Perros Protectores de Ganado (PPG), una estrategia para el control de depredadores.

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TALLER DE PRÁCTICAS PROFESIONALES

PROYECTO:

PERROS PROTECTORES DE

GANADO (PPG), UNA ESTRATEGIA PARA EL

CONTROL DE DEPREDADORES.

GRUPO: Ibarra Fernandez Diego

Maidana Victor Adrian

Paredes Gustavo David

ORIENTADORES: MV Tejerina, Emilse Rosalía

MV Morales, Verónica Natalia

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ÍNDICE

RESUMEN ... 2

DEPREDADORES EN SISTEMAS GANADEROS ... 3

PERROS PROTECTORES DE GANADO ... 5

RAZAS MÁS UTILIZADAS ... 7

¿CUÁL ES EL PROTOCOLO DE CRÍA DE PPG? ... 8

PROBLEMAS FRECUENTES EN EL USO DE LOS PPG ... 9

RESULTADOS EN LA PATAGONIA ARGENTINA ... 11

¿ESTAN EN NUESTRA REGIÓN? ... 13

CONCLUSION ... 14

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RESUMEN

Dentro de los sistemas de control de depredadores existentes se destaca el uso de los perros protectores del ganado. Un perro guardián de ganado es aquel que defiende a los rebaños de los predadores, cuya única función es resguardar al ganado de factores externos que amenacen la integridad de los animales bajo custodia. Es decir, los perros protectores no son perros de arreo ni perros de caza. Estos conforman un sistema de control del daño en la majada, no letal para el depredador, ya que los perros actúan por disuasión, evitando que los depredadores entren en contacto con los animales. Las razas protectoras de ganado han sido desarrolladas en Europa a través de miles de años de selección para proteger el ganado de lobos y osos. Actualmente siete razas han prosperado en esta función fuera de sus países de origen: Maremanno Abruzze, Montaña del Pirineo (o Gran Pirinneo), Komondor, Kuvasz,Akbash, Antolian y Sharplaninatz. Las tres primeras razas cumplen su tarea en rebaños ovinos de Argentina, Chile, Uruguay y Brasil. La protección del ganado mediante el uso de perros se centra en la elección de la raza adecuada y el correcto proceso de entrenamiento o “impronta” del cachorro con el ganado, de tal manera que se forme un vínculo fuerte entre el perro y el rebaño, el cual es

la clave del exito. A pesar de que los perros no eliminan por completo los ataques, en los establecimientos que han adoptado esta práctica la disminución en el número de pérdidas

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DEPREDADORES EN SISTEMAS GANADEROS

Los carnívoros ejercen una profunda influencia en las comunidades biológicas a través de la depredación y la competencia inter-específica (es la interacción entre individuos de distintas especies que se disputan los mismos recursos en un ecosistema). Estos son un componente importante dentro de los ecosistemas, actúan como reguladores poblacionales de ciertos herbívoros silvestres (Witner et al., 1998; Berger et al., 2001; Treves y Karanth, 2003). A su vez, los carnívoros podrían provocar daños económicos importantes cuando en sus dietas incorporan a los herbívoros domésticos o de interés para la caza (Shivik, 2004; Skonhoft, 2006; Wang y Macdonald, 2006).

Históricamente, la estrategia más empleada para reducir la depredación ha sido el control letal no selectivo de los carnívoros. En muchos casos estas prácticas han reducido notablemente la abundancia de carnívoros, pero esto no se ha traducido en beneficios productivos o en una mayor eficiencia de la ganadería (Woodroffe, 2000; Treves y Karanth, 2003; Berger, 2006). Esto se debe, en gran parte, a que las políticas de control “masivo” parten de la falsa premisa que supone la existencia de relación lineal entre la

abundancia de carnívoros y el daño por depredación (Linnell et al., 1999; Polisar et al., 2003).

