PRESENTACIÓN ... 5
1.- LA MEDIDA DE TODAS LAS COSAS ... 7
1.1.- El problema de Diógenes. ... 7
1.2.- Una primera aproximación. ... 7
1.3.- Un símil y un diagnóstico. ... 9
1.4.- Algunas sugerencias... 10
1.5.- El yo superficial y el yo profundo. ... 11
1.6.- Considerandos sobre el arte de vivir: ... 12
2.- LA CUERDA Y LA SERPIENTE ... 13
2.1.- Diversos caminos. ... 13
2.2.- Posturas ante la vida. ... 16
2.3.- Considerandos sobre el arte de vivir (2) ... 18
3.- ARTE DE VIVIR Y VOLUNTAD. ¿NADA DESEAR? ... 19
3.1.- La realidad y el deseo. ... 19
3.2.- Ir al fondo ... 19
3.3.- Considerandos sobre el arte de vivir (3) ... 22
4.- ARTE DE VIVIR Y NUESTROS CONOCIMIENTOS ... 23
4.1.- Arte de vivir. ... 23
4.2.- Relación hombre cosas, hombre – hombre. ... 23
4.3.- Lo que supone ... 24
4.4.- Considerandos sobre el arte de vivir (4) ... 25
5.1.- La vida como obra de arte ... 26
5.2.- Sentimientos y deseos en el hombre. ... 27
5.3.- Sentimiento y razón a través de la historia. ... 28
5.3.1.- Nietzsche ... 28
5.3.2.- Hume, ... 29
5.3.3.- Los existencialistas... 29
5.4.- ¿Se pueden controlar los sentimientos? ... 30
6.- SOLEDAD, DESAMOR Y PÉRDIDA DE OBJETIVO EN LA VIDA . 31 6.1.- La soledad ... 31
6.2.- Amor y desamor ... 32
6.3.- Tener una meta ... 33
6.4.- Sentido del humor. ... 34
6.5.- La felicidad fin o simple consecuencia. ... 35
7.- MIEDOS Y SISTEMA INMUNOLÓGICO ... 36
7.1- Es primavera ... 36
7.2.- Qué sentido tiene todo esto. ... 36
7.3.- Mi casa fueron mis palabras ... 38
7.4.- Constructores de invernaderos ... 40
7.5.- El sistema inmunológico ... 41
7.6.- Algunas pautas para el camino ... 42
7.7.- Falsas metas ... 44
7.8.- Diversos caminos que nos sacan de nosotros mismos: ... 45
8.- ¿INMUNES ANTE LA MUERTE? ... 47
8.1.- Un planteamiento desde la perspectiva actual ... 47
8.2.1.- La filosofía perenne ... 48
8.2.2.- La enseñanza de Buda ... 48
8.2.3.- El Bhagavad Gita...49
9.- PARA EMPEZAR A HABLAR DE LA MUERTE ... 50
10.- UNA EXPERIENCIA CERCANA A LA MUERTE ... 53
10.1.- Interpretaciones y transformaciones ... 57
10.2.- Aprendizajes ... 60
11.- TODO ES MURIENDO ... 67
12.- LA IMPORTANCIA DE LOS MITOS ... 70
13.- LA CONCIENCIA DE LA MUERTE ... 73
14.- ¿QUÉ PUEDO HACER? ... 77
15.- CIERRE QUE ABRE ... 83
REFERENCIAS ... 87
ANEXOS ... 90
Presentación
En el año 2010, en uno de los encuentros de convivencia que con frecuencia mantenía con mi amigo de siempre Antonio Durán Sánchez, profesor y catedrático de Filosofía en Centros de Secundaria y desde luego mi Maestro de "Saber vivir", me propuso una experiencia de Diálogo en torno al tema "EL ARTE DE VIVIR". Me proponía que organizásemos una o dos charlas en la Asociación "FOCODE" de la cual él sigue siendo presidente.
Desde el primer momento, como no podía ser de otra manera, acepté encantado, porque si desde luego hay algo que realmente me ha gustado y llenado siempre de satisfacción es mantener con Antonio largas conversaciones en las que siempre me ilustraba, tanto sobre los clásicos del "Saber filosófico", como de los últimos libros que había leído. Y es que Antonio fue siempre y sigue siendo un ávido y estudioso lector de lo que ha sido su pasión durante toda su vida, que no es otra que la de la Filosofía.
De aquellos encuentros, que preparamos escrupulosamente, surgieron textos y conversaciones que grabamos en audio, redactando a su vez diversos textos que nos sirvieron, sobre todo para disfrutar y aprender uno del otro, aunque desde luego y dado que Antonio tiene una memoria prodigiosa, capaz de citar cuando es oportuno frases textuales de reconocidos autores, yo creo que aprendí de él muchísimo más de lo que yo podría aportarle. Antonio, además de tener una experiencia de vida muy amplia y diversa, está especialmente cualificado para el hablar pausado, tranquilo y sosegado, mientras que a mí me atropellan siempre las palabras y muchísimas veces soy incapaz de hacerme entender ya sea por mi vehemencia o por mi emocionalidad expresiva.
Así pues, se organizaron en el FOCODE tres Encuentros sobre el ARTE DE VIVIR. El primero se realizó en febrero de 2011; el segundo un año después, en febrero de 2012 y finalmente el tercero en febrero de 2014.
Es obvio que ha pasado ya mucho tiempo de aquellos Encuentros del FOCODE, pero como resulta que estamos inmersos en una auténtica pandemia mundial que se ha llevado por delante a casi cinco millones de muertos y todos hemos sido confinados y usamos religiosamente la mascarilla, pues me he decidido a poner en marcha esta iniciativa. Y es que EL ARTE DE VIVIR no solo está siempre vigente, sino que además no terminamos nunca de aprenderlo y ejercitarlo. En consecuencia, ofrecemos aquí los textos que tanto Antonio Durán como yo elaboramos en torno a esta temática.
Por último he colocado intencionadamente como cabecera de esta presentación, un montaje con una foto de 2011 en la que aparecemos de izquierda a derecha, Antonio Durán, yo y nuestro hermano Lorenzo Rastrero que en paz descanse, con el que mantuve también una profunda e íntima relación de amistad y camaradería de corazón a corazón.
Sirvan pues estos materiales para recordarlo y honrar su memoria Así que mucha salud, mucha vida y mucho arte para todos los que estáis leyendo estos textos en este instante y para el "mundo mundial".
Juan Miguel Batalloso Navas Camas (Sevilla) -España- a 27 de octubre de 2021.
1.- La medida de todas las cosas
Por Antonio Durán Sánchez
1.1.- El problema de Diógenes.
Os parecerá una tontería, pero aquello de Diógenes con su farol buscando un hombre en las plazas de Atenas, que luego Nietzsche transformaría en búsqueda del dios muerto, tiene más enjundia de lo que parece.
Pensad que Diógenes se ha desprendido de todo: sólo le quedaba un cuenco para beber de la fuente y al ver a una niña bebiendo con el cuenco de las manos lo tiró viendo que ni siquiera eso necesitaba; no le importaba andar descalzo, con los pies llenos de barro, por las alfombras del palacio de Platón, según decía, así pisaba su orgullo; y a quien le dijo que sirviendo a un príncipe no tendría que comer lentejas, le respondió que prefería tener que comer lentejas antes que tener que adular a los príncipes; así que cuando Alejandro Magno le pregunta qué puede hacer por él: «Apartarte a un lado,-le dijo-, que me estás quitando el sol.»
No nos debe de extrañar que después de harto de cavilar en su tonel sobre lo que queda en un hombre después de prescindir de todo lo “accesorio” saliera despavorido a la calle buscando lo que no encontró dentro de sí.
Buscar al hombre o el sentido de todo ese chorro de energía que nos atraviesa, nos interconexiona, tal vez sea la tarea más apasionante que se nos presenta. Al fin y al cabo, un ser humano es la porción de realidad que tenemos más a la mano. O si se prefiere, en nosotros es el único lugar en que la realidad se vuelve transparente a sí misma. Si conocemos nuestra realidad conocemos todas las demás; si conocemos de qué estamos hechos conoceremos de qué están hechas todas las cosas y sabremos posicionarnos con mayor lucidez en nuestro mundo.
