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Los Cuestas toman chocolate

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Academic year: 2020

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(1)

(2) Memoria. (del lal. memoria.) f. Potencia del alma, por medio de la cual se retiene y recuerda el pasado. || 2. Recuerdo que se hace o aviso que se da de una cosa pasada. || 3. Relación de algunos acaecimientos particulares, que se escriben para ilustrar la historia.1 || 4. Sensación o sentimiento evocado por una causa externa que concluye en una imagen.. 1. Del Diccionario Pequeño Larousse Ilustrado. Ramón García-Pelayo y Gross. Ediciones Larousse. Valentín Gómez 3530. Buenos Aires, Argentina..

(3) >>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>. *Partiendo de un reencuentro. *Los Cuestas Toman Chocolate. *Una cápsula de tiempo. *El Álbum: {estudio de fotos, entrevistas, descripciones del espacio, proyectos paralelos a la recopilación de éstos}. *El barrio. *Empapelando las paredes. *Referencias. *Reconstrucciones virtuales. *2004. *Bibliografía. *Glosario.. |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||.

(4) >>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>. Partiendo de un reencuentro: Una búsqueda introspectiva, una presión académica, un interés personal por hallar una respuesta a una pregunta que tarda en salir ¿Es éste el único recuerdo de mi familia?; los abuelos paternos mueren, mi mamá Teresa decae por una trombosis, mi papá Luis muere al año de la muerte de su esposa, los encuentro de cada domingo se acaban, mis primos se van del país, mi hogar se divide, mamá se trastea a Cali con mi hermano, papá toma otro rumbo, yo me voy a un nuevo espacio, solo; la casa de los abuelos ubicada en Teusaquillo, en la Carrera 18 # 35-39, es reconstruida en una iglesia católica ortodoxa. De repente siento que son ellos y estos recuerdos aferrados a ésta casa, los que más han influenciado en el transcurso de mi vida. Pienso entonces en un proyecto que concluya un énfasis realizado, que sea coherente con el trabajo desarrollado en mi carrera, trato de entenderme; entonces de nuevo en mi camino de escape llego a ese espacio, a la casa que es su momento fue símbolo de unión de familia, de infancia, ¡¡mi infancia!!, los momentos de no presión, de no academia, los momentos que hoy parecen utópicos al determinar una idealización de convivencia, tranquilidad y bienestar... la no cabida a la soledad. Ahora me remonto a ese recuerdo, busco información, reviso los álbumes, veo esas fotos e imagino de nuevo ese espacio… La casa de mis abuelos se convierte en un ente virtual que a pesar de haber desaparecido nunca borra su importancia entre aquellos que la vivimos. Un nuevo espacio yace sobre sus bases, una construcción remplaza su fachada y sus interiores dejando las paredes bases {paredes que no podían ser derrumbadas, ya que hacen parte de los cimientos de las casas circundantes al terreno donde se erigía} y la pared que anteriormente separaba el exterior del interior de la casa. Razón que me permite reconstruir, a través de la memoria, el espacio que años atrás fue habitado por mi familia y que demarcaba el ritmo y la unión de ésta, al ser la casa de mi papá Luis y de mi mamá Teresa. Lugar donde celebré mis primeros cumpleaños y los de mis primos, las navidades, las ocasiones especiales, las bienvenidas, y donde la comida era una rutina; la torta de menudo el martes, los frijoles del viernes, el ajiaco de los sábados, el gran almuerzo familiar del domingo y el indiscutible chocolate santafereño que nos hacían a los nietos cuando íbamos después de clases..

(5) >> Ingredientes 4 pastillas de chocolate. 6t de leche. 1/2 lb. de queso campesino. 12 huevos. 1 cebolla pequeña. 1 tomate maduro. 2 C de mantequilla. sal al gusto. 6 tajadas de pan francés y 6 mogollas integrales. Preparación Se corta el queso en pedacitos pequeños. Se rompen los huevos y se baten muy bien con un tenedor para hacer huevos pericos (o revueltos). Se pela y se pica la cebolla y el tomate en pedazos súper pequeños. Cocimiento En una olla delgada y alta (olleta) se echa la leche y el chocolate. Se pone a hervir a fuego mediano. Con un molinillo de palo, se empieza a batir la leche para disolver el chocolate. Una vez disuelto, se deja hervir y se baja del fuego. Después se bate bastante antes de servirlo, para que forme una espuma espesa encima. Y se sirve manteniendo una distancia considerable entre la olleta y el vaso, así se produce mayor espuma. Ahora los huevos: En un sartén se pone un poquito de mantequilla y se deja derretir a fuego lento; luego se le agrega la cebolla y el tomate y se dejan fritar por unos minutos. Después se echan los huevos bien batidos y se revuelven un poco hasta que cocinen pero no demasiado pues deben quedar bastante blandos. Se sirve el chocolate en tazas con pedacitos de queso adentro. En un plato mediano, se sirven los huevos pericos para cada persona y en otro platico se sirven las tajadas de pan y las mogollas con mantequilla.>>2. 2. Receta dada por la tía Stella la segunda de la familia; heredada de mi abuela..

