• No se han encontrado resultados

Universidad del Salvador

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2021

Share "Universidad del Salvador"

Copied!
82
0
0

Texto completo

(1)

Universidad del Salvador

Campus Nuestra Señora del Pilar

Facultad de Historia, Geografía y Turismo

Licenciatura en Ciencias Ambientales

Seminario Final de Investigación

Tema: “El ambiente y su búsqueda de significado”

Alumna: Lemonnier Banchig Andrea

Directora de la investigación: Lic. María Rosa Batalla

(2)

Introducción _________________________________________________________ 4 Capítulo 1: ¿Ambiente y/o sociedad? _____________________________________ 8 1.1 Incertidumbre moderna ____________________________________________ 8 1.2 Marco conceptual ________________________________________________ 10 1.3 Evolución conceptual _____________________________________________ 11 1.4 ¿Ecólogo, ecologista, ambientalista, ambientólogo? _____________________ 13

1.4.1 Evolución de la relación del concepto ambiente y sociedad _____________________ 14

1.5 Transversalidad del ambiente _______________________________________ 16 Capítulo 2: Lo Real y su búsqueda de significado __________________________ 21 2.1 Producción y consumo: un sistema insostenible ________________________ 21 2.2 Contaminación __________________________________________________ 29

2.2.1 Toxicidad ____________________________________________________________________________ 33

2.3 Salud y medioambiente ___________________________________________ 36 2.4 Sociedad dual ___________________________________________________ 41 Capítulo 3: Adversidad del poder. Percepción ____________________________ 46 3.1 Paradigma _____________________________________________________ 46 3.2 Presente A-Existencial ____________________________________________ 48 3.3 Fal(s/t)a consciencia _____________________________________________ 50 3.4 De educación a omnipresencia ambiental _____________________________ 52 3.5 El poder del discurso _____________________________________________ 55 Capítulo 4: Posibilidades del conocimiento ambiental ______________________ 60 4.1 Desarrollo sustentable ____________________________________________ 60

4.1.1 Externalidades _______________________________________________________________________ 62

4.2 Sensibilización, concientización e información ambiental _________________ 65 4.3 Sociedad presente _______________________________________________ 66 4.4 Reeducación para el consumo ______________________________________ 67 4.5 Comercio justo __________________________________________________ 68 4.6 Desde un cambio cultural individual a general: algunas ideas finales ______ 71 Referencias bibliográficas _____________________________________________ 75

(3)

La neutralidad

ideológica que

caracteriza el mundo

moderno y la

tendencia a separar

la reflexión

filosófica de la

teoría científica

desemboca en un

evidente y sombrío

abismo.

(4)

Introducción

Transcurridas varias décadas desde la primera cumbre de la Tierra en Estocolmo, todavía no es posible distinguir un horizonte claro sobre las cuestiones ambientales que aquejan al planeta. Una carrera universitaria no basta para comprender la incapacidad de la sociedad mundial por superar o apaciguar la crisis ambiental que en mayor o menor medida se sufre en todo el planeta. En parte, este trabajo surge en respuesta a las numerosas inquietudes que fueron surgiendo a lo largo de la cursada; inquietudes que nacieron de contradicciones propias de la vida misma, del material de los programas académicos, de visiones particulares de profesores, de alumnos y de amigos, de las formas de organización de la sociedad, del sistema económico y de una creciente desconfianza hacia los medios.

La crisis de la cultura moderna se traduce en crisis ambiental. El ser humano se presenta ante una crisis de sentido; una simulación cotidiana de un modelo económico correcto y sostenible; la pérdida del significado de los conceptos ha generado una realidad que “objetiviza” las cosas hasta dejarlas sin significado “vivo”; aislado de su faceta real. Esto y la falta de conocimiento ambiental genera una disociación implícita en la misma interpretación de los elementos de la vida cotidiana. El hombre pierde la visión natural, reemplazada por una utilitarista, donde el signo monetario levita sin responder a lo real; un mundo sobre-economizado y sobre-objetivizado que ha terminado por externalizar a la naturaleza y en consecuencia, dictado su condena.

Muchos factores convergen en este punto, y el objetivo de este documento es aportar una mirada más, analizando distintos conceptos que intentan comprender un poco más la realidad en que se vive y que para muchos todavía no ha sido descubierta. En otras palabras, el fin de este ensayo es revisar la visión total del medio ambiente, sin perdernos en los pequeños espacios destinados a los especialistas. Se pretende demostrar así la importancia de iniciar en Argentina una cultura que contenga valores ambientales y promover la premisa de que sólo una idea real de lo que influimos en el ambiente (convertida en un cambio en la acción) hará un cambio. Presenta la posibilidad de discutir aquéllo que la problemática ambiental reclama con urgencia, dejando en evidencia los inciertos cimientos sobre los que se basan los individuos de la sociedad actual. Busca la comprensión de una idea concreta del significado y el rol que desempeña el ambiente, su

(5)

transversalidad con la salud, los derechos humanos, la pobreza, el estilo de vida, las ideologías y demuestra contradicciones de un orden económico que anhela un crecimiento ilimitado. Asimismo, contribuye a la formación de un conocimiento que permitirá interpretar correctamente la complejidad que conlleva el medio ambiente, y promueve así la toma de decisiones de manera libre (de ideas externas impuestas) a través de un empoderamiento individual, reivindicando la identidad y el rol del sujeto como integrante activo en el ambiente

Este trabajo nace de aportes seleccionados de la carrera de Licenciatura en Ciencias Ambientales y muchas otras lecturas que se fueron incorporando a lo largo de toda la investigación. Cada una contribuye a su manera al estudio de la problemática ambiental y a los distintos aspectos planteados. Autores tan fuertes como Leff enriquecen y dejan su huella en este trabajo, dejando de manera implícita la posibilidad de contribuir en conjunto, a través de muchas personas, al paradigma ambiental. Manteniendo en todo su largo una faceta interrogativa y cuestionante;

El primer capítulo consta a forma de introducción con los antecedentes históricos, el significado y la evolución del concepto medio ambiente, sus diferencias con otros términos que tienden a confusión (Ecologismo, Ambientalismo), el análisis de la relación entre ambiente y sociedad a lo largo del tiempo y, por último, la transversalidad del ambiente, que explica qué factores son los que repercuten en él. Así, se disparan interrogantes que encontrarán su respuesta o desarrollo a lo largo de la investigación. El segundo capítulo analiza el sistema económico convencional y explica la incompatibilidad que posee con un ambiente sano. Para ello indaga en la construcción histórica de la economía y la problemática en que deviene la caída de la teoría de valor. También vincula de manera concreta producción, consumo, y por ende estilo de vida, con el medio ambiente. Se hace una introducción a la economía ecológica y se explica la relación que Georgescu-Roegen, su progenitor, establece entre la ley de entropía y el proceso económico, el agotamiento de los recursos, la producción de desechos y la capacidad del mercado de valorar las externalidades. Finaliza entre desechos y contaminación, en una sociedad dual resultado de la ecuación económica mundial, entre la complejidad para detectar daños sobre la salud que se generan mediante el ambiente, la incertidumbre que esto trae a los que lo padecen, la variable percepción sobre la contaminación y también la ignorancia. En un intento por comprender como afecta la percepción a las formas de comprensión de la realidad, el tercer capítulo se adentra en la

(6)

definición de paradigma y advierte el poder que posee el estado, las organizaciones y los medios para influenciar o modelar formas de percepción determinadas de la realidad. También trata sobre la cultura inculcada, el vacío entre concepto y realidad y la falta de conocimiento ambiental (falsa conciencia) que contribuye a la problemática actual. Al mismo tiempo, analiza la pérdida de identidad del sujeto como integrante activo en el ambiente. Retoma el papel de los medios como actores sociales y el poder del discurso. Este capítulo se adentra en el contexto mental, cultural y social que permite, desde el epicentro de la vida cotidiana, esta realidad. Por último, el cuarto capítulo presenta un debate acerca de las controversias del término Desarrollo Sustentable y sus múltiples definiciones. Vuelve también sobre la economía convencional y se analizan propuestas tanto de la economía ecológica como la ambiental. Plantea las posibilidades del conocimiento ambiental; una sociedad presente; reeducación para el consumo; el comercio justo como movimiento económico alternativo. También expone algunas ideas finales en este camino emprendido de comprensión, análisis y significación de la crisis ambiental.

