Géneros Literarios

Texto completo

(1)

Cuando se emprende la tarea de definir la literatura, se tropieza con una

pri-mera dificultad: cómo darle un mismo nombre a una pluralidad de textos tan

diversos. Encontrar rasgos en común en un conjunto de elementos tan diferentes

entre sí, es un escollo que, para muchos, sigue sin ser superado. Sin embargo,

existen características propias de los textos literarios que los diferencian de

otros. Una de ellas es la función poética del lenguaje.

En este capítulo, se presentan elementos que permiten acercarse a qué es la

li-teratura. Además, se proponen las herramientas necesarias para el análisis

y

la comprensión de los textos literarios propuestos en el libro.

La escritura jeroglífica contenía originalmente unos 700 signos diferentes que luego se ampliaron hasta 5.000, por eso sólo pocas personas, los escribas, podían utilizarla.

Las escritura está formada por tres tipos de signos: pictogramas (dibujos estilizados que representan cosas o seres, con combinaciones de signos para expresar las ideas; fonogramas (los mismos dibujos u otros pero que representan sonidos); determinativos (signos que per-miten saber de qué categoría de cosas o seres se trata).

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La palabra jeroglíficos, que designa los caracteres de la escritura egipcia1 significa ~'escritura de los dioses" (del griego: hieros:

11 sa-grado", y gluphein: "grabar"), ya que se creía que el dios Tot había creado al escritura y les había transmitido el don a los hombres.

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Desde la antigüedad (la escritura china nace alrededor del 2.000 a.C.) hasta a actualidad, las formas de los signos no han cambiado, por eso, a lo largo de los años, han alcanzado un número de significados que aumento sin cesar.

Lo escritura está hecha con dibujos estilizados: cabezas humanas, pá-jaros, animales, plantas y flores. Es decir, que los escribas egipcios toma-ron los signos de su escritura de las formas del mundo que los rodeaba.

Las claves que conforman la escrituro son 214 en total y su significado depende del lugar que ocupen: el elemento "poder" (c) precedido por la clave "aguo" (a) significa "río" (d). Pero el mismo elemento asociado a la clave

"palabra" (b) significa "criticar" (e). Cada signo caracteriza una realidad única.

La escritura china tiene gran independencia respecto a la evolución fonética y a las variedades dialectales y lingüísti-cas. No existe una relación directa entre la escritura y la oralidad.

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CONTENIDOS

La literatura como ficción

Literatura y sociedad

Dar forma a la palabra

"La materia en que las artes trabajan, sin exceptuar del todo a la música, pero excluyendo a la poesía, es algo feble, no configurada por el espíritu: piedra, bronce, ladrillos, sustancias colorantes, sonidos: naturaleza bruta: cosas y hechos de cuyas leyes, que la ciencia investiga, el artista, como tal, nadie entiende.

El material que el lírico maneja es la palabra. La palabra no es materia bruta. No os costará demasiado trabajo comprender la diferencia que existe entre un montón de piedras y un grupo de vocablos, entre un diccionario y una cantera. Sin embargo, al poeta le es dado su material: las palabras, como al escultor el mármol o el bronce. Ha de ver en ellos, por de pronto, lo que aún no ha recibido forma, lo que puede ser su mero sustentáculo de un mundo ideal: materia no elaborada, en suma. ( ... ] Las palabras, a diferencia de las piedras, maderas o metales, son ya por sí mismas significaciones humanas, a las cuales da el poeta, necesariamente, otra significación."

Machado, Antonio. Los complementarios. En: Prosas Completas. Madrid, Esposa Calpe, 1989. (Fragmento.)

El alfabeto está compuesto por una cantidad limitada de signos (veinti-nueve) que combinados entre sí permiten escribir todo lo necesario.

A diferencia de los signos chinos, el alfabeto está formado por signos uniformes que no caracterizan una realidad única, sino que cada uno for-ma parte de un número indeterminado de palabras escritas.

La escritura fonética se caracteriza porque cada letra representa un soni-do que al unirse con otros toma su sentido total. Esta relación entre el sonido y la escritura, permite que los signos de la oralidad se puedan transcribir.

La escritura alfabética está estrechamente ligada a la realidad cam-biante del lenguaje, ya que pueden crearse nuevas palabras, a partir de combinaciones originales de los signos.

l. Discutan qué características tienen los textos literarios que permiten dife-renciarlos de otros textos.

2. Expliquen las diferencias y las semejanzas entre la materia prima del escultor y la del escritor.

3. ¿Por qué Machado dice que las palabras "son ya por sí mismas

signifi-caciones humanas, a las cuales da el poeta, necesariamente, otra

significa-ción"? Justifiquen su respuesta. 4. Expliquen las diferencias principales entre los tres sistemas de escritura que aparecen en estas páginas.

5. La palabra, tal como la entiende Anto-nio Machado, ¿en qué se asemeja y en qué se diferencia de los ideogramas chinos?

