Tecnología vial española del
siglo XXI
Imagine la siguiente situación: se dispone a atravesar la ciudad en coche para encontrarse con un amigo. Antes de partir, despliega un mapa de la ruta a seguir en el navegador de su automóvil. Anticipando el tráfico esperado durante los próximos veinte minutos y el tiempo aproximado de conducción, su navegador le sugiere la ruta que debería estar menos congestionada. Usted hace clic para aceptar dicha ruta y la sigue hasta su destino sin incidencias.
Cuando llega, paneles LED situados en la calle le indican las manzanas con espacios de aparcamiento disponibles y le advierten de la estación de recarga más próxima. Sin perder tiempo dando vueltas, ocupa la plaza libre, enchufa su coche en el poste, lo cierra y emplea su teléfono para pagar dos horas de aparcamiento y recarga.
Este escenario no está tan distante en el futuro. Las empresas españolas, que destacan a escala internacional en planificación y simulación de tráfico, iluminación y
señalización, y sistemas de guiado de vehículos, aprovechan los últimos avances tecnológicos y trabajan para que el escenario descrito se convierta en realidad en ciudades de todo el mundo.
Que nada se pare
Aunque numerosas ciudades de países occidentales han ampliado su entorno urbanizado hasta cerca de los límites de lo posible, conforme sigue creciendo la población urbana aumenta la presión del tráfico sobre las carreteras y autopistas existentes. A los gestores municipales y estatales también les preocupa la
contaminación y el calentamiento global: el tráfico urbano aporta hasta el 40 por ciento de las emisiones de dióxido de carbono de una ciudad, así como alrededor del 70 por ciento de otros contaminantes, como el óxido nítrico.
Como respuesta, Rafael Morán, Subdirector general de circulación y planificación de Madrid, manifiesta: “Primero tenemos que convencer al público de que use el transporte público y luego debemos facilitar el movimiento de los vehículos.”
Pablo Barceló, Director de Operaciones de la empresa barcelonesa Bitcarrier, añade que “la única alternativa es la optimización” de las carreteras actuales, “hacer un mejor uso de las infraestructuras que ya poseemos”, al objeto de evitar aumentar el tráfico y de reducir las emisiones procedentes de los motores al ralentí. Para lograrlo, la Dirección General de Tráfico española, englobada en el Ministerio del Interior, ha invertido sumas considerables en sistemas de transporte inteligentes (ITS, por sus siglas en inglés) en los últimos veinte años.
Las comunicaciones y la capacidad informática ya están modificando la forma en que conducimos. Los teléfonos móviles y los navegadores GPS emiten señales que permiten que los responsables del tráfico controlen el volumen y velocidad de los vehículos en la carretera. Además, los movimientos de autobuses, automóviles y camiones se controlan en tiempo real, avisándose a los conductores de las mejores rutas para evitar retenciones por sus navegadores de a bordo y por señales situadas junto a la calzada. Este tipo de sistemas, que emplean los medios de una economía de alta tecnología para mantener un tráfico fluido, constituyen los últimos ejemplos de los ITS que empiezan a salir al mercado.
Tecnología vial española del
siglo XXI
Al objeto de agilizar el desplazamiento de los autobuses urbanos, Grupo Cegasa, empresa cuya sede está situada entre Bilbao y Pamplona (especializada en el
suministro de unas señales viarias denominadas paneles de mensaje variable, así como en las comunicaciones entre esas señales, los vehículos y los centros de control), está desarrollando una tecnología para dar preferencia viaria a los autobuses, controlando el acceso a los carriles especiales reservados. Un GPS instalado a bordo de los autobuses comunica su ubicación a un ordenador central situado en un centro de control, que retransmite dicho emplazamiento a los semáforos. El sistema controla la ocupación de los carriles reservados para que cuando el autobús se aproxime al semáforo éste se mantenga abierto el tiempo suficiente para permitirle pasar.
