• No se han encontrado resultados

EL TEATRO. DE OBRAS DRAMÁTICAS Y LÍRICAS. PODEROSO CABALLERO ES DON DINERO. COLECCIOiV COMEDIA EN TRES ACTOS Y EN PROSA.

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2022

Share "EL TEATRO. DE OBRAS DRAMÁTICAS Y LÍRICAS. PODEROSO CABALLERO ES DON DINERO. COLECCIOiV COMEDIA EN TRES ACTOS Y EN PROSA."

Copied!
76
0
0

Texto completo

(1)

M i O, S 0-4

EL TEATRO.

COLECCIOiV

DE OBRAS DRAMÁTICAS Y LÍRICAS.

PODEROSO CABALLERO ES DON DINERO.

COMEDIA EN TRES ACTOS Y EN PROSA.

impronta de José.Rodriguez,calledel Factor,nutti.O

1359.

1

(2)

PUNTOS DI VENTA.

Madrid: librería de Cuesla, calle Mayor, núm.

£.

PROVINCIAS.

Albacete.

Alcoy.

Algeciras.

Alicante.

Almería.

Aranjuez

.

Avila.

Badajoz Barcelona.

Bilbao.

Burgos.

Cáceres.

Cádiz.

Castrourdiales Córdoba.

Cuenca.

Castellón.

Ciudad-Real.

Coruña.

Cartagena.

Chiclana.

Ecija.

Figaeras.

Gerona.

Gijon.

Granada.

Guadalajara.

Habana.

Haro.

Huelva.

Huesca.

Jaén.

Jerez.

León, Lérida.

Lugo.

Lorca.

Logroño.

Loja.

Málaga.

Matar

o.

Murcia.

Pérez.

V.deMartic hijos

Almenara.

lbarra.

Alvarez.

Prado.

Rico.

Ordufia.

Viuda de Mayol.

Astuy.

Hervías.

Valiente.

V.

de

Moraleda

SaenzFalceto.

Lozano.

Mariana.

Gutiérrez.

Arellano.

García Alvarez.

Muñoz

Garcia.

Sánchez.

Garcia.

Conté Lacoste.

Dorca.

Sanz

Crespo.

Zamora.

Oñaná.

CharlainyFernz.

Quintana.

Osorno.

Guillen.

Idalgo.

Bueno.

Viida de

Miñón

Zara ySuarez.

Pujol

y

Masía.

Delgado.

Verdejo.

Caao.

Caiiavate.

Abndal.

Hermanos

de

An

drion.

Motril.

1anzanares

.

Mondoñedo.

Orense.

Oviedo.

Osuna.

Falencia.

Palma.

Pamplona.

Palma

delRio*

Pontevedra.

Ballesteros,

Acebedo.

Delgado.

Robles.

Palacio.

Montero.

Gutiérrezé hijos.

Gelabert.

Barrena.

Gamero.

Cubeiro.

Puerto de

Santa Maña.

Puerto-Rico.

Reus.

Ronda.

Sanlucar.

S. Fernando.

Sta.

Cruz

de Te-

Valderrama.

Márquez.

Prins.

Gutiérrez.

Esper.

Meneses.

nerife.

Santander.

Santiago.

Soria.

Segovia- S.'Sebastian Sevilla.

Salamanca.

Segorbe.

Tarragona.

Toro.

Toledo.

Teruel.

Tuy.

Talavera.

Valencia. ~ Valladolid.

Vitoria.

VillanuevayGel-

trú.

Magín

Bel irán compañía.

Ubeda. Trevíño.

Zamora.

Calamita.

Zaragoza. V. Andrés.

Ramírez.

Laparte.

Escribano.

Rioja.

Alonso.

Garralda.

Alvarezy

Cornp.

Huebra.

Clavel.

Aymat.

Tejedor.

Hernández.

Castillo.

Martz. delat'ruz Castro.

Moles.

Hernainz.

Galindo.

(3)

PODEROSO CABALLERO ES DON DINERO,

COMEDIA EN TRES ACTOS Y EN PUOSA

ESCRITAPOR

DON ÁNGEL MARÍA DAGARRETE.

Representada por primera vez con extraordinario aplausoen el teatro delCirco eldia5de Diciembrede1857.

MADRID.

IMPRENTA DE JOSÉ RODRÍGUEZ, FACTOR, 9.

«859.

(4)

Esta obraforma parte dela Colección deobras dramáticas ylíricas titulada ElTeatro, y nadie podrá reimprimirla ni representarlaenlosteatros de España y susposesionesni en

losde Franciaylassuyassin permiso de sutditor.

(5)

2U #r. D, Jírmin Alaria $aíro,

SEGUNDO COMANDANTE

DE INFANTERÍA.

A debo en mucho, querido amigo,haber escrito esta co- media, puestoquetú

me

diste á conocer latitulada «Money»

de Mr.Bulwer, cuya lectura

me

inspiró suargumento, ayu- dándome asi á bosquejar el cuadro de nuestras actuales cos- tumbres, que hepretendido trazarconlospinceles del ridículo, empresanueva hasta ahora para mí. Admite, pues, la dedica- toria de este trabajo como un tributo de la parte de él, que te es debida, y como untestimoniode laconstante y cariñosa

amistad que te profesa

OLiiacl.

6 no rr <c

.

(QÜ

(6)

PERSONAS. ACTORES.

ESPERANZA Doña Teodora

Lamadrid.

ELENA Carmen

Carrasco.

LEOCADIA

Amalia Gutiérrez.

GENARO

D. Julián

Romea.

EL VIZCONDE

Florencio-Romea.

D.

FRUCTUOSO

Mariano Fernandez.

D.

NARCISO

Victorino

Tama

yo.

EL MARQUES

Pedrode Sobrado.

D.

PEDRO

José Alisedo.

CRIADO

1.°

Mariano

Serrano.

ÍDEM

2.° J. Laplana.

ADVERTENCIA.

Elasunto de esta

comedia y

alguna

de

sussituaciones se

han

imitado deotra escrita en ingléspor

Mr. Bulwer

conel título de

Money. Como

quiera

que

el éxitodelapre- sente se

haya

debido,

según

la opinión de la prensa

y

la voz pública, alretrato

que

ofrece de nuestras

costumbres

actuales, el autor, al par

que

dagracias al director

y

ac- tores del teatro del Circo de

Madrid

por lo fielmente

que

han

interpretadosu pensamiento,

recomienda

álos seño- res directores

de

provincialadistribuciónde papelesentre laspersonas

cuyo

carácter artístico esté

mas

en

armonía

conel

que

figuran en la pieza, pues

que

en este

género

de

obras

mas que

en otro alguno, es necesarioel acierto individualen el

desempeño

de

cada

papel.

(7)

ACTO PRIMERO,

Salón encasadeD. Fructuoso, amueblado con lujo

y

elegan-

cia,pero sinextremadariqueza.

Una

puertaenelfondo,que conduceafuera delacasa,

y

otras laterales,quecomunican conlaparleinterior.

ESCENA PRIMERA.

D. Fructuosoy Leocadia. El primerosentado,conunacartaenla mano,y su hija delante deunaconsolaconespejo,mirándose ycor-

rigiendo losdefectos de su tocado.

Fruct.

Leoc.

Fruct.

Leoc.

Fruct.

Pues si, elpapelito canta: y este rezaque álas tres se hallarán aquireunidos todos los parientes del difiunto don Severo,y vendráelnotario áleernos lacopia de su

testamento.

¿Si? ¿Y despuésqué hayque hacer?

Despuésse adjudicarála herenciaáquienle hayato- cado.