(3)

En 1905 los fauvistas (de fauve: fieras) rea-lizaron una exposición plástica en París que fue eje de encendidas polémicas sobre si se trataba o no de obras de arte; sin embargo, años después no cabe duda de que sus obras

son artísticas. Henri Matisse (1869-1954), el jefe de la escuela, pintó Ventana en

Co-lliuore en 1905.

Una primera definición de literatura

Para poder encarar el análisis de un objeto de estudio, primero hay que de-finirlo. Si el objeto de estudio elegido es la literatura, es necesario pensar a qué se llama literatura. Para eso los diccionarios resultan un buen comienzo.

Por ejemplo, el Diccionario Enciclopédico Sopena explica que la literatura es "la realización de lo bello por medio de la palabra".

Se trata de una respuesta muy amplia que, a la vez, genera algunas du-das. "Realizar" algo significa hacerlo. Una vez hecho, se convierte en un "producto". Por lo tanto, la literatura estaría conformada por los productos bellos hechos de palabras.

Si se aplica el concepto de realización a las demás artes, se podría decir, por ejemplo, que la música es la realización de lo bello por medio de los so-nidos; o el cine, la realización de lo bello por medio de sonidos e imágenes

en movimiento.

El diccionario, además, sugiere que no todos los productos hechos de pala-bras forman parte de la literatura, sino exclusivamente aquellos que poseen la propiedad de ser bellos. Eso lleva a preguntarse qué es "lo bello", que se de-fine en la misma obra como "una propiedad armónica que poseen algunas personas o cosas y que producen en los otros un tipo de deleite particular",.

Habitualmente, no se duda de que algo sea bello cuando se está en su pre-sencia; todos pueden decir si les gusta o no una cosa a partir de considerar su belleza. La definición de literatura se volvería de esta forma totalmente trans-parente y ya no quedarían dudas: "literatura es la realización de lo bello (es decir, lo que a cada persona le resulta bello) por medio de las palabras".

Una definición conflictiva

Sin embargo, esta definición presenta dos problemas. En primer lugar, es

demasiado vaga, ya que depende exclusivamente de lo que a cada uno le

gusta y no todas las personas coinciden a la hora de decir qué es bello y qué no lo es. Incluso, la idea de belleza no sólo cambia entre personas sino

tam-bién de una época a otra. Lo que es bello para un momento determinado de

la historia de la cultura, no lo es para otra; por ejemplo, el ideal de mujer renacentista -siglos XIV al XVI-de contextura robusta y piel blanca y roza-gante es muy diferente a la concepción actual de belleza. Más aún, lo que es bello para un grupo determinado de personas no tiene por qué serlo para otro grupo. A muchos jóvenes les gusta la cumbia, mientras otros conside-ran que no merece ser llamada música. En conclusión, el concepto de "lo bello" es relativo.

En segundo lugar, no todos los productos realizados exclusivamente con palabras y que son bellos, forman parte de la literatura. Muchos piropos reúnen ambas características ("¿Qué pasó en el cielo que se escaparon los ángeles?", "¡Cómo ha avanzado la ciencia que hasta las flores caminan!"), sin embargo no son considerados como parte de la literatura.

Por lo tanto, aun aceptando como válida la definición del diccionario, es necesario hacer una aclaración:

"La literatura es la realización de lo bello por medio de la palabra. Pero como el concepto de belleza es relativo, la inclusión de un producto dentro del campo de la literatura es también relativa".

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La

literatura

como ficción

Hay quienes consideran que lo que diferencia a los textos literarios de otro tipo de productos realizados con palabras (los manuales de ins-trucciones, los reglamentos, las noticias perio-dísticas) es la pertenencia de la literatura al campo de la ficción.

El problema, en este caso, sería aclarar qué es la ficción. Habitualmente se la equipara con la

"fantasía", lo "no real'', la "cosa simulada'', el

"producto de la imaginación" lo "fingido" o la "acción de mentir". Pero es-tos conceptos poco tienen que ver con la ficción.

La ficción no es lo contrario de lo real, sino que presenta la imagen que de lo real puede construirse. Equivale a la imagen de la realidad que en un tiempo histórico determinado se propone para definir los ideales o para destacar los problemas o la decadencia moral y plantear los principios que deben modificarse.

Entonces, si se considera que la ficción es uno de lo medios para conocer la realidad, la noción de literatura se amplía y pueden incluirse en ella tex-tos que no son totalmente "producto de la imaginación". Un ejemplo lo constituye la novela La canción del verdugo del escritor estadounidense Nor-man Mailer (n. 1923) basada en la investigación realizada por este autor so-bre los últimos días de Gary Gilmore, un ciudadano estadounidense que fue ajusticiado en 1977 por una serie de sangrientos delitos.

