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LA PESA II Ul UUIKIIII,
DRAMA ENDOS ACTOS Y EN VERSO,
DOÑA CATALINA LARRIPA.
•
MADRID:
ADMINISTRACIÓN LÍRTCO-DRAMÁTICA
,
CALDERÓN DEtA BAKCA,N. •'(.
1866.
-
LA PENA DE LOS ENAMORADOS.
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2013
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LA PISA DI LOS PAWIIAWIS.
DRAMA EN DOS ACTOS YKN VERSO,
ORIGINAL DE
DOÑA CATALINA LARRIPA.
MADRID.
IMPRENTA DE JOSÉ RODRÍGUEZ, CALVARIO, 18.
ItMM».
PERSONAJES.
ZUDA FADRÍQÜE.
ABOARDIL. RAMIRO.
ALMANZOR. PEDRO.
ABENZAIDE. MOROS
!.°v2°
AREMBÚ.
Esclavos,soldadosmoros ycristiano.*
Año 1450.— La
accióndelprimer
acto pasaen
Granada, la delsegundo
en las cercanías deAntequera.
La propiedad deestaobraperteneceásuautor,quienperseguirá antela leyalquelareimprima ó represente sinsu permiso.
Los Corresponsales y agentes delaAdministración Lírico•drama-' ticasonlosencargados exclusivos delaveuta de ejemplares ydel co- bro de derechos de representación en todaslaspoblacionesdel reino.
Quodahechoeidepósitoqueexigelaley.
ACTO PRIMERO.
Salón árabe con puerta al foro ylaterales: unaventa- naenel primertérmino deladerecha.
ESCENA PRIMERA.
ALMANZOR solo.
Elsolyacaminapálido tiñendola tierraapenas, con
un
resplandor rojizo quepormomentos
sealeja.iráfagaspor elponiente,
como
desatadasebras, yacubrenel sol divino, ya seextienden yacrecientan.Mucho
Abenzaide se tarda...el queespera desespera.
Pero
un hombre
seaproxima...muy
recatado seacerca...esél:ven! entra, insensato;
y cierraprontoesa puerta.
ESCENA
íí.ALMANZORyABENZAIDE,quesaleporlapuerta deladerecha.
Alm. Gracias á Aláquehasllegado!
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Abexz. Yatu
mas
fielAbenzaide á tusmandatosaguarda.Revélametus azares:
soytu siervoyconfidente, tu compañero en desmanes, y nuncatemí al peligro ni
me
horroriza lasangre.Ayer cumplierondos años enquesalimosdel Farge y llegamos áArchidona para buscar átuspadres.
Nossalió
muy
mal lacuenta...Alm. Fuédelito imperdonable;
no
me
recuerdeslosmuertos.Una
cajacondiamantes, esmeraldas ytopacios, oro,perlasycorales,me
obligaron ápensar enesaacción tan infame.Lacajaya no exislia;
labusquépor todas partes;
mipadre guardó enloscampos un tesoroinestimable:
Alá sabe dóse esconde!...
Abexz.
Y
losabe vuestramadre.Por esosmontes huyó
como
loca de remate, y nohemos
vuelto á saber...os maldijo... y...
Alm. ¡Abenzaide!
Abexz. Teacompañé convalor hastael horrorosoinstante en quetu noblepersona desnudósu limpio alfanje, y cercenó las cabezas detu
hermano
y detu...Alm, ¡Calle!
áqué vienenlosrecuerdos...
nolodigas,miserable!
Hartocastigado estoy!
ya por dó quierase
me
abrede Aláel rencor formidable!
Ese crecidotesoro debesin dudadehallarse
muy
próximode Archidona.Allí leguardó mipadre cuandosedijoel cristiano caminabaáapoderarse de Antequera, quesintropa
seencontrabaen aquel trance.
Con
ansiabusquéel tesoro por montes, cerros yvalles;inútil:no; noha podido mi ambición aunencontrarle.
Abenz. Pasado
mañana
cumple...Alm.
Año
que muerteme
trae feroz, violenta...Abenz. ¡CaíladJ
el porvenirno sesabe, ynoestábienelpen,sar...
Alm. Pero
me
emplazauna madre!Recuerdo queentresollozos ella
me
dijo: «hijo infame, parricida despiadado!no puedo, no, perdonarte;
lamaldición delos cielos para siemprete acompañe!
Á
lasmanos
deun
cristiano morirás; tumismo
alfanje cortarátuvilcabeza...essentenciairrevoble!»
Abenz.
No
teinquieteeserecuerdo:palabras se llevaelaire;
todo enel espaciomuere;
todo enelespacio cabe;
notiene castigoelcrimen, pues todo enel
hombre
esgrande.No
teasuste esa quimera, esa frenteno se baje, yelcaudillo seconvierta engusano miserable.Alm. ¡La concienciano
me
deja sosegarunsolointante!— 8 —
Perohablemosdeotra cosa.
Abenz. Sí.
Alm. He
mandado
llamarte paraunservicioeslimado, y quieroqueme
acompañes Abenz. Habla!Alm. Conozcotucelo!...
Abenz. Paratímialientosale.
Alm. Aboardil quiéremeyerno, pero suhijaimplacable
me
despreciade continuo, y mipecho en celos arde.Apenasentrelosmontes oculteel solsusemblante, llegaráZaidalabella áestesitiocon su padre.
Han
visitadolavega •ydeGranadalas calles;
acompañanásusreyes Gómelesy Abencerrajes.
Pronto enestahabitación el majestuoso donaire delaZaidaencantadora llegaráaquíá solazarse, y mil olorosas flores soltarán olor suave, yelcorazón de Almanzor rendido
como
galante, recibirá mil desprecios y aumentará suspesares.Zaida
ama
ya,lo sospecho;pues suspiros lanzaalaire:
no son por mí, desgraciado, noson para mí, Abenzaide!
Ya
de crímenes seguido caminopor todas partes, y con sangre de inocentes liño mis blancosropajes.No
sosiego,nodescanso;esfuerzaque Zaida
me
ame.,me
amará,si nola muerte vendráá estesitioáposarse.~
9—
Abenz. Opino mejorseria ese amorabandonarle, y pensar en lasliouríes
queseencuentran porlasmárgenes
del encantado Genil que porlavegaseesparce!
Dejaesasvanas quimeras,
empuña
tufuerte alfanje;ysal,señor,con el rey contra Málaga, quearde enrebelión horrorosa:
cerrandoesepecho amante!