1.2.- Una primera aproximación.
En un primer golpe de vista podemos percibir que estamos hechos de la misma sustancia que la tierra, el agua y el aire, y podemos presumir de ser básicamente un complejo químico muy evolucionado; sabemos incluso nuestra organización genética y el comportamiento de los genes y sus leyes de supervivencia que explican en parte de nuestras apetencias y nuestras fobias. 1
Conocemos la neurona, los neurotransmisores que la atraviesan están bien identificados, (endorfina, dopamina, noradrenalina, acetilcolina...); los centros donde se procesa la información por medio de mapas neuronales tienen mucho que ver con nuestra anticipación de las respuestas exitosas que damos a los estímulos.
La psicología se encarga de analizar paso por paso ese mundo un tanto extraño del pensamiento; aunque no está muy claro si se trata de un desajuste de este animal cuyo riego sanguíneo se ha concentrado demasiado en el cerebro y ha dado lugar a la aparición de ese parásito devorador de vida que es el pensamiento; o tal vez se trate de uno más de sus utensilios: el uso de voces en lugar de cosas que va a permitir simularlas, hasta llegar a esa simulación de nosotros mismos que llamamos conciencia; tampoco faltan los que consideran el pensamiento algo que nos introduce en una nueva dimensión de la realidad, ese mundo de las representaciones incoloras, mudas e intocables (SCHRÖDINGER, E.; 2007: 71) y que escapa al espacio y al tiempo.
Pero además de todo eso sabemos que somos animales de ciudad, animal político dijo Aristóteles, que disfrutamos de una organización del trabajo y del reparto de lo producido aunque no siempre consensuada (economía social de mercado en el mejor de los casos, neocolonialismo en el peor); y de una organización política sobre las bases de la democracia que aspira a unas libertades de pensamiento, de asociaciones que deciden el propio gobierno, de mercado... que al menos como idea tal vez sea el mayor logro de la cultura occidental
Y aunque no seamos muy conscientes de ello sabemos que a grandes niveles estamos atravesados por fuerzas de gravedad y corrientes electromagnéticas que nos enlazan a los astros y sus movimientos.
Con todos estos saberes hemos logrado un dominio de nuestro entorno que jamás ha tenido parangón en lo que conocemos desde la aparición de la vida.
Todo esto es magnífico, una gran hazaña, una proeza, un milagro de la racionalización, la división del trabajo y la especialización y no hay que minimizarlo. Pero tampoco debemos consentir que se nos minimice concluyendo que el que tenga visiones que vaya al médico.
Si os fijáis bien la mayoría de nuestras nociones del hombre se refieren a los aspectos externos, como si estuviera visto con los ojos del saber técnico, y consisten en trocearlo, o reducirlo a algún elemento parcial.
Era este panorama el que hacía decir a Hölderlin:
¡Ojalá no hubiera ido nunca a vuestras escuelas! La ciencia, a la que perseguí a través de las sombras, de la que esperaba, con la insensatez de la juventud, la confirmación de mis alegrías más puras es la que me ha estropeado todo.
En vuestras escuelas es donde me volví tan razonable, donde aprendí a diferenciarme de manera fundamental de lo que me rodea; ahora estoy aislado entre la hermosura del mundo, he sido así expulsado del jardín de la naturaleza...
¡Oh, sí! El hombre es un dios cuando sueña y un mendigo cuando reflexiona... 2
1.3.- Un símil y un diagnóstico.
Hay un mito del Atarva Veda (2º Veda) que dice más o menos así:
«...Prajapati deseó ser muchos... con la idea de disfrutar de los objetos de los sentidos, por lo que nos creó.
Pero es una empresa peligrosa... pues es atrapado por el flujo de las cualidades de la materia con la que actúa (luz, oscuridad, mezcla); y como sujeto corpóreo se ve como enfrentado a los objetos de percepción que siente como exteriores y se llena de deseos y no ve al dador de todo en sí mismo, sino que piensa “este soy yo”, “esto es mío”, y
de este modo queda atrapado como un pájaro en la red y así vaga por matrices buenas y malas pendiente de lo que consigue con sus acciones y viendo por todas
partes objetos contrapuestos.
...si se libera de aquellas cosas de las que se había llenado y por las que había sido vencido, entonces logra la conjunción con el espíritu, es decir, siendo realmente
Brahma entra en Brahma...»
(COOMARASWAMY, A.; 2001: 82-85).Como la mayoría de los mitos se presta a muchas interpretaciones, pero podemos muy bien ver reflejado tanto al hombre de nuestro tiempo como a su sociedad, ambos perdidos en multitudes de cosas.
Ya Ortega y Gasset hablaba de la barbarie de la especialización y consideraba al especialista como pollo de engorde metido en su jaula para mayor rentabilidad sin la menor conciencia del sentido del conjunto. Y señalaba que el exceso de cosas no favorece a la vida, sobre todo cuando esas cosas te las encuentras sin haberlas trabajado tú. Esto da lugar tanto a la vieja aristocracia como al “hombre masa” que comparten gustos como el culto al cuerpo y al deporte, la falta de romanticismo en las relaciones hombre-mujer, el desprecio por el intelectual del que sólo se sirven para diversión, preferir el autoritarismo más que un régimen de discusión. (Rebelión de las masas).
Algo parecido dice Heidegger cuando afirma que la democracia no puede apropiarse del control de la técnica, que no tiene hoy sentido afirmar que el hombre es centro del universo cuando ese universo que hemos fabricado se nos engulle, que tanto al sujeto como a nuestra realidad hay que aplicarles una cura de adelgazamiento que nos permita verlos desapasionadamente. 3
En esta cura de adelgazamiento de nuestra hipertrofia de subjetividad, o si se prefiere en el cambio de perspectiva de nuestra visión de las cosas es donde, según creo, la visión de oriente tiene algo que decir.
Naturalmente ni es oro todo lo que reluce ni hay que idealizar ninguna cultura como si tuviera la última palabra, pero hay filones en el mundo oriental que merecen todo nuestro interés.
1.4.- Algunas sugerencias.
El punto de mira.
Es muy gráfico ese sencillo toque de alerta sobre el simplismo de las explicaciones del hombre sin recurrir a otra cosa que a los componentes puramente materiales:
“Aunque cortes el tronco del cerezo no hallarás las flores en él.”
Hay sitios donde no se pueden buscar ciertas cosas:
Del pino lo del pino y del bambú lo del bambú.
Pero sobre todo no se puede confundir lo más genuinamente humano con cosa ninguna.
Las Upanisad nos lo ilustran con la Historia de Naciketa: (MARTÍN, C.; 2001: 75)
«...Ofrecido por su padre, al estilo de Abrahán con su hijo, llega a la morada de la muerte, pero ésta no está y no le hacen la acogida pertinente; cuando ésta llega a los
tres días se disculpa y le ofrece satisfacer los tres deseos que prefiera.
Lo primero que pide es que su padre se libre de la ansiedad y que no le reprenda cuando vuelva. La muerte le dice que no se preocupe que su padre no se enfadará y
dormirá tranquilo.
Lo segundo que le revele cuál es el fuego que conduce a ese lugar en que no está ella y por tanto no hay miedo, ni vejez ni sufrimiento. Ese fuego no es otro que la
inteligencia, el iluminado encuentra allí el fuego origen de los mundos.
Lo tercero que le aclare si cuando uno se muere sigue existiendo o no. Aquí la muerte le dice que en esto hasta los dioses han dudado, es un tema difícil y que le pida otra cosa. Él insiste. Ella le ofrece hijos, riquezas, poder, ninfas celestiales y toda clase de
delicias. Pero él dice que todo eso es pasajero, que nada de eso hace feliz pues nada de eso queda cuando ella llega. Quiere saber si hay una nueva vida.
La muerte responde con tres consideraciones:
Lo primero, hay que saber distinguir bien de placer. Tú has elegido el buen camino porque has preferido lo primero.
