Manual de lengua acadia / Florence Malbran-Labat, Juan Pablo Vita Barra. Zaragoza: Instituto de Estudios Islámicos y del Oriente Próximo, 2005
166 p.; 5 il.; 24 cm. – (Próximo Oriente Antiguo; 2). ISBN: 84-95736-68-3
I. Acadio – Gramática II. Malbran-Labat, Florence III. Vita Barra, Juan Pablo IV. Instituto de Estudios Islámicos y del Oriente Próximo (Zaragoza). V. Próximo Oriente Antiguo
811.411
Primera edición, diciembre de 2005 Edición
Instituto de Estudios Islámicos y del Oriente Próximo
Centro Mixto entre las Cortes de Aragón, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y la Universidad de Zaragoza
Autores
Florence Malbran-Labat, Juan Pablo Vita Barra Diseño de la colección
Víctor M. Lahuerta Diseño interior y maquetación
Instituto de Estudios Islámicos y del Oriente Próximo Impresión
ISBN 84-95736-68-3 Depósito legal
©de la presente edición, Instituto de Estudios Islámicos y del Oriente Próximo, 2005 C/ de los Diputados 19-21, 50004 Zaragoza www.ieiop.com
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Hecho e impreso en España – Unión Europea Made and Printed in Spain – European Union
Fl. Malbran-Labat
J.-P. Vita
Manual de lengua acadia
Volumen I: Gramática
Centro mixto entre las Cortes de Aragón, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y la Universidad de Zaragoza
Índice
Prefacio ... 13
1. Introducción ... 15
1.1. Una civilización dual ... 15
1.2. La escritura cuneiforme ... 15
1.2.1. Valores ideográficos ... 16
1.2.1.1. Pictogramas ... 16
1.2.1.2. Ideogramas ... 16
1.2.2. Valores silábicos ... 18
1.2.2.1. Principio de la doble posibilidad gráfica ... 18
1.2.2.2. Origen de los valores silábicos ... 18
1.2.2.3. Poligrafía de las sílabas ... 20
1.2.2.4. La representación silábica propia de cada lengua... 21
1.2.3. Valores complementarios ... 21
1.2.3.1. Complementos fonéticos ... 21
1.2.3.2. Determinativos ideográficos ... 22
1.2.4. Evolución del sistema ... 22
1.2.4.1. Extensión geográfica y lingüística... 22
1.2.4.2. Evolución cronológica ... 23
1.2.4.3. Concepción de la escritura cuneiforme ... 23
1.2.5. Diferentes niveles de aprox. a un escrito cuneiforme . 25 1.2.5.1. Copia ... 25
1.2.5.2. Transliteración ... 25
1.2.5.3. Transcripción ... 25
1.2.5.4. Traducción ... 25
1.3. El acadio ... 28 1.3.1. Características de la lengua ... 28 1.3.1.1. Perspectiva histórica ... 28 1.3.1.2. Perspectiva dialectal ... 28 1.3.2. Rasgos esenciales ... 30 1.3.2.1. Rasgos semíticos... 30 1.3.2.2. Rasgos específicos... 30 1.3.3. Fonología ... 31 1.3.3.1. Conocimiento limitado ... 31 1.3.3.2. Fonemas ... 31 1.3.4. Léxico ... 33 1.3.4.1. Base semítica... 33 1.3.4.2. Préstamos ... 37 1.4. Instrumentos de trabajo ... 38 1.4.1. Diccionarios ... 38 1.4.2. Gramáticas ... 39 1.4.2.1. Gramática de referencia ... 39 1.4.2.2. Otras gramáticas ... 39
1.4.3. Silabarios y manuales de epigrafía ... 39
1.4.4. Manuales ... 40
1.4.5. Repertorios ... 40
1.4.6. Otras obras de referencia ... 40
1.4.7. Recursos en Internet ... 40 2. El sustantivo ... 41 2.1. géneros y números ... 41 2.1.1. Género ... 41 2.1.1.1. Masculino ... 41 2.1.1.2. Femenino ... 41 2.1.2. Número ... 42
2.1.2.1. Tres números en origen ... 42
2.1.2.2. Singular ≠ plural ... 42
2.2. Estados ... 43
2.2.1. Estado declinado ... 43
2.2.1.1. Definición de los casos ... 43
2.2.1.2. Vocales casuales ... 44 2.2.1.3. Evolución de la declinación ... 45 2.2.1.4. Casos adverbiales ... 45 2.2.2. Estado constructo ... 46 2.2.2.1. Empleo ... 46 2.2.2.2. Forma ... 46 2.2.3. Estado absoluto ... 48 2.2.3.1. Empleo ... 48 2.2.3.2. Forma ... 48
Índice 9 3. El adjetivo ... 49 3.1. Formación ... 49 3.2. Géneros y números ... 49 3.2.1. Marcas ... 49 3.2.2. Concordancia ... 50 3.2.3. Declinación ... 50
3.2.4. Estado constructo y adjetivo ... 50
3.2.5. Estado predicativo del adjetivo ... 51
3.2.6. Grados de intensidad ... 51 4. Los numerales ... 53 4.1. Numerales 1-10 ... 53 4.2. Decenas 20-60 ... 54 4.3. Numerales compuestos ... 54 4.4. Concordancia ... 54 4.5. Numerales ordinales ... 54 4.6. Fracciones ... 55 4.7. Multiplicativos ... 55 5. Los pronombres ... 57
5.1. Pronombres-adjetivos con vocal casual ... 57
5.1.1. Pronombres-adjetivos posesivos independientes ... 58
5.1.1.1. Formación ... 58
5.1.1.2. Tres personas ... 58
5.1.1.3. Declinación (género y caso) ... 58
5.1.1.4. Concordancia ... 59 5.1.2. Pronombres-adjetivos demostrativos ... 59 5.1.2.1. Tres demostrativos ... 59 5.1.2.2. Formación ... 59 5.1.2.3. Declinación ... 60 5.1.2.4. Concordancia ... 60 5.1.3. Pronombres-adjetivos interrogativos ... 60 5.1.3.1. Adjetivo interrogativo... 60 5.1.3.2. Pronombre interrogativo ... 61 5.1.4. Pronombres-adjetivos indefinidos ... 61
5.2. Pronombres de radical variable: los pronombres personales 62 5.2.1. Especificidades ... 62
5.2.1.1. Particularidades morfológicas ... 62
5.2.1.2. Particularidad sintáctica: independientes y/o sufijos 63 5.2.2. Declinación ... 63
5.2.2.1. Características ... 63
5.2.2.2. Paradigma ... 63
5.2.2.3. Empleo ... 64
5.3. El pronombre determinativo ⋲a ... 65
5.4. Expresiones que corresponden a pronombres ... 66
5.4.1. El reflexivo ... 66
5.4.2. La reciprocidad ... 66
5.4.3. La totalidad ... 66
6. El verbo ... 67
6.1. La semántica verbal ... 67
6.2. La estructura verbal ... 67
6.2.1. La raíz ... 68
6.2.1.1. Triconsonantismo de base ... 68
6.2.1.2. Evolución del biconsonantismo ... 68
6.2.1.3. Cuatrilíteros ... 69
6.2.1.4. Naturaleza de las radicales ... 71
6.2.2. La vocal de clase ... 72
6.2.3. El radical ... 73
6.2.4. Otros elementos de las formas verbales ... 73
6.2.4.1. Prefijos ... 73
6.2.4.2. Sufijos ... 74
6.3. El sistema verbal ... 74
6.3.1. Voces ... 75
6.3.1.1. Voces activa (I) y pasiva (IV) ... 75
6.3.1.2. Voces transit.-intensiva (II) y factit.-causativa (III). 76 6.3.2. “Modalización” ... 77 6.3.2.1. Modalidad 2 ... 77 6.3.2.2. Modalidad 3 ... 77 6.3.3. Paradigmas ... 78 6.3.3.1. Flexiones nominales ... 78 6.3.3.2. Flexión pronominal ... 78 6.3.3.3. Flexiones conjugadas ... 78 6.3.4. Modos ... 79
6.4. Morfología de los paradigmas ... 79
6.4.1. Marcas de los paradigmas ... 79
6.4.1.1. Marcas de las voces ... 79
6.4.1.2. Marcas de las modalidades ... 79
6.4.1.3. Marcas de los paradigmas ... 80
7. Los paradigmas verbales ... 83
7.1. Paradigmas no conjugados ... 83 7.1.1. Participio activo ... 83 7.1.1.1. Empleo ... 83 7.1.1.2. Sintaxis ... 84 7.1.1.3. Morfología ... 84 7.1.2. Adjetivo verbal ... 86 7.1.2.1. Empleo ... 86 7.1.2.2. Sintaxis ... 86 7.1.2.3. Morfología ... 87 7.1.3. Infinitivo ... 88 7.1.3.1. Empleo ... 88 7.1.3.2. Sintaxis ... 89 7.1.3.3. Morfología ... 90 7.2. Paradigmas conjugados ... 92
7.2.1. Permansivo: una flexión con conjugación sufijada .. 92
7.2.1.1. Empleo ... 92
7.2.1.2. Sintaxis ... 93
Índice 11
7.2.2. Tres flexiones con conjugación prefijada ... 97
7.2.2.1. Una definición aspecto-temporal ... 97