El reto se haya en un potencial cambio de racionalidad, la confrontación de intereses, en la deconstrucción de hábitos y saberes y en las posibilidades que trae consigo el empoderamiento individual. Las formas de comprensión e interpretación de lo real construyen el futuro, y a través de la racionalidad ambiental, la posibilidad de un futuro más sustentable, equitativo y consciente es posible. La racionalidad económica debe ser replanteada y los intereses deben ser confrontados para darle lugar a un conocimiento que tenga en cuenta las posibilidades ecológicas y sociales en el proceso productivo, fundada en valores sustentables, directamente vinculados a los derechos humanos, la ética y normas jurídicas. La racionalidad ambiental se consigue transformando la racionalidad lineal (que no vincula acciones y consecuencias y no conecta distintos flujos de acción) en una circular de carácter sistémico, que consigue darle vivencias al vínculo entre la teoría y la práctica, lo real y lo simbólico, y la interrelación entre diferentes factores que atraviesan el ambiente.

Es la consciencia ambiental, es decir la capacidad de pensar con una nueva racionalidad al ambiente y de dirigir el poder del conocimiento, aquélla que encamina al hombre a un cambio de paradigma. Es la lucha por la conciencia ambiental, ecológica y humana la que ofrece la posibilidad de sanar el vacío de la sociedad moderna. Todo cambio de paradigma, como fue el reconocimiento de derechos de las personas negras, el

(7)

fin de la esclavitud o la actual lucha por los derechos de la mujeres implica un enfrentamiento, y en este caso es por una toma de consciencia por lo Otro y no por los pocos. La consciencia ambiental, así como la lucha por la igualdad de género, se inserta día a día -gracias a las personas que trabajan por difundir su magnitud y trascendencia- en la racionalidad actual. El mayor obstáculo de estas luchas -representado por la resistencia del orden actual- por trascender a otro paradigma (diferente, diverso) se hace presente ya que el trasfondo de las mismas colisiona profundamente con el poder económico e ideológico actual que si bien es dominante, no representa ni beneficia a la mayoría.

Este trabajo trae consigo una demanda implícita en la crisis: la necesidad que todos los ciudadanos, no sólo los especialistas, comprendan la colisión entre la vida cotidiana y variables desapercibidas con el ambiente. La teoría se cruza con el día a día en un debate sobre conocimientos previos establecidos que impiden la concepción de un ambiente sano. Así, aporta una reflexión de la problemática ambiental; mundial y cultural, con el anhelo de devolver al ambiente su significado y contribuir a su revalorización.

(8)

Capítulo 1: ¿Ambiente y/o sociedad?

1.1 Incertidumbre moderna

La crisis ambiental pone en evidencia la crisis humanitaria de la cultura moderna. Es el resultado de la construcción histórica que condujo al ser humano a través de una suma de variables a la hiperracionalidad (razón anti-natura) y sobreobjetivación de las cosas, centrándose en el Mundo Objeto, perdiendo el sentido del sentido y la correspondencia entre las palabras y las cosas. Un futuro amenazado por las formas de conocimiento del mundo; un conocimiento que genera la complejidad del mundo. Un mundo anestesiado por la tecnología, la epistemología, la ciencia, la racionalidad económica y las estrategias de poder. (Leff, 2004).

Surge de esta manera la crisis ambiental como el gran desecho de la cultura moderna que trasciende hacia una postmoderna:

El pensamiento occidental, obsesionado por las ideas universales y la unidad de las ciencias, está siendo cuestionado en el pensamiento posmoderno por haber disociado lo real y lo simbólico, las ciencias lógico-fácticas de la naturaleza y las ciencias del espíritu (Leff, 2004)

Leff (2004) explica como las posturas controversiales salen a flor de piel; pensamiento-realidad, mente-cuerpo, objeto-sujeto, razón-sentimiento, antroposofía-biología, dándole paso a una realidad dual en que la epistemología “no logra disolver la diferencia”. En este contexto, la mirada ambiental busca crear una nueva racionalidad, una “relación de conocimiento” que entienda la materia y la naturaleza a través de una “correspondencia entre el pensamiento y la realidad, entre el concepto y lo real, entre la palabra y la cosa”. La antroposofía ambiental unifica procesos culturales, naturales y cognoscitivos, marcando el camino hacia una nueva racionalidad.

El ambientalismo busca construir un nuevo espacio de racionalidad ambiental entre el idealismo y el materialismo; diferenciar entre “ser y pensar, entre lo real y lo simbólico” para lograr formas de comprensión del mundo más leales a la naturaleza y la manera de actuar con y sobre ella, creando nuevas realidades con prácticas sociales y el apoyo de actores sociales y políticos, librando a la sociedad de las estrategias de poder que la condicionan.

(9)

Si la conciencia es una epigénesis1 del organismo pero que una vez que emerge no se

mantiene como su sombra, si el conocimiento no es un mero reflejo del ser en el pensar, debemos admitir que todo conocimiento teórico -más allá de las determinaciones biológicas de la intuición, la cognición y la conciencia-, se organiza en el orden simbólico-del lenguaje que significa las cosas- y desde allí va al encuentro con lo real (Leff, 2004)

El lenguaje y sus formas organizan la percepción y significado de lo real, de la naturaleza, que también es construida socialmente, conformando distintos modos para conocer la realidad, interpretaciones y significados en un juego infinito de relación entre el concepto y el objeto. Broch describe este dualismo como:

Nombres y nombres […] el nombre de las cosas creadas junto con las cosas […] nunca más podrá el poeta reclamar su dignidad, no ni siquiera si el trabajo primordial de la poesía fuera el de exaltar los nombres de las cosas, ah, incluso cuando suena su momento más grande, el de conseguir lanzar una mirada hacia la fuente creativa del habla, bajo cuya luz profunda flora la palabra para la cosa, la palabra intocada y casta en la fuente del mundo de la materia, el poema, aunque capaz de duplicar la creación de palabras, nunca fue capaz de fundir la duplicación en una unidad, incapaz de hacerlo porque la reversión aparente, la adivinación, la belleza, porque todas esas cosas que determinaron, que devinieron poesía, tuvieron lugar únicamente en el mundo duplicado; el mundo de la palabra y el mundo de la materia permanecieron separados, doble el hogar del mundo, doble el hogar del ser humano, doble el abismo de lo creacional, pero doble también la pureza del ser […] la cual llevaba en sí misma la semilla de la destrucción del mundo, la falta de castidad básica de la existencia (Leff, 2004)

Este dualismo se plantea en la actual transición hacia una posmodernidad y en respuesta a esto la antroposofía ambiental busca unificar el significado y el significante, creando otro paradigma: “la epistemología de la complejidad ambiental se abre desde la diferencia indisoluble entre lo Real y lo Simbólico hacia procesos en los que el conocimiento se hace cuerpo y tierra al arraigarse en un territorio e incorporarse en el Ser” (Leff, 2004).

1 Epigénesis; teoría que sostiene que no todo está predeterminado sino que evoluciona y se forma a

partir de su interacción con su entorno inmediato. Es decir, la conciencia se forma en el curso del desarrollo como resultado de interacciones entre factores y no de manera predeterminada.

