Sobre
el
mundo
donde
verdaderamente
habito
Jorge Teillier
He
oídodecir
que poesía eslo
queha
ce el poeta.
La
tarea
es partirdesde
eselugar y
tratar
de
establecer qué es poesíapara quien ejerce ese
"monótono
oficio o arte".En
unprincipio,
poesía eran para mílos
extrañostrozos
de
parejatipográfica
medida
y
rimada que aparecían enlos
libros
de
lectura,
esos versos quehay
que aprenderde
memoria,
de
donde
surgen el caballoblanco
que nos va allevar
de
aquí,
las loas
alos
padresde
la
patria,
los
versos ala
madre que el mejor alumno
declama
en el proscenio.Para
empezar, entonces,
la
poesía eslo
distinto
allenguaje
convencional,
por unaparte,
y
porotra,
lo
"bello",
lo
idealiza
do
comolas
cuatro estaciones enlos
cuadros donde
se aprendeidioma.
Dos
sonlas
poesías escolares que más recuerdo:una me atrajo por
la
anécdota:"La
can cióndel
de
Espronceda
/
"La lu
na en el mar riela/
y
enla lona
gime elviento"/,
y
la
otrade
García Lorca:
"Na-ranjitade
oro/
de
oroy de
sol",
porquelas
palabras me sonaban con un encantamiento
análogo alde las
rondas entonadas por
las
vecinas al atardecer.No
recuerdohaber
intentado
escribirpoema alguno
hasta
los
doce
añosde
edad.La
poesía me parecía algo perte neciente a otro mundoy
preferíaleer
en prosa.Leía
como si mehubieran dado
cuerda.Leía
de
todo,
desde
cuentosde
hadas y "El
Peneca"hasta
Julio
Verne,
Knut Hamsun y
Panait
Istrati
por quienaún vuelan
los
cardos en elBaragán.
Desde los
doce
años escribía prosay
poemas,
pero enVictoria,
ciudaddonde
aún suelovivir,
fue
donde
nació mi primer poema
verdadero,
a esode
los die
ciséisaños,
el primero quevi,
conincom
parable
sorpresa,
como escrito por otro.Sobre
el pupitredel liceo
nacieronbue
na parte
de los
poemas queiban
ainte
grar mi primerlibro "Para Angeles
y
Go
rriones",
aparecido en1956.
Mi
mundo poético era el mismodonde
ahora suelohabitar,
y
quetal
vez undía deba
des
truir
para que se conserve: aquél atrave sado porla locomotora
245,
porlas
nubes
que en noviembrehacen llover
enpleno verano
y
que sonlas
sombrasde
los
muertos que nosvisitan,
segúndecía
una vieja
tía;
aquel mundo poblado por espejos que no reflejan nuestraimagen,
sinola
del desconocido
quefuimos
y
vie nedesde
otraépoca
hasta
nuestro ende la
parroquiay donde
aún se narranhistorias
sobrela fundación
del
pueblo.Y
también
aparecíanlos
poetas;
el primero
de
todos
Paul
Verlaine,
cuyos versos rimaban conlas
campanasy los
pájarosy
cuya poesía aprendí a ver viva sin ne cesitar otra cosa que elsonido,
y
luego
Rubén
Darío,
López Velarde y
Luis Car
los
López,
provincianos cursisy
universales,
y
los
chilenos:Vicente
Huidobro,
cu ya antologíahecha
porEduardo Anguita
leí
enla
Pascua
de
1949,
y Ornar
Cáce-res que me
fue
descubierto
porMiguel
Serrano
en su"Ni
por mar ni por tierra"["La brújula
del
alma señala elsur"],
y
Pezoa
Veliz,
Alberto Rojas
Jiménez,
Ro
meo
Murga
—quehablaba
por nosotros alas
muchachas conlas
que no podíamoshablar.
