Universidad Nacional de Luján
Maestría en Política y Gestión de la Educación
Tesis de Maestría
La protesta docente en la década de 1990. Experiencias de organización
sindical en la provincia de Buenos Aires
Adriana G. Migliavacca DNI: 21.710.214
Directora: Dra. Marcela Pronko Co-directora: Mg. Myriam Feldfeber
Índice
Agradecimientos………... 5
Resumen……… 7
Introducción……….. 9
a. La definición del objeto de investigación y las estrategias metodológicas…... 13
a.1 El proceso de obtención de la información empírica……….. 15
b. Los estudios relacionados con el tema de la investigación………... 20
b.1 Los estudios sobre sindicalismo………. 20
b.1.1 La cuestión sindical en general………. 20
b.1.2 El sindicalismo docente………. 21
b.2 Los estudios sobre movimientos sociales………. 25
c. Sobre los capítulos de la tesis……….... 25
PARTE I La reflexión teórica sobre los movimientos sociales. Recuperando perspectivas para la problematización del objeto de investigación.……….. 28
Capítulo I Aportes conceptuales para el estudio de los movimientos sociales. Problemas y discusiones... 28
a. Tradiciones epistemológicas dominantes en el campo de investigación sobre “movimientos sociales”……… 28
a.1 Las oportunidades políticas……… 29
a.2 Los nuevos movimientos sociales……… 33
b. La pertinencia de una perspectiva de clase y sus contribuciones para abordar el problema de la representación ………. 36
c. Categorías pertinentes para el análisis del objeto de investigación. Consideraciones sobre de su relevancia teórica ………... 42
c.1 La estructura de oportunidades políticas ………... 42
c.2 La noción de distancia………. 43
c.3 Las lógicas de la acción colectiva sindical……….. 45
c.4. Los repertorios de la acción colectiva……… 47
c.5 El campo del conflicto sindical en el ámbito del trabajo docente………... 49
d. Acerca de la idea de “movimiento”……….. 50
e. Recapitulando……… 54
PARTE II Transición democrática y consolidación neoliberal. Los Docentes Autoconvocados en perspectiva histórica……… 58 Capítulo II
ruptura y las “nuevas” formas de protesta ………. 58
a. Introducción……….. 58
b. La apertura democrática y la reorganización sindical………... 60
b.1 La reorganización de la CTERA……….. 63
b.2 La situación de la Provincia de Buenos Aires y el cambio de política sindical………... 69
c. Los ’80. De las promesas democratizadoras a la ofensiva Neoliberal/conservadora………... 74
d. 1988, “El Maestrazo”……… 79
d.1 La huelga como “derrota”………. 79
d.2 La huelga como “aprendizaje”……….. 84
e. Recapitulando……… 87
Capítulo III La década del ’90 y la reconfiguración del entramado político – sindical. Un análisis de la experiencia de la CTERA……….. 89
a. Introducción 89 b. El Estado Neoliberal y la redefinición del entramado organizacional sindical……….. 90
b.1 La introducción de nuevas dinámicas en el mercado laboral………. 90
b.2 La ruptura de la CGT y la proyección de espacios sindicales para la confrontación………. 94
c. La situación de los trabajadores de la educación y la ubicación de la CTERA en el nuevo espacio sindical. Estrategias de confrontación con la Reforma Educativa………... 97
c.1 Las orientaciones políticas para el ámbito del trabajo docente………….. 97
c.1.1 El cuestionamiento de la estructura salarial………. 99
c.1.2 El cuestionamiento de la estabilidad laboral y de los sistemas de licencias y de acceso a los cargos……….. 101
c.2 La CTA y la proyección de un nuevo espacio sindical……… 103
c.3 Las estrategias de la CTERA y su ubicación en el escenario de la confrontación contra las políticas educativas neoliberales……….. 107
c.3.1 La descentralización y la conformación del SUTEN. Entre la confrontación y la unificación “desde arriba”... 108
c.3.2 La estrategia de la CTERA en el contexto de implementación de la Reforma Educativa.……… 116
d. Recapitulando……… 122
PARTE III Los “Docentes Autoconvocados” y los ciclos de protesta en la década del ’90: Una reconstrucción histórica.………. 126
Introducción……….. 126
Capítulo IV Los ciclos de la protesta en el proceso de re-estructuración neoliberal……. 131
a. 1989. Hiperinflación y demanda salarial………... 131
b.1 La interacción con la institución sindical y las perspectivas sobre el
conflicto educativo………. 141
b.2 La construcción de una trama organizativa... 148
b.3 Las formas de la protesta……… 152
b.4 La interacción con la autoridad estatal……….. 156
b.5 El reflujo. Balances y prospectivas……… 160
c. Docentes Autoconvocados en el marco de la implementación de la Reforma Educativa en la Provincia de Buenos Aires……….. 165
d. Recapitulando……… 172
Capítulo V Crisis de 2001. Los “Docentes Autoconvocados” y la disputa política en el interior de la institución sindical………... 175
a. La re-emergencia de las autoconvocatorias de docentes hacia el cierre de la década……… 175
b. Las estrategias de disputa……….. 184
b.1 Retención de servicios y huelga por tiempo indeterminado……… 184
b.2 La Granja Educativa y el Campamento del SUTEBA……….... 197
c. El desarrollo del conflicto y la emergencia de una prospectiva electoral……. 200
d. Recapitulando……… 206
Capítulo VI La autoconvocatoria como fenómeno emergente. Perspectivas en torno del espacio sindical……… 208
a. Democracia sindical y sindicalismo de base………. 208
b. Delegación de la representación y delimitación del liderazgo……….. 216
c. La construcción de un espacio sindical alternativo………... 219
Reflexiones finales………... 223
a. Los procesos económicos sociales y la disputa por la restitución de los derechos ciudadanos………. 223
b. La redefinición del modelo organizacional de la CTERA. De la disputa por las “formas” a la lucha política por el “contenido”………... 226
Fuentes consultadas……… 230
Bibliografía……….. 238
Agradecimientos
La realización de este trabajo fue posible gracias a la colaboración de distintas personas e instituciones. En primer lugar, y preservando su anonimato, agradezco a los docentes y militantes que muy solidariamente dispusieron de su tiempo y compartieron conmigo su memoria. A Laura Marrone, quien en el inicio de este recorrido me brindó información y documentación esclarecedora. Al Movimiento Socialista de los Trabajadores (a Carlos Miranda debo reconocerle su paciencia) y al Partido Obrero, por facilitarme el acceso a sus archivos de prensa.
En la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina y en el Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de la provincia de Buenos Aires me encontré con personas amables y solidarias que me permitieron consultar diversas fuentes documentales.
Muy especialmente, debo agradecer a Marcela Pronko, directora de esta tesis, por su infinita generosidad, por su presencia incondicional –a pesar de los kilómetros de distancia que separan a Buenos Aires de Río de Janeiro- y por el compromiso y la seriedad con que me orientó a lo largo de todo el proceso de trabajo. A Myriam Feldfeber, co-directora, por su acompañamiento cálido, por su lectura crítica, y por las oportunidades laborales y académicas que me brindó.
En distintas instituciones encontré compañeros y amigos que me ofrecieron su escucha y lectura atenta. Agradezco a Pablo Imen, Coordinador del Departamento de Educación del Centro Cultural de la Cooperación, por prestarle un voto de confianza a este proyecto. Al resto de los compañeros del equipo de investigación de la Universidad de Buenos Aires, Fernanda Saforcada, Analía Jaimovich, Oscar Graizer, Nora Gluz, María Eugenia Grandoli, Lucía Caride, Mariel Karolinski, Maida Diyarian, Paula Grad y Alejandro Burgos.