(10)

Da lugar a nuevas construcciones de razonamiento y entendimiento, un conocimiento del mundo que entienda las contradicciones de un orden económico que busca un crecimiento ilimitado; una racionalidad ambiental que entienda que

La degradación ecológica del planeta aparece como la explosión de una verdad ontológica negada por la teoría económica. Con la crisis ambiental, la economía ya no enfrenta problemas de escasez relativa de recursos -aquella que era resuelta por el progreso tecnológico y la apertura de nuevos campos de explotación de la naturaleza- sino una escasez global que no es ‘natural’, sino generada por la destrucción de las condiciones ecológicas de sustentabilidad de la economía global como efecto de los niveles de entropía generados a escala planetaria por el proceso económico: deforestación y pérdida de cobertura vegetal, contaminación del aire, agua, y suelos, calentamiento global (Leff, 2004)

1.2 Marco conceptual

La comprensión de la idea concreta del significado y el rol que desempeña el ambiente para el desarrollo de la vida humana sobre el planeta Tierra pareciera ser inalcanzable para una gran parte de la población mundial. Se percibe una enorme incertidumbre del significado tangible, real y concreto del medio ambiente.

Cuando hablamos de ambiente o medio ambiente nos referimos al punto de encuentro entre la naturaleza -con sus determinadas maneras de manifestarse – y todas aquellas cuestiones que implica el desarrollo de la vida humana. Está definido como “el conjunto de componentes físicos, químicos, biológicos y sociales capaces de causar efectos directos e indirectos, en un plazo corto o largo, sobre los seres vivos y las actividades humanas”2. Es decir que no hablamos tan solo de un proveedor de materias

primas o recursos para la producción y el consumo, ni tampoco del conjunto de elementos bióticos y abióticos que permite el desarrollo de un ecosistema. Hablamos de un sistema (todo depende entre sí) compuesto por factores biológicos, químicos, físicos, fenómenos tales como el clima, la geología, factores sociales y culturales. Un sistema que se ve constantemente modificado por sus factores y asimismo éstos se encuentran interrelacionados.

(11)

La problemática –arraigada a esta descolocación entre lo real y lo simbólico- nace por una parte, debido a la falta de formación del ciudadano, el que no tiene conocimiento de cómo afectan o dejan de afectar sus acciones y por otra parte, la omisión de responsabilidad de parte del Estado (nacional, provincial y municipal) y el sector privado. A esto lo acompaña la hiper-economización, la ausencia de formación en los medios de comunicación, educación incompleta desde tempranas edades, y la falta de normativa que ayude a cumplir con los objetivos ambientales que existen en el país. Es decir, estamos ante una sociedad que en su conjunto desprecia y descuida al ambiente en el que vive.

Cabe establecer la diferencia con la ecología, definida por la Real Academia Española como “la ciencia que estudia los seres vivos como los habitantes de un medio, y las relaciones que mantienen entre sí y con su propio medio”. Es decir que mientras la ecología estudia esa relación de manera estrecha, las ciencias del ambiente la estudia también pero de una manera más amplia, considerando el medio ambiente como “el conjunto de factores ecológicos (físicos y biológicos) y culturales (económicos y sociales) que interactúan entre sí” (traducción del término en inglés Enviroment, según la Convención de Estocolmo en 1972).

1.3 Evolución conceptual

El reconocimiento del medio ambiente como lo vimos anteriormente no tuvo lugar sino hace pocas décadas. Una creciente toma de conciencia global -acorralada ante la imposibilidad de seguir ignorando la hiperobjetivación moderna- fue expresada a través de organismos internacionales, desde recomendaciones conservacionistas hasta proyectos, desde corto a largo plazo y a considerar la educación ambiental como herramienta primordial, a modo de vehículo de saberes que llevan a valorar el entorno; por ser parte esencial para la supervivencia en el planeta.

El movimiento social y político ambientalista adquirió sentido a partir de la década del 60, dándole orden a numerosas ideas que giraban en torno al ambiente y su relación con las actividades humanas. Este movimiento se expandió en todo el mundo, adquiriendo continuamente nuevos conceptos y formando en consecuencia diferentes corrientes del mismo. El “Día de la Tierra” tuvo su primera manifestación en 1970 con 300.000 participantes con diversos antecedentes históricos y sociales. En primera

(12)

instancia se dio un notorio aumento de problemas urbanos tales como hacinamiento, contaminación, transporte, fragmentación social, inseguridad y migración a la ciudad. Todos estos antecedentes prendieron luces de alerta sobre el deterioro de la calidad de vida en el siglo XX. También coincidía la guerra de Estados Unidos contra Vietnam, primera guerra que se lleva a cabo sin apoyo masivo del pueblo y ataca directamente al ambiente. En respuesta a esto, nace el movimiento hippie, con ideales pacifistas, de armonía con la naturaleza, vida comunitaria y no consumista. Previamente habían influido desastres como Hiroshima o derrames de barcos petroleros y de plataformas petroleras. De la mano del movimiento antinuclear se da la erradicación de muchas plantas nucleares en Europa y se frena el crecimiento de aquellas situadas en Estados Unidos. Impulsado por el contexto, el ambientalismo propone una vuelta a la naturaleza de forma limpia y segura. Las empresas no tardan en declararse verde y lanzar productos “new age” como alimentación sana y vida al aire libre. En 1972 la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano en Estocolmo marca un antes y un después en el desarrollo del concepto medioambiente. El proceso moderno del desarrollo junto a sus normas económicas encuentran su límite en la degradación ecológica y energética, en la que el avance tecnológico no logra responder satisfactoriamente. Asimismo Los límites de crecimiento (Meadows, Meadows, Randers y Behrens, 1972) revela la imposibilidad de un crecimiento sin límites y plantea los límites físicos del planeta tierra para soportar el crecimiento demográfico y la contaminación acumulativa. Por esta misma razón dicha conferencia fue de carácter inclusivo para muchos factores que anteriormente no habían sido considerados de importancia, remarcando la educación como primer escalón sustancial y apelando a la responsabilidad del ser humano, adjudicando al mismo tiempo valor a una potencial “opinión pública bien informada”. En el capítulo primero del informe (Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano, 1972) proclama en tercer término

Hoy en día, la capacidad del hombre de transformar lo que lo rodea, utilizada con discernimiento, puede llevar a todos los pueblos los beneficios del desarrollo y ofrecerles la oportunidad de ennoblecer su existencia. Aplicado errónea o imprudentemente, el mismo poder puede causar daños incalculables al ser humano y a su medio

Y en primer término

El hombre es a la vez obra y artífice del medio que lo rodea, el cual le da el sustento material y le brinda la oportunidad de desarrollarse intelectual, moral, social y

(13)

espiritualmente. En la larga y tortuosa evolución de la raza humana en este planeta se ha llegado a una etapa en que, gracias a la rápida aceleración de la ciencia y la tecnología, el hombre ha adquirido el poder de transformar, de innumerables maneras y en una escala sin precedentes, cuanto lo rodea. Los dos aspectos del medio humano, el natural y el artificial, son esenciales para el bienestar del hombre y para el goce de los derechos humanos fundamentales, incluso el derecho a la vida misma

En 1992 se realiza la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD) en Brasil, conocida como la 'Cumbre para la Tierra'. En ella se admite y observa la relación que existe entre medio ambiente y cuestiones socio-económicas, de pobreza y desigualdad social. De esta manera, sostiene la importancia de equilibrar necesidades sociales, económicas y ambientales en orden de conseguir resultados sustentables. Se elabora el programa Agenda 21 que legitima, divulga y oficializa las políticas del discurso del desarrollo sustentable. Empero, el mismo sería vulgarizado hasta llegar al lenguaje común y utilizado a merced del vocero según intereses propios, ajenos realmente a la racionalidad ambiental que busca establecerse en esta era.

El reconocimiento del concepto y su evolución, tras décadas de historia, trajo consigo distintas áreas de aproximación al ambiente ya sea a través de la ciencia, la militancia o el discurso. Al ser sus términos propensos de confusión surge la necesidad de introducirlos formalmente.

1.4 ¿Ecólogo, ecologista, ambientalista, ambientólogo?

La usurpación de términos y el uso erróneo de los mismos de manera viral ha causado confusión en cuanto a la distinción de lo que es científico y de lo que no lo es. A continuación veremos el significado de algunos términos que suelen llevar a confusión. ¿Cómo se denomina a quiénes se dedican a estudiar, cuidar o militar por el ambiente?