Que

seré yo, según usteddice.

Fundados motivos tengo parasospecharlo. Cuandopa- só á América donSevero,eras tú tamañita asi,(Indi- cando con la acción unaestatura

muy

pequeña.) porlo

quenoguardasmemoriadelosextremos de cariñoque hacia contigoel vejete don... digoelrespetable ancia- no don Severo.¿Norecuerdas lo q'1" se reia viéndote

(8)

6

estornudarcuando tedaba porfuerzarapé?

Leoc. Si, si: lo del rapé no se

me

ha olvidado; ni tampoco que loregaba todo,empezando por su persona, con el maldito polvo. ¡Quésucio era!

Fruct. ¡Ghits!Eso no sedice nunca hablando de un tio car- nal, ydeun tiodequienerespresunta heredera.

Leoc. ¿Porqué nosehadedecir?

Fruct. ¡Me gusta la pregunta! Porque te juzgarán desagra- decida si te oyen, yla gratitudaparente esuna cosa

muy

productiva.

Leoc. ¿Ytengoyo queagradecerle algo? Si

me

deja susbie- nes,

como

usted piensa, será porque no tenia otropa- rientemascercano.

Fruct. No, señor:porquesus bieneseranlibresy podíadejar- losácualquiera,salvando elcompromisodefamiliacon

una manda

insignificante. Si tedeja sus bienes, á mí

me

lodebesqueásu paso porMadrid, enelúltimovia- jequehizo áEuropa,lo tuveen micasa ámesayman-

telcinco meses y tres dias, yque después hemante- nidoconélconstante correspondenciaaconsejándoleel celibato,al pasoqueerasu agentede negociosenMa-

drid. Pescarparasu herencia hasido el deseo deto- da mivida, y para conseguirlono he tenido que su-

frir pocas impertenencias del tal donSevero, que el diabl...digo queDios haya.

Leoc

Dice mitía queera

muy

maniático.

Fruct. ¡Pse!eraun hombrealgoextravagante; tengo para

queporlo bienqueconocíael

mundo

ylo pocoque de

él necesitaba, gracias á sus patacones.

Leoc. ¡Quién habia de decir quefuese lan rico vistiéndose tanmal, ni nuncaiba ála ópera, ni gastaba

mas

car- ruajequeuncoche deplaza sin lacayo!

Fruct. ¡Toma!¡Toma! ¡Si, quecontandoélcon

mas

deveinte millonesdereales entre bienes raices y plata sonante, necesitaba paranada detales añagazas!

Leoc. ¿Añagazallama ustedallujo?

Fruct. ¿Merece acasootro nombre? Para y otras tontuelas á quienesrobanlos ojosun lazo yunencaje, podrá te- ner otro valor; pero un egoistón... digo, un

hombre

grave

como

don Severo, consideraba el lujo

como

yo,

como

una red para pescar incautos, que es inútil á quien alcanzacréditodericoaunqueviva

como

pobre.

(9)

Leoc.

No

secompare ustedconél, usted gasta.

Fruct. Bien losé, por desgracia; pero nocreas que lo ha- go con gusto. Gasto por c& leulo y con método. Mi- ra, á la muerte de tu abuelo nos quedaron á tu tio Alejo, el padre de Esperanza., y á mí unos diez- mil duros de capital á cada uno, que élgastó bo- nita y patrióticamente en equipar y mantener sol- dados porsu cuenta, yque yoempleéconaciertoenel

comercio de granos, vendiéndolos siempre,afuerdebuen español,mascaros álosfranceses queámis compatrio- tas.Asi, alacabar íaguerra de la independencia había doblado yomicapital, cuando mi hermanonoteniaya niun cuarto del suyo,poseyendoencambiodos galo- nes deteniente coronel y no sécuantas cicatrices de esasquellaman honrosas.Fiaba yo mi esperanza para serempleado, teniendoyaseguro midinero, en lasin- fluencias deAlejo, que se habia balidocomo un león contra losinvasores, perodióleel diablopor serlibe- raldecidido, y asifuéqueá poco de haber terminado

lacampaña, enquegastó su haciendatoda yuna bue- naparte de susangre,loenviaron áCeuta.

Leoc, ¿Deguarnición?

Fruct.

A

presidio. Condosgrilletesen los piesen cambiode losdos galones delas

mangas

quelequitaron.

Leoc. ¡Pobrecillo!

Fruct. Lo queyopaséparalograrcolocarme, cosa queestaba ápunto desucederme, cuando cayeron los liberales, noespara contado; mas annqueera casi unchiquillo, puesápenas tenia veinte ytresaños, noera tonto co-»-

mo

tutio, y porlo tantoconseguí undestino en Ha- ciendadebido á unjefe y amigosuyo,aunque contra- rioenpolítica, quien

me

loobtuvo conlaprecisa con- dición de quehabia de socorrer con la mitad de

m

sueldoáAlejo. Lo cumplí

como

se

me

exigió, yasifué quealllegarel año deveinte, rómpenselos hierros de tutio, y á lospocosmeses de regir laConstitución

me

encontré conun ascenso en miempleo,ysiendo her-

mano

de uno de los

mas

valientes coronelesdel ejér- cito liberal.Cuandoelsistema,

como

ellos le llamaban, fuépresentandomalcariz,le escribíátutioaconseján- dolelaprudenciaqueyocomencéá practicar; pero ¡si!

¿ayolaConstitución,yoliéndoleel cuello ácáñamo,tu-

(10)

Leoc.

Fruct.

Leoc.

Fruct.

Leoc.

Fruct.

Leoc.

Fruct.

Leoc.

Fruct.

vo quetrasponerá uñadecaballolafrontera.

¿Yáustedlehicieron algo?

Si,

me

hicieronjefedesecciónenmioficinay teniente derealistas.

No

tuvequegastar

mucho

eneluniforme, porque variándolelos vivosylosbotones,

me

sirvióel

que teniadealférezdenacionales.

¿Conque ustedsiempre?...

Puesclaro está. Cuandose dio laamnistíay el estatu- to, volvió AlejodeInglaterra, endonde sehabiarefu- giado; allí tuvo ocasión de casarse con una heredera riquísima;pero enamorado hacia masde catorceaños

tle una española, que ya contaba treinta y cuatro de edad, sin un real de dote, se casócon ella y marclió ácampaña,endonde ganó unentorchado; perotambién unbalazoquedejóásuviudaconcinco hijosenlami-

seria.

¿Cinco?

Cinco. Esperanzaeraelmaspequeño, aunqne elúni- coquevive.¡Buenos trabajoshapasado esa chica!Yo porel contrarío,sabeslo quehice,casarme contu

ma-

dre, que aunque no opulenta

como

su hermano don Severo,quehizosu gran fortunaenAmérica,

me

tra- joal matrimoniotreintamil duritoslimpiosde polvo y paja, queunidosámicapitalproducenuna buenaren- ta, delaque gasto.poco

menos

que nada,gracias ála

subida crecientede misueldo de empleado,loquede- bo al buen manejo que he tenido en todos nuestros disturbiospolíticos.

¡Tomal ¡con cincuenta mil reales desde hace no sé cuantosaños!

Yahace algunos; desde que logré ser diputado, pues conmivoto,casisiemprefavorableal gobiernoseacual fuere,aseguré miplazadedirectorde Hacienda.

Diga usted, ¿esverdad que,

como

aseguramitía, es- cribió Genaro aqueldiscursoquepronunció usted hace tresañosenelcongreso,veinte ycuatrohorasantesde caer el ministerio, yquele valióáustedlagran cruz que ledio elotro gabinetealsiguiente día?