Resumen
El propósito de esta tesis de maestría es reconstruir la experiencia de los “Docentes Autoconvocados” que tuvo lugar en la Provincia de Buenos Aires en el transcurso de la década del ’90, y que emergió como una instancia de protesta no institucionalizada, que demarcó su autonomía respecto del sindicato oficial. El accionar de los Docentes Autoconvocados contempló, no obstante, una estrategia de interacción con la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA) –y con sus respectivas entidades de base-, puesto que se la referenciaba como un espacio sindical legítimo, a pesar de que se anhelaba transformarlo.
La denominación “Docentes Autoconvocados” es reconocida, por los propios docentes, como una expresión pertinente para identificar las experiencias de acción colectiva que protagonizaron. Algunos docentes le atribuyen un origen externo. En este caso, las fuentes consultadas nos inducen a pensar que se trata de una nominación acuñada por ciertas organizaciones sindicales y partidarias de izquierda, como una forma de delimitar conceptualmente un espacio potencial de acumulación de poder político. A pesar de eso, los testimonios convergen en rescatar la efectividad de la “categoría” para denotar un proceso de movilización que se gestó desde la base gremial. De acuerdo con la indagación empírica realizada, la experiencia se ha manifestado en cuatro momentos históricos diferentes:
- La pauperización desatada por la crisis hiperinflacionaria de 1989.
- Las políticas de descentralización del sistema educativo y el proceso de discusión y sanción de la Ley Federal de Educación en los inicios de la década de 1990.
- La implementación de la Reforma Educativa en la Provincia de Buenos Aires en el transcurso de la década de 1990.
- La crisis social e institucional que, hacia el cierre de la década, antecedió y prosiguió a los estallidos de fines de 2001.
inscripta en la historia nacional reciente y desarrollada en los “márgenes” del ámbito organizativo institucionalizado, se volvía sugerente para explorar un conjunto de cuestiones que se mostraban relevantes para la política educacional. Entre ellas, se procuró considerar:
- Las representaciones sociales de los Docentes Autoconvocados sobre los diversos conflictos que en el ámbito educativo se fueron desatando a lo largo de la década estudiada, y la inscripción de estas representaciones sociales en la emergencia de formas de organización colectiva que pugnaron por la restitución de un conjunto de “derechos ciudadanos” desmantelados. Se intentó problematizar, paralelamente, el modelo de ciudadanía que se mantuvo como referencia en el transcurso de los ciclos de disputa.
- La discusión por las formas de la organización sindical de la docencia y la contextualización de esa discusión en el proceso histórico transitado por el sindicato oficial en las últimas décadas.
- El potencial que los formatos organizacionales experimentados por los Docentes Autoconvocados tuvieron en la habilitación de procesos de formación política en el ámbito escolar y en la incorporación de otros actores sociales a la protesta, así como en la profundización del debate político y la radicalización de los términos de la confrontación con el poder político de turno.
- La relación entre la profundización del debate político en el marco de los procesos de formación que se desarrollaron en el ámbito escolar y la apertura de la discusión en torno de la construcción de un proyecto sindical alternativo. Se procuró reflexionar sobre el papel que en el desarrollo de esa discusión desempeñaron los militantes “más experimentados”, que aportaron las perspectivas que habían forjado a lo largo de su historia de militancia sindical y partidaria.
Introducción
“¿Cómo surge un movimiento social? Desde fuera, parece un accidente de la voluntad, la generación espontánea de efectos cuyo vigor minimiza cualquier vaguedad o la precariedad de la vida cotidiana. Desde dentro, la impresión es diferente: en el momento justo cristalizan experiencias y necesidades de años, y un sector excluido decide no delegar ya pasivamente su representación, y condensa de golpe exigencias y maneras de ser. El auge sucede ante públicos con frecuencia difusos, y las demandas (concretas, puntuales, fragmentarias) se satisfacen a medias o se convierten en el programa de otro movimiento social (...)” (Monsiváis, 1988:
12)
Comencé a trabajar en el bosquejo de esta tesis en marzo del año 2002. Cursaba el primer taller de investigación de la Maestría en Política y Gestión de la Educación cuando mis compañeros y yo nos encontramos frente al desafío de formular un “problema investigable”. La propuesta inicial del taller se mostraba estimulante. Se trataba de hurgar y compartir nuestras inquietudes (sociales, políticas, educacionales) para garantizar un recorrido genuinamente buscado y elegido. A pesar de las restricciones materiales que en nuestro país suelen atravesar a los procesos de investigación, la tesis se perfilaba como un proyecto convocante.
electoral nacional a costa de moderadas promesas de “cambio”, que –sin embargo- se mantuvieron incumplidas.1
La utopía -y, con ella, el anhelo de la construcción política alternativa- se nutría de las diversas manifestaciones populares que por ese entonces aparecían bajo la forma de movimientos sociales, autoconvocatorias y asambleas que revelaban el cuestionamiento –y las limitaciones- de los modos de hacer política que predominaban en las instituciones representativas del régimen democrático consolidado con posterioridad al último período dictatorial.2 Me preguntaba por la gravitación de estos procesos en el ámbito educativo, especialmente por su repercusión en las estrategias de resistencia y contestación social de los docentes.
En ese momento, me encontraba participando de un grupo de investigación sobre temáticas vinculadas con el trabajo docente, que indagaba sobre los procesos de reestructuración a los que era sometido por la Reforma Educativa impulsada en los inicios de la década del ’90. El tema del Sindicalismo Docente pronto se vislumbró como un campo problemático plausible, especialmente porque me alentaba a establecer vinculaciones entre mis inquietudes políticas en torno de la emergencia de nuevos fenómenos organizacionales y
1Carlos Menem, candidato presidencial del Partido Justicialista, gobernó por dos mandatos consecutivos,
entre julio de 1989 y diciembre de 1999. En octubre de ese año, la denominada “Alianza por el Trabajo, la Justicia y la Educación” había obtenido el triunfo en las elecciones presidenciales. La coalición nucleaba a la Unión Cívica Radical y al Frente para un país Solidario. A pesar de las ambigüedades de su discurso político, la Alianza había asumido públicamente su voluntad de acabar con el modelo de corrupción imperante, y de contemplar las necesidades sociales de la inmensa proporción de habitantes que por ese entonces padecían condiciones de pobreza. Sin embargo, una vez asumida la conducción del Poder Ejecutivo Nacional, sus dirigentes no dudaron en profundizar las directrices regresivas de las políticas que, impulsadas por el menemismo, habían conducido al crecimiento exponencial de los niveles de pobreza y al deterioro general de las condiciones de vida de gran parte de la población. En diciembre de 2001, la aguda situación de crisis social e institucional precipitó un ciclo de estallidos y manifestaciones populares que derivaron en la renuncia del recién electo presidente Fernando De la Rúa.
