El evangelio de Yeshúa según Juan Verso x Verso. Capítulo 20
Este escrito es la transcripción de la serie de comentarios del evangelio de Juan en audio mp3
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Por: Humberto Rendón Rojas
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Autor del comentario: Humberto Rendón Rojas Transcripción: Humberto Rendón Talmid Yisrael Revisión: Sara Téllez Girón Díaz México; 3 de julio del 2020.
Juan 20 La tumba está vacía
Juan 20.- 1 El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro…
La iglesia cristiana considera que el día de reposo fue cambiado del sábado al domingo por el hecho de que cuando María Magdalena fue al sepulcro en el primer día de la semana que es domingo el cuerpo de Yeshúa ya no estaba en la tumba, sin embargo, si bien es cierto que la escritura en ocasiones no es tan detallista con determinados sucesos, también es cierto que como creyentes tenemos prohibido agregar o suponer lo que la escritura no describe a menos que sea consecuencia de las propias deducciones claras de los escritos.
La teología cristiana da por sentado que el sábado como día de reposo pertenece a la “vieja creación” y que ahora hemos llegado a la “nueva creación” en el Mesías Yeshúa.
El punto de esto es que la teología cristiana asegura lo que evidentemente no se describe en los evangelios, pues es obvio que existe una gran diferencia entre el hecho de asegurar que Yeshúa resucitó el primer día de la semana y el hecho de que cuando llegaron a ver el cuerpo en el primer día de la semana, Yeshúa ya no se encontraba en la tumba.
Esto nos deja unas horas de incertidumbre que impiden asegurar una u otra posición acerca del día exacto en que Yeshúa resucitó si consideramos que como evidencia confirmada solo tenemos el hecho de que Yeshúa debía permanecer tres días debajo de la tierra para después resucitar, lo que nos lleva a determinar con seguridad solo a partir de qué hora se cumplió el tiempo exacto en que Yeshúa debió estar sepultado para después resucitar.
Por lo que si consideramos que de acuerdo a la evidencia escritural Yeshúa expiró a la hora novena que corresponde a las tres de la tarde de un día
miércoles, y los judíos tenían prisa por quitar los cuerpos del lugar donde fueron crucificados porque estaba por comenzar el día de reposo de gran solemnidad como una referencia a la fiesta de panes sin levadura; en ese sentido existe una posibilidad de que Yeshúa haya sido sepultado antes de iniciar el día de reposo, y al contar tres días con sus tres noches tenemos que existe una posibilidad de que éste tiempo se haya cumplido aún en el día de reposo del séptimo día.
Sin embargo, la escritura no refiere ese aspecto tan exacto, así como tampoco refiere la hora en que el Señor haya resucitado, solo sabemos que el Señor tuvo que haber permanecido en el sepulcro tres días y tres noches.
Recordemos que los días hebreos se cuentan desde la víspera, esto significa que el día primero de la semana inicia desde el anochecer del día sábado, de la misma manera en que el día de reposo semanal inicia desde el día viernes al anochecer.
De manera que la única verdad comprobable es que Yeshúa pudo haber resucitado después de las tres de la tarde del día de reposo semanal, lo que deja abierta la posibilidad de que Yeshúa haya resucitado aún en el día de reposo del séptimo día o a partir de que cayó la noche de éste mismo día, lo que por otro lado tampoco niega la posibilidad de que Yeshúa haya resucitado
a partir de que empezó el primer día de la semana, así que la única certidumbre que tenemos es que cuando María llegó al sepulcro, en la madrugada del domingo, Yeshúa ya no estaba en la tumba, lo que de ninguna manera representa un argumento para asegurar contundentemente que Yeshúa haya resucitado en el primer día de la semana ya que eso no es lo que dice la escritura.
El punto es que resulta infructuoso tener una discusión acerca de la hora exacta de la resurrección de Yeshúa por cuanto que la propia escritura no lo revela y no sería correcto forzar alguna hipótesis que no se encuentra apoyada por la propia escritura; lo que sí nos debe interesar es el hecho de que se cumplió la profecía acerca de los tres días en que Yeshúa permaneció en la sepultura.
