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Un Gobierno
beligerante
Con
prólogo
de
LUIS TRIGUEROS
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BOGOT A
- 1938
. TIPOGRAFIA COLOMBIA
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Prólogo
La obra
de
"él
Siglo"
Si alguien nos preguntara cuál es, en nuestre
sentir, el acontecimiento IJOlítico más trascen-dental ocurrido en el país durante el año de 1936, nosotros replicaríamos sin vacilar: la aparición de EL SIGLO. Enunciaremos en seguida las ra-zones que nos asisten para formular esa rotunda
afirmación.
Vencidc en los comicios de 1930 el partido con-servador a pesar de su incontestable mayoría, a causa d.e una insensata y torpe división, bizo en-tr.ega pacífica del mando, fiel a sus gloriosas tra-ciiciones republicanas y consecuente con el espíritu de sus doctrinas, genuinamente democráticas. Por primera vez en nuestra historia turbulenta se veri-ficaba u-n cambio de régimen por las vías legales.
Una comunidad potente, que disponía de
cuantio-sos elementos materiales para resistir, se inclina respetuo~a ante el veredicto de las urnas y cede el
paso al adversario. Bello y singular ejemplo de cul-t.'ura cívica, que el liberalismo impenitente no supo valorar ni agra_decer.
Empieza desde aquella fecha aciaga el calvario doloroso de nuestra colectividad. Sin embargo,
co-meteríamos pecado de injusticia si no reconociéra-~os que el doctor Enrique Olaya Herrera en la au-rora Y Jtasta en el meridiano de su admini~tración,
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Sistema de
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UN GOBmRNO BELIGERANTE
im;~auró una política d~ acercamiento Y de ~~mcor= dia, de convivencia naciOn~l Y ~e cou~~racion pa_ · 't''C sin rencores salvaJeS DI exc.uslVIsmos baJ:~ tr1o I a, . . - -1- d · lvadora en d eriZos. · Pero esa poiitica ClVI Iza a Y sa - 1 -euntró siempre en las m~sas bertneJaS Y en os
agentes seccionales del gobierno central, sordas re-sis"t'encias en ocasion-es y en otras una franca Y ~e ::;uelta oposición. Conglomerad_o am~rf~, concupis-cente y ávido, sin alteza de muas, sin Idea:; de pa-tria, sin generosidad y sin gra-~de_za, los tnunfado-r-es, que sólo buscaban las granJenas d~l presupues-to pretendieron estable-cer el monopolio de los em-pl~os públicos, sin tener en cue!lta que ~l con~er vatismo les brindó, por el espacio. ~e tremta anos, la-s más honrosas y lucrativ_as posiCIOnes en el ba;n-quete bul'ocrático. Minhn:eriOS! · preb~ndas, legacio-nes, consulados, contratos, de todo d!sfrutaron am-pliamente bajo la nefanda hegemoma.
En los departumentos la gratuita i~quina revis-tió caracteres más horripilantes todav1a. En San-tander y Boyacá .corrió a "t'orrente~ la sangre de nuestros correligionarios. Sus propiedades fueron confiscadas sus ·campos arrasados, us habitacio-nes incendi~das. Los apóstoles de la libre expresión del pensamiento, asesinaban con los fusiles
oficia-les a quienes se atrevían a levantar la voz en de-fensa de sus .creencias pisoteadas.
La autoridad suprema, por indiferencia, por de-bilidad o por cálculo-¿quién nos lo podrá decir?-no restaiió la arteria rota, decir?-no contuvo la
hemorra-gia ni impuso a los malhechores un cast'igo severo Y ejemplar. De suerte pues que la· matanza impune, :> horca_i,ldas en su corcel de sombras, galopó al t~avés de esas comarcas devastadas, otrora empo-nos de r_queza y asilo de una eglógica tranquilidad.
El 7 de agosto de 1934 ascendió al solio de lo5 Presidentts de Colombia don Alfonso Lopez, el más aud¡tz, el más sectario, el más demagogo de nues-r~os conterráneos. Imbuído en extravagantes teo-ru~s, seguro de que es fácil hacer un estadista del pnmer mercachifl-e de la esquina, convencido de que los hombres después de los t'reinta años son
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LA OBRA DE «EL SIGLO»
entes caducos e inser.vibles de los cuales es necesa-rio prescindir, confió-los más eminentes puestos di-rectivos, no a individuos de probada idoneidad, tro-quelados en el recio tráfago de la vida y forjados en el duro yunque de la experiencia, sino a. mozal-betes igncrantes, sin bagaje ideológico, sin discipli-nas mentales y ayunos de preparación. Y secunda-do por ellos desató luégo la más implacable perse-· cución contra el par lid
o conservador.
.Jefe ~e un gobierno beligerante, bajó a la arena escandemda de la lucha a repartir tajos y mando-bles, como un púgil de feria. Desde los micrófonos del pall\cio de la Carrera y en todos sus mensajes, discursos y alocuciones, arrojó y sigue arrojando opro6io y contumelia a la cabeza de sus adversa-rios. A golpes de .pique"t'a destruyó el majestuoso y armónico edificio de la Constitución de 1886, para levantar sobre sus ruinas el tosco andamiaje de ese engendro ateo y anárquico, que no otra cosa es el Estatuto de 1936. Proclamándose purificador del sufragio, ha dejado a las tres cuartas partes del país sin repr-esentación en las cámaras legislativas. Ha dividido a la República en dos castas nítidamen-te definidas: la de los vencedores y la de los venci
-do:;;, la de los venturosos usufructuarios de las de-licias de Capua y 'la de Jos contribuyentes esquil-mados. Destituyó a viejos y meritorios servidores . por el cr!men de no ostentar la escarapela roja,
formando así no sólo un pal'lamento, pero también un tren de empleados homogéneo. Ha estimulado entre nosotros la pugna de clases. Le ha inyectado al organismo nacional el morbo del comunismo.
Con su eficaz apoyo moral y pecuniario a los sin-dica"t:os, ha creado la huelga permanente. Ha des-pilfarrado sin tino ni medida los dineros públicos en empresas tan absurdas como la de la ciudad universitaria.· Ha herido de muerte las industrias vernáculas . .Con sus descabellados proyectos de ca-ráder_ internacional, ha amenguado nuestro crédi-to en---¡;¡-exterior. En suma, ha hecho de Colombia lo que dijo don Carlos Walker Martínez del Chile revolucionario 'de 1828: un libro descuadernado en cuyas páginas maculadas 'no es _posible leer ...
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UN GOBIERNO BELIGERANTE
Es entonces cuando Laureano Gó-mez y .José de la Vega tienen la feliz idea de fundar EL SIGLO, ei
~ de febrero de 1936. Desconcertado por la derrota Illf:sperada, a'iurdido y maltrecho; el conservatismo
am~ulaba en el desierto, sin derrotero fijó. Pero es -te Insigne adalid de nuestra causa- reune en tor- •
?~ suyo jas falanges dispersas, les infunde alma y • thento, monta guardia al pie de la bandera y da la orden de ataque a los baluartes enemigos. Por-que este periódico es ~rújula que OJ:"ienta y catapul -ta
1 que derruye. Es guia y es ariete. Insomne
.centi-~e a del _dec?r~ patrio y de la dignidad nacional, stn ese _oJo VIgilan'ie, sin esa voz sin miedo, los des-' ~n~nes In<:e~ntes, los atropellos frecuentes, los des---~ cos cotidianos, lo's fraudes n1onstr.uosos, eJ incen-.d_]_o de nuestr~s imprentas; la hostilidad a la igle-~:l-tla ausen~I~ de garan~ías, ~:rt una palabra, Jos
to 1 os dt-1 reg1men, h_~bna~ permanecido ~nvuel " s en la sombra, cobiJados con el silencio cómpli
-"'~r!Ie una prel?sa proxen~ta, lista ~ ocultar por es-~ /tu parbdans'ia todas las faltas de su secta y a
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P .audu con cuarenta manos como el ídolo de Kio-.?Jj~ cua!!_to quiera y disponga' el cacique de la tribuu. eral. · . /
t::r Las administraciones conservadoras
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ometier
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t~~~~:s gr~ves errores, no cabe piscutirlo. Pero ellas tas d o u Siempre. en frente un ·núcleo de publicis -en ,íJ¡unu?stro partido que condenaron esos error-esde Carl~~ as de_ fuego. Citamos al azar los nombres n·uel
Ab
ad
}\i%:t~nez
Silva, .José Vicente Concha, Mi-k
Restrep1: endez, Manuel Dávila Flórez, Carlos n)sa y salud::lmpeone;; _de ~~as campañas devale-Suárez y clon ~ rectJfiCac~on. l)on Marco FideJ
el golpe cuartela g_ue~ Antomo. C~ro anatematizaron da.rias, r_cue · 110 " r~~ el _31 de JU_ho, ~~ páginas- lapi
-beralismo el pe~f~:~~ran. ¿Cual es, dentro del Ji -trega del' Catatumb~s ~ ~~paz de . r~probar .la en -! os chanchullos de •1 a esguarnwwn de Leticia; Santanderes? N in imo a Skoda, el d:sangre de los po¡· el prestigio d g C l. Aql;lellos escritores velaban
1 os b as tardos intereses e o omb1a, la grande Est·de una b d , . " os, por
Hace an ena.
