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Caracterización de la situación del hábitat en las ciudadelas de la ciudad de Sagua la Grande

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Academic year: 2020

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(1)Departamento de Arquitectura. Caracterización de la situación del hábitat en las ciudadelas de la ciudad de Sagua la Grande. Autor: Yandy Reguera Figueredo Tutores: MSc. Arq. Cecilia Valdés Benítez MSc. Arq. Ginley Durán Castellón Curso: 2017_2018. pág. 1.

(2) AGRADECIMIENTOS …A mi familia por apoyarme todos estos años, en especial mi mamá y mi papá que sin su apoyo este sueño no se hubiese cumplido …A Dayi por su ayuda y a su mamá …A mis amigos y compañeros, en especial a Rodolfito, mi compañero de equipo toda la carrera …A mis tutores Cecilia y Ginley por su ayuda durante la tesis …A todos los profesores de la carrera …A las personas en Sagua la Grande que me brindaron su ayuda en la investigación. pág. 2.

(3) RESUMEN Las ciudadelas son focos de atención por la precaria situación del hábitat que en ellas se asienta. Sagua la Grande destaca por sus altos valores históricos, económicos y ambientales y ante el deterioro de su fondo habitacional, la falta de gestión local por parte de las autoridades locales, surge la posibilidad de realizar acciones concretas sobre el tejido urbano consolidado. Recuperar espacios olvidados y generados por el crecimiento acumulativo, sin ninguna dote de infraestructura, habitado generalmente por familias vulnerables. Aprender de sus formas de surgimiento, características espaciales, tipología constructiva, grado de precariedad. Entender a sus habitantes, valorar su forma de ocupación espacial y las formas de convivencia particulares que esta conlleva. La utilización de diferentes métodos de investigación hizo posible el diagnóstico y caracterización de la realidad estudiada, cuyos resultados sirvieron para buscar formas que permitan caracterizar integralmente este hábitat para poder determinar prioridades para su intervención. Y de esta manera lograr la prosperidad y bienestar de sus habitantes.. Palabras claves: hábitat, gestión, precariedad, prioridades. pág. 3.

(4) ABSTRACT The citadels are focuses of attention for the precarious situation of the habitat that settles in them. Sagua la Grande one highlights for their high historical, economic and environmental values and before the deterioration of their residence bottom, the lack of local administration on the part of the local authorities, the possibility arises of carrying out concrete actions on the consolidated urban fabric. To recover forgotten spaces and generated by the accumulative growth, without any it endows of infrastructure, inhabited generally for vulnerable families. To learn in their emergence ways, characteristic space, constructive typology, precariousness grade. To understand their inhabitants, to value their form of space occupation and the particular forms of coexistence that this it bears. The use of different investigation methods made possible the diagnosis and characterization of the studied reality whose results were good to look for forms that allow to characterize this habitat integrally to be able to determine priorities for its intervention. And this way to achieve the prosperity and their inhabitants’.. Key Words: habitat, bottom, precariousness, priorities. pág. 4.

(5) Índice Introducción............................................................................................................................... 7 Capítulo I: Marco teórico metodológico sobre la tipología arquitectónica de ciudadelas. Antecedentes y problemática actual. ......................................................... 14. 1.1 Términos y definiciones. Renovación Urbana.................................... 14 1.2 Centros Históricos Urbanos. Renovación .......................................... 16 1.3 Tugurios ................................................................................................. 18 1.4 Tugurios problema o solución ............................................................. 18 1.5 La nueva Agenda Urbana ..................................................................... 20 1.5.1 Renovación desde la Nueva Agenda Urbana ............................................... 21 1.5.2 Tugurización desde la Nueva Agenda Urbana ............................................. 26. 1.6 Gestión, participación y cooperación ................................................. 27 1.7 Casas de Vecindad. .............................................................................. 31 7.1.1 Orígenes y desarrollo de las casas de vecindad en Cuba ........................ 31 1.7.2 Conceptos y características tipológicas de las casas de vecindad ....... 36 1.7.3 Análisis de referentes ......................................................................................... 38 Capítulo II: Análisis de Sagua la Grande y diagnóstico del hábitat en sus ciudadelas ................................................................................................................................ 49. 2.1 Situación habitacional en Cuba ........................................................... 49 2.2 Descripción del municipio Sagua la Grande ...................................... 50 ...................................................................................................................... 50 2.2.1 Ciudad Sagua la Grande ..................................................................................... 51 2.2.2 Síntesis de la evolución histórica de Sagua la Grande.............................. 51 2.2.3 Consejos Populares que la componen. ......................................................... 53 2.2.4 Morfología Urbana................................................................................................ 53. 2.3 Síntesis de la problemática del hábitat en la ciudad ......................... 55 2.4 Análisis de las características generales de los Consejos Populares con mayor presencia de ciudadelas.......................................................... 61 2.5 Análisis de las ciudadelas en la ciudad .............................................. 63 2.6 Conclusiones parciales ........................................................................ 74 Capítulo III: Clasificación tipológica de las ciudadelas de Sagua la Grande. ........ 75. Indicadores fundamentales devenidos de este estudio. Resultados ..... 78 3.1 Estrategias para el mejoramiento del hábitat precario en Sagua la Grande. La tipología de ciudadelas ........................................................... 78 3.1.1 Las nuevas políticas económicas y sociales ............................................... 78 3.1.2 Análisis del proceso de gestión para el mejoramiento del hábitat en ciudadelas en Sagua la Grande .................................................................................. 80 pág. 5.

(6) 3.1.3 Estrategia vigente para la “erradicación de ciudadelas” en Sagua la Grande. Dirección municipal de la vivienda. .......................................................... 84 Conclusiones........................................................................................................................... 88 Recomendaciones ................................................................................................................. 88 Anexos ...................................................................................................................................... 93. pág. 6.

(7) Introducción La vivienda constituye una de las aspiraciones básicas de la población, y es, paradójicamente, una de las necesidades humanas más insatisfechas a nivel mundial. Las Naciones Unidas y muchos países progresistas han postulado que la vivienda debe ser un derecho para todos los seres humanos y al constituir un problema social como tal debe ser resuelto. Sin embargo la búsqueda de soluciones a esta problemática se ha polarizado en dos posicionamiento diferentes entre sí: la puramente económica a través del mercado, con lo que la vivienda se convierte en una mercancía a la que no tiene acceso los grupos populares más vulnerables, y la de los programas de vivienda social impulsados por el Estado de carácter asistencial, que no han logrado dar respuesta en la magnitud necesaria a la demanda de vivienda acumulada por varias generaciones y se ha ignorado la participación de sus protagonistas que son las poblaciones necesitadas.. Esta situación polarizada y excluyente ha determinado que se desaprovechen otras potencialidades humanas y materiales existentes en la sociedad y en las comunidades, y por ello en los últimos años se ha construido un consenso, particularmente en el ámbito latinoamericano,. sobre un pensamiento. encaminado a identificar tres aspectos clave: la cooperación, la participación y la integralidad, sustentados en una gestión innovadora, capaz de unificar todas las fuerzas y recursos disponibles para avanzar sobre bases sustentables en la solución de la problemática del hábitat.. Los problemas del hábitat se agudizan en las grandes ciudades, pues ellas son el escenario donde se concentran los problemas sociales y ambientales del mundo actual. El siglo XXI es el siglo de la vida urbana, de las ciudades, porque más de la mitad de la población del mundo vivirá en ellas. En muchos países latinoamericanos más del 50% de su población es urbana y en Cuba representa más del 70%. (ONEI Oficina Nacional de Estadísticas e Información) En las ciudades, producto de su expansión, se vienen produciendo importantes cambios en la estructura y el modo de vida urbano que tienen una incidencia a escala territorial con diferentes impactos, ocasionados por el movimiento pág. 7.

