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ESTÉTICA, LA DIMENSIÓN OLVIDADA DEL SACRAMENTO DE LA EUCARISTÍA
LUIS MIGUEL PEÑA MENDOZA O.C.D.
TRABAJO DE GRADO
PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA FACULTAD DE TEOLOGÍA
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ESTÉTICA, LA DIMENSIÓN OLVIDADA DEL SACRAMENTO DE LA EUCARISTÍA
LUIS MIGUEL PEÑA MENDOZA O.C.D.
PROFESORA: ANGELA MARIA SIERRA
TRABAJO DE GRADO
PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA FACULTAD DE TEOLOGÍA
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DEDICATORIA
La presente investigación está dedicada a mis padres, quienes me formaron en la delicadeza, finura y belleza que conlleva nuestra presencia en la vida de los demás, y a mis hermanos y hermanas en el Carmelo Descalzo, con quienes cultivo en el día a día la finura espiritual, resultado de nuestro encuentro diario con la Belleza de Dios, nuestro Señor Jesucristo.
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TABLA DE CONTENIDO
PORTADA ... 1
DEDICATORIA ... 3
TABLA DE CONTENIDO ... 4
TÍTULO DEL PROYETO DE GRADO. ... 6
PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA. ... 6
JUSTIFICACIÓN. ... 12
OBJETIVOS: GENERAL – ESPECÍFICOS. ... 15
INTRODUCCIÓN ... 16
CAPÍTULO I ... 20
Dimensión Antropológica de la Estética... 20
1. Búsqueda de la Belleza a lo largo de la Historia. ... 21
1.1. Un no sé qué que invita a salir. ... 25
2. Acerca del Hombre – Antropología. ... 28
2.1. El juego estético del hombre. ... 31
3. Estética Antropológica, una nueva visión. ... 32
3.1 ¿Es un estilo de vida comprobable en el tiempo de hoy?... 41
CAPITULO II ... 43
Fundamentación Bíblico-Teológica Sacramental de la dimensión Estética de la Eucaristía. ... 43
1. Estudio Hermenéutico del texto bíblico. ... 43
2. “La Cena que Recrea y Enamora” ... 55
2.1. Sentido del gusto o de sabor: ... 57
2.2. Sentido del oído o de la audición: El silencioso bullicio del amor que da vida. .... 60
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2.4. Sentido del olfato o del olor: el perfume que hace actual el pasado, el presente y el
futuro /Acción del Espíritu que transforma en Cristo. ... 66
2.5. Sentido de la vista o de la visión: dos maneras distintas de ver. ... 67
3. Fundamentación Sacramental de la Dimensión Estética de la Eucaristía. ... 72
CAPITULO III ... 83
Fusión o aprehensión del Ser que se ama. Vida en la perfecta fruición de la belleza. ... 83
1. Estética viva, por vivir en Dios vivo que es Belleza... 84
2. Estética y Mística, una nueva mirada de la vida. ... 95
CONCLUSIÓN ... 104
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TÍTULO DEL PROYETO DE GRADO.
“Estética, la dimensión olvidada del Sacramento de la Eucaristía” PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA.
En el contexto actual, surge una inquietud debido a situaciones concretas: la diversidad de formas de manifestación de la corporeidad en el hombre y la mujer de nuestro tiempo, especialmente en las celebraciones eucarísticas, donde expresiones sensoriales y gestuales originarias e innatas a la congregación en torno a la mesa son escuetas o ausentes, dejando ver lo contrario al banquete donde se comparte la vida, ambiente de eucaristía del cual solo “< ¡brotará la civilización del amor que transformará Latinoamérica y el Caribe para que además de ser el continente de la esperanza, sea también el continente del amor!>1”, invitación hecha por el papa Benedicto XVI.
Hecho causante de interrogantes, por ver personas a diario en las celebraciones de la eucaristía, para quienes la belleza se limitó solo a lo exterior, lo superficial, miradas carentes de profundidad espiritual, pues no alcanzan a contemplar la belleza del otro. Lo que lleva a revisar el por qué en una sociedad caracterizada por ser grandemente católica se da tal suceso, pues
La mitad de los más de mil millones de católicos que hay en el mundo vive en países de América,2(…) es evidente el predominio latinoamericano; Iberoamérica ha superado con
creces a Europa y se ha convertido en el primer continente católico por número de fieles3,
designándolo como América, el Continente de la esperanza4. La religión imperante en
Colombia es la Católica Romana. Aproximadamente el 98.0% de la población ha sido
1 “Reconocemos el don de la vitalidad de la Iglesia que peregrina en América Latina y el Caribe (…) con toda
la vida de nuestros pueblos fundada en Cristo y redimida por Él puede mirar al futuro con esperanza y alegría.” V Conferencia General Del Episcopado Latinoamericano y del Caribe. “La Alegría de Ser discípulos misioneros para anunciar el evangelio de Jesucristo-El continente de la Esperanza y del Amor.” En V Conferencia General Del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Documento Conclusivo, editado por Concejo Episcopal Latinoamericano CELAM, 87-96. Bogotá: San Pablo, 2007.
2 “La mitad de los católicos del mundo están en América.” Agencia Informativa Católica Argentina (aíca) (junio
de 2012), http://www.aicaold.com.ar/index.php?module=displaystory&story_id=7804&format=html
(consultado el 22 de febrero de 2014).
3 “Un dato significativo es que ocho de cada diez latinoamericanos están bautizados.”
Romero, Pablo. “Iberoamérica es el continente más católico del mundo.” La semana. Es (28 de marzo de 2012),
http://www.lasemana.es/periodico/noticia.php?cod=29618 (consultado el 22 de febrero de 2014).
4 Guzmán Carriquiry, Lecour. “América, el Continente de la Esperanza, bajo la luz de la Spe Salvi.”
7 bautizada dentro de ella5; Estas cifras toman en cuenta el porcentaje de bautismos católicos,
que no necesariamente refleja el número de creyentes.6
América, el lugar donde la Iglesia tiene puesta la esperanza, se guarda el calor de la fe cristiana y las personas se arropan con ella; hecho donde surge otro interrogante ¿cómo se está conservando la fe personal y comunitaria? O solo se le da a América ese calificativo por ser el continente donde más número de personas, comparten la fe en un solo bautismo o porque es donde más personas van a misa los domingos. Con base en esto brota otra pregunta de más valor ¿y las celebraciones eucarísticas cómo son, sí se sienten arropados con ellas contra el frio de la indiferencia, de la frialdad de lo monótono, de la rúbrica y el movimiento robótico y sin sentimiento los participantes?
Por otro lado, ¿sí se viven en el calor del Espíritu que conduce a abandonar una oración intimista, para dejarse sentir, tocar, ver, oler, escuchar y así hacer gustosa en plenitud una celebración?, entonces ¿qué papel está desempeñando la estética en dichas celebraciones?, viendo a la estética desde otro ángulo, ya que por mucho tiempo esta se encargó de estudiar lo bello, lo bueno de la producción de la mano del hombre, ver los ángulos, la tonalidad de los colores, la consonancia con el momento de origen, es decir se interesó por la obra, sin embargo en nuestro tiempo, con la variación dada al arte, no sólo lo bello es relativo, sino también lo feo y lo grotesco.
Cambios que invitan a darle un giro a la visión de la estética hacia el ángulo antropológico, así de una disciplina, pase a ser un estado de vida, en el cual la materia de estudio y preocupación sean “las actitudes” y “comportamientos”, “sensibilidad” y “percepción”, la resignificación de los sentidos y sensibilización del hombre, desde una óptica diferente del
5 Rueda González, Ricardo. González, Miguel Ángel. Rodríguez Roa, Álvaro. González, Luis Eduardo.
Ocampo de Herrón, María Cristina. “Crecimiento Demográfico.” En La Población de Colombia, 21-37. Bogotá: C.I.C.R.E.D. Series, 1974. http://www.cicred.org/Eng/Publications/pdf/c-c9.pdf (consultado el 22 de febrero de 2014).
6 “La religión predominante en Colombia es la católica. Un 92% de la población nacional dice profesar el
catolicismo o están registrados como católicos, pero dentro de esa misma población se pueden contar grupos de indiferentes religiosos.”
“Religión.” Colombia.com, http://www.colombia.com/colombiainfo/infogeneral/religi%F3n.asp (consultado el 22 de febrero de 2014).
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placer, ver más allá de lo exterior para hacer propias las categorías estéticas de gozo y deleite en lo bello de la persona.
