La tutoría en la educación superior

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Educ. quím., 25(4), 478–487, 2014. © Universidad Nacional Autónoma de México, ISSN 0187-893-X Publicado en línea el 9 de septiembre de 2014, ISSNE 1870-8404

La tutoría en la educación superior

Adolfo Obaya V. y Yolanda Marina Vargas R.* ABSTRACT (Tutorship in Higher Education)

This paper aims to show how convenient and necessary is to promote tutorship in the domain of chemical education. It stands out tutorship role in the perspective of a comprehensive education, not only in the cognitive aspect, but in all of it’s dimensions. Some reflections on the problems and chal-lenges for their appropriate implementation are also presented. Based in our educational experience in the chemical area, actions, activities and suggestions are presented in order to consolidate tutor’s action.

KEYWORDS: tutorship, higher education, chemical education Resumen

Este trabajo pretende mostrar qué tan conveniente y necesario es promover la tutoría en el ámbito de la educación química. Se destaca el papel de la tutoría desde la perspectiva de una educación integral, no solo en el aspecto cognitivo, sino en todas sus dimensiones. También se presentan algunas re-flexiones sobre los problemas y retos para su apropiada implantación. Basándonos en nuestra expe-riencia docente en el área de química, se presentan acciones, actividades y sugerencias para consoli-dar la acción del tutor.

Palabras clave: tutoría, educación superior, educación química

INVESTIGACIÓN EDUCATIVA

* Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán, Universidad Nacional Autónoma de México.

Correo electrónico: obaya@unam.mx, ym_vargas@yahoo.com.mx

Fecha de recepción: 12 de junio 2013.

Fecha de aceptación: 9 de abril de 2014.

Introducción

La tutoría ha sido entendida durante mucho tiempo como las horas que el profesor dedicaba al estudiante para resolver las dudas sobre la materia impartida.

Consideramos que la tutoría implica procesos de comu-nicación y de interacción de parte de los profesores; implica una atención personalizada a los estudiantes, en función del conocimiento de sus problemas, de sus necesidades y de sus intereses específicos.

Podemos definirla como una intervención docente en el proceso educativo de carácter intencionado, que consiste en el acompañamiento cercano al estudiante, sistemático y per-manente, para apoyarlo y facilitarle el proceso de construc-ción de aprendizajes de diverso tipo: cognitivos, afectivos, socioculturales y existenciales (Narro y Martiniano, 2013).

Resulta pertinente discernir sobre las características y tareas de la tutoría como una forma de fortalecer la docencia universitaria y el aprendizaje de la química en particular. Para plantear a la tutoría como modalidad de la docencia en la educación química, se debe reconocer que sigue prevale-ciendo como asesoría para elaborar tesis o trabajos para la titulación, y que la acción del tutor debe estar centrada en

la persona de los jóvenes estudiantes, considerando que no son solamente estudiantes y la formación como profesiona-les de la química va más allá de la adquisición de conoci-mientos disciplinarios.

Por lo anterior, es de suma importancia prestar la mayor atención a los dos primeros semestres de la carrera, ya que es cuando los estudiantes experimentan la transición de ruptu-ras diversas y el reto de adaptarse a situaciones nuevas, in-cluso a la necesidad de rectificar decisiones que pueden ser trascendentales en su vida, dado que la mayor proporción de los abandonos escolares o de deserción de los estudiantes se da precisamente en el primer año de la formación universita-ria (Tinto, 1992).

Creemos que la acción del tutor, en sus diversas modali-dades, debe plantearse como un instrumento de ayuda ofre-cida al estudiante, fundamentalmente en el plano académi-co y en el profesional. Por tanto, estamos académi-convencidos de que debe caracterizarse por unos objetivos claros, debida-mente programados, y que han de estar coordinados con la programación docente del profesor, ya que entendemos que la docencia y la tutoría son funciones interdependientes que confluyen en el aprendizaje del estudiante. La adopción de la tutoría conlleva un nuevo enfoque de la enseñanza que está unida a un sistema de aprendizaje autónomo y tutelado del estudiante.

El objetivo del presente trabajo es orientar el trabajo do-cente, en el área de química, en aspectos relacionados con el ejercicio de tutoría, que permita apoyar su práctica, que mo-tive la esencia del ser docente por su creatividad y búsqueda de opciones situadas en el aprendizaje de sus alumnos.

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Por lo general, en las aulas de cualquier nivel escolar es posible una atención más cercana al alumno, donde se le brindan oportunidades formativas enfocadas hacia la pro-moción de competencias cognitivas y socioafectivas, las cua-les son base para el aprendizaje permanente.

Las competencias en desarrollo se profundizan median-te la movilización de diferenmedian-tes conocimientos, habilidades y actitudes que las asignaturas incluidas en el mapa curricu-lar promueven en los alumnos, desde las distintas discipli-nas o áreas del conocimiento y tratamientos específicos de cada una.

En el nivel de educación superior, aunque en apariencia la estructura del aula sea similar a la de los niveles escolares básicos, los sujetos se encuentren en él como parte de un grupo de pares. Así, el alumno realiza un proceso de apro-piación del conocimiento más autónomo, que implica inte-grar los aprendizajes y volverlos significativos para la com-prensión del mundo; además,el trabajo con las asignaturas en este nivel cuenta con diversos perfiles formativos que contribuyen a lograr un perfil de egreso para que el egresado pueda continuar su desarrollo durante toda la vida como profesional.

La respuesta a estos retos demanda a docentes, alum-nos, directivos y todo el personal de la universidad, inclui-das desde luego las familias, integrar una comunidad de aprendizaje que tiene como soporte fundamental el trabajo colaborativo. Éste debe llevarse a cabo en diferentes momen-tos y entre todos los integrantes de la comunidad de aprendi-zaje. Esto implica, entre otros aspectos, que los docentes de una escuela compartan información y reflexionen juntos so-bre las características de los alumnos; sus intereses, necesi-dades, fortalezas, problemas y los retos académicos que les plantea cada asignatura, así como el apoyo que necesitan de manera individual y en grupo (Alvarez Pérez, 2002).

