M i O, S 0-4
EL TEATRO.
COLECCIOiV
DE OBRAS DRAMÁTICAS Y LÍRICAS.
PODEROSO CABALLERO ES DON DINERO.
COMEDIA EN TRES ACTOS Y EN PROSA.
impronta de José.Rodriguez,calledel Factor,nutti.O
1359.
1
PUNTOS DI VENTA.
Madrid: librería de Cuesla, calle Mayor, núm.
£.PROVINCIAS.
Albacete.
Alcoy.
Algeciras.
Alicante.
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Aranjuez
.
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Huesca.
Jaén.
Jerez.
León, Lérida.
Lugo.
Lorca.
Logroño.
Loja.
Málaga.
Matar
o.Murcia.
Pérez.
V.deMartic hijos
Almenara.
lbarra.
Alvarez.
Prado.
Rico.
Ordufia.
Viuda de Mayol.
Astuy.
Hervías.
Valiente.
V.
deMoraleda
SaenzFalceto.Lozano.
Mariana.
Gutiérrez.
Arellano.
García Alvarez.
Muñoz
Garcia.Sánchez.
Garcia.
Conté Lacoste.
Dorca.
Sanz
Crespo.Zamora.
Oñaná.
CharlainyFernz.
Quintana.
Osorno.
Guillen.
Idalgo.
Bueno.
Viida de
Miñón
Zara ySuarez.Pujol
y
Masía.Delgado.
Verdejo.
Caao.
Caiiavate.
Abndal.
Hermanos
deAn
drion.
Motril.
1anzanares
.
Mondoñedo.
Orense.
Oviedo.
Osuna.
Falencia.
Palma.
Pamplona.
Palma
delRio*Pontevedra.
Ballesteros,
Acebedo.
Delgado.
Robles.
Palacio.
Montero.
Gutiérrezé hijos.
Gelabert.
Barrena.
Gamero.
Cubeiro.
Puerto de
Santa Maña.
Puerto-Rico.
Reus.
Ronda.
Sanlucar.
S. Fernando.
Sta.
Cruz
de Te-Valderrama.
Márquez.
Prins.
Gutiérrez.
Esper.
Meneses.
nerife.
Santander.
Santiago.
Soria.
Segovia- S.'Sebastian Sevilla.
Salamanca.
Segorbe.
Tarragona.
Toro.
Toledo.
Teruel.
Tuy.
Talavera.
Valencia. ~ Valladolid.
Vitoria.
VillanuevayGel-
trú.
Magín
Bel irán compañía.Ubeda. Trevíño.
Zamora.
Calamita.Zaragoza. V. Andrés.
Ramírez.
Laparte.
Escribano.
Rioja.
Alonso.
Garralda.
Alvarezy
Cornp.Huebra.
Clavel.
Aymat.
Tejedor.
Hernández.
Castillo.
Martz. delat'ruz Castro.
Moles.
Hernainz.
Galindo.
PODEROSO CABALLERO ES DON DINERO,
COMEDIA EN TRES ACTOS Y EN PUOSA
ESCRITAPOR
DON ÁNGEL MARÍA DAGARRETE.
Representada por primera vez con extraordinario aplausoen el teatro delCirco eldia5de Diciembrede1857.
MADRID.
IMPRENTA DE JOSÉ RODRÍGUEZ, FACTOR, 9.
«859.
Esta obraforma parte dela Colección deobras dramáticas ylíricas titulada ElTeatro, y nadie podrá reimprimirla ni representarlaenlosteatros de España y susposesionesni en
losde Franciaylassuyassin permiso de sutditor.
2U #r. D, Jírmin Alaria $aíro,
SEGUNDO COMANDANTE
DE INFANTERÍA.A tí debo en mucho, querido amigo,haber escrito esta co- media, puestoquetú
me
diste á conocer latitulada «Money»de Mr.Bulwer, cuya lectura
me
inspiró suargumento, ayu- dándome asi á bosquejar el cuadro de nuestras actuales cos- tumbres, que hepretendido trazarconlospinceles del ridículo, empresanueva hasta ahora para mí. Admite, pues, la dedica- toria de este trabajo como un tributo de la parte de él, que te es debida, y como untestimoniode laconstante y cariñosaamistad que te profesa
OLiiacl.
6 no rr <c
.
(QÜ
PERSONAS. ACTORES.
ESPERANZA Doña Teodora
Lamadrid.ELENA Carmen
Carrasco.LEOCADIA
Amalia Gutiérrez.GENARO
D. JuliánRomea.
EL VIZCONDE
Florencio-Romea.D.
FRUCTUOSO
Mariano Fernandez.D.
NARCISO
VictorinoTama
yo.EL MARQUES
Pedrode Sobrado.D.
PEDRO
José Alisedo.CRIADO
1.°Mariano
Serrano.ÍDEM
2.° J. Laplana.ADVERTENCIA.
Elasunto de esta
comedia y
algunade
sussituaciones sehan
imitado deotra escrita en inglésporMr. Bulwer
conel título deMoney. Como
quieraque
el éxitodelapre- sente sehaya
debido,según
la opinión de la prensay
la voz pública, alretratoque
ofrece de nuestrascostumbres
actuales, el autor, al parque
dagracias al directory
ac- tores del teatro del Circo deMadrid
por lo fielmenteque
han
interpretadosu pensamiento,recomienda
álos seño- res directoresde
provincialadistribuciónde papelesentre laspersonascuyo
carácter artístico estémas
enarmonía
conelque
figuran en la pieza, puesque
en estegénero
de
obrasmas que
en otro alguno, es necesarioel acierto individualen eldesempeño
decada
papel.ACTO PRIMERO,
Salón encasadeD. Fructuoso, amueblado con lujo
y
elegan-cia,pero sinextremadariqueza.
Una
puertaenelfondo,que conduceafuera delacasa,y
otras laterales,quecomunican conlaparleinterior.ESCENA PRIMERA.
D. Fructuosoy Leocadia. El primerosentado,conunacartaenla mano,y su hija delante deunaconsolaconespejo,mirándose ycor-
rigiendo losdefectos de su tocado.
Fruct.
Leoc.
Fruct.
Leoc.
Fruct.
Pues si, elpapelito canta: y este rezaque álas tres se hallarán aquireunidos todos los parientes del difiunto don Severo,y vendráelnotario áleernos lacopia de su
testamento.
¿Si? ¿Y despuésqué hayque hacer?
Despuésse adjudicarála herenciaáquienle hayato- cado.
Que
seré yo, según usteddice.Fundados motivos tengo parasospecharlo. Cuandopa- só á América donSevero,eras tú tamañita asi,(Indi- cando con la acción unaestatura
muy
pequeña.) porloquenoguardasmemoriadelosextremos de cariñoque hacia contigoel vejete don... digoelrespetable ancia- no don Severo.¿Norecuerdas lo q'1" se reia viéndote
6
—
estornudarcuando tedaba porfuerzarapé?
Leoc. Si, si: lo del rapé no se
me
ha olvidado; ni tampoco que loregaba todo,empezando por su persona, con el maldito polvo. ¡Quésucio era!Fruct. ¡Ghits!Eso no sedice nunca hablando de un tio car- nal, ydeun tiodequienerespresunta heredera.
