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Representaciones del País
1
1. INTRODUCCIÓN
En este capítulo se explorarán las diferentes formas en las que las personas jóvenes se representan el país en que viven; cómo perciben el futuro próximo del mismo; cómo perciben su futuro próximo en comparación a la calidad de vida de sus padres. Las preguntas sobre el futuro del país, el futuro propio y sus futuras condiciones de vida en comparación con las de sus pa-dres permiten, por una parte, dar cuenta de cómo perciben sus oportunidades y, por otra, si es que acaso ven diferencias entre el futuro del país y el propio. Detectar este tipo de diferencias da luces respecto de algunos desafíos en materia de política pública en vistas de incorporar a la juventud en la construcción del país en el que viven.
Autores como Anderson(1993) o Hobsbawm (2000) han estable-cido el carácter imaginario o de “invención” que tiene la repre-sentación de la Nación. Del mismo modo, investigaciones como las de Carretero y Kriger(2008) han constatado la importancia de
1. Autor: José Manuel Ferreiro, Licenciado en Sociología, Maestrando en Fi-losofía con mención en Axiología y FiFi-losofía Política, Investigador Depar-tamento de Estudios y Evaluación, INJUV.
22
los procesos educativos y las instancias colectivas en la creación de las representaciones en torno al país. De acuerdo a Moscovici, las representaciones sociales son construcciones simbólicas que se elaboran y reelaboran en los procesos de interacción social. Es decir, no sólo son productos mentales, ni tienen un carácter estático, ni fijan de manera forzosa las representaciones individuales. Desde esta perspectiva, las representaciones sociales son formas específicas de entender y comunicar la realidad y, al mismo tiempo, son determinadas a partir de las interacciones entre las personas. En palabras de Moscovici aquéllas son un “conjunto de conceptos, decla-raciones y explicaciones originadas en la vida cotidiana, en el curso de las comunicaciones interindividuales. Equivalen, en nuestra sociedad, a los mitos y sistemas de creencias de las sociedades tradicionales; puede, incluso, afirmarse que son la versión contemporánea del sentido común”(MOSCOVICI, 1981). Para este autor, las representaciones sociales tienen por finalidad hacer de lo desconocido algo familiar y, a través de ello, dotar de sentido a la realidad social. Así, las representaciones sociales permiten tanto la definición de los grupos sociales como orientar su accionar (MOSCOVICI, 1984).
369 A partir de lo anterior es posible explorar las relaciones entre
la percepción de la situación personal y la representación de la situación del país. A su vez, la tendencia de la población juvenil a ubicarse en lugares neutrales en relación a los atri-butos del país habla de caracterizaciones que para la juventud, en términos simbólicos, no encuentran un posicionamiento demasiado claro.
EVALUACIÓN ATRIBUTOS DEL PAÍS POR PARTE DE LAS Y LOS JÓVENES Total Muestra (Porcentajes)
CUADRO Nº 172
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10
Democrático 5,5 3,3 8,8 13,4 29,4 13,1 8,8 6,7 3,0 3,0 Antidemocrático
Austero 2,0 1,1 3,8 6,3 16,4 10,8 11,8 16,3 10,7 16,4 Consumista
Igualdad de Oportunidades 3,8 2,4 6,2 8,7 18,9 11,8 12,3 15,1 7,8 11,0 Desigualdad de oportunidades
Libre 5,3 3,6 7,9 11,7 23,0 16,4 12,5 9,3 3,5 4,4 Represivo Tolerante 3,3 2,4 6,0 9,5 19,2 14,0 13,6 13,5 7,4 8,5 Discriminador No clasista 4,7 2,8 4,9 6,2 14,4 10,6 12,9 16,3 10,6 14,1 Clasista Solidario 7,1 5,8 8,7 10,7 17,3 12,7 10,6 11,3 5,5 8,5 Individualista Justo 3,8 2,5 4,9 9,1 23,7 15,6 14,6 11,8 5,4 6,7 Injusto Seguro 4,0 2,8 6,8 9,1 19,9 14,2 13,2 12,9 7,9 7,3 Inseguro Moderno 4,5 3,2 6,7 12,0 22,3 16,1 13,6 9,9 4,5 4,8 Tradicional
Fuente: Sexta Encuesta Nacional de Juventud (INJUV, 2009)
2. CARACTERIZACIONES DEL PAÍS
Si bien se reconoce al país como democrático, la percepción de la juventud es que la democracia está lejos de ser completa y que todavía queda mucho por avanzar en este sentido. Para indagar en las percepciones que la juventud chilena tiene en torno a su país, se le pidió a la población encuestada que evaluara 10 atributos con un puntaje entre 1 y 10 dispuestos desde sus extremos. Si bien tiende a encontrarse una elevada frecuencia de respuestas en los puntajes intermedios, se optó por polarizar las respuestas al igual que en la versión anterior de esta En-cuesta (2006), para lo cual los puntajes de cada atributo fueron agrupados en torno a cada extremo. De este modo, se asume que los puntajes del 1 al 5 responden a la dimensión positiva del atributo, mientras que los puntajes del 6 al 10 a su contrario.