(8) migratorio hacia las áreas urbanas que ofrecen mejores oportunidades y condiciones de vida.. A pesar de la diversidad de formas y vías en que cada país ha basado su estrategia para la solución del problema habitacional, se abren paso como tendencias más avanzadas las que sitúan a la gestión en el centro de un proceso de gran complejidad como es el desarrollo del hábitat social, en el que concurren aspectos sociales, económicos, tecnológicos y financieros, a partir de un programa estatal capaz de unificar todos los esfuerzos y la optimización de los recursos al máximo, cuestiones éstas que solamente una gestión eficaz, innovadora y participativa puede lograr, de ahí que tenga carácter estratégico.. El fortalecimiento de la sociedad civil en el ámbito latinoamericano ha coincidido con cambios en las legislaciones de muchos países, los cuales conceden mayores atribuciones a los gobiernos locales y formas de gestión más avanzadas que amplían sus facultades y permiten articular actores locales y comunitarios para promover iniciativas de desarrollo. Si bien no han sido efectivas en todos los casos, tales prácticas muestran la tendencia hacia un cambio en las formas tradicionales en que se gestionan las ciudades y el hábitat en particular.. Con el crecimiento de las ciudades, producto principalmente de la migración campo-ciudad, sus zonas centrales sufren un cambio en la intensidad de su uso; las grandes casas, ya deterioradas se fueron subdividiendo, acogiendo a algunos sectores de menos recursos de esta forma comienzan a aparecer focos de precariedad y tugurización en ellas.. La combinación de pobreza de origen, irregularidad, alta densidad, problemas de habitabilidad y de acceso, así como ausencia de servicios, creó un cuadro ideal para estos lugares.. Las zonas centrales de las principales ciudades cubanas se encuentran en un estado de deterioro acelerado debido a numerosos factores, entre los que se pudieran mencionar el escaso mantenimiento y el débil poder de gestión de los pág. 8.

(9) gobiernos locales para revertir esta situación. Este problema es particularmente acentuado en el caso de la vivienda, por su presencia mayoritaria en el tejido urbano de lo cual se deriva su impacto sobre el uso del suelo, la imagen de la ciudad y la calidad de vida de los habitantes.. Las casas de vecindad figuran entre las tipologías del hábitat con mayores problemas, por su antigüedad, sus precarias condiciones de habitabilidad, sus complejidades legales y por su significativa presencia en las zonas centrales de las principales ciudades cubanas, donde ocupan las áreas más demandadas por su centralidad, accesibilidad y cercanía a los servicios, lo que plantea en la práctica, contradicciones difíciles de resolver.. La ciudad de Sagua la Grande se destaca en la provincia de Villa Clara por su rico patrimonio arquitectónicos e importantes industrias y valores naturales que permitieron que se lanzara en mayo último como producto turístico haciéndose grandes inversiones para ello en la ciudad. No obstante, el estado de su fondo habitacional y de las infraestructuras continúa con un alto grado de deterioro siendo por tanto la calidad del hábitat aun un asunto sin resolver en la ciudad. El diagnóstico del hábitat realizado por los organismos competentes asesorados por el proyecto Hábitat II arrojó inequidades sociales y territoriales y los principales problemas de precariedad habitacional. Siendo las ciudadelas una de las principales tipologías arquitectónicas donde se concentran los focos de precariedad de la ciudad y de localización de la población vulnerable. Este trabajo asume la clasificación con la que trabaja el sistema de la vivienda dado en la resolución 38 de 1988 sobre el usufructo, donde se considera una ciudadela al conjunto de cuartos o habitaciones interiores de menos de 25m2 con puerta a un pasillo o patio común, y donde cuartería es entonces el conjunto de cuartos o habitaciones interiores de más de 25 m2 de una casa de vecindad de una o más plantas habitada por varios núcleos familiares en la cual los patios y servicios son generalmente de uso común. pág. 9.

(10) Los datos que sobre esta situación se tienen en el municipio difieren de una institución a otra, ya que la Dirección municipal de planificación física y la dirección de la vivienda no coinciden en muchas ocasiones en los criterios de clasificación, además de que no se cruza la información de ambas. Por su parte la dirección de trabajo y seguridad social tiene un levantamiento minucioso de la situación social de los habitantes de cada una de estas edificaciones, identificando las familias vulnerables, el cual se ha logrado a través de la labor de los trabajadores sociales, que tampoco dominan las dos anteriores. Cada institución trabaja independiente con la información que ha confeccionado para sí, siendo de esta forma imposible tener una caracterización integral del problema que permita trazar una estrategia de intervención y mejoramiento del hábitat en esta tipología edificatoria que consideren sus especificaciones y que tengan en cuenta las características de la población que se asienta en ellos a la que se quiere favorecer. Problema: ¿Qué características tiene el hábitat de las ciudadelas de la ciudad de Sagua la grande? Hipótesis: Analizando, de las ciudadelas de la ciudad de Sagua la Grande, sus formas de surgimiento, características espaciales, tipología constructiva, grado de precariedad, y particularidades de su población, se podrán caracterizar integralmente para poder determinar prioridades para su intervención. El trabajo se plantea como objetivo principal: Caracterizar la situación del hábitat en las ciudadelas de la ciudad de Sagua la Grande y sus posibilidades de intervención para su mejoramiento. Objetivos específicos: 1. Establecer los fundamentos teórico metodológico para la caracterización del hábitat en las ciudadelas de Sagua la Grande. pág. 10.

(11) 2. Diagnosticar la situación del hábitat en las ciudadelas de Sagua la Grande. 3. Realizar el estudio tipológico de las ciudadelas de Sagua la Grande que permita ofrecer recomendaciones para su intervención y el mejoramiento de su hábitat. Procedimiento metodológico: Se basa en la metodología general de la investigación científica. Transita de lo general a lo particular. Se divide en tres etapas: análisis, síntesis y resultados. Los métodos empleados son inducción_deducción, histórico_lógico, la evaluación pasiva de documentos, el análisis de la realidad concreta mediante diversas consultas y el método activo de entrevistas. El método inductivo específico se emplea en el análisis de los resultados investigativos y la formulación de conclusiones. Las tres etapas del procedimiento metodológico incluyen: Etapa 1: Definición del problema, hipótesis y objetivos; Planeamiento metodológico del trabajo, fases, tareas y cronogramas; Establecimiento de los fundamentos teóricos y conformación del marco teórico_conceptual y metodológico; Estado de la problemática en Cuba e internacionalmente, así como estudio de repertorio. Etapa 2: Caracterización de la ciudad de Sagua la Grande como caso de estudio; Análisis y diagnóstico de las ciudadelas de la ciudad. Etapa 3: Síntesis de los resultados; Clasificación tipológica de las ciudadelas de la ciudad atendiendo a grupos forma de surgimiento y características planimetrícas.. pág. 11.

(12) pág. 12.

(13) Aporte Teórico: Conformación de un marco de referencia teórico_conceptual para el análisis de la tipología edificatoria de ciudadela y la participación social en los procesos de intervención para el mejoramiento del hábitat precario. Aporte Práctico: Diagnostico y caracterización de la situación habitacional de las ciudadelas en la ciudad de Sagua la Grande. Estructura del trabajo: Cuenta con introducción, tres capítulos (conclusiones parciales en el cuerpo del texto), conclusiones generales, recomendaciones generales, bibliografía y anexos. _ Capítulo 1: Marco teórico metodológico sobre la tipología arquitectónica de ciudadelas. Antecedentes y problemática actual. _ Capítulo 2: Análisis de Sagua la Grande y diagnóstico del hábitat en sus ciudadelas _ Capítulo 3: Clasificación tipológica de las ciudadelas de Sagua la Grande.. pág. 13.