Propósitos de la tutoría

La tutoría ha estado presente en diferentes épocas, espacios formativos y niveles educativos, tanto nacionales como in-ternacionales, y se ha considerado que contribuye a la for-mación integral del alumnado. El docente, en su carácter de tutor, contribuye al desarrollo personal, social, afectivo, cognitivo y académico de los alumnos, es decir, a su forma-ción integral. Por esta razón, tutoría no es una extensión de la asignatura que imparte el docente, tampoco un periodo para realizar repasos o asesorías académicas de las asignatu-ras, ni para desarrollar actividades sin intención didáctica que desvirtúen su naturaleza. La tutoría promueve, desde la voz y acción de los estudiantes, procesos de autoconoci-miento, diálogo, reflexión, autorregulación, desarrollo de habilidades, asertividad, identificación de factores de riesgo y de protección, escucha activa con sus pares y su tutor, los cuales coadyuvan en la convivencia y la conformación de su identidad (Ramírez y Gago, 1995). Asimismo, el espacio cu-rricular de tutoría está destinado para desarrollar activida-des de reflexión, análisis y discusión del grupo en torno a si-tuaciones de su interés, y además se plantea el trabajo de

acuerdo con el desarrollo de cuatro ámbitos, descritos en el apartado “Ámbitos de acción del tutor”, a partir de los cuales se promueve la creación de un ambiente escolar que propicie la integración, la participación y el mejoramiento de la con-vivencia social.

La tutoría tiene como propósito fomentar en el grupo vínculos de diálogo, reflexión y acción, con el fin de fortale-cer la interrelación con los alumnos respecto al desempeño académico. En tanto, el tutor debe generar estrategias tanto preventivas como formativas que contribuyan al logro del perfil de egreso de la Educación Profesional.

En la educación universitaria la tutoría coadyuva al co-nocimiento de los alumnos, en lo individual y como grupo, para lograr que la escuela cuente con la información necesa-ria que le permita realizar su acción educativa con propiedad y así prevenir problemáticas complejas que obstaculizan su formación dentro y fuera de la escuela (Carbajal, 2002).

Asimismo contribuye al desarrollo de las competencias para la vida por medio de las diferentes acciones dirigidas a favorecer que los alumnos encuentren el sentido de lo que aprenden cotidianamente en la escuela y movilicen los diversos saberes culturales, científicos y tecnológicos al rela-cionarlos con el contexto específico en el que se desen-vuelven, consideren la ubicación temporal y espacial de los acontecimientos para el logro de consensos y la resolución de conflictos mediante el diálogo.

La tutoría también promueve el desarrollo de habilidades que permiten a los alumnos revisar y comprender sus proce-sos metacognitivos en el aprendizaje de los diverproce-sos conteni-dos curriculares, reconocer en dónde tienen dificultades, qué tipo de contenidos se les facilitan y cómo pueden mejorar, asumir y dirigir su propio aprendizaje a lo largo de su vida.

Representa también un ambiente de libertad y confianza donde se prioriza que los alumnos expresen dudas e inquie-tudes respecto a su vida escolar, así como sus emociones y sentimientos.

Permite a los alumnos valorar las relaciones de convi-vencia con los otros como la vía para establecer la propia identidad y reconocer las diferencias individuales, así como la identidad colectiva, que se construye a partir del estableci-miento de motivaciones, tareas y metas de grupo.

Aborda situaciones relevantes en la convivencia cotidia-na en el aula, la escuela e incluso en la sociedad, en colabo-ración con los diferentes actores educativos y las familias (Torrego, 2006). Colabora en el reconocimiento de la diversi-dad para comprender las características del grupo y valorar las particularidades de los individuos en sus espacios de con-vivencia.

La necesidad de ofrecer tutoría a los alumnos de educa-ción universitaria se sustenta en el beneficio que obtienen al considerarse diversos factores socioeconómicos, culturales y psicopedagógicos que impactan en su proceso formativo; además, en la ventaja de que los docentes y directivos cuen-ten con información acerca de las metas alcanzadas y de los problemas para encontrar vías de solución pertinentes.

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formación de los estudiantes, a partir de la expresión de sus inquietudes, necesidades y expectativas tanto personales como académicas.

El tutor

Creemos que la tutoría debe ser considerada como un com-ponente básico y fundamental de la nueva metodología cen-trada en el estudiante, una necesidad para orientar y hacer un seguimiento eficaz del trabajo autónomo, sea de forma indi-vidual o grupal de los estudiantes (García Valcárcel, 2008).

Con base a nuestra experiencia docente, consideramos que es necesario que el tutor emprenda acciones (tabla 1) para realizar su labor.

Respecto del tutor, se espera que posea o sugerimos de-sarrolle los siguientes conocimientos, habilidades y actitu-des para llevar a cabo sus actividaactitu-des y conformar un vínculo significativo con los estudiantes del grupo (tabla 2).

Es importante que el tutor se informe sobre temas re-lacionados con tutoría, juventud y estrategias didácticas, entre otros, así como conocer sobre gustos, intereses y po-tencialidades de los estudiantes del grupo. También es reco-mendable que el tutor sea creativo e innovador y proponga al grupo situaciones interesantes, lúdicas y pertinentes a sus inquietudes y necesidades, que permitan analizar con los alumnos los asuntos que impactan su desarrollo y bienestar como integrantes de la comunidad de aprendizaje (CONAPO, 2007).

Criterios para la selección del tutor

Aunque todo docente como formador tiene la posibilidad de ser tutor, su selección requiere considerar a uno que imparta alguna asignatura al grupo asignado y que cuente además con los conocimientos, habilidades y actitudes para desarro-llar las actividades de la tabla 2. El objetivo es que cuente con cierto conocimiento acerca de él y que en su calidad de tutor fortalezca su relación con el grupo y desarrolle estrategias que enriquezcan su acción de tutor.