(6) La comida como un aglutinante que de nuevo recrea historias y genera reencuentros planteados desde diferentes perspectivas, situaciones contundentes para la recreación de los espacios virtuales y la reconstrucción de hogar. Usando este factor, lo ligo con las paredes que como último recuerdo tangible de la casa, son alteradas visualmente3 mas no estructuralmente, prevaleciendo siempre en su posición original. Razón fundamental para el desarrollo de mi proyecto ya que es ahí donde encuentro una analogía: primero a la acción de emigrar e inmigrar de un espacio, ya que al habitarlo por primera vez, es intervenido por la presencia de la persona y de lo que eso conlleva {sus muebles, el color o el papel de las paredes, los olores, las modificaciones que este realice etc.}, dejando un rastro evidenciado en el tiempo y en el aspecto físico del espacio. La llegada de la familia al barrio, la forma en que ellos se apropian del espacio y lo acondicionan a sus necesidades. Los aspectos sociales de la época frente a la casa y su entorno, y la intervención que hago hoy en día. Volver a Teusaquillo, reconocer su historia, denunciar los cambios físicos, y por medio de sus paredes, rescatar mis recuerdos. Remontándome a las paredes como único ente físico de la casa, y a través del análisis de fotos y los relatos de algunos de los miembros de Los Cuestas, encuentro en el papel de colgadura y los objetos que se despliegan sobre alguna de las paredes, el punto de partida para la materialización de mi proyecto, buscando un medio que plantee una analogía a esta característica de la casa que da la posibilidad de establecer un rastro, dado por la textura, el color, las imágenes y el lugar donde se adaptan, establezco mediante el trabajo desarrollado durante mi carrera, basado en parte al diseño gráfico y a la relación arte-publicidad, no como teoría, sino como difusión de un producto determinado, usando los medios de comunicación no convencionales; graffiti, panfletos, la red de redes, estampados, calcomanías y carteles, que éste último por la disposición que se le otorga, su similitud con el papel de colgadura, la gráfica que usa y lo efímero, característica relacionada a la apropiación de un espacio que con el tiempo será intervenido o destruido, es el más coherente con la acciones nombradas anteriormente. El proyecto personal se vuelve público, al usar una plataforma de comunicación masiva, donde el aspecto privado se transforma; al plasmar imágenes y anécdotas personales sobre cada imagen de los carteles a usar, despliego información que puede no ser obvia a los demás, sin embargo para mi representan simbólicamente acaecimientos netamente personales, ya sea por el carácter familiar de su información, o por el contenido de sus imágenes. El uso de éste medio <<el cartel>> me permite explotar técnicamente sus características dándole nuevamente una importancia visual, no ilegal, ya que primero represento al igual que mi familia la adquisición de una propiedad especifica bajo acuerdos legales, es decir, que al solicitar los permisos específicos mantendré la postura de llegada 3. Las paredes son pintadas, restauradas, cubiertas por papel de colgadura y algunas veces intervenidas por factores externos a ellas..

(7) al barrio bajo circunstancias formales, y segundo que de acuerdo a los nuevos estatutos gubernamentales, se requieren permisos especiales en su instalación. Con esta investigación introspectiva logro reconstruir un espacio virtual, producto de una recopilación de experiencias, no sólo personales sino familiares, traídas a un presente por medio de recuerdos y memorias que permanecen aferradas a una nostalgia y a unos “muros” que una vez hicieron parte de nuestras vidas. Usando un medio gráfico y disponiéndolo sobre cuatro paredes del barrio detonó mi relación física y psicológica frente a un espacio urbano, que también tiene un carácter histórico y social. Mi relación con un entorno en constante cambio que al encontrármelo nuevamente, vuelve a ser un factor autobiográfico y narrativo de mayor importancia de lo que en su momento fue. Llegar una vez más a Teusaquillo, pero ahora apropiándome de éste por medio de sus paredes, dejando un rastro al igual que mi familia lo hizo a la expectativa de lo que vendrá después, su impacto social, su duración determinada por su información y la cobertura implícita por su condición gráfica que en un lapso reducido tendrá. Otro cartel yacerá sobre sus cimientos.. |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||.

(8) >>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>. Los Cuestas Toman Chocolate: El título surge como una fusión entre los factores detonantes de mayor relevancia en el proyecto. La comida como aglutinante, y las paredes como ejes físicos que prevalecen como testigos del espacio que una vez fue habitado. La importancia y el carácter local que determina el comportamiento y genera características a un individuo según su entorno, hace a la comida una determinante en Los Cuestas. El cronograma de alimentación de la mamá Teresa para la semana regía la llegada de nuestra familia, el martes, los Casas-Cuestas, llegaban para la torta de menudo y el dulce de mora que son de su gusto, los viernes los tíos siempre iban por los frijoles, el sábado, en cambio muchos de nosotros los nietos recibíamos el ajiaco; pero sin lugar a dudas el de mayor agrado entre todos, era el chocolate, la tradicional bebida bogotana que solía brindar mi abuela a quien llegaba después de almuerzo, en especial los martes en que la gran mayoría de nietos nos encontrábamos en la casa. Momento que reunía a varios integrantes de la familia y que igualmente poseía ciertos parámetros que aún prevalecen en varias subfamilias de Los Cuestas, el pan del cometa era indispensable, el chocolate, dicen, siempre era corona y el queso echo en Usme4. El carácter imaginario que posee el chocolate localmente le otorga un valor y una tradición que se acompaña incluso en su nombre << Chocolate Santafereño >> dándole así a mi título una simbología local relacionada con el contexto en que se desarrolla. Paralelamente la palabra toman, hace relación, a la intervención que despliego en el barrio, a la toma de cuatro paredes para la disposición gráfica de mi obra, y a la analogía con la ocupación de un espacio por un grupo determinado de personas que al involucrarse en él, dejan consigo un rastro. Finalmente Los Cuestas se retoman como un símbolo de apropiación, sobre quienes estoy hablando, y quienes somos los que llegamos de nuevo, los que habitamos en un momento determinado, un espacio en el contexto al cual me estoy dirigiendo. Es igualmente la firma, como rastro que marca paradójicamente una característica que se usa en los barrios para dirigirse a un grupo determinado… A la casa de la 35 con 18… La casa de Los Cuestas. Así pues, Los Cuestas toman Chocolate.. |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||. 4. Localidad en la que hace aprox. 15 años se ubicaba una de las fincas del abuelo..