Lo segundo, diferenciar sabiduría o deseo de verdad e ignorancia o deseo de cosas placenteras, la ilusión de la riqueza y el poder. Sólo conoce la verdad el que se siente
uno con ella y la desea con firme decisión.
Y finalmente saber qué es aquello que está más allá del bien y del mal, de las causas y del tiempo. Tal es el ser escondido en el corazón de cada criatura que sólo puede ser
conocido cuando él se manifiesta a quien le busca con los sentidos en equilibrio y la
ser. Cuando se llega aquí hemos dejado de confundir la apariencia con la realidad e, instalados en nuestro verdadero ser, habremos perdido el miedo a la muerte...»
Cuando se toma conciencia de lo que está más allá del tiempo y de los cambios y las formas pasajeras... el ser humano se libera de las garras de la muerte.
El problema de la inmortalidad se resuelve eliminando al sujeto individual como algo aislado, eliminando toda dualidad.
1.5.- El yo superficial y el yo profundo.
La gran máxima de las Upanisad es “Tú eres Eso”. “Eso” es, por supuesto, el Atman o Espíritu, el Espíritu Santo, el pneuma griego, el rüh árabe, la ruah hebrea, el Amón
egipcio, el chí chino; Atman es esencia espiritual indivisa sea trascendente o inmanente...»
(COOMARASWAMY, A.; 2001: 19).Bergson ha hablado de esas dos formas de entender la primera persona, del yo superficial y el yo profundo. De cómo nos identificamos con apetencias o pulsiones que en nada responden a nuestros intereses más íntimos. De cómo nos derramamos en un mundo de cosas que acaban cosificándonos, proyectándonos en una exterioridad en que nos perdemos con el consiguiente desasosiego. Contrapone a esto la intuición que es capaz de captar en su flujo ese "elan vital" que nos atraviesa y que escapa a toda objetivación. Incluso recurre al testimonio de los místicos de todas las culturas como seres privilegiados capaces de vivir esta experiencia en su máxima expresión.
También Husserl habla de una "pura subjetividad" que no puede ser puesta entre paréntesis: paso del yo empírico al yo transcendental, un ser extramundano, inserto en el flujo vital.
Pero claro, nos quedamos un tanto perplejos con el vaciado que hace de ese yo trascendental cuando parece reducirlo a un "
conjunto de leyes o estructuras comunes a todos los sujetos conscientes
", esto es, a un lenguaje cuyos rasgos en el fondo compartimos.El punto de arranque de Bergson y Husserl es similar a las enseñanzas de las Upanisad: evitar que el hombre se disperse y se pierda en las cosas y encaminarlo hacia su mundo interior, hacia el ser escondido en el corazón de cada criatura.
Pero es muy distinta la forma de afrontar esa subjetividad. Desde ese complicado amasijo de estructuras de que hablan los estructuralistas que se inspiran en Husserl, (SAMPEDRO, J.; 2002) hasta esa línea que señala Bergson que apunta a la mística, pasando por esa sensata sugerencia del segundo Heidegger de cura de adelgazamiento del sujeto del humanismo y la ilustración.
Con los debidos reajustes no viene mal echar un vistazo en esa dirección; seguir esa invitación a ver las cosas desde la perspectiva que se nos abre cuando miramos en nuestro interior y descubrimos el discurrir de la energía (karma) a su través, sin miedo a
1.6.- Considerandos sobre el arte de vivir:
֎ Conocer lo que somos físicamente para mejorar dieta y ejercicios; y cuando lo requiera el caso medicina y terapias.
֎ Dar su valor a las cosas.
֎ Lo más genuino del hombre.
֎ Rasgos del yo superficial y del yo profundo.
2.- La cuerda y la serpiente
Por Antonio Durán Sánchez
2.1.- Diversos caminos.
Los caminos que se presentan ante nosotros son múltiples y variados; casi se puede decir que no los elegimos nosotros, sino que nos eligen ellos a nosotros; sin embargo, para simplificar vamos a destacar dos extremos contrapuestos.
Hay un mundo de bienes y seguridades que no deja de seducirnos y ofrecérsenos como un camino totalmente honesto y deseable y que en cierto modo estamos contribuyendo a su mantenimiento y prosperidad; de él disfrutamos y en él estamos más o menos integrados, aunque no dejemos de sentirnos un poco extraños a nosotros mismos y a tantos otros que no tienen cabida en él o impiden que otros la tengan.
Pensándolo bien este mundo es producto de nuestra razón huyendo del hambre y la miseria y centrada en la producción de bienestar. Su carácter competitivo no debe extrañarnos; nos gusta competir incluso con los amigos, ponernos retos, parece como si esa primitiva ley de la selva bajo la que hemos vivido en el pasado, ahora ritualizada en el juego y en las relaciones de trabajo y mercado, fuera un ingrediente imprescindible en todas nuestras relaciones. Y el afán de lucro forma parte del juego: el lucro se considera el premio a la inteligencia y la austeridad, incluso, según Weber, como bendición de Dios en el puritanismo.
(WEBER, M.; 2001).
Y lo malo es que no hay ahora mismo en el horizonte ninguna alternativa mejor.
Se ha acabado la Historia, nos dicen los que quieren vendernos su historia; no hay ninguna perspectiva de que pueda aparecer un mundo diverso, un mundo en que predominen las gentes que no tienen por meta vivir a costa de otros, vivir desentendiéndose del sometimiento de la gente que les rodea y que, por el contrario, trate de crear una comunicación a todos los niveles que vaya compensando progresivamente las desigualdades. ¿O sí?
Y es que a lo mejor estas pretensiones son un tanto ilusorias y es verdad aquello de Heráclito que
«no hay ni es deseable un mundo sin guerras, que la guerra es el padre de todo y pone a cada uno en su lugar, a unos los hace dioses (divos) y a otros mortales, a unos señores y a otros esclavos...»
Quizás este mundo de lucha sea el único posible y las construcciones que con estos esquemas se han llevado a cabo – estados modernos, tecnologías, mercado, familia... – quizás sean las que mejor van con la gran mayoría y no sean muchas las gentes que están a disgusto con ellas o al menos que estén dispuestas al cambio. A cualquiera que se encuentre a gusto con lo que hay no hay nada que decirle.
En cambio, para el que busca otra cosa tal vez le diga algo ese punto en que tanto abunda el mundo oriental, que, bien visto, también forma parte de nuestra cultura. El camino que se nos propone es el del desapego y la contemplación, ese soltar la presa de que hablan los budistas o ese desprendimiento de que hablan nuestros más insignes hombres de fe.
Es famoso el dicho: Las cosas que tienes te tienen a ti. Es el misterioso palíndromo latino, legible en cualquier dirección y con distintos sentidos: Sator opera tenet opera sator: el autor tiene la obra y la obra tiene al autor.
S A T O R A R E P O T E N E T O P E R A R O T A S
Savater en su Ética para Amador nos habla del
sabio budista que para explicarle esto a su discípulo le dice: ¿Qué es lo que más te gusta de esta habitación? Él señaló una copa de oro y marfil. Pues cógela. Pero no la sueltes. ¿Qué otra cosa te gusta? El discípulo miró a una bolsa llena de dinero que había sobre la mesa. Cógela también. Y la cogió con la otra mano. Luego preguntó al maestro Y ahora ¿qué? El sabio respondió: Ahora ráscate.
Naturalmente no pudo. Con las manos ocupadas no se pueden hacer muchas cosas.El sabio chino Lao Tse lo dice con esa concisión que le caracteriza:
El sabio no retiene, hecha la obra no permanece en ella.
Pero no basta el desapego,
“la acción no puede destruir la ignorancia”
, además es necesaria la contemplación:Llegar a descubrir el carácter ilusorio de la mayoría de las cosas por las que nos afanamos; superar esa confusión que nos hace ver una serpiente donde sólo hay una cuerda. Considerar el carácter pasajero de todo lo que nos pasa, dejarlo fluir sin retener nada. Asistir gozosos al juego de la vida con sus dolores y gozos relativizados. Llegar a experimentar que no somos distintos de lo que nos rodea, sino uno con todo.
