satisfacción de las demandas que reciba. Para unos la demanda es aquella que expresan sus grupos involucrados, para otros se trata de responder a las expectativas que la sociedad tiene sobre el comportamiento de la empresa con relación a sus grupos de interés.
En algunos conceptos el término “ambiente” aparece expresamente como una dimensión, en otros como un grupo de interés, y en otros como un eje transversal. Algunos lo visibilizan expresamente utilizando la categoría ampliada de responsabilidad social y ambiental de la empresa. Vale decir que ciertos autores ubican la actuación ambiental como parte de la dimensión interna, como la forma en la que se realizan las operaciones comerciales, otros ubican el ambiente en la dimensión externa porque esperan una actuación ambiental hacia la sociedad.
En Venezuela, todavía para muchos, la responsabilidad social empresarial es lo que hace la empresa por la comunidad a través de iniciativas o acciones solidarias con el entorno. Sin embargo, está siendo incorporado en el discurso el concepto de atender todos los grupos con los cuales tiene relación la empresa (stakeholders) sean estos accionistas, trabajadores, proveedores, consumidores, autoridades y comunidades. Aun así, los grupos objeto de responsabilidad más generalmente aceptados son los trabajadores, consumidores y las comunidades, con los accionistas, proveedores y autoridades; la necesidad de una actuación responsable amerita mayor justificación.
Parece que ya no es suficiente producir bienes, generar empleo y pagar impuestos para ser considerada una empresa como socialmente responsable. Las nuevas orientaciones,
expectativas y exigencias con relación a los accionistas, sugieren que no basta con cancelar dividendos sino realizar prácticas de transparencia; con los trabajadores, no basta con realizar compensación salarial sino garantizar sus derechos humanos; con los proveedores, no basta asegurar su contratación sino apostar a su desarrollo económico; con los consumidores, no basta con la calidad de los productos sino con promover en forma consciente el consumo; con las autoridades, no basta con cumplir con las regulaciones sino desarrollar nuevos esquemas de cooperación y, con las comunidades, no basta con otorgar donaciones caritativas sino contribuir con el desarrollo social del país. Es decir, se aspira una gestión empresarial responsable, tanto en la dimensión interna como externa de la empresa, de forma consistente y congruente entre las acciones.
El autor venezolano, Víctor Guédez, ha manifestado que la empresa también tiene la necesidad de mantener el equilibrio entre los intereses de los distintos grupos: entre los derechos de los accionistas y las necesidades de la comunidad, entre los derechos de los empleados y la atención a los consumidores. Muchos han coincidido que debe ser congruente la actuación hacia dentro y hacia fuera, aunque varios sostienen que la dimensión interna debe ser la prioridad. Por ello afirmaciones como “empresas cacareando donaciones y tramposeando clientes, trabajadores o proveedores” (Romero, 2005). Pero esta visión de responsabilidad integral con distintos grupos de interés, es producto de lo que puede considerarse una evolución de concepciones previas y del reconocimiento de nuevos contenidos. Para algunas empresas, el comportamiento socialmente responsable ha sido mantener su actividad económica (“producir bienes, generar empleo y pagar impuestos es mi única responsabilidad social”). Más tarde se incorporó la noción de trabajo social industrial en función de ejecutar acciones sociales dirigidas hacia los trabajadores (“si tengo que hacerlo, será por mis trabajadores”). Posteriormente, las empresas se vieron obligadas a realizar contribuciones para la sociedad desde la perspectiva filantrópica (“el dueño es el privilegiado, a él le toca repartir hacia la sociedad”, “es la empresa la que se beneficia de la sociedad, es ella la que debe contribuir”) o desde la perspectiva de inversión social esperando un retorno (“no pueden ofrecerse sólo dadivas, debe generarse retorno social”). Más recientemente, se percibe como la forma de gestión para mitigar los impactos socio-ambientales que producen las empresas en sus entornos operativos (“quien contamina paga”) o incluso como mecanismo de licencia social o estrategia de relación como buen vecino (“debemos lograr la aceptación del entorno”). Efectivamente, cada una de estas concepciones está colocando un énfasis particular en algún grupo de interés de la empresa, y aunque todas coexisten en la actualidad, la visión integral de “stakeholders” las permite agregar.
