Contribución de la Sociedad de Agricultores de Colombia SAC a la formulación de la política agropecuaria 1978 1982

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(2) ?1O1tC. jt:.:ii. , CONTRJBUC!ON DE LA SOCIEDAD DE AGRICULTORES DE COLOMBIA, SAC, A LA FORMULA CION DE LA POLITJCA A GROPECUARIA 1978 - 1982. L1PLM.

(3) I.. 4.. 'U. A -.. ' U. -. •I( s4. '•. I. 4. AuIil; U). -. -. f '. *.__ - --. b. 2 -,. -. '..

(4) o Sociedad de Agricu I to res de Colombia.

(5) JUNTA DIRECTIVA PRINCIPALES: SUPLENTES:. OF Ruev. ' ZUternutivi para el Dcrro1h. JORGE RUIZ QUIROGA CARLOS PINZON URDANETA LUIS LIZARRALDE GONZALEZ ALFONSO JARAMILLO ARANCO HELMUT BICKEMBACH GENARO PAYAN LOPEZ JUAN GUTIERREZ DE PIIERES BERNARDO TELLO QUIJANO EUGENJO CASTRO BORRERO GABRIEL PEREZ LOZANO. JORGE GUTIERREZ ESCOBAR NICOLAS MANRIQUE HECTOR HERNANDEZ JOSE ADEL .CANCELADO OMAR TELLEZ JOSE A. TRUJILLO ALFONSO PAZ LUIS EDUARDO GUTIERREZ M. BERNARDO URIBE GILBERTO GARCIA BETANCOURT. REPRESENTANTES POR FEDERACIONES CAFETEROS: Lconid.is Londoflo, German Valenzuel.i.. - ALGODONEROS: Aliredo Coronado C. ARROCEROS: Francisco Barreto, Gonzalo SSnchez Romero. - ASOCANA: Rodrigo Escobar Navia, Carlos Ossa Escobar. - FENALCE: José Vicente Castafleda, Adriano Quintana Silva. - BANCO GANADERO: Gust,Lvo Castro Guerrero, Gustavo Lozano Castro. - SOCIEDAD DE AGRICULTORES DE ANTIOQUIA: Jorge Giitiérrez Escobar, José Vdhisquez Q. - SOCIEDAD DE AGRICULTORES Y GANADEROS DEL VALLE DEL CAUCA: Rodrigo Lince Tenorio, Eduardo DIaz Calderóri MANUEL CASTELLANOS: Expresidente SAC Presidente:. HELM UT BICKEMBACH. Vicepresidente:. JOSE VELASQUEZ Q.. Cerente General: CARLOS JOSE GONZALEZ M. Secretaria:. ARTURO FERRER CARRASC().

(6) La Biblioteca. Los cuatro volumcnes que entregainos a la curiosidad intelectual (IC Los coLombianos, aliinentada por las justas expectativas que gravitan airededor de nuestra realidad y potcncial rurales, se suman at publicado en 1974 y cuyas repercusiones en la opznión nos enorgullece. El ti'tulo de aquella obra to liemos acogido para esta serie de la I3iblioteca SAC, —Nueva Alternativa para ci desarroiio , seguros de cuán exactamente recoge la realidad tras de la cual cc. 5.

(7) Deidad cal/ma antropomorfa, representación de los elementos, y considerada como la pr/mere imagen que nuestros onteposados se for/aron de la agriculture nutricia de sus esfuerzos hoc/a Ia civilización. Dc a/li que fuese escogida como identificación del Congreso Agrario Nacionol Ext raordinario reunido en Co/i en agosto pasado.. orienta hoy ci pazs. Recuperarle su secular vocación agrz'cola, con un desarroIlo que dé prioridad al campo... Tesis permanente de la SAC, ganó la adhesión pzbiica y tomó impulso ojalá irreversible, justamente a partir de la aparición de esa prim era obra de la Biblioteca SAC. En ei presente volumen nos esforzamos por bograr una sintesis de las reivindicaciones del sector rural, de la cual es personera la SAC, y de estudios que las susten tan. Esta "Contribución a la formuiación de la Politica Agropecuaria 19 78-1982 ", se complementa con los textos de tres discursos pronunciados durante su presentación al Señor Presidente de la Repzbiica, doctor Julio Cesar Turbay Ayala, en ci Congreso Agrarlo Nacional Extraordinario celebrado en Call en agosto z2ltimo. El que pronunció ci Jefe del Estado en esa oportunidad es gratamente alentador por la didfana precision con que anaiizó la rcalidad agrarla y preclso sus objetivos de gobierno. Palabras que por sz'solas anticipan que se avanza en firme hacia la recuperaciOn del camp0, realizando asz'un antzguo clamor nacional. Confiamos en que estos nuevos voizmenes de la Biblioteca SAC sean ztiles a quienes compartan nuestra fe en Colombia, en sus instituciones, por animar esa fe y fortalecerla a diario con su vocaciOn de estudio y de trabajo.. 6.

(8) **H. Contribucwn de la. jL1t rUfr.-i* COLQMW'. Sociedad de Agricultores de Colombia. a la form ulacion de La. RQPEC U UU iva -132. Este volumen, que expresa los criterios de la Sociedad de Agricultores de Colombia, SAC, respecto de la polItica agropecuaria aconsejable para el cuatrenio 19781982, fue elaborado por el Secretario general de la entidad doctor ARTURO FERRER CARRASCO, en acuerdo con ci gerente y los directores de la misma..

(9) Esta obra fue entregada al señor Presidente de Ia Repñblica, doctor Julio César Turbay Ayala, en dIV Congreso Agrari o N acional E x traord in ario, reunido por Ia Sociedad de Agricultores de Colombia, SAC, en la ciudad de Cali ci dIas 23 de agosto de 1978..

(10) %p. kvc4p. BZILO. I. D. l,s te (/Ocl?mento tienc por obj(.,to /)resentar al señor Presidente de la Re/'i'i b/i(a, (loctor Julio Cesar Turbay ii va/a, las consideraciones dcl sector r('S/)('Ci() ole la politica agropecuaria que Pu(l(' cjecutarse en ci próximo Juiuro. ;1 la Sociedaci de Agricuitores c/c Colombia, SAC, solo la asislo' ci de.s('o th, coiilrihuir ot Sn hu(.,n suceso con ci aporte de o'stos conce/)los. nLr/nrados en la coni'eniencias nactonaics, antes que en las /)rO/)laS, Si bicit no ('x/ste (lauren) o an iaoizzsrn o On ire ellas. 1.1 olocuinenlo cold coiicebido en ires panes. La pr/menu cc olenomina Bases, v ('cia dedicada a exam/nan los objetuos y disti'n las aflo'rna,'io'as de la poUt ica (c,'ro/)ecuarla, en Jreii Ic de los Jadores queinterim',, ii la proiluccion. La .ccunda liamada Inst rumentos, c.ctudia las hcrramienia,r ii,d. importantes para la ordenacioii dc la poli'tica y ci logro dc las melus jue xc juzgucn mdx a/iro/Eadas. Y, finalinente, la tercera, se intitula PollEn-a (.'oncentada, por consulerar que ci didlogo y acuerdo 1bcrrnanentes son (Ofl(/UiOfl fundamental para em'iar inconvcnienies y tardz'as apreczaciones 'v buscar la anmnonia c/c las artes V ci cxio ole los progranias. Lsie documcnto, en aras dc la brc'vedad, por concentrarsc cxclusu'a,nentc en b.c aspectos fundaincntales, no con ticne refcrcncias tan sin gulares, corn o hu-.

(11) biera sido deseable, aün cuando de su lectura se derivan fadl y lógicamente todas las estimaciones respectivas. Nos preocupa, por ejemplo, la situación de la Caja Agraria, especialmente grave por la estructura que la hace captar recursos a tasas de interés dificiles de sostener dada la rentabilidad de los préstamos y las cargas burocrdticas y administrativas que pesan sobre ella. Se impone un examen detenido de su situación para adop tar radicalmente y con valor las soluciones que se requieran, a fin de que esta entidad, que ha sido puntal del bienestar campesino y el desarrollo agricola, no desaparezca abrumada por los factores que se han anotado. También juzgamos de la mayor importancia dedicar atención a la educación de las gentes del campo, pues no nos cabe duda de que mien iras ello no ocurra no serdn posibles el incremento de la productividad, la integración y el bienestar rurales. A este fin debe destinar el Estado los recursos que sean necesarios y aplicar a su consecución la actividad de entidades que ya cuentan experiencia educativa y realizaciones en materia de transferencia tecnol6gica, si bien pocosatisfactorias. No existe vehIculo mds dgil y adecuado que la educación para llevar a las personas dedicadas a las tareas del camp o mayores ingresos, bienestar y dignidad, a la vezqueremover las barreras que hdbitos ancestrales oponen a! desarrollo. La seguridad social es otro tema que hubiéramos deseado tratar a espacio, no solo del modo implicito como se ha hecho a lo largo del texto, donde son varias las referencias sobre este particular. Téngase en cuenta que el documento es un andlisis de card cter económico y de los instrumentos apropiados para la prom oción y orientaciOn de la producciOn rural. En todo caso, hay que relievar que tras los ya muchós lustros de existencia de los seguros sociales, su beneficio al sector rural es prdcticamente ninguno, debiendo darse prioridad a su extensiOn en este sentido. 8.