Samkara, en su Esencia del Vedanta, habla de una liberación de la ignorancia, del hábito de vernos a nosotros mismos como enfrentados o extraños a los objetos de nuestra percepción, la visión dualista de la realidad.
Y propone salir de esa ilusión:
Lo mismo que al ver un jarrón no nos identificamos con el jarrón, así al ver nuestros miembros físicos o captar nuestros pensamientos o nuestra fuerza vital tampoco hay
por qué identificarse con ello, sino más bien con el Testigo de toda esa serie de actividades, con el sujeto que ve o piensa los distintos objetos de nuestro
conocimiento.
Somos eso en cuya presencia todos esos entes se manifiestan y actúan; somos algo que está por encima de las mutaciones y los cambios, somos el testigo que presencia, la luz que ilumina, lo que se entrega en el amor, lo que buscamos cuando aspiramos a la
liberación.
(SANKARACARYA; 1997: 27) Y el Maestro Kodo Sawaki nos lo expresa de esta manera:NUESTRA ESPIRACIÓN es la del universo todo.
NUESTRA INSPIRACIÓN es la del universo todo.
De este modo, a cada instante, realizamos la gran obra ilimitada.
Poseer este espíritu
es hacer desaparecer la desdicha y engendrar la absoluta felicidad.
Y nuestro Juan Ramón lo dice así:
¡Afán triste de niño, aquel afán de poseerlo todo, de recrearme en todo, inmensamente, gozando, en falso, mundos que creía de otros!
…
Hoy, alma, ¿qué no es mío?, ¿qué no es tuyo?
¿Qué verjas no se abren, qué muros no se rinden,
qué bocas no se llenan de palabras, para ti?
2.2.- Posturas ante la vida.
Una consiste en no fiarse de los sentidos poniendo todo el acento en el mundo interior.
Ya Heráclito había dicho aquello de
Malos testimonios son los ojos y las orejas para aquellos hombres que no entienden su lenguaje
.Y el sabio hindú Samkara nos previene:
Así como una cuerda puede parecer una serpiente por ignorancia, (...) de la misma manera el yo (atman) puede aparecer como sujeto independiente debido a la
ignorancia acerca de la naturaleza propia del atman.
Sin embargo, cuando se corrige el error al afirmar el carácter de ilusión de la serpiente entonces se reconoce que se trata de una cuerda.
Así, cuando se ha dicho yo no soy el cuerpo (ni los sentidos ni la mente ni el entendimiento ni el conjunto de las energías vitales) comprendo que no soy un (sujeto
independiente) sino el atman, el testigo último de todo, yo soy Siva.
(SANKARACARYA;1997: 88).
Todo consiste en saber estar por encima de las primeras impresiones de los sentidos y tanto de nuestros impulsos más primarios (hambre, sed, sexo, seguridad…) como de las motivaciones inmateriales (relaciones interpersonales, autorrealización…) siempre que nos hagan perder de vista nuestra conexión con esa realidad última que escapa a los sentidos.
Cuando los sentidos están controlados se da la unión (Yoga), esto es, nos sentimos en armonía con nosotros y nuestro entorno. Pero hay que vigilar pues este estado viene y va.
Otra postura es la actitud que se centra sobre todo en el mundo de los sentidos.
Desde el “Carpe diem” de Horacio o “A vivir que son dos días” de los Chunguitos, hasta el asumir la vida tal cual viene, con sus contradicciones, que sugiere Nietzsche:
Necesitamos sumergirnos deliberadamente en el seno de la vida, conscientes de su fuerza caótica y con el coraje suficiente para llevar y soportar la contradicción. Sólo se es fecundo al precio de ser rico en antítesis
, dice Lou A. Salomé citándolo. (ANDREAS- SALOMÉ, L.; 1980: 161)Gozar la belleza y riqueza de lo presente, lo próximo, vagar por las construcciones falsas de la metafísica, la religión, el arte sabiendo que son construcciones con que nos vamos acomodando a nuestra realidad.
Es ésta una cierta concepción estética donde las grandes creencias no son más que juegos más o menos bonitos, máscaras, dirá Nietzsche, que adoptamos rememorando el pasado.
Se nos deja muy claro que para esta corriente de pensamiento el engaño está en creerse que podemos huir de las alternancias de dolor y placer, de la lucha interior que todos llevamos con nosotros y refugiarnos en un mundo imperturbable, el mundo de los ascetas o mejor en el no mundo de quien lo abandona todo. Eso no es más que una forma de sucumbir al cansancio, una forma de huida se nos dice.
El problema está en saber cuál es la verdaderamente falsa interpretación del mundo, la inexacta concepción de la vida, o qué se puede asumir de cada una de ellas.
Y en respuesta a esto último, está la posición lo que se llama la “vía media”, la prudencia de que hablaba Aristóteles (elegir el término medio entre los excesos y defectos usando la recta razón); o como nos lo refleja este poema oriental:
No busco la Vía,
pero tampoco hago lo contrario.
No me prosterno ante Buda, pero tampoco lo desprecio.
No permanezco mucho tiempo sentado, (meditando) pero tampoco me siento relajado.
No limito mis comidas a una sola, pero tampoco me atiborro.
No me siento satisfecho de todo, pero no me muestro ávido.
CUANDO EL CORAZÓN
ESTÁ DESPOJADO DE TODO DESEO ENCUENTRA LA VÍA.
(Vigésimo Patriarca)
2.3.- Considerandos sobre el arte de vivir (2)
֎ Buscar nuestra seguridad y nuestro bienestar; hasta dónde el desapego.
֎ La contemplación accesible a todos, sólo a iniciados, o El que tenga visiones que vaya al médico.
֎ Nos guiamos por los sentidos, por la razón o por las intuiciones de algo que va más allá de nuestras representaciones.
3.- Arte de vivir y voluntad. ¿Nada desear?
Por Antonio Durán Sánchez
3.1.- La realidad y el deseo.
Ya hemos visto que a la hora de acercarnos a la realidad depende mucho del ángulo desde el que la miremos. No hay observador imparcial que no modifique las condiciones de lo que observa como sabe muy bien Schrödinger. (SCHRÖDINGER, E.; 2007: 55).
Para un físico todo, incluso el hombre, se reduce a campos de energía en procesos irreversibles de adaptación y autoorganización.
Desde el punto de vista de la biología podemos ver el mundo vivo como un campo de batalla de genes en pugna por su supervivencia.
Para el hombre público el mundo es el escenario donde desarrolla su representación.
Y para la gran mayoría es un campo de apuestas donde tratamos de jugar lo mejor posible.
¿Lo que llamamos realidad tiene carácter ilusorio?, ¿todo es relativo al modo en que se conoce?
Sin ir más lejos, filósofos como Hume y Kant nos advierten que lo que nosotros consideramos sustancias o causas no son más que formas de representarnos las impresiones que nos llegan no se sabe muy bien de dónde.
Schopenhauer saca sus consecuencias: el mundo no existe más que en relación con el sujeto, el mundo es mi representación y mi voluntad, y no hay nada que no se reduzca a lo uno o lo otro, no hay un tercer objeto en sí. (SCHOPNEHAUER, A. ; 2003: 19-20).
Samkara considera absurdo que haya una realidad que contempla y una realidad contemplada. Es el sujeto último de toda contemplación, el atman, el que da sentido a todo lo demás.
El ojo que ves no es ojo porque tú lo miras,
es ojo porque te ve.
Lo dice Machado, lo que cuenta es lo que ve y no lo que ves.
3.2.- Ir al fondo
¿Son ese fondo los deseos o nuestra voluntad como parece apuntar Schopenhauer?
Pero son tantos nuestros deseos que uno no sabe qué hacer con ellos. ¿Suprimirlos o potenciarlos? ¿Qué tipos de deseos potenciar y cuáles suprimir? ¿Tiene todo el mundo los mismos deseos?
Ni siquiera el deseo de libertad que se supone una orientación básica de nuestra especie parece compartido por todos. Hay muchos que prefieren que les manden, que otros decidan por ellos, antes que decidir por sí mismos. Es menos complicado.