Las diferencias se empiezan a marcar nuevamente cuando los énfasis se colocan más en unos grupos que otros y en las demandas. Por ejemplo, algunos que utilizan el esquema de los stakeholders señalan que los grupos esenciales son los accionistas y consumidores, otros por el contrario determinan los trabajadores y las comunidades como prioritarios. Otra discusión planteada es si la actuación está relacionada estrictamente con responder a las demandas de los grupos o a las demandas de la sociedad. En el primer caso, unos grupos tienen más voz que otros en las empresas (los accionistas tienen a los directores y los trabajadores al sindicato), por ello se plantea la inquietud sobre quienes representan a la comunidad y como canalizan su voz ante las empresas. Para algunos, las comunidades no son un grupo específico, ya que los accionistas, empleados, consumidores y proveedores son parte de las comunidades, por lo tanto cualquier actuación hacia estos grupos sería también hacia la comunidad. Ello explica la razón por la cual empresas están presentando
actuaciones dirigidas a los consumidores como acciones de responsabilidad social hacia las comunidades. Aquellos que defienden el grupo comunidad, como un grupo diferente a los relacionados con la actividad de la empresa, se refieren a los vecinos de las plantas operativas, a las ONG’s, a las universidades y a la población general. Por lo tanto, la visión de atender las demandas de los grupos involucrados puede llevar a las empresas a dar respuesta sólo a algunos grupos, aquellos que tiene más voz, representación y poder. En el segundo caso, aquellos que manejan el concepto en función del manejo de expectativas que la sociedad tiene, no colocan el asunto en función de responder las demandas parciales que recibe la empresa en su entorno operativo particular, sino por el contrario, las empresas deben comprender las expectativas que la sociedad tiene de su comportamiento respecto a todos sus grupos y que efectivamente han ido cambiando, antes era suficiente con compensación salarial para los trabajadores, hoy se exige el respeto a los derechos humanos. En la medida que la corporación es más grande y poderosa, en la medida que la empresa fue privatizada, en la medida que la corporación es trasnacional, en esa medida las expectativas de la sociedad sobre su actuación son mayores. En algunos casos las grandes empresas se comportan según el tipo de exigencia presente en los países donde operan, determinada por la fortaleza del estado y la sociedad civil nacionales, ello explica porque las mismas empresas tienen actuaciones diferenciadas por países. Sin embargo, cada vez más las expectativas son también globales, y las actuaciones que se le piden homogéneas. Ya existe suficiente discusión internacional en el ámbito de las organizaciones de derechos humanos sobre la rendición de cuentas discrecional y voluntaria que han realizado las empresas y la necesidad de un marco internacional que exija cuentas ante la ley y cruce las fronteras nacionales.
La visión de atención a los stakeholders puede llevar a ver la RSE como la distribución de la operación comercial entre los distintos grupos relacionados con la empresa. Es decir, como se distribuye la riqueza que genera la empresa entre accionistas, empleados, proveedores, consumidores, autoridades y comunidades. Sería posible determinar el porcentaje de distribución por grupos respecto al total de la operación comercial. Sería posible mostrar que la operación de una empresa beneficia a varios grupos que la integran. En este caso hay dos consideraciones importantes. La distribución debe contemplar lo que se realiza por obligación y lo que se realiza voluntariamente por grupo involucrado. Para aquellos a los que sólo les interesan las actuaciones voluntarias de la empresa, no sería posible observar la distribución completa de la operación, como tampoco con cuales grupos hay mayores obligaciones. Por otra parte, la distribución de la riqueza se debe complementar con otros indicadores cualitativos que evidencien las prácticas de esa actuación, una práctica anti-discriminación puede no reflejarse en el presupuesto. Puede ser que en empresas de pequeña escala las actuaciones voluntarias sean difíciles de ejecutar, sin embargo será posible observar como benefician a distintos grupos. Autores, como el sociólogo venezolano Alberto Rodríguez, diferencia las operaciones empresariales responsables como parte de los gastos operativos de la empresa, de aquellas acciones de responsabilidad social que se realizan con las ganancias o excedentes. Sería otra forma de observar la distribución de la operación comercial.