(12) •. tow. .. ,.. iQ1. I. -a.. a. S. •.a. -,. •1-._._. >. Azn cuando el tema de los precios y la atrthución que al mercado corresponde en su formación, estd tratado prolijamente en la Sccción II, concedemos gran imp ortancia a este asunto en la obtención de la producción que las circunstancias indiquen y la elevaci6n del ingreso del sector.. -. La comercialización se ha reconocido siempre como uno de los rnayores problemas de la producción agropecuaria. Las deficiencias a este respecto se traducen en distorsiones del mercado, a tiempo que câiisan la ruina de muchos agricuitores, especialmente de los pequeños, que yen perderse sus cosechas sin que haya manera de Ilevarlas a los centros de consumo, a pesar de la demanda efectiva y potencial. Es urgente, en consecuencia, disponer canales expeditos de mercadeo, que eviten estas s?tu(lczones.. ...I.. -'. T•• * •.-p.. -. •-. Deliberadamente hemos dejado para ci final de esta presentación de la "Contribución de la Socie&id de Agricultores de Colombia, SAC, a la formulación 9.

(13) de Ia pol2tzcaacro/ccuarza 1978 - 1982 condición bsica, insustit uibi e y neurd1g en ci documento se consignan, porque s bajo y ci pro greso social. Es responsabi1 Estado garantizar Ia vida, honra y biene quiere su concurso. Una población ame cuentes no puede prestarlo si previamel del Estado de enfrentar ci delito con to aplicados persistentemente, hasta su em Con todo respeto, nos parece que inciu cargo está Ia represión y castigo del del1 dad con los antisociales, y que ci Estado ridad a las personas con Ia energia que es Al poner en rnanos del señor Presidente Turbay Ayaia, este documento, lajunta tores de Colombia, SAC, cumple con ci £ so Agrario Nacional, reunido en ci mes d 10.

(14) CAPITULO. ftl. CS. AN3. OBJETIVOS Los objetivos de la politica agropecuaria deben ser la obtención de una producción adecuada para la satisfacci6n de la demanda interna y los requerimientos sobre ci sector externo de la economIa, ci incremento y la redistribución del ingreso campesino, y la preservación de los recursos naturales renovabies, sin perjuicio de otros más particulares, que bien pueden ser concreciones de estos, como por ejemplo, una mayor productividad, determinadas metas de empleo y precios rentables para ci productor. El sector agropecuario se caracteriza por su variedad en todos los aspcctos, dada la diversidad dc climas, microciimas y tipos de tenencia de la tierra y multiplicidad de las formas t&nicas y asociativas utilizadas en la producción.. Es preciso señalar la existencia del minifundio de cordihera, que usa técnicas muy rudimentarias, emplea, cuando más, la mano de obra familiar y autoconsume buena parte de su producto; lo mismo que la gran expLotación de los Vailes del Cauca o del Magdalena, que utiliza técnicas modernas, emplea cantidades significativas de trabajadores asalariados y produce para los mercados internacionales. Esto lieva a habiar de un sector tradicional y de otro moderno de la agricultura colombiana, y a reconocer que cada uno de ellos exige su particular estrategia de desarrohlo. EL pals cuenta con los recursos necesarios para producir los voIimcnes de alinientos y materias primas que nuestra población y ci crecirniento y modernización de la econornia demanden. I-lay tierras suficicntcs, si bien no 11.

(15) dc la calidad y las extensiones que sucic pensarsc; mano de obra; insumos y tecnologia; y dentro de las lirnitaciones propias de un pals en desarrollo, capital, que es ci recurso más escaso. Este reconocimiento no implica una disponibilidad fad!, inmcdiata y a bajo costo de ellos, sino que la producci6n agropecuaria requerida hasta ci año 2.000 no se hará imposible. Dados los resuitados de este inventario, sólo de la acción privada y las poifticas oficiales depende ci desarroilo del sector agrlcola. En cuanto a las tierras es urgente reiniciar los estudios de suelos, que apenas cubrcn Ufl 460 /0 de la extensi6n total, esto es cerca de 53 millones de hectáreas de un total de 113.9 miilones.. agricultura modcrna pagar salarios más altos y otorgar un regimen prestacional más amplio, con lo cual se hace part icipe de la prosperidad a la pobiaciôn ocupada. Incrementos del ingreso campcsino mâs altos que los del sector manufacturcro son indespensables para cerrar la brccha entre la ciudad y ci campo.. Para ci sector tradicional la estrategia a seguir está en ci ilamado Plan de Desarrollo Rural Integrado, DRI, que es una alternativa apropiada para elevar de modo importante los ingresos de la agricultura tradicional y mejorar las condiciones de vida de los minifundistas, ilevándoies los servicios, comodidades y seguridades del habitante de las ciudades, hasta donde las condiciones lo permitan. No puede, sinembargo, limitarse al DRI la cxtcnsin de la En el caso colombiano, donde las diferencias entre la vivienda, la salud, la educación, las vIas de comunicaciudad y el campo son tan hondas y numerosas, la elevación, los servicios; cilo debe ser empeiio también de las ción y mejor distribución del ingreso rural ha de ser rezonas ocupadas por otro tipo de agricultura para que el iievado como objetivo de politica agropecuaria, por ser gasto pübiico cumpla cabalmcnte su funci6n redistribucondiciôn prioritaria e insustituible de un desarrollo equilibrado yjusto. Dc una vez por todas, de modo efec- tiva del ingreso. tivo y a corto plazo, ci pals tiene que transformar las actuales condiciones de vida de las gentes dedicadas a las En cuanto toca con la preservación de los recursos natufaenas agricolas, para hacer digna su existcncia. rales renovables, esta es una obligaci6n insosiayable de las generaciones presentes con las del mañana. Si bien, Si hicn ci ingrcso del sector se expresa de diversas mane- como ya se dijo, ci pals dispone de los recursos naturaras, hasta tanto ci incremento de los precios agrlcolas no ies necesarios para la producción, se presenta un proceso mejore y equipare los términos de intercambio, no se ha- de aniquilamiento, que, si continia, seguramente limitabra hecho cosa suficiente y definitiva. Tales aumentos, rá esa disponibilidad en alto grado. Cerca de un miilón principaimente a través de los precios, permitirán a la de hectáreas de bosques se están arrasando anualmente. 12.

(16) por tumba y qucma. La destrucci6n de las cuencas de los rlos y el arrastre a sus cauces de los suelos de vertientes, hacen que vastas zonas somctidas a inundacioncs periódicas las sientan cada año Con crecicntc rigor. El carácter espontáneo de la colonizacion ha hecho de esta empresa un acelerado proceso de cxterminio de los recursos naturales, pues ci colono, Carcnte de recursos, de Conocimientos, de orientación, se ye obligado a la tala de bosques y a la quema como 6nico medio para civilizar las tierras. En virtud de programas oficiales, debe sustituirse este tipo de colonizaciôn por una dirigida, que resulta más econmica que esta, a donde el Estado Ilega tarde a construir vas, dotar de Servicios de salud y educación, proporcionar crédito, reforestar, levantar cmbalses y rectificar ci cauce de los rIos. El pals 41spone de un moderno Código de recursos naturales raovabies, probabiemente ci más avanzado del mundo, por cuya aplicación, ciertamente, hay que velar, ya que el ecosistema es una responsabiidad de todos. A los rigores climaticos que üitimamentc ha padecido la producción rural contribuye la perturbaci(m del equilibrio ecokgico, rcsuitantc de la destrucci'rn de los recursos naturales y del ambiente. Tales disposiciones iegales no pucden restringirsc a las zonas de colonización, pues sabemos que las cxplotaciones agrIcoias establecidas cstán en la obligaciôn de obscrvarlas, si bien ha de buscarse que los recursos invertidos garanticen la conscr-. vacior) de to que existe, antes que distraerlos de la actividad productiva para trasiadarios a cse fin. hay quc preservar la Cal idad de las tierras y de las aguas, la fauna y la flora, ci ambicntc, como un imperativo nacional, para lo cual deben lievarse a cabo campañas educativas y aplicarse drásticamcnte las sanciones contenidas en ci propio c6digo. Lo discriminatorio c injusto es rebasar este estatuto y estabiccer en la lcgislación de reforma agraria su incumplimiento como Causal de expropiaciôn.. 2.. PRODUCCION PARA EL MERCADO INFERNO. En to interno, ci sector agropecuario dche proveer aL mercado de alimentos y matcrias primas en cantidadc suficientes, de inodô que los consumidores y usurios puedan hacer sus adquisiciones a precios razonables, que consulten los costos de producci6n y una justa utilidad para ci agricuitor. Los precios at productor no deben crccer por debajo del ritmo general de laeconomIa,pues ello deteriorada los términos de intercambio, sicndo deseable que en tanto no cxista equilibrio los precios agrIcolas se incrementen a una tasa ligeramente superior a la de otros sectores. 13. t.._. _.*__.__;_.