i\ncízar ya cer?a_ de un centuria que don Manuel precomzo,. desde las columnas editoriales
LA OBRA DE «EL SIGLO»
de «El Neogranadino» de Bogotá, la licitud, más aún, la conveniencia de las censuras rudas y des
-embozadas, cuando se trata de gobiernos
inescru-pnlosos y opresores. Es preciso -agregaba el hom-bre ilustre- estigmatizar con denuedo el dolo y la arbitrariedad .
Y esa. obra purificadora la realiza entre :« os-otros, con viril entereza, el órgano aut'orizado del 11artido canservador. En efecto: con acerbía en oca-~icns·s, pero siempre con justicia, EL SIGLO aplica el hierro candent-e de la crítica en el estiomeno _político y social.
• Como era lógico esperarlo, contra EL SIGLO y
muy señaladamente contra uno de sus director~s,
se ha de~;:encadenado una violenta tempestad de
injurias, de diat'ribas y de vituperios No hay epíte-to denigraepíte-torio que no se le haya prodigado. Nada se le reconoce. Ni patriotismo, ni erudición, ni in-teligencia. Nada. Es el ogro execrado, al que se hi-cieron ayer rendidas zalemas y cálidas loanzas, pero a quien a la hora presente es necesario exter-minar. No im}!orta. Los escritores de este diario
seguirán su camino imperturbables, sordos a los
~mllidos del odio y la impotencia, fija la mirada y 1mesto el corazón en un alto objetivo: la salvación del país.
Esta ca.mpaña ejemplarizadora librada por EL
SIGLO en el esl'acio de dos años, ha sido ordena-da y reuniordena-da en un opúsculo, que verá la luz públi-ca dentro de breves días. Aparecerán allí marpúbli-cados !!On el hierro candente de la reprobación, para
en-señanza de las generaciones venideras, todos los
errores, todos los pecadc;t5, todos los delitos del ré-gimen: sus melidas dictatoriales, sus d~cretos liber-ticidas, sus ataques a la pureza del sufragio, sus monstruGsas dilapidaciones, sus desaciertos inter-nacionales, su aberrante sectarismo, su impudicia, su impl"eparación.
Quieren los directores del gran diario !COnserva-dor que las presentes líneas figuren, a modo de proemio, al frente de esas páginas vindicativas. Sea. Nosotros aceptamos tan insigne honor gu51:o-sos y reconocidos.
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El
régimen ante
el
Poder judicial
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La administración López ha entrado en perío-do agónico. Fundadora y ususfructuria de la Re-.
pública Liberai. va redil· la jornada oentro de cua-tro meses o Sus ciento veinte días de existencia
es-t.án contados o
Ha
querido EL SIGLO en ediciónes-pecial hacer el balance de sus actividades para fundamentar ante la posteridad un proceso histó-rico de trascendental importancia. ·
· En mensajes, alocuciones, cartas-abiertas e in-terminables telegramas han pregonado los ama-nuenses palaciegos las· excelencias democráticas del gobierno de masas presidido por don Alfonso López o Creen los propagandistas de este cuatrienio
que el país ha vivido una éra de libertad y de res-}Jeto a laR derechos civiles y garantías sociales que la Const.itución tenía consagrados en favor de
to-cJOs
los colombianos desde que se fundaron en 1186 Jas normas institucionales del país como nación.soberana, unitaria e independiente.
Importa desbaratar esa ieyenda y demostrar , cómo bajo el régimen de crudo sectarismo que ha sgportado Colombia en este desgraciado período de .su historia, han sido constantes las violaciones de hi Carta fundamental y hasta qué extremos han tenido que actuar los órganos constitucionales, es-pecialmente el Poder Judical, para quebrantar la ubra arbitraria de los gobernantes liberW:es.
Se ha hablado de una gestión oficial dotada de popula:ridad y desarrollada democrátic.amente;
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«UN GOBIERNO BELIGERANTE»
l'Q hechos que no admiten discusión porque han si-dp vividos en la época contemporánea, desmienten aguello..; postulados, hiios de. la fantasía presiden-da! y oe la petuiancia incorregible de los
periodis-tas incondicionales.
-- Hagamos con justeza el inventario sintético de
lo~ descalabros jurídicos del régimen
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Reunido el Congreso que terminó labores en fe-!lrero de 1935, el señor López· y todo su lv ... misterio,
Jntegrado en .esa época por los genios constitucio-nales d:O'l liberai.ismo, expidió un :pecreto que crea-ba oner0sas contribuciones. Se quiso que por una pr9vidc11cia de carácter ejecutivo a que se le da
-na título arbitrario de disposición leg1sla1,oiva, los ci_udadanos colombianos pagaran nuevos y crecidos impuestos, los que lleg.aron a recaudarse en no es-casa cuantía .
- La Corte Suprema de Justicia encargada de la guarda de lá Constitución y a mérito de denuncio
iormui.<o.dQ por un grupo respetable de elementos sociales de destacada posición en BogoLá, anuló ;.¡quella providencia que envolvía una suplantación del Parlamento en el ejercicio de atribuciones so-ber.ana;S, y la decantada reforma tributaria fue
de-cl~rad~ inexequible. Importa recordar que en los
cgnsiderandos del Decreto anui.ado se aducía como
~:~ulq de la imposición contributiva ia perturbación
oel orden público en la Intendencia del Amazonas.
Hadsta _las angustias de la ptria que ya había
pac-ta o la_ Paz melancólica de Ginebra se tomaron co-m<? .pret~xtó" injustificado para li.evar a término la e eh osa exacción. ·
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Los ~!-ltegérr~os ~agistrados que suscribieron
e~tonc?:> ~1 fallo JUStlCle_ro que volvía por los fueros
~emoci.~tl_cqs. fueron obJ~to de una insana
campa-~'~ de P-epsa, pero el mas alto tribunal de la repú-n,!ca deJo a salvo el patrimonio de los coi.ombia-nos del asalto leguleyo a que se le sometió.
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. Más tardé1,~1 señor López concibió su viaje triun fa! _a. l~s Repub,l.ica~ que constituyeron en el
pasa-d<!_ 1a Gran Colombia, pretendiendo constituirse en
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EL REGIMEN ANTE EL PODER JUDICIAL
émulo del gran Libertador. La proyectada jira se amplió luégo a todos los países bolivarianos, con exclusión de Bolivia, país .amigo que fue objeto de un-des:li.re inaudito e inútil. ·
El Presidente en trance de Estadista continen-tal obtuvo de su dócil Senado. homogéneo los per-lr5isos previstos por la Ley fundamental para
au-sentarse del territorio patrio. Pensó en un
princi-r:;io dar vida a la efímera administración de su con-sai1guíneo el doctor Alberto Pumarejo, quien se - pre-varó para el ejercicio "del mando supremo, usando por anticipado, la banda y el bastón presidencial;
pero luégo pretendió subvertir el orden constitucio-!1al, negando al Designado el derecho· a la
investi-dura, y encargar del poder a su Ministro de Go
-t.ierno don Alberto Lleras Camargo.