(9) >>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>. Una cápsula de tiempo: La casa se convierte en una cápsula de tiempo. Ahora que se destapa de nuevo, a partir de mi proyecto salen a relucir diferentes aspectos que permiten reconstruir espacios con muchos más detalles y precisión, e igualmente, gracias a circunstancias como el tiempo, la edad, la confianza, los cambios y valores familiares, se ligan hechos que marcaron la rutina y la funcionalidad de la familia. Teusaquillo fue el lugar donde mi padre nació, mi madre vivió antes de que yo naciera, la bisabuela murió, vivieron gran parte de mis tías con sus hijas, surgieron fantasmas y acontecieron muchas de las anécdotas más preciadas, no solo para mi, si no para muchos de Los Cuestas << Nos reuníamos normalmente tres hasta cuatro días a la semana, habían almuerzos, papá era el eje central de cada movimiento que se hiciera en la familia, ya fuese un problema familiar, personal, financiero, hasta una simple banalidad. Lo más bonito de esa casa era el patio, con los breveros, y las curubas de mi mamá, además las rosas y el musgo le daban un aroma particular. Me acuerdo del cronograma que la abuela tenía hecho, la frijoleada de los viernes era tenaz…pero siempre caía bien, además, nos tomábamos unos “wiskisitos” y no dábamos un partidito de dominó... nos cogía la noche, y ya más tarde, cada uno iba a su casa; cuando niño, pues no era mucho lo que se hacia, la verdad que a mi no me tocó tanto esa época. Yo ya estaba más bien grandecito cuando me trastee. >>Luis Francisco Cuestas. 1949-x. El mayor de los hombres. Mi tío. Vive en Bucaramanga. La casa se convirtió en un punto de encuentro, la paternidad de mis abuelos para con sus hijos y nietos era impresionante, es decir, siempre buscaban la manera de traerlos de nuevo a casa, los domingos eran sagrados, las comidas, se hacían para 10 – 15 personas, les daban mensualidad a sus hijos, incluso cuando ya estos habían conformados sus propias familias. Las llamaban herencia anticipada. Era el hogar no solo de ellos si no de dos tías y tres nietos, algunos de ellos pasaron a ser parte, y a contar a la par de sus hijos. <<A nosotras nos tocaba la cocina, siempre en las fiestas que se hacían, ya fuera cumpleaños o aniversarios, o las novenas… prácticamente cada una tenia un plato, o una especialidad. Obviamente enseñada por mi mamá. María Teresa con el puchero, Flor Alba con la natilla y los dulces de mora y papayuela, Lilia con la.

(10) mazamorra, Margarita mas bien no, por eso que vivía en Nueva York, pero las pastas le quedan ricas. A mi me gustaba hacer el ajiaco, me queda rico… Mi mamá nunca dejo cocinar a las empleadas, era muy raro, además era demasiado exigente con la limpieza, así que prefería que ellas se quedaran limpiando, así que a nosotras nos tocaba todo el trabajo… afortunadamente me case … (risas).>> Stella Cuestas de Losada. 1947-x. La segunda de los ochos hijos, aun sigue casada y vive con sus cuatro de sus cinco hijos. La mayor, Eliana, vive en Argentina. Mi mamá Teresa de carácter fuerte, poseía el control de la casa, era ella quien disponía las funciones de sus hijos(as), su esposo, y quienes trabajaban para ella. Su mayor virtud fue la cocina, era una de sus pasiones, realizar cada detalle para las comidas era indispensable para ella. El jugo antes del almuerzo, el postre con leche, el tinto o la aromática para después y a las tres horas la cerveza, eran del cotidiano. Tuvo una tienda en una parte de la casa que con el tiempo terminó separándose totalmente, vendió leche y quesos, curubas y brevas. Mi mamá Teresa nunca se dejó llamar abuela, era obligado y por respeto llamarla mamá, llorar siendo hombre era mal visto, realizaba control visual y gestual a quien llegara a su casa, aquella persona que no fuese de su agrado pasaba desapercibida por ella, pero aquella que lograba llegarle, terminaba siendo de su gran aprecio. Tradicionalista hasta el fin de sus días, se desvivió por sus ocho hijos y nunca aceptó una conducta inapropiada por la iglesia o por su educación. <<La casa era blanca, con verde, los marcos cafés, luego le quitaron la pintura y quedó toda en ladrillo vinotinto, muy bonita, así me gustaba más. Allá en el garaje jugábamos fútbol con Toño, y su primo Miller, como yo era el menor casi no andaba con los grandes, nacho y pacho, siempre salían con Las Plata, las de la esquina de la 35 con 18. Cuando me case con Nhora, vivimos un tiempo, luego cuando naciste nos trasteamos…eso le dio duro a mi mamá.>> Julio Enrique Cuestas. 1954-x. El menor de los hijos, el más consentido y quien vivió la mayor parte de su infancia y juventud en Teusaquillo, mi padre. Se divorcio y ahora vive en La Calera. Teusaquillo era el núcleo familiar, fue ahí donde cada uno de los hijos dejó su condición para formar su nueva vida, su familia, razón que le da una connotación especial a la casa…la convierte en hogar, un espacio donde se vivieron diversas transformaciones, y registró en nuestro imaginario anécdotas de varias generaciones. Los amores, los odios, los nacimientos, la muerte. <<Nosotros llegamos en octubre del 54, vivían entonces dos hermanas solteronas, la casa tenía antejardín, ladrillo a la vista y teja de barro, igual que todas las casas de la cuadra, ya para entonces Lilia se había ido, vivía con unas monjas, Margarita, y Stella dormía juntas, los tres hombres en el cuarto de Toño, y Teresa y yo dormíamos en el que luego fue el de Andreita, mi abuela dormía en el cuarto.