Tratando de promover el nuevo discurso de los grupos de interés o partes interesadas se observan afirmaciones tales como “RSE no es filantropía”. En este sentido vale decir, en primer lugar, que cuando se argumenta a favor de ir más allá de la filantropía se refiere a ir más allá del grupo “comunidad”. Es decir, tradicionalmente la responsabilidad social ha sido asociada a los aportes solidarios hacia la comunidad, y desde hace un tiempo
el comportamiento responsable de la empresa también incorpora acciones hacia otros grupos de interés como ya ha sido señalado. Por lo tanto, la afirmación de trascender la filantropía tradicional es correcta, pero se está refiriendo fundamentalmente a que no sea asociada exclusivamente con realizar acciones solidarias hacia la comunidad. Al revisar las metodologías internacionales y nacionales existentes de construcción de balances sociales, como instrumentos de cuantificación de RSE, independientemente de su autoría, los indicadores de acción socialmente responsable hacia el grupo “comunidad” están referidos a la existencia de políticas expresas, volumen de aportes en relación a ingresos operativos y cantidad de beneficiarios. Ello confirma entonces el argumento anterior, se refiere a ampliar los grupos de interés, no a descartar las acciones de solidaridad. En todo caso, es más preciso decir que RSE no es sólo filantropía, la RSE va más allá de la filantropía, y que la filantropía también es RSE.
El discurso descalificador hacia la filantropía y promotor de las alianzas utilitaristas vinculadas al negocio, ha llevado a las empresas a desarrollar iniciativas de mercadeo social, mercadeo filantrópico y de mercadeo con los pobres, lo que se conoce como desarrollar la base de la pirámide. Ello genera también un efecto que puede ser perverso, las empresas ampliando su masa de clientes, realizando su negocio y aumentando su mercado, las presentan como iniciativas de responsabilidad social empresarial hacia la comunidad. Y si bien pueden estar realizando algunas acciones para facilitar el acceso y asequibilidad de los bienes o servicios que prestan, en todo caso se trataría de una actuación responsable hacia consumidores. Intencionar la prestación de servicios o la provisión de bienes a los más pobres y excluidos es un comportamiento tipificado como responsable hacia el grupo de interés “consumidor”, pero no así con el grupo “comunidad”. Es una equivocación conceptual confundir ambos grupos, así como llamar RSE a la gestión del negocio. Vincular la actuación comunitaria y solidaria al área del negocio no es realizar el negocio. En el país algunos autores están utilizando la expresión iniciativa social empresarial para identificar acciones que pretenden convertir a los pobres en consumidores, proveedores y/o socios, con la intención de disminuir la pobreza y la exclusión (Gómez, S., 2005). Otros creen que la acción vinculada al negocio para garantizar sostenibilidad no es una acción guiada por el sentido y la fuerza del compromiso social sino una manera diferente de mercadear (Raffalli, 2004)1.
Nuevas tendencias y concepciones aparecen y se relacionan, el enfoque de gobernabilidad corporativa y de inversiones socialmente responsables hacia los accionistas; los conceptos de derechos humanos y trabajo decente hacia los trabajadores; las concepciones de comercio justo, negocios inclusivos y compra empresarial responsable hacia los proveedores; las nociones de consumo responsable y mercadeo social hacia los consumidores; las prácticas de eco-eficiencia y producción limpia vinculadas al ambiente; los conceptos de ciudadanía corporativa y territorios socialmente responsables vinculados con las autoridades; y por supuesto los enfoques de capital humano, capital social y sustentabilidad hacia las comunidades.
Para cerrar este capítulo se muestran las visiones y posiciones en torno al tema RSE de los principales autores venezolanos, aparecidas en distintas publicaciones.
1. Posición de la socióloga Graciela Pantin, quien fue gerente general de Fundación Polar, en entrevista realizada
Gómez, Emeterio
Entiende la RSE, en su sentido más amplio, como la preocupación por problemas concretos, problemas materiales, los problemas específicos de la sociedad. Sin embargo su énfasis está en la Responsabilidad Moral, en la problemática espiritual, específicamente ética, del ser humano. Sostiene que para poder desarrollarla hay que introducir reformas en la concepción básica de la economía de mercado o de la sociedad capitalista. Se ubica entre los que piensan que es imprescindible y forzoso generar riqueza y empleo para enfrentar la pobreza “…pero que ello no basta”. Se impone la necesidad de darle un fuerte impulso a la responsabilidad empresarial y a la posibilidad que tiene la gran corporación transnacional de asumir honestamente la búsqueda de soluciones a la profunda crisis que vive el capitalismo. Es una posibilidad de relanzamiento del capitalismo en la medida “que incorpore a los desheredados de la tierra y a los más pobres y excluidos a la vida política y social activa”. Considera que el “welfare state” fue una contundente respuesta del capitalismo a las amenazas socialistas en su momento, y que la Responsabilidad Moral Empresarial para con los pobres puede ser ahora el salto decisivo o relanzamiento que debe producirse para sobrevivir el sistema capitalista.