7.2.2.2. Marcas personales ... 97 7.2.3. Inacabado ... 98 7.2.3.1. Empleo ... 98 7.2.3.2. Sintaxis ... 99 7.2.3.3. Morfología ... 99 7.2.4. Acabado ... 102 7.2.4.1. Empleo ... 102 7.2.4.2. Sintaxis ... 102 7.2.4.3. Morfología ... 102 7.2.5. Perfecto ... 106 7.2.5.1. Empleo ... 106 7.2.5.2. Sintaxis ... 106 7.2.5.3. Morfología ... 106 7.2.6. Imperativo... 109 7.2.6.1. Empleo ... 109 7.2.6.2. Sintaxis ... 110 7.2.6.3. Morfología ... 110 7.2.7. Modos... 112
7.2.7.1. Modos subjetivos: optativo, vetitivo y prohibitivo 112 7.2.7.2. Modos gramaticales: ventivo y subjuntivo ... 113
7.2.7.3. Expresiones de duda: condicional e interrogación. 116 8. Los verbos débiles ... 117
8.1. Consonantes débiles y verbos débiles ... 117
8.1.1. Definición ... 117
8.1.2. Ubicación ... 118
8.1.2.1. Verbos doblemente débiles ... 118
8.1.2.2. Verbos triplemente débiles ... 118
8.1.3. Naturaleza ... 118
8.1.3.1. Fuerte ... 118
8.1.3.2. Débil ... 119
8.2. Evolución de las consonantes débiles ... 120
8.2.1. Debilitamiento de los alef con naturaleza consonántica 120 8.2.1.1. Longitud ... 120
8.2.1.2. Timbre ... 121
8.2.2. Alef con “naturaleza vocálica” ... 122
8.3. Síntesis ... 122
9. Morfología de los diferentes paradigmas del verbo débil ... 125
9.1. Verbos de primera débil ... 125
9.1.1. Evolución fonética ... 125
9.1.1.1. Alargamiento ... 126
9.1.1.2. Fenómenos de asimilación consonántica ... 126
9.1.1.3. Timbre ... 127
9.1.2. Formaciones por analogía ... 128
9.1.2.1. Inacabado III ... 128
9.1.2.2. Imperativo ... 128
9.1.3. Formaciones propias de los verbos primae waw .... 128
9.1.3.1. Formas con infijo -ta- ... 128
9.1.3.2. Voz III ... 128
9.1.3.3. Voz IV ... 129
9.1.4. Formaciones propias de verbos particulares ... 129
9.1.5. Paradigmas de las formas nominales ... 129
9.1.5.1. Participio activo ... 129
9.1.5.2. Adjetivo verbal ... 131
9.1.5.3. Infinitivo ... 133
9.1.6. Paradigma de la forma pronominal: permansivo .... 134
9.1.7. Paradigmas de las formas verbales conjugadas ... 135
9.1.7.1. Inacabado ... 135
9.1.7.2. Acabado ... 137
9.1.7.3. Perfecto ... 139
9.1.7.4. Imperativo ... 141
9.2. Verbos de segunda débil ... 143
9.2.1. Estructura ... 143
9.2.1.1. Verbos con segundo radical alef (o mediae aleph).. 143
9.2.1.2. Verbos birradic. con vocal larga (o mediae infirmae) 145 9.2.2. Paradigmas de las formas nominales ... 148
9.2.2.1. Participio activo ... 148
9.2.2.2. Adjetivo verbal ... 149
9.2.2.3. Infinitivo ... 150
9.2.3. Paradigma de la forma pronominal: permansivo .... 151
9.2.3.1. Voz I ... 151
9.2.3.2. Voz II ... 151
9.2.3.3. Voces III y IV ... 151
9.2.4. Paradigmas de las formas verbales conjugadas ... 152
9.2.4.1. Inacabado ... 152
9.2.4.2. Acabado ... 154
9.2.4.3. Perfecto ... 155
9.2.4.4. Imperativo ... 156
9.3. Verbos de tercera débil ... 157
9.3.1. Estructura ... 157
9.3.2. Morfología ... 158
9.3.3. Paradigmas de las formas nominales ... 159
9.3.3.1. Participio activo ... 159
9.3.3.2. Adjetivo verbal ... 160
9.3.3.3. Infinitivo ... 160
9.3.4. Paradigma de la forma pronominal: permansivo .... 161
9.3.5. Paradigmas de las formas verbales conjugadas ... 162
9.3.5.1. Inacabado ... 163
9.3.5.2. Acabado ... 164
9.3.5.3. Perfecto ... 165
9.3.5.4. Imperativo ... 166
Figuras: Fig. 1: Mapa del área con presencia de textos acadios ... 24
Fig. 2: Ejemplo de evolución de un signo cuneiforme ... 52
Fig. 3: Representación de escriba asirio ... 56
Fig. 4: Instrumentos de escritura: cálamo y tablilla de arcilla ... 82
Prefacio
La idea de confeccionar una gramática de la lengua acadia redactada en español surgió en el seno de los cursos “Lenguas y Culturas del Antiguo Oriente Próximo”, ciclo anual organizado en Madrid por el Instituto de Filolo-gía del CSIC y el Centro de Estudios del Próximo Oriente (CEPO). El impul-so inicial del proyecto partió del Prof. Jesús Luis Cunchillos (CSIC, Madrid), creador y director de los cursos durante casi una década. En ese marco, y durante varios años, la Profa. Florence Malbran-Labat (CNRS) impartió cursos y seminarios de alta especialización de lengua acadia. El manual que ahora presentamos es fruto de un largo y fructífero intercambio de ideas entre los autores, favorecido por la colaboración de ambos en el equipo arqueológico-epigráfico de Ras Shamra-Ugarit. Es para los autores una gran satisfacción poder presentar este trabajo en la Serie “Próximo Oriente antiguo” del Instituto de Estudios Islámicos y del Oriente Próximo de Zaragoza, donde, además, el ciclo de cursos “Las culturas del Próximo Oriente Antiguo y su expansión mediterránea” recoge ahora el testigode aquellos en los que nació la idea.
El manual es cercano en su concepción a la gramática publicada en francés por Florence Malbran-Labat, Manuel de langue akkadienne, Louvain-la-Neuve 2001 (PIOL nº 50 y 51). No obstante, se distingue de la obra mencionada por su intención más claramente didáctica, buscando una iniciación más sencilla al aprendizaje y estudio de esta lengua semítica. Por ello, se han añadido también, en volumen adjunto pero independiente, un glosario y ejercicios con sus correcciones. El resultado de conjunto pretende ser un manual que ofrezca una base cómoda y eficaz para el estudio del acadio.
Los autores desean finalmente agradecer a José Ángel Zamora, Josué Javier Justel y Bárbara E. Solans su ayuda en la preparación final del manuscrito.
1. Introducción
1.1. Una civilización dual
La original civilización que se desarrolló en Mesopotamia a lo largo de unos tres milenios se caracterizó por una profunda dualidad cultural: su población se sustentaba sobre dos elementos diferentes. A los sumerios, que ocupaban la Baja Mesopotamia en el IV milenio a. C., se le fueron adjuntando poblaciones semíticas, que acabaron por suplantarlos.
A pesar de poseer estructuras fundamentalmente diferentes, las lenguas sumeria y acadia coexistieron durante mucho tiempo en Mesopotamia. Desde el 2400-2300 a. C. conviven en los archivos de Ebla textos en sumerio y acadio. Incluso cuando, en los albores del II milenio a. C., el sumerio se convirtió en lengua muerta, permaneció como lengua religiosa y cultural, a la manera del latín en nuestro Occidente medieval. Las escuelas de escribas conservaron con esmero la tradición sumeria como patrimonio común, y siguieron componiéndose obras en esa lengua hasta el final de la civilización mesopotámica. Casi siempre los escribas fueron bilingües, porque su formación se basaba en el conocimiento de largas listas lexicales (inventarios de realia) que registraban de manera conjunta la palabra sumeria y su correspondiente versión acadia.
1.2. La escritura cuneiforme
tikip santakki “el signo cuneiforme”
Desde el VIII milenio existió una “prehistoria” de la escritura en la que cerámica y glíptica evocaban el pensamiento, pero sin fijar la lengua hablada. Los calculi servían de representación contable. La escritura, concebida en un principio como una “ayuda de memoria”, se convirtió progresivamente, a
partir del IV milenio, en un sistema completo capaz de representar todo enunciado.
La escritura cuneiforme tiene como característica principal que los signos poseen valores a la vez ideográficos y silábicos.
