Las semillas son una de las mejores fuentes naturales de vitamina E, conteniendo gran cantidad de proteína y grasas de buena calidad y de fácil asimilación. Además de vitaminas y minerales.
Las grasas que contienen son ricas en ácidos grasos poliinsaturados, muy diferentes a nivel de efecto energético con las grasas saturadas de los productos cárnicos. Sus grasas son bastante ricas en ácidos grasos de la serie omega-3, los mismos ácidos grasos que se encuentran en el pescado azul.
A nivel energético todas las semillas contienen todavía su memoria universal, están vivas, tonifican el cuerpo físico, refuerzan el sistema nervioso, incrementan la vitalidad, atribuyéndoles efectos de rejuvenecimiento.
Contrariamente de los que se piensa, las semillas “no engordan”, incluso los frutos secos, utilizados sin exageración no nos van a engordar. Si no los incluimos claro está en nuestra dieta diaria junto con los lácteos (grasas saturadas de naturaleza energética enganchosa y acumulativa)
Es recomendable tomar una pequeña cantidad diaria de semillas, tanto como snacks o incluidas en toda clase de platos, para todas las edades, desde el destete hasta la vejez.
Ya que todos necesitamos un buen aporte de grasas de buena calidad.
Es importante pues, que no solo relacionemos la necesidad de grasa con un consumo de aceite. La mejor forma o la más natural, sería poner más énfasis en el consumo diario de semillas y frutos secos.
Se pueden comprar semillas biológicas (sin químicos, ni aditivos) y que puedan ser almacenadas en lugares más bien fríos y oscuros. La luz y el calor producirán su
MÓDULO 2
2.3. EL USO DE LAS SEMILLAS
ALIMENTACIÓN NATURAL
Y ENERGÉTICA
Hoy en día, debido a la globalización de los alimentos, se consumen numerosas semillas que hace unos años eran totalmente desconocidas. Por supuesto que nos proporcionan muchos beneficios para la salud.
Aunque vamos a tratar especialmente las semillas más conocidas que se encuentran en el mercado y de utilización más común son:
SESAMO, GIRASOL y CALABAZA.
También existen en el mercado mantequillas o crema de semillas, como tahini (mantequilla de sésamo), mantequilla de girasol... Se recomienda utilizar estos alimentos naturales diluidos con agua caliente para hacer aliños, para complementar patés, para cremas dulces y postres, etcétera.
Si no los tomamos emulsionadas en agua caliente, a nivel energético, comprobaremos que son densos, espesos, pegajosos y producirán acumulaciones de energía y mucosidades muy parecidas a las obtenidas con el consumo de lácteos.
SEMILLAS DE SÉSAMO - AJONJOLÍ
Han sido un alimento importante desde la Prehistoria, especialmente en los países mediterráneos y del este. El sésamo es una de las plantas cultivadas más antiguas y la importancia de su cultivo radica en sus semillas, que resultan increíblemente nutritivas.
Existen numerosas variedades de semillas de sésamo, las más utilizadas y conocidas son de color marrón claro. No obstante, también se pueden encontrar semillas de sésamo de color negro.
Las semillas de sésamo contienen cerca de un 35% de proteína, bastante más que algunos frutos secos; y el doble de calcio que la leche. Cerca del 50% de su contenido es aceite rico en vitamina E, por lo que el aceite de sésamo es uno de los más resistentes a la oxidación. Estas semillas, además, son ricas en fósforo, niacina y tiamina y contienen la misma cantidad de hierro que el hígado.
Procedimiento de SECADO casero
Lo más recomendable es comprar las semillas de sésamo crudas y proceder a secarlas ligeramente en casa. Debido a su tamaño tan reducido, se recomienda molerlas
ligeramente (con un mortero o un molinillo de café) antes de consumirlas, para poder absorber por completo su alto valor nutritivo.
1. Esparcir las semillas de sésamo que se deseen tostar en una fuente, bandeja o plato blanco. Mirar con cuidado, retirar las impurezas, arenilla o piedrecitas.
2. Colocarlas en un colador, pasarlas rápidamente por agua fría y escurrir bien.
3. Calentar ligeramente una sartén (sin aceite), añadir las semillas mojadas. Con la ayuda de una espátula de madera, ir removiendo constantemente las semillas.
