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EVOLUCIÓN Y PERSPECTIVAS DE LA LABRANZA DE CONSERVACIÓN EN MÉXICO

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Academic year: 2021

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EVOLUCIÓN Y PERSPECTIVAS DE LA LABRANZA DE CONSERVACIÓN EN MÉXICO

Artemio Martínez Ruiz Especialista Centro de Desarrollo Tecnológico “Villadiego” (FIRA)

[email protected] ANTECEDENTES

La Labranza de Conservación es un nuevo concepto en el uso y manejo de los suelos, el cual permite sembrar cualquier tipo de grano sin remover o labrar el suelo. En él se reemplazan herramientas tradicionales de trabajo como el arado, rastras, cinceles y cultivadoras por sembradoras capaces de cortar rastrojos y raíces, remover una línea de siembra para dejar la semilla adecuadamente ubicada en el suelo.

La labranza cero con bases científicas, como alternativa a la labranza convencional, nació en la década de los 40's con el descubrimiento del 2,4-D y otros herbicidas hormonales, que permitieron a los agricultores controlar las malezas de hoja ancha sin recurrir a cultivadoras o al azadón. El descubrimiento de la atrazina a fines de la década de los 50's y de los herbicidas de contacto en la década de los 60's ampliaron la base química de la agricultura de la labranza de conservación y produjeron oportunidades de estudio y desarrollo únicos en la historia de la labranza (FIRA, 1996a).

Hoy en día, millones de hectáreas se siembran en el mundo bajo el sistema labranza de conservación. La evolución de la labranza de conservación o siembra directa en los diferentes países ha sido diferente, dependiendo de las condiciones y de los incentivos y programas de los gobiernos locales.

En el marco de una agricultura sustentable, la labranza de conservación se convierte en la principal herramienta técnica que permite conservar el suelo, aumentar la eficiencia del uso de agua de lluvia y de riego, además de mejorar sensiblemente

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las propiedades físico-químicas del suelo permitiendo en algunos casos aumentar los rendimientos comparativamente con el sistema convencional. El menor uso de maquinaria y energéticos y el incremento de los rendimientos permiten hacer de este sistema productivo y rentable, lo cual lo hace atractivo para los productores, sin embargo, la adopción por parte de ellos, después de 18 años de transferencia por parte del FIRA, (Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura) ha sido insignificante comparado con el enorme potencial a nivel nacional.

Los primeros trabajos científicos en labranza de conservación que se hicieron en México se establecieron en 1975 por el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), en el estado de Veracruz (Kocher et al, 1983).

Durante el período 1979-1984, FIRA, envió a 18 de sus técnicos al CIMMYT para capacitarse en el manejo de la labranza cero (FIRA, 1996a). Posteriormente, en el lapso 1987-1989, FIRA realizó 15 cursos a nivel regional, y al término de dichos eventos, se realizó un curso para formación de instructores en Labranza de Conservación a nivel nacional. En estos cursos se capacitaron a 636 participantes; de estos, 214 fueron técnicos de FIRA, 170 técnicos asesores que participaban en el Programa de Asesores Externos de FIRA, 76 técnicos de la banca privada, 67 de otras instituciones y 109 productores.

También en este periodo se establecieron algunas parcelas demostrativas utilizando sembradoras hechas en México (Tulancingas), con muy pobres resultados, en principio por un mal desempeño de estos equipos y por falta de experiencia en el aspecto práctico y operacional por parte de los técnicos encargados del establecimiento de las unidades demostrativas.

Sin, embargo, a pesar de los resultados, y asumiendo que el principal problema era la falta de disponibilidad de equipos adecuados, FIRA se propuso importar estos equipos con el fin de demostrar las bondades de la labranza de conservación. Fue así como se inició en 1988 el establecimiento de parcelas demostrativas comerciales en diferentes partes del país, y particularmente en el Centro de Desarrollo Tecnológico “Villadiego”, dependiente de FIRA, ubicado en el municipio de Valle de Santiago, Gto.. A partir de ahí este Centro tiene como objetivo principal la capacitación y adiestramiento a técnicos y productores mediante la organización de cursos elementales y de especialización con el fin de lograr una adopción exitosa del sistema.

Son varias las razones por las que no se ha podido masificar la adopción de la labranza de conservación; una de ellas es el aspecto técnico (manejo de residuos, control de malezas, fertilización, riego, etc.) en el manejo del sistema para lograr resultados impactantes que convenza al productor de los beneficios de este sistema de producción. El desconocimiento de muchos elementos técnicos y de operación del sistema puede comprometer su crecimiento y eventualmente retraer su adopción debido a que la labranza de conservación no es una práctica agrícola, sino todo un sistema de producción que no se puede implementar de manera exitosa sin atender a las características de la región; donde existen cuestiones como el clima, los suelos, etc.,

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que imponen restricciones pero que también brindan oportunidades cuando se conoce los fundamentos del sistema.

La evolución de la labranza de conservación en México, desafortunadamente es pobre comparada con el potencial que se tiene en cuanto a superficie y sobre todo porque un alto porcentaje de esa superficie requiere de sistemas de conservación de suelos y de manejo eficiente del agua.

