La articulación del espacio y la cultura en las universidades mexicanas. El caso del Centro Cultural Universitario de la UNAM y el de la BUAP. – Revista El Topo - Sociología Cultural y Urbana ISSN: 0719-3335

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Revista Eltopo. No.4. 2015 ISSN:0719-3335 101

:(pp.100 - 116)

Resumen

Este articulo revisa la relación del territorio y el espacio dedicado a actividades cultu-rales y artísticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en la Ciudad de México y de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) en la Ciudad de Puebla; esto al estar inscritas dentro de una dinámica social de las grandes urbes y al ser espacios donde convergen una serie de audiencias, en su mayoría estudiantes pero también de distintos estratos sociales de las áreas metropolitanas de dos de las ciudades más grandes de México.

Los Centros Culturales Universitarios (CCU) de la UNAM y de la BUAP, tienen grandes semejanzas por la internalización de la cultura en la dinámica socio-espacial de estas urbes, además de hacer del territorio donde se ubican referentes del ideario colectivo de la ciudad como cunas de la cultura. Sin embargo, también hay grandes diferencias, el CCU de la UNAM está ubicado dentro de la misma Ciudad Universitaria mientras que el de la BUAP está en la periferia urbana y desarrollada económicamente de An-gelopolis, lo cual impacta en la dinámica y forma de aprovechamiento de los recursos culturales, así como en el tipo de inversión y de audiencia a estos espacios.

Palabras Claves:

Centro Cultural, espacio, territorio, cultura, universidades.

Abstract

This article reviews the relationship between territory and space devoted to cultural and artistic activities of the National Autonomous University of Mexico (UNAM) in Mexico City and the Autonomous University of Puebla (BUAP) in Puebla City; these spaces have developed an own social dynamics whit the confluence of audiences from different so -cial backgrounds of the metropolitan areas of two of the largest cities in Mexico. The University Cultural Center (CCU) of the UNAM and the BUAP, have points in common like the socio-spatial dynamics and culture spectrum, in addition to the territory where the collective ideology regarding the city are located as cradles of culture. However, there are also visibledifferences; the CCU UNAM is located into the university campus while BUAP is in the urban and developed periphery, known as “Angelopolis.” This kind of situation impacts in the dynamics and uses of the cultural resources, as well as the type of investment and audiences.

Keywords:

Cultural Center , space, territory, culture , universities .

(1) | Juan Carlos Varilla Lima

Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y Maestro en Estudios Re-gionales por el Instituto de Investigaciones Sociales Dr. José María Luis Mora (CONA-CYT-México).

El caso del Centro Cultural Universitario de la

UNAM y el de la BUAP

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INTRODUCCIÓN

La mayor parte de la población mexicana está concentrada en las ciudades, principalmente en la capital (Ciudad de México o Distrito Federal) y en otras como la Ciudad de Puebla. Es en las grandes urbes donde el desarrollo cultural ha encontrado un vertiginoso impacto a través del impulso de los centros uni-versitarios que conjugan los procesos educativos con la difusión cultural, tanto de sus comunidades universitarias como de la sociedad en general.

Las principales universidades públicas de estas dos ciudades, son la dad Nacional Autónoma de México (UNAM) en el DF y la Benemérita Universi-dad Autónoma de Puebla (BUAP) en la CiuUniversi-dad de Puebla; ambas, cuentan con una enorme infraestructura en las llamadas ciudades universitarias, además, de que concentran la dinámica educativa como polos de desarrollo en las ur-bes, las periferias y otros centros poblacionales, tanto regionales como a nivel nacional.

La dinámica cultural de las ciudades ha adquirido mayor relevancia a través del accionar de las universidades, las cuales mediante la creación de espacios físicos como el Centro Cultural Universitario de la UNAM y el Complejo Cultural Universitario de la BUAP, han logrado que buena parte de la oferta cultural de estas ciudades se concentre alrededor de estos importantes recintos, los cua-les concentran tanto a los estudiantes como a la sociedad en general.

En este trabajo se realiza un análisis territorial y social de la forma en que estos centros culturales se han convertido en referentes en la oferta cultural de las

ciudades, pero también, en cómo han contribuido a reconfigurar tanto el es

-pacio como el territorio en la dinámica urbana, así, en cómo han influido en la

movilidad de las personas, la participación de éstas en torno a las actividades culturales, etc.

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El Centro Cultural Universitario de la UNAM en la

Ciudad de México

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) cuenta con una impresio-nante infraestructura dentro de la Ciudad de México y a lo largo de todo el pais. La Ciudad Universitaria concentra la dinámica académica, cultural y artística de la universidad y de la misma urbe, por lo cual se ha convertido en el foco y referente cultural de los habitantes de la capital mexicana.