El plan subversivo fue expuesto con todos sus detalles por el propio beneficiario ante la Corte y
ésta en resolución adoptada en Sala Plena, recha-zo la acomodativa iniciativa. No podía el Presiden-te disponer del gobierno de la nación como cosa de su. exclusiva pertenencia y debía amoldarse al régimen constitucional que había jurado mantener incólume.
De -nuevo los no disimui.ados ·intentos de arbi-trariedad, recibían el rechazo de la más elevada
y augu&ta corporación judicial y se rompían ante
1a intE~_gridad de nuestros jueces los movimientos
incontrolados de la soberbia palatina.
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El viaje bolivariano se esfumó no sólo ~:J,nte la actitud firme de i.a Corte, sino porque fracasada eRa ilusa y carnavalesca aventura internacional, el Gobierno del señor Ló'pez, dio oídos a los invento
-res de una conspiración conservadora contra la es-tabilidad gubernamental.
Varones eximios de nuestro partido como Pri
-mitivo Crespo, Amadeo Rodríguez, Arcesio López Narváez y otros ciudadanos beneméritos, fueron encarcelados espectacularmente. Se les procesó ante la Policía· pero Tribunaies independientes que hacen honor al país,. los libertaron incondicional-!l!ente. Los presos políticos, dos de los cuales eran periodistas que libraban a diario grandes
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:UN GOBIERNO BELIGERANTE
1~s 00~1.tra el Gobierno y su obra desatentada,
sa-lieron a la calie y fueron objeto de manifestaciones pÜblicas de desagravio y solidaridad . .
La historia se encargará de afirmar sin poder s~r des.mentida que bajo la Administración del se-gundo de los López la libertad personal de dirigen-tes y escritores del conservatismo fue vejada por agentes inmediatos del Poder Ejecutivo, cuyas
provi-a_c_ncia~ ilegaies e injustas merecieron la
reproba-czon de la Magistratura. .
***
La pr1Szon de Amadeo Rodríguez--un gran pa-triota que había. defendido con .orgullo y. valentía la frontera amazónica en el conflictó colombo-pe-!.'Uan~e consumó en plena capital de la república.
U_p. pe~otón disfrazado, integrado por detectives ai. mando de un juez de policía, al que se le pudieron comprobnr antecedentes tan turbios, que determi-naron S'l remoción, cercó la casa del aguerrido
mi-litar y penetró a ella a sangre y fuego. Se pretendía practicar una ronda y en definitiva sólo se realizó
un
atraco. Los asaltantes se apoderaron de bienes y valores del Generai Rodríguez que todavía no le han sido restituidos.Llevado a la cárcel el pundonoroso Jefe, sindi-cado df sc=;dición y de heridas a uno de sus
asaltan-t~s, el Juez hubo de dejarlo en libertad porque los cargos eran inválidos. El régimen no se satisfiso ~on l~ reso~ución judicial y fue entonces cuando se re-gJstraron dos episodios que hacen la radiografía de
di
lf!:._ignorancia presuntuosa de nuestros noveles
esta-stas.
El ~11nistro de Gobierno .anunció entonces que eJ,_tGobJetno nombraría un acusador particular para üb ener el castigo inclemente del General
Rodrí-~uet; Y el Director General de la Poiicía Nacional
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Bernate, declaró que si la ilustre víctima noPvo Y;Ita al. ~n1 enCia:na. p~esidio él debía ocupar una celda en la El El pais se ri~ d_e tan estrafalarias .actitudes. . acusador part1cmar no podía nombrarse porque
b~nguna ley lo autoriza;ba y er.a insólito que el go-Ier!lo se. cons~derara como persona natural que hubzera sJdo obJeto de una violación delictuosa.
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EL REG'IMEN ·ANTE EL PODER JUDICIAL
m los jurisconsultos del Gobierno obtuvieron del Procurador que un Fiscal actuara prácticamente co m9 oficioso acus_ado~·· P_or gestione~ apasionadas y l.enaces de este 1nrmsencorde func10nario, un juez del crimen, decretó de nuevo ia detención del ge-tteral Rodríguez.
Ante la escandalosa conjura del Ejecutivo el general Rodríguez se declaró en rebeldía. El fa~o ~o y risueño prefecto del detectivismo, general de León y SU8 «alegres muchachos» iniciaron entonces
la pers~cución. Por todo ei .País fue buscado el
pro-cesado; su casa y su familia fueron vejadas de con-tinuo, ~in r~sultado alguno. La vigilancia de Bogo-tá prácti.camente se abandonó para seguir la pista del supuesto reo de atroces delitos. Prosperaron
entonc~s los robos y los .atracos, y la policía ~e
en-tregó a la más ridícula de ias pantomimas sin que pudiera cumplirse la orden inicua de los persegui-dores.
Entre tanto el Tribunal de Cundinamarcfl., por e!_,voto unánime de los magistrados que integr.aban la Sala de Decisión, doctores Dionisia Arango Vé-l~z. Guillermo Moraies Peña y Aristides D. Rodrí-guez, revocó el proveído de detención y decr:etó la libertan incondicional del general Rodríguez. Aque-lla sentencia admirable por la doctrina que encie-rra, hizo las más severas críticas a ia institución po-liciva qpe en la ronda de la casa del prestigioso je-fe infri11gió los más elementales principios que ga-rantizan la inviolabilidad del domicilio.
-Pero el doctor Bernate a pesar de su oferta pú-blica, no fue a la cárcel. Se le desautorizó pÚblica-mente
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en vez de convertirse en prisionero fue lle-vado a los estrados judiciales en que el régimen cargó dt:l Ministerio de Industrias!"'**
Al ,margen de ese proceso que hará épqca .en nqestros anales, una estación radiodifusora «La yoz de Colombia» que transmitía, con fidelidad los mcidentes que se suscitaban fue clausurada a viva fuerza por mandato del gobierno que hubo de eje-cutar e) risibie e ineficaz prefecto de detectivismo. . También importa destacar el hecho de que la libertad de palabra fue ahogada por el régimen a
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«UN GOBIERNO BELIGERANTE»
:v·irtud de providencia dictatorial. ·~
El decreto que reglamentaba el funcionamien-to de las radiodifusoras, obra sectaria del gobierno
-del señoi" López, fue acusado de inconstitucionai <...nte la Corte y ésta en fallo que hace honor a·aquel tribunal, lo declaró inexequible.
Otra. vez .}a· despótica gestión gubernatjva se quebrailtaba en el recinto de la justicia.
***
LQs mismos magistrac;los que en tántas
ocasio-n~s tuvieron que volver _por ios fueros republicanos, no debía.n suspender esa labor que ha sido agobia-dora durante esta administración. También anula-ron las disposicion~s inconstitucionales de un decre to ejecut.ivo que estableció la fiscalización extrale-gal de ias llamadas instituciones de utilidad co-mún; y hubo de deci.arar inexequible una ley elec-toral-más bien electorera-la 64 de 1936, sancio-nada por el poder ejecutivo, que tenía por finali-dad única arrebatar al conservatismo su mayoría rolítica indiscutible en el municipio de Florencia capital de la comisaría del: Caquetá. ' Puede decirse que en todo debate jurídico lle-vr·do a los estrados judiciales en que el régimen
compa¡;:~~ía como acusado, fue condenado a
públi-ca sancwn ..