EVALUACIÓN AGREGADA ATRIBUTOS DEL PAÍS POR PARTE DE LAS Y LOS JÓVENES Total Muestra (Porcentajes)
1-5 Atributo 6-10
Democrático 60,4 Democracia 34,6 Antidemocrático
Libre 51,6 Libertad 46,1 Represivo
Solidario 49,6 Solidaridad 48,6 Individualista
Moderno 48,8 Modernidad 49,0 Tradicional
Justo 43,9 Justicia 54,1 Injusto
Seguro 42,5 Seguridad 55,6 Inseguro
Tolerante 40,4 Tolerancia 57,0 Discriminador
Igualitario 39,9 Igualdad de oportunidades 57,9 Sin igualdad
No clasista 32,9 Clasismo 64,5 Clasista
Austero 29,7 Consumismo 66,0 Consumista
CUADRO Nº 173
370
un 60,4% de las menciones. Sin embargo, como se puede observar en el Cuadro Nº 172 prácticamente la mitad de esta proporción (29,4%) se ubica en la nota 5, vale decir, en el límite del atributo. Esta señal, sumada a que menos del 9% pone nota 1 ó 2 (las más cercanas al atributo “democrático”) llama la atención, pues si bien se reconoce al país como democrático la percepción de la juventud es que la democracia está lejos de ser completa y que todavía queda mucho por avanzar en este sentido.
El otro atributo que también concentra a más de la mitad en el polo positivo es “libertad”. El 51,6% de las personas jóvenes con-sidera que vive en un país más libre que represivo. No obstante, se mantiene la tendencia mostrada en el atributo anterior: el 23% del segmento joven se concentra en la nota 5 y sólo el 8,9% en las notas 1 y 2. En este sentido, la juventud también parece mostrarse como demandante de mayores grados de libertad. La “solidaridad” y la “modernidad” son atributos que dividen a mujeres y varones jóvenes prácticamente en proporciones iguales:
país solidario, muy extendida en los medios de comunicación con ocasión de ciertos eventos, queda a la misma altura que el individualismo para nuestra juventud. Por su parte, algo seme-jante sucede a la hora de evaluar el carácter moderno del país. Mientras un 48,8% de la población juvenil se sitúa en torno al polo “moderno”, una proporción similar (49%) considera a Chile como un país “tradicional”.
Asimismo, se aprecia un tercer grupo de atributos, cuya particu-laridad radica en el hecho de que tiene más menciones cercanas al polo negativo que al positivo. Dentro de éstos, el que aparece como más moderado es “justicia”, donde un 54,1% de las personas jóvenes piensa que Chile es un país más “injusto” que “justo”. Le sigue “seguridad”, con un 55,6% de las menciones más cercanas a “inseguro” que a “seguro”. De igual forma, la población juvenil de Chile percibe vivir en un país más “discriminador” (57%) que “tolerante”; “sin igualdad de oportunidades” (57,9%); predomi-nantemente “clasista” (64,5%); y, más “consumista” (66%) que “austero” (29,7%) (Ver Cuadro Nº 173).
EVALUACIÓN ATRIBUTOS NEGATIVOS DEL PAÍS POR PARTE DE LA JUVENTUD SEGÚN SEXO, TRAMO ETARIO, NIVEL SOCIOECONÓMICO, LOCALIDAD Y NIVEL EDUCATIVO Total Muestra (Porcentajes)
Total
Sexo Tramo Etario Nivel Socioeconómico Localidad Nivel Educativo Hombre Mujer 15-19 20-24 25-29 ABC1 C2 C3 D E Urbano Rural InferiorSec.e SuperiorTéc. SuperiorUniv.