1.2.1. Valores ideográficos
El signo significa una cosa, un ser, una noción, una acción que, en numerosos casos, había estado representado con anterioridad (en la época de Uruk, de Djemdet-Nasr o de la Ur arcaica) por un pictograma.
1.2.1.1. Pictogramas
representa la mano
escrito ‰U “mano” en sumerio representa un ánfora
escrito DUG “ánfora” en sumerio representa una curva
escrito GAM “curvar(se)”, “círculo”, “redondo” en sumerio
Había pictogramas compuestos de varios elementos: representa “boca” + “pan” escrito KÚ “comer” en sumerio
Estos pictogramas evolucionaron. Debido esencialmente a las cualidades plásticas del soporte, la escritura fue eliminando progresivamente las líneas curvas, que fueron reemplazadas por segmentos rectilíneos y muescas en forma de cono impresos por el cálamo sobre la arcilla.
1.2.1.2. Ideogramas
Los elementos gráficos podían combinarse y adoptar diferentes orientaciones:
Los signos formados por esos elementos gráficos podían ser más o menos complejos:
1. Introducción 17 AN “cielo” DINGIR “dios” DÙ “hacer” A “agua” UD “día”, “sol”, “ser blanco” KA “boca” ZÚ “diente” GÙ “gritar” INIM “palabra” GÚ “nuca” LUGAL “rey” TU15 “viento” IM “arcilla” ÍL “alzar”
Algunos de estos ideogramas representan varias palabras distintas, que pueden tener un sentido próximo o, con menor frecuencia, no tener relación semántica aparente:
“boca”, “diente”, “gritar”, “palabra”, “hablar” “fuego”, “quemar”, “estar caliente”, “brasero” “caña”, “estar sano y salvo”
“ruta”, “separar”, “cortar”, “quebrar”
Son numerosos los ideogramas compuestos. Asocian dos o más signos: A partir de AN
+ AN + BAR “hierro”
+ + AN + ZA + GÀR “torre”, “pilar”
+ AN + DÙL “protección”, “abrigo”
A partir de AN‰E
+ + AN‰E + KUR + RA “caballo”
+ + AN‰E + AB + BA “dromedario”
+ + AN‰E + EDIN + NA “onagro”
+ + + AN‰E + GÌR + NUN + NA “mulo”
+ MÍ + AN‰E “asna”
etc.
Los acadios emplearon estos ideogramas, pero dándoles la lectura que les correspondía en su propio léxico, que difería del propio de los sumerios (dejando aparte los préstamos): “cielo” se decía AN en sumerio y ⋲amû en acadio, “dios” DINGIR en sumerio e ilu en acadio, “hacer” DÙ en sumerio y
epe$⋲u en acadio, etc.
“cielo” ⋲amû en acadio “dios” ilu
“hacer” epe$⋲u
“agua” mû
“día” u$mu
“sol” ⋲am⋲u
“ser blanco” peßû “boca” pû
“diente” ⋲innu
“gritar” ⋲asû
“palabra” ama$tu
1.2.2. Valores silábicos
1.2.2.1. Principio de la doble posibilidad gráfica
La escritura cuneiforme fue un sistema de representación completo, apto para representar todos los elementos de la lengua (en especial las marcas gramaticales) en el momento en que completó el juego de ideogramas (el sistema se compone de más de quinientos ideogramas simples) por medio de
1. Introducción 19
una representación de tipo silábico. Los dos tipos de grafías coexistieron a lo largo de toda la historia de esta escritura. Podían combinarse en el interior de un mismo texto, sin que nada permitiese distinguir un signo empleado con valor ideográfico de otro que presentase un valor silábico (o uno de sus posi-bles valores silábicos). Sólo los usos, dependiendo de las escuelas de escribas y de los tipos de textos, hacían un tipo de grafía más frecuente que otro.
En este sistema gráfico una misma palabra puede estar, por tanto, representada:
a) por un ideograma, p. e.
-“rey” por medio del signo , tanto en sumerio como en acadio -“oveja” por el signo , en sumerio como en acadio
-“palabra” por el signo , en sumerio como en acadio
b) por medio de los signos que corresponden a las sílabas que componen la palabra que significa “rey”, “oveja”, “palabra”:
“rey”: -en sumerio LUGAL1: Puede escribirse por medio de la sílaba /lu/ +
la sílaba /gal/ ( + ).
-en acadio ⋲arru: Puede escribirse por medio de la sílaba /⋲ar/ + la sílaba /ru/ ( + ).
1.2.2.2. Origen de los valores silábicos
Las representaciones gráficas de las sílabas provienen en su mayor parte del sumerio: la sílaba se escribe por medio del signo que representa la palabra sumeria compuesta por esa sílaba:
El signo es el ideograma para “mano”, en sumerio ‰U. Representa la sílaba /⋲u/ en sumerio, en acadio y en todas las lenguas que adoptaron este sistema de escritura.
El signo es el ideograma para “ánfora”, en sumerio DUG. Representa la sílaba /dug/.
1 Las mayúsculas se emplean para diferenciar gráficamente el sumerio del acadio (en minúsculas y cursiva).
El signo es el ideograma para “curva(r)”, en sumerio GAM. Representa la sílaba /gam/.
El signo
es el ideograma para “tomar”, en sumerio TI. Representa la sílaba /ti/.
El uso de una palabra para representar un sonido, haciendo abstracción de su significado, se emplea también en los “jeroglíficos” de los pasatiempos, donde, por ejemplo, el sustantivo plural “dardos” puede representarse por medio del infinitivo “dar” más la cifra “2”.
1.2.2.3. Poligrafía de las sílabas
Este principio conllevó la multiplicidad de posibles representaciones para una misma sílaba. Siendo, en efecto, el sumerio una lengua en gran medida de tipo monosilábico, los homófonos en ella son numerosos y, en consecuencia, lo son las grafías de la sílaba que constituye los homófonos:
En sumerio E significa a la vez “casa” y “dique”. Cada una de esas dos palabras tiene su propio ideograma: “casa” (é), “dique” (e). Estos dos signos representan la sílaba /e/.
En sumerio KA significa “boca” y “puerta”. Cada una de esas palabras tiene su propio ideograma: “boca” (ka), “puerta” (ká). Ambos signos representan la sílaba /ka/.
Los asiriólogos convinieron, de manera arbitraria, distinguir los homófonos (y por tanto las diferentes grafías de una sílaba) por medio de un signo diacrítico. El más frecuente se transcribe sin marca especial:
E (ideograma) = /e/ (sílaba)
Al segundo en frecuencia se le provee de un acento agudo: É (ideograma) = /é/ (sílaba)
Al tercero en frecuencia se le adjudica un acento grave: È (ideograma) = /è/ (sílaba)
A partir del cuarto valor en frecuencia, tanto el ideograma como la sílaba presentan un subíndice:
E4 (ideograma) = /e4/ (sílaba) =
1. Introducción 21
1.2.2.4. La representación silábica propia de cada lengua
El ideograma, que es una representación conceptual, es independiente de la expresión ligüística de ese concepto: la representación ideográfica es común al sumerio y al acadio. La representación silábica, en cambio, es fonética y está ligada a la palabra que expresa ese concepto; es, por tanto, dependiente de una lengua y difiere consecuentemente en sumerio y en acadio.
“buey” = ideograma palabra representación silábica sumerio GU4 /gu/ escrito gu4
acadio alpu /al/ + /pu/
+ (pu)
+ (pú)
+ (pù)
+ (pu4)
1.2.3. Valores complementarios
Junto a ese doble empleo de los signos, que era esencial en el sistema cuneiforme, existían otros dos empleos secundarios: un signo podía ser empleado como “complemento fonético” y una treintena de ideogramas podían desempeñar el papel de “determinativos ideográficos”.
1.2.3.1. Complementos fonéticos
Un complemento fonético indica la pronunciación del final de una palabra representada por medio de un ideograma. Esta referencia fonética permite precisar la forma de la palabra, que puede variar dependiendo de su función en la frase, o bien elegir entre varias palabras cuando el ideograma tiene varios significados posibles. Puesto que se trata de un “complemento fonético”, está ligado a la pronunciación de una palabra y, por tanto, a una lengua. Se emplea esencialmente en la escritura del acadio.
+ = GU4 + /pu/: el ideograma de “buey” (GU4) debe traducirse por medio de una palabra que termine por pu: el acadio alpu (forma que adopta la palabra cuando es sujeto).
+ = GU4 + /pa/: el ideograma de “buey” (GU4) debe traducirse por medio de una palabra que termine por pa: el acadio alpa (forma que adopta la palabra cuando es complemento directo).
