Tema 6
Teoremas de existencia y unicidad
para problemas de Cauchy
6.1
Introducci´
on
En los temas precedentes hemos estudiado los tipos de ecuaciones diferenciales ordinarias de primer orden, m´as significativos, que se saben “resolver”: lineales, de variables separadas y separables, homog´eneas, Bernoulli, exactas, . . . . Al mismo tiempo que hemos dado t´ecnicas de resoluci´on de ecuaciones, hemos proporcionado, en algunos casos, resultados de existencia y unicidad para proble-mas de valores iniciales (probleproble-mas de Cauchy) asociados. En cada caso, para estos resultados, hemos usado t´ecnicas distintas, propias del tipo de ecuaci´on que se consideraba.
Desafortunadamente las t´ecnicas vistas son ´unicamente ´utiles para un grupo muy reducido de ecuaciones. Adem´as, las usadas para la resoluci´on de ciertas ecuaciones son restrictivas, hasta el punto de que en ciertos casos no ten´ıamos asegurado que con ellas se obten´ıan todas las soluciones de la ecuaci´on; recu´erdense los casos de variables separables (cuando existen soluciones constantes), ecuaciones que se reducen a separables mediante cambios de variables, ecuaciones de Bernoulli y algunas ecuaciones donde se usan factores integrantes. Sin lugar a dudas el caso m´as satisfactorio ha sido el caso lineal.
Necesitamos entonces disponer de herramientas te´oricas que, en principio, puedan ser usadas en cualquier ecuaci´on diferencial ordinaria de primer orden (en forma expl´ıcita) y en los proble-mas de valores iniciales asociados; que nos permitan dar ciertas informaciones relevantes sobre las soluciones: existencia de soluciones, existencia y unicidad para problemas de Cauchy, forma de los intervalos de definici´on de las soluciones, comportamiento de las soluciones en los extremos de esos intervalos y otras cuestiones de gran inter´es que no vamos ahora a mencionar. En general todas estas cuestiones se estudiar´an en el curso Ecuaciones Diferenciales II.
En este tema vamos a considerar un problema general de valor inicial
(P ) : !
x!(t) = f (t, x(t))
x(t0) = x0
donde f es una funci´on definida en cierta regi´on D⊂ R2 y vamos a obtener resultados de existencia
y unicidad de soluciones, que suponen una introducci´on de lo que se estudiar´a en el pr´oximo curso sobre ecuaciones diferenciales y es posible que algunas de las cuestiones que tratemos aqu´ı se
prueben en ese curso con otras t´ecnicas. Adem´as, en Ecuaciones Diferenciales II estos resultados se generalizar´an a ecuaciones de orden superior y a sistemas de ecuaciones de primer orden.
Las cuestiones que vamos a tratar aqu´ı fueron estudiadas y desarrolladas entre los a˜nos 1820 y 1900 por Cauchy, Liouville, Lipschitz, Picard y Lindel¨of.
• Entre 1820 y 1830, Cauchy prob´o que si f es continua y existe la derivada parcial ∂f∂x y es continua en cierta regi´on D ⊂ R2, relacionada con el punto (t
0, x0), entonces existe un
intervalo I" t0 tal que el problema (P ) posee una ´unica soluci´on definida en I.
• En 1838, Liouville simplifica la prueba de Cauchy introduciendo el m´etodo de las aproxima-ciones sucesivas, que m´as tarde se conocer´an como iterantes de Picard.
• En 1876, Lipschitz mejora el resultado de Cauchy, sustituyendo la condici´on de que exista ∂f∂x
y sea continua por una menos fuerte, conocida como condici´on de Lipschitz.
• Posteriormente, todo lo anterior es ligeramente mejorado y generalizado por Picard (1890) y Lindel¨of (1893), siguiendo las mismas ideas dadas por Liouville y Lipschitz. Actualmente el
m´etodo y los resultados se les atribuyen a Picard conoci´endose como m´etodo de las iterantes
de Picard y teoremas de Picard (o m´as generalmente, teoremas de Picard-Lindel¨of ).
Paralelamente, en 1890, Peano prob´o, sin m´as que suponer que f sea continua en cierta regi´on, que el problema (P ) posee soluci´on (no necesariamente ´unica) definida en cierto intervalo. Este resultado, que se ver´a en el siguiente curso, posee diversas pruebas, todas ellas m´as complicadas que las pruebas del teorema de Picard.
Nuestro objetivo en este tema es dar un par de teoremas de existencia y unicidad para EDOs
de primer orden expl´ıcitas, conocidos como teoremas de Picard o Picard-Lindel¨of.
En temas anteriores hemos estudiado teoremas de existencia y unicidad para ciertos problemas de Cauchy. Por ejemplo, en el caso de las ecuaciones lineales obtuvimos (teorema 2.2) que si a y b son funciones continuas en un intervalo I y t0 ∈ I, el problema
(P ) : !
x!(t) = a(t)x(t) + b(t)
x(t0) = x0
posee soluci´on ´unica en I para cualquier x0 ∈ R. ´Este es un resultado de tipo global.
Sin embargo, en el caso de las ecuaciones de variables separables obtuvimos (teorema 3.2), usando el teorema de la funci´on impl´ıcita, que si g y h son continuas en ciertos intervalos It e Ix respectivamente, t0 ∈I◦t, x0 ∈ ◦ Ix y h(x0)$= 0, entonces el problema (P ) : ! x!(t) = g(t)h(x(t)) x(t0) = x0
posee una ´unica soluci´on definida en un intervalo abierto I con t0 ∈ I ⊂ It, pero a priori desconoce-mos este intervalo. Una generalizaci´on de este resultado, usando de nuevo el teorema de la funci´on impl´ıcita, se obtuvo en el caso de ecuaciones diferenciales exactas. Estos son resultados de tipo
local.
A trav´es de los temas anteriores, en diversos ejemplos, hemos podido apreciar que el que la funci´on f est´e definida en R2 y sea muy regular (por ejemplo f ∈ C1(R2,R)) no asegura que un
6.1. Introducci´on 129
problema de Cauchy asociado, como (P ), tenga soluci´on definida enR. Un ejemplo muy simple e ilustrativo que confirma esto es
(P ) : !
x!= x2
x(0) = 1
La soluci´on de este problema aut´onomo, definida en el intervalo I = (−∞, 1), es la dada por
x(t) = 1−t1 , pero (P ) no posee soluci´on definida en un intervalo que contenga estrictamente a I. Obs´ervese que en este caso f ∈ C∞(R2,R), al ser polin´omica. Por lo tanto, para obtener un
resultado de tipo global como en el caso lineal no es suficiente con una condici´on como la anterior. En general, obtendremos resultados de tipo global o de tipo local, seg´un sea la naturaleza de la funci´on f y del conjunto D. En un resultado de tipo global el intervalo de existencia de la soluci´on se conoce a priori mientras que en uno de tipo local se asegura que existe un intervalo (en principio desconocido, hasta que se realicen ciertos c´alculos, y “de tama˜no peque˜no”) donde (P ) posee soluci´on ´unica. El resultado de tipo global es m´as satisfactorio que el local.
Para ilustrar que las hip´otesis que impuso Cauchy: f y ∂f∂x continuas en cierta regi´on, est´an relacionadas con la existencia y unicidad de soluci´on para un problema como (P ), recordamos dos ejemplos vistos en temas anteriores. En el caso lineal, donde se tiene existencia y unicidad, v´ease que f : I× R → R est´a definida por f(t, x) = a(t)x + b(t) y las funciones f y ∂f∂x son continuas en
I× R. Sin embargo, en el ejemplo (visto en el tema 3)
(P ) : !
x! = 3x2/3
x(0) = 0
sucede que en cualquier intervalo I " 0 hay definidas infinitas soluciones para (P ) y, en este caso
f : R2 → R, definida por f(t, x) = 3x2/3, es continua en R2
pero no existe ∂f∂x(t, 0). En cualquier regi´on razonable conteniendo al punto (0, 0) tenemos puntos de la forma (t, 0).
Para obtener los resultados de existencia y unicidad, necesitamos previamente conocer dos con-ceptos b´asicos: las condiciones de Lipschitz y las iterantes de Picard (o aproximaciones sucesivas). Por esta raz´on las siguientes secciones las vamos a dedicar a estas cuestiones. En ellas tambi´en aparecer´a una forma equivalente de escribir un problema de valor inicial mediante una ecuaci´on in-tegral, lo cual resulta fundamental para abordar nuestros resultados y los que se ver´an en el pr´oximo
curso de ecuaciones diferenciales. Una vez vistos estos preliminares probaremos el teorema de exis-tencia y unicidad global, al estilo del visto para ecuaciones lineales, y despu´es abordaremos el resultado de existencia y unicidad local.