La función de la literatura

Desde que aparecieron las primeras obras, la literatura fue de alguna ma-nera una forma muy particular de diálogo entre dos personas: el autor y el lector. ¿Qué buscan cada uno de ellos? ¿Para qué le sirve a uno y a otro la li-teratura? Son las propias obras literarias las que, a veces, dan las respuestas:

Madame Bovary, la protagonista de la novela homónima del escritor francés Gustave Flaubert (1821-1880), leía novelas como una forma de esca-par de su realidad, a la que consideraba mediocre y falta de interés. Schere-zade, en Las mil y una noches, le narraba cuentos al sultán para evitar que le cortara la cabeza. El protagonista de "La tortuga de agua dulce", de la escri-tora estadounidense Patricia Highsmith (1921-1995), lee para no escuchar los reclamos de su madre. Bastián Baltasar Bux, de La historia interminable, del alemán Michael Ende (1929-1995), se refugia de las burlas de sus com-pañeros a través de la lectura, para finalmente convertir el acto de leer en la única posibilidad de salvar el mundo de Fantasía, en inminente peligro de extinción. Martín Fierro, el protagonista del poema del argentino José Her-nández (1834-1886), se pone a cantar para "consolarse de una pena extraor-dinaria". El español Fernando de Rojas (1465-1541), explica en el prólogo de

La Celestina, que ha escrito esa obra como advertencia a los jóvenes de los peligros que pueden acarrear ciertas formas del amor.

Es decir, cada lector y cada escritor usa la literatura con fines dife-rentes, pero todos, o la mayoría, parecen tener en común el hecho de encontrar en la literatura una forma muy especial de placer.

Las bibliotecas son lugares privilegiados para consultar y leer libros. La imagen muestra la biblioteca de la Universidad de Salamanca.

GUÍA DE LECTURA 1

l. Expliquen por qué la definición de diccionario no es útil para explicar qué es la literatura.

2. ¿Cuál es la relación entre ficción y

1 itera tura?

3. Resuman las distintas funciones que puede tener la literatura para el autor y para el lector.

4. Como lectores, piensen qué otras fun-ciones puede desempeñar la literatura.

(5)

La novela El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha del español Miguel de

Cer-vantes (l 54 7-1616) es considerada

ac-tualmente una obra maestra de la literatu-ra española. Sin embargo, muchos de sus contemporáneos la criticaron por conside-rar que no tenía valor liteconside-rario.

El español Antonio Machado (1875-1939) es uno de los grandes poetas del siglo xx.

La función poética

Todas las obras que se consideran literarias producen una suerte de placer vinculado con lo bello. El que lee una novela o un poema encuen-tra un goce particular, diferente de otras formas del deleite. Ese goce que la literatura, como las obras artísticas en general, es capaz de generar, se de-nomina "placer estético". Esa es, precisamente, la característica que define y diferencia la literatura de otros productos hechos con palabras.

Por ejemplo: la finalidad de informar "a través de las palabras" se logra principalmente mediante la función informativa que, para tal fin, emplea una serie de estrategias particulares. Del mismo modo, la finalidad de 1la-mar la atención de alguien "a través de las palabras", se logra principalmen-te por medio de la función apelativa. La finalidad estética propia de las obras literarias se vale especialmente de la función poética. Esta función se caracteriza por interesarse en el mensaje mismo, no sólo por lo que se dice si-no por cómo se lo dice; esto significa que el lenguaje pasa a ser el protagonista del texto a través de una cuidada selección y combinación de las palabras. En el lenguaje literario, todas las palabras obedecen a sentidos precisos: entre va-rias opciones se elige una palabra y no otra, porque la seleccionada es la que mejor transmite la idea, es la expresión exacta que el autor quiere lograr. La función poética se evidencia especialmente en la poesía. Un ejemplo lo re-presenta el siguiente texto de Antonio Machado que está dedicado a su difunta esposa, a quien el poeta asocia con el paisaje español de Soria y sus años más felices.

Soñé que tú me llevabas por una blanca vereda, en medio del campo verde

hacia el azul de las sierras,

hacia los montes azules,

una mañana serena.

Sentí tu mano en la mía,

tu mano de compañera,

tu voz de niña en mi oído como una campana nueva como una campana virgen de un alba de primavera.

[ ... ]

Machado, Antonio. Campos de Castilla. Madrid, Cátedra, 1980. (Fragmento.)

El lenguaje literario

Dado que el lenguaje cobra una particular importancia en los textos lite-rarios, es interesante analizar cuáles son los rasgos que lo caracterizan:

1. es plurisignificativo dado que tiene la capacidad de sugerir tantos significados como, en principio, acercamientos puedan hacerse al texto;

2. tiene la capacidad de crear su propia realidad, su propio universo de ficción diferente de aquel en que están inmersos tanto el autor como el lector;

3. posee una entidad lingüística propia, dado que las relaciones entre los significados y los significantes son distintas de las que las palabras tie-nen en el uso cotidiano. Por ejemplo, cualquier verso de un poema transmi-te más información que una simple secuencia de palabras¡

4. es connotativo, porque las palabras presentan valores semánticos (significados) peculiares y de su combinación puede surgir una nueva visión de la realidad, un nuevo concepto.