Desde esta posición surgen más cuestionamientos ¿se tiene aún la capacidad de ver la belleza de las cosas y de transmitir belleza y hermosura a los otros en las celebraciones eucarísticas a través de los canales dados al ser humano (los sentidos)? O ¿se ha escondido u olvidado el poder expresivo inherente al hombre? Expresividad sanadora, pues su esencia radica en “Cristo, en quien se nos restablece la integridad de la vida.7” Actitudes frías que llevan a pensar: siendo seres sensoriales, las personas están insensibles o incapacitadas para ejercitarlos, es más se detienen en lo exterior de los ritos litúrgicos, cayendo en la equivocación de verlos solo para hacer del momento un tiempo muy solemne o para “rezar, como hacen los budistas, en la simple reiteración de fórmulas que permiten la relajación o la concentración mental, la cual aleja de toda experiencia sensible8.”
De ello se pregunta ¿Dónde está la dimensión estética, en el sentido de todo lo sensible al hombre, en las celebraciones eucarísticas?, ¿Qué sucedió con la dimensión estética sacramental de la eucaristía? ¿Dónde está la estética original en la celebración mandada por aquel Hombre que dejó lo más susceptible a los sentidos, su cuerpo y sangre?, afloran muchos interrogantes al abordar este tema, en un mundo donde la competitividad ha abordado al hombre de tal manera, que todos se enfrentan entre todos y no se ven como hermanos, sino como rivales, donde los parámetros impuestos por las figuras físicas, conducen a la exclusión, a la baja de autoestima, al sentimiento de rechazo y auto descalificación, originándose
Una corriente profunda de desesperación (…) sentimiento de soledad, aislamiento, falta de amistad e intimidad, relaciones rotas, sentimientos de vacío y depresión que llenan los corazones de millones de personas. Y el grito que se levanta es ¿hay alguien que me ame?, ¿hay alguien a quien yo le importe verdaderamente?, ¿hay alguien que quiera quedarse conmigo?, ¿hay alguien que quiera estar a mi lado cuando pierda el control de mí mismo, cuando sienta ganas de llorar?9
7 Conferencia Episcopal de Colombia. Misal Romano. Bogotá: Departamento de Liturgia, 2008. Prefacio de
Pascua IV, 378.
8 Fuentes Tuya, Alicia. “Orar con el Oído: Escuchar la Palabra de Dios.” En Cinco mujeres oran con los
sentidos, editado por Gómez-Acebo, Isabel, 15-58. Bilbao: DESCLÉE DE BROUWER, 1997.
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Un mundo donde no hay tiempo para “domesticar (…) crear lazos (…) tener necesidad el uno del otro (…) con lo cual la vida se llenará de sol y los ritos se harán necesarios10”, tiempo dado a la vida para entregar la vida, lo que exige hacer una reflexión, ¿cómo se está viendo la presencia de Dios en el otro? Además, celebraciones eucarísticas de y para personas llamadas a ser y vivir en relación amorosa y de amistad con Dios y con los demás, pues “la presente vida feliz es también vida en sociedad cuando se busca el bien de los amigos por el bien mismo como si fuera propio, queriendo para los amigos lo mismo que se quiere para sí11” (Cfr. 1S 20,17).
Si así se viven las celebraciones eucarísticas se dará el salto de una celebración solipsista a una celebración amistosa, donde se celebra la vida y se da el abrazo gratuito y desinteresado del encuentro sensorial. Por eso, San Agustín refleja en su exclamación la belleza de Dios invadiendo todos nuestros sentidos
Tarde te amé, Oh Belleza siempre antigua, siempre nueva. Tarde te amé. Tú me has llamado, y me has llamado insistentemente, y has suprimido mi sordera. Tú has brillado con luz y has puesto mi ceguera a volar. Tú has emanado fragancia, y me he quedado sin aliento, y he suspirado por ti. Te he conocido, y he tenido hambre y sed de Ti. Tú me has tocado, y he sido encendido por tu paz.12
De esto se dice, la estética no solo queda, por más esfuerzo hecho por separarla de la expresión espiritual, como la disciplina de la belleza exterior de cualquier objeto o persona, sino va de la mano con la expresión de la belleza del espíritu, siendo íntegramente antropológica y teológica, cuyo centro y punto de referencia es Cristo Jesús, quien no deja como mayor ejemplo en su estética de vida el simple hecho de ser amigo, con toda su expresión corporal, “ya no os llamo siervos, sino amigos” (Jn 15,15), y bien lo demuestra Teresa de Jesús: “tan amigo de amigos13” o “trato de amistad con quien sabemos nos ama.14”
10 De Saint – Exupéry, Antoine. El Principito. Colombia: Editorial Atenea LTDA, 2009, 70-72.
11 Fernández Carneiro, José Manuel, Ed. Cristo nos hace hermosos: 1000 pensamientos de San Agustín. Burgos:
Editorial Monte Carmelo, 2007, 36.
12 San Agustín de Hipona. Las Confesiones. Madrid: San Pablo, 1998.
13 Santa Teresa de Jesús. “Camino de Perfección, Capítulo 35, 2.” En Santa Teresa, Obras Completas, editado
por Tomás Álvarez, 606-609. Burgos: Editorial Monte Carmelo, 2009.
14 Santa Teresa de Jesús. “Libro de la Vida, Capítulo 8, 5.” En Santa Teresa, Obras Completas, editado por
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Lo cual interpela para ver si se está sirviendo en la integridad del ser en dejar a Dios hablar, sentir, tocar, ver, degustar y oler a través de la humanidad de la persona, proceso que tiene su partida en la disponibilidad, pues está en el hombre hacer presente de manera activa a Jesús, siempre vivo y operante, placer y plenitud tocante en lo más íntimo de cada persona, y empuja a salir clamando tras él para buscarlo en el otro, “presentándonos ante el mundo ofreciendo solamente nuestra persona totalmente vulnerable. Pues así es como Jesús vino a revelar el amor de Dios.15”
Así, al ser consciente de la realidad actual, se acepta tristemente cómo hoy en la sociedad el encuentro personal con el otro(a) se ha cambiado por el encuentro detrás de una pantalla. Sociedad donde todo se tiene fácil y rápidamente por el avance de la tecnología, dejando de lado lo fundamental que el encuentro personal deja en la memoria de las personas: el olor, la figura, el ambiente, el clima, el sonido, el sabor, incluso la temperatura corporal del momento aquel. Hechos tejedores de vida y realización firme del ser relacional de la persona. Frialdad donde la falta de tiempo por las ocupaciones y el trabajo han conducido a las personas a no regalarse momentos para contemplar, mirar con más detenimiento las cosas, la realidad circundante, lo vivido y celebrado, y poder llegar a la admiración o aprehensión de algo novedoso, sentir lo que el otro está sintiendo.
Se perdió la importancia de recrear la vida. Y se pregunta ¿se está respondiendo a la necesidad estética que clama desde lo más profundo del espíritu del hombre, con las celebraciones eucarísticas, en este mundo donde no se toma importancia a lo sensible, falto en el sensibilizar sobre la expresión de la sensorialidad, medio más eficaz para acercar a Cristo vivo? ¿Será necesario resignificar, resimbolizar o revivir la dimensión estética dentro de las celebraciones eucarísticas, teniendo presente lo sensible, parte del ser del hombre como hijo de Dios, iluminado por el misterio de la encarnación?
Es más ¿sin dar la importancia requerida por esta dimensión, se está alcanzando el fin de las celebraciones eucarísticas: convocar, provocar, saciar, transformar, permitiendo al hombre ser pleno en ellas al sentirse amado?, ya que, la celebración consiste en “conceder a todos los
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celebrantes (…) por la nueva vida que tu Espíritu nos comunica16(…) resucitar a la luz de la vida; conceder la salud del cuerpo y del espíritu17” y vivir en rebosante alegría. Se cita un poema maravilloso:
Un día Francisco le dijo al Señor entre lágrimas: Yo amo al sol y a las estrellas, amo a Clara y a sus hermanas, amo los corazones de los hombres y todas las cosas bellas. Señor, perdóname porque solo debería amarte a Ti. El Señor, sonriente, respondió: Yo amo al sol y a las estrellas, amo a Clara y a sus hermanas, amo los corazones de los hombres y todas las cosas bellas. Mi querido Francisco, no tienes por qué llorar, pues todo eso lo amo yo también18
Poema donde se expresa de una manera sencilla la estética de la vida, el mayor de los sacramentos, en el acto de amar todo lo susceptible al ser del hombre, a través del vestido de la humanidad dejado por Cristo.