2 Germán Pérez (2002b) lo caracteriza como un sistema político dominado por un proceso de fuerte
personalización de la representación, que permitió al gobierno concentrar recursos para la toma de decisiones, al tiempo que limitó las posibilidades del subsistema de partidos para estructurar una representación política sustentada en clivajes ideológicos y propuestas programáticas. En este contexto, la pregunta sobre la que parecen haberse enfocado las diversas manifestaciones populares que emergieron tras la crisis de diciembre de 2001, parece ser –tal como apunta el autor- la de cómo redefinir las relaciones entre la participación política ampliada, la deliberación asamblearia, la representación política y los procesos de toma de decisiones, frente al colapso del sistema político tradicional del cual la crisis fue su manifestación más profunda. Como señala el autor, “(…) buena parte de la convulsión política que condujo al surgimiento
de las asambleas puede interpretarse como el rechazo tardío a una forma personalista de concebir la representación según la cual la intervención del representado se limita no ya a la formación de consensos sociales ampliados, sino al mero consentimiento electoral prestado a figuras plenipotenciarias que, por el sólo hecho de triunfar en la competencia electoral, se consideraban inmunes a las demandas sociales”
algunas de las problemáticas laborales que me encontraba investigando en el marco de un proyecto colectivo del que participaba, en el Centro Cultural de la Cooperación.3
En el ámbito de la Maestría, los intercambios mantenidos con mis compañeros del primer taller de investigación me permitieron tomar conocimiento de la existencia de experiencias de autoconvocatorias en el campo gremial de la docencia, cuya característica central era la de haberse desarrollado a través de una vía de organización no institucionalizada, esto es, con cierto grado de independencia de los sindicatos reconocidos oficialmente. Comencé a contactarme con algunos de los referentes que esas experiencias tenían en la provincia de Buenos Aires.
La denominación “Docentes Autoconvocados” era reconocida, por los propios actores, como una expresión pertinente para identificar las experiencias de acción colectiva que habían protagonizado. Algunos entrevistados le atribuían un origen externo. En este caso, las fuentes consultadas nos inducen a pensar que se trataba de una nominación acuñada por ciertas organizaciones sindicales y partidarias de izquierda, como una forma de delimitar conceptualmente un espacio potencial de acumulación de poder político. A pesar de eso, los testimonios convergían en rescatar la efectividad de la “categoría” para denotar un proceso de movilización que se gestaba desde la base gremial. El fenómeno no había sido privativo de la coyuntura de la crisis del año 2001, sino que había emergido en distintos momentos de la década del ’90, aunque con características diferenciadas. La experiencia se había desarrollado en cuatro períodos diferentes: 4
- La pauperización desatada por la crisis hiperinflacionaria de 1989.
3 En el año 2001 me integré a un equipo de investigación del Centro Cultural de la Cooperación, del que
también participaron Analía Ivannier, Analía Jaimovich, María Fernanda Saforcada y Yael Pasmanik. Avanzamos en el análisis de los significados políticos y educativos que atravesaron a las propuestas de modificación de los estatutos docentes que por entonces enarbolaban diversos organismos gubernamentales y no gubernamentales e internacionales, y en la reconstrucción, a la luz de los debates que estas propuestas generaron, de lo que los estatutos establecían en materia de condiciones laborales para los docentes. A propósito, puede consultarse: Ivanier, Jaimovich, Migliavacca, Pasmanik y Saforcada. ¿Qué regulan los
Estatutos Docentes? Trabajadores de la educación, relaciones sociales y normativa. Centro Cultural de la
Cooperación, Departamento de Educación, Buenos Aires, junio de 2004 (Cuaderno de Trabajo N° 46), y Jaimovich, Migliavacca, Pasmanik y Saforcada. Reformas neoliberales, condiciones laborales y estatutos
docentes. Centro Cultural de la Cooperación, Departamento de Educación, Buenos Aires, enero de 2004
(Cuaderno de trabajo N° 37).
4 Conceptualizamos a la década del ’90 como un período histórico en el que el gobierno nacional impulsa con
- Las políticas de descentralización del sistema educativo y el proceso de discusión y sanción de la Ley Federal de Educación en los inicios de la década de 1990.
- La implementación de la Reforma Educativa en la Provincia de Buenos Aires en el transcurso de la década de 1990.
- La crisis social e institucional que, hacia el cierre de la década, antecedió y prosiguió a los estallidos de fines de 2001.
Comprendí, asimismo, que el accionar de los Docentes Autoconvocados contemplaba una estrategia de interacción con la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA) –y con sus respectivas entidades de base-, puesto que se la referenciaba como un espacio sindical legítimo, a pesar de que se anhelaba transformarlo. Las primeras entrevistas revelaban que los significados políticos que adoptaban las autoconvocatorias se fueron construyendo en el marco del entramado de relaciones que se demarcaba entre los Docentes Autoconvocados, el sindicato de referencia y el Estado. El abordaje del fenómeno se presentaba como una “excusa” oportuna para desarrollar y profundizar algunas de las problemáticas que me inquietaban. Se disponía como un recorrido plausible para contribuir a la reconstrucción de las perspectivas sociales que se acuñaron en los espacios de la subalternidad, en un contexto signado por el cuestionamiento de las prácticas políticas hegemónicas. Concretamente, la aproximación a la perspectiva de los Docentes Autoconvocados, en su condición de partícipes de una experiencia de acción colectiva inscripta en la historia nacional reciente y desarrollada en los “márgenes” del ámbito organizativo institucionalizado, se volvía sugerente para explorar un conjunto de cuestiones que se mostraban relevantes para la política educacional. Entre ellas, traté de considerar:
- La discusión por las formas de la organización sindical de la docencia y la contextualización de esa discusión en el proceso histórico transitado por el sindicato oficial en las últimas décadas.
- El potencial que los formatos organizacionales experimentados por los Docentes Autoconvocados tuvieron en la habilitación de procesos de formación política en el ámbito escolar y en la incorporación de otros actores sociales a la protesta, así como en la profundización del debate político y la radicalización de los términos de la confrontación con el poder político de turno.
- La relación entre la profundización del debate político en el marco de los procesos de formación que se desarrollaron en el ámbito escolar y la apertura de la discusión en torno de la construcción de un proyecto sindical alternativo. Procuré reflexionar sobre el papel que en el desarrollo de esa discusión desempeñaron los militantes “más experimentados”, que aportaron las perspectivas que habían forjado a lo largo de su historia de militancia sindical y partidaria.
a. La definición del objeto de investigación y las estrategias metodológicas
En un primer momento, la investigación pretendía centrarse en la búsqueda y reconstrucción de las interpretaciones que los docentes protagonistas hacían de sus propias trayectorias de militancia y/o participación gremial. En el diseño original de la tesis, nuestro objeto había quedado formulado como: Las representaciones sociales que los docentes autoconvocados del conurbano bonaerense tienen acerca de su propio proceso de organización en el marco de los conflictos gremiales de la década del ’90.
Los desarrollos teóricos de Raymond Williams (1980), para quien la “creación social de significados mediante el uso de signos formales” adquiere el estatus de “una actividad material práctica”, nos permitían dimensionar los aspectos productivos de la conciencia y del lenguaje.
“La significación, la creación social de significados mediante el uso de signos formales, es entonces una actividad material práctica; en verdad es, literalmente, un medio de producción. Es una forma específica de laconciencia práctica que resulta inseparable de toda la actividad material social.”