Admitamos que liberarse es vivir haciendo lo que uno realmente quiere. Y hay que admitir también que lo que uno quiere está siempre en relación con la representación que se hace de sí mismo y del mundo.
Pero todas estas cosas no tienen nada de simple.
Empezando por que los deseos pueden ser muy numerosos, contradictorios o excluyentes, más fuertes o más debiluchos. Tu querer es siempre una elección entre todo ese marasmo de pulsiones y deseos. Y eliges conforme a la fuerza con que se presente ese deseo y ajustándote a la idea de ti mismo que te has trazado utilizando tu bagaje mental. Son en definitiva dos factores los que nos determinan: La fuerza o intensidad con que se presenta el deseo y el tipo de conocimiento de nosotros y del entorno que barajamos.
Al decir de Schopenhauer: «Querer es carecer, necesidad, sufrimiento. La satisfacción pone fin al sufrimiento, pero para un deseo que es satisfecho hay por lo menos diez que no lo son... el deseo colmado deja su puesto a otro nuevo...Ningún objeto de la voluntad puede dar lugar a una satisfacción verdadera... Mientras estamos bajo la presión del deseo con sus alternativas de esperanza y de temor... no es posible que disfrutemos dicha ni tranquilidad...
Pero cuando una circunstancia exterior o nuestro estado de ánimo nos arranca del torrente de la voluntad y emancipa nuestro conocimiento del deseo, la atención ya no se dirige a los motivos de la voluntad sino que concibe las cosas libres de sus relaciones con el querer, de un modo desinteresado, sin subjetividad, de una manera puramente objetiva, entregándose a ellas plenamente, en cuanto son puras representaciones y no meros motivos; entonces la tranquilidad, buscada antes por el camino del querer y siempre huidiza, aparece por primera vez y nos colma de dicha. »
(SCHOPENHAUER, A.;2003; 160). Sería un contemplar sin apetencias como el que ve un árbol o el bosque sin que medien consideraciones utilitaristas o distinciones teóricas, sino en pura contemplación.
Cabe que desees no desear nada, que domines todos tus deseos, que aquietes totalmente las llamadas pasiones del corazón.
Y esto podría ser o por una experiencia similar a la descrita por Schopenhauer, a la manera del placer estético que hace al sujeto olvidarse de sí, o porque hemos llegado a una representación de nosotros mismos que relativiza todas las cosas y no considera
Normalmente uno quiere cada vez con más ahínco, en la medida que el tiempo más y más se acelera, agarrarse a algo estable, a algo que resista el arrastre del torbellino en que nos sentimos inmersos. Vamos perdiendo seguridades, vínculos penosamente construidos, palpando momentos en que pareces estar demás, sientes quedarte sin agarraderas, sin cartas que jugar, sin apuestas en ese juego alucinante que constituye tu existencia.
Entre la nebulosa de lo sentido, lo vivido, lo soñado y lo hecho sólo quedan los síes que has ido dando a los retos que te ha ido planteando tu vida, tus propias decisiones.
Bien esos síes imprecisos a los sueños de la infancia, o a las normas del grupo que vas descubriendo en la juventud, o a las grandes ideas que acarician la mente de los años rebeldes, hasta un sí a lo que venga de los años de la desilusión... Esto suponiendo un desarrollo sin traumas. De lo contrario habrán sido otras decisiones por otros derroteros las que habrán ido marcando nuestra persona.
De cualquier manera, lo que constituye tu personalidad son las decisiones que has ido tomando a través de tu vida. Son esos síes que te acercan a lo más hondo de ti, lo que tienes en común con todo lo vivo; es como un camino andado hacia lo interior; es la más auténtica realización de sí mismo. Algo muy distinto de aquel perezoso esteticismo:
“Que la vida se tome la pena de matarme ya que yo no me tomo la pena de vivirla”
. O ese declinar responsabilidades escudados en el rebaño o haciéndose las víctimas de fuerzas extrañas o perdiéndose en lamentos de nuestro pasado o en temores ante el futuro, todo menos afrontar el presente.Pero llega un momento en que te enfrentas al sí más difícil, al sí más penoso, al sí más ambiguo y contradictorio, un sí que es al mismo tiempo un no o si se quiere a algo que está más allá de nuestros torpes esquemas lógicos de síes y noes, estás ante el sí a tu retirada de escena, un sí al término, un sí a tu no existencia, un sí a la nada que te aguarda, un sí al no, sí a la propia desaparición.
Con mirada de sol que se retira, como diría Octavio Paz en similares circunstancias.
No es ningún drama para quien ha vivido siempre más o menos acorde con las fuerzas que rigen la vida, una más de sus leyes; ningún lamento para quien ha ido aprendiendo que ningún apego va a durar mucho tiempo, pero ¿no será hacer trampa jugar ya de antemano la carta de la renuncia? ¿Hasta dónde llevar el total desapego?
Consolación del que no puede otra cosa, resignación de los débiles, a la fuerza ahorcan... y otras mil formas de desacreditar esta visión oímos todos los días.
Si hay que creer a la historia es esta una forma de encarar la vida que ha tenido abundantes adeptos a través de los tiempos. Hay quien los llama calumniadores de la vida, resentidos contra los fuertes y sanos, gente que cura el dolor imprescindible de todo lo vivo envenenando la herida, suministradores de adormidera... Y a lo mejor no dejan de tener razón en más de un caso.
Pero salta fácilmente a la vista cuándo se trata de un ojo venenoso y un corazón
pasar a través suyo los mejores flujos vitales sin oponerles resistencia, sin afán de retener, y participa en el mundo con total desprendimiento; alguien que de forma relajada y como sin darse cuenta vive en perfecta armonía con su entorno y es capaz de generar un campo de simpatía a su alrededor en el que entran libremente otras muchas voluntades.
3.3.- Considerandos sobre el arte de vivir (3)
֎ Diversas visiones de la realidad.
֎ Qué hay detrás de nuestras impresiones.
֎ Los hombres son voluntades.
֎ Decisiones que nos van haciendo.
֎ Renuncias.
4.- Arte de vivir y nuestros conocimientos
Por Antonio Durán Sánchez
4.1.- Arte de vivir.
El arte de vivir en principio es el arte de liberar nuestra energía que por nuestra ignorancia queda encerrada en el yo individual y esclava de las cosas. La carencia de horizontes en que proyectarnos, el vivir encerrado en sí mismo, es ignorar este arte.
Es un arte que no se enseña directamente. Sólo se puede señalar una dirección, mostrar un camino, enseñar a ver. Luego cada individuo ha de tomar sus decisiones.
4.2.- Relación hombre cosas, hombre – hombre.
Todas las cosas están religadas. Hoy lo sabemos:Por la física moderna: considera el mundo como un entramado de energía donde actúan las fuerzas de gravedad, electromagnéticas y nucleares fuertes y débiles (entre protones y electrones en el núcleo, entre los neutrinos). Supone en el fondo de las cosas un mar infinito de energía que se despliega como espacio, tiempo y materia, un flujo intangible e invisible y no compuesto de partes.
Por la biología: considera la naturaleza como un ecosistema con vida propia.
Los seres vivos, además de alimentarse de la tierra y de la luz (plantas), están marcados por fuerzas como hambre, sexo, y los más diversos sentimientos.
Por lo que conocemos hay un equilibrio en el que intervienen tanto las cadenas tróficas como la simbiosis y cooperación.
Por la psicología: considera la mente como algo que se gesta colectivamente junto con el lenguaje en el intercambio entre los sujetos. No es algo aislado.
Y sobre todo por la experiencia cotidiana de la llamada cultura de masas que inicia con la radio y TV y culmina con el mundo en red. Se ha cambiado el viejo modelo de sociedad basado en la escritura y aparece una nueva conformación del hombre a través de esos instrumentos de comunicación y comunión.
El mundo no es objeto exclusivo de ningún tipo de saber, son muchos aspectos diferentes y requieren maneras diferentes de abordarse. Cada cosa requiere su herramienta apropiada.El carpintero y el mecánico saben mejor que nadie las cualidades de la madera o de los objetos que manipulan; lo mismo la cocinera y el campesino. Es un saber técnico en relación con los objetos de la experiencia.