Sin
embargo,
aclaro que nuncahubo
distinción
para mí entre poetas chilenos y
poetas extranjeros.Más
aún,
creo que es un signode
madurez no preguntarse
ya"qué
eslo
chileno".Las
perso nas adultas no se preguntan quiénson,
sino cómo van a actuar.Lo
poesía esla
universalidad quefun
damentalmente
se obtiene porla
imagen.
"La
muerte que está ante mí como elchubasco que se
del
arpistadel An
tiguo
Egipto
estambién,
"la
muerte es grandey
somoslos
suyos"de
Rilke,
y la
misma nieve recuerda a
las
damas de
antaño
de
Villon y
es comola
soledad enRilke,
y
eltiempo
es un río enHeráclito
y Jorge Manrique.
Vuelvo
a1953 cuando,
comotodo
provinciano,
debí hacer
el viajebautismal
de
hollín de los
trenes
de
entonces aSan
tiago,
atravesandola
noche como en un vientre maternohasta
asomarme ala
lí
vida madrugada
de
boca
amargade
la
Estación Central.
Por
esos años elhéroe
poéticode
mi generación eraPablo Ne
ruda,
que perseguido por razones políti cas sedejaba
crecerbarba y
atravesaba acaballo
la
Cordillera
y desde México la
mentaba que
los
jóvenes
leyeran "Resi
dencia
enla
Tierra"y llamaba
a cantar con palabras sencillas alhombre
sencilloy
en nombredel
realismo socialista convocaba a
los
poetas a construir el socialismo. Hijo de
comunista,
descendiente de
agricultores medianos o pobres
y de
artesanos,
yo sentimentalmente sabía quela
poesíadebía
ser uninstrumento
de
lu
cha
y liberación y
mis primeros amigospoetas
fueron los
que en ese entonces seguían el ejemplo
de Neruda y
luchaban
por
la
Paz
y
escribían poesía social ode
"realismo
socialista".Pero
yo eraincapaz
de
escribirla,
y
esome creaba un sentimiento
de
culpa queaún ahora suele perseguirme.
Fácilmente
podía ser entoncestratado
de
poetade
cadente,
pero amí me parece quela
poe sía no puede estar subordinada aideolo
gíaalguna,
aun cuando el poeta comohombre y
ciudadano[no
quierodecir
ciudadano
elector,
porsupuesto] tiene
dere
cho a elegir
la lucha
ala
torre
de
marfil ode
madera ode
cemento.Ninguna
poesía
ha
calmado elhambre
o remediadouna
injusticia
social,
pero subelleza
puede
ayudar a sobrevivir contratodas
las
miserias.
Yo
escribíalo
que medictaba
mi verdadero
yo,
el quetrato
de
alcan zar en estalucha
entre mí mismoy
mi poesía.Porque
noimporta
serbuen
o malpoeta,
escribirbuenos
o malosversos,
sino
transformarse
enpoeta,
superarla
ave ríade lo
cotidiano,
luchar
contra el uni verso que sedeshace,
no aceptarlos
valores
que no seanpoéticos,
seguir escuchando el ruiseñor
de
Keats,
queda
ale gría para siempre.De
quéle
vale escribir
versos atanto
personajeresentido,
encerrado en una pieza obscura sin puer
ta
de
escape,
que vemosdeambular
porII
A
sudebido tiempo,
me parece queto
do
poeta en esta sociedad se suele considerar un sobreviviente
de
una perdidaedad,
un ente arcaico.La
poesía es unaenferma
grave,
ala
que sele
toleran
algunos caprichos en espera
de
sufutura
muerte,
y
también
la Cenicienta de los
géneros
literarios,
aun cuandola
novelasea
"la
poesíade los
tontos",
segúndice
mi amigo el poeta
Eduardo Molina Ven
tura
.La
burguesía ha
tratado
de
matar ala
poesía,
paraluego
coleccionarla como objeto
de lujo.