(Williams, 1980: 51)
Williams se identifica con una idea de objetividad histórica y se distancia de una concepción de objetividad abstracta en donde el proceso “determinante” aparece como absolutamente “independiente” de la voluntad de los sujetos. Se acerca a una ponderación de las connotaciones políticas del concepto, alejándose de lo que en el marxismo ha sido criticado como supuesto “economicismo”.5
El trabajo con las narrativas, a la luz de la perspectiva enunciada precedentemente, nos fue orientando hacia la redefinición de la formulación del objeto de investigación. Como fuentes de aproximación a las autoconvocatorias, los primeros testimonios demarcaron un conjunto de líneas de indagación histórica, cuyo desarrollo se volvía sustancial para el abordaje del fenómeno. La tesis fue adquiriendo el formato de un relato histórico, por lo que del propósito inicial de “caracterizar a las representaciones sociales de los actores”, se viró hacia un plan de reconstrucción histórica de la experiencia de los “Docentes Autoconvocados”, compartiendo el planteo inicial –ya realizado en el diseño de tesis- de que las interpretaciones de los actores protagonistas constituirían un insumo nodal para la estructuración de tal relato. Por su parte, veíamos que la reconstrucción del proceso histórico transitado por la experiencia en general -y no simplemente la caracterización de las “representaciones sociales”- alentaba la recuperación de un material empírico que nos permitía profundizar algunas de las líneas argumentales que se relacionan con las problemáticas que enunciamos más arriba.
En este contexto de redefinición, el trabajo con las interpretaciones deparaba una doble vía de acción. En primer lugar, y en virtud del dimensionamiento de los aspectos materiales
5 En palabras del autor: “(...) Por lo tanto, la “sociedad” nunca es solamente una “cáscara muerta” que
que intervienen en los procesos de producción cultural, el análisis de las “representaciones sociales” debió problematizar los procesos macro-sociales en los que se inscribieron las acciones colectivas estudiadas, así como los sentidos que –en el marco de esos procesos- le imprimieron inteligibilidad a esas acciones (Schuster, 2005).6
En segundo lugar, y atendiendo a las líneas de indagación que nos sugerían los testimonios de los entrevistados, debimos incorporar el abordaje de un conjunto de fenómenos relacionados con la historia reciente del sindicato instituido –en nuestro caso, la CTERA- que resultaban insoslayables en la propia estructuración del relato. En su condición de experiencia organizativa del ámbito gremial, los “Docentes Autoconvocados” no se perfilaron como un “movimiento anti-sindicato”. Apelaron, por el contrario, a una estrategia de interacción con la CTERA, que operó –como ya apuntamos- como un espacio de referencia legítimo, pero que también fue proyectado- desde las autoconvocatorias- como un objeto de transformación.
Las dos vías de acción señaladas oficiaron como un recurso explicativo, que procuró reconstruir “las condiciones de legibilidad” (Lulo, 2002) de las narrativas de los sujetos entrevistados, en vistas de arribar a un esquema de validación que posibilitara profundizar nuestras primeras aproximaciones comprensivas al fenómeno. Con el trabajo histórico se buscó –parafraseando al autor citado- “problematizar la operatividad del contexto”, esto es, considerar la “materialidad” en la que se inscriben las interpretaciones de los sujetos sobre los que se aboca este estudio.
a.1 El proceso de obtención de la información empírica
La indagación empírica se ha organizado en torno del análisis de fuentes documentales y entrevistas “en profundidad”, realizadas a los sujetos protagonistas de las autoconvocatorias y a otros informantes clave.7 En el proceso de relevamiento de los
6Tal como señala el autor: “La función de la explicación en la reconstrucción de una protesta es la de
restaurar la trama de sentido entre la protesta misma y el resto del acontecer social. La protesta, así, no será el resultado necesario de determinadas condiciones estructurales, ni de intereses preestablecidos, ni de identidades dadas, ni de oportunidades o amenazas sistémicas, ni de cálculos de racionalidad costo-beneficio, ni de prácticas de organización previa; pero podrá entenderse de algún modo ligada (conceptualmente, con sentido) a todas estas dimensiones del análisis o al menos a algunas de ellas. Y esta ligazón podrá proponerse como una interpretación que hipotetiza acerca de relaciones reales en el mundo”
(Schuster, 2005: 55).
7Taylor y Bogdan definen a las entrevistas cualitativas en profundidad como “(...) reiterados encuentros cara
testimonios orales, y de su triangulación con los documentos escritos, hemos incorporado algunas consideraciones procedentes de la “Historia Oral”, perspectiva que enfatiza el conocimiento de los “sin voz”, de los procesos y de los actores “anónimos”.8 En nuestro caso particular, el uso de los testimonios orales operó como una llave de acceso al conocimiento de una experiencia de organización colectiva de la que se dispone escasa documentación.
No obstante, y dado que se trata de una instancia de producción subjetiva de significaciones, el uso de la fuente oral conlleva, tal como señala Portelli (1991), el desafío de reconstruir con rigurosidad una narrativa.9 Es en el marco de este desafío que el entrevistador participa con el narrador, en un esfuerzo conjunto y de cooperación, en el examen y registro de las experiencias vividas. Ambos participantes –entrevistador y entrevistado- operan en dos niveles: el de la entrevista inmediata y el del pasado que se recuerda o el cuerpo de conocimientos subyacentes que cada uno aporta a la entrevista:
“El entrevistador busca recuerdos y provoca reflexiones y evaluaciones significativas; incluso propone hipótesis (...) y desafía al entrevistado a nuevos exámenes y reflexiones sobre las suposiciones y afirmaciones formuladas en primera instancia. Análisis y evaluaciones tienen lugar durante el mismo proceso de intercambio de la entrevista y forman parte de ella.” (Moss en
Schwarszstein, 1991: pp. 31-32).
Esta dialéctica dinámica (Moss, 1991), que debe ser promovida por el entrevistador, proporcionará posteriormente pruebas internas de confiabilidad, validez y significación que operarán de manera suplementaria a las que se empleen en el momento del análisis de la fuente oral elaborada. En nuestro caso particular, hemos procurado resguardar dicha dialéctica, fundamentalmente, a partir de la indagación documental e historiográfica. El conjunto de docentes entrevistados se fue delimitando a lo largo del proceso de indagación, sobre la base del criterio de saturación teórica, esto es, se tomó como marco
modelo de una conversación, en donde el rol de investigador no sólo implica obtener respuestas, sino también aprender qué preguntas hacer y cómo hacerlas.
8De acuerdo con Dora Schwarzstein, el uso sistemático de los testimonios orales y la aparición de la “Historia
Oral” es un fenómeno de las últimas décadas. A partir de la década del ’60, el objeto de su preocupación comenzó a tener mayores afinidades con el de la Historia Social contemporánea, enfatizando el conocimiento de los procesos y de los actores anónimos y alejándose de una historiografía, de corte positivista, puramente descriptiva de héroes y de acontecimientos. Hacia la década de 1970, la historia oral aparece claramente asociada, en el ámbito académico europeo, a opciones de compromiso político y en vinculación estrecha con los movimientos obreros tradicionales y los nuevos movimientos sociales. En América Latina, se ha adoptado, en líneas generales, la misma tradición inglesa que priorizaba la expresión de los “sin voz”: “Como
práctica académica, los historiadores ingleses, liderados por Paul Thompson y Raphael Samuel, se han planteado también como objetivo de su práctica la historia social de sectores subalternos, los que no han tenido espacio ni voz en la cultura hegemónica.” (Schwarszstein, 1991: 9)
9
de referencia a las “clases” y “propiedades teóricas” que fueron emergiendo a partir del contacto con la empiria. La realización de entrevistas se detuvo cuando se dejó de hallar información adicional que posibilitara desarrollar nuevas propiedades para las categorías (Glaser y Strauss, 1967). De esta forma, a lo largo del proceso de investigación, se entrevistó a 21 docentes que participaron de la experiencia de “Docentes Autoconvocados” y a 5 docentes que, al no haber tenido una intervención directa en el fenómeno que intentamos reconstruir, pueden ser considerados como “informantes clave”, puesto que aportaron información valiosa para su reconstrucción. De los “Docentes Autoconvocados” entrevistados, 14 participan (o lo han hecho en algún momento) en alguna agrupación sindical, mientras que los otros 7 no disponen de una trayectoria de militancia “orgánica”.10
Las entrevistas se centraron en la reconstrucción de las interpretaciones de actores que mantuvieron una posición política cercana o “favorable” a la que demarcaron los Docentes Autoconvocados, puesto que se trata de perspectivas que permanecen casi ausentes en los discursos oficiales del sindicato y que, entendemos, ameritan ser indagadas en profundidad. No obstante, se verá que las posiciones del sector oficialista de la CTERA fueron relevadas y sistematizadas a partir de la indagación documental.