Leoc. ¿Porqué nosehadedecir?
Fruct. ¡Me gusta la pregunta! Porque te juzgarán desagra- decida si te oyen, yla gratitudaparente esuna cosa
muy
productiva.Leoc. ¿Ytengoyo queagradecerle algo? Si
me
deja susbie- nes,como
usted piensa, será porque no tenia otropa- rientemascercano.Fruct. No, señor:porquesus bieneseranlibresy podíadejar- losácualquiera,salvando elcompromisodefamiliacon
una manda
insignificante. Si tedeja sus bienes, á míme
lodebesqueásu paso porMadrid, enelúltimovia- jequehizo áEuropa,lo tuveen micasa ámesayman-telcinco meses y tres dias, yque después hemante- nidoconélconstante correspondenciaaconsejándoleel celibato,al pasoqueerasu agentede negociosenMa-
drid. Pescarparatísu herencia hasido el deseo deto- da mivida, y para conseguirlono he tenido que su-
frir pocas impertenencias del tal donSevero, que el diabl...digo queDios haya.
Leoc
Dice mitía queeramuy
maniático.Fruct. ¡Pse!eraun hombrealgoextravagante; tengo para
mí
queporlo bienqueconocíaelmundo
ylo pocoque deél necesitaba, gracias á sus patacones.
Leoc. ¡Quién habia de decir quefuese lan rico vistiéndose tanmal, ni nuncaiba ála ópera, ni gastaba
mas
car- ruajequeuncoche deplaza sin lacayo!Fruct. ¡Toma!¡Toma! ¡Si, quecontandoélcon
mas
deveinte millonesdereales entre bienes raices y plata sonante, necesitaba paranada detales añagazas!Leoc. ¿Añagazallama ustedallujo?
Fruct. ¿Merece acasootro nombre? Para tíy otras tontuelas á quienesrobanlos ojosun lazo yunencaje, podrá te- ner otro valor; pero un egoistón... digo, un
hombre
gravecomo
don Severo, consideraba el lujocomo
yo,como
una red para pescar incautos, que es inútil á quien alcanzacréditodericoaunquevivacomo
pobre.Leoc.
No
secompare ustedconél, usted gasta.Fruct. Bien losé, por desgracia; pero nocreas que lo ha- go con gusto. Gasto por c& leulo y con método. Mi- ra, á la muerte de tu abuelo nos quedaron á tu tio Alejo, el padre de Esperanza., y á mí unos diez- mil duros de capital á cada uno, que élgastó bo- nita y patrióticamente en equipar y mantener sol- dados porsu cuenta, yque yoempleéconaciertoenel
comercio de granos, vendiéndolos siempre,afuerdebuen español,mascaros álosfranceses queámis compatrio- tas.Asi, alacabar íaguerra de la independencia había doblado yomicapital, cuando mi hermanonoteniaya niun cuarto del suyo,poseyendoencambiodos galo- nes deteniente coronel y no sécuantas cicatrices de esasquellaman honrosas.Fiaba yo mi esperanza para serempleado, teniendoyaseguro midinero, en lasin- fluencias deAlejo, que se habia balidocomo un león contra losinvasores, perodióleel diablopor serlibe- raldecidido, y asifuéqueá poco de haber terminado
lacampaña, enquegastó su haciendatoda yuna bue- naparte de susangre,loenviaron áCeuta.
Leoc, ¿Deguarnición?
Fruct.
A
presidio. Condosgrilletesen los piesen cambiode losdos galones delasmangas
quelequitaron.Leoc. ¡Pobrecillo!
Fruct. Lo queyopaséparalograrcolocarme, cosa queestaba ápunto desucederme, cuando cayeron los liberales, noespara contado; mas annqueera casi unchiquillo, puesápenas tenia veinte ytresaños, noera tonto co-»-
mo
tutio, y porlo tantoconseguí undestino en Ha- ciendadebido á unjefe y amigosuyo,aunque contra- rioenpolítica, quienme
loobtuvo conlaprecisa con- dición de quehabia de socorrer con la mitad dem
sueldoáAlejo. Lo cumplí
como
seme
exigió, yasifué quealllegarel año deveinte, rómpenselos hierros de tutio, y á lospocosmeses de regir laConstituciónme
encontré conun ascenso en miempleo,ysiendo her-
mano
de uno de losmas
valientes coronelesdel ejér- cito liberal.Cuandoelsistema,como
ellos le llamaban, fuépresentandomalcariz,le escribíátutioaconseján- dolelaprudenciaqueyocomencéá practicar; pero ¡si!¿ayolaConstitución,yoliéndoleel cuello ácáñamo,tu-
Leoc.
Fruct.
Leoc.
Fruct.
Leoc.
Fruct.
Leoc.
Fruct.
Leoc.
Fruct.
vo quetrasponerá uñadecaballolafrontera.
¿Yáustedlehicieron algo?
Si,
me
hicieronjefedesecciónenmioficinay teniente derealistas.No
tuvequegastarmucho
eneluniforme, porque variándolelos vivosylosbotones,me
sirvióelque teniadealférezdenacionales.
¿Conque ustedsiempre?...
Puesclaro está. Cuandose dio laamnistíay el estatu- to, volvió AlejodeInglaterra, endonde sehabiarefu- giado; allí tuvo ocasión de casarse con una heredera riquísima;pero enamorado hacia masde catorceaños
tle una española, que ya contaba treinta y cuatro de edad, sin un real de dote, se casócon ella y marclió ácampaña,endonde ganó unentorchado; perotambién unbalazoquedejóásuviudaconcinco hijosenlami-
seria.
¿Cinco?
Cinco. Esperanzaeraelmaspequeño, aunqne elúni- coquevive.¡Buenos trabajoshapasado esa chica!Yo porel contrarío,sabeslo quehice,casarme contu
ma-
dre, que aunque no opulenta
como
su hermano don Severo,quehizosu gran fortunaenAmérica,me
tra- joal matrimoniotreintamil duritoslimpiosde polvo y paja, queunidosámicapitalproducenuna buenaren- ta, delaque gasto.pocomenos
que nada,gracias álasubida crecientede misueldo de empleado,loquede- bo al buen manejo que he tenido en todos nuestros disturbiospolíticos.
¡Tomal ¡con cincuenta mil reales desde hace no sé cuantosaños!
Yahace algunos; desde que logré ser diputado, pues conmivoto,casisiemprefavorableal gobiernoseacual fuere,aseguré miplazadedirectorde Hacienda.
Diga usted, ¿esverdad que,
como
aseguramitía, es- cribió Genaro aqueldiscursoquepronunció usted hace tresañosenelcongreso,veinte ycuatrohorasantesde caer el ministerio, yquele valióáustedlagran cruz que ledio elotro gabinetealsiguiente día?Si;verdad es. Pero tutiaes unaimprudente alhablar deeso, porque talescosas nosonpara contadas.Nada mas justo sinoque Genaro
me
paguecon estey otros trabajos, losbeneficiosquele dispenso.Contínuamen--
9—
tehablodeél
como
de unchicode grantalento ypor- venir.Leoc. Si,todosdicen quetiene
mucho
talento; ¡pero es tan burlón!Fruct.