El ecólogo es un profesional, científico, destinado al estudio de la Ecología. Un ecologista es aquel que defiende y continúa con el Ecologismo; movimiento sociopolítico nacido en Europa en la década del 70 que intenta modificar la realidad social y las relaciones de la sociedad con el ambiente por medio de determinadas acciones políticas de acuerdo a principios ecológicos.

(14)

Así también difieren los activistas o ambientalistas radicales de los ambientalistas científicos. Definido según la Real Academia Española (de ahora en adelante RAE) como “1.Dicho de un científico: Especializado en el estudio del medio ambiente o 2.Dicho de una persona: que se preocupa por la calidad y la protección del medio ambiente.” (ambientalista) y, por un lado, es “partidario de reformas extremas” (radical) y por el otro “perteneciente o relativo a la ciencia” (científico).Existe una gran discrepancia entre estos dos grupos, basada principalmente en lo que se fundamentan ambos, mientras los primeros lo hacen en la milicia, los segundos lo hacen en la ciencia. Ambos persiguen la recuperación del mundo natural y su conservación, consternados por el deterioro ambiental, desde ópticas y quehaceres diferentes: los une el mismo objeto.

En el 2009 se dio inicio a 5 años de trabajo por parte de especialistas en medio ambiente y/o Licenciados en Ciencias Ambientales para que la RAE incluya y reconozca la palabra ambientólogo/a en su diccionario (DRAE). Esta demanda de inclusión fue liderada por la Coordinadora Estatal de Ciencias Ambientales (CECCAA) (que agrupa colegios profesionales, asociaciones y federaciones de ambientólogos y estudiantes de Ciencias Ambientales de toda España). Esta organización justificó en la nota de prensa de la CECCAA en 2009 por las siguientes razones:

Más de 10.000 ambientólogos titulados trabajando; más de 30 facultades impartiendo la Licenciatura de Ciencias Ambientales; una titulación oficial con 15 años de historia; una difusión, cada vez más amplia tanto en el campo científico como coloquial; y la existencia del término en otras lenguas oficiales estatales y europeas. Finalmente en el 2014 la RAE incluyó el término “ambientólogo/a” en su diccionario, definiéndolo como “Especialista en el estudio del medio ambiente” estableciendo de este modo la palabra correcta para comenzar a reconocernos.

1.4.1 Evolución de la relación del concepto ambiente y sociedad

Cada sociedad posee una forma particular de relacionarse con la naturaleza. Esta relación implica numerosas variables como el recurso que tienen ante sus ojos, la estructura de poder que posee, la tecnología que maneja, etcétera. Obviamente la relación entre ambos conceptos fue transformándose a lo largo del tiempo y culturas, civilizaciones, creencias, tradiciones y ritos.

(15)

Los ecosistemas del planeta tierra sufrieron una gran alteración con la aparición del hombre. Así también la naturaleza encontró un equilibrio ante la inclusión de esta especie y muchas otras. Sin embargo lo que nos diferencia es la incidencia, la “magnitud de nuestra capacidad para alterar el entorno” (Brailovsky, 2004). Teniendo en cuenta nuestro alcance hoy en día, se podría decir que los cambios en la relación del hombre y la naturaleza previos a la Revolución Industrial no fueron significativos. El impacto del hombre, para su abastecimiento de recursos, a nivel global, era reducido. Por mucho tiempo la idea más cercana a medioambiente fue naturaleza, y el hombre se situó en una posición ajena a ella. El conocimiento era básico y giraba en torno de tres ideas: la naturaleza es un sistema ordenado, el hombre influye sobre la naturaleza y la naturaleza influye sobre el hombre. De esta manera la reconocieron como fuente de recursos y en cuanto apreciaban situaciones inexplicables las catalogaban como misterios o caprichos de la naturaleza, dándole relevancia como vocera de los dioses. Luego, en el “mundo moderno” (s XV a s XVIII) la naturaleza comienza a ser dominada, lo que da inicio a una visión y percepción de un hombre totalmente separado de la naturaleza, en control de esta fuente indefinida de alimentos y materiales. Desde aquí se da el aumento en la utilización de los recursos naturales, marcando el ataque del hombre a la naturaleza, estableciendo este hecho como algo secundario y dándole importancia al enriquecimiento del hombre. La revolución industrial fue el punto de quiebre entre el hombre y la naturaleza; el acontecimiento que marcaría abruptamente el devenir del hombre y la agonía de la naturaleza. La extracción de recursos naturales comienza a ser permanente y masiva y la producción se incrementa de manera abismal. La capacidad del hombre aumenta en cuanto a su expansión sobre la tierra y la intervención sobre los recursos. Se acentúa la división social del trabajo y junto a ella el poder, consagrando el capitalismo como sistema económico. En el romanticismo (s XIX) se torna necesario volver a concebir la naturaleza como algo bello, puro e inocente, y en este contexto nacen las sociedades protectoras de animales, defendiendo la idea de una naturaleza digna de ser protegida, la cual desembocaría en el siglo XX como conservacionismo. A fines del siglo XX comienzan de forma acentuada los movimientos sociales, ecológicos y conservacionistas y aparecen en escena las organizaciones no gubernamentales (ONGs). En 1972 (Estocolmo) se da lugar a la primera reunión mundial de índole medioambiental y así crece por un lado el ambientalismo superficial y por otro el ambientalismo profundo. Finalmente, en 1992 los países se juntan a discutir no temas del ambiente, sino su relación con la sociedad y el desarrollo, en la misma se presenta como obstáculo la “necesidad”

(16)

de apoyar el crecimiento económico antes que la protección ambiental, para los países desarrollados, y por otro lado las decisiones de tipo coyuntural (lo cual encarna el peor enemigo del medio ambiente) en los países en desarrollo. En este contexto se presenta la posibilidad teórica y política de valorizar (capitalizar) la naturaleza con el fin de internalizar las externalidades ambientales del desarrollo.

La economía moderna, que tiende al mundo objeto, domina el orden natural y deja el futuro del hombre en manos de un orden que sólo comprende valores mercantiles, dándole fuerza a la hiper-racionalidad económica y el devenir ambiental.

En el anexo se accede a la “Carta del Jefe Seattle al presidente de los Estados Unidos”, que si bien se presume falsa, es de utilidad ya que expone de manera clara un modo de pensar que hoy en día -no necesariamente en su totalidad- podría ser útil para apaciguar esta crisis ambiental, a la vez que rescata ideas y promueve acciones respetuosas hacia la tierra.

1.5 Transversalidad del ambiente

En el final de este capítulo se plantean dudas, ideas y preguntas -cimientos sobre los que se basa la sociedad en general- que encontrarán su respuesta o desarrollo a lo largo de todo este trabajo de investigación. Se busca desagrupar todas estas variables, llegar a comprender cada una de ellas y luego agruparlas, formando un todo y dejando de lado el pensamiento lineal para adoptar uno circular, de carácter sistémico. Encontrando así un espacio fiel entre lo real y lo simbólico.

Es común que se oiga hablar del medio ambiente de una manera desvinculante a la sociedad que lo compone, educación, estilo de vida, ideologías, costumbres, derechos humanos y desigualdad social, ignorando lo que podría ser su característica más importante; la transversalidad que conlleva la ciencia del medio ambiente. Ahí comienza el problema. Se entiende por transversal a aquello “que se halla o se extiende atravesado de un lado a otro. Que se cruza en dirección perpendicular con aquello de que se trata” (RAE). Algunas variables que atraviesan el medio ambiente pueden apreciarse en la Figura 1:

(17)

Como podemos observar, son conceptos de la vida cotidiana los que convergen con el medio ambiente, entonces ¿Qué impedimento posee el individuo para conocer más abiertamente esta realidad…? Debido a la ausencia de información, de formación o de comunicación en los eslabones del ciclo de la vida humana (ya sea jardín de infantes, colegios, universidades, lugar de trabajo, medios de comunicación, etcétera), estas “variables”, estas “realidades verticales” no se conocen como vinculadas al medio ambiente. El concepto de medio ambiente inculcado fracasó en su tarea de representar lo Real, fue trastocado al encontrarse ante el entendimiento humano; la naturaleza fue desnaturalizada y cosificada ante el progreso. Su organización eco-sistémica y termodinámica (que responde a la ley de entropía) fue desconocida, los factores que la atraviesan se perdieron ante la hiperrealidad del mundo moderno, configurando la misma como simple abastecedora del hombre de materia prima y energía y como recipiente de desechos, como algo que carece de fuerza y respuesta, ignorando su necesidad de equilibrio y sus leyes físicas. Una naturaleza “soporte” del proceso de producción. Sin considerar, por décadas, las consecuencias que la explotación de los recursos y la producción podrían generar sobre este sistema.

