PARROQUIA SAN PATRICIO

Texto completo

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NATIVIDAD DEL SEÑOR

«La Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros»

Hoy, con la sencillez de niños, consideramos el gran misterio de nuestra fe.

El nacimiento de Jesús señala la llegada de la "plenitud de los tiempos". Desde el pecado de nuestros primeros padres, el linaje humano se había apartado del Creador. Pero Dios, compadecido de nuestra triste situación, envió a su Hijo eterno, nacido de la Virgen María, para rescatarnos de la esclavitud del pecado.

El apóstol Juan lo explica usando expresiones de gran profundidad teológica:

«En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios» (Jn 1,1). Juan llama "Palabra" al Hijo de Dios, la segunda persona de la Santísima Trinidad. Y añade: «Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros» (Jn 1,14).

Esto es lo que celebramos hoy, por eso hacemos fiesta. Maravillados, contemplamos a Jesús acabado de nacer. Es un recién nacido… y, a la vez, Dios omnipotente; sin dejar de ser Dios, ahora es también uno de nosotros.

Ha venido a la tierra para devolvernos la condición de hijos de Dios. Pero es necesario que cada uno acoja en su interior la salvación que Él nos ofrece. Tal como explica san Juan, « a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios» (Jn 1,12). ¡Hijos de Dios! Quedamos admirados ante este misterio inefable: «El Hijo de Dios se ha hecho hijo del hombre para hacer a los hombres hijos de Dios» (San Juan Crisóstomo).

Acojamos a Jesús, busquémosle: solamente en Él encontraremos la salvación, la verdadera solución para nuestros problemas; sólo Él da el sentido último de la vida y de las contrariedades y del dolor. Por esto, hoy os propongo: leamos el Evangelio, meditémoslo; procuremos vivir verdaderamente de acuerdo con la enseñanza de Jesús, el Hijo de Dios que ha venido a nosotros. Y entonces veremos cómo será verdad que, entre todos, haremos un mundo mejor.

Mons. Jaume PUJOL i Balcells, Arzobispo Emérito de Tarragona(Tarragona, España)

Dios nuestro, que admirablemente creaste la naturaleza humana y, de modo aún más admirable, la restauraste;

concédenos participar de la vida divina de tu Hijo, como él compartió nuestra condición humana. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

PARROQUIA SAN PATRICIO

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LITURGIA DE LA PALABRA

Los confines de la tierra verán la salvación de nuestro Dios.

Lectura del libro de Isaías 52, 7-10

¡Qué hermosos son sobre las montañas los pasos del que trae la buena noticia, del que proclama la paz, del que anuncia la felicidad, del que proclama la salvación y dice a Sión: “¡Tu Dios reina!”

¡Escucha! Tus centinelas levantan la voz, gritan todos juntos de alegría, porque ellos ven con sus propios ojos el regreso del Señor a Sión. ¡Prorrumpan en gritos de alegría, ruinas de Jerusalén, porque el Señor consuela a su Pueblo, Él redime a Jerusalén!

El Señor desnuda su santo brazo a la vista de todas las naciones, y todos los confines de la tierra verán la salvación de nuestro Dios.

Palabra de Dios.

Salmo 97, 1-6

R/. Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios.

Canten al Señor un canto nuevo, porque Él hizo maravillas: su mano derecha y su santo brazo le obtuvieron la victoria. R/.

El Señor manifestó su victoria, reveló su justicia a los ojos de las naciones: se acordó de su amor y su fidelidad en favor del pueblo de Israel. R/.

Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios. Aclame al Señor toda la tierra, prorrumpan en cantos jubilosos. R/.

Canten al Señor con el arpa y al son de instrumentos musicales; con clarines y sonidos de trompeta aclamen al Señor, que es Rey. R/.

Dios nos habló por medio de su Hijo.

Lectura de la carta a los Hebreos 1, 1-6

Después de haber hablado antiguamente a nuestros padres por medio de los Profetas, en muchas ocasiones y de diversas maneras, ahora, en este tiempo final, Dios nos habló por medio de su Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas y por quien hizo el mundo.

Él es el resplandor de su gloria y la impronta de su ser.

Él sostiene el universo con su Palabra poderosa, y después de realizar la purificación de los pecados, se sentó a la derecha del trono de Dios en lo más alto del cielo.