La tradición universitaria que proviene de la Real y Pontificia Universidad de la

Nueva España marcó la concentración de la vida cultural de los universitarios en la época colonial, haciendo que el centro histórico de la ciudad se fusionara en cuanto a tradición cultural e historia, que a lo largo del tiempo encausó los ideales independentistas de México.

Así, con la fundación de la Universidad Nacional por Justo Sierra comienza el encausamiento de las instituciones educativas como parte de la identidad na-cional que se había venido gestando y articulando desde la independencia has-ta la época posterior de la revolución .

Figura 1:

Centro Cultural Universitario UNAM Fuente: David Flickr, 2011, Archivo Fotográfico de la UNAM, México. (2) | La iniciativa de la creación de la

Uni-versidad Nacional de México, inicia el 26 de abril de 1910, cuando Justo Sierra de-finió los ejes bajo los cuales se organizaría ésta, y se da a la tarea de presentar las ra-zones que obligaban a su fundación, a los diputados. La fórmula que les presenta era simple: jurídicamente el Estado, a través de sus instituciones, daría el visto bueno y estaría al tanto de las funciones univer-sitarias, pero al interior la Universidad se regiría por su propia dinámica. Sierra fue lo bastante hábil para distinguir entre la es-fera del quehacer científico y el campo de acción político del gobierno. Lo que se verá reflejado en la Ley Constitutiva de Universi-dad, expedida el 26 de mayo de 1910. Así, el 22 de septiembre el Gral. Porfirio Díaz in-augura la Universidad Nacional de México.

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Los recintos universitarios que se encuentran en pleno centro histórico de la Ciudad de México, representan hoy un legado histórico y cultural de la univer-sidad y de la misma ciudad. Sin embargo, éstos hacen remembranza a una herencia cultural revolucionaria que tuvo una transición hacia la modernidad con la creación de la Ciudad Universitaria (CU) en el sur de la capital .

Así, CU no sólo fue una respuesta a la necesidad de expansión de los recintos ante una demanda cada vez más creciente de estudiantes universitarios, sino también fue una consecuencia de los cambios y transiciones que la misma ciudad tuvo para la modernización urbana.

El Centro Cultural Universitario (CCU) está inscrito dentro de la Ciudad Univer-sitaria en la zona colindante con la reserva natural, por lo que la naturaleza, la cultura y las artes hacen una simbiosisasombrosa.

El CCU inició su funcionamiento en el año de 1976 con la inauguración de la Sala Nezahualcóyotl. Pronto se construyeron una serie de espacios culturales en torno a este representativo recinto.

Los recintos culturales de este conjunto: Sala Nezahualcóyotl, Sala Carlos Chávez, Teatro Juan Ruiz de Alarcón, Foro Sor Juana Inés de la Cruz, Centro Universitario de Teatro, Sala Miguel Covarrubias, Salas de cine Julio Bracho y

Figura 2:

Interior de la Sala Nezahualcóyotl

Fuente: s/autor,DGOSE, Archivo Fotográfico de la UNAM, México.

(3) | El proyecto de construcción de Ciudad Universitaria fue dividido en varias zonas fundamentales: escolar, habitaciones de estudiantes, práctica de deportes, estadio de exhibición y servicios comunes. Asimis-mo se tomó en cuenta la conveniencia de incluir un museo de arte con un doble fin: didáctico, para el conocimiento del de-sarrollo de las artes -particularmente en México-, y dinámico, para la exhibición de exposiciones temporales. Se determinó que el conjunto se proyectara para alojar un máximo de 25 mil alumnos, ya que en esa fecha la UNAM contaba con menos de 15 mil. El 20 de noviembre de 1952 se efectuó la “Dedicación de la Ciudad Univer-sitaria”, ceremonia presidida por el presi-dente Miguel Alemán, con la que se llevó a cabo la inauguración oficial de la Ciudad Universitaria..

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José Revueltas, Museo Universitario Arte Contemporáneo; todos sede, punto de partida y de cruce de caminos para una amplia diversidad de propuestas artísticas y culturales.

El Complejo Cultural Universitario de la BUAP en la

Ciudad de Puebla

El Complejo Cultural Universitario (CCU) de la Benemérita Universidad Autóno-ma de Puebla (BUAP) no se ubica dentro de la Ciudad Universitaria de la BUAP, sino más bien, fue construido en la periferia urbana de la Ciudad de Puebla, llamada Angelopolis. Esta es una diferencia clara con respecto al CCU UNAM puesto que dicho centro no se incorpora en cuanto espacio físico a la dinámica misma de la vida universitaria.