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Decidir qué es literatura

De manera que, para llegar a una definición de literatura, se pueden reunir los siguientes aspectos:

1. es un producto humano que se realiza por medio de las palabras¡ 2. la presencia de lo bello es central a la hora de calificar una obra co-mo literaria. Las obras literarias tienen claramente una función estética; 3. el concepto de belleza es variable, ya que está determinado por la

época y por cada grupo social y cultural. Por lo tanto, lo que se consi-dera literatura también cambia;

4. los lectores y los autores tienen diferentes intenciones al abordar una obra literaria. Sin embargo, es legítimo considerar que ambos coinciden en buscar en la literatura un tipo particular de placer que puede denominarse "placer estético".

Una posible conclusión a partir de lo anterior es que todo lo que se lee como literatura es literatura. Esta nueva definición le otorga un lugar privilegiado al receptor, quien tendría en sus manos los elemen-tos que permiten caracterizar a una obra como literaria o no literaria. Pero, además, según las épocas, los grupos sociales y las regiones, los textos literarios integran o no "la literatura". Es decir, una obra puede no ser considerada literaria por sus contemporáneos pero tiem-po después puede incluirse en esa categoría. Un ejemplo representati-vo es el del escritor francés, conocido como el Marqués de Sade (17 40-1814), quien escribió en su época obras que escandalizaron a sus con-temporáneos. Las mismas fueron consideradas obscenas y consecuen-temente carentes de interés artístico. En la actualidad, son consideradas li-terarias y se estudian en las universidades. En otras palabras, obras que es-tuvieron fuera del canon literario del siglo XVIII, forman parte del canon li-terario del siglo XXI.

El canon literario

La palabra canon significa "lista o catálogo". En relación con el arte, se aplica al conjunto de obras consideradas como artísticas en un período determinado. Entre ellas, se incluyen no sólo las obras realizadas por los autores contemporáneos sino también las de otras épocas, y que forman parte de la tradición literaria. Las obras que no son incluidas dentro del ca-non literario (o que, en muchos casos, son deliberadamente excluidas)

pa-san a formar parte de lo que se denomina "literatura marginal", por estar precisamente al margen o fuera de las pautas aceptadas. Por eso, muchas veces textos que conforman la literatura marginal en una época, forman parte del canon literario de otra

La característica más importante del canon es su relativa inestabili-dad, dado que el concepto de lo que es literatura resulta variable. Su variación está determinada por cuestiones referidas, entre otras, al gusto y la moda. Por ello, la valoración de una obra depende de los criterios (socia-les y cultura(socia-les) y las ideas con que esa obra es analizada.

El canon se constituye, principalmente, a partir de instituciones como las escuelas y universidades, los críticos literarios y las editoriales que deter-minan qué textos deben ser leídos como literatura y cuáles no.

La Universidad de Salamanca, en España, es una de las más reconocidas por sus es-tudios literarios. Esta y otras universidades de gran prestigio determinan cuáles son los autores y las obras canónicas de una época.

Marqués de Sade

GUÍA DE LECTURA 2

l. ¿Qué diferencia al lenguaje cotidiano del lenguaje literario?

2. Expliquen por qué la noción de literatu-ra cambia según el espacio y el momento. 3. Redacten una definición personal del término literatura.

4. ¿Por qué puede decirse que el canon literario es inestable?

(7)

FOLIO

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Qucm tifi!Tc frmd cannína prífca canunt· Una de las mayores revoluciones culturales de todos los tiempos fue la invención de la imprenta en el siglo xv. A partir de ese mo-mento comenzó una nueva era en la

co-municación, transmisión e intercambio del

saber humano.

Cla ificación de las obras literarias

Todo conjunto amplio de elementos requiere para.su mejor comprensión

una división y clasificación interna. Con los textos literarios sucede lo mismo. Desde la Grecia clásica hasta la actualidad, las personas interesadas en la literatura, es decir, los que la producen (escritores y editores) y los que la consumen (lectores y estudiosos), intentaron encontrar criterios que permi-tieran clasificar las obras. Los motivos que existen para proponer una clasi-ficación son muchos, entre ellos los siguientes: al lector le permite recono-cer que el libro que está por leer contiene una novela y no, por ejemplo, una obra de teatro y, a partir de eso, plantearse determinadas expectativas.

El autor, por su parte, necesita conocer las pautas que caracterizan al texto

que desea escribir: si fuera un cuento, debe reconocer sus particularidades para poder encarar su escritura. Para el editor (responsable de publicar y co-mercializar el texto) es fundamental tener en cuenta qué quiere hacer circular en la sociedad. A los estudiosos de la literatura les sirve para establecer rela-ciones entre los diferentes tipos de obras a las que dedican su investigación.

Los géneros literarios

Escritores, lectores, editores y estudiosos coinciden en clasificar de manera muy general las obras literarias. Según la división clásica, los textos literarios se reúnen en tres géneros: el

narrati-vo, el lírico y el dramático.

Los géneros son formatos que se le asignan al material discursivo durante su escritura. Implican también una acti-tud de lectura: no se lee de la misma ma-nera una novela de aventuras que un poema.

La pertenencia de una obra literaria a un gé-nero está dada por una serie de rasgos que comparte con otros textos: por ejemplo, la es-tructura dialógica en los textos teatrales, o la voz narradora en los cuentos y las novelas.