Así llegó a ser tan superior a los ángeles, cuanto incomparablemente mayor que el de ellos es el Nombre que recibió en herencia.

¿Acaso dijo Dios alguna vez a un ángel: “Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy”? ¿Y de qué ángel dijo: “Yo seré un padre para él y él será para mí un hijo”?

Y al introducir a su Primogénito en el mundo, Dios dice: “Que todos los ángeles de Dios lo adoren”.

Palabra de Dios.

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EVANGELIO

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO Aleluya.

Nos ha amanecido un día sagrado; vengan, naciones, adoren al Señor, porque hoy una gran luz ha bajado a la tierra.

Aleluya.

EVANGELIO

La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros.

+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 1, 1-18

Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. Al principio estaba junto a Dios.

Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe. En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la percibieron. Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. Él no era la luz, sino el testigo de la luz.

La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre. Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios. Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios.

Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de Él, al declarar: “Este es Aquél del que yo dije: El que viene después de mí me ha precedido, porque existía antes que yo”.

De su plenitud, todos nosotros hemos participado y hemos recibido gracia sobre gracia: porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. Nadie ha visto jamás a Dios; el que lo ha revelado es el Dios Hijo único, que está en el seno del Padre.

Palabra de Dios.

ORACIÓN UNIVERSAL

M: Oremos, hermanos, al Señor que, siendo rico, se ha hecho pobre para enriquecemos con su pobreza:

"POR CRISTO, LUZ DEL MUNDO, ESCÚCHANOS SEÑOR"

1. Por la santa Iglesia, para que todos sus fieles vivan con alegría y anuncien con valentía el misterio del Hijo de Dios, único Señor y Salvador de todos los hombres, roguemos al Señor.

2. Para que los que buscan la verdad descubran el Evangelio y acojan con alegría la buena nueva del nacimiento del Salvador, roguemos al Señor.

3. Por los que en estos días de Navidad lloran la ausencia de los seres queridos, para que no pierdan la esperanza de reencontrarlos en el reino de Dios, roguemos al Señor.

4. Por los que en otros años celebraban con nosotros las fiestas de Navidad (esta noche santa) y han dejado ya este mundo, para que contemplen en el reino eterno la faz gloriosa de Cristo, el Señor, roguemos al Señor.

5. Oramos juntos para alcanzar la santidad:

Padre divino, en nombre de Jesucristo, yo te pido que me concedas, la gracia de hacerme santo. No necesito otra gracia; quiero esta, cueste lo que cueste, y la espero de tu bondad firmemente, ya que Jesús mismo me aseguró que Tú me escucharías. Amén

6. Oramos por las vocaciones sacerdotales y religiosas:

Te pedimos Señor que sigas bendiciendo y enriqueciendo a tu Iglesia con los dones de tus vocaciones, te pedimos que sean muchos los que escuchen tu voz y sigan alegrando a la Iglesia con la generosidad y fidelidad de sus respuestas. Amén.

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M: Muestra, Señor, tu bondad al pueblo que te implora, y haz que los que celebramos con gozo el nacimiento de tu Hijo consigamos los bienes que te hemos pedido. Por Jesucristo, nuestro Señor.

“CAMINANDO CON JESÚS”

El cuarto evangelio comienza con un prólogo muy especial. Es una especie de himno que, desde los primeros siglos, ayudó decisivamente a los cristianos a ahondar en el misterio encerrado en Jesús. Si lo escuchamos con fe sencilla, también hoy nos puede ayudar a creer en Jesús de manera más profunda. Solo nos detenemos en algunas afirmaciones centrales.

«La Palabra de Dios se ha hecho carne». Dios no es mudo. No ha permanecido callado, encerrado para siempre en su Misterio. Dios se nos ha querido comunicar. Ha querido hablarnos, decirnos su amor, explicarnos su proyecto. Jesús es sencillamente el Proyecto de Dios hecho carne.

Dios no se nos ha comunicado por medio de conceptos y doctrinas sublimes que solo pueden entender los doctos. Su Palabra se ha encarnado en la vida entrañable de Jesús, para que lo puedan entender hasta los más sencillos, los que saben conmoverse ante la bondad, el amor y la verdad que se encierra en su vida.