Lo anterior implica el desarrollo de una dinámica urbana de movilidad para acceder a los recursos culturales que la ciudad oferta, esto debido a que dicha oferta está localizada en el centro histórico de la ciudad y en Angelopolis. Por

Figura 3:

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lo cual, se presenta un fenómeno de reterritorialización de los espacios de la ciudad para ser asimilados en la vida cotidiana de las personas.

“La tendencia a la reterritorialización implica la reconstrucción de la relación del habitante con su espacio inmediato o una tenue forma de retorno al lugar, por la conjunción del habitar utópico y la construcción del lugar por condensa-ción de sentidos.” (Lindon, A., 2003, p.6).

De esta manera, el espacio en el que se construyó el CCU está caracterizado

por ser el foco de una nueva configuración urbana de la ciudad, Angelopolis,

que a pesar de ser parte de la periferia de la metrópolis, se ha convertido en el

centro financiero de una ciudad cosmopolita.

Además, con una oferta cultural y artística creciente debido a la presencia de numerosos teatros y plazas, dicha zona compite con la oferta de los espacios

del centro histórico de la ciudad; sin embargo, dicha oferta se configura con

características distintas, ya que se ha apostado por los grandes espectáculos, seguidos de una gran logística publicitaria.

Figura 4:

Complejo Cultural Universitario BUAP en Puebla

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Así, se aprecia una oferta cultural diversa combinada con los grandes espec-táculos, principalmente de artistas nacionales y extranjeros, pero con una ten-dencia comercial más allá de la difusión cultural. Esto implica una creciente reconversión hacia los espectáculos masivos, aunque siga existiendo la línea de desarrollo cultural local.

Lo anterior se debe tanto al interés y características culturales de las audien-cias; pero también a los factores publicitarios y deingresos que la mayoría de las veces precondicionan el acceso. La entrada a los grandes espectáculos ofrecidos en el Complejo ronda entre los $250 y $500 (20 a 50 USD aproxima-damente).

La comercialización con la cultura no es asunto reciente, sin embargo, tiene que ver con los modelos de gestión. La organización directa de la UNAM de sus eventos y oferta cultural permite brindar facilidades de acceso a las audiencias, principalmente a la comunidad universitaria. Mientras que los eventos de ori-gen privado organizados dentro del patrimonio universitario de la BUAP obsta-culiza su injerencia en los procesos de determinación de precios, por ejemplo.

Sin embargo, dicha situación no resta méritos a un centro que ha focalizado la dinámica cultural y artística de una gran universidad y de una ciudad con una tradición cultural altamente arraigada.

Figura 5:

Par te Central del CCU BUAP

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Territorialidad, localización y el espacio en los centros

culturales

La presencia de estos espacios representa una forma de territorialización de la cultura, que es entendida como “el intento de un individuo o grupo de afectar,

influir o controlar gente, elementos y sus relaciones, delimitando y ejerciendo

un control sobre un área geográfica.” (Sack, R., 1991, p.194).Así, un grupo pue

-de -delimitar un territorio para la actividad cultural, mediante la participación constante y apropiación de la dinámica espacial.

Siguiendo este orden de ideas, Gilberto Giménez (1996)también aporta sobre

la definición del territorio y especialmente acierta en decir que éste es un es

-pacio de inscripción de la cultura, siendo este último, un elemento primordial

para definir a un territorio. El territorio puede ser objeto de representación y de

apego afectivo, es decir, un símbolo de pertenencia social (p.20).

Esta pertenencia es asimilada por quienes diariamente apropian este tipo de espacios, especialmente los estudiantes de la UNAM y la BUAP que son los principales usuarios de la oferta cultural; aunque dichos espacios no son exclu-yentes, sino que aspiran a conjuntar a los diferentes sectores sociales, elimi-nando las barreras de convivencia a través de la cultura.

Figura 6:

Dinámica social en el CCU BUAP

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Los estudios de Daniel Hiernaux y de Alicia Rindon (1993) permiten tener un panorama más amplio sobre el concepto de espacio y la relación de éste con respecto al análisis cultural. Las categorías que esbozan estos autores sobre espacio van desde la concepción de éste como un continente o receptáculo,

como reflejo, hasta como una instancia o una dimensión.