(17) El pals es deficitario en su producción de trigo, cebada, aceites y grasas comestibies, que scgin las proyecciones continuarán siendo los principales bienes agropecuarios de importación.. En materia de accitcs y grasas comestibles no cabe duda que Colombia debe aspirar a hacerse autosuficiente, porque este rengkn genera empleo rural y ahorra divisas, que en un mercado como éste, fluctuante y compiejo, pueden ser superiores a las caiculadas. Dadas las condiciones naturaics, la tecnologla y la experiencia disponibles, ci pals está en mora de iniciar una campana vigorosa de fomento del cultivo de las oleaginosas y de remover los obstáculos que ci mercado presenta para su desarrolio en busca del autoabastecimiento que, sinembargo, solo será posiblc con posterioridad a 1985, pues la palma africana, de la cuai pueden esperarse significativos voh'imenes, es un cultivo de tardlo rendimiento.. Dada la tccnologia actual, es improbabic que podamos ser autosuficicntes simultáneamcntc en trigo y cebada, que, junto con otras especies, se disputan las tierras frias. Lo anterior se hace sobre la base de las actualcs condiciones dc investigaciôn y tecnologia que puedan evolucionar favorablemente al haliazgo de variedades de mayor rendimiento por hectárea o, como en el caso del trigo, de clima cálido. A este respecto resulta de la mayor urgcncia que se propicicn y fortalczcan las invcstigaciones del caso, que han aportado resultados alentadores y podrian liberarnos sustancialmcntc dc esta dcpcndcncia. En 1962 ci pals produjo volümeries dc trigo con que prácticamente atendi6 las necesidades industriales de la época. A partir de ese año se descstimuló la producción con la tesis dc las vcntajas comparativas, hasta ci punto de que el area está reducida a 30.000 hcctáreas.. La cuestiOn fundamental reside en conciiiar precios accesibies al consumidor con precios remuncrativos para ci productor, dilema aparentemente insoluble porque el comprador se queja dc altos prccios, y ci productor de exiguos márgenes de ganancia, e inciuso de pérdida, por los eievados costos de producción y, en algunos casos, por ci control de precios.. El pals ha dc tcncr en cuenta la posibilidad de sustituir en alguna medida ci consumo de trigo mediante harinas de maiz, arroz, yuca, etc., que pueden producirse en diversos climas. Se destaca cl maiz, quc se cultiva principalmente en ci sector tradicional de la agricultura, ofrecc importantes posibilidades de aprovechamiento industrial y puede dejar excedentes de exportaci6n.. La contradicciOn entre los precios al alcance del consumidor, de modo que ci probiema básico de alimentación de la pobiación, hasta la más pobre, pueda ser resuelto en los niveles de ingresos existentes, y precios rentabies para el productor, se disipa tan pronto se introduce en este cuadro ci concepto de productividad. Se trata, en este caso, no de incrementos a cualquier costo en la pro-. 14.

(18) Con i/jar precio acc es/hit's al consurr)idor ton los renwnerativos para ci product or... Peru, cdn,o?. V. '. L,e iiJtni Jp)tefte!/et1te IfL()lUb/. on uni ser resiielt prcduc tit idud t ori iiv c. p(d(L/C. c.

(19) ductividad fIsica por hectárea, sino de obtener, mediante variedades resistentes y prolijas, altos rendimientos con bajos costos. Este concepto de productividad no es incompatible con ci hecho de que, mediante una inversi6n relativamente más alta, se consigan mayorcs rendimientos que, en relaci6n con los costos, arrojen como resultado una producciôn por unidad más barata, pues, en condiciones normales, incrementos en la productividad fIsica pucdcn significar una reducción relativa dc costos. Slo con Ufl incrcmcnto continuado de la productividad del modo que se la ha explicado, es posibic conciliar precips razonabics al consumidor con bencficios suficientes para ci productor UC garanticen la producciôn requcrida.. ciales y la mayor productividad por unidad de trabajo, en aras de la productividad; o se accpta que una politica de optimizaciôn del uso de los recursos plantea la necesidad de generar tal ocupación en otros sectores, porque en el caso colombiano, dadas las tendencias actuales de crecimiento de la demanda por productos agropecuarios, aumentos significativos de la productividad slo parecen posibles a costa del empleo generado por ci sector. Esto conduce a ver los aumentos en productividad y las mejoras tcnicas- como algo maisano que compite con el biencstar material de la comunidad, en lugar de analizarlos como una liberaciôn de recursos y csfucrzos productivos quc pucden aplicarse ai aumento del producto en los sectores de más dinámico crecimiento. La obtenciôn de un mayor o ci mismo producto agropccuario COfl menos trabajo, no significa necesariamente un aumento del desempleo en la economla como un todo, aunque represcntc un mcnor empleo en uno de sus varios sectores.. I)c conformidad Coil Ia expericncia universal, it la cual no es cxtrañ() ci caso colombiano, una mayor productividad, en cuanto coincide con mccanizaciôn, Sc traduce en una mcnor utilizaci(n de mano de obra. A cstc rcsultado concurre la ncccsidad dc abaratar costos, lo cual, en relacion con el valor de los saiarios y los rendimientos, en muchos casos Cs posible merced a la mecanizaciôn, a(in cuando en ciertos cultivos ci logro de aumentos de productividad Cs compatible con la absorckn dc empico, ya que cabe utilizar tccnologias intcnsivas en mano dc obra.. La antinomia presentada entre una alta productividad y generación de empico, serIa posibic resolverla con un alto crecimiento de la produccin agropecuaria, lo cual, a su propio turno, supone una importante amphaciôn de la demanda, dcbiendo la agroindustriajugar grande e insustituible papel a este respecto.. En imncas gencrales, Sc sacrifica la oeupaciôn por la modernizacion, la tccnificackn, la rcducciôn de costos so-. El crecimiento dc la poblaciôn agropecuaria tendda que ser del 4.60 /0 anual, para que con una absorción del em-. 16.

(20) pico del 2.80 /0 ci desernpico rural se rcduzca del 200 /0 a un 80 /o, o mcnos, dc la fucrza laboral para 1990, o incluso para antcs si Sc suponen constantes las tcndcncias demográficas actuales. Una rcducciôn as1 del dcscmplco está supeditada tambicn a quc ci desarroilo futuro del sector Sc oriente a t&nicas intensivas en mano dc obra. La cifra del 4.60 /0 CS, por otra parte, la que se deriva para la agricultura dc crccimicntos globaics de la cconomIa entre ci 5.5 y ci 6.50 /u, Como los rcgistrados a partir de 1960. I)c otra parte, ci nivcl dc ingreso per capita del sector agropecuario está dado por cl volumen de ingresos que genera, en relación con SU pobiaciôn total. Como ci. morito total de ingrcsos no puecic inercrnentarsc a travts de simpics aumcntos dc la produccion, ya que los merementos dc la oferta por cncirna de la dcmanda rcduccn los ingrcsos totaics en virtud de la caida dc los precios, se rcquiere,para que ci ingreso per capita sc eleve, una tasa dc crccimiento de la poblaciôn rural superada por la demanda, 0, 10 que Cs igual, que la poblacion que dcpcndc del sector agropecuario crczca por debajo del producto generado por ella. Si no se alcanzan unos indices de ingreso tales que, por superar ci aumento de la poblacin, dctcrmincn un mayor ingreso per capita rural, 1<) cual, a su propio turno, Solo CS posible a condición de un amplio crecimicnto de 17.

(21) Ia (lcmafldd por productos agropCCUarioS, )' Si no Sc otorga a las gentes cle(Iicadas a las faenas agricolas los benchcios propios dc las urbes, impedir las migraciones, quc obran como Un nlccanism() estabilizador que impide (IUC las difcrcncias entre ci campo V las ciudadcs Sc acciitucn, seri virtuaimcntc imposthie. Al mcnos por dos veces explicitas, La dcnianda aparece com() ci más scrio urn itantc (let progreso y bienestar dci sector rural, como no sca Cofl los sacrificios impi icitos. 1)c una parte, porquc irnpidc conciliar productividad Con generacion de cinplco, y, dc otra, porquc suponc una tolerancia con las migraciones para evitar ci (lcterior() del ingrcso per capita dc las gcntcs del campo. El crecimiento de Ia demanda depende del crecimiento (let consurno per capita de productos agropccuarios, dc la poblacion y nc las exportaciones. A su vez, el creelmiento del consumo cstá determinado por el ingrcso per capita y to que los economistas liaman elasticidad ingreso de Ia demanda. En otras palabras, el crecimiento de Ia demanda resulta del mayor o menor poder de compra de las personas y del margen que tengan por satisfacer en alimentos, para to cual debe tenerse en cucnta que, en Ia medida que se dispone de más altos ingresos, se destinan cada vez menos a su consumo. Los cIculos coincidcn en estimar que, dadas las tendencias actuales y de no efectuarse ninguna acción en estc 18.