Esta Palabra de Dios «ha acampado entre nosotros». Han desaparecido las

distancias. Dios se ha hecho «carne». Habita entre nosotros. Para encontrarnos con él, no tenemos que salir fuera del mundo, sino acercarnos a Jesús. Para conocerlo, no hay que estudiar teología, sino sintonizar con Jesús, comulgar con él.

«A Dios nadie lo ha visto jamás». Los profetas, los sacerdotes, los maestros de la ley hablaban mucho de Dios, pero ninguno había visto su rostro. Lo mismo sucede hoy entre nosotros: en la Iglesia hablamos mucho de Dios, pero nadie lo hemos visto. Solo Jesús, «el Hijo de Dios, que está en el seno del Padre es quien lo ha dado a conocer».

No lo hemos de olvidar. Solo Jesús nos ha contado cómo es Dios. Solo él es la fuente para acercarnos a su Misterio.

¡Cuántas ideas raquíticas y poco humanas de Dios hemos de desaprender y olvidar para dejarnos atraer y seducir por ese Dios que se nos revela en Jesús!

Cómo cambia todo cuando uno capta por fin que Jesús es el rostro humano de Dios. Todo se hace más simple y más claro. Ahora sabemos cómo nos mira Dios cuando sufrimos, cómo nos busca cuando nos perdemos, cómo nos entiende y perdona cuando lo negamos. En él se nos revela «la gracia y la verdad» de Dios.

José Antonio Pagola

Todos vamos cometiendo a lo largo de la vida errores y desaciertos. Calculamos mal las cosas. No medimos bien las consecuencias de nuestros actos. Nos dejamos llevar por el apasionamiento o la insensatez. Somos así. Sin embargo, no son esos los errores más graves. Lo peor es tener planteada la vida de manera errónea. Pongamos un ejemplo.

Todos sabemos que la vida es un regalo. No soy yo quien he decidido nacer. No me he escogido a mí mismo. No he elegido a mis padres ni mi pueblo. Todo me ha sido dado. Vivir es ya, desde su origen, recibir. La única manera de vivir sensatamente es acoger de manera responsable lo que se me da.

Sin embargo, no siempre pensamos así. Nos creemos que la vida es algo que se nos debe. Nos sentimos propietarios de nosotros mismos. Pensamos que la manera más

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acertada de vivir es organizarlo todo en función de nosotros mismos. Yo soy lo único importante. ¿Qué importan los demás?

Algunos no saben vivir sino exigiendo. Exigen y exigen siempre más. Tienen la impresión de no recibir nunca lo que se les debe. Son como niños insaciables, que nunca están contentos con lo que tienen. No hacen sino pedir, reivindicar, lamentarse. Sin apenas darse cuenta se convierten poco a poco en el centro de todo. Ellos son la fuente y la norma.

Todo lo han de subordinar a su ego. Todo ha de quedar instrumentalizado para su provecho.

La vida de la persona se cierra entonces sobre sí misma. Ya no se acoge el regalo de cada día. Desaparece el reconocimiento y la gratitud. No es posible vivir con el corazón dilatado. Se sigue hablando de amor, pero «amar»

significa ahora poseer, desear al otro, ponerlo a mi servicio.

Esta manera de enfocar la vida conduce a vivir cerrados a Dios. La persona se incapacita para acoger. No cree en la gracia, no se abre a nada nuevo, no escucha ninguna voz, no sospecha en su vida presencia alguna. Es el individuo quien lo llena todo. Por eso es tan grave la advertencia del evangelio de Juan: «La Palabra era luz verdadera que alumbra a todo hombre. Vino al mundo… y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron».

Nuestro gran pecado es vivir sin acoger la luz.

José Antonio Pagola

En el prólogo del evangelio de Juan se hacen dos afirmaciones básicas que nos obligan a revisar de manera radical nuestra manera de entender y de vivir la fe cristiana, después de veinte siglos de no pocas desviaciones, reduccionismos y enfoques poco fieles al Evangelio de Jesús.

La primera afirmación es ésta: “La Palabra de Dios se ha hecho carne”. Dios no ha permanecido callado, encerrado para siempre en su misterio. Nos ha hablado. Pero no se nos ha revelado por medio de conceptos y doctrinas sublimes. Su Palabra se ha encarnado en la vida entrañable de Jesús para que la puedan entender y acoger hasta los más sencillos.