Todos estos interrogantes planteados en el desarrollo convergen en una sola pregunta:
¿De qué manera resignificar la dimensión estética del sacramento eucarístico y su dinámica en la vida, teniendo como eje central la sensorialidad (los sentidos) y la expresión gestual para que la celebración recupere su verdadero sentido de hacedora de comunidad?
16 Conferencia Episcopal de Colombia. Misal Romano. Bogotá: Departamento de Liturgia, 2008. Oración
colecta del domingo de Pascua, 220.
17 Ibíd., Oración sobre las ofrendas del miércoles de la octava de Pascua, 224.
18 Rotzetter, A. Clara de Assisi, primera mulher franciscana. Petrépolis: Voces, 1994, 59. Citado por Boff, L.
Ecología: Grito de la tierra. Grito de los pobres. Madrid: Trotta, 1996, 267. En Fuertes Tuya, Alicia. “Orar con el oído: Escuchar la Palabra de Dios.” En Cinco mujeres oran con los sentidos, editado por Isabel Gómez-Acebo, 15-58. Bilbao: Desclée De Brouwer, 1997.
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JUSTIFICACIÓN.
El presente trabajo se justifica en la medida de la consciencia obtenida del contexto o situación del hombre de hoy, quien llamado a ser diferente por su origen, ha caído y se ha dejado fermentar por la sociedad, antes de “ser fermento de ella con la presencia de Cristo19.” Entonces, para abandonar este círculo contagioso, “debe el hombre arriesgarse a salir de sí y entregarse confiadamente a una realidad que en principio se presenta como distinta, distante y ajena20”, así con base en estas tres características se quiere resignificar el valor de la estética en el sacramento eucarístico y lo que implica su dinámica en la vida del hombre.
Por ello, estas características bajo la luz de la dimensión estética, la cual dispone a la persona y le permite conocer el abismo de grandezas del hombre, las celebraciones eucarísticas lleguen a ser diversas, mas no distintas, cercanas y propias, hasta volverse realidades íntimas, desde “lo más íntimo de mi propia intimidad21”, permitiendo conocer por analogía, del máximo grado de perfección y belleza de las creaturas, la excelsa perfección del Creador (Sab 13, 1-9), como afirma san Agustín (Serm. 241,2):
Interroga a la belleza de la tierra, interroga a la belleza del mar, interroga a la belleza del aire que se dilata y se difunde, interroga a la belleza del cielo... interroga a todas estas realidades. Todas te responden: Ve, nosotras somos bellas. Su belleza es una profesión ("confessio"). Estas bellezas sujetas a cambio, ¿quién las ha hecho sino la Suma Belleza ("Pulcher"), no sujeto a cambio?
O como dice Hans Urs Von Balthasar: “lo primero que captamos del misterio de Dios no suele ser la verdad, sino la belleza.”
Por otro lado, si se observan los ritos menores de la celebración eucarística, “ se encuentran una serie de gestos tan sencillos pero tan fundamentales como el mirar, el tocar, el oler, el oír y el gustar (…) pues la sensibilidad litúrgica se nutre de la sensorialidad; parte de ella y se funda en ella22”, conocimiento que refiere a la estética como estado de vida cristiano,
19 Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Las Sociedades de Vida Apostólica. La Vida Fraterna
en Comunidad. Lima: Editorial Paulinas, 2002, 7.
20 López Quintás, Alfonso. Para Comprender la Experiencia Estética y su Poder Formativo. Navarra: Editorial
Verbo Divino, 1991, 14.
21 Agustín de Hipona. Las Confesiones. Madrid: San Pablo, 1998.
22 Borobio, Dionisio, et al. La Celebración en la Iglesia I, liturgia y sacramentología fundamental. Salamanca:
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vocación a tener los mismos sentimientos de Jesús el Cristo, de ahí se justifica este trabajo valiéndose de un pasaje bíblico: Lucas 7, 36-39.44-50 “La pecadora perdonada”, desde el cual se le dará una resignificación a los sentidos y a las acciones con ellos realizados (comer, oler, ver, tocar, oír y amar).
Acciones presentes en el desarrollo de toda la trama del texto y por las cuales se presenta la acción de Jesús desde la integridad de su ser: en sus palabras, obras, miradas y gestos, el Hombre que enamora y recrea la realidad concreta del otro; Dios, en su trabajo constante de revivificar, al devolverle la vida perdida a esta mujer. Expresión de los sentidos transformados en gestos y hechos concretos en el encuentro interpersonal, el cual llena de alegría y revive la dignidad opacada por el velo de los prejuicios u opresión, exclusión y discriminación de la sociedad. Aspectos impulsadores de la gestación de la fe, atravesando todos los sentidos para terminar en la expresión máxima de la humanidad, la entrega corporal a través del toque-fundición; realizándose los pasos de la salvación: la Bondad de Dios y la colaboración del hombre en el orden de la aceptación.
También se justifica desde las definiciones dadas por el Magisterio de la Iglesia a este sacramento:
La Eucaristía, nos conduce “a ser aquello que recibimos” (LG 26) a “insertarnos plenamente en el cuerpo de Cristo” (PO 5) y a “tener acceso a Dios Padre por medio de su Hijo, el verbo encarnado, y en la efusión del Espíritu Santo, conseguimos la comunión con la Santísima Trinidad, hechos así partícipes de la divina naturaleza. Además en la eucaristía se edifica y crece la iglesia de Dios” (UR 15). “Por la cual se significa (varios que hacen un todo, un solo cuerpo) y realiza la unidad de la iglesia en una misma oración” (UR 2)23. Definiciones agradables al oído, pero en la realidad, no reflejan el arte estético de la vida y misión de Jesucristo, en el cual el cristiano tiene que situarse para la celebración de la eucaristía y así, el memorial no quedará solo en repetir y hacer, sino en volver a vivir o hacer presente, con su novedad original, este sacramento que provoca, deja con ansias y deseo, convoca y lleva a la plenitud del sentirse hijo de Dios. Así, a la luz de Jesús de Nazaret, el Cristo glorioso de la cruz y resucitado, la Hermosura hecha carne, la estética se convierta en
23 Legaza, José Luis, Comp. Documentos del Vaticano II. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos B.A.C.,
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un estado de vida, expresión de la acción de Dios en los hombres que renueva, glorifica, hermosea y crea.
Finalmente, resignificar el sentido estético en la celebración eucarística y su dinámica en la vida, como terapia de curación, de reconciliación y aceptación con la expresión corporal, en una reunión no fusional en parámetros determinados, sino comulgante, pues acepta, integra, hace comensal del banquete y lleva a la plenitud en medio de la riqueza de la diversidad, otorgando paz y transfigurando los sentidos, pues permite ver, sentir, vibrar, llegar a gozar y deleitarse en el cuerpo de Cristo por la expresión gestual, rica en significado, primer motor impulsor de Jesús para dejar este memorial, la celebración del ropaje de su humanidad sensible.
De ahí, todos los celebrantes de la eucaristía salgan expresando “lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que hemos contemplado, lo que hemos tocado del verbo de la vida, os lo anunciamos para que estéis en comunión con nosotros” (1Jn 1,1-3). Y así tomar los mismos sentimientos de Cristo para hacer de la vida una constante celebración de la Belleza, la belleza del actuar creadora de fraternidad, alianza, cuyo testigo es el amor del Padre, a ejemplo de David y Jonathan (1S 20, 8. 23).
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OBJETIVOS: GENERAL – ESPECÍFICOS. OBJETIVO GENERAL:
Resignificar la dimensión estética del sacramento Eucarístico y su dinámica en la vida, teniendo como eje central la sensorialidad (los sentidos) y la expresión gestual y corporal para que la celebración recupere su verdadero sentido de hacedora o constructora de comunidad.
OBJETIVOS ESPECÍFICOS:
1) Identificar la dimensión antropológica de la estética, para revalorar el uso de los sentidos permitiendo así transformar la mirada y la vida.
2) Fundamentar de manera bíblico-teológico la dimensión estética de la eucaristía, con base en Lucas 7, 36-39.44-50 (Cena que recrea y enamora), apoyándonos en lo sacramental para resignificar la dimensión estética de las celebraciones eucarísticas.
3) Desde el aporte de los místicos, en este caso san Juan de la Cruz en su obra: “Cántico Espiritual B” estrofas 5, 11 y el verso n° 5 de la estrofa 15, recuperar las dinámicas pastorales a través de los gestos que se hacen concretos en las celebraciones eucarísticas, en la vida del hombre y de la comunidad.