Es
un signode
estostiem
pos ver cómo medio mundo reúne cosas
que nunca se usarán: volantines que
ja
más se enredarán en un
árbol,
botellas
que nunca recibiránvino,
redesde
pescadores
que no sirven para atrapar unpez,
llaves
mohosas para ningunapuerta,
"pos-ters"
con efigies
de
muertos quede
alguna
forma
se contribuyó a matar.El
poeta
es un sermarginal,
perode
esamar-ginalidad
y de
estedesplazamiento
puedenacer su
fuerza: la de
transformar
la
poesía en experiencia
vital,
y
acceder a otromundo,
más alládel
mundo asqueantedonde
vive.El
poetatiende
a alcanzarsu antigua
"conexión
con eldínamo
de
las
estrellas";
en suinconsciente
está surecuerdo
de
la
edadde
oro ala
cual acude
conla
inocencia
de
la
poesía.Si
soy
extraño
en este mundo nosoy
extraño enmi propio
mundo,
reflexiona elcreador,
y
a
la
larga,
enpoesía,
"lo
que no es práctico
resulta serlo
práctico",
comodice
Gunnar Ekelof. Pienso
endos
poetas chilenos
yafallecidos
que pagaron con suvida su calidad
de
poetas:Teófilo
Cid
y
Carlos de
Rokha,
ambos"amateurs de la
lepra",
en nuestro medio.Sí,
la
poesía está considerada comola
lepra
en estemundo en
donde
muerela
imaginación,
en
donde
la inspiración
está relegada aldesván de los
muebles viejos.Astronautas
antisépticos en esterilizados vehículos que
llegan
ala
luna
a plantar sus pequeñas
banderas,
y
atransmitir
mensajes sinsentido,
serán artistasde
circo enla
"ca
ja
de
los
idiotas"de la TV. Al
contrario,
pienso en
los
verdaderos conquistadorescomo
Cristóbal
Colón,
que parte sin mapas
junto
con un equipode locos y
presidiarios
hasta
que aparece elNuevo
Mun
do
que surge gracias a suvisión;
enPon-ce
de
León,
muriendo en posde la Fuen
te
de la
Juventud;
Gonzalo Pizarro
yendo
hacia
El
Dorado;
elPadre Meléndez
en estrechas chalupas
bogando
porlos
canales
hacia la
ciudadde
los Césares.
Qué
puede ver el ciudadanodel
sigloXX
en
la luna
sino un pequeño satélite cuyaprobable utilidad será
la de
depósitos
de
perfeccionados proyectiles
nucleares,
allídonde
las jóvenes irlandesas
veían el rostro
de
sufuturo
amado,
los
puritanosde
Boston
a unduende
maléfico,
los
nativosde Samoa
a una ancianahilando
nubes,
los
niñosde
hace
treinta
años ala Sa
grada
Familia
rumbo aEgipto. El
poetaes el guardián
del
mitoy de la
imagen
hasta
quelleguen
tiempos
mejores.III
Creo
quetodos
mislibros forman
unsolo
libro,
publicado enforma fragmen
taria,
a excepciónde "Crónica del Foras
tero".
Difícilmente
unotiene
másde
unpoema que escribir en su vida.
Pero
hay
varias
tendencias
en mislibros
que vande "Para Angeles y
Gorriones"(1956)
has
ta
"Poemas
del
País
de
Nunca
Jamás"(1963);
una,
la descriptiva del
paisaje visto
como un signo que esconde otra realidad
(como
en"El
o"Molino de
madera");
otra,
comola
historia de
unpersonaje contada con un marco
de
referencia que es siempre
la
aldea(así
enel afrontar el problema
del
pasodel
tiem
po,
de la
muerte que subyace en nosotros revelada como elfuego
revelatinta invi
sible por medio
de la
palabra(los
poemas"Domingo
adomingo"
u
"Otoño
secre-to").