Consumista 66,0 66,0 66,0 63,8 67,8 66,4 64,6 70,3 66,9 63,5 57,1 66,8 60,2 63,2 68,3 72,5 Clasista 64,5 64,3 64,7 61,4 65,4 67,0 70,5 68,3 62,6 62,2 57,7 65,9 54,5 61,3 68,2 71,3 Sin igualdad de oportunidades 57,9 59,7 56,1 55,9 58,6 59,5 57,4 60,2 57,8 56,7 54,1 58,4 54,6 56,2 59,5 61,8 Discriminador 57,0 56,6 57,4 55,6 57,8 57,7 62,6 58,9 55,1 57,0 50,0 58,3 48,3 56,3 53,8 60,8 Inseguro 55,6 56,6 54,5 52,4 56,9 57,8 56,4 55,8 55,6 56,7 50,1 56,5 49,0 54,9 57,4 56,5 Injusto 54,1 55,2 52,9 54,1 55,0 53,0 55,2 54,3 56,0 54,4 46,9 54,8 49,2 53,8 52,4 55,7 Tradicional 49,0 48,0 50,1 46,8 49,7 50,8 52,6 47,7 48,6 50,6 46,7 48,6 52,0 49,8 41,7 50,4 Individualista 48,6 47,7 49,5 48,5 47,3 50,2 51,0 47,8 48,4 50,1 44,8 49,3 43,4 49,3 48,2 46,8 Represivo 46,1 46,9 45,3 45,7 45,7 47,0 51,1 46,6 44,8 46,2 43,0 47,0 39,9 46,2 46,4 45,8 Antidemocrático 34,6 35,2 33,9 33,6 34,7 35,5 33,5 35,5 35,0 34,6 30,9 34,8 33,0 33,7 35,6 36,4 CUADRO Nº 174
371 En general, en estas evaluaciones no existen grandes
diferen-cias de acuerdo a la distribución por sexo, ni por tramo etario, excepto en “clasista”. En efecto, en el Cuadro Nº 174 se observa una tendencia al alza según se avanza en edad: un 61,4% de las personas que tienen entre 15 y 19 años y el 67% de quienes tienen de 25 a 29 años se sitúan cercanos a dicho califi cativo. En cuanto a este mismo atributo y al modo en que se distribuye entre las personas jóvenes según los distintos niveles socioeconómicos, se advierte una tendencia al alza que es proporcional al nivel de ingresos, a saber: entre el segmento juvenil que pertenece al estrato E el 57,7% señala que Chile es un país “clasista”; mien-tras que en entre quienes se encuentran en el grupo ABC1 este valor llega al 70,5%. A su vez, las mujeres y varones jóvenes que se sitúan en el segmento ABC1 son quienes perciben en mayor proporción que Chile es un país “discriminador” (62,6%), frente al 50% de las y los jóvenes que participan del nivel socioeconómico E. Por su parte, al interior del estrato C2 se concentra la mayor proporción de quienes evalúan al país como “consumista” (70,3%) y “sin igualdad de oportunidades” (60,2%).
Al ver las diferencias por nivel educativo se advierte que entre las personas jóvenes que tienen nivel universitario se dan los mayores porcentajes de percepción del país como “consumista”, “clasista”, “discriminador” y “sin igualdad de oportunidades” (Ver Cuadro Nº 174).
3. EXPECTATIVAS DEL PAÍS Y EXPECTATIVAS
PROPIAS
Existe una disociación importante entre las expectativas respecto del futuro personal y del país que manifi esta la población juvenil chilena. Esto no es nuevo, sino que se inscribe en una tendencia que ha sido observada en las anteriores versiones de esta Encuesta.
En la Sexta Encuesta Nacional de Juventud, además de solicitar al segmento juvenil que caracterizase al país, también se le consultó sobre el modo en que visualiza el estado del país en 5 años y en relación a la forma en que proyecta que será su futuro personal en 5 años más. La importancia de esta pregunta se funda en, al menos, dos aspectos: por un lado, permite captar la manera en que las personas jóvenes imaginan que será la “trayectoria” del país y de la propia vida en el futuro próximo; y, por otro, da pie para evaluar el nivel de “desajuste” que existe entre la per-cepción de las trayectorias individuales y la nacional. Esto hace posible ensayar algunas hipótesis en torno al grado en que la juventud considera las vinculaciones que se dan entre su futuro y el futuro del país.