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INTRODUCCIÓN
Una de las inclinaciones del ser humano es el gusto por las cosas bellas y buenas, por ello la belleza es una categoría inmersa en la vida del hombre y connatural a la realidad humana. Es así como, en respuesta a esta búsqueda siempre presente en la vida personal como de la sociedad, desde las primeras culturas humanas este ha sido un tema al cual se le ha dedicado muchas horas para su reflexión, como un gran número de páginas. De ahí, se haya relacionado en un primer momento en la filosofía con las cosas trascendentales, después con lo categorial y con el paso del tiempo por el perfeccionamiento del estudio de la belleza, se le haya dado un método por el cual asciende a ser la ciencia de la estética.
De esta manera, el tema de la belleza se fue limitando a un solo campo de acción, a las cualidades del fruto de la creación de la mano del hombre, pues “la estética no estudia todo tipo de representación sensible de la experiencia humana, sino aquella que la obra de arte concreta24”. Desviación del sentido original de la Estética, el cual desborda las cualidades de lo categorial, por involucrar todo lo sensible al hombre, sus afecciones sensoriales, un amplio campo de experimentación que le permite al ser humano obtener experiencias formantes a través de su capacidad receptora y emisora por los sentidos. Sin embargo, este sentido originario no ha sido desarrollado a profundidad y valorado en todas las dimensiones con las que guarda relación, por eso la estética en nuestros días se encuentra también limitada a un solo campo donde desempeña su función, dentro de lo bien visto de un objeto material o a la apariencia física de la persona, así como la crítica dada a estas observaciones.
Es en este contexto, donde se sitúa el objetivo del presente trabajo, por ser en medio del ambiente de las comunidades humanas, especialmente el religioso, en las celebraciones eucarísticas, donde la dimensión estética ha sido relegada a las cualidades exteriores de los arreglos florares, de la estructura de los templos y en caso de mayor rigurosidad para observar los detalles, la belleza y valor de los vasos sagrados, así como de los ornamentos que visten los presidentes de las ceremonias. De este modo, se dejó de lado lo esencial de la dimensión estética de las celebraciones eucarísticas, la afección sensorial y la expresión gestual como lenguaje de amor que involucra toda la corporalidad humana con una sola finalidad, ser el lenguaje por el cual el Amor se comunica y se da a sus creaturas. Por ello, en este desarrollo
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se pretende presentar la dimensión estética de la eucaristía referida “a lo sensible (…) ya que el término no se refiere a la belleza en sí, sino a un aspecto del hombre, al vivir humano25”. No obstante, ante la manifestación de actitudes frías, indiferentes, toscas, lejanas y cargadas de desconfianza en medio de los celebrantes de las eucaristías, surgen varios cuestionamientos, los cuales giran en torno a ¿realmente los creyentes asistentes a las celebraciones eucarísticas son conscientes del misterio que se encuentran celebrando y de la responsabilidad que ello conlleva para cada una de sus vidas? ¿Son las eucaristías vida entregada por amor y perdurable en la existencia del celebrante, o son celebraciones limitadas a un lugar y tiempo determinado? ¿Dónde se quedó el gozo que la participación en estas celebraciones originaba en sus participantes? ¿Qué se perdió o dejó de lado para que la celebración eucarística se ritualice, robotice y llene de formalismos?
Es más, ¿se realiza realmente el ciclo de la eucaristía el cual consiste en la alimentación del celebrante con el pan eucarístico, por Él se vuelva alimento para los otros y luego vuelva al alimento primero? ¿Sí convoca, sacia, harta y antojan de más las celebraciones eucarísticas de nuestros días? Y por último, ¿las celebraciones eucarísticas revaloran y refuerzan los elementos constitutivos del ser humano de hijos y hermanos? Todos estos interrogantes planteados conducen a la pregunta problematizadora: ¿De qué manera resignificar la dimensión estética del sacramento eucarístico y su dinámica en la vida, teniendo como eje central la sensorialidad (los sentidos) y la expresión gestual para que la celebración recupere su verdadero sentido de hacedora de comunidad?.
Así, para dar respuesta a la pregunta problematizadora de la investigación, el presente trabajo se divide en tres partes descritas a continuación. En el primer capítulo, se realiza un seguimiento al proceso de evolución histórico de la estética, desde su sentido original hasta su presentación como ciencia, exponiendo así sus elementos esenciales: la persona u objeto percibido, la persona que percibe o percipiente y el goce estético. Así como sus categorías: la belleza, lo sublime, el juego, el tiempo, la armonía, el gozo, el percepto y afecto, la
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delicadeza del gusto y de la pasión. Luego, a través de una reflexión antropológico-teológica, se desarrolla el concepto fundamental del hombre como gracia de Dios.
De esta manera, desde estos dos desarrollos se configura la estética antropológica como estilo de vida humana, experiencia formante del contemplador por la apelación operante ejercida por el ser contemplado. Acontecimiento ocurrido en el encuentro real y concreto, que conduce a la persona a la praxis del éxtasis, a salir de sí en búsqueda del otro y a la creatividad de los sentidos, los cuales al encontrarse con la belleza y la bondad, se dilatan y son capaces de aprehender valores desprendidos de ellas, posicionando al hombre en su grado máximo de ser dialógico y relacional.
El segundo capítulo trabaja el estudio hermenéutico de un texto bíblico lucano (Lc 7,36–39. 44–50), con la finalidad de fundamentar desde el evangelio, la dimensión estética antropológica en ambiente de banquete eucarístico. De esta fundamentación se desprende la resignificación de los sentidos y la expresión gestual, los cuales a la luz del desarrollo sacramental de la eucaristía, son elevados a categorías teologales, pues se les reconoce su valor sacramental, por ser medios para que en la vida, el hombre transparente la presencia de Dios quien acontece creando y recreando la belleza de su creación. De esta manera, se presenta la dimensión estética, actual y viva en la vida del hombre eucarístico. Eucaristía no limitada a tiempo sino in eternum. Comprensión que conduce al lector o interesado, a través de los sentidos se encuentre personalmente con el amado en “la cena que recrea y enamora26”, en el banquete del Señor en un tiempo concreto y determinado de la historia, como fue el acontecimiento Jesús de Nazaret.
Por último, en el tercer capítulo, se desarrolla la dimensión estética de la eucaristía desde la mística de san Juan de la Cruz, bajo la luz del desarrollo de las estrofas 5, 11 y el verso 5 de la canción 15 del Cántico Espiritual B, estrofas que son un canto a la belleza divina por su majestuosidad estética, pues enfocan y desarrollan el encuentro del hombre y su transformación en la persona del Hijo en un proceso cuyas categorías transversales son el “gozo” y “deleite”, de ello el centro está en la hermosura del hombre que vive en la misma Hermosura, Jesucristo.
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Así, a la luz de la vivencia espiritual de Juan de la Cruz se desprenden algunas propuestas para revalorar los sentidos y la expresión gestual, desde la estética eucarística, estética de la vida en Cristo. En este sentido, con la presentación de estas propuestas se pretende que las celebraciones eucarísticas rompan los esquemas fríos, lejanos e indiferentes y pasen a ser para los celebrantes y para todos los hombres, celebraciones diversas, mas no distintas, cercanas y propias, hasta volverse realidades íntimas, como dice san Agustín, desde “lo más íntimo de mi propia intimidad”, es decir celebraciones en esquema pascual, donde se celebra la vida nueva en Cristo.
Por eso, el presente trabajo se justifica desde la conciencia adquirida de la realidad de las celebraciones eucarísticas, en medio de una sociedad donde las personas se han dejado fermentar por la frialdad e indiferencia respecto al otro. Olvidando así la responsabilidad sobre la vida de los demás, ya que depende de la manera cómo se desarrollan los encuentros interpersonales, para ayudar al proceso de humanización de cada ser humano, especialmente en los encuentros donde las manifestaciones afectivo-sensoriales son fundamentales para humanizar y valorar la sacramentalidad de cada persona.
Así, se dan luces para que los hombres den el salto a la realidad infinita de maravillas del ser del otro en las relaciones interpersonales, resultado de los encuentros eucarísticos en torno a la mesa del Señor. De esta manera, se pretende dar el giro de esquemas lineales y fríos, a esquemas de cercanía, donde se reconoce la universalidad de la comensalidad al banquete del amor, lo cual permite a las personas convocadas a estas celebraciones, sentirse envueltas por el amor que invade el ambiente y lo convierte en sagrado, por acontecer en el la manifestación de Dios, salvando y dando la vida nueva.