Para gestionar la circulación, los controladores del tráfico, sentados delante de
pantallas que muestran las distintas vías urbanas, tienen que tener acceso a información en tiempo real sobre la localización y velocidad de los vehículos por toda la ciudad. Uno de los cambios más significativos que facilita esta tarea es el uso de los viajeros como fuentes de información en lugar de como meros consumidores de información. “La totalidad de los sistemas [en uso, como teléfonos móviles y sistemas GPS con conexiones Bluetooth] generan una cantidad enorme de información”, explica Francisco Cáceres, Director de Tecnología de la empresa madrileña Telvent.
Además, Bitcarrier es una de las dos primeras empresas del mundo que comercializan productos que captan estas señales para contabilizar los vehículos en la calzada.
Recuento con señales
En la actualidad, el recuento del tráfico se realiza normalmente mediante lazos inductivos enterrados debajo de la calzada, que registran la interferencia magnética de los vehículos que pasan sobre ellos; como se trata de un método caro y que requiere tiempo para su aplicación, son escasas las intersecciones viarias que pueden
proporcionar esta información esencial. Aunque se han desarrollado otras tecnologías para el recuento continuo del tráfico, son demasiado caras para su utilización
generalizada.
Los fundadores de Bitcarrier pensaron que podían diseñar un método para captar las señales de Bluetooth públicas emitidas por los productos de consumo, que tienen su propia firma cada una de ellas. “Estas señales son públicas —no se puede seguir a la persona— pero puedes seguir al dispositivo,” explica Barceló.
En la actualidad, alrededor del 30 por ciento de los automóviles y camiones, o sus conductores, de la mayoría de los países occidentales está equipado con un teléfono inteligente o un sistema GPS. El sensor exclusivo que Bitcarrier ha desarrollado puede colgarse de un semáforo o una farola y conectarse a un enchufe sin necesidad de infraestructura adicional, siendo capaz de captar las señales de los equipos que pasan en un radio de alrededor de 37 metros.
Este equipo recopila información tanto sobre el número de vehículos en la calzada como sobre su velocidad media, ya que el sensor puede determinar cuándo una señal concreta atraviesa por varios sensores. La conexión inalámbrica transmite esa información a un ordenador central, que los gestores viarios pueden utilizar para comunicar a los conductores la congestión y tiempos de conducción previstos. El sistema también puede avisar a los operadores de las retenciones de tráfico provocadas por accidentes.
El concepto fue ideado hace cuatro años y durante el último año y medio Bitcarrier ha desarrollado el dispositivo y comprobado su precisión. En febrero de 2010, tras un período de prueba de ocho meses, la concesionaria de transporte Abertis
Infraestructuras, que explota autopistas de peaje en España y el extranjero, adquirió 150 unidades para controlar el tráfico en una importante autopista española. Abertis ya ha anunciado que adquirirá unidades adicionales para otras carreteras. La ciudad de Zaragoza, en el norte de España, ha decidido repartir estos sensores por toda la ciudad, para captar virtualmente el 100 por ciento del flujo de información del tráfico urbano, y ha recibido consultas de todo el mundo.
Tecnología vial española del
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Sistemas de peaje virtual
La circulación normalmente se ralentiza hasta casi detenerse en las cabinas de peaje. Para evitarlo, empresas y ayuntamientos han empleado dispositivos electrónicos instalados a bordo de los vehículos que les permiten pasar sin detenerse. Tecsidel, una empresa de sistemas de información avanzados e integración de sistemas que diseña y suministra sistemas de peaje en todo el mundo, es una de las pocas empresas
internacionales que ha ido más allá de los peajes sin barreras para crear un sistema de peaje abierto. En dicho sistema, aplicado por Tecsidel en Oslo y otros lugares de Noruega, los automóviles siguen circulando a su velocidad normal cuando se
aproximan a un peaje; el escáner del peaje se sitúa sobre la calzada como una señal de tráfico. Este sistema puede ahorrar combustible, al evitar atascos de tráfico; además, el escáner puede instalarse rápidamente sin modificaciones importantes en la carretera.