(14) Capítulo I: Marco teórico metodológico sobre la tipología arquitectónica de ciudadelas. Antecedentes y problemática actual. 1.1 Términos y definiciones. Renovación Urbana El concepto de rehabilitación en los entornos urbanos nace en la década de 1950 en los Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna, donde urbanistas europeos, particularmente italianos, criticarían el modelo imperante del crecimiento urbano constante, indefinido y poco respetuoso con la ciudad preexistente(Rubio del Val, 2011) y desde entonces se ha convertido en uno de los paradigmas imperantes dentro del planeamiento urbano, especialmente en lo referente a actuaciones en cascos históricos. (Heath & Tiedell, 2013) El (UTEHA, 2001) define “rehabilitar” como “habilitar de nuevo o restituir a alguien o algo a su antiguo estado”. A primera vista, esta definición conduce a pensar que el proceso de rehabilitación determina el retorno a un estado anterior, perdido por cualquier razón, lo cual implicaría una recuperación de la forma de ser original de algo o alguien. En este caso, este algo se trata de la ciudad o el entorno urbanizado, por lo que se podría concluir que la rehabilitación urbana es entonces la restitución del entorno urbano a su estado anterior. Esta definición puede resultar simple y evidentemente los procesos de rehabilitación de entornos urbanos no necesariamente implican un retorno a estados anteriores, aunque en ciertos casos pueda ser también éste el objetivo. El termino renovación urbana surge también hacia 1950 por el economista estadounidense Miles Calean, en su definición se refiere a la renovación de edificios, equipamientos e infraestructuras, necesaria por su envejecimiento o para adaptarla a nuevos usos. Además, existe una variedad de términos con características superficialmente similares (“regeneración urbana”, “rehabilitación urbana”, “revitalización urbana”, entre otros) y que en muchas ocasiones son utilizados de forma casi equivalente dado que documentos y planes especializados, si bien disciernen las diferencias entre unos y otros, no suelen ser especialmente claros al definir cada uno de los términos.. pág. 14.

(15) Luis Moya González y Ainhoa Díez de Pablo han abordado el tema de las acepciones terminológicas en los procesos de intervención en la ciudad construida y, de esta manera, definen la rehabilitación urbana como un “proceso que busca la mejora de los aspectos físicos y espaciales de un área urbana considerada como degradada, manteniendo en gran medida su carácter y estructura tras la intervención, incluso habiendo sufrido una notable transformación” (Moya González & Díez de Pablo, 2012) . Esta definición resulta interesante, ya que en cierta forma ofrece matices sobre la concepción de rehabilitación como retorno a un estado anterior. Se interpreta, en este sentido, que la rehabilitación urbana debe actuar sobre un área visiblemente degradada, aunque no se aclara si esta degradación puede ser social, estética o debe ser exclusivamente económica, mejorando sus características físicas y espaciales (elementos construidos, morfología), pero manteniendo su carácter o esencia. Es decir, una rehabilitación debe buscar que un área experimente un proceso de recuperación desde su estado degradado hasta una nueva situación mejorada, lo que puede involucrar procesos de reurbanización y revitalización económica, pero pudiendo mantener las que sean sus características distintivas, de modo que, tras la actuación, el carácter de la zona rehabilitada no se haya visto excesivamente alterado. La renovación urbana es un fenómeno complejo y está relacionado con procesos urbanos como la rehabilitación, desarrollo, invasión, inmigración, etc. Aunque esta definición es clara, no toda “renovación” conduce necesariamente a una “transformación” del objeto intervenido. (Roberts & Sykes 2000) Definen la renovación urbana como “una actuación integrada y exhaustiva que conduzca a la resolución de problemas urbanos, buscando una solución perdurable en ámbitos económicos, físicos, sociales y ambientales del área sujeta a la transformación”. Establecen que cualquier proceso de regeneración urbana debe significar una actuación simultánea sobre los elementos físicos, sociales y económicos de un entorno urbano (Roberts & Sykes 2000), es decir, no debe estar exclusivamente enfocado en un solo aspecto – por ejemplo, la estética urbana– sino que debe centrarse simultáneamente en todos los elementos o circunstancias deterioradas del área urbana. pág. 15.

(16) 1.2 Centros Históricos Urbanos. Renovación Se entiende por Centro Histórico Urbano el conjunto formado por las construcciones,. espacios. públicos. y. privados,. calles,. plazas. y. las. particularidades geográficas o topográficas que lo conforman y ambientan y que en determinado momento histórico tuvo una clara fisonomía unitaria, expresión de una comunidad social, individualizada y organizada. (" LEY DE LOS MONUMENTOS NACIONALES Y LOCALES.. ," LEY No. 2) Según Castro. (2005), constituyen los espacios en que, por excelencia, se han concretado los intereses, las políticas, las estrategias y los planes patrimonialistas. Su relevancia está dada por constituir los sitios que concentran la mayor cantidad de bienes culturales, por ser testimonios “íntegros” de la historia del hombre, referentes del pasado y por la significación funcional y simbólica de estos recintos para la ciudad.. La dinámica actual de los CHU da cuenta de una creciente toma de conciencia respecto a la necesidad de su conservación. Esto obedece a la agudización de la problemática en ellos. Explican (Tella & Potocko, 2009) el predominio de dos tendencias antagónicas: la tugurización –ocupación por los estratos sociales más bajos y la consecuente estigmatización del lugar– y la gentrificación – expulsión de la población de menores recursos para la promoción de inversiones–. Esto ha estado acompañado de fuertes procesos de exclusión y conflictos sociales. En consecuencia, es usual observar un proceso sostenido de degradación, de precariedad de las condiciones de vida de la población residente y de deterioro progresivo del fondo edificado y las infraestructuras que acompaña la pérdida de las funciones originales.. Los CHU destacan por su carácter dual, son espacios de vida y de significación. Es por ello que su sostenido deterioro, los desplazamientos de población y el desarrollo del turismo imponen presiones que impactan –no siempre positivamente– sobre las funciones, las dinámicas y la cultura urbana. El debate de los CHU aun coloca a las políticas públicas para su conservación en el centro de la contradicción entre su comprensión como conjunto monumental o atributo de la memoria –lógica museística– o como parte de una pág. 16.

(17) nueva tendencia que ve en ellos la condición esencial no en los edificios monumentales sino en la presencia y persistencia de sus pobladores –lógica humanista– (Carrión, 2009). Las acciones de renovación que se planteen deberán ser conscientes, al decir de Vergara (2008), de su repercusión en términos. de:. globalización,. gobernabilidad,. sostenibilidad. económica,. sostenibilidad social y gestión. Resulta esencial mirarlos desde la ciudad misma: identificar la manera en que la ciudad lo valora (Pérez-Eguíluz, 2014) Se impone el fomento de proyectos menos. voluntaristas,. con. más. fundamentos. de. sustentabilidad,. más. democráticos (Coulomb, 2009) y que impliquen la participación de todos los actores (Leal, 2008). Es menester entender quiénes son los sujetos sociales protagónicos y cuáles las lógicas subyacentes (Coulomb, 2004), adecuar la estructura organizacional para dar respuesta a una gestión integral y desarrollar una estrategia diversificada y explícita de financiamiento. (Carrión, 2010a) La renovación y/o conservación del centro histórico no se refiere solamente a los aspectos arquitectónicos y urbanísticos sino al contexto amplio de la ciudad en la que está inserto. El centro histórico como un todo, forma parte de la ciudad y así la renovación y conservación del centro histórico se obtiene, también, a través del desarrollo de su economía y mejoramiento de la calidad de vida y de las condiciones sociales de sus habitantes. Si a través de la renovación del centro histórico, se mejora la calidad de vida de sus habitantes, el propio centro histórico se puede convertir en un instrumento de potenciación de la comunidad y de apropiación de sus medios de desarrollo. Las repercusiones más que todo estructurales y funcionales de la renovación de centros históricos implican importantes transformaciones de la imagen de la ciudad a través de por ejemplo el abastecimiento de vivienda para diferentes estratos con implicaciones urbanísticas y ambientales importantes como la preservación de grandes áreas edificadas evitando así acciones de demolición, además de devolverle a muchas edificaciones obsoletas un uso y función actualizados, revitalizando de esta manera los espacios urbanos. Al mismo tiempo es significativo aquí señalar la importancia que puede tener la generación de oferta de vivienda -tanto a través de la renovación de centros históricos como en áreas aledañas para promover un repoblamiento del centro. pág. 17.