+ : ideog. representado por + /tu/ = ama$tu “palabra” + : ideog representado por + /nu/ = ⋲innu “diente” + : ideog representado por + /su/ = ⋲asû “gritar” Este tipo de grafía yuxtapone un ideograma y un elemento fonético. 1.2.3.2. Determinativos ideográficos
Estos ideogramas, prepuestos o postpuestos, tienen como función indicar la categoría semántica o gramatical a la que pertenece el ideograma que le sigue o le precede.
precede a los nombres de divinidades sigue a los nombres de país
indica que la palabra que precede se encuentra en plural No es frecuente que los determinativos ideográficos determinen una palabra escrita silábicamente.
1.2.4. Evolución del sistema
1.2.4.1. Extensión geográfica y lingüística
La escritura cuneiforme produjo la unidad cultural del “mundo cuneiforme” que se extendió por todo el Próximo Oriente antiguo. Inventada por los sumerios, fue tomada por los acadios, quienes la adaptaron a su propia lengua y fonología. Hasta mediados del I milenio a. C. fue la única escritura empleada en Mesopotamia antes de sufrir la competencia del alfabeto arameo que, finalmente, terminó por suplantarla. La escritura cuneiforme se expandió desde la cadena póntica hasta Egipto y la isla de Bahrein, de Irán al Mediterráneo y Chipre. Se empleó para escribir lenguas tan diversas como el elamita (lengua aglutinante de Irán), el hitita (lengua indoeuropea de Anatolia),
1. Introducción 23
el hurrita y el urarteo (lenguas aglutinantes) y el antiguo persa (lengua indoeuropea), en ocasiones con adaptaciones y a veces también de forma paralela a una escritura indígena (escritura lineal elamita, jeroglíficos hititas, alfabeto cuneiforme ugarítico).
1.2.4.2. Evolución cronológica
La escritura cuneiforme sufrió en Mesopotamia evoluciones que variaron según las áreas geográficas. El trazado de los signos no dejó de modificarse a lo largo de los 3000 años en los que fue empleada. Aunque los trazos característicos permanecieron constantes, variaciones notables distinguieron las grafías practicadas por las distintas escuelas de escribas según las épocas, los lugares y los géneros literarios. Pero, de manera general, hay que señalar que en la época de Akkad (2330-2200), periodo de expansión de la lengua acadia, el número de sílabas homófonas fue reducido:
/a/ puede escribirse por medio de diez signos diferentesen sumerio y cuatro en acadio. /am/ puede escribirse por medio de seis signos diferentesen sumerio y dos en acadio. Cuando a mediados del II milenio a. C. los casitas, que se habían asentado en Babilonia, adoptaron el acadio, una nueva reforma de la escritura produjo una multiplicación de los valores silábicos e ideográficos. En época del imperio neoasirio (1100-612), mientras se desarrollaba el uso del arameo y de su alfabeto, se produjo una nueva extensión del sistema cuneiforme, con un aumento en el número de signos, así como un empleo más frecuente de ideogramas y de juegos gráficos.
1.2.4.3. Concepción de la escritura cuneiforme
Los principios de la escritura cuneiforme permanecieron vivos a lo largo de los aproximadamente 3000 años en los que fue empleada. La complejidad del sistema era, en efecto, considerado como una riqueza que permitía designar y aprehender la esencia de las cosas. Su complejidad y dificultad, que la convertían en una herramienta que exigía un largo aprendizaje, no eran percibidas como un defecto: el sistema desarrollado por los comerciantes de Capadocia a comienzos del II milenio a. C., más simple, con pocos ideogramas y un número restringido de signos fonéticos (en razón de la selección de un solo signo para escribir una sílaba y un solo valor para cada signo) desapareció al mismo tiempo que su comercio. Incluso cuando ya se habían desarrollado escrituras alfabéticas, el sistema cuneiforme no hizo más que reforzar su complejidad.
Fig. 1: Mapa del área con presencia de textos acadios
1. Introducción 25
1.2.5. Diferentes niveles de aproximación
a un escrito cuneiforme
El estudio de un texto cuneiforme pasa por diferentes etapas: la copia, la transliteración, la transcripción y la traducción. Cada una de estas etapas supone un alejamiento progresivo del texto cuneiforme con la finalidad de interpretarlo y hacerlo comprensible.
1.2.5.1. Copia
El epigrafista moderno trata de reproducir el texto cuneiforme procurando dibujar la secuencia de signos de la manera más fidedigna posible. En este paso, el investigador ya deja intervenir en cierta medida la comprensión que tiene del documento, porque su visión de los signos depende en ocasiones de la interpretación que haga de los mismos.
1.2.5.2. Transliteración
Es el establecimiento del valor que se le otorga a cada signo. Se sitúa en el nivel de la escritura: es una transposición entre grafemas, del cuneiforme a nuestro alfabeto. Este paso implica la identificación del signo y la elección, entre las diferentes posibilidades, del valor ideográfico y/o silábico apropiado en el contexto dado. Se distingue tipográficamente entre ideogramas y valores silábicos, los primeros a menudo en mayúsculas, los segundos en minúsculas (o bien versalitas y cursivas). Los determinativos ideográficos se indican bien volados (p. e. dUTU) bien entre paréntesis (p. e. (d)UTU). Los complementos
fonéticos se señalan a continuación del ideograma al que se refieren (p. e. LUGAL-ru). Los diferentes valores, cuando pertenecen a una misma palabra, se unen por medio de un guión (p. e. LUGAL-ru ra-bu).
1.2.5.3. Transcripción
Consiste en establecer, a partir de la transliteración, la frase acadia en su estructura gramatical (vocales largas, reduplicaciones, etc.). Los ideogramas se “traducen” a la lengua en la que son empleados, los determinativos y los complementos fonéticos se integran en la traducción del ideograma al que se refieren. La frase se establece en el estado de la lengua que era el propio de la época en la que el texto fue redactado.
1.2.5.4. Traducción
Restituye el sentido de la frase acadia en la lengua del traductor, teniendo en cuenta las diferencias en las estructuras lingüísticas así como las particularidades culturales.
1.2.5.5. Un ejemplo: RS 88.20132
1.2.5.5.1. Fotografía, copia y transliteración:
foto anverso foto reverso
foto margen inferior
2 Tablilla procedente de las excavaciones de Ugarit, publicada por Fl. Malbran-Labat en M. Yon - D. Arnaud (eds.), Études ougaritiques, Paris 2001 (RSO XIV), pp. 251-252 (nº 4) y lámina 6 (p. 255).
1. Introducción 27 1. ∑um-ma® lugal-ma
∑a-na® Iam-mu-ra-pí
∑lugal® kur ú-ga-ri-it
qí-bi-ma _________________ 5. lu-ú ⋲ul-mu a-na ugu-hi-ka _________________ Iku-uk-ku Ida?-di?-tu-wa-an-za? i-na uru a-ru-wa a⋲-bu 10. Ia-bu
i-na uru u⋲-ka-ni
∑a?-⋲i-ib®
∑lú?-me⋲?® uru u-nu?-na?-ia
∑an®-nu-ú-ti
15. a-na qa-ti
lú-ia
i-din-⋲u-nu-ti-ma a-na ugu-hi lugal ha-mut-ta 20. lil-qa-⋲u-nu-ti
_________________
copia transliteración
1.2.5.5.2. Transcripción:
umma ⋲arrima ana <Ammurapi ⋲ar Ugarit qibima lu$ ⋲ulmu ana muhhika KukkuDadituwanza ina Aruwa a⋲bu$Abu ina U⋲kani a⋲ib amı$lu$ Unuaia(?) annûti ana qa$ti amı$lia iddin⋲unu$tima ana muhhi ⋲arri hamutta lilqa⋲unu$ti
1.2.5.5.3. Traducción:
Mensaje del Rey (de Karkemi⋲). Di a <Ammurapi, rey de Ugarit: ¡que la paz sea contigo! Kukku (y) Dadituwanza residen en Aruwa, Abu reside en U⋲kani. Estos “ununeos”(?) ponlos en manos de mi hombre para que los tome (y los lleve) con rapidez ante el Rey.
1.3. El acadio
Los testimonios de la lengua acadia nos han llegado esencialmente gracias a tablillas de arcilla inscritas por medio de un cálamo de caña o de metal, pero también a través de inscripciones sobre monumentos y objetos. Bastante más raro era el empleo de tablillas de madera recubiertas de una capa de cera o de rollos de cuero. El número de tablillas encontradas en las excavaciones practi-cadas en el Próximo Oriente desde la segunda mitad del s. XIX es muy eleva-do: ya han sido publicados alrededor de medio millón de documentos epigráfi-cos y cada año las campañas arqueológicas sacan a la luz nuevos textos.
El acadio fue el vehículo de una de las principales culturas del Próximo Oriente antiguo, de lo que testimonia la diversidad de documentos encontrados: listas para la distribución de raciones o el cobro de impuestos en especie o dinero, contratos de compra, de venta, de préstamos, de alquiler, de pagos en especie, testamentos, cartas de negocios, correspondencias diplomáticas, anales reales e inscripciones oficiales, tratados internacionales, decretos y códigos de leyes, tratados de astronomía, preceptos médicos, listas botánicas, zoológicas, listas gramaticales, diccionarios bilingües y trilingües. La literatura sacra es especialmente rica: listas de divinidades, plegarias, rituales, encantamientos, presagios. A través de las épocas se fueron recopiando, modificando y enriqueciendo varios mitos, siendo la Epopeya de Gilgame⋲ el más conocido.