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CAPÍTULO I Dimensión Antropológica de la Estética.
Enamoramiento del Ser que Cautiva y se hace amar.
En este capítulo se pretende identificar el proceso de evolución de la estética en la historia, el cual desembocará presentándola como disciplina, junto a las categorías que le son propias. Un segundo apartado se dedicará a una reflexión antropológica. Finalmente, recogiendo la dimensión estética y la reflexión antropológica, en un tercer apartado se configura la estética antropológica como estilo de vida.
La celebración eucarística es una manifestación del amor de Cristo por todos, un banquete al cual todos los hombres están invitados para gustar del amor, alimento concreto a través del pan y del vino. Puede considerarse también como un hecho cargado de significación, cuyo objetivo es unir las voluntades de los celebrantes en dos direcciones: con Dios y entre ellos mismos, a través de los elementos estéticos exteriores que disponen a las personas (lo bien dispuesto de todo cuanto forma parte del templo, la armonía de la celebración, etc.), así como los elementos estéticos de origen interno que juegan un papel determinante en las celebraciones (expresiones, gestos, lenguaje verbal y no verbal con el cual se relacionan las personas presentes en aquel momento, acogida y disponibilidad, afecto, etc.).
Particularmente, los elementos estéticos de origen interno permiten a la belleza interior salir al encuentro de la belleza exterior y así ambas fundirse en el abrazo resultado de la revelación de la suma Belleza. Esta es la dimensión estética de la eucaristía, cuyo centro y punto de partida y llegada es Jesús el Cristo, en quien los hombres se hacen íntegros en su ser y plenos en el amor. Amor formante en actitudes por permitir al hombre aceptarse, confrontarse con lo de su entorno, sensibilizarse y desde ese proceso a través de la gracia de Dios siempre actuante, permita con su expresión corporal, sus sentidos y acercamiento al otro, sea Dios quien se manifieste y revele en su amor infinito.
Así, sintiéndose amado, el hombre trasciende y llega al encuentro real con Dios, quien se hace cuerpo concreto en el hermano que acoge, celebra junto al otro, abraza y bendice.
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1. Búsqueda de la Belleza a lo largo de la Historia.
Al abordar la estética27 desde su concepto teórico, se observa en ella una triada inseparable: “el objeto u persona bella, el sujeto que percibe la belleza y el disfrute o goce de la belleza o goce estético28”, elementos que hacen a la belleza fruto de lo percibido por el observador, lo cual otorga importancia a la apertura del hombre. De ahí, la dimensión estética vaya de la mano con la dimensión ética, espiritual, cultural e incluso política y económica, por formar parte del ser social del hombre y por estar presente como elemento transversal en todo acontecimiento personal-espiritual o interpersonal-comunitario.
La etimología refiere que estética proviene del griego aisthetikê (aisthesis: ‘sensación’, ‘sensibilidad’), es decir abarca todo el amplio campo a lo que es sensible el ser humano o a las percepciones sensoriales que lo conducen a una experiencia humana. Es “percibir por los sentidos29”, acción que entre los siglos V – XV d.C., se relacionó con el término conocimiento con el cual se designaba al aprendizaje obtenido por la sensorialidad.
En la estética, “a través de la representación sensible, el ser humano (…) se ve30”, por permitirle a la armonía exterior convertirse en espejo del ser, confrontarlo e inducirlo a rearmonizarse. Proceso base para el presente desarrollo, por otorgar centralidad al carácter antropológico de la dimensión estética. Dimensión que conduce al hombre al conocimiento propio, a perfeccionar la relación consigo mismo, con Dios, los demás y su entorno (el cosmos), lugar donde la estética, como belleza, se revela por medio de su orden creacional. Así como también lo conduce a la armonía, fruto de la aceptación en medio del auto desprecio e infravaloración, consecuencia de la desintegración de la sociedad y la comunidad.
Siguiendo con el origen de la estética,
Wladyslaw Tatarkiewicz31, en su Historia de la Estética I, en la estética antigua distingue
tres periodos: arcaico, con Homero, Hesíodo y los poetas líricos como Solón, Arquíloco,
27 “Es un vocablo que se refiere a lo sensible (…) el término no se refiere a la belleza en sí, sino a un aspecto
del hombre, del vivir humano.” Plazaola Artola S.J., Juan. Introducción a la Estética, historia-teoría-textos. Madrid: Biblioteca de Autores Cristiano B.A.C., 1973, 5.
28 Ramírez Aguirre, Jorge Iván. “Una luz estética: la comprensión del fenómeno de la belleza como revelación
y sus consecuencias.” Escritos 45 (2012): 343-357.
29 Olivares, Elena. Estética, la cuestión del arte. Buenos Aires: Ariel, 2005, 21. 30 Ibíd.
31 “Władysław Tatarkiewicz (Varsovia, 3 de abril de 1886 – 4 de abril de 1980) fue un filósofo polaco,
22 Píndaro, Tucídides, Teognis y Safo; clásico, con él se nos introduce en la filosofía, desde los presocráticos(Pitágoras, Heráclito, Demócrito, Sócrates, los sofistas32: Isócrates,
Gorgias, Protágoras y Alcidamante de Elaia), Platón y Aristóteles33; y el periodo del
helenismo, donde se incluyen los epicúreos, escépticos, estoicos Cicerón y Plotino34, entre
otros. En la edad media, de 476 (caída del imperio romano de occidente) hasta 1453(caída de Constantinopla), las dos figuras claves son San Agustín y Santo Tomás, pues sí hubo reflexiones sobre la belleza y el arte, pero no existió en rigor una estética. Posteriormente en la edad moderna del 1453 al 1789, se da el surgimiento de la estética como disciplina. Esas reflexiones derivan del tronco de un sistema filosófico35 y tenían un carácter
marcadamente metafísico, entonces esta buscará el ser del ente sensible llamado arte, o actitud vital del hombre-relación, y de esa cualidad llamada “belleza” 36.
Algunos expertos refieren, “la estética no estudia todo tipo de representación sensible de la experiencia humana, sino aquella que la obra de arte concreta37”. Aporte de importancia relevante en este desarrollo porque permite a la cuestión de la estética no limitarse solo al fruto de la mano del hombre, sino volver la mirada a su concepto originario relacionado con
Tatarkiewicz.” WIKIPEDIA La enciclopedia libre,
http://es.wikipedia.org/wiki/W%C5%82adys%C5%82aw_Tatarkiewicz (consultado el 31 de agosto de 2014).
32 “La oportunidad psicológica, la coherencia del lenguaje y el arte de persuadir son los tres ejes sobre los que
gira la estética de los primeros sofistas, que con todo derecho merecería llamarse la primera estética de la antigüedad.”A. Plebe. Origini e problemi dell’estetica antica, en Momenti e Prolemi…I, 16. En Plazaola Artola S.J., Juan. Introducción a la Estética, historia-teoría-textos. Madrid: Biblioteca de Autores Cristiano B.A.C., 1973, 10.
33 “En la poesía lírica posterior a Hesíodo es más perceptible la distinción entre belleza y bondad. La gracia, el
encanto, el lado hedonista de la belleza como algo exterior, separado del valor intrínseco del hombre, es evidente en Píndaro y en los líricos del S. V, en los que ya apunta la distinción capital entre lo bello visible, que interesará a los sofistas y a Aristóteles, y lo bello invisible, que privilegiaran los pitagóricos y Platón.” Plazaola Artola S.J., Juan. Introducción a la Estética, historia-teoría-textos. Madrid: Biblioteca de Autores Cristiano B.A.C., 1973, 7.
34 “La originalidad de la estética de Plotino se puede resumir en: 1) la belleza de los cuerpos no consiste en
cualidades de la materia, sino en la participación espléndida de un arquetipo o forma ideal; 2) distingue el bien y la belleza, haciendo de esta el resplandor de aquel, no subordinándola; 3) pone de relieve los elementos subjetivos de lo bello: la percepción del objeto, imposible si no hay ya una participación con la belleza por parte del percipiente; el juicio sobre su conformidad con un ideal espiritual y los efectos de esa percepción: placer y amor desinteresados; 4) unifica y sistematiza sus ideas mediante una dialéctica que hace de la estética una ascensión ascética que culmina en la visión mística. Coordina intrínsecamente la estética y la religión.”Ibíd., 32.
35 “Estética designa más propiamente la ciencia del sentido, de la sensación. Recibió esa acepción como una
nueva ciencia o, más bien, como algo que había de llegar a ser una disciplina filosófica, en la escuela de Wolff. Su origen se remonta, pues, a un tiempo en el que las obras de arte se consideraban en Alemania bajo el aspecto de las sensaciones que estaban destinadas a producir.” G.W.F. Hegel. Lecciones de Estética, Volumen I. Barcelona: Ediciones Península, 1989,9.