Por otro lado, el hecho de que los especia-listas coincidan acerca de la existencia de tres grandes grupos de obras, hace referencia al carácter convencional de los géneros, es decir, que nacen de un acuerdo acerca de sus rasgos particulares y diferenciadores.

Por lo general, las tapas de los li-bros explicitan a qué genero per-tenece la obra y eso permite que el lector se plantee expectativas sobre lo que va leer.

También convencionales son las variantes históricas de los géneros. La

forma de agrupar y caracterizar a las obras literarias no es algo dado de una vez y para siempre, sino que se va modificando junto con las sociedades que las producen y consumen. En la Edad Media, por ejemplo, se consideraba novela un formato muy distinto del actual, y algunos géneros antiguos han desaparecido, como es el caso de la poesía épica. Dentro de cada género, existen a su vez, otras clasificaciones. Así, dentro del teatro, están las come-dias, las tragicomedias, las tragedias, etc.; o la novela puede ser policial, de aventuras, sentimental, psicológica, etc.

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Características de los géneros

Los tres géneros literarios clásicos

(narrati-vo, lírico y dramático) se diferencian por las

ca-racterísticas particulares que cada uno

presen-ta. De esta manera, los textos incluidos en, por

ejemplo, el género narrativo, tienen rasgos

ge-nerales semejantes.

La particularidad esencial de los textos

que conforman el género narrativo es la de

contar hechos. La acción de contar supone

plantear una ficción y comunicar el universo

creado (ficcional) de hechos y experiencias. Quien está a cargo de contar, en estos textos,

es el narrador. El material discursivo, por lo

ge-neral, está en prosa. Las formas más comunes de la narrativa son el cuento y la novela,

aun-que también se incluyen en este género las fábulas, los mitos y las leyendas. El género dramático, como su nombre lo indica (del griego drama:

"acción") incluye las obras pensadas para ser representadas. La

histo-ria, en este caso, se reconstruye a través de las palabras (diálogos) y la

pre-sencia (actuación) de los personajes. A diferencia del discurso narrativo, que

está mediatizado por la voz del narrador, en las obras dramáticas no hay

in-termediarios entre los espectadores y la vida que se hace presente en el

de-sarrollo de la acción dramática.

La poesía (género lírico) es de estos tres géneros, por su diversidad y amplitud, el más difícil de definir. El profesor Jaime Rest señala en Concep-tos fundamentales de la literatura moderna que "muchos son los autores y los

críticos que han destacado en infinidad de ocasiones el hecho de que la

poe-sía supone no sólo la introducción del verso sino también una

concentra-ción imaginativa del lenguaje, un pleno aprovechamiento del poder

sugesti-vo y esugesti-vocador que es propio de las palabras, una intrincada relación de los

efectos sonoros y musicales" relacionados con el significado particular de

las palabras. En definitiva, musicalidad, ritmo y la presencia de la com-posición en verso, son las marcas más importantes de la poesía.

Si bien las características anteriores son generales, existen textos que aun

-que pertenecen a un género emplean recursos propios de otro. Por ejemplo, de los géneros mencionados, los que generalmente se escriben en prosa son la na-rrativa y el teatro, mientras que la poesía se escribe en verso. Existen, sin em-bargo, muchas excepciones: una parte significativa de la obra poética del

ar-gentino Jorge Luis Borges (1899-1986) está escrita en prosa; el italiano Dante

Alighieri (1265-1321) compuso su Divina Comedia en verso aunque no se trata de una poesía, ni mucho menos una obra de teatro como podría anticipar su título, y quizás se acerque más a lo que actualmente se considera una novela;

gran parte del teatro clásico fue escrito en verso: Fuenteovejuna, del español

Lo-pe de Vega (1562-1635); Romeo y ]ulieta, del inglés William Shakespeare

(1564-1616); La vida es sueño, del español Calderón de la Barca (1600-1681); Fedra, del francés Racine (1639-1699) son algunos ejemplos.

Maldición eterna a quien lea estas páginas del escritor argentino Manuel Puig (1932-1990), a pesar de que no tiene narrador, es una novela.

Las obras d,e teatro tienen la finalidad de ser representadas, de esta manera la histo-ria se lleva adelante mediante las acciones y las palabras de los personajes en escena.

El autor argentino jorge Luis Borges escri-bió gran parte de su obra poética en prosa.

GUÍA DE LECTURA 3

l. ¿Cuál es la finalidad de la

clasifica-ción en géneros del material literario? 2. Expliquen si la siguiente afirmación es correcta: "la clasificación en géneros que actualmente se aplica a los textos literarios fue y será la misma por siem-pre". justifiquen su respuesta.

3. Expliquen las diferencias entre los tres géneros literarios.

(9)

Originalmente la lectura era un fenómeno colectivo, dado que la gente se reunía al-rededor de una persona quien, en voz alta, leía para los presentes.

La biblioteca de la catedral de Here-ford (Gran Breta-ña) contiene 276 manuscritos del si-glo VIII, todos ellos encadenados a las estanterías.