1.3.1. Características de la lengua
1.3.1.1. Perspectiva histórica
El acadio es la lengua de la primera ola de invasores semitas, que fueron sedentarizándose progresivamente en Mesopotamia antes del III milenio. Se convirtió en lengua oficial con la primera dinastía acadia fundada por Sargón de Akkad (2334-2279). Más tarde se dividió en dos grandes formas dialectales: el asirio y el babilonio. A lo largo de la primera mitad del I milenio a. C. el acadio fue progresivamente reemplazado por el arameo, que se convirtió en la nueva koiné de los últimos siglos del I milenio; el acadio, convertido a su vez en lengua de erudición, sobrevivió hasta los albores de la era cristiana.
1.3.1.2. Perspectiva dialectal
El término genérico de “acadio” designa a la vez el estado más antiguo de la lengua (denominado más específicamente “acadio antiguo”), contemporáneo del Imperio de Akkad, así como los rasgos comunes de las diferentes hablas
1. Introducción 29
dialectales. La lengua de la época de ˜ammurabi (1792-1750) es considerada la “lengua clásica”.
El acadio presenta influencias dialectales a nivel de vocabulario, de morfología y de sintaxis. Esto resulta particularmente notable en los dialectos periféricos, especialmente en Susa (área elamita), en Boghaz-koï (área hitita), en Alala∆ y Nuzi (área hurrita), en el archivo de el-Amarna o en Ugarit (área cananea). En el I milenio a. C. el arameo dejó sentir su peso sobre la evolución del acadio antes de que el léxico de éste se enriqueciese en época aqueménida con términos del antiguo persa.
De las numerosas variedades dialectales, las principales son el asirio y el babilonio, para los cuales se pueden distinguir diversos estadios de evolución:
ca 1950
ca 1500
ca 1000
ca 500
ca 50
acadio antiguo (Aca)
asirio antiguo (Aa)
asirio medio (Am)
neoasirio (nA)
ca 1950 ca 1750
ca 1000
ca 600
babilonio antiguo (Ba)
babilonio medio (Bm)
neobabilonio (nB)
El “babilonio tardío” representa únicamente un estadio escrito de esta lengua, cuando la lengua hablada era ya el arameo. Se denomina “babilonio estándar” al resurgir de ciertos aspectos del babilonio antiguo en los textos literarios del Imperio asirio.
Además de la evolución que conoció el acadio, los documentos atestiguan diferentes niveles de lengua. Así, la lengua de las cartas se encuentra cercana a la lengua hablada, mientras que la de los textos literarios resulta una lengua erudita. Es necesario, por otra parte, tener presente que el acadio sólo nos es conocido a través de una escritura que siempre fue patrimonio de los escribas: la imagen que tenemos de esta lengua está por tanto “filtrada” por la erudición y la educación profunda que recibieron esos profesionales.
1.3.2. Rasgos esenciales
El acadio es una de las lenguas semíticas que nos ha sido transmitida desde época más antigua. Representa la rama oriental de las lenguas semíticas.
1.3.2.1. Rasgos semíticos
El acadio presenta las características esenciales de una lengua semítica: a) El léxico presenta un triconsonantismo fundamental: tres consonantes (en un orden fijo) portan el valor semántico básico de la raíz. Una flexión interna (diferentes vocalizaciones de estas consonantes) y una flexión externa (alargamientos añadidos a las consonantes de la raíz) determinan formaciones nominales y verbales derivadas.
b) Es una lengua flexiva que comporta una declinación nominal marcada por vocales casuales.
c) La estructura del sistema verbal es muy desarrollada y sintética: diferentes esquemas radicales representan los tiempos, las voces y los modos.
1.3.2.2. Rasgos específicos
El acadio se diferencia en cambio del resto de las lenguas semíticas por algunos rasgos, en especial por:
a) La existencia de dos paradigmas (que se oponen desde el punto de vista aspectual) conjugados por medio de marcas personales prefijadas.
b) La oposición de esos dos paradigmas a otro paradigma que expresa el estado (el denominado “permansivo”).
c) La existencia de un “perfecto” con infijo.
d) La ubicación del verbo al final de la oración, posible influencia del sumerio.
1. Introducción 31
1.3.3. Fonología
1.3.3.1. Conocimiento limitado
Nuestro conocimiento de la fonología acadia es imperfecta porque sólo la conocemos a través de textos escritos que resultan muy desiguales en cuanto a fidelidad desde el punto de vista fonético (infrarrepresentación de ciertos fonemas, variaciones dialectales difuminadas por la escritura, grafías etimologizantes, etc.).
Los elementos que permiten una aproximación a la fonología del acadio son las variantes de escritura, la comparación con otras lenguas semíticas (en especial el antiguo hebreo y las que son habladas en la actualidad, como el árabe) así como las transcripciones en otras lenguas, esencialmente el griego.
1.3.3.2. Fonemas bila-biales inter-dentales den-tales alveolo-palatales palato-velares uvular-velar larin-gal sonoras b d g < oclusivas sordas p t k velarizadas † q sonoras z fricativas sordas (©) s ⋲ ∆ lateral (å) velarizadas ß sonantes nasales m n laterales l vibrante r semi-vocales3 (w) (y) (>) vocales u i a 1.3.3.2.1. Consonantes
Transcribimos por > una oclusiva glotal que marca un hiato; por † y q consonantes enfáticas que se caracterizan por un fonema laringal que acompaña la articulación bucal; el fonema correspondiente a ß pudo haber sido africado, cercana a la pronunciación /ts/; © transcribe una interdental sorda (cf. la z española); s es siempre dura, å corresponde a una /s/ palatalizada; ⋲ se
3 Parece que estos fonemas débiles, dependiendo de su posición en relación al acento de la palabra, eran “semiconsonantes” con naturaleza más bien consonántica (delante del acento) o “semivocales” con naturaleza más bien vocálica (detrás del acento).
pronuncia como en francés “chat”, inglés “ship”; ∆ tiene una pronunciación comparable a la j española.
Desde los textos acadios más antiguos, algunos fonemas ya no constituían más que supervivencias en vías de rápida transformación (los correspondientes a ©, å, y). Las laringales (mal conocidas por estar infrarrepresentadas debido al sistema de escritura) no tenían la misma naturaleza en todos los dialectos, pero de manera general tendían a desaparecer.
La w en posición inicial e intervocálica tuvo hasta época Ba naturaleza de consonante fuerte; en posición postconsonántica enmudece. Con posterioridad, fue siempre una consonante débil.
1.3.3.2.2. Vocales
El acadio posee tres vocales primarias, a, i, u, y una vocal secundaria, e, derivada bien de a, bien de i. Estas vocales pueden ser breves o largas. Las vocales largas provienen del esquema lexical (p. e. galla$bu “barbero” < raíz GLB), de un alargamiento debido a la caída de una radical débil (p. e. dı$nu “juicio” < raíz DYN) o de una contracción entre dos vocales contiguas (p. e.
⋲âlu “interrogar” < raíz ‰>L).
Debía de haber también, especialmente en la lengua hablada, un ⋲ewa>, es decir, un simple apoyo vocálico, neutro, representado en la escritura por medio del signo I o bien E.
Los diptongos aw y ay del protosemítico evolucionaron en acadio respectivamente a timbres u e i/e.
La contracción de dos vocales contiguas varía según los dialectos: el asirio tiende a preservar los diptongos más que el babilonio.
1.3.3.2.3. Acento
El acento nos es mal conocido, aunque se vislumbre su importancia en la fonética y la morfología de las palabras. A menudo conlleva el alargamiento de una vocal o la reduplicación de una consonante, y su debilitamiento puede provocar la caída de una vocal breve. La portadora más frecuente del acento parece haber sido la primera sílaba larga a partir del final de la palabra (sin descontar la sílaba final larga que constituye una marca gramatical). Un acento secundario aparece a menudo en una palabra larga que comporte un sufijo (p. e. u⋲e$bilu$⋲u).
1.3.3.2.4. Alteraciones fonéticas
Son múltiples y varían de forma clara entre los diferentes dialectos. Las principales alteraciones son las asimilaciones, ya sean parciales o totales, progresivas o regresivas. Las disimilaciones son menos frecuentes.