El saber de la física, de las matemáticas, las leyes de la lógica para no contradecirnos son saberes teóricos. Aquí nuestra mente se enfrenta a sus propias creaciones en base a la razón.
Cuando nos relacionamos con las personas la cosa cambia: será un saber práctico el que nos haga ver lo que se debe y lo que no se debe hacer. (No engaño, no violencia, tratar al otro como semejante, son materia de la ética y la política).
Las tradiciones espirituales nos hablan de una experiencia semejante a la que describen los físicos actuales, de una realidad intangible pero en un campo no material ni apreciable por los sentidos ni por la sola actividad de la mente, sino al que accedemos por simple intuición directa, a la manera de la experiencia amorosa o creativa, de la experiencia estética, de la solidaridad o empatía con nuestros semejantes. Todas ellas fuerzas que nos hacen salir de nuestra individualidad y experimentar nuestros lazos con todo lo que nos rodea.
4.3.- Lo que supone
Supone un abrir nuestra vida y nuestra mente a todo lo que nos haga salir de nosotros mismos y tomar conciencia de nuestras conexiones con el resto del mundo.
Pero no podemos quedarnos en teorías, es un saber que se adquiere con la práctica:
Por una parte, tenemos unos cauces de salida al exterior: las manos, el lenguaje y los genitales, a los que hay que dar salida adecuada, no destructiva o exclusiva sino acorde entre nosotros y en armonía con el medio. Por ahí circula toda nuestra capacidad creativa.
Por otra, hay un camino hacia el interior de nosotros mismos que a veces se olvida y que nos pone en contacto con ese ancho mundo de verdades, bondades y belleza de que nos hablan las creaciones espirituales que hemos heredado los seres pensantes.
A través de la historia de la humanidad ha habido hombres carismáticos que han marcado caminos espléndidos por los que han seguido mucha gente de noble corazón;
y no han sido sólo sabios sino también artistas e incluso caudillos; y no sólo en una determinada cultura, habrá que entrar en contacto con distintos pueblos y sus culturas para adquirir conciencia de las verdaderas dimensiones de nuestra manera de vivir.
Tan solo con la unión de las diversas fuerzas que actúan en el hombre éste puede llegar a un desarrollo adecuado, éste puede reflejar en sí la totalidad de lo que le rodea y vivir su armonía. Será un trabajo compartido y habrá que contar tanto con los medios de masa como con las mejores tradiciones.
Las falsas interpretaciones del mundo y el desvío de las energías biológicas, el sexo, las emociones y la actividad mental, son las principales causas de patologías en el ARTE DE VIVIR.
4.4.- Considerandos sobre el arte de vivir (4)
Una aproximación al arte de vivir.
Nuestra relación con las cosas.
Nuestra relación con los otros.
Cauces de salida de nosotros mismos.
Falsa interpretación del mundo.
5.- El arte de vivir y los sentimientos
Por Antonio Durán Sánchez
La vida podemos considerarla como un arte en cuanto la entendemos como un quehacer y no como simple mirar, pensar y contemplar o un dejarse arrastrar por lo que hay.
Ya vimos que podemos entender el arte de vivir como arte de liberar nuestras energías que por nuestra ignorancia quedan encerradas en el yo individual y esclavas de las cosas.
Y ese arte consiste en
tener miras amplias y actuar acordes con esas miras
asumir todos los recursos a nuestro alcance: sean medios actuales, sean tradiciones de formas de vida exitosas.
Se habló también de satisfacción de deseos, de represión de los mismos, del sufrimiento y formas de asumirlo; de cambiar de actitud: competir por compartir; del recto pensar que conduce a la paz, la visión contemplativa y la meditación como terapia.
Hoy ahondaremos en la idea de la vida como obra de arte, como algo creativo, que ha de contar tanto con nuestros sentimientos y pasiones como con nuestra actividad mental y nuestras representaciones, y todo ello vivido con un cierto distanciamiento y desapego.
5.1.- La vida como obra de arte
Considerar la vida como obra de arte supone verla con el distanciamiento del esteta, el que tiene plena conciencia de estar aquí de paso, pero que al mismo tiempo se implica en la obra común, en la construcción de una sociedad no sólo habitable sino con capacidad de inclusión en su seno tanto a sus críticos como a sus detractores.
A primera vista esto parece una cosa frívola; siempre hemos oído que la vida hay que tomársela en serio y más si a nuestro alrededor estamos viendo sufrimiento, hambre e injusticia.
Pero todo el mundo sabe que un verdadero arte nunca se desentiende de su entorno. Todo arte supone un intercambio del autor con sus destinatarios y si es capaz de sintonía transmite nuevas formas de ver las cosas a las personas que nos rodean lo que permite corregir los desajustes y hacer este mundo más habitable.
Pensemos tanto en Homero o Cervantes como en los grandes de la pintura o escultura o de la música. Como dijo Hölderlin “Lo que dura lo fundan los poetas”.
Cabe por supuesto lo que Kierkegaard llamaba un mísero arte; él aludía sobre todo
mísero arte, pero hablar justa y humanamente de este asunto es un verdadero arte.
"(KIERKEGARD, S.; 1967: 68).
Siempre la ciencia, la poesía y el arte presuponen un estado de ánimo tanto en el creador como en el receptor, una sintonía. Cuando esta no se da, vienen el diálogo de besugos o las situaciones cómicas.
5.2.- Sentimientos y deseos en el hombre.
Hoy nos resulta inadmisible esa pretendida reducción del hombre a puro animal racional, atrapado por sus representaciones, por sus construcciones mentales. Un exceso de racionalismo vio en los sentimientos un obstáculo que había que reprimir.
Pero hay una ley de la historia, como una especie de termodinámica de los sentimientos, y es el retorno de lo reprimido. (TRÍAS, E.; 1994).
Después de Freud y sus exploraciones del subconsciente hoy parece que nos hemos pasado al lado contrario. ¿Son los sentimientos los que mandan?
Vamos a centrarnos en todo ese mundo de los sentimientos y los deseos, ese conjunto un tanto oscuro constituido por las formas que tiene el hombre de sentirse afectado por lo que le sucede y las que tiene de dar salida a esas múltiples energías cuya naturaleza en gran parte desconocemos.
Sobre este tema podemos encontrar de todo en el saber popular de la copla, los cantaores y el mundo de los artistas y los poetas.
Pero siempre será bueno ver esto desde otras perspectivas, precisando todo ese mundo de afectos, sentimientos, emociones, pasiones para un buen uso de los mismos.
Los sentimientos son estados de ánimo relativamente estables y confusos provocados por nuestras experiencias. Cuando van acompañados de una cierta agitación psicológica, de una conmoción física o corporal tenemos las emociones.
(Emóvere = agitar). Se diferencian de los sentimientos por ser repentinas y menos duraderas, pero más intensas que aquellos.
Aunque íntimamente relacionados con diversas funciones biológicas, la biología no basta para explicar sus manifestaciones en el hombre.
Las emociones más características son las que genera la atracción de los sexos, la Esta gitana está loca
quiere que la quiera yo.
Que la quiera su marío que tiene la obligación.
Tengo el gusto tan colmao cuando te tengo a mi vera que si me dieran la muerte ni siquiera la sintiera.
Las pasiones son estados afectivos violentos y de gran intensidad que arrastran al sujeto, aún en contra de su voluntad, y están orientadas a conseguir el objeto que desencadena su aparición. Poseen mayor intensidad y duración que las emociones.
El amor, el odio, la venganza... tienen carácter pasional cuando por su intensidad escapan al control de la voluntad.
Ni el sol que va su carrera ni el pontífice de Roma me quitan de que te quiera.
La pasión hace poner en segundo término la vida racional pasando a primero la vida afectiva: manda el corazón sobre la razón. Deforma la percepción que sólo ve por los ojos de la pasión, lo mismo que las ideas y las valoraciones. Ofusca de tal manera el pensamiento que puede llegar a anular la voluntad. Pero por otra parte se dice que ninguna gran obra se ha llevado a cabo sin pasión.