Alm. Olvidarla, es imposible!
no podrénunca, Abenzaide!
Mipasión raya en locura...
blanco queda susemblante cuandomisojos lamiran:
son perdidos misafanes.
Latributomil obsequios, larindo milhomenajes, y
mas
seaumenta su odio cuandopara mies unángel.¡Mellamavil,asesino!...
Abenz. Muéstrate para ella el árabe delsolitario desierto.
Soydel castillo el alcaide;
elsologuardián deZaida, elsoloqueentra, quesale duranteelsolnos alumbra.
Cuandoseacabala tarde cierrolaspuertas porfuera, ylaZaidaalretirarse lascierratambiénpor dentro.
Cuando
mas
la nocheavance...poresapuertasecreta, que no laconoce nadie
mas
quetú yeste vasallo, entramos, ycuandorayeun
nuevodia, serátuya.Alm. Ordenaremosellance consigilo y precaución.
Paraestanocheprepárate.
—
JO—
Abenz. Masgente so acerca, ("Váseporlapuerla derecha.)
Alm. Oh, Zaida!
noquierasqueotro cadáver vaya en pos demiconciencia!
(SaleAbenibúporel foro.)
Abembú. Losesclavos.
Alm. Pronto, pasen.
ESCENA
III.DICHOSyFADR1QUE, RAMIRO, PEDRO y variosESCLAVOS.
Alm. Cogedguirnaldasdeflores paralahijade Aboardil, quehavisitadoel Genil ylavega y susprimores.
Viene hermosacuallaestrella
quesaludala mañana;
esfrescaflortan lozana que noseencuentra
mas
bella.Con
gasas y orofulgente la mujermasoriental, ysu cabello luciente madejas son decristal.ElaguadelDauropura quenuestropalaciobaña dagraciasá la natura de verlaílor de la España.
Lasaromasycorales deesterisueñoalijar, alivian secretosmales delaZaida
Aben
amar.Esclavos,con vuestrasmanos arrancad de aquesas breñas dejaspeshermosaspeñas paralevantarufanos
un
palacioencantador, dosealvergue nuestro rey Aboardil,y allídé su ley alesclavoyal señor.(Vásepor el foroseguidode Abenibú.)
Id
ESCENA
IV.FADR3QUE,RAMIRO yESCLAVOS.
Fad. Estar siemprecondenado entre mortalesangustias!
Elsello vildel esclavo lollevamivestidura!
Yahe perdido laesperanza;
yahe perdidola fortuna!
Zaida,lamujer
mas
bella!...Ramiro.
En
qué esepesarsefunda?Son amores queenel pecho vanpor veredasocultas, vagando sinencontrar larueda que el
hombre
busca?Dejaosde vanas quimeras:
reprimid lafuertelucha, óembestid
como
el león quelo queagarran sus uñas lodespedazaprimero y despuésse lomanduca.Fad. Callaynodigassandeces, Ramiro.
Como
son porciones muchas,hay quedejarlaspasar, pues crecen
como
laespuma.Fad. Zaida!
Ramiro. Precioso bocado.
Cuandolamalafortuna noshizo allíprisioneros aquesa perversaturba, nos encajó con cadenas enuna
mazmorra
oscura, ysin luz ysincolchón sobrelatierra tan húmeda, pasamosunosseismeses conmuy
buenascalenturas.PeroZaida, cariñosa, ella
misma
nos anuncia lalibertadconcedida álosesclavos, «sefundamiesperanza, íielcautivo, tedijo su voz convulsa, enamarte y que
me
ames, pero tulenguasea muda.Piensa en Zaida,que teadora, quele
ama
cualninguna:»eso
me
hasdicho, te dijo aquel ángel de hermosura.Fad.
Cómo
verla,cómo
hablarla?Ramiro.
Una
ocasiónoportuna esfácilseproporcione.Sí;ponatención y escucha.
Ladices: tequiero,niña, y
muy
poquito debulla.Vente al
campo
del cristiano...ordenaremoslafuga...
te acompañoysantaspascuas:
luegolanoche no alumbra...
losgatos sevuelvenpardos...
noesmalalabarabúnda!
Damos
muerte á seismoritos, quepor sunegra fortuna nos atajaránelpaso.Estasempresas
me
gustan;y armadosambosádos, por aquestasespesuras, untrote bien picadillo nos conducirásinduda
alpuerto desalvación;
conqueápensar en lafuga.
Fad. Eseintento serávano, quelavigilancia es mucha...
sedicequeálas mazmorras volveremos.
Ramiro. Esonunca!
Primero vengalamuerte.
Por vidadelpreste Judas!
elladeciertotequiere, noserámaladiablura que mañana, cuandoelso!
quelosespaciosalumbra, alumbreaquestecastillo,
13
seencuentreque faltauna delasmoras
mas
hermosas yqueyano lasaluda.Pao. Sipor desgracia sorprenden nuestra proyectadafuga, qué seráde lainfeliz:'
Oh!
Ramiro. Nada:ladesmenuzan, yánosotrosdos conella, después de sangrientaJucha!
Fad. Cuando saliódel palacio
me
dijo...Fadrique, busca, y encontrarás, te lojuro, un remedioátus angustias.Los
muros
aunmas
espesos noresisten á laspuntasde
un
arma:muy
pocoápoco esoquellaman fortuna se halla, mi buen Fadrique, puestequieroconlocura:yZaidateseguirá
aunque laespere una tumba.
Susmejillas delicadas dulceslágrimaslasurcan, y
un
¡ay! exhalóálosvientos!Tambiénde laVirgen pura una oración
me
pidió, laque elcristiano acostumbraárezar cuandolosojos suslumbreras fieloculta.
Sela di, «quesea mifaro, suspuroslabiospronuncian.
Quiero,cristiano, átu Dios, pues son sus doctrinasjustas.»
Deyreyel séquitoavanza y bajan álallanura:
mis ojosyanolaven...
tan solo
un
ecoseescucha queme
dice: fiel cautivo, á tu bellaZaida busca.Ramiro. Labuscaremos, señor.
Fad. ¡Dios
me
ha servidode ayuda!—
44—
heminadodesdeelbosque hastalapiezaquejunta con aquestahabitación.
Una
enorme piedra, una.. .(Tocaen lapared dela izquierda.) es laquesolo
me
falta...estadebeser, no hayduda.
Cuando todosseretiren y sealahora oportuna,
emprendemos
el trabajo para conseguir lafuga.Ramiro.