Quiero advertir que el desarrollo usual en los textos sobre ecuaciones diferenciales es dar, primeramente, el teorema local y posteriormente el global; es m´as, en algunos de ellos el global pasa desapercibido. A mi entender es m´as pedag´ogico ver antes el resultado global, el m´as satis-factorio, ya que las mismas t´ecnicas que se usan en ´este se intentan adaptar, con mayor dificultad, al caso local, comprendiendo as´ı mejor los condicionamientos existentes y porqu´e resulta menos satisfactorio. No obstante, hay que advertir que el resultado local se puede aplicar a la mayor´ıa de las ecuaciones diferenciales (en este sentido es muy satisfactorio) mientras que el global s´olo se puede usar en determinadas ecuaciones, entre las que se incluyen las lineales.
6.2
Funciones lipschitzianas
Quiz´as sea conveniente recordar la definici´on y algunas propiedades de las funciones lipschitzianas de una sola variable, vistas en el curso anterior en las asignaturas de Introduci´on al An´alisis Matem´atico o en M´etodos Num´ericos I.
Definici´on. Sea I⊂ R. Una funci´on f : I → R se dice que es lipschitziana en I (o que satisface
una condici´on de Lipschitz en I) cuando existe una constante L > 0 tal que | f(x) − f(y) | ≤ L | x − y | para cada par de puntos x, y∈ I. En tal caso se dice que L es una constante de Lipschitz para f en I.
Obs´ervese que si x$= y el cociente f (x)x−f(y)−y indica la pendiente de la recta secante a la gr´afica de f que pasa por los puntos (x, f (x)) y (y, f (y)). De esta forma, las condici´on de Lipschitz lo que indica es que todas estas pendientes est´an acotadas, es decir,
Existe una constante L > 0 tal que """f (x)− f(y)
x− y
" "
" ≤ L para cada x, y∈ I con x $= y.
Usualmente se supone que I es un intervalo en R, aunque la definici´on tiene sentido en general. Algunas notables relaciones de esta condici´on con otras propiedades conocidas son las siguientes:
1. Es evidente que cualquier funci´on lipschitziana es uniformemente continua, pues dado ! > 0 basta con tomar δ = L" > 0 para que se verifique que | x − y | < δ ⇒ | f(x) − f(y) | < !.
2. Hay funciones uniformemente continuas que no son lipschitzianas; por ejemplo, f : [0, 1]→ R definida por f (x) =√x ´o f : [−1, 1] → R definida por f(x) =#| x | son uniformemente
con-tinuas, por ser continuas sobre un intervalo compacto, pero no son lipschitzianas. Obs´ervese las gr´aficas de estas funciones y v´ease que las pendientes de las secantes no est´an acotadas. Por reducci´on al absurdo, si suponemos que f es lipschitziana, tomando los puntos x = 0 e
y = n12 obtendr´ıamos que 1n ≤ Ln12 y, por tanto, n≤ L para cada n ∈ N, lo que es absurdo.
En el ejemplo f : [0, 1]→ R, f(x) =√x, puede observarse que f es derivable en cada x$= 0
y limx→0+f!(x) =∞.
3. Si I es un intervalo y f : I → R es derivable en I con derivada f! acotada en I, entonces f es lipschitziana en I. En particular, esto sucede si I es un intervalo compacto y f ∈ C1(I,R). Si I no es un intervalo este resultado no es v´alido.
En el caso de que I sea un intervalo la propiedad se sigue del teorema del valor medio. En efecto, tenemos que existe L > 0 tal que | f!(z)| ≤ L para cada z ∈ I. Dados dos puntos
x, y∈ I (podemos suponer sin p´erdida de generalidad que x < y) sabemos que existe un z ∈ I
con x < z < y tal que f (x)− f(y) = f!(z)(x− y) y, por tanto, | f(x) − f(y) | ≤ L | x − y |. As´ı pues una cota de | f!| nos sirve como constante de Lipschitz (L = sup
x∈I| f!(x)| es una buena constante de Lipschitz).
La condici´on de que I sea intervalo es fundamental para obtener la propiedad anterior (es decir, para aplicar el teorema del valor medio). Obs´ervese que si A = (0, 1)∪ (1, 2), la funci´on
f : A→ R definida por f(x) =
!
1 si x∈ (0, 1)
6.2. Funciones lipschitzianas 131
A (y, por tanto, acotada) pero f no es lipschitziana en A pues de suponer que lo es tomamos
los puntos x = 1− 1
n e y = 1−n1 para llegar a la contradicci´on: n≤ 2L para cada n > 2. 4. Hay funciones lipschitzianas que no son derivables, como por ejemplo, f : R → R definida por
f (x) =| x |.
Por tanto, podemos decir que la condici´on de Lipschitz es una condici´on intermedia entre la continuidad uniforme y la existencia de derivada acotada.
Nosotros vamos a trabajar con funciones f de dos variable: t y x y vamos a usar una condici´on de Lipschitz que s´olo afecta a una de las variables; concretamente a la segunda.
Definici´on 6.1. Sean D⊂ R2 y f : D→ R, (t, x) -→ f(t, x). Se dice que f es lipschitziana en D respecto de la segunda variable x (o que satisface una condici´on de Lipschitz en D respecto de x) cuando existe una constante L > 0 tal que
(6.1) | f(t, x) − f(t, y) | ≤ L | x − y | para cada par de puntos (t, x), (t, y)∈ D.
En tal caso se dice que L es una constante de Lipschitz para f en D respecto a la segunda variable.
Observemos que en este caso la condici´on anterior, al referirse ´unicamente a una de las variables, no implica la continuidad de f en D; en todo caso implica que para cada t la funci´on de una sola variable x-→ f(t, x) es uniformemente continua en cierto conjunto.
Para facilitar la escritura, cuando f verifique la definici´on anterior escribiremos f ∈ L(x, D), es
decir, que notamos por L(x, D) al conjunto de todas las funciones f : D→ R que son lipschitzianas en D respecto de la segunda variable x.
Lo que m´as nos interesa es la relaci´on de esta condici´on con cierta propiedad sobre la derivada parcial ∂f∂x cuando esta existe, ya que esto nos va a permitir, en la pr´actica, reconocer f´acilmente cu´ando una funci´on es lipschitziana o no lo es de una forma muy simple. La funci´on f :R2 → R,
definida por f (t, x) =| x |, confirma que puede suceder que f ∈ L(x, D) sin necesidad de que exista ∂f
∂x en D; en este caso podemos tomar D =R
2
o cualquier D que corte al eje de ordenadas. Ahora bien, cuando existe ∂f∂x la relaci´on entre ´esta y la condici´on de Lipschitz es muy estrecha, como muestran los dos siguientes resultados.
Antes de ver estos resultados, una advertencia: para considerar la derivada parcial ∂f∂x no supondremos que la regi´on D sea abierta en R2 para no descartar as´ı regiones muy interesantes, que aparecen con cierta frecuencia en las ecuaciones diferenciales, donde tiene sentido ∂f∂x(t, x) a pesar de que el punto (t, x) est´e en la frontera de D. Este puede ser el caso de una regi´on como
D = [a, b]× R y a´un en casos como R × [a, b] tambi´en tendr´ıa sentido considerar la derivada en un
sentido lateral en puntos de la frontera.
Proposici´on 6.1. Supongamos que f es lipschitziana respecto de la segunda variable x en un
conjunto D ⊂ R2 con constante de Lipschitz L y existe la funci´on ∂f∂x: D→ R. En tal caso ∂f∂x es acotada en D y adem´as |∂f∂x(t, x)| ≤ L para cada (t, x) ∈ D.
Lipschitz. Si (t, x)∈ D tenemos ∂f ∂x(t, x) . = lim h→0 f (t, x + h)− f(t, x) h .
Por hip´otesis se entiende que para h suficientemente peque˜no (| h | < δ para cierto δ > 0) los puntos (t, x + h) pertenecen a D. Al no suponer D abierto, se interpreta que en alg´un caso esto podr´ıa suceder ´unicamente para h > 0 o bien para h < 0. Sea L una constante de Lipschitz de f respecto de x en D. Seg´un la definici´on de la condici´on de Lipschitz se verifica:
" " " "∂f∂x(t, x) " " " " = " " " "limh→0 f (t, x + h)− f(t, x) h " " " " = limh→0 " " " "f (t, x + h)h− f(t, x) " " " " ≤ limh→0 L| h | | h | = L
y, as´ı, ∂f∂x est´a acotada en D por la constante L.