(11) ese al lado del baño, te acuerdas? Mi mamá y mi papá dormían en el cuarto de siempre y la muchacha dormía abajo.>> Flor Alba Cuestas. 1953-x. Vive con sus dos hijos. Michel y Nata. Teusaquillo siguió marcando el transcurso y el devenir, no solo, de los miembros iniciales de la familia, igualmente lo hizo con nosotros los nietos, los sobrinos, los primos. Cada uno de los hijos conformó su familia, coincidencialmente la gran mayoría se divorcio años después de haberse trasteado de Teusaquillo a Canódromo <<127 con autopista>>. Es entonces un símbolo familiar, es el recuerdo grato para algunos de nosotros de un núcleo e imaginario de un componente grupal, la familia. La casa representa un periodo de integración, una utopía vista para entonces, nosotros los niños, de tranquilidad y prosperidad. La infancia como una apatía a una realidad que luego muchos tuvimos que afrontar. De los ochos hijos, tres hombres, Luis Francisco <<Pacho>>, el mayor de los hombres, José Ignacio <<Nacho>>, y mi papá, Julio, quien es el menor de los hijos, cinco mujeres, Lilia, la mayor de los hijos, Margarita, Stella, Teresa y Flor Alba; habitaron la casa cinco cuñados, tres mujeres, Teresa Sguerra, esposa de mi tío Pacho, Martha Castro, de mi tío Nacho, y mi mamá, Nhora Rueda, dos hombres, que yo recuerde, ya que al nacer tres de mis tías se habían separado <<Lilia, Teresa y Margarita>>, Jaime Losada, esposo de mi tía Stella y Henry Casas, ex esposo de mi tía Flor5, luego nacimos dentro de su historia, 16 nietos legítimos, que de acuerdo al año de nacimiento y al tiempo en que se relacionaban, se conformaban grupos generacionales, encontraste con los ya formados por mis tíos. Iván Antonio Tejada Cuestas. Eliana losada Cuestas. Miller Fernando Rueda Cuestas. Rocío Losada Cuestas. Ingrid Rueda Cuestas. Andrea Vélez Cuestas. René Fernando Cuestas Sguerra. Jaime Darío Losada Cuestas. Cristian Eduardo Cuestas Castro. Nicolás Cuestas Rueda. Michel Casas Cuestas. Ingrid Cuestas Sguerra. Nini Constanza Losada Cuestas. Diana Patricia Losada Cuestas. 5. Se separaron un año después del trasteo de mis abuelos de Teusaquillo a Canódromo..

(12) Natalie Casas Cuestas. Andrés Cuestas Rueda. Los tres primeros grupos fuimos, de los nietos, quienes más experiencia tuvimos. Del primer grupo, los dos hombres vivieron en la casa, Iván hasta casarse, y Miller hasta los diez años justo cuando viajo a encontrarse con su mamá en nueva York. Eliana y Rocío por su parte no mantuvieron mucha relación con los dos primeros sino con Ingrid y Andrea quienes junto a René y Darío fueron un grupo. Al que yo hago parte, que vendría a ser el tercero, es el cual rescato nuevamente para así, desde nuestra perspectiva, siendo todos simultáneos, con una diferencia mínima, en meses y hasta días, buscar detalles y anécdotas similares para encontrar los códigos indispensables para la creación gráfica de los carteles. El color, los objetos, e incluso las texturas son diferentes de acuerdo al grupo al que pertenezcamos, mientras para unos la casa es vinotinto, para otros blanca, para nosotros los nietos se representa por un azul o verde cálido, un tanto pastel. En cuanto a los objetos, las matas, el carro, los pájaros del jardín, el televisor y el radio, fueron los que nosotros más destacamos. El jardín intocable se convertía en mi área predilecta, junto con mis primos, puesto que era ahí donde jugábamos, donde se encontraban la mini-cancha de baloncesto, el lavadero con las tinas de la leche y los pájaros para molestar con piedras.. .. |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||.

(13) >>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>. El barrio: “Teusaquillo se llamó el antiguo sitio de veraneo del “Zipa de Hunza”. La localidad tomó su nombre del barrio tradicional, como recordatorio de ese lugar indígena. En 1927 se inició el desarrollo urbanístico de Teusaquillo. Fue el barrio residencial más elegante de esa época, donde se dieron cita varias tendencias arquitectónicas, especialmente las de estilo inglés. A pesar de los años la mayoría de estas viviendas se conservan. Teusaquillo se recuerda por ser el sitio donde habitaron la mayoría de las personalidades de la política nacional.”6 Razones por las cuales mis abuelos decidieron trastearse y desplazarse del antiguo sector de la plaza España al renombrado e “idealizado” Teusaquillo. Los abuelos quienes vivían de la ganadería y la comercialización de hortalizas y frutas, incrementaron sus ingresos y así mismo su calidad de vida. Deseando pertenecer a cierto estatus, compraron la casa de la 35 con 18, antiguamente habitada por la familia López. Llegar a Teusaquillo, ir a la iglesia, conocer nuevas personas, vincularse en nuevas actividades, viajar con algunos de sus vecinos y la tienda que abrieron fue un legado importante para mis abuelos y mis tíos en su momento, gracias a ella se dieron a conocer en el sector, y fue el punto de partida para establecer relaciones no solo personales si no comerciales con diferentes aspectos e iconos fundamentales del barrio entre los sesentas y setentas. Ya para nosotros estos se convirtieron en nuevos recorridos que realizábamos cuando visitábamos la casa, la heladería del “Park Way” , la pizzería sixtina, la tienda de Doña Inés, la casa España, el colombo-Italiano, el parque Brasil, el Cream Helado, Carulla, la tienda de mi tía Teresa ubicada en la calle 34 con carrera 19, etc. El trolley, su funcionamiento, tomarlo junto a mi madre para ir a donde los abuelos, vararse a tan solo unas cuadras, los cables que establecían sus recorridos, llegar luego en carros que cambiaban de acuerdo al ingreso que íbamos teniendo, al igual que el barrio lo hacia, transformaciones que con el tiempo desplazaron a muchos de sus habitantes, de lo residencial a lo comercial, 6. Reseña tomada de la página Web:http://www.univerciudad.net/lo_poblico/localidades/teusaquillo/.