En lo que hace a la cuestión social, los sectores más desprotegidos y vulnerables suelen ser los más afectados ante el daño ambiental, aquellas personas sin acceso a la

AMBIENTE

DDHH

PO BR EZ A EDU C A C IÓN A M BIE NT A L ES TIL O D E VI D A IDEOLO GÍ AS C O STUMBR ES

(18)

educación, salud y vivienda suelen vivir entre basurales y beber agua contaminada (Brailovsky, 2004).

En cuanto a los derechos humanos ¿Hay diferencias entre matar a una persona a balazos, que a través de sustancias tóxicas, provocando enfermedades terminales? (Brailovsky, 2004). ¿Por qué nos asombramos al ver aumentar el flujo de refugiados climáticos y económicos cuando nos rehusamos a comprometernos concretamente para ayudarlos? (Jean Val, 2016). ¿Se puede hablar realmente de libertad si las estrategias de poder influyen constantemente sobre las formas de conocimiento?

Al tratar sobre la urgencia de una educación, información y comunicación ambiental: ¿Qué es el medio ambiente? ¿Cómo están vinculadas nuestras acciones con la opaca realidad ambiental? ¿Qué modalidades afectan el medio ambiente? ¿Cómo se puede lograr la resignificación del ambiente?

Educación para el consumo: ¿Cómo alimenta nuestro estilo de vida la crisis ambiental? ¿Cómo es el ciclo de producción y consumo? ¿A qué responde el capitalismo? ¿Es la sustentabilidad una variable a la hora de consumir?

Todas estas cuestiones serán tratadas a lo largo de esta investigación.

El ambiente es un medio envolvente ya que protagoniza todo aquello que es creado y desarrollado en este planeta, la mayoría de las acciones de los seres humanos repercuten en él. Por esta misma razón se debe abandonar la forma de pensar en el ambiente como una línea (de flujo) recta que no trae repercusiones sobre sí mismo y comenzar a concebirlo como un ciclo en el que ningún factor deja de tener efectos sobre el todo. Una vez comprendido esto, se deberá modificar la Figura 1 hacia esta forma circular sistémica o de sistema abierto:

(19)

En este gráfico la “respiración” del medio ambiente, es decir el mecanismo con el cual interactúa y se mantiene “vivo” es naturalmente circular. Por ejemplo, la producción y consumo lo atraviesa [ida] y en torno a este círculo vicioso los recursos son explotados, extrayendo así materia prima que debe procesarse para obtener el producto deseado, generando residuos (ya sea en la adquisición, fabricación, distribución, mantenimiento o fin de vida útil) que, muchas veces, no tienen el correcto tratamiento [vuelta]. Se genera así contaminación de suelos, aire y agua, asociada a numerosas enfermedades, entre tantos otros impactos negativos.

El medio ambiente nos demanda comprender de manera urgente su transversalidad. Como afirman Novo y Elizalde (2007):

Pobreza DDHH Educación ambiental Estilo de vida Costumbres, ideologías

Figura 2: El medio ambiente como un sistema circular abierto. Elaboración propia.

(20)

Para comprender la crisis ambiental que hoy vive el planeta es imprescindible sumergirse en ella con interrogantes acerca de las raíces de nuestro pensamiento, indagando en la génesis de los modelos que Occidente ha expandido por todo el mundo

De otra manera estaríamos situados en este universo como seres que existen por su mera capacidad de respirar sin preguntarse siquiera como es que funciona aquello sobre lo que están parados. El pensamiento ambiental recupera la dialéctica (para Bookchin, capacidad para aprender la potencialidad del ser) como herramienta para indagar en esta problemática y resignificar la naturaleza, contribuyendo a la racionalidad ambiental

Por dialéctica se entienden los intentos de dar sentido a las contradicciones. Esos intentos varían según se quiera dar sentido a las palabras de un discurso o a los hechos de una oposición. Varían según se piense en las contradicciones de la vida, de la historia humana, de una civilización de un sistema social, de un modo de producción y dominación, de un estado o un régimen político. La búsqueda dialéctica se centra en encontrar el sentido de un discurso, de un texto y su contexto, o de la vida y la historia de la modernidad, el capitalismo, el socialismo, el comunismo, la democracia, realmente existentes y alternativos. El sentido se busca en las contradicciones presentes y entre contradicciones con historia, pasado y futuro, desentrañadas desde el andar y el luchar […] La dialéctica varía […] según se dé importancia o no a las interacciones de los actores como interdefiniciones de unos actores por otros en los hechos y los conceptos; esto es, según se postule o no que es imposible comprenderse a uno mismo sin considerar las relaciones con el otro, según se acepte o rechace que uno se define en parte porque el otro lo redefine a uno o lo obliga a redefinirse, y uno obliga al otro, hasta sin querer, a que se redefina (González Casanova, 2004:215-216) (Leff, 2004)

Empero, la dialéctica encuentra sus limitaciones al encontrarse con la praxis, aquella que supera al conocimiento en su eficacia, que lo trasciende. Aquí nos encontramos con la necesidad de crear un conocimiento del mundo que sostenga una relación estrecha y real entre el pensamiento y la acción.

Una vez presentadas las cuestiones sobre las que este trabajo busca indagar y defiende como imprescindibles para entender la causa -a la vista de muchos- “indirecta” del presente ambiental, en el próximo capítulo se continuará por exponer los complejos factores que protagonizan la problemática realidad ambiental.

(21)

Capítulo 2: Lo Real y su búsqueda de significado

En este capítulo veremos la importancia de establecer de manera clara el por qué y cómo se relacionan nuestro estilo de vida con la problemática ambiental. De esta forma se intenta contribuir a la formación de un conocimiento que nos permitirá cambiar nuestro estilo de vida y sobre todo nos permitirá reflexionar y fundar un conocimiento más acertado de la realidad, una visión que actualmente se encuentra en segundo plano y que generalmente ni los medios ni el estado, ni las organizaciones sociales y civiles luchan para que se conozca.

Algunas de las preguntas que intentaremos responder son: ¿Qué acciones son las que repercuten y cuáles son sus consecuencias en el medio(ambiente) y por consecuencia en nuestra salud?, ¿Cómo afecta nuestra vida diaria al medioambiente?, ¿Cómo repercute la desarticulación entre lo real y el objeto en nuestra percepción de la crisis moderna? ¿De qué manera se vincula el sistema económico convencional y el estilo de vida moderno con la pobreza y la desigualdad social?