La segunda afirmación dice así: “A Dios nadie lo ha visto jamás. El Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer”. Los teólogos hablamos mucho de Dios, pero ninguno de nosotros lo ha visto. Los dirigentes religiosos y los predicadores hablamos de él con seguridad, pero ninguno de nosotros ha visto su rostro. Solo Jesús, el Hijo único del Padre, nos ha contado cómo es Dios, cómo nos quiere y cómo busca construir un mundo más humano para todos.

Estas dos afirmaciones están en el trasfondo del programa renovador del Papa Francisco. Por eso busca una Iglesia enraizada en el Evangelio de Jesús, sin enredarnos en doctrinas o costumbres “no directamente ligadas al núcleo del Evangelio”. Si no lo hacemos así, “no será el Evangelio lo que se anuncie, sino algunos acentos doctrinales o morales que proceden de determinadas opciones ideológicas”.

La actitud del Papa es clara. Solo en Jesús se nos ha revelado la misericordia de Dios. Por eso, hemos de volver a la fuerza transformadora del primer anuncio evangélico, sin eclipsar la Buena Noticia de Jesús y “sin obsesionarnos por una multitud de doctrinas que se intenta imponer a fuerza de insistencia”.

El Papa piensa en una Iglesia en la que el Evangelio pueda recuperar su fuerza de atracción, sin quedar obscurecida por otras formas de entender y vivir hoy la fe cristiana. Por eso, nos invita a “recuperar la frescura original del Evangelio”

como lo más bello, lo más grande, lo más atractivo y, al mismo tiempo, lo más necesario”, sin encerrar a Jesús “en nuestros esquemas aburridos”.

No nos podemos permitir en estos momentos vivir la fe sin impulsar en nuestras comunidades cristianas la conversión a Jesucristo y a su Evangelio a la que nos llama el Papa. Él mismo nos pide a todos “que apliquemos con generosidad y valentía sus orientaciones sin prohibiciones ni miedos”.

José Antonio Pagola

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NAVIDAD EN FAMILIA

JESÚS, EL PRINCIPAL REGALO

¿Cuál es el mejor regalo que has recibido en tu vida?

(… Piénsalo unos instantes…) En la vida uno recibe regalitos y REGALOS. Los primeros (regalitos), pequeñitos, son obsequios materiales que recibimos del Viejito Pascuero o de las personas más cercanas como muestra del cariño que nos tienen. Los otros (REGALOS), GRANDES, son aquellos dones u obsequios que nos hace el mismo Dios y que nos sirven para la vida. Presentamos algunos ejemplos:

REGALITOS

un trencito de juguete un pan de Pascua un autito a control remoto una polera

REGALOS

la Vida que Dios nos da la Familia que tengo el Cariño de mis Padres los Buenos Amigos

Entre los regalitos, también hay algunos especiales. Piensa, por ejemplo, en el primer dibujo que hace un niño. ¡Qué regalo más precioso para unos padres o abuelos! Piensa en una poesía creada por alguien para ti, o en una canción compuesta pensando en ti. Piensa en algo que alguien creó, o buscó afanosamente pensando en ti. ¡Pensar en ti ya es una gran muestra de amor y ése ya es un gran regalo! ¿Te das el trabajo de pensar en otros y crear para otros?

¿Podrías creer que hay gente que se afana comprando y gastando, incluso el dinero que no tiene, para hacer muchos y grandes regalos materiales muy costosos? No fue esa la manera de actuar que tuvo Dios, que escogió el más humilde de los lugares para nacer.

¿Sabes lo que significa la palabra “austeridad”? Significa vivir sencillamente, con lo necesario. ¡Son tan lindas las navidades austeras! Sobre todo, si pensamos que hay muchos hogares (incluso cerquita de los nuestros) donde las cenas y los regalos de Navidad dependen de la generosidad de otras personas. ¿Te das cuenta que ser una persona austera y ser una persona generosa son actitudes muy parecidas?

¿QUÉ REGALOS ESPERAS RECIBIR?

Ojalá Dios nos regale siempre, todos los días, todas las noches de nuestra vida, los REGALOS grandes con mayúscula. Que tengamos vida, salud, que no nos falten nuestros padres, que sigamos teniendo ese tesoro que son los buenos amigos. Hay momentos en que el tener trabajo es un gran regalo para nuestra familia. Esos regalos siempre deben encabezar una buena lista.