(14) sus casas una vez construidas con materiales de importación, se cubren con luces de neón, vallas políticas o de restaurantes de comidas rápidas o almuerzos ejecutivos, surgen instituciones por doquier, la casa del frente antiguamente perteneciente a la familia de Don Nazario Gómez Pinzón es ahora un centro educativo; así mismo sucede con su calles, la caracas pasa de una vía monumental, con un separador verde, lleno de árboles a una corraleja caótica, peligrosa y algunas veces desafiante… era como el Cream Helado, cuando cambiaba su interior, se remontaba a los cincuentas, a los sesentas, pero siempre mantenía su <<cochinito silbando>> intacto, su <<chili con carne>> delicioso… su esencia; así pasa en Teusaquillo, a pesar de las transformaciones que ha sufrido y seguirá teniendo, día tras día se consolida como un barrio de tradición, con un símbolo de identidad de una ciudad que lo vio crecer, imponerse, consolidarse, destruirse en algunos casos y ahora de nuevo levantarse como un punto atractivo para vivir o ubicarse comercialmente. Estudiantes ubican sus talleres, nuevas galerías se establecen, surgen restaurantes, es un boom de popularidad que se da gracias a su arquitectura, su distribución y la magnitud monumental de sus edificios y demás construcciones. Ahora llego en transmilenio, me bajo en la estación de la cuarenta y cinco, camino unas cuadras, paso algunas oficinas gubernamentales y privadas, universidades y algunos restaurantes que rescatan-remodelan algunas de las casas, sigo bajando, llego a la 17, volteo a la derecha, camino, me pierdo en sus calles, sus parques, algunas características se mantienen, la similitud de muchas de sus construcciones confunden, miro los carteles de venta o arriendo esta casa… volver totalmente al barrio no es una idea descabellada. El parque Brasil 7 ya no tiene su araña central, ahora se ha integrado estéticamente a todos los parques de Bogotá, los mismo columpios, el rodadero, el pasamanos, igualito a todos, el verde, el amarillo y el rojo del mismo parque del virrey, del nacional, del parque de la 93, de todos, la canequita metalizada, sin embargo el corredor de columnitas en ladrillo cubierto de hojas se mantiene y la arenera continua como soporte del nuevo parque-set que una vez fue de la araña-pasamanos y el rodadero en ese entonces lateado y un tanto inestable. Todos tienen transformaciones, “todo tiende al cambio”, Bogotá en la ultima década es quizás una de las ciudades latinoamericanas con mayor dinamismo al cambio, las calles se transforman, surgen de repente andenes, ciclo-rutas, rotondas, nuevos complejos de vivienda yacen sobre antiguos lotes baldíos o viejas casonas que solían desplegarse a lo largo de las más importantes avenidas bogotanas. La ciudad de mi abuelo difiere obviamente a la de mi padre y a la mía, así será eternamente, sin embargo los recuerdos y la memoria nos da la posibilidad de reconstruir virtualmente acontecimientos y en este caso fragmentos de ciudades cargados de historia, símbolos y sentimientos.. 7. Parque ubicado entre la calle 38 y 39 y la carrera 17 y 17ª..

(15) El parque Teusaquillo8, donde papá solía jugar fútbol con los Monroy, los Castro o los Arrollave o iba a comer en la Casa España con mis abuelos, fue luego el sitio donde jugábamos “micro” con Michel, Cristian y los demás primos, era el lugar de venta de pólvora en navidad y el fin de año. Teusaquillo contó con puntos de encuentro y tradición que determinaron el movimiento y la historia del barrio. Su parte Judía, que tanto como mi padre y como yo vivimos gracias a los Wallenberg, quienes vivían en un principio en el edificio diagonal a la casa, donde mi familia los conoció a través de Raquel, su empleada quien luego en algunas oportunidades me cuidó… de nuevo la comida, su torta de queso, su pollo en miel…y así mismo las charcuterías judías, donde mis abuelos compraba los embutidos y demás productos, el MIO, el Kaussmann fueron lugares de tradición no solo para mi familia sino para el sector; los restaurantes como La Reserve, El Capikua9, y tiendas como la Favorita de Don Ricardo ubicada actualmente frente a la bomba de gasolina Texaco® 33, eran sitios de reunión primero para mis abuelos y luego, en especial la tienda, para mi tíos, mis primos y yo; ahí solíamos tomar y comer después de jugar o ir a Mochuelo, Usme o La Calera de visitar las fincas y montar caballo. Teusaquillo se muestra entonces como “el barrio”, es decir, las actividades que se realizaban, salir con los de la cuadra, conocer a los vecinos, los dueños de las tiendas, no solo para mis tíos si no para cada uno de los habitantes de la casa de Los Cuestas, marcaban la diferencia en cuanto al lugar que habitábamos el resto de la familia: Esos conjuntos residenciales o edificios unipersonales, como en el que me encuentro en este momento, donde desconozco mi entorno, es decir, quienes son mis vecinos, quien vive al frente, en mi piso, quien es dueño de cierto carro, donde el único que conoce las actividades y las personas que cohabitan conmigo es el celador del edifico, así que ni hablar de la cuadra, por que ya no existe “la cuadra”, ni para mi, ni para alguno de sus habitantes; donde la tienda se ve transformada en un Pomona, y la panadería hace parte de una cadena – franquicia que desplaza, por lo menos en el lugar en que me encuentro, los tradicionales y populares puntos de encuentro de una comunidad como la que solía existir en Teusaquillo. Los niños ya no juegan en la cuadra, ahora se ven involucrados en diferentes actividades que los segregan de esa vida a la cual yo hice parte cuando visitaba a mis abuelos, salir con mis primos al parque, comer helado en el Park Way, conocer a Don Eduardo, Doña Inés ir a donde la señora Wallenberg etc. es ahora cambiado por un recinto claustrofóbico tipo invernadero llamado “la cancha”, donde se paga de diez mil a veinte mil pesos la hora por echarse un “cotejo”, donde ya no hay que sacar el perro de acuerdo a un cronograma determinado, pues son señores con una docena de perros los que nos hacen el trabajo. Es encerrarse en “cuatro paredes”, aislados totalmente de un contexto que podría facilitarnos las cosas, seguramente estas actividades, que se 8. 9. Parque ubicado entre la Calle 34 y la 35, y entre la carrera 16 a la 17.. Restaurantes Franceses ubicados anteriormente en calle 37 con carrera 15 y en la 38 debajo de la Caracas respectivamente..