Como
quetiene un orgullo que pareceunRostchild.Cuandosi nofueraporraí...
Leoc. Pero ustedledá...
Fruct. Ledoy...miprotección.Le doy quehacerparaqueva- ya ejercitando sus facultades, y ledoyocasióncíeque puedanconocerlopersonasdistinguidas...
Leoc. Perodinero...
Fruct. ¡Dinero! ¡Quélocura!
A
Genaro no lehacen granfalta lasmonedas,estáacostumbrado atenerprivaciones. ¡Ya ves,huérfano desdelos seis años! ¿Y qué obligaciones tengo yo conél? Sobrinosegundoó tercero detuma-
dre...
Leoc. Puesyave usted,Esperanza...
Fruct. Esperanzaesmisobrina carnal, yañadequemalditoel ocbavoque
me
ha costado lapobrechicuela.Mientras viviósumadreapenas laconocía;mas
como coincidió lamuertedeesta, conqueenviudase, quedandojoveny rica,mihermanade madre,Elena,quesehizocargo de lahuérfana,poreso viveenmicasa.Leoc. ¿Y tantoquería usted ásuhermana queno podia vi- vir sinellaysu protegida?
Fruct. ¡Quería, si, quería]Viviendoconmigo mi hermana, que tienecoche, palcoenelteatroReal, etc.,ytocandotú, almorir su marido,laedad de esas zarandajas,detodo disfrutas sinquetengaqueescatimarparaellounreal detu dote. ¡Vaya quealgunosregalitostehace!
Leoc. Si,pero siempre
me
compralomismo
queá Esperan- za, yluego,nosé porqué, puescuandomenossoytan bonita yelegantecomo
miprima,no sé porqué todoel
mundo
reparaenellamas
que enmí.Fruct. ¡Aprensiones! Lamiran con lástima porque sabenque
espobre.
Leoc. ¡Si! ¡Hasta Narcisoledecia ayerenel jardín deCara- banchel unascosas tan bonitasenfrancés!¡Que
me
dio unaira!Fruct. Pues¿quétedáátídeeso?
Leoc. ¡Megusta! ConquesiendoNarcisominov...
Fruct. ¡Quédisparate! ¿Cómoes eso?
—
10—
Leoc. Puesnoledijeáusted haceun mes, quese
me
habia declarado enelteatroReal y usted loaprobó.Fruct. Podráser,no
me
acuerdo; pero hoy tedigoqueesun
disparate. Narciso es algo pariente tuyo, necesitaríais dispensapara casaros, yen teniendo asuntos con
Roma
sevan eldineroy eltiempo
como
agua.Leoc. Pero sihace un
mes
decia usted que trabajaría para obtenerladispensabarata y pronto.Fruct. Puesclarito. Hace un mes nosabíamos que sehabia muerto donSevero,ni esperaba quefuesesheredera de veinte millones de reales, circunstancia que hace tu
mano
deseable aun para un grande de Españayrico.¡Pues nofaltabamassinoque unanovia
como
lo serás tú, fuese á llevársela unsaltarín, quetendráálomastres mil duros derenta, y necesita lamitad para gas- tosdetocador! ¡Ni que lo pienses!
Leoc. ¡Ayquélástima! ¡Darle calabazas áél,queenteatrono
me
quitalos gemelos dela cara en todala noche,que galopa tanairosamente alestribode lacarretela enla Castellana, yquetieneunaspatillasrizadas tan bonitas!Fruct. ¡Mirenquepartidoperdemos, un noviode patillasri- zadas!
ESCENA
!i Dichos, Esperanza, Elena.Elena. ¡Hola! ¡hola!¿Dequésé trata?
Esp. Las patillas rizadas hacen sospechar que sehabla de Narciso.
Leoc. ¿Teparece feoquizás?
Esp.
No
he reparado bien ensu figura, su conversaciónme
bastaparaapreciarlo como...
Leoc.
¿Como
qué?Esp.
Como
un joven que no ha inventado la pólvora, yes bastantepresumido; peroque no mereceodio ni anti- patía.Elena. Puesá mí
me
empalaga á fuerza deser bonito, y por sus discursosempedrados depalabras francesas, y por susairesde conquistador, y porsusescrúpulos afemi- nados.Fruct. Esunfiguríndesastre.
—
11—
Leoc.
Elena.
Esp.
Elena.
Esp.
Leoc.
Esp.
Elena.
Fruct.
Elena.
Fruct.
Elena.
¡Si!¡si! pues bienselleva lasmiradas demasde cua-
tro...
Mastontasqueél. Peroperdóname,sobrinita.
Me
olvi- daba de que Narciso es uno de tus adoradores.Que
quieres, hija mia, yo lie cumplidoya los treinlayno puedosoportarlanuevaraza de calaveras, faltosde va- lor, económicos en sus gastos, preciados de buenos mozos,incapaces desentir, afectando indiferenciapa- ratodo,ycuidando
mas
de su almibarada personaque unachicadediez yseis años.Sin embargo,yo piensoqueesos leves defectosdeNar- cisosintiendo unapasión...
¡Pasión!porsímismo
como
suomonimo
puede quela sienta,porloquedebesevitar,Leocadia,quete hable, teniendounespejo enfrente,porque viveadvertida de que losespejosson tumaspoderosorival.¡Vamos! nomerecetanto...
Si,aparenta defenderlo cuandotúhas dado acasion á queseburledeél nuestratia. ¡Yase vé! ¿cómote ha de gustar átí? ¡No tienefama de
hombre
de talento!¡Sifuesenuestroparienteelvizcondedel Llano, publi- cista,diputado, director delperiódico El Equilibrio y no sécuantascosasmas!
LíbremeDios de pararmiatenciónenelvizconde
mas
quepara corresponderásucortesía. Sin duda queme
juzgas conaciertoal pensarquepueda cautivarmeun hombreque no sabe hablar sin estirarselos cuellosde la camisa {Imitandoelmovimientoconlaacción.)y que con ocasióndevermeel otro diabordando un pañuelo,
me
habló delasfábricasdeManchester y de Birminghan, desus principiospolíticos, del mostruo del socialismo y delalzadelossalarios enInglaterra.¡Já!¡já! {Riendo.)
¡Já! !já! {Riendo.) vaya,dejemoseste asunto,nosenos descuelgue de pronto alguna de las personas aludidas anticipándose á lahora de¡a cita.
Esverdad; que hoybrotará latierra parientes de don Severo;tampoco faltaráelmarquésde Fuenteignola.
Asiloespero.
¡Pues no ha devenir,siesmascodiciosoque vano!
Y
cuenta que en estoánadiele va enzaga.Porque su abuelo, quefuéprestamistay
usurero, compró, Dios12
—
Fruct.
Elena.
Fruct.
Elena.
Fruct.
Esp.
Fruct.
Elena.
Fruct.
sabe cómo, ese título á unnoble arruinado, elbueno delmarquésseimagina descender deíñigo Arista ódon Pelayo, y tachaátodo el
mundo
de parvenú,como
éldice, paradar áentenderqueha pasado porBayona.
¡A propósito deltestamento,noestásdeluto,Elena!