La concepción de un espacio receptáculo serviría para apreciar al centro

cul-tural, como un continente de elementos físicos que configuran el paisaje del

espacio, esto en cuanto a infraestructura, por ejemplo. Sin embargo, cuando se

supera esta categoría se puede hablar del mismo espacio como un reflejo de las relaciones sociales, en este caso, como aquel espacio donde se reflejan las

relaciones entre los artistas, estudiantes, actores sociales, etc., que convergen dentro de una estructura social y cultural que tiene una estrecha relación con el espacio donde se dan dichas relaciones; esto acerca en demasía a la cons-trucción conceptual de lo que entendemos como “campo cultural” (Foucault, M., 1967).

Ahora bien, la tercera categoría de espacio, es decir el espacio concebido como una instancia o dimensión integrante de una totalidad social y que como tal toma un carácter de una estructura subordinante-subordinada, es decir, pro-ductor y producido.

Claramente se aprecia la relación de este concepto con la producción cultural, puesto que el espacio también se entiende dentro de una totalidad social, don-de convergen una serie don-de actores con relaciones entre éstos y quienes ofertan

Figura 7:

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actividades culturales, donde se da un proceso de incorporación o internaliza-ción de la producinternaliza-ción cultural.

El espacio tiene diferentes dimensiones y también puede tener diversas atri-buciones con respecto al contexto con el que se relacione, así se puede

ha-blar de espacio geográfico, espacio económico, donde algunos autores hablan

también de espacio cultural. Una nueva dimensión del espacio es introducida en los trabajos de Foucault, quien se dirige a explicar y comprender a aquellos espacios que van más allá del medio físico, es decir, “los otros espacios”. Foucault analiza los conceptos de localización, extensión y ubicación, siendo

ésta última definida por las relaciones de vecindad entre puntos o elementos

(Foucault, M., 1967, p.2).Sin embargo, se pueden distinguir dos tipos de es-pacio, de cierta forma contrapuestos; la utopía y la heterotropía. Para él, “las utopías son lugares sin espacio real. Se trata de la misma sociedad en su per-fección máxima o la negación de la sociedad.” (p.4)

Algunos espacios culturales son diseñados con una intención utópica de ser los receptáculos de las relaciones sociales que cobijan y a su vez, desenvuelven

Figura 8:

Dinámica social en CCU UNAM

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las redes de desarrollo cultural de las sociedades; sin embargo, la visión

utó-pica encuentra su deficiencia en la centralización de un aspecto social que no

puede desarrollarse solamente en un espacio físico, sino también, en el ideario colectivo (un espacio abstracto).

Así, en contraposición con las utopías, Foucault (1967) construye el concepto de las heterotropías que son entendidas como “espacios reales, espacios efec-tivos, espacios delineados por la sociedad misma, y que son una especie de

contraespacios, una especie de utopías efectivamente verificadas en las que

los espacios reales están a tiempo representados.” (p.4).

Así, para apreciar la forma de apropiación de las personas sobre los espacios

culturales y los aspectos o factores que influyen en dicha dinámica, se realizó

un registro de la asistencia de personas en los espacios culturales en diferen-tes días y horas como se muestra a continuación:

Como se ha mencionado el CCU BUAP no se encuentra dentro de las instalacio-nes de esta universidad, sino más bien en una zona de la periferia urbana de la ciudad de Puebla (Angelopolis). Sin embargo, sólo la Facultad de Ciencias de la Comunicación (FCC) estáubicada a un costado del CCU BUAP, esto determina, la dinámica espacial que los estudiantes realizan del mismo.

En la imagen registrada en un martes por la tarde se puede apreciar la

con-Figura 9:

Dinámica socio espacial en el Complejo Cultural Universitario BUAP (Mar tes y Viernes)

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centración de las personas en la FCC, así como un flujo de éstas hacia la parte

central del CCU BUAP. Esto se debe a que, a pesar de que los estudiantes tienen diferentes horarios en sus clases, el espacio cultural se ha fusionado con su vida escolar diaria y éstos se han apropiado del mismo a través de su interacción con el propio espacio y las actividades que en éste se desarrollan. Así, las personas se concentran en la zona central del CCU BUAP donde se encuentran las galerías de arte (con exposiciones temporales y permanentes), los teatros y cineteca (con proyección de películas y algunas presentaciones

teatrales durante la semana). Asimismo, hay confluencia en la Peña Universita

-ria y los restaurantes que se encuentran dentro del complejo.

De esta forma es interesante el fenómeno de convivencia social inmerso en un ambiente cultural que durante la semana (lunes a viernes) se da entre las personas que asisten al CCU BUAP, generalmente estudiantes; lo cual se

re-configura en otros días (como sábado y domingos), donde la concentración de

la gente cambia visiblemente hacia el Teatro Principal del CCU como polo de atracción.