Vamos
áhaceruna buena;pero una buena queluzca:
ahorasí queálosinfiernos he de hacerlesyo que crujan.
Primero, busquemosarmas.
Fad. Lassituaciones abundan yhacen
mas
fácillosmedios.Elrey batiráesaturba quedicense ha sublevado condesenfrenadafuria.
Ya
Málagaalzapendón yel reysus legionesjunta parasalir estanoche ávengar tamaña injuria.Ramiro. Tambiéndicen que Almanzor quiere por esposa suya áZaida...
Fad. Ella ledesprecia
y
muchas
vecesle injuria.Asesinóásubuenpadre, y entre mortales angustias su
madre
perdióel sentido;huyópor esas llanuras;
asilobuscó en losmontes yenellos hallólatumba.
Ramiro.
Y
nocortan su cabeza?Fad. Elrey leprestasu ayuda,
iefavorece, leampara, ydiceque lecalumnian.
Ramiro. ¡Está bien! si yo lecojo ledejo
como
la luna...—
lo—
hechoCliartOS. 'Dosesdavosentran laces.)
Pedro. ¡La oración!
Antesque lleguelabulla deesos hijos del Averno, Fadrique,
como
acostumbras dinos lasalve divina.La Virgen nosdéfortuna!
Todos. Sí.
Ramiro. Derodillas! Virgen níadre!
(Todos losEsclavosseacercan y searrodillan.) vuestros hijos ossaludan.
Fad. Limpia lasalmasdel pecado impuro, hermosa Madredel Divino verbo;
ruégalepor nosotros>Madre mia!
á tu Hijo, granSeñor deluniverso!
Tú, clara luzdelacreenciasanta;
piedrafundamental del sentimiento;
bálsamoqttenoscura delpecado y nos abre laspuertas de los cielos.
Eresamparofiel de desvalidos;
nuestramadreenel tristecautiverio;
¡florón hermoso quebrillantevive deloscristianosenel santotemplo!
¡Libertadtepedimos, gran Señora!
¡Palabra santaque
nombró
el Eterno!rompe
nuestras cadenas,Virgenpura, y todoslibresportuamor
seremos!Ramiro.
Amen,
quequieredecir, sea. (se levantan.) Sé delatincomo
uncura!chis, ya vienenlos moritos, tambiénel de caraadusta.
Almanzor...si yotecojo haz delavidarenuncia.
ESCENA
V.DICHOS,ABOARDIL, ALMANZOR, ABENZAIDE,ABEMBÚySOL DADOS.
Aboard. Esclavos,Zaidalabella viene alcastillo delcielocandida estrella
ladé
mas
brillo.— 46 —
Id: tributadlacanciones;
dadla alegria>
cesenlas aflicciones delalma mia!
(VánselosEsclavos porelfY.rocantando.
Coro. Yaásucastillo vuelvelahurí, la
mas
hermosa de esteconfín.ESCENA
Ví.DICHOS menoslosESCLAVOS.
Aboard. Esos rebeldes impíos en asonadasvillanas harán quegentescristianas gobiernenlospueblos mios.
Todoelpoder agareno sucumbirá conpresteza y humillará su cabeza álospies delNazareno.
Alm. Gran señor,el yatagán quecuelga demicintura castigará lalocura vilde loshijos de Cliam.
Lacoronaquetus sienes ostenta, seráquerida deesagenteenvilecida;
me
harédueñode susbienes^suscabezas apiñadas traguela
mar
en su seno yviertanallíel veneno desus traicionesmenguadas.Aboard.
Que
Málaga alzapendón contramí!... ferozvenganza he detomarsintardanza castigando sutraición!Divididoenbandosfieros elreinoque
me
legaron, y todos fielesjuraron—
17—
en defensa de surey;
todoshoyconvilencono atentan contramitrono despedazando miley.
De Almuñecar los traidores olvidandomi decoro,
me
robaronel tesoro yeledén demisamores.Porlatraicióninfameenvilecidos, veréis frustarsevuestrointento vano;
mañana
oscogerán desprevenidos laslegiones mandadaspormi hermano;sacará de suspechos lamancilla conlapunta temible de sulanza, allíseagostarátan vil semilla matandotaninicuasesperanzas.
Ai.m. Ah,señor, suspendedvuestroquebranto, noosaquejeel pesar: losriossangrientos velocesmarcharán, yconespanto destrozados veránsusmonumentos:
á torrentes su sangre maldecida rieguelasplantas de sufértilvega;
sus ambicionespaguen conlavida;
halleel azarelqueentraicionesjuega!
Á
laciudad rebelde tragueelfuego, lallama abrase sucanallaimpia;Alá desoiga sufervienteruego ygocemos,señor,en su agonía.
Nada
decompasiónásus dolores;agóstensesuscamposmaldecidos, yesa
mar
les aumentesushorrores consus roncosy horrísonos bramidos.Aboard. Bien,Almanzor,bien, eres brioso, buenservidor y singular guerrero;
cuandolaguerra acabe, cariñoso teentregaré lajoya que
mas
quiero.Zaida, que esmiesperanza, miconsuelo, laluz delalma,deslumbranteybella;
diamante desprendido deesecielo,
que vinoal
mundo
para sermiestrella!Tuya
será,Almanzor, siahoraseobstina enno admitirtu mano,esperaremos,2
—
18—
es tan sencilla y pura; tan divina, queal finsucorazón conquistaremos.
Tú,
como
amantetiernoy obsequioso.yo,
como
padre que subienansia, veráscomo
consigo cariñosoquereinadetu
harem
sellameun
dia!Ai.m. Ah! noloespp.ro, porquehorrorlainspiro:
yalsufrir, granseñor,rudos desdenes, loco deamor por surigor deliro;
ardemisangreen mis hinchadas sienes.
Yo
quesufro el dolorqueme
devora, quesoloparaamarla alientoyvivo, notoque Zaidacon angustiallora, ytemo que ame.Aboard.
Á
quién?Ai.m.
Á
algúncautivo!Ahoard.
Qué
escucho! Vive Alá! tamañaafrenta ni aunen tu labioque resuenequiero!Has mentido, Almanzor!... y tenen cuenta quetalsospechani á tu
amor
tolero.Sialgún perro cristiano, Alábendito!...
quita ámimentetan horribleidea!...
Talbaldónno esposible queesté escrito;
en Zaida no caerá
mancha
tanfea!Otra vezloscautivosencerrados enla
mazmorra
arrastren sus cadenas.Calma,Almanzor, tus celosdesdichados;
que aparezcan
mañana
enlasalmenas cuandosuluzesparzael nuevodia, lascabezas de todosenclavadas en desagravio delaofensa mia!...Aui. Tusórdenes seránejecutadas!