3.1 FUTURO DEL PAÍS
Entre 2006 y 2009 disminuyó el porcentaje de personas jóvenes que ven de manera optimista el futuro del país y se incrementó considerablemente la proporción de quienes tienen una visión pesimista del mismo.
Mejor que ahora Igual que ahora Peor que ahora 58,9 50,8 30,1 30,5 4,9 15,0 2006 2009
EXPECTATIVAS PARA EL PAÍS (2006-2009) Total Muestra (Porcentajes)
GRÁFICO Nº 235
Fuente: Sexta Encuesta Nacional de Juventud (INJUV, 2009)
EXPECTATIVAS PARA EL PAÍS EN LOS PRÓXIMOS CINCO AÑOS Total Muestra GRÁFICO Nº 234
50,8%
15,0%
Mejor
que ahora
Peor
que ahora
30,5%
Igual
que ahora
3,8%
No sabe, no respondeFuente: Sexta Encuesta Nacional de Juventud (INJUV, 2009)
Como se puede observar en el Gráfi co Nº 234, un 50,8% de la juven-tud cree que Chile en 5 años más estará mejor que ahora, seguido de un 30,5% que creen que el país estará igual, mientras que sólo un 15% ve un futuro peor para el país. Cabe destacar que esta cifra implica una caída del optimismo con respecto a la encuesta anterior.
372
ahora” se mantiene prácticamente invariable. Podemos sostener que junto a la caída del optimismo ya mencionada, hay un alza bastante pronunciada del pesimismo, cuyo porcentaje se triplica. Cabe destacar que el año 2009 estuvo marcado por la crisis fi -nanciera mundial, lo que puede haber impactado en la percepción del futuro por parte de la juventud.
Al observar el Cuadro Nº 175, se nota que la proporción de op-timismo tiene algunas diferencias. Por ejemplo, es mayor en hombres que en mujeres, aumenta levemente conforme lo hace la edad y muestra una tendencia al alza proporcional al nivel socioeconómico: mientras más acomodada es la situación, mayor es el optimismo con respecto a los próximos 5 años del país. Esta correlación permite intuir que dicha percepción se construye desde la situación socioeconómica y que por lo tanto, una co-yuntura económica desfavorable puede incidir en la percepción más pesimista del futuro.
En línea con el argumento anterior, se destaca el mayor optimis-mo en zonas urbanas que rurales, siendo quienes habitan estas últimas el segmento más pesimista de la población encuestada. Esto nos indica que persiste la idea de que las perspectivas de un mejor futuro siguen instalándose en la ciudad.
Cabe señalar también la relación que hay entre mayor optimismo y mayor nivel educativo, desprendiéndose de aquí la percepción de que los años de escolaridad sirven como vehículo para tener un mejor futuro.
y el optimismo aumenta conforme aumenta el nivel socioeconómico.
EXPECTATIVAS FUTURAS PERSONALES Total Muestra GRÁFICO Nº 236
84,6%
Mejor
que ahora
1,9%
Igual que ahora9,2%
No sabe, no responde4,4%
No sabe, no respondeFuente: Sexta Encuesta Nacional de Juventud (INJUV, 2009)
Al consultar por cómo los y las jóvenes ven su futuro en los próxi-mos 5 años, se evidencia una diferencia sustantiva con respecto al país. De este dato desprendemos que hay una buena cantidad de jóvenes que tienen expectativas positivas con respecto a su futuro, sin tenerlas con respecto al futuro del país.
Tal como es posible ver en el Gráfi co Nº 236, quienes creen que estarán mejor en 5 años equivale al 84,6% de la juventud chilena.