(16) alteran por los cambios no solo de un barrio si no de la misma ciudad en la que están implícitos ya que la seguridad no es la misma, el tráfico aumenta, y el ritmo de vida nos impulsa a un estilo de individualidad extremo, hace que ese tiempo pasado, cuando visitábamos a los abuelos, sea tan añorado. El barrio, su cultura, su popularidad, sus recuerdos implícitos en cada uno de sus parques, iglesias, la de Santa Ana donde íbamos los domingos con mi mamá Teresa, y mi papá Luis, la del Espíritu Santo donde se le hizo a ambos la ceremonia de sus fallecimiento, sus cafeterías, restaurantes, etc. Crean demasiados fragmentos físicos que aún detonan en nosotros Los Cuestas un sin fin de sensaciones y sentimientos ligados no solo a un recuerdo sobre unos seres perdidos, si no a un símbolo familiar que muchos cambiamos al afrontar otras realidades surgidas por factores que obligaron a optar por alternativas un poco mas dispersas e individuales para la continua subsistencia física y psicológica de la convivencia familiar.. |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||.

(17) >>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>. Empapelando las paredes: El cartel; “medio usado desde mediados de 1800, como litografía a color, desarrollado por Jules Chéret y usado por diferentes artistas que realizaron intervenciones gráficas en las calles de Paris, rescatándolo y dándole un carácter estético, además del de informar. Transformando así a ésta ciudad en una galería urbana.” 10. Será la materialización que usado sobre cuatro paredes determinadas por los recorridos más importantes, realizados por mi y mi familia en Teusaquillo, y que como símbolo del imaginario del número de personas que la conformaría, en este caso la mía, recrea la noción de “casa” a partir de la unidad que ésta realiza, así estén ubicados en diferentes sitios, por su condición gráfica, por la repetición simbólica de su contenido y por la disposición que planteo, relacionándola con los componentes de mi memoria; la textura del papel de colgadura de ciertos espacios de la casa, los colores, la ubicación de los cuadros y las cenefas, darán unidad al despliegue realizado en la intervención. La analogía con el papel de colgadura se plantea por la disposición que el cartel usa, por la acción de cubrir mediante un gesto, un espacio que antes fue usado, intervenido. Lo efímero de ambos, su espera por un cambio no tan remoto, en el caso del cartel, casi instantáneo, haciendo nuevamente referencia al rastro implícito en las paredes circundantes del terreno donde anteriormente se ubicaba la casa, que se ven alteradas por el nuevo contexto que las retoma, las paredes de la calle se muestran como vitrinas de periodos diminutos, donde su fin está demarcado por la fecha de su anuncio ( en la mayoría de los casos ). Esta misma información se podría percibir en las paredes de una casa, los colores y los códigos que estos contengan narran y nombran el espacio en que se encuentra, el papel de colgadura de un cuarto difiere del de una sala, un comedor, un estudio o la habitación de un niño. Los carteles como un medio de expresión que parte como un ente comercial y que en nuestros días esta siendo rescatado para transmitir otro tipo de información, un concepto político, artístico, pro-un acontecimiento determinado, o simplemente como una forma de plasmar un sentimiento o un cuestionamiento. Existe varios grupos a nivel global que buscan mediante el cartel llamar la atención popular sean los medios de comunicación, la publicidad, colectivos de diseño, artistas, que 10. Escrito por Charles Hiatt en 1895. Articulo tomado de página Web www.postershow.com/french_poster/.

