Son todavía muchos los compatriotas nuestros que viven en situación de pobreza. Impresiona
especialmente la cantidad de niños afectados por este flagelo. Comparando los datos de la CASEN '94 con los de la de! '92. el autor, sociólogo, analiza la evolución que ha tenido la pobreza por regiones entre ese año y el '94, es decir, entre la segunda mitad del período del gobierno de Aylwin y los primeros meses de éste.
¿Cómo disminuye
la pobreza en Chile?
CRISTIAN VIVES PEREZ-COTAPOS
I
y n fuerte debate se ha ve-niclo produciendo en nuestro país sobre la si-tuación de pobreza que viven muchos chilenos. Con til so apunta a establecer los condicionamientos y víasde superación de esta
indigni-dad social de carácter traumáti-co traumáti-con la cual traumáti-convivimos a diario.
Lamentablemente, no siem-pre se incorporan todas las va-dables necesarias para un
co-rrecto análisis conceptual de la
pobreza y sus vías de solución.
I2n este artículo preferimos
re-ferirnosa] concepto de «mundo
de los pobres» más que a -po-breza» propiamente tal, puesto que esta última categoría es-tructural nos hace a menudo
ignorar los rostros humanos
concretos que están inmersos en dicha situación. Partiendo de la realidad del mundo de los pobres estaremos en
condicio-nes de visualizar el fenómeno
nn sólo como una situación de «recursos materiales y de in-gresos» sino también desde una
perspectiva cultural,
sicológi-ca, religiosa, de autoestima, de
promoción y dignificación dd
ser humano, y especialmente desde una perspectiva ¿tica.
Antecedentes de la CASEN
C.
¿orno se sabe, cada dos años el Ministerio de Planificación y Cooperación (MIDEPLAN) efectúa un estudio -a través de una encuesta de«Caracteriza-ción socioeconómica nacional»
(CASEN)- destinado a anali-zar, entre otros elementos, la situación de pobreza en el país. Recientemente se han entrega-do los resultaentrega-dos de la CASEN 1994, en donde se encuesto un
total de45.379 hogares: 62,5%
de los sectores urbanos y 37.5' r del mundo rural.
El método utilizado para medir la pobreza se basa en el cálculo de la Línea de l'ohnz.a. la que se determina a partir del ingreso mínimo requerido en un hogar para satisfacer las
ne-cesidades básicas de sus
inte-grantes. El valor de dicha línea
se estima a partir del costo de
una canasta de alimentos que cubra las necesidades nutricio-nales de la población
conside-rando sus hábitos de consumo.
Al valor de dicha canasta se suma una estimación de los re-cursos requeridos por los hoga-res para satisfacer el conjunto de las necesidades básicas no alimentarias.
Para el calculo de la indi-gvnciu se utiliza la llamada
Lí-nea tic Indigencia, que
equiva-le al costo de la canasta
alimen-taria. Se define como «indigen-te» a la persona que reside en un
hoyar cuyo ingreso per cápita es inferior a este valor.
El valor de la «Línea de
Po-breza» para las zonas urbanas se obtiene duplicando el valor
de la «Línea de Indigencia», en
tanto que el de las zonas rurales se calcula incrementando en
15% el presupuesto básico de
alimentación.
Al momento del estudio (no-viembre I'J'>4), el COStO de la canasta de aumentos se calculo en $15.050 poi persona en las zonas urbanas, y en SI 1.597 en las zonas rurales. Esto signifi-ca que una lamilia urbana de 5 miembros, por ejemplo, requie-re de $75.250 mensuales para satisfacer mínimamente sus necesidades alimentarias y de
$150.000 para la
satis-facción del conjunto de necesidades básicas.
Población en situación de indigencia y pobreza Total nacional, 1992-1994 Nacional 1994 1392 Oif. (94-92) Indigentes N 1 104 315 1 178 208 •73 89? % 8.0 8,9 •0 8 Pobres N 2.812 15fl 3 170.787 -358.629 % 20.". 23.9 -.14 Tota! pa N 4 348.995 -432 521 % 28.5 • Total Evolución de la pobreza t i total de
Fuente MIDEPIAN, CASEN 1992 y 1994
tal de pobres
exis-9817.183 715 tente en Chile -en
no-v i e m b r e de I°-U4-
ascien-B.936.469 67.3 d e Q |,( c a nt i d a d de
880 714 42 3 - 9 1 6 . 4 7 4 p e r s o n a s , lo
que equivale a 28,5 9í ilc
la población total del país
y a 24,1 % del total de hogares. De esa cantidad, 2.812.158
personas (20.5%) son pobres no indigentes, y 1.104.3 16
per-sonas (8.O9S ) son indigentes, lo que corresponde a 17.5% y 6.6'# de los hoyares
respecti-vamente1.