Considerando la diversidad de condiciones del personal docente es pertinente que al seleccionar al tutor se considere, además de la disponibilidad de tiempo para atender al grupo, que el docente tenga apertura y compromiso para conocer y desarrollar la tutoría, así como la puesta en práctica de los co-nocimientos, habilidades y actitudes ya mencionadas.

Tabla 1. Acciones a emprender por el tutor.

Tipo de acción Desarrollo

Formación integral Acompañar la formación integral de los alumnos mediante el abordaje de los cuatro ámbitos de acción de la Tutoría: I. Integra-ción entre los alumnos y la dinámica de la escuela; II. Seguimiento del proceso académico de los alumnos; III. Convivencia en el aula y en la escuela, y IV. Orientación hacia un proyecto de vida.

Plan de acción tutorial Elaborar e implementar un Plan de acción tutorial con base en las características del grupo y del contexto.

Trabajo colegiado Promover el trabajo colegiado en torno a la Tutoría con los diferentes actores educativos que integran la comunidad de aprendizaje de la escuela.

Tabla 2. Actividades para conformar un vínculo significativo con los alumnos.

Actividad Desarrollo

Interés por los alumnos

Para generar estrategias didácticas que le permitan conocer a los alumnos a partir de sus características, al identificar sus necesidades, intereses y posibles dificultades personales y escolares, con el fin de favorecer su identidad y pertenencia dentro del grupo y del centro escolar. Interlocución Con el objeto de dialogar con alumnos, actores

educativos del centro escolar y las familias para fomentar la valoración de la escuela como una comunidad de aprendizaje.

Respeto Hacia la vida de los estudiantes y sus diferentes puntos de vista, al cederles la palabra y evitar imponer ideas o actividades, en especial aquellas que los denigren.

Iniciativa Mediante la cual promover la comunicación y participación de los alumnos, personal educativo de la escuela y las familias en las actividades de Tutoría.

Compromiso Con el proceso de formación de los adolescentes, su crecimiento personal y el desarrollo humano. Objetividad En el fomento entre los alumnos del pensamiento

reflexivo, la actitud responsable y la capacidad de decisión que promuevan su autonomía.

Flexibilidad Ésta permite actuar conforme a las situaciones que ocurren en el grupo, con el fin de propiciar un ambiente armónico, democrático y provechoso para la vida del alumno.

Confianza Necesaria en el establecimiento de lazos de cordialidad, seguridad y empatía con el grupo, mediante el manejo ético y profesional de la información que el alumno comparte, lo que genera un ambiente armónico y respetuoso. Empatía con los

alumnos

Ésta propicia confianza en la interacción con los estudiantes, ya que se sienten comprendidos y valorados, y así se fortalece su autoestima y autonomía.

Mediación Indispensable en la conciliación de las partes en torno a un conflicto y que entre ambas propongan la solución a sus diferencias, sin que recaiga en el tutor la responsabilidad de solucionar todos los problemas.

Escucha activa y libre de prejuicios

Ésta tiene como fin identificar, atender o canalizar las necesidades, preocupaciones y problemas que plantean los alumnos durante su proceso formativo.

Observación Se aplica para identificar las potencialidades de los alumnos y así fomentarlas y enriquecerlas; así como en la detección de problemáticas para trabajar con el grupo, o bien, situaciones individuales que requieran atención especializada dentro o fuera de la escuela.

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Ámbitos de acción del tutor

En el tiempo destinado a la tutoría se pretende que el tutor de grupo realice una intervención en los ámbitos:

I. Integración entre los alumnos y la dinámica de la escuela. II. Seguimiento del proceso académico de los alumnos. III. Convivencia en el aula y en la escuela.

IV. Orientación hacia un proyecto de vida.

Las diversas acciones en torno a los cuatro ámbitos deben realizarse a lo largo de todo el ciclo escolar. Es decir, todos los ámbitos están diseñados para abordarse con diferentes niveles de profundidad en cada grado y grupo, esto según las características de los alumnos y la dinámica grupal que se vaya presentando.

Los ámbitos de acción tutorial se presentan por separa-do sólo para describir su relevancia y sugerencias de trabajo en cuanto a la formación de los estudiantes, ya que están re-lacionados y al abordar temáticas de interés, que en princi-pio se visualicen para uno de los ámbitos, también se está impactando de manera favorable en los otros.

El trabajo conjunto de los cuatro ámbitos de acción tuto-rial permite cumplir con el propósito de la Tutoría a lo largo de la educación universitaria.

Sugerencias para el desarrollo de la acción del tutor

I. Integración entre los alumnos y la dinámica de la escuela

Objetivo. Acompañar a los alumnos en acciones que favorez-can procesos de integración entre los diversos aspectos de su vida y la dinámica de la escuela. Al valorar la diversidad de

los alumnos, fortalecer el sentido de pertenencia a la escuela y fomentar el aprovechamiento de los servicios educativos que brinda la institución se ayuda a contrarrestar la deser-ción escolar.

El cambio de semestre en el mismo nivel educativo pro-ducen en los alumnos situaciones diversas; en un primer momento, la búsqueda de amistades, la posible aceptación o no por parte de sus compañeros, la construcción de su ima-gen frente a los otros; y en un segundo momento, todo lo relativo a la normatividad de la escuela, la infraestructura del plantel, las formas de trabajo de los maestros y las asig-naturas que cursarán, entre otras situaciones que inquietan e impactan en la vida de los estudiantes durante cada ciclo escolar.

En consecuencia, los alumnos precisan del acompaña-miento en los diferentes momentos de su vida, tanto en lo personal como en lo académico; durante el ciclo escolar la tutoría debe ofrecer a los alumnos de todos los grados aten-ción en cuanto a sus expectativas e inquietudes. Conviene que los tutores organicen actividades que amplíen las expe-riencias de los alumnos a partir de la valoración de la diversi-dad, mediante el conocimiento de los integrantes del grupo y de la comunidad de aprendizaje, los servicios que se ofre-cen y las formas de organización de la escuela.