***
. Pero no sólo el órgano judicial-como ahora se ~1ce-t~tvo. que realizar constante labor de defensa o:e las I~):'i~-It~ciones ~ontra !os desmanes de l~s hóm bres. del gobierno, smo que los tribunales adminis-tr~tlvos Y el Consejo_ de Estado han actuado en la misma tarea moralizadora. · . ·
La asamblea homogénea de Cundinamarca hi-zo tabla rasa de la Junta de Beneficencia y d 1
~~ór~~~
que regulaban f>U funcionamiento comoein~~
Lltucwn de gran tra vesia en la vida de Cundinamar-c:,a. _A pretexto ~e un nombre fastuosO-Asistencia Social--se execro e1 trabajo de más de diez 1 tq~_e horr,~res carit_a~ivos
habían realizado, sinJl~t~~
cwn de Ideas pohtiCas, ~n favor de los aeshereda-d_os ?e la fortu.~P.a, cumpliendo las máximas del crist1an1Smo. ·
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EL REGIMEN ANTE EL PODER JUDICIAL
N!uei.Jos varones, timbre de honor de nuestra sociedad trabajaban gratuitamente. La asamblea · Bberal dotó a los oficiantes de i.a asistencia social
con crec~dos emolumentos y creó todo un alto
per-~cmal ourocrático.
Varios diputados-precisamente los inventores de la nueva fórmula-se autocandidatizarorí para las sinecuras; y no contentos aún con ese botín t.ambiéP decidieron elegir de SU propio seno al
Con-tralor General dei. departamento. Los agraCiados
farisaicamente renunciaban a sus curules el propio día de la indelicada elección. Fue así como los dipu-tados liberales patentaron el enchuflismo:
Con--t1::alor, interventor de la asistencia social: y· miem-bro de su junta directiva, resultaron nombrados dt:_ntro del propio personal que hacía la
designa-Clan.
Acusadas esas elecciones en que el decqro de la asamblea quedó comprometido y burladas las dis posiciones legales que prohibían a i.os diputados
ele-gir a sus colegas para cargos remunerados, tanto el tribunal como el Consejo de Estado, anularon las e l_ecciones y restablecieron la normalidad. .
El Consejo de Estado no hace muchos días, an-te el empeño dei. gobierno del señor López, de des-conocer un contrato legalmente celebrado con la
Scadta, para la conducción del correo aéreo, hubo. de rechazar las pretensiones oficiales y declaró vá-lido y l'igente el pacto Este otro desvarío del régi
-men
hubo de ser subsanado por la justicia de i.o eontencioso administrativo.Ayer no más el mismo Consejo de Estado, por demanda de un ilustre hombre de letras del libe-:ralismo, el doctor Raimundo Rivas, devoto de la his-toria y exponente intelectual de Bogotá, t1,1vo que declarar la nulidad de un decreto dei. gobierno del
:;E-ñor ~u pe?:, que dispuso sin facultad .legal, la am-pliación del término de un concurs~l del premio
V~rgara y Vergara-en que el acusador había salido
tnunfante. Esa victoria del ii.ustrado historiador d?ctor Raimundo Rivas no era del agrado del go-bJerno socializante, porque en el concurso había ::.ctuado_ uno de los poetas vangl!ardistas-el intrin-cado e Incomprensible León de Greiff-a quien se pxetendía adjudicar el galardón.
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UN GOBIERNO BELIGERANTE
Otra yez la arbitrariedad que ha sido sistema C.e gobin·no en esta declinante administración, era b:J.tida por el supremo tribunal contencioso.
La Slb.tesis que
prm-r{~ti~~s
está expuesta Quie-nr:s iean este trabajo-relación veríñica y fiel de sonadas controversias j.urídicas--:-que han teni_do ~mC:ftrácter público y que por lo m1smo no po<:!rap .1a: más de.;virtuarse, han de llega~~ a conc.:luswnes SI desoladas, desde el punto de v1~ta del Irregular y caprichoso manejo de los negocws del. estado. con .3oladoras en cuanto ellas relievan la mdependen-cia e incúrruptibilidad del poder judicial en
Colom-bia. ' .
Las instituciones judiciales han s1do el freno moderador y reparador de los ~esman~s . de_ un go-bierno partidista, que le arrebato a_ la republlca h as-ta su nombre tradicional y m~dro a la sombra de
-un despotismo que tuvo correctlyo_ ~n los_ saim:-es se-vE:ros en c¡ue se ha sabido adm1n1scrar _Justicia, pe-se a los intereses y halago~ ·de los pode~o~os.
-La República libe~a~ _uegll. ~~spr~stlg_Iad!'l. Y ca-duca a su ocaso defmitlvo. Cnatura diabollca no alcanzó a desarrollarse porque lle~a~.a en l~s .en-; rañas el germen de su ~esco~poslCIOl~. Pra~tlCa mente ae la patria de toaos, sol_o ~ued~ en p1e un tc.rreón amurallado tm que ondeo s1emp1e ~na ban-dera libertaria y que fue templo a que acudieron los ciudada:·1os perseguidos en demanda. de sus prerro-gativas .V en defensa de derec~os av1esament~ con-culcado<>. El morbo del desgobierno fue venc1do en aquel laborat-orio de sanificación.. . .
En estos cuatros años de eclipse democratlco, con autoridades ejecutivas sectarias y congresos y
~sambfea& homogéneo~. ~1 órgano judicia~ ha s~t;Io e;n definitiva el guard1an y e1 restaurador. Leccwn &dmirable para los gobernantes del futuro 9ue con el recuerdo del experimento de Alfonso ~opez, de tan des~•.st.rosas consecuencias, no recorreran de nue vo los desfiladeros revolucionarios del frente popu-lrr y procurarán para bien de Colombia, hacer obra
d~ concc.rdia basada· en el juego regular de todaS\
l::ts fuerzas p"olíticas y el acatamiento in·estricto a las normas. tutelarés de la nacionalidad.
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JUAN URIBE CUALLA. ;·18
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Universidad de
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os
fracasos
interna-c
io
nales
del régimen
Cuando estábamos listos a escribir sobre los fracasos internacionales del régimen llegaron a nuestros oídos traídas por las ondas hertzianas las p:llabras del ex-ministro de relaciones exteriores señor Gabriel Turbay, al candidato. único del libe~ r.-..lismo a la presidencia de la república durante el esplénaido banquete que a éste ofrecieron sus ami gós y· sostenedores de Bogotá. Tales palabras fue-ron y ya se ha dicho eh EL SIGLO, a- manera de cartabón para el discurso que habrá de dirigirle el presidente del congreso al señor Eduardo Santos en el acto solemne de prestar el juramento de eum plir bien y fielmente la Cons'titución y leyes de la república y sus deberes como presidente de ella.
Y en el curso de la improvisación del ex-ministro de relaciones exteriores recogimos el siguiente concepto: el régimen ha devuelto a la política in-ternacional de la nación el esplendor y el presti-gio de quE: gozara cuando la dirigían Pedro Gual, Pedro Fernández Madrid y Lino de Pombo. El nombre de Marco Fidel Suárez se añadió en tono
meno~' vibrante y como para dar la impresión de una Imparcialidad histó1:ica incompatible con el sentimiento partidista. '
Añadió el señor Turbay que en los congresos o
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UN GOBffiRNO BELIGERANTE
asambleas internacionales los delegados del régi-men habían reivindicado para Colombia la envi-diable categoría que alcanzó la P!ltria en lo~. pri-. meros años de su vida independiente. Quedaron así hombreados Oual, Fernández Madrid, Pombo y Suárez .. con Ech~ndía, Soto del Corral, Turb!lY Y el último canciller del régimen, señor Antomo
Ro-cha Pero es la verdad y no hay pasión poli.tica, ni prejuicio sectario al proclamar!~, que si. en algu:tfa 1·ama del gobierno han si<;Io mas notonos los fr:=: -casos del régimen, es prec1s!lmente en la de la di-rección de su política extenor. . .
Ambiciosos y ciertamente enyidiables era~ _los proyectos internacionales de_ qmen ?~ presidido durante los últimos cuatro an~s el.':egimen, antes de tomar entre sus manos la d1reccwn SUJ?rema de una actividad administrativa que ~xc~usivamente le reserva la Constitución d~ la Republlca: Ape~~s proclamado candidato el senor AlfO!J-SO Lopez diJo en discurso pronunciado el 6 de noviembre de 1933
lo siguiente: . . . . .