Conode esclavos.
Bien se igualacon losángeles tu sonrisaytu candor;
losesclavostebendicen ytedansu corazón.
—
19—
ESCENA
VI.DICHOS, ZAIDA, ESCLAVOS y SOLDADO?.
Aboard. Mi Zaida, quiero marchar
al
campo
del enemigo.Tú
en elcastillo tequedas;esaparteque daalrio te serviráde recreo;
asi loquiereeldestino.
Esosesclavos cristianos enmazmorrasrecogidos quedarán;espero, Zaida, ,quenovuelvanal castillo.
Voy
puesáreunirmisgentes:áMálaga
me
encamino...Zaida,tengo sed desangre,.
yconverterla
me
animo:sangre correrá á torrentes, puedes contarlo de fijo.
Aunque
viejo,luchar quiero contra turbas de enemigos;lamuerteámíno
me
aterra, anteellanome
intimido.ESCENA VIL
DICHOS y ABEMBU,porelforo,
Abembú. Todo sehallapreparado yesperan vuestros guerreros.
Aboard.
Abembú,
prontote sigo.Zaida. Padre,no temáis;lospueblos sondébiles siles falta lavozde sujuez supremo.
Espantados correrán antetí, puedes creerlo.
Les faltaunreysalvador;
laprotección delos cielos;
hambre
fatal losacosa, azotede malos pueblos;— 20 —
cualfierasasolan, talan loscamposde nuestroreino.
Un
traidor es quienlos manda.ytu tesoro enelsuelo enAlmuñecarlanzaron esaturbade soberbios.
Sivencesnoloscastigues, ysumisos desde luego, á tus plantashumillados lágrimas todos vertiendo, teserán fielesvasallos, defensoresverdaderos...
asi lodiceAlá santo que dirigeel universo.
Aboard. Aláteguarde, querida.
Zaida. Vuestros pasos guieel cielo.
Aboard. Buenaentre lasbuenas eres.
Zaida. VosdeGranadaportento.
Aboard. GuandodeMálaga vuelva secumplirán misdeseos;
Almanzorserá tu esposo:
esto ámi hijala ordeno.
Zaida. Padre, tened compasión!
Aboard. Terendirá lostrofeos ganados enbuenaliza.
Recibe de
un
padre tierno losbrazos; tupura frente demibocael santobeso.Alpunto,seguidmetodos!
(La abraza y váse porel foro seguidode todos me- nos Almanzor,qaesequeda oculto.)
Zaida. Micorazónquedamuerto!
ESCENA VIH.
ZAIDA yALMANZOR, oculto.
Zaida. Vieneel vivir de las flores
en lahermosaprimavera;
sus cálicesmatizados nunca marchitarse piensan.
Vieneel inviernofurioso, y aquellasflorestan frescas
—
21—
en lanadasepultadas van áocultarsu belleza.
Furioso porlosespacios elsimoules hace guerra, marchitandoy destruyendo aquellasflorestan tiernas.
Llega pueselciego niño, su dardo enmi pechoasesta, yamor asoma en mis labios consonrisas balagüeñas.
Peromipobre esperanza, porel vendabal deshecha, sepierdeporlosespacios alfuror dela tormenta!
Solohay descansoenlamuerte para quienamoressueña!
(Almanzoi sepresenta ante Zaida.)
¡Peroquémiranmisojos!...
el labioádecirnoacierta...
Salid, respetad miclase;
¿quiénoshadado licencia paraqueenesteaposento osdetengáis? ¡salidfuera!
ESCENA IX.
ZAIDAyALMANZOR.
Alm. Erestú lahermosa,
la
mas
bellahurí que ennuestros arenes ocultarsevi.Terinde
homenage
aqueste coníin.Despojos de guerra ganados enlid á tus plantas puso
el
moro
gentil llamadovaliente...suspiroportí.
De hermosas diseño, tu finomatiz
— 22 —
envidian lasflores del bello jardín.
Tusojos de cielo robaron de aquí (Sellevalamanoal pecho.)
lacalmapreciosa...
¡nopuedovivir!
Zaida;por tus ojos, por mi amorsinfin,
no contus desdenes
me
hagas infeliz!Zai&a. Valiente guerrero, bizarro adalid, sinpar enlaguerra tellamanaquí!
Raudales de llanto mataron mi abril;
cual hojayaseca quedé sinmatiz.
Hermosas matronas suspiranportí;
son ángeles bellos, teharánsonreír.
Sus rostrosdenácar colorael carmín;
sonfloresque baña
elclaro Genil.
Su pechoes deamores, y sientenallí
amor
delirante quedaeste pais.Bien puedes amarlas ydéjame ární,
porque tusamores
me
haráninfeliz.Alm. ¡Oh! rayos del cielo!
bastadesufrir!
quebrotelasangre del
hombre
ruin queel pecho interesa detan bellahurí!Que
enrojas corrientes,—
9quetiñanlavid, lasangre deesclavos cual otro Genil, corra porla vega!
venganza!...
Zaida.
Aydemí!
Detente, Almanzor!...
Alm. Lo
manda
el emir!Zaida, serásmía!
Zaida. Primero morir!
Alm. Malditalaestrella que
me
haceinfeliz!(Váseprecipitadamente yorelforo,Zaida ciara la puerta.)
ESCENA X.
ZAIDAsola.
Ah! vetepara siempre yno
me
sigas:dileáese pensamiento queteadula, queZaida, mientrasviva,serno puede del
hombre
quela espanta ylarepugna.Solo áFadrique adorarámi pecho y de su
amor
aguardolaventura.Agitación cruelel almaaqueja!
aquien el corazónsiento
me abruma
hondopesar! unavozme
dice, ¡huye!enelsilenciodela nocheoseura!
datusjoyas, diamantes ycorales:
soborna pues lamiserableturba.
Repítelealcristianoquele amas desterrandolas penasqueleabruman;
huye conél, y de Almanzor lesalva enel silencio delanocheoscura.
Sino nos decidimosestanoche
mañana
encuentro lacallada tumba, sepultandoá laparinmunda
fosa mi amor, mi alma, yla existencia suya!Yo
note dije, pordo quiera busca unaocasión felizque sepresente?Ven
pues, que la ocasiónesoportuna.24
Ya mipadre marchócontra rebeldes ypuede ser posiblenuestrafuga;
laocasión se presenta, bienamado, yel
mismo
cielonuestraempresaayuda?(Sesiente ruido en laizquierda.)