(18) 1.3 Tugurios Podemos definir un tugurio como un asentamiento irregular o infravivienda, es un lugar donde se establece una persona o una comunidad que está fuera de normas establecidas por las autoridades encargadas del ordenamiento urbano. La aparición y multiplicación de los tugurios estuvieron directamente relacionadas con el crecimiento de la ciudades, producto principalmente de la migración campo-ciudad, conformando diferentes tipos de asentamientos “que van desde los barrios antiguos deteriorados hasta los asentamientos informales” (Joan Mac Donald, 2004). Los primeros tugurios se localizaron en las zonas céntricas de las ciudades y los siguientes en su periferia. Las zonas centrales de las ciudades sufrieron un cambio en la intensidad de su uso; las grandes casas, ya deterioradas, fueron subdivididas, donde se acogieron a algunos sectores obreros y asalariados sin especialización, que vieron en estas viviendas una posibilidad de vivir junto a sus familias, a los que se sumaron algunos inmigrantes rurales. Gran parte de este cambio de uso fue propiciado por los dueños de las propiedades, especuladores y corredores de propiedades que vieron en este proceso la posibilidad de obtener una alta rentabilidad. En suma, la combinación de pobreza de origen, irregularidad, alta densidad, problemas de habitabilidad y de acceso, así como ausencia de servicios, crearon Los tugurios actuales que son el reflejo de las distintas oleadas y dinámicas del crecimiento urbano y metropolitano en una región. Esto hace que su localización dentro de las ciudades, su antigüedad, su infraestructura y la cantidad y características de su población difieran significativamente entre ellos. Por ende, identificarlos y caracterizarlos parece un prerrequisito para intervenciones que consideren sus especificidades, y que tengan relación con los asentamientos y la población a la que procuran llegar y servir.. 1.4 Tugurios problema o solución En la medida que no encuentran respuestas realistas a sus necesidades, los pobres urbanos se asientan dónde y cómo pueden, de forma ilegal, precaria, en terrenos de riesgo o en condiciones de hacinamiento. Con todo, los tugurios no pág. 18.

(19) son para ellos un problema sino un camino para acceder a la tierra y la vivienda en contextos donde no es posible hacerlo de otra forma. Las autoridades reaccionan con diferentes actitudes ante la infatigable resolución de los pobladores por construir sus asentamientos. A veces ignoran la existencia de los tugurios, en otras ocasiones la toleran como un mal menor y a menudo emprenden acciones de desalojo que pueden llegar a altos grados de violencia. Son menos frecuentes los programas que buscan radicar, regularizar y mejorar los asentamientos precarios, y en general ellos no resultan suficientes para hacer frente a la informalidad que presentan algunas ciudades. Por eso algunos profesionales que trabajan junto a los pobres urbanos sostienen que en el mediano plazo sólo los tugurios podrán proveer suficientes viviendas a los pobres, y que dadas las condiciones políticas y urbanísticas que prevalecen en el mundo en desarrollo, lo que se necesitaría hoy son más tugurios, pero tugurios con potencial para dejar atrás la precariedad dentro de los próximos quince o veinte años. (Mac Donald, 2006) Si las políticas habitacionales aceptaran el reto de colaborar para lograr el progreso gradual de los tugurios en vez de soñar con borrarlos de la ciudad, deberían ampliar sustancialmente la escala de las iniciativas que ya existen para combatir la precariedad. Necesitarían además adquirir capacidades para ejecutar intervenciones de mayor complejidad y diversidad que la producción en serie de viviendas sociales, así como articular iniciativas entre diferentes áreas, niveles y sectores. Pero el mayor desafío será sin duda aceptar que en estos programas los propios habitantes no pueden continuar siendo considerados como meros beneficiarios sino como actores relevantes con voz y voto respecto de las prioridades y acciones que se ejecutarán. En el contexto latinoamericano es necesaria, además, una precisión respecto del tema de los tugurios. A diferencia de lo que sucede en el resto del mundo en desarrollo, acá la asimilación entre tugurio y precariedad se ha desdibujado debido a que no todos los habitantes de tugurios viven en la precariedad, ni tampoco se concentra la precariedad necesariamente en barrios informales. Por un lado, conjuntos de vivienda social de bajo estándar construidos en el pasado por programas públicos se han deteriorado hasta convertirse en focos de precariedad. Por otra parte, antiguos tugurios han logrado progresar junto con la ciudad y hoy ya no reflejan su origen precario. En muchas ciudades la pág. 19.

(20) precariedad no se encuentra concentrada en tugurios sino dispersa en el tejido urbano. Las familias latinoamericanas pobres han consolidado su vivienda paso a paso con pequeñas mejoras, de modo que a comienzos de la última década un 26% de ellas no tenía carencias en su alojamiento y sólo un 10% habitaba en precariedad extrema. (Joan MAC DONALD & MAZZEI, 2004) Para nuestra región los programas que ayuden a los pobres a mejorar su nivel habitacional no sólo deberían concentrarse entonces en los tugurios sino abarcar una amplia gama de situaciones urbanas precarias presentes en diferentes barrios de la ciudad. (Donald, 2006).. 1.5 La nueva Agenda Urbana Entre el 17 y el 20 octubre de 2016, se celebró en Quito, Ecuador, la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible, Hábitat III. De acuerdo a la Resolución 66/207 (Naciones Unidas, 2012a). Se llevó a cabo con el objetivo de reforzar los compromisos globales para lograr un desarrollo urbano y una urbanización sostenible, con enfoque en la implementación de una nueva agenda urbana. Como resultado destacar la adopción oficial del documento final de la Nueva Agenda Urbana (NAU) por los países miembros, para el desarrollo de ciudades y asentamientos humanos durante los próximos 20 años. Es una propuesta estratégica orientada a la acción que busca un cambio de paradigma que orienta políticas, programas y proyectos, y traza una senda para el desarrollo urbano sostenible. Establece “un ideal común para lograr un futuro mejor y más sostenible, en el que todas las personas gocen de igualdad de derechos y de acceso a los beneficios y oportunidades que las ciudades pueden ofrecer, y en el que la comunidad internacional reconsidere los sistemas urbanos y la forma física de nuestros espacios urbanos como un medio para lograrlo” (Naciones Unidas, 2016a). La NAU aparece como una hoja de ruta para la creación de ciudades que sean lugares de prosperidad y centros culturales y de bienestar social con protección del medioambiente. Hábitat III se realiza en un momento determinante de las agendas internacionales de desarrollo; entre 2014 y 2016, los acuerdos globales de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, el Acuerdo de Paris, el Marco de pág. 20.