Por otro lado, suponiendo sin conceder, que efectivamente Yeshúa haya resucitado en el primer día de la semana, el punto doctrinal es que independientemente de la hora exacta en que Yeshúa haya resucitado no representa argumento suficiente para cambiar el día de reposo del sábado al domingo, Jesucristo no lo dijo y tampoco lo enseñó así, no existe registro en las escrituras de que los apóstoles hayan cambiado el día de reposo del séptimo día al primer día de la semana y tampoco existe una sola profecía que lo anuncia de esa manera.
Por el contrario, sí existe una profecía muy específica acerca del intento para cambiar el día de reposo y no solo el día de reposo sino aún las fiestas del Eterno; esta profecía le fue revelada al profeta Daniel:
Daniel 7.- 23 Dijo así: La cuarta bestia será un cuarto reino en la tierra, el cual será diferente de todos los otros reinos, y a toda la tierra devorará, trillará y despedazará. 24 Y los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez reyes; y tras ellos se levantará otro, el cual será diferente de los primeros, y a tres reyes derribará. 25 Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en cambiar los tiempos y la ley; y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos, y medio tiempo…
De manera que, si los profetas no anunciaron por parte de Dios el cambio de los tiempos y si tampoco lo hizo Yeshúa ni tampoco lo enseñaron así los
profetas, significa que no existe argumento doctrinal para cambiar el día de reposo y nosotros no debemos hacerlo;
Juan 20.- 2 Entonces corrió, y fue a Simón Pedro y al otro discípulo, aquel al que amaba Jesús, y les dijo: Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto. 3 Y salieron Pedro y el otro discípulo, y fueron al sepulcro. 4 Corrían los dos juntos; pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro, y llegó primero al sepulcro. 5 Y bajándose a mirar, vio los lienzos puestos allí, pero no entró. 6 Luego llegó Simón Pedro tras él, y entró en el sepulcro, y vio los lienzos puestos allí, 7 y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, no puesto con los lienzos, sino enrollado en un lugar aparte…
De acuerdo a la narración de la resurrección de Lázaro, éste fue resucitado, pero Yeshúa pidió a la gente que le desataran y que le quitaran las vendas:
Juan 11.- 43 Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera!
44 Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir.
Recordemos que en el nuevo testamento hay evidencia de que los mismos apóstoles resucitaron personas, sin embargo, en todos esos casos aquellas personas volverían a morir en su tiempo.
En este caso, Lázaro volvería a morir en su tiempo aquí en la tierra y a diferencia de la resurrección de Yeshúa es que a Lázaro tuvieron que quitarle las vendas, por lo que el hecho de que en la escritura se haga énfasis acerca de los lienzos y el sudario que se encontraron en la tumba de Yeshúa, fue en el sentido de que Yeshúa resucitó para no ver muerte jamás, por eso podemos entender que cuando Yeshúa hablaba con el Padre se refería al momento en que sería glorificado como al tiempo justo de su resurrección, por la transformación de su cuerpo glorificado.
Juan 17.- 4 Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese. 5 Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese…
Yeshúa se refirió justo al momento en que sería resucitado como el momento de su glorificación, Él sabía que no permanecería en el sepulcro y esa es la razón por lo que lo anunció como señal para los incrédulos, aquel grupo de judíos que le pedían señal de que Yeshúa era quien dijo ser;
Juan 20.- 8 Entonces entró también el otro discípulo, que había venido primero al sepulcro; y vio, y creyó. 9 Porque aún no habían entendido la Escritura, que era necesario que él resucitase de los muertos…
Hay tres palabras griegas diferentes que se usan en este pasaje de los versículos 5 al 8 y estas tres palabras se traducen como “ver” aunque en el griego son palabras distintas. En el versículo 5, cuando Juan bajó para mirar y vio, la palabra para vio allí quiere decir percibir y entender, que implican inspección y percepción. En el versículo 6, cuando Pedro entró y vio, la palabra usada en el griego fue “theaomai”, de la cual se deriva la palabra teatro. O sea que él contempló la escena.