Existen muchos aspectos de la biología y del comportamiento de los carnívoros que los predisponen a entrar en conflicto con la ganadería. Por ejemplo, durante sus historias evolutivas los grandes felinos, como el puma (Puma concolor), se adaptaron a la caza de grandes herbívoros (Van Valkenburg, 1989; Donadío et al., 2010). Más allá de las particularidades de cada especie, los carnívoros se comportan como depredadores generalistas y oportunistas. El primer concepto quiere decir que los carnívoros consumen una gran variedad de presas. El oportunismo hace referencia a que cada presa es consumida dependiendo de su disponibilidad en el ambiente (Pyke et al., 1977). Este último aspecto del comportamiento es central a la hora de analizar la influencia de los demás factores asociados a la depredación en los sistemas ganaderos.

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4 ganado frente al oportunismo de los carnívoros (Linnel et al., 1999; Polisar et al., 2003). Esto significa que el daño por depredación dependerá de la probabilidad de encuentro entre el carnívoro y el ganado (asumiendo que el ganado en cuestión no supere la talla

máxima de presa manipulable por el depredador). Así, los sistemas extensivos son más vulnerables que aquellos que aplican alguna estrategia para excluir al ganado del alcance del depredador (Linnel et al., 1999; Polisar et al., 2003). Tras lo expuesto, es evidente que la depredación en los sistemas ganaderos es un proceso sumamente complejo donde intervienen factores ambientales y socio-culturales, que además varían en el tiempo y el espacio (entre regiones).

Entre los métodos no letales para disminuir el conflicto entre el ganado y los carnívoros podemos nombrar:

a) Manejo del ganado (Giraudo et al., 2002; Shivik, 2004): El objetivo es lograr una mayor producción y estabilidad productiva del ganado. El manejo del ganado debe estar orientado a asegurar un buen servicio, gestación saludable y una buena condición sanitaria y nutricional de los animales reproductores en distintos momentos claves del ciclo productivo: i) Servicio, ii) Parto, iii) Destete.

b) Estrategias evasivas (Giraudo et al., 2002): El objetivo es quitar a los depredadores el alimento más accesible o más “frágil”.

c) Estrategias disuasivas (alterar el comportamiento del depredador) (Shivik, 2004; 2006): i) Estímulos Perturbadores (conocidos como repelentes primarios) son los tipos de estímulos que alteran el comportamiento de los depredadores provocándoles un “susto” o “reacciones de sobresalto”

 Collares de plástico duro: Este tipo de collar sirve para tratar de evitar el ataque

de los depredadores.

 Ruido: algunos sonidos pueden provocar miedo o sobresalto a los depredadores,

y por ende limitar sus accesos a un área determinada. Las radios, los dispositivos de ultrasonido y otros tipos de ruidos a volumen alto, pueden ser colocados en un pastizal durante la noche

 Luces intermitentes, protectores o ahuyentadores electrónicos (Figura 7): Los

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5  Perros protectores de majadas y hatos (ver también Smith et al., 2000; Shivik y

Martin, 2001; Marker et al., 2005; Villar et al., 2014): este tipo de sistema de control no letal para el depredador, consiste en que los perros protectores actúan por disuasión evitando que los depredadores entren en contacto con el ganado.

PERROS PROTECTORES DE GANADO

La protección de ganado mediante el empleo de perros es una práctica casi tan antigua como la ganadería. Se inició hace unos 6 mil años en la región que hoy comprende Siria, Turquía e Irak (Rigg, 2001). Sin embargo, en la Patagonia argentina el uso de razas protectoras de ganado ha sido incipiente.

Las razas protectoras de ganado han sido desarrolladas en Europa a través de miles de

años de selección para proteger el ganado de lobos y osos. Tradicionalmente ha guardado rebaños de ovejas, pero la mayor parte de ellos son perfectamente capaces de guardar otras especies ganaderas.