(21) Sendai para la Reducción de Desastres, y la Agenda de Acción de Addis Abeba de la Tercera Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo, reconocieron la necesidad de un desarrollo sostenible equilibrado e integrado entre las dimensiones económicas, sociales y ambientales, con referencia a la importancia de la cuestión urbana y la manera en que se planifica, se gestiona y se construyen nuestras ciudades y asentamientos humanos.. 1.5.1 Renovación desde la Nueva Agenda Urbana La Agenda 2030 plantea la temática urbana como una de carácter transversal para el desarrollo sostenible, marcando un profundo cambio desde la aproximación sectorial de los Objetivos del Milenio. La inclusión en la Agenda del Objetivo 11, “Lograr que ciudades y asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles”, reconociendo su importancia para el bienestar de la población y el desarrollo económico social y ambiental. Como se señala en la NAU, “hemos llegado a un momento decisivo en que entendemos que las ciudades pueden ser fuente de soluciones a los problemas a que se enfrenta nuestro mundo en la actualidad, y no su causa. Si están bien planificadas y bien gestionadas, las ciudades y asentamientos humanos pueden ser un instrumento eficiente y eficaz para lograr el desarrollo sostenible, tanto en los países en desarrollo como en los países desarrollados” (Naciones Unidas, 2016a). En seguimiento a los compromisos adoptados en Hábitat III, la CEPAL y ONUHábitat, en colaboración con más que 125 expertos regionales asociados con diversos grupos de actores (ministerios, gobiernos locales, academia, ONG, bancos de desarrollo y sector privado), han desarrollado este Plan de Acción Regional para orientar la implementación la NAU en la región. Principios y resultados estratégicos Principio 1 Ciudades inclusivas: Ciudades y asentamientos humanos libres de pobreza y desigualdad en todas sus formas y dimensiones, libres de la segregación y exclusión socio-espacial, y que garantizan la igualdad de derechos,. pág. 21.

(22) oportunidades y el acceso seguro e inclusivo a la ciudad y a su tejido productivo sin dejar a nadie atrás. Resultados estratégicos . Erradicación de la pobreza y la desigualdad en todas sus formas y dimensiones.. . Eliminación de la violencia y la discriminación en todas sus formas, garantizando seguridad, paz, igualdad de derechos, oportunidades y acceso a los bienes y servicios de la ciudad.. . Satisfacción de las necesidades de todos los habitantes, reconociendo las necesidades específicas y diferenciadas de personas en situaciones de vulnerabilidad, eliminando las desigualdades asociadas con el género, etnia y raza, religión, discapacidad, edad y diversidad sexual.. . El suelo urbano y la propiedad cumpliendo con su función social y ecológica, contribuyendo a un desarrollo sostenible donde los costos y los beneficios son compartidos en forma equitativa por la ciudad y sus habitantes.. . La garantía del derecho a una vivienda adecuada, el mejoramiento de los asentamientos informales y precarios y su integración en la ciudad.. . El acceso universal y equitativo a la infraestructura física y social y los servicios urbanos de calidad y asequibles.. . Espacios públicos seguros, inclusivos, accesibles, ecológicos y de calidad.. . Fomento de la seguridad, la inclusión e integración socio-espacial, la cohesión social, las interacciones sociales e inter-generacionales, un sentido de pertenencia e identidad y una calidad de vida urbana mejorada a través del espacio público y el diseño urbano.. . Una forma urbana y configuración espacial compacta que facilita la conectividad y la accesibilidad universal, promueve la integración socio espacial, el uso mixto del espacio urbano y la eficiencia en el uso de los recursos.. . Protección del patrimonio y las expresiones y diversidad cultural en los procesos de planificación y desarrollo urbano.. pág. 22.

(23) Principio 2: Economías urbanas sostenibles e inclusivas: Procesos de urbanización bien gestionados garantizan el acceso equitativo a las oportunidades y recursos para todos los habitantes; la mejora de la productividad de las ciudades; y la contribución positiva de las economías urbanas al desarrollo nacional. Resultados estratégicos . Fomento al empleo pleno y productivo y el trabajo decente2, generando salarios que no discriminen por género.. . Integración. de. actividades. económicas,. formales. e. informales,. extendiendo las condiciones de empleo decente a todos los integrantes de la economía local. . La garantía del acceso equitativo a los recursos, los servicios y las oportunidades económicas de la ciudad.. . Integración de la planificación urbana con la planificación regional y nacional de largo plazo, asegurando e impulsando la creación de valor y el desarrollo nacional.. . Gestión eficiente del financiamiento y la inversión de los sistemas urbanos, para el logro de ciudades y asentamientos humanos bien planificados que mitigan. externalidades sociales, ambientales y. económicas negativas. . Economías locales que gestionan y aprovechan la inversión de recursos públicos en la producción de la ciudad a través de la captura de plusvalías y otros instrumentos fiscales y financieros.. . Regulación efectiva del suelo urbano, mediante instrumentos y mecanismos que previenen la especulación del suelo, garantizan su función económica y social, lo cual incluye la seguridad de tenencia.. . Facilitación de las actividades económicas en los territorios y sistemas de ciudades a través de una conectividad física y virtual.. . Los beneficios de la urbanización son potenciados y aprovechados a través de la inversión pública y privada en infraestructura social y económica, las economías de aglomeración y de escala, la proximidad de los factores de producción y las economías de red para la innovación, al atender los impactos sobre las comunidades locales. pág. 23.

(24) . Creación, transmisión y absorción de tecnología; e inversión en capital humano y en infraestructura, instituciones y mecanismos de integración, para mejorar la productividad en ciudades y áreas urbanas.. Principio 3: Sostenibilidad ambiental urbana: Procesos de planificación, patrones de desarrollo urbano y construcción de una ciudadanía consciente que impulsan la protección y el uso eficiente y sustentable de los recursos naturales y de los ecosistemas y sus servicios ambientales, fomentando la resiliencia frente a los impactos del cambio climático y los desastres. Resultados estratégicos . Regulación del uso de suelo y la forma urbana para asegurar un uso sostenible y seguro, y la recuperación de ecosistemas y servicios ambientales.. . Reconocimiento de las dinámicas de interdependencia entre territorios urbanos y rurales e integración a los procesos de planificación.. . Uso eficiente de los recursos naturales y promoción de patrones de producción, distribución y consumo responsable.. . Preservación, conservación, restauración de los sistemas naturales y la biodiversidad en los ecosistemas de pertenencia de las áreas urbanas.. . Valoración de las funciones y servicios proporcionados por los sistemas naturales y a los impactos de la actividad humana sobre estos sistemas. Ambos factores se integran a la planificación urbana y territorial.. . Regulación y programas para evitar la construcción y ocupación en áreas de riesgo, ateniendo los impactos del cambio climático y los desastres.. . Mitigación y la captura de emisiones de gases de efecto invernadero en todos los sectores a través de políticas y proyectos.. . Resiliencia ante el cambio climático y los desastres naturales. Riesgos e impactos son minimizados.. . Promoción de usos mixtos del suelo urbano para una urbanización más compacta y eficiente.. . Desarrollo de sistemas de transporte público asequibles y de alta calidad, infraestructura para ciclistas y espacios para los peatones. pág. 24.

(25) Principio 4: Gobernanza efectiva y democrática: Procesos de toma de decisión, y políticas públicas inclusivas y transparentes, capaces de responder a los desafíos que enfrenta por el territorio y de garantizar el cumplimiento de los derechos de todos y todas en la ciudad con una movilización efectiva de voluntades y compromisos.. Resultados estratégicos . Estructuras de gobernanza y los mecanismos de participación pública y acción cívica robusta y flexible.. . Estructuras de gobernanza multinivel, multisectorial y multi-actor que permitan entablar procesos de negociación y colaboración entre distintas escalas y sectores de gobierno y con los distintos actores en el desarrollo urbano.. . Coordinación de los instrumentos y mecanismos de planificación, diseño, implementación y monitoreo y fiscalización.. . Procesos de inclusión en la formulación de políticas públicas y toma de decisión, haciéndolos participativos, colaborativos y transparentes. Se enmarcan dentro de una visión compartida y de largo plazo para la ciudad y el territorio.. . Aumento del sentido de pertenencia y de responsabilidad a través de una gobernanza democrática.. . Prevención de segregación y desigualdad a través de los marcos institucionales.. . Fomento a la participación y liderazgo para que sean representativos de los diversos actores y perspectivas presentes en el territorio.. . Logro de una visión de largo plazo a través de procesos de planificación, inversión y desarrollo integrados y coordinados entre sectores para mejorar la eficiencia, efectividad y calidad de servicios.. . Instituciones, políticas, planes y programas públicos que garantizan el cumplimiento de los derechos y deberes de todos en la ciudad.. pág. 25.