Lograr un cambio en el interés de los alumnos hacia el desarrollo de las actividades académicas requiere resaltar la comunicación sobre las pautas de actuación y participación para el grado que se inicia, así como anticipar proyectos y espacios compartidos entre varias asignaturas.

En general, los estudiantes de cualquier grupo tienen intereses diferentes respecto a las actividades escolares

Tabla 3. Sugerencias para Integración entre los alumnos y la dinámica de la escuela.

Sugerencia Desarrollo

Difusión de los servicios que ofrece la escuela

Difundir de manera creativa e innovadora los servicios que les brinda el personal docente, directivo, administrativo y de apoyo educativo.

Partiendo de dudas e inquietudes de los adolescentes respecto a la organización e infraestructura de la escuela. Estrategias de bienvenida Crear estrategias de bienvenida para los alumnos de primer grado y los nuevos alumnos de los otros grados, aunque

hayan convivido desde el ciclo anterior. Revisión del reglamento

escolar

Mediante la revisión del reglamento escolar, promover un diálogo permanente sobre su sentido e importancia para la convivencia, que genere en los alumnos una actitud abierta, consciente y consensuada que permita un mayor apego y participación en la normatividad escolar.

Análisis general de la propuesta curricular

Con base en el análisis general de la propuesta curricular, tanto del nivel educativo como del grado escolar, propiciar la reflexión en torno a expectativas, motivaciones, temores, inquietudes y necesidades que los alumnos presentan para informar y orientar su trayectoria en la escuela secundaria.

Ambiente de cordialidad Promover que los alumnos se conozcan e interactúen en un ambiente de cordialidad, respeto, confianza y solidaridad, lo que favorece la integración del grupo.

Clima de confianza Establecer un clima que brinde a los adolescentes la confianza de expresar sus sentimientos, emociones, pensamientos y problemáticas, y que permita generar momentos de diálogo en torno a lo que para ellos representa su estancia en la secundaria.

Actividades de integración Organizar actividades de integración con los alumnos de toda la escuela para fomentar un trato equitativo e incluyente, en respuesta a la diversidad del alumnado como una oportunidad para el enriquecimiento de la comunidad de aprendizaje. De acuerdo con los intereses y motivaciones de los alumnos, favorecer que se organicen y participen en grupos recreativos, culturales, artísticos y deportivos, por mencionar algunos.

Vivencias formativas Propiciar que los alumnos de diferentes grados o grupos compartan sus vivencias formativas en torno a elementos escolares como el aprovechamiento del tiempo, temas de interés, el por qué de las tareas, las normas de convivencia en la escuela, el uso de los espacios escolares, entre otros.

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de la institución y del grupo al que se integran. Se sugiere fortalecer los mecanismos de comunicación para que se fa-miliaricen con la dinámica escolar y las relaciones con sus compañeros.

Formar parte de una escuela es un elemento importante de identidad juvenil, siempre y cuando al ser admitido no se pretenda borrar las diferencias y características de cada per-sona. Es preciso reconocer que antes de ser alumno, el estu-diante es un ser con una historia personal en un contexto propio. En la tabla 3, con base a nuestra experiencia, presen-tamos sugerencias para la integración entre los alumnos y la dinámica de la escuela.

Los alumnos demandan claridad sobre las formas de or-ganización y las normas de la escuela y del aula. Más allá de su difusión como un listado de preceptos de comportamien-to, se requiere un trabajo de sensibilización sobre su sentido para la convivencia armónica, lo cual les permitiría identifi-car las actitudes que facilitarán su relación con los integran-tes de la comunidad de aprendizaje (Vázquez y Dueñas, 2010). El conocimiento y la reflexión sobre las normas dan sentido al uso de los espacios y al aprovechamiento del tiem-po durante la jornada escolar, así como el disfrutar y formar parte de las actividades académicas, deportivas, culturales y recreativas que se fomentan en la escuela y del apoyo que pu-dieran recibir de los diferentes actores educativos con que ésta cuenta.

Es necesario que el tutor implemente actividades de ma-nera continua durante el ciclo escolar, así conocerá a los alumnos y obtendrá información sobre cómo se sienten e interactúan en la escuela.

II. Seguimiento del proceso académico de los alumnos

Objetivo: promover el desarrollo de estrategias que le permi-tan al alumno revisar y comprender sus procesos en el apren-dizaje de los diversos contenidos curriculares, entender dón-de radican sus dificultadón-des, qué tipo dón-de contenidos se le facilitan y cómo puede mejorar su aprovechamiento acadé-mico para asumir y dirigir sus aprendizajes a lo largo de su vida.

Partir de los rasgos de los alumnos plantea la necesidad de reconocer, respetar y valorar la diversidad de característi-cas e intereses que existen entre ellos. Esta diversidad se ex-presa de múltiples maneras: cómo responden a las tareas que la escuela demanda, su disposición ante el estudio, su capacidad para solicitar apoyo a los compañeros y docentes; así como en cuestiones aparentemente más personales: la manera de valorar la interacción con los otros, su actitud frente al conocimiento, el saber y la cultura; su disposición o no para entender el aprendizaje como una tarea de interés y beneficio personal, la manera de afrontar los conflictos y la capacidad de tomar decisiones; además de los valores con los cuales se conducen en su vida diaria, dentro y fuera de la escuela.

Más allá de la revisión puntual de las evaluaciones que los alumnos obtienen, puede ser de mayor riqueza para éstos analizar y reflexionar sobre los múltiples factores que inter-vienen en los procesos de aprendizaje y el desarrollo de com-petencias.

Tales factores resultan relevantes al revalorar las dife-rentes formas de acercamiento y apropiación de los objetos de conocimiento que tenemos como personas.

Tabla 4. Sugerencias para el Seguimiento del proceso académico de los alumnos.

