FORMATO PARA LA ENTREGA Y PRESENTACIÓN DE LOS TRABAJOS ANTE EL CONFI
Componentes de la carátula:
Nombre del Alumno: Carlos Emmanuel Uranga Magaña Nombre del Plantel: CETis 21
Dirección General o Subsistema DGETI Estado: Guanajuato
Correo electrónico: [email protected]
Título significativo o Nombre del Ensayo: Sociedad actual y la carencia de valores
Resumen o Abstrac:
Mucho se dice que la formación y educación que recibieron nuestros padres, era mucho mejor que hoy, que las personas, las instituciones y la sociedad en general eran dignas de ejemplo y trascendencia absolutistas, sin embargo existen parámetros reales y contundentes que marcan una gran desviación sobre esta postura. En el presente trabajo, se explicarán algunos argumentos que ponen en su contexto dichas aseveraciones
JUSTIFICACIÓN
¿Por qué me interesa abordar este tema?
La finalidad e interés de abordar este tema sin duda alguna es para romper con los estereotipos que se tienen sobre la sociedad juvenil actual, la cual ha sido marcada de ser una juventud falta de valores ya sean cívicos o éticos, a partir de este ensayo se abre la posibilidad de demostrar de una manera muy concisa que la juventud mexicana actual no es una juventud con escases de valores sino simplemente que se poseen en un contexto totalmente diferente a los valores que se poseían en la época de nuestros padres o abuelos, es por eso que este tema es sin duda alguna el tema que a mi parecer se enfoca más en la problemática social que afrontamos actualmente y las criticas que recibimos los jóvenes.
SOCIEDAD ACTUAL Y CARENCIA DE VALORES MORAL Y ÉTICA CIUDADANA
¿Es cierto que la formación, la educación y la forma de vivir los valores en tiempos de nuestros padres, era mucho mejor que lo que vivimos hoy?
El tema sobre la juventud y los valores morales es hoy un tema de gran actualidad, tal vez porque en las nuevas generaciones se muestran los primeros frutos de todo lo que nuestra civilización ha sembrado. Analizar la crisis de los valores morales de la juventud será, en gran parte, analizar la crisis de los valores morales de nuestra sociedad en general.
Nuestra sociedad, como sabemos, está envuelta por grandes cambios en todos los contextos; éstos se vuelven más importantes mientras más afectan el sentido y el significado de nuestra vida y de nuestras relaciones. De hecho, como humanos, nuestra vida se sostiene y se proyecta a través de los bienes de consumo, las relaciones y los significados. En gran parte, producimos todo lo que conforma este estilo de vida, como una gran construcción dinámica que desafía a las generaciones. Para entender el alcance del cambio de valores morales, parece muy útil traer a consideración tres puntos de análisis en los cuales se produce hoy la vida humana.
El primero se refiere a los cambios de nuevas formas de producción de bienes de consumo y de servicios. Aquí están comprendidos los grandes avances tecnológicos que traen nuevas herramientas de producción; herramientas que permiten análisis avanzados de los seres y de los objetos, y al mismo tiempo que favorecen la creación de nuevos materiales. Con esto el propio ser humano se descubre objeto de un reprogramación para hacer uso de esta nueva tecnología; se abre una especie de conquista, se requiere estar a la vanguardia para no caer en el analfabetismo tecnológico. Estamos sobreentendiendo aquí las diferentes revoluciones industriales y postindustriales, particularmente la era de la informática en la que vivimos. El conocimiento tecnológico se vuelve una forma privilegiada de poder económico y político.
El segundo elemento es concerniente a la producción de relaciones humanas. Directamente relacionado con los cambios referidos en el punto anterior, estarían aquí comprendidos los grandes y profundos contrastes que resultan de las relaciones entre los seres humanos, sean grupos, clases, sociedades, individuos; y de los seres humanos con su ambiente. Con este crecimiento de los recursos en la producción de bienes de consumo, observamos grandes desigualdades que desintegran, sin la posibilidad de ocultamiento, el panorama de nuestra civilización en el momento actual. La acumulación de bienes y las formas de poder producirlos, agudiza las formas de pobreza y se vuelven en desigualdades evidentes e incluso en exclusión de personas y pueblos de la red de relaciones.