1. Introducción 33
En acadio es general la asimilación progresiva de la n a la consonante contigua siguiente en interior de palabra (p. e. *indin > iddin) y frecuente ante un sufijo (p. e. ara⋲⋲u o aran⋲u < aran + sufijo -⋲u). El resto de asimilaciones, numerosas, varían mucho de un dialecto a otro. Entre las más importantes se encuentran las siguientes:
a) Asimilación progresiva, bien parcial (p. e. aqtirib > aq†irib: enfatización de t; amtahiß > amdahiß: sonorización de t), bien total (p. e.
ußtabbit > ußßabbit).
b) Asimilación regresiva parcial (p. e. i⋲tapar > iltapar) o total (p. e. arnu > annu en Ba).
c) Disimilación: la mayoría de las ocasiones de trata de la disimilación regresiva de una geminada sonora (p. e. inaddin > inandin / inamdin).
Además de la n, las consonantes más susceptibles de evolución fonética son las dentales (p. e. erßet + ⋲u > erßessu; ißtabat > ißßabat; imhuß + ⋲u >
imhussu) y la ⋲ (p. e. i⋲sû > issû / ilsû; u⋲ziz > ulziz; i⋲takan > iltakan; ikta⋲du$ / iktaldu$).
1.3.4. Léxico
1.3.4.1. Base semítica 1.3.4.1.1. Triconsonantismo
Las raíces acadias son esencialmente semíticas y, como tales, triconsonánticas (p. e. ⋲ulmu “salud”, de la raíz ‰LM). Pero también existen raíces de una, dos o cuatro consonantes radicales; se trata sobre todo de raíces puramente nominales (p. e. abu “padre", uznu “oreja”, humßı$ru “ratón”). En acadio, una o varias de las radicales pueden ser fonéticamente débiles; enmudecidas, esas consonantes aparecen a menudo representadas únicamente por el alargamiento de una vocal.
1.3.4.1.2. Limitaciones fonéticas
La formación de palabras conocía en acadio limitaciones en la combinación de fonemas y en la sucesión de sílabas. Entre las principales figuran las siguientes:
a) Entre fonemas: resulta imposible la coexistencia en una raíz de ciertos fonemas. De esta manera, quedan excluidos los grupos de dos dentales oclusivas, de dos silbantes, de dos enfáticas (originales), etc.
b) Grupos de consonantes: no es posible la existencia de un grupo de con-sonantes en el interior de una misma sílaba. Resulta imposible la presencia de dos consonantes contiguas tanto al comienzo como al final de una palabra,
p. e. *prus, *kalb. No existe en interior de palabra ninguna secuencia de tres consonantes.
c) Silabación:
- Dos consonantes consecutivas pertenecen a dos sílabas distintas; p. e. el sustantivo kalbu “perro” comporta las dos sílabas kal-bu.
- Con excepción de la inicial, ninguna sílaba comienza por vocal; p. e.
kalab se compone de las sílabas ka-lab, y no *kal-ab.
- La sucesión de tres sílabas breves (no cerradas y con vocal breve) resulta inestable y la penúltima vocal cae: CvCvCv > CvCCv (p. e. *napi⋲atu >
napi⋲tu). En el interior de una palabra, la combinación de una secuencia de
dos sílabas breves y de una sílaba con vocal larga puede evolucionar de la misma manera: p. e. napi⋲a$tu > nap⋲a$tu. En cambio, la secuencia Cv$CvCv es generalmente estable en el interior del radical.
1.3.4.1.3. Formaciones a) Raíces nominales
Estas raíces proporcionan la mayor parte de:
-Los nombres de parentesco: p. e. abu “padre”; ummu “madre”.
-Los nombres de animales: por ejemplo kalbu “perro”, alpu “buey”,
humßiru “ratón”.
-Los nombres de partes del cuerpo: por ejemplo pû “boca”, ı$nu “ojo”,
uznu “oreja”.
-Las designaciones de funciones: p. e. ⋲arru “rey”.
No forman familias léxicas por medio de variaciones de los esquemas vocálicos: no hay añadido de prefijos o refuerzos consonánticos (en especial la reduplicación de la consonantes central). Sólo sufijos pueden modificar el género (p. e. ⋲arratu “reina” se forma sobre ⋲arru “rey”) y el número (⋲arra$tu “reinas” es el plural de ⋲arratu). A partir de estos lexemas pueden formarse también términos derivados por medio de sufijación:
-Abstractos o términos de función por medio del sufijo -u$t-: ⋲arru$tu “realeza” se forma sobre ⋲arru “rey”; amı$lu$tu “humanidad” sobre amı$lu “hombre”; galla$bu$tu “la función de barbero” sobre galla$bu “barbero”.
-Términos por medio del sufijo de caracterización -a$n-: p. e. amurriqa$nu “ictericia”.
b) Raíces verbo-nominales
Es propio de las lenguas semíticas distinguir, a partir de una raíz que implique un significado global, formaciones características que implican significados precisos, en especial los paradigmas verbales y diferentes sustantivos del mismo campo semántico. En cambio, la composición no es en acadio un procedimiento léxico desarrollado.
1. Introducción 35
Para los sustantivos, sólo un pequeño número de formaciones nominales presenta un significado claro. Estas formaciones se representan, por comodidad, por medio de las formaciones teóricas que tendrían para la raíz *PRS (“cortar”), una de las más productivas en acadio; así, se habla de los tipos PaRS (= esquema C1aC2C3), PiRS (= esquema C1iC2C3), PuRS (=
esquema C1uC2C3), PaRaS, (= esquema C1aC2aC3), PiRiS (= esquema
C1iC2iC3), PuRuS (= esquema C1uC2uC3), PaRiS, (= esquema C1aC2iC3), etc.
Formaciones sin alargamiento:
-PiR(i)S4, PiRiSt (fem.): se trata de nombres de acción y, a menudo, de
su resultado concreto, p. e. ⋲ipru “envío”, “mensaje” (raíz ‰PR “enviar”, “escribir”), rigmu “grito” (raíz RGM “gritar”), ßibittu (fem.) “toma” (raíz fiBT “tomar”).
-PaR(i)S, PaRiSt (fem.): es la formación adjetival más corriente, p. e.
damqu “favorable” (raíz DMQ “ser favorable”). El femenino proporciona
adjetivos sustantivados, p. e. damiqtu “favor”.
-PuR(u)S, PuRuSt (fem.): esta formación comporta numerosos abstractos derivados de un adjetivo, p. e. ⋲ulmu “salud” (raíz ‰LM “estar intacto”),
nukurtu “hostilidad” (raíz NKR “ser hostil”).
-PuRa$S: este tipo proporciona esencialmente derivados concretos, p. e.
ßuba$tu “vestido” (raíz fiBT “tomar”).
-PuRı$S: se trata de sustantivos con sentido peyorativo o de diminutivos, p. e. kusı$pu “trozo (de pan)” (raíz KSP “cortar”).
-Pa$RiS: este tipo proporciona numerosos nombres de profesiones, actividades, funciones, p. e. ha$bilu “cazador”, “saqueador” (raíz HBL “saquear”). Es la forma del participio activo I (§7.1.1).
Formaciones con alargamiento:
Reduplicación de C2
-PaRRaS: este tipo proporciona adjetivos de costumbre o intensivos, p. e.
qattanu “muy estrecho” (raíz QTN “ser estrecho”).
-PuRRuS: se trata igualmente de adjetivos intensivos, p. e. ⋲ubburu “roto en (mil) pedazos”, raíz fiBR “quebrar”; dunnunu “reforzado”, raíz DNN “ser fuerte”. Es también la formación de sustantivos de significados diversos.
-PaRRa$S: muchos nombres de profesión se forman sobre este esquema, p. e. galla$bu “barbero” (raíz GLB “rasurar”).
Adjunción de un prefijo
-Una preformante vocálica (a- o i-): p. e. ikribu “oración” (raíz KRB “orar”). Es un tipo de formación poco frecuente.
- ma- / mu-: esta preformante, que se adjunta sobre todo, aunque no de manera exclusiva, al tipo PRaS, está muy bien representada. Proporciona sobre todo nombres de lugar y de momentos: p. e. ma⋲kanu “lugar”, “tienda”, “área” (raíz ‰KN “colocar”); maßßaru “vigilia”, “guardia” (raíz NfiR “guardar”, “proteger”), mußla$lu “(momento de la) siesta” (raíz fiLL “dormir”), mu⋲pa$lu “profundidad” (raíz ‰PL “ser bajo”). Es también la forma de los participios activos (§7.1.1.3), p. e. mudammiqu “el que favorece” (raíz DMQ “ser favorable”).
- ⋲a- / ⋲u-: estos sustantivos expresan a menudo el resultado de un
proceso, p. e. ⋲ap⋲a$qu “estrechamiento” (raíz P‰Q “ser estrecho”). En el caso de los adjetivos, esta formación tiene un sentido intensivo, p. e. ⋲ulputu “profanado” (raíz LPT “tocar”).
- ta-: los sustantivos formados por medio de este alargamiento presentan sentidos diversos, p. e. tarbaßu “establo” (raíz R B fi “dar bandazos”, “acostarse”).
Adjunción de un infijo
-t-Se trata de una formación rara. En el caso de los adjetivos expresa noción de reforzamiento o de terminación: p. e. gitmalu “perfecto” (GML “convenir”).