36 Olivares, Elena. Estética, la cuestión del arte. Buenos Aires: Ariel, 2005, 23. 37 Ibíd.
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el vivir humano, con todo lo que afecta a la sensibilidad del hombre como ser sensorial. Cuestión vinculada con el ethos humano desde su origen, ya que desde los inicios de las diferentes culturas, la belleza no solo era cuestión de la apariencia física, sino también del comportamiento humano.
En los últimos tiempos, más que la belleza es el arte quien marca la disciplina de la estética, por ello desde la nueva óptica, se plantea a la belleza como la forma de hacer arte la vida, refiriéndose a lo bello, resultado de la sensación o percepción del hombre que se afecta y conmueve por la gestualidad y sensorialidad. Acciones que lo encaminan a vivir el goce estético. Estado de gozo concreto en el hombre expresivo y transmisor de la belleza de su ser, la cual alcanza su máxima expresión en la experiencia humana, entendida como el encuentro que deja la certeza de ser real por la fuerza de la presencia de cada persona o realidad.
Por otro lado,
La Estética surge como disciplina <en el periodo que va del renacimiento a la ilustración, afirma David Sobrevilla38>. Sin embargo comienza de un modo formal con Alexander
Baumgarten39 en 1750 con la publicación de su Aesthetica en Latín. Además, el estatuto
definitivo de autonomía de la Estética se da al ser incorporada en la segunda edición de la enciclopedia (1778) por Diderot40. Sin olvidar aportes de filósofos como Addison, Hume o
Burke, será Kant quien fije de modo concluyente ese estatuto.41
Recorrido histórico en el proceso de evolución de la estética, el cual amplifica el campo de la mirada para situarla en su concepto original acerca de lo sensible del hombre, permitiendo tomarla y darle vigencia en el tiempo de hoy.
38 Filósofo peruano (Huánuco-Perú 1938- 18 de agosto de 2014).
WIKIPEDIA La enciclopedia libre. “David Sobrevilla.” WIKIPEDIA La enciclopedia libre,
http://es.wikipedia.org/wiki/David_Sobrevilla (consultado el 31 de agosto de 2014).
39 Alexander Gottlieb Baumgarten (Berlín, 17 de julio de 1714 – Fráncfort del Óder, 26 de mayo de 1762)
filósofo y profesor alemán. El primer curso de estética lo dictó en 1742 en la Universidad Europea Viadrina. Es denominado el Padre de la Estética.
WIKIPEDIA La enciclopedia libre. “Alexander Gottlieb Baumgarten.” WIKIPEDIA La enciclopedia libre,
http://es.wikipedia.org/wiki/Alexander_Gottlieb_Baumgarten (consultado el 31 de agosto de 2014).
40 Denis Diderot (Langres, 5 de octubre de 1713 - París, 31 de julio de 1784) figura decisiva de la Ilustración
como escritor, filósofo y enciclopedista francés. WIKIPEDIA La enciclopedia libre. “Denis Diderot.” WIKIPEDIA La enciclopedia libre, http://es.wikipedia.org/wiki/Denis_Diderot (consultado el 31 de agosto de 2014).
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Para Baumgarten, la belleza es fruto de la unidad en la variedad del objeto sensible. Apreciación que desde una mirada antropológica hace ver la necesidad de unidad y consonancia intro e interrelacional para una vida armónica. Así, en este proceso de unificación se respeta la unicidad del otro y se le acepta como es, causando la belleza en las relaciones o encuentros interpersonales. Sin embargo, el mayor aporte de Baumgarten es el “valor de conocimiento42” atribuido a los sentidos y al sentimiento. Afirmación que recupera la maestría de los sentidos en la unión de la razón (discernimiento) y el corazón (fe y amor). Capacidad integradora de lo exterior e interior del hombre por otorgarle a los sentidos su propio poder, trascendiendo el significado de solo órganos fisiológicos y pasando a ser medios de conexión con los sentidos espirituales. Conexión que capacita al hombre para valorar la corporeidad humana, donde se resignifica el contacto con ella a través de la piel permitiendo apreciar con inteligencia y el corazón los hechos del exterior.
De los filósofos racionalistas que dejan espacio al campo de los temas estéticos, Descartes43 es uno. Habló de ellos solo accidentalmente: “lo bello posee gran relación con la vista o una percepción es placentera cuando existe una cierta proporción entre el objeto percibido y el sentido percipiente44”, con ello permite ver como por el sentido visual se puede tener deleite de contemplar lo bello o disgusto al contemplar lo feo. Sentimientos, fruto de la empatía a lo semejante o repulsión a lo distinto del hombre, retrato de la belleza divina. Capacidad sensorial que interpela al hombre percipiente y lo impulsa o mueve para buscar los medios con los cuales se pueda cambiar la percepción de desagrado a una percepción agradable. Sensación en la que se distinguen dos elementos, el “percepto” y el “afecto”,
Percepto como todo lo que está en la percepción actual y también antes de ella. Es un vibrar la sensación. Logra una fusión de horizontes entre los sujetos (…) y el afecto no es solo un estado vivido, no es sentir una emoción particular, es más que eso, es sentir que la obra nos
42 Ibíd., 28.
43 René Descartes (La Haye, Turena francesa, 31 de marzo de 1596 - Estocolmo, Suecia, 11 de febrero de 1650),
filósofo, matemático y físico francés, considerado como el padre de la geometría analítica y de la filosofía moderna, así como uno de los nombres más destacados de la revolución científica.
WIKIPEDIA La enciclopedia libre. “René Descartes.” WIKIPEDIA La enciclopedia libre,
http://es.wikipedia.org/wiki/Ren%C3%A9_Descartes (consultado el 31 de agosto de 2014).
25 apela profundamente, es sentirnos afectados por ella, detenernos, cortar el ajetreo cotidiano para ver algo que hasta entonces no habíamos visto45
Categorías estéticas que desde la óptica del goce estético consisten en hacer un alto en lo cotidiano de la vida del hombre para dedicarle tiempo al otro, conocerlo, escucharlo, sentirlo y acompañarlo. Acciones en respuesta del hombre no solo por lo visto en el momento concreto, sino por lo que hay más allá, en la historia y contexto de vida de la persona. Trascender de la mirada, así el sujeto percipiente entiende el actuar del otro, la valoración que le da a las cosas, a las personas y a los momentos vividos, para verlo en el amplio campo de sus posibilidades y dejarse afectar por él. Actitudes resumidas en la capacidad de contemplar la vida del otro apelando a la apertura del corazón y a la salida de si para acercarse mutuamente, fundiéndose en el vibrar de las sensaciones que permiten experimentar y conocer cosas y realidades hasta ahora no conocidas.
1.1. Un no sé qué que invita a salir.
La belleza y su expresión concreta también afectan en lo más íntimo al hombre, por “<haber en las personas o en las cosas un encanto invisible, una gracia natural que no se ha podido definir, y que ha forzado el denominarla el no sé qué.>46”. No sé qué innato en el ser del hombre, expresión de la presencia de la Suma Belleza en él, frente a la cual no encuentra palabras para definirla, sino solo a través del lenguaje no verbal, crea medios para expresarla limitadamente. Gracia natural dada al hombre para hacer concreta la gracia de la divinidad, a través de actos expresivos de la armonía entre la sensibilidad, la inteligencia y la voluntad, acciones concretas con las cuales el amor desplaza al sujeto percipiente, le causa perplejidad en lo más profundo del ser y lo invita a no responder con palabras, sino con un acto en tanto mayor del recibido para hacerse iguales, puesto que “el amor nunca llega a estar perfecto hasta emparejar tan en uno los amantes que se transfiguran el uno en el otro” (CB 11,12). Concretización de la gracia o donaire dado al ser humano en su máxima expresión cuando este armoniza su ser. Integralidad que posiciona a la vida humana en categoría de arte, hace del hombre creador de su propia obra artística, lo hace esteta.
