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LECTURA N° 3

E L P R O F E S O R C O M O F O R M A D O R D E U S U A R I O S

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(ALGUNAS ADVERTENCIAS PARA LA UTILIZACIÓN DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS EN PROGRAMAS DE ASIGNATURA)

INTRODUCCIÓN

En este nuevo siglo, la influencia de las comunicaciones, electrónica e informática, llamadas genéricamente Nuevas Tecnologías (NT), se observa en todos los aspectos de la vida cotidiana, incluyendo el ámbito educativo. Las NT se caracterizan, según Castells, Gilbert y Cebrián citados por Cabero (1994:15) en que poseen inmaterialidad, interactividad, instantaneidad, innovación, elevados parámetros de calidad de imagen y sonido, digitalización, influencia más sobre los procesos que sobre los productos, automatización, interconexión y diversidad. Las NT han ocasionado la modificación de la elaboración y distribución de los medios de comunicación, producido nuevas posibilidades de expresión así como un vertiginoso desarrollo de la extensión y profundidad de la información.

Las NT disponen, como cúspide técnico-artística, de un sistema llamado Multimedia que según el Fondo para el Diseño y Desarrollo de Proyectos Educativos en Multimedios (1999: 5) se caracteriza por integrar al menos tres de los cinco tipos de datos de una red digital (texto, gráfico, audio, vídeo y animación). Asimismo, poseen, en las diferentes clases de computadoras u ordenadores de los instrumentos para revelarse a la mirada de los individuos, denominados usuarios. La actualización y adaptación a esa realidad mediática siempre en transformación, ha sido elegida con entusiasmo acrítico como parte fundamental de la finalidad educativa de moda: Alcanzar la excelencia, que a decir de Mar Rodríguez (1997: 7) "(...) está conectada con la idea de progreso y su percepción en los países occidentales a finales del siglo XX que, a su vez, valoran la contribución de la educación al mantenimiento de éste". También conviene señalar que la excelencia es, de por sí, una construcción intelectual, cultural y social que no sólo sirve para representar las desigualdades sociales, sino también la parte de arbitrariedad que caracteriza esa construcción.

En amplios sectores docentes y directivos, existe consenso sobre uno de los principales requerimientos para lograr la excelencia en las instituciones educativas: mantenerse en la vanguardia a través de la flexibilidad y asimilación de las novedades de las NT que incluyen el uso del sistema de Multimedia. Las ventajas que ésta actitud acarrea son exaltadas no solo por las compañías que los producen o comercializan. Es común que en el medio educativo las NT se ponderen con expresiones como ahorran tiempo y esfuerzo, fomentan la inteligencia y creatividad,

1 Por Gonzalo A. Serna Alcántara. Profesor de Didáctica de la Historia y Teoría de la Educación; Extensión Universitaria,

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favorecen el aprendizaje, facilitan el acceso, distribución y uso de la información y muchas más, como inherentes a su utilización. Descubrimos, embozados, los criterios de racionalidad, eficiencia, productividad y control de procesos que constituyen las raíces del neoliberalismo.

Esa evocación ha llevado a no pocos intelectuales a valorar con pesimismo el uso de las NT en la educación. Accino (1999: 4) cuestiona: "La ferviente adhesión de muchos docentes al uso educativo de la tecnología no es nueva, por más que los resultados de experiencias pasadas no muevan precisamente al optimismo". Recuérdese, por ejemplo, el caso de la televisión educativa: que la televisión ejerce una labor modeladora de valores, conocimientos y comportamientos es evidente, como a estas alturas lo es también que tal “formación” no se realiza, salvo en parcelas testimoniales, en la dirección prevista o deseada por los postulantes de su utilización educativa. El discurso reduccionista y acrítico sobre las posibilidades educativas de tal medio ha terminado por dejar su lugar a la realidad impuesta por un modelo socioeconómico que tiene su propia visión acerca del uso más adecuado para sus intereses de “tan enormes posibilidades”. Sin embargo, no es acertado y menos posible, presentar oposición intransigente al tecnologizado escenario en que desempeñamos nuestro trabajo docente. Más bien, considero que los maestros adquirimos una nueva responsabilidad con nuestros alumnos quienes requieren de un cuidadoso, claro y preciso acompañamiento en el descubrimiento de la riqueza e implicaciones que las NT ofrecen.

El adiestramiento necesario para iniciarse en el manejo del equipo de cómputo y las NT se realiza generalmente en forma espontánea y no formal. Los jóvenes enseñan a sus amigos y compañeros toda clase de destrezas e intercambian trucos y estrategias. Las profesoras y profesores fomentamos en buena medida su indiscriminada utilización, al solicitar a nuestros alumnos, ambiguamente, el seguimiento de la clase o la elaboración de trabajos y tareas basados y presentados en equipo de cómputo.

Agravando el problema, la educación de los usuarios –en este caso, nuestros alumnos-, de las NT en las instituciones educativas se ha limitado a la capacitación en el uso del equipo de cómputo, software y Multimedios olvidando los aspectos ideológicos, políticos y éticos que connotativamente debieran contemplarse y que son, con una ingenuidad irresponsable, totalmente olvidados.