Como ya se ha señalado, la presente investigación corresponde a una tesis de maestría, en la que nos hemos propuesto recabar, de manera exploratoria, algunas líneas de interpretación sobre un fenómeno emergente, de difícil aprehensión empírica, fundamentalmente porque no contamos con sistematizaciones previas sobre el mismo y – como ya adelantamos- por la escasa documentación específica disponible. Dadas las condiciones materiales de realización del estudio, el relevamiento de testimonios orales se debió acotar a los casos distritales que se mostraron más relevantes.11 En el proceso histórico que se relata en este trabajo se ha recuperado testimonios pertenecientes a docentes de los siguientes distritos del Gran Buenos Aires: Moreno, San Martín, Vicente
10Para distinguir a los Docentes Autoconvocados de los Informantes Clave, rotulamos a los primeros con la
sigla DA y a los segundos con la sigla IC. Para su identificación en el cuerpo de la investigación, les asignamos una letra minúscula al lado de la sigla que rotula su condición (docente autoconvocado o informante clave) y consignamos el nivel de enseñanza –en su defecto la modalidad- en el que se desempeñaban: Nivel Medio en los comienzos de la década del ‘90; Educación General Básica (EGB) y/o Polimodal en el período posterior al comienzo de la implementación de la reforma educativa en la provincia de Buenos Aires. Cabe aclarar que, cuando reproducimos testimonios que mencionan nombres propios, empleamos un nombre “de fantasía”, para preservar el anonimato de la persona mencionada.
11La investigación no contó con un financiamiento económico que posibilitara una dedicación de tiempo
López, San Isidro, Lomas de Zamora y Gral. Sarmiento -que actualmente nuclea a los distritos de José C. Paz, San Miguel y Malvinas Argentinas.12
Hemos indicado que la experiencia de las autoconvocatorias se ha manifestado en cuatro momentos diferentes: durante la pauperización desatada por la crisis hiperinflacionaria de 1989; frente a la descentralización del sistema educativo y la sanción de la Ley Federal de Educación; durante la implementación de la Reforma Educativa en la provincia de Buenos Aires y en el transcurso de la crisis social e institucional que antecedió y prosiguió a los estallidos de fines de 2001. Si bien el trabajo con las fuentes documentales ha permitido rebasar la mirada local y avanzar en una reconstrucción del fenómeno en la escala provincial, se verá que no todos los procesos conflictivos relatados han podido ser abordados con el mismo nivel de “amplitud” –en un sentido territorial- y profundización – desde un punto de vista conceptual. Se apreciará, asimismo, que el análisis conceptual se profundiza en la caracterización de aquellos casos distritales en los que hemos podido acceder a la construcción de fuentes orales.13
Para los diferentes períodos, se relevaron testimonios procedentes de distintos casos distritales. La selección de los casos estuvo mediada por la facilidad de acceso a la fuente, pero también por el nivel de gravitación que los distintos conflictos tuvieron en el nivel local. Se relevaron testimonios en los siguientes distritos:
- Crisis hiperinflacionaria de 1989: Lomas de Zamora, Moreno y San Martín.
- Descentralización del sistema educativo y sanción de la Ley Federal de Educación: Gral. Sarmiento, Moreno, Vicente López, San Isidro y San Martín.
12
En 1994, a partir de la sanción de la Ley provincial Nº 11.551, el Partido de Gral. Sarmiento se dividió en tres municipios: José C. Paz, San Miguel y Malvinas Argentinas. Sin embargo, para la organización interna del Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de la Provincia de Buenos Aires (SUTEBA) –la entidad de base de CTERA en la denominada provincia-, los tres distritos continuaron funcionando como una sola seccional. Es decir que la seccional de Gral. Sarmiento continuó operando como una unidad territorial de referencia en la organización local de la protesta gremial.
13Las entrevistas en profundidad realizadas a los Docentes Autoconvocados se estructuraron a partir de
- Implementación de la Reforma Educativa en la Provincia de Buenos Aires: Gral. Sarmiento, Lomas de Zamora, Moreno, San Isidro y San Martín.
- Crisis social e institucional que antecedió y prosiguió a los estallidos de fines de 2001: Gral. Sarmiento y Moreno.
Dentro del grupo de informantes clave, hemos incluido a 4 militantes sindicales de distintos distritos del Conurbano Bonaerense y a 1 dirigente nacional de la CTERA. De los cuatro militantes, tres de ellos son “históricos” de agrupaciones sindicales de izquierda y uno fue militante de la Agrupación Celeste –a cargo de la conducción del sindicato- hasta el año 1998, momento en que comenzó a participar de la organización de un espacio disidente que prosperó, hacia 1999, en el armado de una agrupación alternativa.14
La indagación documental operó como una vía complementaria en la reconstrucción histórica del fenómeno estudiado. Ofició, asimismo, como un marco de referencia para la triangulación de las fuentes orales, que facilitó –tal como adelantamos en líneas anteriores- su contextualización, así como el enriquecimiento y la validación de su interpretación. El cuerpo empírico de fuentes documentales escritas ha incluido:15
- Artículos de la prensa nacional correspondientes a los Diarios La Nación, Clarín y Página 12.
- Artículos de la prensa local correspondientes a los diarios El Día (La Plata), La Hoja (Gral. Sarmiento) y Para Usted (Moreno)
- Memorias y documentos de la CTERA y del SUTEBA (publicaciones, actas de congresos, estatutos, etc.)
- Artículos de la prensa partidaria correspondientes al Movimiento al Socialismo –luego Movimiento Socialista de los Trabajadores- y al Partido Obrero.
- Documentos elaborados en el marco de la propia experiencia de “Docentes Autoconvocados” (boletines periódicos, actas de asambleas, volantes, notas, petitorios, etc.).
14
Se trata de la Agrupación Violeta, que se constituyó en la Seccional de La Matanza, a partir de la confluencia de un grupo de militantes que se distanció de la Agrupación Celeste y la Lista Rosa, de la que participaban agrupaciones sindicales de izquierda.