Si;verdad es. Pero tutiaes unaimprudente alhablar deeso, porque talescosas nosonpara contadas.Nada mas justo sinoque Genaro

me

paguecon estey otros trabajos, losbeneficiosquele dispenso.Contínuamen-

(11)

-

9

tehablodeél

como

de unchicode grantalento ypor- venir.

Leoc. Si,todosdicen quetiene

mucho

talento; ¡pero es tan burlón!

Fruct.

Como

quetiene un orgullo que pareceunRostchild.

Cuandosi nofueraporraí...

Leoc. Pero ustedledá...

Fruct. Ledoy...miprotección.Le doy quehacerparaqueva- ya ejercitando sus facultades, y ledoyocasióncíeque puedanconocerlopersonasdistinguidas...

Leoc. Perodinero...

Fruct. ¡Dinero! ¡Quélocura!

A

Genaro no lehacen granfalta lasmonedas,estáacostumbrado atenerprivaciones. ¡Ya ves,huérfano desdelos seis años! ¿Y qué obligaciones tengo yo conél? Sobrinosegundoó tercero detu

ma-

dre...

Leoc. Puesyave usted,Esperanza...

Fruct. Esperanzaesmisobrina carnal, yañadequemalditoel ocbavoque

me

ha costado lapobrechicuela.Mientras viviósumadreapenas laconocía;

mas

como coincidió lamuertedeesta, conqueenviudase, quedandojoveny rica,mihermanade madre,Elena,quesehizocargo de lahuérfana,poreso viveenmicasa.

Leoc. ¿Y tantoquería usted ásuhermana queno podia vi- vir sinellaysu protegida?

Fruct. ¡Quería, si, quería]Viviendoconmigo mi hermana, que tienecoche, palcoenelteatroReal, etc.,ytocandotú, almorir su marido,laedad de esas zarandajas,detodo disfrutas sinquetengaqueescatimarparaellounreal detu dote. ¡Vaya quealgunosregalitostehace!

Leoc. Si,pero siempre

me

compralo

mismo

queá Esperan- za, yluego,nosé porqué, puescuandomenossoytan bonita yelegante

como

miprima,no sé porqué todo

el

mundo

reparaenella

mas

que enmí.

Fruct. ¡Aprensiones! Lamiran con lástima porque sabenque

espobre.

Leoc. ¡Si! ¡Hasta Narcisoledecia ayerenel jardín deCara- banchel unascosas tan bonitasenfrancés!¡Que

me

dio unaira!

Fruct. Pues¿quétedáádeeso?

Leoc. ¡Megusta! ConquesiendoNarcisominov...

Fruct. ¡Quédisparate! ¿Cómoes eso?

(12)

10

Leoc. Puesnoledijeáusted haceun mes, quese

me

habia declarado enelteatroReal y usted loaprobó.

Fruct. Podráser,no

me

acuerdo; pero hoy tedigoquees

un

disparate. Narciso es algo pariente tuyo, necesitaríais dispensapara casaros, yen teniendo asuntos con

Roma

sevan eldineroy eltiempo

como

agua.

Leoc. Pero sihace un

mes

decia usted que trabajaría para obtenerladispensabarata y pronto.

Fruct. Puesclarito. Hace un mes nosabíamos que sehabia muerto donSevero,ni esperaba quefuesesheredera de veinte millones de reales, circunstancia que hace tu

mano

deseable aun para un grande de Españayrico.

¡Pues nofaltabamassinoque unanovia

como

lo serás tú, fuese á llevársela unsaltarín, quetendráálomas

tres mil duros derenta, y necesita lamitad para gas- tosdetocador! ¡Ni que lo pienses!

Leoc. ¡Ayquélástima! ¡Darle calabazas áél,queenteatrono

me

quitalos gemelos dela cara en todala noche,que galopa tanairosamente alestribode lacarretela enla Castellana, yquetieneunaspatillasrizadas tan bonitas!

Fruct. ¡Mirenquepartidoperdemos, un noviode patillasri- zadas!

ESCENA

!i Dichos, Esperanza, Elena.

Elena. ¡Hola! ¡hola!¿Dequésé trata?

Esp. Las patillas rizadas hacen sospechar que sehabla de Narciso.

Leoc. ¿Teparece feoquizás?

Esp.

No

he reparado bien ensu figura, su conversación

me

bastaparaapreciarlo como...

Leoc.

¿Como

qué?

Esp.

Como

un joven que no ha inventado la pólvora, yes bastantepresumido; peroque no mereceodio ni anti- patía.

Elena. Puesá mí

me

empalaga á fuerza deser bonito, y por sus discursosempedrados depalabras francesas, y por susairesde conquistador, y porsusescrúpulos afemi- nados.

Fruct. Esunfiguríndesastre.

(13)

11

Leoc.

Elena.

Esp.

Elena.

Esp.

Leoc.

Esp.

Elena.

Fruct.

Elena.

Fruct.

Elena.

¡Si!¡si! pues bienselleva lasmiradas demasde cua-

tro...

Mastontasqueél. Peroperdóname,sobrinita.

Me

olvi- daba de que Narciso es uno de tus adoradores.

Que

quieres, hija mia, yo lie cumplidoya los treinlayno puedosoportarlanuevaraza de calaveras, faltosde va- lor, económicos en sus gastos, preciados de buenos mozos,incapaces desentir, afectando indiferenciapa- ratodo,ycuidando

mas

de su almibarada personaque unachicadediez yseis años.

Sin embargo,yo piensoqueesos leves defectosdeNar- cisosintiendo unapasión...

¡Pasión!pormismo

como

su

omonimo

puede quela sienta,porloquedebesevitar,Leocadia,quete hable, teniendounespejo enfrente,porque viveadvertida de que losespejosson tumaspoderosorival.

¡Vamos! nomerecetanto...

Si,aparenta defenderlo cuandotúhas dado acasion á queseburledeél nuestratia. ¡Yase vé! ¿cómote ha de gustar átí? ¡No tienefama de

hombre

de talento!

¡Sifuesenuestroparienteelvizcondedel Llano, publi- cista,diputado, director delperiódico El Equilibrio y no sécuantascosasmas!

LíbremeDios de pararmiatenciónenelvizconde

mas

quepara corresponderásucortesía. Sin duda que

me

juzgas conaciertoal pensarquepueda cautivarmeun hombreque no sabe hablar sin estirarselos cuellosde la camisa {Imitandoelmovimientoconlaacción.)y que con ocasióndevermeel otro diabordando un pañuelo,

me

habló delasfábricasdeManchester y de Birminghan, desus principiospolíticos, del mostruo del socialismo y delalzadelossalarios enInglaterra.

¡Já!¡já! {Riendo.)

¡Já! !já! {Riendo.) vaya,dejemoseste asunto,nosenos descuelgue de pronto alguna de las personas aludidas anticipándose á lahora de¡a cita.

Esverdad; que hoybrotará latierra parientes de don Severo;tampoco faltaráelmarquésde Fuenteignola.

Asiloespero.

¡Pues no ha devenir,siesmascodiciosoque vano!

Y

cuenta que en estoánadiele va enzaga.Porque su abuelo, quefuéprestamista

y

usurero, compró, Dios

(14)

12

Fruct.

Elena.

Fruct.

Elena.

Fruct.

Esp.

Fruct.

Elena.

Fruct.

sabe cómo, ese título á unnoble arruinado, elbueno delmarquésseimagina descender deíñigo Arista ódon Pelayo, y tachaátodo el

mundo

de parvenú,

como

él

dice, paradar áentenderqueha pasado porBayona.