DESARROLLO

Algunas de las contingencias que debemos tener en mente los maestros que utilizamos las NT y Multimedia en nuestros programas de estudios, las relaciono a continuación. Prevengo que este repertorio es producto de la experiencia de mi práctica docente cotidiana y sujeto por lo tanto a ser ampliado y profundizado.

a. La falta de realimentación. Cada estudiante tiene, en mayor o menor medida, el deseo de ser reconocido por alguien, especialmente sus maestros o compañeros. Un mensaje positivo de una computadora (como en los programas de auto enseñanza) no reúne las características esenciales de la motivación. Es impersonal y no toma en cuenta los antecedentes del esfuerzo realizado.

b. Poca sensibilidad. Aún teniendo la programación más compleja, las computadoras carecen de la flexibilidad que poseemos los maestros para interactuar con nuestros alumnos. El maestro debe o puede tener, las cualidades necesarias para relacionarse con sus alumnos y tratarlos con justicia, prudencia y sensibilidad. La computadora se limita a medir el dominio de las respuestas programadas.

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c. El exceso de virtualidad. Toda clase de destrezas, habilidades, conocimientos y hasta valores pareciera que pueden ser aprendidos desde una computadora. Los programas educativos en Multimedia, por ejemplo, son excelentes para mostrar las heladas estadísticas y datos sobre el hambre en el mundo pero incapaces de impulsar los deseos, estímulos y el compromiso para solucionarla. ¿La próxima generación será gobernada por cyberpolíticos? Jóvenes excelentemente preparados, interconectados y poseedores de una eficientísima red de información pero que nunca se han enfrentado con la realidad.

d. Ojo con el software. Cuando hablamos de enseñanza tecnologizada, se nos olvida que la calidad del software disponible condicionará la eficacia de dicha enseñanza. Si bien la calidad de los programas y aplicaciones han ido en aumento e indudablemente ayudan a superar las limitaciones cognitivas y temporales del personal docente, nunca podrán suplir sus experiencias y las aportaciones de la lectura de textos, la discusión grupal, los trabajos de campo, prácticas, talleres, y muchas otras estrategias de enseñanza que están cayendo en desuso.

e. Las posibilidades reales del equipo. Una guerra se ha desatado en ciertos sectores de la comunidad estudiantil: es la competencia por tener mejor equipo (hardware) y periféricos. Ya no se elogia al alumno que ha leído a los clásicos griegos, una novela o al menos sus libros de texto. Ahora, en las conversaciones de los estudiantes se presume el equipo más caro y sofisticado. Esto conduce a un espejismo: a mejor equipo más conocimientos.

f. El crecimiento de la desigualdad entre los estudiantes. Existe una injusta marginación de los jóvenes alumnos que no poseen los recursos económicos para hacerse del efímero equipo que soporta a las NT. La pasión, el goce de estudiar y saber se convierten en una carga afectiva que ocasiona incluso una baja autoestima de quienes no tienen las mejores armas tecnológicas, consideradas indispensables para acceder al conocimiento.

g. La falsa creencia de que el uso de tecnología comprende el cambio educativo. La moda, casi fiebre, por utilizar la computadora en la educación lleva a los profesores y a no pocas instituciones a afirmar que, por fin, han hallado un sistema o método que ha de revolucionar a la educación. Considero que la mayoría de los programas y aplicaciones educacionales, incluso los muy rebuscados, evitan cambiar los contenidos, limitándose a hacer más novedosa su presentación. Es decir, el libro de texto ha cedido el paso a los programas computacionales de texto. El mismo reparo vale para la forma en que se presenta la información a los estudiantes, generalmente muy superficial y acrítica, ligth diría uno de mis alumnos y ¿Qué decir de la evaluación de los aprendizajes? Muchos profesores ahora se enfocan a calificar imágenes, como si el hábil manejo, manoseo o manipulación de información fuera sinónimo de haberla reflexionado y aprendido. Si esta visión lineal y simplista mil veces criticada en la escuela tradicional subsiste ¿De qué cambio educativo podemos presumir?

h. El creciente individualismo de los estudiantes. El uso de los Multimedios incrementa de manera substancial el trabajo individual de los estudiantes. El acceso a las fuentes del conocimiento se ha reducido a una pantalla que limita la visión a un solo espectador. Los alumnos, como en culto iniciático, son poseídos por su propio objeto ritual; su computadora personal (PC). Les disgusta leer y trabajar en equipo. La función socializadora y generadora de ideales que durante siglos tuvo la escuela, se reduce ahora al contacto superficial en los pasillos y los estacionamientos. Adentro de las aulas o laboratorios, cada cual es protagonista del tipo y calidad de la relación establecida con la información contenida en la pequeña pantalla. Los demás no importan, al menos para aprender. Pero esta actitud rebasa el simple egoísmo. Algunas chicas y chicos, padecen un auténtico