Después de esa consideración, es bueno hacerse la pregunta ¿te falta o

necesitas algo para crecer, para desarrollarte mejor como persona, como estudiante, como amigo? Muchas veces dejamos de preocuparnos de lo importante y esperamos recibir cosas “accesorias” (no importantes). Un niño con talento futbolístico siempre va a valorar mucho que alguien le regale una pelota de fútbol o algún implemento que le ayude a cultivar ese talento que el Señor le regaló.

¿Y qué harás con el regalo que recibirás? ¿Esperas recibir ese regalo para compartirlo? Una misma velita pequeña podría iluminar una ciudad entera si es puesta sobre un cerro. ¿Tú esconderás la tuya en un rincón de tu habitación? ¿Cómo se

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goza un regalo si no es compartiéndolo con otros, con los amigos, con las personas que tú más quieres?

DAR ES DARSE

El regalo es un don, un obsequio, que nace de la más profunda intención que tenemos dentro. A veces el regalo se convierte en una triste obligación. En muchos lugares se juega al “amigo secreto” y no siempre son los valores de la amistad los que prevalecen. Cuántas veces se encarga “cómprame alguna cosita chica, una chuchería, para regalarle al amigo secreto”. Cuando el regalo se convierte en un “cacho”, pierde su sentido de regalo.

Hay tiendas que ordenan los regalos en “Listas de Regalos” y a veces las mismas personas sugieren, en estas listas, qué regalo quieren. Existen también unas tarjetas de regalo, y la gente -en vez de pensar o buscar algún obsequio- regala una tarjeta que equivale a determinada cantidad de dinero, para que el regalado vaya a la tienda y se compre algo por ese monto. Eso tiene muy poco o nada de regalo. No es muy distinto de que te pasen las monedas y te digan “anda y cómprate lo que quieras…”. Estas prácticas se alejan del sentido original de un regalo: uno da lo que le nace del corazón dar.

¿Has pensado qué es lo que regalarás tú esta Navidad? ¿Tus REGALOS grandes, sentimientos profundos, compromisos?

¿Tus pequeños engañitos? ¿Crearás algo? ¿Has pensado en un regalo para cada uno de los que más quieres? ¿O eres de los que sales y compras, y después distribuyes sin pensar en cada persona?

Esta Navidad se puede regalar creaciones artísticas personales: canciones, poesías, bailes y performances, dibujos y composiciones gráficas. También son bienvenidos como regalos las fotografías familiares, son siempre un buen alimento para la vista y para el alma. En cuanto a los libros y la música, tú puedes demostrar cuan bien conoces los gustos de tu ser querido, y también recomendar alguna buena pieza musical o de lectura.

DESAFÍO PARA LOS NIÑOS

Cada vez que piensen en los regalos que quieren recibir esta Navidad, dediquen unos segundos a pensar en qué regalos harán esta Navidad. ¡Cuántas veces tenemos juguetes lindos y muy bien conservados, guardados en un baúl o en una bodega! ¡Cuán felices se pondrían con esos juguetes nuestros algunos niños que tienen muy pocos juguetes o muy pocas posibilidades de recibir regalos!

Y cuando le hemos sacado el jugo a nuestros juguetes, y no tenemos nada bueno que regalar ¡por favor no regalemos juguetes malos, destruidos o deteriorados! Así que pidámosle a nuestros papis que, si pueden, nos compren uno o dos regalos PARA REGALAR. Y ojalá que lo hagan con la misma dedicación y cariño con la que buscarían regalos para sus propios hijos.

Seamos buenos ayudantes del Viejito Pascuero, y acerquémonos a nuestras parroquias. Hay familias cuyos regalos de Navidad dependen de nosotros.

FELIZ NATIVIDAD DEL SEÑOR

Estén siempre alegres en el Señor, repito estén siempre alegres. Que vuestra mesura la conozca todo el mundo. El Señor está cerca. Que nada les preocupe, sino que, en toda ocasión en la oración y la súplica con acción de gracias, sus peticiones sean presentadas a Dios.

Y la paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodiará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús. (Flp 4, 4-7)

Que el Señor nos encuentre preparados y con las lámparas encendidas para recibirle.

Con nuestra oración ante el Señor que ya llega les deseamos Feliz y Santa Navidad, que el año nuevo que se acerca sea tiempo de encarnación de la Palabra.

Con especial afecto,

Rp. Samuel Ladrón de Guevara Caris Párroco

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