¡A propósito deltestamento,noestásdeluto,Elena!

¿Por qué he de aparentar yo que

me

entristece la

muertede unviejoá quien no he visto nunca?

Perositedejasealgúnlegado...

Seriaunarazónparaalegrarme.

Ya

ves, Esperanzita pareceque noesdetu opinión.

Don

Severo amparóá mipadre generosamente duran-

tesuemigración enInglaterra; asi

me

locontó mi

ma-

dre, ypor lotanto,aunqueápenasseamipariente,

me

haparecidoquedebo manifestarsiquiera de este

modo

migratitud.

(¡Si esperarácoger algo estagazmoñita!)

Peroel pariente mascercanodel difunto entre los de casa, exceptuandoá Leocadia, es tu secretario, confi- dente, asesor,ó...

¡Ya! ¿Genaro?

ESCENA

III.

Dichos, yGenaro.

Gen. ¡Hola! ¿sehablaba demí?

Fruct. Nos deshacíamoscomo siempre en tu alabanza; pero vaya, ¿estuvisteenladirección?

Leoc

¿Pasó usted porcasadeDurandpara versi ha llegado

elJournal des demoisellest

Elena. ¿Leyó usted

como

leencargué anocheelplan de estu- dios para saber quémateriasestudiará Garlitos en el

próximocurso defilosofía? (Genaro hablacon marcaday desdeñosaironía, aunque aparentandojovialidad, y diri- giéndose alternativamente á D. Fructuoso,á Leocidia y

áElena.)

Gen. V.S. Urna, queda servido: le hablo á usted

como

di- rectordeHacienda,que de otro

modo

ledariaexcelen- cia: he hablado conelsubdirector,yquedaenteradode queteniendo V.S.lima, que cuidar de unos suspira- dosintereses personales,pueden esperarporun dialos delanación, á quien V.S.lima, seconsagra conalma

(15)

-

13

Leoc.

Gen.

Leoc.

Gen.

Elena.

Gen.

y vida

.

Fruct. ¡Siempre!omismo!

Gen. Durandleenviará á usted pronto, puesquedan

empa-

quetándolos, tres números del periódico.

He

visto el

últimofigurín ydesvaneceel temor de quese repitael

percance de la otra noche de baile, cuando no podia ustedsalirpor laportezuelade la berlina á causa del miriñaque-

¿Por qué?

Porquesisehaceustedeltraje

como

el íigurin indica, no podrá usted entraren elcoche, coulo cual se evita elriesgodeno podersalir.

¡Cuánto

me

alegro! ¡A.

me

gusta ir

muy

hueca!

¿Tanto

como

una

pompa

de jabón?

Pero...

¡Ustedperdone,

me

olvidaba!

He

leido elplan de estu- dios,y suniño deusted,Garlitos,estudiaráenelpróximo curso trigonometria, geodesia, cálculo diferencial, cuarto cursodelatín ydegriego, psicología y teodicea, filosofíadela historia y literatura universal. Véusted, pues,quealllegar las vacaciones podrá usted abrazar cariñosamente ála enciclopedia con uniforme azul y mangas cortas.

¿De veras?

ítem. Historia natural ensus diversosramos de zoolo- gía, botánica,etc. Abriguemos,pues, laesperanza de que amenizará pronto esta sociedad unBouffon chi- quito,

¿Bufón?

Asi se llamaba el célebre naturalista. (Dirigiéndose á Esperanza.) Buenosdias,Esperanza.

Adiós,Genaro.(Dándolelamano.)

(¿Porquétiemblo siemprequetoco sumano?)(D.Fruc- tuoso,Elenay Leocadia, hablanentresi.)

(¡Cuánto dolorescondesumáscara dejovialidad!) (Ge- naro mirafijayapasionadamente á Esperanza,estaba- jalos ojosysueltasumanodélade aquel, volviéndoseha- cia otro lado. Genarosesonríe sarcasticemente,y se di- rige al otrogrupocontestandoálasúltimaspalabras que

oye.)

Leoc. ¡Québuen

humor

gastasiempre Genaro!

Fruct. ¡Notiene enqué pensar! ¡secuidatan poco de cuanto Elena.

Gen.

Elena.

Gen.

Esp.

Gen.

Esp.

(16)

14

Elena.

Gen.

Fruct.

Gen.

Fruct.

Gen.

Fruct.

Gen.

Leoc.

Fruct,

Gen.

le rodea!

Perotodassus bromasson punzantes.

Y

norespetana*

da.Biendecíaelmarqués elotrodia, quetú le das

mu-

chasalas. (A D. Fructuoso.)

El marquésignorasinduda que loúnicoque

me

daes alas. Por lotanto noesdeextrañarquesean muchas.

¡Lengüita de víbora! ¡no cesas! Pero oye, ¿redactaste elinformeálajuntadearanceles?

No

he dormido en toda la noche para dar fin á este trabajo.

¡Bravo! ¡bravo! Siguiendo esecamino en vezde aquel por que te lleva lu habitual holganza, llegarás áser algo,para lo que puedes contar conmigo. Pero ¡qué diablos!sieres tanambiciosoque nosabesempezar.

Un mes

hace que le ofrecí una plaza de escribientecon diezduros mensuales en mi oficina, y

me

respondió

con una chufletacomo suya, diciéndomeque no acep- taba.

Hoy, señor, piensodediverso modo. Hoylesuplico á ustedque

me

laplaza quedesdeñéhace dias.

¿Teburlascomo de costumbre?

No

por mi vida. Óiganme ustedes, hablo con

mucha

formalidad.Saben ustedes que nohe conocidoámi pa- dre, yque apenas contabasiete años cuando mipobre madre murió.

No

alcancé á comprender entonces en qué desamparo

me

dejaba esta pérdida; pero pasaba llorando los dias ylas noches, porqueno podía acos- tumbrarmeánosentirlosbesos demi madre, queve- nia á vermetodaslas tardes alcolegio. Pienso que,á pesarde ser tan alegre y superficial

como

ustedes

me

juzgan, hubiesemuertodepenaánoserporquedejando su casa sevinoá Madridáconsolará su pobreniño, co-

mo

ella

me

llamaba,laúltimay

mas

fiel amiga de mi madre,laquelohasidoparamí porsus cuidados, mi pobre nodriza único objeto de

mi

cariño hasta hoy.

(Esperanzase enjuga losojos.)

Ab,si,

Ana

Pérez. La planchadora de

mamá.

(ADon Fructuoso.)

Que

le pedia á usted algunas semanas dinero adelantado, yusted decia queno quería dárse- lopor no acostumbrarlaá malas mañas.

Bien, bien; ¿pero áquéviene ese discurso?

Vieneá decirle á usted,queestapobre mujer,modelo

(17)

15

de lealtad, quevive de su trabajo,hatresmeses que apenaspuedededicarse áél, porqueleroban el tiem- poy elalmalosmales de suúnicahijaque, tísicades- de hace dosaños,toca yaá las puertas de la muerte.

Debetresmeses decasa, yeldueñodeellalaamenaza con ponerla enlacalle, sinoleentregamañanaveinte duros queimporta su deuda, á tiempoqueel médico

leaseguraque no podrá vivirsuhija cuarenta yocho horas.

Yo

no cuento con nada; desde que salídelco- legio, cuya pensión

me

pagaba un parienteausentey lejano, según

me

decia el rector, vivo por mí con el

producto deinciertos ymiserablestrabajos que

nun-

ca

me

dejan disponerde un real. Asi pues, le ruegoá

usted que

me

dé esa plazaque

me

aseguraunsueldo, parapoderdecirleá usted: «Señordon Fructuoso, us-

»ted quees mi pariente y

me

havisto nacer,¿quere

»usted prestarmetreintaduros para enterrarámiher-

»mana

de leche, é impedir que echenal arroyo ásu

«pobre madre?»