A continuaci´on establecemos un resultado, rec´ıproco al dado en la proposici´on anterior, donde es necesario que D sea un conjunto convexo. Es como el resultado establecido en el punto 3 sobre funciones lipschitzianas de una sola variable, donde resulta fundamental que el conjunto I sea un intervalo (de hecho, en R los ´unicos conjuntos convexos son los intervalos).
Proposici´on 6.2. Si D es un conjunto convexo en R2 y f : D→ R es tal que existe ∂f∂x: D→ R
y es acotada en D, entonces f ∈ L(x, D).
Prueba. La base de la prueba es la aplicaci´on del teorema del valor medio para funciones de una
sola variable, que ´unicamente es v´alido en intervalos. Precisamente esta es la necesidad de que D sea convexo. Es aconsejable hacer algumos dibujos de la regi´on D (en unos casos convexo y en otros no) para entender mejor el razonamiento. En efecto, sea L > 0 tal que
" "∂f
∂x(t, x) "
" ≤ L para cada (t, x)∈ D
y sean (t, x1), (t, x2) ∈ D tales que x1 < x2. Por la convexidad de D, resulta que para cada x tal
que x1 < x < x2 se verifica que el punto (t, x) pertenece a D, ya que el punto (t, x) pertenece al segmento que une los puntos (t, x1) y (t, x2) (dib´ujese un sencillo conjunto no convexo donde esto no se verifique). Por tanto, la funci´on gt: [x1, x2]→ R dada por gt(x) = f (t, x) est´a bien definida.
Esta funci´on es derivable y g!t(x) = ∂f∂x(t, x) para cada x ∈ [x1, x2]. Entonces, por el teorema del
valor medio, existe x tal que x1 < x < x2 y tal que
gt(x1)− gt(x2) = gt!(x)(x1 − x2),
es decir,
f (t, x1)− f(t, x2) = ∂f∂x(t, x)(x1 − x2). Por tanto,
| f(t, x1)− f(t, x2)| =""∂x∂f(t, x)""| x1− x2| ≤ L | x1 − x2|, lo que prueba que f ∈ L(x, D).
Observaci´on: De la prueba anterior se extrae que una constante de Lipschitz L adecuada es una cota de|∂f∂x| en D. Una buena constante de Lipschitz es
L = sup (t,x)∈D " "∂f ∂x(t, x) " ".
Como ejemplo de aplicaci´on de lo anterior podemos considerar la funci´on f : D = [−1, 1]×R → R definida por f (t, x) =| t | sen2x. El conjunto D es convexo y existe ∂f
∂x: D→ R siendo ∂f
6.3. Ecuaci´on integral equivalente 133
2| t | sen x cos x y, por tanto, ""∂f∂x(t, x)"" ≤ 2. Esto nos confirma que f ∈ L(x, D) y podemos tomar como constante de Lipschitz L = 2.
Es obvio que de las proposiciones 6.1 y 6.2 se obtiene la siguiente caracterizaci´on de la condici´on de Lipschitz, muy ´util en la pr´actica.
Corolario 6.0.1. Si D es un conjunto convexo en R2 y f : D→ R es una funci´on tal que existe
∂f
∂x: D→ R, entonces f ∈ L(x, D) si, y s´olo si, ∂f
∂x es acotada en D.
As´ı por ejemplo, la funci´on f : R2 → R definida por f(t, x) = x2 es tal que existe ∂f
∂x(t, x) = 2x para cada (t, x)∈ R2. Esta funci´on no est´a acotada enR2 (ni en otros dominios deR2) por lo que
f /∈ L(x, R2). Sin embargo s´ı es acotada en el convexo D = R × J, si J es un intervalo acotado. Por tanto en este caso s´ı sucede que f ∈ L(x, D).
Obs´ervese que si K es un conjunto convexo y compacto en R2 y existe ∂f∂x y es continua sobre
K, entonces f ∈ L(x, K), ya que una funci´on continua sobre un conjunto compacto es acotada.
Esta situaci´on es muy interesante pues se da con frecuencia.
6.3
Ecuaci´
on integral equivalente a un problema de Cauchy
Un problema de Cauchy
(P ) : !
x!(t) = f (t, x(t))
x(t0) = x0
se puede escribir de forma equivalente a una ecuaci´on integral cuando la funci´on f es continua,
lo que es muy ´util, pues se usa en muchos resultados sobre ecuaciones diferenciales y, por otra parte, nos va a servir para motivar, m´as adelante, la introducci´on de las llamadas aproximaciones
sucesivas, tambi´en llamadas iterantes de Picard. El resultado s´olo usa resultados muy b´asicos sobre
integraci´on, el teorema fundamental del C´alculo y la regla de Barrow.
Teorema 6.1. Sean f : D→ R una funci´on continua en una regi´on D ⊂ R2, (t0, x0)∈ D e I un
intervalo en R. Una funci´on x: I → R, con gr´afica contenida en D, es soluci´on del problema
(P ) : !
x!(t) = f (t, x(t))
x(t0) = x0
si, y s´olo si, x es una funci´on continua en I que verifica la ecuaci´on integral
(6.2) x(t) = x0+
$ t
t0
f (s, x(s)) ds para cada t∈ I.
Prueba. Supongamos que x : I → R, con gr´afica contenida en D, es soluci´on del problema (P ).
Como f y x son continuas la funci´on I → R, s -→ f(s, x(s)) es continua en I (as´ı x! es continua en
I) y, por tanto, integrable Riemann en cualquier subintervalo compacto de I. Por hip´otesis t0 ∈ I;
$ t t0 x!(s) ds = $ t t0 f (s, x(s)) ds y, como%tt 0 x
!(s) ds = x(t)− x(t0) = x(t)− x0, se obtiene que x verifica la ecuaci´on integral (6.2). Rec´ıprocamente, supongamos que x es una funci´on continua en I que verifica (6.2). Como vimos anteriormente la funci´on g : I → R, s -→ g(s) = f(s, x(s)) es continua en I y por el teorema
fundamental del C´alculo, la funci´on
h : I → R, t -→ h(t) =
$ t
t0
g(s) ds
es derivable en I (de hecho es de clase uno en I) y verifica que h!(t) = g(t) = f (t, x(t)) para cada
t ∈ I. Por tanto, x es derivable en I y verifica que x!(t) = f (t, x(t)) para cada t ∈ I. Por otra parte, es obvio que x(t0) = x0. De esta forma x : I → R es soluci´on de (P ).
Para cada x∈ C(I, R) podemos considerar la funci´on T x definida por
t-→ T x(t) = x0 + $ t
t0
f (s, x(s)) ds.
Supuesto que T x est´e bien definida en el intervalo I (lo que requiere que la gr´afica de x est´e contenida en D), tendr´ıamos un operador (aplicaci´on) T :C(I, R) → C(I, R), x -→ T x. V´ease que x
es soluci´on de (P ) si, y s´olo si, x : I → R es una funci´on continua (x ∈ C(I, R)) tal que x = T x, es decir, un punto fijo para T .
Recordamos ahora un resultado sobre puntos fijos, usado en An´alisis Num´erico, donde inter-vienen las funciones lipschitzianas.
Teorema (Teorema del punto fijo para funciones contractivas). Si [a, b] es un intervalo compacto
en R y f : [a, b] → [a, b] es lipschitziana con constante de Lipschitz L < 1 (funci´on contractiva), entonces f posee un ´unico punto fijo en [a, b], es decir, existe un ´unico x∈ [a, b] tal que x = f(x), que, adem´as, se obtiene como l´ımite de la sucesi´on definida recurrentemente por
!
x0 ∈ [a, b] (se elige x0 de forma arbitraria) xn= f (xn−1), n = 1, 2, 3, . . .
Para demostrar este teorema se siguen los siguientes pasos:
1. Haciendo uso de que f es contractiva se prueba que la sucesi´on (xn) es de Cauchy y, as´ı, converge hacia un punto x∈ [a, b], ya que [a, b] es cerrado.
2. Dada la convergencia, se prueba que f (x) = x usando que f es continua, pues x = lim xn = lim f (xn−1) = f (lim xn−1) = f (x).