15La referencia de los períodos relevados en cada caso está consignada, al final del texto, bajo el título
b. Los estudios relacionados con el tema de la investigación
A lo largo del proceso de investigación hemos relevado un conjunto de investigaciones y ensayos que, emparentados con el objeto de estudio de esta tesis, nos han aportado referencias fácticas y analíticas que facilitaron la reconstrucción de la trama de relaciones sociales, políticas y sindicales en las que se inscribió la experiencia de los Docentes Autoconvocados. En este sentido, la gran mayoría de los trabajos que se mencionan a continuación pueden verse referenciados en los distintos capítulos de la tesis, a medida que avanzamos en el desarrollo de los distintos procesos que nos permiten reconstruir el fenómeno que investigamos.
De las investigaciones relevadas, sólo una aborda el fenómeno de las autoconvocatorias de docentes, aunque se circunscribe en el caso de la provincia de Corrientes. No obstante, hemos accedido a algunos estudios que han trabajado sobre ciertas experiencias de organización popular emergentes que se han desarrollado en el transcurso de la década del ‘90. En una primera clasificación, distinguimos las producciones que se circunscriben en el tema del sindicalismo, de aquellas que se hacen extensivas al tratamiento de los movimientos sociales en general y avanzan en la consideración de otros fenómenos contemporáneos de acción colectiva. Asimismo, dentro de los trabajos sobre sindicalismo, diferenciamos los que desarrollan la cuestión sindical general de los que se centran en las problemáticas del sindicalismo docente.
b. 1 Los estudios sobre sindicalismo
b.1.1 La cuestión sindical en general
colectivos”, pertenece al compilador; el otro, ha sido elaborado por Marta Novick y se titula, “Nuevas reglas del juego en Argentina, competitividad y actores sindicales.”
En segundo lugar, consideramos un grupo de estudios que nos posibilitaron avanzar en el abordaje de las redefiniciones que se fueron introduciendo en el entramado de nucleamientos y organizaciones sindicales en las distintas coyunturas políticas del período histórico abordado, así como en los posicionamientos concretos que fueron demarcando frente a las medidas instrumentadas por las autoridades nacionales. Focalizamos especialmente en el proceso de rupturas y re-unificaciones experimentado por la Confederación General de Trabajadores (CGT) y en el de la conformación de la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA), en su condición de nucleamiento que se postulaba como opositor y alternativo. Recuperamos los trabajos de Héctor Palomino (1985), Ricardo Gaudio y Héctor Domeniconi (1986), Álvaro Abós (1987), Arturo Fernández (1998), Eduardo Lucita (1996) y Martín Armelino (2005). Por último, y aunque se trata de producciones que abordan problemáticas socio-políticas de mayor amplitud que la cuestión sindical, tomamos como referencia los estudios de Danilo Martuccelli y Maristella Svampa (1997), y Maristella Svampa y Sebastián Pereyra (2005).
b.1.2 El sindicalismo docente
En este punto, precisamos marcar una diferenciación entre aquellos trabajos que oficiaron como fuentes de consulta en el momento de elaboración del diseño de tesis -y que nos permitieron aproximarnos al universo de enfoques y problemáticas posibles en el tratamiento de la temática-, y aquellos otros que nos aportaron información empírica y perspectivas analíticas con las que fuimos dialogando en el propio proceso de elaboración de la investigación, una vez definido el diseño.
Dentro del primer grupo de trabajos, consideramos:
líneas de interpretación que permiten dar cuenta de la complejidad del objeto temático- con un tono prescriptivo que se orienta a direccionar el reposicionamiento que los actores involucrados “deberían” experimentar en este nuevo escenario. Es en este último aspecto en el que encontramos que este grupo de investigaciones mantiene ciertas disonancias con la perspectiva político-social desde la cual desarrollamos nuestras primeras inquietudes sobre la temática, puesto que se sugiere que el proceso de re-posicionamiento debería orientarse a privilegiar la generación de escenarios de concertación para la instrumentación de las reformas educativas, dando por supuesto que es posible constituir –en este contexto- un “campo de cooperación” comprensivo de los diversos intereses en juego (entre ellos, los del Estado y los de los sindicatos), y tal vez soslayando los aspectos irreconciliables de los direccionamientos introducidos por estas reformas y las expectativas laborales y político-educativas de los propios trabajadores docentes. Dentro de las líneas de análisis sugeridas por estos trabajos, podemos destacar:
La desagregación de la estructura de las organizaciones en un conjunto de componentes (legislación, características generales, gobierno interno, financiamiento, ámbitos de acción, vínculos y relaciones nacionales, vínculos y relaciones internacionales), en vistas de arribar a una categorización de los diversos “estilos” de sindicalismo docente en la región latinoamericana (Loyo, Ibarrola y Blanco; 1999).
La determinación de la relación entre los dirigentes docentes y las bases docentes como una asignatura pendiente en materia de investigación sobre la temática (Murillo, 1999).
La reconstrucción del campo de interacción de los actores, las estrategias que éstos despliegan y los condicionantes que las explican, a la luz de la problematización de los sentidos que el cambio adquiere para éstos, identificando los nuevos problemas de identidad que, en el marco de las transformaciones económico-sociales de las últimas décadas, atraviesan a la docencia (Tiramonti, 1999).
educación pública se construyen en el marco de esas relaciones (Torres y Schugurensky, 1999).
- Un ensayo producido por María Gabriela Barrios, en el marco de una tesis de maestría sobre la “Protesta Social en la provincia de Corrientes”. El artículo, titulado “Los autoconvocados. Percepciones sobre el movimiento de participantes de la protesta social”16, se centra en el análisis cualitativo de entrevistas a docentes mujeres que participaron de las autoconvocatorias que se desarrollaron en esa provincia, en la denominada “Plaza del Aguante Correntino”, que se extendió entre el 7 de junio y el 17 de diciembre de 1999 y que derivó en la destitución del gobernador provincial. La autora delimita algunas líneas de exploración que mantienen ciertos puntos de filiación con algunos de los problemas que fuimos abordando en nuestro trabajo. Entre ellos, podemos destacar: el carácter no institucionalizado de la experiencia organizativa y su relación con las perspectivas sobre el accionar de las organizaciones gremiales institucionalizadas; la delimitación del campo posible de intervención de las autoconvocatorias; las concepciones de ciudadanía que subyacen en estos “movimientos”; las concepciones sobre las formas de la política y la relación con la práctica política de las organizaciones partidarias.
Entre los trabajos que aportaron información empírica, contamos con:
- Las producciones de los equipos de investigación de la Confederación de Trabajadores de la República Argentina (CTERA) y del Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de la provincia de Buenos Aires (SUTEBA).17 Ambas producciones ofrecen información relevante sobre el proceso de conformación de estas entidades y su participación en los intentos de articulación
16Barrios, María Gabriela. “Los autoconvocados. Percepciones sobre el movimiento de participantes de la
protesta social en Corrientes, durante 1999”, Facultad de Arquitectura y Urbanismo –UNNE –CONICET, 2002, publicado en: http://www.unne.edu.ar/cyt/2002/01-Sociales/S-047.pdf., 2003.