Ah! ruidosiento!... sí!... porestaparíe!
Zaida! Zaida, valor!quéfieralucha!
Mas,quémiro?esapiedragira y cede!
Se aumentandemi pecholas angustias!
(Con energía.)
Quiéneselvil que con audaciatanta ante mis ojosla paredderrumba?
(Cae una piedra enorme de la izque«la y s
Fadrique,)
Fad.
Un
esclavoqueosama
condelirio, y decididoconvalor osbusca!ESCENA
XI.ZAIDA y FADRIQCE.
Zaida. Fadrique!
Fad.
Ven
ámisbrazos!Zaida. Ah!
Fad. Ven,candidagacela!
Zaidabella, hermosahurí de miradas halagüeñas, lagloriade misamores.
Zuda. Repitetus bellasfrases,
porqueentus labiosson bellas, viertan consueloenun alma tuspalabrashalagüeñas ytusamoresdivinos.
Habla, pues,no te detengas:
mucho
teamo,cristiano!tu religión, que eslacierta, yo la seguirégustosa:
á tuDios
amo
de veras;todos tusmismosdeseos aquíenmipechoseencierran.
Laoraciónquetú
me
diste,.todas lasnoches lareza
Zaida,puesta derodillas pidiendo á tuDiosclemencia?
Fad. Tanto
amor me
tienes, Zaida?Zaida. Sintívivirno pudiera!
Si! te amo,
como
larosa quecrece lozana yfresca, adoraal tiernocapullo queen su talloserecuesta.Te amo, sí,
como
el arroyo quesusaguas serpentean, buscando lamar
sumadre
quele llamaplacentera.Te
amo como
elruiseñor, que contrinantesendechas acaricia á sus hijuelossohreelnidoen quesealbergan!
Te
amo como
elcristianoama
ásuDios,queenla tierra diosu sanare bendecida por romperlelas cadenas.Aquí,fijoenlamemoria,
el afánque
me
atormenta.Ya me
dicecariñoso, sigue lahermosa bandera de JesúselNazareno,elpadre delasestrellas, elquepor
amor
alhombre
entregado fué álabefa, y ciñó supura frente de espinasuna diadema!...y pendiente deuna cruz en voz dulce ylastimera, perdónalos, padreamado, perdónales suflaqueza, elloslamuerte
me
dan;yoles daré vidaeterna!
Cristiano,llévame pronto dondesuluzresplandezca, quieroel aguadelbautismo!
.
quetu Diosel miósea, ysiexigiesemi sangre, todaporél lavertiera.
— 26 —
Lerogaremos, Fadrique, porquenuestro
amor
proteja.Ay! el
amor
quetetengo esuna brillanteestrella,cuyaluzpenetra elalma y rayoslucientesdeja.
Fad.
Ámame,
ángelde amor, estrellamia;flor delcieloenlatierra soberana;
lucerohermoso que mi Diosenvia para consuelo dela raza humana.
Sí! yo tuamor ánuestro Dios pedia, porque esteamorde sugrandezaemana!
pintarlenopodrámi pobrelabio, inmenso! ardiente! sindolor ni agravio!
Zaida.
No
temas que jamástecauseenojos, pueseste pechoconpasión te adora:miracorrerel llantode misojos, llantocopiosode lapobremora!
Dame
floresy apartalosabrojos dela mujer que tucariño implora:Zaidate losuplica, hijadeunrey, que abandonapor tísupatriayley.
Fad. También, Zaida,por tílo pierdotodo;
ábraseánuestra fugael ancho mundo;
sigúeme, ángel deamor, y deeste
modo
seacabará nuestrodolor profundo.
Lassierrasnos daránfiel acomodo, no
como
abrigan alreptil inmundo,como
la madre queásupechotiene el hijoáquien adora y lomantiene.Noche oscuranoscubre con su manto;
mis brazos tedefienden, date prisa;
acabe para siempretu quebranto;
contemple yo entus labioslasonrisa ysecoquede tucopioso llanto.
¡La estrellasalvadora se divisa!
Zaida,
mañana
cuandorayeel dia, esposos nos verá lapatriamia.Zaida. La empresaes atrevida,vana, loca;
nuestramentedelira, fiel cristiano...
sipalabrasdeamor dice tuboca, mianhelocelestialno seráen vano;
—
27—
todalapenaque
me abrume
espoca!Perocallaelsecreto! ni áun hermano nuestro plan de fugarnosseconfie;
soloshuiremos yque Dios nos guie!
(SaleRamiropor el derribo,observando.)
ESCENA
XII.DICHOS yRAMIRO.
2aida. Peroqué hablo,desdichada!
y las doblescentinelas que guardantodoel recinto?
no halloningunamanera...
Ramiro. Yosíquela hallo,señora, y mis palabras sonciertas.
Zaida. Fadrique, somosperdidos!
Fad. Recobrael valoryalienta!
Ramiro, mi fielsoldado, mi compañeroenlaguerra,
el que nunca enlos peligros
me
abandonó.Ramiro. Buenofuera.,.
yno os dejaréjamás.
Vos,Zaida, del cielo estrella, confiaden vuestroesclavo;
tomoparte en estaempresa, ysi lamuerterecibo...
no hay
mas
remedio,me
entierran.Zaida. Protéjanosla fortuna!
Fad. NuestroDios asiloquiera!
Ramiro. ¡No ha de querer! ¡Pormivida!
tomemos
prontola puerta.Zaida.
Y
losguardias,infelice?Ramiro.
Buena
salida estáesa.Nos encontramosal paso un
hombre
queduerme
ó vela.(Sacaun puñal.)
Seleaplica esteinstrumento yqueda
como
unayesca.delas catorce revueltas,
— 28 —
yhallaremosotro lonto
muy
puesto de centinela, ledamos unpasaporte parala inorada eterna.Salimosalcallejón donde empiezala arboleda, y conelpaso
muy
lentocomo
el quecamina á tientas, llegamos á lamuralla, y conunaescalapuesta trepamoshastasualtura, bajamoscon ligereza,tomamos
un trotelargo, cogemosocultasenda, y en dos díasnoshallamos onla ciudad de Antequera.Fad. Salgamos, hermosaZaida, yeljustoDiosnosproleja.
Zaida GranadaJa bella, jardinoriental,
tuAlambraquerida yano
me
verá.Ladejosólita perdidalapaz, llorosaslasflores de aquestealijar.