“Contranatural sería el codiciar torpe y directo… enredar a la persona en historias que no están a su medida… pasa por alto los obstáculos y pasa por encima de las
personas.”
(MUSIL, R.; 2008: 758).5.3.- Sentimiento y razón a través de la historia.
En todas las culturas existen figuras modélicas que sirven de referencia y orientación a los diversos individuos y a las diversas épocas. Así Shiva y Visnú de los hindúes o Dionisio y Apolo de los griegos; en el cristianismo hay todo un santoral con todo tipo de modelos: desde Santiago Matamoros o S. Jorge modelos de guerreros, hasta S. Francisco de Asís, desde Juana de Arcos hasta Sta. Rita de Casia.
En La rebelión de las masas, Ortega habla de épocas clásicas, convencionales, en las que predomina el respeto a las normas establecidas y épocas de transición, de sinceridad y espontaneidad en que se da salida a los sentimientos más íntimos.
5.3.1.- Nietzsche
Nietzsche, como ya hablamos en nuestra primera charla, advierte que, semejantes a los sexos que perpetúan la vida en medio de constantes luchas y aproximaciones, existen dos fuerzas en la naturaleza que con sus conflictos y encuentros van generando la peculiar forma de vida de los seres humanos:
"la evolución progresiva del arte es resultado del espíritu de Apolo y del espíritu dionisíaco,... del ensueño y de la embriaguez..."
De las facultades creadoras de formas... la apariencia radiante, la luz, la conciencia de nuestra individualidad... y
De la ruptura de esas formas y del mismo principio de individuación por obra del
"Bajo el encanto de la magia dionisíaca no sólo se renueva la alianza del hombre con el hombre: la naturaleza enajenada, enemiga o sometida, celebra también su
reconciliación con su hijo pródigo, el hombre."
4Nietzsche anuncia una nueva época en que los hombres rechacen el exceso de intelectualismo y redescubran el espíritu de la danza, la exaltación de la sensibilidad y sus vibraciones como lo más genuino que tiene la vida.
5.3.2.- Hume,
Hume, en el S. XVIII, fue el que más destacó la importancia de los sentimientos.
"La razón - dice - es, y debe ser, esclava de las pasiones y no puede reivindicar una función distinta que servir y obedecer a éstas."
Parece una pasada; pero es según se mire y en qué tipo de sentimientos y pasiones nos quedemos. Los músicos saben que la música toca directamente los sentimientos sin valerse de ninguna representación mental de tipo ideológico.Hume precisa:
"No hay cualidad de la naturaleza humana más notable, sea en sí y por sí, sea por sus consecuencias, que nuestra propensión a probar simpatía por los demás y a recibir por comunicación las inclinaciones y sentimientos de los demás aunque diversos y hasta contrarios a los nuestros... La moral es más propiamente objeto de sentimiento que de juicio, aunque a veces confundamos este sentimiento con una idea"
. Es lo que se ha llamado el emotivismo moral.5.3.3.- Los existencialistas
El pensamiento existencialista que va de Kierkegaard a Sartre pasando por nuestro compatriota Unamuno, reivindica los derechos del sentimiento.
Nos sirven de guías de forma indirecta, a la manera de alarmas que nos señalan por donde sí y por donde no hay que caminar. Así el aburrimiento y la desesperación ante la búsqueda de placer. Si bien la desesperación permite seguir el camino a pesar del fracaso, la angustia es temor al vacío, a caer en la nada.
De aquí sólo se sale, según Kierkegaard, por el salto de la fe, el salto en la oscuridad de Dios dirá él, en la confianza en que todo lo que ha hecho posible el momento presente ha de hacer posible el futuro, podemos añadir. Es un salto irracional pero que da una certeza personal e incomunicable.
Para Unamuno el hombre es antes que nada animal de sentimientos, el ser humano auténtico es el hombre de carne y hueso, la razón ha de estar al servicio de la voluntad de vivir.
Lo que mueve a este hombre son los instintos de conservación y de perpetuación.
Del primero surge el hambre y de la satisfacción de las necesidades materiales surge el progreso técnico y el conocimiento directo material; del segundo el amor sexual y el
social y de estos un conocimiento que él considera de lujo, que da lugar al mundo suprasensible de las ciencias y a la fe en la trascendencia.
5.4.- ¿Se pueden controlar los sentimientos?
Las personas que buscan motivos para enfadarse, nos dice Marinof,(MARINOFF, L;
2000) siempre los hallarán, pero son ellas quienes tienen el problema. Y su problema es que necesitan enfadarse. Según el citado autor los sentimientos directamente no se pueden controlar. Pero si nos los representamos adecuadamente, eso nos permite ver con más claridad las opciones que nos cabe adoptar. Podemos recurrir a situaciones análogas. Como dice la copla:
“Que la mancha de la mora con otra verde se quita”
Y podemos, en última instancia, recurrir a una filosofía de la vida que sitúe el problema en su verdadera dimensión.
Siguiendo las consideraciones de los autores vistos anteriormente, podemos decir que el sentimiento es una fuerza que nos orienta hacia las realidades terrestres, que orienta nuestra vida hacia conexiones en las que nos sentimos a gusto y nos hacen rehuir todo aquello que perturba nuestra armonía.
Si tienes la fortuna de toparte con algo que te vibra al unísono, algo en lo que sientes reflejarse lo mejor de ti mismo, algo en lo que te sientes como en tu propio elemento, entras en contacto con el sentido de la tierra, como si hundieras una raíz en la savia fecunda que alimenta la vida. Y si, por el contrario, te sientes privado de ese tipo de relaciones y te sientes extraño a la tierra y las gentes con las que convives, sientes un desasosiego que te obliga a replantearte el rumbo de tu vida.
Cierta filosofía, sobre todo oriental, propone como meta al hombre eliminar los deseos, Nada desees y serás feliz. ¿Un ideal válido para todos?
Uno puede estar más o menos tiempo entregado al mundo de las creaciones culturales, de la contemplación, de las representaciones asumidas con más o menos carga emotiva, pero ha de encontrar contrapeso en el mundo concreto de los sentimientos, de los afectos, para que la persona no se vuelva amargada. De todas formas, cada persona se sitúa en el mundo de distinta manera.
6.- Soledad, desamor y pérdida de objetivo en la vida
Por Antonio Durán Sánchez
“Las únicas grandes tragedias, -nos dice Bucay citando a Borges-, son la soledad, el desamor y la pérdida de objetivo en la vida”.
6.1.- La soledad
Es uno de los temas más acuciantes de nuestra sociedad. Al decir de Sloterdijk , (SLOTERDIJK, P.; 2009: 432-439) los apartamentos unipersonales y los estadios de masas reflejan una sociedad de solitarios aglomerados que dejan al mercado la función de conectar sus fuerzas. Los apartamentos son incubadoras de patologías sociales, carentes de esa ventilación psíquica que debía tener toda edificación según Le Corbusier.
Y es que desde el egoísmo fomentado por el ideal mercantilista es muy difícil llegar a una convergencia con nuestros semejantes y muy fácil llegar a la soledad de su miserable rincón, al rencor y a la amargura. (DOSTOEVSKI, F.: 2005).
Hay que distinguir una soledad buscada, o asumida y una no querida, pero a la que te han llevado tus torpezas.
֎ La primera se busca tras una experiencia de vida proyectada al exterior que nos deja insatisfechos. Ej. El Beatus ille qui procul negotiis de Horacio y en versión de Fr. Luis de León:
Dichoso el feliz estado/ del sabio que se retira/ de aqueste mundo malvado/ y con pobre mesa y casa/ en el campo deleitoso/ con solo Dios se compasa/ y a solas su vida pasa/ ni envidiado ni envidioso
. Esta puede ser un modelo para jubilados.֎ La soledad asumida por aquellas personas que se supone tienen una riqueza interior, aquello de
“A mis soledades voy, de mis soledades vengo, que para andar conmigo me bastan mis pensamientos”
que decía Lope de Vega y que replicaba Juan Ramón“En la soledad no se encuentra más que lo que a la soledad se lleva”
. De esta soledad sería de la que decía Nietzsche que es propio de los grandes hombres saber soportar la soledad.֎ Pero de la que hablábamos al principio es de la no deseada, de la que se ha dicho
“Ay del solo que cuando caiga no tiene quien le levante”
. Es una soledad que nos labramos a base de equivocaciones y falsos planteamientos, a base de un planteamiento egoísta y miope que no es capaz de ver todo el entramado de relaciones que hacen al hombre.6.2.- Amor y desamor
Y es que olvidamos el entramado de relaciones que nos mueven a todos los seres, relaciones que se hacen manifiestas de una manera especial en los seres humanos.