(26) . Desarrollo de capacidades técnicas y profesionales para la planificación e implementación integrada, inclusiva y sustentable a nivel nacional y subnacional.. . Capacidad para la revisión, mantenimiento y mejoramiento continúa de programas y proyectos de desarrollo urbano sostenible.. . Fortalecimiento de herramientas, recursos y capacidades institucionales para abordar y eliminar las desigualdades asociadas con el género, etnia y raza, religión, discapacidad, edad y diversidad sexual.. 1.5.2 Tugurización desde la Nueva Agenda Urbana De la Declaración Universal de Hábitat II (UN-HABITAT, 1996) se reproduce parte del compromiso contraído por la práctica totalidad de los jefes de estados y de gobiernos, para facilitar la vida de los más pobres, comprometiéndose formalmente a “Garantizar el acceso a la infraestructura y servicios básicos” con un grado de exigencia y detalle en su Punto 84, que ni la Declaración de los Objetivos de Desarrollo del Milenio se planteó en sus metas: “La infraestructura y los servicios básicos a nivel comunitario comprenden, entre otros, abastecimiento de agua potable, saneamiento, eliminación de desechos, asistencia social, servicios de transporte y comunicaciones, energía, servicios de salud y de emergencia, escuelas, seguridad ciudadana y la ordenación de los espacios abiertos. La carencia de servicios básicos adecuados, componente esencial de la vivienda, menoscaba gravemente la salud humana, la productividad y la calidad de vida, particularmente en el caso de las personas que viven en condiciones de pobreza en la ciudad y en el campo”.. Cinco características fundamentales (definidas por UN-HABITAT) cuya carencia generaliza de dos o más casos, define la condición de “tugurio” para un barrio, parte de ciudad o asentamiento precario.. Acceso al agua potable. Se considera que un hogar está dotado de suministro de agua potable si dispone de la cantidad suficiente para el uso familiar, a un precio asequible, o en otros pág. 26.

(27) casos, si cuenta con un punto de abastecimiento de agua a menos de 200 metros del domicilio. Acceso al saneamiento. Se considera que un hogar tiene acceso al saneamiento básico cuando sus miembros disponen de un sistema de eliminación de excrementos, ya sea en forma de letrina privada o pública. Tenencia segura de la propiedad. Por tenencia segura, a efectos de la definición de tugurio, se entiende el derecho de todos los individuos y grupos a contar con una protección eficaz del Estado contra los desalojos forzados. Durabilidad de la vivienda Una vivienda se considera “durable” en este contexto si está construida en un emplazamiento no vulnerable y tiene una estructura permanente y adecuada lo bastante segura como para proteger a sus habitantes de las inclemencias del tiempo. Área suficiente para vivir. Se considera que un alojamiento proporciona área suficiente para la vida de sus miembros cuando no más de dos personas, como media comparten la misma habitación.. 1.6 Gestión, participación y cooperación Es imprescindible el fomento de la participación en la toma de decisiones sobre la ciudad y mucho más cuando se reduce la escala de actuación: al barrio, al condominio vecinal, a la plaza pública. (Julián Salas). Un verdadero desarrollo humano necesita contar con actores locales, organizaciones populares fuertes y estructuradas que tomen decisiones mediante mecanismos democráticos. La democratización de la gestión urbana para que los pobres puedan intervenir efectivamente, es en gran medida un tema pendiente, salvo excepciones aisladas. La participación presupone socialización, interacción, y vínculos. Ello es esencial en la progresión de la autonomía y el reconocimiento del otro (Arenas & Isabel, 2001). Sin embargo, no toda acción de participación supone la concreción de la cooperación. Aquí se considera como un estado superior que implica la pág. 27.

(28) edificación y consolidación de vínculos entre diferentes actores sociales. Se asume como: “colaboración social de personas y grupos en torno a objetivos comunes para la integración del aporte específico a la actividad conjunta. (Alonso, 2015). La asistencia técnica y organizacional sumada al saber popular de la población de escasos recursos, genera un potencial que revaloriza los saberes, construyendo colectivamente capacidades que apuntan a resolver problemas constructivos reales impensados en forma individual, en palabras de Víctor Pelli construir con el vecino “estar a su lado y estar de su lado” (Pelli, 2003). Citando a Sergio Baroni:. ¨Se puede configurar un nuevo tipo de urbanismo descentralizado, participativo y eficiente, que, combina la renovación física del barrio con la transformación de la comunidad y, en la medida que consiga articular el trabajo comunitario y participativo con las labores técnicas del planeamiento y las tareas de gestión de los gobiernos locales, abrirá un camino a la altura del reto que impone la difícil situación de nuestras ciudades¨.. En Cuba, si bien se ha labrado como estrategia la participación social en los procesos de gestión del hábitat, su implementación práctica aún resulta deficiente. Si tomamos como ejemplo la vivienda social, su concepción, tanto por el proyectista como por los sujetos a quienes va destinada, continúa siendo verticalista y asistencialista, sin intervenir ningún proceso de retroalimentación entre las partes. Se recurre entonces a proyectos tipificados, ajenos a las realidades y necesidades de las familias a quienes van dirigidas. Esto se ve reflejado desde las primeras experiencias de viviendas sociales puestas en práctica en el país: _ Comunidades rurales, muchas veces proyectadas desde una oficina, ajena a las relaciones sociales entre sus habitantes y con el contexto _ Proyectos de viviendas masivas estandarizadas en el país y alejadas de los códigos arquitectónicos de cada localidad. pág. 28.

(29) _ Empleo de edificios de prefabricado de procedencia europea inadaptados a las condiciones climáticas del país, constituyen ejemplo de ello. Citado en (Álvarez, C 2017) La existencia de Consejos Populares, como forma de gobierno en la base creada en 1992 constituye una fortaleza que no ha conseguido hasta el momento promover la gestión del hábitat de las comunidades en base a conseguir su propio mejoramiento. El ejercicio de la participación popular constituye una necesidad para el desarrollo social ya que sin esto no sería factible la consolidación del proyecto social cubano, debido que: _ Permite el desarrollo del poder local, democrático y real; _ Promueve y materializa las potencialidades que tiene la comunidad para responder al desarrollo auto sostenido y autogestionario; _ Favorece la ejecución de un nuevo modelo de desarrollo en el que la comunidad planifica espacio, en franco diálogo con las instancias de gobierno y sus representantes; _Fomenta el sentido de pertenencia, el nivel de compromiso con la obra social que se realiza y con el desarrollo local y nacional; y, _Facilita la búsqueda de soluciones a los problemas de cada localidad con los recursos propios del lugar, sobre todo los humanos y naturales (Cabayero & Yordi, 2004). Para ello se requiere: _ Participar de forma continua e informada sin ser sinónimo de masividad permanente _ Tiempo, dedicación, capacidad, condiciones, posibilidades y motivaciones, como fenómeno humano _ Ser constructiva, popular y abarcadora de múltiples intereses, capaz de convertirse en un mecanismo efectivo de socialización para convencer y motivar a todos los sectores de una localidad (Cabayero & Yordi, 2004). Para su adecuada realización, la acción participativa requiere ciertas exigencias dentro de las que se destaca:. pág. 29.