3. Para la unicidad del punto fijo resulta esencial que f sea contractiva.
En nuestro caso, teniendo en cuenta la forma equivalente de escribir el problema de Cauchy como una ecuaci´on integral, vamos a seguir un m´etodo parecido pero mucho m´as complicado (no vamos a suponer que L < 1) para obtener nuestros resultados de existencia y unicidad.
6.4. Aproximaciones sucesivas (iterantes de Picard) 135
6.4
Aproximaciones sucesivas (iterantes de Picard)
Lo visto en la parte final de la secci´on anterior sugiere que, dado el problema de Cauchy
(P ) : !
x!(t) = f (t, x(t))
x(t0) = x0
y supuesto que f : D → R es continua en D, consideremos la funci´on constante t -→ x0(t) = x0 (que verifica la condici´on inicial del problema (P ) pero puede que no sea soluci´on de la ecuaci´on diferencial) y, a partir de ella, construyamos la sucesi´on de funciones: x1 = T x0, x2 = T x1, x3 = T x2, . . . xn= T xn−1, es decir, las definidas por
x1(t) = x0 + $ t t0 f (s, x0) ds x2(t) = x0 + $ t t0 f (s, x1(s)) ds x3(t) = x0 + $ t t0 f (s, x2(s)) ds ... xn(t) = x0 + $ t t0 f (s, xn−1(s)) ds, n = 1, 2, 3, . . . (6.3)
Estas son las llamadas aproximaciones sucesivas o iterantes de Picard asociadas al problema (P ). Puede haber un problema de definici´on de las iterantes, que depender´a de la forma del conjunto
D, pues v´ease que para definir una iterante xn necesitamos que la anterior xn−1 tenga su gr´afica contenida en D, que es donde est´a definida la funci´on f . Por otra parte, no queda claro en qu´e intervalo de R est´an definidas estas iterantes. M´as adelante analizaremos estas cuestiones. En principio, lo que s´ı es evidente es que, salvando los problemas mencionados, todas las iterantes son funciones derivables y con derivadas continuas (como consecuencia del teorema fundamental del C´alculo) y todas verifican la condici´on inicial del problema (P ), es decir, xn(t0) = x0.
A continuaci´on, vamos a ver dos ejemplos de problemas de Cauchy asociados a ecuaciones
lineales. Vamos a ver que en estos casos no hay problema para definir las iterantes asociadas y
vamos a determinar tales iterantes comprobando en cada caso que convergen puntualmente hacia la soluci´on ´unica del problema.
Ejemplo 6.1. Consideremos el problema de Cauchy (P ) : !
x! = x
x(0) = 1
Sabemos que tal problema posee una ´unica soluci´on definida en R que es la funci´on definida por x(t) = et.
En este caso, f : R2 → R est´a definida por f(t, x) = x, que obviamente es continua en R2. Por
tanto, la ecuaci´on integral equivalente a (P ) es
x(t) = 1 +
$ t
0
La iterante inicial asociada a (P ) es la funci´on constante x0:R → R, t -→ x0(t) = 1. Las dem´as iterantes est´an definidas en R y vienen dadas as´ı:
x1(t) = 1 + $ t 0 x0(s) ds = 1 + $ t 0 1 ds = 1 + t x2(t) = 1 + $ t 0 x1(s) ds = 1 + $ t 0 (1 + s) ds = 1 + t +t 2 2! x3(t) = 1 + $ t 0 x2(s) ds = 1 + $ t 0 & 1 + s +s 2 2 ' ds = 1 + t + t 2 2 + t3 3! ...
En general, se comprueba trivialmente, por inducci´on sobre n, que
xn(t) = 1 + t 1! + t2 2!+· · · tn n!
ya que supuesto probado lo anterior para n, tenemos para n + 1 lo siguiente:
xn+1(t) = 1 + $ t 0 xn(s) ds = 1 + $ t 0 & 1 + s 1!+ s2 2! +· · · sn n! ' ds = 1 + t + t 2 2· 1!+ t3 3· 2! +· · · tn+1 (n + 1)n! = 1 + t 1!+ t2 2!+ t3 3! +· · · tn+1 (n + 1)!·
V´ease que para cada t∈ R existe
lim n→∞xn(t) = limn→∞ n ( k=0 tk k! . = ∞ ( k=0 tk k! = e t.
As´ı pues la sucesi´on de iterantes converge puntualmente en R hacia la soluci´on ´unica del problema
(P ). Es bien conocido que, adem´as, la sucesi´on (xn) converge uniformemente hacia la funci´on exponencial en intervalos compactos.
Ejemplo 6.2. Consideremos el problema de valor inicial (P ) : !
x!(t) = t + x(t)
x(0) = 1
Sabemos que tal problema posee una ´unica soluci´on definida enR. Las soluciones de la ecuaci´on homog´enea asociada x! = x son las definidas por x(t) = C et. Buscando una soluci´on particular por el m´etodo de Lagrange o, mejor en este caso, por el m´etodo de los coeficientes indeterminados, se encuentra xp(t) =−t − 1, por lo que las soluciones de la ecuaci´on diferencial lineal son las dadas
por xC(t) = C et−t − 1 e imponiendo la condici´on inicial x(0) = 1 se obtiene que la soluci´on ´unica de (P ) es la definida por x(t) = 2 et−t − 1.
En este caso f : R2 → R est´a definida por f(t, x) = t + x, que obviamente es continua en R2.
La ecuaci´on integral equivalente a (P ) es
x(t) = 1 +
$ t
0
&
6.4. Aproximaciones sucesivas (iterantes de Picard) 137
Las iterantes asociadas a (P) son las definidas por
x0(t) = 1 x1(t) = 1 + $ t 0 (s + x0(s)) ds = 1 + $ t 0 (s + 1) ds = 1 + t +t 2 2 x2(t) = 1 + $ t 0 (s + x1(s)) ds = 1 + $ t 0 & 1 + 2s +s 2 2 ' ds = 1 + t + t2+t 3 3! x3(t) = 1 + $ t 0 (s + x2(s)) ds = 1 + $ t 0 & 1 + 2s + s2+s 3 3! ' ds = 1 + t + t2+t 3 3 + t4 4! x4(t) = 1 + $ t 0 (s + x3(s)) ds = 1 + $ t 0 & 1 + 2s + s2+s 3 3 + s4 4! ' ds = 1 + t + t2+t 3 3 + t4 4· 3+ t5 5! ...
Obs´ervese que podemos escribir las iterantes x2, x3 y x4 as´ı:
x2(t) = 1 + t + 2t 2 2!+ t3 3! x3(t) = 1 + t + 2 &t2 2!+ t3 3! ' +t 4 4! x4(t) = 1 + t + 2 &t2 2!+ t3 3! + t4 4! ' +t 5 5!,
lo que nos permite ver una ley de recurrencia. En general, se comprueba f´acilmente por inducci´on sobre n, que xn(t) = 1 + t + 2)t 2 2! +· · · tn n! * + t n+1 (n + 1)! y v´ease que para cada t∈ R se verifica
lim
n→∞xn(t) = 1 + t + 2(e
t−t − 1) + 0 = 2 et−t − 1 = x(t).
As´ı pues, tambi´en en este caso, la sucesi´on de iterantes converge puntualmente en R hacia la soluci´on ´unica del problema (P ).
A la vista de los dos ejemplos anteriores nos planteamos si lo sucedido en estos se va a verificar con cualquier problema de valor inicial. La respuesta es en general negativa; lo que sucede es que
el caso lineal es muy especial y ya probaremos que esto se verifica en todos los problemas lineales.
Por otra parte apreciamos que, en cuanto se complica un poco la ecuaci´on, a´un en el caso lineal, el c´alculo de las iterantes resulta tedioso y posiblemente sea muy dif´ıcil encontrar una expresi´on general de la iterante xn, por lo que no estamos convencidos del valor pr´actico del m´etodo de las aproximaciones sucesivas. Escepticismo justificado porque realmente las iterantes tienen un valor te´orico m´as que pr´actico; ´estas se usar´an para probar nuestros teoremas de existencia y unicidad.
En el caso: D = I× R , donde I es un intervalo en R, no hay problemas para definir las
iterantes. A este tipo de conjuntos, muy interesantes, les llamaremos bandas verticales. Cualquier funci´on definida sobre I tiene su gr´afica en D; por tanto, no solamente est´an bien definidas sino que adem´as todas las iterantes est´an definidas en el intervalo I. Esto es lo que sucede en el caso de una ecuaci´on lineal x! = a(t)x + b(t), donde a y b son funciones continuas en un intervalo I. En este caso la funci´on definida por f (t, x) = a(t)x + b(t) est´a definida y es continua en la banda
D = I× R. Pero, claro est´a que podemos tener problemas con otras ecuaciones diferenciales; por
esta no tuviese su gr´afica contenida en D por lo que no tendr´ıa sentido la expresi´on de la siguiente iterante x2, al menos como funci´on definida en I, a no ser que la definamos en un intervalo m´as
peque˜no, contenido en I. Esto crear´ıa un serio problema.