Los limpios arroyos acompañarán
lapobre sultana confiel amistad.
Pedidleá los cielos, oh!pedidleáAlá queprotejaáZaida contratodo mal!
Adiós,misjardines, solitosquedad!
Ramiro. Salgamos, lashoras deprisa sevan.
(Van ámarchar y sedetienenaloír un ruido porla derecha.)
Fad. Silencio! ruidosesiente!
Zaida. Cerradas estánlaspuertas.
— 29 —
Fadrique, somosperdidos!
Ramiro. Escóndamenosdepriesa.
Nadade miedo,señora!
nuestras armas vayanfuera:
(Sacan lospurhles.)
en casos
como
elpresente hay queapelará lafuerza.Fadrique,ven áeste lado yeljusto Diosnosproteja.
Zaida.
Yo
muero!Ramiro. Buenalahicimos!
Fad. Huye, Ramiro.
Ramiro.
Que
vengan,como
no seanlos demonios yo lesdaréesta receta.(Señalando elpuñal. Seocultan.) Zaida.
Qué
malafortunatienequien nacecon malaestrella!
ESCENA
XIII.ZAIDAsola.
Llorad,misojos,llorad, enamargodesconsuelo!
mi
amor
remontó su vuelo ymurió enlainmensidad!ESCENA XIV.
ZAIDAy ALMANZORque saleporlapuerta secret
Zaida. Almanzor!
hombre
maldito!Alm.
Me
esperabas, Zaida mia?Zaida. Galladvuestra lenguaimpia!
Alm. Mi amor,Zaida,no esdelito.
Es
un
frenesí violento queelcorazónme
devora;una hoguera destructora que haemponzoñado
mi
aliento!Y
no pudiendosufrir pormas
tiempo tusdesdenes,— SO —
dispuestopar tí
me
tienes á serdichoso óámorir!Hoy
tupadreme
haofrecido tumano.Zaida. Tenazporfía!...
jamás!
Alm. Zaida,serás mía,
porque asilohedecidido...
Tu
padresecambiará cediendo alfinturuego, y mividaeneste fuego ardientesucumbirá.Portanto,fieramujer, quedespedazas mipecho, estaocasiónaprovecho, puestetengoenmi.poder.
Un
caballoprevenido tengo desinpar bravura:á llevarte ála espesura delmonteestoy decidido.
Sin
mas
testigoque Alá, allí, miamor insensato has de premiar,ó temato ymuero
átu lado!Zaida. Ah!...
Alm. Sigúeme, Zaida,yasi
me
evitasviolencia insana!Zaida. Almanzor! Estasultana noha nacido paratí!
Á
mi padre eres traidor, infame y mal caballero:morir milveces prefiero á sertu esposa!
Alm. Oh, furor!...
Acabe yael miramiento;
vendrás conmigo!
Zaida. Jamás!...
(SalenRamiroyFadrique, yquedo se acercanáAl- manzor.)
Fad. Infameasesino, atrás!
Ramiro. Alto, moro!
Alm. Alá!
— u
Fad.
Con
tiento!(Fadriquesujetaá Almanzor; Ramiroledesarma
)
ESCENA XV.
DICHOS,RAMIRO yFADRIQUE.
Fad. Quita, verás
deque
modo...(Zaida sujetaáRamiro, que vaádarmuerteá Al- manzor.)
Zaida.
No
corra sangre, cristiano!...Ramiro.
No
tiene sangreun
gusano quesearrastrapor el lodoT Zaida. Ramiro,por compasión,dejadlevivir, loquiero;
aquel que
mancha
su acero notienebuencorazón.Ramiro. Entonces,fe amarraremos.
(Dasufaja á Fadrique.)
Toma
y apriétalebien laboca...(Fadrique se quita su faja y con ella lecubrela beca áAlmanzor.Ramiro, en todo este tiempo está conel alfanje amenazandoá Almanzor, que cae al suelo.)
Alm. Ah!
Ramiro. Ahora veremos
quien nuestropaso...
Fad. Deten!
adonde?...
Ramiro. Calla,ysalgamos;
yo voy áver prontamente
sialgúnnuevo inconveniente Paraescapar encontramos.
(Váse porlapuerta secreta.) Alm. Traición!
Fad.
Á
miZaidaamaba!(Se oye ungrito.) Dentro. ¡Ay!
Zaida. Esde Abenzaide la voz.
(Sale Ramiro cou elalquicel y turbante deAben—
zaida.)
— 52 —
ESCENA ULTIMA.
DICHOSyRAMIRO.
Ramiro. Señores,está conDios, fuénecesario,estorbaba.
(Ramiroledaelturbante yal quacel de Almanzo Fadrique.)
Ponteestemanto y su gorro, yoesteotro delquemurió:
nadie nos conoce;do; (Lohacen.) ]aVirgennos désocorro.
Salgamosapresurados;
otroesclavo tengoalerta, con caballos enjaezados...
lapuertadel
campo
abiertaHuyamos
ysindemora!huyamos, nq
me
replique!(Vánse Fadriquey Zaida, Ramiroseacerca aAl- manzory conmofale dice.)
No
esmal bocadolamora.Selotragó donFadrique.
(Caeel telón.)
FIN DEL ACTO PRIMERO.
ACTO SEGUNDO.
Campo
dondeseelevauna áspera montaña: áladere- chaunachoza;ála izquierda unrio. Moro l.°y2.°estánsentadosa se. Es de noche.
ESCENA PRIMERA.
MOROi.°
y 2.°
Moro
i.°Yoestoycomo un
aturdido!bonitafuélaocurrencia...
conquetrepópor elmonte
eldemoniodela vieja?
no tendrá
muy
malas uñas;elcielonos libre deella.
Parecetoca álasnubes aquesa
encumbrada
peña;senecesitan dos horas para subir á suscrestas.
Moro
2.°Fué
cosa de dos minutos, porquecomo
unacentella seencaramó en lomas
alto hacia laparte derecha.Moro
J.°Y
túnopasastesmiedo?Moro
2.°Sí,me
temblaronlaspiernas.Hoy
secumplirán dosaños— 54 —
enquepasólaocurrencia.