Total
Sexo Tramo Etario Nivel Socioeconómico Localidad Nivel Educativo Hombre Mujer 15-19 20-24 25-29 ABC1 C2 C3 D E Urbano Rural Sec.e
Inferior Téc. Superior
Univ. Superior
Mejor que ahora 50,8 55,8 45,6 48,2 52,0 52,4 61,5 54,8 50,3 46,2 44,4 51,2 47,9 46,9 51,0 61,4
Igual que ahora 30,5 28,4 32,6 28,6 30,2 32,9 26,5 30,6 29,7 31,7 30,6 30,8 28,1 31,5 31,4 27,2
Peor que ahora 15,0 12,7 17,3 19,2 14,5 10,5 9,8 11,4 16,0 18,1 19,2 14,0 21,2 17,3 13,1 9,3
No sabe 3,4 2,6 4,2 3,6 2,9 3,7 2,0 2,6 3,8 3,7 5,3 3,5 2,7 4,0 3,4 1,8
No responde 0,4 0,4 0,4 0,3 0,4 0,6 0,1 0,7 0,3 0,3 0,4 0,5 0,0 0,4 0,9 0,3
Total 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100
EXPECTATIVAS PARA EL PAÍS DE LAS Y LOS JÓVENES SEGÚN SEXO, TRAMO ETARIO, NIVEL SOCIOECONÓMICO, LOCALIDAD Y NIVEL EDUCATIVO Total Muestra (Porcentajes)
CUADRO Nº 175
373
EXPECTATIVAS FUTURAS PERSONALES (2006-2009) Total Muestra (Porcentajes)
GRÁFICO Nº 237
Mejor que ahora Igual que ahora Peor que ahora 86,3
84,6
6,8 9,2
0,7 1,9
2006 2009
Fuente: Sexta Encuesta Nacional de Juventud (INJUV, 2009) Total
Sexo Tramo Etario Nivel Socioeconómico Localidad Nivel Educativo Hombre Mujer 15-19 20-24 25-29 ABC1 C2 C3 D E Urbano Rural InferiorSec.e SuperiorTéc. SuperiorUniv.
Mejor que ahora 84,6 86,0 83,2 85,2 85,5 82,8 90,1 88,4 85,3 80,7 77,7 85,6 77,6 81,5 88,4 91,3
Igual que ahora 9,2 8,2 10,2 8,4 8,8 10,5 6,8 6,9 9,1 12,0 9,8 8,6 13,4 11,4 6,8 4,3
Peor que ahora 4,1 4,1 4,2 4,2 3,6 4,6 2,1 3,0 4,0 4,8 7,9 4,0 5,0 4,8 3,4 2,6
No sabe 1,9 1,5 2,2 1,9 1,8 1,8 0,9 1,3 1,4 2,2 4,3 1,6 3,9 2,2 0,8 1,6
No responde 0,3 0,2 0,3 0,2 0,3 0,3 0,0 0,3 0,2 0,3 0,3 0,3 0,1 0,2 0,6 0,2
Total 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100
EXPECTATIVAS FUTURAS PERSONALES SEGÚN SEXO, TRAMO ETARIO, NIVEL SOCIOECONÓMICO, LOCALIDAD Y NIVEL EDUCATIVO Total Muestra (Porcentajes)
CUADRO Nº 176
Fuente: Sexta Encuesta Nacional de Juventud (INJUV, 2009)
Con respecto a la postura indiferente o intermedia, el 9,2% avizora un estancamiento en su situación durante los próximos 5 años. Cabe mencionar que la diferencia con quienes creen que el país permanecerá igual en ese período, es de 28,6 puntos porcentuales. Al comparar en el Gráfi co Nº 237 esta misma pregunta realizada en la Quinta Encuesta Nacional de Juventud, se observan varia-ciones menores en comparación con las mostradas en el caso de las expectativas del país.
Si bien hay una baja en el optimismo, esta es de sólo 1,7 puntos porcentuales. El estancamiento subió 2,4 puntos porcentuales, y el pesimismo 1,2 puntos. En términos generales las diferencias son bastante bajas, más aún si las comparamos con las bajas en optimismo y alzas en pesimismo de las expectativas para el país. Esto refuerza la idea de que hay una disociación importante en las expectativas de futuro personales y del país; disociación que no es nueva, sino que parte de una tendencia.
Al desagregar en el Cuadro Nº 176 por sexo, tramo etario, nivel socioeconómico, localidad y nivel educativo aparecen algunas brechas similares a las expectativas para el país. Los hombres son más optimistas que las mujeres y el optimismo aumenta conforme aumenta el nivel socioeconómico. Nuevamente la juventud urbana tiene una mayor proporción de expectativas positivas con respecto a su futuro, que la juventud rural. Por otra parte, destaca que conforme aumenta el nivel educativo mejora la percepción sobre el futuro.
374
Se observa una brecha en las expectativas personales y del país para los próximos cinco años.
Como ya veníamos adelantando, se observa en el Gráfi co Nº 238 una brecha en las expectativas personales y del país para los próximos cinco años.
21,3 puntos porcentuales a los que creen que ellos estarán igual. Por último, desde una perspectiva pesimista, quienes creen que en lo personal estarán peor en 5 años más representan una propor-ción 13,1 puntos menor que quienes creen que el país estará peor. Estas importantes diferencias que pueden observarse nos permi-ten hipotetizar en torno al grado de separación que la juventud chilena percibe en torno a su vida y al país en el que viven.