4. Si las semillas empiezan a saltar, reducir la llama.
5. Cuando están en su punto: las semillas estarán sueltas y secas, con un ligero aroma tostado, un volumen más abultado que crudas (planas), pero su color prácticamente no habrá cambiado, será marrón claro. Si están más oscuras, significa que se han quemado y deberán desecharse. Este proceso dura sólo unos minutos.
6. Dejar las semillas ligeramente secadas en una bandeja o plato plano, para que se enfríen completamente.
7. A continuación, guardarlas en un recipiente hermético de vidrio. Se conservan bien durante unas 2 semanas.
SEMILLAS DE GIRASOL
Provienen de la familia de las margaritas, originarias de América del Norte. Hasta la década de 1960, esta valiosa semilla no se utilizó para el consumo humano.
El valor nutritivo de las semillas de girasol es remarcable, contiene más proteína que la carne y la mayor parte de aceites y grasas son de naturaleza poliinsaturada. Es una buena fuente de calcio, fósforo, hierro, zinc y vitaminas A, D, E y muchas del complejo B.
Procedimiento casero de secado casero:
1. Lavar y escurrir con un colador las semillas.
2. Calentar ligeramente una sartén (sin aceite), colocar las semillas mojadas, y con la ayuda de una espátula de madera, remover constantemente, a fuego medio.
3. Si vemos que unas semillas se tuestan más rápidamente que otras, es que no estamos removiendo con uniformidad. Si empiezan a chisporrotear, debemos reducir la llama.
4. El color de las semillas de girasol cambiará al ser secadas ligeramente (de color gris crudo a dorado brillante) y tendrán una textura crujiente y un ligero aroma tostado. Si el color ha cambiado a marrón oscuro, es que se han quemado y hay que tirarlas.
5. Colocarlas de inmediato en una bandeja o un plato plano, dejarlas enfriar y guardar en un recipiente de vidrio con cierre hermético. Se conservan bien durante unas 2 semanas.
SEMILLAS DE CALABAZA
Estas semillas son las de tamaño más grande. Tienen un alto contenido en proteínas y grasas poliinsaturadas. Son una fuente excelente de hierro, fósforo, magnesio, zinc y vitamina A. Contienen, además, calcio y vitaminas del complejo B.
Las semillas de calabaza son recomendables para tratar problemas relacionados con la próstata y para descargar nuestro organismo de parásitos intestinales.
El método de secado de las semillas de calabaza es el mismo que el de las semillas de girasol. Éstas, cuando estén ligeramente secadas, se abultarán un poco y su color cambiará de verde a marrón claro.
INCLUYENDO SEMILLAS:
Las semillas y frutos secos, son alimentos altamente nutritivos y que pueden adaptarse e incluirse en toda clase de platos:
• SOPAS, CREMAS, POTAJES, COCIDOS: empleados para espesar (polvo de almendra), o para decorar (semillas secadas) o como parte nutritiva del plato.
• Con platos de CEREALES o PASTA INTEGRAL,
• Con otras PROTEINAS VEGETALES y con Pescado
• Con ALGAS
• Con VERDURAS: Sea en cocciones: guisos, escalibadas, al horno, papillotes, salteados (tanto largos como cortos), woks, estofados, rustidos, etc.... o en ensaladas.
• En BOCADILLOS ver apartado recetas.
• En SALSAS y ALIÑOS
• En POSTRES o para SNACKS rápidos y que alimenten.
SEMILLAS GERMINADAS
También hay otra forma saludable de consumir semillas, que son germinadas.
Las semillas se hacen germinar durante unos días, y con este proceso nos aportan gran cantidad de enzimas, minerales, oligoelementos y vitaminas.
www.montsebradford.es
Se recomienda por supuesto que sean semillas de agricultura ecológica. Se puede germinar cualquier semilla- desde cereales, legumbres, verduras, oleaginosas, etc..
No recomendamos consumir germinados de legumbres, ya que muchas personas tienen dificultades de digerir legumbres crudas (aunque estén germinadas).
Los germinados más digestibles serían los de verduras y los de semillas de oleaginosas.
¿De qué forma es más recomendable usar las semillas, secadas o germinadas?
Creo que de las dos formas, ya que a nivel energético nos ofrecen particularidades diferentes y complementarias. No hay que excluir una en beneficio de otra.
Mientras que las semillas germinadas nos aportan enzimas, vitaminas, oligoelementos y minerales, un buen complemento para nuestro plato; las semillas secadas, nos ofrecen más riqueza nutricional, de sus grasas y aceites, nos satisfacen más, con su textura seca y crujiente.