(22) sentido, la dcmanda solo rcgistrará tasas de crccirnicnto anual del orden del 30/o, que con un crecimiento demográfico alto podrian ilegar hasta ci 3.40 /o. Lo anterior significa que ese debc ser tambin ci ritmo general dc crecimiento del sector agropecuario, que de ser excedido por la ofcrta podrla quebrar los precios, con natural perjuicio para los productores. Una tasa de crecimiento asi no resulta apropiada para resolver las contradicciones anotadas entrc la productivi(lad y gencraciOn de empico, y entre crccimiento del ingreso per capita rural y arraigo de esta pobiaciOn en ci campo. Las bajas proyecciones anotadas en ci ritmo dc crecimiento de la demanda intcrna sobrcvendran si Sc perpctuan las politicas del pasado y en ci supucsto dc que no se producirá un cambio en la distribuciOri del ingreso o sea nada difercntc dc lo ocurrido hasta ahora y to cual no Cs compatible con la bOsqueda dc una soCiedad más justa. Tampoco Sc tiencn Cii cucnta en cstos alcuios ni los aumentos que surgirian dc programas es1ecificos de nutriciOn, ni las exportaciones. El pals está, por to tanto, enfrentado a superar las tasas Ircvistas de crccimicnto dc la dcmanda, por to mcnos hasta la meta dcl 4.60 /o anual señalada para Ia absorciOn del desempico rur:d v ci cumplimiento de las cxportacioncs requcri(las del sector; o a tencr aiirnentos earns; o a tcncrios haratos, pero con desempico rural y migraciones.. qjQTECA AC.kQ?ftL. COLOMBIA. 19.

(23) 3. EXPORTACIONES. El coroiario de lo expuesto es que el propósito final de las acciones oficiales ha de ser la biisqueda de un incremento grande de la dcmanda por productos agropecuarios, ya que cilo comporta la solución óptima de la problcmtica agropecuaria. Para este cfccto es urgentc poner en práctica unos programas de nutriciôn de amplia cobertura c incrementar las exportaciones agropecuarias, adcmás de elevar y mejorar la distrihución del ingreso, que es el expcdicntc ordinario para la anJliacin de la demanda, hasta donde su inclasticidad lo permite. Dada la cifra del 4.60 /o de crecimiento anual del sector agropccuario que se ha cncontrado como apropiaa para la absorción del desempleo rural, ci adecuado abastecimiento interno y los requerimientos del sector externo de la economla, hay que buscar, por lo tanto, igual crccimiento de la demanda, so pcna de quebrar a los productores por una caida de precios.. 20. En lo externo, Colombia ha dependido siempre del sector para la obtenciôn de los recursos que han permitido cumplir la industrialización de que hoy disponemos. En ci siglo pasado fue ci tabaco, la quina y el añil, y en éste, ci café, cuyos precios en los ñltimos años y en ci presente en los mercados internacionales han permitido la más alta cifra de divisas que hayamos tenido en tiempo alguno. A esto han contribuido asimismo otros productos agropecuarios, que en ci pasado reciente han acusado niveles de precios satisfactorios en las lonjas del mundo. Este flujo de divisas, engrosado por operaciones ilegaLes, creó presiones inflacionarias con que en mala hora coincidiô una baja oferta de bienes alimenticios. Dc all1 no pudo resultar cosa distinta que elevaciôn de precios, escasez, cspeculaciôn y finalmente, importaciones, que en algunos casos fueron excesivas y ilegaron al pals cuando comenzaban a recolectarse las cosechas, con lo cual se dcprimió injustamcnte los precios al productor nacional. Dc todo esto ha quedado la equivoada sensaciôn en ci ánimo de las autoridades de comercio exterior de que no deben autorizarse más exportaciones..

(24) Los precios internacionales y las expectativas de cxportación, no obstante ci mecanismo de Ia auto rizacion que para realizarias deben dar las autoridades competentes, inducen al agricultor a sembrar una cosa más bien quc otra. La cxperiencia colombiana es de gran sensibilidad a los precios internacionales, particularrnefltc en Ia agricultura moderna. Esta respuesta de Ia produccion a refe rencias externas es otra mancra de nombrar Ia orientación hacia afuera dcl sector agropecuario, de Ia cual puede resultar ci desabastecimiento de los mcrcados domesticos, Cofl el encarecimiento subsiguiente de los precios. Las mermas en Ia oferta alimenticia no son imputabics ñnicamente a Ia orientación de Ia producción en el sentido de que se ha venido tratando: con prescindencia de las condiciones ciimáticas, quc han sido particularmente adversas en-el pasado rcciente, los cultivos de pan coger atraviesan grave crisis por los ordenamientos legales que virtualmente pusieron fin a Ia aparcerIa. La inseguridad que existe en las zonas ruraics también ha jncidido en ladisminuciôn de las siembras. Nos referimos en este caso, no a Ia seguridad dc las personas, sino a Ia de los cultivos, que durantc las noches, y aiin durante ci da, son saqueados por delincucntcs, que llcgan incluso a valerse de camiones para llevarsc ci maIz, el plátano o Ia yuca, que por estarazn dejan de sembrarsc. Es a Ia suma de estos factores, y no solo a las cotizacio-. ncs internacionales, a lo que es atribuible que algunos cultivos alirnenticios hayan perdido participaciOn en ci conjunto de Ia producciOn agricola. Lo fundamental está en comprender quc si académicamente fue posible formular crIticas a esta orientaciOn dci sector hacia los mcrcados externos por no habcr sido lo óptimo para ci quinquenio 1975 - 1980, otra es Ia situaciOn quc se presenta a partir de cse año y hasta 1990, segOn los cálculos de que en ci momcnto se disponen. Si los altos precios internacionales dcl café hub icran podido relcvar al sector agropccuario de gencrar divisas por exportacioncS de otras especies, Ia eventual caIda de los precios dcl grano significa que Ia producciOn agropecuana debc orientarse dclibcradamcnte a cste efecto. Ello no SUPOflC que se abandone Ia producciOn con dcstino a Ia satisfacciOn de Ia demarida interna de alimentos, sino que si cntrc 1975 y 1980 pudo no habcr neccsidad de promover exportaciones agropecuarias distintas, Cste si tiene que ser un objetivo especIfico a partir de 1980 y, por lo pronto, hasta 1990, a cuya consccuciOn debcn aplicarse csfucrzos e instrumcntos eficaces. AhI están el banano, ci aigodOn, cI azcar, ci arroz, Ia came, las florcs, ci c.. tic junto COP el café, han contribuido a Ia gen(r.Riu tie divisas. Dc no scr asI, Colombia volverá a presentar balanzas de 21.

(25) pagos deficitarias y a encontrar que uno de los mayores obstáculos para su desarroilo lo constituye la estrechez de divisas internacionales. Esta situación es particularmcntc delicada por la incertidumbre existcnte en matena de hidrocarburos, que no hace aventurado pensar que las crogaciones más altas tendrá que hacerlas ci pars por las importaciones de petróleo que se yea precisado a efectuar en ci futuro. Si entre 1975 y 1980 las exportaciones agropccuarias no tradicionales podcan no crecer, muy distintas, delicadas y grandes son las responsabilidades del sector agropecuario en los afios venideros, porque entre 1980 y 1985 deberán incrementarse a ritmo anual del 250 /0, y hasta ci 360 /o entre 1985 y 1990. Dadas las tendencias actuales y las posibilidades que ofrecen los mercados internacionales, las proyecciones indican que puede esperarse un incremento anuai del 100 /0 en las exportaciones agrIcolas colombianas en ci futuro venidero. Tai aumento, a pesar de ser significativo, resuita inferior al requerido para ci periodo 1980 1985, 51 SC reducen, o no se incrementan, las exportaciones de café. Este crecimiento del 100 /o anuai se expiica por los aumentos previstos en los precios internacionales, antes que por incrementos de los saldos fIsicos que tienden a reducirse. Importa mucho tener en cuenta que las proyecciones se 22. basan en los datos del Banco Mundiai para ci conjunto del comercio internacional de productos agropecuarios. El cáiculo en cuanto toca con casos individuaies bien puede ser incorrecto, como que ignora circunstancias particuiares a la luz de las cuales las cifras para determinados paIses pueden ser distintas sin que ello contrarIc el resuitado a nivel mundial. En prueba de lo anterior, téngase en cuenta que en aigunos casos, como los del algodn y azücar, las proyecciones ya han resultado inferiores a las realizaciones. En este orderi de ideas, Colombia es un caso privilegiado por su situaciôn geogr'ifica, su potencial agrIcoia y los acuerdos internacionales de que hace parte.. El Pacto Andino es Ufl mercado natural para las exportaciones de bienes agropecuarios, dado que de los cinco paIses que lo conforman ci nuestro es el ilamado a proveerlo de estas especies, como lo acredita el hecho de que el crecimiento colombiano sea ci mayor de la subregión, pues paso de diez miilones de dOlarcs en 1969 a 83 en 1976, equivalentes ai 650 /o del total respectivo. Además, deben tenerse en cuenta las posibilidades que ofrecen los pases del Caribe, para ilegar a los cuales las condiciones nuestras son las más favorablcs. Todo lo anterior indica que ci mercado para productos agropecuarios colombiano podra estimarse en más de sesenta millones de personas, con lo cual desapareccn las limitaciones referidas de la demanda doméstica..

(26) En consecuencia, los datos dcl Banco Mundial Son fácilmente superables por Colombia, debiendo aplicarse nuestros esfuerzos al iricremento de las exportaciones a la subregion y el Caribe, sin perjuicio de los otros cornpradores del mundo. Esta visiOn de nucstras enormes posibilidades entraña abandonar ci criterio de producir "excedentes", reemplazándolo por Ia voluntad deliberada de convertirnos en un exportador permancnte de p roductos agropecuarios, lo cual no es posiblc mediante apariciones ocasionales y timidas en los mcrcados internacionales. Atin a costa de perder algunas veces, es necesario diseñar un sistcma de estmulos y financiamiento suficientemente eficaz para alcanzar una firme posiciOn exportadora.. i• ,.. ... Av. T. V7. IW I,. i-.. ! .•. •. 23. r •.