Adjunción de un sufijo
-(a)t-: marca de femenino singular, p. e. ⋲arratu “reina” (raíz nomi-nal ⋲arr-).
-a$t-: marca de femenino plural, p. e. ⋲arra$tu “reinas”.
-u$t-: por un lado, forma abstractos, p. e. ⋲arru$tu “realeza”; por otro, forma el masculino plural de los adjetivos, p. e. damqu$tu “buenos”.
-a$n-: forma, por una parte, el plural de ciertos sustantivos masculinos, p.
e. ila$nu “dioses”; por otra, funge como sufijo de caracterización (sobre todo en épocas Am, nA, nB, Bt), p. e. ba$qira$nu “el demandante (en un caso dado)” (raíz BQR “reclamar”). Se trata de un sufijo de caracterización que aparece sobre todo en los dominios de la botánica y la zoología, p. e. ⋲imra$nu “planta que se asemeja al ⋲imru”; ßira$nu “mangosta” (el animal que se caracteriza en relación a la “serpiente” ßiru). De esta forma se derivan sustantivos para designar personas ubicadas en una situación dada en un momento dado, p. e.
na$dina$nu “el que ha dado (en el caso evocado)” (raíz NDN “dar”).
-a$y- / -ı$: forma adjetivos denominativos que significan “que tiene relación
con”, “que se refiere a”, p. e. ⋲apliu / ⋲aplû “inferior” deriva de ⋲aplu “fondo”, “debajo”; gentilicios: p. e. a⋲⋲ura$yu > a⋲⋲urû “asirio”, urka$yitu “urukeno” (Uruk + a$yi + t-).
-a$ya: formación de sustantivos indeclinables gentilicios: p. e. ßiduna$ya
“sidonio”.
-⋲am: forma el distributivo (“cada uno”, “cada”) cuando se añade a un
1. Introducción 37 Adjunción de varios afijos
Pueden combinarse diferentes alargamientos: p. e. narkabtu “carro”: na + R(a)KaB (“montar”) + (a)t- (fem.); mu⋲e$niqtu “nodriza”: mu + ⋲ (factitivo) + >NiQ (“chupar”) + (a)t- (fem.) “la que hace chupar (la leche)”.
1.3.4.2. Préstamos
El acadio comporta términos tomados del sumerio, a los que se añaden, sobre todo en ciertos dialectos, otros préstamos, semíticos (p. e. amorreos) o no semíticos (casitas, hurritas, antiguo persas, etc.). Cualquiera que sea su origen, la mayor parte de las veces son declinados a la acadia por medio de las vocales casuales y los diferentes estados.
1.3.4.2.1. Préstamos del sumerio
Numerosos préstamos son de origen sumerio, especialmente en el campo de la religión; entre ellos los hay de empleo muy frecuente. Pasaron del sumerio al acadio siguiendo ciertas reglas de derivación:
a) Reduplicación de la última consonante (y adjunción de la desinencia casual que, en este caso, se encuentra alargada): p. e. MÁ.LAH4 > malahhû
“marinero”.
b) Alteración de las consonantes sonoras en sordas (b > p, d > t, g > k, z > s), p. e. É.GAL > ekallu “palacio”; DUB > †uppu “tablilla”.
c) Alargamiento de la vocal final cuando la palabra sumeria termina en vocal: p. e. GU.ZA > kussû “trono”.
d) Adjunción de K (tal vez la marca sumeria de genitivo integrada en la forma) en las palabras que en sumerio acaban en vocal, p. e. BARA2 > parakku “capilla”.
No obstante, la formación reciente de términos acadios a partir de términos sumerios no responde necesariamente a estas reglas; p. e. ekalturru < É.GAL.TUR “pequeño palacio” (Bt). Resulta en efecto notable que hasta el primer milenio a. C. se continuara creando sustantivos a partir de térmi-nos sumerios.
1.3.4.2.2. Otros préstamos
Todos los pueblos que estuvieron en contacto con los acadios, o que se mezclaron con ellos, aportaron al acadio elementos léxicos. Cierto número son de origen amorreo (en especial en los textos de Mari), hurrita (numerosos términos en relación con el carro de guerra), cananeo (especialmente en Ugarit), otros, poco numerosos, son casitas o, en el caso de los escritos acadios de la Mesopotamia aqueménida, provienen del antiguo persa.
1.4. Instrumentos de trabajo
1.4.1. Diccionarios
-Chicago Assyrian Dictionary of the University of Chicago (abreviado: CAD): este diccionario en lengua inglesa se publica por volúmenes que comportan cada uno una letra (A, K, M y N ocupan dos volúmenes, ‰ abarca tres volúmenes). Ya han sido publicados los volúmenes: A, B, D, E, G, H, I/J, K, L, M, N, P, Q, R, S, fi, ‰, Z. La forma de referencia de cada lexema es la propia del babilonio medio. Cada artículo proporciona largas citas textuales que ofrecen un buen conocimiento de los contextos y de los sentidos específicos dependiendo de las épocas y del género de los textos. He aquí un ejemplo:
Los progresos del proyecto pueden consultarse en Internet: http://www-oi.uchicago.edu/OI/PROJ/CAD/CAD.html
-W. von Soden, Akkadisches Handwörterbuch, Wiesbaden 1965-1981 (abreviado: AHw): este diccionario en lengua alemana fue completado en 1981. Los artículos son más cortos que en el CAD porque las citas son reducidas. La forma de referencia de cada lexema es la propia de época babilonia antigua, momento en el que la w inicial aún era estable. He aquí el tratamiento que recibe en el AHw la misma palabra del ejemplo anterior:
1. Introducción 39
Los dos diccionarios vienen encabezados por la lista de obras y revistas más frecuentemente citados en los estudios asiriológicos, así como por sus abreviaturas.
-J. Black, A. George y N. Postgate, A Concise Dictionary of Akkadian, Wiesbaden 20002 (abreviado: CDA): de reciente publicación, contiene lo
esencial del léxico acadio en un sólo volumen de dimensiones reducidas, con contenidos actualizados. Se encontraran añadidos y correcciones en Internet:
http://www.trin.cam.ac.uk/cda-archive
1.4.2. Gramáticas
1.4.2.1. Gramática de referencia
La gramática acadia de referencia es obra de W. von Soden, Grundriss der
akkadischen Grammatik (abreviado: GAG), Analecta Orientalia 33, Roma
1952 (véase también al respecto la recensión de I. J. Gelb en Bibliotheca
Orientalis 12 [1955] pp. 93-111). En 1995 se editó una nueva edición
revisada: Grundriss der akkadischen Grammatik, 3., ergänzte Auflage (unter Mitarbeit von W. R. Mayer).
1.4.2.2. Otras gramáticas
Entre el resto de gramáticas existentes, cabe mencionar las siguientes: -R. Caplice, Introduction to Akkadian, Roma 19883 (con la colaboración
de D. Snell).
-A. Ungnad y L. Matou⋲, Grammatik des Akkadischen, München1969 (traducida al inglés por H. A. Hoffner, Jr., Akkadian Grammar, Resources for Biblical Study 30, Atlanta, Georgia, 1992).
-J. Huehnergard, A Grammar of Akkadian, Harvard Semitic Studies 45, Atlanta, Georgia 1997.
-Fl. Malbran-Labat, Manuel de langue akkadienne, Louvain-la-Neuve 2001.
Desde una perspectiva más propiamente lingüística:
-E. Reiner, A Linguistic Analysis of Akkadian, The Hague 1966. -G. Buccellati, A Structural Grammar of Babylonian, Wiesbaden 1996.
1.4.3. Silabarios y manuales de epigrafía
-R. Borger, Akkadische Zeichenliste (abreviado: AZL), AOAT 6, 1971, AOAT 33, 1978.
-R. Borger, Mesopotamisches Zeichenlexikon, AOAT 305, Münster 2003. -R. Labat, Manuel d'épigraphie akkadienne (abreviado: MEA), Paris 1948; R. Labat y Fl. Malbran-Labat, MEA6 Paris 1988. Véase ejemplo en página 82.
-W. von Soden y W. Röllig, Das akkadische Syllabar, Analecta Orientalia 27, Roma 1948, 19914. Repertorio sólo de los valores silábicos de los signos.
1.4.4. Manuales
-R. Borger, Babylonisch-assyrische Lesestücke (abreviado: BAL), tres fascículos, Roma 1963. Presenta un útil resumen de los signos, los principales elementos de la gramática y del léxico, así como una selección de textos comentados de diferentes épocas.
Las gramáticas de R. Caplice y J. Huehnergard (§1.6.2.2) también proporcionan listas de signos así como ejercicios de gramática y escritura.
1.4.5. Repertorios
-R. Borger, Handbuch der Keilschriftliteratur (abreviado: HKL), en tres volúmenes (vol. 1: Berlín 1967; vols. II y III: Berlín 1975): repertorio muy útil de textos acadios publicados.