Era una mujer
muy
alta de coloralgo morena, conun puñal en lamano
y en la otraunalinterna, y conungritoespantosocomo
rugelatormenta nosdice, venid,amigos, dondeeltesoro se encierra, mipadrele habrá guardado enesaencumbrada peña.Un
hijovil le diomuerte por recogerunaherencia!Élmoriráeneste monte cualunaterrible fiera!
quesu
madre
lemaldijo yespreciso quesuceda:sacóunbote
muy
pequeño ytambién una muñeca, se untó deun aguamuy
verde y se mojólas orejas,luego debajodelbrazo y tambiénenlacabeza...
yremontandosu vuelo desapareciólavieja.
Moro
i.°Puesseñor,yo tengoun
susto quesipor acasoviera áesahechicerainfernalme
moriria,por fuerza!Porqueesas hechicerías...
Moro
2.°Si deprontoapareciera...Moro
1.°Quierescallarte,mastuerzo!...(Con muchomiedo)
Moro
2.°A
mínome
importa; venga!Me
gustanlasaventuras, los misteriosdelas viejas, losespectros, todo aquello quemuy
dolorososea.— 00 —
ESCENA
Ií.DICHOSy RAMIRO,que sale porladerecha y observasi hay gente.
Moro
1.°Pero hablando de otracosa.Sediceque variasturbas alzaronbanderaen Málaga, conunainsolenciaabsurda
en defensa de Alboacen.
Es verdad?
Moro
2.°Mucho
se abulta, Tambiénsedice queel rey7 para vengartal injuria bajará desde Granada consuslegiones,que nublan loscampospor dondepasan.(Oyese un trueno.)
Oyes?un truenoretumba.
Á
quevemosálavieja?Moro
1.°Cómo
álavieja?Moro
2.° Labruja.MoroI.
Se aparecióconrelámpagos?Moro
2.° Es que lagustalabulla.Moro
1.° (Con susto) Pero quiéndiablome
tienta?Moro
2.° (Riendo.)La viejaserá sin duda.Moro
1.° Lavieja?...nome
lanombres!Moro
2.° Estanochetechamusca,te llevaporesos cielos cogiditoconlasuñas, tehace contarlasestrellas dosádos y unapor una...
luego tesuelta! quégolpe!
Moro
1,° Sime
lleva átalaltura esfácilno quedeunhueso.Tengolos pelos de punta.
(Ramiro se acercaá la choza, el Moro 2.°levey secoloca detrásdelMoro1.° temblando.)
Moro
2.°No
vesuna sombranegra?(Al verlael Moro 1.°,quiere colocarse detrás del Moro2. ydan unascuantas vueltas queriendo cu- brirseunoconel cuerpodelotio.)
— 36 —
.Moro!.
Moro
2.°Moro!.
Moro
2.°Moro
1.°Ramiro.
Moro
J.°Ramiro.
Moro
\.°
Ramiro.
Moro
2.°Moro
1/Ramiro.
Veo... trescien...tas...noventay... una!
Lo que mas...siento es...las armas.
Lo quemas... á mí...
me
apura es volar por... esos... cielos.Que
viene!...Nos desmenuza!
Gentese sienteenlachoza,
me
encomiendo á la fortuna.(ElMoro2. apagaFaluz.) Side estasalgo... con bien, novuelvo ála peña...nunca.
Han
apagadolaluz,yo he deentrar,pesealdemonio.
Dice que... soy... unbolonio.
Me
echaré bienelcapuz ylaespada enesta mano.Puesseacerca...
Alá
me
valga!Alprimero qnenosalga \
lemato cualruin gusano.
(Salen apresurados y seco'ocan en actitud supli- cante.)
Moro
\.°Ramiro.
Moro!.
Ramiro.
Moro
\.°Ramiro.
Moro
1 .°Ramiro.
Moro
2.°Ramiro.
pie.
le..
.dad!
lo...
Doñafantas...ma.
somos gente dela (desusto
me muero
yo!) gentes .. debuenaamistad.De dónde sois?
De Archidona.
Y
labráisaquestatierra?Cuando
nos dejalaguerra yel tiempo sucalma abona.Nos podemosretirar?
Pronto, y porese sendero.
(Les señala porladerecha.)
Soysuamigoverdadero.
Ea, basta ya decharlar.
Huid de aquíconpresteza.
Pero...
No
admito reproche, al quevuelva aquíestanochelecostarála cabeza.
(Vánse corriendo. Ramiroda con su e<" da dns
—
o¡—
tresgolpesalMoro1.j
ESCENA
III.RAMIROsolo.
Todoha quedadotranquilo, solointerrumpeelsilencio de lanocheelruidovago que formaveloz el viento.
Zaidano puedeseguir:
sipudiera en estesuelo encontrarunescondrijo...
(R.ecorre la escena )
Oh! nohalloningunobueno.
Lo mejoresque subieran álaaltura deese cerro...
Pero Zaidaesimposible!
Ya
sus pies finosy tiernos cuatro leguashanandado.Dela
mañana
el lucero sedivisaenel Oriente!¡Oh! yaquecercatenemos
elpuerto desalvación, nosquedamossinremedio otravezálamerced de loque ordenen los cielos.
•Qué noche, válgame Dios!
los relámpagos, el trueno, lossoldados quenos siguen, todo nosmarcaya elpaso de ladesgraciafatal.
(Miraálaizquierda.)
Desdeaquídivisoel pueblo de Antequera...sipudiera...
(Queda pen&ativo.) eso serálo
mas
cierto.(Sellega á laderecha y llama áZaida y Fadrique.) Fadrique, Zaida, pasad,
noteDgan ningúnrecelo.
- 58 —
ESCENA
IY. iRAMIRO, ZAIDAyFADRIQUE.
Zaida. ¡Ah!
Ramiro. Zaida,tener!valor!
Zaida. Ramiro, siandar no puedo!
Fad. Diosprotege nuestrafuga.
Zaida.
En
ese Diosconfiemos!Ramiro,
dame
tumano; (Selada.) Ramiro. Señora, notengáismiedo.Esta chozaosdará abrigo por unos brevesmomentos.
(SesientaZaida.)
Calentaos,mi buenaZaida, pues yosalgodesde luego parallevarelaviso.
Loscristianoses lo cierto queentusiasmadosvendrán todos para defenderos.
En
Antequerasehallan devalormuy
buenostercios:prontolavuelta daré;
enesapeña escondeos, ycuandoaparezca el sol, rey de todoel universo,
me
encontraréen Antequera de suluz álos reflejos.Estas lágrimas quecorren son lasprimerasquevierto:
un
abrazo, mis amigos!yun milagro, Dios eterno (^Váse pieci|)itadamente porlaizquierda.)
ESCENA Y.
ZAIDA y FADRIQUE.