(27) ')UoJf[c. I. CAPITULO II. ~& a q& ItzinpV~)qvol; 06. no.

(28) .., U ftLA AGROPECUAfR " COLOMP115. PRECIOS, EXISTENCIAS REGULADORAS Y BONOS DE PRENDA. La referencia a la cual responde más y mejor la producciôn agropecuaria en una economa de mercado es a los precios, que deben ser accesibles a los consumidores y rentables para los productores, para lo cual han dc consultar los costos y una justa utilidad. En contradicción con los dogmas de la literatura económica, La agricultura tradicional no es extraña a tal comportamiento, sino que reacciona igual, o mejor, a los precios, que la moderna. Como estos son determinados por La oferta y la demanda, la asignación de recursos —capital, tierra, mano de obra, etc.— se modifica segl'ln los precios, de modo que se cumpla el principio de que toda actividad debe generar un ingreso minimo que justifique permanecer en ella. A su propio turno, la asignación de recursos varIa los precios. El resultado final de este proceso de interacciôn es que los precios y La producción no quedan determinados en forma caprichosa y errática, como podrIa pensarSe, sinó en función del beneficio mInimo que el productor debe recibir. No es cierto que el precio de bienes y servicios, salvo en. situaciones de monopoLio, sea el resultado de decisiones particuLares al margen de unas Ieyes económicas dc carácter objetivo, que, por el contrario, se Les sobreponen. En el caso de los agricultorcs esto es particularmente cicrto, porque carecen de los medios que les permiten forzar al mercado a la espera de precios más altos. La verdad es que cuando una especie registra nivcics elevados hay una produccin insuficiente, la cual es el resultado de La inadecuada asignación de rccursos, que obedece a los precios. La soluciôn eficaz no es, en consecuencia, otra que la acciôn sobre las causas de la escasez, vale decir, una correcta asignación de recursos, resultantc de precios remunerativos. Los esfuerzos arbitrarios por mantener unos deterrninados precios en virtud de decisiones administrativas, resultan, a la postre, en efectos contrarios a los pretendidos, como son la escasez y La especulación, en primera instancia, y, por ñltimo, la desapariciôn de esas especies del mercado y nocivas importaciones, pues los productores, a quienes no puede pedirse que trabajen a pérdida, desplazan su actividad a renglones sobre los cuales no existan artificiales controles. Debe volver a estudiarse el caso de bicncs como el azicar, La leche y el cacao, que han estado tradicionalmente sujetos a regmenes de control de precios e intervención estatal. La libertad de precios permitiria una adecuada asignación de recursos, que en término relativamente 25.

(29) breve, y en algunos casos de inmediato, regularIa los precios a un fivel razonable, acorde con las condiciones de la economIa, que coinciden en recomendar hasta los más conservadores estudios, matizada con importaciones y márgenes de protecciôn apropiados. Dc no garantizarse tal adecuado nivel de protecci6n se correrIa ci grave riesgo de que, como sucediô con el trigo, y puede ocurrir con la leche, se lesionc gravemente la producci5n nacional, siendo necesarias las importaciones no para regular los precios, sino para satisfacer, a cualquier costo de divisas, los requerimientos del consumo.. Las polIticas (Ic precios de sustentackn no han tenido hasta ci presente mayor efecto sobre la producción, debido a que se fijan a niveles inferiores a costos de producción y a la pequeña proporcin de las compras estatales. Acontece asimismo que estos precios,que presuntamente• se adoptan en funciôn de los costos corrientes del año, por la evolución del mercado se qucdan por debajo de lo adecuado. Por ci efecto que sobre la asignación de recursos tienen los precios, nada resulta más apropiado y iitii para estimular las siembras quc ci ofrecimiento cumplido de comprar en condiciones apropiadas las cosechas. Es por lo que los precios son ci instrumento por cxcclencia, —sin que ello signifique que se puede prescindir de los otros—, al que debe acudirsc para obtener la oferta au26. mentaria o de materias primas requeridas y evitar aizas inmoderadas. Si previstas oportunamente las perspectivas dc producciôn, para lo cuai se han de tener en cuenta las cotizaciones intemacionales y las expectativas de cxportación, sc confrontan con las exigencias de la demanda interna, la promulgación a tiempo de unos precios de suStentación, que correspondan a los costos de produccin y una ganancia razonable, pero cierta, es garantia de que ci pacs no padecerá escaseces en ningñn renglón del sector, a condición de que ci Estado se cornpromcta y cumpla con ci propósito de adquirir a los prccios fijados ci volumen de producciôn que Ic sea ofrecido. Asimismo es importante establecer con antelación suficiente los programas de importación y exportación, por su incidencia sobre los precios y ci mercado internos. Con una programación correcta y la aplicación de instrumentos eficaces a su consecuci6n, es posible saber qué renglones de la producckn serán deficitarios y qué tanto, y cuáles y en qué medidas presentarán volümenes de exportación. Dadas estas proyecciones, es factible predecir ci comportamiento futuro dè los precios, señaiar acertadarnente los de sustentación y establecer los programas de cornercio exterior que las circunstancias aconsejen. Es claro que toda esta programación debe realizarse de modo concertado entre ci gobierno y los productores para asegurar su éxito. La acción estatal ha de procurar también la estabiliza-.

(30) Ciofl de los precios agricolas, lo cual iml)lica reducir sus variaciones airededor de una tendencia. Esto es posible Si SC acumulan exiStencias y mantienen reservas adecuadas para ponerlas en ci rncrcado oportunarncnte. La entidad oficial encargada de ello es el IDEMA, que si bien hasta 1975 cumplid su función de almacenarnicnto Cofliplementaria a Ia de los almacenes gencrales de dcpdsito suficiente para las transacciones, no ha tenido para el efecto estabilizador las cantidades requeridas.. Con posterioridad a esta fecha, el Instituto se deshizo de sus inventarios hasta ci punto de que a principios de 1977 no disponia de las existencias de transacción, ni mucho menos de estabiiización. Para frenar el incremento en los precios fue necesario realizar las más cuantiosas importaciones que el pals haya hecho en su historia, que, por llegar cuando empezaba a recolectarse una cosecha relativamente abundante, provocaron una calda de los precios domsticos por dcbajo de los lImites minimos de rentahilidad, con natural perjuicio para la producci6n. La FAO y el Banco Mundial fijan en un 160 /o dcl consumo el nivel quc se debe tener aimacenado para atcnder las transacciones. Los vohimencs requcridos para el efecto estabilizador varian de conformidad con las caracteristicas particulares de los productos en constderación. No dehe, en todo caso, pretenderse una cstabilidad ab-.

(31) I J. Y7TT soluta, que implica subsidios exagerados, como fue ci caso del trigo, e ignora ci efccto mismo de la tendencia, y rcquerir(a una capacidad de almacenamiento y recurSOS financicros por encima de las posibilidades de cualquier entidad nacional. Dc conformidad con las investigaciones realizadas, las cantidades que debe mantener ci IDEMA para ci logro de la cstabilizaciôn fluctüan entre 0.4 para ci trigo y 7.20 /0 del consumo anual para ci arroz, previo descuento de lo que de ese 160 /0 esté en poder de los almacenes generales de depósito. fradicionaimcnte ci manejo de los bonos de prenda sc ha inspirado más en razones de ordcn monctario, quc en la formación de las existencias necesarias para evitar las fluctuaciones de precios de los productos agrIcolas. Los almaccnes dc dcpdsito se han convertido en instituciones de caráctcr financicro, a través del otorgamiento dc (rdito prcndario a tasas dc interés incompatible con la necesidad de mantener invcntarios a un plazo dado. Como en la práctica solo ci Sector industrial proccsador de alimentos cstá en condiciones de asumir costos de almacenamiento, hay en csta situaciOn una clara desvcntaja para ci productor primario, que por su estructura empresarial tiene que dcshacersc inmcdiatamcntc de sus coscchas. Sc deben agilizar, por tanto, los mecanismos de financiaciOn de existcncias por bonos dc prenda, sobrc la base de precios rcalcs de descuento, tasas de interés adecuadas para ci crédito prendario y aumento de los mirgenes de redescuento..