«En la República liberal la op~mon quer_ra ayu-dar a dirigir los destinos i~ternacwnales mas de_ a-cuerdo con el ins,tinto .racial y_con
Jo
que ha co_nside rada siempre como 1~ c<:>nve~Iencia colombiana. La. política oficial se mclmara f~ancamen_te a for-mar con dos de las naciones vecmas el m1~mo J:>lo-que de sentimientos e intereses que constituyo la Gran Colombia. Ecuador y Venezuela serán invi-tados a colaborar en el empeño de Colombia por adquirir con ellas una posición significada en laP?l~tica 'surameric~na,
que llene y estimule sus am bicwnes de contribuir grandemente a la obra de Sc;>lidaridad continental que se emprenderá en aso-Cio de las repúblicas hermanas en la Conferencia de 1\;Iontevideo». y en el discurso inaugural de la admmistración que comenzó el 7 de agosto de 1934 fue aún más enfático y esbozó con mayor amplitud:;u ~olitica internacional. «La administración que <:o!U~enza, dijo, aspira a que Colombia ocupe en A-menea el puesto que le corresponde, y no uno me-nor· Nuestras relaciones exteriores no habrán de "er en lo sucesivo la reciprocidad protocolaría de
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FRACASOS INTERNACIONALES DEL REGIMEN
ias nota:; sin alma, que van &~ Cancillería a Canci-llE:ría,. Procuraremos aprovechar toda oportuni-uad de robustecer los lazos de cooperación y amis-n::.d activt• con todas las otras naciones; pero partí cularmente con las de este hemisferio, y ello ocu-rrirá así a medida que el impulso de la revolución interna vaya transformando las costumbres colom bianas Cuando el país se dé cuenta de que puede enorgullecerse de su esfuerzo para mejorar
sensi-blemente la situación en que se encuentra y de que su energía renovadora sale bien por una pros-peridad espontánea y sin lucha, querrá vincularse más a otros pueblos, querrá conocer con mayor ex-tensión ias experiencias americanas que precedie-ron a algunas etapas de nuestra existencia, e in-tensificar la corriente humana y espiritual entre uno y otro país. Ningún gran proceso de revolu-ción interna ha podido consumarse dentro de sus üonteras, sin buscar la aproximlj.c1ón y la intimi-dad con las transformaciones del resto del mundo. No somos nosotros -una excepción, y espero que el J.Oismo empuje que logremos dar a la actividad do-méstica, provoque el interés d~ oc~par una posi-ción internacional que no sea mfenor a nuestras posibilidades ni a la cooperación que podemos pres-tar a nuestros hermanos de América y a la huma-nidad con el concurso permanente de nuestra bue-na voluntad o de nuestra riqueza>.
El señor Alfonso López tenía por 10 visto la no-ble ambición de revivir la obra genial del Liberta-dor, obra que . malograron las . . ~mbic!ones de los catidiilos regwnales y la opos1c1on sanuda, lle-\'adas hasta la conjura criminal que se desató pa-ra aniquilarlo y proscribirlo del seno de lt2s pu~ blos que él había emancipado. ~o qu~ el senor Lo -pez concibiera el pensamiento irrealizable de que Coiombia Venezuela y Ecuador formar¡1n c~mo
antaño ui1a gran confederación políti~a, pero SI al menos que en el concierto de l!ts. nacwne~ presen-taran un solo frente, una armomca y decidida vo-luntad de hacerse respetar y temer llegado el ca-so. Buscaba además, ·y lo dijo expresamente. aue l()s tres países resolvieran armónica~ente sus pro-blemas económicos y queda~an as1 borradas . las
fr~mteras para el intercambiO comercial. Como
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h~br_ía d~ realizar el inquieto fundador de la re-publica ~Iberal su grandioso proyecto? En el se-f~mdo. ano de su gobierno anunció que visitaría a s presidentes de las repúblicas bolivarianas y
~n consecuencia, alistóse a solicitar permiso del :{!lado para sa~ir fuera del territorio nacional. P:~s·~uedtaron publica y oficialmente avisados los
1 . ~ en es de Venezuela, Ecuador y Panamá de·
h<t
Vls1ita que en un futuro inmediato se proponía • acez: es el de Colombia Pedido y concedido el
per~~so por la aita cámara el señor López recibió !en, os c~blegramas de sus grandes y buenos ami-oos los. Jefes de Estado del Ecuador, Venezuela y Pan ama. Esto ocurría en el mes de enero de 1936.
A_ las protocolarias y cordiales invitaciones. por uerto redactadas todas en el sintético lenguaje c.ue se acostum·bra. resi>ondió el señor Lopez con c.xtensos mensajes que reiteraban su propósito in-··Cl)lebrantable de llevar a cabo el viaje que pudiéra-rnos llamar de buena voiuntad. Entre tanto el
ge-n~ral Osear R. Benavides, presidente del Perú. ere-yo oportuno excitar también al presidente de
Co-lombi~ a extender su viaje hasta aquel pals, donde -- dec1a el presidente Benavides- la presencia del presidente López «provocará el homenaje que me-neen su alta investidura, sus condiciones
superio-r~~ de estadista y su efectiva y fecunda coopera-clün a la paz d~ América». Tampoco se quedó atrás
"'?
g·ali.ardía y gentileza para con el mandatario de Col?mqi_a el de la República de Bolivia y envió su mvltacwiJ, que por cierto no corre .publicada como l-is ante~·i?res a que nos hemos referido en el libro' a Poht1ca Internacional-Discursos mensajes, r.:::-blegramas y otros documentos deÍ Presidente Lppez sobre asuntos internacionales».
. En ningún tiempo, en ninguna nación, se ha-bla anunciado la visita del Jefe de un Estado a los de países amigos con tanta y tan resonante publici-dad·. Cómo y con qué motivos o pretextos podía el pre_sldente López cáncelar su viaJe a las repúbllcas Dohvarianas y ai Perú, en donde se le preparaban
s~n~uosas recepciones? Ni los diplomáticos más hab1les .Para presentar a úi.tima hora el recurso de_ obstaculos insalvables para cumplir un compro-mis0 alcanzaban a comprender en qué forma
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'FRACASOS INTERNACIONALES DEL REGii\fEN
s~ y elegante podría el presidente López excusarse tle hacer la visita prometida espontáneamente a _.lr.'s presidentes de Ecuador, Venezuela ·y Panamá,
i'cquerida pm; ellos en galantes y expresivos
men-s~jes y finalmente al del P~rú que deseaba ardien-t2mente verlo en Lima.
Pues bien, el presidente López faltando a todas las reglas de cortesía y de protocolo no realizó el vJaje a las repúblicas bolivarianas y a la del Perú .
Tr~rmina ya su período constitucional y en Quito, ?anamá, Caracas y Lima lo esperan ávidos de oír la voz de quien tiene el secreto para asegurar la paz perpetua en América y revivir el ideal del Liber-tador de cinco pueblos.
F'ue éste. si.J.1 lugar a du~~s, el fracaso inter~a
eional más resonante del regim_en. Sus repercu5!-0·· nes habrán de sentirse el?- el tiempo y el .espa~Io
1 a prensa mini~~eri3;l. ha Ido postergand? mdefml-damente la expncacwn clara y «tranqmla»_ de l~~
graves motivos que d~term~naron e1~. el s~nor Lo-pez el aplazamiento ~me die de su Jira trmnfal a las repúblicas bolivananas; aplazamiento que des--.•anece el sueño de las estatuas l~vantadas en _las !!lazas de Quito, Caracas, Panama ~ otras
capita-~es americanas para pe~·-petuar la Imagen de <<la más bella figura humana».
En su ¡lía atribuyóse aquel fracaso a la cons-' piración que tramaban jefes conservadores del _ oc-cidente colombiano para. restaurar en el gobi«:r-no a «la ignominia». Puenl el pretexto y no
resis-t:e el más leve análisis. . .
. Vienen luégo otros yerros o eqmv?cacwnes del régimen en su p'olítica internaci_onal. ~.D:umera
;·cmos los de más bulto, los que no ,nan poUlao
ocul-t.;rse por de prontG. .
" El tratado comercial con los Estados.