Al analizar los antecedentes arrojados por la CASEN 94 comparativamente con la CA-SEN 92, constatamos que la
pobreza ha tenido una fuerte
disminución. Se descendió en
4.39!. que corresponde a .v I1'« de los pobres no indigentes y 0.9% a los indigentes < ver Cua-dro N° I y en CuaCua-dro N" 2 los
mismos antecedentes distribui-dos por regiones).
La disminución
correspon-de más a los piibrcs no
indigen-tes que a los indigenindigen-tes
mis-mos, que es la población más carenciada, y por ende, más
necesitada del comportamien-to solidario del país, porque, económicamente hablando, es
mucho más oneroso establecer
acciones para superar la indi-gencia que para salir de la
po-breza no indigente.
La superación de la situa ción de indigencia es muy difí-cil y compleja debido a las características de la población que se encuentra en ese estado. En efecto, es siente generalmen-te con poco nivel de
organiza-ción, bajo nivel educativo,
des-integración familiar, escasa par
ticipación, muy poca
autoesti-ma y con fuertes niveles Je frustración. En ella el alcoho-lismo, la drogadicción y la
de-lincuencia encuentran terreno fértil. En síntesis, se ubican en situación de extrema margina-lídadcon respecto al resto de la
población.
: I ;i diferencia de porcentajes entre número Je is j hogares pobrcso ¡ndigenttis se dnfoe *
*¡ m.ilmt'tite. l.i familia populHr 65 MUÍS numerosa que l.i de los sectores ira
Población pobre e indigente por regiones 1992-1994 Porcentajes cíe Total Nacional Región 1 Región II Región III Región IV Región V Región VI Región Vil Región VIII Región IX Región X Región XI Reoión XII Regían Metropolitana 1992 32 7 270 31.3 30.4 334 34.7 30.2 39.8 452 40.6 34.2 30.5 24.0 262 1994 28.5 22.7 263 33.9 33.1 27.1 34 1 40.5 409 33.6 33.0 268 14.8 20.8 ¡94-92) •4.2 -4.3 •50 3.5 -5.3 -7.6 3.9 0.7 -4.3 •7.0 •1,2 •1.7 -9,2 -53 1992 8.9 6.7 7.5 7.7 9.8 B.7 68 12.8 16.1 11.6 95 69 45 5.0 1994 8.0 5,7 8.4 10.2 9.0 7.0 9.3 13.5 14.2 10.8 9.7 81 2B 46 (94-92) •0.9 •1.0 •0.9 2.5 -o.a •1 7 2.5 07 •1.8 •1.0 0.2 1.2 -1.7 -1.2
Fuente; CEPAL, sobre bases de tabulaciones especiales de las encuestas CASEN 1932 y 1994.
La pobreza en los niños
S,
l\ Ja pohrc/a global en el país todavía es mucha, como lobemos señalado, en el mundo
de los niños es aun mayor. Ello se debe principalmente a que en el medio popular las
fami-lias tienen más hijos que en los
sectores acomodados. Por otra
parte, el aumento de las
separa-ciones matrimoniales o de pa-rejas en estos tiempos, acrecen-tado por situaciones de pobre-za, repercute principalmenteen los niños del mundo popular. Así, cuando los padres se sepa-ran, los niños junto al progenitor que permanece con ellos
-generalmente la madre-
acen-túan su estado de pobreza. Quien abandona el hogar fami-liar logra a veces salir de esta posición.
El Cuadro N°3 nos muestra
la crudeza de esta condición. El 40,4% de los menores de 15 años permanece en situación de pobreza en Chile. Entre 1992 y 1994 ha disminuido en 4,7% la pobreza en los niños, pero
cualquier esfuerzo es insufi-ciente cuando apreciamos que aún permanecen en este estado mas de un millón y medio de ellos, y que incluso en lies re-giones (III, VI y Vil), como podemos apreciar en el Cuadro N°4, dicha pobreza aumentó en vez de disminuir, como es la
tendencia nacional. La VII
región es la que presenta el mayor porcentaje de meno-res en esta situación (55,2%).
seguida de la VIII (54.3%).
Más de la mitad de los niños de estas regiones viven en
estado de pobreza. La XII
región cuenta con el menor porcentaje de niños en esta condición (21.7%) siendo además la región que más disminuyó la pobreza infan-til entre el período 1992 y
1994(-I2.6%).