En el versículo 8, cuando Juan entró al sepulcro y vio, la palabra en el original griego significa “saber” “conocer”. Esto significa que el apóstol Juan supo y creyó antes de ver a Yeshúa resucitado. Lo anterior representa un antagonismo respecto a Tomás quien, a diferencia de Juan, fue incrédulo a pesar de que los mismos discípulos le dijeron que habían estado con el Señor;
Juan 20.- 10 Y volvieron los discípulos a los suyos. 11 Pero María estaba fuera llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro; 12 y vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto…
En ésta escena podemos ver claramente lo que simbolizó el hecho de que los ángeles hayan estado justo en el lugar donde había sido puesto el cuerpo de Yeshúa; el propiciatorio del arca del pacto tenía el propiciatorio como el lugar justo donde en cada día de Yom Kippur el sumo sacerdote derramaba sangre para expiación por los pecados del pueblo y a los extremos de la charola del propiciatorio se encontraban dos querubines que estaban extendiendo sus alas hacia el centro como mirando la propiciación:
Ésta es una escena quizás muy parecida de lo que vio María al ver a los dos ángeles uno a la cabecera y el otro a los pies;
Juan 20.- 13 Y le dijeron: Mujer, ¿por qué lloras? Les dijo: Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto. 14 Cuando había dicho esto, se volvió, y vio a Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús. 15 Jesús le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré. 16 Jesús le dijo: ¡María! Volviéndose ella, le dijo: ¡Raboni! (que quiere decir, Maestro) …
Primeramente, María Magdalena no consideró ni siquiera como una posibilidad el hecho de que Yeshúa haya resucitado porque lo que buscaba era saber a dónde habían llevado el cuerpo del Maestro, por eso le preguntó a quién pensó que era el jardinero a dónde lo habían llevado y María estaba llorando, pues consideró que se habían robado el cuerpo de Yeshúa, pero el hecho es que no reconoció a Yeshúa, sino hasta el momento en que Yeshúa le llamó por su nombre, en ese momento María se alegró grandemente.
Una posible explicación considerando las propias palabras del Maestro podría ser el hecho de que Yeshúa dijo acerca de sus ovejas que él las llamaría por su nombre:
Juan 10.- 1 De cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y salteador. 2 Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es. 3
A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca.
En el Nuevo Testamento vemos ocasiones en que Yeshúa llamó a las personas por su nombre, incluyendo a aquellas a quienes Él levantó de los muertos. En la resurrección, cuando Yeshúa nos llame por nuestro nombre algún día, tal como Él llamó por su nombre a aquellos a quienes Él levantó de los muertos cuando estuvo aquí en la tierra cada uno de nosotros escuchará que nos llama por nuestro propio nombre. El Señor dijo: "Mis ovejas oyen mi voz" Así que creamos con firme convicción que cada uno de nosotros algún día le escucharemos pronunciar nuestro nombre.
Juan 20.- 17 Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre;
mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios…
Éste texto puede ser un poco difícil de entender si consideramos que a María le dio mucho gusto ver a Yeshúa, sin embargo, vamos a darnos cuenta de que esto es por causa de las traducciones del texto
La expresión: “no me toques” en el griego es la expresión: “mé mou äptou”
En palabras más sencillas: “mé mou äptou” es una oración griega, que está en
“presente imperativo voz media”. El presente Imperativo describe una acción continuada. Es decir: María ya estaba asida al Señor de forma continuada, lo que implica que se trata de una acción que se está efectuando, y que continúa dándose.
Existen diferentes versiones bíblicas que apoyan este enunciado usando las palabras correctas:
La Nueva Traducción Viviente y La Biblia Amplificada) dice “no me detengas”.
La Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy), “no me retengas” o “no trates de retenerme”.
La Nueva Versión Internacional y La Biblia de Las Américas), “no me agarres”.
Dios Habla Hoy y la Palabra de Dios Para Todos), “no te aferres a mí”.
Cuando María Magdalena vio a Yeshúa resucitado, aparentemente ella pensó que Él iba a ascender inmediatamente a los cielos y probablemente por eso se aferró a Él y no lo quería soltar, pero cuando Yeshúa le dijo “aún no he subido a mi Padre”, le hizo entender que todavía no había ascendido a los cielos pues su deseo era primero encontrarse con sus discípulos para darles el mensaje o instrucción de la gran comisión y en seguida le encargó a ella y a las otras mujeres que anunciaran su resurrección a los demás, pues él les vería antes de subir al Padre.
