VIVIENDAS SISMO-RESISTENTES DE INTERES SOCIAL

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VIVIENDAS SISMO-RESISTENTES DE INTERES SOCIAL Convenio entre el Instituto Nacional de Previsión Sísmica y el Instituto del Cemento Portland Argentino.

A la reconocida complejidad el problema habitacional mundial, que resulta particularmente agudo en los países menos desarrollados, donde la situación socioeconómica priva, a un gran sector de la población, la posibilidad de acceder a una vivienda adecuada a las necesidades mínimas compatibles con la condición humana, se suma, en una vasta zona de nuestro territorio nacional, el riesgo sísmico con sus generalmente gravísimas y no pocas veces trágicas consecuencias, derivadas de la destrucción de las viviendas.

Esta situación, que viene preocupando desde hace tiempo a cuanto funcionario y organismo se ha enfrentado al problema, no ha encontrado hasta el presente una respuesta satisfactoria integral, tanto técnica como económica, que permita superar las reconocidas deficiencias, que implican las llamadas construcciones espontáneas que, como aquéllas basadas en el empleo del adobe sin previsiones especiales de seguridad estructural, adolecen de un comportamiento sismo-resistente incierto.

Precisamente, donde más se patentiza esta realidad es en las áreas rurales o semi-rurales, donde además de que los recursos disponibles para atender esta amplia franja de necesidades han sido siempre insuficientes en relación con la dimensión del problema, se comprueba que las soluciones propuestas han derivado en situaciones que promueven es desarraigo y abandono de dichas áreas, al ofrecerse acceso a núcleos habitacionales “llave en mano”, generalmente alejados de sus lugares de trabajo.

Así comprendido el problema, dos entidades que desde hace años vienen ocupándose de este tema en nuestro país, el Instituto Nacional de Prevención Sísmica y el Instituto del Cemento Portland Argentino, se plantearon el objetivo de estudiar, proyectar y experimentar un sistema constructivo para ofrecerlo como un aporte a la solución integral de la vivienda, aplicando procedimientos simples, tendientes a promover la autoconstrucción a través de los sistemas de esfuerzos propios y ayuda mutua. De esta manera se posibilitará que los sectores más carenciados de la sociedad y aquéllos que quedan marginados de los planes oficiales también puedan procurarse viviendas dignas y seguras.

TECNICAS PROPUESTAS

Para alcanzar los objetivos de este programa se fijaron las siguientes premisas fundamentales: a) la utilización de materiales tradicionales,

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económicos y de fácil obtención y b) el empleo de procedimientos constructivos que no requieren el aporte de mano de obra especializada.

La consideración de estos aspectos, a la luz de los antecedentes locales, condujo el análisis de una importante experiencia. Se trata de un pequeño grupo de viviendas de suelo-cemento con paredes monolíticas (tipo tapia), construidas durante la década del 40, con posterioridad al terremoto del 15 de enero de 1944 en la localidad de Bermejo, provincia de San Juan, fueron ejecutadas por la Dirección Nacional de Vialidad con destinos a su campamento caminero.

A pesar de su antigüedad, dichas construcciones tuvieron un excelente comportamiento durante el violento terremoto del 23 de noviembre de 1977 cuyo epicentro se localizó en las proximidades del lugar de su emplazamiento. Cabe destacar que el único refuerzo estructural lo constituyen dos encadenados, uno a nivel de fundación y otro a nivel de techo, consistente en tres barras de acero común. También se tuvo en cuenta, para la elección del suelo-cemento como material básico para los muros, la economía resultante de utilizar generalmente los suelos del lugar, un bajo contenido de cemento portland, así como también la facilidad de mezclado, la rápida ejecución y, en el caso de emplear el sistema de “tapia” (muros monolíticos), la eliminación de trabajos de acabado (revoques, enclucido, etc.), ya que el desencofrado, las superficies quedan en condiciones aptas para recibir la pintura en forma directa. Asimismo, al haberse comprobado experimentalmente que una pared de 0,20 m de suelo-cemento aísla térmicamente tanto como una de 0,30 de espesor de ladrillos cerámicos macizos, resulta evidente una nueva y muy importante ventaja para la utilización en el medio rural.