Las consideraciones anteriores nos llevan a tener que considerar dos situaciones. La m´as satis-factoria es la que se da cuando D = I× R y f : D → R es continua en D y satisface una condici´on
de Lipschitz respecto de la segunda variable en D. En este caso vamos a obtener un resultado de
existencia y unicidad muy satisfactorio, que llamaremos teorema de existencia y unicidad global, porque obtendremos soluci´on ´unica del problema de Cauchy definida en el intervalo I, como sucede con las ecuaciones lineales. La otra situaci´on es cuando D no es una banda vertical o bien, siendo D banda vertical, la funci´on f no satisface una condici´on de Lipschitz respecto de la segunda variable en D o ambas cosas a la vez (la continuidad de f sobre D siempre se supone). En esta segunda situaci´on, bajo determinadas hip´otesis, obtendremos un teorema de existencia y unicidad local, al estilo de los obtenidos en el caso de ecuaciones de variables separables o exactas, donde se asegura la existencia de un intervalo I, que puede ser muy “peque˜no”, tal que el problema (P ) posee una ´
unica soluci´on definida en I.
6.5
Teoremas de existencia y unicidad global
Hablamos de teoremas porque en principio necesitamos probar el resultado en el caso de que el intervalo I, base de la banda D = I× R, sea compacto (a lo largo de la prueba se ver´a la necesidad de que el intervalo sea de esta forma). Una vez probado este caso, probaremos el caso general en el que I puede ser cualquier intervalo, bas´andonos en el teorema ya probado y usando una condici´on que llamaremos condici´on de Lipschitz generalizada.
Teorema 6.2 (Teorema de existencia y unicidad de Picard-Lindel¨of). Supongamos que se
verifi-can las siguientes tres hip´otesis:
(I) D = [a, b]× R donde [a, b] es un intervalo compacto en R. (II) f : D → R es continua en D.
(III) f es lipschitziana en D respecto de la segunda variable.
En tal situaci´on, para cada (t0, x0)∈ D el problema de Cauchy
(P ) : !
x!(t) = f (t, x(t))
x(t0) = x0
posee una ´unica soluci´on definida en el intervalo [a, b].
Adem´as, las iterantes de Picard xn: [a, b]→ R asociadas a (P ), dadas por
xn(t) = x0 +
$ t
t0
f (s, xn−1(s)) ds, n = 1, 2, 3, . . . , x0(t) = x0,
convergen uniformemente en el intervalo [a, b] hacia la soluci´on del problema (P ).
Observaci´on: El punto (t0, x0) puede estar en la frontera de la banda vertical D = [a, b]× R, es decir, puede ser de la forma (a, x0) o (b, x0). En el primer caso podemos decir que la soluci´on es
6.5. Teoremas de existencia y unicidad global 139
una soluci´on a la derecha del problema (P ) y en el segundo que es una soluci´on a la izquierda. Prueba. Sea I = [a, b]. Como cualquier funci´on x : I → R tiene su gr´afica en D y f continua en D, tenemos, como consecuencia del teorema 6.1, que x : I → R es soluci´on de (P ) si, y s´olo si, x es
una funci´on continua en I que verifica
(6.4) x(t) = x0 +
$ t
t0
f (s, x(s)) ds para cada t∈ I.
Vamos a probar que la ecuaci´on integral anterior s´olo posee una soluci´on continua. Para esto, al
ser D una banda vertical, podemos definir sin problema alguno las iterantes de Picard xn: I → R, las cuales son funciones continuas (de hecho son de C1(I,R)) y verifican xn(t0) = x0. El esquema
de la prueba que vamos a llevar a a cabo es el siguiente:
1. Probaremos que la sucesi´on de iterantes (xn) converge uniformemente en el intervalo I hacia una funci´on continua x : I → R.
2. Comprobaremos que esta funci´on x (l´ımite uniforme de las iterantes) verifica la ecuaci´on integral y, por tanto, es soluci´on del problema (P ).
3. Por ´ultimo probaremos que (P ) no posee otra soluci´on distinta de x.
En cada uno de los tres puntos anteriores, aparte de la continuidad de f , haremos uso de manera esencial de la condici´on de Lipschitz de f respecto de la segunda variable:
(6.5) | f(t, x) − f(t, y) | ≤ L | x − y | para cada par de puntos (t, x), (t, y)∈ D
y en el segundo punto utilizaremos de forma esencial que la convergencia de las iterantes es uniforme (no basta con la convergencia puntual).
1.- (Convergencia uniforme de las iterantes). Para probar que la sucesi´on de iterantes (xn) converge uniformemente en el intervalo I, la clave est´a en expresarlas de la siguiente forma:
(6.6) xn(t) = x0 + n ( m=1 & xm(t)− xm−1(t)'.
Fijado t ∈ I es evidente que la sucesi´on num´erica (xn(t)) es convergente en R si, si s´olo si, la serie num´erica+m&xm(t)− xm−1(t)'es convergente, para lo cual es suficiente con la convergencia absoluta de la serie, es decir: +∞m=1| xm(t)− xm−1(t)| < ∞ para cada t ∈ I. De esta forma se tendr´ıa que la sucesi´on de iterantes converge puntualmente en I. Ahora bien, no es suficiente con la convergencia puntual; necesitamos algo m´as fuerte, como es la convergencia uniforme. Para probar que la serie funcional +m&xm− xm−1' converge uniformemente en I y, por tanto, la sucesi´on de iterantes, vamos a usar el criterio M de Weierstrass (Criterio de la Mayorante de Weierstrass) para lo cual necesitamos probar que existen unas constantes cm ∈ R
+
tales que (6.7) | xm(t)− xm−1(t)| ≤ cm para cada t∈ I y cada m = 1, 2 . . . y
∞ ( m=1
cm<∞.
Para esto haremos uso esencial de la condici´on de Lipschitz (6.5). Para visualizar mejor lo que se obtiene vamos a empezar con los casos m = 1 y m = 2. A la hora de estimar | x1(t)− x0(t)| necitamos hacer la siguiente consideraci´on. La funci´on f es continua en D y, por tanto, la funci´on
I → R, t -→ f(t, x0) es continua en I. Como I es compacto, tal funci´on est´a acotada en I, es decir, existe una constante M > 0 tal que
| f(t, x0)| ≤ M para cada t ∈ I y, por tanto, para cada t∈ I se verifica
(6.8) | x1(t)− x0(t)| =""" $ t t0 f (s, x0) ds " " " ≤""" $ t t0 | f(s, x0)| ds""" ≤ M| t − t0|.
Podr´ıamos obtener finalmente la estimaci´on| x1(t)− x0(t)| ≤ M(b − a) = c1, pero necesitamos la
obtenida inicialmente (estimaci´on m´as fina) para dominar adecuadamente| x2(t)− x1(t)|. Tenemos
| x2(t)−x1(t)| ≤""" $ t
t0
| f(s, x1(s))−f(s, x0)| ds""" y | f(s, x1(s))−f(s, x0)| ≤ L | x1(s)−x0|.
Supongamos que t > t0. En este caso
| x2(t)− x1(t)| ≤ $ t t0 L| x1(s)− x0| ds ≤ (6.8) LM $ t t0 | s − t0| ds = LM $ t t0 (s− t0) ds = LM (t− t0) 2 2 . Para t < t0 se obtiene | x2(t)− x1(t)| ≤ $ t0 t | f(s, x1 (s))− f(s, x0)| ds ≤ L $ t0 t | x1 (s)− x0| ds ≤ LM $ t0 t | s − t0| ds = LM $ t0 t (t0− s) ds = LM (t0 − t) 2 2 .
Por tanto, podemos afirmar que
(6.9) | x2(t)− x1(t)| ≤ ML| t − t0|
2
2! para cada t∈ I.
Obs´ervese que la desigualdad obtenida en (6.8) puede escribirse como| x1(t)−x0(t)| ≤ ML0 | t−t0|1
1!
con lo cual apreciamos una ley de recurrencia y vamos a comprobar, por inducci´on sobre m, que para cada m se obtiene la siguiente desigualdad:
(6.10) | xm(t)− xm−1(t)| ≤ ML
m−1| t − t0|m
m ! para cada t∈ I.