Umdos-l¡Ue iniciado por la admini~tración ~antenor a la:
del señor López fue conclmd~ P?r esta s1e1:1~o e1 !!'8Stor principal de las negoc1acwnes el nur:I~tro de Colombia en Washin~ton, he~mano del J?l'~Siaen
t-e de la república: Migu~l Lopez Pu~~reJO .. No !·melga recordar que cuado se favoremo a dicho
sujeto con uno de los más altos y .~ejor
remung-raclos empleos del servicio dlpl~matlco, desde .P-l
micrófono instalado en el Palacw de la Carrera,
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UN GOBIE.R.NO. BELIGERANTE
iaformó su podero~o consanguíneo que ello Re1·ía apenas por J:>reve tiempo, el necesario para
termi-~~ar el negocw d_el tratado comercial colombo-ame-n~ano. Con~l~yose, aprob_óse y ratificóse éste y el ~t.·pote co11:~mua des~mpenand? ~unciones. que pa-r<i ha~er so1o memona de los ultimas tiempos des-emp_enaron compatriotas tan eminentes com~ Pe-dr? Nel Ospina, Car~os Adolfo Urueta, Enrique Olaya Herrera y Fabw Lozano T. Y así resultó el tr~ tado. Los derechos · arancelarios de artículos 0 \!lanufacturas angl~-americanas fueron rebajados Y . como ~onsecuencm de ello florecientes indus-tnas nacwnales h~n su!rido y continúan sufrien-do los efectos . de 1a ~~ desventajosa competen-cia. E~tre. las mdustnas.' afectadas figura en pri-mer termmo la del cultivo y manufactura del ta-l)aco. No est~ríall.lOS ahora contemplando ·la ingra-t~ pugna regwnal entre algunas secciones del país s1 ese tratado ~e negocia con mayor vreclSión consultando vitales intereses públicos. Y
En juiio de 1937 el presidente López a quien no le sobra tiempo. para escrib}r corto, dirigió un c&.blegra.rn_a, que mas parece epistola, a los delega-aos de Colombia ante la Sociedad de las Naciones -doctores Gabriel Turbay, Carlos Lozano y Loza-no y F. Umaña Bern_al-en el cual se destacan conceptos y sugerencias que no censuramos por-que en el fondo descubr~n una atinada observa-C:lOn. d~ hechos y circunst~ncias. «Hasta ahora, di-ce e1 cabl_egrama, hemos s1do en Ginebra los espec-tadora?. trmidos de grandes movimientos cuya re-percuswn, aun cuando suele asustarnos escapa a nuestra perspicacia, y desde luego, a ntlestro con-trol. Votamos las sancio_nes cuando suponemos que CO!J. ellas se a a castigar a un país agresor y ~as .retlram_os .cuando s~ nos anuncia que la guerra sobr f':V~!J.dra SI se mantienen. Pero siempre en una co1;1d.I~10n de coro importuno, al cual se le pide su op1mon cuando se supone favorable y se le mira c:on sorpresa cuando opina · espontáneamente»
~ensatas palabras. que si no fueran escritas o di:
cbas para que se 1as llevara el viento exigían una c~nducta ccm;5ecuente con las peripecias que desde ;,:~tonces hacian prever la quiebra definitiva de la to;tmosa Asamblea de Ginebra. Sin embargo como
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FRACASOS INTERNACIONALES DEL REGil\IEN
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presi~~nte López no tiei?-e J??r lo general palabra.nala, n1 acto bueno, pros1gu10 manteniendo en ia Sociedad de las Naciones una numerosa delegación que en estos momentos preside el director más in-condicional de íos diarios oficiosos.
En el mes de diciembre de 1936 debía
reunir-82 en Buenos Aires la Conferencia interamericana de la paz. El presidente López deseaba que en tal areópago Colombia no fuese la Cenic1enta que a su sentir había sido en anteriores congresos inter-nacionales. Y su desbocada imaginación concibió un proyecto grandioso, que si bien carece de· origi-nalidad, constituía si lograba abrirse paso un in-discutible triunfo para su iniciador: el de la Liga de ias Naciones americanas. Para ponerlo en mar-cha el señor López se desprendió transitoriamente de su ministro de relaciones exteriores, Soto del Corral, y del de gobierno, Sr. Lleras Camargo, y ios niandó a Buenos Aires para que le dieran forma y vida a ia que él continúa creyendo genial concep-ción. Lo que ocurrió a orillas del Plata es bien co-nocido del país y consta en las actas de la Confe-_·cncia interamericana de paz. Aquello fue otro fra-cáso en la política internacional del régimen· no menos ruidoso que el de ia jira a las repúblicas bo-. livarianas. Pero como el señor López es más tercó
q·ue un aragonés, todavía insiste en presentar a la Conferencia panamericana de Lima el proyecto que en la de Buenos Aires se calificó despectiva-mente de no estar suficientemente madurado.
· sería arrancar una página a la historia diplo-mática de Colombia dejar sin mención la actitud y· los procederes del señor Carlos Uribe Echeverri, ministro de Co_iombia ante la República española cuando estalló allí la guerra civil. P0r primera vez
no
sólo en la historia diplomática del país, sino enl
a
de todas las naciones civilizadas, vióse el casod
e
que un representante de nación neutrai pidiera permiso a su gobierno para asilarse en la legación de otro país neutral. Este incidente tragicómico no está aún suficientemente esclarecido y los colom-iJianos esperan que el gobierno y su agente diplo-mático en España lo expliquen con nitidez y cla-ridad.25
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:UN GOBIERNO BELIGERANTE.
Acosado por el prurito de que Colombia no con-tinúe siendo i.a Cenicienta en el concierto
interna-cional, tuvo el señor López una nueva ambición y
para colmarla olvidó elementales reglas de proto-colo. Un buen día ocurriósele que Colombia no ae-hía estar representada en las ceremonias de la
co-¡·onación de Jorge IV por un simple Enviado
Ex-traordinario y Ministro Pi.enipotenciario, sino por un embajador y resolvió enviar a la Corte de Saint James con este carácter a su antiguo ministro de guerra el doctor Benito Hernández Bustos. El
se-iior López no contaba con la huéspeda, o sea,_el
pro-tocolo. El Foreing Office declinó, como dicen los ingleses, recibir al señor Hernández Bustos como Embajador especial en la coronación a!egando
an-tecedentes muy fundados. No era admisible que
1ú1a nación que carece de embajador permanente en la Gran Bretaña diera este carácter a su envia-do e insinuó que la práctica ininterrumpida era la de acreditar en misión especial para un acto como e! de la coronación al Enviado Extraordinario y
1Vrinistro Plenipotenciario en ejercicio.
Es lo curioso. que c~ando así violábm:nqs
fór-mulas protocoi.arias le reclamara del g_obi~rno c'!e
Chile que hubiese publicado antes de l?e~Ir e1 «
agre-ment» el nombramiento de un _su mi!llstro en
_Co-lombia faltando así a las consideraciOnes. debidas
a una ~ación a la que por más de un título
debe-mos deferencia especial.
y
no ya como fracaso, pero sí co~o gaffe quec!.emuestra el descuido o atO!O~dramiento con que
se manejan las relacione~ exterwres, .c~rraremos la
eñumeración de los desaciertos del regimen en tan importante ramo, con la noticia p_ublicada por los diarios ministeriales de que el gobierno de
Colom-llia había condecorado con la Cruz de Boyacá ~l
presidente de 1a república de Polonia, excelentísimo
¡:eñor Eduardo Benes, copiada literalmente del
de-creto que se publicó en el Diario Oficial. En realidad
la distinción se hacía al presidente de
Checoeslo-vaquia, pero lo que puede llamarse cambio de
fre-nos causó hilaridad en el púbi.ico.
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Una dualidad
inmoral
Ha sido hecho de pública notoriedad la caren-cia de oersonal dentro del liberalismo para el.
des-empeño eficiente y decoroso de las altas. funcwn~s
dt>i. Estado. En algunos ramos sobre todo, es mas notable esa penuria: y acontece que coincide la
éscasez con los repartos de mayor importancia
para la buena administración de Hi república. U~o
de estos ha sido el de hacienda en el que el
parti-do conservaparti-dor puparti-do y puede exhibir competencias de primera categoría. Comprendiéndolo así, el
doc-to~ Olaya Herrera buscó y obtuvo la colaboración
d.e nuestros copartidarios en este ramo; y merced
a ello le fue dable sor~~ar las grave~. dificultades de la crisis que se abatw sobre el pais de 1930 en
actelante. . . .