2.1 Producción y consumo: un sistema insostenible

Existe una gran distancia que separa a la sociedad de una consciencia fuerte y nutrida. La realidad; pocos se detiene a pensar cómo llegan las cosas a las tiendas y analizan con inteligencia si realmente necesitan o no lo que están comprando. El valor de la cosa es percibido únicamente como monetario, dejando detrás el valor real de la mercancía; aquel que responde a cómo se extrajo la materia prima, es decir si fue de manera sustentable o no, si replantaron árboles o se dejó atrás áreas deforestadas, residuos tóxicos sin tratar, aguas con metales o cualquier otro tipo de contaminación, las condiciones laborales de los trabajadores, etc. y a la calidad del producto (vida útil, duración, obsolencia). Se puede decir que, en parte, esto se debe a la racionalidad predicada por la economía convencional, aquella que ignora o niega su condición, su inmersión, su coexistencia con la biósfera, los ecosistemas. A esto -que es tan solo la teoría de la vida cotidiana- se complementa la falta de racionalidad ambiental, es decir, comprender que los patrones de consumo y el estilo de vida están vinculados a la degradación ambiental, la inequidad y la salud; la crisis humanitaria moderna. Crear nuevos modos de entendimiento que respondan al vacío intelectual moderno -entre el

(22)

objeto y la realidad detrás de él, entre la acción y las consecuencias, entre el pensamiento y la praxis- , que resignifique el valor y el significado de las cosas y que encarne una cultura ambiental de convivencia con la otredad3 es la fuerza que busca combatir esta realidad aplastante, es el otro camino a emprender en la bifurcación moderna entre lo propio y lo otro. Es decir, seguir alimentando una racionalidad de crecimiento económico ilimitado a costo de los ecosistemas y las personas (especialmente aquellas que viven en condiciones de carencia), seguir alimentando una forma de vida insostenible y valores vacíos, agotar los recursos sin pensar en las generaciones por venir, o encarnar un cambio hacia una redistribución justa, una forma de vida consciente, y luchar contra un sistema que no está en armonía con la naturaleza. Es necesario replantear la “realidad” y cuestionar a qué responden nuestros valores, acciones y pensamientos; nuestro estilo de vida.

Las características del mundo moderno no están a la deriva sin ninguna razón; la sociedad moderna responde ciegamente al orden económico, la hiper-racionalidad y a la dominancia del mundo objeto (materialismo) todo ello encarnado en el capitalismo: la idea de progreso moderno, el desarrollo tecnológico y un crecimiento económico que no tiene meta final (aunque sí límites físicos del planeta que responden a la ley de entropía); todo a costo del planeta tierra, la salud y una sociedad dual.

En la construcción histórica de la economía se pueden hallar respuestas a la desvalorización del valor junto a la sobre-objetivación de la realidad. Leff (2004) afirma:

Los economistas de todas las escuelas han firmado el acta de defunción de la teoría del valor4 como el principio que habría de asentar el proceso de producción en un sustento

objetivo y en una sustancia material, ya sea en las fuerzas de la naturaleza o la potencia del trabajo. Sin este anclaje en lo real, el proceso económico ha quedado determinado por las leyes ciegas del mercado, subjetivado en el interés individual, guiado por el espíritu empresarial, y sostenido por el potencial tecnológico que, convertidos en principios de una ciencia económica, han legitimado una racionalidad desvinculada de las condiciones ecológicas de la producción, de un juicio moral sobre la distribución de la riqueza y de las formas de significación cultural de la naturaleza

3 Otredad del sistema económico: crisis ambiental. De los patrones de consumo y el estilo de vida:

contaminación e inequidad. De las estrategias de poder: división de poderes e inequidad. De la ignorancia: el abandono. De los medios masivos de comunicación: manipulación.

(23)

Anteriormente, el continuo progreso tecnológico hizo variar la productividad de la fuerza de trabajo y creó problemas teóricos y prácticos a la hora de aplicar la teoría de valor a la continua innovación técnica. La misma encontró sus limitaciones dentro de su racionalidad teórica, siendo el trabajo manual directo reemplazado -a lo largo de la historia- por el trabajo intelectual indirecto en la producción de mercancías. Para Marx, un valor se puede producir siempre y cuando exista una demanda de uso y una utilidad. Sin embargo en el modo de producción capitalista “tanto la oferta como la demanda son producto de la dinámica de la acumulación capitalista”, sometiendo la naturaleza y la materia no a los fines del hombre, sino a la lógica del capital (Leff, 2004). Esta es la construcción histórica y teórica de la economía que terminó por externalizar la naturaleza del concepto de valor, considerando la misma base de los procesos materiales, sin asumir las consecuencias que tendrían los actos del hombre sobre el sistema natural, y generando al mismo tiempo sobre-objetivación de la materia. De esta manera, el hombre pierde su visión natural para darle lugar a una productiva. Se marca profundamente una confusión entre el objeto y lo natural, entre el mundo objeto y simbólico, alimentado por una visión simplista entre naturaleza y el absoluto de la existencia. Las leyes económicas dejan de fundarse en el tiempo de trabajo para formarse en la propiedad privada del poder de conocimiento científico y avances tecnológicos y en la apropiación de la naturaleza. La producción capitalista no sólo somete a la naturaleza a normas de producción, leyes económicas y lógicas monetarias, sino que además, no valora los bienes y servicios de los cuales se apropia.

En torno a esto, que forma parte del contexto en el cual nacemos, la humanidad se sumerge ciegamente en un abismo de sentido y valor, donde las finalidades parecen desvanecer y un anhelo resalta entre todos; el que tiende a la expansión del sistema económico, y el ser humano, como careciente de decisión continúa abasteciendo deseos inconmensurables en una vida sin rumbo, en la que el signo monetario levita sin responder a lo real y manipula a la humanidad en un mundo economizado y sobre-objetivizado. Una idea de progreso que guió al hombre a una crisis ambiental, que encarna la resistencia a este paradigma inconcebible considerando los límites entrópicos del planeta. Este ambiente marginado representa la otra parte del proceso de producción y la ambición de poder, de una racionalidad tecnológica y económica.

El valor de las cosas y su significado simbólico se pierde en su valor monetario ante el razonamiento económico del hombre. El valor de algo no es representado

(24)

lealmente por su precio. Sino, una suma de variables, como ser lo que fue necesario para la concepción de esa cosa, desde la explotación de recursos que proveyó la materia prima, la manera física de transporte en que llegó a su destino, su utilidad, su durabilidad, y el posible tratamiento luego de su vida útil. La racionalidad ambiental trae consigo la comprensión de que todo está arraigado en principio y fin a la naturaleza como sistema que provee o sustenta según sus capacidades; la misma necesita un equilibrio, tiene fuerzas de manifestación y respuesta, y no debe ser considerada al servicio del hombre y como objeto del mismo, ya que es independiente, posee un límite físico en la ley de entropía y repercute social y culturalmente. La racionalidad ambiental busca la resignificación de esta naturaleza que hace mucho tiempo fue separada de su orden simbólico y menospreciada por la economía convencional, la que moldea la vida de los hombres.

Leonard (2010) analiza el ciclo de producción, consumo y desecho de las cosas que utilizamos en nuestra vida diaria, al respecto afirma:

No cuestiono el consumo en abstracto, sino el consumismo y el hiperconsumismo. Si el consumo significa adquirir y usar bienes y servicios para satisfacer las necesidades propias, el consumismo es una relación particular con el consumo en la cual buscamos satisfacer nuestras necesidades emocionales y sociales haciendo compras, a la vez que demostramos y definimos nuestra autoestima mediante las COSAS que poseemos. Y el hiperconsumismo es tomar muchos más recursos de los que necesitamos y el planeta puede sostener, como es el caso en la mayor parte de Estados Unidos y en cada vez más países

La polaridad en la forma de pensar del hombre, crea una brecha entre dos maneras de interpretar la realidad, creyéndolas opuestas. La crítica al consumismo se percibe de orden liberal. Acompañado con pensamientos tales como “Si está en contra del consumismo, ¿de dónde saca esa remera?” o… “¿entonces por qué tiene celular?” Se puede llegar a un razonamiento -lejos de ser una epifanía- que alega la posibilidad de consumir sin ser consumistas. Es claro que cualquier ser humano necesita consumir para vivir, y también que más allá de las necesidades básicas que cubren las compras diarias, también hay un consumo extra. Pero el consumismo está vinculado con el exceso, con perder de vista la necesidad y vagar en góndolas de cosas que realmente no se necesitan. El marketing, a diferencia de lo que dice nuestro instinto, trabaja constantemente para

(25)

convencernos de que no podemos prescindir de aquellas cosas, que lo único que acaban haciendo es afirmar nuestra cultura material.