¿Por qué he de aparentar yo que
me
entristece lamuertede unviejoá quien no he visto nunca?
Perositedejasealgúnlegado...
Seriaunarazónparaalegrarme.
Ya
ves, Esperanzita pareceque noesdetu opinión.Don
Severo amparóá mipadre generosamente duran-tesuemigración enInglaterra; asi
me
locontó mima-
dre, ypor lotanto,aunqueápenasseamipariente,
me
haparecidoquedebo manifestarsiquiera de este
modo
migratitud.(¡Si esperarácoger algo estagazmoñita!)
Peroel pariente mascercanodel difunto entre los de casa, exceptuandoá Leocadia, es tu secretario, confi- dente, asesor,ó...
¡Ya! ¿Genaro?
ESCENA
III.Dichos, yGenaro.
Gen. ¡Hola! ¿sehablaba demí?
Fruct. Nos deshacíamoscomo siempre en tu alabanza; pero vaya, ¿estuvisteenladirección?
Leoc
¿Pasó usted porcasadeDurandpara versi ha llegadoelJournal des demoisellest
Elena. ¿Leyó usted
como
leencargué anocheelplan de estu- dios para saber quémateriasestudiará Garlitos en elpróximocurso defilosofía? (Genaro hablacon marcaday desdeñosaironía, aunque aparentandojovialidad, y diri- giéndose alternativamente á D. Fructuoso,á Leocidia y
áElena.)
Gen. V.S. Urna, queda servido: le hablo á usted
como
di- rectordeHacienda,que de otromodo
ledariaexcelen- cia: he hablado conelsubdirector,yquedaenteradode queteniendo V.S.lima, que cuidar de unos suspira- dosintereses personales,pueden esperarporun dialos delanación, á quien V.S.lima, seconsagra conalma-
13Leoc.
Gen.
Leoc.
Gen.
Elena.
Gen.
y vida
.
Fruct. ¡Siempre!omismo!
Gen. Durandleenviará á usted pronto, puesquedan
empa-
quetándolos, tres números del periódico.
He
visto elúltimofigurín ydesvaneceel temor de quese repitael
percance de la otra noche de baile, cuando no podia ustedsalirpor laportezuelade la berlina á causa del miriñaque-
¿Por qué?
Porquesisehaceustedeltraje
como
el íigurin indica, no podrá usted entraren elcoche, coulo cual se evita elriesgodeno podersalir.¡Cuánto
me
alegro! ¡A.míme
gusta irmuy
hueca!¿Tanto
como
unapompa
de jabón?Pero...
¡Ustedperdone,
me
olvidaba!He
leido elplan de estu- dios,y suniño deusted,Garlitos,estudiaráenelpróximo curso trigonometria, geodesia, cálculo diferencial, cuarto cursodelatín ydegriego, psicología y teodicea, filosofíadela historia y literatura universal. Véusted, pues,quealllegar las vacaciones podrá usted abrazar cariñosamente ála enciclopedia con uniforme azul y mangas cortas.¿De veras?
ítem. Historia natural ensus diversosramos de zoolo- gía, botánica,etc. Abriguemos,pues, laesperanza de que amenizará pronto esta sociedad unBouffon chi- quito,
¿Bufón?
Asi se llamaba el célebre naturalista. (Dirigiéndose á Esperanza.) Buenosdias,Esperanza.
Adiós,Genaro.(Dándolelamano.)
(¿Porquétiemblo siemprequetoco sumano?)(D.Fruc- tuoso,Elenay Leocadia, hablanentresi.)
(¡Cuánto dolorescondesumáscara dejovialidad!) (Ge- naro mirafijayapasionadamente á Esperanza,estaba- jalos ojosysueltasumanodélade aquel, volviéndoseha- cia otro lado. Genarosesonríe sarcasticemente,y se di- rige al otrogrupocontestandoálasúltimaspalabras que
oye.)
Leoc. ¡Québuen
humor
gastasiempre Genaro!Fruct. ¡Notiene enqué pensar! ¡secuidatan poco de cuanto Elena.
Gen.
Elena.
Gen.
Esp.
Gen.
Esp.
—
14—
Elena.
Gen.
Fruct.
Gen.
Fruct.
Gen.
Fruct.
Gen.
Leoc.
Fruct,
Gen.
le rodea!
Perotodassus bromasson punzantes.
Y
norespetana*da.Biendecíaelmarqués elotrodia, quetú le das
mu-
chasalas. (A D. Fructuoso.)El marquésignorasinduda que loúnicoque
me
daes alas. Por lotanto noesdeextrañarquesean muchas.¡Lengüita de víbora! ¡no cesas! Pero oye, ¿redactaste elinformeálajuntadearanceles?
No
he dormido en toda la noche para dar fin á este trabajo.¡Bravo! ¡bravo! Siguiendo esecamino en vezde aquel por que te lleva lu habitual holganza, llegarás áser algo,para lo que puedes contar conmigo. Pero ¡qué diablos!sieres tanambiciosoque nosabesempezar.
Un mes
hace que le ofrecí una plaza de escribientecon diezduros mensuales en mi oficina, yme
respondiócon una chufletacomo suya, diciéndomeque no acep- taba.
Hoy, señor, piensodediverso modo. Hoylesuplico á ustedque
me
délaplaza quedesdeñéhace dias.¿Teburlascomo de costumbre?
No
por mi vida. Óiganme ustedes, hablo conmucha
formalidad.Saben ustedes que nohe conocidoámi pa- dre, yque apenas contabasiete años cuando mipobre madre murió.
No
alcancé á comprender entonces en qué desamparome
dejaba esta pérdida; pero pasaba llorando los dias ylas noches, porqueno podía acos- tumbrarmeánosentirlosbesos demi madre, queve- nia á vermetodaslas tardes alcolegio. Pienso que,á pesarde ser tan alegre y superficialcomo
ustedesme
juzgan, hubiesemuertodepenaánoserporquedejando su casa sevinoá Madridáconsolará su pobreniño, co-
mo
ellame
llamaba,laúltimaymas
fiel amiga de mi madre,laquelohasidoparamí porsus cuidados, mi pobre nodriza único objeto demi
cariño hasta hoy.(Esperanzase enjuga losojos.)
Ab,si,
Ana
Pérez. La planchadora demamá.
(ADon Fructuoso.)Que
le pedia á usted algunas semanas dinero adelantado, yusted decia queno quería dárse- lopor no acostumbrarlaá malas mañas.Bien, bien; ¿pero áquéviene ese discurso?
Vieneá decirle á usted,queestapobre mujer,modelo
—
15—
de lealtad, quevive de su trabajo,hatresmeses que apenaspuedededicarse áél, porqueleroban el tiem- poy elalmalosmales de suúnicahijaque, tísicades- de hace dosaños,toca yaá las puertas de la muerte.
Debetresmeses decasa, yeldueñodeellalaamenaza con ponerla enlacalle, sinoleentregamañanaveinte duros queimporta su deuda, á tiempoqueel médico
leaseguraque no podrá vivirsuhija cuarenta yocho horas.