Leoc. (¡Pobrecillo!)

Elena. (¿Será verdadesa historia?)

Esp. (,Conoce Genaro miletra?No, nolahavistonunca.) Fkuct. Genarito, yosiento

mucho

decirte que aquella plaza,

vistoquetúnolaquerías, lasuprimí enelúltimoarre- glode la dirección por haceresa economíaen el pre- supuesto. Acaso mas adelante, siasciende ó semuere alguno delosescribientes actuales...Si yo pudiera,sin pensar para nada enlaretribución, tedaria esa canti- dad; ¡perolostiempos sontanmalos!Silarevolución ahuyenta los capitales;si

R

lascontribuciones nos es- quilman y... ¡ya ves! ¡seiscientos reales!... ¿Quéhay?

(^4un Criado, queentra con carias¡¡..periódicos.) CaiADO. Elcorreo.

Fruct. Bien,llévaloámidespacho. Vamos, Leocadia,ventú, y serás mi secretario, que Genaro no está ahora para leerperiódicos. (Váse.)

Gen. ¡Qué vergüenza!(Ocultando el rostro entre las manos.

Esperanzadesdequecomienzaá contes'ar]). Fructuoso á Genaro,se dirigeá una mesaenquehayrecado de es~

cribir, escribe unas líneas, y sacando de unbolsilloque llevará, unbilletedebanco,loencierra conlacartaen un sobre, y después deescribir en él algunas palabras, se

(18)

16

Elena.

Leoc.

Gen.

Leoc.

Fruct.

Leoc.

Esp.

Elena.

Elena.

Esp.

Elena.

Esp.

paracomovacilante.)

(¡Pobremuchacho!Procuraréenterarme deese asunto;

si,hoy mismo, porqueá ser ciertatanta desgracia...!) Genaro,¿qué señas tiene la casa de su nodriza deus- ted? (Esperanzaatiendecon ansiedad.)

(¡Leocadia!) Calle dela Virgen de la Paloma,

número

seis, tercero. (¡Sindudapiensa!., ¡noparecehijade su padre!)

(Estaba porenviarle... pero

como

papá no

me

da

mas

quequinceduros paraalfileres,

me

voyá quedar dos meses sinnada. Mas vale aguardará latarde, y sihe- redo, entonces... (Dice estodándolevueltas á unbolsillo quetiene enlas manos,elcualse guardaaloir la vozde supadre.)

(Dentro.) Leocadia.

Allávoy,papá.(Váse corriendoporlamismapuerta que su padre. Esperanzaal oirá Genaro dar las señas desu nodriza, manifiesta granalegría, escribe otraspalabras en elsobre y lo cierracon oblea, acercándose despuésá su tia. Genaro deespaldas álasdos,sigueconla vistaá Leocadia dando algunos pasos haciaella, ydespués de decirloqueindicaeldiálogo,sedaja caeren unabutaca abatido.)

Tia. ¿Quiere usted que uno de suscriados lleve esta carta?...

¿A dónde? (Esperanza lela cartamostrándoleelso- bre.)

¿Quéveo?Perotú...

Estanto loque deboá la generosidad de usted, que desde hace

mucho

tiempo conservaba unbilletede mil reales. ¿Puedodarlemejor destino?

¡Qué buenaeres, hijamia!(Besándolaenla frente.) (Sonriendo.) Merezcoese elogiomenosde lo queusted

piensa.(Haeeseñas dequeenvié lacarta ásutia,quese va por unadelaspuertaslaterales.)

(19)

17

ESCENA

17.

Esperanza, Genaro. Pausa. Esperanza mira cariñosa ytriste- menteá Genaro; cuandoestealzalacabezaalterminarEsperanza

laspalabrasquedicepara si, lave enjugándoselas lágrimas.

Esp. (¡Tan noble,poseyendo prendasquedebenenvidiarlos

mimadosdñ lafortuna yconsumiendosu juventud en

la desgracia!)

Gen. (Leocadia pensará enconmover el corazón de yesode supadre;pero no conseguirá nada!¡Yeltiempo apre- mia! ¡Debo buscar ese dinero á toda costa! ¡aunque tengaquepedir limosna!)

Esp. (¿Quién masdignoqueél dequeseconsagreuna

mu-

jer ásu felicidad?¿Quién podrá

como

élhacerla ven- turosa?...

No

debo pensar enello, su talento, suvaler le aseguranunbrillanteporvenirque mataríanlasobli- gacionesdelamorencadenado porlapobreza! ¡nodebo pensaren ello!)

Gen. ¡Esperanza! (Reparandoen ella.) ¿Está usted llorando?

Esp. ¡No! ¿Porqué había dellorar?

Gen.

No me

looculte usted: seriaenvano,lavendenlaemo- ción de su semblante, el brillo de sus ojos.Tenga us- tedfranquezaconmigo; conmigo, que nolatengo enel

mundo

con nadie «ino con usted, única persona que arrancade mirostrola máscara conquelocubre la fri- volidad que mal esconde misangustias.

Esp. Si, si,Genaro: yolocomprendoáustedtal

como

es.

Gen. ¿Y cómono ha de ser asi? Los dos huérfanos; los dos pobres, obligados á soportar la insultantemirada -de lástima que echael

mundo

sobreel que no nace con dineroó no vendeporélsus

mas

preciosas cualidades!

¿Noesverdad, Esperanza,queexisteentrelosdosuna misteriosasimpatía?¿No esverdadqueusted hallora- do adivinando missufrimientos,que no puede remediar?

¿No es verdad que nuestros dos separados corazones lloran acordeslas mismas penas, laten animados por

una esperanzamisma?

Esp. Genaro...

(20)

-

18

ESCENA

V.

Dichos, Narcisoy unCriado. Narciso viene con botas de montar decharol, espuelas, bastón ytrajeá propósitopara pasearácaballo.

Narc. (Alcriado.) Páseleustedrecado.Esperaré en estasala.

Gen. (¡Qué oportuno!)

Esp. (¡Ah! Esta interrupciónraedaráelvalor necesariopara obrar

como

debo.)

Narc

¿Adonde podréesperarmejorqueaquiconla bellísima Esperanza yelspirituelGenaro?

Esp. Buenosdías,Narciso.

Narc. \Charmanttehoymas queayer! {Estrechándolela mano.) Excuse

my

glove.Salvoel guante,enespañol.

Gen.

¿Cómo

se diceenturco?

Narc.

No...

Esp. Losturcosno llevan guantesnidan la

mauo

á lasda- mas.

Narc

¡Ya! ¡ya!poresono sabiayo... Ustedes disimularánmi

traje;

como

acabará lalectura deltestamento.álahora del paseo, desde aqui pienso ir alPrado, para loque

me

espera abajoel Groomconlos caballos.

Gen. ¿Y porqué no hanpasadoadelante?

Narc

¡Los caballos?

Gen. Cuando menosdebieranestaren elrecibimiento, pues que usted entra en lasala conbotas yespuelas

como

Napoleón en elconsejo delosQuinientos.

Narc. ¡Calle!¡Quécapricho!¿LuisNapoleónleliapedido con sejo á quinientoscon botas y espuelas?

Esp. ¡Já! ¡já! (Riendo.)

Narc. ¿Usted tambiénserie?Si es unaidea singular. ¡Oh!él es

muy

excéntrico. Peroesunhombre que vale, sise- ñor. ¡Da unascaceríasen Compiegnel ¡Ydicenque tie- neaque'lo

como

unabalsadeaceite!