Para
míla
poesía esla
lucha
contranuestro enemigo el
tiempo, y
unintento
de
integrarse
ala
muerte,
de la
cualtu
ve conciencia
desde muy
niño,
a cuyo reino pertenezcodesde muy
niño,
cuando
sentía sus pasos subiendola
escaleraque
llevaba
ala
torre
de la
casadonde
me encerraba a
leer. Sé
quela
mayoríade las
personas que conozcoy
conocemosestán
muertas;
creo quela
muerte no existe,
o existe sólo paralos demás.
Por
esoen mis poemas está presente
la
infancia,
porque es eltiempo
más cercano ala
muerte,
y
no canto a unainfancia
boba,
endonde
está ausente elmal,
a unain
fancia
idealizada;
sémuy bien
quela
in
fancia
es un estado quedebemos
alcanzar,
una recreaciónde
los
sentidos para recibirlimpiamente la
admiración antelas
maravillasdel
mundo.Nostalgia
sí,
perodel
futuro,
de lo
que no nosha
pasado,
pero
debiera
pasarnos.Siguiendo
con mislibros,
"Los
trenes
de la
es un solo poema escritotambién
de
un sologolpe,
en un viajede
Santiago
aLautaro,
mirando porla
ventanilla
del
tren nocturno,
escribiendo unosversos en un cuaderno
de
croquistras
salir
a respirar ala
pisaderadel
carro, tras
bajarme
rápidamente enlas
estacionesde
donde
partenlos
ramales,
atomar
un vaso
de
vino.El
pasodel
tren
representa eltiempo
quelas locomotoras
vandivi
diendo
enforma
implacable
en el pueblo
natal que atraviesan porla
mitad.Alguna
vezcorrerá unúltimo tren,
pensaba
yo;
¿cuál será eseúltimo tren?,
asícomo
tantas
veces pienso quién pronun ciará porúltima
vez minombre,
quiénleerá
porúltima
vez un poema mío."Crónica del
Forastero"
es un
libro
conmenos
revelación,
unintento
fallido
tal
vez
de
cambiar mi expresiónhabitual
porel
relato,
a costas unas vecesdel
relato,
otras
de
la
tensión
lírica.
Mi intención
era
de
revivir através
de
un personajelírico
la historia
o mejordicho
la
intra-historia de la
Frontera,
nuestroFar
West,
donde
nace en el sigloXVI
la
poesíachilena con
Pedro
de Oña
y
Ercilla;
esazona
tan
singular nacidade la fusión de
tres
razas;
revivir alos
[y
mis]
antepasados,
proyectar unahistoria
mítica en un presente quedebe
cambiarse.Yo de
bía
transformarme
en una especiede
médium
para que através
de
míllegara
una
historia,
y
una vozde
la
tierra
que esla
mía,
y
que se opone ala
de
estacivilización cuyo sentido rechazo
y
cuyo símbolo esla
ciudad endonde
vivodes
terrado,
sólo para ganarmela
vida,
sinintegrarme
aella,
en el repudiohacia
ella.
Es
posible que esta"Crónica"
sea
un primer
intento
hacia
un poemaépico
para el cual
todavía
noestoy
preparadoy
quehe
continuado en"Treinta
añosdespués".