45 Ibíd. 46 Ibíd., 41.
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Por otro lado, un aporte valioso es el de Edmund Burke47, quien elevó lo sublime a una categoría estética, consistente en no sentir pena o peligro ante las expresiones de fealdad en una obra. Pensamiento relacionado con la “simpatía estética”, corriente desde la cual lo sublime adquiere la capacidad de hacer al hombre indiferente ante la fealdad o la carencia de belleza en un objeto o persona. Categoría en Burke y Lippss48 como respuesta al principio de la fealdad es negación de vida, lo cual obtuvo comentarios agudos que lo relacionaron con “la afición por contemplar desde lejos la desgracia de los otros, característica de quienes viven en el espacio seguro y estable de la ciudad.49”
Situación anteriormente mencionada, la cual en el siglo XXI involucra a la mayoría de los que se acercan a una celebración eucarística, aparentemente de común unión, convertida en desunión. Celebraciones que olvidan su sentido original por la actitud intimista y egocéntrica cubierta por el manto del “respeto” o “veneración”, originando celebraciones para evadir la realidad y escapar de las afecciones de los otros, velando así la “presencia de Dios” por no abrirse a su acción. Entonces, ante las actitudes egoístas y de interés propio de los hombres, lo sublime, desde la nueva lectura dada a la dimensión estética, consiste en reconocer la negación de vida manifestada en la fealdad, el peligro o en el dolor. Categoría que afecta, apela e interpela, conduciendo al hombre perceptivo a una praxis en busca de una solución concreta, no etérea a tal situación, afirmando la vida donde es negada, provocando el estallido de la belleza.
Otro aporte señala la Delicadeza del Gusto50, la cual es una categoría presentada por David Hume51. Categoría derivada de la astucia y sutileza de los sentidos para captar toda realidad
47 Edmund Burke (Dublín, 12 de enero de 1729 – Beaconsfield, 9 de julio de 1797), escritor y político, es
considerado el padre del liberalismo-conservadurismo británico. En 1756 escribió Indagación filosófica sobre el origen de nuestras ideas acerca de lo sublime y de lo bello, donde esboza unas teorías estéticas claramente neoclásicas. WIKIPEDIA La enciclopedia libre. “Edmund Burke.” WIKIPEDIA La enciclopedia libre,
http://es.wikipedia.org/wiki/Edmund_Burke (consultado el 31 de agosto de 2014).
48 Plazaola Artola S.J., Juan. Introducción a la Estética, historia-teoría-textos. Madrid: Biblioteca de Autores
Cristiano B.A.C., 1973, 171.
49 Villacañas, J. L. “Lo Sublime y la muerte: de Kant a la ironía romántica.” En La cumbre del
criticismo-Simposio sobre la crítica del juicio de Kant, 253. Barcelona: Anthropos, 1992. En Olivares, Elena. Estética, la cuestión del arte. Buenos Aires: Ariel, 2005, 60.
50 Hume, D. “Sobre la norma del gusto.” En La norma del gusto y otros ensayos, 34. Barcelona: Península,
1989. En Olivares, Elena. Estética, la cuestión del arte. Buenos Aires: Ariel, 2005, 41.
51 David Hume (Edimburgo, 7 de mayo de 1711-25 de agosto de 1776) fue un filósofo, economista, sociólogo
e historiador escocés; Hume afirma que todo conocimiento deriva, en última instancia, de la experiencia sensible, siendo ésta la única fuente de conocimiento y sin ella no se lograría saber alguno.
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en su conjunto, sin dejar de lado ningún detalle. Categoría que refiere la capacidad sensorial de aprehender con finura a través de los sentidos cada elemento y realidad, leer lo universal y la singularidad del objeto o persona contemplada. Capacidad perceptiva resignificante de los sentidos a través de la puesta en práctica de todo su potencial percipiente, presentándolos como medios de conocimiento (hacia adentro) y exposición (hacia afuera) del ser de los sujetos en el encuentro real y concreto.
Delicadeza del gusto relacionada con el gusto individual y particular del sujeto percipiente, del cual se deriva un juicio único, diferente en su lectura al juicio de otros sujetos. Diversidad de sentimientos y sensaciones resultado de las diversas afinidades de los sujetos percipientes respecto del sujeto percibido en la experiencia (sentido común externo). Sentimientos que en su diferencia convergen y se hacen uno en la búsqueda concreta de la belleza que brota del interior de cada sujeto (sentido común interno).
Paralelamente a la delicadeza del gusto, se encuentra lo delicado de la pasión, definida como el control racional del hombre frente a los prejuicios influyentes sobre el buen gusto o sobre el propio sentimiento de la belleza. Categoría desarrollada con base en la sensibilidad del sujeto para captar las diferentes situaciones dadas en el objeto o sujeto percibido, disfrutando o sufriendo por la realidad experimentada. Situación en la cual la delicadeza del gusto, aleja a la pasión humana de inclinarse por una particularidad y se aficione a ella, conduciéndola a contemplar al sujeto u objeto en su conjunto, es decir en la comunicación o unidad de las partes de la realidad percibida.
Característica que lleva al sujeto delicado en los sentidos a sufrir ante aquellas situaciones desintegradoras del ser humano. Delicadeza de la pasión o sano equilibrio ante los excesos de sentimientos, afecciones o apegos, que le da al sujeto percipiente una vida libre, plena e íntegra, por hacer de la pasión no un impulso, sino una opción de vida en la cual lo sencillo y delicado son los matices que traen alegría.
Finalmente, desde los inicios de las culturas humanas, se ha tratado de moldear el alma del hombre en referencia a la experiencia de la belleza y la bondad. Búsqueda que llevó a pretender explicar la belleza a través de principios filosóficos, “construir la estética desde
WIKIPEDIA La enciclopedia libre. “David Hume.” WIKIPEDIA La enciclopedia libre,
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arriba, (…) o partiendo de la experiencia, construirla desde abajo.52” Formas de búsqueda que convergen en el fin de su motivación, expresar y hacer real el no sé qué del hombre y de la obra de arte.
Experiencia que invita al hombre a una dinámica de búsqueda, imitación, reproducción y copia de la belleza misma. Acontecer que aflora en él sus cualidades y la praxis de las mismas, para permitirle vivir desde la integridad de su ser, es decir en la armonía de los planos sensible e inteligible (el superficial-expresivo y el profundo-expresante), expresados en la variedad de escenarios donde el hombre se desarrolla, como unidad pluridimensional e irreductible a una sola dimensión.
2. Acerca del Hombre – Antropología.
Pretender hacer un tratado antropológico no es la intención del presente estudio, debido a que acerca del hombre se tienen muchas investigaciones, sin embargo por ser este una realidad compleja, difícil e inacabada, no se agota lo que sobre él se puede decir. Más aún al no poder limitar la realidad humana a lo solo conceptual, entonces aquí se exponen algunos elementos antropológicos fundamentales, con los cuales se realizará el giro de la dimensión estética, ya que “es la persona del hombre la que hay que salvar. Es la sociedad humana la que hay que renovar. Es, por consiguiente, el hombre, pero el hombre todo entero, cuerpo y alma, corazón y conciencia, inteligencia y voluntad, quien será el objeto central de las explicaciones que van a seguir” (GS 3). Nueva visión de la belleza que afecta al ser del hombre, a su realización y el alcance de su plenitud, a través de la experiencia de la belleza, como estado de vida basado en la expresión gestual y la revaloración de los sentidos, fruto de la fijación de la mirada del hombre en la persona de Jesús el Cristo (LG 48).
Es así, acerca del hombre se puede decir es un ser finito, limitado, quien a través de una forma pluridimensional de experiencias, se esfuerza por buscar su propia unificación. Unidad fruto del reconocimiento de su verdad, ser una realidad viva, existente y presente respondiendo a los estímulos que se le presentan en las diferentes experiencias. Realidad acogedora, lo cual le otorga un doble movimiento a su vida, lo hace receptor y emisor del ser, así como capaz
52 Plazaola Artola S.J., Juan. Introducción a la Estética, historia-teoría-textos. Madrid: Biblioteca de Autores
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de reconocer el tú, en la relación de intimidad con Dios, consigo mismo, con los otros y con todo lo creado. Ser social, relacional, necesitado de los otros para sentirse presente.
El hombre, según los Padres de la Iglesia es “un ser llamado a la existencia como interlocutor de Dios (…) realidad dialógica (…) un ser de la respuesta53”. Ser necesitado de los otros, de encuentros reales y no abstractos. Relaciones interpersonales que lo sitúan ante un tú, la presencia del otro que lo afirma y en medio de un nosotros, en las relaciones de amistad que le dan alegría. Sentimiento por el cual aflora lo mejor de sí como la amabilidad, la bondad o la belleza, permitiendo al encuentro convertirse en lugar de creatividad y acontecer del amor. Hecho que lleva al hombre a reconocer y valorar su individualidad desde su ser social convirtiéndose en fundador de comunidad de personas libres.