Esp. ¿Vausted á hablarde política? (Genarosesientaenuna butaca, yseponeá hojearunlibro.)

Narc. No, nolotema usted. Yo no puedover lapo'ítica. Casi todos los hombrespolíticos están calvos, y quiero yo

mucho

(Pasándosela manoporla cabeza.) ámis cabe- llos paraexponerlos áese desastre. ¿Va usted tnauaná

al baile de la condesita?

(21)

19

-

Esp.

No

sé: (Genaro la mira fijamente, y ella añade bajando lusojos.) probablementeno.

Narc. ¿Si acaso vá usted,querrábailarconmigo unapolka?

Esp. Nobailo.

Narc. ¡MonDieu! ¡no bailar!Pues ámínada hayque

me

di- viertatanto

como

bailar.

Gen. (Haciendo quelee )

Si, losneciosde milmodos

Que

sediviertendiscurro, Hasta por cogotey codos...

Nahc. ¿Como?

Gen. Nada. Estoy leyendoun drama moderno.

Narc

¿Un drama? ¡No

me

gustan losdramas! No

me

gusta nadamas quelosvaudevilles y laópera.

Gen. Lasgracias deGedeonólaNorma. ¿No eseso?

Narc. ¡Pues!¿A ustedlegustalamúsica?

Esp. Mucho.

Narc A

mífrenéticamente; peroparaoirmúsica,esnecesa- rioirá Paris ála Grand-opera.

Esp. No heestado nuncaalli.

Narc. ¡Es lástima! Yoamo muchoviajar. Espropio delasper- sucascommeilfaut.

Me

cuestanlosviajes undineralto- doslosaños

Gen. (Haciendo quelee.)

Nohay tontoquenosecrea Grande hombresiviaja.

Narc. ¿Qué? ¿Dice esoeldrama?

Gen. No;lahistoria.(Levantándose.) Pero... á propósito. Us- ted gastaun dineral enviajes

como

ha dicho;durante su residenciaen Madrid, no gasta usted poco en tea- tros, fondas, caballos, etc.;y sobretodo, en el adorno de su persona; ¿no es cierto?

Narc

¡Yalocreo!

Que

seveansino,lascuentasde misfour- niseurs.

Gen. Norabuena.Mas un hombre,rico

como

loes usted, yde buenasangre,nodejaráde consagraralgode lo

mucho

quelesobra, alremedio delos quede todo carecen.

Narc

¿Cómo?

Gen. Dará usted algo álos pobres.

Narc

¡Yalocreo! ¡Setenta francos

me

hegastadoesteañoen

larifade laTrinidad!

Gen. Asi,pues, estaráusted dispuesto á socorrer á dosinfe-

(22)

-

20

Iices: á una pobre jovenque no reclama

como

otras, galaspararealzarsuhermosura, sinopan que llevará suboca, á sumadre, que se muere de penaviéndola morir!

Narc. Desde luego.

Apúnteme

usted en lista por un napo- león. (Genarole vuelvelaespalda convisibles muestras demalhumor. Narciso vaádirigirseáEsperanza, ysale uncriadoque lellama laatención.)

Criado. El señor don Fructuoso, espera ensudespacho al se- ñor donNarciso.

Narc Voy

aiinstante. (Váseelcriado.)Hasta luego, Esperan- za.(¡Oh! ¡qué mano!) Permítame ustedque la salude

como

álascondesasdelFaubourg SaintGermain. (Dice esto inclinándosepara besarla

mano

deEsperanza, que ha tomado alsaludarla, y antes de que puedahacerlo ni ella la retire, Genaro se interponebruscamente entre los dos, y separaviolentamente á Narciso.)

Esp. ¡Genaro!

Narc. ¿Cómo?..

Gen. Perdone usted, Esperanza. Se acercalapritiavera, y

me

pareció quese posaba una abispaen la

mano

de usted.

Narc. ¡Unaabispa! ¡cuidado quepinchan

como

unaaguja!

Gen.

No

se asuste usted. Era unabejorro.

Narc

¡Ya!

Gen.

Don

Fructuoso le esperaá usted.

Narc

Esverdad. Sansadieus.

ESCENA

Vi.

Esperanza, Genaro.

Gen. Perdón,Esperanza, perdoneustedmidesatinadaacción.

Esp.

¿Cómo

no? Pero no debiera ustedenojarse. Segura es- tabami

mano

de quela tocasenloslabiosdeesetítere

,

ysuinsolencia merecesolodesprecio.

Gen. Tiene usted sobrada razón. Pero nopude contenerme porque... porque... ¡la

amo

á usted,Esperauza!

Esp. ¡Genaro!

Gen. Si;ya no puedo callarlo. Siustedfueserica,siestuvie- ra favorecida por lafortuna, no la hubieseamado

me-

nos;porque elamor queusted

me

inspira,ha nacidono

(23)

21

cómo

enmicorazónesclavizándolo, yloavaloranlas prendas de usted, yloengrandeceel aliento sobrehu-

mano

quepresta ámisdesmayadasfacultades, ylo for- tificaeldesden que

me

inspiran las demás mujeres.

No, siusted fuese rica, no la amaría menos; pero lo ocultaría siempreenelfondo demialma.Viviendopor usted yparausted,

como

ahora vivo,pendiente desu mirada espiandoen ungesto desu cara, en unapala- bra perdida de su boca,larevelación delossentimien- tosde sualmaqueadivinami cariño,dias,meses, años enteros pasaríaadorando en usted sin quemi boca lo declarase: el orgullo sepultaríaen lo

mas

hondode

mi

corazónesteamor quetantohanreveladomisojos,que masdeunavezha impresolaangustiaenmi semblan-

te, granjeándome quizásla burla de los neci*j.->! ¡Oh Pero, gracias á Dios,usted

noes

rica;ustedvive, des- venturadaniña, ámerceddeunatíabondadosasindu- da; pero quetienehijos, y paraquien suafectodehoy seaquizás una carga mañana; la altiva dignidad que pusiera uncandado en mislabios á ser otralasituación de usted, nadavale, nada puede ante mi amor, siendo losdos

como

somos bermauosenla desgracia: ¿quiere usted,Esperanza,

amarme

como la

amo

yo?Nadapue- do, nadavalgo hoy; peropongo á sus pies ¡ay! ¡ojalá

quepudieseponeruna corona! mi corazón,

mi

porve- nir, mi vida entera: dígameustedsilos acepta.

Esp. ¡Genaro! ¡Quién pudiese pagar dignamente esosnobles sentimientosque ¿por quéhe de negaráustedqueha- bíaadivinado? Pero yo no puedo, no: pongausted sus ojosen otra mujermas á propósito parahacerlefeliz.

Dice usted bien, los dos estamos amamantados en la desgracia; peroustedsoloenel

mundo

desdeniño,edu- cadoenuncolegio,noconocecomoyolashorriblesan- gustiasdelapobreza enel senode lafamilia,no

com-

prendela desesperación del hombreá quiensuestado y su apellido obligan á esconder sumiseria á losojos de todos, ynopuedeocultarse á llorarenelrincónde su casa, porquealülepiden pansus hijos, yno tiene pan que darles. ¡Ah! ¡no mil veces! ¡Diosno bendicela

unión de dosseresque embriagadosconlaventurade hoy, no preveen quepodrá cambiarse

mañana

en

un

remordimiento!

(24)

— 22 -

Gen. Pero¿asi

me

juzgausted,Esperanza?Tan condenadoes- mi seráladesgracia,quesiempre?..