La biblia versión RVR77 traduce por “suéltame” en lugar de un “No me toques”, Así que una mejor traducción de “mé mou äptou” seria: “deja de asirte” que sería lo correcto según la gramática griega.
Juan 20.- 18 Fue entonces María Magdalena para dar a los discípulos las nuevas de que había visto al Señor, y que él le había dicho estas cosas. 19 Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros.
20 Y cuando les hubo dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos se regocijaron viendo al Señor. 21 Entonces Jesús les dijo otra vez:
Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío. 22 Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo…
El Espíritu Santo es la expresión hebreo “Ruaj Hakodesh” que en su mejor traducción sería como “El viento de la Santidad”. Cuando Yeshúa hizo esta expresión, nos remite de inmediato al capítulo 3 del evangelio de Juan en relación a la enseñanza que Yeshúa le dio a Nicodemo, aquel líder religioso judío respecto al nuevo nacimiento.
Juan 3.- 1 Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. 2 Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. 3 Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios…
Aquí Yeshúa comienza a darle una cátedra a éste líder judío, pero al estilo antiguo y nos vamos a dar cuenta de que Nicodemo no estaba entendiendo esta enseñanza que le estaba dando Yeshúa porque lo que Yeshúa le estaba enseñando tenía que ver con una enseñanza hebrea y no una enseñanza de la religión judía; Yeshúa le dio una enseñanza a Nicodemo de acuerdo a los simbolismos hebreos;
Juan 3.- 4 Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo?
¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?
5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios…
Aquí están los dos simbolismos que bíblicamente hablando el agua representa la Palabra de Dios, su instrucción y el Espíritu representa la obra sobrenatural de Dios como el viento que genera el hálito de la vida en el hombre para que tenga vida
Juan 3.- 6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es…
Todos tenemos una parte de nuestra vida que no va a dejar de ser en su esencia como es la carne, pero cuando Yeshúa habla del espíritu, se refiere a la parte que es susceptible de cambiar por causa del Espíritu de Dios, el aspecto espiritual del hombre que transforma su vida y en base a esa transformación es como el aspecto carnal del hombre es modificado;
Juan 3.- 7 No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo…
Yeshúa le advirtió que no debía confiarse en el hecho de que fuera un maestro de Israel, porque la conversión de las personas que es el nuevo nacimiento en ellas no dependería de su capacidad como maestro, sino que solo dependería del Espíritu y a continuación le aclara por qué no debía confiar en sí mismo;
Juan 3.- 8 El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del
Espíritu. 9 Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto? 10 Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto?...
¿Por qué le dijo esto Yeshúa? Nicodemo como contemporáneo de ésta época, había sido adoctrinado en toda la ley halájica y todo ese cúmulo de enseñanza como líder religioso con que contaba, simplemente le mantuvo apartado del conocimiento más simple y más sustancial que le pudiera permitir comprender la Palabra de Dios;
Juan 3.- 11 De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio. 12 Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?
Juan 20.- 22 Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo…
El hecho de soplar sobre los discípulos implicó que Yeshúa les estaba dando la capacidad de recibir el don para comprender todas las enseñanzas de las cuales no habían entendido y que la misma escritura describe que la razón era porque aún no venía sobre ellos el Espíritu Santo, que es viento de la santidad que da al hombre la capacidad para tener la revelación y la profundidad de las enseñanzas de Yeshúa.
De otra manera lo que cualquiera puede comprender de la escritura, hasta cierto punto puede ser por la capacidad intelectual de las personas, pero van a llegar el punto en que muchas cosas no les encuentren sentido pues todo aquel que solo trata de aplicar su propio conocimiento intelectual para tratar de comprender la Palabra de Dios, no podrá avanzar en el conocimiento del Señor, pues solo es un conocimiento en el intelecto.