17Nos referimos a dos trabajos: Balduzzi, Juan y Vázquez, Silvia. De apóstoles a trabajadores. Luchas por la
unidad sindical docente 1957-1973. Instituto de Investigaciones Pedagógicas “Marina Vilte”, CTERA,
Buenos Aires, 2000; y a SUTEBA (coordinación general de Cecilia Martínez, Jorge Díaz y Juan Balduzzi)
Banderas en tu corazón. SUTEBA, 20 años de lucha, pasión y proyectos 1986-2006. Buenos Aires, agosto de
de demandas y reivindicaciones, así como de constitución de alianzas en vistas de librar la lucha sindical en un plano provincial o nacional. Asimismo, se introducen dimensiones de análisis relevantes para la reconstrucción del entramado de relaciones socio-históricas en las que se inscribe el fenómeno de las autoconvocatorias. Entre ellas rescatamos especialmente las discusiones que en los sucesivos gobiernos se fueron desarrollando en el campo sindical en general; los posicionamientos que se fueron demarcando frente a las medidas de política educativa; las controversias en torno de los modelos de organización sindical; las imágenes o representaciones sociales sobre la docencia, entre otros. No es anecdótico señalar que se trata de reconstrucciones históricas que reflejan la “mirada oficial” de estas organizaciones. La consideración de las perspectivas de los docentes que participaron de las autoconvocatorias nos permitió problematizar algunos de los argumentos de los trabajos citados, a partir de ciertos señalamientos que proporcionaron una mirada crítica sobre este relato oficial.
- La tesis de maestría de Julián Gindin (2006), Sindicalismo docente e Estado. As prácticas sindicais do magisterio no México, Brasil e Argentina. El autor desarrolla un estudio comparado que avanza en la caracterización del sindicalismo docente en estos tres países, con el propósito de problematizar las relaciones establecidas entre los sindicatos de docentes de la red pública de educación básica y el Estado, desde fines de la década del ’70 hasta la actualidad. En el caso de nuestra investigación, el trabajo fue empleado como una fuente de información significativa, que posibilitó complejizar la reconstrucción de la historia reciente del sindicalismo docente en nuestro país, atendiendo especialmente a las reivindicaciones del gremio, las articulaciones establecidas con otros sectores sociales y a los procesos de conflicto y de concertación con el gobierno, así como a la emergencia de prácticas sindicales que, en el marco de la lucha por la defensa de la educación pública, prosperaron en la superación de las lógicas corporativas.
investigación nos ha aportado información y líneas de análisis relevantes acerca de los posicionamientos y estrategias desplegadas por la CTERA frente a las reformas educativas impulsadas e implementadas en la década del ’90. Fundamentalmente, porque ha avanzado en la reconstrucción de las perspectivas y las acciones desarrolladas por aquellos sectores del campo de gremial que se distanciaron críticamente de la política desplegada por la conducción del sindicato.
b.2 Los estudios sobre movimientos sociales
Por último, consultamos un grupo producciones que avanzaron en la problematización teórica de las diversas formas de protesta popular que se desarrollaron en nuestro país a partir de la década del ’90 y que se caracterizan por haber rebasado los patrones de la organización sindical tradicional. Estos trabajos nos facilitaron la aproximación a un conjunto de reflexiones y categorías conceptuales que, forjadas en el campo de teorización sobre los “movimientos sociales”, nos proporcionaron líneas analíticas sugerentes para la elaboración del encuadre teórico-conceptual con el cual abordamos nuestro objeto de estudio. En el desarrollo de la tesis hacemos referencia a los trabajos de Farinetti (1999, 2002), Auyero (2002), Delamata (2002), Lodola (2002), Pérez (2002) y Pérez, Armelino y Rossi (2005).
c. Sobre los capítulos de la tesis
La presente tesis está organizada en tres partes y seis capítulos. La primera parte consta de un solo capítulo en el que nos proponemos delimitar el encuadre teórico conceptual con el que abordamos nuestro objeto de investigación. En él recuperamos algunas de las sistematizaciones/reflexiones producidas en el campo de teorización sobre la acción colectiva. Presentamos distintas líneas de trabajo conceptual, que pueden estructurarse en torno de cuatro núcleos temáticos: las tradiciones epistemológicas dominantes en el campo de investigación sobre los “movimientos sociales”; la consideración de una perspectiva de clase; el desarrollo de las categorías pertinentes para el análisis del fenómeno de las autoconvocatorias de docentes y las aproximaciones teóricas a la idea de “movimiento social”.
Docentes Autoconvocados. En el capítulo II, nos detenemos en los conflictos y los debates político-sindicales que se desarrollaron en la década del ’80, dado que –tal como argumentamos a lo largo del capítulo- la emergencia de las autoconvocatorias se produjo bajo el amparo de una memoria histórica que se ancló en la experiencia transitada por el movimiento sindical docente a partir de la re-apertura democrática. En el capítulo III, consideramos las principales transformaciones sociales que, en los ’90, gravitaron en el ámbito laboral y en el campo sindical. Aludimos a las mutaciones que se dieron en el campo de la organización gremial y presentamos los distintos nucleamientos que se fueron delimitando en el transcurso de la década. Desarrollamos brevemente algunas de las tendencias de la política educativa del período, y observamos algunos de sus impactos en la situación laboral de los docentes. Analizamos los posicionamientos político-sindicales sustentados por la CTERA y su ubicación en el nuevo entramado sindical nacional, así como las estrategias que a lo largo del proceso adoptó frente a las medidas gubernamentales.
En la tercera parte, avanzamos en la reconstrucción de las experiencias de autoconvocatorias de docentes que se sucedieron, en la provincia de Buenos Aires, en el transcurso de la década estudiada. La opción metodológica de concentrar el relato de las experiencias de los Docentes Autoconvocados en una parte específica del trabajo se mostró potente para profundizar el análisis del fenómeno investigado, a partir de la consideración de un conjunto de dimensiones que nos permitieron capturar los significados políticos que lo atravesaron. Centramos el análisis en cinco dimensiones: Las conceptualizaciones acerca del conflicto educativo; la modalidad de interacción con la institución sindical; las formas de la organización gremial y de la protesta; la interacción con la autoridad estatal; y las perspectivas que los actores construyeron en torno del espacio sindical.
parte, el capítulo VI coloca la atención en el análisis transversal de las reflexiones que los entrevistados realizan en torno del espacio sindical.
PARTE I
La reflexión teórica sobre los movimientos sociales. Recuperando
perspectivas para la problematización del objeto de investigación
Capítulo I
Aportes conceptuales para el estudio de los movimientos sociales.
Problemas y discusiones
En este capítulo, recuperamos algunas de las sistematizaciones/reflexiones que se inscriben en el campo de teorización sobre la acción colectiva y que, entendemos, posibilitan articular un conjunto de líneas de trabajo conceptual relevantes para nuestro problema de investigación. Las hemos organizado en cuatro núcleos temáticos:
- Las tradiciones epistemológicas dominantes en el campo de investigación sobre los “movimientos sociales”.
- La pertinencia de la perspectiva de las clases sociales y sus contribuciones para abordar el problema de la representación.
- Las categorías que encontramos pertinentes para el análisis del fenómeno empírico sobre el que se aboca esta investigación y la fundamentación de su relevancia teórica.
- Las distintas aproximaciones teóricas a la idea de “movimiento social” y los aportes que proporcionan para la delimitación conceptual de la experiencia de “Docentes Autoconvocados”.
a. Tradiciones epistemológicas dominantes en el campo de investigación sobre “movimientos sociales”
vínculos sustantivos con este campo de teorización (Davis, 1998; Farinetti, 2002; Gohn, 2000).