Estos conforman un sistema de control del daño en la majada, no letal para el depredador, ya que los perros actúan por disuasión, evitando que los depredadores entren en contacto con los ovinos. La protección del ganado mediante el uso de perros se centra en la elección de la raza adecuada y el correcto proceso de entrenamiento o “impronta” del cachorro con

el ganado, de tal manera que se forme un vínculo fuerte entre el perro y el rebaño. En los establecimientos que han adoptado esta práctica la disminución en el número de pérdidas por depredación ha sido efectiva (Villar et al, 2014)

El perro, convive con la majada en forma permanente, reconociéndola como su familia y comportándose como un miembro más; no rodea ni arrea, sólo vigila y recorre su territorio marcando especialmente los límites con orina y heces. De esta manera los carnívoros silvestres u otros perros reconocen que el territorio está ocupado y los disuade de entrar, haciendo que prefieran sitios no marcados. Ante cualquier sospecha de peligro, ruidos, presencia de desconocidos, depredadores e incluso caballos o vacas (si no está improntado con dicha hacienda), emite ladridos direccionales y se interpone entre el ganado y aquello que observa como amenaza, resguardando así al ganado. Rara vez ataca a los depredadores. Hay dos comportamientos básicos que se pueden observar en los perros de protección, uno más activo y uno pasivo. En el primero el animal ronda la zona a vigilar

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6 de que alcancen una distancia peligrosa. En su comportamiento pasivo, el perro permanece más cerca de la majada. Cuando existe más de un perro, suelen adoptar cada uno un rol diferente, complementándose. (Villa et al, 2017).

El perro evita que otros perros asilvestrados y/o carnívoros se acerquen al ganado pero tampoco interfiere con los perros ovejeros de trabajo del campo (Fune et al, 2016)

En 2013 el Campo Experimental Pilcaniyeu incorporó perros protectores como parte del manejo ganadero aplicado en el establecimiento. Desde 2014, gracias al financiamiento de la Ley Ovina-Río Negro, se constituyó un criadero para insertar esta práctica en el ámbito regional (Garramuño et al, 2017)

Mediante el proceso de selección y el entrenamiento, se busca producir perros protectores que cumplan con estas tres conductas críticas (Lorenz y Coppinger, 1986):

- Confiabilidad: para que el perro protector sea confiable no debe mostrar ningún tipo de conducta agresiva hacia los ovinos/caprinos. Ante el contacto con el ganado, el perro protector debe ser sumiso. Manifiesta esa actitud cuando al aproximarse a un ovino/caprino, lo hace con las orejas hacia atrás y los ojos entreabiertos, evitando el contacto visual directo.

- Atención y fidelidad: la atención consiste en que el perro permanezca la mayor parte del tiempo custodiando e incluso descansando junto a la majada. Es importante que el perro se inserte y familiarice rápidamente con la majada y establezca su territorio en torno a ella. Encontrar al perro durmiendo entre la majada o en sus inmediaciones es una buena señal de que se ha incorporado y se mantiene fiel a la majada.

-Protección: Esta aptitud está definida por la capacidad del perro de reaccionar ante cualquier desviación en el comportamiento rutinario de la majada. Para ello es

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7 cachorro estará dirigida hacia cualquier intruso que amenace la integridad de su majada. (Garramuño et al, 2017)

RAZAS MÁS UTILIZADAS

Actualmente siete razas han prosperado en esta función fuera de sus países de origen: Maremanno Abruzze (Fig. 1), Montaña del Pirineo (o Gran Pirinneo) (Fig. 2), Komondor, Kuvasz,Akbash, Antolian y Sharplaninatz (Jenkins, 2003). Las 2 primeras razas cumplen su tarea en rebaños ovinos de Argentina, Chile, Uruguay y Brasil.