Sugerencia Desarrollo

Rendimiento escolar como un compromiso personal y académico

Tomando como referencia motivaciones, dificultades, intereses y necesidades de los alumnos, suscitar el análisis, la reflexión y el diseño de las estrategias que emplean para aprender y el rendimiento escolar como un compromiso personal y académico.

Estilos de aprendizaje y hábitos de estudio

Mediante diversas actividades y ejercicios sobre estilos de aprendizaje y hábitos de estudio, promover la implementación de acciones concretas que favorezcan su aprendizaje, en tanto esto les permita mejorar su desempeño académico y disminuya el riesgo de reprobación.

Actividades colaborativas y de trabajo en equipo

Con base en las habilidades y los conocimientos de los alumnos, plantear de manera conjunta diversas actividades colaborativas y de trabajo en equipo que movilicen sus aprendizajes, los cuales plasmarán en sus trabajos y ejercicios de expresión como parte de las sesiones de Tutoría.

Diálogo con los docentes del grupo Por medio de un constante diálogo con los docentes del grupo, establecer acciones conjuntas que favorez-can el logro de los aprendizajes y el desempeño académico de los alumnos en cualquier momento del ciclo escolar.

Potencialidades y oportunidades En las reuniones de Consejo Técnico y de Evaluación pueden analizarse las características del grupo de alumnos que el tutor tiene a su cargo, en términos de las potencialidades y oportunidades de sus integran-tes para el trabajo de cada asignatura. Esta acción ayuda a tener un panorama compartido y ponderar las estrategias que cada docente puede impulsar desde su asignatura, así como definir otras que requieren promoverse en todas.

Actividades de apoyo a los alumnos Considerar las características y posibilidades de cada escuela permite definir actividades de apoyo a los alumnos en las asignaturas donde tengan mayores dificultades, lo cual puede hacerse fuera del horario de clase, con la ayuda de las familias, de alumnos de grados superiores o que hayan logrado buenos resulta-dos en alguna asignatura.

Estrategias de aprendizaje Generar actividades que impulsen a los alumnos a poner en práctica estrategias de aprendizaje, de la capacidad de síntesis, análisis, conclusión, juicio crítico, capacidad creativa e innovadora en torno a su cotidianeidad.

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Al visualizar estos elementos, es posible mirar de forma diversa el aprovechamiento escolar para la búsqueda de al-ternativas factibles que ayuden a contrarrestar los niveles de deserción y reprobación escolares. Situación que inquieta a docentes, directivos, autoridades educativas y padres de fa-milia, pero sobre todo afecta a los alumnos. Es posible afir-mar que las problemáticas que enfrentan los alumnos las causan diferentes factores, en lo individual; puede ser la poca motivación para el estudio, el uso inadecuado de estra-tegias y hábitos de estudio, la violencia escolar, el inadecua-do manejo de los cambios fisiológicos y emocionales del ainadecua-do- ado-lescente, las exigencias centradas en las calificaciones, los mecanismos disciplinarios coercitivos provenientes de las figuras de autoridad, y la visión fragmentada y descontex-tualizada de las problemáticas de los alumnos, entre otros.

También existen factores contextuales, como el desarro-llo desigual que impide que los beneficios educativos alcan-cen a todos los adolesalcan-centes, aalcan-centuándose la desigualdad en lugares de mayor marginación y entre las comunidades más vulnerables como: indígenas, campesinos, migrantes y personas con discapacidad; dinámicas familiares y sociales adversas; las creencias socioculturales que priorizan la edu-cación de los hombres y reducen las oportunidades de las mujeres; la descomposición del tejido social que generan la violencia, las adicciones, la corrupción y la impunidad, por mencionar algunos (Conde, 2011).

Usualmente se pretende contrarrestar dichas problemá-ticas con medidas remediales nada recomendables, por ejemplo: repasos exhaustivos sobre los contenidos de las asignaturas, tareas escolares carentes de intencionalidad di-dáctica, instrucciones para contestar exámenes, entre otras, con el aparente propósito de afianzar los conocimientos y que ello se refleje en el mejoramiento de las evaluaciones de los alumnos.

Sin embargo, desde la perspectiva de la tutoría, será nece-sario realizar una reflexión más profunda que desentrañe las posibles causas del mal desempeño de los alumnos y los pro-bables motivos por los cuales abandonan la secundaria, coar-tando o postergando la conclusión de su educación básica.

Ante estos escenarios, el tutor debe dar seguimiento al trabajo de los alumnos en las diversas asignaturas mediante estrategias individuales y colectivas que le permitan identifi-car, permanentemente, asuntos que representen fortalezas y debilidades en su aprendizaje. Para tal efecto, se buscará que los alumnos cuenten con un espacio donde exponer sus puntos de vista, reflexionar sobre su proceso de aprendizaje, identificar y expresar qué se les dificulta o facilita de cada asignatura, y proponer soluciones individuales y colectivas a los problemas que surjan. Esto le permitirá al docente gene-rar mecanismos mediante los cuales conozca y registre in-formación de los alumnos para contar con una base sólida que le permita definir su situación en diferentes momentos del ciclo escolar. En la tabla 4 se presentan sugerencias basa-das en nuestra experiencia para el seguimiento del proceso académico de los alumnos y de este modo dar seguimiento al proceso académico del grupo escolar.

Las actividades que el tutor decida emprender deben promover en los alumnos la reflexión y el diálogo sobre el esfuerzo personal y colectivo que cada asignatura les deman-da, y evitar guiarse sólo por sus calificaciones. Los resulta-dos se complementarán con la información que el tutor reca-be con los docentes del grupo, con el fin de buscar alternativas de solución de manera conjunta.

III. Convivencia en el aula y en la escuela

Objetivo: Favorecer el diálogo y la solución pacífica de los conflictos en el grupo y la comunidad de aprendizaje; el reconocimiento, respeto y valoración a la diversidad y al tra-bajo colaborativo como un medio para la formación y el desarrollo personal y del grupo, coadyuvando con el mejora-miento de los procesos de convivencia en los distintos espa-cios en que participan los adolescentes.