El análisis literario

Si se considera que un texto es un producto de comunicación, analizarlo

es, metafóricamente, establecer con él un diálogo profundo. Quien lee una

obra e intenta avanzar en su comprensión más allá de una primera lectura encontrará seguramente elementos que habían pasado inadvertidos. El aná-lisis plantea un recorrido que parte de una obra en concreto, la fragmenta y la recompone, pero al hacerlo reconoce sus elementos en forma más explíci-ta y comprende su configuración y mecánica. Es decir que el análisis posibi-lita una mejor comprensión de la obra.

Se puede comparar superficialmente el trabajo del análisis literario con el de un juego que consiste en desarmar un juguete y luego rearmarlo. ¿Cuál sería la finalidad de ese juego? Reconocer sus partes y entender cómo ellas se integran a un todo. Al finalizar, tanto el que juega como el juguete

ha-brán cambiado en algo: el primero, porque ahora pudo comprender la

mecá-nica y la organización del objeto (y también valorar sus propias habilida-des), y el segundo porque, al haber revelado algunos de sus secretos, ya

nunca más será mirado por su dueño como antes de haberlo desarmado. Del mismo modo, el análisis literario propo-ne un viaje de reconocimiento tras el que tanto el lector como el texto se ha-brán modificado.

Cómo analizar un texto

Son muchas las formas de encarar el análisis de un texto. En gran medida, estas formas dependen de las compe-tencias con que cuenta cada lector y, en algunos casos, de las corrientes de aná-lisis en las que este se inscribe.

En general, se pueden establecer dos grandes tendencias:

•quienes sostienen que el análisis se limita a la obra en sí. Los estudio-sos que adoptan este método prescinden de todo lo que pudiera consi-derarse como "anexo" del texto. Por ejemplo, la biografía del autor y el entorno social y cultural en el que fue escrito. Este tipo de análisis puede denominarse "inmanente" -del latín inmanere, "permanecer en"-, porque sólo tiene en cuenta lo interno al texto, permanece dentro de él¡

•quienes opinan que toda obra "habla" directa o indirectamente so-b.re la época en que fue producida y que, por este motivo, es posible reconocerla y considerarla como un testimonio de su contexto. A este tipo de análisis se lo denomina "trascendente" -del latín trascendere, "ir más allá, rebasar las fronteras"-porque se extiende a otras cosas. En otras pala-bras, no analiza únicamente el material lingüístico sino que trabaja tam-bién sobre las circunstancias en que la obra fue compuesta y los datos biográficos del autor.

Estas dos posturas representan los extremos de un continuum dentro del

cual pueden encontrarse varias propuestas de análisis que toman, en mayor o menos grado, elementos de ambas corrientes.

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(10)

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Literatura y

sociedad

Este libro propone analizar la literatura desde una postura trascendente. Para ello, se considera a la obra como un producto en el que aparecen de manera más o menos explícita las marcas del proceso de producción, es decir las huellas que la época y el lugar han dejado en el texto a través del autor. Se privilegia en el análisis de cada una de las obras presentadas, aquello que refie-re directa o indirectamente el contexto social en el que fue escrita.

Lean los siguientes fragmentos: Nanas de la cebolla

La cebolla es escarcha cerrada y pobre. Escarcha de tus días

y de mis noches. Hambre y cebolla, hielo negro y escarcha grande y redonda. En la cuna del hambre mi niño estaba. Con sangre de cebolla se amamantaba. Pero tu sangre, escarchada de azúcar, cebolla y hambre.

[. .. ]

Tu risa me hace libre, me pone alas. Soledades me quita, cárcel me arranca. Boca que vuela,

corazón que en tus labios relampaguea.

Es tu risa la espada más victoriosa, vencedor de las flores y las alondras. Rival del sol.

Porvenir de mis huesos y de mi amor.

[. . .]

Hernández, Miguel. Antología. Buenos Aires, Losada, 1983.

Esta poesía presenta los sentimientos de un padre hacia su hijo de ocho meses, que sólo tiene como alimento la leche materna y cebollas. Pero, ade-más de este tema central, pueden encontrarse huellas y elementos que tes-timonian la época y la sociedad en la que fue creado.

El análisis se inicia con la lectura atenta del texto y se extiende a la con-sideración del contexto: el poeta escribe en el marco de la Guerra Civil Es-pañola (1936-1939) desde la cárcel a la que ha sido confinado. El pueblo es-pañol se encuentra enfrentado y empobrecido. Entonces, con estos nuevos datos, puede reconocerse que el texto habla no sólo del dolor de un padre por el sufrimiento de su hijo sino que también está registrando un momen-to en la historia de España.

En el poema hay una referencia-a la pobreza y al hambre (la cebolla apare-ce como el único alimento posible). Quien narra se encuentra preso y, aun-que no son las que quisiera, las noticias que recibe de su hijo le "ponen alas"-A la vez, hay metáforas vinculadas con la violencia y con las armas ("Es tu ri-sa la espada/ más victoriosa", "Sientas un arma./ Sientas un fuego").