La continua expansión de la producción que demanda una creciente acumulación de consumo, es creado en parte por manipulación ideológica. El libre albedrío del consumidor es absorbido, redirigido e influenciado por grandes marcas y empresas y su capacidad de dirigir el consumo, reemplazando la necesidad por el deseo y perdiendo la lógica funcional de los objetos (Rodriguez, 2014). Las tácticas más conocidas son obsolescencia programada y percibida. La primera es el diseño, fabricación y programación del fin de la vida útil de un producto, con el propósito que, luego de un período de tiempo calculado, el objeto se torne obsoleto u inservible; beneficiando así al fabricante que incita al consumidor adquirir otro, provocando un consumo excesivo. La segunda se basa en el deseo o la percepción del individuo de adquirir un nuevo producto y desechar el que aún es útil, siendo objeto de una manipulación ideológica continua por parte del marketing moderno y los medios de comunicación. Resulta inquietante que no exista una política educativa pública que advierta cómo afecta este consumo a la problemática de desechos, el adelgazamiento de la capa de ozono y el calentamiento global; educación ambiental que le dé significado a las acciones individuales y que alerte a la sociedad de que el camino emprendido se choca con los límites del planeta tierra. ¿No se trataría de un derecho?

Ante esta actualidad nace la necesidad de por una parte, leyes que defiendan la integridad del consumidor y controle a las grandes empresas (nuevas y leales defensas al derecho del consumidor, considerando factores de manipulación ideológica) y por otra parte, formación del ciudadano en esta temática; racionalidad ambiental.

Leonard (2010) especifica en su libro una lista de la cantidad de planetas que se necesitarían, en términos de biocapacidad (definida como la capacidad de un área específica biológicamente productiva de generar un abastecimiento regular de recursos renovables y de absorber los desechos resultantes de su consumo), si globalizaran patrones de consumo de nueve diferentes naciones (Figura 3):

(26)

Figura 3: Cantidad de planetas por país que serían necesarios (en términos de biocapacidad) si se globalizasen patrones de consumo. Fuente: adaptado de Leonard, A (2010).

El nuevo conocimiento del mundo que integra la racionalidad ambiental necesita de una sociedad que se detenga a comprender lo que sucede; cada individuo es protagonista de esta historia y estas cifras no dejan de ser números; es necesario atravesarlos (superar el mundo concepto/teoría) y ver una realidad. Cuestionar las bases ideológicas y teóricas que avalan tal crecimiento económico destruyendo la naturaleza y la cultura. Gritar la necesidad de un presente sustentable

La vuelta al ser y la transición hacia un futuro sustentable están tensadas por una diferencia real: el hiperconsumo, que regido por la ley de la demanda a través de la manipulación del deseo sigue remitiendo al imperativo de la ganancia y a la necesidad de producción, de la explotación del trabajo, de la expoliación de la naturaleza, de la contaminación del ambiente; de una pobreza que no alcanza a esconder su rostro (Leff, 2004)

Entender que tan solo somos individuos encabezando algo (que para muchos aún es una incógnita) pero que irremediablemente es una realidad atada a actos y consecuencias, con responsabilidades individuales y grupales. El modelo de producción y comercialización de productos debe ser replanteado. Como así también la demanda de la sociedad, que al mismo tiempo influye en el mismo.

5,4 4,2 3,1 2,5 2,2 1,4 1,2 1,1 0,4 1 1 1 1 1 1 1 1 1 0 1 2 3 4 5 6 Estados

Unidos Canadá Inglaterra Alemania Italia Sudáfrica Argentina Costa Rica India

Biocapacidad del planeta Tierra y estilo de vida

(27)

Al cierre de la cursada de la carrera se presentó la habilidad para ampliar la percepción, y la capacidad de analizar el presente para luego compararlo con el pasado, sus formas de vida y de comprensión de la realidad. La humanidad no siempre se guió por estos órdenes; anterior a la preeminencia del Mundo Objeto en la modernidad, el orden simbólico no estaba reprimido. Fuentes de sabiduría históricas han conformado parte de las culturas de todo el mundo a través de los siglos, renunciando al materialismo y abrazando la simpleza como manera de vivir:

Tabla 1

Creencias culturales históricas

Fuente de sabiduría Valores culturales

Budistas “Pero quienquiera que en este mundo vence el vasto deseo, tan difícil de doblegar, sus penas lo abandonarán como el agua se desliza por la hoja del loto” (Dhammapada, 336)

Cristianos “Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo y perdiere su alma?” (San Marcos, 8:36) Confucianos “Tanto el exceso como la deficiencia son erróneos”

(Confucio, XI. 15)

Hindúes “Aquél que vive completamente libre de deseos, sin anhelos […] alcanza la paz” (Bhagavad Gita, II.71) Khali Gibran “En verdad os digo que la concupiscencia de comodidad mata la pasión del alma, y luego acompaña entre muecas y risas el funeral” (El profeta)

Islámicos “La mejor riqueza consiste en renunciar a los deseos desmesurados” (Imán Alí A.S.)

Judíos “No me den pobreza ni riquezas” (Proverbios, 30:8) Teología de la Liberación “Es por ello que la pobreza del pobre no es un llamado a una acción generosa que la alivie, sino exigencia de construcción de un orden social distinto” (Gustavo Gutiérrez)

(28)

Pueblos Originarios de América “Por muy míseros que nos vean tus ojos, nos consideramos […] mucho más felices que tú, puesto que estamos muy contentos con lo poco que tenemos” (tradicional)

Shakers “La simpleza es un don” (anciano Joseph Brackett) Taoístas “Es rico el que sabe que tiene suficiente” (Tao Te

King)

Thoreau “Un hombre es rico en proporción a la cantidad de cosas que puede permitirse dejar atrás” (Walden)

Nota: Fuentes de sabiduría históricas. Adaptado de Leonard, A (2010).

En estas citas el deseo es percibido como obstáculo a la hora de alcanzar plenitud. Sostienen que vencer este deseo “tan difícil de doblegar” otorga paz y alivia las penas (Khali Gibran, Budistas, Hindúes, Cristianos). Muchas de ellas también coinciden al vincular la riqueza tanto con desistir al deseo (Islámicos, Pueblos Originarios de América, Thoreau) como con atesorar la simpleza (Pueblos Originarios de Amércia, Shakers, Taoistas. Thoreau). Las palabras procedentes a los pueblos judíos y a Confucio son las más generales y persiguen un punto medio de equilibrio entre la deficiencia y el exceso. A diferencia de la cultura moderna, estas fuentes históricas no viven el materialismo para alcanzar una satisfacción personal, sino que por contrario, encuentran paz en la simpleza y en la renuncia a los deseos desmesurados. Los resultados de tales vivencias se plasman en la Figura 3 presentada anteriormente; en el que Estados Unidos precisaba para el 2010 de 4,5 planetas para mantener sus patrones de consumo e India de 0,4.

(29)

2.2 Contaminación

Para empezar, partamos de la base que la idea de contaminación global y popular no está directamente relacionada con nuestros patrones de consumo, nuestro estilo de vida y nuestro accionar diario. ¿A qué se debe esto?, ¿Estará detrás del pueblo sin educación o intencionalmente mal educado un interés oculto de los grupos de poder, disfrazando persecución de lucro económico y empoderamiento con necesidad?

En la teoría económica del siglo XIX y XX la naturaleza no contribuía a la formación de valor, es decir, los servicios ambientales así como sus recursos se consideraban gratuitos e ilimitados. Aún así el paradigma económico fue legitimado. La concepción de economía arrastra el grave error de no considerar el agotamiento de los recursos, las externalidades (que por cierto, aun en el intento de incluirlas poseen un factor irreversible e incierto), la distribución a generaciones futuras, la repartición de recursos equitativa, y la posibilidad de la tierra de tratar residuos naturalmente. Es claro que estamos inmersos en un sistema incompatible con el orden natural (vida) cuando es posible verificar la destrucción ecológica y humana que conlleva el mismo sistema que nos rige, y advertir que aquello puede continuar sin suponer una crisis del capitalismo.