Desde la tutoría es necesario abordar situaciones social-mente relevantes que se presenten como resultado de la con-vivencia cotidiana en el aula, la escuela y la sociedad, en co-laboración con los docentes que atienden al grupo, directivos o especialistas con que cuente la escuela. El objetivo es pro-mover el desarrollo de elementos que permitan al grupo, y a los alumnos en lo individual, asumir una postura basada en el respeto a la dignidad de las personas y los derechos huma-nos, la solución no violenta de las diferencias por medio del diálogo, establecer mecanismos de comunicación con sus pares y docentes, así como con los miembros de su familia.

Por lo general, la frecuencia y las características de con-ductas disruptivas de la disciplina que se presentan en la es-cuela plantean la aplicación de medidas y sanciones, pero esto se hace desde un análisis individual de los casos y no de las condiciones institucionales y sociales que influyen en su aparición, ni de las características propias de la juventud que permiten explicar y atender muchos comportamientos ina-propiados.

Esto hace olvidar que los diferentes actores educativos requieren aprender a reconocer y valorar las diferencias de los alumnos, lo que ayuda a ponderar sus potencialidades y necesidades.

Es pertinente resaltar aquí la importancia del papel con-ciliador del tutor, ya que en el ejercicio del análisis crítico, la reflexión comprometida y la necesidad de ser justos se ad-quiere el valor de la justicia y la capacidad de ponerla en práctica, lo que favorece la autonomía de criterio y no la de-pendencia del juicio ajeno.

La construcción de nuevas formas de relación entre do-centes y alumnos tiene como fin la convivencia armónica y solidaria en la escuela, acorde con valores que garanticen el respeto y los derechos de toda la comunidad de aprendizaje. Las relaciones se pueden fortalecer mediante la creación de un ambiente favorable para la integración y el trabajo co laborativo. La conformación de un entorno de respeto y apoyo mutuo, de confianza para opinar, expresar dudas y equivocarse, colaborar, escuchar y ser escuchado, resulta imprescindible para el estudio y el aprendizaje (Díaz Barriga Arceo, 2006).

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Desde esta perspectiva, el salón de clases y la escuela se conciben como lugares privilegiados para el crecimiento personal, en donde docentes y alumnos mediante actitudes de cooperación, solidaridad y empatía desplieguen sus habi-lidades y conocimientos para el fortalecimiento de su desa-rrollo personal y social.

La acción oportuna del tutor en los conflictos entre alumnos, o entre éstos y algún docente o personal de la es-cuela, debe orientarse a establecer una solución respetuosa de ambas partes, condición necesaria para aprender y rela-cionarse en un contexto que priorice la convivencia armóni-ca. Esto exige a toda la comunidad de aprendizaje la capaci-dad para analizar y evaluar objetivamente su participación en la convivencia diaria. Para el tutor plantea el reto de iden-tificar y comprender las causas de las inquietudes que dicha convivencia genera en los alumnos.

Reconocer la escuela y el grupo como espacios cotidia-nos de desarrollo personal y social permite que los alumcotidia-nos valoren las diferencias en las relaciones de conviven.

La actividad cotidiana en el aula permite, además, desa-rrollar la identidad, así como el sentimiento de pertenencia a un grupo y a un colectivo mayor (el centro escolar); por ejem-plo, si el tutor organiza actividades con otros tutores y dife-rentes grupos de alumnos.

IV. Orientación hacia un proyecto de vida

Objetivo: propiciar el autoconocimiento y el desarrollo de la capacidad de elección y decisión de los alumnos. Esto puede hacerse mediante la reflexión sobre el compromiso

requeri-do para la elaboración de un proyecto de vida que oriente sus acciones en lo personal, académico, profesional o en alguna actividad productiva durante su vida.

Como parte del diseño de un proyecto de vida viable y flexible, es necesario que los alumnos reflexionen acerca de la importancia de trazarse metas personales a corto, media-no y largo plazos, visualizando que el conjunto de decisiones sobre distintos aspectos y momentos de su vida presente im-pactarán en el logro de proyectos y propósitos.

Por ejemplo, al momento de involucrar al alumno en la dinámica escolar, académica y social de la escuela, también se abona en la definición de los motivos por los cuales los alumnos han decidido continuar con sus estudios, así como en el reconocimiento, valoración y fortalecimiento de sus potencialidades, motivaciones, intereses, que sin duda re-presentan motores que conducen al mejoramiento académi-co, lo que contrarresta aquellas deficiencias, carencias o pro-blemáticas que atenten contra el logro educativo y formativo del alumno (Mayordomo, 2008).

También resulta factible coadyuvar en la consolidación de la identidad de los alumnos, mediante el respeto y valora-ción que los hace reconocerse como miembros de diferentes grupos sociales, al establecer lazos afectivos y de pertenen-cia, elementos que repercuten en la conformación de profe-sionales autónomos y proactivos.

A partir del contacto con el grupo, del seguimiento rea-lizado a los alumnos y de la información que ha recibido de otros docentes, el tutor puede contribuir al proceso de auto-conocimiento de los estudiantes en lo que respecta a sus Tabla 5. Sugerencias para la Convivencia en el aula y en la escuela.

Sugerencia Desarrollo

Formas de convivencia Promover formas de convivencia democrática alentando a los alumnos a proponer y poner en marcha un reglamento interno del grupo, el cual sea consensuado, aprobado y respetado por sus integrantes.

Reflexión y sensibilización Estimular en los alumnos la reflexión y sensibilización sobre la importancia y riqueza de la diversidad entre las personas, en donde se respeten sus derechos humanos y se tienda a la erradicación de conductas discriminatorias. Análisis de los conflictos Al retomar algún conflicto surgido en el grupo o la escuela, propiciar que los alumnos analicen y reflexionen lo

sucedido considerando las causas y consecuencias, así como el papel que asumieron los implicados, en tanto se fomentan actitudes de respeto, tolerancia, solidaridad y justicia entre los alumnos al momento de enfrentar diferentes conflictos de manera pacífica. Debe promoverse el análisis responsable de los factores involucrados en las situaciones abordadas y la búsqueda de soluciones justas y equitativas.