Yo
no cuento con nada; desde que salídelco- legio, cuya pensiónme
pagaba un parienteausentey lejano, segúnme
decia el rector, vivo por mí con elproducto deinciertos ymiserablestrabajos que
nun-
ca
me
dejan disponerde un real. Asi pues, le ruegoáusted que
me
dé esa plazaqueme
aseguraunsueldo, parapoderdecirleá usted: «Señordon Fructuoso, us-»ted quees mi pariente y
me
havisto nacer,¿quere»usted prestarmetreintaduros para enterrarámiher-
»mana
de leche, é impedir que echenal arroyo ásu«pobre madre?»
Leoc. (¡Pobrecillo!)
Elena. (¿Será verdadesa historia?)
Esp. (,Conoce Genaro miletra?No, nolahavistonunca.) Fkuct. Genarito, yosiento
mucho
decirte que aquella plaza,vistoquetúnolaquerías, lasuprimí enelúltimoarre- glode la dirección por haceresa economíaen el pre- supuesto. Acaso mas adelante, siasciende ó semuere alguno delosescribientes actuales...Si yo pudiera,sin pensar para nada enlaretribución, tedaria esa canti- dad; ¡perolostiempos sontanmalos!Sitílarevolución ahuyenta los capitales;si
R
lascontribuciones nos es- quilman y... ¡ya ves! ¡seiscientos reales!... ¿Quéhay?(^4un Criado, queentra con carias¡¡..periódicos.) CaiADO. Elcorreo.
Fruct. Bien,llévaloámidespacho. Vamos, Leocadia,ventú, y serás mi secretario, que Genaro no está ahora para leerperiódicos. (Váse.)
Gen. ¡Qué vergüenza!(Ocultando el rostro entre las manos.
Esperanzadesdequecomienzaá contes'ar]). Fructuoso á Genaro,se dirigeá una mesaenquehayrecado de es~
cribir, escribe unas líneas, y sacando de unbolsilloque llevará, unbilletedebanco,loencierra conlacartaen un sobre, y después deescribir en él algunas palabras, se
16
Elena.
Leoc.
Gen.
Leoc.
Fruct.
Leoc.
Esp.
Elena.
Elena.
Esp.
Elena.
Esp.
paracomovacilante.)
(¡Pobremuchacho!Procuraréenterarme deese asunto;
si,hoy mismo, porqueá ser ciertatanta desgracia...!) Genaro,¿qué señas tiene la casa de su nodriza deus- ted? (Esperanzaatiendecon ansiedad.)
(¡Leocadia!) Calle dela Virgen de la Paloma,
número
seis, tercero. (¡Sindudapiensa!., ¡noparecehijade su padre!)
(Estaba porenviarle... pero
como
papá nome
damas
quequinceduros paraalfileres,me
voyá quedar dos meses sinnada. Mas vale aguardará latarde, y sihe- redo, entonces... (Dice estodándolevueltas á unbolsillo quetiene enlas manos,elcualse guardaaloir la vozde supadre.)(Dentro.) Leocadia.
Allávoy,papá.(Váse corriendoporlamismapuerta que su padre. Esperanzaal oirá Genaro dar las señas desu nodriza, manifiesta granalegría, escribe otraspalabras en elsobre y lo cierracon oblea, acercándose despuésá su tia. Genaro deespaldas álasdos,sigueconla vistaá Leocadia dando algunos pasos haciaella, ydespués de decirloqueindicaeldiálogo,sedaja caeren unabutaca abatido.)
Tia. ¿Quiere usted que uno de suscriados lleve esta carta?...
¿A dónde? (Esperanza ledá la cartamostrándoleelso- bre.)
¿Quéveo?Perotú...
Estanto loque deboá la generosidad de usted, que desde hace
mucho
tiempo conservaba unbilletede mil reales. ¿Puedodarlemejor destino?¡Qué buenaeres, hijamia!(Besándolaenla frente.) (Sonriendo.) Merezcoese elogiomenosde lo queusted
piensa.(Haeeseñas dequeenvié lacarta ásutia,quese va por unadelaspuertaslaterales.)
17
—
ESCENA
17.Esperanza, Genaro. Pausa. Esperanza mira cariñosa ytriste- menteá Genaro; cuandoestealzalacabezaalterminarEsperanza
laspalabrasquedicepara si, lave enjugándoselas lágrimas.
Esp. (¡Tan noble,poseyendo prendasquedebenenvidiarlos
mimadosdñ lafortuna yconsumiendosu juventud en
la desgracia!)
Gen. (Leocadia pensará enconmover el corazón de yesode supadre;pero no conseguirá nada!¡Yeltiempo apre- mia! ¡Debo buscar ese dinero á toda costa! ¡aunque tengaquepedir limosna!)
Esp. (¿Quién masdignoqueél dequeseconsagreuna
mu-
jer ásu felicidad?¿Quién podrá
como
élhacerla ven- turosa?...No
debo pensar enello, su talento, suvaler le aseguranunbrillanteporvenirque mataríanlasobli- gacionesdelamorencadenado porlapobreza! ¡nodebo pensaren ello!)Gen. ¡Esperanza! (Reparandoen ella.) ¿Está usted llorando?
Esp. ¡No! ¿Porqué había dellorar?
Gen.
No me
looculte usted: seriaenvano,lavendenlaemo- ción de su semblante, el brillo de sus ojos.Tenga us- tedfranquezaconmigo; conmigo, que nolatengo enelmundo
con nadie «ino con usted, única persona que arrancade mirostrola máscara conquelocubre la fri- volidad que mal esconde misangustias.Esp. Si, si,Genaro: yolocomprendoáustedtal
como
es.Gen. ¿Y cómono ha de ser asi? Los dos huérfanos; los dos pobres, obligados á soportar la insultantemirada -de lástima que echael
mundo
sobreel que no nace con dineroó no vendeporélsusmas
preciosas cualidades!¿Noesverdad, Esperanza,queexisteentrelosdosuna misteriosasimpatía?¿No esverdadqueusted hallora- do adivinando missufrimientos,que no puede remediar?
¿No es verdad que nuestros dos separados corazones lloran acordeslas mismas penas, laten animados por
una esperanzamisma?
Esp. Genaro...
-
18—
ESCENA
V.Dichos, Narcisoy unCriado. Narciso viene con botas de montar decharol, espuelas, bastón ytrajeá propósitopara pasearácaballo.
Narc. (Alcriado.) Páseleustedrecado.Esperaré en estasala.
Gen. (¡Qué oportuno!)
Esp. (¡Ah! Esta interrupciónraedaráelvalor necesariopara obrar
como
debo.)Narc
¿Adonde podréesperarmejorqueaquiconla bellísima Esperanza yelspirituelGenaro?Esp. Buenosdías,Narciso.
Narc. \Charmanttehoymas queayer! {Estrechándolela mano.) Excuse
my
glove.Salvoel guante,enespañol.Gen.
¿Cómo
se diceenturco?Narc.
No...Esp. Losturcosno llevan guantesnidan la
mauo
á lasda- mas.Narc
¡Ya! ¡ya!poresono sabiayo... Ustedes disimularánmitraje;
como
acabará lalectura deltestamento.álahora del paseo, desde aqui pienso ir alPrado, para loqueme
espera abajoel Groomconlos caballos.Gen. ¿Y porqué no hanpasadoadelante?