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solipsismo, entendido como una visión del mundo extremadamente idealista en la cual el universo se reduce únicamente al individuo en cuestión y a sus propias experiencias (Warren, 1948: 339). Y las únicas experiencias gratificantes se las proporciona su PC. Viene entonces un alejamiento del mundo real: familia, compañeros y escuela son aburridos y triviales, comparados con todo lo que ofrece la Internet y los programas de juegos y simulaciones. Esos muchachos pasan deslumbrados largas horas ante su realidad mediática. ¿Cómo lograr que admiren a la naturaleza o se conmuevan con un poema?

i. La cultura del poco esfuerzo. Todavía la generación anterior aceptaba que aprender no siempre era fácil y requería de empeño y dedicación. La satisfacción era proporcional al esfuerzo realizado. Leer era un quehacer connotativo de ser estudiante. La elaboración de trabajos exigía poner en juego diversas habilidades: buscar información, leerla, resumir, transcribir, presentarla atractivamente con dibujos o gráficos. Todo esto y mucho más lo puede realizar, vertiginosamente, un alumno con su PC. Por lo tanto, los profesores debemos cambiar las características y exigencias de los trabajos. La cultura del poco esfuerzo la fomentamos cuando aceptamos aquellos que han sido simplemente cortados y pegados de algunas de las numerosísimas fuentes de información. Este cambio cognoscitivo requiere que continuamente nos preparemos en el manejo de las NT y Multimedios y así planear, realizar y evaluar correctamente y con calidad las actividades de nuestros alumnos.

CONCLUSIONES

1. Nuestros alumnos requieren no solamente de adiestramiento en el uso de la computadora, de sus programas y aplicaciones. Deben ser formados en sus implicaciones políticas y éticas pues estos aspectos no pueden dejarse al simple criterio u opinión de los muchachos que carecen, generalmente, de las bases individuales y familiares para asumir una posición al respecto.

2. Reconozco el indudable valor que las NT y el sistema de Multimedia ofrecen como herramienta para algunos aspectos del aprendizaje. Sin embargo no puede suplir a la relación que los alumnos deben mantener entre sí y con sus maestros. La calidez del trato personal implica aspectos formativos de semejante valor y trascendencia que el cognoscitivo. Esta actitud puede lograrse mediante el empleo razonado de estrategias de aprendizaje que promuevan los vínculos interpersonales.

3. No podemos considerar como mejor informado al alumno o usuario que tenga acceso a la enorme información disponible en la red y en el Multimedia. Requerimos elaborar el perfil deseable de un estudiante que los utilice. Un buen aporte en este sentido es el de Fontcuberta, citado por Cabero (op.cit: 20), quien menciona que el individuo mejor informado es el que es capaz de determinar los elementos básicos de la información, darse cuenta de sus omisiones claves, descubrir las tácticas y estrategias de persuasión empleadas en la emisión de los mensajes informáticos lo que implica conocer los mecanismos de producción de la información y ser capaz, en consecuencia de aceptar o rechazar el mensaje global o parcialmente, pero siempre de manera crítica.

4. Por último, creo necesario subrayar que el empleo de las Nuevas Tecnologías, incluyendo el sistema Multimedia, no constituye la panacea esperada para transformar a la educación. Más aún, su empleo indiscriminado y acrítico es fiel reflejo de las instituciones autoritarias y verticalistas que solamente forman a sus alumnos para obedecer ciegamente normas e instrucciones. Ahora, éstas

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llegan electrónicamente, al conjuro de un clic. Educar a nuestros alumnos en el uso racional y ético de las NT y de los Multimedios no sólo contribuirá a evitar que sucumban cándidamente al hechizo del consumismo fascinante y banal. Los llevará a reconocerlos como una excelente plataforma para crecer como personas.

LITERATURA CITADA

1. Accino, José A. El silencio de los corderos: sobre las tecnologías de la información y la educación. Revista Heuresis. 1999, Vol. 2 No. 3 vía Internet:www2.uca.es/HEURESIS

2. Cabero Almenara, Julio. Nuevas tecnologías, comunicación y educación. Revista Comunicar, No. 3, 1994.

3. Fondo para el Diseño y Desarrollo de Proyectos Educativos en Multimedios. Tecnología de Multimedios. Una perspectiva educativa. 1999. vía Internet:www.mty.itesm.mx

4. Rodríguez Romero, M. Mar. Las comunidades discursivas y el cambio educativo. Revista Heuresis. 1997, Vol. 1 No.1 vía Internet:www2.uca.es./HEURESIS

5. Warren, C. Howard. Diccionario de psicología. Ed. Fondo de Cultura Económica, México, 1948

BIBLIOGRAFÍA

Serna Alcántara, G. A. (2004-Año V). El profesor como formador de usuarios. Última visita: 07 20, 2010, en Contexto Educativo, Revista de Educación y Nuevas Tecnologías: www.contexto-educativo.com.ar/2004/2/nota-01.htm

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