Evaluación continua de la integración del grupo

A partir de la evaluación continua de la integración del grupo, impulsar sesiones donde los alumnos tomen la palabra para expresarse, dialogar y establecer acuerdos frente a diferentes conflictos de manera libre, autónoma y responsable, y así instituir una relación horizontal con su tutor.

Valoración de los momentos del grupo

Al valorar los diferentes momentos que el grupo viva en cuanto a sus esfuerzos, trabajo constante, logros y satisfacciones, fomentar el reconocimiento de sus desempeños y disposición para mejorar su interacción y convivencia con la comunidad de aprendizaje.

Estrategias de expresión y acción de los alumnos

Plantear diversas estrategias que favorezcan la expresión y acción de los alumnos en torno a temas que les atañen directamente, por ejemplo: la comunicación con sus docentes, la seguridad en la escuela y en la zona aledaña, las opciones de recreación que les gustaría tener, su opinión sobre la disciplina en la escuela, las decisiones relacionadas con su futuro, la convivencia y los conflictos con sus pares, entre otros.

Promover que los alumnos organicen exposiciones, ferias, pláticas y presentaciones donde se difundan costumbres, tradiciones y otras expresiones que conforman su identidad.

Participación de las familias De manera periódica puede invitarse a las familias a participar en actividades escolares, por ejemplo: exposicio-nes, días abiertos o actividades recreativas, con las cuales se fortalezcan la comunicación y la confianza entre estos dos espacios educativos.

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habilidades y talentos, aspiraciones y necesidades de for-mación. Así, el tutor propicia en los alumnos la reflexión so-bre los aspectos que consideren más interesantes, aquellos que les resultan difíciles o atractivos, así como acerca de los  que  les demandan mayores grados de esfuerzo (Viel, 2009). De esta manera, los alumnos pueden definir una idea más clara de sus habilidades y preferencias hacia diversas áreas de estudio y realizar balances periódicos sobre los cam-bios que experimentan.

Una tarea importante que debe realizar, a partir de los resultados de tal balance personal, es el bosquejo de posibles escenarios profesionales u ocupacionales para iniciar la bús-queda de información más precisa sobre los perfiles formati-vos de las diversas áreas por las que siente mayor interés o agrado.

Basados en estos escenarios posibles, los alumnos re-quieren precisar algunas de las acciones que les permitan arribar a ellos, es decir, los caminos o itinerarios que deben seguir para alcanzar las metas planteadas. Al respecto, es preciso tener claro que un proyecto de vida representa una elección libre, consciente y comprometida.

Es necesario dejar en manos de especialistas la orienta-ción vocacional, ya que tienen la formaorienta-ción profesional in-dispensable para efectuar estas acciones. No todas las escue-las cuentan con este apoyo, por lo que si es posible se sugiere recurrir a especialistas o instancias externas.

La acción del tutor, aunado al trabajo del colectivo do-cente, de especialistas o instancias de apoyo a los adolescen-tes, se puede llevar a cabo a partir de diversas acciones que complementen y enriquezcan la visión integral del proyecto de vida.

Plan de acción del tutor

Si bien la tutoría no pretende cumplir un programa de estu-dio, sí precisa planear las acciones que se desarrollarán con los estudiantes. Es necesario que el tutor elabore un plan de acción que le permita anticipar y organizar las actividades con el grupo, es decir, planear las sesiones de tutoría (Xus, 2008). Esto comprende la integración e interpretación de un diagnóstico de las características, necesidades, inquietudes, intereses y propuestas de los estudiantes para modelar una planeación flexible para desarrollarla a lo largo del ciclo es-colar. Por lo tanto, cada tutor debe elaborar su propio Plan de acción tutorial, acorde con el contexto del grupo, escuela, comunidad y entidad.

Considerando que en las escuelas prevalecen situacio-nes, necesidades y problemas que los alumnos manifiestan como prioritarios en el orden de atención, el Plan de acción tutorial debe entenderse como un documento indicativo su-jeto a permanente reelaboración, y que se modifica a partir de la dinámica del grupo y de los individuos que lo integran, por lo que no puede considerarse como un documento admi-nistrativo (Meece, L. 2000)

Es recomendable que el plan de acción que cada tutor realice para su grupo se dé a conocer al colectivo docente para precisar y coordinar, en la medida de lo posible, activi-dades en función de las necesiactivi-dades tanto del grupo como de la institución escolar.

Con el propósito de articular las acciones en torno a la tutoría, es deseable que se promueva la formulación de un plan de acción institucional de apoyo a la tutoría. Puede ha-cerlo el colectivo de tutores con base en la detección de lí-neas comunes que orienten la realización del plan que ca-datutor diseña para su grupo, o bien, que la planeación Tabla 6. Sugerencias para Orientación hacia un proyecto de vida.

Sugerencia Desarrollo

Aptitudes y potencialidades Promover en los alumnos el reconocimiento, valoración y desarrollo de sus aptitudes y potencialidades como puntos de partida para el logro de sus aspiraciones personales, profesionales o actividades productivas.

Experiencias de vida Por medio de las experiencias que algunos jóvenes y adultos compartan sobre su profesión, oficio o actividad productiva, promover entre los adolescentes la visualización de posibles escenarios futuros en los cuales puedan desempeñarse.

Toma de decisiones Proponer a los alumnos la toma de decisiones de manera informada, libre y responsable, que dé cuen-ta de los actos que ellos consideran cruciales para la construcción de posibles escenarios a corto, mediano y largo plazos, deseables, factibles y acordes con sus expectativas de vida.