El ejemplo revela que cuando el análisis abarca el conocimiento de las condiciones del medio y del autor, las "huellas" que este ha incluido en su obra cobran un nuevo sentido.

la Guerra Civil Española se originó por el alzamiento de oficiales conservadores (na-cionalistas) contra el gobierno del Frente Popular (republicanos). la victoria de los nacionalistas estableció un régimen de corte dictatorial encabezado por el general Francisco Franco.

El poeta español Miguel Hernández (1910-1942) tomó parte activa en la Guerra Civil. Finalizada la contienda, fue detenido y

murió encarcelado.

'

GUÍA DE LECTURA 4

l. ¿Cuál es la finalidad de hacer un análisis literario?

2. Expliquen las diferencias entre el

análisis trascendente y el inmanente.

3. Teniendo en cuenta los datos sobre

Miguel Hernández que aparecen en

es-tas páginas, busquen en "Nanas de la

cebolla" otros rasgos autobiográficos.

(11)

ACTIVIDADES DE INTEGRACIÓN

Propuestas para elegir

l.

¡A clasificar los textos!

Lean las obras o fragmentos que siguen.

l.

El perfecto avaro

11Un hombre de gran avaricia se encuentra a un mendigo que le pide un dinar.

-¿Por quién me tomas?-le dice el avaro-. ¿Por qué me pides sólo un dinar? No es digno de mí. -Entonces -dice el mendigo-1 dame dos dinares.

-No -le contesta el hombre altivamente-. Eso no es digno de ti. 11

Corriere, Jean-Claude. El círculo de los mentirosos. Barcelona, Lumen, 2000.

11.

Las seis cuerdas

11La guitarra

Hace llorar a los sueños. El sollozo de las almas Perdidas

Se escapa por su boca Redonda.

Y como la tarántula Teje una gran estrella Para cazar suspiros1 Que flotan en su negro Aljibe de madera.11

García Larca, Federico. Obras escogidas. México, Editores Mexicanos Unidos, 1975.

m.

Esta noche se improvisa la comedia

SE VE, CASI A LA ESPALDA, UN TELÓN LIGERO, VERDE, QUE PUEDE ABRIRSE POR EL MEDIO.

DOCTOR HINKFUSS.-(SEPARANDO UN POCO UN ALA DE ESTE TELÓN y LLAMANDO) Por favor/ señor (PRONUNCIA EL NOMBRE DEL PRIMER ACTOR QUE HARÁ EL PAPEL DE.RICO VERRI. PERO EL PRIMER AC-TOR, AUNQUE ESTÁ DETRÁS DE LAS CORTINAS, NO QUIERE SALIR. ENTONCES, EL DOCTOR HINKFUSS RE· PITE) Por favor1 por favor1 salga usted1 señor ... (COMO ANTES) Espero que no insistirá usted en su pro-testa1 incluso delante del público.

EL PRIMER ACTOR.-(VESTIDO y CARACTERIZADO DE Rico VERRI, CON UNIFORME DE OFICIAL DE AVIACIÓN, SALIENDO DE DETRÁS DE LAS CORTINAS EXCITADÍSIMO) Insisto¡ sí señor. Tanto más que us-ted se atreve ahora a llamarme por mi nombre delante del público.

DOCTOR HINKFUSS.-¿Le he ofendido?

EL PRIMER ACTOR.-Sí1 y sigue usted ofendiéndome1 sin darse cuenta1 al tenerme discutiendo con usted después de haberme obligado a salir.

DOCTOR HINKFUSS.-¿Quién le manda discutir? No discuta. Yo lo llamo para que cumpla usted con su deber.

EL PRIMER ACTOR.-Estoy dispuesto. Cuando me toque salir a escena. (SE RETIRA, APARTANDO LA CORTINA CON UN GESTO DE CÓLERA)

DOCTOR HINKFUSS.-(OUE HA QUEDADO MAL) Quería presentarlo ...

EL PRIMER ACTOR.-(VOLVIENDO A SALIR). No/ señor. Usted no tiene que presentarme al público/ que me conoce. Yo no soy ningún títere en manos de usted1 para mostrarme al público como aquel pal-co que han dejado allí vacío1 o una silla puesta en un sitio determinado para conseguir algún efecto mágico de los suyos.

Pirandello, Luigi. En: Obras completas. Barcelona, Plaza 8-Janés, 1965. (Fragmento.)

a. Señale~ a qué género pertenecen los textos anteriores y cuáles son los indicadores que les permitieron reconocerlo.

2. Encuestador

Lean el siguien

11El orden tradi1 textos legibles1 sini libros1 que necesitt milenaria historia profesionales y org

[. . .]