Distribución del ingreso
Los resultados de la CA-SEN 94 nos indican que en-tre 1992 y 1994 el ingreso
promedio de los chilenos au-mentó en 6.4%. Dicho ingreso per cápita pasó de $90.000 mensuales (nov. 92) a $96.000 (nov. 94).
Sin embargo, este creci-miento promedio de los ingre-sos no se distribuye de manera proporcional entre los diversos sectores socioeconómicos del país. Constatamos que 70% de los hogares está por debajo del ingreso medio señalado, lo que nos indica que el aumento en tos hogares de ingresos altos se eleva muy por sobre el prome-dio, y visualizamos incluso que en el primer decil (hogares tic más bajos ingresos) éstos dis minuyen. En efecto, como lo podemos apreciar en el Cuadro N°5. en 1992 los hogares del decil más pobre obtuvieron un ingreso equivalente a 1,9% del total, proporción que en 1994 baja a 1,7%. Por su lado, los hogares del decil de ingresos más altos concentraron el 40.8% de los ingresos totales en 1994.
cifra que subió respecto a 1992, en donde estos concentraban
40,6%.
Si comparamos el primer
Cuadro N' 3
n
Distribución de la población menor de 15 añas, por región y línea de pobreza, de acuerda a la CASEN 1994
i ii ni IV V VI Vil VIH IX X X XII R.M. Total N 7.853 11.903 9.660 20.747 44,61? 29.534 51.489 106.332 40,306 41.007 3.156 1.450 118,197 486.253 % 7.9 9.2 13.9 13.6 11.6 142 21.3 213 16.6 15.3 12.4 4.1 8D 12.7
Fuente: MIDEPLAN, CASEN 1994 Elaboración . Cristian Vives
N 23.175 32.469 20.806 49.254 109.501 66 086 81.920 165159 68.067 60 956 6.734 6251 362306 1.062 684 % 23.4 25.1 29.9 32.4 284 318 339 33.0 2B.1 30.2 26.4 17.6 23,7 27.7 N 31.028 44 372 30,466 n 301 154,158 95.620 133.403 271.491 108375 121,963 9.890 7,701 470.503 1.549.937 31.3 34.3 43.8 46.0 40.0 46.0 55.2 54.3 44.7 45,5 38.8 21,7 31 7 40,4 , 1 / í . v s i ) ! - V ' * H • •'" ' < " • • • • • i
Cuadro Nw 4 Región i ii ni IV V VI Vil VIII IX X XI XII R.M. Toial Fuente: MIDEPLAN, C
Distribución comparada de la población menor de 15 años, por región y línea de pobreza.
CASEN 1992 10.7 11,3 13.2 15.1 13.6 12.0 19.8 22.7 18.2 14.3 11.1 6.6 10.0 14.0 JASEN 1992/1994 Elaboración: Cristian Vives
ndigentes CASEN 1804 79 9.2 13.9 13.6 116 142 213 21 3 16.6 15.3 124 4.1 B.0 127 Dif 94-92 •28 •2.1 0.7 •1.5 •3.0 2.2 1.5 -1.4 •1.6 1.0 1.3 -2.5 •2.0 •13
de acuerdo a la CASEN 1992 y 1994 (en porcentajes)
Pobres no indigentes CASEN 1992 24 6 29 B 284 36.5 337 30.9 335 33.9 35,2 31,5 295 277 28.5 31,1 CASEN 1994 23.4 25.1 29.9 32.4 28.4 31.8 33.9 33.0 28.1 30.2 26 4 17.6 23.7 277 Di. 94-92 •12 -4 7 1.5 -4.1 •5.3 0.9 0.4 •0.9 •7.1 •1.3 •3.1 •10.1 •4.8 -.3-1 Total pobres CASEN 1982 35.3 41.1 41.6 51.6 47.3 42.9 53.3 56.6 53.4 45.8 40.6 34.3 38.5 45 1 CASEN 1994 31 3 34.3 43.8 46,0 40,0 46.0 55.2 54.3 44.7 45.5 38.8 21,7 317 40.4 Dlf 94 32 •4.0 •6.8 2.2 -5.6 -7.3 3.1 1.9 -2.3 -87 -0.3 -18 •12.6 -6,8 -4.7
decil de ingresos con el déci-mo, podemos establecer una relación de proporción de 40 veces entre ellos, brecha que aumentó respecto a 1992, en la que se establecía un diferencial de 36 veces.