Esp. No; usted tiene fuerzassobradas en para vencer la suerte, ante sus pasosse abre un porvenirbrillante;

perofuerza esquenadaledetenga ensucamino; nece- sitausted delalibertadparaser loquedebeser.

Gen. ¿Quévale eseporvenirdelquetanto

me

hablanyjamás alcanzo, comparado con ladicha dellamarla á usted mia?

Esp. ¡Eso no loquiereDios,nolo querrá nunca!

Gen. ¿Nunca?

Esp. ¡Nunca!

Gen. ¡Oh! (Cubriéndoseelrostroconlasmanos.)

Fsp. ¡Genaro! {Esperanza dice esta palabracon elmayor ca- riñoalnotar la acción deGenaroy volviéndose áél;pero estedescubresu rostro, retratando enélunsarcasmo san- griento, ydiceinclinándose ante Esperanza, conamarga ironía.)

Gen. ¡Señorita!.. ' ,

Esp. ¡Jesús! ¡qué expresión! (Vásecomoaterradaporuna4

laspuertaslaterales.)

ESCENA

Vil.

Genarosolo.

¡Já!¡já! ¡já! Ella tambiénes

como

todos. ¡Ella,en cuya miradaheleido tantasvecesel amor, que ayer besaba áescondidas larosablancaque arranquédeltallopara ella!¡Cómo todos

me

desprecia porque soy pobre!...

¡Quéventura!... ¡Pasola noche en mi boardila escri- biendocon una pluma rota, sobre una mesadesvenci- jada, undiscurso que, repetido en altavoz de

memo-

ria por unser ridículo y egoísta, apresurala caidade unministerio y valeuna gran cruz, ysi

me

presentase á pedir su voto álos electores deese

hombre

que re- lata mis obras

como

un papagayo, se reirían de mí porquesoy pobre! ¡Lasfiestas, loshonores, losplace- res del mundo,

me

estánvedados porque soy pobre!

¡Me resignoáelloen buen hora! ¡Perosiento un amor puro, adoro laobra

mas

bellade Diosen unacriatura, voyádecírselo y

me

cierra labocadiciéndome conto-

(25)

-

23

nocompasivo que soypobre! ¡Lamano amarilla ydes- carnada de la pobreza,

me

arrastra también fuera del cariñodel altar; nopuedo tenerunhogar benditopor elcaminodé lafamilia!nopuedo ser

como

todos, es- poso y padre, porque¡soypobre!(Reparandoen un re- loj.)¡Quétarde es! ¡Ymi pobre nodriza!... ¡Qué haré, Diosmió! ¡Ah! ¡alguien viene!

ESCENA

VIII.

Genaro,elVizconde,el Marques.

Gen. Bien venidos, señores. Tiempohaciaquenoleniamos

el honor deverlopor aqui.(AlMarqués.)

MtARQ. Amiguito,comono tengoobligaciónde venircomous- ted...

Gen. Es verdad; yo soymercenario deestacasa, sin sueldo, se entiende;no tengomaspaga pormioficiodesecre- tario dedon Fructuoso, que sus consejos, que valen casi tanto

como

elabolengo deusted.

Marq. ([Deustedl

No

aguardael mozoáquese leapeeeltra-

tamiento)

Gen. ¿Y

cómo

estáustedá estashoras fuera delacámara?

(Al Vizconde

) ¡Pero ya! Usted también es algo pa- riente.

Vizc.

Y

aunalgos. Siempre he hechogala de ello pormas queyoseatítulodeCastilla, no porherenciasinoha- biéndolo adquiridopormis méritospolíticos, yel bue- no dedon Severo,un negociante ricotesingran enten- dimientoniilustración.

Gen. Pero con

mucha

plata, y eso valeenel

mundo

mas que nada, aunquese adquierasiendoprestamista y usure- ro. (Mirandoalmarqués, y sonriendo irónicamente

)

Vizc.

No

pensará asiel marqués.

Maro. (\ElMarqués]) ¡Es

mucha

familiaridadladeesteparve- nú\) Yo piensoquesobre losintereses materiales, cuyo afánha cegado lasfuentesde lacaridad, yqueconlos goces que proporcionan, nos apartar, del camino del cieloparaencenagamosen brutales apetitos; sobrelos intereses materiales,repito, están otrosqueperfeccio- nannuestra alma, y de los que debemos cuidarnos mas,

como

hacían uuestrcs piadososabuelos. Pero¡ay!

(26)

2,4

paraelloserianecesarioque envezdelasoberbiaque baengendradoesoquellamanlibertad,sealbergaseen todoslos corazones,comosealberga en

muy

pocos, la

(Tocandoelsuyocon énfasis.)bumildadcristiana.

Gen. ¡Las palabrasdeestemarqués edifican!

Marq. (¡Calle! ¡También estemocito

me nombra

marquésá

secas! ¡qué llaneza!

Vizc. Si, edifican castillos enel aire.Eso es cerrarlosojos ála luz, ydesconocerel espíritude lostiempos

mo-

dernos. Sinirmaslejos, cuando subíamos la escalera

me

disputaba que,contraloqueyo be defendidoenel Equilibrio en diversos artículos, no debe haberesta- blecimientos de mendicidad, dependientes del

Go-

bierno.

Marq. Y

losostengo. Todo lo que tienda áhacerqueusurpe

el poder civillaacción de la caridad, es contrario á nuestrasvenerandas ymonárquicastradicciones.

Vizcc. Pues yo, que soy hijo de larevolución,templadase entiende;delafuerza queresultadelaarmoníasinté- tica de los poderes, libres de por sí, pero enlazados conjuntivamente ensu acción

como

derivados todosde

laidea madredelorden, sostengoque lalimosnadila- ta el cáncersocialdela ociosidad yla vagancia,y que debieraestarcomprendida enelcódigopenal.

Marq. ¡Quéteorías!

Vizc. ¡El trabajo!¡el trabajopara el hombre útil, los asilos para el inválido!

Gen. ¿Yqué hacemoscon eljornalero imposibilitadodega- nar su vidatemporalmente, peroque abriga esperan- zasdevolver á trabajar?

Vizc.

Nunca

darlelimosna;debemos,si,losquetenemosso- brante, anticiparle unacantidad,

como

préstamo para que al parquelesocorra leestimule á volver altra- bajo.

Gen. ¡Cuánto

me

alegro oírá usted hablar asi! Señor Viz- conde ¿quiere usted, á quientanto sobra,prestarle á minodrizaquehace dosmeses que notrabaja velando

laagonia de su única hija, treintaduros que,bajo mi palabra de caballero, le aseguroá ustedquele-serán devueltos?

Vjzc. ¡Señormió!

Gen. ¿Qué?

(27)

— 25 —

Vizc.

Yo

no considero

como

imposibilitadospara el trabajo, sino álos infelicesquefísica,materialmente nopueden trabajar; quien anteponga á esta primera obligación losconsejos deunafecto cualquiera,aunqueseaelca- riñode madre, que por otra parle es un sentimiento

muy

respetable,debe tenersiempre ahorros paranacer, frenteáunconflicto.

Gen. ¿Ysinotieneahorros?

Vizc. Debesoportarel castigode su imprevisiónsin usurpar

al verdadero infeliz los socorros que la sociedad le presta.Hedicho. (Genarole vuelvela espalda echándole unamiradasarcásticaydespreciativa.)

Marq. ¡Siempre se portan asilos filántropos!

Gen. Usted,señormarqués,áquien

me

dirijoen nombredel que nosaconseja partirnuestracapa con elpobre, us- ted, quees tanrico, nocerrará su pecho ála caridad quenos

manda

socorreránuestroshermanos.(Lelien- delamano.)