Son perros de tipo musculoso, de rasgos estilizados y de gran porte. Los machos adultos pesan entre 45 y 55 kg miden de 65 a 75 cm de altura hasta la cruz. Las hembras suelen ser más pequeñas entre 40 y50 kg y miden de 50 a 60cm. Tienen pelaje grueso de color principalmente blanco con manchas grises o de un tono crema en cara, patas y a veces cuerpo. Raramente supera los 10 a 11 años de vida. Son perros valientes, excelentes guardianes y muy protectores. Es el perro guardián de excelencia para cualquier tipo de predador o plaga animal en el ganado ovino. Son guardianes proactivos: en lugar de

quedarse rondando en la zona a vigilar, se dedica a merodear por los alrededores siguiendo un patrón concéntrico, volviendo de vez en cuando sobre sus pasos. Esto le

permite detectar posibles peligros mucho antes de que lleguen a una distancia de amenaza (Jenkins, 2003).

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¿CUÁL ES EL PROTOCOLO DE CRÍA DE PPG?

Garramuño et al, (2017) en el protocolo de cría y recomendaciones para su implementación en sistemas ganaderos de Patagonia indica que se implementa un protocolo de impronta riguroso, que busca garantizar el contacto del cachorro con ovejas y/o cabras, desde el instante de su nacimiento hasta los tres meses de vida. Estos primeros meses son críticos para que el cachorro establezca el vínculo con el tipo de ganado que tendrá que cuidar a futuro. Si durante este período no se garantiza el contacto estrecho entre el cachorro y el ganado, se corre el riesgo que los cachorros se familiaricen con sus hermanos, es decir formen una jauría, en vez de socializarse con el ganado. Por ello, en el Campo Experimental los cachorros van cumpliendo una serie de etapas, en recintos de confinamiento compartidos con 2 o 3 ovejas y/o cabras, dependiendo del tipo de rodeo que tendrán que custodiar. Durante este proceso, también se reduce al mínimo el contacto con las personas, para evitar que a futuro busquen quedarse cerca de casas o puestos. A continuación describiremos brevemente las etapas del proceso.

- Etapa inicial, del nacimiento al destete (0-45 días de edad): antes de parir, la perra es encerrada en uno de los recintos de confinamiento junto con 2-3 ovejas/cabras. De esta forma, desde el mismo instante del nacimiento, los cachorros incorporan los olores y la

presencia del ovino/caprino como un elemento familiar. A los 45 días de edad, los cachorros se destetan y se interrumpe todo contacto con la madre.

- Impronta propiamente dicha (45-90 días de edad): después del destete, se comienza a fraccionar progresivamente la camada, primero se procede a separar los cachorros de a pares hasta que finalmente cada cachorro queda aislado en un recinto con sus propias ovejas/chivas. Al quedar aislado de sus hermanos, el cachorro se ve forzado a interactuar con las ovejas/chivas que se encuentran junto a él, por lo tanto, cada cachorro tendrá la capacidad de proteger individualmente una majada o piño.

Para los casos en que los cachorros vayan a proteger “majadas mixtas” (ovinos y caprinos, combinados en un mismo establecimiento), durante esta etapa y la posterior, los cachorros deben estar en contacto con ambas especies para familiarizarse con ellas. Caso contrario tenderán a impedir que se mezclen o incluso pueden mostrarse agresivos hacia la especie que consideren desconocida.

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9 ocurre, los cachorros podrían atreverse a jugar de manera desmoderada (garroneando, mechoneando o mordiendo orejas). Ante esta situación se recomienda cambiar las ovejas/cabras del recinto, y en caso de persistir el mal comportamiento colocar ganado

menos tolerante hacia el juego de los perros, como las categorías más viejas, capones o carneros/castrones. De este modo, se intenta afianzar la dominancia del ganado respecto al cachorro.

- Etapa de adaptación al trabajo a campo (90-120 días de edad): cumplidos los 3 meses, habiéndose cortado el vínculo con sus hermanos y afianzado la relación con los ovinos/caprinos, cada cachorro empieza a trabajar a campo abierto, en potreros chicos y con un número reducido de animales. Esto permite hacer un seguimiento más exhaustivo de las conductas de cada cachorro y corregir cualquier tipo de inconveniente que pueda aparecer.