Guédez, Víctor
Considera la RSE como el puente entre la ética y la competitividad. No es el negocio, pero es parte del negocio. Propone una evolución desde la Empresa Económicamente Responsable que debe ser productiva; la Empresa Públicamente Responsable que debe generar empleo, pagar impuestos, cumplir con las leyes y ofrecer respuestas puntualizadas con los marcos regulatorios establecidos; la Empresa Socialmente Dispuesta que adquiere conciencia de su entorno, se identifica con los problemas de éste y establece como consecuencia una decisión de ayudar al entorno y hacerse corresponsable con él; la Empresa Socialmente Competente que no solamente admite que va a ayudar a la sociedad, sino que debe capacitarse para ayudar a la sociedad y convertirla en una competencia dentro de la organización; la Empresa Socialmente Inteligente cuando incorpora la ética y la responsabilidad social a su visión, misión, valores, cultura, y en la manera de sentir, de pensar y de hacer; la Empresa Socialmente Ética cuando se piensa en los derechos humanos, en la sustentabilidad, en la humanidad, y en el capital social.
Pizzolante, Ítalo
Define la RSE como el estado de conciencia del impacto, positivo o negativo, de aquello que hacemos o dejamos de hacer como ciudadanos de la empresa. El concepto tiene que ver con conciencia, con impacto, con aquello que se hace. Propone el concepto de Empresa Socialmente Responsable que tiene que ver con una preocupación que hay en la gente, en los inversionistas, en la opinión pública, sobre la forma como manejan las relaciones con la comunidad y con sus trabajadores, así como en el hecho de contratar con proveedores de servicios que respeten el ambiente. Supone procesos, de toma de decisiones, de manera de hacer las cosas, es básicamente un actuar y la armonía de intereses, que integra acción y relación, integra voluntades y conductas, y orienta esa visión con fuerza a cumplir con el plan de negocios. Es un muy buen negocio de sostenibilidad, el ser competitivo de manera responsable.
Rodríguez, Alberto
Sostiene que la empresa en su negocio puede ser conservadora, es el centro de su misión, pero en la responsabilidad social tiene la posibilidad de soñar, de inventar, de arriesgar, ya que es un espacio de creación por excelencia. Es la posibilidad cierta de incidir profundamente, pero esto supone trascender, de la buena administración de unos
fondos, a la promoción activa y audaz de nuevas posibilidades. Una Empresa Responsable es aquella que realiza operaciones empresariales responsables en las distintas actividades propias del negocio y además realiza acciones de responsabilidad social. Las operaciones empresariales responsables son aquellas que realiza la empresa con una orientación que le permite hacer las cosas de forma cónsona con las prácticas características de la empresa, como darle beneficios especiales a sus empleados, hacer acciones respetuosas del ambiente y de los vecinos dentro de sus operaciones. Las acciones de responsabilidad social son las operaciones que efectúa la empresa con una parte de las ganancias o excedentes con miras a realizar acciones exógenas a la empresa.
Vargas , Mireya
Afirma que la creación de valor a la sociedad es sin duda un reto actual para las empresas que tienen un compromiso con la sostenibilidad. Considera que existe un progresivo despertar por crear valor económico, social y ambiental desde la empresa privada, que aunque dista mucho de poder mostrar resultados contundentes en el sentido de la sostenibilidad, constituye la expresión genuina de una preocupación del empresariado privado y un esfuerzo por alcanzar nuevos niveles de éxito económico, generando un bienestar inclusivo, que no dañe el ambiente y genere capacidades para el largo plazo. Señala varias etapas de desarrollo del compromiso social: la etapa Latente orientada a buscar respuestas y a indagar; la etapa Emergente de definiciones, consultas, análisis, mapeo de actores y de definiciones de política, programas y espacios funcionales; la etapa de Institucionalización vinculada a la profesionalización, creación de áreas funcionales y de preocupación por la gestión, los resultados y por las nuevas maneras de expresar el compromiso; y la etapa de Consolidación al reportar resultados, mejorar el enfoque y reinventar nuevas maneras de crear valor.
BIBLIOGRAFÍA
Cámara Venezolana de Franquicias: Tres Visiones de la Ética y la Responsabilidad Social en la Empresa del siglo XX. Caracas, 2008.