Temas de interés Al abordar temas de interés para los adolescentes por ejemplo, sexualidad, adicciones y opciones vocacionales, entre otros, promover el diálogo, la reflexión y la acción en torno a las implicaciones y repercusiones que tiene la toma de decisiones a lo largo de su vida y en el logro de sus metas. Reconocimiento de habilidades, intereses e

inquietudes

Con base en el reconocimiento de las diversas habilidades, intereses e inquietudes de los alumnos, generar ámbitos de expresión y construcción de propuestas creativas e innovadoras que fortalezcan su valoración y el aprovechamiento de sus competencias como parte del disfrute pleno, responsable y li-bre de su vida presente y futura.

Recomendaciones para la realización de ejercicio y buena alimentación

Promover entre los alumnos la realización de prácticas cotidianas asociadas a una alimentación correcta y al consumo de agua simple potable, así como la práctica regular de actividad física que re-duzca el sedentarismo, con el fin de asegurar el cuidado de la salud y la prevención de enfermedades.

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institucional al respecto retome las planeaciones trabaja-das por cada tutor. Si es imposible elaborar el plan de ma-nera colegiada, el tutor puede pedir la opinión de otros ac-tores educativos de la escuela, con el fin de retroalimentar y enriquecer su trabajo.

En suma, el plan de acción, tanto del grupo como insti-tucional, es una propuesta que busca coordinar las activida-des de tutoría con los principios y prácticas educativas esta-blecidas en el Plan Anual de Trabajo de la escuela. Cuanto más concreto sea el Plan de acción, tendrá más posibilidades de ser un documento que oriente y articule las acciones de cada tutor.

Orientaciones para la acción del tutor

El trabajo del tutor parte de un clima de confianza y respeto para motivar la participación de los alumnos, además de comprometerse con la preparación de las sesiones semana-les para abordar adecuadamente los ámbitos de acción del tutor. El espacio curricular de tutoría plantea la propuesta pedagógica de mantener un contacto directo con el grupo, colocando en el centro la vida del estudiante en sus distintas áreas de desarrollo.

Partiendo de esta premisa se exponen las siguientes: Diagnóstico del grupo. Se puede integrar con el apoyo de algunos instrumentos para el acopio y sistematización de la información, así como con la aplicación de técnicas grupa-les, la observación del grupo y charlas o puestas en común con los alumnos, docentes, directivos, familias y comuni-dad, entre otros. Las actividades de diagnóstico se pueden realizar en diferentes momentos del ciclo escolar, con el pro-pósito de profundizar en el conocimiento del grupo.

Planeación y valoración del grupo. Con base en la identifi-cación de los datos relevantes surgidos del diagnóstico, se definen las estrategias didácticas empleadas en las sesiones de Tutoría, que integren los propósitos que se debe lograr con el grupo durante el ciclo escolar, la organización de te-máticas que se abordarán, así como las estrategias de obser-vación y registro de la dinámica del grupo.

Como parte de la planeación vale la pena considerar al-gunas preguntas que definan y concreten tanto el nivel de profundidad como de gradualidad en el tratamiento de las temáticas, por ejemplo: ¿Con qué información cuentan los estudiantes? ¿Qué desean saber del tema? ¿Qué tipo de in-formación proporcionar? ¿Qué estrategias didácticas em-plear? ¿Con qué recursos didácticos? ¿Cuántas sesiones des-tinar? ¿Desde qué ámbitos abordarlo? ¿Cómo y mediante qué estrategias registrar la dinámica del grupo?, entre otras.

Asimismo, el tutor, para propiciar la reflexión de las temáticas de interés de los alumnos, puede auxiliarse de al-gunos recursos didácticos, actividades lúdicas, material au-diovisual (películas, videos, documentales), creaciones lite-rarias (artículos de periódicos, revistas, poemas, novelas, cuentos), material gráfico (fotos, dibujos, esquemas, imáge-nes), por mencionar algunos. Invariablemente, estos recur-sos deberán trabajarse con una intencionalidad didáctica que promueva las competencias para la vida a partir de las

producciones personales y del grupo, las cuales serán anali-zadas por su contenido y significado para los alumnos.

Más allá de enlistar los temas que pudieran abordarse en las sesiones de Tutoría, los intereses y las necesidades del grupo en particular determinarán la selección de lo que se trabajará, creando situaciones para abordarlo con los alum-nos, más que una exposición del tutor. En caso de que algún especialista o ponente sea invitado al grupo en alguna sesión posterior, el tutor deberá recuperar con el grupo dicha expe-riencia.

Conclusiones

Algunos factores que favorecen la relación de confianza con los alumnos se generan a partir de brindarles un trato res-petuoso, al conocerlos y llamarlos por su nombre, involu-crarlos de manera personal considerando sus opiniones y problemáticas, evitando realizar comentarios sarcásticos o estereotipados, con el fin de mantener la motivación para participar en las sesiones de Tutoría.

Asimismo, garantizar el manejo responsable de los da-tos personales de los alumnos es un elemento importante para mantener la confianza en el tutor. Por esta razón, al so-licitarles información personal se debe dejar claro con qué propósitos se pide, además de quién o quiénes pueden tener acceso a ella en los casos en que los responsables directos del alumno pudieran ponerlo en riesgo o limitar su desarrollo si ignoran esta información.

Es importante que el tutor se informe sobre temas rela-cionados con tutoría, adolescencia y estrategias didácticas, entre otros, así como, conocer sobre gustos, intereses y po-tencialidades de los estudiantes del grupo. También es reco-mendable que el tutor sea creativo e innovador y proponga al grupo situaciones interesantes, lúdicas y pertinentes a sus inquietudes y necesidades, que permitan analizar con los alumnos los asuntos que impactan su desarrollo y bienestar como integrantes de la comunidad de aprendizaje.

Es necesario consolidar el sistema de tutoría en las licen-ciaturas del área de química y, de ser el caso, también en el posgrado, para favorecer el desarrollo integral de los estu-diantes y en la perspectiva de que las acciones de ese sistema impactarán positivamente en la permanencia, rendimiento y egreso de todos nuestros estudiantes.

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