En términos monetarios, el ingreso promedio para el
pri-mer decil, es decir, para el I U9f
de los hogares más pobres que tienen un tamaño medio de 4,7
Cuadro N! 5
Distribución de los ingresos totales de los hogares según i 2 3 4 5 6 7 8 9 10 Tolal
decil (en porcentajes) CAS 1992 1,9 3.1 4.0 4.8 5.7 6.7 8.2 10.2 14.8 40.6 100.0 1994 1.7 29 3.8 47 5.7 6.7 8.0 104 15 3 40,8 100 0
Fuente: MIDEPLAN, CASEN 1992 y 1994
personas, se calcula en puco menos de $ 54.000 mensuales. Por el contrario, en el décimo decil -los ingresos más altos-con un tamaño medio de los hogares de 3.1 personas, el in-greso promedio se estima en $1.3(X).OOO mensuales. Lo an-terior significa que. para el de-cil de los más pobres, el ingreso per cápita apenas supera los $11.000 y. para el decil de los
más ricos, el mismo dato
as-ciende a los $442.000 mensua-les.
Reflexión final
/hile tiene un crecimiento del producto de I orden del l°k y un ingreso per cápita de alrede-dor de US$ 4.500 al año. lo que de acuerdo a las estadísticas internacionales es considerado muy aceptable.
El crecimiento es una
con-dición necesaria para superar la
pobreza, pero no suficiente. Se
requiere de la intervención de otras variables para producir
efectivamente un cambio
sig-nificativo en la situación y cali-dad de vida del mundo de los
pobres. La decidida, directa y
focalizada implementación de
políticas sociales, tanto de enti-dades públicas como privadas,
son otro elemento indispensa-ble. Cuentan también los ele-mentos relacionados con la orientación de las políticas la-borales, los mecanismos de tri-butación, las políticas de em-pleo, ia descentralización ad-ministrativa y la regionaliza-ción, las políticas de participa-ción y organizaparticipa-ción, la gestión municipal, la intervención de las ONG y de la sociedad civil en general.
La organización del mundo de los pobres unida a la partici-pación de los marginados es una condición básica en la so-lución de sus problemas, pues permite visualizare! mundo de la pobreza desde la compleji-dad integral de su raíz. Las lec-turas sobre la solución de los problemas que suelen hacer los técnicos y agentes de desarro-llo social en general, no
pre coinciden con la percep-ción que los propios suidos de la pobreza tienen de su reali-dad. A menudo existen barreras culturales imposibles de
inter-pretar si no se parte de la cultura
y apreciación propia del mundo de los pobres.
Por conformación histórica suele atribuirse sólo al Estado la responsabilidad de la
imple-mentación de las políticas \
acciones nacionales de supera-ción de la pobreza. En los años 60 y comienzos de los 70, el
Estado era el responsable de 75
'¿ de la inversión general del I »aís, correspondiendo 25 % a la inversión privada. Dada la ac-tual composición de él, la in-versión pública corresponde hoy día sólo a 25 c/r. y 75 '••'/ a la
privada.
De lo anterior se desprende la responsabilidad que tenemos como nación en la superación de la pobreza. Toda la comuni-dad nacional tiene una deuda
social con el mundo de los
po-bres. Sin embargo, algunos
tie-nen más responsabilidad que
oíros debido ala cuota de poder
que maneta cada cual y al
posi-cionamiento social donde se ubica cada institución o parti-cular. Kl Estado como orienta-dor del bien común; los grandes
empresarios como uno de los
principales detentores de la ri-queza del país: las ONG por su fuerte mvolucramiento con la base social; las iglesias como instituciones creadoras de sen-tido en la sociedad, especial-mente desde la perspectiva éti
ca; y, sin duda, los propios
acto-res del mundo de los pobacto-res. Siendo la superación de la pobreza responsabilidad colec-tiva, nadie tiene derecho a apro-piarse del tema, ni menos a po-litizarlo, como vemos que
ocu-rre con mucha frecuencia.
Más allá de los (actores éti-cos involucrados, la pobreza y especialmente la tuerte
distri-bución desigual del ingreso, ponen en jaque la estabilidad democrática de la República. Los hechos de violencia acae-cidos este año en Chile en torno a la conmemoración de los luc-tuosos sucesos del 1 I de sep-tiembre, no pueden interpretar-se sólo como un hecho político contrario a la intervención mi-litar de la época. Ello, unido a la tendencia de las votaciones del Colegio de Profesores y la EECH. obedecen a un descon-tento social en aumento, propio de los países con crecimiento económico ascendente, en don-de muchos perciben que ese progreso pasa por la vereda del frente.
De aquí que hoy. másqueen
otras épocas históricas, la ac-ción de solidaridad cobre más sentido que nunca como
meca-nismo esencial de superación
de la pobreza. Nadie tiene dere-cho a restarse de esta tarea na-cional e histórica. •