(30) _ Organizarse adecuadamente para expresar lo que se piensa y tomar decisiones _Concebir la comunidad como sujeto del desarrollo, priorizar el carácter protagónico de esta unidad social en su transformación _Desarrollar la creatividad; no homogenizar las formas de participación _ Partir de las necesidades e intereses de la comunidad, de sus reales posibilidades y problemas identificados por la propia población, de sus obstáculos y sus características _ Brindar posibilidades de distinguir responsabilidades, aprendizaje, información adecuada y oportuna, en correspondencia con las necesidades y aspiraciones de cada colectividad _ Comprender para resolver: la realidad debe conocerse a fondo para encontrar la solución más eficaz a cada problemática definida o necesidad manifiesta _ Capacitar a la población para aprender a participar. La gestión de los CHU es ejemplo de las limitaciones en la participación de las comunidades portadoras, en particular de determinados sujetos sociales, fundamentalmente la población residente. (Conti & Cravero, 2010) Argumentan que la no participación y consenso deviene en malestar de la comunidad en lo económico, lo social y lo ambiental. Se induce que los déficits de participación se relacionan con el establecimiento de vínculos asimétricos, la exclusión de sujetos sociales y la usurpación del derecho de participación El éxito de la gestión del patrimonio ha estado determinado, en gran medida, por la participación ciudadana (Rigol & Rojas, 2014). Su reconocimiento ha conducido a reforzar el debate sobre la participación en la gestión que, al decir de (Pérez Cortés & Iglesias Pérez, 2014) es también generador de autoestima para los residentes en los CHU al convertir en positivo y motivo de orgullo lo que antes era vergüenza o símbolo de pobreza y marginación.. pág. 30.

(31) 1.7 Casas de Vecindad. Desde hace varias décadas, numerosos arquitectos, urbanistas, académicos y otros profesionales de diversas instituciones nacionales intentan buscar caminos para las transformaciones futuras de las ciudades cubanas. Sin embargo, los estudios particulares sobre las casas de vecindad, que fueran recurrentes en los años 80´s y 90´s en el país se han detenido, con lo cual los problemas de esta tipología de vivienda continúan acumulándose e impactando negativamente sobre la ciudad. Parece razonable entonces reflexionar sobre el futuro de las casas de vecindad como parte de los procesos de desarrollo que se emprendan en la ciudad, dado que no se trata simplemente de un problema técnico y constructivo, sino de un fenómeno de proporciones urbanas, con una huella sensible en su estructura física, fuertemente enraizado en la vida de gran cantidad de personas y en la identidad de barrios enteros.. 7.1.1 Orígenes y desarrollo de las casas de vecindad en Cuba Es sabido que el inquilinato fue una respuesta temprana al hábitat de la población de menos recursos en las grandes ciudades del mundo. Este fenómeno también tuvo lugar en el ámbito latinoamericano, con la aparición de las casas de vecindad que tuvieron en sus orígenes marcadas semejanzas tipológicas debido a similitudes geográficas, así como a circunstancias análogas ocurridas en el proceso de conformación de sus ciudades. (Zardoya, 2003) Particularmente en Cuba, esta tipología edilicia apareció en el siglo XIX, asimilando características de culturas foráneas como las provenientes de las corralas españolas y de las construcciones de esclavos libertos con fines religiosos en solares urbanos (Venegas, 2002). Algunos autores distinguen también en estos edificios, influencias provenientes de los barracones de esclavos, de las caballerizas y de transformaciones realizadas a las casas de huéspedes (Cárdenas, 2003). En cualquier caso, esta tipología se adaptó de forma coherente a la trama compacta y semi-compacta de las zonas urbanas de enclave, uso del suelo.. pág. 31.

(32) Particularmente en Cuba, su presencia estuvo asociada con el aumento desmedido de una población desposeída de bienes, como los esclavos libertos; los inmigrantes extranjeros que evadían conflictos de diversa índole; los campesinos que buscaban mejorar sus condiciones de vida (Coyula, 1994), así como la clase obrera emergente. Sin embargo, este aumento demográfico no se acompañó de políticas estatales para la vivienda de los sectores más humildes de la población, lo que fue aprovechado con fines de lucro por la empresa privada para la producción de viviendas que no ofrecían condiciones apropiadas de vida. Consecuentemente, la expansión urbana ocurrida en La Habana en el siglo XIX estuvo directamente relacionada con las características propias de esta modalidad de vivienda, lo que dejó una huella visible en la ciudad que persiste hasta nuestros días. En general las casas de vecindad se caracterizan por ser construcciones en las cuales se aprovechaba al máximo el área disponible en el lote para la creación de habitaciones para alquilar a familias o individuos de escasos recursos. (Venegas, 2002). Tales habitaciones se organizaban, según las proporciones de la parcela, alrededor de un patio o pasillo que servía como circulación principal y a la vez, como fuente de ventilación e iluminación. En el centro o al final de ese espacio exterior se ubicaban aquellos servicios de uso común como los baños, los lavaderos y la cocina (Imagen 1).. Imagen 1. Esquema de una casa de vecindad en el barrio El Canal, La Habana.. pág. 32.

(33) El esquema se desarrollaba indistintamente en uno o varios niveles, y por lo general, se jerarquizaban los espacios con conexión directa con la calle. (Zardoya, 2003). Era común que estos edificios tuvieran muy escasa decoración, ya que se ejecutaban rápidamente y con muy pocos recursos. Las habitaciones tenían alrededor de 16 m2 de área (Venegas, 2002) y su altura oscilaba entre 4 y 6 metros, respetando las regulaciones constructivas de la época. (Coca, 2003). Esta tipología casi siempre disponía en su parte delantera, de viviendas unifamiliares, servicios, o accesorias y no solo se diseñaban para completar la parte posterior de un lote, sino que también se les utilizaba para rellenar los interiores de las manzanas luego de haberse ocupado todas las franjas directamente vinculadas con la calle. (Zardoya, 2003). Los propietarios de estos inmuebles generalmente rentaban los mismos a un arrendatario por un alquiler total, quien, a su vez, se encargaba de lidiar con los inquilinos y velar por el orden y la higiene interior. Los alquileres fluctuaban según la situación económica imperante en el país, pero llegaron a consumir casi el 40 % del salario de una persona con trabajo fijo, que no era el caso de la mayoría de los habitantes. Se conoce que en algunas de las casas de vecindad el arrendatario tenía la potestad de regular el tipo de inquilinos, discriminando por sexo, raza, estado civil e incluso, por la presencia de menores de edad. (Chailloux Cardona, 2005) . Aunque estas construcciones eran realizadas generalmente por empresas particulares, el Estado reconocía de forma legal esta modalidad edilicia y reguló los requerimientos que debían cumplir las mismas en las “Ordenanzas Sanitarias” (Chailloux Cardona, 2005). En dicho documento se estipulaban los servicios que debían tener las casas de vecindad, como baños, inodoros y vertederos, con pisos y paredes impermeables, además de las bateas o vasijas destinadas para lavar. También fijaban estándares mínimos de 9 m2 de superficie y altura de 4 m para las habitaciones. Se exigía un estado técnico apropiado y la obligatoriedad de mantener el ambiente limpio, así como de pintar las edificaciones una vez al año. En estas ordenanzas se prohibía obstaculizar el paso del aire y la luz que entraba a través de los vanos, así como realizar las actividades domésticas como lavar y cocinar dentro de las habitaciones. Tales disposiciones que regulaban el ambiente interior en su mayoría eran infringidas, aunque por el contrario estaban bien controlados aquellos aspectos que. pág. 33.