Quien esté a cargo del perro protector NO debe tratar de corregirlo a través de órdenes agresivas o el uso de la violencia. Dado el escaso contacto que tienen con las personas, los perros protectores no responden a órdenes ni a castigos directos. Por lo que ser violentos o agresivos, sólo hará que el perro adquiera mayor desconfianza hacia su amo llegando, incluso, a abandonar la majada que se le ha asignado.

PROBLEMAS FRECUENTES EN EL USO DE LOS PPG

Garramuño et al, (2017) en el protocolo de cría y recomendaciones para su implementación en sistemas ganaderos de Patagonia explica los problemas mas frecuentes en la utilización, indicando posibles soluciones

1) El perro no se deja agarrar:

Es uno de los problemas más comunes. Si resulta dificultoso agarrarlo a campo abierto, se recomienda “arrearlo”, junto con una punta de ovejas/ cabras, hasta un corral y

agarrarlo. Dejarle colgada una soga o cadena del collar, de unos 2-3 metros y usarla para agarrarlo en el campo.

2) El perro juega con ovejas o corderos, hasta cansarlos e incluso matarlos:

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10 3) El perro abandona la majada/piño o se va a cuidar animales de vecinos:

Los perros suelen explorar cuadros aledaños (Ormaechea, Ceccaldi y Peri, 2014) o campos vecinos, es un comportamiento normal, siempre y cuando no se transforme en un

hábito y lleve a que el perro descuide de forma permanente a la majada. Se debe controlar periódicamente la ubicación del perro (cada 2-3 días). No se debe permitir que el perro se ausente demasiado tiempo. Uno de los casos que manifestó este problema, corresponde a uno de los primeros cachorros que entregó nuestro criadero, por lo que podría haber influido nuestra inexperiencia. En los dos casos restantes, detectamos falencias de manejo como la falta de atención, escaso aporte de alimento y/o trato agresivo hacia el perro. Para corregir este problema, primero se deben ajustar estos aspectos de manejo. Adicionalmente se pueden emplear lastres para limitar el movimiento del perro o incorporar collares que eviten el cruce de alambrados, aunque esto ha tenido resultados variables (Gáspero, observación personal). Además se debe advertir a los vecinos que no alimenten al perro y den aviso al propietario sobre la ubicación del perro.

4) El perro se vuelve a la casa o puesto y descuida la majada/piño:

Cuando el perro se aproxime a algún puesto, se debe ser indiferente ante su presencia. No tratarlo agresivamente y tampoco demostrarle afecto. Si insiste encerrarlo en un corral dos o tres días, con pocas ovejas y luego devolverlo a campo abierto. Durante los manejos de hacienda a corral (esquila, señalada, etc.) evitar alimentarlo y darle afecto. En caso de majadas que son encerrados todas las noches, impedir que el perro se aproxime a la casa. Dejarle el alimento y agua en el corral de encierre de la majada, su lugar es con las cabras.

5) El cachorro ya está con su majada/ piño, pero la depredación continúa:

La disuasión no es inmediata ni automática por la mera presencia del cachorro. Por las

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RESULTADOS EN LA PATAGONIA ARGENTINA

Actualmente en la región hay más de 40 perros protectores trabajando en más de 20 establecimientos, la mayoría en el área de precordillerana, sierras y mesetas. Esto abarca a unos 20000 ovinos en 100000 hectáreas. En aquellos establecimientos que han adoptado esta práctica, su eficacia ha sido muy elevada. Aunque los perros no evitan por completo los ataques de depredadores, la disminución en el número de pérdidas ha sido efectiva.