(18) suelen plasmar o promocionar aspectos tan banales como en lanzamiento de videos de música, la presentación de un grupo musical, la llegada de un circo etc. Hasta realizar protestas de carácter social, plantear nuevos ideales correspondientes a grupos políticos o religioso, transmitir información referente a una acción mal intencionada por parte del gobierno, plasmar imágenes determinadas por un concepto o una estética especifica etc. siempre teniendo en cuenta el público y la reacción que en estos puede causar la información que se quiere transmitir. Punto fundamental en “la toma” de Los Cuestas, ya que gracias al cartel, podría llegar de manera directa e indirecta, contradicción, ya que es un medio de información masiva, sin embargo estaría fuera de un entorno artístico, y de un salón de exposición, a algún grupo en especifico, ya sea, los habitantes de sector, o quien quiera que sea aquel transeúnte en el momento en que despliegue a Los Cuestas en las paredes circundantes a Teusaquillo. Los carteles generan un aspecto plástico que de nuevo me acerca a mi trabajo, a mi condición, sentarme frente a un computador, digitalizar cierta información, realizar la película que luego será emulsionada para ser impresa un numero <<x>> de veces, la repetición de este prospecto gráfico… el pop de nuevo. Realizar una performancia al instalarlos, ir a cada una de las calles, escogerlas y usando engrudo y espátulas empezar a componer, a diagramar las paredes a través de los formatos de los carteles, del despliegue que les de al disponerlos de una forma determinada. Se vuelve todo un proceso de investigación, sin dejar su carácter plástico, se sintetizan muchas técnicas y se desarrollan algunos conceptos similares a los medios electrónicos y las artes de tiempo. Paralelamente sobre los carteles y gracias a una plantilla que contiene el fragmento de mayor relevancia en la composición realizada en cada uno de los carteles, lo pinto sobre el montaje dado por el cartel, rescatando información pertinente a Los Cuestas, ya sea un texto o una imagen; busco representar los cuadros de la casa, plantear una analogía con los objetos que determinan la funcionalidad estética de las paredes; al ubicar los cuadros, los afiches en los cuartos, al rayar las paredes, o en algunos casos al pintarlas, tal como pasaba en la casa, los platos del viaje a Italia de mi abuela en la pared del comedor, las cartas de Timoteo del cuarto de Andrea, el calendario de carros y chicas del cuarto de Toño, etc. Ubico entonces estas graficas o imágenes sobre los carteles, las pinto, las hago aun mas mías, la intervención crece, ya no son solo los carteles dispuestos en la paredes, ahora una pintura se rescata de ellos y se plasma igualmente sobre ellos. Es como el trasteo a un nuevo espacio, llego, determino ciertas dimensiones, ubico las paredes, escojo los colores acordes a cada recinto, en este caso empapelo las paredes, y sobre ellas dispongo otros rastros relacionados a un gusto personal, a un recuerdo sobre un acontecimiento vivido, sobre una.

(19) manifestación realizada. Las paredes determinan funcionalidades de los espacios de la casa, el comedor, la sala, el baño, etc. Como en este caso, las paredes poseen su propias características, manteniendo igualmente una unidad estética y grafica, así como pasa en la casa, en cualquier casa; sus colores, su información, la pintura que sobre ellas se realiza, determina un grupo determinado, mis tíos, mis primos, mi familia y mi propia percepción de un espacio habitado anteriormente.. ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||.

(20) >>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>. Referencias:. ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||.

(21) >>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>. Reconstrucciones virtuales. De cuatro en cuatro voy conformando los grupos; nos dividimos y casualmente concordamos, todos con un mismo número de integrantes. Ocho hijos, dieciséis nietos, cuatro tíos políticos, y los cuatro miembros de mi familia, son perfectos para mi organización <<matemática>> y el despliegue de mi investigación. La primera <<empieza el conteo de cuatro en cuatro: uno>>, refleja la visión individual, y mi propia interpretación de la casa, de sus objetos, de mi experiencias y de los significados que en Teusaquillo encontré y sigo hallando. Me remonto entonces a mi cumpleaños, a la piñata en el patio, al juego de vender leche con cantinas de la finca de Usme ubicadas en el cuarto de papas, que en vez de leche tenían agua, el miedo que ese cuarto nos producía y las historias que creábamos sobre el habitante que ahí se encontraba, los martes de chocolate y mogollas integrales con mantequilla casera, los regaños de la abuela… -que no dañen las matas, que pilas con ese balón y rompen el vidrio, que los hombres no lloran, que no lo peguen a los pájaros,… Las navidades y yo leyendo las tarjetas de cada uno de los obsequios para cada uno de los que ahí nos encontráramos. Es mi pared entonces, es ahí donde reflejo mi relación con la casa, con la familia, y donde solo a partir de mis propias experiencias logro plasmar un significado, el imaginario familiar, la importancia que ésta tiene para mi al no seguir viviéndola. El anhelo de esta gracias a lo vivido en mi infancia. La segunda <<cuatro>>, toma a partir de los miembros de mi familia, de mamá, Nhora, papá Julio, mi hermano Andrés y yo, la experiencia frente a la casa, las vivencias y los recuerdos que para nosotros son tan preciados por el hecho de haberla vivido juntos como una familia tradicional. Mi mamá y mi papá vivieron en la casa en principio, incluso cuando yo estaba por nacer; mi padre nació en Teusaquillo, tuvo sus amigos de cuadra, su colegio y su vida entera en esa casa, es el lugar de su recuerdos es su cápsula de tiempo y es donde se guardó toda la nostalgia e información referente a el, a su vida y a su propia familia. Para mi madre quien venia de Cali, de otro contexto totalmente diferente, Teusaquillo representó la dualidad entre el bienestar y la amargura, fue el inicio de su matrimonio, fue su mejor momento con mi padre, pero igual fue un choque emocional por el desapruebo de mi abuela, las tradiciones y el orden que en este lugar se manejaban, el echo de ser de afuera, de manejar otros principios y otros valores la confrontaban constantemente, sin embargo con el tiempo después de salir de ahí, fue ella quizá la que más contacto tenia con la casa. Su trabajo en el.