Sin embargo, el conocimiento de la biblia, entendiendo que la Palabra de Dios es espiritual, requiere que nuestro espíritu reciba ése entendimiento, pero en un nivel espiritual, lo cual implica recibir la revelación en profundidad de lo que ya se conoce solo por el intelecto y el resultado de ello es precisamente lo que Yeshúa le enseñó a Nicodemo y lo que Yeshúa hizo al soplar a los discípulos.
Es de ésta manera como nosotros debemos aspirar a creer en Yeshúa, por eso en su tiempo en el último día de la fiesta de sucot o tabernáculos hizo aquella declaración impresionante acerca de cómo deberíamos creer en Él:
Juan 7.- 37 En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba…
Es decir, si alguien tiene la necesidad de conocer la biblia, acércate a Jesucristo, escucha las enseñanzas de Yeshúa;
Juan 7.- 38 El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva…
Esto es una referencia a las aguas vivas que tienen que ver con las Palabra de Dios y el hecho de que corran como ríos de agua viva de tu interior, significa que vas a hablar la Palabra de Dios y va a generar que la gente escuche y en consecuencia el Espíritu de Dios obre en las personas, aunque no dependa de ti y tampoco puedes estar seguro de que sea así;
Juan 7.- 39 Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.
Por esa razón Yeshúa les sopló a sus discípulos, pues en éste momento Yeshúa ya había sido glorificado;
Juan 20.- 23 A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos…
Esto es impresionante porque inmediatamente de eso Yeshúa sopló sobre sus discípulos cumpliendo esta profecía acerca del Espíritu Santo sobre ellos, generando en ellos una capacidad sobrenatural para la comprensión de la escritura, en ese momento les dice literalmente: …A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos…
Algo similar le dijo a Pedro:
Mateo 16.- 13 Viniendo Jesús a la región de Cesárea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? 14 Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. 15 Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? 16 Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. 17 Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. 18 Y yo también te digo, que tú eres Pedro (piedrecita), y sobre esta roca (Yeshúa) edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. 19 Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.
Como vemos, lo que Yeshúa les dijo a sus discípulos acerca de remitir y retener los pecados tiene que ver con una instrucción dada por Yeshúa íntimamente ligada a lo que Yeshúa hizo cuando les sopló a los discípulos para recibieran el Espíritu Santo, para recibir el atributo divino que les permitiría mantener la interpretación correcta de la Torah conforme la enseñó Yeshúa.
El punto central de esta expresión tiene que ver con el hecho de que, en la propia enseñanza de los apóstoles, por ser la interpretación correcta que deriva de Yeshúa, al escucharla la gente discerniría si le serían remitidos los pecados o si les serían retenidos, pero no porque los apóstoles tuvieran esa autoridad, sino que, de la propia enseñanza, al ser tan clara, la gente se daría cuenta de la condición en que se encuentra.
Hablando de la revelación que le fue dada a Pedro para reconocer de forma sobrenatural que Yeshúa es el Hijo del Dios vivo, el atar y desatar en la tierra y en el cielo tiene que ver con la conexión divina que tiene la Torah respecto al cielo y a la tierra en relación directa con los hombres, es decir, que los hombres al conocer la Palabra de Dios conocen lo que pueden hacer y lo que no deben hacer, pero por conocer la interpretación correcta de la escritura.
Por ejemplo, La ley de Moisés habla de la carta de divorcio, sin embargo, Yeshúa enseñó la forma correcta acerca de cómo debe entenderse ése mandamiento:
Mateo 19.- 3 Entonces vinieron a él los fariseos, tentándole y diciéndole:
¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa? 4 El, respondiendo, les dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, 5 y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? 6 Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre. 7 Le dijeron: ¿Por qué, pues, mandó Moisés dar carta de divorcio, y repudiarla? 8 Él les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así. 9 Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera…
Como vemos, Yeshúa está dando una interpretación correcta acerca de la forma en que se debe cumplir de ser necesario con la carta de repudio excluyendo en el acto, la dureza del corazón del hombre como causa para proceder a la disolución del matrimonio. Esto en el contexto de remitir o retener pecados implica que pretender la carta de repudio por cualquier causa que no sea por causa de fornicación, comete pecado, es decir, le es retenido su pecado, por la dureza de su corazón.