El señor Alfonso Lopez ya no canto con d1cha
colaboración. Su p~imer. ministro d~ _haciend~ ~ue
un financista al mdo sm preparacwn academiCa
ni prá0t1ea. Antiguo emp~e3;do de banco, y ges~or
cte un minusculo establec1m1ento de esta clase en
una población, de provincia, llegó al senado por par
te del liberalismo. Allí, gracias a la nombrada
es-casez de personal, solía intervenir en los debat~s. ~e
finanza,;;, en acuerdo unas veces y en oposicion
otras con el famoso Román Gómez, que era otro
financista al oído de sabiduría enteramente análo-ga. Entre las primeras declaraciones del señor
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UN GOBIERNO BELIGERANTE·Marco Antomo Aulí como ministro de hacienda de
don _Alfonso López se encontraron las hechas para
ma~Ifestar que los tributos a que el país estaba so-metido. eran abrumadores, y por lo tanto, urgente supnmu· unas contribuciones y aliviar la tarifa de
otras. Esta actitud no fue del agrado del señor
Ló-?ez, que yeía cer_radas las puertas del crédito y
-9mprend!a que solo un presupuesto muy jugoso
po-;Ja dar pabulo ~ sus pr:ogra~as de gobierno. A
po-_o _a!!dar el senor. Aull paso a la dirección de la
!JOlicia y luégo al Ministerio de Guerra en donde
lmbo ~ desempeñar, en los asuntos d~ la Skoda
tm papel que quedó precisado en los famosos di:
chos dei señor Pokorny.
Al Ministerio de Hacienda fue llamado en se-guida el doctor Jorge Soto del Corral que poco tiem po antes había comenzado su carrera burocrática en las dependencias del Ministerio de Gobierno
Antes de eso el señor Soto no había revelado su~
t8lentos financieros en la órbita de los negocios pú-blicos, aunque sí era miembro de una conocida fir-ma que especulaba en cambio y en valores en el
comercio de Bogotá. Y no era un socio ·cualquiera
ce esta fir·ma, sino socio gestor. En efecto, en la
no-taría 3~ de esta ciudad puede leerse la escritura
pú-blica número 2.071 de 24 de diciembre de 1935 por
la cual se constituye la sociedad denominada LUIS
SOTO & COMPAÑIA, formada por los señores
Jor-ge Soto, Luis Soto, Alvaro Soto y Camilo Soto que
tenía como. socios gestores a los señores Jorge
Soto y Luls Soto. La sociedad citada, según
deja-~os dicho, tenía como objeto principal de sus acti
VIdades. e_! negocio d~ divisas extranjeras y de
va-lores oficiales y particulares de todo género
El a!-'tículo _84 de la ley 4fl. de 1913 que ~stá
vi-gente, dice: «Nmguna persona que directa o
indi-rectamsnte tenga ne~o?ios ~e comercio, de banco 0
~e documen~s de credito publico o que sea
provee-o~ o contratista de. co:;as u obj~tos que deb¡:m
pa-gaise cr>n fondos publlcos podra ejercer destinos
11ue pertenez?an al Ministerio del Tesoro».
La~ funciOnes del Ministerio del Tesoro fueron
iffu?didas pos~eriormente en las del Ministerio de
aCienda Y Credito Público; pero esta refundición
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UNA DUALIDAD INMORAL
no pudo alterar y no alteró la disposición sustanti-ra que dejamos tsustanti-ranscrita. Vigente ella es
clarí-llmo que s1 los negociantes bancarios o de documen
¡os de crédito público o cambistas no podían
ejer-.;er destinos inferiores pertenecientes al Ministerio
muchísimo menos podrían ser directores de él est~
lS, Ministros La saludable incompatibilidad
'esta-blecida por las leyes vigentes y que abarcaba hasta
~.os empleados subalternos del ministerio, hacía más
imperiosa su observancia para el caso de los
minis-';ros, porque según disposiciones, también vigentes,
:l de Hacienda tiene puesto por derecho prepio en
las junta!:> directlVas del Banco de la República, del
·3anco Agrícola Hipotecario y del Banco Central
::Iipotecario; es decir, tres de las entidades oficiales
¡ue tienen más íntima relación con el mercado de
üvisas y valores.
No obE:tante esta prohibición legal que el señor
~-ópez desatendió alegremente, el doctor Soto
ocu-¡.JÓ el cargo de Ministro de Hacienda. Es obvio que
él necesitaba despistar y desorientar al público para }ue no se notara la inmoral dualidad de sus
acti-l•idades. Pero tenía un ejemplo que imitar y de
da-ta reciente: en la primera administración liberal, la del doctor Olaya Herrera, hubo también un
mi-~l:stro que se prevalió de.su posición oficial para ob
tener beneficios personales. Era el ministro Chaux
.}Ue pudo, merced a sus posiciones directivas en los bancos de que era deudor, combinar ciertas operaclo nes gracias a las cuales canceló su deuda sin pagar un centavo y le devolvieron dinero. El Ministro cu
uria sus actividades apareciendo como un
elemen-to sumamente avanzado, de extraordinaria sensll?i-lidad social, fomentador del bolcheviquismo y las
. huelgas injustas y renovando entre nosotros el
co-nocido y miserable tipo del capitalista bolchevique.
Don Jorge Soto del Corral siguió ese ejemplo y el
muchacho de sociedad, el aventajado danzarín de pavanas y minués, el aristócrata refinado a quien
toda la humanidad le huele mal, se convirtió en
«el más izquierdista de los ministros», perseguidor
implacable de los ricos y los capitalista¡¡, dotado de una sensibilidad social extraordinaria, que le ser-vía simultáneamente para disimular la dualidad de
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"uN GOBIERNO BELIGERANTE
~us func;iones Y satisfacer el vivo anhelo de don -¿onso
1 Lopez de acrecentar el presupuesto de rentl:11:
t~l6ueci~~~-ento aesmesurado Y opresivo de las con~ _Pero la entrada del doctor Soto l . . . hacienda vino a constituí 1 f . a ~msteno de. verfecto andamia. r a ormacwn del más fl11encia política
~~ g:~!fi~~o e~~lo¡ación ~e
la in-Tal andamiaje, el más exten?S
particulares. ~ue se recuerde en la histori:od.e)oh!?ional y S~JSuro !.amado la «Cadena de l ~ais, merecw ser constituido de la manera~i~~f:E:2dad..
Y estaba .Junta Dh·ectivad.el Banco
Agrí-cola Hipotecario,
Junta Directh·a d-el Banco <le
la Repúblka,
l>'r. Jorge Soto Dr. Jcrrrc Soto
.Junta Dit-ectiva del Banco Cen-tral H_ipotecario, del C'lrrai. del Corral ~~j ~orge Soto
Bol~a de Bogotá, Consejo Directivo onal. Doctor Jorge Soto del Corral
(No co~curre pero ... actú~) Luis Soto del Corral. ·
'Caja d~ Crédito Industrial 1\'Iie'mb.
Y !\'linero, 1 0 de la Bolsa Alvaro Soto del Corral Sector de Con-e dores.
(N, o actua, . pero es corred • Alvaro Soto f t· d ¡ e C onal. • . or e ec 1vo )
Camilo Soto Gel Corral. .... "LUIS SO TO Y COi\iPAÑlA"
SOCIOS: Jorge Soto, I u· S t
". zs. o o, Alvaro Soto, Cam¡'Jo
esl'z·itura publica número 2 o~¡ d Soto según de 1935. Not~r;a 3"~ ~4 de diciembre SOCIOS GESTORES
Jorge Soto Y Luis Soto Segú.n la 1 1 que cien~.an la cadena.
ey G de este ano la Su e .
ria vigila las operacion~s de bol P rmtendencia Banca-lo nombra y lo remueve .Jo:a Y al SuperinteQdente
ge Soto tlel Corral.