Sin embargo, como sostiene Diane Davis (1998), ambos paradigmas se erigen sobre premisas “occidentales”, explicativas de experiencias que se desarrollan en los contextos europeo y norteamericano, pero no logran dar cuenta, por sí mismos, de las especificidades que en América Latina han adoptado los procesos de modernización, formación del Estado y democratización. Asimismo, las diferencias de perspectivas entre ambos han dado lugar a “oposiciones categoriales” –lo “social” frente a lo “político”, lo “nuevo” frente a lo “viejo”- que difícilmente puedan aplicarse en la interpretación de los fenómenos de acción colectiva que se desarrollan en el contexto latinoamericano.
En el marco de la advertencia precedente, a continuación presentamos una caracterización general de las principales líneas argumentales desarrolladas por los dos paradigmas. Para ello apelamos fundamentalmente a las sistematizaciones de Diane Davis (1998) y Marina Farinetti (2002), considerando asimismo las observaciones que las autoras realizan acerca de sus fortalezas y debilidades.18
a.1 Las oportunidades políticas
Como consigna Marina Farinetti (2002), el enfoque de las oportunidades políticas, también denominado del proceso político, se constituye como una derivación de la teoría de la movilización de recursos, que se desarrolló en la década del ’70, en Estados Unidos, a partir de la crítica a los enfoques que atribuían un carácter disfuncional o patológico a la acción colectiva. Los autores que se inscriben en la corriente de la movilización de recursos –Farinetti menciona los trabajos de Mc Carthy y Zald (1973), y Oberschall (1973)- destacan las continuidades de la acción colectiva respecto de las prácticas institucionales, enfatizando, de este modo, la racionalidad de los actores y los problemas estratégicos que tienen que enfrentar para pasar a la acción, entendiendo a la protesta como un agente de cambio institucional.
Su conceptualización de la acción colectiva como una “agregación de acciones individuales interesadas”, dio lugar a un giro individualista en la formulación de las problemática. Al considerar al cálculo costo/beneficio como el principio regulador
18
fundamental de la conducta –cuya unidad supuestamente es el individuo-, el enfoque se centra en la problemática de cómo es posible la coordinación de una acción común entre individuos cuyas decisiones son tomadas sobre la base de un criterio de maximización de utilidades. Sus principales argumentos son: 1) las acciones colectivas son medios racionales para procurarse beneficios; 2) los objetivos de la misma se definen por los conflictos de intereses que se construyen como relaciones de poder institucionalizadas; 3) la emergencia de la movilización depende primordialmente de los cambios en los recursos, en la organización del grupo, siendo el liderazgo el factor fundamental.19
Desde el enfoque EOP se aceptan los presupuestos básicos de la teoría de la movilización de recursos, pero dirigiendo especialmente la atención hacia las condiciones externas al actor colectivo. Entre sus exponentes, puede destacarse a Sidney Tarrow y Charles Tilly.20 Una de sus ideas centrales es que los individuos siempre tienen razones para protestar, pero que están dispuestos a hacerlo sólo si el costo es razonable. La estructura de oportunidades políticas opera, de este modo, como una variable independiente:
“(…) los movimientos sociales no pueden tener historias naturales que se auto perpetúen, porque consisten en interacciones intermitentes entre quienes desafían, quienes detentan el poder, los públicos y, frecuentemente, entre muchos otros actores, tales como rivales, enemigos, fuerzas represivas, reporteros y oportunistas.” (Tilly, 1995: 17)
“El planteamiento principal de este estudio es que la gente se suma a los movimientos sociales como una respuesta a las oportunidades políticas, y a continuación crea otras nuevas a través de la
19Farinetti adjudica a estos teóricos una “concepción empresarial” de los movimientos sociales, dado el fuerte
peso que les otorgan a los líderes, a quienes identifican “profesionalmente” como artífices de un movimiento. Asimismo, se trataría de una visión elitista centrada en la organización, que aceptaría que los sectores no privilegiados de la sociedad se encuentren en una posición pobre para iniciar movimientos insurgentes con sus propios recursos, y requieran sponsors externos –líderes- procedentes de segmentos de la elite social. Sin embargo, la autora aclara que algunos cultores de este enfoque han revisado y relativizado sus premisas y, de este modo, han absorbido conceptos de otros enfoques como el de estructura de oportunidades políticas y el de marcos de acción colectiva. Esto puede apreciarse en un trabajo de D. Mc Adam, J. McCarthy y M. Zald:
Movimientos sociales: perspectivas comparadas, Itsmo, Madrid, 1999 (Farinetti, 2002: 64).
20 Farinetti también incluye dentro de esta corriente a Doug Mc Adam. Señala, asimismo, que algunos
autores identifican directamente a Tarrow y a Tilly dentro de la “teoría de movilización de recursos.” En un trabajo anterior, sin embargo, la autora argumenta que ciertos conceptos empleados por Tarrow y Tilly (“estructura de oportunidades políticas” y “repertorio de la acción colectiva” respectivamente) permiten atravesar la dicotomía metodológica individualismo-holismo, permitiendo sostener un enfoque que no desprecie el componente calculativo de la acción colectiva ni desatienda sus determinantes de tipo sistémico o estructural.Véase: Farinetti, Marina. (junio-septiembre de 1999) “¿Qué queda del movimiento obrero? Las formas del reclamo laboral en la nueva democracia argentina”. En: Trabajo y sociedad. Indagaciones sobre
el empleo, la cultura y las prácticas políticas en sociedades segmentadas. Nº1, Volúmen 1, Santiago del
acción colectiva. Como resultado, el “cuando” de la puesta en marcha del movimiento social – cuando se abren las oportunidades políticas- explica en gran medida el “por qué” También ayuda a comprender el motivo por el que los movimientos no aparecen sólo en relación directa con el nivel de las quejas de sus seguidores” (Tarrow en: Farinetti, 2002: 64).
Como sostiene Diane Davis (1998) los teóricos de este paradigma tienden a enfocar casi exclusivamente las condiciones probables de respuesta de los actores estatales frente a las demandas de los movimientos; dirigiendo su atención a la sociedad civil, sólo a los fines de entender los cálculos estratégicos de los actores de los movimientos cuando evalúan las coyunturas políticas. Es por eso que el Estado –más precisamente la configuración concreta que adopta un gobierno constituido en virtud de un determinado sistema político- es tomado como punto de referencia principal.
Es este énfasis en la focalización del entramado político institucional lo que se ha constituido en uno de los puntos más fuertemente criticados por el enfoque NMS, puesto que tiende a prescindir de la mirada sobre dos problemas. En primer lugar, el de las restricciones que las relaciones sociales dominantes le establecen al propio “sistema político” o -en otros términos, como apunta Melucci (2002)- el de las limitaciones que a la participación política se le plantean en el marco de un sistema social de dominación que ejerce un poder de control sobre “el rango de variaciones dentro del sistema político”. En segundo lugar, y en relación directa con el objeto de esta investigación en particular, desplaza la problematización de aquellas acciones colectivas que, al emerger “por afuera” del sistema político, representan una potencial renovación de las reglas instituidas. En términos de Melucci:
“Si todo ocurre dentro del sistema político, el poder se autolegitima completamente y llega a coincidir con sus procedimientos. Pero si existe un elemento que se encuentre fuera del sistema político, si la sociedad puede actuar como un organismo vivo, de tal suerte que los conflictos se hagan visibles, entonces el poder puede ser cuestionado y negociado en nuevas formas. Se hace posible elaborar nuevas reglas, nuevos criterios de inclusión, nuevos derechos, nuevas formas de representación y nuevos procesos de toma de decisiones, que incorporen aquellos dilemas que la sociedad es capaz de manejar (Melucci, 2002: 21)”