4. EXPECTATIVAS CON RESPECTO A LOS
PADRES
La gran mayoría de la juventud cree que vivirá mejor que sus padres en el futuro.
Como se aprecia en el Cuadro Nº 177, el 84,8% de la juventud cree que vivirá mejor que sus padres en el futuro; un 10,8% cree que vivirá igual, y solo un 1,2% cree que vivirá peor.
Pese a que no se observan mayores diferencias porcentuales para cada variable, de la gran mayoría de las y los jóvenes que tienen una percepción positiva de su futuro, se observa que el segmento socioeconómico medio y los sectores urbanos son los que agrupan los mayores porcentajes de población joven que piensa de esta manera. Llama la atención que el nivel socioeco-nómico más acomodado es el que tiene la menor proporción de jóvenes que creen que vivirán mejor que sus padres y la mayor proporción de quienes creen que vivirán igual o peor que ellos.
Total
Sexo Tramo Etario Nivel Socioeconómico Localidad Nivel Educativo Hombre Mujer 15-19 20-24 25-29 ABC1 C2 C3 D E Urbano Rural Sec.e
Inferior Téc. Superior Univ. Superior Mejor 84,8 85,1 84,4 85,6 85,0 83,5 77,6 86,7 85,9 83,4 84,7 85,0 83,2 83,2 88,3 87,4 Igual 10,8 11,1 105 9,6 9,8 13,3 16,7 9,9 9,8 11,5 9,4 10,6 11,8 11,7 7,9 9,7 Peor 1,2 1,0 1,4 1,2 1,4 1,1 2,0 0,9 1,1 1,4 1,6 1,1 2,2 1,4 0,7 0,9 No sabe 2,6 2,2 3,1 3,0 3,0 1,8 2,7 1,7 2,7 3,2 4,2 2,6 2,8 3,1 2,3 1,6 No responde 0,6 0,5 0,6 0,6 0,8 0,3 0,9 0,7 0,5 0,5 0,2 0,7 0,1 0,6 0,7 0,5 Total 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100
EXPECTATIVAS DE MEJORA EN LA CALIDAD DE VIDA CON RESPECTO A LOS PADRES SEGÚN SEXO, TRAMO ETARIO, NIVEL SOCIOECONÓMICO, LOCALIDAD Y NIVEL EDUCATIVO
Total Muestra (Porcentajes) CUADRO Nº 177
Fuente: Sexta Encuesta Nacional de Juventud (INJUV, 2009)
70,0 80,0 90,0 60,0 50,0 40,0 30,0 20,0 10,0 0,0 Mejor que ahora
Igual que ahora Peor que ahora 50,8 84,6 30,5 9,2 15,0 1,9 País Personal
EXPECTATIVAS FUTURAS DEL PAÍS VERSUS PERSONALES Total Muestra (Porcentajes)
GRÁFICO Nº 238
375 Probablemente perciben que desde una situación privilegiada
las perspectivas de mejora son mucho más marginales que para sectores medios o bajos.
Por otro lado, quienes sólo tienen nivel educativo secundario o inferior tienen también la menor proporción de expectativas de superar a sus padres y la mayor proporción de pensar que vivirán igual o peor. Esta percepción podría demostrar que en las y los jóvenes está arraigada la idea de que la educación es un vehículo de movilidad social.
Tal como se vió en el caso de las expectativas personales, las variaciones entre las últimas dos encuestas son bastante bajas. En el Gráfi co Nº 239 se observan variaciones pequeñas al alza en todas las categorías, evidenciando que lo que disminuyó fue quienes no contestaron la pregunta.
Cabe destacar que las proporciones son prácticamente iguales a las de expectativas personales, evidenciando que para la juventud encuestada ambas preguntas están estrechamente relacionadas. Podemos aventurar a modo de hipótesis, por la poca variación de estas dos preguntas entre las encuestas, que las y los jóvenes creen que su futuro es menos susceptible a las contingencias que el futuro del país. Esto, a su vez, vuelve a reforzar nuestra idea de que la juventud de nuestro país percibe una cierta distancia o “independencia” de su futuro con respecto al de Chile.