(34) afectaran la imagen urbana, tales como la alineación de las fachadas, las alturas de los edificios y la expresión de las fachadas, entre otros. (Zardoya, 2003) El fuerte contraste entre una imagen exterior “perfecta y armoniosa” y un interior insalubre y con gran hacinamiento era totalmente indiferente para los organismos gubernamentales y para la prensa, que se encargaba de hacer ver estos descalabros como parte del folklor popular. No obstante, según apunta Peñate varias publicaciones de la época divulgaron la valiente denuncia de algunos profesionales ante esta situación que alcanzaba proporciones urbanas, y cita, entre ellos: el discurso “La vivienda en procomún sus inconvenientes y reformas que debe introducirse” del doctor Diego Tamayo 1904; el estudio de Luis Bay y Sevilla publicado en 1924 en el libro “La vivienda del pobre. Sus peligros en el orden moral y de la salud”; el libro “La Habana Actual” escrito por Pedro Martínez Inclán en 1925 y la tesis de doctorado de Juan M. Chailloux Cardona publicada en 1939 bajo el título de “Los horrores del solar habanero. Síntesis histórica de la vivienda popular” (Peñate, 2011).. En estos materiales se criticaron las pésimas condiciones de las casas de vecindad y se condenó el estado higiénico; el hacinamiento; el papel vacilante de los propietarios ante las necesidades de mejoras o al cumplimiento de las normativas; la dificultad para realizar las labores domésticas; la falta de agua potable; la falta de ventilación e iluminación natural y los altos alquileres. Se planteaba también que este panorama era el causante de la mayoría de las enfermedades existentes en la ciudad y señalaron su influencia sobre el ambiente social, que favorecía la criminalidad, la prostitución y la pérdida de los valores y de la moralidad.. (Martínez Inclán, 1925) Propuso ciertas condiciones mínimas apropiadas que deberían tener las viviendas y se pronunció por la construcción de viviendas individuales o vinculadas en grupos de a seis, para las zonas periféricas, recomendando que las grandes “casas” de las áreas centrales podían ser divididas en apartamentos. El propio autor también advirtió sobre la necesidad de realizar estudios que permitieran conocer la demanda de habitaciones, así como la situación real de las casas de vecindad, el tipo de familia que vivían en pág. 34.

(35) inquilinato y la cercanía con los centros de trabajo, entre otros. A pesar de la falta de información precisa, estimó en 20 mil el déficit de casas, lo que representaría una inversión de 80 mil pesos incluyendo el costo del terreno. Basándose en la experiencia internacional, advirtió que el Estado no podía asumir todos estos costos por lo que debía trabajar de conjunto con particulares, entidades benefactoras y cooperativas, como intermediario o protector, a partir de leyes que promovieran y apoyaran la construcción de casas baratas mediante préstamos y subvenciones, inversiones en el transporte y facilidades para la adquisición de terrenos.. Por su parte, (Bay y Sevilla, 1924) estimó que en relación con la situación de 1919, un tercio de las casas de vecindad habían desaparecido para el año 1925, debido a que sus propietarios optaron por levantar en estos terrenos negocios más lucrativos como garajes, industrias y comercios. Tales acciones, sumadas a la presión ejercida por las denuncias a las precarias condiciones de las casas de vecindad, condicionaron que en las Ordenanzas Sanitarias de 1938 se prohibiera su construcción. Sin embargo, ante el vacío de medidas estatales para el hábitat de las clases humildes, esta modalidad edilicia persistió en el tiempo y junto a ella, todos sus males asociados.. Como parte del Programa del Moncada, publicado en la Historia me Absolverá (Catro Ruz, 2007), la Revolución Cubana trató de mejorar el problema de la vivienda de las clases humildes. A partir de 1959 los inquilinos de las casas de vecindad se vieron beneficiados con la rebaja de hasta un 50 % en los alquileres y posteriormente con la Ley de Reforma Urbana se convirtieron en usufructuarios gratuitos de las habitaciones en las cuales residían, ya que la falta de condiciones mínimas de estas viviendas las invalidaba para que pudieran otorgarse títulos de propiedad. Como parte de la política de mejoramiento de las casas de vecindad, a lo largo de varias décadas se realizaron diferentes planes auspiciados. sucesivamente. por. el. Ministerio. de. Obras. Públicas;. la. Administración Regional de La Habana y por la población con ayuda del Estado (Coyula, 1994).Estos planes solucionaron problemas técnicos y constructivos en algunas de las edificaciones y mejoraron parcialmente las condiciones de habitabilidad al incorporar en los espacios interiores las cocinas y los baños. Sin pág. 35.

(36) embargo, la política de la vivienda social en Cuba durante las últimas décadas priorizó la ejecución de obras nuevas en zonas periféricas de las ciudades, sobre la conservación del fondo existente, lo que ha condicionado que las casas de vecindad subsistan hasta hoy en las zonas centrales de las principales ciudades cubanas, estimándose que existen más de 19 mil habitaciones en cuarterías en el país según datos aportados por el censo del 2012(ONEI). Con el transcurso del tiempo algunos problemas intrínsecos de las casas de vecindad han perdurado, en tanto otros nuevos problemas se les han sumado, como resultado de las transformaciones descontroladas realizadas por la propia población, en busca del mejoramiento de sus condiciones de vida. No obstante, cualquier intento de revertir los problemas heredados debe partir de considerar el papel determinante que esta tipología ha tenido y tiene, en la conformación de las principales zonas centrales de La Habana y de otras ciudades cubanas, así como el que han desempeñado en la consolidación de formas de vida particulares y por tanto, en la identidad de numerosos barrios tradicionales.. 1.7.2 Conceptos y características tipológicas de las casas de vecindad Las casas de vecindad, ciudadelas, solares o cuarterías son términos que se emplean indistintamente en Cuba para denominar a la tipología de vivienda destinada al alquiler de habitaciones “baratas” para las familias pobres, con habitaciones alrededor de un patio o pasillo que contiene los servicios de uso común. En la región iberoamericana a esta modalidad del hábitat se le conoce con diferentes términos. En Chile y Santo Domingo se denominan cuarterías; en Perú se les nombra solares; en Argentina y Uruguay conventillos; en México vecindades (UTEHA, 2001); en El Salvador y Zacatecas (México) mesón; en Sao Paulo (Brasil), cortiços (García Polo, 2011); mientras que en España se les conoce como corralas (UTEHA, 2001) (Imágenes 2, 3 y 4). pág. 36.

(37) Imagen 2: Casa de vecindad (conventillo) en Argentina. Fuente: Les conventillos. Une Histoire du Tango. Disponible en web: http://www. histoire-tango.fr. Imagen 3: Casa de vecindad (corrala) en Madrid, España. Fuente: Boletín de inscripción jornada “Corralas de Madrid: un paseo por su pasado, presente y futuro” Centro Cultural La Corrala Museo de Artes y Tradiciones Populares.. Imagen 4: Casa de vecindad (vecindad) en Puebla, México. Fuente: BLANC, Bernadette; LESSARD, Marie y NEGRÓN, Paula (Edit.). A pesar de su presencia aún muy extendida en distintas ciudades cubanas, no existe en la actualidad ningún término legal para designar a este tipo de vivienda (Pérez & Arzola, 2009). Por lo que las casas de vecindad se incluyen dentro de la categoría de edificios multifamiliares atendiendo a la presencia de elementos comunes de servicios como son el terreno, los vestíbulos, las galerías, las escaleras y las vías de comunicación, entre otros (Ministerio de Justicia. Ley. pág. 37.

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Tabla 6: La forma de la  gestión.

Referencias

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