La economía ecológica encarna una crítica profunda a esta ciencia económica tradicional. Martinez Alier (1996) explica la economía ecológica, a diferencia de la economía ambiental como

Una revisión a fondo, quizás un ataque destructivo, contra la ciencia económica, ya que llega a la conclusión de que los elementos de la economía son inconmensurables, destruye pues la teoría de valor económica, […] y propone que la ciencia económica no sea sólo una ‘crematística’ (el estudio de formación de los precios) sino también […] el estudio del aprovisionamiento material y energético de las comunidades humanas, es decir, ecología humana

Mientras la economía convencional deja de lado el marco ecosistémico del desarrollo económico, la economía ecológica estudia el “flujo antrópico de energía y de materiales, que atraviesa la economía. Estudia sistemas energéticos de la humanidad” (Martinez Alier, 1996).

En un marco histórico de entendimiento en que la modernidad posee un lenguaje hiperracional y la epistemología busca verdades objetivas, Georgescu-Roegen ofrece respuestas al límite del planeta tierra basadas en las leyes de la termodinámica, que

(30)

encarnan la incompatibilidad entre la vida en el planeta tierra y un crecimiento económico eterno, que representa el orden económico actual. Él se convierte en el progenitor de esta economía ecológica gracias a la publicación en 1972 de su libro The entropy law and the economic process. En el “presenta la economía como un flujo entrópico pero dentro de un sistema abierto a la entrada de energía ya que la tierra recibe energía solar del exterior y la sociedad humana revela un desarrollo constante de organización y complejidad (Grinevald, 1987)” (Alier, 1996). Es decir que vincula la segunda ley de la termodinámica (la ley de entropía, que rige la degradación de la materia y la energía en todo proceso productivo) con el proceso económico, el agotamiento de los recursos, la producción de desechos y la capacidad del mercado de valorar las externalidades (que presentan un riesgo incierto). De esta manera, establece un límite físico a la racionalidad económica convencional de crecimiento ilimitado y el fin de su desentendimiento con la energía externa adicional (que no consideraba necesaria). La imposibilidad de mantener esta racionalidad económica que requiere una constante expansión de la producción, que disocia economía y naturaleza, se hace visible ante la degradación ambiental, la pérdida de biodiversidad y de fertilidad de la tierra, el adelgazamiento de la capa de ozono; todo se manifiesta en el calentamiento global que representa la degradación entrópica del proceso productivo. La economía moderna; totalitaria, inflexible y dominante, apodera la crisis ambiental; en ella se funda el ‘progreso’ moderno.

Compulsión al consumo, sobre-economización (que responde únicamente a un código mercantil y monetario), acumulación de poder, inequidad, sobre-objetivación de la realidad; no representa únicamente a la perdida de la humanidad de la cultura moderna y del sentido; representa una sociedad que desbordando la lógica ambiental se encamina a un fin de manera indiferente.

La base primera del deterioro ambiental –y humano- pareciera abducido del cerebro humano. Las estrategias de poder implícitas en la modernidad han logrado disimular las causas de la degradación; y aún peor que disimularlo, han logrado crear una perfecta simulación cotidiana de un modelo económico correcto y sostenible. Resulta “confuso” que, aun conociendo empíricamente las consecuencias del modelo económico y el estilo de vida y la racionalidad moderna, los medios continúen por promoverlo constantemente, y el estado no interfiera con una concientización general. Se trata de los límites físicos del planeta tierra, se trata de desastres ecológicos que repercuten

(31)

socialmente y lo harán cada vez de una manera más desastrosa a partir del calentamiento global.

Se hace presente en esta instancia el problema de conocimiento, lo que conforma un desafío para la educación ambiental; darle significado al vacío entre lo real y el concepto. Sería necesario reunificar la división entre acciones y consecuencias, y entre el pensamiento y el hacer. También inculcar que no todo puede ser representado o valorado con un valor monetario -el patrón unitario de medidas de la cultura moderna-. El ciudadano corriente no tiene fuentes de información ambiental significativas o fácil acceso a una educación ambiental integrada a estilo de vida, lo que deberá ser estratégicamente planificado y presentado por el estado. Cada persona influye y genera un impacto sobre el ambiente. Luego se observa la responsabilidad de las organizaciones, cualquiera sea su forma, privadas, publicas, con o sin fines de lucro, mixtas, formales, informales, que tienen un impacto en el ambiente, ya sea positivo o negativo. Empero, todas estas organizaciones están formadas en primera instancia por individuos. Justamente es este el punto en que reside el trabajo; en el empoderamiento del individuo a través del conocimiento, de la racionalidad ambiental que concibe nuevos mundos de conocimiento, para lograr un cambio en nuestra cultura, valores y formas de comprensión de la realidad, que a su vez influenciará en tomas de decisiones en organizaciones que repercuten de manera significativa en el ambiente por medio de una nueva forma de racionalidad individual (y grupal) acompañada de forma paralela con medidas gubernamentales e institucionales. Sin embargo, no todo se podrá resolver ante el orden normativo o tecnológico. La racionalidad económica tendrá que ser replanteada y los intereses deberán ser confrontados para darle lugar a una nueva racionalidad que tenga en cuenta las posibilidades ecológicas y sociales en el proceso productivo, fundada en valores sustentables, directamente vinculados a los derechos humanos, la ética y normas jurídicas. Una racionalidad que logra reunificar la teoría con su objeto, a través de una desconstrucción de la cultura moderna.

Si hablamos de una influencia en el ambiente, ya sea por parte de una organización o un individuo, nos referimos a un impacto ambiental. El mismo no es necesariamente negativo; un impacto siempre existe, que sea positivo o negativo, o más uno que otro, depende de determinadas variables. Y muchas veces es difícil de cuantificar. Por eso la necesidad de poder discernir (en algunos casos) individualmente uno de otro. Por ejemplo, el consumo es aceptable ya que es necesario para abastecer necesidades básicas

(32)

de alimentación, salud y vestimenta. El hiperconsumo, dirigido por el orden material del Mundo Objeto y las estrategias de marketing para generar determinados estados anímicos o por el mero hecho de poder/querer comprar algo y no necesitar comprar, ignora los límites del planeta que implican la sobreexplotación de recursos, residuos generados y la contaminación asociada al ciclo de vida del producto (extracción y procesado de materias primas, fabricación y manufactura, embalaje y distribución, utilización y mantenimiento, fin de vida) y por lo tanto insostenido en el tiempo e inconmensurable con los límites físicos del planeta tierra.

No existe una ecuación matemática que especifique los límites del accionar propio. Generar residuos es normal, pero queda en el individuo moderar la cantidad, reutilizar cosas y separar en origen, hacer compost, o no. Exigir planeamientos municipales sobre bicisendas, regular el uso de combustibles fósiles, exigir a las organizaciones un buen trato para con el medioambiente y respuesta a las externalidades ambientales, información transparente, de fácil acceso y divulgación de aquellos productos “amigables” con el ambiente. Dar valor a variables sustentables, promover valores ambientales y no quedarse con lo que los medios de comunicación tildan como importante es decisión propia. Como podemos observar, el medio ambiente está constituido por muchas variables, lo que le adjudica cierta complejidad. Son numerosas las líneas de acción requeridas para alcanzar un buen trato ambiental. Se trata de exigir con urgencia y posicionar en primer plano la necesidad de quehaceres ambientales que lleven a una relación sociedad-naturaleza equilibrada. En seguir tolerando la relación que el hombre mantiene con el medioambiente o no, hacer algo o no, reside el punto de inflexión actual para el futuro del hombre. El tiempo de esperar medidas de la coyuntura de tinte político se acabó; es época de empoderamiento individual.

El concepto de ambigüedad que tratamos anteriormente también se extiende hacia los efectos de la contaminación en la salud, siendo generalmente difícil y propio de incertidumbre establecer una relación precisa entre salud y medioambiente. No siempre se dispone de sistemas de control y vigilancia que permitan valorar y conocer el alcance de los riesgos. La toxicidad de los elementos depende de la dosis: “Sólo la dosis diferencia un tóxico de un medicamento” (Paracelso). Es decir que algunas sustancias ambientales no son peligrosas si están por debajo de X nivel. Sin embargo, algunas sustancias sí son peligrosas aún por debajo de los niveles establecidos. A continuación se desarrollará en

Referencias

Documento similar