Mi
trabajo
actual está orientado
en otrosentido,
que no creodel
casohablar
ahora;
para utilizarfiguras
manidas,
la
primaveratrabaja
mudamentelas
raícesdel
trigo
que va a aparecer.Tal
vez sí apunte a una contradiccióndolo-rosa,
porque yo nosoy
poetade la
aventura,
sinodel
orden,
aun cuando admirea
los
innovadores
auténticos.Pero
sí,
quie ro establecer que para mílo
importante
en poesía no es el
lado
puramente estético,
sinola
poesía como creacióndel
mito,
de
un espacioy
tiempo
quetrascien
dan lo
cotidiano,
utilizandolo
cotidiano.La
poesía es para mí una manerade
sery
actuar,
aun cuandotampoco
puedades
articularladel fenómeno
quele
es propio: el utilizar para su
fin
ellenguaje
justo
para este objeto.Mi
instrumento
mun-do,
quedebo
expresar através
de la
palabra
justa,
tan
difícil de
hallar. Porque
el poema no
debe [como dice
Archibald
McLeish] "Significar
sino ser".Y
de
nada
vale escribir poemas si somos personajes
antipoéticos,
sila
poesía no sirvepara comenzar a
transfo
miarnos nosotrosmismos, si vivimos sometidos a
los
valo res convencionales.Ante
el"no
univerdel
obscuroresentido,
el poeta responde con su afirmación universal.
IV
Nunca
he
pensado escribir una poesíaoriginal,
ni metengo
por un ser sin antepasados
poéticos.Cada
poetatiene
unalínea. Es la
míala de Francis
Jammes,
Milocz
en algunasde
susetapas,
Rene
Guy
Cadou
—unpoeta con cuya visióndel
mundo creo
tener afinidad—,
Antonio Ma
chado,
alos
poetasprincipales,
y
enlas
lenguas
que puedoleer
en versiones originales,
lo
que me parecefundamental.
(Por
esto considero que sería pretenciosonombrara otros que
admiro,
comoEsenin,
Georg
Trakl,
Georg
Heym).
En
prosa:Robert
Louis
Stevenson, Alain-Fournier,
Selma
Lagerlof,
ciertoKnut
Hamsun,
Ed-gardAlian Poe
["Arturo Gordon Pym"].
En Chile
me adscribí a un sentidode la
poesía quellamé
"lárico"
[ver
"Boletín
de
la Universidad
de
Chile",
número56,
1965,
"Los
poetasde
los
lares"],
y
endonde
están,
entreotros,
Efraín
Barquero
y Rolando
Cárdenas,
para citar sólo a miscoetáneos.
A
través
de la
poesíade los
lares
yo sostenía una postulación por un"tiempo
de
arraigo",
en contraposición ala
modaimperante
eimpuesta
por esetiempo,
por el grupode la llamada Gene
ración
del
50,
compuesto por algunos es critores más o menostalentosos,
representantes
de
una pequeñaburguesía
obur
guesía venida a menos.
Ellos
postulaban eléxodo
y
elcosmopolitismo,
llevados
porsu
desarraigo,
sufalta
de
sentidohistó
rico,
su egoísmo pequeñoburgués.
De
allíha
nacido unaliteratura
quetuvo
sumomento
de
auge porla
propaganday
autopropaganda,
pero que porfrivola y
falta de
contacto conla
tierra,
por pertenecer
al mundode la desesperanza ha
caducado en pocos años.La
pretendida crisisde la
novela chilena noes, tal vez,
sino crisis
de la
autenticidad,
de
renuncia alas
raíces,
incluso
alas
de
nuestratra
dición
literaria,
por pobre que sea.En
cambio,
la
mayor partede
nuestros poetas
se mantienenfieles
ala tierra,
o vuel ven aella,
como es el casodesde Neruda
y Pablo de Rokha
aTeófilo Cid y Braulio
Arenas,
exsurrealistas;
o como enlos
másdestacados
poetasde
la
última
generación,
la
poesía es expresiónde
una auténticalucha
por esclarecerse a símisma,
o porponer en claro
la
vida quela
rodea.Pero
mejor que
yo,
lo dice
Rilke:
"Para
nuestros
abuelos unatorre
familiar,
una morada,
unafuente,
hasta
su propia vestimenta,
sumanto,
eran aúninfinitamente
más
familiares;
cada cosa era un arca enla
cualhallaban lo
humano
y
agregaban su ahorrode humano.
He
aquí quehacia
nosotros se
precipitan,
llegadas
de
EE.