(32) 2.. CREDITO. En los paises en via de desarrollo e1 crédito debe cumplir dos objetivos básicos: incrementar la producción, para lo cual son importantes ci monto v la oportunidad de los recursos, además de la supervision de los préstamos para evitar que se desvi'en a fines de consumo; y una mejor redistribución del ingreso, que implica fortalecer el mercado institucional de crédito y prestar servicios a los pequeños agricultores, sin garantIas distintas de su capacidad productiva. En cuanto toca con el usuario, el crédito ha de ser oportuno, ágil y suficiente. Si bien los recursos de crédito destinados al sector agropecuario apenas parecen compatibles con la cscasez general de ahorro de la economIa, a partir de 1972 su disponibilidad ha venido aumentando ligeramente por debajo del ritmo de la inflacin y, en todo caso, su crecimiento real ha sido inferior al de la producción agricola. Hay que repetir que el crédito para la producción agropecuaria no es inflacionario porque se traduce en au-. mentos y materias primas, cuya oferta deficitaria ha sido en ci pasädo reciente causa de muy elevados indices en el costo de la vida. Si, de un modo general, se reconoce que el crédito para la producción no es inflacionario, con mayor razón el argumento es váiido tratándose del sector agropecuario, la mayor parte de cuya producciôn es a breve término y de absorción inmediata por ci mercado. Segün la experiencia, que indica quc la productividad marginal de cada peso de crédito invertido en la adquisici6n de insumos intermedios (semillas, fertilizantes, pesticidas y regadio) tiende a ser mayor en finças pequeñas que en grandes, de distribuir ci crédito en más proporciones entre los pequenos agricultores se obtendrIan incrementos mayores en la producción global. En contradicción con eslu, los recursos de la Caja Agraria dirigidos a los agricultores más pequeños han venido disminuyendo, en reiación con el total de la cartera. En ci caso colombiano actual, para que ci crédito tenga un real e importante efecto sobre la produccitrn es necesario que la agricultura tradicional participe más activamente de la disponibilidad de los recursos, a más de incrementos en el volurnen total del crédito ofrecido al sector. La asitcncii ttcnica, en particular sobre los pequeños agricul ores, es condición indispensable para que se consiga ci aumento de producción esperado. 29.

(33) En la literatura econ6mica se estima que donde los tér- producto, y las entidades rectoras simplemente validan mjnos de intercambio se deterioran en favor de otros las acciones ya tomadas. Para que el crédito rural sea un sectores de la economia es procedente el crédito de fo- instrumento eficaz, de hcindo calado, que oriente la promento. Dado que esc deterioro ocurre entre los sectores ducción, se requieren fijar adecuadamente los márgenes manufacturero y agropecuario del pals, dcbc admitirse de financiación de cada producto, las tasas de interés y la existencia de lIneas y cupos de crédito en estas condi- demás condiciones del crédito y, por encima de todo, clones. Es urgente que ci sistema bancario y de modo garantizar que la programación se cumpla. principal los establecimientos oficiales establezcan para los pequeños agricultores un tratamiento de preferencia. En cuanto toca con explotaciones agrlcolas más avanzadas se justifica ampliar ci crédito de fomento, pues esta agricultura está inmersa en el comportamiento indicado de los terminos de intercambio. El crédito de fomerito ha de contemplar determinados plazos, formas de amor- 3. TECNOLOGIA tización, garantlas e intereses. Una poiltica distinta, sumada a nuestros costos de producción y las exigencias de los mercados internacionales, puede hacer fracasar los Aim cuando la situación ha venido perdiendo dinamisprogramas de exportación, que a través de esta via dc- mo con el correr de los años, la mecanizaci6n hajugado ben estimularse. un p ape1 muy importante en la introducción de tecnologla en el sector agropecuario, habiendo contribuldo al La asignación de recursos que, mediante tasas de interés aumento de la producci6n total al inducir la expansion selectivas o la financiación por hectárea, se ha querido de la frontera agrlcola y facilitar la realizaciOn de m.s de inducir, no ha incidido mayormente sobre la producción una siembra al año cn una misma unidad de superficie. porque las autoridades del Fondo Financiero Agrope- La superficie de los cultivos comerciales y mixtos, doncuario alteran los cupos asignados originaimente para ca- de con mayor intensidad se utiliza maquinaria, tuvo una da cultivo, con lo cual se impide que el crédito de fo- tasa de crecimiento anual del 5 0/C) en el decenio del 50, mento cumpla sus rcsultados. Como se encuentrari hoy del 1.40/o en el 60 y del 10/c, entre 1970 y 1975. A la las cosas, el hecho rcal es que son los bancos privados disminuciOn de estc ritmo ha contribuido el aumento de quicncs otorgan los créditos, segiln la demanda por cada los precios de la maquinaria agricola, en combinaciOn 30.

(34) I /.•. A med/da que ampl/ó la frontera agricola, la mecanizac/ón tuvo efectos. 4 '/ft. positivos generando empleo... -. &. ! '. Los aurnenIo dv prey/os dv fuaqtIil1clria. y olro.s InLI/110 han i,i id/do negativamente en an proceso que aseguraba mayor product/v/dud.... con estrecheces crcditicias intcrnas y cxternas para su adquisición. En cuanto la mecanizaciôn permitió la incorporacion dc nuevas tierras, su irnplantación tuvo cfcctos positivos Sobre ci empleo. A partir del momento que se ha concen-. [rado en ci area ya cultivada, cilos han sido forzosamente negativos. Las considcracioncs y saivcdadcs quc sobrc productividad, cmplco y precios accesibics a los COflSUmidores, sc hicicron cii la scccion I (Bases) (IC cstc trabajo,son procedentes aquf también. No obstante, ha dc tenerse en cuenta que la disminucin dc la mecanizaci6n 31. Ift coWMwa.

(35) Zoe. Prcsenta peligros rcspccto de la eficiencia de la produccin por su incidencia sobre los costos principalmente con miras a la cxportackn. Los fertilizantes han sido uno de los principales instrumentos de desarrollo agricola, que además de ser un insumo de gran respuesta a corto plazo en los rendimientoS, es un importante complemento de otros. La modernizaciôn de la agricultura ha detcrminado grandes consumos suvos, ain cuando en los años de 1974 y 1975 se prcsent6 una disminucin incluso en términos absolutos. Para el perIodo 1950 - 1978 la tasa anual de crecimiento ON. del consumo fue del 12.10 /o que no obstante resulta insuficiente. El principal motivo para la desaceleración de las tasas de crecimiento de consumo de fertilizantes, herbicidas, plaguicidas, etc., que se observa en esta década, es ci incremento de los precios registrados a partir de 1972. Las semillas mejoradas Son Ufl insumo que ya en 1965 se cmplcaba en proporciones superiores al 600 /0 del area cultivada en algodón, cebada, sorgo, soya y caraota. Desde esa fecha acá se ha extendido su uso a otras especies. En 1976 más del 250 /o del area cultivada en trigo se siembra con semillas mejoradas; del 300/o en maIz; y, I inalmente, del 600 /0 en arroz. Debe destacarse quc entre los cultivos permancntes existe también un porcentaje importante del area sembrada con scrnillas mejoradas, especialmente en caña de aziicar, banano, cacao y palma afri cana. Dada la gran capacidad subutilizada existente para la producciôn de semillas y la acumulación de inventarios, hay disponibilidad suficiente de este insumo. Cabe señalar que de los tres reseñados, —maquinaria, fertilizantes y semillas—, slo los precios de la semilla mejorada no se han incrementado por encima del de los productos agrIcolas, sino que se observa entre ellos una relación más 0 mcnos estrecha. Hay una gran interrelación entre la intensidad y la fre-.

(36) cuencia del uso de los insumos modernos con los rendimientos agricolas, si bien debe tenerse en cuenta que por adoptarse estos insumos en forma de "paquetc" no resulta posible determinar la participacin de cada uno de ellos. Dada la experiencia posterior a 1970, cuando las aizas inmoderadas del "paqucte tecnológico" provocaron descensos en su utilización y en los rendimientos del sector, convienc establcccr mecanismos y controles que evitcn que estas situaciones se rcpitan. En este orden de ideas, es procedente que ci pals posea existencias de cstos insumos en cantidades suficientes para los requerimientos de la demanda y la estabilidad de los precios, hasta donde los costos de almacenamiento lo permitan. Respecto de la agricultura moden-ia, la disponibiLidad de tecnologIa es amplia, pero los resultados de la investigación no se han aplicado en su totalidad, lo cual ha creado una enorme brecha entre los resultados de la agricultura comercial y la experimentaciôn. No es menos cierto que en muchos casos los programas de investigación no han consultado las necesidades y problemas de los agricultores, ni las posibilidades de aplicación de los resultados, especialmente desde el punto de vista económico. El criterio para estimar los éxitos de un investigador, de un proyecto y de una institución, ha solido ser, de modo exclusivo, los mayores rendimientos por hectárea, con prescindencia de costos y rentabilidad.. La bñsqueda de variedades de los más altos rendimientos por unidad de superficie puede ser impropia cuando el factor más escaso no es la tierra y, en cambio, esos eLevados indices de productividad exigen alta fertilización, ci uso intensivo de herbicidas y fungicidas, educación y conocimientos técnicos avanzados y, en muchos casos, mecanizaciôn, todo lo cual demanda capital. Sin embargo, debe evitarse quc la btisqueda de la economia de capital se traduzca en mayores costos y pérdidas por debilidad de las variedades: asi sea con una inversion de capital rclativamcntc más alta, lo procedente es asegurar rendimientos más elevados que los menguados que se obtendrian por la via de economizar. En la agricultura comercial, donde estos mayores costos son retribuidos por incrementos en la productividad y rentabilidad, no cabe duda que debe ser propósito de la investigaciOn estas variedades productivas, resistcntes a las enfermedades, las plagas y el medio. El ideal seria, ciertamente, variedades y tecnologIas que simultáneamente eleven rendimientos y economicen capital. Por liltimo, se debe dar maxima importancia a los programas de invcstigaciOn y difusiOn de las especies en que se requieran en mayores incrementos de producciOn, Co. mo en los casos del trigo, la ganaderIa y otros. Es importante tcner cuidado en que el Estado no dupLique los trabajos que realiza ci sector privado, a condi33.