La desigualdad ha sido probada anteriormente para m = 1 y m = 2. Supongamos que se verifica para m y vamos a comprobar que es v´alida para m + 1 siguiendo el mismo razonamiento que en la obtenci´on de (6.9) (caso m = 2). Vamos a suponer el caso t > t0 pero la prueba es similar para el caso t < t0, de la misma forma que se ha visto para (6.9). En efecto, si t≥ t0 tenemos
| xm+1(t)− xm(t)| ≤ $ t t0 | f(s, xm(s))− f(s, xm−1(s))| ds ≤ (6.5) L $ t t0 | xm(s)− xm−1(s)| ds ≤ (6.10) M Lm m! $ t t0 (s− t0)mds = M Lm(t− t0) m+1 (m + 1)! .
Obs´ervese que en lo obtenido anteriormente ha sido fundamental que las iterantes xn tengan sus gr´aficas en una regi´on D donde f ∈ L(x, D) para usar (6.5).
De la desigualdad (6.10) se obtiene inmediatamente
(6.11) | xm(t)− xm−1(t)| ≤
M L
&
L(b− a)'m
6.5. Teoremas de existencia y unicidad global 141
Al ser el intervalo I acotado, es decir, b− a < ∞, se tiene cm∈ R
+
y, por otra parte, ∞ ( m=1 & L(b− a)'m m ! = e L(b−a)−1 < ∞.
En definitiva, +∞m=1cm <∞ y queda as´ı probada la condici´on (6.7) y, por tanto, la convergencia
uniforme de las iterantes en el intervalo I hacia una funci´on x : I → R.
Es bien conocido que si una sucesi´on xn: I → R, n = 1, 2 . . . , de funciones continuas sobre
I, converge uniformemente en I hacia una funci´on x, la funci´on l´ımite uniforme x tambi´en es continua en I. Queda as´ı demostrado el primer punto de la prueba.
2.- (La existencia de soluci´on). Sea x : I → R la funci´on obtenida anteriormente como l´ımite uniforme de las iterantes xn. La convergencia uniforme de (xn) hacia x en el intervalo I significa que dado cualquier ε > 0 existe un natural n0 (que s´olo depende de ε) tal que
| xn(t)− x(t) | < ε para cada n > n0 y cada t∈ I.
La convergencia uniforme implica (pero no es equivalente a) la convergencia puntual lim
n→∞xn(t) = x(t) para cada t∈ I. Fijemos un t∈ I. Seg´un lo anterior tenemos que
x(t) = lim
n→∞xn+1(t) = x0 + limn→∞ $ t
t0
f (s, xn(s)) ds.
Queremos probar que
(6.12) lim n→∞ $ t t0 f (s, xn(s)) ds = $ t t0 f (s, x(s)) ds
pues, de esta forma, x verifica la ecuaci´on integral (6.4) y, por tanto es soluci´on en el intervalo I del problema (P ), quedando as´ı probada la existencia de soluci´on. Para probar (6.12) hacemos uso de nuevo de la condici´on de Lipschitz (6.5) y de la convergencia uniforme de las iterantes hacia x en I. En efecto, " " " $ t t0 f (s, xn(s)) ds− $ t t0 f (s, x(s)) ds""" ≤ """ $ t t0 | f(s, xn (s)− f(s, x(s) | ds""" ≤ $ b a | f(s, xn (s)− f(s, x(s) | ds ≤ L $ b a | xn (s)− x(s) | ds.
Dado ε > 0 existe n0 = n0(ε)∈ N tal que | xn(s)− x(s) | <
ε
L(b− a) para cada n > n0 y cada s∈ I.
Por tanto, dado ε > 0 existe n0 = n0(ε)∈ N tal que " " " $ t t0 f (s, xn(s)) ds− $ t t0 f (s, x(s)) ds " " " < ε para cada n > n0,
lo que nos confirma (6.12). De esta forma queda probada la existencia de soluci´on x : I → R para el problema (P ).
3.- (La unicidad de soluci´on)1. Para probar la unicidad tambi´en ser´a esencial la condici´on de
Lipschitz (6.5). Supongamos que y : I → R es otra soluci´on de (P ), y, por tanto, de la ecuaci´on
integral (6.4). La idea es probar que
y(t) = lim
n→∞xn(t) para cada t∈ I,
donde xnson las iterantes de Picard y, por tanto, como limn→∞xn(t) = x(t), se concluir´ıa que y(t) =
x(t) para cada t∈ I. Para probar esto seguiremos un procedimiento an´alogo al usado en el punto 1,
para la prueba de la existencia; m´as concretamente vamos a seguir un procedimiento parecido al que llevamos a cabo para estimar| xn(t)−xn−1(t)|. Como queremos probar que limn→∞| y(t)−xn(t)| = 0, vemos inicialmente lo que sucede con los casos n = 1 y n = 2 para as´ı encontrar una ley de recurrencia. Para estimar adecuadamente| y(t) − x1(t)| consideramos
A = m´ax
t∈I | y(t) − x0|.
El m´aximo A∈ R+ est´a asegurado al ser la funci´on y continua en el intervalo compacto I. Como
la gr´afica de la funci´on y est´a contenida en D y f ∈ L(x, D), para cada t ∈ I se verifica
| y(t) − x1(t)| = """)x0 + $ t t0 f (s, y(s)) ds*−)x0+ $ t t0 f (s, x0) ds*""" ≤ """ $ t t0| f(s, y(s)) − f(s, x0 )| ds""" ≤ L""" $ t t0| y(s) − x0| ds " " " ≤ AL | t − t0|.
Usamos ahora la estimaci´on obtenida anteriormente para dominar| y(t) − x2(t)| as´ı:
| y(t) − x2(t)| = """ $ t t0 f (s, y(s))− f(s, x1) ds""" ≤ L""" $ t t0 | y(s) − x1 (s)| ds""" ≤ AL2""" $ t t0 | s − t0| ds""" = AL2 | t − t0| 2 2! .
Visto lo anterior, ahora se puede comprobar f´acilmente, por inducci´on sobre n, la desigualdad
| y(t) − xn(t)| ≤ AL
n| t − t0|n
n ! para cada t∈ I
y, de esta forma, podemos concluir que
| y(t) − xn(t)| ≤ A
&
L(b− a)'n
n ! para cada t∈ I.
Como limn→∞ (L(bn !−a))n = 0 se concluye que lim
n→∞| y(t) − xn(t)| = 0 para cada t ∈ I, es decir,
y(t) = lim
n→∞xn(t) para cada t∈ I. De esta forma queda probado el teorema.
Observaci´on: En todos los pasos de la demostraci´on se ha usado de forma esencial el hecho de que
I es compacto y que f es lipschitziana en D respecto de la segunda variable.
Un importante ejemplo de aplicaci´on del teorema anterior lo tenemos en las ecuaciones
dife-renciales lineales.
1Existen otras pruebas de la unicidad distintas de la que vemos aqu´ı, posiblemente m´as cortas, pero usando
6.5. Teoremas de existencia y unicidad global 143
Ejemplo 6.3. El caso lineal x!(t) = a(t)x(t) + b(t) donde las funciones a y b son continuas en
un intervalo compacto I = [a, b].
Consideremos un problema de Cauchy asociado
(P ) ! x!= a(t)x(t) + b(t) x(t0) = x0 donde t0 ∈ I y x0 ∈ R. Tenemos D = I× R y f : D→ R, (t, x) -→ f(t, x) = a(t)x + b(t) y se verifica lo siguiente:
1. D es una banda vertical de base compacta. 2. f es continua en D por ser a y b continuas en I.
3. Como a es continua en I, y ´este es compacto, la funci´on es acotada, as´ı que podemos fijar
L > 0 tal que| a(t) | < L para todo t ∈ I, y entonces
| f(t, x) − f(t, y) | ≤| a(t) | | x − y | ≤ L | x − y | para cada par de puntos (t, x), (t, y)∈ D, es decir, f ∈ L(x, D).
Por tanto, estamos en las condiciones del teorema de existencia y unicidad global. En consecuencia ratificamos el resultado del teorema 2.2, visto en el tema 2, que asegura que cualquier problema de Cauchy asociado a una ecuaci´on lineal posee soluci´on ´unica en el intervalo I. Adem´as, pode-mos afirmar que las iterantes de Picard asociadas convergen uniformemente hacia la soluci´on del problema. Esto justifica, en parte, lo que se vi´o en los ejemplos 6.1 y 6.2.