UU.,
cosasvacías,
indiferentes,
aparien ciasde
cosas,
trampas
de
vida. . .Una
morada en
la
acepciónamericana,
o unaviña americana nada
tienen
de
común conla
morada,
elfruto,
el racimo enlos
cuales habían
penetradola
esperanzay la
meditación
de
nuestros abuelos.. .Las
cosas
dotadas
de
vida,
las
cosasvividas,
las
cosas admitidas en nuestraconfianza,
están en sudeclinación y
ya no pueden serreemplazadas.
Somos
tal
vezlos últimos
que conocieron
tales
cosas.Sobre
nosotrosdescansa
la
responsabilidadde
conservar no solamente su recuerdo[lo
que sería pocoy
node
fiar],
sino su valorhumano
y "lárico".
Hasta
aquíRilke
(1929).
Y
no se
debe
añadir nada más.Dentro del
los beatniks
y los
hippies
recuperantam
bién
este mundodel "lar".
V
Lo
he dicho
entrelíneas,
pero ahora quierohacerlo
explícito: el personaje que escribe nosoy
necesariamente yomismo;
en un puntoestoy
yo como un ser consciente,
en otrola
creación que nacedel
choque mío contra midoble,
ese perso naje que es quien yo quisiera sertal
vez.Por
eso el poeta es quizás unode
los
menosindicados
paradecir
cómo crea.Cuando
el poeta quiere encontrar algo se echa adormir,
¿no esverdad,
León
Fe
lipe? Habitualmente
el poema nace en mí como un vago ruido quedebe
organizar se alrededorde la
palabra,
ola frase
clave o una
imagen
visual que ese mismoruido o
ritmo
concita.No
puedo concebirluego
el poema enla
memoria,
sino quedebo
escribirla
palabra ofrase
clave en unpapel,
y
ver cómo se van organizando alrededorde
ellalas demás. Rara
vez corrijo,
prefiero escribir variasversiones,
pa ra elejiruna,
enla
cualtrabajo.
A
veces quedalimpia de
toda
intervención
posterior,
otras veces empiezo a podary
corre gir enexceso,
quitando espontaneidad.Creo
que algode
eso me ocurrió enla
"Crónica del
Forastero".
Pero,
en realidad,
nunca sé en verdadlo
quevoy
adecir
hasta
que nolo he dicho.
VI
Releo
estetrabajo, y
comode
costumbre
me sientodisconforme
conél,
perohe
llegado
a unfinal y
eso no carecede
importancia.
Me
molesta eltono
impostado
y
dogmá
tico
quehe
solidoadoptar,
así como elde
quererdecir
verdadesúltimas. De
veras,
muchas veces no sé sisoy
poeta ono,
no sé si sobreviviráde
lo
quehe
escrito porlo
menos"algunas
palabras verdade ras".Pero "nuestra duda
es nuestra pa sióny
nuestra pasión es nuestratarea".
No soy
humilde,
perotampoco
segurode
si
lo
que escribo vale antelos demás y
ante mí mismo.Tal
vez alguna vez no escriba ya máspoesía, tal
vez siga en estatarea
que nadie sino yo mehe impuesto,
no para vendernada,
sino para salvar mialma,
en el sentidofigurado y literal.
Bien,
sidifícilmente
he
podido comuni caralgo,
pidodisculpas
afirmando comolo hace
Humpty
Dumpty,
quelas
palabras
no significan sinolo
que nosotros queremos que signifiquen.Para terminar,
diré
que el vinoy la
poesía consu oscuro silenciodan
respuesta a cuanta pregunta seles formule y
que,
si mi amigoNica
norParra
escribe"Total
en un artefacto
de
epitafio aPablo
de
Rokha,
yoprefiero
decir,
conPaul
Eluard,
que"to
da
caricia, toda
confianzasobrevivirá",
y
con
Rene Char: "A
cadaderrumbe
de
las
pruebas el poeta responde con una salva