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Por las exigencias de aptitud sismo-resistente que deberán poseer las viviendas que se estudian en este programa, se ha previsto el ensayo de diversos dispositivos destinados a proveer adecuada ductilidad a los muros, por construir ellos la estructura sismo-resistente del sistema; o bien, en su defecto, se propondrá disposiciones constructivas para asegurar que las tensiones generadas en dichos elementos por el sismo de proyecto no supera el límite elástico; es decir, que los muros puedan soportar los esfuerzos máximos sin sufrir fisuración.

La comprobación experimental de lo indicado se llevará a cabo a través de ensayos de modelos a escala natural en el Laboratorio de Ensayo de Estructuras de INPRES.

Las investigaciones efectuadas hasta el presente sobre el material y sus posibilidades prácticas de ejecución en el ámbito donde es probable la localización de este tipo de construcciones en la Provincia de San Juan permiten abrigar fundadas esperanzas, a la luz de los ensayos de calidad para su elaboración con suelo mezclado en forma directa o bien previamente con arena, cuando los valores de contracción indiquen su necesidad.

Como parámetro para reconocer esta propiedad se ha elegido la contracción en bandeja (método brasileño), por su sencillez y practicidad para ser ejecutado por operadores sin mayores conocimientos previos.

Otro aspecto destacable de este programa es la solución ideado como variante para techo, consistente en el uso de losetas de hormigón simple, de doble curvatura, apoyadas sobre viguetas que podrán ser de distinta naturaleza, como por ejemplo madera, metálicas, de hormigón pretensado, de hormigón armado prefabricado, o incluso fabricadas al pie de obra. Lo interesante de esta solución es que las

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mencionadas losetas de doble curvatura son de fácil elaboración, aún por personas sin conocimiento sobre temas de construcción, condición coherente con los objetivos principales del programa.

Las dimensiones aconsejadas para las losetas son 0,70 m x 0,70 m; pesan aproximadamente 25 kg cada una. Se elaboran con un simple juego de bastidores y tableros, como se muestra en la figura. Al bastidor inferior se fija una tela de arpillera mediante clavos ubicados lateralmente. Una vez colocado el tablero en el interior del bastidor que contiene la tela, se ubica concéntricamente el bastidor superior, procediéndose luego a colocar hormigón de cemento portland (1:2:3) hasta enrasar el bastidor superior. Inmediatamente después se levanta el conjunto de bastidores. Al perder el contacto con el tablero, y por encontrarse el hormigón en estado fresco, éste adopta la forma natural de la tela. En estas condiciones se lo deja endurecer durante 24 horas, tras lo cual se procede al desmolde y curado necesario.

Los ensayos de estas losetas, sometidas a una carga concentrada en el centro y en condiciones de apoyo similares a las que tendría un servicio, arrojaron valores muy por encima de los requerimientos de servicios: Pr – 37 KN como promedio a los 28 días

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Como cubierta de techo se propone, entre otras variantes, una capa de no menos de 6 cm de suelo-cemento plástico aplicado sobre los elementos estructurales de techo (viguetas y losetas), la que servirá al doble propósito de ser aislante térmico y proporcionar una superficie apta para la aplicación de la aislación hidrófuga tradicional. TRANSFERENCIA A LA COMUNIDAD

El presente programa culminará con la elaboración de un manual que servirá de guía para la ejecución completa de una vivienda tipo en zona sísmica, incluyendo diversas variantes a las que podrá recurrir el usuario según su conveniencia.

Las descripciones serán lo suficientemente claras y precisas como para que puedan ser interpretadas por personas no especializadas en el tema.

Por otra parte, es propósito del programa promover la transferencia de estos procedimientos consecutivos, mediante la difusión a través de municipalidades, uniones vecinales o agrupaciones comunitarias interesadas, las que podrán a su vez disponer del equipo necesario (encofrados, moldes, herramientas menores, etc), así como del personal idóneo adiestrado para asistir técnicamente a los usuarios individuales o agrupados por sistemas de ayuda mutua.

Finalmente cabe destacar el uso ventajoso del sistema constructivo descripto en zonas de frontera, donde generalmente resulta dificultoso y caro el traslado de materiales, ya que en el sistema propuesto el transporte se limitará prácticamente al del cemento portland necesario.

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