Zaida. ¡Qué noche!sinun descanso, acosada por el frió!
Soloencontramosdedia
— 59 —
enlosmontesfiel abrigo!
Fad. Nuestroscaballosquedaron desmayadosy rendidos, ycual fieras porlomontes ñuscamosseguroasilo.
Zaida. Vamos, Fadrique, yotiemblo!(Se levanta.
El sol extiende sudisco, peroestastupidasnubes nodejansalir su brillo,
queturbias
marchan
lasaguas de aquesepequeñorio!Peña quetocasalcielo, daámis amores asilo...
protegeála pobre Zaida mientrasque vuelve Ramiro!
Fad. ¿Qué doloresteatormentan?
miZaida, deja el quebranto, deten,bienmió,ese llanto;
¿qué pesareste amedrentan?
¿no
me
amas conpasión?¿seguir
mi
suerteno quieres?Sientre todos
me
prefieres,¿dequénaceesa aflicción?
Si ámilado eresdichosa y de
amarme
nodesistes...recuerda
me
prometistes elseren brevemi esposa.Tuspenasdeja,amor mió;
¿quién átí seha de atrever?
Prontoveremosvolver áRamiro;en élconfio.
Zaida. Milesclavos
me
sirvieron;vida y almayoles di:
misojos entre ellosvieron unajoyaqueperdí, ytras lajoya sefueron.
Yacon ansias
mas
suaveseldestino
me
aearicia...la
mar
sostienelasnavescomo
eloro lacodicia,como
lasplantaslasaves.Peroyosiemprellorando,
— 40 —
con mispenascaminando, nososiego,yonovivo;
¿quéeslo que hashecho,cautivo'/...
¡siempre portísuspirando!
Fad.
Yo
tu llantoenjugaré conmi amorfirme, constante- tussuspiroscalmarésiendotu rendido amante;
tambiéntuesclavo seré.
Manda,ordena,Zaida mia, cuanto quieraslotendrás:
¿quétucorazónansia?
cuanto anheles lograrás paracalmar tu agonía!
Milveces feliz
momento
en queprisionero huí, queenmedio de mitormento Diosunángelme
dio entíque calmó mi sufrimiento.
No
dejesde lamemoria
el
amor
de misamores, quehenchidoelpecho degloria, sobreunaalfombra deflores túme
cantarásmihistoria bajodoradosdoseles.Zaida.
Yo
formaré delaureles, de pasionarias y rosas, de azucenas yclaveles lasguirnaldasmas
hermosas.(Siguela tempestad.)
¿Pero quéhablo,desdichada, quedichasllegoá soñar?
¡Soyuna mujerculpada!
¿Cómo
áestadesventurada puedes, miFadrique,amar?Fad. Pierde, miZaida, la color tu rostro, ysebañatu
mano
en sudorfrió:¿qué visiónteatormenta,vida mia?
todorespiraaquípurocariño.
Zaida.
No
oyes voces quecruzan losespacios ylosecosrespondená sus gritos?«¿porqué abandonas elhermososuelo
__
41—
queDios creó paravivirtranquilo?
Deja eseamor; paratil padrevive, ynoabandoneslos felices sitios
quetevieronnacer. Zaida querida, noabandones, ingrata, tu castillo;
desprecia yabandonadetupecho
!aimagenilusoria del cautivo:
lapatriayelhonor asi loexigen, y
un
padre cariñoso y dolorido ya en Málaga combateálosrebeldes, dandoásu audacia singularcastigo:no...no puedevencer; lasjustas causas notriunfaronjamásde losimpíos.
¡Pobrerey! sin su hija, sincorona, subeso santoenel
mayor
olvido, la patriayreligión, ¡palabrasvanas queenla mentede Zaidasehanperdido?»Fad. ¿Recobratu razón, biendemivida!.
¿Quétemes, dulce amor?Pronto Ramiro á salvarnosvendrá, yo asi loespero.
Piensaqueportu
amor
aliento yvivo.Zaida.
Temo
latempestad que rugefiera;escucho de mi padrelossuspiros;
temo sumaldición y suamargura cuandosepahe borlado su cariño;
temo
como
elpastorque suganado por loslobos ferocesveperdido;temocual cazadorquediestro lanza á lapaloma sucerterotiro, y vequese le pierdoentrela
bruma
y su vuelo remonta áloinfinito!Oye, Fadrique, escucha; misterioso
me
llama un sercon insondablegrito:lamaldición delcielo teacompañe, con acentoferoz harepetido.
Bajomispieslatierraseremueve;
ruge indignadoel firmamentomismo;
cubrelanochecon sunegro manto
elescabroso y elevadorisco!
(Un trueno.)
¿Oyescuálrugelaferoz tormenta?
Esperamosen vano!
Que Ramiro
— 42 —
novolverá paracalmarlaangustia quedestrozamipechodolorido.
Fad. Zaida delcorazón! calmatupena, vequeeldolortrastornatujuicio!
noagravescon tus quejasinfundadas en aquestos
momentos
el conflicto,sinos siguenlas huestesagarenas burladasquedarán!
Zaida. (Mirandoai cielo.) Atroz delito!
abandonéámi padre desdichado y enesapeña encontraréelcastigo!
Elcielo contramí indignado ruge y sujusticia aumentalospeligros!
(Yaásubirá la peñay se detiene.) Perote amo, Fadrique; estoy dispuesta áarrostrarlosrigores del destino y moriré tranquila siestanoche sobretus brazos conplacer espiro!
Ellosnosbuscancon ferozencono de asesinarnos con afán inicuo, ymi pechopresientequeestanoche debemos sucumbir, Fadrique mió!
Antes quecaigami cabeza herida del yatagán porel cortantefilo,
bajemos deesarocadespefiados, gozosa yo
me
arrojaré contigo!...Abandoné ámi padre... desdichada!
(Seoyenvoces lejanas.)
Fadrique! eserumor!..- somosperdidos!
el cielo sobremísusañatiende!
losblancosalquiceles yadistingo!
Tigressedientosdela sangre
humana
!
con Almanzorseacercaná estesitio, brillaen sudiestra lacortante espada;
derramarnuestra sangre essudesignio!
Fad. Se acercan! es verdad!... Zaida,ynoestiem- deque salvarnospuedaelbuenRamiro, [po
Amparad
ámiZaida,cielosanto, pormicausa seencuentraentalconflicto.Salvaála triste quecreyente ahora ha abrazadolaféde Jesucristo!
subamosáesacumbresolitaria!...