Lo anterior se debe, principalmente, a que es en fin de semana cuando se ofer

-tan los grandes espectáculos que tienen prominentemente un carácter más comercial que propiamente cultural; por lo cual, los asistentes no son necesa-riamente estudiantes, sino también, los propios habitantes de la ciudad y de sus alrededores; los cuales, llevan a cabo un nuevo proceso de apropiación de un espacio cultural para un evento coyuntural.

Esta dinámica cultural se explica mediante el concepto de campo de

Bour-deau, definido como “una red o una configuración de relaciones objetivas entre posiciones, las cuales están objetivamente definidas en su existencia y en las

determinaciones que imponen sobre sus ocupantes, agentes o instituciones, por su situación presente y potencial, así como su relación objetiva con otras posiciones.” (Bourdieu, P., & Wacquant, L., 2005, p.150).

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el sitito de una lógica y una necesidad específicas a aquellas que regulan otros

campos; por ejemplo, el campo artístico y cultural.

Ahora bien, el caso del CCU UNAM es distinto, no solo porque éste se ubica

den-tro de la Ciudad Universitaria por lo que la dinámica y movilidad de los flujos de

personas y actividades es vertiginoso; sino también, por el interesante fenóme-no de la apropiación de estudiantes y otras personas que fenóme-no sólo se apropian del espacio, sino que lo internalizan a un grado de formación de una identidad. En las imágenes se aprecia que la distribución de las personas en el CCU UNAM

tanto entre semana como en fin de semana tiene una característica de mayor

esparcimiento en todo el espacio; aunque también se presenta el caso de con-centración en la Sala Nezahualcóyotl cuando hay grandes eventos culturales (generalmente los sábados, tales como presentaciones de la Orquesta Sinfóni-ca Nacional, de la Compañía Nacional de Danza, etc.).

Esta distribución se debe a la oferta cultural variable de esta zona, además de las salas y teatros, también está el Museo de Arte Contemporáneo, la Biblioteca Nacional y el Espacio Escultórico. Esto le imprime un atractivo mayor a dicho espacio, además de contar con la combinación perfecta entre lo cultural y lo natural, puesto que justamente este centro está inmerso en una Reserva Na-tural Protegida.

Figura 10:

Dinámica socio espacial en el Centro Cultural Universitario de la UNAM (Mar-tes y viernes)

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CONCLUSIÓN

La UNAM y la BUAP son dos de las universidades públicas más importantes del país, están ubicadas en dos de las ciudades más grandes del país, por lo que concentran una gran cantidad de población en su área urbana y metropolitana que demanda cada vez más, mayor cobertura de servicios educativos, pero también, gradualmente, recursos de orden cultural.

Las universidades concentran la dinámica educativa y cultural de estas

ciuda-des a través de la creación de espacios donde confluye la infraestructura para

la cultura y todos los procesos de internacionalización de la misma que se dan en ellos a manera de territorialización.

Así, el Centro Cultural Universitario de la UNAM y el Complejo Cultural Universi-tario de la BUAP son focos de desarrollo cultural visibles para los habitantes de ciudades tan dinámicas como en las que están inscritas. Ambos tienen enor-mes semejanzas en su propósito de creación para la difusión de la cultura, pero por diferentes cuestiones tanto de ubicación espacial, como de procesos de apropiación y de relación sociales de producción de la cultura, han estable-cido trayectorias, de cierta manera, diferentes.

Ambos centros tienen una enorme infraestructura en cuanto a teatros, salas, bibliotecas, centros expositores, librerías, etc.; por lo que se han convertido en lugares atractivos para que estudiantes y la población en general participe en las actividades culturales que se realizan en éstos.

Sin embargo, hay un factor de localización que cambia la manera en que se apropian dichos espacios y que determina por quiénes se han apropiado de dicho proceso. El CCU UNAM está ubicado dentro de la misma Ciudad Univer-sitaria por lo que es un referente identitario para la comunidad univerUniver-sitaria; mientras tanto el CCU BUAP está alejado de la CU y está ubicado en Angelopo-lis, una zona periférica urbana de corte burguesa.

Esto ha influido en diferentes aspectos del funcionamiento de ambos centros,

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que puede ser dividida en la oferta convencional y los grandes espectáculos que aprovechan los inmuebles para atraer a grandes auditorios.

Por su parte, el hecho de que el CCU UNAM este dentro de la misma universidad provoca que sean los mismos estudiantes y la comunidad universitaria los que

desarrollen el perfil de la oferta cultural. Además, de que son estos actores los

que han configurado y reconfigurado el espacio cultural a través de su apropia

-ción e internaliza-ción dentro de su propia identidad como universitarios.

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