(37) don de que exista una estrecha coordinaciOn para que los resultados sean difundidos. Dc la misma manera, ci pals debe abrirse a los resultados de la investigaciOn internacionai,adaptándoios a nuestro medio. De otro Iado, y en atenciOn a que las generaciones futuras sean las más beneficiadas por estos descubrimientos, conviene adelantar la investigaciOn mediante créditos externos, a largo plazo.. de seguir contribuyendo con su concurso que es de gran importancia para el éxito de tales programas.. 4. TRIBUTACION Finalmente hay que subrayar que lo que da sentido al trabajo de investigaciOn es SU difusión y absorción entre los agricultores, para que se traduzca en incrementos de la producciOn y la productividad con economfa de costos. Singularmente, ci proceso de extension tecnolOgico debe orientarse sobre la agricultura tradicional que es la más urgida de esa modernizaciOn. Con razOn se ha cuestionado por este concepto la acción de ICA, que si bien presenta excelentes resultados experimentales, no muestra nada significativo en cuanto a la transferencia de tecnologIa. Válidamente se ha dicho que ci ICA debe ganar en extensiOn lo que tiene en intensidad. Dc no conseguirse avances realmcnte significativos a este respecto, no se justifica proseguir a tan altos costos por este sendero de la investigaciOn. Dadas estas consideraciones, procede orientar los esfuerzos y rccursos de modo prioritario al diseño y aplicación de una estrategia eficaz y acelerada de transferencia de tccnologia, antes que continuar acumulando conocimientos inoficiosos cii las estaciones de experimentaciOn. Las asociaciones de productores han 34. En estos ñltimos años ha sido un lugar comün afirmar que ci sector rural es por excelencia un "sector evasor" o de "diffdil tributaciOn", que una mayor tributaciOn se traducirá en aumento de la producciOn agraria, y que los gastos pñblicos alil realizados exceden sustancialmente ci monto de los impuestos recaudados. Estas consideraciones,que se apoyan en la comparaciOn simplista de la participaciOn relativa del sector agrario en el producto interno bruto con su contribuciOn en el total de los impuestos, dejan de lado la consideración de dos caracteristicas esenciales de la estructura agraria colombiana: la existencia de un gran ni'imero de pequeños y pobrcs agricultores que viven básicamente en una economIa de subsitencia,sin ninguna capacidad real de tributaciOn y, de otra parte, la alta participación que los ingresos provenientes dcl trabajo, aportados por trabajadores y minifundistas con bajos niveles de vida, tienen en el valor de la producciOn o el ingreso rural..

(38) Frente a la reiterada afirmac/ón sobre Ia evasion de los cam pesinos, hay una real/dad: que se grava, directa o indireciamente, a tn/nifundistas o a pequeños y medianos empresarios rarales.. k. I)adas las caractcrIsticas dcl sector, de acuerdo Con los cstatutos tributarios y consideraciones mmnirnas (IC equidad, solo la mitad de su ingrcso puede ser cletlnido Cufl1() gravabic. El resto corrcsponde a pequenos mmii Lindistas y trabajadores pobrcs del campo. El argumcnto de que es nccesario castigar tributariamcnte al sector campesino SI SC quicrcn alcanzar niveics dc producción y productividad mayorCs, revela la falta de una adccuada perspcctiva de las profundas transformaciones de las condiciones de producciOn y tencncia dc la tierra durante las Oltirnas dcadas en la Ilamada agricultura comcrcial. La vieja ligura (ICl gran terratcni('nt C itiscnt ista,cuy( )s ingresos provenlan unicamente dc la renta de la ticrra cuyas propiedades no incorporaban prãcticarnente nmgiin elemento distinto a las bondades dc la naturaleza, ha sido sustituIda por Ia dcl empresario quc cultiva una tierra cada vez Cofl más alto grado dc tccnificaciOn y con mayor incorporación de capital, v donde la distinciOn cntrc la tierra propiamcntc d i las inersoes i rc Ci-. -) i. *.

(39) zadas, se torna cada vcz ms difi'cil dc estahiccer. En tales condicioncs, la produccion agricoia Sc origina boy en circunstancias mucho más sensibics a la tasa de inversion despus de impuestos, frentc a las altcrnativas cxistcntcs cri otros sectores y habida consideraciOn del factor ricsgo. Dc otra parte, ci sector tradicional, integrado en su mayona por propictarios y carnpcsinos pobreS que laboran la tierra sin tcnica y sin recursos, tampoco puccic responder positivamente ante la presiOn tributania, sino quc tal vcz se rcsignará a soportar mayores niveics dc pobrcza, al rncnos mientras no haya oportunidad de emigrar. El agro colombiano paga impuestos directos e indircctos y contnibucioncs dc valorizaciOn. Los impuestos dircctos comprenden ci de renta, coinplcmcntario de patrimonio y ganancias ocasionales, los irnpucstos a las sucesiones, ci impuesto prcdial y ci impuesto para las Corporaciones (IC I)csarrollo Regional. Los irnpucstos indirectos corresponden a la proporciOn que del impuesto a las ventas pagan los productores y trabajadores del cainpo, y a otros espccfficamcntc asociados con la produccion rural, tales como los impucstos a los cafctcros, algodoncros y arroccros, y ci lrnpuesto al dcgucllo del ganado. La reforma tributaria de 1974 establcciO una rcnta presuntiva minima del 80/0 sobre ci patrimonio lIquido del año anterior, conlo base para cstahlcccr Ia renta gravabie 36. a la cuai Sc aplica la tanifa correspondiente, de acucrdo COfl la estructura progresiva del impuesto a la renta.. A partir dc los datos del Instituto Gcográfico Agustmn Codazzi respecto del avaiño rural, por ci solo conCeptO de renta prcsuntiva ci sector tnibutO en 1976 algo más de $740 millones; si esta cifra se adiciona con ci cornplementario de patrimonio, quc va del 6 al 200 /0, obtenemos un valor bicn por encima de los $ 1.000 millones, que representa, por lo menos, ci 40/o del total de impuestos sobre renta y complementanios de ese año. El sistema adoptado no fomenta la productividad, ya que ci mayor esfuerzo, la tecnificaciOn, la inverskn de capital y, de modo general, la introducciOn de mcjoras en la hacienda, no se premian, sinio que, por ci contrario, provocan una renta presuntiva mayor al elcvar ci valor del patrimonio vinculado a la explotaciOn agropecuaria. Por conccpto del impuesto predial, ci mismo Instituto estima que, con cxccpci6n de Bbgotá, con una tasa del cuatro por mu (dos por mil por prcdiai adicional), los murlicipios recaudaron en 1976 $883.5 millones, que con la sobretasa del 100 /0 del impuesto básico, que tiene carácter nacional, se convierten en $928 miiloncs. Como este Instituto calcula que del total del catastro ci 540 /o corrcsponde a areas urbanas y ci 460 /0 a.

(40) zonas rurales, estas (iltimas estarfan pagando unos $427 millones por concepto del impuesto predial.. obre la tierra que recae el nuevo gravamen, la actividad rural está siendo prop orcionalm ente más castigada con este nuevo impuesto.. Los impuestos para las corporaciones regionales se pagan asimismo a una tasa del 20/0 sobre el avaiño catastral, Puede afirmarse que el bajo ritmo de la producción agripor un valor del orden de $200 millones. cola presenciado en los ñltimos años se explica, al menos parcialmente, por la caIda de la inversion en ci campo, y A los altos y numerosos graváinenes y a los costosos trá- que, a su turno, este ñltimo comportamiento pudo ser en mites que ya existIan para la transferencia de propiedad, buena parte originado por la rcforma tributaria de 1974 la reforma tributaria de 1974 sumó el impuesto a las ha- que disminuyO bruscamente la tasa de rentabiidad desmadas "ganancias ocasionales". Además de restarle mo- pués de impuestos para los capitales vinculados al agro, vilidad al mercado de finca raIz, estorbando una más efi- mediante una combinaciOn de tarifas más altas, renta ciente asignación de recursos, este impuesto es aitamen- presuntiva e impuesto a las ganancias ocasionales. Otros te inequitativo al no consagrar una provisiôn, sometien- factores, como pohitica de precios, mercadeo y crédito, do asI a los contribuycntes a una tributación adicional estado de inseguridad y condiciones climáticas, también del ingreso puramente monetario, pero no real. han contribudo a los resultados aquI descritos. Es precisamente para el caso del sector rural, en ci cual la participaci6n del valor de los predios en ci total de los activos de las empresas y de los productores individuales es más alta que en otras actividades económicas, donde el impacto del nuevo gravamen ha sido mayor. Aiin en los casos en que supuestaniente se trata de las unidades más tecnificadas y para las cuales la importancia relativa de la maquinaria y equipo en el total de los activos tiene que ser mayor que en ci caso de la explotación tipica o de productor individual, la participación de las invcrsiones prediales es superior a dos veces la misma relaciôn en la industria. Puesto que en la práctica es principalmente. El impuesto a las hiamadas ganancias ocasionales, adcmás de ser abiertamente inequitativo al no establecer una provisiOn adecuada por inflaciOn y gravar asI incrementos del ingreso monetario que no corresponden a un aumento del ingreso real, es decir de la capacidad de pago, discrimina en contra de la agricultura y las actividades rurales, ya que es en estas 61timas doride ci valor de los predios pesa más en ci total de los activos. Si bien no es posible establecer una total relaciOn entre las dificultades registradas durante los iiltimos años, reflejadas principalmente en una baja de crecimiento de la 37.