Chafuen, Alejandro Antonio: “Responsabilidad Social Empresarial”, 2005. De Quiros, Lorenzo Bernardo: “La responsabilidad social de la empresa”, 2005. Delgado, Carlos: “Responsabilidad Social Empresarial”. Comunicación, mayo 2005. Gómez, Emeterio: La Responsabilidad Moral de la Empresa Capitalista, Caracas, Fundación Valle de San Francisco y Cedice, 2005.
Gómez, Henry y Luis-Bassa, Carolina: Iniciativa social como estrategia competitiva Una guía práctica. Caracas, IESA, 2005.
Gómez, Henry: “Hacer negocios con los pobres”. El Universal, 13 de junio. Guédez, Víctor: Ética Gerencial. Caracas, PDVSA-CIED, 2001
Guédez, Víctor: Ética y práctica de la responsabilidad social empresarial: el aporte de la empresa al capital social, Caracas, Editorial Planeta, 2005.
Liendo, Pablo: “Responsabilidad Social: una aproximación conceptual”, febrero 2006. Pizzolante, Ítalo: “Adecuarse al nuevo entorno empresarial o atreverse a modelarlo”. Revista Dinero, Venezuela, noviembre 2005.
Raffalli, Cristina: “El negocio de ayudar a los demás”. Revista Exceso, Nº 178, septiembre 2004, página 42.
Rodríguez, Alberto: Como hacer Responsabilidad Social Empresarial para la gente: Manual para la gerencia. Caracas, UCAB y Fundación Konrad Adenauer, 2005.
Romero, Cira: Responsabilidad Social o Socioeficiencia. El Universal, 14 de febrero de 2005, página 1-17.
Vargas, Mireya: Inversión social empresarial: Instrumento para la Sostenibilidad. Caracas, Alianza Social, 2004.
Vargas, Mireya: Medición de resultados: Inversión Social Empresarial, Caja de Herramientas. Caracas, Alianza Social, 2005.
(1) Texto elaborado a partir de la ponencia “Una lectura sociológica del tema RSE, desde Venezuela”, presentada XIX Seminario Internacional de la Asociación Iberoamericana de Sociología de las Organizaciones (AISO): “Ética y responsabilidad social de las organizaciones”, realizada en Caracas, 14 de septiembre 2006.
LA SUSTENTABILIDAD COMO FUNDAMENTO
DEL COMPROMISO SOCIAL DE LAS EMPRESAS
Mireya Vargas L.
Un pequeño productor agrícola, una mujer comerciante, un artesano de la madera y una mujer que procesa alimentos, accionistas de un bankomunal (banco comunitario), fueron entrevistados por mí a propósito del proceso de evaluación de un proyecto que con el apoyo de una agencia de cooperación internacional desarrollaban en zonas rurales y urbanas. Todos, sin la menor duda, expresaron de una u otra manera que estaban haciendo negocios de “manera sustentable”. Ello despertó mi mayor interés y traté de entender lo que querían significar con ello. Descubrí una cierta intuición para comprender el asunto, cuando trataban de justificar la necesidad de un enfoque más complejo, que incluyera no solo lo económico, sino lo social (comunitario) y lo ambiental.
El ejemplo más simple me lo dieron al explicarme que su negocio podía tener mercado, la gente más preparada, su dedicación, un buen manejo del dinero y la mejor tecnología, pero si no tenían energía eléctrica y agua de manera recurrente, beneficios laborales para sus trabajadores, no resolvían temas de basura o pensaban en reforestar para tener nueva materia prima el negocio no era “sustentable”.
Este tipo de diálogo ocurre con mucha frecuencia no sólo en el mundo de las organizaciones de desarrollo social sino entre empresas de diversos tamaños, corporaciones de diferente alcance geográfico, en diferentes sectores productivos y lugares del mundo. Me refiero a que el uso de este concepto, muchas veces utilizado de manera imprecisa, muestra una nueva manera de hacer negocios bajo criterios bien definidos de eficiencia en el uso de los recursos, de compromiso social y de resultados de triple saldo, que ameritan un llamado de atención.
Desde su aparición en el mundo empresarial el término Desarrollo Sustentable/ Sostenible se ha venido utilizando reiteradamente desde los ámbitos político, científico, empresarial y, en general, en el seno de la sociedad.