Ahora bien, en el teorema de existencia y unicidad probado en tema 2 para ecuaciones lineales el intervalo I no ten´ıa porqu´e ser compacto; pod´ıa ser cualquier intervalo. Observemos que, en el caso lineal, si I es cualquier intervalo, lo que obtenemos es una condici´on como
| f(t, x) − f(t, y) | ≤ L(t) | x − y | para cada par de puntos (t, x), (t, y)∈ D,
donde L : I → R es la funci´on dada por L(t) = | a(t) |, que es una funci´on continua y que no toma valores negativos (en el caso lineal se obtiene la igualdad). Esto nos lleva a la siguiente definici´on:
Definici´on 6.2. Sea I cualquier intervalo (no degenerado) deR. Se dice que una funci´on f : D =
I× R → R, (t, x) -→ f(t, x), satisface una condici´on de Lipschitz generalizada en D respecto de la segunda variable x cuando existe una funci´on L : I → R continua en I (y no negativa) tal que
(6.13) | f(t, x) − f(t, y) | ≤ L(t) | x − y | para cada par de puntos (t, x), (t, y)∈ D.
Cuando se verifique la condici´on (6.13) escribiremos f ∈ LG(x, D). Obviamente f ∈ L(x, D) ⇒ f ∈ LG(x, D), pero el rec´ıproco no es cierto. La funci´on f : R2 → R definida por f(t, x) = tx
verifica la condici´on (6.13), siendo L(t) =| t |, pero f /∈ L(x, R2) ya que existe la derivada parcial ∂f
∂x: R
2
→ R y no es acotada en R2. Lo que s´ı se verifica obviamente, y haremos uso de esto en nuestro pr´oximo resultado de existencia y unicidad, es que
De hecho, f ∈ LG&x, [a, b]× R' ⇐⇒ f ∈ L&x, [a, b]× R' y cuando f no depende de la variable t ambas condiciones son tambi´en equivalentes.
Procediendo de forma an´aloga a como vimos con la condici´on de Lipschitz, la utilizaci´on de la derivada parcial ∂f∂x, cuando esta existe, nos proporciona una caracterizaci´on muy manejable de la
condici´on de Lipschitzs generalizada.
Proposici´on 6.3. Sea I cualquier intervalo de R y f : D = I × R → R tal que existe la funci´on
derivada parcial ∂f∂x: D→ R. La funci´on f verifica una condici´on de Lipschitz generalizada en D respecto de la variable x si, y s´olo si, existe una funci´on continua L : I → R tal que
(6.14) |∂f∂x(t, x)| ≤ L(t) para cada (t, x)∈ D.
Prueba. Si suponemos que f verifica la condici´on (6.13) y (t, x)∈ D se tiene
" " " "∂f∂x(t, x) " " " " = " " " "limh→0 f (t, x + h)− f(t, x) h " " " " = limh→0 | f(t, x + h) − f(t, x) | | h | ≤ limh→0 L(t)| h | | h | = L(t).
Rec´ıprocamente, supongamos que se verifica la condici´on (6.14) donde L : I → R es una funci´on
continua. Vamos a seguir un razonamiento an´alogo al llevado a cabo en la prueba de la proposici´on 6.2, usando el teorema del valor medio para funciones de una sola variable. Adem´as, en este caso, dada la forma especial de la regi´on D = I × R → R (que es convexa) resulta a´un m´as
simple la prueba. En efecto, para cada t∈ I podemos considerar la funci´on gt:R → R dada por
gt(x) = f (t, x). Esta funci´on es derivable en R y g!t(x) = ∂f∂x(t, x) para cada x∈ R. Si (t, x) y (t, y) son dos puntos cualesquiera de D se verifica
| f(t, x) − f(t, y) | = | gt(x)− gt(y)| = | gt!(z)(x− y) | = " "∂f ∂x(t, z) " "| x − y | donde z es un punto del intervalo abierto de extremos x e y. Por tanto,
| f(t, x) − f(t, y) | ≤ L(t) | x − y |
y, como L es continua en I, se verifica que f ∈ LG(x, D).
Observaci´on: La definici´on dada de Lipschitz generalizada as´ı como el resultado anterior se adaptan perfectamente al caso m´as general donde se consideran funciones f definidas en regiones del tipo
D = I × J, correspondiendo lo anterior al caso J = R. En el pr´oximo teorema la regi´on es de la
forma D = I× R y por esto hemos destacado este caso.
Como consecuencia del teorema de existencia y unicidad 6.2 podemos establecer otro an´alogo donde el intervalo I puede ser cualquiera pero suponiendo ahora que f ∈ LG&x, I× R'. La ´unica diferencia es que no se va a poder asegurar, en general, la convergencia uniforme de las iterantes en el intervalo I; ´unicamente podremos asegurar convergencia puntual. As´ı pues el resultado es el siguiente:
6.5. Teoremas de existencia y unicidad global 145
Teorema 6.3 (Teorema de existencia y unicidad). Supongamos que se verifican las siguientes
tres hip´otesis:
(I) D = I× R donde I es un intervalo (no degenerado) en R. (II) f : D → R es continua en D.
(III) f satisface una condici´on de Lipschitzs generalizada en D respecto de la segunda variable. En tal situaci´on, para cada (t0, x0)∈ D el problema de Cauchy
(P ) : !
x!(t) = f (t, x(t))
x(t0) = x0
posee una ´unica soluci´on definida en el intervalo I. Adem´as, las iterantes de Picard xn: I → R
asociadas a (P ) convergen uniformemente en cada subintervalo compacto [a, b] del intervalo I (que contenga a t0) y, por tanto, convergen puntualmente en I hacia la soluci´on de (P ).
Prueba. Es conocido que, dado un intervalo no degenerado I y un punto t0 ∈ I, existe una sucesi´on
(Im) de intervalos compactos tal que
t0 ∈ I1 ⊂ I2 ⊂ · · · Im⊂ Im+1 ⊂ · · · y ∪∞m=1Im= I.
Para ilustrar mejor lo afirmado anteriormente y convencernos, en parte, de que este resultado es v´alido, describimos a continuaci´on intervalos con esta propiedad en varios ejemplos significativos, que pueden adaptarse f´acimente a otros casos parecidos.
I =R t0 = 0 Im = [−m, m] I = [0,∞) t0 = 2 Im = [0, m + 2] I = (0,∞) t0 = 1.5 Im = [m1, m + 1] I = (−1, 1) t0 = 0 Im = [−1 + 1 m+1, 1− 1 m+1] I = (1, 4] t0 = 3 Im = [1 + m1, 4]
Consideremos las bandas Dm = Im× R. Al ser Im compacto, la condici´on (III) implica que para cada m se verifica f ∈ L(x, Dm). Por otra f es continua en cada Dm. Por tanto, se puede hacer uso del teorema 6.2 en cada banda Dm para asegurar que el problema (P ) posee una ´unica
soluci´on definida en Im, que llamaremos xm. Dada la unicidad de cada xm, como soluci´on de (P )
definida en Im, se tiene que xm+1 restringido a Im coincide con xm, de manera que la funci´on
x : I → R, t -→ x(t) = xm(t) si t∈ Im
est´a bien definida. La funci´on x es derivable en I ya que dado t ∈ I existe m tal que t◦ ∈ Im◦ y, como x(t) = xm(t), se tiene que x es derivable en t y verifica
x!(t) = x!m(t) = f (t, xm(t)) = f (t, x(t)).
Si t es un extremo de I el razonamiento es an´alogo considerando la derivabilidad por la derecha o por la izquierda. Por otra parte, x(t0) = x1(t0) = x0. Por tanto, x es soluci´on del problema (P ) en
Si y : I → R es soluci´on de (P ) en I, para cada m ∈ N se verifica que y : Im → R es soluci´on de (P ) en Im y, por tanto, y = xm = x en Im (dada la unicidad de xm). Como y y x coinciden en cada intervalo Im, entonces coinciden en I. As´ı pues, x es la ´unica soluci´on de (P ) definida en I.
Por ´ultimo, las iterantes xn est´an bien definidas en I al ser D = I× R. Si [a, b] es un intervalo compacto tal que t0 ∈ [a, b] ⊂ I, aplicando de nuevo el teorema 6.2 en la banda [a, b] × R, podemos afirmar que las restricciones de las iterantes al intervalo [a, b] convergen uniformemente en [a, b] hacia la soluci´on de (P ) en ese intervalo, que es x|[a,b]. Por otra parte, dado t∈ I, tomamos un intervalo [a, b] tal que t, t0 ∈ [a, b] y, como (xn) converge puntualmente hacia x en [a, b], se verifica que limn→∞xn(t) = x(t). De esta forma se concluye que las iterantes convergen puntualmente en
I hacia la soluci´on de (P ).