EXPECTATIVAS DE MEJORA EN LA CALIDAD DE VIDA CON RESPECTO A LOS PADRES (2006-2009)
Total Muestra (Porcentajes) GRÁFICO Nº 239
Mejor que ahora Igual que ahora Peor que ahora 81,9 84,2
9,5 10,8
0,6 1,2
2006 2009
Fuente: Sexta Encuesta Nacional de Juventud (INJUV, 2009)
5. COMENTARIOS FINALES
Al momento de describir al país entre categorías polares, destaca en los polos positivos que la juventud percibe estar viviendo en un país más democrático que antidemocrático y más libre que represivo. Sin embargo, la alta frecuencia de menciones en las notas intermedias llama la atención sobre un país que todavía tiene que avanzar en ambos aspectos.
Dentro de las categorías negativas, la juventud chilena percibe un país mayoritariamente consumista, clasista, sin igualdad de oportunidades, discriminador, injusto e inseguro.
Esto nos confi gura una percepción del país marcada por la ex-clusión, la discriminación y el materialismo.
En este sentido, no es de extrañar que la juventud se sienta excluida del país en el que vive y que sienta una distancia o “extrañamiento” con respecto al futuro de éste.
De hecho, si bien poco más de la mitad de la población cree que el país mejorará en los próximos cinco años, la proporción que cree que personalmente estará mejor en ese período de tiempo es signifi cativamente mayor.
En general, se evidencia que las proporciones para todas las categorías de cómo se estará en los próximos cinco años tienen importantes diferencias a la hora de contrastar el futuro del país con el futuro propio.
El futuro propio es visto con mucho mayor optimismo que el futuro del país, el cuál parecería más susceptible a las contin-gencias. Esta idea es refrendada al consultarles si acaso creen que vivirán mejor, igual o peor que sus padres. En esta pregunta se mantienen proporciones muy similares con respecto a la pregunta por los próximos 5 años.
Los resultados arrojados en este capítulo presentan una serie de desafíos en la relación de la juventud chilena con el país en que vive. Estamos frente a una juventud que percibe un país excluyente, materialista y discriminador, y que no conecta sus expectativas de futuro con las del país. En defi nitiva, es una juventud “divorciada” de Chile.
El reto para la política pública debiera orientarse a la integración de este segmento a la sociedad, de modo que se sienta partícipe de la construcción del país en que vive y pueda motivarse a liderar sus distintos procesos.
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Representaciones del país y expectativas de la juventud
Comentarios a los resultados de la Sexta Encuesta Nacional de Juventud
Como muestran los datos de la Sexta Encuesta Nacional de Juven-tud, existe entre las y los jóvenes una visión más bien negativa respecto a ciertos atributos del país en función de las oportuni-dades a las que se puede acceder y frente a las desigualoportuni-dades que persisten en nuestra sociedad. La mayoría de las personas jóvenes perciben estas diferencias, califi cando un grueso de ellos a Chile como un país clasista (65%), discriminador (57%) y sin igualdad de oportunidades (58%), situándose en una posición más bien crítica que no logra equilibrarse con la presencia de otras consideraciones más positivas que caracterizarían a Chile como un país libre (51%), moderno (49%) y solidario (50%). Estos datos confi rman que la prevalencia de aspiraciones de equidad social en nuestra sociedad se confi gura con más fuerza entre la población joven, quienes se presentan más sensibles frente a las desigualdades sociales.
La mayor sensibilidad hacia las desigualdades por parte de la juventud responde probablemente a una disconformidad de este segmento con sus posibilidades de integración social, en tanto se ha ampliado su base educacional, enfrentan mayores niveles de desempleo, acceden a trabajos de peor calidad y perciben salarios más bajos; brechas que se acentúan entre los distintos niveles socioeconómicos. Lo anterior redunda en un desencanto con el sistema que viene a reafi rmar su baja identifi cación política y la mayor desconfi anza que demuestran hacia las instituciones.
1. Autores:
- Ignacio Irarrázaval Ph.D. en Política Social, London School of Economics, In-glaterra. Profesor Adjunto del Instituto de Sociología UC. Se ha desempeñado como socio en Estudios y Consultorías Focus y como investigador del Centro de Estudios Públicos. Fue profesor del departamento de Economía de la Uni-versidad de Chile y profesor visitante en el departamento de Asuntos Urba-nos y Planifi cación del Virginia Polytechnic Institute and State University (EE. UU.). Actualmente es Director de Centro de Polítics Públicas UC
- M. Ángeles Morandé, Socióloga y Magíster en Desarrollo Urbano UC. Tra-bajó en Estudios y Consultorías Focus y se ha especializado en temas de pobreza e integración social. Cordinadora Serie de Temas de la Agneda, Centro de Políticas Públicas, Pontifi cia Universidad Católica de Chile.