Un tercer punto es la generación de sentido y de significado con que vemos las cosas, los seres vivos, a nuestros semejantes y a nosotros mismos; con tales significados los seres humanos entendemos y proyectamos la vida en sus varias dimensiones, es decir la interpretamos desde nuestra perspectiva con visiones bio-psico-sociales, sin dejar de lado la dimensión espiritual. Existe una relación estrecha entre las formas como producimos y consumimos los bienes y el horizonte de significado que alimenta la vida. Son suficientemente conocidas las sugerencias al consumismo que, cuando se observa, no sólo afecta el aspecto económico, sino también nuestra propia manera de ser. Se acentúa el individualismo, la autonomía de los sujetos, las exigencias de subjetividad; el reconocimiento de la complejidad de la realidad; éstos son algunos ejemplos de incidencias actuales en esta área. Se habla sobre todo de una “crisis de sentido, o de cambio de paradigmas”. (Dosantos: 1997)
Tomando como base los puntos anteriores, cuestiono: ¿Realmente la educación de antes, era mejor que la de hoy?, los adultos comentan que sus padres con solo dirigir una mirada fija y seria, ustedes se ajustaban y se disciplinaban a sus exigencias, que los maestros eran mejores, que las instituciones eran respetables, etc. Si era así, todo esto lo elevo a debate para decirles, qué pasa con el mundo que nos están entregando lleno de narcotráfico, violencia desmedida, instituciones corruptas, gobiernos inestables, maestros que salen a las calles para evitar ser evaluados. Si dicen ser poseedores de grandes valores cívicos, qué pasa con la diligencia y el respeto con el que dirigen al momento de conducir un vehículo y la coherencia de vida que debe regir. Nosotros los jóvenes somos los principales
consumidores de lo que los adultos crearon y produjeron por muchos años; ahora que utilizamos lo que ustedes nos crearon, vienen las críticas de la forma como lo resignificamos y lo hacemos propio.
CONCLUYO: Esta propuesta facilita la comprensión de cómo a los jóvenes se nos puede situar en una sociedad post-industrial y/o postmoderna y de los grandes cambios que se dan en el conjunto de nuestras vidas. No solamente entre los jóvenes, sino en la sociedad en su conjunto, se verifica “la relativización de los sistemas de significados, elaborados colectivamente y transmitidos en los procesos de socialización. Esta relativización implica la crisis generalizada de las instituciones que han sostenido durante décadas la socialización de los individuos. Se cuestionan los contenidos que hay que transmitir, los métodos utilizados, las metas propuestas tradicionalmente.” (Jiménez Ortiz: 2008)
Con esto, quizás sea más apropiado poner en otros términos la pregunta. En vez de preguntar por la crisis de los valores de la juventud, sería más correcto intentar saber ¿cómo impacta y es vivida dicha crisis por nosotros los jóvenes, crisis por la que también pasa la sociedad? La presentación en estos términos parece facilitar además una percepción más solidaria y menos enjuiciatoria y arrogante hacia nosotros los jóvenes. Nos invita a superar la visión funcionalista con la que se nos ve y etiqueta. Esto puede sonar como una amenaza frontal para las instituciones ya que deben encontrar una manera de por lo menos sobrevivir frente a lo nuevo. Esto exige cambiar y redescubrir la visión que se tiene de nosotros como sujetos y no como procesos, y por consiguiente, para entender que el desafío es primero de nosotros, los propios jóvenes que nos confrontamos en nuestras propias situaciones y contextos, porque aquí vivimos y desarrollamos nuestra personalidad ética. Y en esto podemos ser ayudados. Pero también es fundamental entonces acogernos a los jóvenes como sujetos y como iguales en la producción de la vida y de sus significados.
Se hace urgente un cambio de paradigma y equilibrar las concepciones. Nadie es mejor o peor, es circunstancial y sobre esto debemos contextualizar. Dentro de 40 o 50 años, ¿qué dirán de nosotros las futuras generaciones?
FUENTES BIBLIOGRÁFICAS