El término no sólo ha dado lugar a numerosos estudios académicos, proyectos económicos, programas y planes de gobierno; sino que también, aparece referido en documentos de las principales organizaciones internacionales, de las grandes empresas multinacionales, de grupos y organizaciones ecologistas, de organizaciones de desarrollo, en textos de la diplomacia internacional, en sindicatos, en la agenda de los partidos políticos y en casi todas las propuestas normativas que tienen que ver con las políticas públicas, trátense de economía, medioambiente, urbanismo, salud, vivienda, o educación.
El auge que ha tomado esta orientación a la Sustentabilidad tiene que ver no solo con una manera de encarar el futuro de las generaciones con un uso más eficiente y responsable de los recursos actuales, sino que es base para el bienestar presente por la manera en que ello impacta nuestra actual calidad de vida.
El enfoque de Desarrollo Sustentable/Sostenible es el punto de encuentro y preocupación de empresas, gobiernos, organizaciones sociales, el mundo académico, la sociedad civil y es, en sí mismo, una propósito y una práctica de convivencia responsable, de esfuerzo compartido, de un nuevo contrato entre los grupos de una sociedad que busca perdurar en el tiempo con las mejores condiciones de vida.
I. Origen del concepto
La noción de Sustentabilidad se desarrolló originalmente en un marco biológico-físico, como una respuesta ante la toma de conciencia de la finitud de los recursos naturales1. En la segunda mitad del siglo XX, la emergencia de graves problemas ambientales de carácter global tales como: el cambio climático, la pérdida de diversidad biológica, el debilitamiento de la capa de ozono, la desertización, la contaminación química de la atmósfera, del suelo, del agua, entre otros problemas, hizo resonar las alarmas de la comunidad internacional2.
El primer informe de trabajo presentado por el Club de Roma3 en 1972, con el título de “Los límites del crecimiento” y preparado por un grupo de investigadores del Massachusetts Institute of Technology, bajo la dirección del profesor Dennis L. Meadows, despertó gran preocupación y variadas polémicas. En el mismo se señalaba que, si se mantenían las tendencias de crecimiento de la población mundial, industrialización, contaminación ambiental, producción de alimentos y agotamiento de los recursos, el planeta alcanzaría los límites de su crecimiento en el curso de los cien años siguientes. El resultado más probable sería un súbito e incontrolable descenso tanto de la población como de la capacidad industrial.
Fue la época del nacimiento de un gran número de organizaciones ecologistas4. Vemos así como la Sustentabilidad, limitada al sistema natural, comienza a incorporarse gradualmente al pensamiento una vez que se constata que el desarrollo económico no podía continuar realizándose a expensas del uso desmedido del capital natural.
Con la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente Humano celebrada en Estocolmo en 1972, comienza la historia de las reuniones internacionales sobre medio ambiente. En dicha conferencia también se abordaron los problemas de la pobreza y del bienestar de la población, aún cuando el énfasis se mantuvo en las consecuencias negativas de la contaminación provocada por el proceso de industrialización, el crecimiento demográfico y la urbanización. De esta reunión surge el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente.
El concepto de Desarrollo Sustentable comienza a tener relevancia a partir de la publicación, en 1987, de un documento elaborado por la referida comisión denominado
1. Rico, M. (1998): “Género, Medio Ambiente y Sustentabilidad del Desarrollo”. Comisión Económica para América
Latina y El Caribe. Unidad Mujer y Desarrollo. Serie Mujer y Desarrollo. No. 25. Octubre 1998.
2. Olabe, A. (2002): Ponencia “Indicadores de Sostenibilidad en el Ámbito de la Responsabilidad Social de la
Empresa”. Jornadas sobre Responsabilidad Social Balance Social: Instrumento de Gestión para La Empresa Social.
3.Organizaciones No Gubernamentales sin fines de lucro, creada en los 70 por 35 personalidades de 30 países
reunidos en Roma, entre los que se contaban académicos, científicos, investigadores y políticos; que compartiendo una creciente preocupación por las modificaciones del entorno ambiental que afectaban a la sociedad, dan los primeros pasos para la fundación del grupo que se conocerá como el Club de Roma. Hoy por hoy, reúne científicos, economistas, hombres de negocios, funcionarios altos internacionales, los jefes de estado y los jefes de estado anteriores de 50 países de los cinco continentes convencidos de que el futuro de la humanidad no está determinado y que el ser humano puede contribuir a la mejora de la sociedad.
4.MARTÍNEZ Coll, Juan Carlos (2002): “Crecimiento y desarrollo en La Economía de Mercado, virtudes e