Otro aspecto para resaltar son los tres elementos que componen y engloban la naturaleza del hombre54: su origen, el cual está en Cristo, por ser creado en Él (LG 2). Su constitutivo, dado en Dios Hijo humanado, por ser su vocación primera hacerse una copia de Él para alcanzar la vida divina de la cual proviene, ser Dios (DV 2). Y su destino o punto de llegada en Cristo, por vivir en Él. Hombre creado en la gracia de Dios y que llega a ser con “la Palabra que Dios mismo le dirige55”, por eso su origen lo tiene en Cristo, pues brota del Logos del Padre (LG 3). Creatura cuyo núcleo vital está en el amor de Dios que lo personaliza y hace una realidad viva y unitaria. Realidad estructurada e integrada como persona humana “en quien se destacan los valores de inteligencia, voluntad, conciencia y fraternidad” (GS 61).
Al hablar del ser humano se refiere a una totalidad, una única entidad integral56. Una unicidad con una dimensión sacramental gracias a la encarnación del Hijo de Dios. De ahí, en el cuerpo
53 Rupnik. Marko I. Decir del Hombre: Icono del Creador, revelación del amor. Madrid: Editorial PPC, 2005. 54 “El hombre es imagen de Dios o semejante a Dios en el nivel del obrar y de las funciones (…) De esta manera
la imagen evoca un sistema del intercambio entre Dios y el Hombre: el Hombre es el administrador de Dios sobre la tierra; él tiene que guardar las otras criaturas que le están subordinadas y cuidar por el futuro de la vida humana. El Dios trinitario del nuevo testamento-cuya imagen es el hombre- se testifica en Jesús y en el don del Espíritu como fuente de la communio por razón de distintas relaciones: las relaciones del Padre, del Hijo y del Espíritu con el hombre no son recíprocamente intercambiables, pues tienen sus raíces en unas distinciones que están en Dios mismo. (…) El hombre ha de reconocer necesariamente las diferencias como necesarias para la expresión de la vida y para la communio, porque de un modo misterioso están en Dios mismo.” Duquoc, Christian. “Hombre-Imagen de Dios.” En Diccionario de Conceptos Teológicos. I Amor-Liturgia, editado por Peter Eicher, 485-493. Barcelona: Editorial HERDER, 1989.
55 Rupnik. Marko I. Decir del Hombre: Icono del Creador, revelación del amor. Madrid: Editorial PPC, 2005. 56 “Los términos <cuerpo>, <carne>, <alma> y <espíritu>, no designan <partes separables> del ser humano,
sino a su totalidad como una entidad integral pero enfatizando alguna de sus dimensiones. (tomado de Hans Walter Wolff. Antropología del Antiguo Testamento. Salamanca: Sígueme, 1975, 21) (…) Dussel afirma: esta
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espiritualizado, instrumento de la gracia, el hombre responda por los estímulos y la sensorialidad, capacidad de salir hacia los otros con la gestualidad y la expresión de los sentimientos, dando paso al no sé qué estético. Armonía de realidades que le conceden la conciencia de ser morada de Dios en su humanidad, desprendiéndose su libertad para actuar, sin coactar la manifestación de sus sentimientos y expresiones. Coacción como el acto criminal de matar la creatividad y la libertad de un niño con los clichés o prejuicios de género, de condición social, de religión, de raza, etc.
Por eso, es importante resaltar cómo en el transcurso de la vida la persona se va limando y perfeccionando por medio del conocimiento propio derivado de las relaciones interpersonales. Encuentros donde las posibilidades de respuesta “si” o “no”, libremente tomadas por el hombre (GS 17), forjan en él la conciencia de responsabilidad. Conciencia, lugar donde él se encuentra con Dios y donde conoce la ley que tiene escrita en su corazón (GS 16), el amor que lo hace buscar y practicar el bien y la responsabilidad, “expresiones materiales del amor57” (DH 1). Proceso de discernimiento libre en el cual la persona acepta, reconoce y adopta valores para la vida, haciéndolos fundamentales para su formación personal-relacional, con cuantos buscan sinceramente la verdad y el bien.
Hombre creado para vivir en relación con los demás, consecuencia de su origen fontal, la relación de amor en las Personas trinitarias. Orientación natural que le otorga al ensimismamiento, a la represión y a la soledad valor de muerte, por llevarlo a no ofrecer la riqueza que es y tiene para dar. Ser social pleno en la relación con los demás, la cual se funda en el respeto de la libertad, ratificando así su dignidad de persona. Hombre capaz de procurarse los medios necesarios para alcanzar su fin, en este caso resignificar estas
frase de Juan en su evangelio <el Verbo se hizo carne> (Jn 1, 14), es el punto de partida y llegada de toda antropología cristiana. (Tomado de Dussel. El Dualismo en la Antropología de la Cristiandad, 44) (…) Pero también es el punto de partida de la reivindicación de la carne como vehículo de lo divino. Esto tiene una dimensión sacramental. El hecho de la encarnación de Dios implica también la necesidad de revalorizar el cuerpo humano en todas sus manifestaciones y dimensiones. Lejos de ser <lastre>, <cárcel> o <presidio> el cuerpo debe ser reivindicado en su dignidad intrínseca y sus dimensiones sacramentales y sexuales. (…)Desde la encarnación, Dios se hace solidario con los seres humanos en su realidad temporal, espacial y finita. Esto también significa que la encarnación es una apertura que afecta la trinidad misma. Otra de las reivindicaciones de <la carne> tiene que ver con la manera de considerar al cuerpo humano. El mismo tiene, para san Pablo, una importancia radical ya que es <templo del Espíritu> con una dimensión sacramental a partir de que los hijos e hijas de Dios son miembros del cuerpo de Cristo.” Roldan, Alberto Fernando. “El Carácter ambivalente de los conceptos carne y carnalidad en la teología cristiana.” Scielo, Enfoques XXII, I (2010): 53-69.
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capacidades, es decir los sentidos, los cuales lo llevan a crear diversos tipos de lenguaje, lingüístico o simbólico para transmitir lo que está viviendo y establecer parámetros o códigos de acuerdo a su contexto.
Por eso, una antropología vista desde la sola figura del hombre, lo puede llegar a asfixiar, así para hablar de antropología hay que tener presente al ser humano con todo su entorno, es decir Dios, el otro y el cosmos. Realidades integradas originantes de una antropología clara, donde la necesidad entre ellas y la reciprocidad, permita a las creaturas alcanzar su máximo anhelo, dando paso a la nueva teología de la creación presentada por Adolphe Gesché. Mientras tanto la creación mantiene la esperanza del amor del hombre que la personalizará. 2.1. El juego estético del hombre.
Otra categoría en la persona es la inteligencia, “por la cual el hombre aprende relaciones entre realidades, es decir, campos de interacción y de juego58”. Conocimientos como caminos para disfrutar la alegría de la vida que nace de la armonía con la cual fue dotada la creación. Alegría originada por la nueva mirada del hombre que lo lleva a buscar remedio a la fragmentación existente entre el ser humano y la creación, le da sentido de conjunto y lo conduce a buscar la reciprocidad entre las creaturas y el cosmos.
Ser humano personalizado por acción del Amor de Dios, quien lo hace una unidad indisoluble, única e irrepetible. Individualización suma, con características, miradas y sentimientos propios, haciéndolo hijo único del Padre, que puede tejer su vida en el desarrollo de la historia, a ejemplo del Hijo. Persona divina en quien el hombre “descubre la sublimidad de su vocación. (…) pues, todas las verdades hasta aquí expuestas encuentran en Cristo su fuente y su corona” (GS 22). Vocación humana consistente en la transformación del mundo en campo de acción para la fe del hombre, donde se realiza constantemente el misterio de la “en-carnación”, pues la contemplación de Dios en el Hijo remite directamente al hombre. En este sentido, López Quintás59 aporta, el hombre “en cuanto persona, constituye un ámbito de realidad, integrado por diversos ámbitos: el biológico, el afectivo, el profesional, el
58 López Quintás, Alfonso. Para Comprender la Experiencia Estética y su Poder Formativo. Navarra: Editorial
Verbo Divino, 1991, 32.
59 «Alfonso López Quintás, nacido el 21 de abril de 1928 en Santiago de Franza (La Coruña), sacerdote de la
Orden de la Merced desde 1951. Ha desempeñado una intensa labor docente como Profesor Auxiliar de Metafísica y de Estética en la Universidad de Madrid, siendo, desde 1966, Profesor Adjunto de Estética del