Es esto lo que harían los discípulos al hablar las enseñanzas de Jesucristo a partir de que recibieran el Espíritu de Santidad para discernir la Torah respecto de la forma de cumplir los mandamientos, ya no solo cumplir por cumplir, sino atendiendo a la justicia, al amor, la misericordia y así, enseñar a cumplir la ley no de forma fría, sino con todo el sentido del amor de Dios entre los prójimos.
Una vez más leamos bajo este entendimiento estos versículos:
Juan 20.- 21 Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío. 22 Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo:
Recibid el Espíritu Santo. 23 A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos…
De modo que por cuanto ya se tiene la comprensión de la Palabra de Dios de forma correcta, entonces ya es posible que por el solo hecho de hablar la escritura, la gente entienda cuando le son remitidos los pecados y cuando les son retenidos.
Imaginemos a alguien que quiere comenzar a guardar el día de reposo y quiere aprender a guardarlo y lo primero que hace alguien es decirle a la persona que tiene que encender dos velas antes de que caiga el sol, que tiene que hacer el kidush (santificación del vino) que tiene que poner en la mesa dos panes, es decir, todo el ritual judío y que, si no lo cumple, significa que de acuerdo a la halajá judía esa persona está transgrediendo el mandamiento para el Shabat y se supone que la transgresión del Shabat es pecado…
¿Podemos darnos cuenta de lo grave que puede ser no hablar la Palabra de Dios y que las personas no sepan cuando realmente están en pecado y cuándo no?
Pero si tú simplemente a la persona que quiere aprender a guardar el día de reposo la llevas a la escritura y le interpretas correctamente todo el capítulo 58 de Isaías, entonces esa persona va a entender la verdadera esencia del día de reposo, entonces le enseñarás que guardar el día de reposo en realidad tiene que ver con misericordia, con amor, con compartir el pan con el hambriento…
Por eso es triste ver cómo tanta gente que de todo corazón quieren agradar a Dios y en ése afán quieren hacer todo lo que les digan que tiene que hacer, sin embargo, el error que están cometiendo estas personas es que no confirman con la escritura si lo que les dicen que deben hacer para guardar el día de reposo efectivamente está avalado por Dios en su Palabra.
Yeshúa remitió de sus pecados a muchos por cuanto hubo una actitud de arrepentimiento en sus vidas, pero a aquellos líderes a quienes les reclamó y que con todo el dolor de su corazón les dijo hipócritas, pero tuvo que haberlo hecho porque para eso vino, a ellos les retuvo los pecados:
Mateo 23.- 37 ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!
38 He aquí vuestra casa os es dejada desierta. 39 Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor…
De manera que esa capacidad que Yeshúa les dio a sus apóstoles a partir de que Él los envió para llevar su correcta enseñanza, es la misma capacidad que tú y yo podemos recibir del Espíritu Santo, pero por obra sobrenatural del Señor, una capacidad que no es intelectual de nosotros mismos, sino que solo tiene que ver con Él y con algo que está haciendo en nuestra vida y que nos hace entender la escritura de una forma tan sencilla y a la vez tan profunda y muchas veces con mucho sentido de la lógica;
Juan 20.- 24 Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. 25 Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. Él les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré. 26 Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, …
La expresión: “puertas cerradas” implica que se encontraban atracadas por dentro, no había forma de entrar porque ellos se estaban escondiendo de los judíos;
Juan 20.- 26… y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. 27 Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. 28 Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío! 29 Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron. 30 Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. 31 Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.
Bendito Rey gracias por este estudio, tu Palabra es perfecta y verdadera y a través de tu resurrección nos das vida a nosotros, gracias por esa evidencia en nuestras vidas, por el soplo de tu Espíritu porque nosotros hemos tomado la decisión de obedecerte y te pedimos que sigas soplando aliento de vida a todo tu pueblo Israel, gracias Señor porque a pesar de no haber visto, nosotros creemos en tu Palabra y mantenemos la esperanza de que algún día resucitaremos en tu presencia y estaremos contigo, guarda a tu pueblo Israel en la dispersión de las naciones y guárdanos en el hueco de tu mano Señor, en el Nombre y por los méritos de Yeshúa, amén.