El hombre hay quien lo considera un fracaso como animal dada su inmadurez crónica. (SLOTERDIJK, P.; 2008: 53 y 2009b: 534) Sale al mundo indefenso, pero se instala en la casa construida y en la casa del lenguaje que lo amansan y transforman.
Además del sistema inmunológico orgánico desarrolla otro cultural para lo supervivencia del grupo. . (SLOTERDIJK, P.; 2009a: 358-359)5 Si primero fueron las tradiciones orales y escritas las que le dieron forma, hoy son otros los
“instrumentos de comunicación y comunión a través de los que los hombres se conforman en eso que pueden ser y serán”.
Con el ensamblaje de los factores biológicos y culturales se ven ambos favorecidos.
Se puede decir que el ser humano no recurre a la cultura para transformarse sino que procede de ella en cuanto ésta marca sus dotes somáticas, su capacidad cerebral, su sexualidad, sus estructuras inmunes, con lo que más que un ser de carencias es un ser de lujos, está suficientemente asegurado para sobrevivir frente a todos los peligros. En él se dan excedentes de todo tipo: tanto en su producción como en su reproducción.
Esa casa del lenguaje que habita el hombre hace posible una apertura mayor al mundo al que nos vinculan nuestro pensamiento, nuestros deseos y nuestra sensibilidad a través del arte, la ciencia y la cultura (lo bello, lo verdadero y lo bueno).
Y a su vez permite que sepamos lo que el otro tiene dentro, habitar en el interior del otro, una relación particular. El hombre sale de sí mismo al encuentro con sus semejantes para reencontrarse y recrearse, desde la relación hombre-mujer, la más elemental, hasta las más generales formas de convivencia.
Las relaciones de pareja reflejan las de la sociedad y viceversa. Lo mismo en una que en otra es la comunicación la que hace la convivencia y la cooperación.
Cuando la comunicación falla o se da en una sola dirección aparecen las relaciones de poder y sumisión; sólo cuando hay comunicación y búsqueda conjunta de la verdad se abre un espacio a una relación amorosa y en libertad.
Somos un entramado de relaciones, pero sufrimos crisis de comunicación.
Necesitamos espacios para la comunicación, la participación, el diálogo razonado; un cambio de valores del interés al sentido de lo gratuito,
“salir de nosotros y realizarnos
en regalos”
(MAUSS, M.; 2009)6 , pasar del egocentrismo a la empatía, ponerse en el punto de vista de los demás.En nuestra acelerada sociedad tecnológica, nos dice Marinoff, estamos tan enfrascados en descifrar cómo funcionan las cosas que no disfrutamos de ninguna conexión espiritual con el mundo ni con nuestros semejantes. Por consiguiente, la búsqueda de alguien con quien compartir nuestra vida adquiere renovada importancia.
6.3.- Tener una meta
Ajustarse a las leyes de la naturaleza; llevarse del corazón o bien de la imaginación creadora que diría Hegel; de los deseos de autonomía; de la verdad, la bondad y la belleza…
Frankl: “
en realidad no importa que no esperemos nada de la vida, sino que la vida espere algo de nosotros. Pensar lo que la existencia nos reclama”
.Si no nos tomamos demasiado en serio a nosotros mismos entonces podemos afrontar de forma más relajada lo que la vida va demandando de nosotros. Más que preguntarnos qué sentido tiene mi vida, preguntarnos qué hago yo con ella, qué es lo que la vida me reclama.
La pregunta no es que sea fácil, pero está mejor planteada.
Perdidos desde nuestros orígenes los instintos básicos del animal y ahora perdida la memoria de nuestro pasado y tradiciones, andamos un tanto desorientados sin saber muy bien qué hacer y nos conformamos con hacer lo que hacen los otros o lo que nos mandan, y matamos el aburrimiento con el afán de dinero y poder o de sexo y placer.
Nos resulta difícil dar un sentido a nuestra existencia.
Y no es que haya un sentido único para todos, a cada hombre, en cada tiempo y situación la vida le va planteando cosas diversas. Es cuestión de saberlas ver.
Hay quien busca el sentido en su interior y se lo plantea como autorrealización. Y no entiende que somos relaciones y que sólo dirigiéndonos a algo o alguien distinto de nosotros mismos podemos encontrar un mínimo de sentido. Cuanto más nos olvidamos de nosotros mismos y más nos entregamos a una causa o a una persona amada más humanos nos volvemos y más se perfeccionan nuestras capacidades.
Según Frankl tenemos tres modos de encontrar sentido a nuestra vida:
֎ Realizando una acción,
6 “Hemos de salir de nosotros y realizarnos en regalos, tanto voluntarios como involuntarios, en ello
֎ Acogiendo los regalos que nos da la vida, en especial esas experiencias límites que son la belleza y el amor,
֎ Y también mediante un sufrimiento llevado con entereza.
Esa conmoción interior que provocan en nosotros tanto la belleza de una obra de arte o de la naturaleza como el calor humano sentido en el amor son regalos que nos trae la vida de forma inesperada. Pero hay que dejarles sitio para que se den.
El amor es el conocimiento más profundo de lo que alguien es y puede llegar a ser.
No hay que confundir amor con sexo, aunque vayan normalmente muy unidos. Hay quien piensa que el sexo es lo primero y el amor no es más que un derivado, una sublimación del eros. Ambos son fenómenos primarios, pero es el sexo bien entendido el que es expresión del amor.
El sufrimiento deja de serlo cuando encuentra un sentido, aceptado con entereza como medio para conseguir algo.
“Cuando se ama,
dice S. Agustín,no se sufre y si se sufre ese mismo sufrimiento se ama”
.6.4.- Sentido del humor.
Pero por encima de todo tenemos un valor que escapa a las redes del mercado, que escapa a los predicadores del rearme moral y regeneradores de la vida política, un valor que es difícil quitárselo al pueblo: es el humor, el sentido estético de la vida, no el talante gruñón del perro atado, o de las personas que han crecido en la sujeción, sino el buen temperamento de quien convaleciente de las fiebres revolucionarias o dogmáticas mira tanto al pasado como al futuro con espíritu confiado.
La ironía no es la verdad pero es como la dinamita que hace saltar los obstáculos que nos impiden llegar a ella. Lo decía Kierkegaard pero ya antes tenemos un ejemplo en la ironía socrática, el método que usaba el pensador griego para disipar las contradicciones y oscuridades en que se encontraba su interlocutor.
Dostoievski lo dice así:
“No estoy a favor del sufrimiento, pero tampoco de la felicidad. Estoy a favor del humor, y que siempre lo pueda tener”
. (Cit. Sloterdijk, Esferas III. 626).Y es que el humor nos hace tomar distancia para sobreponernos a cualquier situación. El buen talante ante el propio destino y sufrimiento permite dotar la propia vida de una cierta dignidad moral y nos pone por encima de la amarga lucha por la sobrevivencia a la que a veces se quiere reducir todo el comportamiento humano.
(FRNKL,V.; 2011: 70-93).
6.5.- La felicidad fin o simple consecuencia.
Según Lledó en el
“Elogio de la infelicidad”
5, se da la paradoja que sólo alcanzamos equilibrio en la aceptación de nuestra generosa infelicidad. El bienestar se debe a la ausencia de preocupación por él. Eudaimonía= don de los dioses. (Res. Cuaderno 18-20).Einstein y Menéndez Pelayo presumen de haberse librado de la felicidad.