11Según una inv todos ellos de cult~

mentados1 son má~

ñalan que prefiere ra. De todos modo. varía entre la cam te al sillón casero. 1

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a. Hagan una e • Cómo definer • Para qué leer • En qué lugare • Expliquen poi

b. Analicen los

3. Analizando•

Lean los siguie

l. 11El asunto d1 tras orígenes como de un gaucho en el transitorio nuestro

11. 11La obra mt

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111. 11

Para unos, nández1 un sicilian mula. Esta incertia lidad. Shakespeari Martín Fierro1 per. mos.11 Jorge Luis Be

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(12)

digno de mí.

arcelona, Lumen, 2000.

Mexicanos Unidos, 1975.

LMEDIO.

o) Por favor, señor PERO EL PRIMER Ac-OCTOR HINKFUSS RE• stirá usted en su

pro-ME DE OFICIAL DE r. Tanto más que

us-e discutius-endo con que cumpla usted

IRA, APARTANDO LA

ntarme al público,

blico como aquel pal-seguir algún efecto

anés, 1965. (Fragmento.)

indicadores que les

2. Encuestadores sobre lectura Lean el siguiente fragmento

"El orden tradicional de la lectura consistía (y consiste) no sólo en un repertorio _único y jerarquizado de textos legibles, sino también en determinadas liturgias del comportamiento de los lectores y del uso de los libros, que necesitan ambientes convenientemente preparados e instrumentos y equipos especiales. En la

milenaria historia de la lectura siempre se han contrapuesto las prácticas de la utilización del libro rígidas, profesionales y organizadas con las prácticas libres, independientes y no reglamentadas.

-{.

.

.]

"Según una investigación llevada a cabo por Fiero Innocenti sobre un grupo de lectores italianos completamente casual,

todos ellos de cultura media-alta, los hábitos de lectura de los italianos, al menos en niveles de edad y clase social docu-. mentados, son más bien tradicionales. Sobre ochenta entrevistados, sólo algunos desean leer al aire libre¡ doce de ellos se-ñalan que prefieren leer sentados ante una mesa o un escritorio¡ y cuatro indican también la biblioteca como lugar de lectu-ra. De todos modos, el espacio favorito es la casa y dentro de ella, su habitación (el que la tiene), mien'tras la forma de leer

varía entre la cama y el sillón¡ la mayoría considera el tren como un óptimo lugar para la lectura, prácticamente equivalen-te al sillón casero. 11

\

(avallo, G. y R. Chartier (compiladores). Historia de la lectura en el mundo occidental. Barcelona, Taurus, 1999.

a. Hagan una encuesta entre amigos, compañeros, profesores y familiares teniendo en cuenta las siguiertes pautas. ·Cómo definen a la literatura y en qué la diferencian de otros textos escritos.

·Para qué leen literatura (para divertirse, porque lo pide la escuela, porque les gusta, etc.).

•En qué lugares prefieren leer "por placer" y en qué lugares "profesionalmente" (para estudiar, para investigar, etc.).

•Expliquen por qué prefieren esos lugares. Cuáles son las características que los hacen mejores que otros.

b. Analicen los datos obtenidos sobre la base de lo estudiado en este capítulo.

3. Analizando el

Martín

Fierro

Lean los siguientes fragmentos de análisis literarios correspondientes al poema Martín Fierro, de José Hernández.

l. "El asunto del Martín Fierro no es propiamente nacional ni menos de raza ni se relaciona en modo alguno con

nues-tros orígenes como pueblo ni como nación políticamente constituida. Trátase en él de las dolorosas vicisitudes de la vida de un gaucho en el último tercio del siglo anterior, en la época de la decadencia y próxima desaparición de ese tipo local y

transitorio nuestro ante una organización social que lo aniquila." Calixto Oyuela

11. 11La obra maestra del género gauchesco es, por confesión unánime de los argentinos, el poema de Hernández, Mar-tín Fierro, obra popularísima en todo el territorio de la República, y no sólo en las ciudades sino en las pulperías y

ran-chos del campo. El soplo de la pampa argentina corre por sus desgreñados, bravíos y pujantes versos en que estallan todas

las energías de la pasión indómita y primitiva en lucha con el mecanismo social que inútilmente comprime los ímpetus del protagonista, y acaba por lanzarlo a la vida libre del desierto, no sin que sienta alguna nostalgia del mundo civilizado, que le arroja de su seno. 11 Menéndez y Pelayo

111. 11Para unos, Martín Fierro es un hombre justo¡ para otros, un malvado 01 como dijo festivamente Macedonio Fer-nández, un siciliano vengativo; cada una de esas opiniones contrarias es del todo sincera y parece evidente a quien la for-mula. Esta incertidumbre final es uno de los rasgos de las criaturas más perfectas del arte, porque lo es también de la rea-lidad. Shakespeare será ambiguo, pero es menos ambiguo que Dios. No acabamos de saber quién es Hamlet o quién es Martín Fierro, pero tampoco nos ha sido otorgado saber quiénes realmente somos o quién es la persona que más quere-mos.11 Jorge Luis Borges

Borges, Jorge Luis. El "Martín Fierro". Buenos Aires, Columba, 197 4.

a.Determinen en cuál(es) de ellos predomina una actitud trascendente y en cuál(es) una inmanente. Señalen los

elementos que les permiten justificar su elección.

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