El impacto en el ámbito nacional, al 2000 la superficie establecida, se resume en un estimado de 850,000 ha (Estimación de las oficinas FIRA) distribuidas en diferentes entidades federativas, así como la venta de alrededor de 4,000 sembradoras especializadas, 80% de ellas de fabricación nacional. El impacto en otros beneficios son difíciles de cuantificar como la reducción de la erosión, el incremento de la materia orgánica, ahorro en costos y combustible, etc.

El futuro de este sistema en México es prometedor, seguramente el esfuerzo conjunto y coordinado de las Instituciones, organismos privados y sobre todo de los productores, hará que en poco tiempo sumemos a la derecha un dígito más a la superficie actual en labranza de conservación.

SITUACIÓN ACTUAL DE LA LABRANZA DE CONSERVACIÓN.

Para entender el porqué no se ha logrado una mayor adopción de la labranza de conservación como en tros países, describiremos algunas razones de esta situación.

1. FALTA DE CONOCIMIENTOS TÉCNICOS: Este punto puede ser discutible por algunas personas, sin embargo, es preciso reconocer nuestras carencias en este renglón para así establecer un programa de investigación que genere los conocimientos que requerimos en aspectos de control de plagas, enfermedades, malezas, equipos, etc. Es importante subrayar que la generación de conocimientos por si sola no resuelve los problemas, se requiere transformarlos en tecnologías de aplicación inmediata en parcelas comerciales de los agricultores.

2. FALTA DE TÉCNICOS CAPACITADOS: La adopción de la labranza de conservación por parte de los productores, requiere del acompañamiento de técnicos plenamente capacitados y adiestrados para tener éxito, de lo contrario, es llevar al productor a un rotundo fracaso en demérito de la promoción del sistema. Es preciso un programa agresivo de capacitación y adiestramiento a técnicos de empresas privadas (fabricantes y proveedores de maquinaria, productoras de semillas, herbicidas, etc.), oficiales y asesores independientes. 3. DESARROLLO DE MAQUINARIA Y EQUIPO: Las sembradoras nacionales han

jugado un papel importante en la adopción de la labranza de conservación porque tienen un costo accesible para los pequeños productores, sin embargo,

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requieren desarrollarse aún mas, ya que tienen problemas operacionales debido a que son copias burdas (se copian las formas y no la tecnología) de los equipos importados y éstos no fueron desarrollados para las condiciones de nuestro país, de tal forma que en muchas regiones de nuestro país su desempeño no es el adecuado. Es necesario enfatizar que no existe la sembradora ideal para todas las condiciones, por lo que debe haber también una diversidad de equipos atendiendo a las condiciones de las regiones agro ecológicas. En regiones del país donde es posible establecer dos o hasta tres ciclos de cultivo al año, se requieren de sembradoras versátiles y no obligar al agricultor comprar una sembradora para cada ciclo.

4. CARENCIA DE MODELOS TECNOLÓGICOS: Las diversas regiones agro ecológicas de nuestro país, demandan modelos tecnológicos acordes a esas condiciones. En nuestro país es común hablar de paquetes tecnológicos, sin embargo este concepto sugiere algo cerrado, la idea es hablar de modelos que dentro de la misma región se le pueda incorporar pequeñas variantes que logre resultados altamente satisfactorios en la adopción del sistema.

5. EL CONCEPTO DE LA LABRANZA DE CONSERVACIÓN: A pesar de más de 18 años de practicar la labranza de conservación, aun subsiste la idea de que consiste nada mas sembrar sin remover el suelo, dejando los rastrojos sobre la superficie. Este concepto es incipiente y le da una connotación de práctica agrícola y no como sistema de producción. La razón es que no existe investigación que permita una evolución del concepto. La investigación que otros países han desarrollado, los ha llevado al concepto de “sistema de producción sustentable” que permite la rotación de cultivos incluyendo varias especies, sembradas removiendo únicamente la línea de siembra y dejando cobertura sobre la superficie.

Este nuevo concepto conlleva muchos beneficios como los siguientes:

a) Permite una reducción considerable de la tasa de uso de herbicidas e insecticidas, ya que la rotación con varias especies no permite el desarrollo de las malezas y las plagas.

b) Permite el reciclaje de nutrimentos al incorporar especies con una relación Carbono/Nitrógeno bajo, las cuales tienen la característica de descomponerse fácilmente.

c) Permite una estructuración del suelo con mayor facilidad y en menor tiempo. d) Mayor productividad, menor costo y por lo tanto, mayor rentabilidad.

DESVENTAJAS:

1.- Se requiere conocimientos y destreza para implementarlo.

2.- Mayor compromiso de los agricultores para prepararse y adoptar el sistema de manera permanente y en desarrollo.

3.- Mayor apoyo de las Instituciones Públicas y Privadas, así como de las empresas que participan en el sector.

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REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1.

FIRA. 1996a. Labranza de Conservación para una agricultura sustentable.

Experiencias y logros de FIRA. Boletín Informativo Nº 281, Vol. XXIX. 28

p.

2.

Kocher F., A., D. Violic y A. F. Palmer. 1983. Sistemas de Labranza de

Conservación y el agua en el suelo. Simposio “La sequía y su impacto en la

agricultura”. Universidad Autónoma Chapingo. Chapingo, México. 139 p.

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