Cuando los vehículos pasan por debajo del dispositivo, las cámaras superiores captan la imagen del vehículo a velocidades de hasta 120 millas por hora (200 km/h). Si el vehículo dispone de un dispositivo electrónico, como el EasyPass de EE.UU., se cobra al usuario automáticamente. En caso contrario, se registra la imagen de la matrícula, que es leída por un programa informático que a continuación factura al conductor.
“Todo depende de la calidad de la imagen”, afirma Gerald Pelle, director de marketing de Tecsidel. “Se trata de una tecnología madura, aunque tiene limitaciones: si hay mucha nieve o suciedad, la placa de matrícula no es legible ni por el ojo humano”. El dispositivo de Tecsidel capta la imagen tanto de la placa de matrícula delantera como trasera para minimizar esos riesgos.
Sistema de peaje de flujo libre de Tecsidel. Fuente: Tecsidel (www.tecsidel.es)
En la actualidad hay una tendencia en algunos países —como Portugal— de equipar a los vehículos a su matriculación con dispositivos de identificación, similares a las placas de matrícula, que podrían facilitar la introducción de soluciones de peaje de flujo libre en todo el país. La madrileña Indra Sistemas, líder mundial en tecnologías de la información y la comunicación, con proyectos en más de 100 países, introducirá el primero de dichos sistemas de peaje automáticos en Portugal, en un tramo de la autopista que transcurre en dirección norte hacia la frontera española. La plataforma de pago de Indra puede procesar hasta 1,5 millones de operaciones diarias.
Indra integra tecnologías disponibles en el mercado en sistemas completos,
comercializándolos por toda España y Europa, Asia, y América. Indra gestiona ITS en casi 4.000 kilómetros de autopistas españolas y controla carriles y estaciones de peaje en 15 países. Aprovechando su experiencia en el sector de la defensa, los ingenieros de Indra han desarrollado un producto que se sirve de la tecnología de radar del Ministerio de Defensa español para suministrar los sistemas de radar más avanzados para las carreteras de uso civil.
Indra es uno de los distintos integradores de sistemas (entre los que figuran importantes empresas internacionales, como Telvent y Sice) que desarrollan internamente sus propios productos, además de integrar la tecnología disponible, para ofrecer a municipios y regiones una gestión integral del tráfico. Telvent suministra sistemas inteligentes que controlan el tráfico diario en más de 9.000 intersecciones viarias, así como redes de peaje utilizadas por 1,5 millones de vehículos anualmente; entre sus clientes se incluyen el Departamento de Transporte del Estado de Nueva York y la Corporación Municipal del Gran Bombay.
Sice integra soluciones completas para autopistas en Europa, Latinoamérica y Norteamérica, y a veces explota autopistas de peaje como concesionaria por cuenta de un ente público. Según Ángel Aguilar, Director Internacional de Sice, la empresa “puede gestionar 8 millones de operaciones diarias [en peajes]” en Melbourne
(Australia).
Según Vicente Sebastián, Director de Infraestructuras del Grupo Etra, que suministra servicios de integración a ciudades como Madrid, el objetivo de su empresa es “optimizar los equipos con el uso más eficiente de la energía al menor coste, además de integrar” todos los elementos de los distintos fabricantes en un sistema completo. Aparte de integrar servicios, la empresa desarrolla y fabrica los sistemas informáticos básicos que utiliza. La empresa está trabajando en un sistema novedoso para
comunicarse con el público: ha diseñado un sistema en Madrid por el que los conductores pueden enviar un mensaje de texto con el número de autobús y un identificador de la parada, recibiendo a continuación un mensaje con el tiempo de espera del próximo autobús.
Extracto del artículo publicado en la Revista Technology Review