Narc
¡Los caballos?Gen. Cuando menosdebieranestaren elrecibimiento, pues que usted entra en lasala conbotas yespuelas
como
Napoleón en elconsejo delosQuinientos.
Narc. ¡Calle!¡Quécapricho!¿LuisNapoleónleliapedido con sejo á quinientoscon botas y espuelas?
Esp. ¡Já! ¡já! (Riendo.)
Narc. ¿Usted tambiénserie?Si es unaidea singular. ¡Oh!él es
muy
excéntrico. Peroesunhombre que vale, sise- ñor. ¡Da unascaceríasen Compiegnel ¡Ydicenque tie- neaque'locomo
unabalsadeaceite!Esp. ¿Vausted á hablarde política? (Genarosesientaenuna butaca, yseponeá hojearunlibro.)
Narc. No, nolotema usted. Yo no puedover lapo'ítica. Casi todos los hombrespolíticos están calvos, y quiero yo
mucho
(Pasándosela manoporla cabeza.) ámis cabe- llos paraexponerlos áese desastre. ¿Va usted tnauanáal baile de la condesita?
—
19-
Esp.
No
sé: (Genaro la mira fijamente, y ella añade bajando lusojos.) probablementeno.Narc. ¿Si acaso vá usted,querrábailarconmigo unapolka?
Esp. Nobailo.
Narc. ¡MonDieu! ¡no bailar!Pues ámínada hayque
me
di- viertatantocomo
bailar.Gen. (Haciendo quelee )
Si, losneciosde milmodos
Que
sediviertendiscurro, Hasta por cogotey codos...Nahc. ¿Como?
Gen. Nada. Estoy leyendoun drama moderno.
Narc
¿Un drama? ¡Nome
gustan losdramas! Nome
gusta nadamas quelosvaudevilles y laópera.Gen. Lasgracias deGedeonólaNorma. ¿No eseso?
Narc. ¡Pues!¿A ustedlegustalamúsica?
Esp. Mucho.
Narc A
mífrenéticamente; peroparaoirmúsica,esnecesa- rioirá Paris ála Grand-opera.Esp. No heestado nuncaalli.
Narc. ¡Es lástima! Yoamo muchoviajar. Espropio delasper- sucascommeilfaut.
Me
cuestanlosviajes undineralto- doslosañosGen. (Haciendo quelee.)
Nohay tontoquenosecrea Grande hombresiviaja.
Narc. ¿Qué? ¿Dice esoeldrama?
Gen. No;lahistoria.(Levantándose.) Pero... á propósito. Us- ted gastaun dineral enviajes
como
ha dicho;durante su residenciaen Madrid, no gasta usted poco en tea- tros, fondas, caballos, etc.;y sobretodo, en el adorno de su persona; ¿no es cierto?Narc
¡Yalocreo!Que
seveansino,lascuentasde misfour- niseurs.Gen. Norabuena.Mas un hombre,rico
como
loes usted, yde buenasangre,nodejaráde consagraralgode lomucho
quelesobra, alremedio delos quede todo carecen.Narc
¿Cómo?Gen. Dará usted algo álos pobres.
Narc
¡Yalocreo! ¡Setenta francosme
hegastadoesteañoenlarifade laTrinidad!
Gen. Asi,pues, estaráusted dispuesto á socorrer á dosinfe-
-
20—
Iices: á una pobre jovenque no reclama
como
otras, galaspararealzarsuhermosura, sinopan que llevará suboca, á sumadre, que se muere de penaviéndola morir!Narc. Desde luego.
Apúnteme
usted en lista por un napo- león. (Genarole vuelvelaespalda convisibles muestras demalhumor. Narciso vaádirigirseáEsperanza, ysale uncriadoque lellama laatención.)Criado. El señor don Fructuoso, espera ensudespacho al se- ñor donNarciso.
Narc Voy
aiinstante. (Váseelcriado.)Hasta luego, Esperan- za.(¡Oh! ¡qué mano!) Permítame ustedque la saludecomo
álascondesasdelFaubourg SaintGermain. (Dice esto inclinándosepara besarlamano
deEsperanza, que ha tomado alsaludarla, y antes de que puedahacerlo ni ella la retire, Genaro se interponebruscamente entre los dos, y separaviolentamente á Narciso.)Esp. ¡Genaro!
Narc. ¿Cómo?..
Gen. Perdone usted, Esperanza. Se acercalapritiavera, y
me
pareció quese posaba una abispaen lamano
de usted.Narc. ¡Unaabispa! ¡cuidado quepinchan
como
unaaguja!Gen.
No
se asuste usted. Era unabejorro.Narc
¡Ya!Gen.
Don
Fructuoso le esperaá usted.Narc
Esverdad. Sansadieus.ESCENA
Vi.Esperanza, Genaro.
Gen. Perdón,Esperanza, perdoneustedmidesatinadaacción.
Esp.
¿Cómo
no? Pero no debiera ustedenojarse. Segura es- tabamimano
de quela tocasenloslabiosdeesetítere,
ysuinsolencia merecesolodesprecio.
Gen. Tiene usted sobrada razón. Pero nopude contenerme porque... porque... ¡la
amo
á usted,Esperauza!Esp. ¡Genaro!
Gen. Si;ya no puedo callarlo. Siustedfueserica,siestuvie- ra favorecida por lafortuna, no la hubieseamado
me-
nos;porque elamor queusted
me
inspira,ha nacidono—
21—
sé
cómo
enmicorazónesclavizándolo, yloavaloranlas prendas de usted, yloengrandeceel aliento sobrehu-mano
quepresta ámisdesmayadasfacultades, ylo for- tificaeldesden queme
inspiran las demás mujeres.No, siusted fuese rica, no la amaría menos; pero lo ocultaría siempreenelfondo demialma.Viviendopor usted yparausted,
como
ahora vivo,pendiente desu mirada espiandoen ungesto desu cara, en unapala- bra perdida de su boca,larevelación delossentimien- tosde sualmaqueadivinami cariño,dias,meses, años enteros pasaríaadorando en usted sin quemi boca lo declarase: el orgullo sepultaríaen lomas
hondodemi
corazónesteamor quetantohanreveladomisojos,que masdeunavezha impresolaangustiaenmi semblan-te, granjeándome quizásla burla de los neci*j.->! ¡Oh Pero, gracias á Dios,usted
noes
rica;ustedvive, des- venturadaniña, ámerceddeunatíabondadosasindu- da; pero quetienehijos, y paraquien suafectodehoy seaquizás una carga mañana; la altiva dignidad que pusiera uncandado en mislabios á ser otralasituación de usted, nadavale, nada puede ante mi amor, siendo losdoscomo
somos bermauosenla desgracia: ¿quiere usted,Esperanza,amarme
como laamo
yo?Nadapue- do, nadavalgo hoy; peropongo á sus pies ¡ay! ¡ojaláquepudieseponeruna corona! mi corazón,
mi
porve- nir, mi vida entera: dígameustedsilos acepta.Esp. ¡Genaro! ¡Quién pudiese pagar dignamente esosnobles sentimientosque ¿por quéhe de negaráustedqueha- bíaadivinado? Pero yo no puedo, no: pongausted sus ojosen otra mujermas á propósito parahacerlefeliz.