(22) Agustín Codazzi estaba muy cerca de la casa, solía ir frecuentemente, y estableció una relación muy afectuosa con los abuelos, los convirtió en sus padre adoptivos, en su familia en Bogotá. Por otra parte mi hermano quién es el último de los nietos, primos, fue el que menos contacto tubo con la casa, no la recuerda y para el no representa ningún acontecimiento, son ideas vagas e imágenes que reconstruye solo a través de fotos y videos familiares. En éste grupo <<cuatro>> mi relación se basa en la vivencia que ahí teníamos como familia, la convivencia que llevábamos cuando yo vivía como mis papás y mi hermano. La casa era el lugar donde íbamos a recoger a mamá después que salía del trabajo, donde me dejaban jugando con Michel y Cristian, era el lugar al que íbamos almorzar los domingos. Teusaquillo fue donde empezamos, donde luego llegábamos, donde a veces teníamos mucho, a veces no tanto, hacíamos nuestras fiestas, celebrábamos otras, fue el inicio del divorcio de mis padres, las primeras peleas, y los primeros engaños. De los cuatro formo el segundo grupo, la síntesis de las anécdotas, los recuerdos, las memorias y nuestras nostalgias conforman una reconstrucción de ese espacio una vez habitado. Gracias a ellos creo una imagen, un texto, y un significado de la importancia que la casa tiene para nosotros. El tercer grupo <<ocho>>, se remonta a mis tíos, a los hijos de la casa. Fueron ellos quienes más experiencias tuvieron, y para los que más significados existen. Allí nacieron, crecieron, se casaron y algunos vivieron con sus hijos por mucho tiempo. La casa se demarcaba por fotos de ellos en las paredes, en el estudio las fotos de mis tías en su primera comunión, mi papa con sus hermanos vestidos en mini-fracs y corbatín, la tía Stella súper guapa con el pelo muy largo, en la sala, las fotos de ellos con sus respectivas familias, y en el cuarto principal una de los abuelos con su hijos. De mis tíos, parto de nuevo con cuatro de ellos, ya sea por seguir con un patrón determinado o por diferentes circunstancias que me limitan a contar con todos; mi tía Margarita vive en Nueva York, mi tía Lilia se encuentra en Anapoima, mi tío Pacho <<Luis Francisco>> en Bucaramanga, Nacho <<José Ignacio>>, debido a su trabajo y a que no fue muy cercano a la familia está perdido de todos, así pues me quedo con un aspecto un tanto más femenino, con mi tía Stella, Flor y Teresa y una conversación con mi tío pacho por teléfono, recreo otra visión de la casa, sus historias y de nuevo sus experiencias… Descubro verdades que antes eran vetadas a nosotros los nietos, me encuentro con momentos difíciles, crisis e igualmente con anécdotas cargadas de emociones felices y especiales para todos. La tienda de mi tía teresa a unas cuadras de la casa, el café delicioso y los buñuelos a 100, su cuarto y su vivencia durante todo el tiempo en que habitaron la casa con su hija Andrea, la natilla de mi tía Flor con el dulce de mora, su relación con los abuelos….

(23) Finalmente el cuarto grupo <<dieciséis>>, referente a mis primos, a los nietos, a la infancia de todos, los juegos, las fiestas, los fantasmas, las carreras de observación, y la pereza de algunos de ver a los abuelos. Cuatro de nosotros vivieron en ella, Toño <<Iván Antonio>> , el mayor de los nietos, quien por la enfermedad de mi tía Lilia, quien es esquizofrénica, estuvo siempre alejada de la casa, en su propio piso o a veces internada. Convirtiendo a mi primo en un hijo más de mis abuelos… otro tío. Miller, el tercero de los nietos quién mientras su mamá estaba en New York vivió unos años de su infancia para luego viajar junto a ella y su hermana. Ingrid, la hermana de Miller, quien hacia los 15-16 años viajo de Nueva York a Bogota a vivir con mi tía y mis abuelos, para que no se convirtiera en otra “chica más de Nueva York”, prejuicios que manejaba la familia y que inculcaban en sus hijos y nietos, especialmente en las mujeres. Andrea quien vivió hasta irse del país junto a mis abuelos, compartió con ellos, estudio con la ayuda de ellos y algunas veces se sometió a las normas que mis abuelos imponían. Los otros solíamos visitar la casa al menos dos veces por semana, y mientras éramos niños, nos veíamos todos los domingos. estableciéndose nuevos subgrupos, las chicas grandes lideradas por Eliana, la mayor de las nietas, junto a su hermana Rocío, Ingrid, cuando vivió en Colombia y Andrea. Salían juntas, iban a fiestas, bares, y tenían novios que eran hermanos primos o conocidos. René, solía estar con ellas siempre que habían reuniones, algunas veces, muy pocas salía con ellas . Jaime Darío no se llevo mucho con René por lo que compartía con nosotros, Cristian, Ingrid, Michel y yo; grupo que tomo para de nuevo reconstruir virtualmente la casa de los abuelos. Después de nosotros venían las “chiquitas“, nini, nata, y diana que junto a mi hermano no tuvieron acercamiento a Teusaquillo. A partir de estos grupos empiezo a levantar las paredes, a construirlas virtualmente, las imágenes de los recuerdos, las grabaciones de los encuentros que organizo con cada grupo, las fotos que cada vez que nos reunimos a tomar chocolate me traen. Me permiten crear una síntesis, una historia. Reflejos que se exponen sobre el barrio, sobre esas paredes dispuestas para la ubicación de carteles, de propaganda. Nos encontramos de nuevo, compartimos experiencias, y a través de un cuestionario que elaboro para encontrar puntos en común, descubro nuevos factores primordiales para la elaboración de mi proyecto. Ahora Algunos cuestas toman chocolate, comparten historias y con nostalgia descubre el barrio, sus transformaciones, reconstruyen su hogar, sus experiencias y enfrentan situaciones cargadas de sentimientos contradictorios.. ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||.

(24) >>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>. ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||.

(25) los cuestas toman chocolate® ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||.

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Referencias

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