Marq. Amiguito.Yono acostumbroádarmaslimosnasque á aquellaspersonasque

me

lapiden autorizados conuna papeletadelcura de mi parroquia.

Gen. Peroel infeliz que noseadéla parroquia deusted...

Marg.

Que

lepida álosricosdelasuya. (Vuvelvela espalda.) Gen. ¡Farsantes!¡Pobrecatolicismo! ¡Pobresintereses socia-

les,sidependiera su vidadetalesdefensores!

ESCENA IX Y ULTIMA.

Dichos, Esperanza, Elena, Leocadia, D.Fructuosoy

Nar-

ciso, ápoco D. Pedro.

Fruct. (Todossesaludan.) ¡Hola! hola, señores. Ya estamos aqui todos yacaban de anunciarmealescribano. (Entra elescribanoporelfondo.) Pero aqui lo tenemos. Bien venido, señordon Pedro.

Éscrib. ¡Señoras... señores!¿Noes pariente este caballeroquií semarcha? (A D. Fructuoso,¿indicandoá Genaro, que hacogidoelsombreroysedispone ásalir.)

Fruct. ¡Muy lejano!

Gen. Asi es: no importándome,,pues, nada el testamenlo,y adivinando las caras que pondránestosseñores según queseles nombreó selesolvideenese papel, doytodo

(28)

— 26

porvistoy soyde ustedesatento...

Escrib. Usted disimule: nopuedocomenzarla lecturasinque esténpresentes todosiosdeudosdeldifunto. (Detenien- doá Genaro.)

Gen.

En

talcaso esperaré.

Fruct. ¡Ea! puescomencemos, comencemos, queya es hora.

(Elescribanosepreparaáleer.)

Narc. ¿Acabará estopronto'(A Leocadia.) Leoc. Esoes; tienes prisapor irte.

Narc.

Me

estáesperando Lila.

Leoc. ¡Queteespera!¿Quiénes esa mujer?

Narc. Sies layegua castaña quecompréelotro dia. ¡Sivie- sesquébrincosdátan coquetones!

Leoc

¡Ali! calla, no vea papá que nos hablamos.

Esp. (A Elena.)¿Véusted, lia? ¡Gomocontrastasu noblein- diferenciacon la codiciaque anima todas las caras!

(Aludiendoá Genaro.)

Fruct. ¡Quémodelo de varonesera eltaldon Severo! ¡Dígalo yo,queportantotiempo lo tuve en micasa...

Vizc. ¡Pues y yo!¡Qué talento!

¡ quéinstrucción! Lo

mismo

veíamoslacuestiónde Cuba.

Marq.

¡Erade losbuenos, de los buenos!

Hombre

piadoso y derectos principios. Recuerdo-que

me

decia: lamane- rade acabar con los disturbios en España, seriadar talcualchamusconejlloá esosliberales...

Vizc. Pues mas de unavez

me

aseguró quedebieranfusilar- setodoslosabsolutistas.

Narc. ¡Qué burlónera!

A

me

saludaba siempre sacandola

lenguayponiendo loscuernos.

Fruct. ¡Siera agudísimo!

Vizc. Excéntrico,

como

todohombrede ciencia.

Maro.

¡Un alma ejemplar!

Gen. Piuegoáustedesque suspendanlacanonizacióndeldi- funto. Vanáenternecerálasseñoras.

Fruct. Leocadialo quería cornoásusegundo padre. (Genaro hace señasalescribano dequecomienceá leer.) Escrib. (Lerendo.)

En

laciudad dela H.ibana,á doce deene-

ro de...

Fruct. Suprímaseelpreámbulo: todossabemos que esautén- ticalacopia.Al grano.

Todos. Si, sr.

Escrib. (Leyendo.)Digo:

Que

teniendo en cuenta el fervorre-

(29)

-

27

Marq.

Todos.

Marq.

Escrib.

Todos.

Fruct.

Leoc, Elena.

Esp.

Elena.

Escrib.

Vizc.

Fruct.

Varios.

Escrib.

Fruct.

h'giosoyarraigadas creencias monárquicas demi no- bilísimoprimo elmarquésde Fuenteignota, ledejo,en memoriade lo

mucho

que

me

divirtióconsus alardes decaridadé incorregible tacañería,

como

con suspla- nespolíticos, ledejo, digo, una colecciónde retratos alóleodelamonarquía goda, apreciados en ochenta realescada uno. Losgastosdeportecorreránporcuen- tadeheredero.

¡Viejo del diablo!

¡Já,já, já! (Riendo.) Eraun volteriano.

A

laseñorita doña Esperanza Ramírez, hija del va- lientebrigadier del

mismo

apellido,que consumióhon- radamentesu hacienda yacabósu vidaen pro de ia patria, queparanadaseacuerdadeél,ledejocuarenta mildurosenefectivo,queleserán entregados,ysi no se casareen elaño dehaberlos recibido, seimpondrán enelbanco de Londres, entregando la renta álasuso- dichaseñoritadoña Esperanza Ramírez.

¡Bravo, bravo!

¡Buen pellizcocoges, Esperancita!

¡Y está llorando!

¡Hijamia! (Abrazándola.)

(AElena.) Ahora podréofrecer mi

mano

áGenaro.Pe- ro¿cómo?

Yo

me

encargo de ello.

Alseñorvizcondedel Llano, cuyo parentescoconmi- go no lopesca ungalgo, le dejo,

como

recuerdo mío, encuadernadosálaholandesaylibresdeporte, quepa- garámi herederp,quiuientos sesentanúmeros que

me

ha enviadodelperiódico elEquilibrio, cuyosartículos de tiray afloja

me

reconciliabanconelsueñotodaslas siestas.

¡Vejete bucéfalo!

¡Qué epigramático!

¡Já,já!

A

mi cuñado donFructuosoRamírez ledejo la canti- dad demilquinientosveinte reales vellón ,correspon- dientesalhospedaje detresmesesy cinco diasquehe pasado en sucasa y que aprecioen diez y seisreales diarios.(Rumores.)

¡Quéinsulto!

Referencias

Documento similar

Cedulario se inicia a mediados del siglo XVIL, por sus propias cédulas puede advertirse que no estaba totalmente conquistada la Nueva Gali- cia, ya que a fines del siglo xvn y en

El nuevo Decreto reforzaba el poder militar al asumir el Comandante General del Reino Tserclaes de Tilly todos los poderes –militar, político, económico y gubernativo–; ampliaba

(8) A pesar de que Buero Vallejo ha llenado el teatro espaflol de originales novedades, en el fondo, y esto lo vemos en sus obras, sigue siendo su labor la de un

Por PEDRO A. EUROPEIZACIÓN DEL DERECHO PRIVADO. Re- laciones entre el Derecho privado y el ordenamiento comunitario. Ca- racterización del Derecho privado comunitario. A) Mecanismos

En cuarto lugar, se establecen unos medios para la actuación de re- fuerzo de la Cohesión (conducción y coordinación de las políticas eco- nómicas nacionales, políticas y acciones

En el capítulo de desventajas o posibles inconvenientes que ofrece la forma del Organismo autónomo figura la rigidez de su régimen jurídico, absorbentemente de Derecho público por

D) El equipamiento constitucional para la recepción de las Comisiones Reguladoras: a) La estructura de la administración nacional, b) La su- prema autoridad administrativa

El principio general mencionado antes implica, evidentemente, que si la competencia autonómica es exclusiva y plena, las Comunidades Autónomas adoptarán las medidas de