Dice usted bien, los dos estamos amamantados en la desgracia; peroustedsoloenel
mundo
desdeniño,edu- cadoenuncolegio,noconocecomoyolashorriblesan- gustiasdelapobreza enel senode lafamilia,nocom-
prendela desesperación del hombreá quiensuestado y su apellido obligan á esconder sumiseria á losojos de todos, ynopuedeocultarse á llorarenelrincónde su casa, porquealülepiden pansus hijos, yno tiene pan que darles. ¡Ah! ¡no mil veces! ¡Diosno bendicelaunión de dosseresque embriagadosconlaventurade hoy, no preveen quepodrá cambiarse
mañana
enun
remordimiento!— 22 -
Gen. Pero¿asi
me
juzgausted,Esperanza?Tan condenadoes- támi seráladesgracia,quesiempre?..Esp. No; usted tiene fuerzassobradas en sí para vencer la suerte, ante sus pasosse abre un porvenirbrillante;
perofuerza esquenadaledetenga ensucamino; nece- sitausted delalibertadparaser loquedebeser.
Gen. ¿Quévale eseporvenirdelquetanto
me
hablanyjamás alcanzo, comparado con ladicha dellamarla á usted mia?Esp. ¡Eso no loquiereDios,nolo querrá nunca!
Gen. ¿Nunca?
Esp. ¡Nunca!
Gen. ¡Oh! (Cubriéndoseelrostroconlasmanos.)
Fsp. ¡Genaro! {Esperanza dice esta palabracon elmayor ca- riñoalnotar la acción deGenaroy volviéndose áél;pero estedescubresu rostro, retratando enélunsarcasmo san- griento, ydiceinclinándose ante Esperanza, conamarga ironía.)
Gen. ¡Señorita!.. ' ,
Esp. ¡Jesús! ¡qué expresión! (Vásecomoaterradaporuna4
laspuertaslaterales.)
ESCENA
Vil.Genarosolo.
¡Já!¡já! ¡já! Ella tambiénes
como
todos. ¡Ella,en cuya miradaheleido tantasvecesel amor, que ayer besaba áescondidas larosablancaque arranquédeltallopara ella!¡Cómo todosme
desprecia porque soy pobre!...¡Quéventura!... ¡Pasola noche en mi boardila escri- biendocon una pluma rota, sobre una mesadesvenci- jada, undiscurso que, repetido en altavoz de
memo-
ria por unser ridículo y egoísta, apresurala caidade unministerio y valeuna gran cruz, ysi
me
presentase á pedir su voto álos electores deesehombre
que re- lata mis obrascomo
un papagayo, se reirían de mí porquesoy pobre! ¡Lasfiestas, loshonores, losplace- res del mundo,me
estánvedados porque soy pobre!¡Me resignoáelloen buen hora! ¡Perosiento un amor puro, adoro laobra
mas
bellade Diosen unacriatura, voyádecírselo yme
cierra labocadiciéndome conto--
23—
nocompasivo que soypobre! ¡Lamano amarilla ydes- carnada de la pobreza,
me
arrastra también fuera del cariñodel altar; nopuedo tenerunhogar benditopor elcaminodé lafamilia!nopuedo sercomo
todos, es- poso y padre, porque¡soypobre!(Reparandoen un re- loj.)¡Quétarde es! ¡Ymi pobre nodriza!... ¡Qué haré, Diosmió! ¡Ah! ¡alguien viene!ESCENA
VIII.Genaro,elVizconde,el Marques.
Gen. Bien venidos, señores. Tiempohaciaquenoleniamos
el honor deverlopor aqui.(AlMarqués.)
MtARQ. Amiguito,comono tengoobligaciónde venircomous- ted...
Gen. Es verdad; yo soymercenario deestacasa, sin sueldo, se entiende;no tengomaspaga pormioficiodesecre- tario dedon Fructuoso, que sus consejos, que valen casi tanto
como
elabolengo deusted.Marq. ([Deustedl
No
aguardael mozoáquese leapeeeltra-tamiento)
Gen. ¿Y
cómo
estáustedá estashoras fuera delacámara?(Al Vizconde
) ¡Pero ya! Usted también es algo pa- riente.
Vizc.
Y
aunalgos. Siempre he hechogala de ello pormas queyoseatítulodeCastilla, no porherenciasinoha- biéndolo adquiridopormis méritospolíticos, yel bue- no dedon Severo,un negociante ricotesingran enten- dimientoniilustración.Gen. Pero con
mucha
plata, y eso valeenelmundo
mas que nada, aunquese adquierasiendoprestamista y usure- ro. (Mirandoalmarqués, y sonriendo irónicamente)
Vizc.
No
pensará asiel marqués.Maro. (\ElMarqués]) ¡Es
mucha
familiaridadladeesteparve- nú\) Yo piensoquesobre losintereses materiales, cuyo afánha cegado lasfuentesde lacaridad, yqueconlos goces que proporcionan, nos apartar, del camino del cieloparaencenagamosen brutales apetitos; sobrelos intereses materiales,repito, están otrosqueperfeccio- nannuestra alma, y de los que debemos cuidarnos mas,como
hacían uuestrcs piadososabuelos. Pero¡ay!—
2,4—
paraelloserianecesarioque envezdelasoberbiaque baengendradoesoquellamanlibertad,sealbergaseen todoslos corazones,comosealberga en
muy
pocos, la(Tocandoelsuyocon énfasis.)bumildadcristiana.
Gen. ¡Las palabrasdeestemarqués edifican!
Marq. (¡Calle! ¡También estemocito
me nombra
marquésásecas! ¡qué llaneza!
Vizc. Si, edifican castillos enel aire.Eso es cerrarlosojos ála luz, ydesconocerel espíritude lostiempos
mo-
dernos. Sinirmaslejos, cuando subíamos la escalera
me
disputaba que,contraloqueyo be defendidoenel Equilibrio en diversos artículos, no debe haberesta- blecimientos de mendicidad, dependientes delGo-
bierno.
Marq. Y
losostengo. Todo lo que tienda áhacerqueusurpeel poder civillaacción de la caridad, es contrario á nuestrasvenerandas ymonárquicastradicciones.
Vizcc. Pues yo, que soy hijo de larevolución,templadase entiende;delafuerza queresultadelaarmoníasinté- tica de los poderes, libres de por sí, pero enlazados conjuntivamente ensu acción
como
derivados todosdelaidea madredelorden, sostengoque lalimosnadila- ta el cáncersocialdela ociosidad yla vagancia,y que debieraestarcomprendida enelcódigopenal.
Marq. ¡Quéteorías!
Vizc. ¡El trabajo!¡el trabajopara el hombre útil, los asilos para el inválido!
Gen. ¿Yqué hacemoscon eljornalero imposibilitadodega- nar su vidatemporalmente, peroque abriga esperan- zasdevolver á trabajar?
Vizc.
Nunca
darlelimosna;debemos,si,losquetenemosso- brante, anticiparle unacantidad,como
préstamo para que al parquelesocorra leestimule á volver altra- bajo.Gen. ¡Cuánto
me
alegro oírá usted hablar asi! Señor Viz- conde ¿quiere usted, á quientanto sobra,prestarle á minodrizaquehace dosmeses que notrabaja velandolaagonia de su única hija, treintaduros que,bajo mi palabra de caballero, le aseguroá ustedquele-serán devueltos?