Ot:
.
.
UNA DUALIDAD INMORAL ]¡.
"Contl'ibuyentcs: bagan sus declaraciones en los
formu-larios para que no se interrumpa la cad·ena de la prosperidad".
~.eg~!.!t los decretos-leyes la Junta de CONTROL DE CAMBIOS reglamenta la exP,ortación de oro y la
Junta la nombra y la remueve JORGE SOTO DEL CORRAL
Este organismo en que estaban dosificadas con tanta m::1estría las posiciones oficiales, distribuidas entre los socios de la tirma comercial, naturalmen-te no se había construido para tenerlo inmóvil. La órb:ta de los negocios de la firma de que el minis-l:ro de hacienda formaba parte, se fue ensanchando
CülY inusitada, pero natural rapidez. El Banco de la República, que no celebraba cierta clase de opera-ciones de cambio y de divisas extranjeras sino con banr:!os y no con particulares, concedió a la firma favorecida ciertas prerrogativas de modo que las le-tras giradas por ella eran aceptadas como si fueran expedidas por un banco. Esta privilegiada posición cc,locabn. la firma bursátil del ministro en un sec-tor privilegiado para triunfar en la competencia del mercado de letras.
Pero lo más importante era el conocimiento an-Ueipado que el mi11istro tenía, de los movimientos dt-1 cambio. Su condición de miembro de la junta directiva del Banco de la República le permitía to-mar parte en las deliberaciones de esa entidad des-tinadas a decretar la compra de letras particulares
0 la venta de giros contra los depósitos de los
co-r.resuonsales extranjeros o contra las reservas de
~ro .f!sico de sus cajas,· que se enviaban al exterior. Los miembros de la junta no pueden resolver cosa alguna sm estar informados hasta el' fondo y sin ccmocer todos los datos que posee un organismo tan completo como el Banco de la República De este modo, el g,obierno del señor López realizó el fenó-• meno admirable de que hubiera una firma especu-Jadora en la bo:sa. de Bogotá que conocía en todos sus detaHe~ las informaciones del gobierno y del Banco dn la República, y se enteraba eón la mayor anticipación posible de las medidas que afectaban
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Sistema de
UN GOBIERNO BELIGERANTE
directa e indirectamente el mercado de los cambios, pues uno de los socios de tal firma, y no cualquier socio sino uno de sus directores y gestores, no sólo las presenciaba, sino que intervenía con voz y voto en la adopción de ellas.
Tampoco estas posiciones y oportunidades ad-mirables eran para no ser usadas. La firma bursátil
del ministro veía aumentar sus negocios a un ritmo extremadamente halagüeño. Se dice, y. no tenemos dificultad en creerlo, porque es natural y muy ex-plicable, c¡ue pocas semanas despu~ de la llegada del <<socio geston al ministerio de hacienda y a las juntas directivas de los bancos oficiales, tenía el .
mone~cHo del comercio de cambio extranjero, amén
de ot:ras operaciones no menos fructuosas, .como la venta de unos valores conectados con la Cervecería Bavaria aue se denominaban acciones de la Han-del trá:Úco semi-descubierto y luégo cuidadosamen-te 'ocultado en la indigna farsa de investigación por la venta de un cheque en bolsa negra por el se-flor Alfonso López.
Dadas las conexiones y posiciones oficiales que utilizaba el ministro Soto para los negocios de su casa, no tiene nada de particular, sino es entera-mente lógico, que éstos crecieran a un compás ver-tJginoso y dieran especiales rendimientos. Las otras. firmas que trabajan en la bolsa y en general en el mercado de Bogotá están muy lejos de haber podido liquidar sus ejercicios anuales con utilidades tan
eonsider~b~es como la~ que ha realizado la firma df:l ex-mmistro de haci~nda de don Alfonso López. Los corredores de cambio apenas han vivido traba-josamente sin derivar del ejercicio de aquellas acti-vidades i.ícitas diner~s so?rantes en tal exceso que les permitan constrmr luJosas mansiones en el ba-rrio más ~e n:oda ~e Bogota .. Mas los socios de la .fjrma pnvilegiada SI han podido.
¿Más inteligentes que todos los demás
especu-l~dores
ce.
la bolsa Y agentes de cambio? ¿Más há-·.biles? ¿Mas luchadores Y tenaces? Negado al mar-ge~. Mej~r col?cados s!. ~odos los competidores tra bc.!Jaban sm ~a.s conocimien~o que el habitual y lici.
tu. P.e ro el mimstro y los socios de su casa conocían.
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UNA DUALIDAD INMORAL
la totalidad de las cartas usadas por sus competido· res.
Hasta la administración de don Alfonso López la clónica de las incorrecciones administrativas de Colombia no conocia una indelicadeza más flagran-. te más deliberada y sistemática, más audaz y más
cí~ica.
Este prevaricato haconta~o c~n
impunidad perfecta. Si bien la prensa liberal Jamas se ha atre-vido a defender la impura conducta del ministro bolsista ha guardado al respecto un silencio total, dando :{ entender que las faltas .más noto~ias debe~ ser pasadas· por alto, sin menc10narlas siquiera, s1 Jas cometen los hombres del régimen. En est.e caso guardaron un silencio sepulcral los mismos que ~a jo las administraciones conserv~doras r.asgaban ~n dignados sus vestiduras ante mculpaciones _leylSi· mas como ocurrió con el señor Suárez. ¡Hlpocr~ta5 que 'saben ver la paja en el ojo ajeno y n:o adVler-ten la viga en el propio! . .La policía de don Alfonso López no ha temdo :inconveniente en violar el secreto de las declaracio-nes de renta y de· las cuentas bancarias para descu brir, en el caso del doctor Carreña, si los honora-rios ganados por quien dirigió su oficina de abogad?• en el tiempo en que, cediendo a las angustiosa.s su-plicas del doctor Olaya, tuvo la condescendencia de IOl·mar parte de su ministerio, habían ll~gado en al-guna forma a su cuenta bancaria. El ~~mor Soto fue ministro contra una expresa prohibicion legal Y co-metía un delito al ejercer t:sas funciones. Con ver-dadero fundamento esta vez y no cometiendo una tropelia, runclonarios invest1gadores dignos del n~m bre podrían encontrar en los .libro~ d~ aqu~lla fu-ma huellas claras de que el eJercicio sunultaneo. de
las func.iones de ministro y agente de bolsa, puede ~er criminoso, indelicado e impuro, pero es enorme-mente productivo.
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·Sistema de
Bibliotecas
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Universidad
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los Andes
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La
pureza
del
sufra~
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gio
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y
el
pacto
.
Badel
La conducta del señor Alfonso López en lo que $e refie1 e al derecho de sufragio, es la demostra-ción mas· elocuente dé la falta de sinceridad con Q"!le hizo al país promesas de restauración demo-crátiGa que no pa cumplido en ninguna forma. Principió por clausurar el congreso de 1934 antes de que hubiera discutido la reforma electora'l, faltan-do a un solemne compromiso contraífaltan-do con ·las
di-r~ctivas conservadoras, y llegó al extremo de
san-Cionar sin repa·ros la inicua ley que privó a nuestro partido de toda representación en las
corooracio-qés electorales: ·
Pero hay. algo más. A través de nuestr~ acci-aentada vida política, no se conoce un hecho más escanaaloso en materia de delincuencia electoral que lo que se ha llamado el pacto Badel, o sea, el conveni'> simoníaco en virtud del · cual las fraccio-nes liberales del departamento de Bolivar decidie-ron, antes de las elecciones de 1935, repartirse dos los cargos de elección popular, arrebatando to-da representación a los conservadores. Las princi -pales clausulas ominosas decían así: •
· «PRIMERO.-La unió'n liberal asegurará 'la elec-ción de c'üatro. senadores (es decir, la totalidad), 1\aciendú para ello los esfQerzos que fueren nece-sarios,· naturalmente, dentro de la ley (!)
SEGUND0. -La urtión liberal obtendrá la elec-ción de ocho reprEtSentantes como mín_imum <como los RR.. son nueve, resurtaba un problema ·la Pa.r.ti~