Este pesimismo aparente se ve contrapesado, sin embargo, con las expectativas que presenta el segmento juvenil en relación al país en el futuro, donde se vislumbran aires más optimistas en las opiniones del grupo. En la encuesta, más de un 80% de las y los jóvenes afi rma creer que el país estará igual o mejor en los próximos cinco años y en relación a las expectativas personales, casi un 86% cree que estará mejor en los próximos cinco años. Mayor optimismo se observa en relación a las posibilidades de mejorar su calidad de vida con respecto a sus padres, afi rmando cerca de un 90% que vivirá igual o mejor que sus progenitores en el futuro.
Si bien las altas expectativas pueden relacionarse con el mejora-miento generalizado de las condiciones de vida de la población y el aumento que se ha observado de la cobertura educacional2
en el paso de una generación a otra, los datos de la encuesta nos revelan a su vez, que entre las mujeres y hombres jóvenes permanece una sensación de confi anza en las posibilidades de desarrollo futuro y sus aspiraciones personales, sentimiento que convive con un anhelo de mayor igualdad de oportunidades. Las personas aspiran permanentemente a mejorar sus condiciones de vida, así también la juventud. La confi anza que demuestra esta última frente a su desarrollo futuro, es un indicador de que esperan elevar su posición socioeconómica en el tiempo, salto que depende en gran parte de su propio esfuerzo. Datos de otras encuestas (UC- ADIMARK 2006-2010), ya han iluminado respecto de la importancia que atribuye la mayoría de las personas al esfuerzo personal para alcanzar el éxito económico y el mayor reconocimiento de la responsabilidad individual en relación a su propio bienestar antes que en el Estado. En este sentido frases como “cada cual debe hacerse responsable de su propio bien-estar” son valores compartidos por un segmento cada vez más 2. Estudios así lo demuestran, de una generación a otra un 67% tiene un
377 importante de la población, sin mayor distinción entre segmentos
de edades u origen socioeconómico.
En la población joven esta situación no difi ere del todo, donde la confi anza en la iniciativa individual puede ser un hecho esencial para aprovechar las oportunidades y posibilidades de éxito asociadas al esfuerzo personal, más aún cuando en la Encuesta en cuestión, sólo un 30% reconoce ser benefi ciarios/as de algún apoyo estatal. El anhelo de equidad al parecer no se contrapone entonces con la valoración del logro individual, aspiraciones que responden a un modelo de igualdad de oportunidades que se alcanzaría a partir de condiciones básicas de equidad que se complementan con el esfuerzo de las personas. En este modelo, las y los jóvenes esperarían que dadas ciertas condiciones sociales mínimas -como educación y empleo- se logrará poder salir adelante asumiendo de su parte una cuota importante de responsabilidad individual. De aquí que integrar a mujeres y varones jóvenes a las oportu-nidades del desarrollo se presenta como un desafío permanente para las políticas públicas. Por lo pronto, elevar la calidad de la educación, y tener un acceso más equitativo a estudios superio-res de calidad son demandas que las personas jóvenes nos han venido planteando al país desde hace algún tiempo. El trabajo es también un eje fundamental para alcanzar este reto, más aún cuando se relaciona estrechamente con las expectativas de la juventud de salir adelante y alcanzar el éxito económico. En este ámbito, iniciativas que permitan asegurar el tránsito de la educación al trabajo -como el subsidio al empleo juvenil- son avances necesarios en esta dirección. Es también un desafío equilibrar estas políticas con aquellas que tengan el objetivo de fortalecer las capacidades individuales de las personas jóvenes. Fortalecer los programas de formación y capacitación para la juventud es necesario en este ámbito.
En suma, para asegurar la integración social de las y los jóve-nes es necesario contar con políticas, plajóve-nes y programas que cumplan con el rol de visibilizar sus necesidades y expectativas; promoviendo de esta manera, su mayor incorporación al empleo, educación de calidad y oportunidades de participación social. Avanzar hacia una mayor igualdad de oportunidades entre jóve-nes de distintos orígejóve-nes sociales es un desafío aún mayor, así como el de equilibrar sus demandas de equidad con políticas que les permitan enfrentar los riesgos y potenciar sus capacidades individuales para alcanzar este desafío.