El resultado de existencia y unicidad para ecuaciones diferenciales lineales, visto en el tema 2, se sigue trivialmente del teorema anterior. Por otra parte, este nos confirma que la convergencia puntual de las iterantes hacia la soluci´on ´unica de un problema de Cauchy, vistas en los ejemplos 6.1 y 6.2, se generaliza a cualquier problema lineal.
A continuaci´on vemos algunos ejemplos de aplicaci´on del teorema 6.3. En estos, y en otros casos que aparecen en los ejercicios propuestos, resulta muy ´util el uso de la proposici´on 6.3 para reconocer si la funci´on f verifica una condici´on de Lipschitz generalizada. Los primeros ejemplos corresponden a ecuaciones conocidas, vistas en temas anteriores. En el ´ultimo la ecuaci´on es irreconocible y, posiblemente, no se sepa resolver.
Ejemplo 6.4. (P ) : x!(t) = cos x(t) 1− t2 x(0) = x0 , donde x0 ∈ R.
La ecuaci´on es de variables separables: x!(t) = g(t)h(x(t)), donde g : (−1, 1) → R definida por g(t) = 1−t12 y h :R → R, definida por h(x) = cos x, son continuas.
Con la teor´ıa vista en el tema 3, ´unicamente en el caso de que cos(x0)$= 0 podemos asegurar que tal problema posee una ´unica soluci´on en cierto intervalo abierto I tal que 0∈ I ⊂ (−1, 1), a priori desconocido. En el caso de que cos(x0) = 0 tenemos una soluci´on constante v´alida en I = (−1, 1)
pero no tenemos asegurada la unicidad de soluci´on. As´ı si x0 = π/2 tenemos la soluci´on constante
x(t) = π/2. Por otra parte, los c´alculos para la resoluci´on de (P ) son complicados.
El teorema 6.3 nos permite obtener f´acilmente m´as informaci´on. De hecho, podemos tratar, con el mismo esfuerzo, un problema con una condici´on inicial gen´erica: x(t0) = x0.
Sean I1 = (−∞, −1), I2 = (−1, 1) e I3 = (1,∞) y consideremos las bandas verticales Dk = Ik× R, k = 1, 2, 3. Para cada k la funci´on
f : Dk→ R, (t, x) -→ f(t, x) = cos x 1− t2
est´a bien definida y es continua en Dk.
Por otra parte, existe la funci´on derivada parcial ∂f∂x: Dk → R y verifica
∂f ∂x(t, x) =− sin x 1− t2 y por tanto " " "∂f∂x(t, x)""" ≤ 1 |1 − t2| = L(t), para todo(t, x)∈ Dk,
6.5. Teoremas de existencia y unicidad global 147
En definitiva, podemos asegurar que si (t0, x0)∈ Dk, el problema
(P ) : !
x!(t) = cos x(t)1−t2 x(t0) = x0
posee una ´unica soluci´on definida en el intervalo Ik. En particular, el problema propuesto posee una ´
unica soluci´on en el intervalo I = (−1, 1) cualquiera que sea x0 ∈ R. Obs´ervese que en particular, la funci´on constante x(t) = π/2 es la ´unica soluci´on en I = (−1, 1) del problema correspondiente a x0 = π/2, lo que no estaba asegurado por el m´etodo de variables separables.
Ejemplo 6.5. (P ) : x!(t) = | sen x(t) | 1− t2 x(0) = x0
En este ejemplo, an´alogo al anterior, proceder´ıamos de la misma forma si no fuese porque ahora la funci´on
f : D = (−1, 1) × R → R, (t, x) -→ f(t, x) = | sen x |
1− t2 ,
que es continua en la banda D, no posee funci´on derivada parcial ∂f∂x: D → R. Por tanto, no podemos aplicar la proposici´on 6.3, pero se puede ver que f ∈ LG(x, D) usando directamente la
definici´on y el teorema del valor medio. Si (t, x), (t, y)∈ D se verifica
| f(t, x) − f(t, y) | = """1−t12| sen x | −1−t12 | sen y | " " " = 1−t12 " "| sen x | −| sen y |"" ≤ 1 1−t2 | sen x − sen y | = = 1−t12 | cos z | | x − y | ≤ 1−t12 | x − y |,
donde z un punto del intervalo abierto de extremos x e y.
En consecuencia, para cada x0 ∈ R el problema (P ) posee una ´unica soluci´on definida en el intervalo I = (−1, 1).
Observaci´on: En el ejemplo anterior hemos solventado el problema que planteaba el valor absoluto usando la desigualdad""| a | −| b |"" ≤ | a − b |. Precisamente, usando esta desigualdad se comprueba trivialmente que si una funci´on f satisface una condici´on de Lispchitz (Lipschitz generalizada) la funci´on| f | satisface la misma condici´on. Esto puede resultar ´util en algunos casos.
Ejemplo 6.6. (P ) : !
x!(t) = sen2(t− x(t))
x(0) = 0
Este ejemplo se estudi´o y resolvi´o en el tema 4 (v´ease ejemplo 4.3) pues la ecuaci´on, del tipo
x!(t) = ϕ(at + bx(t) + c), se reduce a una ecuaci´on de variables separables mediante el cambio de funci´on inc´ognita y(t) = t− x(t).
En este caso, la funci´on
f : D =R × R → R, (t, x) -→ f(t, x) = sen2(t− x) es continua en la banda D, posee funci´on derivada parcial ∂f∂x: D→ R y verifica
∂f
∂x(t, x) =−2 sen(t − x) cos(t − x) y, por tanto,
" "
Consecuentemente, f es lipschitziana en D respecto de la segunda variable (y, por tanto, f ∈
LG(x, D)) y podemos asegurar que el problema (P ) posee una ´unica soluci´on definida en R. Esto,
a priori, no lo pod´ıamos saber cuando estudiamos el problema en el tema 4, aunque finalmente pudimos comprobar que ten´ıa soluci´on definida enR, concretamente la funci´on:
x :R → R, t -→ x(t) = t − arctan t.
Obs´ervese que, con el mismo esfuerzo que hemos tratado este ejemplo, pod´ıamos haber estudiado un problema gen´erico (P ) :
!
x!(t) = sen2(t− x(t))
x(t0) = x0
para obtener el mismo resultado.
Ejemplo 6.7. (P ) : x!(t) = x 3(t) et 1 + x2(t)+ log t· cos x(t) x(t0) = x0
La ecuaci´on es irreconocible; al menos no es de los tipos de ecuaciones estudiados en los temas anteriores y Mathematica no es capaz de resolver esta ecuaci´on. Sin embargo, podemos tratar este ejemplo como en los casos anteriores; s´olo que aqu´ı los c´alculos se complican un poco. La funci´on
f : D = (0,∞) × R → R, (t, x) -→ f(t, x) = x
3et
1 + x2 + log t· cos x
es continua en la banda vertical D, posee funci´on derivada parcial ∂f∂x: D→ R y verifica para todo (t, x)∈ D lo siguiente: ∂f ∂x(t, x) = 3x2et(1 + x2)− x3et2x (1 + x2)2 − log t · sen x = 3x2+ x4 (1 + x2)2e t− log t · sen x.
Intentando acotar la expresi´on anterior, obtenemos inicialmente " " "∂f∂x(t, x)""" ≤ 3x 2+ x4 (1 + x2)2e t+| log t |.
Por otra parte,
3x2+ x4 (1 + x2)2 ≤ 3x2+ 3x4 (1 + x2)2 = 3x2(1 + x2) (1 + x2)2 = 3x2 1 + x2 ≤ 3 y, en consecuencia, " " "∂f∂x(t, x)""" ≤ 3et+| log t | = L(t),
donde la funci´on L : (0,∞) → R es continua. Por tanto, f ∈ LG(x, D) y podemos asegurar que para cada t0 > 0 y cada x0 ∈ R el problema (P ) posee una ´unica soluci´on definida en el intervalo I = (0,∞), aunque no tengamos ni idea de cu´al es la soluci´on.
6.6
Teorema de existencia y unicidad local
Recordemos las tres hip´otesis que se necesitan para poder asegurar que un problema como
(P ) : !
x!(t) = f (t, x(t))
x(t0) = x0