Hasta la fecha el criadero de perros protectores del INTA Pilcaniyeu ha distribuido 13 perros en campos de productores. Cada perro trabaja en situaciones particulares abarcando superficies variables de entre 80 y 7000 hectáreas y cuidando majadas de entre 200 y 2200 ovinos. En 11 de estos casos se evaluó la reducción de la perdida de corderos luego de la incorporación del perro protector. Uno de ellos revelo que paso de perder 100 corderos en el año 2013 a solo 5 en el 2014. Otro productor indico que durante el 2014 pudo mantener 180 corderos al destete a diferencia de otros años en que no lograba ninguno. En un establecimiento se comparó el porcentaje de corderos logrados (señalada) de 2 cuadros del campo, uno con perro y otro si perro, alcanzando un 92% contra un 65% de señalada respectivamente. En dos de los casos se observaron muertes frecuentes por

zorros luego de incorporar un perro protector. Se estimó que la presencia de depredadores podría ser muy alta en ambos campos y no resultaba suficiente el trabajo de un solo animal, siendo este cachorro. En uno de ellos el problema se redujo cuando el cachorro se convirtió en adulto; en el otro se introdujo un segundo perro para reforzar el área.

En el año 2015 se revelo el porcentaje de señalada de corderos y chivitos logrados en 11 campos que emplean perros protectores. El 90% de esos casos supero el 80% de señalada, valor que supera ampliamente el promedio de la región que ronda el 60%. (Bidinost et al, 2016)

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12 distancia caminada y área explorada, distancia entre perro y oveja en diferentes momentos del día y durante la noche como se muestra en la siguiente tabla.

Tabla 1. Valores medios (desvío estándar) de distribución espacial de perro pastor y oveja

en un cuadro de 315 ha en Estancia Morro Chico, Santa Cruz.

Perro pastor Oveja

Distancia caminada (km/día) 12 (4,7) 8,5 (2,4)

Área explorada (ha/día) 134 (75) 133 (57)

Distancia media entre perro y oveja durante el día (m)

781 (581)

Distancia media entre perro y oveja durante la noche (m)

597 (529)

El perro permaneció fuera del cuadro asignado menos del 1% del tiempo total bajo

medición, lo cual indica un grado de atención (eficacia) a la tarea asignada de cuidado del rebaño. El ovino caminó diariamente menos que el perro (Tabla 1), aunque ambos animales presentaron valores similares de área explorada. Esto puede significar que el perro dedica mayor tiempo a realizar recorridas en el área mientras la oveja dedica mayormente su tiempo al pastoreo.

Ormaechea et al (2014) realizó une experiencia en la estancia Guazú Cue ubicada en el centro de la isla de Tierra del Fuego. Utilizó un perro cruza de Montaña de los Pirineos y Maremmano Abruzzese.

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13 la conclusión que el perro protector permaneció dentro del potrero con ovinos gran parte del tiempo y que lo recorrió en su extensión la mayoría de los días evaluados.

¿ESTAN EN NUESTRA REGIÓN?

Actualmente se encuentra en vigencia un proyecto por parte de la estación experimental

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CONCLUSION

En conclusión consideramos que el uso de PPG es una práctica con gran potencial de desarrollo en nuestro país, que da muy buenos resultados en los establecimientos donde se está llevando a cabo, disminuyendo sustancialmente el número de pérdidas por depredación. Históricamente el manejo de la depredación en el ganado ovino ha sido mediante control letal no obteniéndose los resultados esperados tanto para el productor como para el medio ambiente. Ante esta problemática los PPG han emergido como una alternativa prometedora cumpliendo con la eficiencia productiva y sustentabilidad ambiental.

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16 Producción Animal. 37. Joint Meeting ASAS-AAPA. 2. Congreso de la Sociedad Chilena de Producción Animal. 39. 2014 10 20-22, 20-22 de octubre de 2014. Buenos Aires. AR. Polisar, J., Maxit, I., Scognamillo, D., Farrell, L., Sunquist, M. E., & Eisenberg, J. F. (2003).

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TALLER DE PRACTICAS PROFESIONALES

PROYECTO:

PERROS PROTECTORES DE

GANADO (PPG), UNA ESTRATEGIA PARA EL

CONTROL DE DEPREDADORES.

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