-La Keilschriftbibliographie, que edita anualmente la revista Orientalia. Recoge los artículos y obras aparecidos recientemente. Se complementa con el
Register Assyriologie de la revista Archiv für Orientforschung
(abre-viada: AfO).
1.4.6. Otras obras de referencia
-Reallexikon der Assyriologie (abreviado: RlA). Enciclopedia de la historia y cultura mesopotámicas. El primer volumen fue editado en 1932, en la actualidad la publicación avanza por la letra P (vol. 10, fasc. 7-8, 2005).
-Tübinger Atlas des Vorderen Orients (abreviado: TAVO): importante proyecto de mapas, estudios y repertorios toponímicos (TAVO-Karten, TAVO-Beihefte, Répertoire Géographique des Textes Cunéiformes, etc.).
1.4.7. Recursos en Internet
-ABZU. Guide to Resources for the Study of the Ancient Near East Available on the Internet. The Oriental Institute, Chicago:
http://www-oi.uchicago.edu/OI/DEPT/RA/ABZU/ABZU.HTML
-Rencontre Assyriologique Internationale ( R A I ) : http:// www.let.leidenuniv.nl/rencontre
-Centro de Estudios del Próximo Oriente (CEPO): http://www.icepo.org -Cuneiform Digital Library Initiative (CDLI): http://cdli.ucla.edu
-Cartas de el-Amarna en el Vorderasiatisches Museum de Berlín: http://amarna.ieiop.csic.es
2. El sustantivo
Presenta dos géneros (masculino y femenino), tres números (esencialmente el singular y el plural, empleándose el dual de manera limitada), y tres estados (declinado, constructo y absoluto o predicativo).
No existe el artículo: ⋲arru “el rey” / “un rey”.
2.1. Géneros y números
2.1.1. Género
Los sustantivos son de género masculino o femenino. Sólo algunos pronombres atestiguan formas neutras.
2.1.1.1. Masculino
Se trata del género no marcado morfológicamente. Es el género propio de los seres masculinos, pero también el de sustantivos que designan una cosa o una noción: p. e. abu “padre”, tamka$ru “comerciante”, nuh⋲u “abundancia”.
2.1.1.2. Femenino
En el singular presenta dos tipos morfológicos diferentes:
a) Los femeninos “por naturaleza”, que son raíces puramente nominales, no comportan marca morfológica de género, aunque la concordancia del adjetivo, del pronombre o del verbo se efectúe en femenino. En la mayoría de los casos
designan seres de sexo femenino, pero no exclusivamente: ummu “madre”,
ata$nu “asna”, abnu “piedra”.
b) Los femeninos “gramaticales” se caracterizan por el sufijo -(a)t, que se sitúa entre el radical y la vocal casual: p. e. ⋲arratu “reina”, abarakkatu “intendente”, ma$rtu (< *ma$r-at-u) “hija” (la a del sufijo cae cuando se encuentra en posición fonéticamente inestable).
En plural, todos los sustantivos femeninos vienen marcados morfológicamente por medio del sufijo -a$t-: umma$tu “madres”,
⋲arra$tu “reinas”.
2.1.2. Número
2.1.2.1. Tres números en origen
En un estadio antiguo de la lengua, el sustantivo presentaba tres números: singular, dual y plural. Pero desde época babilonia antigua, el dual ya no presenta un empleo libre: se limita a las partes dobles del cuerpo y a las nociones que de ellas derivan: p. e. ina$n “los dos ojos”, i⋲da$n “los fundamentos (< “las dos piernas”).
2.1.2.2. Singular ≠ plural
Obsoleto el dual, la oposición de número se efectúa entre singular y plural. 2.1.2.2.1. Masculino
No presenta marca en singular. En plural presenta tres tipos de formaciones:
a) El primero es común a todos los sustantivos masculinos. Se caracteriza por el alargamiento de la vocal casual: p. e. ⋲arru “rey” ≠ ⋲arru$ “reyes”, alpu “buey” ≠ alpu$ “bueyes”.
b) El segundo tipo sólo está atestiguado para ciertos sustantivos, susceptibles de presentar dos tipos de plural. Comporta el sufijo -a$n-: p. e.
⋲arru$ “reyes” y ⋲arra$nu “reyes” (alpu no presenta plural por sufijación).
c) El tercero es específico de un pequeño número de sustantivos, de radical monosilábica: la vocal casual es larga y, además, se reduplica la consonante radical, p. e. abbu$ “padres” (pl. de abu).
singular plural
no marcado alargamiento + reduplicación suf. -a$n
2 plurales ⋲arru ⋲arru$ ⋲arra$nu
1 plural alpu alpu$
2. El sustantivo 43
2.1.2.2.2. Femenino
El plural de los sustantivos femeninos, incluso de los femeninos por naturaleza (§2.1.1.2), presenta siempre el sufijo -a$t-, que reemplaza el sufijo
-(a)t- del singular de los sustantivos morfológicamente femeninos: p. e. ⋲arratu “reina” ≠ ⋲arra$tu “reinas”.
singular plural
sufijo -(a)t- sufijo -a$t- + reduplicación
⋲arratu ⋲arra$tu ma$rtu ma$ra$tu fem. morfológico ahatu ahha$tu sufijo Ø fem. naturaleza ummu umma$tu
2.2. Estados
El estado del nombre depende de su posición sintáctica, es decir, de su función y de su construcción en la frase. Son posibles tres estados:
a) Estado declinado: es el propio del sustantivo independiente, fuera de una construcción de determinación, construido en relación a un predicado verbal de la frase: p. e. “el rey ha ofrecido un sacrificio al dios”.
b) Estado constructo (o “de anexión”): es el de un nombre determinado directamente por un complemento del nombre, un pronombre posesivo sufijo o una proposición de relativo: p. e. “el rey del país ha sido vencido”, “el rey
que ha vencido”, “su rey” = “el rey de él”.
c) Estado absoluto (o “predicativo”): es el de un nombre cuya función no está definida en relación al verbo (contrariamente al caso del estado declinado). En la mayoría de los casos desempeña, por tanto, la función de predicado, de “núcleo” de la frase, y corresponde al atributo en una frase con verbo “ser”: p. e. “el elegido del dios es (el) rey”.
2.2.1. Estado declinado
La declinación es común al sustantivo, al adjetivo y a ciertos pronombres (demostrativos, interrogativos). Presenta vocales casuales que distinguen casos correspondientes a la función del sustantivo en la frase. La declinación presenta tres casos en el singular y dos en el dual y plural.
2.2.1.1. Definición de los casos
a) Nominativo: es el caso del sujeto, p. e. “El rey ha construido un palacio”. Pero es también el caso del tema de la frase, en cuyo caso se ubica al
comienzo, fuera de la construcción (casus pendens), p. e. “El dios, el devoto le suplica día y noche”.
b) Acusativo: es el caso del complemento objeto, pero también del complemento de extensión en el tiempo y el espacio, del complemento de relación y de ciertos complementos de medio, p. e.: “El rey ha construido un
palacio”, “los animales corren (en) la estepa”, “él duerme por el día”, “el
héroe es superior en fuerza”, “el trono está decorado con oro”.
c) Determinativo: es el caso bien del complemento del nombre (el genitivo), bien de un complemento postpreposicional, p. e. “el palacio del rey ha sido destruido por el enemigo”, “el palacio ha sido construido en la ciudad
con materiales preciosos”.
En el plural la declinación presenta sólo dos casos diferentes: el sujeto y el caso oblicuo (acusativo y determinativo).
2.2.1.2. Vocales casuales
a) En el singular, tanto para el masculino como para el femenino, las vocales casuales son:
nominativo -u p. e. ⋲arru (radical ⋲arr + vocal casual -u)
ummu (fem. naturaleza: radical umm + vocal casual u) ⋲arratu (fem. morfológico: radical ⋲arr + sufijo de fem.
-at- + vocal casual u) acusativo -a p. e. ⋲arra, umma, ⋲arrata determinativo -i p. e. ⋲arri, ummi, ⋲arrati
En época antigua, las vocales casuales breves van seguidas, tanto en masculino como en femenino, de una m final (mimación): ⋲arrum, ummum,
⋲arratum, ⋲arram, ummam, ⋲arratam, ⋲arrim, ummim, ⋲arratim.
b) El dual presenta la oposición de dos vocales casuales (declinación diptótica):
nominativo -a$ p. e. ⋲e$pa$ “los dos pies” casos oblicuos5 -ı$ / -e$6 p. e. ⋲e$pı$ / e$
En época antigua, las vocales casuales del dual van seguidas de una n (nunación); p. e. nominativo: ⋲arra$n “(los) dos reyes)”, umma$n “(las) dos madres”; caso oblicuo: ana ⋲arrı$n (bab.) / ⋲arre$n (as.) “a dos reyes” / “a los dos reyes”.
5 Es decir, acusativo y determinativo. 6 -ı$ en babilonio, -e$ en asirio.