(41) old. produccion y en una reducciôn de la inversion, y la rcforma tributaria de 1974, todo sugiere que produjo un impacto negativo sobre la actividad rural como resultado dc la sObita y brusca elevaciOn de las cargas tributarias, resultante de una combinación de tarifas más altas de impucsto a la renta, renta presuntiva y ganancias ocasionale S. Lo anterior conlieva la necesidad de replantear la poli'tiCa tributaria frente al sector, especialmente en cuanto respecta a la renta presuntiva y ganancias ocasionales, de tal forma que se garantice un tratamiento equitativo frente a otros sectores y actividades econ6micas, y se eviten mayores desestmulos y trastornos en la inversi6n y producciOn del campo. Dado que la agricultura es una actividad económica que, como cualquier otra, se comporta en función de consideraciones de demanda, precios, costos y rentabilidad después de impuestos, la crccicnte presiOn tributaria sobre el sector ha desestimulado la inversion y la producciOn rural. Ello contradice la vieja creencia, ya fuera de contexto para el caso colornbiano, de que más altas cargas tributarias se traduciran en un incremento de producciOn y productividad en el sector.. , '1. 1. V.. . -4-. L 5.. AGROINDUSTRIA. La demanda final por productos agropecuarios puede dividirse en demanda por dichos productos sin procesamiento industrial posterior y demanda por ellos cuando han sufrido tal procesamiento. Descontando los gastos de comercializaci6n, el valor de la producción necesaria para satisfacer el primer tipo de demanda es generado fritegramente en el sector rural, mientras que en el otro caso el valor se causa en el sector rural y en el sector urbano. El desarrollo agroindustrial desplaza el valor producido en el procesamiento industrial del sector urbano al rural, aLfundirse en una soIa unidad el proceso agropecuario con el industrial. La agroindustria hace posible una mayor absorciOn del. 38. 1'.

(42) kbi. ! I=I MM. *14. empleo rural, si bien no sobre los niveles existentes, sino en relación con los que habrIa en su ausencia. Asirnismo incrementa ci ingreso rural per capita en términos absolutos,e incluso con respecto al nivel de vida dc las zonas campcsinas, lo cual es deseabic por ci grado de pobreza de la poblaci6n campesina. Dc otra parte, aumenta el uso de trabajo calificado, con una mayor difusin de cicmcntos culturales y sociales de la vida urbana, todo lo cual contribuyc al bienestar rural, a la vez que da impulso a la extensi6ntecnol6gica, debido a la integracin de la explotaciôn agropccuaria con la industrial, que incrementa la productividad del sector agropccuario y, por consiguicnte, los niveles dc ingreso. Finalmente, la agroindustria comporta un mayor dcsarrollo dc la infraestructura fsica del sector. Lo anterior hace del desarrollo dc la agroindustria un objetivo altamente deseable, a la vez que la convicrte en. un cicmento dc poli'tica indispensable en la plancaciôn del sector agropccuario. Es nccesario indicar que ci desarrollo agroindustrial no implica mayor cmplco agropecuario en las ZOaS rurales, sino mayor cmpleo industrial en tales zonas, porque cI desarrollo agroindustrial es una forma particular dc desccntralización industrial. En segundo lugar, es preciso recordar que el proccso significa un camhio en la composici6n regional del valor producido, dada una demanda, mas no genera por sf mismo un incrcmcnto de la dcrnanda global por productos agropecuarios, ni la dcmanda interna de la agroindustria elude ci caso general dc la demanda total por productos de origcn agropecuario, en el sentido dc quc sus tasas de crecimicnto ticnden a ser inferiores al resto dc la cconomIa en la mcdida que crece ci ingreso per capita. Como forma particular de desarrollo industrial descen39 TA.

(43) -. - t..t_j. tralizado quc es, la agroindustria no escapa a las considcraciones costo-benclicto; por ello, solo en aquellos Casos en quc la agroindustria reduce los costos privados y Socialcs,cs previsible Sn 1m1)Iantaci6n. E impl]ca c'ue, por ci momcnlo, tiende a lomar lugar ônicainente en aquclias regioncs quc cuentan con hi infracstructura adecuada y la suficicnte pro)xirnidad tanto a los mercados de insuIT1OS COm() productos finales, en forma tal que la reducciôn dc CostoS este ascgurada. La agroindustria es instrumenti) aproptado para la solu40. La agroindustria sign/flea mayor absorción del em p/co rural, mayor trabajo ca/ificado y mayor difusión cultural.. don dc los problemas dci mcrcadeo, a la vcz que cxpcdientc para evitar la mcrma de las cosechas por ci dcterioro consecuencia del ensacamiento y del transporte, cuando no resulte del transcurso del ticrnpo. En ci caso de los productos más o menos perecederos,esto se presenta con mucha mayor intensidad. La agroindustria permitirIa establecer un sisterna dc acopio y aimaccnamiento en las zonas rurales, quc contnbuiria (IC modo importante a resolver los injustos problcinas del mercadco, en cuya virtud los campesinos, cspecialmcnte los más pobrcs, picrden sus cosechas porquc no tienen forma de llevarlas a los centros de consumo donde, sinembargo, permanecc insatisfecha la dcrnanda. En cl porvenir inmcdiato scrá ncccsario entrar en una nucva etapa de dcsarrollo agroindustrial que consistirá en Ia formaciôn de grandes complcjos fabriles y manufacturcro s, local izados en medic de las areas agrkolas y ganaderas, organizados e instalados por empresas de una sôlida estructura institucional y financicra, COfl la más moderr'a tecriologla y con sistemas eficientes para la comercializaciôn nacional de sus productos y para exportarlos..

(44) 6. REFORNIA AGRARIA. No obstantc las icycs sobre tierras expcdidas en los años 1936 y 1944, solo en 1961, con la Icy 135, sc inicia en Colombia Ia reforma agraria, como fuc concebida en la Conferencia de Punta dcl Estc de 1959, dcntro dcl propOsito de modernizar la economia de los paíscs latinoamericanos y hacer posibic su industrializaciOn, particularmente en un prOCCSO de sustitucion de importacioncs. Dentro de cstc contexto, se cstimaba necesaria una redistribuciOn de la tcncncia dc la ticrra para una mayor generaciOn dci producto agropecuarro y la ampliacion dcl mcrcado, quc Sc supon tan deprimidos por la cstructura de propiedad. Esta consideracion, c'ue pudo scr válida para otros palses, no rcsulta cicrta en Colombia, donde por sus caractcrlsticas y desarrollo histOrico, scgun Sc ha probaclo unánimcmcnte, el problcma no Cs ci IatilUfl(Iio improductivo, sino ci minifundio, Sol)rc ci cual Sc monta una cconom ía agricola dc autocunsurno y subsistencia. A pcsar dc lo anterior, sc persistio en cjccutar tal modcio dc refurma agraria, para lo cual fuc neccsario idcar la tcsis dc que, a falta de latiiundios improductivos, se dch ía alectar las ticrras en cxplota(ion. i)c otra mancra, cierta-. rncntc ci aparato mon tado v la (opiosa icgislaciOn , rcsultal)an inoliciosos, dadas las verdaderas proporciolics dcl i)rohlc11a supuesto. Nada dc 1<) anterior signihca qu (ICba dcsistirsc por compieto de la reforma agrar;a, que Sc justi lca del a ( iCiOIleS io CIUC altn cxistan y para climinar ciertas barreras en la tcncncia dc la tierra quc impidcn un luncionam ent o rnás ágii dc la CCono(fl ía.. Conu) ci pals Cofloce, it lo iarg() dc los afios qUC sc quiso aplicar este programa sc causo grave zozol)ra cntre los propictarios, Sc descst imulO la produccion, sc comctieron injusticias v Sc irnpidio la rnodcrnizacion dc la agricuitura. Simulti'incamcnte Sc crearon aspiraciones imposil)leS dc sat isfacer, dc las cuales sOlo quedaron trustraCiofles V (lesengaflos, a vcces hostilidad contra los proJ)ic(arioS y escepticismo sobrc la j)alabra gubernamental.. La re!ormi agraria ha costado much iSiflIuS iiis in iliuncs de pesos quc cualquicr otro )rog11ni1 () polltica dc nuestra historia pasada, no ubstante io cual sus beneficios son reairncnte bajos. Esi 0 CS cicrtii incIus( > en CUaIIto iii ObjCtlV() (Iue, a contral)ch) dcl dcsarrollo , Sc propLiso de subciividir la propiedad ruial. I)cspuls olc quince anos, ci I arnaño prorncdio de Las parcclas dc la agricuitura tradicional no varla, aOn (uand() su numer() sc reduce un poco. 41. V.

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