Vjzc. ¡Señormió!
Gen. ¿Qué?
— 25 —
Vizc.
Yo
no considerocomo
imposibilitadospara el trabajo, sino álos infelicesquefísica,materialmente nopueden trabajar; quien anteponga á esta primera obligación losconsejos deunafecto cualquiera,aunqueseaelca- riñode madre, que por otra parle es un sentimientomuy
respetable,debe tenersiempre ahorros paranacer, frenteáunconflicto.Gen. ¿Ysinotieneahorros?
Vizc. Debesoportarel castigode su imprevisiónsin usurpar
al verdadero infeliz los socorros que la sociedad le presta.Hedicho. (Genarole vuelvela espalda echándole unamiradasarcásticaydespreciativa.)
Marq. ¡Siempre se portan asilos filántropos!
Gen. Usted,señormarqués,áquien
me
dirijoen nombredel que nosaconseja partirnuestracapa con elpobre, us- ted, quees tanrico, nocerrará su pecho ála caridad quenosmanda
socorreránuestroshermanos.(Lelien- delamano.)Marq. Amiguito.Yono acostumbroádarmaslimosnasque á aquellaspersonasque
me
lapiden autorizados conuna papeletadelcura de mi parroquia.Gen. Peroel infeliz que noseadéla parroquia deusted...
Marg.
Que
lepida álosricosdelasuya. (Vuvelvela espalda.) Gen. ¡Farsantes!¡Pobrecatolicismo! ¡Pobresintereses socia-les,sidependiera su vidadetalesdefensores!
ESCENA IX Y ULTIMA.
Dichos, Esperanza, Elena, Leocadia, D.Fructuosoy
Nar-
ciso, ápoco D. Pedro.
Fruct. (Todossesaludan.) ¡Hola! hola, señores. Ya estamos aqui todos yacaban de anunciarmealescribano. (Entra elescribanoporelfondo.) Pero aqui lo tenemos. Bien venido, señordon Pedro.
Éscrib. ¡Señoras... señores!¿Noes pariente este caballeroquií semarcha? (A D. Fructuoso,¿indicandoá Genaro, que hacogidoelsombreroysedispone ásalir.)
Fruct. ¡Muy lejano!
Gen. Asi es: no importándome,,pues, nada el testamenlo,y adivinando las caras que pondránestosseñores según queseles nombreó selesolvideenese papel, doytodo
— 26
porvistoy soyde ustedesatento...
Escrib. Usted disimule: nopuedocomenzarla lecturasinque esténpresentes todosiosdeudosdeldifunto. (Detenien- doá Genaro.)
Gen.
En
talcaso esperaré.Fruct. ¡Ea! puescomencemos, comencemos, queya es hora.
(Elescribanosepreparaáleer.)
Narc. ¿Acabará estopronto'(A Leocadia.) Leoc. Esoes; tienes prisapor irte.
Narc.
Me
estáesperando Lila.Leoc. ¡Queteespera!¿Quiénes esa mujer?
Narc. Sies layegua castaña quecompréelotro dia. ¡Sivie- sesquébrincosdátan coquetones!
Leoc
¡Ali! calla, no vea papá que nos hablamos.Esp. (A Elena.)¿Véusted, lia? ¡Gomocontrastasu noblein- diferenciacon la codiciaque anima todas las caras!
(Aludiendoá Genaro.)
Fruct. ¡Quémodelo de varonesera eltaldon Severo! ¡Dígalo yo,queportantotiempo lo tuve en micasa...
Vizc. ¡Pues y yo!¡Qué talento!
¡ quéinstrucción! Lo
mismo
veíamoslacuestiónde Cuba.Marq.
¡Erade losbuenos, de los buenos!Hombre
piadoso y derectos principios. Recuerdo-queme
decia: lamane- rade acabar con los disturbios en España, seriadar talcualchamusconejlloá esosliberales...Vizc. Pues mas de unavez
me
aseguró quedebieranfusilar- setodoslosabsolutistas.Narc. ¡Qué burlónera!
A
míme
saludaba siempre sacandolalenguayponiendo loscuernos.
Fruct. ¡Siera agudísimo!
Vizc. Excéntrico,
como
todohombrede ciencia.Maro.
¡Un alma ejemplar!Gen. Piuegoáustedesque suspendanlacanonizacióndeldi- funto. Vanáenternecerálasseñoras.
Fruct. Leocadialo quería cornoásusegundo padre. (Genaro hace señasalescribano dequecomienceá leer.) Escrib. (Lerendo.)
En
laciudad dela H.ibana,á doce deene-ro de...
Fruct. Suprímaseelpreámbulo: todossabemos que esautén- ticalacopia.Al grano.
Todos. Si, sr.
Escrib. (Leyendo.)Digo:
Que
teniendo en cuenta el fervorre--
27—
Marq.
Todos.
Marq.
Escrib.
Todos.
Fruct.
Leoc, Elena.
Esp.
Elena.
Escrib.
Vizc.
Fruct.
Varios.
Escrib.
Fruct.
h'giosoyarraigadas creencias monárquicas demi no- bilísimoprimo elmarquésde Fuenteignota, ledejo,en memoriade lo
mucho
queme
divirtióconsus alardes decaridadé incorregible tacañería,como
con suspla- nespolíticos, ledejo, digo, una colecciónde retratos alóleodelamonarquía goda, apreciados en ochenta realescada uno. Losgastosdeportecorreránporcuen- tadeheredero.¡Viejo del diablo!
¡Já,já, já! (Riendo.) Eraun volteriano.
A
laseñorita doña Esperanza Ramírez, hija del va- lientebrigadier delmismo
apellido,que consumióhon- radamentesu hacienda yacabósu vidaen pro de ia patria, queparanadaseacuerdadeél,ledejocuarenta mildurosenefectivo,queleserán entregados,ysi no se casareen elaño dehaberlos recibido, seimpondrán enelbanco de Londres, entregando la renta álasuso- dichaseñoritadoña Esperanza Ramírez.¡Bravo, bravo!
¡Buen pellizcocoges, Esperancita!
¡Y está llorando!
¡Hijamia! (Abrazándola.)
(AElena.) Ahora podréofrecer mi
mano
áGenaro.Pe- ro¿cómo?Yo
me
encargo de ello.Alseñorvizcondedel Llano, cuyo parentescoconmi- go no lopesca ungalgo, le dejo,
como
recuerdo mío, encuadernadosálaholandesaylibresdeporte, quepa- garámi herederp,quiuientos sesentanúmeros queme
ha enviadodelperiódico elEquilibrio, cuyosartículos de tiray aflojame
reconciliabanconelsueñotodaslas siestas.¡Vejete bucéfalo!
¡Qué epigramático!
¡Já,já!
A
mi cuñado donFructuosoRamírez ledejo la canti- dad demilquinientosveinte reales vellón ,correspon- dientesalhospedaje detresmesesy cinco diasquehe pasado en sucasa y que aprecioen diez y seisreales diarios.(Rumores.)¡Quéinsulto!